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El culto de Mitrídates a Zeus Estratio

Ballesteros Pastor, Luis

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Histoire, Espaces et Marges de I'Antiquité, 2 Hommages á Monique Clatel-Ler'éque Besanqon, 2003, pp. 209-222 EI culto de Mitrídates a. Zeus Estratio Luis B¿.r,r,ESTERos P¿sron (Sevilla) Los sacrificios que N{itrídates Eupátor ofreció a Zeus Estratio han sido considerados como uno de los elementos más importantes para definir el carácter de la dinastía póntica y la personalidad de este re¡'. Sin embargo, son muy escasos los testimonios que poseemos para estudiarlos: Apiano es el único autor que habla de ellos, en dos pasajes de su obra. EI primero (Mith.66) se refiere a un sacrificio para celebrar la victoria de los ejércitos del Ponto sobre los romanos mandados por Licinio Murena (81 a.C.) en Ia llamada Segunda Guerra Mitridática. Aquí Apiano entra en una serie de detalles que describen el ritual : "Primero, Ios reyes mismos llevan leña a la pila, y la rodean en círculo con otra más pequeña; sobre la más elevada, vierten leche, miel, vino, aceite y toda clase de inciensos; sobre la inferior, colocan pan y carne para ofrecer un banquete a los asistentes -como en los sacrificios de los reyes persas en Pasargadas-, y luego prenden fuego a la madera. La llama de ésta, al incendiarse, llega a ser visible, a causa de la altura, a una distancia de mil estadios desde el mar"1. El segundo de los sacrificios de \{itrídates a Zeus Estratio (App., Mith.7}), es mencionado de forma pasajera como uno de los rituales propiciatorios que practica el rey antes de iniciar su tercera zuerra contra los romanos en el 73 a.C. 1 Seguimos, con algunas variantes, la versión de A. Sancho Royo, Apiano Historío Romana,III, Biblioteca Clásica Gredos, Madrid, 1980, p. 541. 2t0 L. Ballesteros Pastor Hasta el presente, la interpretación de estos episodios ha seguido en esencia los estudios publicados por F. Cumont hace un siglo2. La investigación de este autor se centraba en dos aspectos: por un lado, las relaciones del rito póntico con otros indicios del culto a Zeus Estratio en Anatolia, y por otro sus analogías con los sacrificios de los re¡'es Aqueménidas. De ello obtiene Cumont dos conclusiones principales : que este culto tenía un carácter eminentemente bárbaro, y que, precisamente por ello, suponía una reafirmación de la esencia persa de la dinastía Mitridátida. El culto de Zeus Estratio habría sido pues un culto de Estado, una interpretatio del culto a Ahura-Nlazda, dios protector de los reyes pónticos igual que antes lo había sido de los Aqueménidas3. Cumont, un gran especialista en las religiones orientales, era sin duda una voz autorizada para analizar este culto. Pero las conclusiones de este sabio merecen ser revisadas al hilo de la lectura detallada de los testimonios literarios, así como de los descubrimientos epigráficos en lo que debió haber sido el témenos de Zeus Estratio situado en las proximidades de Amasia, primitiva capital del reino del Pontol. El primer problema a resolver era el del origen y carácter del culto. Cumont afirmó que se trataba de una divinidad de naturaleza compuesta, póntica, griega e irania : "Peut-étre était-il á l'origine la divinité locale de quelque tribu indigéne de la vallée de I'Iris (...). A leur arrivée dans le pays, Ies colones grecs auraient alors, suivant une coutume constante, transformé cette divinité barbare en un Zeus guerrier. Puis, quand une maison d'origine iranienne fonda un royaume dans cette région, elle aurait prétendu reconnaitre dans ce Zeus son Ahura-Mazda, et lui aurait offert des sacrificies nouveaux, imités de ceux qu'accomplissaient les monarques F. y E. Cumont, Studia Pontica II. Voyage d'exploration archéologique dans le Pont et la Petite Arménie, Bruselas. 