Conocimiento profesional y epistemología de los profesores I: teoría, métodos e instrumentos
Abstract
We present in this article the theoretic and methodological frame of the studies carried out by the authors on teacher's professional knowledge and epistemological conceptions, taking as a reference the bases of the Model of Investigation at the School and the IRES curricular project. In a latter article we will analyse the data there obtained
Full text
CONOCIMIENTO PROFESIONAL Y EPISTEMOLOG~A DE LOS PROFESORES I: TEORÍA, MÉTODOS E INSTRUMENTOS PORLAN ARIZA, R.', RIVERO GARCÍA, A.' y MARTÍN DEL POZO, R.^ ' Departamento de Didáctica de las Ciencias. Universidad de Sevilla. Departamento de Didáctica de las Ciencias Experimentales. Universidad Complutense de Madrid. Miembros del Grupo DIE (Didáctica e Investigación Escolar) y del Proyecto Curricular IRES (Investigación y Renovación Escolar). SUMMARY We present in this article the theoretic and methodological frame of the studies carried out by the authors on teacher's professional knowledge and epistemological conceptions, taking as a reference the bases of the Model of Investigation at the School and the IRES curricular project. In a latter article we will analyse the data there obtained. FUNDAMENTOS Este artículo es el primero de una serie de dos. En epistemológicos de los profesores (Porlán, 1986, ambos presentamos una síntesis del trabajo teórico 1987b, 1988, 1989a, 1993; Martín, 1994a, 1994b; y empírico realizado en los últimos diez años en Porlán, 1994; Porlán y Martín, 1994; Azcárate, torno al estudio del conocimiento profesional y, 1995; Porlán, 1995; Porlán y Martín, 1996; Porlán particularmente, de las concepciones y obstáculos et al., 1996). ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1997, 15 (2), 155-171 155
Los autores forman parte del grupo de investigación DIE (Didáctica e Investigación Escolar), que a su vez es heredero del que fue Grupo de Investigación en la Escuela (hoy convertido en una red de equipos), fundador y promotor de la revista del mismo nombre y del Proyecto Curricular IRES (Investigación y Renovación Escolar). Este estudio, por tanto, se sitúa, desde un punto de vista científico y didáctico, dentro del marco teórico que ha venido caracterizando a esta corriente de investigación (García et al., 1991; Porlán, 1992). En los años 1987 y 1988 se publicaron en esta misma revista sendos artículos donde se sentaban las bases de un modelo didáctico basado en el principio de la investigación en la escuela, según el cual la investigación de problemas relevantes es la estrategia didáctica más adecuada para favorecer la evolución y el desarrollo tanto de los estudiantes como de los profesores (Cañal y Porlán, 1987, 1988). En 1991 se publicaron de manera provisional los primeros materiales del Proyecto Curricular IRES (Grupo Investigación en la Escuela, 1991), desarrollándose en ellos, entre otras cuestiones, un conjunto de argumentos teóricos que fundamentan el principio anterior. De manera muy breve, estos argumentos, desarrollados posteriormente en diversos trabajos (Porlán, 1993; Martín, 1994b; García, 1995a), se pueden resumir en las tres perspectivas siguientes: a) La perspectiva constructivista, según la cual los alumnos y los profesores, al igual que el resto de las personas, poseen un conjunto de concepciones sobre el medio, en general, y sobre el medio escolar, en particular. Estas concepciones son, al mismo tiempo, «herramientas» para poder interpretar la realidad y conducirse a través de ella, y «barreras» que impiden adoptar perspectivas y cursos de acción diferentes (Bachelard, 1938; Pope y Gilbert, 1983; Claxton, 1984; Novak, 1987; Porlán et al., 1988). Estas concepciones y las conductas asociadas a las mismas pueden evolucionar a través de un proceso más o menos consciente de reestructuración y construcción de significados, basado en la interacción y el contraste con otras ideas y experiencias situadas dentro de la zona de desarrollo potencial de los sujetos. Los cambios pueden afectar a zonas más reducidas o amplias del conocimiento personal dependiendo de la cantidad de concepciones implicadas y de la calidad de las mismas; es decir, de su importancia relativa respecto al conjunto. La evolución descrita puede favorecerse y acelerarse a través de procesos de investigación dirigidos o autodirigidos: seleccionando problemas potentes: favoreciendo la toma de conciencia de las ideas y conductas propias; considerándolas hipótesis tentativas; buscando el contraste argumentado y riguroso con otros puntos de vista, con otras formas de actuar y con datos procedentes del fenómeno o fenómenos asociados a dicho problema; y, finalmente, tomando decisiones reflexionadas acerca de qué cambiar y de por qué hacerlo (García y García, 1989; Porlán, 1993). b) La perspectiva sistémica y compleja (Morín, 1977, 1982, 1986), según la cual tanto las ideas como la realidad -y evidentemente también la realidad escolarpueden ser consideradas como conjuntos de sisternas en evolución. Dichos sistemas se pueden describir y analizar atendiendo a los elementos que los constituyen, al conjunto de interacciones de todo tipo que se establecen entre ellos y a los cambios que experimentan a través del tiempo. Desde este punto de vista, las concepciones de alumnos y profesores pueden considerarse como sistemas de ideas en evolución (García, 1994). El contenido de las concepciones puede, a su vez, analizarse atendiendo a su grado de complejidad, situándolo en algún punto de un gradiente que va desde lo simple (más reduccionista) a lo complejo (menos reduccionista). El grado de complejidad de un determinado sistema de ideas viene determinado por la cantidad y la calidad de los elementos (significados) que lo constituyen y de su interacciones (García, 1995b). Sin embargo, el sistema cognitivo humano (entendido como el conjunto de los esquemas de significado de cualquier persona) no es homogéneo en cuanto a su grado de complejidad, sino que puede contener «zonas» de mayor o menor «densidad» de elementos e interacciones. Una misma persona, por ejemplo, puede manifestar diferentes niveles de desarrollo para aspectos diferentes de su vida cotidiana. No obstante. esta diversidad de grados de complejidad de las concepciones no implica la imposibilidad de establecer interacciones e integraciones parciales entre ellas. Dicho de otra manera, los aprendizajes realizados en un contexto concreto y sobre un asunto concreto, que han provocado un incremento del grado de complejidad de las concepciones asociadas, no se transfieren automática y mecánicamente a otros contextos o a otros asuntos de la la misma clase, pero pueden influir en ellos. Existen un tipo de concepciones especialmente importantes para favorecer la transición de lo simple a lo complejo que son las concepciones sobre las concepciones o, si se prefiere, el conocimiento sobre el conocimiento (Porlán, 1993). El grado de complejidad de nuestras ideas acerca de la naturaleza de los conocimientos, de sus formas de organización y cambio, y del papel que pueden jugar en el conjunto del sistema cognitivo estas mismas metaideas a las que nos estamos refiriendo, este grado de complejidad, puede favorecer, en cierta medida, procesos de generalización, transferencia e integración entre ámbitos parciales del conocimiento personal, tanto en uno mismo como en otros. De ahínuestro interés por estudiar las concepciones epistemológicas de los profesores. Pues bien, la investigación en la escuela, entendida como la describíamos al final del apartado anterior, se concibe como un proceso orientado de constri~cción de significados progresivamente más complejos acerca de la realidad (en el caso del profesor, también de la realidad escolar). Este carácter orientado implica que el profesor o, en su caso, el formador de profesores, ha de disponer de información rigurosa acerca de las concepENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1997, 15 (2)
