scieee Open visual document viewer

Ordóñez en Hemingway

Cortines Torres, Jacobo

Full text

Re is a de Es udios Tau inos N ." 8, Se illa, 1998, págs. 15-50 ORDÓÑEZ EN HEMJNGWAYI Jacobo Co ines To es2 Fundación de Es udios Tau inos uchas eces la pues a de sol es el momen o más he moso del día. T as un limpio amanece y una s- ¡¡¡a -a adian e ascensión, la luz sola se a iñendo de ma ices has a acaba en un do ado y ojo esplan- do . T aigo a cuen a el símil diu no, po que yo sólo i o ea a An onio O dóñez en el esplendo de su ocaso, años después de su e i ada de los uedos en 1971 . Y ue p ecisamen e aquí · en Ronda, en la goyesca de 1975, cuando quedé deslumb a- do po los ulgo es de su o eo. Nunca había is o o ea de esa mane a y desde en onces acudí pun ualmen e a las pocas ci as que la ocasión me depa a ía. No hablo, pues, desde la au o idad del iejo a icionado, sino desde la año anza del neó i o que le hubie a gus ado sal a po encima del iempo pa a con empla aquello que aho a año a. Ese empeño es del odo imposible, pe o de alguna mane a ese acío se ha ido llenando en p ime luga con la amis ad con la que me ha 1 Con e encia p onunciada el 24 de julio de 1998, en Ronda, den o del ciclo An onio O dóñez y el o eo de su época,-.o ganizado po la Fundación Ramón Ca ande de la Uni e sidad Juan Ca los l de Mad id. 2 P o es o i ula de Li e a u a de la Uni e sidad de Se illa. 16 Jacobo Co ines To es hon ado el maes o, en segundo con los amigos comunes que me lo ue on descub iendo con sus con e saciones y sus esc i os, y en e ce luga con lo que yo he podido en e e a pa i de documen os g á icos y li e a ios. De ahí que haya elegido pa a el p esen e homenaje la igu a de An onio O dóñez en la ob a de E nes Hemingway. Siemp e me ha pa ecido in e esan e la elación en e Tau omaquia y Li e a u a, dos a es apa en emen e dis an es pe o ín ima- men e ligadas, como odas las a es en e sí, po innume ables lazos, en e o os los de la en ega, la e dad y la since idad. Bien lo ie on así un Michel Lei is en su ensayo La li e a u- a conside ada como una au omaquia, un Be gamín en La música callada del o eo, y an os o os desde di e en es pe s- pec i as, en e los que no quie o deja de menciona a mi buen amigo Albe o González T oyano con su magis al es u- dio El o e o, hé oe li e a io. No podía, pues, deja escapa la opo unidad que se me b indaba, y he p ocu ado indaga en aquella singula amis ad en e el o e o y el esc i o que dio como su mejo u o el ex ao dina io epo aje i ulado El e ano pelig oso. Pe o an es de aden a me en aquel san- g ien o e ano, pe mí anme que haga un poco de his o ia, po que aquella amis ad y aquella isión del hé oe que apa e- cen en sus páginas no pod ían en ende se del odo si no ene- mos en cuen a sus an eceden es. E nes Hemingway ino a España po p ime a ez en diciemb e de 1921, p oceden e de Nue a Yo k. En compañía de Hadley, su p ime a muje , desemba có en Algeci as, ma - chó en en hacia Mad id y luego con inuó hacia Pa ís, donde se p esen ó an e Ge ude S ein con una ca a de ecomenda- ción de She wood Ande son. Allí en ó en con ac o con los O dóñez en Hemingway E nes Hemingway Una ob a inédi a del g an maes o de la li e a u a no eame icana. El e ano pelig oso Fig. n. º 1 .