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De la familia y otros demonios El terror como vehículo para la crítica social en Un lugar soleado para gente sombría, de Mariana Enríquez

García Moreno, Rafael

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FACULTAD DE FILOLOGÍA GRADO EN FILOLOGÍA HISPÁNICA Trabajo Fin de Grado DE LA FAMILIA Y OTROS DEMONIOS: EL TERROR COMO VEHÍCULO PARA LA CRÍTICA SOCIAL EN UN LUGAR SOLEADO PARA GENTE SOMBRÍA, DE MARIANA ENRIQUEZ. Rafael García Moreno 2024-2025 Tutorizado por María Jesús Orozco Vera. “porque yo no pedí nacer en forma de signo de interrogación.” - Alejandra Pizarnik Diarios. 2 Agradecimientos Este trabajo simboliza el cierre de una etapa académica y vital que ha supuesto los mejores años de mi vida. Por tanto, quiero tomarme la licencia de agradecer a todas las personas que han aportado su granito a lo largo de esta etapa, que, afortunadamente, han sido muchas. En primer lugar a mi familia, por ser la mejor que me pudo dar la vida. A mis padres, Rafi y Sebas y a mi hermano, José Luis, sin vuestra ayuda y apoyo incondicional esto no habría sido posible. A mis abuelas Dolores y Teresa y a mis abuelos Rafael y Luis, por haber sido los mejores referentes que he podido tener. Lo que más puedo agradecerle a Sevilla es que me brindara la oportunidad de encontrar otra familia, una que elegí yo. Gracias Sara, Manolo, Kevin, Jesús y Marcos, por cada risa, cada fiesta y cada cigarro, sois personas increíbles y sin vosotros simplemente no habría podido seguir adelante. Especialmente gracias a Manolo, por haberme acompañado desde que este trabajo era una página en blanco y vivir conmigo las infinitas horas de biblioteca, han sido mejores contigo al lado. A mis amigos de siempre, Rocío, Lozano y Lidia, por haberme visto crecer y haberme acompañado en cada uno de mis pasos. También a mis amigas de clase, por iluminar mis días en la facultad, por cada desayuno, cada almuerzo en el Día, cada hora muerta y cada día de antes del examen en la biblioteca: gracias Anas, Ismael, Andrea, María, Rocío, Paula, Irene, Dani, Lucías y Yasmina. No podría haber encontrado mejores personas. A Lola, Laura y Ana, por convertir nuestro piso en un hogar, lleno de amor y comprensión. Especialmente a Ana, por haber sido más que una compañera de clase y de piso, una compañera de vida. Gracias también a María Jesús Orozco, Eva Moreno, José Manuel Camacho, Clara Marías, Isabel Clúa, Manuel Ángel Vázquez Medel, Cristina Moya y María Méndez, por conseguir recordarme clase tras clase que escogí la carrera correcta. Gracias por todo. No tengo las suficientes palabras para expresar lo afortunado que me siento por estar rodeado de gente tan maravillosa, pero creo que ha quedado plasmado en estos agradecimientos, al menos un poco. 3 ÍNDICE I. INTRODUCCIÓN................................................................................................................5 II. MARCO TEÓRICO........................................................................................................... 6 1. El cuento...........................................................................................................................6 1.1. Definición................................................................................................................6 1.2. Breve apunte sobre la historia del cuento................................................................9 1.3. Historia del cuento en Hispanoamérica.................................................................10 2. El género de terror..........................................................................................................11 2.1. Fantasía y terror.....................................................................................................11 2.2. Definición. Breve historia del terror en la literatura............................................. 12 2.3. El terror como lenguaje político y social: neogótico latinoamericano..................13 III. MARIANA ENRIQUEZ: VIDA Y OBRA....................................................................15 1. Vida e influencias...........................................................................................................15 2. Producción literaria........................................................................................................ 17 IV. ANÁLISIS DE UN LUGAR SOLEADO PARA GENTE SOMBRÍA.........................18 1. Temas y símbolos...........................................................................................................20 a. Cuerpos abyectos......................................................................................................20 b. Familias ominosas....................................................................................................24 2. Narradoras................................................................................................................................... 27 3. Personajes.......................................................................................................................30 4. Espacios..........................................................................................................................32 V. CONCLUSIONES..............................................................................................................34 VI. BIBLIOGRAFÍA............................................................................................................. 37 4 I. INTRODUCCIÓN El volumen de cuentos titulado Un lugar soleado para gente sombría (2024) aparece integrado por doce relatos de terror, escritos por la autora argentina Mariana Enriquez. Desde el género del terror, Enriquez examina y critica algunas de las formas de violencia más presentes en la sociedad latinoamericana. Así, la desigualdad, la misoginia estructural, la marginalidad, el dolor corporal y mental, las relaciones familiares desestructuradas y el abuso de drogas se manifiestan como algunos de los temas recurrentes en estos doce cuentos. La producción literaria de Enriquez ya ha sido estudiada con anterioridad, aunque no de manera excesivamente profusa. La novedad del presente Trabajo de Fin de Grado radica en que se erige como el primer estudio crítico de esta obra, debido a la reciente publicación de la misma. El citado volumen se inscribe en el denominado “Neogótico latinoamericano”, una corriente relativamente reciente que hereda la tradición del género gótico, compuesta por elementos de lo siniestro y lo espectral, y que constituye una reescritura desde una nueva sensibilidad y atendiendo a