INVESTIGACI~N DIDÁCTICA ciones de los sujetos, del punto de vista que permiten y y la acción. No basta con construir y aumentar la de la naturaleza de los obstáculos intrínsecos asociados. complejidad del conocirniento:finalmente hay que deciAsí mismo, ha de disponer de una hipótesis acerca de la dir qué hacer, por qué hacerlo y para qué hacerlo posible y deseable progresión de dichas concepciones (Apple, 1979). hacia un mayor grado de complejidad, y de los contrastes e interacciones que la pueden favorecer. Por último, Desde este punto de vista, la investigación en la escuela implica también que el profesor o el formador ha de de alumnos y profesores se entiende como un proceso desarrollar un método de negociación y ajuste entre su orientado de construcción de significados de progresiva hipótesis de progresión y el desarrollo real de los aconcomplejidad que favorezcan, entre otros aspectos, el tecimientos, de manera que el proceso de orientación de espíritu crítico, la autonomía, el respeto a la diversidad, la investigación de los sujetos no degenere en un artificio la cooperación y la acción transformadora por una socieformalista y tecnológico, ciego ante los fenómenos de dad más justa y más armónica con la naturaleza. En este aprendizaje concretos, o en un espontaneísmo errático sentido, las problemáticas objeto de investigación han desprovisto de un referente racional (Giordan y De de responder a criterios más amplios que los estrictaVecchi, 1987; Porlán y Martín, 1991; Astolfi y Peterfalmente académicos, tomando en consideración los provi, 1993; Porlán y Martín, 1994) blemas e intereses de los sujetos (teniendo muy presente, en el caso de los alumnos, los problemas e intereses c) La perspectiva crítica, según la cual, las ideas y las propios de cada edad, y, en el caso de los profesores, conductas de las personas y los procesos de contraste y los problemas específicos de aula y de centro), así como comunicación de las mismas no son neutrales; de tal la problemática socioambiental y cultural más relevante. manera que la transición que postulamos de lo simple a Los contrastes de ideas y experiencias han de recoger las lo complejo no garantiza por sí sola la consecución de los diferentes posiciones, intereses sociales y puntos de fines formativos en profesores y alumnos. Una visión vista implicados, tratando de favorecer el surgimiento de más compleja del medio natural, por ejemplo, no presudilemas intelectuales, éticos e ideológicos. Finalmente, pone necesariamente el respeto al equilibrio de los ecolos procesos de estructuración y generalización han de sistemas o un análisis sistémico y complejo de las formavincularse, en la medida de lo posible, a la práctica y a ciones sociales neocapitalistas, no asegura la solidaridad la experiencia, por un lado, como forma de implicarse en activa con el tercer mundo. la transformación rigurosa y crítica de la realidad, y a la metareflexión sobre el proceso seguido, por otro, como Por lo tanto, consideramos que los procesos de construcforma de desarrollar esquemas de integración y de transción de significados hacia una visión más compleja de ferencia de significados (metaconcepciones) del sistema los fenómenos de la realidad son una condición necesade ideas propio (Porlán, 1993). ria para desarrollar determinados valores en alumnos y profesores (autonomía, cooperación, respeto por la diversidad, participación, etc.), pero no suficiente. EL CONOCIMIEJVTO PROFESIONAL COMO Adoptar una perspectiva crítica implica reconocer la YUXTAPOSICION DE SABERES EPISTErelación íntima que existe entre interés y conocimiento, MOLOGICAMENTE DIFERENTES o, mejor aún, entre intereses y conocimientos, de manera que las deformaciones y limitaciones que tenemos como Como se puede fácilmente comprender, impregnados de consecuencia de nuestras concepciones sobre el mundo este marco de referencia teórico, los miembros del grupo (las «barreras» que decíamos al principio) no son sólo el DIE hemos tratado de caracterizar una epistemología de resultado de una visión más o menos simplificadora de lo escolar que abarca tanto el conocimiento escolar de la realidad, sino que también son la consecuencia de los alumnos como el conocimiento profesional de los nuestros particulares intereses como individuo, grupo de profesores, en la doble perspectiva de describir y comedad, sexo, raza, especie, grupo profesional y clase prender el conocimiento escolar y profesional «de hesocial. Vemos y vivimos la vida de una determinada cho» (las concepciones de alumnos y profesores) y el manera, no sólo porque tengamos una racionalidad más que consideramos «deseable» desde la perspectiva del o menos compleja, sino también porque adoptamos una modelo. posición inevitablemente «interesada» (condicionada por determinados intereses) ante ella (Habermas, 1965). No nos detendremos aquí, por razones obvias, en comentar el conjunto de reflexiones e hipótesis de trabajo que La importancia de esta reflexión no se limita al hecho de se han venido elaborando por parte de los miembros del reconocer la existencia de intereses vinculados al conogrupo respecto al conocimiento escolar y los datos emcimiento, ni tampoco a que ambos fenómenos se generan píricos obtenidos a través de la investigación y experihabitualmente en el marco de estructuras y dinámicas de mentación curricular. Para un conocimiento de estos dominación y de poder que provocan la interiorización aspectos nos remitimos a los diferentes trabajos publica- , acrítica de una parte importante de las concepciones e dos sobre ellos (Martín y Macías, 1992; García y García, intereses personales -aspectos que también se pueden 1992; García 1992; Martín et al., 1994; García, 1995b; poner en evidencia, en mayor o menor medida, desde las Merchán, 1995; García y Rivero, 1995). otras perspectivas teóricas analizadas-, sino que dicha importancia radica también en que sitúa en primer plano Por el contrario, presentaremos algunos elementos para el problema de losfines y valores, la toma de decisiones una teoría del conocimiento profesional de los profesol ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1997, 15 (2) 157 1
