scieee Science in your language
[es] (orig)

Biografía del Excmo. Sr. D. Vicente Barrantes : académico de la historia y cronista de extremadura

Read accessible full text

Biografía del Excmo. Sr. D. Vicente Barrantes : académico de la historia y cronista de extremadura

Author: Cortijo Valdés Antonio
Publisher: Madrid : Imprenta de Julián Peña, 1873
Year: 1873
Source: https://idus.us.es/bitstreams/8e477bd8-cddb-440a-9f28-120a06809efe/download
BIOGRAFÍA
•
DEL
Excmo. S . D. Vicen e Ba an es
ACADÉMICO DE LA HISTORIA
Y
CRONISTA DE EXTREMADURA,
D. ANTONIO CORTIJO VALDÉS, Biblio eca Pixelegis. Uni e sidad de Se illa.
P esiden e que ha sido de la Dipu acion p o incial de Badajoz
y Dipu ado á Có es.
MADRID
IMPRENTA DE JULIAN PEÑA,
Calle del Oli a , núm.
22.
4
.1873
a
BIOGRAFÍA DE BARRANTES.
.

BIOGRAFÍA
DEL
EN,
SR, D. VIDE
BRRAVES,
ACADÉMICO DE LA HISTORIA
Y
CRONISTA DE EXTREMADURA,
POR
D.
ANTONIO CORTIJO VALDÉS,
P esiden e que ha sido de la Dipu acion p o incial de Badajoz
y Dipu ado á Unes.
•••••
n
•••••••••,,,..../....•••
n
••
n
••••
nn
••••••
nn
•••1,,,,,•,.........
é ,-%1:

na
141:
MADRID:
IMPRENTA DE JULIAN PEÑA,
Calle del Oli a , núm. 22.
1873.
.
OBRAS PUBLICADAS
POR
D. VICENTE BARRANTES.
LAS PÍLDORAS,
olle os sa í ico-polí icos.—Mad id, 1851.—Un
amo
en
4.0
LA ,PIEL DE
ZAPA,
no ela aducida del ancés.—Mad id, 1852.—
Un omo en 8.°
SIEMPRE TARDE !
no ela o iginal.—Mad id, i853. — Un omo
en B.°
-
SEGUNDA EDICION.—
Mad id,
1858.
-
TERCERA
EDICION.—Mad id,
1862.
FÁ SOSTENIDO,
no ela aducida del ancés.—Mad id, i853.—Un
omo en 4.°
BAL4DAs
ESPAÑOLAS,
con un p ólogo de
D. Luis de Eguilay.—
MO id,
1854.—Un omo en 8.°
SEGUNDA EDICION,
con el mismo p ólogo y un a ículo
c í ico de D. Agus in Bonna (q. e. p. d.)77-Mad id,
i865.—Un omo en 8.°
EL.CONDE DE MONTECRISTO,
no ela aducida del ancds.—Ma-
' c id, 1854 y 55.—Dos omos en ólio meno .
-
SEGUNDA
EDICION.—Mad id, 1863.—T es omos en 8.°
LA JÓVEN ESPAÑA,
olle o polí ico.—Mad id, 1855. —Un cuade no
en 8.°
JUAN DE PADILLA,
no ela his ó ica o iginal.—Mad id , 1855 y
56.—Dos omos en 4.°
LA
VIUDA DE PADILLA,
no ela his ó ica, con inuacion de la an e-
io .—Mad id, i857.—Un omo en 4.°
PLUTARCO DE LOS NIÑOS,
lib o de ex o pa a las escuelas.—Ma-
d id, 1857.—En 8.°
(Van
39
ediciones.)
LA CORONA DE CASTILLA,
alego ía d amá ica pa a celeb a el
nacimien o del p íncipe de As ú ias, D. Al onso de Bo bon.—
Mad id, 1857.—Un cuade no en 4.°
SOLILOQUIOS AMOROSOS DE UN ALMA Á DIOS,
po
Lope
de Vega,
con un p ólogo bibliog á ico y no as c í icas y li e a ias de
Ba an es.—Mad id, 1863.—Un omo en 4.°
(Tienen concedidos 240 dias de indulgencia, po
a ios
S es. A obispos y Obispos .)
2

BIOGRAFÍA
eclesiás ica, á no mo i su pad e en 1841. Hué a-
no y pob e desde su más ie na in ancia, en ó
po exámen en Adminis acion mili a en 1843,
con cuyo mo i o hizo su p ime iaje á Mad id
que quizás decidió su ocacion li e a ia, pues á la
uel a ya le emos publica sus p ime os e sos
en el
Guadiana,
pe iódico que en Badajoz di igia
D. Ra ael Cabezas. Reco damos que aquella p i-
me a composicion, aunque an loja como ha-
cian espe a los quince a ios del au o , ya ocaba
algunos pun os de la his o ia de su p o incia.
Po ese mismo iempo, el au o de es as pági-
nas, desde Salamanca, donde es udiaba p ime
año de De echo , al sabe que en su p o incia se
publicaba el ci ado pe iódico, con el desen ado
de los pocos a ios, esc ibió á su di ec o ogán-
dole que imp imie a cie a composicion en e -
so, dedicada á su amigo el pin o D. José Ce-
laya, aunque en el ondo á pe sona de su más
ie no a ec o di igida. Y po cie o que hoy,
despues de an os años ascu idos, aún sien e
con aquel pu ísimo ecue do, el gozo ín imo, el
indesc ip ible place expe imen ado, cuando po
la amabilidad del S . Cabezas, que no po su
mé i o, ió en le a de molde sus p ime as con-
cepciones. ¡ Ra a coincidencia! No conocía en-
onces al S . Ba an es.
Se ia la idea á la pa
en los dos nacida de acudi desde pun os ' an
apa ados al mismo pe iódico con nues as in-
an iles poesías, el p ime mis e ioso lazo de la
amis ad ca iñosa que ha unido nues os co azo-
nes? C eo como de é que sí; c eo que exis e en-
e el S . Ba an es y yo algo desconocido que
nos une, algo más que una pu a casualidad, que
nos ace ca en ocasiones pa a los dos solemnes,
con undiéndonos sin p é io concie o , en unos
mismos gus os y aspi aciones.

DE 13ARRANTES.

1 3
En 1848 se asladó Ba an es á Mad id y aquí
comienza esa epopeya oscu a y mis e iosa, que
puede llama se el ma i ólogio de odo poe a
pob e y des alido. En onces le conoció el au o
de es a biog a ía, que en el
mismo
año y po los
mismos dias, en ó ambien en la co onada illa
á
cu sa el quin o de De echo; y desde aquella
echa da a la amis ad e dade amen e a e nal
que en e los dos exis e. Jun os hicie on sus p i-
me os ensayos, no muy elices po cie o, algu-
no de ellos de an singula es ci cuns ancias, que
no podemos esis i á la en acion de eco da le.
E a en onces el ca é de Venecia un e dade o
cen o li e a io, en cuyo modes o ecin o no ha-
bia poe a, ni ap endiz de poe a, que no pasá a
algunas ho as de la noche, sa is echos los ménos,
y hamb eando los más que e a una desdicha.
Fué, pues, el caso, que en una de aquellas no-
ches inol idables, nos eunimos en el ci ado ca é
el poe a ya ba bado D. F. C. B., y los no icios
ba biponien es D. L. M. de L., D. Vicen e Ba -
an es, D. E. I., y el que es as páginas esc ibe.
C., que e a g an ebuscado de cua os, ó eco-
nomis a igue olesco , como aho a se le di ía,
nos p opuso, pa a ene los p on o y en abun-
dancia, nada ménos que la emp esa de a egla
á
nues o ea o
La
campanilla del Diablo,
co-
media de mágia que á la sazon con g ande
éxi o se ep esen aba en
Pa ís. Acep óse el
pen-
samien o con aspo es de aleg ía, y más con la
o mal p omesa de que la S a. Ca asco, p ime-
a ac iz del ea o de la C uz, la escoge ía pa a
su bene icio po mediacion de cie a amiga suya,
que lo e a más del ba budo. T es dias ue el im-
p o ogable plazo que és e nos o o gó pa a hace
el a eglo; cosa pun o ménos que imposible si
en él se medi a a; es e dad, que el au o del pen-
4 4

BIOGRAFÍA
samien o, habia pues o á sal o sus esc úpulos li-
e a ios, enca gándonos con oda la solemnidad
que el caso exigia,
que abajá amos á conciencia.
Hicímoslo así, pe o con la desg acia de saca le
an ema adamen e malo, que más que a eglo,
mu ilacion y des ozo ué del o iginal an sin
piedad ejecu ado, que no le conocie a el pad e
que en F ancia le engend ó; y pa a e güenza
suya, hospiciano ué en España, pues ninguno
de los cinco se a e ió á p ohija le poniendo su
nomb e en la po ada. A pesa de odo, púsose en
escena con es ó cua o
llenos
consecu i os,
que
no en alde dijo Lope de Vega:
Al
ulgo ne-
cio,
e c. Pin a al i o nues as ilusiones, se ia
cosa ex emada. El que más y el que ménos,
so-
ñaba
con e eple os sus exhaus os bolsillos, con
aquella po en osa mina ya en explo acion, cuyos
icos ilones ino
á
des ui un elon, que cayó
á
plomo sob e la he mosa cabeza de la Ca asco,
en la cua a noche de la ep esen acion de aquel
mons uoso engend o. Mad id que se hubie a
hundido no nos hubie a causado pena más p o-
unda. Sólo nos quedaba pa a consuelo de aquella
e ible ca ás o e, la espe anza de cob a los de-
echos de engados. C. ué el comisionado
pa a
liquida con la emp esa, cosa que ejecu ó con ad-
mi able ac i idad; pe o una ez el dine o en su
pode , dióse an o á pensa en la desg acia
de la
ac iz , a ec óle de al sue e el acaso de nues-
as espe anzas, que siemp e que le hablábamos
de la pa icion del dine o, nos decia con oz
en-
e
llo ona y dolo ida :—dejadme,
dejadme ,
no
es oy pa a
nada.—Pasa on dias y dias: la cues-
ion omó ca ác e ; lo que empezó comedia con-
cluyó en agedia, y po in y ema e de odo,
C.
no ganó pa a sus os , lib ándose de las cua o
somb as que has a en sueños le pe seguian, en-
DE BARRANTES.