los miedos y problemáticas actuales, con un componente claramente feminista y de crítica social. Teniendo presente esta idea de búsqueda de una nueva sensibilidad y crítica feminista, el objetivo del presente Trabajo de Fin de Grado es analizar narratológicamente la más reciente obra de la autora argentina, Un lugar soleado para gente sombría (2024), centrándonos en los personajes, espacios y temas recurrentes, con especial atención a los que han sido considerados los principales ejes temáticos que vertebran la misma: el cuerpo y la familia, comprendidos como entidades atravesadas por discursos sociales hegemónicos, como las normas de género, el trauma colectivo o la marginalización. En la obra de Enriquez, el terror habita lo íntimo y lo personal: las relaciones familiares conflictivas, los cuerpos que se alteran, los escenarios urbanos descuidados e incomunicados… A través de la introducción de lo siniestro en lo cotidiano, Mariana Enriquez logra generar un universo en el que el terror y lo sobrenatural no son excepciones, sino norma y síntoma. La hipótesis de la que parte el presente trabajo es el carácter de la escritura como medio combativo y de denuncia de las problemáticas sociales. En este sentido, la narrativa de Enriquez utiliza el terror como una herramienta crítica para desmontar las concepciones de normalidad que sostienen, tanto la idea de familia como institución estructurada, como la 5 representación hegemónica del cuerpo, además de explorar otras problemáticas de la realidad tardocapitalista y postdictatorial en el contexto argentino. A través de estrategias narrativas, como la presencia de fantasmas, la introducción de espacios abandonados o la metamorfosis física, sus cuentos articulan una relectura femenista del terror convencional en clave social y política. Cabe considerar, por otra parte, que para realizar la presente investigación, se empleará un enfoque multidisciplinar, basado principalmente en la lectura atenta de los textos y el posterior análisis temático y narratológico de la obra de Mariana Enríquez. Se tomarán como referentes los estudios del género de terror (Carroll, 1990), la teoría de lo ominoso de Freud (1919) y la de lo abyecto de Kristeva (1988), todo ello visto desde una perspectiva de género aplicada a los estudios literarios. Además se tendrá en cuenta la adhesión de la obra al Neogótico latinoamericano, estética claramente ligada a los contextos de violencia y desigualdad en América Latina. Se realizará, además, un análisis comparativo de los doce cuentos del volumen, atendiendo principalmente a la temática, la representación del cuerpo y la familia y la construcción de personajes. Así se manifiesta el presente análisis, vertebrado en la comprensión del género de terror como un vehículo para la crítica social desde los textos. El corpus de estudio, Un lugar soleado para gente sombría, aparece integrado por doce cuentos, cuyos títulos señalamos a continuación: “Mis muertos tristes”, “Los pájaros de la noche”, “La desgracia en la cara”, “Julie”, “Metamorfosis”, “Un lugar soleado para gente sombría”, “Los himnos de las hienas”, “Diferentes colores hechos de lágrimas”, “La mujer que sufre”, “Cementerio de heladeras”, “Un artista local” y “Ojos negros” II. MARCO TEÓRICO 1. El cuento 1.1. Definición Desde sus orígenes, como señala Mastrángelo, los límites del género cuentístico han estado desdibujados y frecuentemente ha sido confundido con otros géneros como el relato, la fábula o la novela corta (1975: 99). Por otra parte, se considera pertinente, al ser este un trabajo filológico, partir de la lengua para definir el concepto en cuestión. La RAE 6 comprende “cuento” como un término polisémico y propone ocho acepciones. Solo se reflejarán en este trabajo las dos primeras, por ser las más útiles y precisas, literariamente hablando: “Cuento: del lat. compŭtus 'cuenta'. 1. m. Narración breve de ficción. 2. m. Relato, generalmente indiscreto, de un suceso.” 1 Como definición es precisa pero indudablemente escueta y, además, refuerza la idea de Croce (1902), quien niega la existencia de los géneros literarios. Esta afirmación puede resultar radical, pero lo cierto es que los géneros literarios son conceptos complicados de definir. Especialmente complejo de definir es el cuento y la gran mayoría de intentos por hacerlo recaen en el criterio del número de páginas o palabras, pero, ¿cuál es el límite? ¿Quién establece este límite? Realmente estas son preguntas de difícil respuesta, ya que el cuento, como apunta el ya citado Mastrángelo, es quizás imposible de definir matemática y científicamente (1975: 181). Siguiendo esta línea afirma Anderson Imbert que los críticos con mayor fijación por la estadística colocan el baremo entre las dos mil y las treinta mil palabras, en el caso de los cuentos y entre cien y dos mil en el caso de los cuentos cortos. El citado investigador considera que esta es una forma muy mecánica de clasificación, pero acepta que es algo necesario para establecer la diferencia entre novela y cuento (1992: 29-30) Es importante destacar que, históricamente, el cuento ha sido considerado un género menor, siempre comparado con la novela y tratado como una especie de “novela incompleta”. Existen muchísimos críticos que afirman que el cuento no es un género literario, como Kayser, quien, como apunta Mora (1985:7), dedica escasamente una página, en su Interpretación y análisis de la obra literaria (1954) , al análisis del cuento y afirma que “dista de constituir un género en sí como la novela” (489)2. Antes de entrar en mayor profundidad en la caracterización del cuento parece oportuno plasmar la propuesta de Anderson Imbert3 por considerarse una de las más completas y acertadas: “[el cuento es] una narración breve en prosa, que por mucho que se apoye en un suceder real, revela siempre la imaginación de un narrador individual. La acción –cuyos agentes son hombres, animales humanizados o cosas animadas– consta de una serie de acontecimientos 3 La primera edición de Teoría y técnica del cuento se publica en 1979, pero se toma como referencia la segunda edición de 1992, por estar esta última revisada y muy modificada. 2 Cita extraída de la edición de 1961 de Interpretación y análisis de la obra literaria, Madrid: Gredos. 1 La definición ha sido tomada de la página web oficial de la Real Academia Española, https://dle.rae.es/, (consultada por última vez el 03/05/2025) 7 entretejidos en una trama donde las tensiones y distensiones, graduadas para mantener en suspenso el ánimo del lector, terminan por resolverse en un desenlace estéticamente satisfactorio". (1992: 40) Para extraer los rasgos característicos que conforman el cuento como género literario se considera acertada la propuesta de Alberca Serrano (1985: 207), quien señala que el cuento se conforma como género literario a través de cinco conceptos fundamentales y que están interrelacionados: 1.