Ka en Ho ney, una pione a de la up u a con el
modelo eudiano pa a explica la psicología
emenina y el desa ollo humano sano y neu ó ico
Reyes VALLEJO ORELLANA
Uni e sidad de Se illa
Resumen
Ka en Ho ney ep esen a en la his o ia del psicoanálisis un pe sonaje muy deba ido, pues se opuso a las eo ías
biologis as y o ganísmicas eudianas, de endiendo un modelo in e accionis a donde lo cul u al oma un papel
p eponde an e a la ho a de explica las cla es del desa ollo humano y de la psicología de la muje , supe ando las
es echeces an e io es. La e isión de odo ello es el obje o de es e abajo, con el que se a a de endi un
homenaje a la p incipal esponsable del psicoanálisis cul u alis a o neopsicoanálisis.
Palab as cla e: Ho ney, neopsicoanálisis, psicoanálisis cul u alis a, in e accionismo, desa ollo humano, psicología
de la muje , neu osis.
Abs ac
Ka en Ho ney ep esen s a con o e sial cha ac e in he his o y o psychoanalysis. While opposed o he
biological and o ganismic poin s o iew on F eud=s heo ies, she de ended an in e ac ional model whe e he
cul u al aspec s we e mainly conside ed o explain he keys o human de elopmen and also women=s psychology.
In ou a icle we will y o e iew hese ideas as well as o hono one o he main au ho esponsible o he so
called cul u al psychoanalysis o neopsychoanalysis.
Key wo ds: Ho ney, neopsychoanalysis, cul u al psychoanalysis, in e accionism, human de elopmen , woman=s
psychology, neu osis.
______________________
Di ección de la au o a: Depa amen o de Psicología E olu i a y de la Educación. Facul ad de Psicología. C/ Camilo José
Cela, s/n. 41018 Se illa. Co eo elec ónico: [email p o ec ed]
Esbozo biog á ico de Ka en Ho ney
Exis en muchos es udios biog á icos de Ka en Ho ney, debiendo des aca se el de Susan Quinn (1987), pues
en él se hace jus icia a los a a a es de su ida p i ada. Así mismo, son muy abundan es los abajos sob e la ob a
de Ho ney en di e en es si ios de in e ne , aunque no odos esul an igual de igu osos.
Ka en Ho ney (1885-1952) ue hija del no uego Be nd Hen ik Vackels Danielsen y de Clo ilde Ma is on
Ronzelen, una descendien e de holandeses conocida como Sonni. Con aje on ma imonio en 1881, siendo las
segundas nupcias de Be nd , que e a 19 años mayo que Sonni, apo ando cua o hijos al nue o hoga que ins aló
en Eilbeck, ce ca de Hambu go. A ellos se suma on dos nue os hijos, que ecibie on po nomb e Be nd (nacido
en 1882) y Ka en (nacida el 16 de sep iemb e de 1885).
El pad e de Ka en e a capi án de la ma ina me can e y la mad e hija de un a qui ec o que se había educado en
el clásico ambien e bu gués de la época y en un en o no eligioso ma cado po el p o es an ismo. Clo ilde no
es aba enamo ada de Be nd e incluso lo desp eciaba, sen imien o que imbuyó en su hija, quien se desa olló en
un clima amilia con escasas mues as de amo en e los pad es.
A los 13 años, alen ada po su mad e, Ka en decide es udia medicina, lo que le obligaba a deja la escuela
eligiosa local pa a in eg a se en el liceo de Hambu go, donde acababan de au o iza el acceso de chicas. Con 16
años, Ka en ija su esidencia en Hambu go con el in de ealiza los es udios p e ios pa a ene acceso a la
Uni e sidad, siendo acompañada po su mad e, que u o que alquila a jó enes es udian es algunas habi aciones
de la casa pa a su aga los gas os. Es a si uación amilia e a un cla o sín oma del alejamien o del ma imonio,
que inalmen e se ompió en agos o de 1904, a pa i de cuyo momen o Ka en empezó a mos a se muy
ambi alen e con su an es admi ada mad e, quejándose de su esnobismo y de su an isemi ismo.
