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El caso Spinoza: un asunto (también) político

Caballero Rísquez, Práxedes

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L El caso "Spinoza": un asun o ( ambién) polí ico YOVEL, Yi miyahu. Spinoza el ma ano de la azón. Anaya & Ma io Muchnik, 1995 P áxedes Caballe o a ob a del p o eso Yo el, en su in en o de inden i ica el ma co explica i o de la he e odoxia de Spinoza, consag a una dis inción - cuando menos, so p enden e - en e el con ex o polí ico y el medio psicocul u al. Su esis básica es que ha de se es e úl imo el que se ome pa a cons ui una explicación sa is ac o ia de la up u a spinoziana. En el ma co es uc u al de la cul u a ma ana (en endida más como esi u a i al que como epe o io de con enidos) es donde se encuen an las cla es que nos pe mi en an o espe a la i educ ible genialidad de Spinoza como en ende lo inse ado his ó icamen e en el g upo humano al que pe enece: la comunidad judeo- po uguesa de Ams e dam. F en e a las in e p e aciones clásicas, que insis en en la es ic a iliación educcionis a (Ré ah, Meinsma...), Y. Yo el pa e del hecho innegable de que en Spinoza, "su p opensión a la indagación acional y a la inquie ud eligiosa, [es] algo que su gía de su en o no psicocul u al y daba salida al po encial incon o mis a del ma anismo" [1] Aun acep ando lo co ec o de su esis, sigue siendo di ícil de acep a su isión de la comunidad judía ams elodama como una comunidad esencialmen e apolí ica; a menos que - y ese es el supues o obje o de cues ión - en endamos, como Yo el hace, que la polí ica se educe a "polí ica ex e io ". No exis iendo azones de es a índole - no pa ece que las au o idades holandesas coacciona an o p esiona an mani ies amen e a la Mahamad pa a que excomulga a a Spinoza - la conclusión que se nos p opone es que no hubo azones polí icas en absolu o. Sin emba go, pa adójicamen e, Yo el no deja de señala los mo i os - a su juicio, ealmen e explica i os - que lle a on a los miemb os de la Mahamad a aco da la A auca ia. Año 1, Nº 1 P ime semes e de 1999 excomunión de Spinoza; esul a di ícil es ablece en cuál de ellos la dimensión polí ica es más pa en e: no sólo se nos acla a que los pa nasim, miemb os de la Mahamad, cons i uían la au o idad - no eligiosa -ci il "que gozaba de pode es ejecu i os y judiciales, no endía cuen as a nadie y ni siquie a e a elegida po la comunidad" [2], sino que se es ablece que "la necesidad de lib a se de Spinoza (y ambién de Da Cos a y P ado) p o enía sob e odo de las exigencias de la supe i encia comuni a ia y de la a dua a ea de c ea un e ugio pa a los que huían de la Inquisición. [...] la cues ión de la unidad e a c ucial y es aba po encima de cualquie cosa. [...] a la luz de es a necesidad no podían ole a se ac i udes como las de Spinoza, que desa iaban la adición en nomb e del pensamien o lib e [...]. El desa ío de Spinoza con a ese ondo, podía in e p e a se como un g a e pelig o, una ac i ud que había que comba i po odos los medios posibles [...] la ac i ud e a des uc i a y sub e si a." [3] In en a emos da aquí una explicación que concilie las dos g andes líneas de in es igación sob e la up u a spinoziana, haciendo e que en modo alguno son incompa ibles o excluyen es sino que, po el con a io, se exigen mu uamen e pa a alcanza una comp ensión cabal del caso. Quizás Gebha d y, sob e odo, Ré ah o za on demasiado la lec u a del P ólogo de la Epís ola in ec i a [4] en a o de su esis sob e una iliación lineal en la he e odoxia de Spinoza. Como sabemos, Ré ah e en el ex o de O obio p uebas inequí ocas de que P ado [5] es el esponsable -"co up o " llega a llama le -de la sepa ación de Spinoza del seno del judaismo; descub iendo en in es igaciones pos e io es [6] que P ado, a su ez, había sido "co ompido" po Juan Piñe o. No es de ex aña que Yo el - como ya hicie a Albiac [7] - los juzgue me ecedo es de su so na al suge i que quien se aden e en esa línea de in