INVESTIGACI~N DIDÁCTICA res, y argumentaremos acerca de la importancia de rente, generados en momentos y contextos no siernpre investigar sus concepciones epistemológicas. Así miscoincidentes, que se mantienen relativamente aislados mo, discutiremos los principios metodológicos que pueunos de otros en la memoria de los sujetos y que se den orientar dichas investigaciones y presentaremos manifiestan en distintos tipos de situacionesprofesionaalgunos instrumentos concretos utilizados por nosotros. les o preprofesionales. Estos cuatro componentes se En el segundo artículo se presentará una revisión de los pueden clasificar atendiendo a dos dimensiones que estudios empíricos realizados sobre esta temática, una explican la dificultad de construir un saber coherente síntesis de nuestro propio trabajo y las conclusiones que con las demandas de la actividad profesional: la dirnense pueden extraer de todo ello. sión epistemológica, que se organiza en torno a la dicntomía racional-experiencial, y la dimensión psicológiComenzaremos, por tanto, describiendo lo que hemos ca, que se organiza, a su vez, en torno a la dicotomía denominado el conocimiento profesional «de hecho», y explícito-tácito (Fig. 1). lo haremos respondiendo a dos preguntas que consideramos elementales: jcómo es? y jcómo se genera? 0, si se Los cuatro componentes son: prefiere, utilizando una terminología más sistémica: jcuál es su estructura? y ¿cuál es su dinámica? a) Los saberes académicos, que se refieren al conjunto de concepciones disciplinares y metadisciplinares que Pero antes no dejaremos de mencionar que existe una tienen (que tenemos) los profesores, sean éstas relativas importante tradición de estudios y reflexiones generales a las disciplinas que habitualmente sirven de referencia sobre el conocimiento y la práctica profesional de los para los contenidos escolares tradicionales (saberes reprofesores (Stenhouse, 1981; Pope y Scott, 1983; Schon lacionados con el contenido), a las llamadas ciencias de 1983, 1987; Bromme, 1988; Calderhead, 1988; Day et la educación (saberes psicológicos, pedagógicos y dial., 1990; Shulman, 1986; Hewson y Hewson, 1987; dáctico~) o a aquellas otras que tienen por objeto de Hollon y Anderson, 1987; Lederman, 1992; Hashweh, estudio los problemas relativos a los diversos tipos de 1996), de la cual somos parcialmente herederos, y que conocimientos y a sus relaciones con la realidad (sabenuestras reflexiones están evidentemente influidas por res epistemológicos). las diferentes tendencias existentes y por los resultados obtenidos hasta la actualidad en este campo de investigaSon saberes que se generan fundamentalmente en el cibn. Sin embargo, no es nuestra intención hacer aquí un proceso de formación inicial (aun cuando los primeros análisis crítico de estos estudios (los lectores interesados se generan durante todo el tiempo de escolarización). en este aspecto pueden consultar diversos trabajos nuesSon explícitos y están organizados, en el mejor de los tros y de otros autores (Pérez Gómez, 1988; Porlán casos, atendiendo a la lógica disciplinar. Los componen1989b; Barquín, 1995; etc.), sino presentar una síntesis tes psicopedagógico y epistemológico suelen tener una de nuestras posiciones, guiada por el deseo de colaborar, escasa influencia en la actividad profesional y constituactiva y rigurosamente, a la renovación profesional y yen eso que muchos profesores rechazan llamándolo escolar. No olvidemos que también los autores somos y despectivamente «la teoría». nos sentimos profesores (en nuestro caso profesores de fiituros profesores) y que en parte también estamos b) Los saberes basados en la experiencia, que se refieren reflejando nuestra propia problemática profesional. al conjunto de ideas conscientes que los profesores desarrollan (desarrollamos) durante el ejercicio de la Pues bien, como decíamos, contestaremos primero a las profesión acerca de diferentes aspectos de los procesos pregunta de cómo es el conocimiento profesional «de de enseñanza-aprendizaje (el aprendizaje de los aliimhecho» y cómo se genera. Desde nuestro punto de vista, nos, la metodología, la naturaleza de los contenidos, el el conocimiento profesional suele ser el resultado de papel de la programación y la evaluación, los fines y yuxtaponer cuatro tipos de saberes de naturaleza difeobjetivos deseables, etc.). Se suelen manifestar como creencias explícitas, principios de actuación, metáforas, imágenes, etc. (Clandinin, Figura 1 1985; Hollon y Anderson, 1987; Kouladis y Ogborn, Dimensiones y componentes del conocimiento profesional. 1989; Brickhouse, 1990; Smith y Neale, 1991; Lederman, 1992) y son el tipo de concepciones que se comparten habitualmente entre los compañeros de trabajo y que tienen un fuerte poder socializador y relativamente orientador de la conducta profesional, con la que, no obstante, puede mantener, para según que cosas, grados importantes de divergencia. Se expresan más claramente en los momentos de programación, evaluación y, muy particularmente, en situaciones de diagnóstico de los problemas y conflictos que se dan en el aula. No mantienen un alto grado de organización interna, ya que epistemológicamente hablando pertenecen al ámbito del conocimiento común o cotidiano y, por lo tanto, 158 ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1997, 15 (2) Nivel racional Nivel experiencia] Nivel explícito Saber académico Creencias y principios de actuación Nivel tácito Teorías implícitas Rutinas y guiones de acción
comparten con él gran parte de sus características: adaptativo, con contradicciones internas, sin método, impregnado de valoraciones con connotaciones morales e ideológicas, basado en argumentos relativamente inconsistentes, como los relacionados con la tradición (siempre se ha hecho asi), fuertemente influenciables por los significados socialmente hegemónicos, etc. c) Las rutinas y guiones de acción, que se refieren al conjunto de esquemas tácitos que predicen el curso inmediato de los acontecimientos en el aula y la manera estándar de abordarlos. Pertenecen a una categoría de significados que nos ayudan a resolver una parte importante de nuestra actividad cotidiana, especialmente aquélla que se repite con cierta frecuencia (conducir un coche, el aseo personal, las rutas de desplazamiento, etc.). Constituyen el saber más próximo a la conducta y son muy resistentes al cambio (Norman, 1982; Lowyck, 1983; Claxton, 1984). Las rutinas de acción son inevitables en toda actividad humana que tiende a la reiteración, ya que simplifican la toma de decisiones y favorecen que desaparezca la ansiedad que genera el miedo a lo desconocido, a lo no controlado. No es, por