4 5
egándonos has a el úl imo cén imo de nues-
os espec i os habe es; cosa que, como él decia,
le dejó anquilo. Tal ue una, acaso la p ime
campaña o mal, nues o bau ismo li e a io.
Nadie en aquel en ónces hubie a adi inado en
L. una de las más legí imas glo ias de nues o
ea o , en I. el epu ado esc i o humo ís ico, en
Ba an es el p o undo pensado y sábio académi-
co; y en cuan o al au o de es as líneas, el más
humilde y de ménos me ecimien os de odos, á
soña que se hubie a echado, no hubie a c eido
que un año despues habían de ep esen a se en
Mad id sus d amas,
El Ca denaly el minis o,
y
La Banda de la Condesa,
con más o una que
mé i o. Tambien pecó Ba an es po es e lado
con mala es ella po cie o.
¡A ás , a ás , deliciosos ecue dos de nues a
ida de Bohemia,
dias que no han de ol e , y
que son po lo mismo con más e o amados! La
imp en a y el espacio de que dispongo me exi-
gen el sac i icio de no eco da aquí nues as
a en u as ea ales, ha o cu iosas, ni el pe cance
singula que Ba an es y el di un o Luis Ri e-
a u ie on con cie o quidam, que les obó un
d ama en es ac os, ep esen ado en el Ins i u-
o, lo que ué mucho peo , los cua os que
p oduje a. Así iba nues o amigo ompiendo el
hielo, como dicen los anceses, y ace cándose al
público po unas sendas más oscu as y is es que
lasque desc ibe el Dan e en su inmo al poema,
cuando en los p ime os dias de 185o le ocu ió
esc ibi y en ia al di ec o de
La Ilus acion
una e is a e ospec i a de las ob as ep esen a-
das en los ea os de Mad id en el año an e io ; y
júzguese de su asomb o y del opel de ilusiones
que enace ían en su co azon ya endido al des-
encan o, al ecibi una ca a de D. Angel Fe -
16

BIOGRAFÍA.
nandez de los Rios , en que se elici aba de ad-
qui i pa a su
Ilus acion
un colabo ado
COMO
el S . Ba an es, ap esu ándose
á
o ece le su
amis ad, sus se icios , sus pe iódicos, e c. ¡Qué
dia aquel! Ba an es no me habia dicho ni una
palab a de la ca a que habia di igido á Fe nan-
dez de los Rios; y al ol e de la Uni e sidad,
me pa ece que le es oy iendo en nues a humil-
de habi acion (piso e ce o ¡con en esuelo! en la
calle de Jacome ezo), de o ando con los ojos y el
espí i u aquella gene osa o e a, que le ab ia nue-
os ho izon es y isueñas playas.
Los pe iódicos
que
se le o ecian, jun amen e
con
La Ilus acion,
e an el an iguo y nunca ol-
idado
Semana io pin o esco, Las No edades,
que sin ca ác e polí ico empeza on po aquel
iempo á publica se, y la amosa
Biblio eca Uni-
e sal.
De odas ué, desde luego, Ba an es un
colabo ado in a igable. Poesías, no elas, es udios
li e a ios, en el
Semana io pin o esco ,
a ículos
de cos umb es y humo ís icos en la Ilus acion,
aducciones más ó ménos de paco illa en la
Biblio eca,
dis inguiéndose, sin emba go, muy
no ablemen e en e es as,
El Conde de Mon e-
c is o,
cuya aduccion se cali ica ace adamen-
e de la mejo que se ha hecho de es a no ela, en
los ca álogos de un in eligen e lib e o de Mad id.
(Leocadio Lopez).
Tambien pa a conclui el de sus aducciones,
de que no ol e é á ocupa me, aunque en ellas
empezó á hace es udios de es ilo y de cas izo
buen deci , ci a é
La piel de Zapa,
de Hono a-
o Balzac, géne o á que en onces mos aba
Ba -
an es decidida p edileccion.
Hallábase en e ec o en el pe íodo más c í ico de
su ju en ud, y ambien en el más pelig oso. Ha-
ciendo á sus solas, sin di eccion ni guía, es udios
DE
B..kRRANTES.

4
7
de odo linaje, li e a u a, his o ia, economía,
ciencias sociales y polí icas, en e mizo además y
débil
de cue po, sin con a su pob eza , pues e a
el único sos en de su buena mad e dos niñas
hué anas , ci cuns ancias odas qué con ibu-
yen mucho
á
lanza el espí i u en la es e a de las
u opias, u o pe íodos de enciclopedismo y des-
c eimien o á la ancesa, que han quedado e-
lejados en algunas de sus ob as, como
Siemp e
a de ,
no ela cuya p ime a edicion se hizo
en 1851, y hóy se halla ago ada la cua a.
En cambio publicó poco despues un lib o
de
e sos e dade amen e delicioso,
Las Baladas
españolas,
cuya dedica o ia
á
Fe nandez de los
Rios si e de con es acion á la ca a de és e á que
an es me he e e ido. Géne o nue o y po p i-
me a ez usado en España, la apa icion de al-
gunas baladas en el
Semana io pin o esco,
y lue-
go en la coleccion, ué un e dade o suceso li e-
a io. A pesa de publica se en los dias de la e-
olucion de 1854, odo el mundo se a eba aba
de las manos es e lib o, y el géne o se hacia an
de moda, que odos los poe as balaban po aquel
en onces, como ie nos co de illos. Has a la ga-
ce illa en e so, que es aba en su pe íodo de ex-
plendo , ases ó sus epíg amas á los minis os en
o ma baladesca. Reco damos una, y po cie o
no mala, con a el hacendis a Madoz, que pa o-
diaba la de
No mi eis á la no ia,
bajo el
í ulo
asáz aspa en e de
No mi eis á D. Pascual.
(b)
An es de es a época, en sus escu siones al pe-
iodismo
y al al o mundo li e a io , el S . Ba -
an es habia en ablado ya algunas elaciones po-
lí icas, que a de ó emp ano habian de lanza le
á la ida pública , donde el esc i o iene que
busca en España la única compensado ' posible
á sus abajos y á sus es udios. Di ec o de
El

4s

BIOGRAFÍA
Ba do,
pe iódico de ex ao dina io lujo, que se
publicó en Mad id en 1851 , pa a hace una
An-
ología,
po cie o p eciosa, que con el í ulo de
Album del Ba do
es hoy a ísima, de las
p o-
ducciones
más selec as de los esc i o es con em-
po áneos, u o que llama
á
pue as donde mo-
aba ambien la polí ica, y de es o al con a-
gia , el camino e a b e e. En e ec o, po los mis-
mcs dias, y ap o echando hábilmen e las mallas
de la ley de imp en a igen e á la sazon , empezó
á publica , con el
í ulo
de
Píldo as,
unos olle-
os sa í ico-polí icos, que le hubie an p oducido
una iqueza en poco iempo, si al o de capi al y
de al as p o ecciones no hubie a enido que en-
di se al p ime a aque, que ué udo, como
que
p ocesado á los pocos dias, el iscal de imp en a
pidió pa a el au o nada ménos que 5o.000 s.
de mul a ó cincuen a meses de p ision.
j5o.000
eales!!
Así no pa ece á ex año, que al hace se
Las
No edades
pe iódico polí ico en 1852, y adqui-
i g andes dimensiones é impo ancia en el año
siguien e, nos encon emos al ac ual c onis a de
Ex emadu a , hecho ogoso e oluciona io
y
uno de sus p incipales edac o es. Sin emba go,
con iene no ol ida que
Las No edades
á la sa-
zon no habian de inido su ac i ud de un modo
an cla o, que echazasen esc i os
de Rios Rosas
y Pas o Diaz y de o os ilus es homb es de la
oposicion cons i ucional, que acaudillaba el inol-
idable gene al O'Donnell. Uno de sus edac o-
es más ac i os e a el ya no abilísimo en e los
jó enes de la época, D. An onio Cáno as del
Cas illo, con quien desde en onces ha unido á
Ba an es una amis ad a e nal ,
ni po
el as-
cu so de los iempos, ni po las con a iedades
polí icas desmen ida. Jun os co ie on las pe i-
DE BARRANTES.

4 9
pecias de la conspi acion libe al, que u o po
desenlace la jo nada de Vicál a o, y jun os es u-
ie on escondidos en a ias casas de Mad id,
donde al ez al e naban con galan eos y áciles
amo íos más g a es ocupaciones, siendo en es a
ma e ia el ac ual c onis a de Ex emadu a an
ex emado, que su ca e a se ha esen ido no po-
co de su desmedida a icion al bello sexo.
Víc ima en 1854 de su inexpe iencia y su can-
didez, mien as odos sus compañe os de conspi-
acion, como Ulloa, Rome o O iz, Cisne os, Ga-
lilea, Iglesias , y o os, empezaban la ca e a o i-
cial po el ca go de Gobe nado ci il , él po su
modes o apa amien o de los cí culos jun o á su
ogosidad inconscien e y ju enil , dió ocasion á
que en su nomb e se dije a al minis o de la Go-
be nacion S . San a C uz, que nada queda, al
mismo iempo que se le enca gaba esc ibi un
iolen o a ículo con a el a eglo que dicho mi-
nis o hizo en su depa amen o, y en el cual p es-
cindió, con no o ia incon eniencia, de D. Angel
Fe nandez de los Rios, pa a el ca go de subse-
c e a io, al cual le indicaba la opinion pública
y el mismo gene al O'Donnell, ca go que ocupó
sin me ecimien o alguno en onces, un amigo
pe sonal del duque de la Vic o ia.
Eliminados así de la si uacion el di ec o y el
edac o más ac i o de
Las No edades, y
és e sin
causa ni p e ex o alguno, sin que hubiese de-
mos ado ambiciones impacien es ni in empe-
ancias de ningun géne o, se explican po sí mis-
mos los e o es que come ió Ba an es en aquel
pe iodo, en e los cuales debemos eco da como
el más culminan e, en p ueba de nues a impa -
cialidad, el mani ies o que dió á los elec o es de
Ex emadu a, solici ando sus o os pa a las Có -
es
Cons i uyen es (acababa de cumpli ein e y
2O

BIOGR,AFÍA
cinco años) , donde se emi en p incipios de la es-
cuela más adical.
Quizá le a o eció la o una ce ándole en
aquella ocasion las pue as del Cong eso, pues es-
e alejamien o de la ida ac i a le pe mi ió es u-
dia se enamen e el e ec o de aquellos p incipios
en la p ác ica. Al e cómo los acon ecimien-
os de 1854 a lojaban odos los lazos de la au-
o idad, su in eligencia, que nunca se di o cia
del buen sen ido , no pudo ménos de hace al-
o y p egun a se : si el ó den y el gobie no, su-
p ema necesidad de los pueblos cul os, son com-
pa ibles con cie as eo ías , an o más di íciles
de ealiza , cuan o que no son el ideal de la
azon, sino el de la an asía. P ime pe iodis a
que inició en
Las No edades
la union libe al
el mismo dia que en ó Espa e o en Mad id,
y la inició de acue do con homb es que des-
pues ue on i econciliables enemigos de ella,
como lo demues an cu iosos documen os que
conse a, al e débil el ono de Doña Isabel II,
desp es igiados los pa idos conse ado es po
sus abusos del pode , é inhábil el p og esis a
pa a o ma gobie no po sí solo, comp endió
que únicamen e una ag upacion de las ue zas
libe ales, ó dicho mejo cons i ucionales del país,
que pe mi ie a á los p incipios de unos
y
o os
compene a se y mú uamen e depu a se, pod ía
sal a aquella c isis, que ya p esen aba algunos
sín omas pa o osos, nuncio de la más emen-
da que había de es alla ca o ce años despues.
Una úl ima ilusion gene osa , la unidad ibé-
ica, le inspi ó po en onces su olle o
La jó en
España,
donde es án ecopilados a ios a ículos
que sob e es a in e esan ísima cues ion había pu-
blicado en
Las No edades,
cuando su amigo el
céleb e diplomá ico D. Sinibaldo de Mas la hizo
DE BARRANTES.

