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De la familia y otros demonios El terror como vehículo para la crítica social en Un lugar soleado para gente sombría, de Mariana Enríquez

Author: García Moreno, Rafael
Year: 2025
Source: https://idus.us.es/bitstreams/3bc7c9c9-e115-47b9-a219-547484d47e8a/download
FACULTAD DE FILOLOGÍA
GRADO EN FILOLOGÍA HISPÁNICA
T abajo Fin de G ado
DE LA FAMILIA Y OTROS DEMONIOS:
EL TERROR COMO VEHÍCULO PARA LA CRÍTICA SOCIAL EN
UN LUGAR SOLEADO PARA GENTE SOMBRÍA, DE MARIANA
ENRIQUEZ.
Ra ael Ga cía Mo eno
2024-2025
Tu o izado po Ma ía Jesús O ozco Ve a.
“po que yo no pedí nace en o ma de signo de in e ogación.”
- Alejand a Piza nik
Dia ios.
2
Ag adecimien os
Es e abajo simboliza el cie e de una e apa académica y i al que ha supues o los
mejo es años de mi ida. Po an o, quie o oma me la licencia de ag adece a odas las
pe sonas que han apo ado su g ani o a lo la go de es a e apa, que, a o unadamen e, han sido
muchas.
En p ime luga a mi amilia, po se la mejo que me pudo da la ida. A mis pad es,
Ra i y Sebas y a mi he mano, José Luis, sin ues a ayuda y apoyo incondicional es o no
hab ía sido posible. A mis abuelas Dolo es y Te esa y a mis abuelos Ra ael y Luis, po habe
sido los mejo es e e en es que he podido ene .
Lo que más puedo ag adece le a Se illa es que me b inda a la opo unidad de
encon a o a amilia, una que elegí yo. G acias Sa a, Manolo, Ke in, Jesús y Ma cos, po
cada isa, cada ies a y cada ciga o, sois pe sonas inc eíbles y sin oso os simplemen e no
hab ía podido segui adelan e. Especialmen e g acias a Manolo, po habe me acompañado
desde que es e abajo e a una página en blanco y i i conmigo las in ini as ho as de
biblio eca, han sido mejo es con igo al lado.
A mis amigos de siemp e, Rocío, Lozano y Lidia, po habe me is o c ece y habe me
acompañado en cada uno de mis pasos. También a mis amigas de clase, po ilumina mis días
en la acul ad, po cada desayuno, cada almue zo en el Día, cada ho a mue a y cada día de
an es del examen en la biblio eca: g acias Anas, Ismael, And ea, Ma ía, Rocío, Paula, I ene,
Dani, Lucías y Yasmina. No pod ía habe encon ado mejo es pe sonas.
A Lola, Lau a y Ana, po con e i nues o piso en un hoga , lleno de amo y
comp ensión. Especialmen e a Ana, po habe sido más que una compañe a de clase y de
piso, una compañe a de ida.
G acias ambién a Ma ía Jesús O ozco, E a Mo eno, José Manuel Camacho, Cla a
Ma ías, Isabel Clúa, Manuel Ángel Vázquez Medel, C is ina Moya y Ma ía Méndez, po
consegui eco da me clase as clase que escogí la ca e a co ec a.
G acias po odo. No engo las su icien es palab as pa a exp esa lo a o unado que
me sien o po es a odeado de gen e an ma a illosa, pe o c eo que ha quedado plasmado en
es os ag adecimien os, al menos un poco.
3
ÍNDICE
I. INTRODUCCIÓN................................................................................................................5
II. MARCO TEÓRICO........................................................................................................... 6
1. El cuen o...........................................................................................................................6
1.1. De inición................................................................................................................6
1.2. B e e apun e sob e la his o ia del cuen o................................................................9
1.3. His o ia del cuen o en Hispanoamé ica.................................................................10
2. El géne o de e o ..........................................................................................................11
2.1. Fan asía y e o .....................................................................................................11
2.2. De inición. B e e his o ia del e o en la li e a u a............................................. 12
2.3. El e o como lenguaje polí ico y social: neogó ico la inoame icano..................13
III. MARIANA ENRIQUEZ: VIDA Y OBRA....................................................................15
1. Vida e in luencias...........................................................................................................15
2. P oducción li e a ia........................................................................................................ 17
IV. ANÁLISIS DE UN LUGAR SOLEADO PARA GENTE SOMBRÍA.........................18
1. Temas y símbolos...........................................................................................................20
a. Cue pos abyec os......................................................................................................20
b. Familias ominosas....................................................................................................24
2. Na ado as................................................................................................................................... 27
3. Pe sonajes.......................................................................................................................30
4. Espacios..........................................................................................................................32
V. CONCLUSIONES..............................................................................................................34
VI. BIBLIOGRAFÍA............................................................................................................. 37
4
I. INTRODUCCIÓN
El olumen de cuen os i ulado Un luga soleado pa a gen e somb ía (2024) apa ece
in eg ado po doce ela os de e o , esc i os po la au o a a gen ina Ma iana En iquez. Desde
el géne o del e o , En iquez examina y c i ica algunas de las o mas de iolencia más
p esen es en la sociedad la inoame icana. Así, la desigualdad, la misoginia es uc u al, la
ma ginalidad, el dolo co po al y men al, las elaciones amilia es deses uc u adas y el abuso
de d ogas se mani ies an como algunos de los emas ecu en es en es os doce cuen os.
La p oducción li e a ia de En iquez ya ha sido es udiada con an e io idad, aunque no de
mane a excesi amen e p o usa. La no edad del p esen e T abajo de Fin de G ado adica en
que se e ige como el p ime es udio c í ico de es a ob a, debido a la ecien e publicación de la
misma.
El ci ado olumen se insc ibe en el denominado “Neogó ico la inoame icano”, una
co ien e ela i amen e ecien e que he eda la adición del géne o gó ico, compues a po
elemen os de lo sinies o y lo espec al, y que cons i uye una eesc i u a desde una nue a
sensibilidad y a endiendo a los miedos y p oblemá icas ac uales, con un componen e
cla amen e eminis a y de c í ica social. Teniendo p esen e es a idea de búsqueda de una
nue a sensibilidad y c í ica eminis a, el obje i o del p esen e T abajo de Fin de G ado es
analiza na a ológicamen e la más ecien e ob a de la au o a a gen ina, Un luga soleado
pa a gen e somb ía (2024), cen ándonos en los pe sonajes, espacios y emas ecu en es, con
especial a ención a los que han sido conside ados los p incipales ejes emá icos que e eb an
la misma: el cue po y la amilia, comp endidos como en idades a a esadas po discu sos
sociales hegemónicos, como las no mas de géne o, el auma colec i o o la ma ginalización.
En la ob a de En iquez, el e o habi a lo ín imo y lo pe sonal: las elaciones amilia es
con lic i as, los cue pos que se al e an, los escena ios u banos descuidados e
incomunicados… A a és de la in oducción de lo sinies o en lo co idiano, Ma iana
En iquez log a gene a un uni e so en el que el e o y lo sob ena u al no son excepciones,
sino no ma y sín oma.
