Resumen
En la ciudad bé ica de I álica se encuen an cua o escul u as de la diosa Diana, la di inidad
más ep esen ada en la es a ua ia de la ciudad. T es de ellas p oceden de cen os monumen a-
les públicos: la e aza sob e la cá ea del ea o y el complejo de «Los Palacios», posiblemen-
e en las e mas. Desca ado su uso eligioso, no con i mado po o os documen os, y dada su
coincidencia de echas, deben elaciona se con la monumen alización de la ciudad en época
ad ianea, a ca go en buena pa e de los di igen es locales. Con la p e e encia po una diosa que
alude a una de las a iciones a o i as de Ad iano, la caza, mues an su adhesión a la ideología
impe ial.
Palab as cla e:Diana, escul u a, I álica, monumen alización pública, ideología ad ianea.
Abs ac
We ind in he Bae ic own o I alica ou s a ues o he goddes Diana, he mos equen among
he gods in I alica s a ua y. Th ee o hem come om public monumen al places: he e ace
o e he hea e and «Los Palacios» complex, pe haps om he public ba hs. We ejec hei eli-
gious unc ion, una es ed by any o he documen s. Conside ing hei common da e, we hink
hey a e ela ed wi h he monumen aliza ion o he own in he age o Had ian, pa ially suppo -
ed by he local di igen s. Wi h he p e e ence by a goddes who e e s o one o Had ian’s a ou-
i e ondness, he hun , local éli eshows i s a ec ion o impe ial ideology.
Key wo ds:Diana, sculp u e, I alica, public monumen aliza ion, Had ianic ideology.
Las imágenes
Es llama i a la ela i a abundancia de imágenes de Diana en la es a ua ia de
I álica: algunas de excepcional calidad y conocidas desde el siglo XVIIIy o as
de hallazgo más ecien e y meno ca ego ía a ís ica, aunque no menos in e e-
Fa en ia 21/2, 199985-93
Diana en I álica: una hipó esis
Me cedes O ia Segu a
Uni e sidad de Se illa. Depa amen o de P ehis o ia y A queología
C/ Dª. Ma ía de Padilla s/n. 41004 Se illa
Da a de ecepció: 23/3/1998
Suma io
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Las imágenes
Las Dianas en la monumen alización
de I álica
san es en el plano his ó ico. Su es udio o mal ha sido comple ado en la más
ecien e ca alogación de las escul u as de I álica1. Po ello en nues o caso se á
su icien e una simple enume ación con una b e e desc ipción, sin insis i en ese
aspec o.
1) Es a ua comple a de Diana con chi ón co o y bo as, man o en ollado a las cade-
as y ca caj c uzado a la espalda, ocada con diadema, en ac i ud de ol e la
cabeza hacia el b azo de echo alzado, según el ipo «Se illa-Pala ino»; má -
mol de Pa os, 2,25 me os de al u a más 0,13 me os de plin o; encon ada en
1900 jun o a la summa ca ea del ea o y conse ada en el Museo A queológico
P o incial de Se illa, R.E.P. 2958; de época a doad ianea2.
2) To so de Diana en má mol de Pa os, de 1,25 me os de al u a conse ada, seme-
jan e en iconog a ía y ipología a la an e io , aunque no conse a la cabeza ni
las ex emidades; hallada en «Los Palacios» en 1788 y ac ualmen e en el Museo
A queológico P o incial de Se illa, R.E.P. 100; época ad ianea3.
3) To so de Diana en ac i ud de a ance decidido hacia la izquie da, con hima ión
en ollado a la cin u a sob e el chi ón, alzando el pe dido b azo de echo, como
en el « ipo Ve salles»; en má mol blanco, de 0,59 me os conse ados; p oce-
den e de exca aciones en ci cuns ancias imp ecisas an es de 1873 y lle ada a
la Hispanic Socie y de Nue a Yo k, D. 201; época ad ianea4.
4) To so de Diana que se di ige a la de echa, con el chi ón c uzado po la co ea
del ca caj en e los senos, e sión del « ipo Rospigliosi»; má mol blanco, de
0,30 me os; en 1970 se encon ó empo ado en una casa ecina a la pa e supe-
io del ea o y pasó al Museo A queológico P o incial de Se illa, I. 6.285;
segunda mi ad del siglo II5.
Con di e sas a ian es o males, es udiadas hace algunos años po Baena6y
de ini i amen e es ablecidas po León en el abajo ci ado, odas ellas ep oducen,
sin al e a su con enido, la e ien e de la Diana cazado a, apa ándose de o os
mo i os como la Á emis E esia (con as ondo di e en e), la Á emis-Héca e o
Diana en su aspec o luna ; de hecho, el c ecien e sob e la en e p opio de imáge-
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1. LEÓN, P., Escul u as de I álica, Se illa, 1995, núm. 39-42.
