EL HOMBRE ATRAPADO EN SU IMAGEN
Belén LÓPEZ VÁZQUEZ
ESIC, Mad id
Resumen: Es e a ículo analiza un modelo masculino p esen e en el discu so publici-
a io, ca ac e izado po su inculación al me cado de la belleza y dispues o a sacia
un pe pe uo anhelo de pe ección es é ica que se inspi a en nue os iconos mediá icos.
Es e discu so, ligado a las necesidades e e nas del indi iduo, se undamen a en las
es uc u as mí icas, que la publicidad ecoge pa a log a una e icaz comunicación
emocional con los consumido es. Así su ge Na ciso, que apa ece aún más he moso
y ascinado po su belleza, mani es ación de una sociedad donde los indi iduos se
e ugian en la idola ía de su p opia imagen.
Palab as cla e: publicidad, na cisismo, consumo.
Abs ac : This a icle analyzes he ole o he cu en masculine model in he ad e -
ising discou se. This model is di ec ly connec ed o he beau y ma ke and ul ills he
e e las ing desi e o es he ic pe ec ion, inspi ed di ec ly by he new media icons. In
ela ion o hese e e nal needs o he indi ual, his discou se is based on he my hi-
cal s uc u es, which ad e ising akes in o accoun in o de o achie e an emo ional
and e ec i e communica ion wi h consume s. And his is he way Na cissus eme ges,
mo e beau i ul and ascina ed wi h his own beau y han e e , e lexion o a socie y in
which indi iduals ake shel e in he idola y o hei own image.
Key wo ds: ad e ising, na cissism and consumism.
1. LA PUBLICIDAD ASOCIADA AL MERCADO DE LA BELLEZA
Los medios de comunicación son escena io de una ealidad me cadoló-
gica cambian e, ené ica, que se ein e p e a cons an emen e y que busca
múl iples ó mulas pa a incen i a el consumo en una sociedad en la que la
imagen del homb e en la publicidad es á cada ez más ligada al me cado de
la belleza. Aunque los modelos publici a ios apa ecen an pe ec os e inmo -
ales como las bellas escul u as clásicas, incen i ando esos deseos de inmo -
alidad en el homb e ac ual, el g an e o del indi iduo sigue siendo ence el
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de e io o ísico, la ejez, asociados al ine i able paso del iempo. El discu so
publici a io, sin emba go, ocul a es os emo es o eciendo nue os p oduc os
que desa ían al iempo y o ecen esul ados mágicos e inmedia os, cub iendo
simbólicamen e esas necesidades pe pe uas de los indi iduos.
El hedonismo ac ual p esen a a unos indi iduos que buscan el place
en los obje os como ía de escape de sí mismos. Las ma cas es ablecen una
elación emocional con los consumido es median e mensajes uni e sales que
conec an con su lado ín imo y a ec i o y e eb an la elación del homb e con
el mundo ci cundan e. Así, los obje os y el uni e so simbólico que les odea
dan un nue o sen ido de exis encia donde la cla e del p oceso es á en comp a
pa a cub i ese espacio simbólico p opio de o as ins i uciones que daban
sen ido a la exis encia. En ealidad, el homb e es á en egado a un mundo de
ensoñación median e la iden i icación con miles de imágenes que ocupan su
espacio i al de mane a insis en e, pe o en el ondo se a a de un maquillaje,
una ía de huida de sí mismo. Es e es el mundo que habi a Na ciso, que se deja
pe suadi po esas imágenes en ol en es que o man pa e de la elación del
indi iduo con el mundo, e eb ada po una apa en e pe o alsa ealidad.