La hipó esis de la que pa e el p esen e abajo es el ca ác e de la esc i u a como medio
comba i o y de denuncia de las p oblemá icas sociales. En es e sen ido, la na a i a de
En iquez u iliza el e o como una he amien a c í ica pa a desmon a las concepciones de
no malidad que sos ienen, an o la idea de amilia como ins i ución es uc u ada, como la
5

ep esen ación hegemónica del cue po, además de explo a o as p oblemá icas de la ealidad
a docapi alis a y pos dic a o ial en el con ex o a gen ino. A a és de es a egias na a i as,
como la p esencia de an asmas, la in oducción de espacios abandonados o la me amo osis
ísica, sus cuen os a iculan una elec u a emenis a del e o con encional en cla e social y
polí ica.
Cabe conside a , po o a pa e, que pa a ealiza la p esen e in es igación, se emplea á
un en oque mul idisciplina , basado p incipalmen e en la lec u a a en a de los ex os y el
pos e io análisis emá ico y na a ológico de la ob a de Ma iana En íquez. Se oma án como
e e en es los es udios del géne o de e o (Ca oll, 1990), la eo ía de lo ominoso de F eud
(1919) y la de lo abyec o de K is e a (1988), odo ello is o desde una pe spec i a de géne o
aplicada a los es udios li e a ios. Además se end á en cuen a la adhesión de la ob a al
Neogó ico la inoame icano, es é ica cla amen e ligada a los con ex os de iolencia y
desigualdad en Amé ica La ina.
Se ealiza á, además, un análisis compa a i o de los doce cuen os del olumen,
a endiendo p incipalmen e a la emá ica, la ep esen ación del cue po y la amilia y la
cons ucción de pe sonajes. Así se mani ies a el p esen e análisis, e eb ado en la
comp ensión del géne o de e o como un ehículo pa a la c í ica social desde los ex os. El
co pus de es udio, Un luga soleado pa a gen e somb ía, apa ece in eg ado po doce
cuen os, cuyos í ulos señalamos a con inuación: “Mis mue os is es”, “Los pája os de la
noche”, “La desg acia en la ca a”, “Julie”, “Me amo osis”, “Un luga soleado pa a gen e
somb ía”, “Los himnos de las hienas”, “Di e en es colo es hechos de lág imas”, “La muje
que su e”, “Cemen e io de helade as”, “Un a is a local” y “Ojos neg os”
II. MARCO TEÓRICO
1. El cuen o
1.1. De inición
Desde sus o ígenes, como señala Mas ángelo, los lími es del géne o cuen ís ico han
es ado desdibujados y ecuen emen e ha sido con undido con o os géne os como el ela o, la
ábula o la no ela co a (1975: 99). Po o a pa e, se conside a pe inen e, al se es e un
abajo ilológico, pa i de la lengua pa a de ini el concep o en cues ión. La RAE
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comp ende “cuen o” como un é mino polisémico y p opone ocho acepciones. Solo se
e leja án en es e abajo las dos p ime as, po se las más ú iles y p ecisas, li e a iamen e
hablando:
“Cuen o: del la . compŭ us 'cuen a'.
1. m. Na ación b e e de icción.
2. m. Rela o, gene almen e indisc e o, de un suceso.” 1
Como de inición es p ecisa pe o indudablemen e escue a y, además, e ue za la idea
de C oce (1902), quien niega la exis encia de los géne os li e a ios. Es a a i mación puede
esul a adical, pe o lo cie o es que los géne os li e a ios son concep os complicados de
de ini . Especialmen e complejo de de ini es el cuen o y la g an mayo ía de in en os po
hace lo ecaen en el c i e io del núme o de páginas o palab as, pe o, ¿cuál es el lími e?
¿Quién es ablece es e lími e? Realmen e es as son p egun as de di ícil espues a, ya que el
cuen o, como apun a el ya ci ado Mas ángelo, es quizás imposible de de ini ma emá ica y
cien í icamen e (1975: 181). Siguiendo es a línea a i ma Ande son Imbe que los c í icos con
mayo ijación po la es adís ica colocan el ba emo en e las dos mil y las ein a mil palab as,
en el caso de los cuen os y en e cien y dos mil en el caso de los cuen os co os. El ci ado
in es igado conside a que es a es una o ma muy mecánica de clasi icación, pe o acep a que
es algo necesa io pa a es ablece la di e encia en e no ela y cuen o (1992: 29-30)
Es impo an e des aca que, his ó icamen e, el cuen o ha sido conside ado un géne o
meno , siemp e compa ado con la no ela y a ado como una especie de “no ela incomple a”.
Exis en muchísimos c í icos que a i man que el cuen o no es un géne o li e a io, como
Kayse , quien, como apun a Mo a (1985:7), dedica escasamen e una página, en su
In e p e ación y análisis de la ob a li e a ia (1954) , al análisis del cuen o y a i ma que
“dis a de cons i ui un géne o en sí como la no ela” (489)2. An es de en a en mayo
p o undidad en la ca ac e ización del cuen o pa ece opo uno plasma la p opues a de
Ande son Imbe 3 po conside a se una de las más comple as y ace adas:
“[el cuen o es] una na ación b e e en p osa, que po mucho que se apoye en un sucede eal,
e ela siemp e la imaginación de un na ado indi idual. La acción –cuyos agen es son
homb es, animales humanizados o cosas animadas– cons a de una se ie de acon ecimien os
3 La p ime a edición de Teo ía y écnica del cuen o se publica en 1979, pe o se oma como e e encia la segunda
edición de 1992, po es a es a úl ima e isada y muy modi icada.
2 Ci a ex aída de la edición de 1961 de In e p e ación y análisis de la ob a li e a ia, Mad id: G edos.
1 La de inición ha sido omada de la página web o icial de la Real Academia Española, h ps://dle. ae.es/,
(consul ada po úl ima ez el 03/05/2025)
7
en e ejidos en una ama donde las ensiones y dis ensiones, g aduadas pa a man ene en
suspenso el ánimo del lec o , e minan po esol e se en un desenlace es é icamen e
sa is ac o io". (1992: 40)
Pa a ex ae los asgos ca ac e ís icos que con o man el cuen o como géne o li e a io
se conside a ace ada la p opues a de Albe ca Se ano (1985: 207), quien señala que el cuen o
se con o ma como géne o li e a io a a és de cinco concep os undamen ales y que es án
in e elacionados:
1.- Suceso único.
2.- B e edad.
3.- Tensión y e ec o.