es igación no encon a á descanso has a que no descub a una especie de "co up o sui", es o es, al diablo en pe sona. P ueba su icien e de que la Epís ola in ec i a se esis e a una lec u a uní oca es que el p o eso Kle e [8] , sob e los mismos pasajes cla es, sos enga que la esis allí con enida es exac amen e la con a ia: Spinoza es el co up o de P ado. (Po comple a el pa alelismo el papel que desempeña Piñe o en la explicación de Ré ah lo hace Van den Enden en la de Kle e .) A auca ia. Año 1, Nº 1 P ime semes e de 1999 An e al pano ama - aunque Kle e aún no había dado a conoce su esis sob e el asun o - es comp ensible que Yo el se decan e po una in e p e ación más globalizado a: "En ez de abo da el asun o así, pa ece mejo e e i el enómeno he e odoxo a oda una es uc u a psicocul u al, con desa ollos independien es en di e sos indi iduos que se a ec an unos a o os pe o no se de e minan causalmen e." [9] Sin emba go, no con iene ol ida que es a línea de in es igación obje o de c í ica es la que ha p opo cionado los documen os y p uebas undamen ales - di íciles de alo a en su signi icado y alcance - que nos pe mi en ap oxima nos con un mínimo de e osimili ud a la up u a spinoziana. La comunidad judeo-po uguesa de Ams e dam io en Spinoza desde el p incipio un "caso pe dido" [10] ; no sólo po la i meza i educ ible que és e man u ie a en sus posiciones, sino po que el silencio y el ol ido p esc i o en el he em e an la única espues a digna a quien no iene emedio. ¿Qué puede hace se con un jo en que ha pasado la mayo pa e de sus años ecibiendo la más selec a o mación en las dis in as ins i uciones del sis ema educa i o judío? ¿A quién culpa de an escandaloso esul ado inal? El caso de P ado es bien dis in o, po muy simila es que pudie an se las ideas que ambos man u ie an en ese pe iodo. P ado es is o po la comunidad de Ams e dam como un <>, cuyo a amien o y e olución han de se i de ejemplo al incesan e lujo de c ip ojudíos peninsula es que a iban a Ams e dam, an e quienes, con su no a disonan e, es á dejando en en edicho la e icacia de los ins umen os de la comunidad pa a su eeducación o odoxa y i ando po ie a la polí ica cul u al concebida a al e ec o En ambos casos me es oy e i iendo no a la elación eal, doc inal- ilosó ica, que pudo habe en e Spinoza y P ado, sino a la imagen - " e sión o icial", me a e e é a llama la - que las au o idades de la comunidad se hicie on del asun o y que las dóciles plumas de O obio y de Le í de Ba ios se enca ga on de con o ma y di undi . Como buena pa e de la polémica exis en e sob e el asun o nace de pasa po al o que se a a de cues iones dis in as y de abo da las de o ma indisce nible con end ía hace algunas conside aciones al espec o: A auca ia. Año 1, Nº 1 P ime semes e de 1999 Respec o de la p ime a, quienes se niegan a acep a que P ado ue a el maes o in elec ual de Spinoza a gumen an, con buen sen ido, que admi i al posibilidad con ie e en inexplicable, en e o as muchas cues iones, el hecho de que ambos siguie an en buenas elaciones as la consumación de sus espec i os he em, sin que Spinoza iese signos de aición en las múl iples es a agemas que su maes o - y, po an o, esponsable de su sue e - puso en ma cha pa a e i a el suyo p opio. El mismo cali ica i o me ece la di e gen e ayec o ia in elec ual que eco ie on: i meza y cohe encia adical en el supues o discípulo en e a i ubeos e á icos que culminan en un pa é ico y pos e o in en o de econciliación de P ado con la Inquisición española... Y sin emba go, espec o de la segunda, a pesa de que el paso del iempo - lo que es muy signi ica i o al espec o - pe mi ía ya calib a con más exac i ud la ca ga he e odoxa de ambos, e a P ado quien seguía p eocupándoles, o pa a se más exac o, de quien explíci amen e se ocupaban. En e o as azones po que en él concu en las ci cuns ancias (la go pasado de o andad doc inal, al a de en aizamien o en la comunidad judía...) que, al iempo que p esen an la he e