tanto, un saber negativo en sí mismo, ya que cumple una función psicológica y biológica necesaria. Hasta tal punto esto es así, que cualquier cambio que se promueva en la escuela ha de traducirse, en último término, en un cambio de rutinas, si queremos que entre realmente en el aula. La demanda de la «receta» por los profesores, tan denostada ingenuamente desde posiciones renovadoras, es una manifestación de lo que decimos. Scgún lo dicho, las rutinas se organizan en el ámbito de lo concreto y vinculadas a contextos muy específicos, respondiendo implícitamente a preguntas del tipo ¿qué hacer en esta situación determinada? y ¿cómo hacerlo? y no tanto a preguntas más relacionadas con ¿para qué? y ¿por qué? Se manifiestan en la conducta profesional y sólo son analizables en relación con dicha conducta, de tal manera que los profesores tienen que evocar imágenes mentales sobre lo acontecido en el aula para poder identificarlas. Es frecuente, por ejemplo, que, cuando los profesores hablan de lo que hacen, hablen más bien de lo que, atendiendo a sus creencias y principios explícitos, deberían hacer: de ahí que observarse a uno mismo, o compartir los datos de la observación de otro, signifique con frecuencia el descubrimiento de ciertas pautas de acción que desconocíamos. Este tipo de saber se genera muy lentamente y, en gran medida, por procesos de impregnación ambiental. Es siendo alumnos cómo se realiza la mavor Darte de este aprendizaje. Viendo y conviviendo, Por Ljemplo, con muchos profesores que comparten algunas rutinas básicas comunes es cómo vamos incorporando, sin darnos cuenta, los esquemas de actuación prototípicos de eso que denominamos modelo tradicional. d) Las teorías implícitas (Rodrigo, 1985; Rodrigo et al., 1994), que se refieren más bien a un no-saber que a un saber, en el sentido de que son teorías que pueden explicar los porqués de las creencias y de las acciones de los profesores atendiendo a categorías externas, mientras que, con frecuencia, los propios profesores no suelen saber de la existencia de estas posibles relaciones entre sus ideas e intervenciones y determinadas formalizaciones conceptuales (Manero, 1994). Por ejemplo, cuando un profesor adopta una estrategia de enseñanza basada casi exclusivamente en la transrnisión verbal de los contenidos disciplinares, cosa por demás bastante frecuente, es posible que no sepa, en el sentido de que no sepa conscientemente, que dicha forma de pensar y de actuar presupone toda una teoría del aprendizaje por apropiación de significados (teoría de mente en blanco), según la cual el alumno aprende adecuadamente escuchando, reteniendo y memorizando la información que le suministra el profesor, sin que sus significados previos interfieran en el proceso y sin que existan obstáculos que impidan dicho aprendizaje más allá de los que vengan originados por su falta de estudio o por su grado de inteligencia, etc. Al mismo tiempo, tampoco suele saber que existen teorías epistemológicas que son coherentes con ese modelo de enseñanza-aprendizaje (absolutismo epistemológico), en el sentido de que conciben el conocimiento disciplinar como entes absolutos y verdaderos, formados por «unidades» de verdad que se van superponiendo unas sobre otras hasta completar el temario previsto y que no admiten niveles de formulación intermedios. Por lo tanto, nos estamos refiriendo a un tipo de concepciones que sólo pueden ponerse en evidencia con la ayuda de otras personas (compañeros del equipo de trabajo, formadores de profesores, investigadores, etc.), ya que ni son teorizaciones conscientes propias de los profesores, ni aprendizajes académicos que se han convertido de manera significativa en creencias y pautas de actuación concreta. Son, en definitiva, interpretaciones a posteriori acerca de qué teorías dan razones de lo que creemos y de lo que hacemos, aunque lo creamos y lo hagamos sin saberlo (Polanyi, 1967). Al igual que en el caso de las rutinas y guiones de acción, las teorías y concepciones implícitas más frecuentes suelen corresponderse con estereotipos sociales hegemónico~ que, precisamente por este carácter hegemónico, sobreviven sin necesidad de tener que apoyarse en justificaciones y argumentaciones conscientes y rigurosas, arropadas en el peso de la tradición y de las evidencias aparentes de sentido común (estar callado en clase significa estar atendiendo y comprendiendo al profesor, aprobar un examen significa haber aprendido adecuadamente los contenidos, saberse de memoria determinados contenidos significa haberlos aprendido, etc.). LOS OBSTÁCULOS EPISTEMOL~GICOS DE LOS PROFESORES Como decíamos anteriormente, el conocimiento profesional «de hecho» es el resultado de la yuxtaposición de ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1997, 15 (2)
INVESTIGACI~N DIDÁCTICA los cuatro tipos de saberes analizados, lo que le da unas chas teorías y hacia el cambio progresivo y gradual. No propiedades epistemológicas específicas que podemos es difícil entender, por tanto, las resistencias que muchos resumir en las siguientes tendencias-obstáculos (presenprofesionales tienen a aceptar con normalidad la divertes en cada uno de nosotros en mayor o menor medida) sidad de modelos, de concepciones y de prácticas dentro (Young, 1981; Pope y Scott, 1983; Porlán, 1989a; Marde un mismo marco profesional. tín, 1994b): El conocimiento profesional «de hecho» que hemos a) Tendencia a la fragmentación y disociación entre la descrito no es el resultado de decisiones libres y consteoría y la acción y entre lo explícito y lo tácito. Se actúa cientes de cada uno de los profesionales de la enseñanza, de acuerdo con rutinas no fundamentadas y poco rees la consecuencia del proceso de adaptación y socialiflexionadas, se desarrollan principios y creencias de zación de los profesores a la cultura tradicional escolar, acuerdo con las aparentes evidencias empíricas que a la estructura del puesto de trabajo, al referente discipliaporta la experiencia, se desprecia la teoría por rechazo nar del currículo, a los modelos de formación inicial y al academicismo racionalista y se ignoran los modelos permanente y, en definitiva, a los estereotipos sociales explicativos de la conducta profesional. dominantes sobre la educación y sobre la escuela. b) Tendencia a la simplificación y al reduccionismo. La fragmentación del conocimiento profesional «de hecho» favorece una visión epidérmica de los procesos de enseHACIA UN NUEVO CONOCIMIENTO ñanza-aprendizaje que impide reconocer las variables PROFESIONAL más ocultas del mismo (concepciones y obstáculos de los alumnos, estructura de poder del aula, conducta Desde el modelo de investigación en la escuela, en adaptativa de los alumnos, etc.), y que tiene como consintonía con determinadas corrientes minoritarias de secuencia un análisis simplificador en relación con los renovación de la escuela y del papel de profesor, propoproblemas, la toma de decisiones y la