4.- Na ación y iempo
5.- Pe sonajes
A con inuación, se a a án b e emen e a cada uno de dichos concep os. La
concen ación na a i a en un único suceso no implica simplicidad, sino más bien una
depu ación, ya que se p escinde de odo lo acceso io pa a pone el oco en un único núcleo
na a i o. La b e edad su ge como exigencia de es e único suceso, ya que, al no eque i
elemen os adicionales como en la no ela, el cuen o se con ie e en un ex o esencial, en el
que cada elemen o iene un papel undamen al. No espe a es a b e edad implica la adición
de elemen os acceso ios e innecesa ios, lo que des ía el oco na a i o. Vinculados a los
concep os de suceso único y b e edad apa ecen la ensión y el e ec o: el cuen o debe es a
a a esado po una in ensidad cons an e, e i ando a oda cos a momen os de dig esión
na a i a. Es a in ensidad en la na ación es la que p o oca el e ec o, que puede se de
muchos ipos: e o , ex añamien o, cómico… El suceso único es á condicionado, además,
po la pe spec i a empo al y no malmen e equie e una na ación en pasado. El cuen o
condensa su na ación en un único bloque na a i o ce ado, al con a io de la no ela, la cual
se cons i uye a a és de la con inua conca enación de acon ecimien os. También en
con aposición a la no ela, los pe sonajes del cuen o no p esen an un desa ollo psicológico
elabo ado, ya que más bien uncionan como elemen os al se icio de la na ación. Como
señala Albe ca Se ano el e dade o p o agonis a del cuen o no es ningún pe sonaje en sí,
sino el acon ecimien o mismo (1985: 213).
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1.2. B e e apun e sob e la his o ia del cuen o
El cuen o nace en la adición o al, mucho an es de que el se humano desa olla a la
esc i u a. Las e lexiones de Tedio con emplan cómo sus aíces es án p o undamen e ligadas
al impulso p imi i o de comunica se y na a , en un p incipio pa a con a hechos eales con la
inalidad de a isa y p o ege a sus iguales de cie os pelig os (Tedio, 2011: 52). El cuen o se
con ie e así en, posiblemen e, uno de los géne os li e a ios más an iguos de la humanidad,
ya que ha o mado pa e de la ida co idiana de los humanos desde iempos inmemo iales.
Du an e milenios el medio na u al del cuen o ue la o alidad, pe o con el su gimien o
de la esc i u a en las p ime as ci ilizaciones, como po ejemplo la mesopo ámica o la egipcia,
comenza on a plasma se po esc i o, como señala Tala e a Muñoz, los p ime os es imonios
de cuen os (2010: 2). El Poema de Gilgamesh4, esc i o en o no al año 2000 a.C., o las
na aciones que con iene el Papi o Wes ca 5, da ado en e los años 1600 y 1500 a.C. son
cla os ejemplos de algunos de es os p ime os es imonios, los cuales compa en una conexión
cla e con la mi ología y p esen an una cla a in ención mo al y explica i a de los ac o es del
mundo que los odeaba.
Du an e la Edad Media se ecupe ó es a in ención mo al y se esc ibie on en
monas e ios las conocidas como exempla y o os ex os undamen ales pa a la adición
li e a ia hispánica como el Calila e Dimna, de o igen asiá ico, que ue aducida po o den de
Al onso X o El Conde Lucano , ambas ob as compues as po la ecopilación de múl iples
cuen os con in ención educa i a y mo alizan e.
En los siglos XVI y XVII los au o es empiezan a mos a un mayo cuidado en el
es ilo y comienzan a esc ibi se cuen os sa í icos que ac úan como he amien a de c í ica
social y de ep esen ación de la ealidad. Au o es como Ce an es comienzan a cul i a la
na a i a b e e y la an igualando a o os géne os mejo conside ados.
Se llega así a los siglos XIX y XX, que ue on undamen ales ya que, con au o es
como Ka ka y Poe, se asis e al nacimien o y consolidación de lo que se en iende ac ualmen e
como cuen o li e a io. Especial impo ancia ienen es os siglos ambién en Hispanoamé ica,
ya que es en ellos cuando se obse a el o igen de la adición cuen ís ica en es e con inen e,
5 El Papi o Wes ca es un ex enso papi o que con iene a ios de los ex os de índole mi ológico.
4 El Poema de Gilgamesh es un ex enso poema de o igen mesopo ámico y que cons i uye uno de los p ime os
es imonios li e a ios de la his o ia del se humano.
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Además de po sus abuelas, En iquez, e ien e lec o a desde pequeña, ambién se io
p o undamen e in luenciada po los g andes maes os del e o , como S ephen King, Edga
Allan Poe o H.P. Lo ec a . Del mismo modo que po los clásicos a gen inos, como A l o
Bo ges y anglosajones, como Faulkne o Joyce, ue on lec u as undamen ales en su
c ecimien o li e a io. No sólo ecibió in luencias li e a ias, ambién cinema og á icas y
musicales, con un gus o obsesi o po la música ock y el enómeno an que e leja
con inuamen e en sus cuen os, no elas y esc i os en gene al.
En iquez i ió en sus p ime os años de ida el P oceso de Reo ganización Nacional
(PRN), una dic adu a cí ico-mili a que gobe nó A gen ina desde el 24 de ma zo de 1976
has a el 10 de diciemb e de 1983, as el de ocamien o del gobie no pe onis a. Lo que es a
dic adu a p e endía e a, como su p opio nomb e indica, eo ganiza el país, eliminando lo que
conside aban el caos polí ico implemen ado po el gobie no de Pe ón. Sin emba go, como
señalan To e y de Riz, el PRN implemen ó una du a polí ica de ep esión, ca ac e izada po
unos ni eles de iolencia inédi os (2002: 127) . En el ámbi o económico, señalan ambos
in es igado es, se a o ecie on polí icas neolibe ales, lo que p o ocó miles de casos de
especulación y endeudamien os, asen ándose así las bases pa a la es uc u a económica
eg esi a que aún pe du a (2002: 132). Apun an ambién a la Gue a de Mal inas de 1982
como inicio del colapso de la dic adu a, es au ándose inalmen e la democ acia en 1983 y
some iéndose a p ocesos judiciales a los pe pe ado es de las múl iples iolaciones de los
de echos humanos que ma ca on los años de la dic adu a. A pesa de es o, muchas es uc u as
au o i a ias y económicas del égimen sob e i ie on al cambio polí ico (2002: 135-136)
En iquez, como se ha mencionado an e io men e, i ió la dic adu a comple a a una muy
co a edad, lo que dejó una huella imbo able en ella, pues o que se e á e lejada en su ob a.
T as el PRN, se mudó con su amilia a La Pla a, dónde es udió Pe iodismo y se mo ió en
cí culos o mados po pe sonas disiden es, en una época e dade amen e con ulsa en la
his o ia a gen ina, lo que ma có su ideología y de ahí que su p oducción li e a ia sea an
c í ica y comp ome ida con las causas sociales:
“Mi cí culo e a un cí culo de muchas d ogas, un ci cui o LGTB, con una sexualidad muy
luida. Yo e a un poco ama gamen e he e osexual, pe o odos mis amigos no [...] Yo e a un
poco así... no con las d ogas, eh, pe o sí con la cues ión sexual. Además, en ese momen o se
muje en A gen ina, con el ema de que el abo o e a ilegal, no e a an ácil. No e a an ácil
sol a se”.
