T abajo e Ideología de Géne o
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E nog á ica, Vol. V (1), 2001, pp. 25-46
TRABAJO E IDEOLOGÍA
DE GÉNERO EN LA
PRODUCCIÓN
DOMÉSTICA 1
El obje i o de es e a ículo es analiza la
especi icidad de o ganización de la p oducción
domés ica. Nues o análisis a a de demos a
cómo la ideología del géne o, de la amilia, así
como las elaciones de ecindad son impo an es
elemen os en la o ganización de es os p ocesos
p oduc i os, que explican la e iciencia y el
dinamismo ac ual de es as o mas de p oducción
en con ex os económicos di e en es, en la medida
que ales elaciones sociales es án modelando las
elaciones económicas de p oducción. La
o ganización domés ica de es e ipo de
p oducción es un elemen o cen al pa a explica
la o ganización y el desa ollo ac ual de es as
o mas de p oducción en sociedades capi alis as,
como es el caso que hemos analizado en de alle:
la p oducción de a esanías u ales en Andalucía
(España).
Enca nación Aguila C iado
El p opósi o de es e a ículo es analiza la lógica social bajo la que se
o ganiza una o ma p oduc i a especí ica: la p oducción domés ica. En p ime
luga hemos p o undizado en la elación en e abajo e ideología del géne o,
pues en endemos que la u ilización e icien e de la cons ucción del géne o,
y po ex ensión de las elaciones de pa en esco y de ecindad es un ac o que
modela la es uc u a económica de es os p ocesos de abajo.
A pa i de un caso conc e o de p oducción domés ica de a esanías,
como es el bo dado de man ones de Manila,2 en Andalucía, hemos in en-
ando plan ea el modo conc e o en el que se a iculan unos y o os ac o es,
los nacidos de las de e minaciones económicas, sociales e ideológicas de los
g upos sociales que pa icipan en es e ipo de p oducción domés ica, como
los de i ados de su dependencia con la lógica dominan e del sis ema econó-
mico en el que dichos g upos es án inme sos, lo que han p opiciado su
o ganización ac ual como economía sume gida.
P ocesos de abajo y géne o
Las ca ego ías de géne o o man pa e de las cons ucciones cul u ales, que
ealiza oda sociedad a pa i de las di e encias obje i as del sexo (S a he n
1
Es e abajo ha sido sub encionado po los p oyec os de in es igación: “Te i o io, Recu sos y Polí ica de Desa ollo
Local”, Plan P opio de In es igación de la Uni e sidad de Se illa (28441131-98-191), y “El Pa imonio como Fac o de
Desa ollo: Una P opues a de Ac uación”, DIGYCIT Minis e io de Educación y Cul u a (P.B. 97-0708).
2
El man ón de Manila es una pieza de ela cuad ada, en su o igen de seda na u al, conocida popula men e como manila
– o igina iamen e los man ones se impo aban desde China a a és de Manila, de ahí el nomb e de es a p enda que
llegó a se muy popula a pa i del siglo XIX (c . más adelan e).
Enca nación Aguila C iado
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1979). Y a pesa de que és as úl imas, en pa e, son ambién de inidas po
cada cul u a, como muchos an opólogos han demos ado (Caplan 1987, Ross
y Rapp 1984), lo cie o es que su base isiológica p opo ciona la ma e ia p ima
a pa i de la cual se desa ollan las del géne o.
Como oda cons ucción social, la ca ego ía de géne o, se ans o ma
his ó icamen e a medida que lo hace el con ex o socioeconómico en que
apa eció (Comas d’A gemi 1990). És o es así, po que o ma pa e de los
elemen os ideológicos de ep oducción social de odo modo de p oducción,
y como al, debe se ansmi ido a las siguien es gene aciones, median e un
p oceso de socialización, que se lle a a cabo en nues a sociedad a a és de
la amilia undamen almen e y, subsidia iamen e, en o os espacios sociales.
Una ez que ales p incipios son elabo ados y asumidos po los indi-
iduos, ac úan sob e los compo amien os, las alo aciones y las in e p e-
aciones que cada sociedad posee. Se ins i uye así un p oceso que con o ma á
la p opia iden idad emenina o masculina, median e una selección e ec i a
de aquellos elemen os cul u ales que se conside an socialmen e como los más
adecuados, espec i amen e. Es os mecanismos, que in luyen en odas las
es e as de la ida de cada suje o, se mani ies an, po lo que al mundo de la
p oducción se e ie e, modelando un ap endizaje selec i o que i á adies-
ando a ambos sexos en el eje cicio de a eas que, desde esos momen os, se
adsc ibi án a cada géne o, y que po an o, queda án masculinizadas o
eminizadas, y desde en onces, unidas a elemen os que se conside an inna os
de cada uno de ellos. En gene al, podemos a i ma que, odas aquellas
ac i idades ca ac e izadas po la necesidad de un mayo es ue zo ísico, de
eje cicio de de e minadas cualidades de mando y decisiones i án unidas al
homb e, ese ando, pa a la muje , odas aquellas en las que la des eza, la
habilidad y la paciencia son undamen ales. Es a pa i de en onces cuando
ales abajos se án pe cibidos y asumidos po los p opios p o agonis as como
“más p opios de homb es” o “más p opios de muje es”.