- Suceso único. 2.- Brevedad. 3.- Tensión y efecto. 4.- Narración y tiempo 5.- Personajes A continuación, se tratarán brevemente a cada uno de dichos conceptos. La concentración narrativa en un único suceso no implica simplicidad, sino más bien una depuración, ya que se prescinde de todo lo accesorio para poner el foco en un único núcleo narrativo. La brevedad surge como exigencia de este único suceso, ya que, al no requerir elementos adicionales como en la novela, el cuento se convierte en un texto esencial, en el que cada elemento tiene un papel fundamental. No respetar esta brevedad implica la adición de elementos accesorios e innecesarios, lo que desvía el foco narrativo. Vinculados a los conceptos de suceso único y brevedad aparecen la tensión y el efecto: el cuento debe estar atravesado por una intensidad constante, evitando a toda costa momentos de digresión narrativa. Esta intensidad en la narración es la que provoca el efecto, que puede ser de muchos tipos: terror, extrañamiento, cómico… El suceso único está condicionado, además, por la perspectiva temporal y normalmente requiere una narración en pasado. El cuento condensa su narración en un único bloque narrativo cerrado, al contrario de la novela, la cual se constituye a través de la continua concatenación de acontecimientos. También en contraposición a la novela, los personajes del cuento no presentan un desarrollo psicológico elaborado, ya que más bien funcionan como elementos al servicio de la narración. Como señala Alberca Serrano el verdadero protagonista del cuento no es ningún personaje en sí, sino el acontecimiento mismo (1985: 213). 8 1.2. Breve apunte sobre la historia del cuento El cuento nace en la tradición oral, mucho antes de que el ser humano desarrollara la escritura. Las reflexiones de Tedio contemplan cómo sus raíces están profundamente ligadas al impulso primitivo de comunicarse y narrar, en un principio para contar hechos reales con la finalidad de avisar y proteger a sus iguales de ciertos peligros (Tedio, 2011: 52). El cuento se convierte así en, posiblemente, uno de los géneros literarios más antiguos de la humanidad, ya que ha formado parte de la vida cotidiana de los humanos desde tiempos inmemoriales. Durante milenios el medio natural del cuento fue la oralidad, pero con el surgimiento de la escritura en las primeras civilizaciones, como por ejemplo la mesopotámica o la egipcia, comenzaron a plasmarse por escrito, como señala Talavera Muñoz, los primeros testimonios de cuentos (2010: 2). El Poema de Gilgamesh4, escrito en torno al año 2000 a.C., o las narraciones que contiene el Papiro Westcar5, datado entre los años 1600 y 1500 a.C. son claros ejemplos de algunos de estos primeros testimonios, los cuales comparten una conexión clave con la mitología y presentan una clara intención moral y explicativa de los factores del mundo que los rodeaba. Durante la Edad Media se recuperó esta intención moral y se escribieron en monasterios las conocidas como exempla y otros textos fundamentales para la tradición literaria hispánica como el Calila e Dimna, de origen asiático, que fue traducida por orden de Alfonso X o El Conde Lucanor, ambas obras compuestas por la recopilación de múltiples cuentos con intención educativa y moralizante. En los siglos XVI y XVII los autores empiezan a mostrar un mayor cuidado en el estilo y comienzan a escribirse cuentos satíricos que actúan como herramienta de crítica social y de representación de la realidad. Autores como Cervantes comienzan a cultivar la narrativa breve y la van igualando a otros géneros mejor considerados. Se llega así a los siglos XIX y XX, que fueron fundamentales ya que, con autores como Kafka y Poe, se asiste al nacimiento y consolidación de lo que se entiende actualmente como cuento literario. Especial importancia tienen estos siglos también en Hispanoamérica, ya que es en ellos cuando se observa el origen de la tradición cuentística en este continente, 5 El Papiro Westcar es un extenso papiro que contiene varios de los textos de índole mitológico. 4 El Poema de Gilgamesh es un extenso poema de origen mesopotámico y que constituye uno de los primeros testimonios literarios de la historia del ser humano. 9 Además de por sus abuelas, Enriquez, ferviente lectora desde pequeña, también se vio profundamente influenciada por los grandes maestros del terror, como Stephen King, Edgar Allan Poe o H.P. Lovecraft. Del mismo modo que por los clásicos argentinos, como Arlt o Borges y anglosajones, como Faulkner o Joyce, fueron lecturas fundamentales en su crecimiento literario. No sólo recibió influencias literarias, también cinematográficas y musicales, con un gusto obsesivo por la música rock y el fenómeno fan que refleja continuamente en sus cuentos, novelas y escritos en general. Enriquez vivió en sus primeros años de vida el Proceso de Reorganización Nacional (PRN), una dictadura cívico-militar que gobernó Argentina desde el 24 de marzo de 1976 hasta el 10 de diciembre de 1983, tras el derrocamiento del gobierno peronista. Lo que esta dictadura pretendía era, como su propio nombre indica, reorganizar el país, eliminando lo que consideraban el caos político implementado por el gobierno de Perón. Sin embargo, como señalan Torre y de Riz, el PRN implementó una dura política de represión, caracterizada por unos niveles de violencia inéditos (2002: 127) . En el ámbito económico, señalan ambos investigadores, se favorecieron políticas neoliberales, lo que provocó miles de casos de especulación y endeudamientos, asentándose así las bases para la estructura económica regresiva que aún perdura (2002: 132). Apuntan también a la Guerra de Malvinas de 1982 como inicio del colapso de la dictadura, restaurándose finalmente la democracia en 1983 y sometiéndose a procesos judiciales a los perpetradores de las múltiples violaciones de los derechos humanos que marcaron los años de la dictadura. A pesar de esto, muchas estructuras autoritarias y económicas del régimen sobrevivieron al cambio político (2002: 135-136) Enriquez, como se ha mencionado anteriormente, vivió la dictadura completa a una muy corta edad, lo que dejó una huella imborrable en ella, puesto que se verá reflejada en su obra. Tras el PRN, se mudó con su familia a La Plata, dónde estudió Periodismo y se movió en círculos formados por personas disidentes, en una época verdaderamente convulsa en la historia argentina, lo que marcó su ideología y de ahí que su producción literaria sea tan crítica y comprometida con las causas sociales: “Mi círculo era un círculo de muchas drogas, un circuito LGTB, con una sexualidad muy fluida. Yo era un poco amargamente heterosexual, pero todos mis amigos no [...] Yo era un poco así... no con las drogas, eh, pero sí con la cuestión sexual. Además, en ese momento ser mujer en Argentina, con el tema de que el aborto era ilegal, no era tan fácil. No era tan fácil soltarse”. 