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El humor en Mafalda y la crítica social: una relación consolidada

Author: Soto Morattori, Pablo
Year: 2025
Source: https://idus.us.es/bitstreams/230cf3c4-a3fa-4780-b382-75dba0bda8b9/download
1
El humo en Ma alda y la c í ica
social: una elación consolidada
FACULTAD DE FILOLOGÍA
G ado en Filología Hispánica
Cu so académico 2024/25
Au o : Pablo So o Mo a o i
Tu o a: Na alia Fe nández Rod íguez
2
ÍNDICE
RESUMEN ........................................................................................................................................................ 3
1. OBJETIVOS Y METODOLOGÍA ..................................................................................................... 4
2. UNA APROXIMACIÓN A LOS ORÍGENES DE LA HISTORIETA MODERNA ............. 5
3. IMPACTO Y POPULARIDAD DE LA TIRA CÓMICA .............................................................. 8
4. MAFALDA, JOAQUÍN LAVADO, ALIAS “QUINO” .............................................................. 12
4.1. CONTEXTO HISTÓRICO Y SOCIAL DE LA OBRA ........................................................... 14
4.2. MAFALDA: UNA REPRESENTACIÓN DE LA SOCIEDAD, CLASE MEDIA,
MODERNIZACIÓN Y AUTORITARISMO .......................................................................................... 16
4.3. EL HUMOR Y LA CRÍTICA SOCIAL ........................................................................................ 21
4.4. APROPIACIÓN DE MAFALDA EN LOS MEMES ACTUALES. COMPARACIÓN
CON LAS TIRAS ORIGINALES .............................................................................................................. 24
4.5. MAFALDA EN LA ACTUALIDAD: TRASCENDENCIA Y LEGADO .......................... 28
5. CONCLUSIÓN ..................................................................................................................................... 29
BIBLIOGRAFÍA ............................................................................................................................................ 30
3
RESUMEN
La his o ie a, ambién conocida como cómic, es una de las o mas más influyen es de
comunicación isual y na a i a en la cul u a con empo ánea. A a és de la combinación de
imágenes y ex o, la his o ie a ha log ado no solo cau i a a gene aciones de lec o es, sino
ambién con e i se en un eflejo de las dinámicas sociales, polí icas y cul u ales de cada
época. “El humo en Ma alda y la c í ica social: una elación consolidada” iene como obje i o
cen al p o undiza en la i a cómica, omando la ob a Ma alda (1964 – 1973, Joaquín
Sal ado La ado Tejón, alias “Quino”) como eje e eb ado , es udia la c í ica social
exis en e en la ob a, y la ap opiación en la cul u a con empo ánea, analizando su influencia
en o as o mas de exp esión a ís icas ac uales y su cons an e ein ención en un mundo
digi alizado.
4
1. Obje i os y me odología
El obje i o de es e es udio es ealiza un análisis c í ico de la ob a cumb e del humo is a
g áfico Joaquín Sal ado La ado Tejón, alias “Quino”, Ma alda (1964 – 1973), una de las i as
cómicas más des acadas en habla hispana. Pa a lle a a cabo dicha a ea, es p eciso si ua la
ob a en el géne o al que pe enece, la his o ie a mode na. La jus ificación po la que he
que ido in es iga sob e Quino y su Ma alda es po la excelencia y o iginalidad con la que
ep esen a la ealidad social y polí ica de los años 60 y 70 en A gen ina, el ma a illoso uso de
la i onía, la sá i a y el humo pa a cues iona p oblemas globales, así como su ca ác e
uni e sal, que la ha lle ado a se aducida a nume osos idiomas. Den o del géne o de la i a
cómica en A gen ina, el p oceso comunica i o de Ma alda llegó a supe a los códigos
pa icula es. Quino plasmó g áfica y e balmen e si uaciones co idianas cuya emá ica
sob epasó el con ex o inmedia o, po que su humo esul a comp ensible ambién en o as
sociedades, si uaciones y con ex os. De es e modo, Ma alda iene la capacidad de c uza las
on e as de su país y con e i se en un emblema di ulga i o aplicable a cualquie sociedad
y a cualquie época.
Además, Ma alda u o un su gimien o de lo más o iginal, que no ha ía pensa que end ía el
emendo éxi o que se le econoce ía luego. A pesa de las du as c í icas que la p o agonis a
lanzaba “a la soziedá de consumo”, como la llamaba Guille, su nacimien o se debió en buena
medida a un a did publici a io.