2. GARCÍA Y BELLIDO, A., Escul u as omanas de España y Po ugal, Mad id, 1949, núm. 155 (en ade-
lan e, ci ado como EREP); LEÓN, P., op. ci . n. 1, p. 126-128 núm. 40, igs. s. núm. en p. 127-129,
con oda la bibliog a ía an e io .
3. EREP núm. 154; LEÓN, P., op. ci . n. 1, p. 124 núm. 39, igs. s. núm. en p. 125, con oda la biblio-
g a ía an e io .
4. EREP núm. 157; LEÓN, P., op. ci . n. 1, p. 130 núm. 41, igs. en p. 137. P obablemen e sea el mismo
un o so de Diana «muy boni o» (seh schön) mencionado po Hübne como pa e de la colección
de M. Almon e y al pa ece p oceden e de I álica: HÜBNER, E., Die an iken Bildwe ke in Mad id,
Be lín, 1862, p. 315; en e ec o, Ga cía y Bellido indica en EREP que la escul u a e a p opiedad
de M. Almon e en 1873.
5. LUZÓN NOGUÉ, J. Mª y LEÓN ALONSO, P., «Escul u as omanas de Andalucía II», Habis, 3, 1972,
p. 263 s.; LEÓN, P., op. ci . n. 1, p. 132 núm. 42, ig. en p. 133.
6. BAENA DEL ALCÁZAR, L., «La iconog a ía de Diana en Hispania», BSAA, LV, 1989, p. 86 s., núm. 1,
2, 5, 10.
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nes de la diosa como Selene7 al a en la única es a ua de I álica que conse a la
cabeza, la núme o 1. Las piezas se illanas ep oducen o adap an modelos clásicos
y helenís icos, sin añadi a ian es o a ibu os que puedan jus i ica se po una
in luencia local. En ealidad, es lo mismo que se obse a en la mayo pa e de las
es a uas de Diana conse adas en la Bé ica, de la misma época: Toma es8, Mon illa9,
elie e de Tajo Mon e o10, aunque es e caso p esen a mayo es p oblemas po la
con o e ida y al pa ece desca able iden i icación del conjun o de elie es con
di inidades de o igen púnico11.
Las Dianas en la monumen alización de I álica
Diana es la más epe ida en e los dioses p esen es en la es a ua ia de I álica:
Me cu io, Venus, un posible Júpi e , la diosa Roma, Tyché, Apolo12. Los acom-
paña el ine i able co ejo de di inidades acuá icas, igu as dionisíacas y jó enes
hé oes y a le as que deco an con p o usión las ciudades y esidencias p i adas de
odo el Impe io.
Esa ecuencia es aún más llama i a cuando se comp ueba que las imágenes
con p ocedencia conocida se elacionan con los cen os monumen ales públicos
más des acados de la ciudad, lo que ealza el papel de las imágenes p esen es
en ellos. En conc e o, la es a ua comple a núme o 1 y el pequeño o so núme-
o 4 apa ecie on en el sec o a las espaldas de la summa ca ea del ea o, si ua-
do al ni el de és a y asien o de un impo an e conjun o monumen al, una plaza
po icada con escul u as, según piensa P. León, aunque ecien es in es igacio-
nes se inclinan más bien po un emplo13; los es os a qui ec ónicos que acom-
pañaban a la es a ua núme o 1 no son su icien es pa a una iden i icación segu a.
De la misma zona p oceden la Venus, el Me cu io y una es a ua emenina es ida
con palla, p obable e a o o icial. Con ándose odas ellas en e las mejo es ob as
de la es a ua ia de I álica, hablan del cuidado en la monumen alización de es e
espacio.
Diana en I álica: una hipó esis Fa en ia 21/2, 1999 87
7. Lexicon Iconog aphicum My hologiae Classicae, ol. II, Zu ich-Munich, 1984, s. . «A emis»,
núm. 900-910; ídem s. . «A emis / Diana», núm. 23c, 176, 208, 318 (en adelan e, ci ado como
LIMC II «A emis»).
8. BAENA DEL ALCÁZAR, L., op. ci . n. 6, núm. 4.
9. Ídem, núm. 13.
10. Ídem, núm. 20.
11. BLECH, M., «Las escul u as de Tajo Mon e o (Es epa): una in e p e ación iconog á ica», en La
eligión omana en Hispania (Mad id, 1979), Mad id, 1981, p. 97-109, con esumen de la polé-
mica; es e au o iden i ica la igu a del elie e, muy osca po o a pa e, con un Apolo.
