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La vivencia del tiempo en la noosfera

Gómez-Aguilar, Antonio

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Antonio GÓMEZ AGUILAR (Universidad Católica San Antonio de Murcia) LA VIVENCIA DEL TIEMPO EN LA NOOSFERA El tiempo es algo y nada. El ser humano sigue siendo el mismo. Pero todos dudan De lo que es ese algo y esa nada. Paul Fleming 1. LA EXPERIENCIA DEL TIEMPO. Norbert Elías en su libro Sobre el tiempo (1997: 11), hace una reflexión sobre el concepto de tiempo, donde pretende demostrar que lo que llamamos tiempo no es ni un dato a priori de la naturaleza humana como diría Kant, ni una propiedad inmanente de la naturaleza no-humana, sino más bien el resultado de una síntesis humana que sólo puede entender quien la refiera a ciertos procesos sociales. ¿Acaso los relojes no miden el tiempo? Sin lugar a dudas, miden algo; pero ese algo no es, hablando con rigor, el tiempo invisible, sino algo muy concreto: una jornada laboral, un eclipse de luna o el tiempo que un corredor emplea para recorrer 100 metros. Dice Manuel Castells (2001: 507) que “somos tiempo encarnado, al igual que nuestras sociedades, hechas de historia.” Ocupamos un espacio con nuestro cuerpo físico y también un tiempo con el devenir de nuestra vida. Pero, ¿qué es el tiempo? Según el DRAE (1992), el tiempo es la “Duración de las cosas sujetas a mudanza”, “Magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos, estableciendo un pasado, un presente y un futuro. Su unidad en el Sistema Internacional es el segundo”, “Parte de esta secuencia”, “Época durante la cual vive alguien o sucede algo”, “Lugar, proporción o espacio libre de otros negocios”. Para Miguel García-Baró (1993: 268), la conciencia subjetiva que tenemos del tiempo es el momento que vincula los pedazos (coexistencias) del yo. Pero lo sorprendente es que no se diga que el vínculo es el tiempo, sino la conciencia subjetiva del tiempo. La conciencia del tiempo está compuesta por sensaciones de tiempo, y estas 527 Volver a COMUNICACIONES Antonio GÓMEZ AGUILAR, La vivencia del tiempo en la Noosfera. sensaciones pueden variar y con ellas nuestra conciencia subjetiva del tiempo. Esto ha sucedido en varias ocasiones a lo largo de la historia del hombre. El flujo temporal biológico de la experiencia física es continuo; simplemente envejecemos más y más todo el tiempo. Pero para dar una dimensión a este tiempo de la experiencia hemos debido idear relojes y calendarios que fragmentan el continuo en segmentos: segundos, minutos, horas, días semanas (Leach, 1993: 46). El afán del hombre por acortar los espacios que lo separaban de otros hombres acelerando sus comunicaciones no es más que una carrera por contraer el tiempo. Según Jacques Le Goff (1991: 185): La conquista del tiempo por medio de la mediación está claramente percibida como uno de los aspectos importantes del control del universo por parte del hombre. En una sociedad la intervención de los que detentan el poder sobre la medición del tiempo es un elemento esencial de su poder: el calendario es uno de los grandes emblemas e instrumentos de poder (Ídem). Pero la conquista del espacio ha traído consigo la pérdida del control del tiempo por parte del hombre. Por este motivo una vez conquistado el espacio hoy el hombre se enfrenta a la conquista del tiempo. James Gleick ha documentado la aceleración de prácticamente todo en nuestras sociedades en un esfuerzo incesante por comprimir el tiempo en todos los ámbitos de la actividad humana. (Castells, 2001: 507). El tiempo, su forma de vivirlo es una convención social, dominada o marcada por los avances de la tecnología. Manuel Ángel Vázquez Medel en su artículo “La revolución bio-tecno-comunicacional” hacía hincapié en cómo estas relaciones entre cambios tecnológicos y humanos venían determinados en los últimos años por la revolución comunicacional que vivimos, íntimamente relacionada con los avances informáticos. “El ser humano no puede experimentar su existencia fuera del espacio y del tiempo. Pero espacio y tiempo son categorías que vivimos no sólo en su objetividad, sino que quedan configuradas simbólicamente, transformadas en topicalizaciones, en marcadores cronológicos (en cronotopos). Espacio y tiempo se nos han de ofrecer, pues significativamente.” En relación con los avances tecnológicos, McLuhan (1971: 13) afirmaba que probablemente Joyce fue el único hombre