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2. P oducción li e a ia
La li e a u a de En iquez es di ícilmen e clasi icable, ya que combina mul i ud de
in luencias y emá icas. En un in en o po de ini la, des aca el a amien o de emá icas
oscu as y gó icas, como las d ogas, la dep esión o la mue e y sus obsesiones pe sonales
como la música y lo sob ena u al, odo ello p esen ado en escena ios mayo men e u banos y
con p o agonis as casi exclusi amen e emeninas.
Su p oducción li e a ia comenzó con la esc i u a de no elas. En 1995 esc ibe Baja es lo
peo , en la que ya encon amos ep esen ación LGTB, música ock y punk, abuso de
sus ancias y c í ica social, odo en un ambien e oscu o y odeado de una a mós e a é ica,
casi gó ica. Es a ob a se ía adap ada al cine en el año 2002, con la p opia En iquez como
guionis a y Leyla G ünbe g como di ec o a. En 2004 publica su segunda no ela, Cómo
desapa ece comple amen e, en la que e oma a ios de sus emas “ e iche” como el abuso de
d ogas o la música ock y uel e a in oduci un aspec o de c í ica social a ando emas
como los abusos in a amilia es y el na co á ico. En 2019 publica su úl ima no ela, Nues a
pa e de noche, ambien ada en los años de la dic adu a del PRN y en la que e oma algunos
de sus emas habi uales como las elaciones amilia es oscu as, la mue e y la espi i ualidad..
Es a ob a gana ía el p emio He alde a mejo no ela y se ía compa ada con ob as maes as
como Cien años de soledad, Rayuela o 2666.
Su ace a como cuen is a ha sido la que le ha o o gado mayo econocimien o y es,
además, el obje o de es udio del p esen e abajo. En 2009 publica Los pelig os de uma en
la cama, ob a con la que es ablece ía el esquema que segui ía en sus o as dos ecopilaciones
de cuen os; Las cosas que pe dimos en el uego y Un luga soleado pa a gen e somb ía,
publicadas en 2016 y 2024 espec i amen e. En sus cuen os epi e los mismos emas y
obsesiones que esc ibe en sus no elas: la iolencia, lo sob ena u al, la dep esión, la música,
las d ogas… Casi odos es án na ados en escena ios u banos, con una ue e p esencia de
pe sonajes emeninos y una g an ca ga c í ica.
Además de cuen os y no elas, En iquez ambién ha cul i ado el ensayo y la c ónica
pe iodís ica, des acando Alguien camina sob e u umba: mis iajes a cemen e ios (2013), La
he mana meno : Un e a o de Sil ina Ocampo (2014) y El o o lado: e a os, e ichismos,
con esiones (2020).
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Todas las ob as mencionadas en es e apa ado han sido las que han posicionado a
En iquez como una de las mayo es y más ap eciadas esc i o as no sólo de la li e a u a
hispanoame icana, sino de odo el pano ama li e a io ac ual, siendo sus ob as aducidas a
una ein ena de idiomas, como el inglés, el i aliano, el inés o el u co. Dicha ci cuns ancia
e leja el papel undamen al de Ma iana En iquez en la li e a u a ac ual, alzándose como una
de las au o as más ele an es del siglo XXI, especialmen e en el ámbi o del e o , del que
muchos o o os la conside an la eina y maes a del géne o en la ac ualidad.
IV. ANÁLISIS DE UN LUGAR SOLEADO PARA GENTE
SOMBRÍA
Como ya se ha señalado, En iquez, desde sus inicios, ha desa ollado una es é ica del
e o muy singula y única, en la que lo sob ena u al con i e con las he idas sociales del
p esen e y habi a en la co idianeidad. Su li e a u a es á poblada de pe sonajes ma ginales,
espacios deg adados y cue pos ans o mados, siemp e a ados con una mi ada que apun a
cla amen e a las desigualdades de géne o, clase y e i o io an la en es en la sociedad
la inoame icana aún en la ac ualidad.
Ma iana En iquez publica Un luga soleado pa a gen e somb ía en 2024, de la mano de
la edi o ial Anag ama y con ella con inúa la es ela de odo su eco ido como cuen is a, ya
que se a a de una compilación de doce cuen os e eb ados po el e o , la iolencia y los
ho o es de lo co idiano, en ocados siemp e desde una sensibilidad eminis a y popula , cuyos
í ulos se indica on en la in oducción del p esen e abajo.
Los emas que p esen a en es os cuen os han es ado p esen es desde su p ime a
compilación i ulada Los pelig os de uma en la cama (2009): la ma ginalidad u bana, la
pob eza, las en e medades men ales, las elaciones amilia es dis uncionales, el abandono, la
iolencia, las desapa iciones… En es e olumen se epi en odos es os emas,
in e conec ados, como es cos umb e en su li e a u a, con imágenes p o undamen e
inquie an es y g o escas, sin pe de nunca el oco humano de los pe sonajes.
El e o en la ob a de Ma iana En iquez ac úa como una o ma de na a lo que no se
puede, o mejo dicho, lo que no se quie e hace en cla e ealis a. Es deci , no se a a de una
li e a u a de e asión o me o en e enimien o, es una li e a u a que equie e una implicación
18
po pa e del lec o , que debe es a dispues o a cues iona sus pos u as. En iquez saca a eluci
lo que la sociedad ep ime e in isibiliza: la pob eza, la iolencia, la en e medad, la
disidencia…
Noël Ca oll ealiza una ce e a e lexión: el e o ope a a a és de la ansg esión de las
ca ego ías no ma i as y busca una usión de lo que debe ía es a sepa ado (1990: 43).
En iquez ansg ede en lo co po al (he idas abie as que no sang an en “Di e en es colo es
hechos de lág imas”), en lo amilia (pad es que no cuidan en “Julie”) y en lo u bano (ba ios
que uncionan como jaulas donde el pelig o acecha en “Un luga soleado pa a gen e
somb ía”). Pa a consegui es as ansg esiones, la au o a hace uso de mecanismos ecu en es
empleados his ó icamen e en el géne o, como son la suspensión, la na ación en p ime a
pe sona o las desc ipciones de alladas de imágenes macab as y desag adables:
La suspensión iene dada po la no explicación de los sucesos: lo ex año y sob ena u al
no se esuel e, los cuen os quedan suspendidos, lo que obliga al lec o a busca una
explicación a lo sucedido y, po an o, a e lexiona sob e los aspec os sociales y polí icos que
En iquez c i ica en la ob a. Algo simila ocu e con la na ación en p ime a pe sona, la cual
implica una oz subje i a e ín ima, que conlle a un ínculo con el lec o , que di ícilmen e
puede e i a e se e lejado en la na ación. Po úl imo, el más e iden e: las desc ipciones
de alladas de imágenes macab as y desag adables, algo que, sumado a la na ación en
p ime a pe sona y al ca ác e co po al del e o empleado, p o oca que el lec o no solo
isualice es as imágenes, sino que ambién las sien a ísicamen e.