12. Respec i amen e, LEÓN, P., op. ci . n. 1, núm. 32 (Me cu io); ídem, núm. 38 y 47 (Venus); ídem,
núm. 12 (Júpi e ); ídem, núm. 49 (Roma); ídem, núm. 48 (Tyche); LUZÓN NOGUÉ, J. Mª y LEÓN
ALONSO, P., «Escul u as omanas de Andalucía IV», Habis, 5, 1974, núm. 1 (Apolo).
13. LEÓN, P., op. ci . n. 1, p. 21-22, conside ándolo un espacio abie o monumen al; RODRÍGUEZ HIDALGO,
J. M. y KEAY, S., «Recen wo k a I alica», en CUNLIFFE, B. y KEAY, S. (eds.), Social complexi y and
he de elopmen o owns in Ibe ia, Ox o d, 1995, p. 412, con su in e p e ación como un emplo,
e omando o coincidiendo con la an igua idea de Mélida, quien eía en los es os un emplo dedi-
cado a Diana: MÉLIDA, J. R., Monumen os omanos en España, Mad id, 1925, p. 66.
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Es más di ícil conc e a a qué luga se e ie e la indicación «Los Palacios» en el
o so núme o 2, ya que el nomb e se aplica a una zona muy amplia: comp ende
el Fo o y unas e mas de época ajanea en la pa e an igua bajo el ac ual
San iponce14 y además la pa e exca ada de la ampliación ad ianea, señaladamen e
el T ajaneo15. El Viage de España de Ponz16 sólo indica que en 1788 apa ecie on
en I álica, p esumiblemen e jun as, dos es a uas masculinas desnudas de amaño
colosal (iden i icadas po lo gene al como T ajano y Ad iano he oizados), un o so
de «soldado o gladiado » y una «Amazona» que conside ó g iegos. La ilus a-
ción del olúmen XVII, ep oducida po Rod íguez Oli a17, pe mi e iden i ica
és os úl imos con el o so de Meleag o y el de Diana que nos ocupa.
Sin emba go, y a di e encia de Rod íguez Oli a, León18 pone en duda que las pie-
zas p ocedan de las e mas, a i mación que conside a epe ida po ine cia. En su
opinión, el conjun o escul ó ico a ibuido a «Los Palacios», sin más p ecisión, se
elaciona con el T ajaneo. Las exca aciones que la misma in es igado a lle ó a
cabo en és e descub ie on muy pocos es os in si u de su deco ación19. Sin emba -
go, su iqueza y ele ada calidad, siguiendo modelos de la capi al ípicamen e ad ia-
neos, así como las indicaciones epig á icas, hacen pensa en un conjun o de g an
iqueza escul ó ica. En conc e o, nos ha pa ecido muy signi ica i a una insc ip-
ción del p opio T ajaneo20, donde el nue o duum i M. Casio Ceciliano21 dona al
Genio de la colonia las «s a uas quae sun in o dinem posi ae» (l.3), de pla a en
es e caso. La exp esión in o dinem ha ecibido dis in as in e p e aciones, en e ellas
la de e e encia al o do municipal como des ino de las escul u as22. Sin emba go,
es más p obable que és as ayan colocadas en el mismo luga que la dedica o ia. Ello
pe mi i ía econs ui la imagen de un pó ico p o usamen e deco ado con es a uas
hono í icas y o i as, que en buen núme o ep esen a ían a los dioses.
88 Fa en ia 21/2, 1999 Me cedes O ia Segu a
14. GARCÍA Y BELLIDO, A., Colonia Aelia Augus a I álica, Mad id, 1960 ( eed.: Se illa, 1979), p. 102,
107-108.
15. LEÓN, P., op. ci . n. 1, p. 22-24; las úl imas p ospecciones en esa zona de I álica han de ec ado
o os g andes edi icios, p obablemen e públicos (RODRÍGUEZ HIDALGO, J. M. y o os, «Nue a isión
de la I álica de Ad iano», en XIV Cong eso In e nacional de A queología Clásica (Ta agona,
1993), ol. 2, Ta agona, 1994, p. 364-365; con mayo ampli ud, RODRÍGUEZ HIDALGO, J. M. y
KEAY, S., op. ci . n. 13, p. 407-410, sob e cuya deco ación no hay de momen o ninguna no icia.
16. PONZ, A., Viage de España, ol. XVII, Mad id, 1792, p. 222-223.
17. RODRÍGUEZ OLIVA, P., «Ciclos escul ó icos en la casa y en la ciudad de la Bé ica», en NOGALES, T.
(ed.), Ac as de la I Reunión sob e Escul u a Romana en Hispania (Mé ida, 1992), Mé ida, 1993,
p. 37 y ig. 2 en p. 38.