En cuan o al esquema que segui emos, se comenza á haciendo una con ex ualización del
géne o donde se enma ca la ob a, con inua emos cen ándonos en el o ma o del humo
g áfico, en sus peculia idades, y en la p esen ación de Ma alda, pa a e mina con una eflexión
de las es a egias u ilizadas pa a la c eación del humo y la ap opiación de Ma alda en los
memes ac uales, siendo u ilizado el mismo pe sonaje en o o con ex o social, polí ico y has a
geog áfico.
5
2. Una ap oximación a los o ígenes de la his o ie a mode na
La his o ie a es el esul ado de una la ga e olución en la comunicación isual y na a i a, que
encuen a sus aíces en di e sas o mas de ep esen ación pic ó ica y secuencial a lo la go de
la his o ia. Su ge de la hib idación en e imagen y ex o, po lo que se a icula un lenguaje
isual y o o e bal. En cul u as como la egipcia, se encuen an an eceden es de es as
ep esen aciones pic ó icas que na an his o ias con una es uc u a secuencial. Sin emba go,
la consolidación de la his o ie a como medio de masas imp eso es á es echamen e ligada a
los a ances ecnológicos del siglo XIX en Es ados Unidos y Eu opa.
La in e acción en e la imagen y la palab a en iquece el mensaje, de mane a que añade capas
y ma ices de sen ido a lo enunciado. Desde los comienzos mismos de la esc i u a se
empleaban ilus aciones pa a complemen a o e o za el con enido ex ual, como puede
obse a se en el Código de Hammu abi
1
, da ado hacia el año 1750 a.C., donde las figu as
esculpidas en pied a son acompañas po leyes g abadas, apo ando con ex o y au o idad al
mensaje
2
.
3
1
Es uno de los conjun os de leyes más an iguos y mejo conse ados.
2
Es a compañía de la imagen es habi ual desde que su gió la palab a esc i a (li e a u a) y pa ece en sus
exp esiones echa de menos la pa e isual (pin u a). Se debe eco da que es a isión siemp e es á p esen e en
la pe cepción de la g áfica. De aquí el o igen del diseño g áfico, cuya p e ensión es, po deci lo de o ma sencilla,
obse a ambos medios, elaciona los y a moniza los.
3
Imagen ex aída de h ps://auladehis o ia.o g/codigo-de-hammu abi-comen a io/

6
Es el desa ollo de la li og a ía
4
y su combinación con la máquina de apo al ededo de 1830
lo que pe mi ió la p oducción masi a de imágenes imp esas a bajo cos o, acili ando así el
acceso de las clases popula es a es as publicaciones ilus adas. Es e a ance ecnológico, jun o
con la c ecien e al abe ización y el auge de la p ensa, sen ó las bases pa a la p oli e ación de
publicaciones popula es que combinaban imágenes y ex o, ma cando el inicio de la his o ie a
mode na. In es igado es como Jiménez Va ea han des acado cómo la apa ición de es as
publicaciones popula es p o ocó la expansión de la his o ie a como una nue a o ma de
en e enimien o cul u al
5
.
En es e p oceso des aca la figu a de Rodolphe Töpffe , conside ado el iniciado y p ime
eó ico del géne o, quien en 1827 comenzó a c ea ela os ex ensos median e ilus aciones
acompañadas de ex o, log ando en elaza la na a i a con la sucesión de imágenes. En un
p incipio, es e ipo de ela os ue on esc i os de mane a p i ada, sin a án de publicación y
mo i ado únicamen e po el deseo de en e ene a sus alumnos y amigos. Es as piezas
empeza on a dis ancia se de la sucesión de dibujos es á icos que se enían o eciendo
an e io men e, dando comienzo a la au én ica his o ie a. En sus “no elas es ampas”, como
él mismo las llamaba, la na a i a fluía con espon aneidad y cohe encia.
El abajo de Töpffe mos aba una meno p eocupación po la ep esen ación clásica del
espacio albe iano
6
, algo que la o og a ía ya podía o ece de mane a au omá ica
7
. La
o og a ía, apa e de su u ilización como ins umen o documen al y medio pa a cap u a la
ealidad, se con i ió en un ehículo pa a ansmi i ideas, emociones y es é icas. A pa i de
es os a ances, su gie on el cinema óg a o -basado en la sucesión de o og amas- y la
his o ie a -con ilus aciones secuenciales-, dos medios inno ado es que ab ie on caminos
exp esi os inédi os. Ambos se consolida on como pla a o mas c ea i as con un ue e
componen e lúdico, capaces de combina na a i a e imagen en o ma os accesibles y
p o undamen e influyen es
8
.
