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La visión de una arquitectura en crisis: Córdoba en la segunda mitad del siglo XVIII. La pulsión entre la enconomía real y las necesidades constructivas

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La visión de una arquitectura en crisis: Córdoba en la segunda mitad del siglo XVIII. La pulsión entre la enconomía real y las necesidades constructivas

Author: Barbado Pedrera, María Teresa
Publisher: Instituto Juan de Herrera, CEHOPU, Universidad de Sevilla
Year: 2000
Source: https://idus.us.es/bitstreams/8f515e9a-9bb2-4f01-b221-1fd0f6fd5ff4/download
La isión de una a qui ec u a en c isis:
Có doba en la segunda mi ad del siglo XVIII.
La pulsión en e la economía eal y las necesidades
cons uc i as
La decadencia económica, social y cul u aJ de Có -
doba en la segunda mi ad del siglo XVIII supuso
pa a las mani es aciones a ís icas en gene al y pa a
Ja a qui ec u a en pa icula un e iden e desin e és
po su monumen alización, mani ies o en eJ es ado
ma e ial de sus edi icios púb]icos y p i ados, así
como en la endencia hacia el aho o en odas las
cons ucciones y e acciones eaJizadas du an e es e
pe íodo, an o po la Iglesia y el Ayun amien o, los
dos pode es loca]es, como po ]as con oladas desde
]a Real Acada de San Fe nando.
Es a ealidad se puede e idencia en los documen-
os a eso ados en e] Cabildo Eclesiás ico y en el A -
chi o Municipal de Có doba, p incipaJmen e, a a-
és de sus ac as espec i as, y ]as cuen as de ob e ía
eclesiales. Es e abajo p e ende analiza y ac ualiza
es as uen es esc i as con el obje o de de e mina el
cos e, los ipos, las écnicas de los ma e ia]es de
cons ucción y los gas os de su anspo e, ecupe an-
do pa e decisi a de] desa ollo de ]a a qui ec u a en
la ciudad de Có doba.
FUENTES DOCUMENTALES
El aciado y análisis exhaus i o de los a chi os ]oca-
les co dobeses como o igen indispensable pa a el es-
udio de la a qui ec u a de la segunda mi ad del siglo
XVIII en ]a ciudad de Có doba' nos depa ó el hallaz-
go de de alladas e e encias al uso, cos e y anspo e
de ma e iales en las Cuen as de Ob e ía del Cabildo
Ma ía Te esa Ba bado Ped e a
Eclesiás ico, hoy en el A chi o del Cabi]do EcJesiás-
ico de ]a San a Iglesia Ca ed al de Có doba,2 y en
las Ac as Capi u]a es de] A chi o Municipal, e-
e en es de los g andes pode es económicos. Tam-
bién hemos alo ado como da os de in e és o os
apa ecidos en los p]jegos de las Ac as Capi ula es
Ca ed alicias, en los del A chi o His ó ico P o in-
cial, y en el A chi o de Ja Real Academia de BeJlas
A es de San Fe nando.
Las Cuen as de Ob e ía, que a lo la go de] siglo
XVIII ue on gene almen e con oladas di ec amen e
po los canónigos, deci que a pesa de se la uen e
de mayo in e és p ác ico, su es ado de conse ación
no pe mi e una alo ación g]obal del pe íodo que nos
ocupa. Has a aho a, y lle amos abajando en su bi-
blio eca más de un año, no han apa ecido odos los
olúmenes. La década menos a ec ada pe enece a ]a
de los años cincuen a, mien as los es an es se p e-
sen an en dispe siones bianua]es. Po es a azón y
pa a ob ene una idea más cJa i icado a nos de end e-
mos undamen almen e en e] espacio c ono]ógico ex-
endido en e 1750 y 1761.