La imagen que se e en el espejo no es la ealidad y las imágenes que se
p oyec an en los mensajes publici a ios ampoco son eales, pe o su p oyec-
ción pe mi e conec a con el subconscien e y nu i un mundo imagina io
de place y goce ilimi ados. En es e sen ido, la imagen publici a ia iene una
e ien e pode osa y c ea i a que conec a di ec amen e con a que ipos uni-
e sales de la na u aleza humana. Es as imágenes o man pa e del imagina-
io colec i o y due men pe pe uamen e en el in e io humano a la espe a de
se ac i adas pa a adap a se a los o ma os y discu sos impe an es en cada
momen o his ó ico que solici emos su p esencia. Es as imágenes apelan a
deseos comunes a oda la humanidad y son consecuencia de la búsqueda
de conocimien o p esen e en odas las mani es aciones a ís icas como son:
el cine, la li e a u a, el ea o o la pin u a. El homb e pe sigue de mane a
inconscien e aquello que le ace ca a un uni e so an ás ico donde agua dan
los p o undos deseos que eco en nues a na u aleza. En es e sen ido, las
his o ias de icción nos de uel en a es e es ado mágico donde somos noso-
os los p o agonis as de esas g andes his o ias p o agonizadas po hé oes
que i en po el hono , la glo ia, la jus icia y su p opia inmo alidad, alo es
uni e sales con plena iden i icación del se que p oyec a siemp e sus sueños
en ellas. Po ci a ejemplos del cine de ac ualidad encon amos g andes p o-
ducciones como El Rey A u o, oya, Alejand o Magno, po ci a ecien es
películas de 2004, odas ellas p o agonizadas po legenda ios hé oes cuyas
hazañas y iun os ya e an conocidas a a és de la li e a u a.
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Desde o a pe spec i a, debemos apun a que Na ciso adquie e cada ez
más p o agonismo en un mundo que idealiza la pe ección es é ica, donde
el homb e desea gus a se más, lo que jus i ica el amplio me cado ligado a la
cosmé ica y cuidado del cue po con i iendo nues o en o no en una socie-
dad de indi iduos na cisis as do midos en la con emplación de sí mismos
admi ados po su belleza. Es e ansia obsesi a po encon a se bellos ocul a
el echazo de odo aquello que es eo, es é ica y simbólicamen e, hecho que
conlle a odea se solamen e de iconos que aumen an el bienes a y la como-
didad. Es a cegue a isual asociada a la con emplación de sí mismo es pa e
del a u dimien o del homb e mode no, que sólo iene ojos pa a sí aislándose
de los aspec os eos de su en o no, como es la pob eza, el e o ismo, las
ca ás o es na u ales, e c., lo que le con ie e en un se supe icial e insensible
a su en o no. Además, es amos odeados de iconos mediá icos que alimen-
an es os alo es ligados al bienes a , sob e odo di igidos a los más jó enes,
público especialmen e sensible al mundo de las ma cas.
La publicidad es una uen e inago able de mensajes que uncionan desde
es a lógica me can ilis a basada en la es imulación de los sueños y el place ;
así, consumo y p oyección de sen ido i al es án asociados y si en a la lógica
emp esa ial que iene po obje i o la en a masi a de p oduc os de consumo.
Son múl iples las écnicas que se u ilizan en los medios de comunicación de
masas pa a con ence nos de que sus p opues as cub en nues as necesida-
des emocionales, cuyo in e media io es el p oduc o asociado a una p omesa.
Douglas Rushko 1 desc ibe las écnicas que los publici a ios u ilizan pa a
pe suadi nos median e b illan es es a egias con el in de log a el mayo
bene icio emp esa ial. Son es os los negocios del engaño, que di igen a los
indi iduos en sus decisiones de consumo a a és de un p oceso del cual no
somos conscien es, hecho que en aña g a es pelig os pa a unos inde ensos
consumido es:
Al conoce el p oceso inconscien e a a és del cual decidimos qué comp a , dónde
come , a quién espe a y cómo sen i , los in eligen es p o esionales de la manipu-
lación pueden modi ica nues as acul ades c í icas y o za nos a ac ua como les
plazca. Desconec an las habilidades acionales, mo ales o emocionales que nos
pe mi en oma decisiones. y espondemos au omá icamen e, inconscien emen e
y, con ecuencia, en de imen o de nues o pode (Rushko , 2001: 33).
De es e modo, las ma cas imp egnan nues a conciencia a a és de p o-
mesas que nunca llegan a cumpli se y sin emba go nos cau i an median e
1. En su ob a Coe ción. Po qué hacemos caso a lo que nos dicen.
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mensajes pe suasi os que nos cau i an día a día. En es e sen ido, las ma cas
ac úan como e ugio de alo es que es án ligados al consumo, y p o ago-
nizan más si uaciones de la ida co idiana haciendo c ee al indi iduo que
le p opo cionan una ida más ácil y segu a. Las ma cas son hoy las nue-
as ins i uciones donde el indi iduo encuen a p o ección y comp ensión.