1906, pp. 139, 145, 171 y ss., 271-272. Las ideas de F. Cumont ya habían aparecido en Id., Le Zeus Stratios de Mithridate, RHR, 43, 1901, pp. 45-57. Las principales síntesis posteriores son : V. Gebhard. RE, 4A.I, 1931, cc. 256-262 (s.u., "Stratios" 1) ; y E. Oslahusen, Gótter, Heroen und ihre Kulte im Pontos. Ein erster Bericht, ANRW,II, 18.3, 1990, pp. 1865-1906, con interesantes aportaciones sobre todo en los datos numismáticos. F.y E. Cumont, op. cit., pp. 178-179. En este mismo sentido, véase S.K. Eddy, The Kíng is Dead. Studies on the Near Eastent Resístance to Hellenisnt, Lincoln, 1961, pp. 48-9. D.H. French, Amasian Notes 5. The Temenos of Zeus Stratios at Yassical, .EA. 1996, pp. 75-92. Histoire, Espaces et Marges de I'Antiquité, 2 El atlrn de Mitrídates a Zeus Stratia 277 p€rses"5. Pero poco más adelante, este sabio propone que el culto de Zeus Estratio en Amasia habría sido en realidad fundado por los dinastas del Ponto : "Peut-étre aussi le culte militaire de Zeus Stratios fut-il fondé par les d¡rnastes du Pont dans leur nouvelle capitale"6. Así pues, nos encontramos entre dos hipótesis contrapuestas : la de un origen autóctono con una serie de asimilaciones posteriores, y Ia de una fundación por iniciativa directa de los reyes pónticos, herederos de los invasores persas. Siguiendo esta misma línea, Cumont toma para su estudio del culto a Zeus Estratio en el Ponto dos puntos de referencia: el anatólico ¡, el persa. Este autor recordó así que el principal centro de culto a Zeus Estratio en Anatolia era el santuario de Labraunda, una aldea de Milasa en Caria, según nos informa Heródoto?. Pero además, Cumont recopiló en su estudio toda una serie de referencias del culto a Zeus Estratio en la zona noroccidental de Asia Menor: habría sido adorado en Nicomedia, la capital de los reyes de Bitinia, y, presuntamente, sena la divinidad que aparece en las monedas emitidas por éstos. Ha¡' además una inscripción de Atenas dedicada a este dios por ciudadanos de Germanicópolis, la antigua Gangra, capital del reino de Paflagonia. Existen también alusiones a este culto en Amastris ¡r Heraclea Póntica. Éumenes, encargado de gobernar Capadocia tras la muerte de Alejandro, invoca a este dios ante sus tropas. Pero tanto los epígrafes como algunas de las referencias a Zeus Estratio recogidas por Cumont son posteriores a Ia época de Mitrídates Eupátor, y por tanto este autor las considera de poca a¡zuda para interpretar el carácter que el culto a esta divinidad habría tenido dentro del territorio póntico8. t F. y E. Cumont, op. cít.. p. 181, cf. S.K. Eddy, op. cit., l8l: E. Salomone Gaggero, La propaganda antiromana di Mitridate VI Eupatore in Asia Minore e in Grecia, Contributí ítt ontaggío di A. Garzettl, Génova, 1977, pp. 89-123, 106. 6 lbíd., pp.181-182. 