que descubrió que todos los cambios sociales 528 Volver a COMUNICACIONES Antonio GÓMEZ AGUILAR, La vivencia del tiempo en la Noosfera. son el efecto que las nuevas tecnologías, como prótesis o autoamputaciones de nuestro propio ser, ejercen sobre el orden de nuestras vidas sensoriales: La mutación de este orden es la que, al alterar las imágenes que nos forjamos de nosotros y de nuestro mundo, garantiza que toda importante innovación técnica perturbará de tal modo nuestras vidas interiores que las guerras, necesariamente, resultarán esfuerzos bastardos para recuperar las viejas imágenes. Como recoge el profesor Miquel Rodrigo Alsina (1995: 118-119), se trata de la influencia de la tecnología en la construcción sociosemiótica de la realidad. Se ha etiquetado la postura de McLuhan como el determinismo tecnológico. La tecnología condiciona nuestra percepción del mundo, de forma que a lo largo de la historia la tecnología ha ido conformando nuestra concepción del mundo y la forma de aproximarnos a él, potenciando unos sentidos en detrimento de otros. Para McLuhan, la interiorización de medios de comunicación tales como las “letras”, rompe el equilibrio de nuestros sentidos y altera los procesos mentales. Por este motivo la afirmación de un entorno comunicativo como internet ofrece nuevos cambios a nuestra sociedad y al ser humano. Cambios en el imaginario colectivo y cambios en la mente del hombre. Dichos cambios afectan a la socioesfera, a la tecnosfera y a la semiosfera; y todos ellos se originan desde nuestra vivencia en la noosfera. 2. UNA APROXIMACIÓN A LA NOOSFERA. Teilhard de Chardín en su visión del hombre se basaba, entre otras, en la “Ley de la Complejidad” para explicar el desarrollo y la evolución de la vida. Teilhard observó como en la evolución los seres han ido integrándose en unidades superiores. Estas transformaciones han ido ascendiendo a formas más perfectas, más organizadas. En la evolución del hombre Teilhard hablaba primero de población de la tierra por los pre-homínidos, después la civilización, donde encontramos una gran heterogeneidad de culturas y caracteres. Donde pronto emergen varios focos de cultura. Con esto, entre el hombre y todo lo que le precedió, existe un cambio de estado, una ruptura. Desde la aparición del Homo-Sapiens, apenas se ha observado una mayor cefalización. El cerebro parece haber llegado a un volumen no susceptible de aumento. Sin embargo, todo el progreso cultural se ha visto facilitado por las conexiones dentro de la sociedad, ya económicas, ya físicas, ya afectivas. Teilhard observa en la evolución contemporánea un particular aumento de la socialización, entendida como multiplicación progresiva de 529 Volver a COMUNICACIONES Antonio GÓMEZ AGUILAR, La vivencia del tiempo en la Noosfera. las relaciones sociales. Siguiendo la “Ley de la Complejidad”, ¿no parece lógica la integración de personas en un ser social, en una sociedad personal? “Desde sus orígenes hasta nuestros días, la Humanidad... ha pasado un periodo de establecimiento geográfico, en el curso del cual se trataba para ella, en primer lugar, de multiplicarse y de ocupar la Tierra. Y sólo muy últimamente... han aparecido en el mundo los primeros síntomas de un repliegue definitivo y global de la masa pensante en el interior de un hemisferio superior, en el que sólo podrá irse contrayendo y concentrando por efectos del tiempo.” (De Chardin, 1964: 97) Esta parte del mundo vivo que es creada por el pensamiento y la cultura del hombre es lo que Tielhard denominó la noosfera. Lotman acuñó el concepto de semiosfera para referirse a esa atmósfera significativa en la que la cultura fluye a lo largo del tiempo. Para Vázquez Medel, la semiosfera de Lotman está “sujeta a procesos azarosos, caóticos, impredecibles... A turbulencias, atractores extraños y concatenaciones que van más allá de los procesos lineales de causalidad inmediata, al modo de los “efectos mariposa”. Pero el concepto de noosfera que propone De Chardín es más dinámico y ofrece más posibilidades de intercambio y de conexión entre sus partes. Internet, la comunicación en red, ofrecen hoy por hoy la mejor infraestructura, el mejor laboratorio de experimentación para ver desarrolladas las teorías de De Chardín. Javier Candeira (2001: 89) afirma, que: “si el mundo está como vislumbra Tielhard de Chardin, recubierto de una noosfera, una capa de materia pensante con una conciencia propia, Internet