4
“La li og a ía es un p oceso de imp esión que consis e en aza un dibujo o ex o sob e una pied a calcá ea,
po osa, con capacidad de abso be an o la g asa como el agua.”
h ps://www.ucm.es/quides libe /li og afia#:~: ex =La%20li og a ía%20es%20un%20p oceso,ácido%20ní
ico%20y%20goma%20a ábiga.
5
Jiménez Va ea, 2006, p. 192.
6
En los a ados De pic u a (1435) y De e aedifica o ia (1452), Leon Ba is a Albe i sen ó las bases de la pin u a
mode na desa ollando las ideas sob e la pe spec i a y el espacio, ambos concep os basados undamen almen e
en la búsqueda de la p opo ción y la sime ía con el obje i o de alcanza la belleza.
7
Jiménez Va ea, 2006, p. 193.
8
Ál a ez Junco, 2016, p. 60.
7
En cuan o al con enido, Töpffe eo izó ace ca de lo no edoso del medio que había
desa ollado, dis inguiendo en e dos o mas de esc ibi “cuen os”: el cuen o adicional con
una di isión en capí ulos, líneas y palab as, y su “cuen o de imágenes”, denominado así po
la sucesión de imágenes que lo ca ac e izaba
9
.
Po lo an o, la no edad y lo e oluciona io de la ob a de Töpffe es á en la in e dependencia
de imagen y ex o, una elación que a más allá de un me o ela o esc i o acompañado de
una ilus ación. A di e encia de o os medios en los que la imagen solo complemen a la
na a i a ex ual, en la his o ie a ambos elemen os se a iculan de mane a insepa able pa a
cons ui un significado. Aunque en muchos casos la elación en e ambos es edundan e,
cada canal en iquece al o o con ma ices que se pe de ían si se los conside a a aisladamen e.
Así, la his o ie a es ablece su p opia lógica in e na, donde el lenguaje isual y el esc i o se
usionan pa a c ea un discu so na a i o único.
La ob a cla e de Töpffe se emon a a 1833, año en el que edi ó His oi e de M . Jabo . El
con enido de la ob a lo esume Manuel Ba e o de la siguien e o ma:
“Los a a a es po los que pasa el seño Jabo alcanzaban un g ado de complejidad y
c í ica social no ap o pa a los niños de en onces, es á cla o, y no ue aquélla una ob a aislada
u obscu a. Töpffe insis ió con ese inno ado modelo y publicó unas cuan as ob as más:
M . C épin y M . Vieux.
10
”
Es a endencia ue con inuada en la ob a del ca ica u is a alemán Wilhelm Busch, publicada
a pa i 1859 en di e sos semana ios ilus ados y que iene su pun o culminan e en la c eación
de los a iesos he manos Max und Mo i z (1865), conside ados los p ime os pe sonajes de
his o ie as enca nados en dos niños
11
.
A lo la go del siglo XIX, las na aciones que combinaban imágenes y ex o se mul iplica on
y la influencia de Töpffe no a dó en ex ende se po F ancia, donde inspi a ía a des acados
au o es como Cham (Amédée de Noé), Nada (Felix Tou nachon), Gus a e Do é y
Ch is ophe. Las ob as de es os ilus ado es anceses se publica on en e is as como La e ue
9
Ponce Má quez, 2010, p. 129.
10
Ba e o, 2007, p. 7.
11
Véase no a 9.
8
comique a l’usage des gens se ieux, Le Jou nal pou Ri e, Le Cha Noi , Le Pe i F ançais Illus é y Le
Jou nal de la Jeunesse
12
.
3. Impac o y popula idad de la i a cómica
Desde p ác icamen e sus inicios, el medio de la his o ie a ue o ien ándose hacia dos
o ma os, las his o ie as de a en u as y las i as cómicas. Las p ime as, cuyo ejemplo más
ípico son los cómics de supe hé oes, hoy día suelen publica se en olúmenes independien es
o en e is as especializadas. Es as na aciones se desa ollan a lo la go de a ias páginas y
suelen con inua du an e a ios núme os. Las segundas, en cambio, apa ecen en pe iódicos
y e is as popula es, son mayo men e au oconclusi as y buscan gene a humo en apenas
unos pocos cuad os
13
.
El o igen del géne o puede as ea se en el siglo XIX en Reino Unido, cuando una se ie de
ilus ado es b i ánicos empeza on a idiculiza el pode a a és de his o ie as. Los a ances
li og áficos y el auge de la p ensa en ese pe iodo acili a on su ápida di usión y
popula ización. En un con ex o ma cado po al os índices de anal abe ismo, los cuales no
comenza ían a disminui significa i amen e has a bien en ado el siglo XX, es as
publicaciones sa í icas encon a on un público amplio, sen ando las bases del humo g áfico
y la ca ica u a
14
.