21
de moda en su lib o
Ibe ia.
Es e olle o, emi i-
do á Po ugal po conduc o del S . Escosu a,
en onces nues o embajado en Lisboa, le g an-
jeó una ca a sumamen e hon osa de S. M. don
Ped o Y., á que acompañaba la concesion de la
c uz de C is o,
y
ué pa e á que el poe a diplo-
má ico, nomb ado poco despues minis o de la
Gobe nacion, llamá a al S . Ba an es á su se-
c e a ía, no como hoy en an los hé oes de ba -
icada, que acaso no saben esc ibi , de Di ec o-
es ó Subsec e a ios, sino con un empleo modes-
o de auxilia .
An es de p esen a á nues o p o agonis a co-
mo unciona io público, debemos hace mencion
de o a ob a, donde po es a época iba consig-
nando, quizás sin sabe lo él mismo, las modi i-
caciones que á su espí i u e lexi o imponian la
p ác ica de la ida y el es udio de los homb es
y de la his o ia. En la no ela
Juan de Padilla
se
p opuso demos a , en nues o concep o, que
las e oluciones sin obje i o y sin sen ido hu-
mano, sólo engend an hé oes ic icios, p edes i-
nados á ajedias eales; en una palab a, que los
e oluciona ios que, como suelen se los españo-
les,
no saben lo que dicen ni lo que siguen,
ase
exac ísima, aplicada á los comune os po F . An-
onio de Gue a a, no impulsan á los pueblos al
p og eso, an es bien se lo e a dan ó imposibili-
an. Padilla es en la no ela el hé oe de la popu-
lache ía; pe o no el del au o , que hace jus icia á
su buena é y á su caballe osidad, sin ocul a su
ignó ancia y sus debilidades.
El e dade o hé oe de es a ob a pa écenos se
un cie o ideal polí ico, no quizá madu ado en
la men e del no elis a, que o a le inclina á las
an iguas ins i uciones de Cas illa, o a le a as a
hácia un ipo caballe esco y ba allado an es que
28

BIOGRAF
das sus p ime as cica ices. De aquí un decai-
mien o y una misan opía, que segun con iesa él
mismo, diez años an es, cuando acilaban sus
c eencias eligiosas, le hubie an indudablemen e
a as ado al suicidio. Aun así, alen ado po sus
amigos, en 1861 y 62 hizo sus p ime as a mas
en el Cong eso con no o ia lucidez, de endiendo,
en e o as cosas, el p oyec o de ley del S . Aya-
la pa a la ebaja de los de echos del papel de im-
p imi . Gonzalez B abo e a el p esiden e de la
comision y Ba an es sec e a io, y no ue on po
cie o los deba es públicos los más impo an-
es, sino los que se e i ica on en el seno de la
comision, que á solici ud de los papelis as de
Ca aluña ab ió una ámplia in o macion pa la-
men a ia sob e el asun o.
Su ca e a adminis a i a se habia pa alizado,
no an o po sus padecimien os como po su mo-
des ia, pues se c eia ya inhábil pa a desempeña
cie os ca gos públicos, y aun pa a i i en la
es e a a dien e y agi ada de la polí ica. Con en-
óse con cambia su modes a plaza del minis e-
io po o a igual del Consejo de Es ado, idea de
que muchas eces le hemos oido elici a se, de-
cla ando que sólo en el Consejo se ap ende en
España adminis acion y ciencia de gobie no.
Los lib os, el es udio y un hijo que le habia
quedado
de
su
p ime ma imonio, e an
su
úni-
ca
dis accion , y sólo muy de a de en a de,
cuando los comp omisos polí icos ó ci cuns an-
cias especiales le p ecisaban á ello, omaba pa e
en la polémica pe iodís ica en
El Eco del País,
pe iódico que undó
en 1862 con
D. Edua do
Gasse y Anime y D. Manuel Calde on Collan-
es. El p ospec o, que llamó ex ao dina iamen e
la a encion, y un a ículo sob e la expedicion á
Méjico del gene al P im, ue on sus abajos más

DE BARR ANTES.

2. 9
impo an es, pues
El Ca álogo de Ex emadu a
le abso bia ya oda la a encion y odo el iempo.
La p ime a no icia de habe sido p emiada es a
ob a en el concu so de la Biblio eca Nacional, la
u o el au o en el Consejo, á quien hallándose
en pleno la comunicó el seño ma qués de Ge o-
na, miemb o del ju ado, como hon a que sob e
oda la Co po acion e luia.
El año siguien e de 1863 ué decisi o en la i-
da de Ba an es, po dos ci cuns ancias que la
die on nue o sesgo, y cambia on comple amen e
su modo de se . Habiendo con aido ma imonio
con doña Manuela Abascal, seño a de p endas
ines imables, á quien nunca ol idan los que une
ez la han hablado, se p opuso la jó en esposa
des e a la is eza y el desalien o de aquel la
ce ado pecho, y u o una de esas ideas que sólo
á una muje de g an co azon y de inago able
e nu a le ocu en.—«Pa a que e con enzas,
»le dijo,—de que aun es ando lisiado puedes ha-
»ce lo que cualquie a o o homb e, y aun algo
»más, es oy dispues a á segui e á la posesion
»más emo a que España enga, segu a de que
» ol e emos, con la ayuda de Dios, á nues a
»que ida pa ia.»—La ci cuns ancia de se á la
sazon el S . Cáno as minis o de Ul ama aci-
li ó es e p oyec o, y el
12
de Mayo de 1866 se
emba caba en Ma sella pa a Filipinas el seño
Ba an es, seguido de su alien e é insepa able
esposa

an alien e que iba emba azula de
al os meses. Los amigos y la misma amilia de
ambos achaban de locu a el emp ende un
homb e lisiado, que iene que usa una pie -
na de palo ó apa a os o opédicos, un iaje de
cincuen a dias nada ménos po el Egip o, el
Ma Rojo, los es echos de Malaca y el ma
de la China. E a, sin emba go, el mejo bálsa-
30

BIOGRAF A
m o que podia aplica se
á un co azon an
he ido.
Dos años y medio pe maneció Ba an es
de
sec e a io del Gobie no supe io ci il de Manila,
ca go de an as as a enciones, que sólo puede
compa a se en nues a adminis acion con odas
las subsec e a ías eunidas, excep o Gue a y
Ha-
cienda.
Mucho pod ia deci se de sus se icios
en aquel A chipiélago, donde sin duda no se
ol ida á el gobie no del gene al Gánda a , je e
supe io de las islas á la sazon. Aunque no
hu-
bie a
dejado nues o paisano más huellas de su
paso po allí que las que es án ma cadas en el
lib o
Legislacion de ins uccion p ima ia,
pu-
blicado en Manila en 1871, ellas bas a ian pa a
hon a le, pues dos e ce as pa es lo ménos
de
aquellas excelen es disposiciones ue on dic adas
en su iempo y esc i as de su puño, en medio de
la inmensa balumba de negocios que sob e él
pesaba. Po ellas se le concedió en 1871 la g an
c uz de Isabel la Ca ólica lib e de gas os, á p o-
pues a del minis e io de Ul ama , que pasó al de
Es ado una comunicacion hon osísima pa a nues-
o amigo.
( )
Pe o lo que más aún ha de hace á nues os
lec o es concebi al ísima idea de las cualidades
pa ió icas de nues o c onis a, es que lle á a
ambien á Filipinas su amo á la p o incia en
que hemos nacido, y que dejá a de él es imo-
nios más abundan es é impe ecede os que los
que dejó en el siglo x il el gobe nado supe io
O ando, undado de Nue a-Cáce es. Más de
la
mi ad de los pueblos que se unda on en su
iempo (y es e es caso muy ecuen e en Filipi-
nas, donde el desa ollo inc eible de la poblacion
hace que con mucha ecuencia sea necesa io
o -
ganiza
las
isi as ó
ba ios que se desp enden
de los pueblos, dándoles ida p opia ci il y ecle-
DE BARRANTES.