18. LEÓN, P., op. ci . n. 1, p. 22-24.
19. LEÓN ALONSO, P. (di .), T aianeum de I álica, Se illa, 1988, p. 64 s., 77 s.
20. CANTO DE GREGORIO, A. Mª, La epig a ía omana de I álica, Mad id, 1985, p. 166 núm. 22bis;
BLANCO FREIJEIRO, A., «Hallazgos epig á icos», en LEÓN ALONSO, P. (di .), op. ci . n. 19,
p. 105-106; GONZÁLEZ, J., Co pus de insc ipciones la inas de Andalucía II. Se illa 2: La Vega;
I álica, Se illa, 1991, p. 18-20, núm. 343.
21. Quien pa a CABALLOS RUFINO, A., I álica y los i alicenses, Se illa, 1994, p. 96-97, podía se un
Ceciliano que había ecibido la ciudadanía de T ajano (GONZÁLEZ, J., op. ci . n. 20, núm. 403) o
un descendien e suyo.
22. Así lo c ee CANTO, A. Mª, op. ci . n. 20; po el con a io, pa a BLANCO, A., ci . n. 20 y GONZÁLEZ,
J., ci . n. 20, se e ie e al i ual co ec amen e seguido en la dedicación de las es a uas.
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Si en cambio se acep a la p ocedencia « adicional», esul a ía que al menos
es de las cua o Dianas se hallaban en la e us u bs y que odas ellas son p o-
duc o de época ad ianea en adelan e. Es indudable su elación di ec a con la p o unda
e o ma u banís ica iniciada ya en época ajanea ( echa de las e mas de «Los
Palacios»), que a ec ó bajo Ad iano a oda la ciudad a aíz de la concesión del es a-
u o colonial. Su mani es ación más espec acula ue la cons ucción de la llama-
da no a u bs23, pe o no descuidó los cen os cí icos o iginales. Uno de los más
a ec ados ue el en o no del ea o, donde se amplió el pó ico y se conse a a la
al u a de la summa ca ea una imponen e in aes uc u a en opus caemen icium,
base de la ci ada plaza o emplo, cuya écnica de cimen ación la asemeja a las e -
mas y al T ajaneo y pe mi e echa la a p incipios del siglo II dC24; p ecisamen e
de ese sec o u bano p o ienen dos escul u as de Diana (núme os 1 y 4).
En es e luga , como en el lo e de «Los Palacios», se combinan las imágenes de
ca ác e ideal (dos Dianas, Venus y Me cu io jun o al ea o; Diana y Meleag o en
Los Palacios) con la es a ua ia o icial (la muje es ida del p ime g upo, los he oi-
cos T ajano y Ad iano desnudos del segundo). Es o no ocu e en el Fo o, donde la
o ien ación polí ica de las imágenes, más an iguas po o a pa e, esul a e iden-
e: dos o sos del ipo Hü man el, un ogado, un ho aca o, una cabeza de la Dea
Roma, así como las basas de di e sas es a uas impe iales25.
¿Cómo se jus i ica en ese pano ama la ela i a abundancia de es a uas de Diana?
Debe desca a se en p incipio que sean imágenes eligiosas. Ninguna uen e indi-
ca que en I álica exis ie a cul o a Diana, o ganizado de o ma o icial o pu amen e
p i ado, aunque di e sos au o es han conside ado un emplo de la diosa los es os
a qui ec ónicos asociados a la es a ua núme o 1, siguiendo una idea de Mélida que
ecien es in es igaciones pa ecen con i ma , aunque sin iden i ica al dios i ula
del emplo26. La epig a ía mues a su p e e encia po o os dioses: Me cu io, Libe
Pa e , Caeles is, La es, Vic o ia27, odos ellos llamados Augus os. La exis encia
de se i i28, magis i La um Augus o um29 y lamines30 indica una cuidada o gani-
zación de es os cul os de ca ác e o icial den o de la comunidad ciudadana. A ellos
Diana en I álica: una hipó esis Fa en ia 21/2, 1999 89
23. Exp esión, como la de e us u bs, de GARCÍA Y BELLIDO, A., op. ci . n. 14, p. 74.
24. LEÓN ALONSO, P., «Zu Neus ad on I alica», en Die ömische S ad im 2. Jah hunde n. Ch .
(Xan en, 1990), Colonia, 1992, p. 97. Ve RODRÍGUEZ HIDALGO, J. M. y KEAY, S., op. ci . n. 13,
p. 411-412.