Pe o, odo el simbolismo que se asocia a los obje os de consumo hablan de
una sociedad na cisis a donde el homb e se con empla a sí mismo aislán-
dose del en o no y p oyec ando imágenes que le pe mi en e ugia se en su
pa icula ealidad. Es e aislamien o del en o no gene a un homb e menos
c í ico, más ágil, insensibilizado y acos umb ado a e miles de imágenes
dia iamen e que mi a pe o no desci a sino en é minos de consumo, ya que
al día siguien e miles de nue as imágenes ocupa án su a ención y inalmen e
p e e i á mi a se en su p opia imagen, c eada subje i amen e, que es la más
sa is ac o ia de odas las que ci culan en el en o no eal y i ual.
Es e homb e de úl ima gene ación mediá ica, es escla o de su imagen y
encuen a en el me cado un g an abanico de p oduc os que esponden a esa
e e na necesidad de encon a se más bello. Las modas ac uales así lo demues-
an; y en es e con ex o apa ece el homb e me osexual, é mino acuñado
po el esc i o b i ánico Ma k Simpson pa a de ini a un homb e na cisis a,
exhibicionis a y consumido compulsi o, que adop a asgos p opios del
géne o emenino, como demues a el hecho de que e se deseado. En España
empezamos a oí habla de él a comienzos de 2004 en los medios de comu-
nicación y hoy odo el mundo lo econoce como nue a e e encia masculina
que p e ende de ini al homb e del siglo XXI: a eminado en sus gus os, pe o
delicado y cuidado en su aspec o y que gus a más a la muje de hoy, que exige
al homb e los mismos cuidados y equisi os que se le exigen a ella. Exis en,
de hecho, ecien es publicaciones en España donde se habla de es e modelo
y se dan pau as de compo amien o y de es ilo con o me a es a ipología de
homb e que impe a en los medios pa a cap a sob e odo a los jó enes como
público obje i o del g an me cado de la belleza. El homb e, que necesi a la
acep ación de la sociedad, pues o que es su medio p incipal de exp esión,
inco po a los dic ados de la moda median e los p oduc os que el me cado
pone a su disposición.
Así, el documen al emi ido po Canal + en junio de 2004 i ulado “Me o-
sexual” mues a cómo es es e ipo de homb e, qué gus os iene, cómo debe es-
i se y compo a se, los iconos ac uales donde mi a se, nue os líde es mediá i-
cos en e los que des aca el galác ico u bolis a Da id Beckham. En de ini i a,
nos encon amos an e un homb e u bano con un eno me pode adquisi i o
an p eocupado po su imagen como la muje , que consume c emas, lacas,
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opa de g andes ma cas y es habi ual de los gimnasios, donde se o jan es os
nue os gue e os con en enamien os ísicos pe sonalizados. Las nue as exi-
gencias del me cado man ienen a los publici a ios ocupados pa a cau i a a
un homb e más a eminado, de aspec o ju enil y i il. Aunque la publicidad,
que nos lo p esen a como un nue o ipo de homb e, és e es en ealidad una
nue a e sión de Aquiles, cuyo ísico le ace ca a los g andes hé oes ílmicos
de la ac ualidad, caso de B ad Pi en la película oya. También lo encon-
amos en anuncios como la campaña in e nacional de Pepsi, i ulada Foo
ba le y ealizada po la agencia pa isina CLM BBDO, emi ida en en 2004
y p o agonizada po jugado es como Da id Beckham, Robe o Ca los, Raúl,
Ronaldhino y To i, u bolis as consag ados que ya son habi uales de spo s
ele isi os pa a g andes ma cas in e nacionales, es idos en es a ocasión como
hé oes del medie o que juegan jun os pa a libe a al pueblo de sus saqueado-
es en el me cado de una aldea medie al2. Es os depo is as son los símbolos
mediá icos de es e iempo y ep esen an alo es como la masculinidad, la com-
pe i i idad, el iun o y el éxi o social, elacionados con una p o esión que les
p opo ciona ing esos millona ios.