16 2. Producción literaria La literatura de Enriquez es difícilmente clasificable, ya que combina multitud de influencias y temáticas. En un intento por definirla, destaca el tratamiento de temáticas oscuras y góticas, como las drogas, la depresión o la muerte y sus obsesiones personales como la música y lo sobrenatural, todo ello presentado en escenarios mayormente urbanos y con protagonistas casi exclusivamente femeninas. Su producción literaria comenzó con la escritura de novelas. En 1995 escribe Bajar es lo peor, en la que ya encontramos representación LGTB, música rock y punk, abuso de sustancias y crítica social, todo en un ambiente oscuro y rodeado de una atmósfera tétrica, casi gótica. Esta obra sería adaptada al cine en el año 2002, con la propia Enriquez como guionista y Leyla Grünberg como directora. En 2004 publica su segunda novela, Cómo desaparecer completamente, en la que retoma varios de sus temas “fetiche” como el abuso de drogas o la música rock y vuelve a introducir un aspecto de crítica social tratando temas como los abusos intrafamiliares y el narcotráfico. En 2019 publica su última novela, Nuestra parte de noche, ambientada en los años de la dictadura del PRN y en la que retoma algunos de sus temas habituales como las relaciones familiares oscuras, la muerte y la espiritualidad.. Esta obra ganaría el premio Herralde a mejor novela y sería comparada con obras maestras como Cien años de soledad, Rayuela o 2666. Su faceta como cuentista ha sido la que le ha otorgado mayor reconocimiento y es, además, el objeto de estudio del presente trabajo. En 2009 publica Los peligros de fumar en la cama, obra con la que establecería el esquema que seguiría en sus otras dos recopilaciones de cuentos; Las cosas que perdimos en el fuego y Un lugar soleado para gente sombría, publicadas en 2016 y 2024 respectivamente. En sus cuentos repite los mismos temas y obsesiones que escribe en sus novelas: la violencia, lo sobrenatural, la depresión, la música, las drogas… Casi todos están narrados en escenarios urbanos, con una fuerte presencia de personajes femeninos y una gran carga crítica. Además de cuentos y novelas, Enriquez también ha cultivado el ensayo y la crónica periodística, destacando Alguien camina sobre tu tumba: mis viajes a cementerios (2013), La hermana menor: Un retrato de Silvina Ocampo (2014) y El otro lado: retratos, fetichismos, confesiones (2020). 17 Todas las obras mencionadas en este apartado han sido las que han posicionado a Enriquez como una de las mayores y más apreciadas escritoras no sólo de la literatura hispanoamericana, sino de todo el panorama literario actual, siendo sus obras traducidas a una veintena de idiomas, como el inglés, el italiano, el finés o el turco. Dicha circunstancia refleja el papel fundamental de Mariana Enriquez en la literatura actual, alzándose como una de las autoras más relevantes del siglo XXI, especialmente en el ámbito del terror, del que muchos forofos la consideran la reina y maestra del género en la actualidad. IV. ANÁLISIS DE UN LUGAR SOLEADO PARA GENTE SOMBRÍA Como ya se ha señalado, Enriquez, desde sus inicios, ha desarrollado una estética del terror muy singular y única, en la que lo sobrenatural convive con las heridas sociales del presente y habita en la cotidianeidad. Su literatura está poblada de personajes marginales, espacios degradados y cuerpos transformados, siempre tratados con una mirada que apunta claramente a las desigualdades de género, clase y territorio tan latentes en la sociedad latinoamericana aún en la actualidad. Mariana Enriquez publica Un lugar soleado para gente sombría en 2024, de la mano de la editorial Anagrama y con ella continúa la estela de todo su recorrido como cuentista, ya que se trata de una compilación de doce cuentos vertebrados por el terror, la violencia y los horrores de lo cotidiano, enfocados siempre desde una sensibilidad feminista y popular, cuyos títulos se indicaron en la introducción del presente trabajo. Los temas que presenta en estos cuentos han estado presentes desde su primera compilación titulada Los peligros de fumar en la cama (2009): la marginalidad urbana, la pobreza, las enfermedades mentales, las relaciones familiares disfuncionales, el abandono, la violencia, las desapariciones… En este volumen se repiten todos estos temas, interconectados, como es costumbre en su literatura, con imágenes profundamente inquietantes y grotescas, sin perder nunca el foco humano de los personajes. El terror en la obra de Mariana Enriquez actúa como una forma de narrar lo que no se puede, o mejor dicho, lo que no se quiere hacer en clave realista. Es decir, no se trata de una literatura de evasión o mero entretenimiento, es una literatura que requiere una implicación 18 por parte del lector, que debe estar dispuesto a cuestionar sus posturas. Enriquez saca a relucir lo que la sociedad reprime e invisibiliza: la pobreza, la violencia, la enfermedad, la disidencia… Noël Carroll realiza una certera reflexión: el terror opera a través de la transgresión de las categorías normativas y busca una fusión de lo que debería estar separado (1990: 43). Enriquez transgrede en lo corporal (heridas abiertas que no sangran en “Diferentes colores hechos de lágrimas”), en lo familiar (padres que no cuidan en “Julie”) y en lo urbano (barrios que funcionan como jaulas donde el peligro acecha en “Un lugar soleado para gente sombría”). Para conseguir estas transgresiones, la autora hace uso de mecanismos recurrentes empleados históricamente en el género, como son la suspensión, la narración en primera persona o las descripciones detalladas de imágenes macabras y desagradables: La suspensión viene dada por la no explicación de los sucesos: lo extraño y sobrenatural no se resuelve, los cuentos quedan suspendidos, lo que obliga al lector a buscar una explicación a lo sucedido y, por tanto, a reflexionar sobre los aspectos sociales y políticos que Enriquez critica en la obra. Algo similar ocurre con la narración en primera persona, la cual implica una voz subjetiva e íntima, que