En poco iempo, las i as cómicas comenza on a ci cula po odo el mundo, y algunos
pe sonajes llega on incluso a con e i se en el p incipal a ac i o de sus espec i os
pe iódicos. El modelo p opues o po los dia ios no eame icanos, suplemen os a odo colo
con dibujos ca ica u escos y que ag adaba a las amilias, u o un impac o inmedia o y
a asado , log ando una g an acep ación en e el público. El obje i o de es as i adas en un
p incipio e a, undamen almen e, hace c ece al dia io donde e an publicadas. Dicha a ea
se lle aba a cabo median e la c eación de es as en e enidas i as que, además, se ían como
medio de al abe ización pa a los inmig an es de Es ados Unidos que no sabían inglés.
12
F u os Es eban, 2008, p. 4.
13
Ma ignone y P unes, 2008, p. 12.
14
Mo e a He nández, 2018, p. 21.
9
Es a popula idad de las i as cómicas y sus conocidos pe sonajes desa ó in ensas dispu as
en e los g andes magna es de la p ensa, es céleb e la de Hea s y Puli ze , quienes compe ían
po con a a a los dibujan es más econocidos.
15
A finales del siglo XIX, an o en Eu opa como en Es ados Unidos, los dia ios ecu ían a
di e en es es a egias pa a a ae el mayo núme o de lec o es y consolida su dominio en el
me cado. Como decíamos al inicio, los a ances en los sis emas de imp esión en Es ados
Unidos pe mi ie on la inco po ación de páginas a colo en los suplemen os dominicales. Fue
en una de es as páginas del dia io New Yo k Wo ld donde, en 1895, apa eció po p ime a ez
una iñe a del guionis a, pin o y dibujan e es adounidense Richa d Fel on Ou caul ,
p esen ando a su pe sonaje “The Yellow Kid”. Con es e pe sonaje, un chico es ido con un
la go camisón ama illo, de los ba ios popula es de Nue a Yo k, consiguió sen a las bases
de la his o ie a como la concebimos en la ac ualidad: secuencia de imágenes consecu i as
pa a a icula un ela o, la p esencia de un pe sonaje es able a lo la go de la se ie y la
in eg ación del ex o den o de la imagen con un p opósi o esencialmen e lúdico
16
.
17
15
Ilus ación de la dispu a en e Hea s y Puli ze . Imagen ex aída de:
h ps://loc.go /pic u es/ esou ce/ppmsc.02832/
16
Véase no a 9.
17
Yellow Kid (1895 – 1898), de Richa d F. Ou caul . El llamado “Niño Ama illo” e a el pe sonaje p incipal de
la conside ada p ime a comic s ip, la Hogan’s Alley. Es e niño, con un ama illo mo i ado sob e odo po azones
16
El pe sonaje de Ma alda es, po an o, una niña adelan ada a su iempo. No solo cues iona la
si uación polí ica y social de su país, sino ambién o os aspec os undamen ales de la
humanidad. Sus eflexiones, muchas eces p o ocado as, desa ían an o a los adul os que la
odean como al público lec o . Como obse ado a c í ica del mundo, Ma alda u iliza el
humo y la sá i a pa a pone en e idencia las con adicciones del compo amien o humano,
los alo es adicionales y las dinámicas de la sociedad con empo ánea.
4.2. Ma alda: una ep esen ación de la sociedad, clase media, mode nización
y au o i a ismo
Como hemos mencionado, la ob a pone en escena una ep esen ación de una amilia nuclea
ípica de la época, con dos hijos y una di isión de oles donde el pad e es el p o eedo y la
mad e se dedica al hoga . Si bien es e modelo no e a nue o en la A gen ina de los años
sesen a -pues desde p incipios del siglo XX la asa de na alidad había disminuido y la de
nupcialidad había aumen ado-, la singula idad de la amilia de Ma alda adica en los
elemen os que la conec an con su iempo
37
.
Las inquie udes “mode nas” de los pad es, eflejo de los cambios cul u ales y sociales en
cu so, y las cons an es con on aciones de Ma alda con ellos, gene an un con as e que do a
a la his o ie a de una mi ada ac ualizada y c í ica sob e la amilia adicional. A a és de es e
núcleo amilia , Ma alda abo da ensiones gene acionales y cues iona alo es a aigados,
apo ando una isión i ónica y eflexi a sob e la sociedad de su iempo.