Las ideologías de géne o condiciona án así el modo en que se desa -
ollan las espec i as inse ciones labo ales, po que ales p incipios induci án
a una cuali icación écnica que explica la pos e io na u aleza de la pa ici-
pación en el mundo p oduc i o, los sec o es conc e os en los que és a se
ealiza, así como las dis in as posiciones den o de la es a i icación labo al,
modelando, inalmen e, la composición de los me cados de abajo.
El géne o ma ca á pues la pa icipación labo al de la muje , no sólo
conduciéndola de o ma p e e en e hacia de e minados sec o es de la
p oducción, sino in luyendo en el modo como se e ec úa al inse ción,
de e minado su ausencia, con inuidad o in e mi encia en dichos p ocesos
p oduc i os. Las ayec o ias labo ales de las muje es se adecuan así a los
ciclos i ales emeninos den o de su g upo (Bo de ías 1991). És os es a án,
a su ez de e minados po sus sucesi as posiciones den o de los mismos:
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como hijas, sol e as, mad es casadas, o iudas, lo que ende á a condiciona
la necesidad, pe manencia o su e i ada del mundo labo al. El abajo como
opción se con ie e en una ca ac e ís ica que puede p esen a se en las
muje es, algo indudablemen e ajeno a la na u aleza misma de se homb e,
pa a quienes, po con a su con inua disponibilidad pa a el abajo cons i uye
uno de los elemen os sob e los que descansa la cons ucción social de la
masculinidad.
El concep o de opcionalidad (Na o zky 1988) se á o o de los elemen os
eó icos undamen ales en odo análisis del abajo de la muje . Se a a en
ealidad de un concep o que se cons uye en elación a la unción emenina
p e alen e en el ámbi o domés ico, en la medida que és a modela la o ma y
el modo en que se ealiza su misma inse ción labo al.
Nos si uamos en onces en el ni el de la p opia alo ación del abajo
y de la pe cepción del mismo po pa e de las muje es. Es indudable el hecho
de que al desa olla se muchas de es as ac i idades labo ales den o de la
misma es e a domés ica, con ibuye a ac ecen a una posición socialmen e
acep ada, de la que pa icipan las p opias muje es. La ue za de al cons-
ucción con iene implíci a la p emisa, bien de negación de la ac i idad
p oduc i a aunque és a se ejecu e, bien de su econocimien o bajo la consi-
de ación de ayuda. Nos e e imos a los casos de muje es campesinas que
ealizan co idianamen e de e minadas a eas en la misma explo ación
ag ícola amilia , sin que al ac i idad sea en endida como un abajo sino
como una más de sus dedicaciones a su g upo domés ico; o bien el de
aquellas o as que eje cen dis in as o mas de abajo a domicilio,
ca ac e ís icas de la economía sume gida, y po ello ienden a pe cibi la
ac i idad y sus ing esos como complemen a ios a los de sus ma idos, al y
como más adelan e end emos ocasión de analiza en p o undidad.
Homb es y muje es adecuan sus compo amien os a un modelo ideal
dominan e que pe cibe el abajo emenino como coyun u al, como un pa én-
esis o una obligación empo al con que cub i alguna necesidad económica,
amilia o pe sonal. Algo que no puede, ni debe en a en con adicción con
sus obligaciones hacia su g upo, po oposición al caso masculino, sob e el que
ecae, como inhe en e a su p opia condición de homb e, la apo ación de los
ing esos con inuos y pe manen es pa a el man enimien o y la supe i encia
de la amilia.
Es así como podemos a i ma que el me cado de abajo es á sexuado,
que emos deci con ello que, el hecho de pe enece a uno u o o géne o se
inco po a á como elemen o clasi icado en la pa icipación de los indi iduos
den o del mismo. La pe enencia a una u o a clase social, o a un g upo
é nico u o o se án los o os dos componen es undamen ales que ac ua án
en la es uc u ación selec i a de dichos me cados. Y ello es así, po que
cualquie a de es os elemen os condiciona á el dis in o acceso a conoci-
Enca nación Aguila C iado
28
mien os, ecu sos y po encialidades de acceso a los mismos, que e mina án
po ma e ializa se en la je a quización labo al y en la composición di e encial
de los me cados de abajo.