25. LEÓN, P., op. ci . n. 1, p. 19-20.
26. PENA GIMENO, Mª J., «Con ibución al es udio del cul o de Diana en Hispania», en La eligión
omana en Hispania (Mad id, 1979), Mad id, 1981, p. 54; MANGAS MANJARRÉS, J., «Die ömische
Religion in Hispanien wäh end de P inzipa szei », ANRW, ol. II, 18.1, Be lín-Nue a Yo k, 1986,
p. 322; y RODRÍGUEZ CORTÉS, J., Sociedad y eligión clásica en la Bé ica omana, Salamanca,
1991, p. 50; . n. 13 pa a la p ime a mención al ema po pa e de Mélida y el e o no a una idea
semejan e po Rod íguez Hidalgo y Keay.
27. CANTO DE GREGORIO, A. Mª, op. ci . n. 20, p. 121, núm. 1 (Me cu io); ídem, p. 126, núm. 3 (Libe );
ídem, p. 131, núm. 5 (Caeles is); ídem, p. 163-165, núm. 21-22 (La es); ídem, p. 169-170, núm. 22
e (Vic o ia).
28. CANTO DE GREGORIO, A. Mª, op. ci . n. 20, p. 124-125, núm. 2.
29. Ídem, p. 163, núm. 21 y núm. 22.
30. Ídem, p. 121, núm. 1; 169, núm. 22 e .
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podemos añadi el ecien emen e descubie o sacellum de Isis en el pó ico del ea-
o, iden i icado con segu idad po a ias insc ipciones y echable en época ad ia-
nea31. En el ámbi o p i ado, se conocen dedica o ias a Némesis, que debía con a
con un luga de cul o en el an i ea o32, y a Esculapio33. En cuan o a los ex os, no
p opo cionan ninguna in o mación al espec o. Las es gemas con la imagen de
la diosa halladas en I álica34 mues an la ípica iconog a ía de Diana cazado a. Su
co o núme o y la dispa idad de echas (siglos I-II, III y II-III espec i amen e) hacen
muy di ícil conco da las de modo cohe en e con las escul u as o con mani es a-
ciones de cul o has a aho a desconocidas.
Si se amplía la isión al ámbi o hispano, puede comp oba se que és as úl imas
ienen poca elación con las es a uas conse adas. Dejando apa e el caso, más an i-
guo y de o igen di e en e, de la Á emis de Ampu ias35, Pena36 dis ingue en e el
cul o a Á emis conocido po uen es li e a ias en las colonias g iegas; ein a y
dos insc ipciones dedicadas a Diana en oda la península Ibé ica; y seis posibles
emplos, de los que los es úl imos son desca ables: el de Mé ida no se dedica a
Diana, sino al cul o impe ial; el del «collado Celebán ico» es una in ención y sob e
el de I álica, ya hemos indicado las dudas que plan ea.
Más segu as son las dedica o ias que demues an cie a expansión del cul o a
Diana en la Bé ica37, p e e en emen e en las ac uales p o incias de Se illa y Huel a:
Se illa, Bu guillos, Manzanilla38; A oche39; además es án las de Algeci as, qui-
zás hallada en Ba besula40, Los A cos (Badajoz)41 y Singilia Ba ba (An eque a,
Málaga)42. Las piezas con echa co esponden al siglo II, pe o en conjun o son muy
pocas pa a habla de un especial auge del cul o. Lo que sí des aca es que la Diana
cazado a, la única iconog a ía conocida en la Bé ica, es más ep esen ada que ene-
ada y que, en cambio, las insc ipciones ela i as a esa unción de la diosa no pe -
enecen a es a p o incia: Po o Sou, Man esa, Almohacid y León, po un legado
de la Legio VII43.
90 Fa en ia 21/2, 1999 Me cedes O ia Segu a
31. CORZO, R., «Isis en el ea o de I álica», Bole ín de Bellas A es, XIX, 1990, p. 125-148.
32. CANTO DE GREGORIO, A. Mª, op. ci . n. 20, núm. 6-17.
33. Ídem, núm. 18.
34. Las únicas de oda la Bé ica, po o a pa e: LÓPEZ DE LA ORDEN, Mª D., La glíp ica de la An igüedad
en Andalucía, Cádiz, 1990, núm. 63-65.
35. PENA GIMENO, Mª J., «Á emis-Diana y algunas cues iones en elación con su iconog a ía y su
cul o en Occiden e», Ampu ias, 35, 1973, p. 121-132; MANGAS MANJARRÉS, J., op. ci . n. 26,
p. 282-283.