1 lbíd.. p. 178; Hdt.5.119.2. s lbíd., pp.744 y ss.; V. Gebhard, art. cit., cc.257-258: Plin., N11, 16.89 (Heraclea) ; lGR III 32 n" 89 ; B.V. Head, l1M. 506 (Amastris) ; Arr., FGÉI IIb 156 fr.78a (Nicomedia) ; CIA, III 141 (Germanicópolis) : Plu., Eunt.l7.4. Sobre la estatua de Nicomedia, véase L. Laurenzi. La personalitá di Doidalsas di Bitinia, AASAtene, 24-26, 1946-48, pp. 167-179. Sobre las monedas reales de Bitinia, véase B.V. Head. IIAP, 520. La identifrcación del dios representado en éstas con Zeus Estratio ha sido discutida : véase L. Ha-n¡estad. This contributes in no small way to one's reputation: The Bithyrrian Kings and Greek Culture, en P. Bilde, L. Hannestad, T. Engberg, J. ZahIe Gds.), Aspects of Hellenístic Kingsltlp, Aarhus, 1996, pp. 67-98, 95 n.70. Histoire, Espaces et Marges de I'Antiquité, 2 212 L. Ballesteros Pastor Tanto por los pasajes de Heródoto como por los tópicos que los griegos difundieron sobre el primitivismo de los carios, Reinach v cumont confirmaron que esta advocación guerrera del padre de los dioses habría sido del todo ajena a Ia religiosidad helénica, lo que encajaba perfectamente con el perfrl bárbaro de Mitrídatese. Pero consideramos que estas afirmaciones deben ser matizadas, al menos en parte: hay indicios suficientes para constatar que Zeus Estratio fue una de las muchas divinidades extranjeras (y en particular anatólicas), que se introdujeron en la religiosidad g:riega. Por una parte, este dios tenía una capilla en ei Pireo, ¡u también se le ha identificado con un bajorrelieve de Tegea, en la Arcadia, atribuido a un compañero de Escopaslo. Pero además, si admitimos que Zeus Estratio pudo haber sido llamado genéricamente "Zeus cario" fuera de esta región de Anatolia, constataremos que, al menos desde el siglo vI a.c., este dios militar no sólo era conocido entre ios griegos, sino que incluso pudo haber quienes Ie rindieran culto. un Zeus cario aparece asociado tanto a Iságoras como a Pericles con una clara finalidad despectiva : Heródoto nos dice que la familia de Iságoras adoraba tradicionalmente a esta divinidadll, )z una de las tradiciones manuscritas de Plutarco recoge un verso de cratino en el que Pericles es llamado jocosamente "Zeus cario"rz. Hay dos problemas para admitir estos pasajes como ejemplos válidos de una difusión tan temprana del culto a Zeus Th. Reinach, Mithridate Eupator, roi de Pont, Pans, 1890, p. 804 : F. ¡r E. Cumont, op. cit., pp. 178 y ss. En este mismo sentido, véanse entre otros B.C. McGing, The Foreign Policy of Mithrídates VI Eupator, Kíng of Pontus, Leiden, 1986, pp. 10, 107 ; J.J. Portanova, The Associates of Míthridates VI of Pontus,Tesis, Columbia, 1988, p. 72. Sobre los carios como bárbaros : Str.14.2.28 ; S. Said, Greeks and Barbarians in Euripides' Tragedies : The End of Differences ?, en T. Harrison ed.. Greehs and. Barbariorzs, Edinburgo.2Q02, pp. 62-100, 70. V. Gebhard, art. cít., c.257 ; P. Lévéque, L. Sechan, Les grandes diuínités de la Gréce. París, 1990, p. 97 n.194. Hay una inscripción a Zeus Labraundo en el Pireo, de comienzos del siglo III a.C. (1G II, 1. 613) : A. Laumonier, Les cultes indigénes en Carie, BEFAR 48, Pans. 1958, p. 12 n.2. Sobre el relieve de Tegea : P. Foucart, Le Zeus Stratios de Labraunda, Monuntents Píot 18. 1910, pp. 145-175 ; A.H. Smith, Some Recently Acquired Reliefs in the British Museum, J¡IS. 36, 1916, pp. 65-86. Hdt.5.66.1. Se ha pensado que esta Caria fuera r¡na de las acrópolis de Mégara, pero el término "Zeus Cario'' aparece siempre en Heródoto para aludir al culto microasiático : cf. A. Laumonier, op. cit., pp. 47-42. Plu., Per.3.2. Se trata del manuscrito S : Cratino estaría asociando a dos personajes acusados de tiránicos, como Iságoras ¡' Pericles. A favor de esta interpretación, véase : Plutarco, Vídas Paralelas. Tomo II, Traducción prólogo y notas de A. Pérez Jiménez, Madrid, 1996, pp. 337-8 n. 26. 