Géne o, clase y e nia se con ie en así en los es elemen os sus an i os
de las desigualdades sociales, y en nues o caso de la desigualdad labo al. No
pensemos po an o que la posición de los indi iduos es esul ado de su papel
secunda io en el mundo labo al, sino jus amen e al con a io, es la exis encia
p e ia de es as desigualdades sociales la que se u iliza como ma e ia p ima
pa a undamen a las posiciones desiguales de és os en la p oducción, pa a
do a los de unas u o as cuali icaciones, pa a inse a los en unos u o os
sec o es y pa a si ua los en dis in os pues os con unciones y especialización
écnica conc e as. Es a nos pa ece una cues ión impo an e que explica
además que la di isión del abajo no c ee elaciones sociales, sino que son
las elaciones sociales exis en es las que se conc e an en de e minadas
mane as del epa i el abajo (Comas d’A gemi 1995: 34). Pensemos po
an o que ales p emisas explican la dis in a inse ción de los abajado es de
unas clases sociales u o as en las ac i idades p oduc i as, la desigual
inco po ación de emig an es, de e nias, den o de los me cados labo ales, o
inalmen e las ca ac e ís icas y la na u aleza con las que homb es y muje es
se suman al mundo de la p oducción. El me cado labo al es á po an o no
sólo di idido po ca ego ías de géne o, sino de clase y é nicas, pues son ales
p incipios clasi ica o ios los que e minan po segmen a a los abajado es
den o de los mismos. Las cons ucciones de géne o cumplen así su úl ima
unción, o man la ma e ia p ima de la seg egación labo al, po enciadas po
el modo de p oducción dominan e y ap o echadas, jun o a las de clase y
e nia, como base de una segmen ación labo al.3
Los supues os has a aquí enunciados nos pe mi en accede a la
con adicción p o unda exis en e en e el modelo idealmen e cons uido y la
cons a ación innegable de que muchas muje es, undamen almen e las pe e-
necien es a amilias ob e as, han enido que abaja siemp e po necesidades
económicas. Es indudable que la pa icipación labo al emenina ha sido un
hecho cons an e y no an ecien e como se nos epi e en exceso y con inua-
men e, pe o es e dad ambién que la ue za de esa imagen c eada ha
modelado las ca ac e ís icas, las o mas y el modo de cómo se ha lle ado a
cabo esa inco po ación emenina al mundo p oduc i o. Y ello po que dicha
inco po ación se ha ealizado en unas condiciones labo ales y en unos
3
O os elemen os como la edad p o ocan una selección en cuan o a las posibilidades de acceso al abajo, pe o su
impo ancia es secunda ia, en la medida que no se a a de un componen e es uc u al, sino coyun u al y como al,
pun ual y pasaje o, que se debe a la misma sa u ación y composición de los me cados de abajo en los países de pleno
capi alismo. Pe o es e iden e, que se a a de una si uación no pe manen e, cambian e a la go plazo, en an o los jó enes
consigan ab i se camino con su cuali icación, és a sí que es a á p e iamen e de e minada po los elemen os
es uc u ales a los que aludíamos an e io men e.
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sec o es, que en muchos casos no sólo no han cues ionado su posición social,
sino que han enido a e o za la (Comas d’A gemi 1995). Es a ealidad
explica el hecho de que es as muje es abajado as se inco po en a la p o-
ducción ex adomés ica, ing esando en de e minados sec o es, poco cuali i-
cados y mal e ibuidos como los de la economía in o mal, que acili a el
cumplimien o de sus obligaciones amilia es.
La p esencia emenina mayo i a ia en la economía in o mal es una de
las consecuencias úl imas de cuan o enimos a i mando. Nos si uamos así en
uno de los enómenos que mejo de inen nues o caso de es udio, y una de
las azones po la que elegimos su análisis.
Un caso de p oducción domés ica: la elabo ación de man ones de Manila
en Andalucía
La elección de un p oceso de abajo como el de las bo dado as de man ones
de Manila, nos pa eció signi ica i o, en la medida que nos pe mi ía analiza
en p o undidad un p oceso p oduc i o especí ico como es la p oducción
domés ica (Aguila C iado 1995). Po ello el es udio que hemos ealizado sob e
un caso conc e o, puede esul a ep esen a i o pa a o os ipos de ac i i-
dades que o man pa e de es e mismo modelo de o ganización de la
p oducción. Nues o caso además, nos pe mi ía inse a nues o análisis en
un ma co eó ico más amplio: la a iculación en e la p oducción domés ica
y el modo de p oducción capi alis a y, más especí icamen e, p o undiza en
las o mas conc e as en las que se es á dando es a a iculación en algunas
zonas del mundo u al andaluz. En nues o caso, el bo dado de man ones
pe enece a un p oceso de p oducción plenamen e ac ual, que como al, se
desa olla den o de la misma lógica capi alis a que oda nues a economía,
aunque con la impo an e especi icidad de es a o ganizado en o ma
sume gida. Además, se a a de una ac i idad que hunde sus aíces en la
p oducción a esanal u al de un sec o conc e o: el ex il, donde his ó i-
camen e se p oduje on los p ime os cambios desde el alle a esanal a la
manu ac u a (Goody 1982, Be g 1987).
Tal ipología de p oducción, basada en la p oducción domés ica de los
campesinos no desapa eció con la expansión del modelo ab il que se
gene aliza ía as la e olución indus ial. Los alle es siguie on p oduciendo
ense es que po su p opia na u aleza necesi aban de un p oceso de abajo
manual, y po an o di ícil de desa olla den o de los es ic os pa áme os
de la p oducción mecanizada y en se ie. Abso bió así, oda la p oducción
a esanal, que siguió subsis iendo jun o a las g andes concen aciones ab iles,
an o en los núcleos u banos como en los u ales. Es e sis ema económico
endió a especializa zonas en e as en la p oducción de de e minadas
Enca nación Aguila C iado
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a esanías, que se ían canalizadas y dis ibuidas desde los cen os u banos
hacia me cados in e egionales, cuando no in e nacionales, si iéndose de
una mano de ob a, con pocas posibilidades de empleo en esas zonas u ales,
una ue za de abajo poco cuali icada pa a o as ac i idades, pe o sí
su icien emen e socializada pa a una p oducción, como la que es udiamos,
conside ada emenina.
Es e modelo de o ganización que ue ca ac e ís ico de la e a de la
p o oindus ialización (Mendels 1972, Medick 1981) ha pe i ido en de e mi-
nadas á eas eu opeas, en la India (Mies 1982), La inoamé ica (Wa e bu y
1989) y en zonas de Á ica, po enciado po un ma co socioeconómico con-
c e o, en el que la cons ucción ideológica del géne o ha sido uno de los
ac o es undamen ales en su o ganización que, en el caso que analizamos,
se conc e a on en su o ma de p oducción adicional en: sis ema de abajo
en alle es, eminización de la a ea, y elaciones labo ales egidas po alo es
de ecip ocidades amilia es y ecinales, u ilizados desde la lógica emp e-
sa ial, pa a consegui una mayo e iciencia y en abilidad de la p oducción.