Los gas os de ob as del Cabildo Ca ed alicio
E] é eo con a] que los canónigos es ablecían sob e
sus ing esos y salidas económicas auspició ]a c ea-
ción de ]a Ob e ía, egida po un canónigo nomb ado
con e] ca go de ob e o, o po e] p opio Cabildo si no
nomb aba uno. El alcance económico de los cos es
Ac as del Te ce Cong eso Nacional de His o ia de la Cons ucción, Se illa, 26-28 oc ub e 2000, eds. A. G aciani, S. Hue a,
E. Rabasa, M. Tabales, Mad id: I. Juan de He e a, SEdHC, U. Se illa, Jun a Andalucía, COAAT G anada, CEHOPU, 2000.
M. T. Ba bado
e ec uados en las di e en es ob as pa ocinadas po
es a ins i ución eclesiás ica e a exp esado po el
ob e o según la elación dada po el eedo de las
ob as, o po el canónigo co espondien e, semanal-
men e, lo que pe mi e que los da os sean muy iables.
Aunque son es imadas las ap eciaciones económi-
cas cuando se plan ea ealiza una ob a, e isándose
has a la saciedad el es ado de cuen as de las mismas,
exis e una meno p eocupación po el p ecio gene al
que en las cuen as del Ayun amien o. Las g andes
emp esas, como la ehabili ación del Palacio Episco-
palo la de la To e de la Mezqui a-Ca ed al, nacen
g acias al mecenazgo de obispos y canónigos, o po
el p opio Cabildo, g an pa ono de la a qui ec u a y
cul u a co dobesa. Es a ealidad supuso que se eligie-
an aquellos p oyec os más adecuados pa a el embe-
llecimien o y esis encia a qui ec ónica y posibili ó la
con ianza, eso sí ecelosa cuando menos, de con a a
a qui ec os i ulados, e incluso ex anje os.
Sensiblemen e di e en e es la posición de la misma
ins i ución cuando a on a p esupues os solici ados
po ó denes eligiosas o capellanes de segundo o den,
ins igados a la mendicidad o icial o a ayudas ín imas.
P ecio yca ac e ís icas de los ma e iales
La pied a, el más ap eciado y ecomendado po los
a adis as de la a qui ec u a, es conside ada en las e-
laciones o ecidas en las cuen as según dos calidades,
la anca, la más ap eciada y la neg a. La p ime a de
ellas es la empleada comúnmen e pa a los silla es,
como es el caso de la To e de la Mezqui a-Ca ed al,
mien as que la neg a apa ece en la cene a de la
«baya del Cho o» de la Ca ed al, en las quiciale as de
las pue as, en los canales del Pa io de los Na anjos,
e c...,.
De la indagación en las Cuen as de Ob e ía sólo
hemos encon ado dos can e as de las que se ex aía
la anca, cuales son la Can e a del Cambullón o la
del Alga obo, ambas p opiedad del Cabildo.3 De la
pied a neg a desconocemos su o igen, aunque al
igual que la an e io podía habe sido donación o
comp a a la Hacienda Municipal, de los de ibos de
mu allas y edi icios. En cuan o al p ecio de cada una
de ellas a i ma que una a a de pied a neg a se ele-
aba doce eales4 mien as que el p ecio de la anca
se limi aba a los jo nales de los can e os y al ans-
po e, debido a la p opiedad de las can e as.
Los lad illos cada ez más u ilizados en las e ac-
ciones de pequeña índole pa a el aba a amien o de
gas os e an sumamen e asequibles pues el p ecio mil
lad illos ascendía a ocho eales en 1750,5 man enién-
dose has a la década de los 70, pe íodo a pa i del
cual se pie den los lib os.
Es ablece la p ocedencia, calidad y p ecio de la
made a u ilizada pa a la a qui ec u a es a ea ha o
más complicada debido a la gene alidad con la que
se a a po el ob e o. Las ano aciones al espec o
son imp ecisas como deno a el siguien e ejemplo de
da a de ma a edíes: «De una Quen a dada po el S .