intervención pronemos un nuevo conocimiento profesional coherente fesional. con las tres perspectivas teóricas descritas al comienzo del artículo (constructivismo, complejidad y teoría crític) Tendencia a la consewación-adaptativa y rechazo a ca) y con la idea de un profesor investigador como la evolución-constructiva. La visión simplificadora de principio organizador del desarrollo profesional (Elliot, los procesos de enseñanza-aprendizaje provoca, y es 1982; Stenhouse, 1981; 1985; Gimeno, 1983; Porlán, provocada por, la actitud de conservar aquellos princi1987a; Gil, 1991). pios y rutinas de acción que mejor cubren las ((apariencias» que son coherentes con dicha simplificación y que Este nuevo conocimiento profesional presenta unas caestán presentes mayoritariamente en los contextos escoracterísticas epistemológicas superadoras de las tendenlares (mantener las calificaciones porque miden el aprencias-obstáculos analizadas y actúa como referente estradizaje real de los alumnos, mantener los exámenes portégico en nuestra propia actuación como docentes y en que si no los alumnos no estudian, mantener los contenidos las actividades de formación e investigación que desadisciplinares porque dan coherencia a la enseñanza, rrollamos en el Proyecto IRES. Estas características se mantener la disposición en filas y bancas individuales pueden sintetizar en lo siguiente: porque así atienden los alumnos, etc.). Como es lógico, esta actitud de conservación adaptativa suele ser relatia) Es un conocimiento práctico. No es un conocimiento vamente incompatible con los procesos de cuestionaacadémico, aunque toma en consideración los aportes de miento, toma de conciencia y construcción de un conodiversas disciplinas. Tampoco es un conocimiento emcimiento y una acción progresivamente más complejos pírico, aunque se basa en la experiencia y pretende que respondan a la naturaleza problemática, incierta y incidir en ella. Es un conocimiento epistemológicamentambién compleja de los procesos educativos. te diferenciado, mediador entre las teorías formalizadas y la acción profesional, heredero del concepto de praxis d) Tendencia a la uniformidady rechazo a la diversidad. y que pretende una acción profesional fundamentada Todo lo anterior, la fragmentación de los saberes, la (Porlán y Martín, 1994, fig. 2). visión simplificadora y el inmovilismo, tiene como consecuencia que las creencias y rutinas relacionadas con la b) Es un conocimiento integrador y profesionalizado. acción tienden a la uniformidad individual y colectiva, No se organiza atendiendo a una lógica disciplinar y lo que provoca la hegemonía de ciertas concepciones tampoco es el resultado de la mera acumulación de profesionales y de ciertos modelos didácticos frente a experiencias. Se organiza en torno a los problemas otros, lo que, a su vez, retroalimenta las tendencias relevantes para la práctica profesional (finalidades eduanteriores. La diversidad y el contraste de enfoques profesionales basados en la investigación crítica y rigurosa plantea, justamente, la emergencia de un nuevo Figura 2 conocimiento profesional que necesita teorías-prácticas El conocimiento práctico como mediador entre teoría y acción. que expliquen y den soporte a los planes de acción, visiones menos reduccionistas y estereotipadas de los procesos de enseñanza-aprendizaje y una actitud de Teorías + Conocimiento ---b Acción apertura hacia la experimentación fundamentada de diforma'izadas - práctico - profesional 160 ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1997, 15 (2)
cativas, hipótesis sobre el conocimiento escolar, hipótesis sobre su construcción por los alumnos, etc.), y en torno a ellos busca la interacción y la integración constructiva de los cuatro tipos de saberes que hemos caracterizado anteriormente (saber académico, creencias y principios, teorías implícitas y guiones de acción), planteándose cuestiones del tipo: jcuál es la naturaleza del conocimiento escolar?, jqué pueden aportar las disciplinas a la formación básica de los ciudadanos y a la formulación de hipótesis de conocimiento escolar deseable?, ¿qué consecuencias prácticas tienen las teorías epistemológicas, psicológicas, pedagógicas y didácticas más prometedoras para establecer hipótesis acerca de la construcción de dicho conocimiento escolar?, jcuáles son mis creencias y principios de actuación, mi modelo didáctico personal y qué argumentos de rigor lo apoyan?, ¿qué hipótesis conceptuales subyacen a mis pautas de actuación concretas?, etc. (Porlán y García, 1990; Porlán et al., 1996, fig. 3). Figura 3 La interaccción e integración de saberes. Saber académico 4-b Teorías implícitas 1x1 Creencias y principios - Rutinas y guiones de actuación de acción En relación con lo anterior, el nuevo conocimiento profesional que propugnamos tiene un fuerte componente epistemológico, ya que, a fin de cuentas, es un conocimiento sobre la integración y transformación de saberes en la perspectiva de formular un determinado conocimiento escolar y sobre los procesos que facilitan su construcción. e) Es un conocimiento complejo. En el sentido de que no es un conjunto de técnicas didácticas, pretendidamente rigurosas, que tratan de regular y orientar situaciones escolares más o menos estandarizadas, o un conjunto de reglas artesanales elaboradas en base a la experiencia. El nuevo conocimiento profesional reconoce la complejidad y singularidad de los sistemas de enseñanza-aprendizaje institucionalizados y de los procesos de integración de saberes descritos anteriormente (García, 1988). d) Es un conocimiento tentativo, evolutivo y procesual. Parte de las concepciones y de las acciones de los sujetos, resaltando aquellas concepciones-obstáculo que suponen una «barrera» para el desarrollo profesional y que, a través de procesos de investigación de problemas, experimentación de alternativas y construcción y reestructuración de significados, evoluciona y progresa, individual y colectivamente, desde posiciones simplificadoras, acabadas, fragmentarias, dependientes y acríticas hacia posiciones más complejas, relativas, integradoras, autónomas y críticas (Porlán y García, 1992). Por lo tanto, el contenido del nuevo conocimiento profesional se puede formular en diferentes niveles tentativos de progresiva complejidad a modo de hipótesis de progresión profesional (Martín, 1994b; 1995). Teniendo en cuenta lo anterior, cobra sentido analizar e investigar nuestras propias concepciones y actuaciones profesionales, las de otros profesores, los obstáculos que presentan y, dado nuestro interés prioritario por la renovación escolar, la evolución que siguen en un contexto de investigación y experimentación curricular. Particularmente, estamos interesados por analizar lo que hemos denominado, al principio del artículo, las concepciones sobre las concepciones o, si se prefiere, las concepciones epistemológicas de los profesores, porque, como ya se ha indicado, estruclran