El ca ác e adicional de su p oducción jun o a su pe i encia ac ual,
nos pa ecie on undamen ales pa a in e esa nos po el es udio de una
ac i idad a a és de la cual podíamos analiza una lógica p oduc i a que
había pe manecido casi inal e able en nues o país desde p incipios de siglo
y que, as los cambios económicos globales iniciados desde los años 60, ha
comenzado a desajus a se y a p esen a o mas de o ganización nue as, en
las que ac ualmen e se desa olla.
Es amos an e una indus ia que se desa olló desde sus o ígenes en la
coma ca andaluza del Alja a e se illano. Á ea densamen e poblada, com-
pues a po 28 municipios de ca ác e básicamen e ag ícola, con p edominio
de pequeños y medianos ag icul o es. Su p oximidad con la ciudad de Se illa
ha cons i uido un ac o undamen al en la con igu ación de la es uc u a
socioeconómica de es a coma ca, de e minando el desa ollo de algunas
ac i idades del sec o se icios y abajo indus ial. A es as bases económicas
adicionales ino a suma se el enómeno de la nue a ag icul u a,4 auspiciado
po su p oximidad con la zona de ma isma de Huel a, donde se ha lle ado
4
Es e p oceso ha modi icado de o ma e oluciona ia las adicionales elaciones en e ie a, abajo y capi al en la
p oducción ag a ia, p opiciando la in oducción de cul i os nue os, incluso en zonas no ap as pa a la ag icul u a
adicional. La al as in e siones de capi ales que es e ipo de p oducción necesi a han a ec ado a la es uc u a de la
p opiedad de la ie a, dando en ada a nume osas emp esas nacionales o ex anje as, que con olan la p oducción de
las pequeñas explo aciones amilia es adicionales de la zona. El enómeno iene consecuencias e iden es en la
mo ilización económica de muchas de es as zonas, an es exceden a ias de mano de ob a, hoy necesi adas de g andes
apo es de la misma, lo que explica la inco po ación masi a, no sólo de muje es, sino de emig ación mag ebí. Al a a se
de una ag icul u a muy p oduc i a y al amen e compe i i a, ha c eado en su o no una di e si icación de sec o es
económicos. Sob e el ema exis e una amplia bibliog a ía, en e la que des acamos: Aguila C iado y o os (1991 y 2001),
C uces Roldán (1994), Gómez Beni o y Gónzalez (1997).
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a cabo, a pa i de los años 80, un p oceso de desecación y de implan ación
de g andes zonas de cul i os bajo plás icos que ha dinamizado el me cado
de abajo de la zona, posibili ando la en ada en el mismo de la exceden e
mano de ob a emenina en los nue os cul i os de la esa, el espá ago o el
meloco ón, en e o os. Tal medida económica, que coincidió con la implan-
ación en 1984 del subsidio de desempleo ag ícola5 ha modi icado la es uc u a
de abajo de la zona y ha sido una de las azones que más han in luido
ecien emen e en el descenso de o as ac i idades adicionalmen e eme-
ninas, como es el caso de la que es udiamos.
El man ón de Manila es una pieza de ela cuad ada, en su o igen de
seda na u al, conocida popula men e como manila, que ac ualmen e ha sido
sus i uida po el c espón. Sob e la ela se bo da con hilos de seda, na u al, en
su o igen, y hoy a i iciales. La o ma es siemp e cuad ada, y los amaños son
medidas es anda izadas, que oscilan desde 180x180 cms, los g andes, a 80x80
cms, los pequeños. Los colo es de la ela son a iados, los clásicos han sido
el neg o y el ma il, pos e io men e ha ido in oduciéndose oda una gama
de colo es obedeciendo a las dis in as modas, y hoy se encuen an en el
me cado man ones de los más di e sos onos (Aguila C iado 1999).
O igina iamen e los man ones se impo aban desde China a a és de Manila,
de ahí el nomb e de es a p enda que llegó a se muy popula a pa i del siglo
XIX. El paso del iempo elegó su uso a p enda de ado no, con i iéndose en
una pieza de a esanía muy ap eciada en el me cado nacional, po lo
complicado de su ejecución y su is osidad.
La ac i idad del bo dado de man ones comenzó al ededo de los años
30 del p esen e siglo, cuando dos conocidos indus iales inicia on la ab i-
cación y come cialización de los conocidos man ones de Manila en Se illa.
Desde en onces se con i ió en una ac i idad labo al en la que se especia-
liza on las muje es de nume osos pueblos ce canos a la capi al, bien de
amilias jo nale as, bien de pequeños p opie a ios, que al e naban sus abajos
en el campo con el de bo dado de man ones, lo que suponía un complemen o
impo an e pa a las en as amilia es (Aguila C iado 1998).