36. PENA GIMENO, Mª J., op. ci . n. 26, passim.
37. Véase RODRÍGUEZ CORTÉS, J., op. ci . n. 26, p. 47-51.
38. Respec i amen e, CIL II 5387, CIL II 6276 y LUZÓN NOGUÉ, J. Mª, «An igüedades omanas de la
p o incia de Huel a», en Huel a. P ehis o ia y An igüedad, Mad id, 1974, p. 293 núm. 31 =
GONZÁLEZ, J., Co pus de Insc ipciones La inas de Andalucía I. Huel a, Se illa, 1989, núm. 83.
39. CIL II 964 = GONZÁLEZ, J., op. ci . n. an ., núm. 5: dedica o ia de un emplo a Diana y Apolo po
una sace do isa u ob igense, que plan ea in e esan es elaciones en e la diosa omana y la ene-
ada indígena A aecina, iden i icada en gene al con P ose pina.
40. PRESEDO VELO, F. J., «Hallazgo omano en Algeci as», Habis, 5, 1974, p. 189-203.
41. CIL II 980.
42. CIL II 2012.
43. Respec i amen e, CIL II 5638; Hispania An iqua Epig aphica, núm. 5; CIL II 6338; y CIL II 2660.
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Es in e esan e señala que el epe o io de dioses en la epig a ía de I álica ape-
nas coincide con el ep esen ado en la es a ua ia de la ciudad, aunque a ias de
las dedica o ias implican escul u as no conse adas: la ci ada al Genio de Casio
Ceciliano; la de la laminica Vibia Modes a a la Vic o ia Augus a44, de quien
dispone una es a ua de pla a; y la de Me cu io Augus o po un libe o con el
ca go de lamen45. Las insc ipciones de asun o eligioso se escalonan en e época
augus ea o ibe iana46 has a plena época ad ianea, en la que en cambio se con-
cen an las imágenes de dioses. En gene al, Diana no se e especialmen e a o-
ecida po las donaciones de es a uas en la Bé ica, al menos po las de ca ác e
e e gé ico47.
En odo caso, pa ece e iden e que las Dianas de I álica, an o po su época y
emplazamien o, como po su exclusión de la epig a ía o i a, se ligan di ec amen e
a una monumen alización de ca ác e polí ico48. En gene al, las es a uas de Diana
no igu an en e las a o i as de la deco ación domés ica, al menos si se conside-
a el epe o io de dioses en las illae de I alia, donde su ecuencia de apa ición es
sólo mediana49. De los ejempla es bé icos, el único a ibuible con cie a segu idad
a una i ienda es el de Mon illa, aunque se ha plan eado la pe enencia de alguna
de las i alicenses a casas de la ciudad50. Es a escasez, unida a los da os más o menos
p ecisos sob e p ocedencia de las piezas, hace pensa en un con ex o público como
hipó esis más p obable.
No se conocen los esponsables di ec os de las es a uas. Los donan es de las
ci adas más a ás suelen se se i i, lamines, e c., es deci , indi iduos que ac úan
como ales, pe o en unción de su ca go público y con la colabo ación o asen i-
mien o de las au o idades median e ó mulas como D.D., accep o loco, e c.51, en el
ambien e de los cul os cí icos. En el caso conc e o de I álica, la pa icipación de
no ables locales en el embellecimien o de la ciudad pa ece segu a52, pe o no hay
p uebas conc e as de una si uación semejan e pa a las piezas aquí es udiadas.
Diana en I álica: una hipó esis Fa en ia 21/2, 1999 91
44. CANTO DE GREGORIO, A. Mª, op. ci . n. 20, núm. 22 e ; BLANCO FREIJEIRO, A., op. ci . n. 20,
p. 110-113.
45. CANTO DE GREGORIO, A. Mª, op. ci . n. 20, núm. 1.
46. La lápida une a ia de un magis e La um: CANTO DE GREGORIO, A. Mª, op. ci . n. 20, núm. 21.
47. MELCHOR GIL, E., El mecenazgo cí ico en la Bé ica, Có doba, 1994, p. 183, abla XVIII, no
ecoge más que dos, ambas a Diana Augus a, una en Os u (AE 1979, núm. 348) y o a en
Ba besula (GONZÁLEZ, J., Insc ipciones omanas de la p o incia de Cádiz, Cádiz, 1982, núm.
534), en e a cinco Genios, cua o Venus y es Junos, Apolos y Vic o ias, con o sin apela i o
Augus o.
48. Po o a pa e, unción habi ual de las es a uas de dioses en espacios públicos: VON HESBERG, H.,
«A chäologische Denkmäle zu den ömischen Go e ges al en», ANRW, ol. II, 17.2, Be lín-
Nue a Yo k, 1981, p. 1090-1107, passim.