conlleva un vínculo con el lector, que difícilmente puede evitar verse reflejado en la narración. Por último, el más evidente: las descripciones detalladas de imágenes macabras y desagradables, algo que, sumado a la narración en primera persona y al carácter corporal del terror empleado, provoca que el lector no solo visualice estas imágenes, sino que también las sienta físicamente. Como ya se ha señalado de forma reiterada en el presente trabajo, Un lugar soleado para gente sombría se inscribe en la corriente denominada Neogótico latinoamericano. Esta corriente, al igual que la obra, se define por las ambientaciones decadentes, con especial gusto por los espacios marginales: villas alejadas, hoteles precarios, lugares abandonados… Este tipo de escenarios se aprecian claramente en “Cementerio de heladeras”, que se desarrolla en una explanada periférica llena de frigoríficos viejos y abandonados, en “Los himnos de las hienas”, en una mansión abandonada y en ruinas, o en “Mis muertos tristes”, que toma como escenario el barrio de Lanús, un suburbio de Buenos Aires marcado por la criminalidad. En definitiva, en esta obra Mariana Enriquez reconfigura el género de terror desde las técnicas del Neogótico latinoamericano, caracterizado por su perspectiva profundamente 19 arraigada en la situación latinoamericana actual. Con estos mecanismos la autora reclama su derecho a incomodar, ya que es la única vía de visibilizar lo silenciado. Así pues, obliga a sus lectores a mirar donde no quieren ver: la herida, la suciedad, los cuerpos abyectos, las familias ominosas y las enfermedades mentales, entre otros muchos temas. 1. Temas y símbolos a. Cuerpos abyectos En Un lugar soleado para gente sombría, el cuerpo se erige como uno de los principales ejes temáticos y simbólicos en torno al cual Enriquez despliega sus recursos narrativos de terror. Desde una perspectiva feminista lo corporal aparece continuamente vertebrado por el miedo, el deseo, la violencia, la precariedad y la enfermedad, tanto física como mental. A pesar de todo lo expuesto, los cuerpos en la obra de Enriquez no constituyen meros recipientes de sufrimiento, ni tampoco pueden ser leídos desde las concepciones tradicionales y hegemónicas de belleza y funcionalidad. Esta concepción se imbrica directamente con el concepto de lo “abyecto” propuesto por Julia Kristeva, que se basa en la desestabilización de un orden: “Abyecto. Es algo rechazado del que uno no se separa [...] No es por tanto la ausencia de limpieza o de salud lo que vuelve abyecto, sino aquello que perturba una identidad, un sistema, un orden. [...] la abyección es inmoral, tenebrosa, amiga de rodeos, turbia” (1988: 11) En este sentido los cuerpos que aparecen en las obras de Enriquez son, en su mayoría, abyectos, ya que subvierten la norma de lo que socialmente es comprendido como “cuerpo”. Los cuerpos de Un lugar soleado para gente sombría son cuerpos mutilados, no normativos, violentados… El tema de la metamorfosis, por otra parte, es fundamental para comprender el tratamiento de los cuerpos en estos cuentos. Como señala Del Canto, las metamorfosis han sido empleadas históricamente en la literatura y la mitología, ya que son vías para presentar ideas a través de imágenes de la naturaleza, normalmente animales, produciendo lo denominado “extrañamiento”, una sensación al percibir “lo otro que no soy” (2007: 22). Cabe considerar también las apreciaciones sobre la metamorfosis de la escritora argentina, en una entrevista realizada por Cristina Rosevinge, donde pone de manifiesto que se considera castigo para las mujeres, mientras que para los hombres actúa como una forma de reconocer 20 su valentía, como se aprecia claramente en el cuento “Los pájaros de la noche” en especial en el siguiente fragmento: “Todos los pájaros son mujeres que han recibido un castigo. [...] el castigo para la desobediencia, la mala conducta o el amor desesperado es ser transformada en ave. Hay algunos hombres pájaro también, pero no tantos. [...] Los destinos de las mujeres son mucho peores.” (2024: 36) En otro de los cuentos que se incluyen en el volumen, que lleva por título “Diferentes colores hechos de lágrimas” los cuerpos sufren unas violentas transformaciones, que rompen con cualquier lógica médica o estética convencional, al usar unos vestidos viejos, pertenecientes anteriormente a una mujer adinerada ya fallecida. En este cuento la ropa es un tema fundamental. Resultan interesante, en este sentido, las apreciaciones que realiza la propia escritora, en la entrevista citada con anterioridad: “La ropa para mi es importante [...] La ropa vieja tiene memoria.”9 . Las violentas laceraciones y profundos cortes que sufren las protagonistas llevan al extremo la experiencia de corporalidad abyecta, lo que provoca en ella un enorme extrañamiento: “Sobre la ropa interior, en el vientre, tenía dos tajos enormes, como de cirugías, abiertos, que no sangraban, pero, cuando me moví, asomó un órgano, quizá el intestino [...] Bajo el corpiño vi la saña de una herida grande y, shockeada, observé lo que no podía ser más que el corazón, exangüe, pálido, vacío de sangre” (2024: 147-148) Lo abyecto en este cuento es directo, no hay metáfora. Como se observa en el fragmento anterior, el terror es físico y visible. Sin embargo, en un principio la protagonista lo define sin que le provoque histeria, simplemente con extrañamiento y asombro: “Recordé la duda de Santo Tomás (yo estudié historia del arte) y me metí el dedo. Todos los órganos estaban fríos y quietos” (2024: 148). Esto constituye también una especie de metamorfosis, presentada como el castigo al que el marido de la propietaria de los vestidos deseaba someterla. Se abre pues, en este cuento una interpretación crítica: el cuerpo femenino se convierte en una herida abierta que interpela al lector desde lo grotesco y lo hace reflexionar sobre la violencia ejercida sobre las mujeres. Conectando con estas ideas de los cuerpos abyectos y las diferentes metamorfosis es indispensable traer a colación el cuento “Metamorfosis”. En el citado cuento la escritora 9 cita extraída de YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=JYDQIZK6Cxc 21 argentina, trata el cuerpo de las mujeres adultas, enfermas y envejecidas. El relato comienza con una frase de Sonia Budassi que ejemplifica perfectamente la idea que Enriquez busca transmitir: “El castigo no es tener cuerpo: el castigo es que se hable tanto de él hasta que duele tenerlo” (2024: 89) La protagonista está atravesando la premenopausia, presentada también como una metamorfosis y, por tanto, como viene siendo habitual, se traduce en