Con 21 años, Ka en inicia la licencia u a de medicina en la Uni e sidad de F ibu go, ciudad a la que ambién
se desplaza la mad e pa a hace le compañía. Po en onces, conoce al que se ía su ma ido, Oska Ho ney, que
cu saba economía polí ica en B aunschweig. Una ez comple ado el ciclo p eclínico, Ka en se aslada a Go inga
pa a comple a sus es udios médicos, i iendo ya sin su mad e du an e una empo ada, pues és a se ue a
Es ocolmo con su nue a, aunque eg esa ía al poco iempo.
En 1909, con ando 24 años, Ka en con ae ma imonio con Oska , ins alándose en Be lín, o a ez jun o a su
mad e, i iendo oda la amilia de lo que ganaba el esposo. Po es a época, Ka en empieza a asis i a la Clínica
Neu opsiquiá ica de la Uni e sidad, donde conoce a Ka l Ab aham, con quien inicia ía su p ime análisis po
es a aquejada de cie as di icul ades sexuales y de un p olongado es ado dep esi o. Poco después, en mayo de
1910, allece su pad e, acen uándose su is eza, a pesa de lo cual decide in e umpi su a amien o
psicoanalí ico. En es e iempo nace su hija B igi e y en eb e o de 1911 mue e su mad e, plan eándose eanuda
su análisis a causa del bajo es ado anímico en que se encon aba, op ando inalmen e po el au oanálisis po
emo a sus eacciones ans e enciales.
En 1911 Ka en inaliza la ca e a en Be lín, iniciando inmedia amen e su o mación psiquiá ica a la pa que
asis e a las euniones cien í icas de la Asociación Psicoanalí ica local, donde p esen ó en eb e o de 1912 una
comunicación sob e la educación sexual de los niños. Du an e es e año empieza su a ea p o esional de
psicoanalis a y dos años después p esen a su esis de doc o ado que e só sob e el auma ismo ísico como causa
de la psicosis. En 1915, en plena gue a mundial, ue nomb ada sec e a ia de la Asociación Psicoanalí ica de
Be lín. Ya enía dos hijas (B igi e y Ma ianne), naciendo Rena e, la úl ima, en 1916, año en que la amilia se
ins aló en la opulen a illa de Zehlendo . En 1920, Ka en o ma pa e como analis a didac a del ecién c eado
Ins i u o Psicoanalí ico de Be lín, emp endiendo po en onces un b e e análisis con Hanns Sachs.
Los años de 1926 y 1927 ue on nega i os pa a la es abilidad económica de la amilia Ho ney, has a el pun o
de ene que ende su esidencia de Zehlendo , yéndose Ka en y sus es hijas a i i a un apa amen o menos
cos oso, omando huéspedes pa a su aga los gas os amilia es, ya que en 1927 se había p oducido la up u a con
Oska , aunque el di o cio o icial end ía luga en 1937.
Pa alelamen e a odo ello, la posición de Ho ney en el g upo eudiano se iba desac edi ando, lo que, jun o a
la si uación polí ica y económica en que se deba ía Alemania, hizo que Ka en acep a a un pues o de di ec o a
adjun a en el Ins i u o Psicoanalí ico de Chicago que lide aba F anz Alexande , un an iguo discípulo suyo. Pa ió
pa a los Es ados Unidos el 22 de sep iemb e de 1932, acompañada de su hija Rena e, pues las o as dos hijas ya
e an independien es. Pasado un año se nacionalizó no eame icana, con alidó sus es udios médicos y empezó a
publica muchas ob as clínicas, c eándose un no able p es igio que condujo a ele ados ing esos económicos en
su consul a p i ada.
Su ida acabó el 4 de diciemb e de 1952, alleciendo a consecuencia de un cánce de pulmón. Jun o a su
cama hospi ala ia apa eció el úl imo lib o que es aba leyendo, El egoís a, cla a exp esión de sus in e eses
(Saye s, 1991).