2. LA PRESENCIA DE NARCISO EN EL DISCURSO
PUBLICITARIO: EL HOMBRE ENSIMISMADO
Tal como ecoge el mi o g iego, Na ciso e a un muchacho he moso que
cuando nació el adi ino Ti esías p edijo que si eía su imagen en un espejo
se ía su pe dición, de modo que su mad e, la nin a Li íope, e i ó siemp e
obje os en los que pudie a e se e lejado. Na ciso c eció he mosísimo sin se
conscien e de ello y sin hace caso a las muchachas, p endadas po su he mo-
su a. Un día, po a a a es del des ino, sedien o se ace có a un iachuelo y, a
pun o de bebe , io su imagen e lejada en el ío. Tan o le pe u bó su imagen
que quedó o almen e cegado po el e lejo de su p opia belleza. Algunos
dicen que mu ió en ese momen o y o os cuen an que mu ió ahogado as
i a se al agua. En es e luga , c eció una lo llamada Na ciso, que c ece sob e
las aguas de los íos, donde a su ez se e e lejada.
A a és de es a his o ia mí ica conocemos al pe sonaje que simboliza a un
g an núme o de indi iduos de es a sociedad mediá ica basada en iconos que se
e igen como dioses mode nos. Hoy el mi o es aplicable a una sociedad que basa
sus alo es en una ado ación desmedida de la belleza, como concep o es é ico
2. En Re is a Anuncios on Line, disponible en in e ne (11/2/2004): h p://www.anuncios.
com/publica/d isapi.dll
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pu amen e supe icial. Pe o, en ealidad el indi iduo na cisis a ni siquie a se
ama a sí mismo3, an sólo se iden i ica con su imagen idealizada, mien as “la
imagen del yo e dade o queda pe dida” (Lowen, 2000: 22), ensimismado en
su imagen e incapaz de sob epasa dicha imagen, donde es á el conocimien o
de sí mismo. De hecho, la sociedad ac ual se ca ac e iza po la supe icialidad
y el én asis en lo ex e no y la sensualidad y, como mani ies a Lowen, es una
sociedad que “impone pocas es icciones al compo amien o, e incluso anima
a ex e io iza los impulsos sexuales en nomb e de la libe ación, pe o minimiza
la impo ancia de los sen imien os” (Ídem, 26), cuyo esul ado es la deshu-
manización del indi iduo mode no, hedonis a, ma e ialis a e indi idualis a.
Es lo que En ique Rojas denomina como homb e ligh 4, que de ine como un
indi iduo de es e iempo ca ac e izado po el na cisismo y el subje i ismo,
“cen ado en sí mismo, en su pe sonalidad y en su cue po, con un indi idua-
lismo a oz, desp o is o de alo es mo ales y sociales, y además desin e esado
po cualquie cues ión ascenden e” (Rojas, 1998:88).
Que Na ciso enga an o p o agonismo en es a sociedad esponde no sólo
a las necesidades del me cado po cap a el in e és de sus p oduc os en e los
a ones, como adicionalmen e ha hecho con la muje , cuyo in es log a am-
bién la escla i ud de su imagen, impues a po la moda y la publicidad. Desde
una pe spec i a a que ípica, es a sociedad na cisis a conec a con una necesi-
dad compulsi a de belleza que se asocia con el pode , el éxi o, cuya g andeza
ya os en aban los dioses de la mi ología clásica. En es e sen ido, debemos
menciona que hoy, igual que aye , la i ilidad masculina, ep esen ada po
los o sos musculosos y cue pos cuasi desnudos p esen es en la publicidad,
se exp esa a a és de un canon de belleza que la publicidad ecoge del a e,
donde las his o ias mí icas han sido ema ecu en e desde iempos emo os.
Así, al como ecoge Pé ez Gauli en su ob a5, “las agencias han buscado la
inspi ación en o as cul u as como la g iega, donde el cue po desnudo enía
una al a signi icación, sob e odo du an e los juegos olímpicos” (Pé ez, 2000:
50). Es e au o señala a su ez la e olución de la ep esen ación del homb e
en la publicidad donde “en los años 80 y 90 el na cisismo y el oyeu ismo
impe an en la sociedad, el cue po a lé ico es un elemen o esencial den o de
un es a us al o. A la gen e le gus a mi a se y e se e lejada en los demás”
(Ídem, 50).
3. Tal como Alexande Lowen exp esa en su ob a El na cisismo. La en e medad de nues o
iempo.