La i a se p opuso mi a el mundo desde los ojos de una niña que comenzaba su escola idad.
Es a niña de clase media i ía con sus pad es en un pequeño depa amen o de algún ba io
po eño de las ciudad de Buenos Ai es. La condición p oblemá ica de los sec o es medios y
su ines able inse ción en el colec i o social, apa ece desde el inicio de la i a cuando Ma alda
p egun a a su pad e ace ca de la condición social de la amilia
38
.
37
Cosse, 2014, p. 30.
38
Aboy, 2011, p. 180.

17
39
Quino, “Ma alda”, en P ime a Plana, núm. 109, 1 de diciemb e de 1964.
Quino, como él mismo explicó, modificó la e sión o iginal de Ma alda pa a ajus a la a P ime a
Plana, adap ando cie os elemen os en sin onía con la línea edi o ial mode nizado a del dia io.
Pa a ello, eliminó e e encias al pasado y e o zó las conno aciones con empo áneas. Uno de
los cambios más significa i os ue la mode nización de la figu a del pad e. Sin emba go, la
modificación más p o unda ocu ió en la composición de la amilia. En la e sión inicial -
concebida pa a campaña publici a ia de los elec odomés icos Mansfield-, Ma alda enía un
he mano. En la e sión defini i a, el pe sonaje masculino había sido eliminado, dejando a la
niña como p o agonis a. Así, la he mana, que en un p incipio enía un ol secunda io, se
con i ió en el eje na a i o de la his o ie a y mo o a gumen al, impulsando sus diálogos y
eflexiones
40
.
Quino cons uyó su ob a en o no a las b echas gene acionales y a la capacidad de los más
jó enes pa a cues iona el mundo es ablecido. En Ma alda los adul os quedan ecuen emen e
dislocados y desampa ados en e a las p egun as y afi maciones de los jó enes,
especialmen e de la p o agonis a. A a és de es e con as e, la his o ie a eflejaba la ensión
en e adición y mode nidad, dejando en e idencia las inconsis encias del pensamien o
adul o.
Uno de los ejemplos más icónicos de es a dinámica se da en la p ime a i a, cuando Ma alda,
con su habi ual anqueza, se da media uel a decepcionada al cons a a que su pad e no es
el mejo del mundo. La exp esión de so p esa de él es un eflejo del sen imien o que sien en
39
Toda Ma alda, 1997, p. 543.
40
Véase no a 37.
18
los adul os an e las inespe adas p o ocaciones de los niños. Con es e ipo de escenas, Quino
no solo cons uyó un humo basado en la i onía y la e nu a, sino que ambién puso en
discusión el ol de la au o idad y la agilidad de las ce ezas de los mayo es en e a una
gene ación inquie a y desafian e.
41
Quino, “Ma alda”, en P ime a Plana, 29 de sep iemb e de 1964.
Es a deses abilización del mundo adul o se mos aba ambién en la figu a de Raquel, la mamá
de la “niña in elec ualizada”, esposa y mad e ull ime, que ep esen aba el ideal de la muje
domés ica y ma e nal cons uido po las polí icas, los sabe es y los discu sos de las éli es
in elec uales, el Es ado y la Iglesia en las p ime as décadas del siglo XX. Raquel ep esen a
un modelo de muje que pa a los años sesen a ya es aba en plena ans o mación,
comenzando una c ecien e inse ción emenina en el me cado labo al y en la educación
supe io
42
. De hecho, los cambios e an isibles en las es adís icas: el abajo emenino
aumen ó del 21,7% en 1947 al 24,8% en 1970 en la población económicamen e ac i a, con
un c ecimien o aún mayo en Buenos Ai es. Además, cada ez más muje es accedían a la
educación supe io , lo que les ab ía nue as opo unidades p o esionales y cul u ales. La
p opia p ensa mode nizado a de la época, como P ime a Plana, p omo ía imágenes de
muje es independien es y libe adas, como la a is a Delia Puzzo io, quien p oclamaba que
las muje es que ían “hace los que nos dé la gana”. Quino pone en boca de la pequeña
p o agonis a los cues ionamien os e impugnaciones a un modelo de domes icidad, asen ado
en una di isión de oles que -como han mos ado las in es igaciones an e io es- había
comenzado a ag ie a se sob e el final de los años cincuen a.
La niña sien e escasa es ima po el ol desempeñado po su mad e, y le ep ocha
ecu en emen e la decisión de habe enunciado a su p oyec o pe sonal, al deja la
41
Toda Ma alda, 1997, p. 539.