Pione a de la up u a con el modelo eudiano al p econiza las in luencias cul u ales en el desa ollo
humano
Aunque se suele es ima que Al ed Adle ue el iniciado del en oque cul u alis a, de hecho ue on E ich
F omm, Ha y S ack Sulli an y Ka en Ho ney quienes e dade amen e se cons i uye on en los pione os de es e
mo imien o, cuya ca ac e ís ica cen al ue el echazo de la eo ía pulsional (y sus múl iples de i ados) en a o
de la de e minación socio-cul u al en el desa ollo humano no mal y pa ológico, así como en aspec os nuclea es
de la iden idad emenina. Tales au o es p opicia on así mismo la sus i ución de los mé odos psico e apéu icos
p olongados y pasi os de los eudianos po o os más b e es y ac i os, en los que los con lic os del p esen e y la
elación con el pacien e se o na on esenciales.
En es e abajo sólo nos amos a ocupa de las apo aciones de Ka en Ho ney, las cuales se ex ienden a lo
la go de es ases:
1. La e apa eudiana, que aba ca desde 1917 a 1932 y que se desa olla en Eu opa, aunque en
un abajo p ecoz, La écnica de la psico e apia psicoanalí ica (Ho ney, 1917), empieza a mos a
cie as discon o midades con el modelo psicoanalí ico clásico. En los esc i os sob e la psicología
emenina ambién es u o en con a de las esis de F eud, Ab aham y Deu sch.
2. El despegue del eudismo, que se ex iende desde 1932 a 1941, en Es ados Unidos. Las
p incipales ideas de es a e apa se encuen an en La pe sonalidad neu ó ica de nues o iempo
(Ho ney, 1937), en donde da a las in e acciones del niño con su mad e y a las in luencias socio-
cul u ales un papel cen al a la ho a de explica el desa ollo humano en cualquie a de sus ace as,
dejando de lado el en oque basado en la eo ía pulsional y en el complejo de Edipo. De odos
modos, aún pe enece como miemb o a las ins i uciones psicoanalí icas, a las que enuncia á al
inal de es a e apa, c eando su p opia ins i ución, el llamado Ins i u o No eame icano de
Psicoanálisis.
3. El es ablecimien o de su p opia doc ina, lo que ealiza desde 1942 has a el inal de su ida,
cosa que ambién u o luga en Es ados Unidos, cons uyendo unas eo ías muy alejadas del
psicoanálisis clásico, con cla as in luencias de Golds ein con su noción de o ganismo, de Smu s
con su concepción holís ica, de Whi ehead con su idea de p oceso y de Be alan y con su
en oque ace ca de los sis emas, así como de los an opólogos Ka dine , Lin on y Ma ga e Mead.
Las ob as básicas de es a e apa son Nues os con lic os in e io es (1945), Neu osis y madu ez
(1950) y Psicología emenina (1967).
Una e oluciona ia explicación psicoanalí ica de la psicología de la muje
Desde muy p on o, en La écnica de la psico e apia psicoanalí ica (1917), Ho ney echazó la
explicación eudiana de la psicología emenina a pa i de la en idia del pene y el subsiguien e
complejo de cas ación, de endiendo como al e na i a que la pe sonalidad de la muje se o igina ía
po la iden i icación de la hija con la mad e, llamando la a ención sob e la en idia del a ón po la
ma e nidad, idea que ue muy bien acogida po las eminis as.
Algún iempo más a de, Ho ney ambién se opond ía a cie as ideas cen ales de la
me apsicología eudiana, como la p imacía del ello y a la exis encia de la pulsión aná ica como
undamen o de la ag esi idad humana, pensando que el se humano se uel e ag esi o po un
bloqueo en su desa ollo na u al. Cues ionó así mismo el p incipio de place y el de e minismo
eudiano, odo lo cual hizo que empeza a a se echazada po los pa ida ios del psicoanálisis clásico.