- Po ada de la edición española de El e ano peli- g oso (Hemingway, 1986). ·17 18 Jacobo Co ines To es · miemb os de la gene acwn pe dida: John Dos Passos, Malcom Cowlys y Sco Fi ge ald. Y ue p ecisamen e Ge ude S ein, admi ado a de Joseli o y amiga de Belmon e, la que lo animó a ol e a España pa a que asis iese po p i- me a ez a una co ida de o os. As'í lo hizo en 1923 el esc i- o en cie nes, co esponsal en onces de un semana io cana- diense, y io en Mad id una co ida de la e ia de San Isid o en la que al e naban Gi anillo de Riela, Chicuelo y Villal a. Las imp esiones de esa co ida es án ecogidas en el a ícu o que en ió al Ta an a S a con el í ulo '.'La co ida de o os no es un depo e, es una agedia", agedia en es ac os, el úl i- mo de los cuales es la mue e del o o a manos del espada. Años más a de eco da ía esa p ime a imp esión en es os é - minos: «Así, pues, ui a España pa a e los o os y pa a a- a de esc ibi sob e ellos po mi cuen a. C eí que encon a ía el espec áculo simple, bá ba o, c uel y que no me gus a ía; pe o espe aba ambién encon a en él una acción de inida, capaz de da me ese sen imien o de la ida y de la mue e que yo .buscaba con an o ahínco» (Hemingway, 1977: 9). A pa i de es e momen o los o os se con i ie on pa a el jo en no eame icano en uno de los ejes de su exis encia. Nue amen e po ecomendación de su men o a, ol ió ese mismo año a España pa a asis i a los san e mines. Las expe- iencias de los di e en es san e mines en los que pa icipó en esos años culmina ían no ya en a ículos o ela os co os, sino en una no ela The sun also ises ( 1926), popula izada con el í ulo de Fies a. Hemingway encon ó en aquellas ies as del no e lo que buscaba con an o a án: el espacio que necesi aba su exu- be an e i alidad. E a en onces un jo en con cie o ai e de O dóñez en Hemingway 19 galán de cine, depo is a a icionado al boxeo, al béisbol, a la caza y a la pesca, un iaje o á ido de a en u as y iesgos, un ex comba ien e he iqo en la G an Gue a, un i alis a eb io de nue as sensaciones y de alcohol, pe o, po encima de odo, e a un esc i o con una g an ocación y un es ilo pe sonal, o jado en el pe iodismo y en los cí culos ame icanos de Pa ís, igo oso e incisi o, que p e endía despoja al inglés de elemen os innecesa ios. Hemingway emplea es a eno ado a écnica en Fies a, que no es p opiamen e una no ela au ina, sino una sucesión de escenas ápidas y de diálogos apa en e- men e i iales que e lejan con desnudo ealismo la exis en- cia co idiana de unos pe sonajes que quie en i i la ida en pleni ud. Pe o como se a i ma en uno de los p ime os diálo- gos: «Nadie i e jamás la ida en oda su in ensidad, excep- o los o e os» (Hemingway, 1962: II, 12). De la bohemia pa isina, escena io de odo el lib o p ime o, se aslada la acción a España, p ime o al ma co na u al de un ío uche o; · después a Pamplona, pa a e mina en el lib o e ce o, muy b e e en elación con los o os, en Mad id. Pamplona en ies as es el núcleo de la na ación. Los . o os adquie en p o agonismo en las escenas de desencajona- mien o, encie os y co idas, pe o el ambien e, la explosión bullangue a, el goce colec i o, los con as es en e bacanal y agedia son, más aún que los o os, los e dade os p o ago- nis as. «Al mediodía del sábado seís de julio, la ies a es alló. No hay o a mane a de exp esa lo» (Hemingway, 1962: 128). Con es a escue a a i mación comienza ya hacia el inal de la no ela, conc e amen e en el capí ulo XV, del o al de los XIX de que cons a, la desc ipción de los san e mines. El na ado no se limi a a se me o es igo de la ies a, sino que se p e- 20 Jacobo Co ines To es sen a an e los lec o es, enca nado en el pe sonaje de Jake Ba nes, como ac i o pa icipan e, bien co iendo como uno más en los encie os o lidiando o os embolados, y po supues o bebiendo más que muchos jun os. En es e es i o ambien e, mezclado con amo es, celos y us aciones, su ge la igu a del o e o con muchas de las ca ac e ís icas del hé oe li e a io, según la adición no elís ica. Ese o e o que en la icción se llama igual que el mí ico o e