42
Cosse, 2014, p. 35.
19
uni e sidad pa a con ae ma imonio. Las ca ac e ís icas del modelo de muje -mad e-ama
de casa de clase media, que abandona un p oyec o de au onomía pe sonal pa a casa se, y del
cual Raquel cons i uye un es e eo ipo, pueden ap ecia se en una de las i as que se
ep oducen
43
.
44
Ejemplificando lo dicho an e io men e, en es a ilus ación Ma alda hace alusión a la ca e a
uni e si a ia que su mad e inició y que luego abandonó pa a casa se.
A a és de Raquel, Quino ponía en escena es a ensión en e gene aciones. La mad e de
Ma alda, aunque esignada a su ol domés ico se e descolocada an e las c í icas de su hija,
quien no en iende po qué su mad e no eligió se o a cosa. Así, la his o ie a expone con
humo e i onía la c isis de un modelo emenino que aún pe sis ía, pe o que comenzaba a se
desafiado po nue as o mas de concebi el ol de la muje en la sociedad. Po odo ello,
Ma alda ue el p ime ace camien o al mo imien o eminis a pa a muchas pe sonas.
45
43
Véase no a 40.
44
Toda Ma alda, 1997, p. 383.
45
Imagen ex aída de @ma aldadigi al. Cuen a oficial de Joaquín Sal ado La ado Tejón (Quino) y Ma alda.
20
46
47
Desde la mi ada de los niños, y el humo g áfico, el au o eje ce una ue e c í ica social. Las
es icciones p esupues a ias de las clases medias de ing esos modes os son ambién
eflejadas en la i a a a és de los símbolos de p es igio de los cuales ca ece la amilia de la
p o agonis a. En e esas ma cas de es a us, adquie e ca ego ía emblemá ica la posesión de un
au omó il. Cuando Ma alda le p egun a a su mad e la azón po la cual la amilia no posee
uno, ob end á como única espues a su condición de pe enece a la clase media
48
.
Cuando finalmen e, con el co e de la ama, la amilia acceda a la posesión de un au omó il,
es e se á un Ci oën 3CV, un pequeño au omó il económico ab icado en aquellos años, y a
bo do del cual Ma alda i á con su amilia a dis u a de una acaciones en la playa. Mien as
que en los sec o es acomodados la posesión de un au omó il se había dado con an e io idad,
las clases medias accedie on masi amen e a la posesión de un au omó il a pa i de los años
46
Toda Ma alda, 1997, p. 311.
47
Toda Ma alda, 1997, p. 299.
48
Véase no a 36.
21
sesen a. Desde en onces el au omó il, así como la i ienda, cons i uye on una señal isible
de la posición económica y social de los indi iduos y las amilias
49
.
En é minos gene acionales, Ma alda quedó si uada en un pun o in e medio en e la
madu ación biológica y la madu ación in elec ual. A pesa de ene solo cua o años, sus
eflexiones y azonamien os e an p opios de un adul o o, más bien, de una jo en o
adolescen e conflic i a que cues ionaba a sus pad es y al mundo que la odeaba. Es a
incong uencia en e su edad y su pensamien o gene aba un e ec o humo ís ico que
p o ocaba la son isa del lec o
50
.
Ma alda exponía con agudeza las con adicciones y debilidades de los adul os, pe o lo hacía
desde la inocencia de la in ancia, lo que sua izaba el impac o de su sen ido i ónico. Así, su
capacidad pa a desafia el s a u quo no se pe cibía como ag esi a, sino como una mezcla de
c í ica y e nu a que la con i ió en un pe sonaje en añable y uni e sal.
4.3. El humo y la c í ica social
En ocasiones, se iende a conside a que el humo , po con apone se a lo se io, no puede
se obje o de un análisis igu oso ni me ecedo de una eflexión p o unda. Se le asocia
ecuen emen e con lo í olo, lo i ial o lo supe ficial, e incluso con lo absu do o
insignifican e. Sin emba go, es a pe cepción esul a educcionis a. Lejos de ca ece de alo
in elec ual, el humo desempeña un papel esencial en la cons ucción de un pensamien o
c í ico y en la in e p e ación de la ealidad. A a és de su apa en e lige eza, pe mi e des ela
aspec os undamen ales del mundo, o ece en oques al e na i os y gene a discu sos
eno ado es que in i a a cues iona lo es ablecido. En es e sen ido, lo cómico cons i uye
una he amien a pode osa pa a deses abiliza e dades asumidas, es imula la eflexión y
e isa los ma cos concep uales que configu an nues a comp ensión social y cul u al.