11 12 Histoire, Espaces et Marges de I'Antiquité,2 EI culto de Mitrídates e Zeus Stratio 2t3 Estratio entre los griegos : en primer lugar, muchos investigadores han evitado identifrcar al Zeus Cario citado por las fuentes antiguas con el Zeus de Labraundals. El segundo problema es la ausencia casi total de datos epigráfrcos sobre Zeus Estratio en la propia Labraunda, lo que, unido a ciertos documentos epigráficos, ha hecho pensar a Debord que, al menos en la segunda mitad del s. II a.C., Zeus Estratio era un dios diferente de Zeus Labraundo, y tenía su santuario en la propia Milasala. Respecto al primero de estos problemas, el principal argumento deriva de Estrabón (14.2.23), que disitingue entre tres santuarios de Zeus existentes en Nfilasa : el de Zeus Osogo, el de Zeus Estratio ¡r otro de Zeus Cario. Pero habna que hacer distintas puntualizaciones. En primer lugar, Heródoto no especificaba cuál era en Milasa el lugar del culto a Zeus Cario. El término "Cario" no es indicativo sino de que se adoraba en Caria : de hecho había otro Zeus Cario en Panamaral5 (que Estrabón no menciona), ¡r otro en los límites entre Lidia 5' Carial6. Zeus Estratio pudo haber sido igualmente una de las divinidades aglutinantes de la región : según diversos especialistas, el santuario de Labraunda fue, al menos durante un tiempo, el lugar de reunión de la Liga de los Cariosl;. De hecho, Eliano (HA 12.30) 13 Para discusión, véase sobre todo A. Laumonier, op. cít., pp. 41 y ss. P. Debord, Sul quelques Zeus Cariens : Religion et politique, Studi Ellenistirí, 13, Pisa-Roma. 2001, pp.19-37,31. señala la escasez de testimonios epigráficos sobre Zeus Cario en Milasa. P. Debord, art. cit., p.30. A favor de identificar ambos epítetos con la misma divinidad. véanse entre otros:A. Laumonier,op. cit.,pp.45 5'ss. (con bibliografÍa anterior) : P. Lévéque. L. Sechan, op. cit., p.97 n. 193. Cf. 5tr.I4.2.23' Aelian, HA,72.30. Sobre el mismo, véase A. Laumonier, op. cit., pp. 41, 221 ¡' ss.; P. Debord, art. cit", pp. 31 y ss. Steph. Bvz., s.u. 'Torrebo, ciudad de Lidia'; cf. A. Laumonier, op. cit., p.42. Tanto Heródoto (1.171.6) como Estrabón (I4.2.2il afirman que el santuario de Zeus Cario en Milasa era un lugar de reunión de Carios, Lidios y Misios. Para las diferentes advocaciones de Zeus en Caria, véase sobre todo Laumonier. op. cit., passint. La Epigrafía está revelando advocaciones inéditas de Zeus en Anatolia : véase M. Ayda, A Priest of the Goddess Ma at Komana, EA, 84. 2002, pp.23-27. Entre otros, S. Hornblower. Mausolus, Oxford, 1982, pp. 55 n. 25 ; 60 y ss. : S. Isager, Kings and Gods in the Seleucid Empire, en P. Bilde, T. EngbergPedersen, L. Hannestad. J. Zahle (eds.\ Religíon and Relígious Practíce ín the Seleucid Kingdon4 Aarhus, 1990. pp. 79-90, 85. Para una ','isión más completa, véase P. Debord, art. cit., pp. 26 ¡' ss. Histoire, Espaces et Marges de l'Antiquité, 2 2t4 L. Ballesteros Pastor no dudaba en identificar a Zeus Cario con el Estratio de Labraundals. Zeus Estratio era más famoso fuera de Caria que los otros dioses adorados en Milasale, lo que explicaría su difusión entre los griegos, que bien pudieron haber califrcado a esta divinidad como Zeus Cario en un sentido genérico. Por otra parte, como afirma Debord en referencia a Zeus Panamaro, posiblemente el epíteto "Cario" indicara una voluntad de diferenciación respecto a los otros Zeus implantados por los griegos, relacionada sin duda con una tentativa de resistencia "política" a la helenización20. En cuanto a la dificultades para identifrcar a Zeus Labraundo ¡t Zeus Estratio, haSr que tener en cuenta que Debord sólo constata una diferencia entre ambos en una época tardía. ElIo, por tanto, permite que ciertas afirmaciones