otras parcelas y niveles del saber profesional. Esta es, en definitiva, una de las problemáticas centrales de investigación del grupo DIE dentro del Proyecto Curricular IRES. Estamos utilizando aquí el término concepciones epistemológicas en un sentido amplio. Nos referimos al conjunto de ideas y formas de actuar que tienen los profesores, que guardan relación más o menos directa con el conocimiento escolar y con su proceso de construcción y facilitación, sean estas ideas de un nivel más epistemológico-filosófico estricto, psicológico, didáctico-curricular, metodológico, experiencial, etc., o se manifiesten de forma más o menos tácita o explícita. Por poner algunos ejemplos, incluimos en esta acepción tanto las imágenes sobre la ciencia de los profesores como sus ideas de sentido común sobre el aprendizaje o la manera como desarrollan «de hecho» los contenidos en el aula (Porlán, 1986, 1987b y 1989a; Martín, 1994b; Porlán; Martín, 1996). Lo que queremos decir es que partimos de la hipótesis de que una parte importante de las concepciones y de las actuaciones de los profesores reflejan un determinada visión epistemológica y que esta visión juega un papel estructurador, bloqueando o dinamizando, fragmentando o integrando, parcelas importantes de su conocimiento profesional. Por eso nos interesa especialmente su estudio. ASPECTOS METODOL~GICOS EN EL ESTUDIO DEL CONOCIMIENTO PROFESIONAL Nuestro trabajo, desde un punto de vista empírico y metodológico, ha tenido dos momentos bien diferenciados: a) El periodo 1986-93, en el que nuestra preocupación se ha centrado en catalogar y describir las concepciones de los profesores sobre la ciencia, la enseñanza y el aprendizaje, infiriendo de ahí constructos hipotéticos relacionados con su visión epistemológica y con los obstáculos que dicha visión plantea, todo ello en muestras de profesores en formación y en ejercicio y tomando como datos sus declaraciones en entrevistas, informes escritos y cuestionarios. b) El periodo 1994-96 en el que ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1997, 15 (2)
nuestra atención se ha focalizado en establecer hipótesis acerca del conocimiento profesional deseable y de la posible progresión en dicho conocimiento, comenzando a experimentar estrategias de desarrollo profesional favorecedoras del cambio de concepciones y de actuaciones de los profesores, en el marco de estudios de casos y tomando en consideración las declaraciones y la conducta profesional de los profesores. Si bien, al describir el marco teórico, hemos aportado una síntesis del estado actual de nuestras reflexiones, en lo referente a los aspectos metodológicos, a los instrumentos y a los datos, aspecto este último que se abordará en el artículo que sirve de continuación a este, nos referiremos exclusivamente al primer periodo mencionado, ya que los primeros estudios realizados en el segundo periodo tienen un carácter exploratorio y los datos son aún incipientes, necesitándose más estudios de casos y mayor profundidad de análisis. En relación, por tanto, con los criterios metodológicos utilizados conviene aclarar que durante los últimos veinte años se ha establecido un debate, con frecuencia estéril, entre los llamados enfoques cuantitativos y cualitativos de investigación educativa, llegándose a veces a ingenuidades del tipo de pretender encontrar definitivamente las leyes generales de una enseñanza eficaz, como si los seres humanos fueran un conjunto de variables manipulables y controlables experimentalmente, lo que no prejuzga el deseo de alcanzar ciertos grados de generabilidad relativa y provisional, o de pretender eliminar de la mente del investigador el influjo de sus propias ideas, con el propósito de adoptar una posición que podríamos clasificar de neutralista ante los significados de los sujetos investigados, lo que tampoco prejuzga la intención de evitar, en lo posible, el sesgo confirmatorio en nuestras investigaciones. Sin embargo, una cosmovisión constructiva, compleja y crítica como la que aquí hemos defendido también afecta a la manera de entender la investigación y el método que la guía, de ahí que nos planteemos, junto con otros autores, que las investigaciones didácticas requieren de una síntesis metodológica adecuada entre enfoques cuantitativos y cualitativos y una negociación constructiva entre las hipótesis, las categorías, entendidas como provisionales, y los datos (Cook y Reichardt, 1982; Carr y Kemmis, 1986). En relación con esta idea, Cook y Reichard (1982) aportan tres razones que refuerzan este punto de vista y que nosotros compartimos: a) La conjbuencia simultánea de diferentes objetivos en una misma investigación, dado que, con frecuencia, se busca información tanto de los procesos como de los productos, de lo que ocurre y de la interpretación que los protagonistas hacen de lo que ocurre, de las categorías de pensamiento declaradas por los sujetos y de la implícitas en sus comportamientos, etc. b) La complementariedad de los enfoques metodológicos. Los cualitativos permiten, por ejemplo, la comprensión y la introspección personal, pero los datos son poco representativos, mientras que los cuantitativos no acceden a capas más profundas del pensamiento; ahora bien, los datos pueden representar a muestras mucho más amplias. Para estos autores el conocimiento cuantitativo debe basarse en el cualitativo y viceversa. Es lo que Eisner (1977) denomina una perspectiva o visión binocular de los problemas de investigación. c) La corrección mutua de los sesgos rnetodológicos, de manera que la triangulación de los datos obtenidos por diversos procedimientos permite un mayor grado de contrastación, confirmación y refutación. En este sentido, es muy interesante el trabajo de Stubbs (1983) sobre el análisis del discurso, donde justifica la necesidad de triangular datos cuantitativos y cualitativos. En el mismo sentido, diversos autores (Ianni y Orr, 1982; Youngman, 1982; Bauch, 1984; Wodlinger, 1985), al tratar de estudiar las concepciones de los profesores, han utilizado estrategias de triang~lación de fuentes, tales como las observaciones, las entrevistas y los cuestionarios. En concreto, algunos de ellos, centrándose más en los dos últimos instrumentos, han desarrollado secuencias de pasos que podríamos resumir en lo siguiente: a) entrevistas a profesores sobre lo que piensan y lo que hacen; b) obtención de declaraciones repsesentativas de las concepciones de los sujetos entrevistados; c) elaboración de un cuestionario en base a las declasaciones anteriores para una muestra amplia de sujetos. Otros autores de los mencionados han construido secuencias diferentes con similares o parecidos elementos. En nuestro caso. durante el vrimer veriodo de la investigación, de carácter descrip6vo, hemos trabajado fundamentalmente con entrevistas, informes escritos (diarios y diseños de unidades didácticas) y cuestionarios. En el segundo periodo, más centrado en los