o de Ronda, Ped o Rome o, no es o o que el ondeño Caye ano O dóñez, el Niño de la Palma, pad e del u u o y de ini i o hé oe del Hemingway de El e ano pelig oso: An onio O dóñez. A Caye ano O dóñez, que con aba po aquel en onces con 19 años, se le espe ó po su o eo elegan e y clásico como al suceso de Joseli o. Po una c ónica del in luyen e G ega io Co óchano, la i ulada "Es de Rónda y se llama Caye ano", le an ó «un. clamo oso hu acán de espe anzas». La exp esión es de _su bióg a o, An onio Abad Ojuel, que e en el í ulo de la c ónica, y no en el con enido de la misma, el mis e io de al alcance. El Niño de la Palma había omado la al e na i a el 11 de junio en Se illa y se p esen aba, pues, en Pamplona como ma ado . A Hemingway le in e esó más que los o os con los que al e naba -Belmon e, que eapa ecía, El Algabeño, Mae a- y, lo escogió como hé oe pa a su no ela. Así lo desc ibe con p ecisión o og á ica Jake Ba nes el día en el que lo io po p ime a ez: «El muchacho hallábase de pie, muy e guido y sin son eí , es ido con su aje pa a la co ida. La chaque a es aba colgada sob e el espaldo de una silla, e minaba jus amen e de en olla se la aja. Sus neg os cabellos b illaban bajo la luz eléc ica. Tenía una camisa de lienzo blanco y el mozo de es oques e minó de en olla la O dóñez en Hemingway 21 aja, se le an ó y dio un paso a ás. Ped o Rome o inclinó la cabeza, muy dis an e y digno cuando nos dio la mano. Mon oya dijo que é amos g andes a icionados, que le que í- amos desea buena sue e. Rome o escuchó muy se io. Luego se di igió a mí. E a el muchacho. más mozo que he is o en la ida» (Hemingway, 1962: XV, 137). Respe uoso, dis an e, digno y se io, además de buen mozo, son los asgos con los que se le. ca ac e iza en es a desc ipción. Ve emos más adelan e en qué coincide y en qué se di e encia con el e a o del hijo que se haga casi ein a · años más a de. Lo que en el lib o se esal a es la na u alidad, la e dad y la elegancia de su o eo en e a los ucos y e o cimien os de los o os. He aquí un ejemplo signi ica i o: «Rome o no hacía con o sión alguna, siemp e es aba ec o, pu o, na u al en línea. Los o os se e o cían como sacaco chos, con los dedos le an ados, y los apoyaban con a los cos ados del o o, des- pués que el cue no había pasado, pa a da una alsa imp esión de pelig o. Luego, odo lo que e a also ·e a malo y daba una sensación desag adable. El o eo de Rome o enía una emo- ción eal, po que conse ó la absolu a pu eza de las líneas en los mo imien os y, siemp e quie o y anquilo, dejando pasa los cue nos odo lo más ce ca de él. No u o que pone de elie e su p oximidad. B e io que algo e a he moso si se hacía ce ca del o o, e a idículo si se hacía a una p uden e dis-· ancia. Le ·con é cómo desde la mue e de Joseli o, odos los o e os habían ido desa ollando una écnica que simulaba la apa iencia de pelig o pa a da una sensación de emoción y engaño, mien as que en ealidad el o e o es aba segu o. Rome o enía «lo iejo»: conse a la pu eza de líneas a a- 22 Jacobo Co ines To es és del máximo pelig o, mien as dominaba al o o haciéndo- le que se die a cuen a de que no lo podía alcanza , en an o lo p epa aba pa a la es ocada» (Hemingway, 1962: XV, 141 ). Según es a ap eciación, Ped o Rome o e a el con inua- do de la mejo adición, el , que conse aba la pu eza en e a los co up o es, el a is a que p ac icaba la e dad de la lidia que había de culmina con la mue e. del o o. No se puede hace mayo elogio de un o e o. Desc i o con ales cualidades écnicas y a ís icas, se le p esen a además co no un homb e <<nada eng eído o jac ancioso» (pág. 146), que hablaba de su abajo como de algo comple