de Heródoto puedan tener validez. Es cierto que este autor resulta confuso e inexacto en ciertos aspectos, como cuando afirma que los carios eran los únicos adorantes de Zeus Estratio2l. Pero también, como reconocia Laumonier22, Heródoto había nacido en esa misma región, ¡' por tanto ha¡' que ponderar sus afirmaciones. A ello habrÍa que añadir que una misma divinidad podía ser conocida por diversos epítetos, y más cuando uno de ellos alude al lugar de culto (Labraunda), y otro a su carácter militar (Estratio), ambos identificados con la doble hacha (labrys). De hecho, Aristóteles nos habla de un Zeus Hoplosmio de Milasa, al que casi con seguridad podemos identificar con nuestro Zeus Estratio23. Los rituales de Zeus Cario que describe Heródoto (2.6I.2 ;3.LL.2-3) nos remiten a cultos ancestrales anatóIicos, en los que los fieles se hieren a sí mismos. Pero además este tipo de ceremonias sangrientas, que practicaban los mercenarios carios en Egipto, son típicas de ciertas divinidades guerreras : tal sería el caso de Ma, diosa capadocia relacionada por los romanos con Bellona, y por los griegos con Enio, pareja femenina de Ares Enialio2a. Por tanto, este carácter guerrero nos puede servir para 18 Se ha pensado que fuera una confusión: V. Gebhard, art. cit., c.26I; A. Laumonier, op. cit., p. 4L A. Laumonier, op. cit., pp. 4I-42. P. Debord, Aspects sociaux et économiques de la uie religieuse dans I'Anatolíe Gréco-romaine, EPRO, 88, Leiden, 1982. p. 394 n. 115. 21 P. Debord, art. cit., p. 19. 22 Op. cit., p. 41. 23 Arist.. PA 3.I0.673a; A. Laumonier, op. cit., p. 58. 2a Sobre esta relación entre Ma-Enio-Bellona, véase O. Waser, RE, 5.2, L905, cc.26545-2656 (s.u. Enyo). Los sacerdotes de Bellona se infligían heridas: Lucan.. Phars., 1.565 ss. ; Tib., 81eg.1.6.43 ; Yerg., Aen., 8.703. Ares Enialio Histoire, Espaces et Marges de l'Antiquité, 2 19 20 El culto de Mitrídates a Zeus Stratio 2t5 confirmar que eI Zeus Cario de Heródoto es el mismo mismo Zeus Estratio de Labraunda. Esto explicaría además el interés de Plutarco en considerar falsa la relación que Heródoto establece entre este dios y la familia de Iságoras: Plutarco detesta los sacrificios humanoszs, y por tanto estos rituales sangrientos no serían propios de un líder aristocrático. Podemos así concluir que el Zeus Cario citado por Heródoto 1' Plutarco no habúa sido otro que Zeus Estratio, que habría recibido el primero de esos nombres entre los griegos de la Helade. En tal caso, se puede retrotraer la presencia de este culto en Grecia a un momento anterior al siglo V a.C. Quizás esta identifrcación entre los griegos de Zeus Estratio y Zeus Cario fuera la causa de las escasez de alusiones directas al padre de los dioses como protector de los ejércitos: desde el pasaje aislado de Heródoto, Zeus Estratio no aparece citado hasta mucho después. Como vimos, es invocado por Eumen€s26, y los re¡'es Seléucidas I' Lágidas inten'inieron en los asuntos del templo de Labraunda27, con Io que, directa o indirectamente, confirmamos que esta divinidad era conocida dentro del mundo griego. Como hemos visto, no son muchas las noticias que poseemos sobre las características del culto aZews Estratio entre los Nlitridátidas, pero Io que sí parece claro es que el culto de Caria y el del Ponto tenian pocos elementos en común. Además, el Zeus Labraundo aparece como una suerte de divinidad andrógina, heredera de antiguos sustratos anatólicos, mientras que las monedas de Bitinia y Amastris, Ias de N{ilasa en epoca Altoimperial, así como la estatua de Zeus Estratio que se