es el sistema nervioso artificial que nos permite pensar como una comunidad, con facultades que superan a las de cada una de las partes, sea cualitativa o cuantitativamente.” Las partes a las que se hace referencia somos nosotros, o mejor dicho somos las personas que estamos conectadas, los que estamos activamente dentro de la sociedad red. Para Castells la transformación del tiempo bajo el paradigma de la tecnología de la información, moldeado por las prácticas sociales, es uno de los cimientos de la nueva sociedad en la que hemos entrado, conectado de forma inextricable con el espacio de flujos. Según recogen diversos estudios el tiempo en la naturaleza y en la sociedad, parece ser específico de un contexto determinado: el tiempo es local. En el concepto del tiempo ha habido una evolución desde el tiempo local al tiempo global. Por lo tanto, como dice Castells (2001: 508), para apreciar la transformación del tiempo humano en 530 Volver a COMUNICACIONES Antonio GÓMEZ AGUILAR, La vivencia del tiempo en la Noosfera. el nuevo contexto sociotécnico, puede ser útil introducir una breve perspectiva histórica sobre las relaciones cambiantes entre tiempo y sociedad. 3. EVOLUCIÓN DE LA EXPERIENCIA DEL TIEMPO. Las tecnologías nos han ido marcando a lo largo de la historia el ritmo vital. Siempre nos hemos visto condicionados por un ritmo vital, por un biorritmo. Las civilizaciones primitivas basadas en un sistema eminentemente agrícola se regían temporalmente por los ciclos de la naturaleza y por los ciclos que marcaba la agricultura. Esta forma de vivir el tiempo en la premodernidad determinaba el ritmo social y la vida del hombre, las organizaciones sociales y políticas. Giddens (1999: 28) en su libro Consecuencias de la Modernidad, explica la estrecha conexión entre la modernidad y la transformación del tiempo y el espacio, para lo cual comienza por trazar algunos contrastes en la relación tiempo-espacio en el mundo premoderno. Según Giddens (Ídem), todas las culturas premodernas poseyeron modos de cálculo del tiempo. El calendario, según el sociólogo inglés, fue un rasgo tan distintivo de los estados agrarios como lo fuera el invento de la escritura. Fue la primera forma de estimación del tiempo, que configuraba la base de la vida cotidiana, siempre vinculaba al tiempo con el espacio y normalmente eran imprecisos y variables. Este calendario de los trabajos, en el que predomina la economía rural, parece consagrado en el tiempo cíclico del eterno retorno (Le Goff, 1991: 216). Con todo es sensible a la lenta evolución de la economía y de las técnicas. Gonzalo Abril (1997: 119) en su Teoría General de la Información recoge las modificaciones en la experiencia social del espacio y del tiempo inducidas por las tecnologías comunicativas. Para Gonzalo Abril la concepción de modernidad de Giddens tiene que ver muy directamente con esto. El tiempo estuvo conectado al espacio (y al lugar) hasta que la uniformidad de la medida del tiempo con el reloj llegó a emparejarse con la uniformidad en la organización social del tiempo. Este cambio coincidió con la expansión de la modernidad y no llegó a completarse hasta este siglo (Giddens, 1999: 29). (El siglo XX, nota del autor) Uno de los aspectos más importantes que destaca Giddens es la homologación mundial de los calendarios. Esta uniformidad no se alcanzó hasta finales del XIX. Según Giddens, hasta finales del siglo XIX, diferentes regiones dentro de un mismo 531 Volver a COMUNICACIONES Antonio GÓMEZ AGUILAR, La vivencia del tiempo en la Noosfera. estado solían tener “tiempos” diferentes, mientras que, entre las fronteras de los estados la situación era incluso más caótica (Ídem). El prestigio del calendario como tiempo superior no se deriva de ningún motivo actual, sino del hábito de una violencia simbólica reconocida durante milenios (Pross y Romano, 1999: 163). El calendario sincroniza socialmente los biorritmos humanos con los procesos cósmicos. Su magia la deriva de las leyes naturales de las grandes fuerzas. El calendario demuestra su poder en la praxis corporal que impone a los organismos individuales (Ibíd.: 165). En esta etapa el ritmo social lo marca la economía capitalista de la revolución industrial. La naturaleza pierde su papel de marcadora del ritmo vital humano. El progreso científico dentro del proyecto ilustrado tiene como objetivo el control del tiempo. La revolución industrial y el desarrollo del