49. NEUDECKER, R., Die Skulp u enauss a ung ömischen Villen in I alien, Mainz, 1988, p. 31.
50. Véase una pano ámica gene al en RODRÍGUEZ OLIVA, P., op. ci . n. 17, p. 39-46; mención de la
Diana de Mon illa y las de I álica en p. 42.
51. MELCHOR GIL, E., «O namen ación escul ó ica y e e ge ismo en las ciudades de la Bé ica», Polis,
6, 1994, p. 226: ecibi un espacio público pa a la es a ua es un hono pa a el homenajeado, que suele
coincidi con el p opio donan e.
52. CABALLOS RUFINO, A., op. ci . n. 21, p. 97, 118.
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La p e e encia po es a diosa de pe sonalidad compleja53 y an iquísimo a aigo
en I alia y en la his o ia p imi i a de Roma54, obedece a di e sas azones. Su an i-
guo papel polí ico se diluye en época impe ial, cuando Augus o omen a su aspec-
o más helenizado como la he mana de su p o ec o o icial Apolo55. A pa i de
Ne a se á ene ada sob e odo como una diosa de la na u aleza, des acada como
cazado a: iconog a ía habi ual en acuñaciones mone a ias y en es a ua ia56. Apa ece
siemp e en el con ex o de la eligiosidad o icial unida a los demás olímpicos y se
soslayan sus aspec os más «inquie an es».
No es ex año que un a icionado a la caza an econocido como Ad iano57 se
sien a inclinado hacia su diosa p o ec o a; al menos de mane a o mal y en su línea
de exal ación o icial de di inidades adicionales, al modo de un «nue o Augus o»58,
aunque no pa ece inclui se en el epe o io de sus c eencias más pe sonales59. De
hecho, uno de los elie es ad ianeos del A co de Cons an ino, con escenas de caza,
mues a al empe ado y sus acompañan es sac i icando a Diana60. De cua en a y
cinco dedica o ias a la diosa en Roma ecogidas en el olúmen VI del CIL, diez
son de época ad ianea o inmedia amen e pos e io . En cambio, y a pesa de la
amplia ac i idad cons uc i a de Ad iano, no cons a que le dedicase emplos u o as
conmemo aciones de ca ác e monumen al, aunque se dice (HA . Had . XIX, 10)
que es au ó g an núme o de emplos. La Diana que p eside jun o con An inoo el
collegium cul o um de Lanu ium, undado en el 136 dC (CIL XIV 2112) lo hace en
opinión de Beaujeu61 bajo el aspec o de Héca e.
La ideología impe ial debe e leja se en las p o incias, según la polí ica uni i-
cado a y de con ol di ec o man enida po Ad iano espec o a és as62. Po eso no es
a o que en la imagen pública de su ciudad de o igen se incluya a la Diana cazado a
92 Fa en ia 21/2, 1999 Me cedes O ia Segu a
53. Véanse las clásicas sín esis de PARIS, P., «Diana», en DAREMBERG, C.; SAGLIO, E. (di s.), Dic ionnai e
des An iqui és G ecques e Romaines, ol. III, Pa ís, 1892, p. 130-157; WERNICKE, «A emis», en
PAULY, A.; WISSOWA, G. (di s.), Real-Encyclopädie des klassischen Al e umswissenscha , ol. II.1,
S u ga , 1895, cols. 1336-1440; CESANO, L., «Diana», en DERUGGIERO, E. (di .), Diziona io
Epig a ico di An ichi à Romane, ol. II pa e II, Roma, 1910 ( eimp.: Roma, 1961), p. 1728-1752;
y ecien emen e, SIMON, E., «A emis / Diana», LIMC, ol. II.1, Zu ich-Munich, 1984, p. 792-794.
54. Pun ualizaciones sob e las uen es en PENA GIMENO, Mª J., op. ci . n. 35, p. 109-114; más ecien-
e, ZEVI, F., «I san ua i ede ali», con e encia leída du an e el encuen o Nomen La ium. La ini e
omani p ima di Annibale (Roma, oc ub e de 1995).
55. Po ejemplo, impulsando la es au ación del emplo de Diana en el A en ino, que pasa á a cono-
ce se como Diana Co ni iciana po el nomb e de su es au ado : GROS, P., Au ea empla, Pa ís,
1976, p. 38, 115-118.
56. BEAUJEU, J., La eligion omaine à l’apogée de l’Empi e, Pa ís, 1955, p. 53-56, 91, 161-163.
57. En esa a ición se incluían, según BIANCHI-BANDINELLI, R., Roma. L’a e omana nel cen o del
po e e, Milán, 1969 ( eimp.: Milán, 1988), p. 262-263, mo i aciones polí icas elacionadas con el
alo de la caza como exp esión de i us en las mona quías o ien ales, en su línea in eg ado a de
es a pa e del Impe io.