34
siás ica); más de la mi ad, epe imos, de los pue-
blos undados desde Julio de 1866, en que omó
posesion , á Se iemb e de 1868, lle an nomb es
ex emeños. Allí enemos ya un
Badajaí,
un
Cáce es,
un
Alcán a a,
un
A lime a,
un
Mede-
llin,
y o os.
(g)
Pocos momen os an es de es alla en España la
e olucion de Se iemb e, ué sepa ado de su ca go
po el úl imo minis o de Ul ama de Doña Isa-
bel II, á impulso de pequeñas pasiones, indignas
de eco da se en es e esc i o; y aunque su jó en
esposa se hallaba ambien en cin a, y enia dos
niñas pequeñísimas, como nacidas ambas en
Manila, a on ó con se eno espí i u aquella in-
me ecida desg acia, y se puso en camino pa a
España, con a la opinion de odos los hom-
b es conocedo es de la polí ica, que p e eian la
e olucion que en aquellos momen os se e i ica-
ba en España. E ec i amen e; isi ando á in de
No iemb e las ob as del Canal de Suez, p óximo
á inaugu a se, supo nues o amigo que habia si-
do epues o po el Gobie no p o isional de la Na-
cion, y de buena gana hubie a e ocedido en su
iaje, á no aca ea le ya es o eno mes pé didas
de in e eses. Tambien c eemos noso os que hubo
algo de p o idencial en su enida, pues llegan-
do en los momen os en que acababa de dec e-
a se la exclaus acion eligiosa, y en que las pa-
siones e oluciona ias exigian del Gobie no que
hiciese ex ensi as á Ul ama és a y o as g a es
medidas, pudo hace pesa su au o izada opinion
en la es e a polí ica, máxime es ando al en e del
minis e io de Ul ama su amigo el S . Ayala,
que habia sido uno de los homb es más impo -
an es de Alcolea.
Si ecue dan nues os lec o es unas in e esan-
es ca as que el S . Ba an es publicó en
El Im-
32

BIOGRAFIA
pa cial,
á ines de Diciemb e de 1868, es deci ,
á
los quince dias de su llegada, y la iolen a polé-
mica que p o oca on po pa e de los pe iódicos
epublicanos,
La
Re o ma, La Discusion
y o os,
se á inú il que les llamemos la a encion sob e el
g an se icio que hizo á las ideas de ó den y de
gobie no, deslindando los campos y descub ien-
do los ocul os mó iles de muchos que pa e-
cian e oluciona ios de buena é, y no e an
más
que
labo an es...
(pa ida ios hipóc i as de la in-
dependencia colonial.) Pa a ap ecia bien aquella
di icilísima si uacion hay que ene en cuen a que
po candidez libe al,
ó
po desconocimien o de
la polí ica ul ama ina , desconocimien o casi
absolu o en nues os homb es de Es ado, y que
explica odos nues os e o es
y
odas nues as ca-
ás o es coloniales, muchos elemen os impo -
an es de aquella si uacion simpa izaban con los
e o mis as, y c eian hacede o y ácil en Filipi-
nas, lo que en Cuba y Pue o-Rico, á on as y
á
locas, po supues o, se habia comp ome ido la
e olucion á hace . Ba an es abo dó la cues ion
en el
Impa cial
p ime o y en la
Ibe ia
despues
con an a ene gía, como e a g ande el ímpe u de
los que asediaban al Gobie no pidiéndole las e-
o mas. Con la au o idad que le daba su ya g an-
de epu acion adminis a i a, y con da os de in-
cues ionable au en icidad, como ecogidos en el
mismo Filipinas pocos meses an es, p obó «que
»el es ado social y polí ico de aquellas islas, sob e
» echaza en absolu o modi icaciones ascenden-
ales, que equie en mucha ilus acion y un al o
»sen ido polí ico, e a incompa ible con nues o
»e íme o dominio, que sólo iene bases pu amen e
»mo ales y eligiosas, po a a se de un pais don-
de los españoles es amos en la is e p o po cion
»dedo cén imos po cada i.000 indios.»—Es e
da-
DE BARRANTES.

33
o es adís ico de concluyen e ue za dialéc ica, le
ajo á de ende á las O denes monás icas, como
p ime elemen o polí ico y pa ió ico de la domi-
nacion española en aquel A chipiélago, haciendo
de ellas un en usias a panegí ico, que le p odujo
en aquellos momen os g andes sinsabo es. Ab u-
mósele de insul os y calumnias, y has a se llegó á
aconseja á los indios que si ol ía el S . Ba an-
es á Filipinas, le a ojá an al io Pásig. Acaba-
ba de se nomb ado Conseje o de adminis uion
del A chipiélago, y ocal de una jun a de e o -
mas c eada en el minis e io de Ul ama , bajo la
p esidencia del S . Escosu a, y compues a de las
eminencias de nues a adminis acion colonial.
A los insul os y á las amenazas, con es ó Ba -
an es con el lib o
La ins uccion p ima ia en
Filipinas,
de que an g ande elogio hace en el
discu so académico que á con inuacion publica-
mos el S . Cáno as del Cas illo, au o idad i e-
cusable en és a, como en an as ma e ias. Y no
son po cie o inme ecidos, pues e dade amen-
e nues a li e a u a pedagógica no posee ningun
abajo más azonado, más comple o y más ga-
lla damen e esc i o.
Se hace á las O denes monás icas del A chi-
piélago ilipino una acusacion undamen al y
g a ísima, la de que a en as á sus in e eses mun-
danos han descuidado sus debe es mo ales, en e
ellos, y muy p incipalmen e, la educacion de los
niños, enca gada po el mismo Dios á los sace -
do es con aquellas he mosas palab as:
Sini e pá -
bulos ad me eni e ;
a gumen o que co ia como
a ículo de é en e los mismos conse ado es
de la e olucion, po que e dade amen e pa a
e u a lo se eque ian los conocimien os p ác-
icos, his ó icos y ilosó icos, que sólo un hom-
b e como Ba an es, en usias a po la ins uc-

34

BloGRAFIA
cion pública, podia ecoge en Filipinas, á cos-
a de p o undos es udios y la gas in es igacio-
nes. ¿Qué o o, po sólo el amo á la e dad y
po de ende á unos pob es ailes, hoy desnu-
dos de oda in luencia y casi p osc i os, se hubie-
a impues o la ímp oba a ea de desen aña una
his o ia oscu a y deslucida, en aquel país in e -
opical, donde el es udio ma a,
y
cada noche pa-
sada en ela cues a un año de ida?
Desde la p ime a ley dic ada po Cá los V pa a
Indias
y
hecha ex ensi a á Filipinas po los Fe-
Jipes, cuando la igno ancia e a an c asa que se
c eia pode asimila pu a y simplemen e la Amé-
ica y el Asia, Ba an es a examinando la le-
gislacion de ins uccion pública, que con iene el
Código de Indias, pa a p oba su es e ilidad
comple a en Filipinas.
El Empe ado habia mandado que se enseñase
á los indios olun a iamen e
y
sin cos a; y ¿e a
compa ible es a a ea con la de los ailes misio-
ne os, que en aquella emo a edad no sólo e-
nían que doc ina á los indios en el c is ianis-
mo y la ida ci il, sino que undaban los pueblos,
di igian la ape u a de los caminos, la cons uc-
cion de edi icios públicos, y aun la cob anza de
los impues os y o os amos de la adminis a-
cion? Pues es e es el p incipio gene ado de odas
las leyes de Indias e e en es á la enseñanza;
p incipio an o más absu do, cuan o que aque-
llos indígenas nada ap enden olun a iamen e,
aunque les impo e mucho, si bien son docilísi-
mos al manda o, y aun al simple consejo. Bas a
es a indicacion pa a que se comp enda la a gu-
men acion de Ba an es, que sigue examinando
las leyes pos e io es con el mismo c i e io p o-
undo y ilosó ico, pa a encon a las igualmen e
incompa ibles con el es ado social del país y con
DE BARRANTES.

35
el pa icula de los misione os. Aun así descub e
en el a chi o de los Agus inos de Manila un
acue do capi ula de 1596, en que la O den man-
da á sus ailes da la enseñanza en cas ellano,
lo que p ueba que es aba cumpliéndose en la
o ma posible la ley de Cá los V, si no p opo cio-
nasen p ueba más concluyen e aún las c ónicas
eclesiás icas de aquel iempo, donde descuella
án es de esa echa una luminosa igu a, la de
nues o paisano F . Juan de Plasencia, e dade-
o após ol de Filipinas, in en o del sis ema de
enseñanza que hoy se llama en Eu opa
¡ancas-
e iano.
Es a in e esan ísima pa e del lib o la
ins uccion p ima ia,
se comple a y desa olla
pe ec amen e con los bellísimos pá a os que en
su discu so en la Academia de la His o ia dedicó
nues o amigo á las escuelas di igidas po ay
Juan de Plasencia, y con el más ex enso es udio
que en el omo segundo de las
Na aciones ex-
emeñas
acaba
de consag a á los apos ólicos he -
chos y undaciones ci iles del inmo al misione-
o placen ino.
Ni se limi a la e udicion del S . Ba an es, en
la pa e, po deci lo así , his ó ica de su lib o, á
las leyes de Indias, sino que de los
Cedula ios
del Gobie no supe io de Manila, desen ie a in-
e esan ísimas cédulas, que así se llamaban en
los siglos x ii y x in las eales ó denes y de-
c e os, desconocidas odas en España. y que acla-
an la cues ion comple amen e, p obando que
nunca se han o ganizado aquellas escuelas co no
un amo impo an e de la Adminis acion, con
ida y p esupues o p opio, único modo de que
lo ecie an. Muy léjos de eso, se dispuso epe ida-
men e
que no cos asen nada á las Cajas eales.
¿Ni cómo habia de hace se en Filipinas lo que
no se hacia en España á la sazon? Aquí es ablece
36

BIOGRAFÍA
el au o un pa alelismo en e la legislacion me-
opoli ana y la colonial, que le conduce lógica-
men e á los iempos mode nos, que es cuando se
ha desa ollado la ins uccion p ima ia de un
modo sis emá ico. Así como en España se andu-
o á ien as haciendo ensayos más ó ménos acep-
ables, desde el minis o Moscoso de Al ami a,
has a la ley Moyano de 1857, en Filipinas esos
es udios comenza on en 1840, y no die on u o
has a los dec e os del gene al Concha en 1863,
o gánicos de las escuelas No mal 'y locales. Des-
de es a echa se ia posible jus i ica la oposicion
de los ailes á la enseñanza, si no p oba a el se-
ño Ba an es el isible p og eso de és a con nu-
me osos da os es adís icos, sacados de la
Gace a
de Manila, y
con la legíslacion dic ada po aquel
Gobie no supe io , donde cons an innume ables
o os de g acias á las O denes eligiosas y á sus
indi iduos po sus dona i os y po sus es ue zos
de odo géne o en a o de las escuelas. Es as
es adís icas, p incipalmen e las de los
Dialec-
os y núme o y si uacion de los habi an es que
los hablan,
han pues o en cla o más eso es de la
di ícil gobe nacion de aquel país , que odos los
lib os esc i os con al obje o, y. no en ano las
copian con g andes elogios cuan os han esc i o
despues sob e Filipinas, p incipalmen e en Ale-
mania é Ingla e a.
El éxi o ob enido po aquella p opaganda an
opo una y an hábil de las doc inas conse a-
do as en la gobe nacion 'de Ul ama ué ex a-
o dina io, y el au o u ó la sa is accion de e
cambiada en seis meses la opinion de los cen os
di ec i os de la polí ica , has a el, pun o que los
e o mis as, que con aban ob ene el iun o en
las mismas Có es Cons i uyen es, ie on de au-
dadas sus espe anzas, an po comple o, como
DE BÁRIZANTES.