un castigo femenino: “No te lo dicen, no avisan. Me enfurece. La piel se seca, la grasa se acumula en las caderas y las piernas y el vientre, la celulitis se acentúa de un día para el otro, ese pelo muerto que es la cana resulta imposible de domar. No les pasa a todas, por eso es peor aún; deberían advertirte de que vas a estar en la minoría deforme y acalorada y llorona.” (2024: 89) Como afirmaba Foucault, la medicina es una institución de poder y control que ejerce sobre el cuerpo y que tiene, por tanto, efectos disciplinarios (1998: 117). A la protagonista le extirpan un mioma, del que ella rehúsa deshacerse, en este sentido se presenta una idea de Amaya García que casa a la perfección con este cuento: “todo lo que sale del cuerpo humano es malo (según las concepciones del cuerpo glorioso), más aún si ese cuerpo pertenece a una mujer. Se tiene un control estricto de la higiene y la asepsia del cuerpo femenino” (2014: 116). Así, la protagonista decide acudir a una modificadora corporal para reintroducir el mioma en su cuerpo, ya que lo considera parte de ella, una especie de hijo: “Le di una mirada exhaustiva al mioma, porque la pantalla de su teléfono nuevo era lo bastante grande. Era hermoso. Un huevo de carne rosa pálido, irrigado, con una especie de cabeza o manija de tejido en forma de tubo y una cabecita adicional, como si estuviera creciendo. Como un jengibre hormonado. Como una mandrágora gorda. Pasé el dedo por la pantalla y quise saber si lo que me mostraba incluía el útero. No, me dijo, este es el mioma más grande, había otros chicos. Este causaba el sangrado. ¡Pesa dos kilos! Después siguió hablando de miomas gigantes (el mío no calificaba), de algunos casos que le tocaron, y apagó la pantalla del celular, pero yo me quedé pensando en esa masa y su piel lisa, un poco pechuga de pollo con venas rojas, esfera, planta de los dioses en mi vientre.” (2024: 93) Finalmente, gracias a otro modificador corporal, logra reimplantar el mioma en su cuerpo, esta vez en su espalda, en lugar de en su útero, convirtiéndolo así en un cuerpo abyecto y realizando un retorcido acto de reafirmación y empoderamiento. Mariana Enriquez versaba en la ya mencionada entrevista con Cristina Rosenvinge, sobre una idea retorcida 22 frecuente en sus cuentos, basada en arruinar la belleza para apropiarse de ella, lo que constituye una forma de empoderamiento femenino: “Es tan hermosa mi nueva columna sobresalida. Por primera vez entiendo lo que significa amar el propio cuerpo [...] Mi espalda, ahora, tiene otro relieve. Tiene algo de dragón. Colson tatuó la piel de colores y parece tornasolada. Una falsa columna de saurio. Algo de camaleón, de lagarto, de serpiente mítica, de sangre fría [...] Me siento antigua, de movimientos lentos y precisos. Con mi cuerpo entero y donde debe estar: bajo la piel.” (2024: 100) En “Un lugar soleado para gente sombría”, cuento que le da título a esta compilación, la abyección conecta con los malos olores y la suciedad; de esta forma, el cuerpo del joven drogadicto es abyecto por su pestilencia. Esto conlleva una crítica social a los organismos institucionales de poder que permiten que haya personas sin hogar viviendo en la calle: “El olor del chico era fuerte, como a cabra y a inodoro. [...] Tenía la cara limpia quién sabe por qué y las uñas carcomidas, como si tuviese termitas bajo las cutículas” (2024: 110) . Este sujeto repugna y, al mismo tiempo, atrae a la protagonista, por lo que su cuerpo se configura como un objeto de deseo ambiguo. El mal olor y la suciedad del chico componen una carga simbólica vinculada a lo que el sistema pretende invisibilizar y erradicar. En “Un artista local” Enriquez explora la dimensión corporal desde lo simbólico, mostrando pinturas de cuerpos horribles: mutilaciones, posesiones demoníacas, quemaduras… Dicha circunstancia remite a la tradición gótica y nos permite hacer una lectura crítica de la normalización e incluso estetización de la violencia y el dolor: “Uno salía de debajo de la cama envuelto en llamas. El más impresionante tenía la boca abierta en un grito de horror y de placer: la sostenía de las caderas y parecía estar teniendo sexo con ella, pero la mujer o el hombre del sudario no daba respuestas. Parecía sin vida”. (2024: 204-205) En todos sus cuentos, la escritora argentina elabora una especie de narrativa del cuerpo subversiva con respecto a la representación hegemónica de lo corporal. Sus personajes presentan cuerpos abyectos, modificados, desaparecidos… son cuentos que, además de narrar, denuncian. Sus descripciones son incómodas y aquí es donde recae el poder de la literatura de Enriquez: a través de lo desagradable hace visible aquello que tradicionalmente se ha ocultado en la literatura. 23 b. Familias ominosas Tradicionalmente, la familia ha sido asociada a los cuidados, el afecto y la transmisión de buenos valores, sin embargo, Mariana Enriquez pone en tensión esta institución en sus cuentos, presentando familias marcadas por la otredad, la violencia y el abandono. En estos cuentos se cuestiona radicalmente la idealización de la familia como núcleo protector y, en su lugar, presenta lazos parentales fracturados. Así lo refiere la propia escritora en la entrevista anteriormente citada: “las familias estructuradas y funcionales son un mito y yo las llevo al extremo en mi literatura. [...] Hay una idea de la familia como algo maravilloso, milagroso y feliz, pero cuando se habla con la gente es todo un desastre, nadie se soporta. La familia es una tragedia.”.Simbólicamente hablando y desde una perspectiva de género, este tipo de representación constituye un gesto de desmitificación de la estructura patriarcal, ya que la familia deja de ser una garantía de afecto y valores y pasa a ser un espacio en el que se inscribe la violencia. La representación de la familia en Un lugar soleado para gente sombría puede interpretarse bajo el concepto de “lo ominoso”, desarrollado por Freud. Según el psicoanalista lo ominoso - o das unheimliche, como él lo denominaba - no es simplemente algo espeluznante, sino “algo que, destinado a permanecer en lo oculto, ha salido a la luz” (1919: 241). Las familias que Enriquez plasma en sus obras son ominosas ya que invierten los vínculos familiares tradicionalmente aceptados: lo que debería ser un espacio de seguridad y protección se convierte en el espacio del terror. Las madres no cuidan, los padres golpean, ambos abandonan y las casas encierran, es decir, lo ominoso nace en el interior del núcleo familiar. En muchos de los cuentos, el conflicto familiar es tratado más bien como un daño silencioso y cotidiano. Por