Como ya se ha señalado de o ma ei e ada en el p esen e abajo, Un luga soleado pa a
gen e somb ía se insc ibe en la co ien e denominada Neogó ico la inoame icano. Es a
co ien e, al igual que la ob a, se de ine po las ambien aciones decaden es, con especial
gus o po los espacios ma ginales: illas alejadas, ho eles p eca ios, luga es abandonados…
Es e ipo de escena ios se ap ecian cla amen e en “Cemen e io de helade as”, que se
desa olla en una explanada pe i é ica llena de igo í icos iejos y abandonados, en “Los
himnos de las hienas”, en una mansión abandonada y en uinas, o en “Mis mue os is es”,
que oma como escena io el ba io de Lanús, un subu bio de Buenos Ai es ma cado po la
c iminalidad.
En de ini i a, en es a ob a Ma iana En iquez econ igu a el géne o de e o desde las
écnicas del Neogó ico la inoame icano, ca ac e izado po su pe spec i a p o undamen e
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a aigada en la si uación la inoame icana ac ual. Con es os mecanismos la au o a eclama su
de echo a incomoda , ya que es la única ía de isibiliza lo silenciado. Así pues, obliga a sus
lec o es a mi a donde no quie en e : la he ida, la suciedad, los cue pos abyec os, las
amilias ominosas y las en e medades men ales, en e o os muchos emas.
1. Temas y símbolos
a. Cue pos abyec os
En Un luga soleado pa a gen e somb ía, el cue po se e ige como uno de los
p incipales ejes emá icos y simbólicos en o no al cual En iquez despliega sus ecu sos
na a i os de e o . Desde una pe spec i a eminis a lo co po al apa ece con inuamen e
e eb ado po el miedo, el deseo, la iolencia, la p eca iedad y la en e medad, an o ísica
como men al. A pesa de odo lo expues o, los cue pos en la ob a de En iquez no cons i uyen
me os ecipien es de su imien o, ni ampoco pueden se leídos desde las concepciones
adicionales y hegemónicas de belleza y uncionalidad. Es a concepción se imb ica
di ec amen e con el concep o de lo “abyec o” p opues o po Julia K is e a, que se basa en la
deses abilización de un o den:
“Abyec o. Es algo echazado del que uno no se sepa a [...] No es po an o la ausencia de
limpieza o de salud lo que uel e abyec o, sino aquello que pe u ba una iden idad, un
sis ema, un o den. [...] la abyección es inmo al, eneb osa, amiga de odeos, u bia” (1988: 11)
En es e sen ido los cue pos que apa ecen en las ob as de En iquez son, en su mayo ía,
abyec os, ya que sub ie en la no ma de lo que socialmen e es comp endido como “cue po”.
Los cue pos de Un luga soleado pa a gen e somb ía son cue pos mu ilados, no no ma i os,
iolen ados…
El ema de la me amo osis, po o a pa e, es undamen al pa a comp ende el
a amien o de los cue pos en es os cuen os. Como señala Del Can o, las me amo osis han
sido empleadas his ó icamen e en la li e a u a y la mi ología, ya que son ías pa a p esen a
ideas a a és de imágenes de la na u aleza, no malmen e animales, p oduciendo lo
denominado “ex añamien o”, una sensación al pe cibi “lo o o que no soy” (2007: 22). Cabe
conside a ambién las ap eciaciones sob e la me amo osis de la esc i o a a gen ina, en una
en e is a ealizada po C is ina Rose inge, donde pone de mani ies o que se conside a
cas igo pa a las muje es, mien as que pa a los homb es ac úa como una o ma de econoce
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su alen ía, como se ap ecia cla amen e en el cuen o “Los pája os de la noche” en especial en
el siguien e agmen o:
“Todos los pája os son muje es que han ecibido un cas igo. [...] el cas igo pa a la
desobediencia, la mala conduc a o el amo desespe ado es se ans o mada en a e. Hay
algunos homb es pája o ambién, pe o no an os. [...] Los des inos de las muje es son mucho
peo es.” (2024: 36)
En o o de los cuen os que se incluyen en el olumen, que lle a po í ulo “Di e en es
colo es hechos de lág imas” los cue pos su en unas iolen as ans o maciones, que ompen
con cualquie lógica médica o es é ica con encional, al usa unos es idos iejos,
pe enecien es an e io men e a una muje adine ada ya allecida. En es e cuen o la opa es un
ema undamen al. Resul an in e esan e, en es e sen ido, las ap eciaciones que ealiza la
p opia esc i o a, en la en e is a ci ada con an e io idad: “La opa pa a mi es impo an e [...]
La opa ieja iene memo ia.”9 . Las iolen as lace aciones y p o undos co es que su en las
p o agonis as lle an al ex emo la expe iencia de co po alidad abyec a, lo que p o oca en ella
un eno me ex añamien o:
“Sob e la opa in e io , en el ien e, enía dos ajos eno mes, como de ci ugías, abie os, que
no sang aban, pe o, cuando me mo í, asomó un ó gano, quizá el in es ino [...] Bajo el co piño
i la saña de una he ida g ande y, shockeada, obse é lo que no podía se más que el co azón,
exangüe, pálido, acío de sang e” (2024: 147-148)
Lo abyec o en es e cuen o es di ec o, no hay me á o a. Como se obse a en el
agmen o an e io , el e o es ísico y isible. Sin emba go, en un p incipio la p o agonis a
lo de ine sin que le p o oque his e ia, simplemen e con ex añamien o y asomb o: “Reco dé
la duda de San o Tomás (yo es udié his o ia del a e) y me me í el dedo. Todos los ó ganos
es aban íos y quie os” (2024: 148). Es o cons i uye ambién una especie de me amo osis,
p esen ada como el cas igo al que el ma ido de la p opie a ia de los es idos deseaba
some e la. Se ab e pues, en es e cuen o una in e p e ación c í ica: el cue po emenino se
con ie e en una he ida abie a que in e pela al lec o desde lo g o esco y lo hace e lexiona
sob e la iolencia eje cida sob e las muje es.