procesos de cambio de las concepciones y de las acciones de los profesores, está más enfocado hacia la observación, la entrevista y análisis de diarios y de otros informes escritos. Mas concretamente, los instrumentos y técnicas utilizados durante la primera fase han sido los siguientes: a) El sistema de categorías para el ann'lisis de las concepciones de los profesores (Anexo l), orientado desde la perspectiva del modelo de investigación en la escuela, y que ha venido jugando el papel de un banco de categorías adaptable a cada problema y contexto concreto, mediante un proceso de selección y modificación de las mismas, antes y después de la obtención de los datos. En el anexo se presenta su versión actualizada, sin incluir el valor que cada categoría adopta en función de la hipótesis de progresión del conocimiento profesional que estamos investigando en la actualidad y que, como es lógico, se encuentra en fase de contrastación. En el estudio de las concepciories epistemológicas de los profesores hemos trabajado fundamentalmente con cuatro grandes categorías (imagen de la ciencia, teoría subjetiva del aprendizaje, modelo didáctico personal y enfoque curricular). Dichas categorías se han concretado en valores y subcategorías más o menos diferentes ENSERANZA DE LAS CIENCIAS, 1997, 15 (2)
INVESTIGACI~N DIDÁCTICA atendiendo a cada estudio y a los datos empíricos obtede la primera fase no ha sido posible realizar este último nidos. No insistiremos aquí en este aspecto, ya que será paso, es de vital importancia devolver a los profesores abordado con más detalle en el artículo siguiente de la nuestras inferencias y pedirle que las analicen, critiquen, serie. maticen y transformen. Sus opiniones son objeto de discusión y negociación compartida, reflejándose finalb) Las entrevistas semiestructuradas y reflexivas, que se mente en un conjunto de declaraciones o constructos que han basado en un esquema flexible con varias áreas son indicadores provisionales de las concepciones de los problemáticas sobre las cuales se conversa con los sujeprofesores. tos. Estas áreas se han seleccionado atendiendo a las cuatro categorías mencionadas. Las preguntas han pred) El Inventario de Creencias Pedagógicas y Cientficas tendido detectar las concepciones y las posibles relaciode los Profesores (INPECIP) (Anexo 2), que, siguiendo nes y contradicciones entre ellas, por lo que se pueden la estrategia de triangulación de fuentes anteriormente considerar como estructurales y de contraste, siguiendo mencionada, se ha elaborado tomando en consideración la tipología de preguntas que establecen tanto Patton las declaraciones más significativas obtenidas en el (1980) como Spradley (1979). análisis del contenido de las entrevistas y de los informes escritos, así como el contenido de diversos cuestionarios c) El análisis del contenido, utilizado tanto para las utilizados en otros trabajos (Billeh y Malik, 1977; entrevistas como para los informes escritos. Dicho anáStrike et al., 1981; Munby, 1983; Buting, 1984; lisis, siguiendo a Bardin (1977) y a Stubbs (1983), sigue Wodlinger, 1985). En concreto, se han seleccionado la siguiente secuencia de pasos: cincuenta y seis declaraciones y se han organizado atendiendo a cuatro categorías (imagen de la ciencia, 1. Transcripción de la entrevista, en su caso, diferenmodelo didáctico personal, teoría subjetiva del aprendiciando la reproducción textual de las informaciones zaje y metodología de enseñanza) y a catorce subcategorelativas al objetivo de la investigación, de aquellas rías en cada una de ellas. otras que no tienen relación directa con el mismo o que reflejan datos interpretativos de la transcripción (tonos Una primera versión del INPECIP fue analizada por un de voz, risas, pausas, preguntas que condicionan la grupo de especialistas en el área y por un grupo de respuesta, etc.). El resultado se refleja en un protocolo profesores de diferentes edades, niveles educativos y provisional, que es contrastado por otro miembro del especialización, con objeto de que indicaran los posibles equipo con la propia grabación, detectando errores e problemas de comprensión, ambigüedad, dobles signifiinterpretaciones. Finalmente ambos investigadores anacados, etc. que pudiera presentar, y sugiriendo modificalizan conjuntamente los dilemas encontrados y dan forciones en la redacción. Con todas estas aportaciones se ma final al protocolo definitivo de la transcripción. elaboró una segunda versión del mismo con la que se ha venido trabajando. En la actualidad, y como resultado de 2. Redacción y categorización de las unidades proposilos diferentes estudios realizados, se viene trabajando en cionales. En un primer momento, se elabora una lista de una tercera versión que suprimirá o sustituirá aquellas unidades proposicionales a partir del protocolo de la declaraciones que han demostrado menor poder discritranscripción o del informe escrito, siguiendo el criterio minatorio en los análisis multifactoriales. de Stubbs de transformar las unidades de información (cada unidad semántica incluida en las frases del sujeto) Este tipo de estrategias de diseño y validación permite en proposiciones estándar que reflejen adecuadamente construir instrumentos más consistentes y adecuados y, su significado completo. Posteriormente, el investigadoral mismo tiempo, averiguar hasta qué punto son reprecolaborador analiza el resultado de este proceso, lo consentativas las creencias, modelos de pensamiento y teotrasta con el texto original, lo critica y propone alternativas rías implícitas detectadas en los estudios cualitativos que se negocian, dando lugar a una lista definitiva de previos. De la misma manera, los resultados obtenidos al unidades proposicionales para cada texto (entrevista o aplicarlos a muestras más amplias permiten disponer de informe). Finalmente cada unidad se categoriza y codifica categorías interpretativas más sólidas para posteriores (conviene que el código disponga de un dígito para cada estudios de casos. una de estas variables: categona, sujeto, tipo de documento y número de orden de aparición en el texto). Aun cuando el INPECIP tiene diversas posibilidades de uso, tanto en forma de cuestionario como en entrevistas 3. Elaboración de constructos hipotéticos. Organizados cerradas, hasta ahora ha sido utilizado exclusivamente los datos (las unidades proposicionales) por categorías como cuestionario de tipo Likert, en el que cada sujeto se infieren las posibles concepciones de los profesores ha de indicar con una cruz su grado de acuerdo o de agrupando internamente unidades con un significado desacuerdo sobre cada declaración. En este sentido se próximo, bien porque están relacionados de forma más o pueden consultar en la literatura otros cuestionarios con menos genérica, bien porque se complementan, refuerobjetivos próximos a los descritos (Kouladis y Ogborn, zan o contradicen. Siguiendo la tónica de los pasos 1989; Pérez Gómez y Gimeno, 1992; Manero, 1994). anteriores, los resultados de este proceso de inferencia se negocian con el investigador-colaborador. Por último, conviene indicar que las respuestas al cuestionario se han venido sometiendo a diversos análisis 4. Negociación de los constructos hipotéticos con los multifactoriales (especialmente al análisis de compopropios sujetos. Aunque en la mayor parte de los casos nentes principales), considerándose los componentes ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1997, 15 (2) 163