ejemplo, en “Mis muertos tristes” la protagonista vive aferrada a su casa por el fantasma de su madre, con quien mantiene una relación ambigua, cargada de recuerdos y afectos, pero también de culpa y resentimiento. En esta especie de aprisionamiento simbólico, el barrio y el fantasma de la madre funcionan como metáforas de un aferramiento al pasado por imposición propia, provocada por un sentimiento de lealtad afectiva. En este cuento se construye una representación del linaje femenino tradicional, marcada por la inmovilidad, la repetición y el encierro, que vienen dados por la idea de los cuidados, algo típicamente relacionado con las mujeres y visto como una obligación moral 24 “Primero, creo, debo describir el barrio. Porque en el barrio está mi casa, y en la casa está mi madre. Una cosa no se entiende sin la otra. No se entiende por qué no me voy. Porque puedo irme. Puedo irme mañana” (Enriquez, 2024: 9) Una situación similar se pone de manifiesto en “Julie”. En dicho cuento la familia se complejiza; aparece una prima a quien deben incluir y cuidar en el núcleo familiar de la protagonista. Dicha situación conecta de nuevo con la idea de los cuidados como elemento férreamente femenino, ya que la prima Julie sufre graves problemas psiquiátricos. “La iban a abandonar. No podían pagar una institución en Estados Unidos. Acá podían ubicarla en un lugar público, gratis. Julie era argentina, después de todo. ¿Y quiénes quedarían encargados de visitarla? ¿Mis padres? ¿Yo?” (Enriquez, 2024: 83) Así, en este cuento, la familia se presenta como un sistema de expulsión. Julie está enferma y es vulnerable y es enviada a un país que ya no reconoce como suyo. La protagonista se resiste a tomar el papel de cuidadora, no por crueldad u odio hacia su prima, sino por conciencia de que la familia ha dejado de ser un lugar donde se cuida al otro, ya que Julie estaba siendo abandonada por sus padres. Julie no recibe amor de nadie y lo busca en los fantasmas que ella ve, con los cuales dice mantener relaciones sexuales: “Tenía que haber otra gente como ella. No sé si le creía o no: eso no era importante. No les dije nada a mis padres ni a Julie ni a nadie: ni mis amigos sabían los detalles del caso. Me sumergí en internet. Debía haber más gente que tenía sexo con espíritus y seguro que se congregaba, con suerte, en una comunidad que no fuese anónima ni que solo existiese online. Había gente que compartía sus fetiches por estatuas y maniquíes, incluso por juguetes de peluche; había hombres que tenían sexo disfrazados de bebés y mujeres adictas a comer plástico y hombres y mujeres que se excitaban lamiendo globos oculares. Sin embargo, lo del sexo con muertos fantasma no resultó tan fácil de encontrar. Julie se dejaba amar por los muertos invisibles, lo suyo nada tenía que ver con la carne, fría o caliente.” (2024: 83) Esta misma ineptitud de los adultos se refleja crudamente en “Cementerio de heladeras”, donde se narran desapariciones que son ignoradas por los adultos: “Nunca me preguntaron nada. Esa tarde volvimos del cementerio de heladeras callados y antes de ir a tomar la merienda repetimos la historia. [...] Ni siquiera hubo fotos de Gustavo por el barrio”. (2024: 181) 25 Esa mezcla entre lo cotidiano y lo macabro, entre lo banal y lo ominoso, es lo que convierte a estos personajes en mecanismos efectivos del género de terror. Perturban porque no le resultan ajenos. Cabe señalar, a modo de conclusión, que los personajes de Un lugar soleado para gente sombría no solo actúan como unidades narrativas, ya que se construyen como núcleos activo de lo macabro, lo abyecto y lo ominoso. Son cuerpos en los que se cuela lo terrorífico, que parte de lo real y cotidiano. Enriquez logra crear en la obra una galería de personajes profundamente humanos, perfectamente reales pero que al mismo tiempo se escapan de lo aceptable en la “normalidad”: enfermas, solitarias, pobres, heridas, obsesivas… Esta humanidad es lo que activa el miedo, ya que incomoda al lector, recordándole que el terror habita en todos aspectos de su vida diaria. Es evidente también que con estos personajes la escritora argentina logra denunciar las múltiples formas de violencia que atraviesan la cotidianeidad latinoamericana: la desprotección institucional, el abandono familiar, la opresión sobre cuerpos no hegemónicos, la medicalización del cuerpo femenino… En definitiva, cada personaje encarna una herida, un fracaso del sistema. 4. Espacios Los escenarios que se muestran en los cuentos de Mariana Enriquez actúan como entidades narrativas activas, casi con vida propia. En estos cuentos la historia, el trauma y la memoria se condensan en los lugares. en relación a esta idea cabe considerar las afirmaciones de la autora, en una entrevista realizada por Cristina Rosenvinge, en Casa de América, Madrid10: “Yo creo firmemente en que los espacios, especialmente los urbanos, tienen memoria. Hay lugares que repiten historias”. El barrio obrero de Lanús, en el que se desarrolla del cuento “Mis muertos tristes” es descrito detalladamente, lo que permite abordar el espacio urbano desde la estética del deterioro, forma de denuncia de la situación de abandono gubernamental a este tipo de barrios: “El barrio ha cambiado desde mi infancia. Solía ser viviendas para obreros [...] Pero, además del mal gusto, el barrio se tornó isla. [...] Los monoblocs [...] se fueron volviendo más y más peligrosos” (2024: 9) Así, esta estética del deterioro convierte al barrio en parte del 10 Entrevista realizada por Christina Rosenvinge, disponible en youtube: https://www.youtube.com/watch?v=JYDQIZK6Cxc 32 conflicto narrativo y espacio del terror, ya que encierra a la protagonista y la somete al recuerdo, la culpa y el estancamiento. Además, los escenarios en la obra actúan como metáforas del país en general, lo que denuncia la situación tan precaria que Argentina ha vivido históricamente. Algo similar ocurre en “Ojos negros”, pero el espacio, en esta ocasión, se concreta: ya no es el barrio, son las casas, que actúan como organismos enfermos, silenciosos y tristes, inevitablemente cerrados y estancos, como el anterior barrio. “Todas las casas tenían las persianas bajas, las puertas cerradas, no había ni un perro, ni un pájaro sobre los cables de luz [...] desde donde estábamos se veían los carteles de un supermercado y un kiosco con las persianas bajas” (2024: 227-228) En Argentina, como apunta Prado11, muchos pueblos del interior quedaron incomunicados al cesar la actividad del tren en ellos por las reformas ferroviarias llevadas a cabo durante el gobierno de Carlos Menem en los años 90 (2017). En “Un artista local” se trata dicha problemática, ya que se desarrolla en uno de estos pueblos apartados: “La pampa no se terminaba nunca, estaba segura, y no había nada más que gente loca y sola caminando entre los sembrados, almas de los asesinados, de los que se mataron cuando dejó de pasar el tren, de los que se perdían ahí donde no podían encontrarlos, de los indígenas masacrados.” (2024: 209) La mansión en ruinas de “Los himnos de las hienas” también conecta con esta estética del deterioro: habitaciones invadidas por la flora, elementos arquitectónicos rotos y ropa amontonada. El tema de la ropa conecta en este cuento tanto con el exterminio como con la situación del desierto de Atacama12, que se está convirtiendo en una especie de cementerio para las prendas fast fashion que los países del “primer mundo” ya no quieren: “La idea me hizo retroceder y casi tropiezo con un pedazo de inodoro. Al darme la vuelta vi una de las habitaciones y tuve que ahogar un grito. Estaba llena de ropa. Casi un metro de ropa, no en un montón en el medio, sino sobre toda la extensión del piso. [...] ue no era 12 Véase “Atacama, el lugar donde van a morir las prendas de ropa lowcost”: https://www.nationalgeographic.es/2023/04/desierto-atacama-vertedero-prendas-de-ropa-lowcost 11 Información extraída de https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-40527823: "Acá ya no hay nadie": la tragedia de los pueblos abandonados de Argentina que vivieron años de esplendor gracias a sus estaciones de tren, Carlos Prado, 2017. 33 normal esa acumulación. La ropa no estaba ordenada ni tenía ningún objetivo claro, pero me recordaba, y eso no podía decírselo porque se iba a reír, a la ropa dejada atrás para entrar a un lugar de exterminio. El exterminio es desnudo.” (2024: 132) En definitiva, los escenarios en Un lugar soleado para gente sombría, junto a los cuerpos, originan el terror. Mariana Enriquez hace uso de una estética del deterioro para describir cómo cada casa, cada barrio y cada pueblo encierran unos recuerdos que están condenados a repetirse. V. CONCLUSIONES A lo largo del presente Trabajo de Fin de Grado se ha podido confirmar la hipótesis que se planteaba en la introducción: Mariana Enriquez utiliza los códigos del terror y el Neogótico latinoamericano como una forma de resistencia política y crítica social, desde una mirada feminista y politizada. En este sentido la escritora argentina produce una literatura comprometida, que requiere la implicación del lector y que resulta incómoda para el mismo. Desde los ejes abordados - el género, los personajes, los espacios, los temas y los símbolos - se ha evidenciado cómo el terror en Un lugar soleado para gente sombría no proviene del exterior, sino que emerge de lo íntimo y cotidiano. Lo sobrenatural no irrumpe; nace en su interior. En este sentido, el cuerpo ha sido uno de los ejes más potentes del análisis y. como se ha evidenciado en cuentos como “Metamorfosis”, “Distintos colores hechos de lágrimas” o “Un lugar soleado para gente sombría”, el cuerpo femenino actúa como recipiente de violencia y control, pero también, y, sobre todo, como lugar de resistencia y empoderamiento. Desde la teoría de lo abyecto, propuesta por Kristeva en Poderes de la perversión (1988), se ha analizado cómo estos cuerpos rompen con la imagen normativa y hegemónica a la que tradicionalmente se les somete, configurándose como elementos macabros que interpelan al lector desde la violencia, la sangre, la suciedad y la metamorfosis. Asimismo, el análisis de la familia ha sido clave en el presente trabajo, ya que se ha logrado demostrar, a través de los textos, la forma en la que Enriquez subvierte los ideales de familia tradicionalmente aceptados. Estas relaciones aparecen marcadas por el maltrato, el abandono y la herencia de traumas generacionales. Estos vínculos conectan con la teoría de lo ominoso o das unhiemliche de Freud (1919): las madres no cuidan, el padre maltrata, las 34 casas encierran… Es decir, las familias en la obra son claras manifestaciones de la violencia y el daño estructural. A nivel narratológico se ha analizado la construcción de personajes y de los espacios como herramientas al servicio del género de terror. Las protagonistas de la obra viven el terror en su propia piel, lo que conecta con el carácter crítico del volumen de cuentos y evidencia las situaciones de violencia patriarcal tan presentes en la sociedad argentina y latinoamericana en general. Los espacios son degradados: barrios marginales, construcciones en ruinas, pueblos incomunicados… Se ha analizado, por otra parte, cómo estos espacios actúan casi como personajes, además de constituirse en metáforas del país o continente en sí mismas. En cuanto a los mecanismos del género de terror, se ha podido demostrar que Enriquez retoma y subvierte los recursos tradicionales para ponerlos al servicio de su narrativa neogótica. Se ha argumentado y demostrado cómo esta corriente no solo revitaliza el gótico tradicional, sino que lo reescribe desde las problemáticas latinoamericanas de la sociedad tardocapitalista y postdictatorial. Por último, cabe destacar que este trabajo ha supuesto el primer análisis crítico y académico hasta la fecha de Un lugar soleado para gente sombría, dado que es una obra de muy reciente publicación. La labor realizada permite situar este compendio de cuentos como una pieza clave en la evolución del cuento argentino contemporáneo y en la consolidación de Mariana Enriquez como una de las voces más potentes de la literatura actual, no solo la escrita en español, sino la universal. A modo de cierre, puede afirmarse que Un lugar soleado para gente sombría es una obra evidentemente incómodo pero innegablemente necesaria, en una sociedad que silencia los problemas de la realidad latinoamericana y relega estos países al “tercer mundo”. Esta incomodidad no radica únicamente en las imágenes grotescas y desagradables que Enriquez emplea, sino en la claridad con la que señala las fisuras de la realidad y las caras ocultas de la sociedad que los autores y lectores tienden a obviar. La argentina no escribe para entretener, escribe para incomodar, para decir lo que no se quiere escuchar y dar voz a las personas que no la tienen. Escribe para recordar que los monstruos no están bajo la cama o encerrados en los armarios, sino en los vínculos familiares, en los barrios y, sobre todo, en las instituciones 35 de poder. En definitiva, su literatura es una forma de hacer política con el lenguaje: una política de la carne, de la incomodidad y de la denuncia. 36 VI. 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