37
demues a el a ículo ansi o io de la Cons i u-
cion de 1869.
Los abajos de Ba an es en la Jun a de e o -
mas ue on ambien no abilísimos , aunque po
en onces no p oduje an esul ado alguno. Un p o-
yec o conse a de o ganizacion de las p o incias,
que no dudamos se
lle a á
á la p ác ica algun dia,
así como ambien se ha lle ado, sin él sabe lo, y
p obablemen e
á
medias, el de o ganizacion de
una colonia peni encia ia en la isla de la Pa a-
gua, que dejó en la Jun a edac ado. El pe iódi-
co
La Epoca
lo ha imp eso ecien emen e, al co-
mo lo esc ibió su au o .
En esúmen, los buenos p incipios de admi-
nis acion colonial y las ins i uciones secula es
que han hecho de aquel A chipiélago lo que e a
en 1868 pa a España , una e dade a p o incia
ligada po el amo y la eligion á la me ópoli,
ienen en el S . Ba an es un de enso en usias-
a, que ¡
ojalá
hubie a sido siemp e escuchado!
La suble acion de Ca i e en Feb e o de 1872, y
la si uacion congojosa de Filipinas desde en on-
ces,
jus i
ican
las exac as p e isiones y los is-
es augu ios que nues o amigo hacia á cada nue-
o e o come ido po el minis e io de Ul ama .
La caida del gabine e Se ano- Sagas a en Ju-
nio de 1871, acabó de qui a le las pocas
ilu-
siones
que ya le quedaban sob e la si uacion po-
li ica. Incapaz, además, de ansigi con sus opi-
niones, cada dia más i mes y p onunciadas en
a o de las doc inas ca ólicas y de a den, dimi-
ió la plaza de Je e de seccion en el minis e io de
Ul ama , y dedicóse exclusi amen e á sus a-
bajos li e a ios , en aquella ica y cu iosa biblio-
eca ex emeña, que con an a anoso abajo
ha
adqui ido en medio de su pob eza. De ella exis e
una cu iosa desc ipcion, publicada en
El Eco de
BIOGRAFÍA
Pe o lo is e es que el hilo se
lo daba el gobie -
no español. Tendia la
ca a p incipalmen e á
e i-
a
que al dec e o de Ayun amien os siguie a el
de abolicion ins an ánea de la escla i ud, ya p e-
pa ado en Consejo de Minis os, segun anuncia-
ban los pe iódicos, lo que he ía de mue e la
epu ación del S . Gasse y la de o o homb e
es imable del gabine e, el S . Ruiz Gomez, mi-
nis o de Hacienda, á quien hacia Cambien nues-
o amigo, que lo es suyo, in ocaciones pa é i-
cas y ca iñosas; y en e ec o, á uno y o o les
p odujo an o, y de al mane a imp esionó es a
Ca a
á la opinion pública, pues la ep odujo
con en usias as elogios casi oda la p ensa de Ma-
d id, que pocas ho as despues p esen a on su di-
mision ambos minis os, y aquella adminis a-
cion unes a daba un paso gigan esco hácia al
abismo en que debia hundi se.
Hoy se encuen a el S . Ba an es en e nos-
o os , lamen ando los males de la pá ia , y cum-
pliendo como C onis a
de
es a p o incia los de-
be es que la Dipu acion le impuso en el acue do
de que se en anece el au o de es as líneas, pues
ha ap esu ado quizás siglos el dichoso momen o
de que Ex emadu a posea una
C ónica
impa -
cial y clásica de sus glo iosos hechos
y
de las ha-
zañas de sus hijos. Segun sus abajos p epa a o-
ios , que más de una ez hemos podido ap ecia ,
si Dios le concede ida y á nues a pá ia des-
ahogo y anquilidad, án es
de
188o pod emos
posee lib o an in e esan e.
Hemos p ocu ado sin e iza en la modes a his-
o ia del S . Ba an es las i udes, la labo iosi-
dad y las ecomendables p endas que le han me-
ecido la en idiable epu acion que dis u a en
las le as, en la adminis acion y en la polí ica.
Homb e an e odas
las
cosas
ú il
y p ác ico, ha

DE B RANTES.

45
p es ado á su país muchos se icios posi i os , de
esos que, sin p opo ciona glo ias de elumb on,
ni
p oduci encumb aciones ápidas, se g aban
en
la
memo ia de las gen es y en los anales de
los pueblos. La ins uccion pública, y el gobie -
no complexo y di ícil de nues as as as posesio-
nes de Ul ama , amos en que él an o ha des-
collado, son en e dad los más dignos de es udio
en
odos los países donde los conocimien os es
peciales y la p ác ica ilus ada en su a eza mis-
ma ienen su alo ma cado. Aunque enemos la
con iccion p o unda de que jamás oma á pa e
en esas in igas sub e áneas, que aquí o man,
de la noche á la mañana, lo que se llama un
homb e de gobie no en el lenguaje ulga , el se-
ño Ba an es, que lo es de hecho po la solidez
de sus conocimien os y la se e idad de sus p in-
cipios, ocupa á, a de ó emp ano, si hay un
po eni pa a es a desg aciada España , pues os
en que jus i ique es os a icinios, pa a hon a de
sus paisanos y p o echo de la pá ia.
A.
CORTIJO Y VALDÉS.
Villanue a de la Se ena--Junio----1873.
DOCUMENTOS Y NOTAS.
(a)
Pág. 9.
Pueden e se ex ac ados los esc i os de la p ensa ex e-
meña en el p ólogo de la segunda edicion, que de es e
Dis-
cu so
hicie on en Mad id los amigos del au o , á. los pocos
dias de su ecepcion académica.
(b)
Pág. 17.
Las
Baladas españolas se
han eimp eso en Mad id en
1864 , y se dice que ambien en Méjico, en 66 ó 67.
Respec o á la ascendencia li e a ia de es e lib o, hé
aquí lo que esc ibia en
La Ilus acion de
18 de Feb e o
de 1854, un es imable c í ico, a eba ado á las le as en la
lo de su ju en ud, D. Agus in Bonna :
«E a muy di ícil pa a cualquie poe a, como lo es siem-
»p e pa a odo esc i o , in oduci un géne o nue o en una
»li e a u a. Ba an es ha salido ic o ioso en su emp esa;
»ha en iquecido la nues a, as a y ica, con las
Baladas
» an conocidas y popula es en el ex anje o como desco-
»nocidas en el nues o

»Si quisié amos ci a odo lo bueno que encie an las
»Baladas
de Ba an es, se ia p eciso hace lo de casi odo
»el lib o.»
En Po ugal, donde ambien es a ob a es muy ap eciada,
dijo de ella el p o undo c í ico Luis Filippe Lei e, en el nú-
me o 4.° de la
Re is a peninsula
(Lisboa 1855) lo si-
guien e :
«Melodioso semp e , o a phan as ico como as lendas do

50

DOCUMENTOS
»No e, o a saudoso como as adiccoes peninsula es, a -
»den e no cul o das c encas in imas como os poe as que
»de e as ó sao, can a po que p ecisa can a , embo a á
»sociedade nao es eja de eicao pa a in e ompe á azá a-
»ma posi i a é a al que áo conge á áz de idealidades....
»d'aqui elici amos, en nome da boa li e a u a da Peninsu-
»la, ó espe ancoso poe a, po ao gen il es eia n'um gene-
» o no o
é
di icil. As
Baladas españolas,
se nao nos enga-
»namos, sao un lib o que es a des inado á se e dade a-
•men e popula nos
dos paizes con isinhos.»
(c) Pág. 22.
Con el í ulo de
El eneno en la no ela Juan de Padilla,
p o ocó al au o á a dien e polémica desde las columnas de
La C u,T,
e is a ca ólica de Se illa, cie o pá oco
muy
conocido de Sego ia. Ba an es le salió al encuen o en
Las
No edades,
en un a ículo de e udicion his ó ico- eligiosa
que llamó ex ao dina iamen e la a encion, pues jus amen e
el cu a sego iano, en ez de hace obje o de su c í ica ideas
y p oposiciones a e idas, que abundan bas an e enel lib o,
se ijaba, pa a nega los o undamen e, en hechos y ac os de
los pon i icados de Alejand o
VI y
Julio II, que es án cons-
a ados po los his o iado es más o odoxos.
No pa ecia aún que es aba el plei o en disposicion de
alla se, cuando el seño obispo de Sego ia p ohibió en su
diócesis la no ela
Juan de Padilla,
siendo imi ado al poco
iempo po la mayo pa e de los p elados de España. El
gobe nado de Mad id,
D. Ven u a
Diaz, ecogió
á
mano
eal los ejempla es de la imp esion, á ines del año
1856.
El
au o , en ez de saca pa ido de es os sucesos pa a la
en a del lib o, dobló la cabeza an e el allo de la au o idad
eligiosa, y desde en onces ha p escindido comple amen e
de una no ela que, como digo en el ex o, es quizás la me-
jo de su pluma.
Al pe íodo de
185o
á 56, en que quedaban oda ía en el
alma de Ba an es algunas heces enciclopedis as, hijas de
sus p ime os es udios, que le a as aban al acionalismo,
co esponden algunas o as p oducciones que él conside a
Y NOTAS.