F anco Es ebez de Di e en es po ziones de Made a
de la sie a que ha aydo (sic) de Yglesia pa a la
ob a de la o e, cuya Quen a abiéndola egis ado se
halla es a (sic) bien jus i icada y a eglada a los p e-
zios (sic) de mas hequidad (sic); que mon a 945
s.»6 .
Del hie o, el ma e ial de la a qui ec u a del siglo
XIX, deci que e a aído desde Vizcaya y que se u i-
lizaba undamen almen e pa a el e o zamien o de
los silla es, caso de la To e de la Ca ed al. Su p ecio
equi alía a ein e eales cada planchuela.7
El cos e del yeso se ele aba a cinco eales la ane-
ga en 1760, lo que con as ado con los ocho eales a
los que asciende en 1788 según las Ac as Capi ula es
del Cabildo Municipal,R obse amos un conside able
ascenso pa a la mo ilidad económica.
Po úl imo de la a ena cons a amos que ein idós
po es, incluyendo los gas os de es e úl imo, ascendí-
an a once eales.
El pago del anspo e
La ca e ada ascendía a doce eales se anspo a a
un ma e ial u o o, mien as que los po es dependían
del ma e ial elegido, a mayo solidez mejo pago.
Cu ioso nos pa ece la p o esionalización de un g upo
demog á ico, el de los anceses, como anspo is as
de bancas y a cas pa a las ies as sag adas.
El pago a los enca gados de las cons ucciones
Si comenzamos desde el escala ón más bajo el sala-
io de un ap endiz de albañile ía ascendía en e dos
eales y medio, y es al día, mien as que el de un
o icial en 1761 e a de cinco eales. Los can e os, me-
La isión de una a qui ec u a en c isis 87
jo pagados, es imaban su cuo a de abajo a cua o
eales po a a lineal de pied a.
El o icio de Maes o Mayo del Cabildo debió se
un ca go muy ape ecido en e los maes os de albañi-
le ía pues en 1752 se pagaba con ein icua o ane-
gas de igo,9 ijas, a la que se le añadían en 1771 seis
eales dia ios. 10 Además si mo ía desempeñando su
ca go y dejando iuda a és a el Cabildo solía conce-
de Je ayudas económicas.
Los a qui ec os ecibían sueldos que dependían de
la ca ego ía de sus p oyec os, como ocu ió con D.
Bal asa De e ón, de o igen ma sellés, y que cob ó
300 eales po la au o ía del e ablo de la Capilla de
San a Inés.
El más a o ecido de odos e a el eedo de ob as,
po su adsc ipción a la canonjía. Sus mú] ip]es y
complicadas p eocupaciones e an soslayadas con
cien anegas de igo y quinien os eales anuales.
Los gas os de ob as del Ayun amien o
La hacienda municipal co dobesa p esen ó un g a e
endeudamien o supe io al millón de eales de p inci-
pal a pa i de 1750 como se indicaba en el Ca as o
de Ensenada, aumen ada con la c isis de g anos su i-
da en e 1734 á 1737.]] Es a deuda limi ó las posibi-
lidades de ealización de las ob as públicas que es-
pondie on en mayo medida a las necesidades más
u gen es, como epa ación de cañe ías, uen es,
e c...,. ]2 Lógicamen e la pe en o iedad económica
del municipio ambién a ec ó a la con a ación de a -
qui ec os, al echazo de p oyec os y al uso de ma e-
iales, lo que conlle ó a de iba el sueño de hace
na egable el Guadalqui i y cons ui el Mu allón de
la Ribe a.