odoxia como un mal exógeno a la comunidad de Ams e dam, legi iman el celo ca equé ico de és a pa a con los ecien llegados. Aunque es P ado quien oma la inicia i a al en e a se de la llegada a Ams e dam en 1662 de su amigo O obio de Cas o, en quien e una in e esan e baza a juga que ali ie su delicada si uación as a ios años en he em, se á és e - en quien ambién la comunidad adi ina un p ecioso ins umen o pa a econduci el caso, pues el incon enien e de no habe i ido in si u la eclosión del escándalo P ado-Spinoza se compensa con c eces con su conocimien o (del que a buen segu o hizo gala) de la poliéd ica ida espi i ual de P ado en España - quien asuma odo el p o agonismo. T as los emo es iniciales de e se asociado a an incómodo compañe o, O obio se sien e - si es que no lo ue o malmen e -<> pa a e oma el asun o. Con su p ime esc i o an ip adiano no p e ende á an o (¡ya se lo hubié amos ag adecido!) econs ui los hechos y si uaciones conc e as que se p oduje on como - si iendo de a iso a na egan es - explica la génesis anímico-in elec ual de la he e odoxia: la de P ado y Spinoza po supues o, pe o ambién cualquie o a di e en e en g ado o o ma. Con es e p opósi o pe ila en el P ólogo [11] de su Epís ola el siguien e diagnós ico: En e medad sin emedio es la igno ancia, si se jun a con la sobe ia”,dijo un A auca ia. Año 1, Nº 1 P ime semes e de 1999 Philosopho G iego, y con odo acie o. [...] Es, pues, la Doc ina el único emedio pa a que el en endimien o humano combalezca del ignominioso achaque de la igno ancia. [...] A es a p omp i ud pa a se enseñado, es e animo humilde pa a ecibi doc ina, llama el uso común docilidad [...] Mas si el en endimien o se pe suade que sabe quan o igno a, que no necesi a de o as no icias, que ninguno es capaz de enseña le, es o çoso que pe se e e en el abismo de su igno ancia: la sobe ia emba aza su cu azion que consis ia en la doc ina... " [12] P esen ado el p oblema, O obio pasa a ci cunsc ibi lo exp esamen e a los ex- ma anos que llegan a Holanda, elabo ando su a chiconocida ipología, cuyo segundo ipo es ob io que le iene a P ado como aje a medida, pues no en ano ha sido con eccionado po enca go. En o as palab as, nues o polemis a se p opone deja bien cla o que es la combinación de ac o es in elec uales (:imposibilidad ma e ial de habe ecibido una o mación o odoxa en el judaismo) y anímicos (:las oces "sobe bia", " anidad", "al i ez" apa ecen con machacona insis encia) lo que es á a la base del es allido de he e odoxia su ido po la comunidad judeo-po uguesa años a ás. Pe o, ¿dónde anda Spinoza en odo es o? Ya indicábamos que las sucesi as lec u as que se han hecho del ex o o obiano han ido socabando la ce eza apodíc ica con que Ré ah p esen a a la suya [13]. Aunque la dis inción an e io men e expues a en e "lo acaecido" y su " e sión o icial" hace di ícil ubica mi lec u a en e las ya o muladas, pienso que el P ólogo no pe mi e e en él alusiones a la dualidad de pe sonas (P ado/Spinoza) de la que su ge el p oblema de la di eccionalidad de las in luencias. Po con a, lo que se encuen an son desc ipciones singula es e e idas inequí ocamen e a P ado, y o as colec i as e e idas a dos ipos (g upos) de pe sonas: uno, el de ex-ma anos, al que P ado pe enece y que idealmen e enca na, cuyos miemb os en án en iesgo de co e su misma sue e; el o o, un he e ogéneo g upo - que se nu e sólo en pa e del an e io - cuyo denominado común es con ibui con su ac i ud a la sobe bia de P ado. Signi ica es o que O obio igno ase olímpicamen e a Spinoza? En Absolu o, simplemen e lo in a alo ó. C eo habe apo ado e idencias [14] de que la Epís ola In ec i a es ambién una ob a an iespinozis a, no sólo en la in ención de su au o sino en la e ina de sus lec o es. De hecho, el conjun o de sus esc i os an ip adianos es á salpicado de alusiones más o menos eladas a Spinoza. Valgan como bo ón de mues a: "Es e ue siemp e el in de los en endimien os inclinados a pa adoxas y de los