Conec ando con es as ideas de los cue pos abyec os y las di e en es me amo osis es
indispensable ae a colación el cuen o “Me amo osis”. En el ci ado cuen o la esc i o a
9 ci a ex aída de YouTube: h ps://www.you ube.com/wa ch? =JYDQIZK6Cxc
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a gen ina, a a el cue po de las muje es adul as, en e mas y en ejecidas. El ela o comienza
con una ase de Sonia Budassi que ejempli ica pe ec amen e la idea que En iquez busca
ansmi i : “El cas igo no es ene cue po: el cas igo es que se hable an o de él has a que
duele ene lo” (2024: 89) La p o agonis a es á a a esando la p emenopausia, p esen ada
ambién como una me amo osis y, po an o, como iene siendo habi ual, se aduce en un
cas igo emenino:
“No e lo dicen, no a isan. Me en u ece. La piel se seca, la g asa se acumula en las cade as y
las pie nas y el ien e, la celuli is se acen úa de un día pa a el o o, ese pelo mue o que es la
cana esul a imposible de doma . No les pasa a odas, po eso es peo aún; debe ían ad e i e
de que as a es a en la mino ía de o me y acalo ada y llo ona.” (2024: 89)
Como a i maba Foucaul , la medicina es una ins i ución de pode y con ol que eje ce
sob e el cue po y que iene, po an o, e ec os disciplina ios (1998: 117). A la p o agonis a le
ex i pan un mioma, del que ella ehúsa deshace se, en es e sen ido se p esen a una idea de
Amaya Ga cía que casa a la pe ección con es e cuen o: “ odo lo que sale del cue po humano
es malo (según las concepciones del cue po glo ioso), más aún si ese cue po pe enece a una
muje . Se iene un con ol es ic o de la higiene y la asepsia del cue po emenino” (2014:
116). Así, la p o agonis a decide acudi a una modi icado a co po al pa a ein oduci el
mioma en su cue po, ya que lo conside a pa e de ella, una especie de hijo:
“Le di una mi ada exhaus i a al mioma, po que la pan alla de su elé ono nue o e a lo
bas an e g ande. E a he moso. Un hue o de ca ne osa pálido, i igado, con una especie de
cabeza o manija de ejido en o ma de ubo y una cabeci a adicional, como si es u ie a
c eciendo. Como un jengib e ho monado. Como una mand ágo a go da. Pasé el dedo po la
pan alla y quise sabe si lo que me mos aba incluía el ú e o. No, me dijo, es e es el mioma
más g ande, había o os chicos. Es e causaba el sang ado. ¡Pesa dos kilos! Después siguió
hablando de miomas gigan es (el mío no cali icaba), de algunos casos que le oca on, y apagó
la pan alla del celula , pe o yo me quedé pensando en esa masa y su piel lisa, un poco
pechuga de pollo con enas ojas, es e a, plan a de los dioses en mi ien e.” (2024: 93)
Finalmen e, g acias a o o modi icado co po al, log a eimplan a el mioma en su
cue po, es a ez en su espalda, en luga de en su ú e o, con i iéndolo así en un cue po
abyec o y ealizando un e o cido ac o de ea i mación y empode amien o. Ma iana En iquez
e saba en la ya mencionada en e is a con C is ina Rosen inge, sob e una idea e o cida
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ecuen e en sus cuen os, basada en a uina la belleza pa a ap opia se de ella, lo que
cons i uye una o ma de empode amien o emenino:
“Es an he mosa mi nue a columna sob esalida. Po p ime a ez en iendo lo que signi ica
ama el p opio cue po [...] Mi espalda, aho a, iene o o elie e. Tiene algo de d agón. Colson
a uó la piel de colo es y pa ece o nasolada. Una alsa columna de sau io. Algo de camaleón,
de laga o, de se pien e mí ica, de sang e ía [...] Me sien o an igua, de mo imien os len os y
p ecisos. Con mi cue po en e o y donde debe es a : bajo la piel.” (2024: 100)
En “Un luga soleado pa a gen e somb ía”, cuen o que le da í ulo a es a compilación,
la abyección conec a con los malos olo es y la suciedad; de es a o ma, el cue po del jo en
d ogadic o es abyec o po su pes ilencia. Es o conlle a una c í ica social a los o ganismos
ins i ucionales de pode que pe mi en que haya pe sonas sin hoga i iendo en la calle: “El
olo del chico e a ue e, como a cab a y a inodo o. [...] Tenía la ca a limpia quién sabe po
qué y las uñas ca comidas, como si u iese e mi as bajo las cu ículas” (2024: 110) . Es e
suje o epugna y, al mismo iempo, a ae a la p o agonis a, po lo que su cue po se con igu a
como un obje o de deseo ambiguo. El mal olo y la suciedad del chico componen una ca ga
simbólica inculada a lo que el sis ema p e ende in isibiliza y e adica .
En “Un a is a local” En iquez explo a la dimensión co po al desde lo simbólico,
mos ando pin u as de cue pos ho ibles: mu ilaciones, posesiones demoníacas,
quemadu as… Dicha ci cuns ancia emi e a la adición gó ica y nos pe mi e hace una
lec u a c í ica de la no malización e incluso es e ización de la iolencia y el dolo :
“Uno salía de debajo de la cama en uel o en llamas. El más imp esionan e enía la boca
abie a en un g i o de ho o y de place : la sos enía de las cade as y pa ecía es a eniendo
sexo con ella, pe o la muje o el homb e del suda io no daba espues as. Pa ecía sin ida”.
(2024: 204-205)
En odos sus cuen os, la esc i o a a gen ina elabo a una especie de na a i a del
cue po sub e si a con espec o a la ep esen ación hegemónica de lo co po al. Sus pe sonajes
p esen an cue pos abyec os, modi icados, desapa ecidos… son cuen os que, además de
na a , denuncian. Sus desc ipciones son incómodas y aquí es donde ecae el pode de la
li e a u a de En iquez: a a és de lo desag adable hace isible aquello que adicionalmen e
se ha ocul ado en la li e a u a.
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b. Familias ominosas
T adicionalmen e, la amilia ha sido asociada a los cuidados, el a ec o y la ansmisión
de buenos alo es, sin emba go, Ma iana En iquez pone en ensión es a ins i ución en sus
cuen os, p esen ando amilias ma cadas po la o edad, la iolencia y el abandono. En es os
cuen os se cues iona adicalmen e la idealización de la amilia como núcleo p o ec o y, en su
luga , p esen a lazos pa en ales ac u ados. Así lo e ie e la p opia esc i o a en la en e is a
an e io men e ci ada: “las amilias es uc u adas y uncionales son un mi o y yo las lle o al
ex emo en mi li e a u a. [...] Hay una idea de la amilia como algo ma a illoso, milag oso y
eliz, pe o cuando se habla con la gen e es odo un desas e, nadie se sopo a. La amilia es
una agedia.”.Simbólicamen e hablando y desde una pe spec i a de géne o, es e ipo de
ep esen ación cons i uye un ges o de desmi i icación de la es uc u a pa ia cal, ya que la
amilia deja de se una ga an ía de a ec o y alo es y pasa a se un espacio en el que se
insc ibe la iolencia.
La ep esen ación de la amilia en Un luga soleado pa a gen e somb ía puede
in e p e a se bajo el concep o de “lo ominoso”, desa ollado po F eud. Según el psicoanalis a
lo ominoso - o das unheimliche, como él lo denominaba - no es simplemen e algo
espeluznan e, sino “algo que, des inado a pe manece en lo ocul o, ha salido a la luz” (1919:
241). Las amilias que En iquez plasma en sus ob as son ominosas ya que in ie en los
ínculos amilia es adicionalmen e acep ados: lo que debe ía se un espacio de segu idad y
p o ección se con ie e en el espacio del e o . Las mad es no cuidan, los pad es golpean,
ambos abandonan y las casas encie an, es deci , lo ominoso nace en el in e io del núcleo
amilia .