La con a ación de a qui ec os
A pesa de las nume osas p esiones p oceden es de la
Real Academia de San Fe nando, ecibidas a a és
de ca as o iciales, el Municipio no con a ó ningún
a qui ec o i ulado, pues sus pe cepciones económi-
cas e an mayo es a las de los maes os de ob as adi-
cionales.13 Es e hecho, descon ex ualizado, pod ía
da luga a un discu so sob e la lejanía, po o a pa e
cie a, de la no ma i a o icial con sello eal del
Ayun amien o, y de la al a de esc úpulos a ís icos
al p e e i al maes o de ob a adiciona] en e al a -
qui ec o. Empe o en las ac as municipales la cla e se
halla de nue o en el p agma ismo económico que su-
ponía e] paga menos po un mismo empleo.
De o ma ejempla , se puede comp oba es a esis
en los ecu sos plan eados po la ciudad a la Acade-
mia as la elección como ep esen an e úl imo de la
a qui ec u a co dobesa en 1787 a D. Vicen e López
Ca de a, maes o i ulado, de en e los que ex aemos
el siguien e ex o: »Leí o a ep esen ación (sic) e-
cha en Có doba (sic) á 29 de No iemb e an e io po
su Ayun amien o exponiendo la al a de medios ya -
bi ios pa a do a compe en emen e la plaza de su
Maes o mayo de ob as, de sue e que la si a un
Académico de cuen a, según la Academia insinuó
an es; po cuyas azones p oponía de nue o al maes-
o de Ob as Dn. Vizen e Lopez (sic) Ca de a. La
Comision, á (sic) de o o ecu so, comino (sic) en
ello; ...»]4
Rechazo e incumplimien o de p oyec os
La economía es de nue o la p o agonis a en la eali-
zación de cons ucciones a qui ec ónicas. Ni la em-
p esa más impo an e iniciada en es os cincuen a
años, la de cons ui un mu allón]s que impida que
las a enidas ecuen es del ío Guadalqui i inunden
y a asen los edi icios p óximos a la Ribe a, po ende
muy signi ica i os en el paisaje u banís ico de la ju-
de ía y de la C uz del Ras o, símbolos de la ama
he edada de época medie al, se sal a de es a ónica.
En los concu sos p e ios a la ealización de oda
ob a se alo aban los di e en es p oyec os p esen a-
dos y en odos los casos analizados se endía a la
ap obación del de meno cos e. El caso más lag an e
es como el a qui ec o echazo de un p oyec o más se-
gu o es el expues o en 1791 po D. Ignacio Tomás,]6
a qui ec o académico, u o que p esen a el plano
pa a le an a la an que ida mu alla con igua al ío,
jun o D. Vicen e López Ca de a,17 en 1791, pa a que
se le ap oba a, as nume osos desplan es de los ca-
balle os ein icua o.
Es e p oyec o ap obado en 1792 e iniciado en
1794 as es a su expedien e pa alizado po se insu-
icien es los édi os p opo cionados po los A bi ios
se pa aliza á, ex endiéndose su his o ia de sucesi os
p oyec os has a 1855.]R
M. T. Ba bado
Economía ma e ial
A a és del A chi o hemos podido comp oba como
en la mayo ía de las cons ucciones se economiza
an o en la comp a de ma e iales que se llega a pone
en pelig o la buena ma cha de las mismas, ol iendo
a ene que ehace las en muchas ocasiones. 19
Es a endencia aho ado a se sa is acía además
desde la eu ilización de odos aquellos silla es y ma-
e ial de escomb o p oducidos po la uina o al de
edi icios o po el desman elamien o de los mismos.
Es e ma e ial o igina io de la des ucción e a además
mo i o de solici ud po la inicia i a p i ada pa a la
ecupe ación de sus casas, po la nobleza pa a sus
palace es y po la Iglesia pa a nue os p oyec os y e-
acciones.