amen e ajeno a sí mismo. Un se así, sencillo, alien e, a is a y guapo, enía que encende la llama amo osa en e las espec ado as, y en la no ela había una de excepción: la ci ce del g upo, la i esis- ible e impulsi a Lady B e , con la que al o e o se le ha á ene un apasionado omance. Años más a de acla a ía el p opio Hemingway: «Todo lo que en ese lib o se na a ace - ca de la co ida es exac amen e lo que sucedió. El es o, lo que ocu e ue a de la plaza, es pu a in ención, Caye ano lo ·sabía y nunca se quejó de la ob a» (He ningway, 1986: 3 7). El Niiio de la Palma, ansmu ado en Ped o Rome o, e a el o e o que necesi aba una na ación como Fies a. E a el o e o de la espe anza, el que iba a es au a y eno a el pano ama au ino, el o e o con el que podían soña los a i- cionados, an o los cas izos que le eían como aquel que a oja a a los me cade es del emplo de la Tau omaquia, como los nue os que p oyec aban en él una idea omán ica de España, al el caso del pe sonaje cen al de la no ela, el ame icano enido de Pa ís que descub ía en el uedo «el único luga donde se puede e la ida y la mue e» (Hemingway, 1977: 8). Pe o pa a el esc i o ese en usiasmo O dóñez en Hemingway Fig. n .º 2. -Caye ano O dóñez, Niíio de la Palma, en mayo de 1936 (apud Abad Ojuel, 1988: 68). 23 30 Ja co bo Co ines To es mane a o denada y azonada de lle a las es e apas de la lidia hacia el de ini i o inal de la mue e del o o, y en es o aún le e a supe io . Más adelan e con inúa: «La p ime a ez · que i a An onio O - dóñez me di cuen a de que podía ealiza odos los pases clási- cos sin engaño, de que e a capaz de ma- a bien si se lo p o- ponía y de que e a un genio con la capa. Comp endí que po- seía las es g andes cualidades de un ma- ado : co aje, habili- dad en su p o esión y g acia an e un peli- g o mo al» (He- mingway, 1986: 38). Valo , écnica y belleza an e . el pelig o, la inidad esencial en el a e Fig. n .º 4.- Hemingway en el callejón (apud Abad Ojuel, 198 8: 17 5) . de o ea . O dóñez, pues; es á ca ac e i- zado desde el p incipio, an es aun de que comience la acción . del Ve ano, como un hé oe sin ca encias. De ás de él es á sin duda la somb a del pad e, la he encia clásica que lo en onca con la mejo adición de la supues a escuela ondeña, pe o O dóñez en Hemin gw ay 31 . . ~:'O · - ~ . J.~ .. ~.z 11~ i . . '· , ' ' " . . . . -- . - .. - . . .___. l Fig. n.º 5. -An onio O dóñez al na u al (apud Abad Ojuel, 1988: 183). 32 Jacobo Co ines To es ya no hay emo a la desilusión. El p opósi o del esc i o de no inicia nue as amis ades con o e os po o una se ha des- anecido. El es el p ime o en no segui los buenos consejos que se dio a sí mismo o que le inspi a an sus emo es. T as habe lo is o o ea de la mane a desc i a, iene luga el p i- me encuen o pe sonal. Hay en esa dese ipción ci cuns an- cias que ecue dan a las del encuen o con el pad e, po ejem- plo el mismo escena io: la habi ación del ho el, y an e el mismo es igo: en Fies a Mon oyá y aquí Juani o Quin ana , acompañado de Jesús Có doba, pe o exis en ambién sus an- ciales· di e encias. An es de en a en ellas, eamos cómo se desa olla la escena: «An onio yacía desnudo en la cama excep o po una oalla colocada a mane a de hoja de pa a. Lo p ime o que ad e í ue on sus ojos: los ojos más neg os, b illan es y aleg es de cuan os ·se han is o, jun o con una maliciosa son isa de pille e, y no pude e i a ad e i los cos- u ones qµe enía en el muslo de echo. An onio me endió la mano izquie da, pues se había hecho un eo co e en la de e- cha con el es oque al ma a al o o, e in i ó: »- Sién ese en la cama. Dígame, ¿soy an bueno como mi pad e? »Así que, con emplando