levantaba en recibía también el apelativo de Estratio (Plu., Mor., 757d). El juramento de Catilina y sus seguidores bebiendo sangre humana (Sall.. Cal., 22) ha sido asociado al culto de Ma-Bellona : E. Manni, Religione e politica nella congiura di Catilina. Athenaeunt, 24, 1946, pp. 55-64. Plu., Thent., 74.4, Pel.. 2I.5-6, Aríst., 9.2. A. Heinrichs, Huma¡r sacrifice in Greek Religion: Three Case Studies. en J. Rudhardt, O. Reverdin eds., Le Sacrifice dans l'Antíquité. Enftetiens sur I'Antiquité Classique )Oil/II, VandoeuvresGenéve, 1980. pp. 195-235,208 y ss. P1;r., Eunt., 17.4. Cumont, op. cit., p. 179, justifica la invocación de Eumenes por ser sátrapa de Capadocia y del noreste de Anatolia. Pero esta deducción nos parece bastante forzada: apenas tenemos noticias del culto aZeus Estratio en la Capadocia interior (cf. V. Gebhard, art. cit., cc. 259-260t. Éumenes aouo en Licaonia y Cilicia, regiones más próximas a Caria, ¡' había nacido en la zona del Helesponto, vecina de Bitinia. Además, puesto que los carios habían combatido desde antiguo como mercenarios, resultarÍa lógico que las tropas de Eumenes conocieran la devoción por el Zeus protector de los ejércitos. Véanse, entre otros: S. Isager, art. cit., pp.84 y ss.: B. Virgilio, Roi, ville et temple dans les inscriptions de Labraunda, REA, 103, 2001, pp. 429-442. Histoire, Espaees et Marges de I'Antiquité, 2 216 L. Ballesteros Pastor Nicomedia, están dentro de los cánones de la iconografía helenística2s. En cambio, el culto del Ponto parece ser anicónico, puesto que no contamos allí con ninguna representación plástica claramente identificable de este dios. Esta ausencia de imágenes sí concordaría con algunas descripciones de la religiosidad medo-persa2e, así como con otras manifestaciones religiosas de la Antigüedad. Pero también hay una serie de interrogantes acerca del carácter estrictamente persa de este ritual descrito por Apiano, entre otras cosas, porque las noticias que tenemos sobre los cultos persas son divergentes v no nos permiten tener una opinión absolutamente definida30. Por un lado, Heródoto, quizás aludiendo a la religiosidad popular, nos dice que los los persas "no levantan altares ni encienden fuego" (1.132.1). Por otro, los persas realizaban los sacrificios a la salida del sol31, mientras que la Ilama del sacrificio a Zeus Estratio era vista (por la noche) desde mil estadios mar adentro. Además, en los rituales de los magos capadocios (Str., 15.3.14) no se emplea el vino, que quizás en nuestro caso fuera un sustituto de la sangre de las víctimasS2. De esto sólo podemos deducir que nos encontramos con una amalgama de influencias de diversos ámbitos culturales, y por lo tanto el texto de Apiano ha de entenderse en un sentido literal: la analogÍa con los cultos de Pasargadas no se refiere a todo el ritual póntico de Zeus Estratio, sino sólo al hecho de que se ofrezca un banquete a los asistentes con pan y carne, que es la frase inmediatamente anterior a esa comparación. De hecho, este reparto de las ofrendas parece haber sido habitual en los sacrificios persas, y continuaría entre los magos de Capadociasa. 