capitalismo marcan al hombre un nuevo biorritmo determinado por el horario laboral, la velocidad de las cadenas de montaje, los ritmos de producción, etc. la dialéctica entre la sociedad y la industria, entre hombres y fábricas equilibra los tiempos de trabajo y los tiempos de descanso, de reposo. El nuevo ritmo social establece tiempos que vuelven a estar relacionados a espacios. La jornada laboral, el tiempo del trabajo, se asocia al espacio físico de la fábrica mientras que el tiempo libre, el tiempo de descanso se asociaba al hogar. Desde entonces el ritmo social domina al biorritmo. Aquí el calendario cumple una de sus funciones esenciales que es la de medir la dialéctica del trabajo y el tiempo libre, el entrelazarse de dos tiempos: el regular pero lineal del trabajo, más sensible a las mutaciones históricas, y el cíclico de la fiesta, más tradicional aunque siempre permeable a las mutaciones de la historia (Le Goff, 1991: 215). Tras la revolución informacional, la información se ha convertido en la materia prima, la fuente de riqueza. La información fluye por las redes de comunicaciones y el acceso instantáneo y desterritorializado a la fuente de riqueza desterritorializa también los lugares del trabajo y los lugares del descanso. No hay espacios y no hay tiempos. No existe el tiempo libre. El principio de libertad que ofrecía el acceso a la red ocultaba una condena y una privación de nuestro tiempo. Frente a este fenómeno los neoluditas se refugian en los lugares donde no llega la red. Se autoexilian desenchufándose. Liberándose de la cadena que los une al nuevo ritmo social que marca la noosfera. Pero parece que su utópica situación no es una opción dentro de nuestra sociedad: “La creciente humanidad estrechará cada vez más sus círculos sobre ellos, y al final su ámbito de acción será tan limitado que se harán agresivos (...) Hasta que llegue ese momento pueden vivir en su ritmo 532 Volver a COMUNICACIONES Antonio GÓMEZ AGUILAR, La vivencia del tiempo en la Noosfera. biológico, mientras que los enganchados a la red obedecen la batuta sociológica. (Pross y Romano, 1999: 100) Los avances de la tecnología tienen otro punto de inflexión en el descubrimiento de la electricidad. La electricidad posibilitó llevar la energía eléctrica a todos los hogares y supuso un nuevo avance cualitativo para el ser humano. 4. LA VIVENCIA DEL TIEMPO EN LA NOOSFERA. La última gran revolución ha sido probablemente el matrimonio entre lenguaje y electricidad. El texto, el libro se ha unido a la electricidad en la pantalla del ordenador. Esto ha provocado cambios en muchos aspectos. Paul Virilio (1998: 155) basándose en un eslogan de una compañía de teléfonos portátiles: “La Tierra nunca ha sido tan pequeña”, expone que nos encontramos ante un acontecimiento gravísimo para nuestra relación con el mundo y para nuestra concepción de del mundo. Para Virilio el fenómeno de la inmediatez, de la instantaneidad, es actualmente uno de los mayores problemas planteados tanto a los estrategas políticos como a los militares. Como decía McLuhan, la nueva interdependencia electrónica vuelve a crear el mundo a imagen de una aldea global. Para Virilio el tiempo real vence ya al espacio real y a la geosfera. La primacía del tiempo real, de la inmediatez, sobre la extensión, es ya un hecho, e inaugura una era (Ídem). La contracción del tiempo acometida por el desarrollo del industrialismo alcanza su culminación en la era de la información con el apogeo de los modelos electrónicos, la digitalización de señales y la implantación de las tecnologías de la instantaneidad. Comprimir el tiempo hasta el límite equivale a hacer desaparecer la secuencia temporal, y con ella el tiempo. Marc Augé denominó a la momento en el que nos encontramos sobremodernidad, y en ella aparecen nuevos espacios. Augé acuña el concepto de los no-lugares para la situación de sobremodernidad. Situación que él afirma que procede de tres figuras del exceso: exceso de tiempo, exceso de espacio y exceso de individualismo. Estas tres figuras del exceso se manifiestan claramente en los medios de comunicación y también en internet. El exceso de tiempo se produce cuando la historia deviene actualidad. La historia se acelera y se acerca a nosotros. La vivencia del tiempo se contrae y nos falta tiempo para todo. En esta sociedad disponer de tiempo descalifica, también a los 533 Volver a COMUNICACIONES Antonio GÓMEZ AGUILAR, La