aquellos ojos ex años, desa- pa ecida su son isa jun o con cualquie duda ace ca de si se í- amos amigos, le asegu é que e a mejo que su pad e y le expliqué lo bueno que és e había sido. Luego, hablamos de su mano. A i mó que ol e ía a o ea al cabo de dos .días. El co e e a p o undo pe o no había a ec ado los endones ni los ligamen os. Le anuncia on la con e encia que había pues o a su no ia, Ca men, hija de Dominguín, su apode ado, y he - mana del ma ado Luis Miguel, po lo que salí de la habi a- ción pa a aleja me del elé ono. Cuando concluye on me des- O dóñez en Hemingway Fig. n .º 6. -Caye ano y An onio O dóñez en 1958 (apud Abad Ojuel, 1988: 203). 33 34 Ja co bo Co ines To es pedí. Aco damos e nos con Ma y en El Rey Noble y desde en onces hemos sido amigos» (Hemingway, 19 .86: 39). Allí, en Fies a, el dies o apa ecía e guido, de pie, es- ido o e es ido con sus sag ados o namen os, an es de o- ea . Aquí, en El Ve ano, al hijo se le p esen a echado en la cama, casi desnudo, después de habe es ado en la plaza. En uno, en Ped o Rome o, le llamó la a ención la neg u a del pelo b illando bajo la luz eléc ica; en el o o, An onio, el neg o de los ojos, b illan es y aleg es, pe o además las cica- ices del muslo. Uno es á se io, el o o son íe maliciosamen- e como un pille e. Uno inclina la cabeza al da le la mano y se mues a dis an e, el o o le iende la izquie da a causa de la he ida en la de echa y le in i a cómplicemen e a sen a se en su cama. Aquél le hace una p egun a in ascenden e en inglés (si asis i á a la co ida), és e una en español que e e- la las dudas o las ansias de que se le con i men sus deseos más ín imos (¿soy an bueno como mi pad e?). La espues a del esc i o no sólo es a i ma i a, sino que gana en elie e al ei indica la bondad del p ogeni o . En Fies a no había más diálogo con el o e o; aquí hablan sob e la mano he ida. Ped o Rome o apa ecía como un se soli a io, sin más com- pañía que su mozo de es oques y los es sa éli es; An onio, odeado de ca iño, con el a iso de la con e encia de la no ia. En e Rome o y Ba nes no hubo nada -apa e de admi ación- as el encuen o, en odo caso celos a causa de la compe en- cia po B e ; en e An onio y E nes o, una amis ad c ecien e que du a á has a la mue e. Dos encuen os, en consecuencia, muy dis in os y e elado es de dos e apas di e en es: la de aquella ju en ud u bulen a y ágil en las ilusiones, y la de la madu ez, más se ena, aunque no menos i alis a, y sus en a- O dóiiez en Hemingway 35 da en una apues a más sólida. En la p ime a el pun o de is a del esc i o e a el del ecién iniciado en los mis e ios que se deslumb aba con los b illos; en la segunda, el de quien e o - na con ojo c í ico y no se deja engaña po espejismos. Fig. n.º 7. -Hemingway dispa a sob e un ·ciga illo que sos iene An onio O dóñez con su boca (apud Hemingway, 1986: 125). Todo es e p ime encuen o del esc i o con el o e o a encaminado a p esen a a los lec o es el pe sonaje que p o agoniza á la na ación, po que El e ano pelig oso es epo aje pe iodís ico, y· del ·mejo , pe o es al mismo iempo un apasionan e ela o, con el empleo de leyes y ecu sos p o- pios del géne o na a i o. Po eso no hay que busca en la ob a una ealidad ni más allá ni más acá de la li e a ia, aun- que es o no suponga que sea pu a icción y que no haya 36 Jacobo Co ines To es conexión en e ida y li e a u a. Digámos, an e odo, que al y como nos ha llegado a los lec o es españoles El e ano pelig oso esa elación se hace más di icil de es ablece en cuan o lo que enemos en e las manos no es el ex o o igi- nal del esc i o , sino la aducción de una sín esis elabo ada po sus edi o es. Sabido