que A auca ia. Año 1, Nº 1 P ime semes e de 1999 p ocu an inno a , desmin iendo lo más bien opinado. Y bien se ee se es o assi, pues, a cos a de su quie ud y epu ación, publican nue os dogmas, sin que les cub a el p e ex o de eligión (pa icula men e los que las niegan odas, pues a ninguna se obligan)..." [15] "Bien se compadece se agudo [¡], ingenioso y A heis a." [16] "Mas hay o os peo es que odos [...] es u ie on en el e dade o camino [...] nacie on en el [...] y después, sin undamen o / seducidos o de algunos mo i os humanos o de le e pe suasión o de na i a sobe bia, deja on el camino de la Ve dad [...] Es os son maldi os [¡maledic us!] [...] mons uos de la na u aleza..." [17] Pa a llega a al conclusión u ilizaba como pieza a gumen a i a el poema que Daniel Le í de Ba ios compuso, en alabanza de O obio, pa a que encabeza a la copia manusc i a que de a ias de sus ob as - la Epís ola en e ellas - es aban ealizando en Ams e dam Yoseph y Semuel Is ael Pe ei a en 1679 [18]. En su es o a cla e alude a P ado y a Spinoza en es os é minos: "O nunca el p ado en sus lo es aspides u ie a ocul os...", (sub. mío). Es muy signi ica i o el hecho de que en una echa an a día - muy alejada de la con usión inicial p opia de cuando el escándalo es aba aún calien e - en la que la igu a de P ado, mos ando su insus ancialidad se ha ido des aneciendo, mien as que la de Spinoza (su Ope a pos huma lle a dos años a luz pública) se ha agigan ado has a mos a su e dade a dimensión, Le í de Ba ios p esen e a ambos en una elación - digámoslo con la mayo asepsia - de <>; la misma que encon amos en su amosa ase: "Espinos son los que en P ados de impiedad...". A su modo, Le í de Ba ios es á haciendo balance de la es a egia inicial empleada con P ado, espec o del que O obio se o jó anquilizado as expec a i as: "Y pues o es e al, segun me a i ma on algunos, goza la dicha del a epen imien o y, indiendo su mal undado dic amen, abju a los concebidos e o es, assin iendo a quan o el Sag ado Lib o, la Ley de Dios y la An igua T adiccion le p[ ]opone[n] c eyble, es e iden e que la con iccion y la peni encia obliga on a la in ini a piedad del C iado a communica le an e icaces auxilios que se con ie a del passado escandalo en un pe pe uo exemplo..." [19]. (Sub . mío). A auca ia. Año 1, Nº 1 P ime semes e de 1999 No se cumplie on las expec i as pe sonales, pe o sí las colec i as; aunque con di icul ades se ha conseguido conju a el pelig o que el mal ejemplo de P ado ep esen aba: P ado no ha hecho escuela ni ha comp ome ido se iamen e la eeducación o odoxa de sus compañe os en el ma anismo peninsula . Po con a, con Spinoza han acasado con la polí ica de silencio. Le í de Ba ios se limi a a econoce que és e - aun p esen ándolo con enido en, o su gido de Juan de P ado - se ha des elado como el e dade amen e pelig oso. O obio de Cas o, pocos años después, se á más explíci o y since o; si es que cabe habla de since idad cuando la e idencia es ya ab umado a: "Leî algunos años hâ los Esc i os del Mal ado Espinosa y dellos conoci no solamen e con acilidad, que p epa a a un camino bas an emen e ancho al A heismo; mas comp ehendi con la misma acilidad que es a a ya en e amen e, aunque escondido, es ablecido. Juzgué sin emba go que es os g andes p og esos, no se ian pe judiciales, que solamen e a pocos, pe suadido p udencialmen e, a que los igno an es no lo en ende ían, y mucho menos las a ales y pe niciosas consequencias que de sus esc i os pod ian in e i se. Y po los doc os, no me impo a a mucho más, conociendo cla a y e iden emen e, que si no quisie an olun a iamen e se engañados, los echaza ian y opugna ian inmedia a y e icazmen e, como imp obables y alsos. [...] Conozco po la expe iencia que me engañe, pues no solo algunos ulga es igno an es, po hace Vanidad de que en ienden los Esc i os y Doc inas de Espinosa; y po pa ece agudos y ingeniosos caen mise ablemen e p ecipi ados en el A heismo [...] Mas ambien muchos homb