En cuan o a la ba alla en el e i o io de la psicología emenina, se inició as la comunicación de
Ab aham en el VI Cong eso In e nacional de Psicoanálisis celeb ado en La Haya en 1920, bajo el
í ulo de Mani es aciones del complejo de cas ación emenino (Ab aham, 1921), donde a i mó, en
pa e con base a lo ecogido en el análisis de la p opia Ho ney, que muchas muje es ienen el deseo
ep imido de se a ones y echazan su iden idad sexual, cosa que se mues a en múl iples
con enidos oní icos y en a iados sín omas neu ó icos, conjun o que con i maba la p esencia de la
en idia del pene y subsiguien e el complejo de cas ación que F eud había señalado como núcleo de
la psicología de la muje . Ab aham indicó que las mens uaciones, las elaciones sexuales y el pa o
ea i aban el la en e complejo de cas ación y que el ecuen e odio a los homb es, sob e odo al
pad e, exp esa ía el esen imien o po no habe ecibido un pene, de lo que ambién su gi ía la
igidez, la p os i ución, el lesbianismo, el eminismo, la obia a e he idas y el a án indica i o de
muchas muje es.
Es as ideas indigna on a Ho ney, que abandonó su análisis y se opuso a Ab aham con la
apo ación que hizo en el siguien e Cong eso Psicoanalí ico In e nacional celeb ado en Be lín en
1922, donde p esen ó Sob e la génesis del complejo de cas ación de las muje es (Ho ney, 1923).
Aquí de endió que la eminidad se desa ollaba a pa i de in luencias inna as y a a és de la
iden i icación hija-mad e, p oceso que es imaba an ue e y p ima io que incluso c eaba la an asía de
habe i ido jun o a la mad e el ac o sexual con el pad e. Es as apo aciones de Ho ney ue on
a o ablemen e acogidas po un g upo de p o esionales que se oponían al biologicismo eudiano,
haciendo que su p es igio uese en aumen o, siendo in i ada en 1925 a da una con e encia en la
Uni e sidad de Humbold sob e psicología emenina, así como hace se ca go de un cu so sob e
sexualidad de la muje en el Ins i u o Psicoanalí ico de Be lín.
En 1926, Ho ney plan ea un a aque aun más on al a las ideas eudianas, p ecisamen e en un
olumen del In e na ional Zei chsc i ü Psychoanalyse dedicado a la celeb ación del 70 ani e sa io
de F eud. En su abajo, aún econociendo la impo ancia de la en idia del pene, Ho ney (1926a)
man u o que la iden idad emenina e a p ima ia, así como lo e a el deseo de es a jun o a la mad e
cuando és a iene elaciones sexuales con el pad e, lo que la niña an asea ía como una especie de
iolación. En cuan o a los consabidos sen imien os de in e io idad de la muje , negó su elación con
los a ibu os ana ómico-geni ales, de endiendo su o igen cul u al, en lo que es aba in luida po el
ilóso o Geo g Simmel.
En cuan o a la en idia de la ma e nidad del a ón, idea que había sido concebida po G oddeck,
Ho ney insis ió en que eía con i mado es e deseo en los enómenos ans e enciales de sus
pacien es masculinos, en los que egis aba cla as mues as de en idia del emba azo, del
amaman amien o, e c. En el abajo que comen amos, La huida de la eminidad (1926a), Ho ney
sugi ió que la negligencia de los psicoanalis as po es e ema se debía a que la en idia de la
ma e nidad de los a ones es p on amen e ep imida o sublimada en una sociedad dominada po los
homb es, lo que no puede ocu i , po la misma azón, con la en idia del pene en las muje es.
Man u o, po o o lado, que el psicoanálisis es la c eación de un genio masculino, Sigmund F eud, y
de una mayo ía de discípulos igualmen e a ones, po lo que e a lógico que sólo se desa olla a una
psicología desde la pe spec i a álica, que incluso lle ó a es ima el clí o is como una especie de
pequeño pene, ol idando comple amen e la agina.
También apa ece po es os años el abajo i ulado La sexualidad inhibida. Una con ibución
psicoanalí ica al p oblema de la igidez (Ho ney, 1926-1927), donde a a de ahonda
psicoanalí icamen e en es e deso den sexual, que ella misma aquejó, llamando la a ención no sólo
sob e los p esun os con lic os pulsionales in apsíquicos que subyacen a al sín oma, sino ambién
sob e la de ini i a in luencia de los ac o es cul u ales, que e i aban que la muje se expandie a y
desa olla a sus posibilidades pe sonales y sexuales.