31 A. Laumonier,op. cit., pp. 61-2 (con bibliografia).Vide supra n.8. Hdt., 1.132.1 ; Str., 15.3.13. Las recientes excavaciones en Yassiqal muestran que no se trataba de un edificio, sino sólo de un recinto sagrado con un altar; D.H. French , art. cit., p. 81. Véanse la opiniones de P. Briant sobre el trabajo de W. Burkert, Herodot als Historiker fremder Religionen, Hérodote et les peuples non grecs, Entretiens sur I'Antiquité Classique )OOW, Vandoeuvres-Genéve, 1988, pp. 1-33, 38-39. Hdt., 7.54.1-2 ; Xen.,C3,r., 8.7.2-3: Polyaen., Str.,7.lI.2; M. Boyce, A Hístory of Zoroastrianlsn¿. Leiden, I975, vol. I, p. 170. Sobre este sigrrificado, véase F. Hartog, Le miroir d'Hérodote. Essai sur la représentation de l'autre, París, 1980, pp. 176 y ss. Estas libaciones de vino están presentes en los sacrificios a Ares : Ibid., p.204. P. Briant, Histoire de l'Empíre Perse. Paris, 1996, pp. 258-259; Str.. 15.3.13. 28 29 Histoire, Espaces et Marges de I'Antiquité, 2 I El culto de Mitrídates a Zeus Strqtio 2r7 Quizás, como intuyó Cumont, todos estos cultos provinieran de una serie de sustratos anatólicos que habrían ido modificándose según la evoIución de cada territorio a través de los siglos. Carios y misios aparecen citados en torno a santuarios comunes (Hdt., 1.171.6 ; Str., 74.2.23). Había también cultos comunes entre Caria ¡z el Ponto, en particular relacionados con la Luna: Hécate, una de las divinidades más arraigadas en Caria, tenÍa un altar en la desembocadura del Halis3a. Men, dios lunar, tutelar de la dinastía póntica, era a veces asociado con Hécate. Ma, venerada en el santuario de Comana Póntica, estaba relacionada con lirtemis y, a través de ella, con la Luna35. Además, según la leyenda, el hacha del Zeus Labraundo habría pertenecido a la reina de las amazonas (Plu., Mor., 30lf), miticas habitantes del Termodonte, en los confines orientales del Ponto. Los cálibes, vecinos de las amazonas, habrían sido los difusores del culto aZeus Dolicheno, dios guerrero que era representado con el hacha, y que fue asociado con Ahura-Mazda36. Quizás este sustrato anatólico común pudiera justifrcar también las alusiones a la presencia de carios en el Euxino37. Por otra parte, no podemos olvidar los elementos semitas que subyacían en algunas de las costumbres vigentes en el Ponto, como la práctica de la circuncisión ¡' la prohibición de comer carne de cerdo, en una región cuyos habitantes eran llamados tradicionalmente leucosirios ("sirios biancos"), o simplemente sirios (por "asirios")38. Apoll. Rhod.,4.244-246. Sobre Hécate en Caria. véase A. Laumonier, op. cit., passint, y en particular sobre el santuario de Lagina, pp. 344 ¡' ss. El mito de Endimión fue situado en Caria: S. Lunais, Recherches sur la Lune, I. Les auteurs latins, EPRO, 72, Leiden, 1979, pp. 198 y ss. IL Wernicke, RE, 2.I, 1895, cc. 1335-1440 (s.u. Artemis) 1374 ; S. Lunais, op. cít., 87 n.3: E. Olshausen, art. cit., pp. 1886 y ss.; L. Ballesteros Pastor, Bears and Bees in Themisklr'a : A Sanctuary for A¡temis in the Land of the Amazons ?. Proceedings of the II International Congress on Black Sea Antiquities (Ankara 2002) Gn prensa). F. Cumont, Las religiones orientales y el paganisnro rotnano, Madrid, 1987, p. 129 con n. 23 : cf. A. Laumonier, op. cit., p. 88. Para discusión, aunque negando la veracidad de estas noticias, véase I. von Bedo¡¡', Karer im Pontos ?, en U. Fellmeth, H. Sonnabend (eds.). Alte Geschichte : Wege-Eninsíchten-Horizonte. Festchrift für E. Olshausen zunt 60. Geburtstag, Hildesheim, 1998, pp. 1-6. Cf. A. Laumonier, op. cít., p. 62. Th. Reinach, op. cit.. p.240; Hdt., 2.104.3; Str.. 12.3.36 I Petron., 5o/.68. Sobre la "Asiria" del Ponto, véase L. Ballesteros Pastor. A. Ah'arez-Ossorio, Las fronteras de la Cólquide : Espacio mítico y realidad geográfica en el sur del Ponto Euxino, Orb. Ten., 7,2002, pp.3-11, 5 n. 11 (en prensa). Nepote (Dat.I.I\, habla de leucosirios que vivían entre Cilicia ¡' Capadocia. Se han Histoire, Espaees et Marges de I'Antiquité, 2