es Doc os se en y se encuen an ya in icionados del mismo unes o y abobinable [sic] con agio. Nunca lo hubie a c eido..." [20] Un e o de cálculo! No en ano la polí ica es el a e de lo posible... [1]Op. ci ., p.47. [2] op. ci . p. 27 [3] op. ci . pp. 29-31. Es as páginas co esponden al epíg a e del capí ulo I que lle a A auca ia. Año 1, Nº 1 P ime semes e de 1999 po í ulo: "Las azones polí icas son secunda ias" (¡sic!). [4] O obio de Cas o, Epís ola in ec i a con a P ado, un ilóso o médico que dudaba o no c eía la e dad de la di ina Esc i u a, y p e endió encub i su malicia con la a ec ada con esión de Dios y la ley de na u aleza. Ms. Esp. nº 40 de la B. N. de Pa is. De es a ob a, edi ada pa cialmen e po Ré ah ( e n.6), exis en nume osas copias mss; Yose Kaplan, en el apéndice E de su excelen e monog a ía F om Ch is iani y o Judaism. The S o y o Isaac O obio de Cas o. The Li man Lib a y, Ox o d Uni e si y P ess, 1989, da cuen a de 15 e siones, aunque exis e alguna más, como la de la B. N. de Viena. [5] Ré ah, I., Spinoza e le doc eu Juan de P ado, Pa is/La Haya, Mou on & Co., 1959. [6] Ré ah, I., "Aux o igines de la up u e spinozienne: nou eaux documen s su l'inc oyance dans la communau é judéo-po ugaise d'Ams e dam à l'époque de l'excomunica ion de Spinoza", Re ue des É udes Jui es, T. CXXIII, 1964 (pp. 359-431). "Aux o igines de la up u e spinozienne: nou el examen des o igines du dé oulemen e des consequences de l'a ai e Spinoza-P ado-Ri e a", Annuai e du Collège de F ance, 70, 1970, pp. 562-68; 71, 1971, pp. 574-87; 72, 1972, pp. 641-53. [7] Albiac, Gab iel. La sinagoga acía. Hipe ión, Mad id, 1987. p. 256. [8] Kle e , Wim. "Spinoza “co up o ” de P ado o la eo ía de Gebha d y Ré ah in e ida.", Spinoza y España, Ac as del Cong eso In e nacional sob e "Relaciones en e Spinoza y España", Uni e sidad de Cas illa-La Mancha, 1994, (pp. 217-27). [9] Yo el, Spinoza..., p. 84 [10] Aunque en o o con ex o, algo pa ecido sugie e G. Kaminsky, en su a ículo "Spinoza pelig oso: pasiones, imagina io y subje i idad", Spinoza; Ac as del Coloquio In e nacional, Dolmen Ediciones, San iago de Chile, 1996. [11] Nos e e imos a la e sión más di undida de és e, la que apa ece en odos los mss. sal o uno, copia de 1719. Ve Ré ah, "Aux o igines...", REJ. p. 427. [12] O obio de Cas o, Epís ola..., ms. ci . p.685 A auca ia. Año 1, Nº 1 P ime semes e de 1999 [13] Kle e , W. "Spinoza <>...", pp. 218-19. Kle e eco e los hi os - Kaplan, Yo el - que le lle an a sus i ui po in e sión la esis de Ré ah. [14] Caballe o, P áxedes. "La c í ica de O obio de Cas o a Spinoza", Spinoza y España, pp. 229-37. [15] Epís ola..., ms. ci . p. 690. [16] Ms. ci ., p. 705. [17] Ca a al hijo del D . P ado. Ms. Esp. nº 41, B. N. Pa is, pp. 919-20. [18] Ms. Ha ley 3430 de la B i ish Lib a y. [19] Epís ola..., ms. ci ., p. 774. [20] Ms. Esp. nº 41. B. N. Pa ís. F . 261- º. El ex o pe enece a la In oducción de la ob a de O obio - po in, explíci amen e an iespinozis a -Ce amen Philosophicum. Fue compues a y, al pa ece , edi ada en la ín en 1.684. En la p ime a mi ad del s. XVIII ci culó en nue as ediciones y en e siones manusc i as aducida al cas ellano. Una de ellas, po la que ci o, la ealizó X. de la To e en 1.721, dejando plasmada en su dedica o ia es a adiog a ía de las in enciones de O obio con su ob a: "Esc i iole en La in, como ambien sus ob as de Medicina, y hizolo con g an acie o: Pues si es as úl imas comba en los enemigos del cue po, en es a ob a con a los Sequaces de Espinosa desa ma en e amen e los enemigos del alma, que p e enden pe suadi la a que no hay Dios, que p emie, ni cas igue". Una y o a ob a siendo medicinales, e a p eciso que uesen / pa a odos: y como el Idioma La ino es casi uni e sal, quiso sin duda publica las en el, po aplica un emedio p opo cionado al con agio, que començaba a cundi y di undi se en in ini os indi iduos de nues a Eu opa" (Sub . mío). A auca ia. Año 1, Nº 1 P ime semes e de 1999