En los años ein a Ho ney pe sis e en su línea de in es igación, ocupándose de las di e encias
psicológicas en e homb es y muje es, p esen ando una comunicación en una eunión psicoanalí ica
en la Asociación Médica de Muje es Alemanas el 20 de no iemb e de 1930 bajo el í ulo de La
descon ianza en e los sexos (Ho ney, 1931), donde de endió, en e o as cosas, que después de la
p ime a in ancia el a ón alimen a la imagen de una mad e abnegada y sac i icada, que e mina
enca nando el ideal de muje que puede llega a sa is ace odos sus deseos y necesidades. Es o ae
ápidamen e consigo la en idia de se mad e, lo que se pie de p on o po i i en una cul u a que
man iene que la muje es in e io al homb e, al como se ecoge en la eo ía eudiana de la en idia
del pene. F eud se opuso ajan emen e a es as esis, sub ayando que u iliza el psicoanálisis como
a ma de con o e sia en el ema de la eminidad no conducía a ningún si io.
El asen amien o en EE UU y el de ini i o abandono de las esis biologis as al da cuen a de las
cla es cul u ales en el desa ollo humano sano y neu ó ico
Ho ney c i icaba la eo ía eudiana po su excesi a o ien ación biologis a, su igno ancia de las
a iables an opológicas y sociológicas, su dualismo cue po-men e y su en oque mecánico-
e olucionis a. Así, cuando Ka en se asien a en EE UU acen úa su in e és po la in luencia de los
ac o es socio-cul u ales en la o alidad del desa ollo humano, pe spec i a que llega ía a con o ma el
neopsicoanálisis, con la es echa colabo ación de E ich F omm y Ha y S ack Sulli an. Ello, sin
emba go, no signi icó el deja comple amen e de lado los de e minan es indi iduales, aunque sí los
es ic amen e biológicos, aunando aquéllos a las in luencias cul u ales en una no edosa pe spec i a
in e accionis a, donde e a cla a la p imacía de lo psicosocial.
El p es igio de Ho ney en No eamé ica ue c eciendo día a día, siendo in i ada po a ias
ins i uciones impo an es pa a que exp esa a sus ideas en o no a la psicología de la muje . Así, po
ejemplo, en 1933, en la Sociedad Ginecológica de Chicago dio una con e encia i ulada Fac o es
psicogénicos en los desó denes uncionales de la muje (Ho ney, 1933a), esal ando el papel que
podía ene una mad e amenazan e, odiada y emida en la igidez y en el aginismo. También ese
año publica La negación de la agina (Ho ney, 1933b), donde se opone a la esis eudiana espec o
al miedo del homb e a los geni ales de la muje : no es a la ca encia de pene en la muje lo que
a emo iza al homb e, sino que el in en o de encon a un pene en la muje es una negación an e el
sinies o geni al emenino que es la agina, que el niño i e como demasiado g ande pa a su pequeño
pene, lo que ae de ensi amen e consigo una hipe alo ación na cisis a del ó gano masculino. En
es e a ículo ambién de endió la hipó esis de una sexualidad aginal p ima ia en la niña, en con a de
la idea eudiana de una sexualidad álica p ima ia.
Siguiendo con su desa ollo eó ico, la ob a i ulada Los con lic os ma e nales (Ho ney, 1933c)
supuso un paso más en la p io idad que o o gaba a las in luencias cul u ales en la ma e nidad,
concediendo cada ez menos alo al llamado ins in o ma e nal. Po o o lado, en La sob e aluación
del amo (Ho ney, 1934), es imó que la necesidad de amo en las muje es no se debía a una
iden i icación inna a con la he e osexualidad de la mad e, sino al hecho de habe se sen ido supe ada
po és a o po una he mana mayo du an e la in ancia y habe a ado de i más allá que ellas
ebajándolas a los ojos de los homb es median e sus p opios éxi os con ellos. A pa i de al
pe spec i a, Ho ney se ue dis anciando más y más de la eo ía pulsional eudiana, a ibuyendo los
as o nos neu ó icos a de ensas con a las ca encias a ec i as ecibidas po pa e de los pad es a lo
la go de la niñez, lo que aboca ía en una al e ación de los po enciales inna os de au o ealización. Po
es e iempo, Ka en conoce a E ich F omm, con el que es ablece una elación amo osa y p o esional,
en iqueciendo su doc ina en la línea ya emp endida.