es que as el éxi o de El iejo y el ma , publicado po en egas en la e is a Lije, le enca ga on · a Hemingway un epo aje au ino de 10.000 palab as pa a ~l mismo semana io. El Nobel se en usiasmó con la p opues a, aco ó pe sonajes, iempo y espacio -la i alidad en e An onio O dóñez y su cuñado Luis Miguel Dominguín du an e el e ano de 1959- y se lanzó a esc ibi supe ando con mucho el enca go. Elabo ó un ex o de 120.000 palab as que los edi o es se nega on a ep oduci en su o alidad, pa a lo cual enca ga on a A. E. Ho chne , amigo de Hemingway y compañe o de aquel iaje, que lo eduje a a 70.000, que . ue el que apa eció en la e is a y que pós umamen e se compendió en las 45.000 de la e sión del lib o publicado en 1984. En es e ex o, educido a lo esencial del oluminoso manusc i o, es en el que me baso pa a aza es as obse a- ciones, p o isionales y limi adas, has a an o no puedan cons a a se con el inaccesible o iginal. El lib o, en la edición española de la edi o ial Plane a, apa ece di idido en XIII capí ulos, p ecedido de un p ólogo i mado po James A. Michene , donde se in o ma de los a a- a es del manusc i o. Los dos p ime os capí ulos, en los que se p esen an a los dos i ales, ecogen las es ancias del esc i o en España en los años de 1954 y 1956. Funcionan como una in oducción a la his o ia que comienza p opiamen e en el capí ulo III con la llegada del esc i o y su séqui o, a p inci- O dóí 'iez en Hemingway 37 pios del e ano de 1959, pa a asis i al duelo en e los o e os. Luis Miguel había decidido e o na a los uedos en 1953 y se encon aba en onces en la pleni ud de sus o mas. Apode ados y emp esa ios, conscien es del buen momen o po el que a a- esaban los dos dies os, decidie on en la empo ada de 1959 o ganiza una se ie de es ejos en los que in e inie an jun os . Fig. n.º 8.- Luis Mi guel Dominguín en un pase na u al (apud Hemingway, 1986: 169). La i alidad siemp e había· sido uno de los ing edien es de la ies a desde los iempos de F ascuelo y Laga ijo, Gue a y Bombi a, o Joseli o y Belmon e, pe o esas compe encias e an muchas eces más ic icias que eales, más mo idas po in e- 38 Jacobo Co lines To es eses económicos que po i alidades pe sonales. También en es a ocasión pa ece se así, pe o Hemingway ap o echó la ci - cuns ancia pa a es ablece en su epo aje un e dade o duelo a mue e en e los dos o e os, una i alidad con esonancias in e nacionales, un en en amien o pe sonal que anunciaba iba a se d amá ico, pelig oso y que pod ía esul a mo al. El epo aje, di igido a un amplísimo público con mayo ía in e - nacional de no a icionados, buscaba in e esa con el suspense de una compe encia in en ada la con inuidad y el éxi o de las sucesi as en egas. Pa a es o e a necesa io, una ez p esen a- do en las p ime as páginas el p o agonis a, An onio O dóñez, como el hé oe sin acha, busca le inmedia amen e un i al digno de su ca ego ía, y es e papel de an agonis a ue el elegi- do pa a Luis Miguel Dominguín, au op oclamado como el núme o uno, que a su ez e a su cuñado. Conscien e o incons- cien emen e, Hemingway seguía la ecomendación a is o éli- ca del pa en esco, o mulada en la Poé ica, pa a po encia los e ec os d amá icos de la agedia, pues no ol idemos que años an es había de inido las co idas como e dade as agedias en el sen ido clásico del é mino. Las simpa ías del esc i o es aban cla as desde el p in- cipio; no engañaba con ello a sus lec o es. Hemingway op a po O dóñez y le some e a un du o camino de pe ección en en ándole a un pelig oso i al: El p ecio se á su sang e y · el gala dón inal la ic o ia sob e el con incan e, que am- bién sabo ea á o os iun os y deja á eñida de ojo la a ena de los uedos. La c ónica de es a i alidad es á esc i a con el es ilo igo oso, p eciso y suge en e que ca ac e iza la p osa del Nobel. Es como una g an película en la que se an dosi- icando las escenas de dolo y iun o en ese cambian e esce- O dóñez en Hemingway 39 na io de la a iada geog a ía de España. A en o siemp e a cuan o eía den o y ue a del uedo, a las imágenes ex e io- Fig. n.