58. THORNTON, C. K., «Had ian and his eign», ANRW, ol. II, 2, Be lín-Nue a Yo k, 1975, p. 443-445.
59. GUARDUCCI,M., «La eligione di Ad iano», en Les empe eu s omains d’Espagne (Mad id-I álica,
1964), Pa ís, 1965, p. 209-221.
60. DEMARIA, S., Gli a chi ono a i di Roma e dell’I alia omana, Roma, 1988, p. 205-206, lám. 98.1.
61. BEAUJEU, J., op. ci . n. 56, p. 256.
62. THORNTON, C. K., op. ci . n. 58, p. 446 s.; CABALLOS RUFINO, A., op. ci . n. 21, p. 107.
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en pues os p eeminen es y con cie a insis encia. Sin en a aquí en la eal o supues-
a an ipa ía de Ad iano po unos conciudadanos que apenas conoció63, las uen es
(HA . Had . II, 1) ecue dan que la p incipal ac i idad en la ciudad del en onces
jo en pupilo de T ajano ue la caza, como miemb o del collegium iu enum local.
Quizás los esponsables de las Dianas sean las «ins ancias supe io es» que
es ablecen el p og ama deco a i o de un cen o an ep esen a i o como el T ajaneo,
que oma como modelos o males has a el de alle las g andes cons ucciones ad ia-
neas64. Sin duda el empe ado no pa icipa en pe sona, pe o sí a a és de delega-
dos65 conocedo es del mensaje o icial a p opaga , aunque ambién hay si io pa a
la in e ención di ec a de los no ables locales: M. Casio Ceciliano, Vibia Modes a,
e c. De hecho, se ha cues ionado si el g an p oyec o u banís ico se debía exclusi-
amen e a la inanciación impe ial66. Es muy posible que esa misma éli e local
desea a homenajea a su ilus e paisano, insis iendo en una imagen (la de la diosa
de la caza) que ecue da la época en que más de ce ca lo conocie on.
No se pueden ol ida dos cues iones. Desde los Fla ios a los An oninos es cuan-
do se ealizan más donaciones públicas de es a uas, lo que se a ibuye al amplio
desa ollo de la ida municipal67. Po o a pa e el siglo II, en especial desde época
ad ianea, es el momen o de mayo expansión de la es a ua ia clásica en gene al en
oda la Bé ica, debido a condicionan es cul u ales, p ospe idad económica y a ian-
zamien o de de e minados modelos de ida copiados de la capi al, donde ienen
la go a aigo68. No cons a que las Dianas de I álica hayan sido dedicadas po e e -
ge as, pe o no cabe duda de que desempeñan un papel impo an e en la o namen-
ación pública de la ciudad, como pa e del mensaje polí ico di undido po la
emodelación u banís ica gene al. El o gullo local de los i alicenses, su in e és po
esal a el ínculo di ec o que los une al empe ado y la dis an e bene olencia de
és e se en exp esi amen e e lejados en es as escul u as, cuya al a calidad mani-
ies a el e inado gus o de sus esponsables, la disponibilidad de medios económi-
cos y el ecu so a los a is as enidos desde Roma pa a colabo a en un p oyec o
u banís ico sin pa alelos en la Bé ica.
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63. SYME, R., «Had ian and I alica», JRS, 54, 1964, p. 145; CABALLOS RUFINO, A., op. ci . n. 21, p. 105;
con a, BLANCO FREIJEIRO, A., «La I álica de T ajano y Ad iano», en I álica (San iponce, Se illa),
EAE, 121, Mad id, 1982, p. 295-297.
64. LEÓN ALONSO, P. (di .), op. ci . n. 19, p. 50 s.; ídem, op. ci . n. 24, p. 91-92.
65. P obablemen e, su única elación con I álica, como ha señalado CABALLOS RUFINO, A., op. ci .
n. 21, p. 112.
66. LUZÓN NOGUÉ, J. Mª, «Conside aciones sob e la u banís ica de la ciudad nue a de I álica», en
I álica (San iponce, Se illa),EAE, 121, Mad id, 1982, p. 77
67. MELCHOR GIL, E., op. ci . n. 47, p. 180; ídem, op. ci . n. 51, p. 241.
68. NIEMEYER, H. G., «La escul u a omana de época had ianea y su es ablecimien o en la Bé ica»,
en Homenaje a Conchi a Fe nández-Chica o, Mad id, 1983, p. 331-340.
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