La ab icación de los man ones se ealizaba en los dis in os alle es de
la zona es udiada, que i ie on su época de esplendo has a los años 60,
momen o en el que empeza on a decae , como consecuencia de los cambios
que se p oducen en la es uc u a económica del país, que imposibili an
man ene ac i idades a esanales basadas en unos bajos sala ios de las
5
Es e ipo de p es ación social se in odujo en el sec o ag a io español en 1984, y supone la pe cepción de un subsidio
de desempleo de du ación anual pa a el abajado que ealice un mínimo de 60 jo nadas de abajo (peonadas). A
pa i de esas echas la legislación ha ido modi icando las condiciones necesa ias pa a que los abajado es ag ícolas
alcancen al cobe u a. La medida es undamen al pa a en ende las dec ecien es mo ilizaciones jo nale as en Andalucía,
y, desde luego ha p opiciado la apa ición de una cul u a del subsidio, pa a esca a ambién nue as o mas de caciquismo
local.
Enca nación Aguila C iado
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abajado as. Po o o lado, la apa ición de nue as o e as de abajo en el
me cado labo al de muchos de es os pueblos, o eciendo mejo as en las
condiciones sala iales de es as muje es de e mina á el abandono paula ino de
su dedicación al bo dado. Hoy, es una ac i idad en decadencia en la coma ca,
compa ada con la e e escencia de la p ime a pa e del siglo. En muchos
pueblos ha desapa ecido comple amen e; en o os se man iene de o ma
ma ginal, y sólo en dos de ellos (Ca ión de los Céspedes y Villaman ique de
la Condesa), cons i uye oda ía una ac i idad impo an e. Las azones hay
que encon a las bien en las pocas al e na i as que el me cado labo al de
es os pueblos o ece a las muje es, bien en los nue os canales de come -
cialización que los man ones es án encon ando desde mediados de la década
de los 80, a la que nos e e i emos más adelan e.
Elemen os es uc u ales del p oceso p oduc i o
Inicia el es udio de es e ipo de ac i idad equie e en p ime luga la dis in-
ción en e lo que signi ica bo da , como ac i idad ca ac e ís ica del p oceso
de socialización emenino, y lo que es un abajo cuan i icable en é minos
mone a ios, po an o, con una en abilidad den o de la economía global de
los g upos domés icos. Bo da , desde es e pun o de is a, es una labo
asociada a de e minadas des ezas emeninas, que sólo se con ie e en una
ac i idad económicamen e ep esen a i a, es o es, en un empleo, cuando se
o na en una me cancía in e cambiable po dine o, a la que se acude po
necesidades económicas. De ahí que, independien emen e de que muchas
muje es de es os pueblos sepan bo da , las bo dado as pe enece án a g upos
domés icos de pequeños p opie a ios ag ícolas y abajado es sin ie a.
Son muje es que con ie en una cuidada ac i idad emenina en una o ma
e icaz de apo a dine o a la casa, en un abajo que se engloba den o de las
a ias es a egias desplegadas po los dis in os in eg an es de es os g upos
domés icos.
Las cons icciones económicas de es os g upos domés icos a los que
pe enecen las bo dado as con o man el p ime elemen o es uc u al pa a
analiza la o ganización de es e p oceso p oduc i o. Es a posición de clase po
sí sola no explica oda la complejidad del mismo, en e o as cosas, po que
es inse ible a la ho a de abo da una de sus ca ac e ís icas undamen ales:
el hecho de se un abajo ealizado exclusi amen e po las muje es de esos
g upos.
Se hace p eciso acudi a o o elemen o cen al en la o ganización de
es e p oceso de abajo, un elemen o igualmen e es uc u al: el géne o, al y
como ha sido de inido con an e io idad. La inse ción labo al se ealiza – como
no podía se de o a o ma – en elación a es e condicionan e social,
T abajo e Ideología de Géne o
33
o ien ando de o ma selec i a la inco po ación de homb es y muje es en unos
p ocesos de abajo y no o os.
La a iable de la edad in oduce una ma ización a la de géne o, pues
las oscilaciones cíclicas de la p oducción de man ones de e mina án una
dis in a con o mación de o e as en el me cado de abajo local, que in lui á
a ni eles ideológicos en una dis in a ac i ud hacia el abajo y la pe cepción
del mismo po pa e de es as muje es. De o ma gene al conside amos que
an o la disponibilidad como la alo ación hacia el abajo a ían os ensi-
blemen e de un pe íodo gene acional.
La es uc u a del g upo domés ico y la posición de las muje es den o del
mismo se án o as dos a iables dependien es de la de géne o, en la medida
que el peso ideológico del papel emenino den o de su g upo, la conside-
ación de la es e a domés ica como p opia y las obligaciones que ello les
de e mina, in lui á en el ciclo de dedicación al bo dado. En el p ime caso,
con espec o a las e apas de expansión o desin eg ación en la que se halle el
g upo amilia , lo que da á una dis in a composición, núme o de miemb os
y edades de los mismos. En el segundo, po que los sucesi os oles emeninos
den o de cada g upo suponen dis in as esponsabilidades dependien es de
sus posiciones como hijas, esposas o mad es.
Es uc u a del p oceso de p oducción
La ca ac e ís ica undamen al de es e p oceso p oduc i o es su o ganización
en pu ing-ou -sys em. Es o es acudiendo a un modelo que ue p opio de la
época de la p o oindus ialización, y que aho a, bajo o o con ex o p o-
duc i o, se adap a en sus aspec os o males con la uncionalidad de aba a a
los cos os de ab icación. Tal modelo o ganiza i o esul a especialmen e
idóneo en a esanías como las que nos ocupa ca ac e izadas po al os cos os
de la ma e ia p ima y mínimos eque imien os ecnológicos, al y como
sucede en las p oducciones de la indus ia ex il especializada (encajes,
apices y bo dados).6
El p oceso de p oducción del man ón se ca ac e iza po su descen-
alización y po una di isión uncional del p oceso de abajo, en endiendo po
al la especialización écnica de cada uno de los abajado es en una ase
conc e a del p oceso o al.7 La lógica de es a o ganización se undamen a en
6
Li le ield (1979) señala que la elación exis en e en e el ni el de eque imien os de capi al en ma e ias p imas y
ecnología explica la o ganización del p oceso de abajo a esanal en sus dis in os ipos: los pequeños alle es son
ca ac e ís icos de p oducciones que demandan baja in e sión de capi ales en ma e ia p ima y ecnología; mien as que el
pu ing-ou -sys em y el abajo a domicilio apa ecen ligados a la ca es ía de la ma e ia p ima y una ecnología simple.