2. El profesor, al programar, debe planificar con todo detalle las tareas a realizar en clase por él y por los alumnos, para evitar la improvisación. (La programación) 3. La didáctica, se considera en la actualidad una disciplina científica. (Carácter científico de la didáctica) 12. La didáctica debe definir las normas y principios que guíen y orienten la práctica educativa. (Carácter normativo de la didáctica) 13. Los profesores y profesoras deben hacer compatibles las tareas de enseñanza con las de investigación de los procesos que se dan en su clase. (Papel del profesor) 16. Los procesos de enseñanza-aprendizaje que se dan en cada clase son fenómenos complejos en los que intervienen innumerables factores. (El aula como sistema complejo) 17. Los alumnos no deben intervenir directamente en la programación y evaluación de la actividad de su clase. (Papel de los alumnos) 18. La didáctica pretende describir y comprender los procesos de enseñanza-aprendizaje que se dan en las aulas. (Carácter descriptivo de la didáctica) 20. Los objetivos organizados y jerarquizados según su grado de dificultad deben ser el instrumento esencial que dirija la práctica educativa. (Papel de los objetivos) 26. La organización de la escuela debe basarse en agrupamientos y horarios flexibles. (La organización) 29. El objetivo básico de la didáctica es definir las técnicas más adecuadas para una enseñanza de calidad. (La didáctica como conjunto de técnicas) 30. El trabajo en el aula debe estar organizado fundamentalmente en torno a los contenidos de cada área. (Papel de los contenidos) 31. La evaluación debe centrarse en medir el nivel alcanzado por los alumnos respecto a los objetivos previstos. (Papel de la evaluación) 34. Un buen libro de texto es un recurso indispensable para la enseñanza de las ciencias. (Los recursos) 53. La didáctica se desarrolla mediante procesos de investigación teórico-prácticos. (Didáctica e investigación educativa) TEORÍA DEL APRENDIZAJE 5. Las ideas espontáneas de los alumnos deberían ser el punto de partida para el aprendizaje de contenidos científicos. (Papel de las representaciones de los niños en el aprendizaje) 8. Un aprendizaje será significativo cuando el alumno sea capaz de aplicarlo a situaciones diferentes. (Aprendizaje significativo) 14. Los alumnos suelen deformar involuntariamente las explicaciones verbales del profesor y la información que leen en los libros de texto. (Deformación de la información) 19. Los niños no tienen capacidad para elaborar espontáneamente, por ellos mismos, concepciones acerca del mundo natural y social que les rodea. (El conocimiento espontáneo de los niños) 24. Cuando el profesor explica con claridad un concepto científico y el alumno está atento, se produce aprendizaje. (Aprendizaje por impregnación) 27. Los aprendizajes científicos esenciales que deben realizar los alumnos en la escuela son los relacionados con la comprensiRn de los conceptos. (Diferentes tipos de aprendizaje) 32. Los alumnos están más capacitados para comprender un contenido si lo pueden relacionar con conocimientos previos que ya poseen. (Esquemas de conocimiento 1 redes semánticas) 33. El aprendizaje científico es significativo cuando el alumno tiene un interés personal relacionado con lo que aprende. (Los intereses de los niños y el aprendizaje) 35. Para aprender un concepto científico es necesario que el alumno haga un esfuerzo mental por grabarlo en su memoria. (Papel de la memoria) 41. Los alumnos, cuando son capaces de responder correctamente a las cuestiones que les plantea el profesor, demuestran que han aprendido. (Papel de la escuela) 46. Los errores conceptuales deben corregirse explicando la interpretación correcta de los mismos tantas veces como el alumno lo necesite. (Tratamiento didáctico de los errores conceptuales) 48. En general, los alumnos son más o menos listos según las capacidades innatas que posean. (Herencia y aprendizaje) 50. El aprendizaje científico de los niños no sólo debe abarcar datos o conceptos, sino también, y al mismo tiempo, los procesos característicos de la metodología científica (observación, hipótesis, etc.). (Aprender a aprender) 54. Para que los alumnos aprendan de manera significativa es importante que se sientan capaces de aprender por sí mismos. (El aprendizaje de actitudes) 170 ENSERANZA DE LAS CIENCIAS, 1997, 15 (2)
INVESTIGACI~N DIDÁCTICA METODOLOGÍA DE ENSEÑANZA 1. Los alumnos aprenden correctamente los conceptos científicos cuando realizan actividades prácticas. (Las actividades prácticas) 6. La realización de problemas en clase es la mejor alternativa al método magistral de enseñanza de las ciencias. (La realización de problemas) 7. La manera correcta de aprender en EGB es aplicando el método científico en el aula. (La aplicación del método científico en el aula) 9. El método de enseñanza es la manera de dar los contenidos científicos. (El método como forma de dar contenidos) 18. La biblioteca y el archivo de clase son recursos imprescindibles para la enseñanza de las ciencias. (El archivo y la biblioteca de clase) 15. El profesor debe sustituir el temario por una lista de centros de interés que abarque los mismos contenidos. (Los centros de interés) 25. El contacto con la realidad y el trabajo en el laboratorio son imprescindibles para el aprendizaje científico. (El contacto con la realidad) 36. Cada profesor construye su propia metodología para la enseñanza de las ciencias. (El método como construcción del profesor) 37. Los métodos de enseñanza de las ciencias basados en la investigación del alumno no provocan el aprendizaje de contenidos concretos. (La investigación del alumno) 43. Para enseñar ciencias es necesario explicar detenidamente los temas para facilitar el aprendizaje de los alumnos. (La exposición magistral del profesor) 45. El aprendizaje de las ciencias basado en el trabajo con el libro de texto no motiva a los alumnos. (Motivación) 49. En la clase de ciencias es conveniente que los alumnos trabajen formando equipos. (El trabajo en grupo) 52. La mayoría de los libros de texto sobre ciencias experimentales no facilita la comprensión y el aprendizaje de los alumnos. (El libro de texto) 56. La enseñanza de las ciencias basada en la explicación verbal de los temas favorece que el alumno memorice mecánicamente el contenido. (Enciclopedismo y memorización) ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1997, 15 (2)