vivencia del tiempo en la Noosfera. parados. El ser humano, que funciona gracias a su “reloj interno”, que según se sienta se viste deprisa o despacio para salir de casa, entra en un ritmo social sin parase a pensar si ha dormido bien o mal, si esta despierto o con sueño (Pross y Romano, 1999: 110). La mediatización de los hechos acelera nuestra vida convirtiendo nuestro pasado más inmediato y el de los otros en historia. Paul Virilio (1998: 157) destaca que "Por primera vez, la historia se va a desarrollar en un tiempo único: el tiempo mundial.” Virilio destaca como hasta hoy los acontecimientos tenían lugar en tiempos y espacios locales y como la mundialización y la virtualización instauran en cierto modo un tiempo mundial, y como éste prefigura una tipo nuevo de tiranía. Para Virilio la riqueza de la historia tenía su base en la diversidad de lo local, y ahora la historia se va a desarrollar ese tiempo único universal de lo instantáneo. Pero el concepto de tiempo que se construye a través de los discursos masivos es, en suma, multitemporal. Las representaciones del tiempo en la cultura de masas son deudoras de matrices culturales múltiples. El concepto de tiempo ha ido evolucionando con los cambios sociales a lo largo de la historia. Dentro de lo que Augé denomina sobremodernidad y que nosotros denominaremos transmodernidad la temporalidad moderna, lineal, irreversible y medible, se está haciendo pedazos como dice Castells. Por un lado, el tiempo real vence al espacio real; descalificando las distancias y la extensión en beneficio de la duración, una duración infinitesimal. Por otro lado, dice Virilio, el tiempo mundial de los multimedia, del ciberespacio, domina los tiempos locales y la actividad inmediata de las ciudades, de los barrios. Hasta el punto de que se habla de reemplazar el término global por glocal, contracción de global y local. Según Virilio se considera que lo local es forzosamente global y lo global forzosamente local. Semejante deconstrucción de nuestra relación con el mundo tendrá obviamente efectos en la relación de cada ciudadano con su vecino (Ibíd.: 158). Pero, la cronología partió del espacio. El tiempo mundial tampoco podrá cambiar nada esta circunstancia puesto que las necesidades y perspectivas de los habitantes de la tierra son distintas. Dondequiera que vivan, están regulados por su reloj interno con su sensorialidad. Su adaptación a las cambiantes condiciones medioambientales realiza la evolución. Hasta quien durante un rato se pasee por el ciberespacio carente de espacio y sea perceptible para otros en la red, permanece sometido físicamente, en carne y hueso, a sus ritmos orgánicos (Pross y Romano, 1999: 166). 534 Volver a COMUNICACIONES Antonio GÓMEZ AGUILAR, La vivencia del tiempo en la Noosfera. Todas las áreas de la actividad humana están siendo modificadas por la intersticialidad de los usos de internet y esto que nos indica Castells hace que se esté generando una nueva clase social, unos nuevos marginados: los desconectados, en definitiva, los desinformados. El miedo al frenético cambio social que produce la sociedad red hace que muchas personas se resistan a la aceleración de sus vidas y a la sensación de pérdida de control que trae consigo esta nueva sociedad. Pero este miedo lleva a otro problema aún peor: el problema de la exclusión de las redes. “Quedarse desconectado equivale a estar sentenciado a la marginalidad” (Castell, 2001: 307) Se está creando una división social entre los que están conectados a la red y los que no lo están; entre los que usan la red y los que no son capaces de sacarle partido. Hay personas que siguen viviendo el tiempo moderno, ajustado al compás del ritmo de su régimen laboral, asociado a los lugares de trabajo y de descanso, pero otro sector cada vez mayor de la sociedad vive ese tiempo atemporal que es como denomina Manuel Castells a la forma emergente dominante del tiempo social en la sociedad red. El argumento de Castells es que esta nueva forma de vivencia del tiempo ejerce el dominio social mediante la inclusión y exclusión selectivas de funciones y gente en marcos temporales y espaciales diferentes. Y la solución a este problema pasa por asumir la acción que la red ejerce sobre nosotros, por asumir que la sociedad actual es una sociedad que se gestiona y que se desarrolla en un entorno de redes y que hoy por hoy vivir en sociedad es vivir conectados. 535 Volver a COMUNICACIONES