7
La di isión uncional, al y como la ca ac e izó Ma x, es un sub ipo de la di isión ho izon al del abajo, en la medida
que cada ase del mismo es in e dependien e de la o a, dis in a al ipo de di isión e ical, en la que el a esano ealiza
el p oceso comple o (c . Goody 1982: 6).
Enca nación Aguila C iado
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posible es compa ibiliza los man ones de ambos ipos de maes as, decisión
en la que, jun o a la ealidad indiscu ible que con las nue as se gana mucho
más, pesa los ac o es ideológicos omen ados po la in ensidad de elaciones
man enidas en e es as muje es, alo es que e iden emen e pesan menos en
la gene ación jo en.
Las pe spec i as u u as del p oceso adicional de ab icación son
escasas. Las iejas maes as encuen an cada día más p oblemas pa a cap a
bo dado as, y odas son conscien es que nadie las con inua á cuando lo dejen.
Los emp esa ios, po su pa e, han iniciado nue as ías de ab icación y,
desde hace unos años, come cializan man ones ealizados en China po
muje es que abajan en alle es colec i os, siguiendo los diseños que ellos les
en ían, ec eando así el mismo modelo que se dio en España has a los años
60, y ep oduciendo la adicional es uc u a, u ilizando aho a ac o es
económicos e ideológicos de sociedades en dis in a ase de desa ollo al
modelo capi alis a occiden al, algo ca ac e ís ico en la ac ual segmen ación
in e nacional de la ue za de abajo9 y de los p ocesos de globalización
económica (F öbel 1980, Ong 1991, Wa s 1992).
Los man ones chinos, como popula men e son aho a conocidos, son
cada ez más ecuen es en los come cios se illanos y, an o po su meno
calidad como po sus bajos cos os de p oducción, son más ba a os que los
ealizados en el Alja a e. Es e úl imo enómeno es sumamen e impo an e po
cuan o nos pe mi e apun a una ez más la plena inco po ación de es e
p oceso de abajo a un con ex o capi alis a de p oducción, donde po cie o,
siemp e es u o, incluso en sus o mas o iginales, inme so en un me cado
colonial que igualmen e enía un con ex o global (Bueno Cas ellanos 2000).
Bo da como símbolo de iden idad emenina
El abajo cons i uye no una me a ac i idad de las di e sas que podemos
desa olla a lo la go de nues a ida, sino aquella que iene que e
especí icamen e con la p oducción de bienes y con su dis ibución. Podemos
a i ma que el abajo es una unción cen al de la ida de los indi iduos.
Como hemos is o, implica un p oceso o ganizado de acciones en el que se
desa ollan écnicas y ene gía, no mas y elaciones pa a alcanza ales
obje i os, pe o ambién es el ámbi o donde se exp esan alo es, ideas sob e
el abajo y sob e las elaciones que a pa i de él se c ean (Gin is 1983).
9
Tal p oceso, iniciado con el capi alismo come cial, a a és de la manu ac u a, dió paso a una o ganización de ipo
indus ial, que a pa i de los años 60 inició un pe íodo de di e si icación y sepa ación espacial, a ni el in e nacional,
en e las ases del p oceso de p oducción y con ol del mismo, que se dis ibui án p og esi amen e, a pa i de en onces,
en e países de capi alismo cen al y pe i é ico.
T abajo e Ideología de Géne o
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Su eje cicio pe manen e supone la adquisición no sólo de unos sabe es
écnicos, sino además de unas ac i udes que con o man la ida social de cada
indi iduo, que e minan iden i icándose, en pa e, en elación con la
ac i idad especí ica que han desa ollado, pues a a és de ella, se econocen
y se de inen. El abajo, o más bien, el eje cicio del mismo gene a iden idad;
se con ie e así en uno de los elemen os undamen ales sob e los que se cons-
i uyen las iden idades.10
Es e p incipio gene al, se mani ies a de o ma especial en de e mi-
nados ipos de abajo, en aquellos que en su ealización compo an p ocesos
écnicos y ap endizajes especí icos que suponen el eje cicio de de e minadas
des ezas, ac i udes, compo amien os y elaciones de la na u aleza que aquí
hemos plan eado. Si además, poseen el ca ác e de adición y de pe ma-
nencia, como la ac i idad que a amos, comp ende emos muchas de las
cues iones que a con inuación amos a analiza .