54
como pecados más á me=nos eniales de su ju en ud. En
es e caso se halla
El Juicio de los siglos,
no abilísimo poe-
mi a inspi ado po
El Pan eon del Esco ial,
de Quin ana,
y algunas o as que él se elici a de que hubiesen sido mu-
iladas á p ohibidas po la censu a.
(d) Pág. 23.
Es a composicion inédi a, que enemos á la is a, es
un
au o-biog a ía que nos aho a en a en muchos de alles
in e esan es de la ida del au o , que al dedica á su mad e
un
lib o de e sos i ulado
Can os y Suspi os,
esc ibia en
Valladolid en 1862:
«Es ¡oh mad e! es e lib o u na sellada,
donde, ma chi as ya, gua do las lo es
de mi dichosa ju en ud pasada.
Angel ú de mis únicos amo es,
sé de mi lib o ca iñosa egida,
que del ódio lo sal e y sus u o es;
y ol ida p on o, po u bien, ol ida
que en poé icos símbolos encie a
la is e his o ia de mi is e ida.
Sólo el homb e á llo a iene á la ie a,
que es impalpable a is a en el acío,
á quien odos los ien os mue en gue a ;
Pe o ú, mad e, y yo... ¡des ino impío!
¡cuán o audal de inex inguible llan o
he secado en u os o y ú en el mio!
Cobijó la desg acia con su man o
á la pa nues as en es, en la ho a
en
que pe dimos al que amabas an o.
Toda ía en u pecho el dolo mo a,
y
en e cenizas en el mio a de
el ecue do del pad e en quien ado a.
Homb e po nues o mal nacido a de,
en lucha con el mundo, ¡que alien e!
en lucha con la ida, ¡que coba de!
52

DOCUMENTOS
Y
po los dos encido, san amen e,
con la calma del jus o, esignado,
en b azos del Seño dobló su en e;
y de somb as angélicas ce cado,.
huyó de es a mansion, do nos dejaba
á í iuda, á mí desampa ado.
¡T is e mansion! Cal a io semejaba
que de la umba al pié, b amando el
ueno,
la mad e de es hué anos llo aba.
Así, mi ando al cielo is emen e,
y
en la ie a á dos ángeles, posadas
us blancas manos en mi adus a en e,
las sel as, ni en idiosas ni en idiadas,
dejamos de la ica Ex emadu a,
nunca an bellas , nunca an amadas.
Sé
que á u pecho doy nue a o u a,
más pláceme la cándida pa eja
pin a , cual Dios en ella u alma
pu a.
Mo eno el os o, ubia la guedeja,
húmeda y ibia la mi ada aman e,
que del p ime amo chispas e leja,
alle gen il de palma cimb ean e,
lábios en que el donai e más sab oso
o ma con el pudo lazo cons an e...
¡Oh! ¡qué ángel an pu o, an
he moso,
u o su cuna al lado de la mia,
ángel ué de mi gua da ca iñoso!
¿Recue das el amo que me enia?
¿Recue das nues os juegos in an iles,
que llenaban u casa de aleg ía?»
La
he mana meno del poe a, Ramona, he ida po
una
de
esas en e medades ho ibles, que a acan á las niñas
en su
pube ad,
ué á mo i en un pueblo oscu o y
míse o de la
p o incia de Cáce es.
«¡Mad e
-
de
los dolo es! ú siquie a
llo as e cabe el hoyo que cub ia
Y NOTAS.

53
la ama ga somb a de sil es e higue a.
Yo no pude busca su umba ia;
ni
ese consuelo me o o gó la sue e;
ni
pol o gua do de la he mana mia.»
La mayo , Manuela, u o un des ino más is e oda ía.
Casada la íspe a del a al iaje en que Ba an es pe dió
la pie na, en e mó de pesa y mu ió al poco iempo, cuan-
do
la
son eian espe anzas de mad e. Po eso dice el poe a:
«En el sepulc o se es elló la en e
al
escucha que pa a mí se ab ia.»
(e)
Pág. 27.
Tambien es a composicion, publicada en el
Mundo pin o-
esco,
de que e a Di ec o el ac ual c onis a ex emeño, ie-
ne
algunas
es o as de in e és biog á ico:
« ¡E a yo an eliz! Mi p ima e a
co ia en e place es,
como co e el a oyo en la p ade a,
e so, ugaz, sono o,
que ni
el uelo de un pája o lo al e a.
En los aman es s es
que con lazos de o o
me a aban á la ida,
sen ia mi en u a duplicada,
y de la paz el cándido eso o
gua daba a a o en mi eliz mo ada.
Y allá, como escondida
impe cep ible es ella,
que i ilando anuncia su caida
en el é he
inmenso, desp endida
del lác eo ca o
á la con usa huella,
una
espe anza como el cielo pu a
mi eneb oso espí i u alumb aba,
que el cielo
bienhecho me la en iaba
á se
el a o de
mi
ida oscu a.
60

DOCUMENTOS
D. Luis Figue a y Sil ela, po
Cas ue a.
D. An onio de Godoy, po
Cabeza del Buey.
D. Vic o de Cáce es, po
Campana io.
D. F ancisco Nicolau,
} po
Don Beni o.
D. En ique Donoso Co és,
D. And és Mo eno Nogales, po
Espa agósa de La es.
D. José Ma ía Sie a, po
F egenal.
D. Be na do Ga cía, po
Fuen e de Can os.
D. An onio Al a ez, po
Fuen e del Maes e.
D. Na ciso Maeso, po
Fuen e da A co.
D. Ped o Diaz Ca alina, po
Gua eña.
D. José Chacon, po
He e a del Duque.
D. Beni o Rincon, po
Higue a la Real.
D. Ma in Ma oquin, po
Ho nachos.
D. Oc a io Cano Du án, po
Je ez de los Caballe os.
D. Juan Galan, po
Los San os.
D. An onio Henao, po
Lle ena.
D. And és Galan, po
Mé ida.
D. Tomás de So o, po
Mones e io.
D. Alonso Rod iguez Bau is a, po
El Mon ijo.
D. A elino O ega, po
Oli en'a.
D. Valen in Ped illa, po
Puebla de Alcoce .
D. F ancisco de Paula Cacha on, po
Sal a ie a.
D. Césa Gonzalez Co és, po
San Vicen e.
D. F ancisco Ga o e, po
Si uela.
D. Manuel Galan, po
Villa anca.
D. Ped o Gonzalez, po
Villanue a del
F esno.
D. Secundino Fe nandez, po
Za a.
D. Juan de Mo ales, po
Zalamea.
D. Joaquin Pan oja, po
Za za
jun o Alanje.
Sec e a io de la Dipu acion.
D. Fede ico Aba á egui.
Los Je es supe io es de la p o incia e an :
Gobe nado ci il.
D. Juan Fe nando Espino.

Y NOTAS.

61
Gobe nado
mili a .
El b igadie D. Juan Ca nice o.
Adminis ado
de Hacienda pública.
D. Hila io del Rey.
CÁCERES
Po su pa e es a Dipu acion, que ya en Feb e o le habia
nomb ado C onis a de la p o incia y adqui ido conside able
núme o de ejempla es de su discu so académico, adop ó en
9 de No iemb e las disposiciones siguien es:
«
.
1
Que se den las g acias al S . Ba an es po habe
»dedicado su p ime omo de
Na aciones ex emeñas
á
»es a
p o incia.
»2
.
1
Que se adquie an 25o ejempla es de es a ob a, á
»más de los que ya ha adqui ido la Comision p o incial y
»se
epa an á los Ayun amien os y co po aciones públicas
»y
pe sonas no ables de la p o incia.
»Y 3.' Que se ecomiende á la Jun a p o incial de
»Ins uccion pública, pa a que es a lo haga e icazmen e á
»los maes os, á in de que adquie an algunos ejempla es
»de dichas ob as con ca go al ma e ial de las escuelas.»
(i) Pág. 39.
«La
llegada á es a capi al de nues o dis inguido amigo
»el c onis a
de Ex emadu a S . Ba an es, nos ha p opo -
cionado
ocasion
de e la p eciosa pluma de o o que nues-
a
Dipu acion p o incial le ha egalado, como ibu o de
»ap ecio, po su
no abilísimo discu so de la Academia de la
»His o ia, que nunca se cansan de lee y aplaudi los bue-
»nos ex emeños.
»Es la pluma un
abajo que hon a al excelen e a í ice
62

DOCUMENTOS
»S . Pe ial e , en cuyos alle es de Mad id (Pue a del Sol,
»esquina á la calle de Ca e as) se ha ab icado. Lle a en
»el cen o las a mas de la p o incia, en p eciosa
ilig ana
»de esmal e, y en oda su longi ud co e una cin a con es a
»insc ipcion :
LA PROVINCIA DE BADAJOZ
Á
SU CRONISTA
D. VICENTE BARRANTES•
AÑO DE
1872.
»Aunque p o anos al a e de pla e ía, pa écenos que es a
»cin a ha debido se ambien de esmal e, pa a que esal a a
»más la leyenda en le as de o o. Es o no obs an e , oda
»la pluma es un admi able abajo de cincel , y, an bien
»p opo cionada, que se puede esc ibi pe ec amen e con
»ella, cosa que no suele sucede con los obje os de es a ín-
dole, po su peso y sus dimensiones.
»Celeb a iamos que el S . Ba an es expusiese es a joya
»a ís ica, que an o le hon a, en un es ablecimien o pú-
»blico de es a capi al, pa a que pudiesen examina la mu-
»chas pe sonas á quienes hemos oido mani es a es e de-
»seo.»
(Eco de Ex emadu a , de
27 de Ma zo úl imo. )
(j) Pág. 41.
Po que
no se c ean exage adas es as alabanzas, á
pesa
de
su ex ension, publicamos casi ín eg o es e no able docu-
men o, cuya copia ue acili ada á un amigo nues o po el
dis inguido medico D. Vicen e Asue o, ocal ambien de la
Jun a
ó
Consejo de Ins uccion pública, pocos dias an es de
su allecimien o, an llo ado po la ciencia :
»Excmo.
S .—Desde el p ime dia que some ió es a
Jun-
a
á su exámen expedien es ela i os á p o eso es de
ins-
» uccion
p ima ia, pudo epa a que en las e o mas in o-
ducidas
en el amo, desde Se iemb e de 1868, consis ia,
Y NOTAS.