4. En su ob a El homb e ligh . Una ida sin alo es.
5. Juan Ca los Pé ez Gauli, en El cue po en en a. Relación en e a e y publicidad.
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Juan Rey, po o a pa e, nos habla del homb e bello6, quien se con ie e
ambién en homb e obje o, como ocu ie a con la muje ; de modo que:
la apa ición del homb e obje o ha supues o que és e au omá icamen e adop e
y adap e algunas ca ac e ís icas de su p edeceso a, una de las cuales, quizás
la más impo an e, sea el hecho de se bello, po que en publicidad se bello
es condición indispensable pa a exis i , ya que la belleza es sinónimo de éxi o
p o esional, iun o pe sonal, acep ación social y a án an o de gus a , como
de gus a se. La belleza se mani ies a, pues, como una g a i icación doblemen e
na cisis a, ya po que el suje o se complace de pa ece se al canon es ablecido, ya
po que al pa ecido supone al mismo iempo una in eg ación en el seno de la
sociedad, lo cual a su ez ea i ma el suje o en su imi ación. Tales g a i icacio-
nes e idencian que la idea de belleza no es e e na ni e é ea sino que es á condi-
cionada po la sociedad y po la moda, ya que habla de belleza es habla an o
de un con ex o cul u al como de un código o mal, código que en la sociedad
de consumo la publicidad ha po enciado desmesu adamen e has a log a c ea
en el consumido el sínd ome de la belleza, que no es o o que ese desmedido
a án de pa ece se al canon p opues o, aun a cos a de a iesga la p opia ida.
(Rey, 1994: 190).
Si cabe, podemos señala que en los p ime os años de es e nue o milenio
es a endencia es aún mayo y el cul o a la imagen pa ece no ene in: ope a-
ciones de es é ica, la moda de acudi a los es ilis as, a amien os co po ales
y depilación in eg al, gimnasios más so is icados, e c. Sin emba go, desde un
pun o de is a psicológico, el cuidado del cue po nunca nos a a conduci a
un es ado de pe ección, con i iéndose en us ación pa a la mayo pa e de
la gen e, ya que hablamos de ideales que la publicidad mues a pe o que muy
pocos alcanzan. Así lo comp obamos al es udia ein e spo s pa a una in es-
igación an e io donde cons a amos que la publicidad es un e lejo de las
mo i aciones subconscien es de los indi iduos y se lle ó a cabo con un g upo
de jó enes, quienes indica on que el ag ado de los anuncios se elaciona con
a que ipos uni e sales y no ienen, sin emba go, elación con sus c eencias,
alo es o expec a i as, de inidos en los es udios sociológicos7.
En conc e o, cuando analizamos el anuncio que Acqua di Gio de Gio gio
A mani, que se sigue emi iendo ac ualmen e en los canales de ele isión, com-
p obamos que la publicidad u iliza el ideal de belleza que esul a inalcanzable
6. En su ob a El homb e ingido. La ep esen ación de la masculinidad en el discu so publici a io.
7. Es a in es igación se explica en la esis doc o al que inalicé en diciemb e de 2001 y p e-
sen é en la Uni e sidad del País Vasco con el í ulo “La comp ensión psicosocial de la publicidad
como écnica p oyec i a. Es udio de una al e na i a me odológica”, di igida po el ca ed á ico
D. José Luis León Sáez de yba a.
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pa a el común de los mo ales, hecho que gene a consecuencias nega i as en
los suje os: (pág. 185)
“esa us ación se puede con e i en algo pa ológico, y és a es jus amen e la
somb a del spo , que coloca al obje o de consumo en una posición mágica po -
que iene la cualidad de conduci nos a ese ideal aunque sea de o ma ugaz;
esa asociación es un es ímulo e icaz pa a comp a la colonia, que nos eco da á
que se emos an bellos como el apues o jo en del spo aunque sólo sea po un
ins an e, jus amen e cuando eco demos las imágenes del spo y en emos en el
mundo de las sensaciones que és e nos sugie e”.
Pe o, ¿qué unción ienen los mi os en la conciencia del homb e? La nece-
sidad de ado ación que se p oyec a en los hé oes mediá icos del celuloide, po
ejemplo, sigue siendo en able po que son emá icas que in e esan al público
que acude a las salas de cine. Desde es a pe spec i a, es a necesidad de hé oes
conec a ía con el ansia humana de se como dioses, que enca na a la pe ec-
ción el a que ipo de Zeus, el más g ande y pode oso de los dioses del Olimpo.