En di ec a elación con es a polí ica ambién se a-
o ecía el de ibo de algunas cons ucciones que
amenazasen uina pa a ap o echa esos ma e iales
pa a la nue a áb ica. Así pa a la o ganización y o -
namen ación del Paseo de la Vic o ia, su agado en
g an medida po el co egido , enemos cons ancia
de la demolición de una o e.20
El p ecio de los ma e iales
Los cos es de los ma e iales es aban ijados po el
Ayun amien o y apenas expe imen a on subidas de
in e és du an e el pe íodo, p obablemen e po se la
p opia en idad municipal la menos in e esada en el
enca ecimien o de las ob as. De es a mane a el g e-
mio de cale os y eje os pide que se aumen e el p e-
cio de la cal y el lad illo en 1759, en 1761 yen 1763,
alegando no pode cos ea los a los p ecios del a an-
cel «po la al a de quema y c ecidos p ecios de los
jomales»2J. Po an o la ganancia de ambos a esanos
e a cada ez meno pues enían que a on a más gas-
os y ecibían las mismas compensaciones.
En e las ob as municipales no enemos cons ancia
del empleo de má mol, sal o una excepción22 con i -
iéndose la pied a en el bien más cos oso, aunque
p ocediese de algún de ibo. La más ap eciada e a la
llamada pied a anca o igina ia del A o y del Pe-
d oche, ambos a oyos como se es ima en el siguien-
e in o me dado po el maes o de ob as D. F ancisco
Ga cía Te ín en 1769:«oO' hallamos que haziendo un
ecalzo en odas dichas Pa edes en sus a s de Al o y
odo su la go si es de Pied a del A o y o de Ped o-
che hasziende (sic) su cos o po lo que haze (sic) al
cue po ajo (sic) a diez y nue e mil se ecien os se-
sen a y ocho eales= y siendo la Pied a anca á once
mil doscien os no en a y seis eales2'= y po lo haze
al cue po al o de pied a anca hasziende (sic) su cos-
o á (sic) quinze (sic) mil Doszien os (sic) ein e y
ocho eales de ellónoO.».24
Sabemos ambién que la pied a blanca, más lige a
y sin emba go du ade a, e a más ba a a que la de co-
lo neg o que po ejemplo podía se usada en las po -
adas como se deduce en el siguien e cuad o ela i o
al in onne dado po los gas os p oducidos en la e ec-
ción del Cua el de La Romana.25
Cimien os 979930 eales
Cimien os de las Cua o Pa edes ex e io es 8303630 eales
Pa edes del edi icio
Bó eda
2709876 eales
1109334 eales
Sole ías y Emped ados
Cocinas, Di isiones, Escale as, Tabique
Pue a de la Calle, Ven anas, Cua o
Po adas de Pied a neg a, zócalo de lo
mismo de una Ba a de al o, y Rejas de Ye o
639018 eales
2109130 eales
Co nisa de Pied a blanca 189000 eales
Poco más sabemos a a és de las Ac as del p ecio
al que ascendían ma e iales como el lad illo, o el
adobe. De la cal sabemos que en 1788 el p ecio de
un caice (una espue a) se ele aba a diez eales y del
yeso que una anega co espondía a ocho eales en el
mismo año.26
El anspo e
So p enden emen e el gas o p oducido en el abas eci-
mien o de los elemen os ins umen ales pa a la a qui-
ec u a no apa ece deducido en los in o mes. Po el
con a io la escasa p o esionalidad de los anspo is-
as si es ecogida a lo la go de odos los años como
una cons an e. Dicho de ec o les causó a es e g emio
mul as e imp ope ios pues en sus aslados solían de-
ja las calles sucias, y lo que es mucho más g a e,
cuando eg esaban con un po e de escomb os los de-
jaban ce ca de las pue as de la ciudad, o mando las
an desag adables g anzas (escomb e as) que nom-
b an odos los esc ibanos.