63
»no ya una émo a isible del p og eso mani ies o que
»aquel en la ci ada echa alcanzaba, sino una causa posi i-
» a de e oceso y eaccion, an o más de lamen a cuan o
»que e a un esul ado con ap oducen e de las mi as y los
»deseos del legislado . Habia és e imaginado sin duda al-
»guna, como á V. E. cons a, o ece á la enseñanza popula
»pode osos medios de desa ollo, poniéndola bajo la egida
»de las Co po aciones popula es, á quien cedió al e ec o sus
»p incipales a ibuciones, segu o de que la escuela iba á se
»su a encion más sag ada y p e e en e, po lo mismo que
»en ella se hacen los homb es dignos de la libe ad po me-
»dio de la ins uccion.
»Espe anza gene osa , pe o cándida en demasía , única-
»men e concebible en pueblos que no u ie an ya esc i os
»en su his o ia, con is es páginas, pe íodos semejan es pa-
» a desengaño y leccion.
»Omnímodas acul ades ob u ie on los Ayun amien os y
»las Jun as de p o incia, pa a p o ee á odas las exigen-
cias de la enseñanza pública, imponiéndose á los p ime os
»una esponsabilidad mo al an g ande como iluso ia, po
»los a ículos 7.° y 8.° del dec e o—ley de 14 de Oc ub e
»de 1868, en el hecho de queda bajo su absolu a depen-
dencia el nomb amien o de los p o eso es y el pago de sus
»sueldos y emolumen os.
»Bien p on o conoció el legislado que habia ido dema-
siado lejos en su abdicacion gene osa, y ya en 31 de aquel
»mismo Oc ub e, co no descon iando de su emp esa, u o
»que eco da á las Co po aciones popula es los debe es que
»la libe ad de enseñanza les imponia ; u o que deci les
»que
es a libe ad exige mayo ac i idad y mds cuidados
»que la cen aliTacion académica;
que, como odas las li-
be ades, obliga á
la inicia i a indi idual,
y que el p ime
»cuidado, así de los Gobe nado es, como de las Dipu ac o-
▪
»nes y Municipios, debia se
el a o ece la c eacion de
»escuelas de p ime a enseñanTa , base de o.
á
oda i,lus acion
»popula .
Que es as ad e encias espond
í
an undados
» emo es; que el desengaño iba siendo an dolo oso como
» ápido, lo p ueba el hecho elocuen isimo de que pocos dias
▪
»despues, el j o de No iemb e , hubie a que e oca pú-
»Mica y solemnemen e po medio de L
A
GACETA,
mul i ud
»de ac os
,
no o iamen e pe judiciales á la enseñanza, de
64

DOCUMENTOS
»las jun as y Co po aciones , de quien an o se espe aba.
»M
.
ás oda ía. Fué ambien p eciso, apenas pasado un i-
»mes e, eco da en 20 de Ene o de 1869 á los Municipios
»su obligacion de paga á los maes os, po que empezaban
»ya á mo i se de hamb e, c uda exp esion que la Jun a
»acep a , po que esponde á la ealidad de las cosas; ad-
» e encia que con mayo ap emio se eno ó en 20 de Ma -
»zo, dic ando medidas ené gicas á los Gobe nado es y
Jun-
as p o inciales pa a que cela an su cumplimien o , medi-
»das no menos es é iles po desg acia, pues o que la au o-
» idad no enia medios pa a hace se obedece , desa mada
»como habia quedado po la e o ma. A las eces, po mi-
p
nis e io de la misma ley, se hacia cómplice del lamen able
» e oceso que empezaba á su i la ins uccion pública.
»¿Cómo espe a , po ejemplo, Excmo. S ., que las Jun as
»p o inciales no ex alimi a an sus a ibuciones y se con-
» i ie an en
los mds udos ad e sa ios de la enselianla,
»segun decla ó sin odeos la ci cula de 8 de Ab il, cuando
»po esos mismos dias habia
mo u p opio
el pode sup e-
mo o o el úl imo lazo que á él las ligaba, disponiendo en
»22 de Ma zo que dependie an di ec amen e de las Dipu a-
ciones p o inciales, y no de las secciones de Fomen o, en
»los gobie nos ci iles es ablecidas?
»Así ue on siendo cada ez más iluso ias las lisonje as
»espe anzas concebidas al plan ea el nue o égimen , po
»habe padecido el e o de da po base á la libe ad de
»ense lanza la ana quía adminis a i a, que necesa iamen e
»p oduce la
ex-cen alizacion en pueblos de la índole del
»nues o. Hablase cong a ulado el gobie no en 31 de Oc u-
»b e de 868, segun eco da á V. E., de que po sus dispo-
siciones lo ece ian
las
indus ias na u ales de cada co-
»ma ca,
y
se
c ea ian
escuelas, academias, g anjas,
e c.,
»y el esul ado p ác ico y posi i o de la e o ma ué ce -
» a se g an núme o de los es ablecimien os exis en es, des-
»
a ollándose en cambio en algunas p o incias la p e ension
»
u ópica y descabellada de c ea Es udios supe io es , in-
»
compa ibles con sus ecu sos y has a con su es ado so-
cial en muchos casos. Al p opio iempo—en 8 de Ab il
»de I869— ué p eciso a i ica con ase ené gica las p es-
»c ipciones del a . 1 7o de la ley de 9 de Se iemb e de 1857,
»pa a impedi que los Ayun amien os , conside ándola de-
Y NOTAS.

65
» ogada en odo lo que les con enia, siguie an ab ogándose
»la a ibucion de sepa a á los maes os, y acabá an de
»disloca y des ui la ins uccion p ima ia.
»Pe o, en e an o, Excmo. S ., di icul aban el emedio de
» an g a e mal la con e sion en leyes de las disposiciones
»adop adas po el Gobie no p o isional y Pode ejecu i o,
»y la consignacion, que se habia hecho de aquellos mal
»mados p incipios e o mado es, en las leyes P o incial y
»Municipal. Fal a la ins uccion del u ela ampa o del Go-
bie no, acabó de decae an isiblemen e, que no peca á de
»exage ada la Jun a, en idiando hoy pa a el amo la si ua-
»clon emb iona ia y míse a de 184o á 185o. En un país
»donde po desg acia la ilus acion no ha ascendido á
»cie as clases sociales , que son jus amen e las llamadas á
»la ges ion de los negocios públicos en épocas de e e es-
»
cencia polí ica , ¿cómo espe a aquel p o undo sen ido de
»la con eniencia social que impone al homb e el sac i icio
»g a ui o de su iempo, de su a encion , de su abajo, en
»obsequio á la pa ia, en obsequio á mo ales abs acciones
»sólo pa a el homb e ilus ado pe cep ibles? Así se ha is-
o en pueblos mo ige ados, en Ayun amien os donde qui-
»zá no hab ia nadie capaz de come e un c imen, sup imi
» ia y delibe adamen e la escuela, que e a ma a á odas
»las gene aciones u u as, po los siglos de los siglos. Con-
» undida la libe ad de enseñanza con la libe ad polí ica
»cuando son dos p incipios an i é icos y que en el ondo se
» epelen , es a con usion au o izaba ambien los desó de-
»nes. Hecho el maes o unciona io municipal , ué mi ado
»en el pueblo po el p isma de la pasion polí ica que al Mu-
»nicipio agi aba, é inspi ó él los mismos sen imien os, ién-
»dose obligado po la du a ley de la necesidad á segui las
»co ien es de la opinion dominado a, an incompa ibles
»con el ca ác e se e o y sace do al de la ense ianza. Pe o
»¿qué habia de hace el pob e maes o, si del Alcalde de-
»pendia el pago de sus míse os habe es? ¿qué habia de
»hace , si sus hijos y su amilia y has a su pe manencia
»en el Pueblo se hallaban á me ced de un simple acue do
»municipal , que casi nunca con a iaba la Jun a de la p o-
» incia?
Y
aun así , aun dejándose a as a de in luencias
»dep esi as é ignominiosas, no han alcanzado los maes os
»á mejo a su si uacion ma e ial, y el que ménos, ha pe -

66

DOCUMENTOS
»dido la é en su noble p o esion, augu io is e pa a el
»po eni del amo.
»Los expedien es que lle a la Jun a examinados en el
»co o pe íodo de su ges ion o ecen p uebas abundan es y
»al ilus ado c i e io de V. E. las hab án o ecido ambien,
»de que el p o undo mal que á la ins uccion p ima ia aque-
»ja, nace p incipalmen e de la absolu a dependencia muni-
»cipal en que el magis e io se halla. Re asado en la inmen-
»sa mayo ía de los pueblos el pago de sus habe es, apa e-
»ce el maes o inde ec iblemen e colocado en una de dos si-
» uaciones: ó abandona la escuela pa a p ocu a se el sus en-
» o en labo es de campo, en la caza, en el con abando, en
»busca aices po los mon es, ó en iles g anje ías, como de
»algun expedien e esul a, ó eclama sus c édi os al Munici-
pio, y del Municipio apela al Gobe nado y á la Jun a p o-
» incial, p o ocando en ambos casos el enojo de sus supe-
» io es municipales, de que esul a al cabo un expedien e
»gube na i o con a el pob e maes o po abandono de la es-
»cuela ó desaca o á la au o idad; expedien e que, segun con-
iesa en una de sus ci cula es publicadas la Di eccion gene-
al, se amaña ácilmen e y si llena los equisi os exigidos
»po el a ículo 170 de la ley, p oduce su sepa acion, pa a
»que el Municipio nomb e en su luga in e inamen e á un a-
o i o, y si no consigue pe pe ua la in e inidad con pe jui-
»cio de la educacion , pa alice la accion de la Jun a p o in-
cial has a e incluso en la e na al unciona io que iene
»p é iamen e elegido.
»Pues de la si uacion polí ica y social que á los p o eso-
» es han c eado las e o mas , di á la Jun a muy b e es
»palab as, aunque és e es quizá el aspec o más g a e de
»la cues ion, po que la pe e sion mo al de los homb es
»dedicados á la enseñanza siemb a el po eni de pelig os y
»amon ona sob e la sociedad muy neg as nubes. Resul a
»de nume osos expedien es po la seccion espec i a despa-
chados , que en la gene alidad de los pueblos donde el
»maes o se ha con e ido en agen e polí ico, la escuela se
»ha con e ido á su ez en club, ó en gabine e de pe nicio-
sas lec u as, cuando no en depósi o de a mas ó en oco de
»conspi aciones ; y al compás de las ci cuns ancias ó de la
»opinion han ido encon ándose los maes os en el caso de
» encedo es ó encidos. Ambos son de a al in luencia pa a
Y
NOTAS.
»la enseñanza , po que p oducen esul ados idén icos de
»abandono y de in anquilidad de espí i u, sin con a los i-
cios
sociales que acompañan siemp e al homb e en ese
»es ado, unes o ejemplo pa a los niños y las poblaciones.
»Aunque decla ada igen e la ley de 1857, la dislwacion
»in oducida po las e o mas en ella, hace imposible apli-
ca á 'es os males el necesa io emedio. Podia se lo muy
»e icaz la aslacion del pe sonal docen e, en su a . i 72 au-
o izada, de unos pueblos á o os, ó de unas «o as p o in-
cias, que se ia lo más opo uno, pues o que po egla ge-
»ne al nace de causas locales su pe e sion ; pe o aunque
»no se haya anulado ese a ículo axa i amen e, esul a de
»hecho inaplicable po la acul ad de nomb a concedida á
»los Municipios sin aba alguna. ¡A cuán as dep esi as
»con ingencias no se espond ia el pode público si hicie a
»uso
de aquella a ibucion pu amen e nominal é iluso ia!
»De aquí un nue o con lic o, que es segu amen e, y V. E.
»no pod á ménos de econoce lo, de cuan os odean á la
»ins uccion p ima ia, el más ascenden al, el que acaba á
»de des ui la en b e ísimo pe íodo. Ha o bien lo p e ió
»la Jun a én su sesion plena del
1.°
de Mayo , al in e p e-
a la ley en es e sen ido espec o al maes o de Lad u lan,
»p o incia de Te uel, que habiéndose hecho incompa ible
»en aquel pueblo po ci cuns ancias locales, y siendo un
»buen p o eso , u ilizable y aún quizás inmejo able en o o
»pueblo, esol ió in o ma á V. E. que no podia se as-
»ladado, como aconsejaban el Inspec o de escuelas, la Jun-
» a p o incial y los mismos in e eses de la enseñanza, po -
»que el Gobie no ca ece de a ibuciones pa a impone á
»ningun Municipio el nomb amien o de al ó cual maes o.
•
•