La figu a del humo is a g áfico suele asocia se con la de un suje o c í ico con la sociedad,
do ado de una aguda au onomía in elec ual y que ac úa en un ma co de plena libe ad c ea i a.
Sin emba go, en la p ác ica, la p oducción del humo is a g áfico se e ecuen emen e
condicionada po las di ec ices, in e eses y obje i os del medio de comunicación en el que
49
Aboy, 2011, p. 186.
50
Cosse, 2014, p. 32.

22
publica. En consecuencia, su ma gen de au onomía se encuen a limi ado po la necesidad
de adecua sus con enidos al ma co ideológico y edi o ial de la pla a o ma que los acoge
51
.
Tal ue el caso de Quino, quien, como se ha señalado an e io men e, debió in oduci
modificaciones en su ob a pa a ajus a se a la línea edi o ial de P ime a Plana, adap ado an o
su es ilo como su posicionamien o ideológico al pe fil del público lec o de dicho medio.
Como se ha enido señalando, una de las pa icula idades más significa i as de la his o ie a
adica en su mi ada c í ica hacia las u inas de la ida amilia y social. Es e en oque pe mi e
ep esen a si uaciones co idianas con las que el público lec o se iden ifica con acilidad, lo
que con ibuye en g an medida a su popula idad y al núme o c ecien e de adep os. A es o se
suma no able capacidad pa a en e ene , g acias a una lec u a accesible: ex os b e es y
con unden es que dialogan con las imágenes, c eando un anclaje isual que e ue za el
mensaje y acili a la comp ensión inmedia a del ela o.
En cuan o al humo g áfico, es e man iene una es echa elación con la ilus ación. Aunque
pod ía pensa se que es e ipo de humo debe ía cen a se exclusi amen e en lo isual, en lo
me amen e icónico, lo cie o es que con ecuencia ecu e al acompañamien o de un ex o.
La comunicación isual es, sin duda, lo más impo an e del humo g áfico. No obs an e, la
disposición de los elemen os que con o man el mensaje en cada pieza cómica es
especialmen e pa icula y di e en e a la del diseño g áfico con encional. Es o se debe a que,
po na u aleza, el humo g áfico inco po a una ansg esión concep ual cuyo p opósi o es
p o oca di e sión
52
. Como Joan Cos a afi ma “el diseño g áfico es una o ma c ea i a de
combina imágenes y ex os pa a ehicula significados y p o oca sensaciones y eacciones
de acue do a una in encionalidad comunica i a conc e a”
53
. Noso os añadimos que, en el
caso de humo , esa in encionalidad es la di e sión.
“Lo cómico se con apone, po esencia, al o den, a la lógica, a lo ejempla . Siemp e
se ha elacionado -y con algo, al menos, de azón- con lo c í ico, lo indebido, lo i acional,
lo con a io, lo in ui i o, lo incon olado y has a, en muchos casos, con lo mal ado.”
54
51
Ál a ez Junco, 2016, p. 19.
52
Ál a ez Junco, 2016, p. 18.
53
En e is a de Raquel Pel a a Joan Cos a en e is a Visual, Mad id, p. 108 - 115, 2010.
54
Ál a ez Junco, 2016, p. 33.
23
Más que una simple ca ica u a de la ealidad a gen ina de la época, la i a ecu e al sa casmo
y la i onía como he amien as pa a cues iona aspec os undamen ales de la polí ica, la
economía y la cul u a. El humo de Quino, a menudo a a és de las in e enciones de
Ma alda, se con i ió en un medio pa a o ece una c í ica e oz pe o accesible a emas an
di e sos como la gue a, el consumismo, la polí ica in e nacional, el machismo y la
desigualdad. A con inuación, apo amos algunos ejemplos en los que Quino cues iona y
c i ica emas an ac uales como la uga de ce eb os, la paz mundial, el capi alismo, la lucha
de clases, e c.
55
56
57
55
Toda Ma alda, 1997, p. 49.
56
Imagen ex aída de @ma aldadigi al. Cuen a oficial de Joaquín Sal ado La ado Tejón (Quino) y Ma alda.
57
Toda Ma alda, 1997, p. 445.
24
La isa que p o oca Ma alda no p o iene exclusi amen e de la agudeza de los diálogos, sino
ambién de la i onía con la que se ep esen an las si uaciones co idianas. Con es e en oque,
Quino log a in i a a la eflexión sin que se pe ciba de mane a di ec a como una lección
mo alizan e. Así, Ma alda ansciende el me o en e enimien o y se consolida como una ob a
que es imula el pensamien o c í ico y la conciencia social. El e ec o humo ís ico es
po enciado po la pa adójica con adicción en e el ca ác e in an il del pe sonaje y la
madu ez de sus azonamien os
58
.