Bo da pa a las muje es de es os pueblos del Alja a e, sob e odo pa a
la gene ación de las mayo es, o ma pa e de su memo ia his ó ica. Es lo que
han hecho y saben hace desde pequeñas. De ahí que odas ecue den
o gullosas cuando empeza on en los alle es de las maes as de sus pueblos,
ememo en su p oceso de ap endizaje, la edad en que ealiza on su p ime
man ón y lle a on el p ime dine o a casa, los a os de di e sión y b omas
que compa ían con sus compañe as de abajo. Mues an o gullosas algún
man ón que bo da on iempo a ás o enseñan, pa a admi ación gene al, el que
es án haciendo en esos momen os. Habla sob e su abajo las lle a a
econs ui su p opia ida, y en g an pa e su ju en ud, de ahí que se ecu a
con ecuencia a un cie o ono nos álgico. Su e ocación idealizada les
pe mi e ambién ol ida muchas de las condiciones en las que obje i amen e
se desa ollaba po en onces esa ac i idad, algo que sólo pueden compa i
con las o as muje es de su gene ación.
Pe o, al mismo iempo, se quejan de su si uación, y su ge así, una
ealidad apa en emen e con adic o ia. De un lado, sus p o es as pe manen es
de “que es e abajo no es á pagado con nada” e i iéndose a una ealidad
obje i a, pues muchas han dejado su ju en ud y su salud en e al bas ido
pa a gana an poco. Señalan los dis in os males ísicos que esos años de
abajo les han ocasionado en la is a, en la espalda, en las manos. Se quejan
de que no es án con enien emen e pagadas, que se han pasando demasiadas
ho as en e al man ón “pa a no gana apenas nada”.
Esa es la in a iable sucesión en que ambos sen imien os se exp esan:
su quejas siemp e seguidas de su mani ies o o gullo de se bo dado as, con
odo lo que es e hecho signi ica: se conocedo as y compa i con o as
10
Mo eno Na a o (1991) conside a que los o os elemen os que es uc u an la iden idad de los indi iduos son, el
géne o y la clase social. O os au o es añaden además el de la edad (c . Feixa Pampols 1996).
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muje es del pueblo un a e y una c ea i idad únicos, que les lle a a a i ma
que bo da les gus a más que cualquie a de las o as ac i idades que han
ealizado, po que ha o mado pa e de su ida, de su his o ia, y de su
iden idad como muje es del pueblo; po que bo da pa a ellas ha supues o la
c eación de odo un espacio y un iempo que les pe enecía, un momen o en
que, cubie as las o as obligaciones “p opias de las muje es”, les hacía
sen a se en e al man ón, elaja se y aisla se de los p oblemas dia ios,
ealiza algo que sólo ellas sabían hace , que habían ap endido y que podían
asmi i a sus hijas, que las hacía sen i se ú il, alo adas a ni el del pueblo
como a que ipo de la muje abajado a adicional.
Son es as muje es las que se conside an bo dado as, é mino que encie a
la posesión de una cualidad, que según es os pa áme os de iden idad, no
poseen odas las muje es que bo dan en el pueblo, ni siquie a puede se
aplicado a odas las que cogen un man ón. Son es e ipo de muje es las que
epi en insis en emen e que, a pesa de odo, “bo da les gus a con deli io”.
Bo da pe mi ía a es as muje es econs ui esa imagen adicional del
ca ác e emenino, cumplido as con sus unciones den o de su g upo. Se
admi adas y ap eciadas socialmen e po los homb es en cuan o a su alo
como muje es labo iosas, necesi adas de abaja , y po an o, capaces de
apo a dine o a su amilia. Y además, hace lo en un abajo que no les
suponía sali del espacio domés ico, odo lo más i a un alle , cuya
concepción y uncionamien o e a pe cibido como una p olongación del
mismo. Bo da , pues, inculaba ideológicamen e a la muje con su hoga , un
espacio que, sólo de o ma coyun u al, e a abandonado pa a ealiza o as
ac i idades ajenas al mismo.
Es cla o, pues, que en es a ambi alen e ac i ud de ap ecio y echazo
de es as bo dado as hacia su abajo, no exis e con adicción alguna, pues
ambos sen imien os an di igidos a dos ni eles dis in os: a la p o esión el
p ime o, a sus condiciones labo ales, el o o. Es sólo a es e segundo aspec o
de su abajo, adonde an encaminadas las p o es as de las bo dado as,
cuando aluden al des ase en e lo que ellas eciben y los p ecios inales con
que se enden los man ones. Unos p ecios que es án egidos po las leyes de
un me cado, que además, asegu an, nunca pueden medi odo el abajo, el
cuidado y el mimo que ponen du an e su ealización; y la c ea i idad, de lo
que ellas conside an una “pequeña ob a de a e”.
Es os son los elemen os sob e los que se c ea una ideología sob e el
abajo, una “cul u a del abajo”,11 p opia de esa gene ación especí ica, que
11
El concep o de “cul u a del abajo” hace e e encia al conjun o de hábi os, compo amien o y sabe es ca ac e ís icos
de de e minadas ocupaciones. Ve : Comas d’A gemi (1990) y Aguila C iado y o os (1991 y 2001). Pa a I. Mo eno
Na a o (1991) es e concep o es más amplio, de inido po es e au o como “cul u as del abajo”, conside a el abajo
como modelado de iden idades sociales que ascendiendo al me o ma co labo al, imp egna la ida social de los
indi iduos y se mani ies a en odas las es e as sociales.