Es e a que ipo, al como analiza Bolen, ep esen a en la na u aleza mascu-
lina al homb e que es “el ey de la mon aña” en la ida eal. De modo que
un homb e Zeus “quie e au o idad y pode y no le impo a acep a iesgos
pa a consegui sus me as” (Bolen, 1999: 78), siendo el ey A u o una e sión
legenda ia que lo pe soni ica de mane a excelen e.8
Es as ep esen aciones simbólicas de la cul u a helénica ienen una co es-
pondencia psicológica en múl iples pe sonajes del mundo de la publicidad y
el a e, en gene al, ya que las his o ias ela i as a los mi os han sido y siguen
siendo uen e inago able de inspi ación pa a a is as, po que ayudan a la
comp ensión de las laquezas y i udes humanas; en de ini i a, nos dan
pau as sob e la na u aleza p o unda del se humano. De hecho, es a au o a
nos ayuda a conoce los in incados aspec os psicológicos de los homb es
median e el conocimien o de la pe sonalidad de los dioses cuyos compo -
amien os mues an la psicología masculina. Así, Bolen explica es e simbo-
lismo y, como hay una co espondencia he edada en el inconscien e colec i o
basada en los deseos y anhelos e e nos que aquellos dioses mos aban en
sus hazañas, es as i encias se asladan a cualquie ac i idad y si uaciones
humanas en odos los ó denes de la ida: el sen ido compe i i o y deseo de
iun o en las Olimpiadas, como ocu ía en G ecia, donde se o igina on es as
celeb aciones depo i as; las luchas de pode en e polí icos, los pues os de
8. Jean Shinoda Bolen, psicoanalis a junguiana, ecoge el signi icado y la epe cusión psicoló-
gica de los a que ipos que simbolizan los dioses del Olimpo en su ob a Los dioses de cada homb e.
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lide azgo de las g andes co po aciones, p o esiones que es án muy ligadas al
a que ipo de Zeus.
En ealidad, nues os ac os se igen po an iguos pa ones de compo a-
mien o que los mi os nos enseñan. Así, al como señalan los au o es del aná-
lisis del mi o de Dioniso en la publicidad9 (Fe nández y Pineda, 2002:22):
Igual que enemos un pequeño Na ciso en nues o in e io , ambién enemos un
pequeño Apolo y (…) un pequeño Dioniso. Es deci , cualquie pe sona posee,
po una pa e, un lado ec o, cabal, mesu ado, en de ini i a apolíneo; pe o, po
o a pa e, cada cual iene ambién un lado oscu o, sal aje, animal y desmedido
que a lo a en si uaciones lími es y que nos pe mi e ealiza ac os que no solemos
lle a a cabo en ci cuns ancias no males. Hablamos de ins an es mágicos que
únicamen e ienen luga cuando Dioniso oma las iendas de nues a conciencia.
P ecisamen e, la publicidad a a mos a de o ma ei e ada es as si uaciones
mágicas y únicas, p esen ándolas sin emba go como pa e de lo co idiano.
Podemos cons a a que la publicidad se si e de es os mi os e e nos y
e leja la coincidencia de los anhelos del homb e de hoy como del homb e
que i ió hace ein e siglos. Tal como mani ies a José Luis León10, “el mi o
es ep esen ado an o en las ábulas sag adas g iegas, como en el ondo sub-
conscien e, como en las na aciones de la cul u a de masas, cons i uyendo
cada una de es as o mas una in e p e ación del mi o y, po o o lado, se án
esas o mas las que deben se in e p e adas como pe enecien es a un ondo
común a que ípico” (León, 2001: 27).
A es e espec o, Huici señala11 que el homb e ac ual, aunque i e en un
en o no de consumo, su ida es á eco ida po el mi o:
El espacio publici a io se impone como un mundo de icción, opues o a la his-
o ia del consumido , a su ealidad. El consumo se ans o ma así en la ía de
ealización de odo deseo, especialmen e el ela i o a la e e na ju en ud, la des-
p eocupación, el no es ue zo, e c., lo cual, e iden emen e, conec a con o o de
los g andes mi os de la humanidad: el del homb e edénico que i e en un es ado
p esun amen e ideal, inme so en su A cadia pa icula . (Huici, 1993: 77)
9. Análisis que ealizan Jo ge Da id Fe nández Gómez y An onio Pineda Cache o en su
ob a La belleza emb iagado a. El mi o de Dioniso en la publicidad.
10. En su ob a Mi oanálisis de la publicidad.
11. En el a ículo “Mi o y publicidad”, Ques iones publici a ias, 1, pp. 72-86. Ci ado po los
au o es de La belleza emb iagado a, pág. 105.