4.4. Ap opiación de Ma alda en los memes ac uales. Compa ación con las i as
o iginales
Resul a llama i o que Ma alda haya man enido, e incluso inc emen ado, su igencia cul u al
más de es décadas después de que su au o anuncia a en las páginas de Sie e Días (el 25 de
junio de 1973) que no segui ía esc ibiéndola. Lejos de expe imen a una disminución de su
popula idad, el pe sonaje ha adqui ido el es a us de e e en e cul u al ampliamen e
econocido, siendo obje o de cons an es homenajes y ein e p e aciones.
El p opio Quino eflexionó sob e es a pe sis encia de su ob a aludiendo i ónicamen e a la
capacidad de la sociedad pa a epe i sus e o es: “p ueba de que an o p oblemas que hoy
nos agobian ienen epi iéndose g acias al alen o que pone la sociedad en ecicla sus
e o es”. Es deci , la ele ancia de Ma alda pe du a no solo debido a la uni e salidad y
a empo alidad de los emas que abo da, sino ambién po la capacidad de su discu so pa a
adap a se a nue as gene aciones. En es e con ex o, es posible obse a cómo la figu a de
Ma alda, que inicialmen e se definió como una c í ica a las es uc u as sociales, polí icas y
económicas de su iempo, ha sido ap opiada y esignificada en los espacios digi ales
con empo áneos, especialmen e a a és de los memes.
Los memes, como enómeno cul u al con empo áneo, son ehículos eficaces pa a la di usión
de ideas y alo es, y Ma alda ha sido uno de los pe sonajes más u ilizados pa a ansmi i
mensajes humo ís icos y polí icos en pla a o mas digi ales. Los memes que ci culan en
in e ne ein e p e an sus i as o iginales, adap ándolas a con ex os polí icos ac uales o emas
de deba e social con empo áneo. Es a ans o mación de Ma alda en un meme implica, como
hemos dicho, una esignificación que puede aleja la de su p opósi o o iginal, diluyendo su
58
Cosse, 2014 p. 39.
25
ca ga ideológica c í ica. No obs an e, ambién exis en ejemplos de ap opiaciones que
conse an y ac ualizan el sen ido c í ico del pe sonaje, adap ándolo a cues iones
con empo áneas como los de echos de las muje es, el eminismo y la lucha con a las
desigualdades sociales.
En es a línea, oda c eación a ís ica se encuen a p o egida po los de echos de au o , lo que
implica que su ep oducción equie e la au o ización exp esa de su c eado . Es a p o ección
no solo ga an iza que el au o eciba la e ibución económica co espondien e, sino que
ambién sal agua da la in eg idad de su ob a, e i ando que sea al e ada o e gi e sada, an o
en su dimensión g áfica como en su con enido ideológico. En es e sen ido, el caso de Quino
es ejemplo de ello: en 1975, los se icios de in eligencia di undie on panfle os en los que se
manipuló una de sus iñe as -la céleb e “Ven, és e es el pali o de abolla ideologías”-
sus i uyéndola po o a en la que Manoli o afi ma: “¡Ves Ma alda! G acias a es e pali o hoy
podés i a la escuela”
59
.
O o caso pa adigmá ico es cuando se come cializa on en España, en o no a la década de
1980, pega inas que mos aban a Guille, el he mano de Ma alda, po ando la bande a
anquis a. Es as imágenes p o oca on la indignación de Quino, quien afi mó que sus
pe sonajes e an “demóc a as y an i ascis as”.
60
Es e suceso moles ó conside ablemen e a Quino y es po ello que, as más de una década
sin dibuja a los pe sonajes de Ma alda, el au o publicó es nue os dibujos: un dibujo de
Ma alda con una panca a que dice “No pasa án”, uno de Libe ad con es ando a la “pega ina
59
Gociol, 2014, p. 63.
60
Imagen ex aída de h ps://www.eldia io.es/cul u a/comics/ma alda-aguilucho-pe sonaje-an i ascis a-
con a io_1_2002996.h ml
32
- Uni e sidad Complu ense de Mad id. En línea.
h ps://www.ucm.es/quides libe /li og afia#:~: ex =La%20li og a ía%20es%20un
%20p oceso,ácido%20ní ico%20y%20goma%20a ábiga