En muchos de los cuen os, el con lic o amilia es a ado más bien como un daño
silencioso y co idiano. Po ejemplo, en “Mis mue os is es” la p o agonis a i e a e ada a
su casa po el an asma de su mad e, con quien man iene una elación ambigua, ca gada de
ecue dos y a ec os, pe o ambién de culpa y esen imien o. En es a especie de
ap isionamien o simbólico, el ba io y el an asma de la mad e uncionan como me á o as de
un a e amien o al pasado po imposición p opia, p o ocada po un sen imien o de leal ad
a ec i a. En es e cuen o se cons uye una ep esen ación del linaje emenino adicional,
ma cada po la inmo ilidad, la epe ición y el encie o, que ienen dados po la idea de los
cuidados, algo ípicamen e elacionado con las muje es y is o como una obligación mo al
24
“P ime o, c eo, debo desc ibi el ba io. Po que en el ba io es á mi casa, y en la casa es á mi
mad e. Una cosa no se en iende sin la o a. No se en iende po qué no me oy. Po que puedo
i me. Puedo i me mañana” (En iquez, 2024: 9)
Una si uación simila se pone de mani ies o en “Julie”. En dicho cuen o la amilia se
complejiza; apa ece una p ima a quien deben inclui y cuida en el núcleo amilia de la
p o agonis a. Dicha si uación conec a de nue o con la idea de los cuidados como elemen o
é eamen e emenino, ya que la p ima Julie su e g a es p oblemas psiquiá icos.
“La iban a abandona . No podían paga una ins i ución en Es ados Unidos. Acá podían
ubica la en un luga público, g a is. Julie e a a gen ina, después de odo. ¿Y quiénes
queda ían enca gados de isi a la? ¿Mis pad es? ¿Yo?” (En iquez, 2024: 83)
Así, en es e cuen o, la amilia se p esen a como un sis ema de expulsión. Julie es á
en e ma y es ulne able y es en iada a un país que ya no econoce como suyo. La
p o agonis a se esis e a oma el papel de cuidado a, no po c ueldad u odio hacia su p ima,
sino po conciencia de que la amilia ha dejado de se un luga donde se cuida al o o, ya que
Julie es aba siendo abandonada po sus pad es. Julie no ecibe amo de nadie y lo busca en los
an asmas que ella e, con los cuales dice man ene elaciones sexuales:
“Tenía que habe o a gen e como ella. No sé si le c eía o no: eso no e a impo an e. No les
dije nada a mis pad es ni a Julie ni a nadie: ni mis amigos sabían los de alles del caso. Me
sume gí en in e ne . Debía habe más gen e que enía sexo con espí i us y segu o que se
cong egaba, con sue e, en una comunidad que no uese anónima ni que solo exis iese online.
Había gen e que compa ía sus e iches po es a uas y maniquíes, incluso po jugue es de
peluche; había homb es que enían sexo dis azados de bebés y muje es adic as a come
plás ico y homb es y muje es que se exci aban lamiendo globos ocula es.
Sin emba go, lo del sexo con mue os an asma no esul ó an ácil de encon a . Julie se
dejaba ama po los mue os in isibles, lo suyo nada enía que e con la ca ne, ía o
calien e.” (2024: 83)
Es a misma inep i ud de los adul os se e leja c udamen e en “Cemen e io de
helade as”, donde se na an desapa iciones que son igno adas po los adul os: “Nunca me
p egun a on nada. Esa a de ol imos del cemen e io de helade as callados y an es de i a
oma la me ienda epe imos la his o ia. [...] Ni siquie a hubo o os de Gus a o po el ba io”.
(2024: 181)
25
Esa mezcla en e lo co idiano y lo macab o, en e lo banal y lo ominoso, es lo que
con ie e a es os pe sonajes en mecanismos e ec i os del géne o de e o . Pe u ban po que
no le esul an ajenos.
Cabe señala , a modo de conclusión, que los pe sonajes de Un luga soleado pa a
gen e somb ía no solo ac úan como unidades na a i as, ya que se cons uyen como núcleos
ac i o de lo macab o, lo abyec o y lo ominoso. Son cue pos en los que se cuela lo e o í ico,
que pa e de lo eal y co idiano. En iquez log a c ea en la ob a una gale ía de pe sonajes
p o undamen e humanos, pe ec amen e eales pe o que al mismo iempo se escapan de lo
acep able en la “no malidad”: en e mas, soli a ias, pob es, he idas, obsesi as… Es a
humanidad es lo que ac i a el miedo, ya que incomoda al lec o , eco dándole que el e o
habi a en odos aspec os de su ida dia ia.
Es e iden e ambién que con es os pe sonajes la esc i o a a gen ina log a denuncia las
múl iples o mas de iolencia que a a iesan la co idianeidad la inoame icana: la
desp o ección ins i ucional, el abandono amilia , la op esión sob e cue pos no hegemónicos,
la medicalización del cue po emenino… En de ini i a, cada pe sonaje enca na una he ida,
un acaso del sis ema.
4. Espacios
Los escena ios que se mues an en los cuen os de Ma iana En iquez ac úan como
en idades na a i as ac i as, casi con ida p opia. En es os cuen os la his o ia, el auma y la
memo ia se condensan en los luga es. en elación a es a idea cabe conside a las a i maciones
de la au o a, en una en e is a ealizada po C is ina Rosen inge, en Casa de Amé ica,
Mad id10: “Yo c eo i memen e en que los espacios, especialmen e los u banos, ienen
memo ia. Hay luga es que epi en his o ias”.
El ba io ob e o de Lanús, en el que se desa olla del cuen o “Mis mue os is es” es
desc i o de alladamen e, lo que pe mi e abo da el espacio u bano desde la es é ica del
de e io o, o ma de denuncia de la si uación de abandono gube namen al a es e ipo de
ba ios: “El ba io ha cambiado desde mi in ancia. Solía se i iendas pa a ob e os [...] Pe o,
además del mal gus o, el ba io se o nó isla. [...] Los monoblocs [...] se ue on ol iendo más
y más pelig osos” (2024: 9) Así, es a es é ica del de e io o con ie e al ba io en pa e del
10 En e is a ealizada po Ch is ina Rosen inge, disponible en you ube:
h ps://www.you ube.com/wa ch? =JYDQIZK6Cxc
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con lic o na a i o y espacio del e o , ya que encie a a la p o agonis a y la some e al
ecue do, la culpa y el es ancamien o. Además, los escena ios en la ob a ac úan como
me á o as del país en gene al, lo que denuncia la si uación an p eca ia que A gen ina ha
i ido his ó icamen e.
Algo simila ocu e en “Ojos neg os”, pe o el espacio, en es a ocasión, se conc e a: ya
no es el ba io, son las casas, que ac úan como o ganismos en e mos, silenciosos y is es,
ine i ablemen e ce ados y es ancos, como el an e io ba io.