T abajo e Ideología de Géne o
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en absolu o compa en las jó enes bo dado as de es a coma ca, educadas
según o os pa áme os cul u ales, en e los que no en a esa alo ación del
espacio domés ico como ámbi o es ic amen e emenino, y que, de hecho,
aspi an a abaja ue a del mismo. Es án más acos umb adas a elaciona se
en la calle con o as jó enes, con ni eles de educación supe io es a los de sus
mayo es, y la posibilidad de accede a o o ipo de abajos. Se a a de una
nue a gene ación que esponde a una idea dis in a sob e la elación de la
muje con el mundo labo al, una gene ación que alo a las posibilidades de
independencia y de sociabilidad que el ealiza una ac i idad ex adomés ica
les apo a, y que po lo an o no pe cibe ya la casa como el espacio emenino
po excelencia.
Es e cambio de ac i ud, esponde a la ecien e elabo ación ideológica
sob e el papel de la muje en el mundo labo al, ya comen ada. Un cambio
ambién socioeconómico que ha po enciado la cons ucción del nue o modelo
de muje , en el que el pa adigma emenino de ama de casa ha sido sus i uido
po el de muje abajado a ue a del hoga . Un modelo basado en una aún
mayo des alo ización social del es a us del ama de casa, opues o a una
nue a imagen de “muje abajado a”, ap eciada po su capacidad de se al
mismo iempo buena p o esional, esposa y mad e. Es e discu so ac ualmen e
dominan e ha sido asumido po las jó enes de la clase ob e a, pe enecien es
a unos es a os, que, de odas o mas, hab ían enido que abaja siemp e o
empo almen e. Fa o eciendo, inalmen e, la expansión de la idea del abajo
ue a de la casa como modelo a segui , independien emen e de la p eca iedad
labo al en que se desa olle.
Es a nue a gene ación sólo pe cibe la baja en abilidad económica de
es a ac i idad en compa ación con el es ue zo ísico que supone, de ahí sus
quejas cuando comp ueban qué poco les cunde un abajo, que necesi a de
mucha más paciencia y dedicación de la que es á dispues a a man ene . Y, po
ello, hablan con mayo ac i ud ei indica i a que sus mad es de las condi-
ciones labo ales. Los alo es sociales inculados a las elaciones labo ales son
poco ele an es pa a ellas. Son jó enes a las que, de ini i amen e, no les gus a
bo da , que cuando iene que hace lo, lo hacen con menos in e és que sus
mad es; en e o as cosas po que desconocen muchas de las écnicas ca ac e-
ís icas “de las buenas bo dado as”.
Es cie o que en algunos de es os pueblos se segui á bo dando en an o
las expec a i as económicas y ambién las cul u ales man engan la disponi-
bilidad de es as muje es hacia es a ac i idad, como ambién lo es que sean
las mismas bo dado as las que aspi an pa a sus hijas un u u o mejo que el
suyo, una ida, de la que po un lado se sien en o gullosas pe o cuyas
condiciones labo ales no quie en ep oduci . Es o a o ma de exp esa esa
ambi alencia a ec i a hacia lo que ha sido su p o esión y lo que han
conseguido con ella.
Enca nación Aguila C iado
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Conclusiones
La dinámica del p oceso domés ico de p oducción de a esanía has a aquí
analizado nos lle a a echaza el ca ác e adicional con que se suele de ini
es e ipo de p oducción. En nues o caso conc e o, sólo en endemos po ello,
el hecho de su pe manencia en el iempo, y desde luego el que lo haya hecho
man eniendo sus ca ac e ís icas écnicas, en ealidad, po que condicionan su
misma o ganización p oduc i a. Lo demás han sido cambios y adap aciones
a los modelos económicos dominan es.
Hemos señalado que los ac o es económicos e ideológicos igen el
p oceso p oduc i o que hemos ido desglosando. Su acción in e dependien e,
y po an o un análisis que los co elacione, es el que nos ha pe mi ido
explica la pe manencia y ambién los cambios de la p oducción de man ones
de Manila en es os pueblos andaluces.
Una p oducción que o iginó bajo la lógica del capi alismo me can il
colonial, se inco po ó a la ealidad económica y social de una España de
capi alismo incipien e a p incipios de siglo, y se desa olló a pa i de los años
60 en el con ex o de la in ensi icación económica del país. Se adap ó a su
lógica, sume giendo o almen e su p oceso. Cuando las nue as condiciones
de acumulación capi alis a han agmen ado e in e nacionalizado la
o ganización del abajo, sepa ando las e apas de p oducción y de con ol de
la misma más allá de las on e as nacionales, nos encon amos an e una
nue a ó mula bajo la que se es á desa ollando ac ualmen e una pa e de la
p oducción de los man ones.
Las ca ac e ís icas écnicas de es e p oceso de abajo se sus en an
sob e la ideología del géne o, y han gene ado una iden idad labo al
especí ica. No a amos de exp esa que es a iden idad con el abajo enga
una ida sepa ada con espec o a los condicionan es económicos, po que
és os ue on, no lo ol idemos, los que ac ua on y incidie on en que es as
muje es se hicie an bo dado as. No c eemos en la de e minación de la
ideología sob e los hechos sociales. Exis e una in e elación en e ambos
ni eles, aunque bajo la je a quía de las bases ma e iales. Lo que si c eemos
es que, una ez que las ideas se elabo an, ac úan de o ma au ónoma. Y en
conc e o, hacen posible que median e la exis encia de los alo es que es a
ac i idad ha gene ado, a a és de la cons ucción de es e abajo como signo
de iden idad emenina, se sigan acep ando sus condiciones labo ales y
man eniendo en consecuencia la p oducción.
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Enca nación Aguila C iado
Depa amen o de An opología Social
– Uni e sidad de Se illa
[email p o ec ed]