Con an e io idad se había opues o a la esis inna is a del masoquismo emenino que de endía
Helene Deu sch (1925, 1930): la pos u a de és a e a que el masoquismo e a un p oduc o de ensi o
en e al complejo de cas ación. Aunque Ho ney (1926b) no asumió al en oque alocén ico, has a El
p oblema del masoquismo emenino (Ho ney, 1935a) no man u o con cla idad que el masoquismo e a
de o igen ambien al. En elación con la p esencia de es e asgo como sín oma, Ho ney lo conside ó al
modo eichiano, es o es, como un asgo más de una es uc u a ca ac e ial anómala, en endiendo su
aíz como algo de ensi o y no es ic amen e pulsional. De igual o ma explicaba la neu osis en
gene al, que en ocó desde la pe spec i a de las neu osis de ca ác e , donde los sín omas se ían
exp esión de de ensas en e a la angus ia básica c eada po p esiones del ambien e y no
ansacciones del yo an e las p esiones pulsionales del ello.
Su o ma de abaja psico e apéu icamen e ue imp egnándose de las an e io es ideas eó icas,
in e iniendo exclusi amen e en los elemen os de ensi os ca ac e iales. En al línea, ue dejando de
lado las econs ucciones his ó icas y las in e p e aciones cen adas en los signi icados de los deseos
inconscien es, p imando el abajo sob e los enómenos ans e enciales en el aquí y aho a de la
elación clínica, e ec uando las in e p e aciones a la luz de las de ensas cons uidas en e a las
p esiones si uacionales o p oceden es del en o no. Pa adójicamen e, du an e es e pe íodo de su
p ác ica, Ho ney se oponía a los cambios p opues os po Alexande en la línea de c ea una
psico e apia psicoanalí ica, dejando Chicago pa a uni se, jun o a Sulli an, Thompson y o os, al g upo
de Washing on-Bal imo e, acep ando en el mismo un pues o como docen e en 1934 y abandonando el
Ins i u o de Alexande . Ho ney se ins aló jun o a E ich F omm en el lujoso Ho el Su ey de Nue a
Yo k, donde a endía a sus pacien es p i ados, desplazándose cuando e a necesa io pa a dic a sus
cu sos a Washing on-Bal imo e.
En mayo de 1935, en con a de los deseos de Sàndo Rado po su alejamien o del modelo
eudiano, Ka en ue elegida miemb o de la Asociación Psicoanalí ica de Nue a Yo k y analis a
didac a del Ins i u o Psicoanalí ico de al sociedad. Du an e una in e ención que ealizó en la
Asociación Psicoanalí ica Ame icana, donde p esen ó Cie as ese as sob e el concep o de
bisexualidad psíquica (Ho ney, 1935b), sos u o que la neu osis no e a debida al complejo de Edipo al
como había man enido F eud, sino que es aba sos enida en úl imo é mino po la hos ilidad y la sed
de amo esul an es de una au én ica al a de ca iño po pa e de la mad e en la p ime a in ancia.