“Todas las casas enían las pe sianas bajas, las pue as ce adas, no había ni un pe o, ni
un pája o sob e los cables de luz [...] desde donde es ábamos se eían los ca eles de un
supe me cado y un kiosco con las pe sianas bajas” (2024: 227-228)
En A gen ina, como apun a P ado11, muchos pueblos del in e io queda on
incomunicados al cesa la ac i idad del en en ellos po las e o mas e o ia ias lle adas a
cabo du an e el gobie no de Ca los Menem en los años 90 (2017). En “Un a is a local” se
a a dicha p oblemá ica, ya que se desa olla en uno de es os pueblos apa ados:
“La pampa no se e minaba nunca, es aba segu a, y no había nada más que gen e loca y sola
caminando en e los semb ados, almas de los asesinados, de los que se ma a on cuando dejó
de pasa el en, de los que se pe dían ahí donde no podían encon a los, de los indígenas
masac ados.” (2024: 209)
La mansión en uinas de “Los himnos de las hienas” ambién conec a con es a es é ica
del de e io o: habi aciones in adidas po la lo a, elemen os a qui ec ónicos o os y opa
amon onada. El ema de la opa conec a en es e cuen o an o con el ex e minio como con la
si uación del desie o de A acama12, que se es á con i iendo en una especie de cemen e io
pa a las p endas as ashion que los países del “p ime mundo” ya no quie en:
“La idea me hizo e ocede y casi opiezo con un pedazo de inodo o. Al da me la uel a i
una de las habi aciones y u e que ahoga un g i o. Es aba llena de opa. Casi un me o de
opa, no en un mon ón en el medio, sino sob e oda la ex ensión del piso. [...] ue no e a
12 Véase “A acama, el luga donde an a mo i las p endas de opa lowcos ”:
h ps://www.na ionalgeog aphic.es/2023/04/desie o-a acama- e ede o-p endas-de- opa-lowcos
11 In o mación ex aída de h ps://www.bbc.com/mundo/no icias-ame ica-la ina-40527823: "Acá ya no hay
nadie": la agedia de los pueblos abandonados de A gen ina que i ie on años de esplendo g acias a sus
es aciones de en, Ca los P ado, 2017.
33
no mal esa acumulación. La opa no es aba o denada ni enía ningún obje i o cla o, pe o me
eco daba, y eso no podía decí selo po que se iba a eí , a la opa dejada a ás pa a en a a un
luga de ex e minio. El ex e minio es desnudo.” (2024: 132)
En de ini i a, los escena ios en Un luga soleado pa a gen e somb ía, jun o a los cue pos,
o iginan el e o . Ma iana En iquez hace uso de una es é ica del de e io o pa a desc ibi
cómo cada casa, cada ba io y cada pueblo encie an unos ecue dos que es án condenados a
epe i se.
V. CONCLUSIONES
A lo la go del p esen e T abajo de Fin de G ado se ha podido con i ma la hipó esis que
se plan eaba en la in oducción: Ma iana En iquez u iliza los códigos del e o y el
Neogó ico la inoame icano como una o ma de esis encia polí ica y c í ica social, desde una
mi ada eminis a y poli izada. En es e sen ido la esc i o a a gen ina p oduce una li e a u a
comp ome ida, que equie e la implicación del lec o y que esul a incómoda pa a el mismo.
Desde los ejes abo dados - el géne o, los pe sonajes, los espacios, los emas y los
símbolos - se ha e idenciado cómo el e o en Un luga soleado pa a gen e somb ía no
p o iene del ex e io , sino que eme ge de lo ín imo y co idiano. Lo sob ena u al no i umpe;
nace en su in e io . En es e sen ido, el cue po ha sido uno de los ejes más po en es del análisis
y. como se ha e idenciado en cuen os como “Me amo osis”, “Dis in os colo es hechos de
lág imas” o “Un luga soleado pa a gen e somb ía”, el cue po emenino ac úa como
ecipien e de iolencia y con ol, pe o ambién, y, sob e odo, como luga de esis encia y
empode amien o. Desde la eo ía de lo abyec o, p opues a po K is e a en Pode es de la
pe e sión (1988), se ha analizado cómo es os cue pos ompen con la imagen no ma i a y
hegemónica a la que adicionalmen e se les some e, con igu ándose como elemen os
macab os que in e pelan al lec o desde la iolencia, la sang e, la suciedad y la me amo osis.
Asimismo, el análisis de la amilia ha sido cla e en el p esen e abajo, ya que se ha
log ado demos a , a a és de los ex os, la o ma en la que En iquez sub ie e los ideales de
amilia adicionalmen e acep ados. Es as elaciones apa ecen ma cadas po el mal a o, el
abandono y la he encia de aumas gene acionales. Es os ínculos conec an con la eo ía de lo
ominoso o das unhiemliche de F eud (1919): las mad es no cuidan, el pad e mal a a, las
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casas encie an… Es deci , las amilias en la ob a son cla as mani es aciones de la iolencia y
el daño es uc u al.
A ni el na a ológico se ha analizado la cons ucción de pe sonajes y de los espacios
como he amien as al se icio del géne o de e o . Las p o agonis as de la ob a i en el
e o en su p opia piel, lo que conec a con el ca ác e c í ico del olumen de cuen os y
e idencia las si uaciones de iolencia pa ia cal an p esen es en la sociedad a gen ina y
la inoame icana en gene al. Los espacios son deg adados: ba ios ma ginales, cons ucciones
en uinas, pueblos incomunicados… Se ha analizado, po o a pa e, cómo es os espacios
ac úan casi como pe sonajes, además de cons i ui se en me á o as del país o con inen e en sí
mismas.
En cuan o a los mecanismos del géne o de e o , se ha podido demos a que En iquez
e oma y sub ie e los ecu sos adicionales pa a pone los al se icio de su na a i a
neogó ica. Se ha a gumen ado y demos ado cómo es a co ien e no solo e i aliza el gó ico
adicional, sino que lo eesc ibe desde las p oblemá icas la inoame icanas de la sociedad
a docapi alis a y pos dic a o ial.
Po úl imo, cabe des aca que es e abajo ha supues o el p ime análisis c í ico y
académico has a la echa de Un luga soleado pa a gen e somb ía, dado que es una ob a de
muy ecien e publicación. La labo ealizada pe mi e si ua es e compendio de cuen os como
una pieza cla e en la e olución del cuen o a gen ino con empo áneo y en la consolidación de
Ma iana En iquez como una de las oces más po en es de la li e a u a ac ual, no solo la
esc i a en español, sino la uni e sal.
A modo de cie e, puede a i ma se que Un luga soleado pa a gen e somb ía es una ob a
e iden emen e incómodo pe o innegablemen e necesa ia, en una sociedad que silencia los
p oblemas de la ealidad la inoame icana y elega es os países al “ e ce mundo”. Es a
incomodidad no adica únicamen e en las imágenes g o escas y desag adables que En iquez
emplea, sino en la cla idad con la que señala las isu as de la ealidad y las ca as ocul as de la
sociedad que los au o es y lec o es ienden a ob ia . La a gen ina no esc ibe pa a en e ene ,
esc ibe pa a incomoda , pa a deci lo que no se quie e escucha y da oz a las pe sonas que
no la ienen. Esc ibe pa a eco da que los mons uos no es án bajo la cama o ence ados en
los a ma ios, sino en los ínculos amilia es, en los ba ios y, sob e odo, en las ins i uciones
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de pode . En de ini i a, su li e a u a es una o ma de hace polí ica con el lenguaje: una
polí ica de la ca ne, de la incomodidad y de la denuncia.
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