La isión de una a qui ec u a cn c isis 89
Los jo nales de los a esanos
Del in ame dado en 1788 del cos e del Paseo de la
Vic o ia deducimos que un o icial de albañile ía co-
b aba 6 eales dia ios, can idad semejan e a las Cuen-
as de Ob e Ía del Cabildo Ca ed alicio pa a la déca-
da de los cincuen a lo que nos da idea de la in 1ación
que debie on su i sus economías. El peón según la
misma elación ganaba cua o eales y medio mien-
as que el can e o ganaba diez eales cada dÍaY
El sueldo del maes o de ob as si expe imen ó al-
gunas subidas siendo la más impo an e la debida a la
pe ición de D. Vicen e López Ca de a en 1792 con-
sis en e en el aumen o de 80 ducados a su sueldo de
cua ocien os cua en a eales.2R
CONCLUSIONES
Obse amos que mien as el Cabildo Eclesiás ico es
más gene oso cuando decide emp ende una a qui-
ec u a, los p ecios que emune a po ma e iales,
anspo e, mano de ob a son los mismos que los ea-
lizados po el Municipal que es el que impone los
a anceles de los mismos. Mención di e en e es la del
sala io del maes o mayo , más bene iciado po goce
de ie as y po núme o de cons ucciones emp endi-
das, en el caso del eclesiás ico.
En líneas gene ales se comp ueba como la adi-
ción g emial se man iene casi in ac a a lo la go del
siglo XVIII, si excep uamos la elección de maes os
de ob as de 1787, po lo que lógicamen e ambién se
man u o la mane a de cons ui adicional.
Sin ánimo de despedidas is es pa a el balance de
la a qui ec u a de la segunda mi ad del siglo XVIII
en Có doba, a i icamos en los documen os el es ado
uinoso en que se hallaban muchas casas y edi icios
p incipales de la ciudad, a ec ados po un mal que
aún hoy día nos a ec a, el emenda ápido, con ma-
e iales ba a os y mano de ob a elemen al.
NOTAS
La ap oximación a es a línea de in es igación, po o a
pa e muy ol idada en la his o iog a ía co dobesa, co-
menzó su andadu a aho a ya dos años bajo el magis e io
ydi ección del Ca ed á ico de His o ia del A e de la
Uni e sidad de Có doba, D. Albe o Villa Mo ellán,
siendo hoy el ema esencial de la que p e endemos sea
nues a esis doc on l.
2. Pe mí anme ag adece desde es as páginas a su Canóni-
go A chi e o, D. Manuel Nie o Cumplido, la amabili-
dad y ayuda p es adas, así como a sus auxilia es.
3. Quen as qua as de la Fab ica de la San a Iglesia Ca -
hed al de Co do a de iempo de seis años desde S. Juan
de 1765 has a o o al dia del de 1771.Tomadas á don
F ancisco Ca da de los Reyes su Recep o . Cuen as de
Ob e ía, 1771, s. ., Da a de Ma a edíes n. 73. A chi o
del Cabildo Ca ed alicio.
4. Es e p ecio co esponde a la década de los sesen a.
5. Cuen as de las en as de la ab ica de la San a Yglesia
Ca hed al de Co do a de los años de 1751 y 1752.
Cuen as de Ob e ía, 1750, s. ., Copia de los gas os que
la a ica (sic) de la Ca ed al ha enido es a semana des-
de el Domingo 27 de Junio de 1750 a 3 de Julio de
1750.
6. Quemas qua as..., o.c., s. . Da a de Ma a edíes n" 73.
7. Ídem, semana de19-XI al 15-11-1760.
8. Vid, p. 10, no a 23.
9. Cuell as de las en as..., o,c" s. ., 12-XII, 1752.
10. Ac as Capi ula es del Cabildo Ca ed alicio, . 89, día 3-
VII-1771, s. . A chi o del Cabildo Ca ed alicio.
11. López On i e os, A.: Có doba 1752. Según las espues-
as Gene ales del Ca as o de Ensenada. Mad id, Taba-
p ess, 1990, p. 47.
12. Cues a Ma ínez, M.: La ciudad de Có doba en el siglo
XVIII. Có doba, Ob a Cul u al de la Caja P o incial de
Aho os de Có doba, 1985, p. 193.