º 9. -An onio O dóñez es sacado de la plaza as ecibi una co nada el 30 de mayo de 1959 en A anjuez (apud Hemingway, 1986: 108). es, pe o ambién a sus imágenes in e io es, sus ecue dos, sue- ños y deseos, el esc i o ue mo- delando la ima- gen de su pe so- na Je. An onio O dóñez es al- guien que cada ez iene más con ianza en sí . . mismo y se sien- e más segu o, un león que se supe- a con las he idas ecibidas; un o:. e o madu o, un homb e alien e y aleg e al que le gus a mo a se de los asun os más se ios (Heming- way, 1986: 64), capaz de en en a se a odo lo que salie a de un o il (ibíd. pág. 72), que lidiaba bajo una mezcla de bea i ud y abia in e- ligen e (ibíd. pág. 87), que al son de la música, esul aba an 46 Ja cobo Co ines To es Hemingway ol ió de nue o a España al año siguien e, pe o ya no e a ni somb a del que ue. En e mo y debili ado, some ido a inhumanos a amien os de elec ic shocks, inca- Fig. n. º 14. -An onio O dóñez, con su pad e el Niño de la Palma y E nes Hemingway (apud Abad Ojuel, 1988: 203). paci ado pa a segui esc ibiendo, decidió saca la mue e de su bolsillo y encon a se con ella en la e e nidad. Ocu ía en su casa de Ke -chum, en las íspe as de los san e mines de 1961. Aquí, en su Ob a, dejaba su isión del mundo, su isión de los o os, desde la ju enil Fies a has a el madu o Ve ano. En es os 1 ib os, dos o e os de Ronda, un pad e y un hijo, Caye ano y An onio. En es e úl imo c is alizó la acción de inida que buscó con an o ahínco, esa pleni ud del sen i- O dóñez en Hemingway 47 mien o de la ida y la mue e que le p odujo an a elicidad. El An onio O dóñez de Hemingway es un hé oe li e a io hecho a la medida del deseo del esc i o , es la culminación de Fi g. n.º 15. - El Ta jo de Ronda (apud Abad Ojuel, 1988: 13 !). un p oceso que se había iniciado mu- chos años an es, pe o ese pe sonaje esponde al mismo iempo a la eali.,.. dad en la que se basó. Cuan o he leído de O dóñez en Hemingway pa- ece coincidi con lo que han dicho o os de su majes- uoso y clásico o eo. Desde luego coincide plena- men e con aquel O dóñez que u e la sue e de . p esen- cia en aquellas goyescas c epuscu- la es, ·en su Ronda na al, una de las cunas del o eo y la ciudad que es oda ella un escena io omán ico. Y me iene a la memo ia odo lo eliz que yo ui en aquellas ocasiones en e los buenos ami- gos, el ino gene oso, el espec áculo del Tajo, la majes ad de la Se anía, la belleza de su plaza de pied a, pe o sob e odo 48 Jacobo Co ines To es g acias al sen imien o del o eo de An onio O dóñez, al o y hondo, como la misma Ronda. G acias, maes o, po lo mucho que has hecho y po es a hoy en e noso os. O dóñez en /-/ e ming way 49 BIBLIOGRAFÍA Abad Ojuel, An onio (1988): Es i pe y au omaquia de An onio O dóñez, Mad id, Espasa-Calpe. González T oyano, Albe o (1988): El o e o, hé oe li e a io, Mad id, Espasa-Calpe. Hemingway, E nes (1962): Fies a, e sión cas ellana de José Mo a y John E. Hausne , Ba celona, Plaza & Janés. ___ (l 977): Mue e en la a de, aducción de Lola Aguado, Ba celona, Plane a. ___ (1986): El e ano pelig oso, in oducción de James M. Miche~e , aducción de León Ignacio, Ba celona, Plane a. · I iba en, José Ma ía (1984): Hemingway y los San e mines, Pamplona, Edi o ial Gómez-Edy el.