•

••
•
•
» ¡Dolo osa impo encia del pode público, Excmo. S .! Ella
»sob eesci a las pasiones locales, au o izando indi ec amen-
e el g a e abuso de que los Municipios exage en los ca -
»gos con a los maes os, y con ie an en expedien es de
»sepa acion los que an es se di igian sólo á llena las o -
»malidades del a . i 72 de la ley; ella hace imposibles el
»es ímulo y la emulacion en el pe sonal docen e , que ya
»andaba an decaido po los as o nos polí icos, y acaba á
»muy
p on o de desapa ece , pues o que el Gobie no ca ece
nocumENTos
»de medios pa a o o ga ascensos y ecompensas, oda ez.
»que no dispone de las escuelas acan es.
•
•

•

•

•

•

•

•

•

•
»Los homb es que since amen e aspi an al bien en el
»gobie no de la cosa pública , es án obligados á no p es-
»cindi de los elemen os y las ci cuns ancias que los odean,
ȇ no pe de con aspi acion exage ada el sen ido ec o de lo
»ú il, de lo p ác ico, ele ándose, como an amenudo acon e7
»ce, á la es e a de lo imposible; y po eso no p opond á á
»V. E. la Jun a la edaccion de una nue a ley de Ins uc-
»cion pública, ni e o mas que exijan la ga discusion pa la-
»men a ía ó conside ables abajos p epa a o ios. Siendo el
»mal u gen ísimo, b e e y u gen e de igual modo ha de se
»el emedio. Po o una, es á po deci lo así, localizado, y
»acudiendo solo po aho a allí donde sus es agos se sien-
» en con más iolencia, se puede ob ia el g a e incon e-
»nien e de una discusion de p incipios undamen ales.
•
•
»Tu ie on el buen acue do los au o es de la e o ma
»de 1868 de decla a igen e la ley de g de Se iemb e
»de 1857, que sino inmejo able, habia c eado una ins uc-
»cion p ima ia que hoy pod ia se ¡ is e es deci lo! el ideal
»de los homb es pensado es. Cie o que mina on su base en
»el dec e o-ley de 14 de Oc ub e , an as eces y nunca
»bas an emen e lamen ado, c eyendo que la ida libe al del'
»Municipio exigia una gene alizacion absolu a, que á odas
►
sus mani es aciones alcanzase; pe o la inno acion e a, con
» espec o á la enseñanza local, an a e ida , an insos eni-
»ble, que aunque los esul ados no hubiesen enido á p o-
»ba su incon eniencia , se cong a ula es e cue po con-
»sul i o de que la con emplacion de un elocuen ísimo ejem-
plo hubie a hecho á aquellos e o mado es a epen i se de
»su ob a.
»Hay un pueblo que ma cha al en e de la ci ilizacion
»de Eu opa, an es que en las a mas en la iloso ía, con se
»sus a mas en es e momen o las más glo iosas del mundo,
»que u o la debilidad, a as ado po sus ascinado es u o-
»pis as, de consigna en su Cons i ucion el p incipio de que
»los maes os de escuela uesen nomb ados po los Ayun-
Y
NoT
s.

69
» amien os. Ese pueblo es la P usia ; esa Cons i ucion
la
»de 31 de Ene o de 185o, que en más de un pun o ha se -
ido de modelo á la nues a de 1869; y sin emba go,
»aquellos es adis as, que saben muy bien que el gobie no
»de las naciones se hace más amenudo po los caminos ea-
»les de la ida, que po los de la abs accion y el idealismo
►
ilosó ico , han con e ido en le a mue a aquel p ecep o
»cons i ucional, no le han dado una sola ez cumplimien o,
»segun asegu a Hilleb and en su excelen e lib o sob e
La
»P usia con empo ánea.
Como que lo p ime o que quie e
m odo polí ico p usiano, es ene país, y pa a ene país lo
»p ime o es ene homb es, y pa a ene homb es , lo p i-
»me o es ene escuelas pa a los niños. Noso os, que más
»a asados y con ménos elemen os polí icos y sociales co-
»piamos sin emba go su eo ía ¿po qué no hemos hecho
»lo mismo con su p ác ica? Ho a es ya de enmenda an
» e gonzoso e o .
»No aconseja á la Jun a á V. E. que bu le la ley con
»pue iles sub e ugios , ni que deje de cumpli la con an o
»esme o, como si ue a una ley bene iciosa al país; pe o
»pene ada de que su exis encia es incompa ible con la de
»la ins uccion p ima ia , al ménos po aho a y mien as
»la ilus acion de nues os Municipios sea an escasa que la
»gene alidad conside e como la ca ga más es é il de su p e-
supues o de gas os el cap. 4.
0
, se pe mi e usa po p ime a
» ez del de echo de inicia i a que su eglamen o le concede
» ogando á V. E. que solici e de las Có es, con la suma
»b e edad que el caso exige, dos sencillas modi icaciones á
»la legislacion igen e, con las cuales se es ablece en lo
»posible la economía de la an igua ley, pa a que uel a á
»p oduci en ajosos esul ados. Po la p ime a ecob a á
lel pode público odo el lleno de sus acul ades pa a nom-
b a á los maes os , den o siemp e de los equisi os y
»ci cuns ancias legales, es deci , p é ia oposicion ó concu -
»so, ecayendo la eleccion en indi iduos que engan í ulo
»p o esional ó la habili acion co espondien e pa a eje ce
»el magis e io; y po la segunda, ex emando la obligacion
»de los Municipios de acudi al cos o de la enseñanza p i-
ma ia, se desemba aza á la accion del Gobie no pa a con-
» eni en ley, con ca ác e pe manen e, el sis ema in en a-
»do po la necesidad en es os úl imos iempos de que abonen
'16

DO
CUMENTOS
D. Ba olomé Rome o Leal.
D. An onio Halleg.
D. Ma iano de Cas o Pe ez.
D. Luis Macías.
D. Ped o Gonzalez.
D. Sin o iano Vacas Ga cía.
D. An onio de Cas o.
D. Vicen e Rico.
D. F ancisco Asca za.
D. Regino de Miguel Rey.
D. Ramon Ro ignac.
D. F ancisco Paez y Na a o.
D. José Gonzalez Ma inez.
D. Guille mo de la Lle a.
De buena gana copia ia ín eg a la ca a que les acaba de
di igi el au o desde los baños de Alange; pe o po no ha-
ce me enojoso me limi a é á los siguien es pá a os:
«En is e ho a nacimos los homb es de es a gene acion,
abocada quizás á des ui bá ba amen e la ob a de los Re-
yes Ca ólicos, el monumen o que soña on Se o io y Vi-
ia o, y que de segu o ué el bello ideal de odas las g an-
des in eligencias engend adas en la Península desde que la
iluminó el C is ianismo con sus di inos esplando es, has a
que la p ime a Isabel pudo descansa de su ealizacion en
el sueño e e no de la glo ia.
»¡Un Dios! ¡una pá ia! ¡una amilia! Eso e a Espacia.
¡T is e des ino, is es homb es los que llegá amos á e lo
des uido!
»Aún es ho a: hagamos comp ende al pueblo, co om-
pido po la iloso ía ma e ialis a y po i ealizables u opias
polí icas ascinado, que pa a a i ma y sos ene cualesquie-
a o ma de gobie no, es p eciso, an e odo, ene pa ia, y
que la pá ia no puede exis i sin
eligion,
o igen de odas
las
i udes, gé men de odos los g andes pensamien os,
pied a angula de odas las he óicas emp esas.
»Sin é en Dios, sin eligion, España no exis i ia, po -
que hubie a sido imposible aquella p odigiosa epopeya que
empezó en Co adonga y e minó en G anada.
»Sin la e en Dios, qué ele a el espí i u; sin la eligion,
que
lo sos iene y pu i ica; sin la pá ia y la amilia, que lo

Y NOTAS.
alien an
y obus ecen, no hubie an iu ado nues os pad es
de las ague idas legiones del mode no Alejand o, y nues-
o he moso país hubie a sido, en el segundo lus o de la
p esen e cen u ia, una p o incia de la F ancia; is e Polo-
nia del Occiden e, que nos hubie a engend ado más aquí i-
cos y mise ables aún de lo que somos .
»Sí, no lo dudes, pueblo español. Sepa ado de Dios,
emancipado de la Iglesia ca ólica, sólo puedes espe a en
el ó den polí ico pe íodos his ó icos como el de la Com-
mune de Pa ís; en el ó den social, ódio de azas, gue a de
clases, desolacion en u alma, uina y mise ia en u cue po,
y
po deci lo de una ez, la a e nidad de Cain. Si llegas
á ene ó den, se á i anía; si ienes libe ad, se á licencia...
esa libe ad que, como dice Víc o Hugo, se saca sus cien.
ojos con sus cien manos.»
Y en o a poesía, ecien emen e publicada en
La Epoca
de Mad id, pues indudablemen e ha despe ado su musa al
g i o de la indignacion de España, comple a el cuad o de
sus emo es y p esen imien os de es e modo :
«Po palma il o ece á u ma i io
nue o ho o , nue o insul o, nue o ul aje,
abo o de igno ancia y de deli io,
la libe ad sal aje del sal aje.
»La conozco muy bien. El indio b a o
en los espesos mangles de Occeanía,
de esa ominosa libe ad escla o ,
ama y bendeci me hizo la mia.
»Siemb a su a oz donde le da la gana;
cuelga de un á bol, como el a e, el nido;
le si e de muje mad e ó he mana,
y mue e sin sabe cómo ha i ido.
» ¡Ah! Los que ameis su ene ado nomb e ,
al bá ba o es i pad que lo mancilla;
no es libe ad la que emb u ece al homb e,
la que ni á Dios le dobla la odilla.»