13. Es a es una de las apo aciones cien í icas incluidas en
nues a Memo ia de Licencia U a.
14.Jun a de Comisión de 13 de dicicmb e de 1787, Sección
A qui ec u a. Jun as de Comisión. Tomo l., p. 131. Des-
de 1787 has a 1805. Real Academia de Bel1as A es de
San Femado.
15. Las p ime as p opues as de in e ención es án cons a a-
das en de 1762.
16. In o me del a qui ec o D. Ignacio Tomás echado en
Có doba 20 de Oc ub e de 1791, en AM.CO., Secc. 4.
Mu al1ón de la Ribe a. Leg. 3. Caja 3. Exp. n" 17, ya ci-
ado, págs. 36-37 (Apa ece ecogido en Ma ín López,
c.: Có doba en el siglo XIX. Mode nización de una !'a-
ma his ó ica. Có doba, Ge encia de U banismo del
Ayun amien o de Có doba, 1990, pp. 139-140, no a
170).
17. Ac as Capi ula es, Sesiones del I1 y23 de ene o, y 25
de junio de 1792.. AM.CO. Ejempla es mic o ilmados,
ollo 170, lib o 301, s. .
18. Ga cía Ve dugo, F.R.: Có doba. bu guesía y u banis-
mo. Có doba, Ge encia de U banismo del Ayun amien o
de Có doba, 1992, pp. 61-62.
19. La Real Academia de San Fe nando al ecibi el p oyec-
o del mu allón de 1792 ealiza una se ie de ad e en-
cias écnicas e e en es a es e pelig o: «... el pe il del
nue o mu allon (sic) siguiese simplemen e en o ma del

M. T. Ba bado
alud has a el cimien o, y que es a ul ima (sic) pa e de
la ob a se cons uiese (sic) de buena mampos e ia (sic)
en ez de la ab ica de ho migon (sic) p opues a en las
condiciones» (Jun a de Comisión, 5-5-1792. Sección
A qui ec u a. Jun as de Comisión. Tomo J. Desde 1786
has a 1805; p. 191, Real Academia de Bellas A es de
San Fe nando.)
20. Escude o Sánchez, M".C.: O ganización Municipal y
Polí ica U banís ica en la Có doba del siglo XVIII.
Có doba, Memo ia de Licencia u a, 1986, s.ed. Tomo
Il, p. 171.
21. Ac as Capi ula es, día 3-IV-1761, s. ., AM.CO. Ejem-
pla mic o ilmado, o1 o 153, lib o 270.
22. La deco ación del Paseo de la Vic o ia incluyó la o na-
men ación de dos columnas de má mol o igina ias de
una edi icación más an igua de la que no se p ecisa el
nomb e. Ac a Capi ula , 19-VIll-I775, s. . AM.CO.
Ejempla mic o ilmado, o1 o 160, lib o 285.
23. Las es imaciones sob e el p ecio de la pied a siemp e se
es ablecen de o ma gene al en el p esupues o de la ob a
en las Ac as.
24. Re ié ese a una ac uación en la Cá cel. Ac as Capi ula-
es, día 17-VIl, 1769, s. , AM.CO. Ejempla mic o il-
mado, ollo 156, lib o 278.
25. Ac a Capi ula , 14-VIll-1784, s. ., AM.CO. Ejempla
mic o ilmado, ollo 164, año 1784.
26. Re i iéndose a nue as in e enciones en el Paseo de la
Vic o ia, Ac as Capi ula es, 14-V-1788, s. ., AM.CO.
Ejempla mic o ilmado, ollo 167, lib o 297.
27. Ídem.
28. Ac as Capi ula es, Sesiones del 25-V-1792 y4-VI-1792,
s. ., AM.CO. Ejempla mic o ilmado, ollo 170, lib o 301.
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