Po es os años, la New School o Social Resea ch, que iba acogiendo a odos los p o esionales
eu opeos exilados, in i ó a Ho ney a que impa iese allí docencia, o e a que acep ó ganando mucha
popula idad y p es igio, sob e odo cuando publicó La pe sonalidad neu ó ica de nues o iempo
(Ho ney, 1937), que llegó a se un au én ico bes -selle , eedi ándose una docena de eces en diez
años. En es a ob a, apa ecen con cla idad sus nue as ideas y sus o iginales p opues as e apéu icas,
p imando en odo ello lo cul u al sob e lo pulsional. En cie o sen ido, La pe sonalidad neu ó ica de
nues o iempo supuso una c í ica a El males a de la cul u a de F eud (1930), cuyo pun o de pa ida
e a la sociedad pa ia cal y en donde se man enía una isión pesimis a pa a el des ino de la
Humanidad. F en e a ello, Ho ney (1937) plan eó una ac i ud op imis a muy aco de con la men alidad
del pueblo no eame icano, de endiendo que el su imien o psíquico humano e a u o de con lic os
en e el indi iduo y la sociedad, que los pad es podían a enua o e i a si a aban adecuadamen e a
sus hijos, g acias a lo cual és os pod ían desa olla una pe sonalidad a mónica y bien adap ada. Los
de e minan es pulsionales pasaban así a un plano muy secunda io, mien as que la socialización a
a és de la amilia se o naba el núcleo del desa ollo del indi iduo. Ho ney no negaba, po supues o,
la in luencia de las ci cuns ancias acon ecidas en la ida in an il, aunque sub ayaba en odo caso que
los hechos de índole cul u al se ían los de e minan es mayo es sob e el ca ác e y la conduc a del
suje o. El a gumen o del lib o, que Ho ney esc ibió du an e unas acaciones en México en 1936, e a
muy sencillo: si al a calo po pa e de los pad es en el con ac o con sus hijos, ello o igina á en és os
us ación, in imidación y hos ilidad. Y si al hos ilidad se p ohíbe, e mina á siendo ep imida, aunque
se mos a á en an asías de daño pe sonal y en conduc as sociales desajus adas, odo lo cual se ía la
cuna de la angus ia básica.
Todo desa ollo anómalo de causa psíquica end ía dada, además, po dos ca ac e ís icas: po un
lado la ex ema igidez o labilidad en las eacciones y po o o la disc epancia en e las capacidades y
las ealizaciones del suje o. Ello ocasiona ía una hos ilidad que hab ía de se ep imida, dando luga a
la angus ia básica y la necesidad de desa olla una se ie de de ensas ca ac e iales pa a man ene la
a aya, de ensas que i ían empob eciendo paula inamen e la pe sonalidad y las posibilidades de éxi o
indi idual. Toda genuina neu osis, pues, se cons uía pa a Ho ney como una neu osis de ca ác e y
cuando no e a así, cuando se daba una pe sonalidad, po así deci , in ac a, se a a ía de una me a
neu osis si uacional, pues a en ma cha po hechos ac uales, la cual se ía de escaso in e és
psicoanalí ico.
Más conc e amen e, pa a Ho ney los e dade os desa ollos neu ó icos end ían las siguien es
aíces con lic i as:
1. Da y ecibi a ec o.
2. Asun os al ededo de la au oe aluación y la au oa i mación.
3. Rep esión de la ag esi idad u hos ilidad básica, que ha ía eme ge la angus ia básica, a ec o
que se ía el núcleo de oda neu osis, la cual posee es asgos esenciales: la inde ensión, la
i acionalidad y el ca ác e de ale a de que algo no a bien den o de nues o sel .
4. De al angus ia básica se in en a escapa median e muy a iadas de ensas ca ac e ológicas,
en e las que des acan las acionalizaciones, las negaciones, las na co izaciones (d ogas, iajes,
abajo, comp as), los escapes, las inhibiciones, los eclipsamien os pa ciales del con lic o, el
aislamien o social, las idealizaciones de sí mismo y las exoac uaciones o ac ings-ou .
5. El obje i o e apéu ico debía se , así, el de p ocu a ele a la au oes ima y el au ocon ol del
suje o, e i ando en el análisis aquellas in e p e aciones que las ima an su ego, pues, si se hacía
es o, se pond ía en ma cha la llamada eacción e apéu ica nega i a, que F eud si uaba en el
e e no e o no de lo pulsional y de la que Ho ney ya se había ocupado en 1936, man eniendo que
algunos pacien es no mejo aban po el emo a engend a celos y hos ilidad en los o os; o a
uen e de al eacción e apéu ica nega i a se ía la ac i idad in e p e a i a au o i a ia o c í ica,
sob e odo en el caso de pacien es que habían enido con lic os con cues iones que g a i aban en
las es e as de la necesidad de pode y de la búsqueda de ca iño (Ho ney, 1936).
En esumen, los as o nos neu ó icos no son pa a Ho ney el esul ado de con lic os pulsionales
in apsíquicos, sino el p oduc o de cie as dis o siones a ec i as su idas en la in ancia, en pa icula
ca encias amo osas con los subsiguien es sen imien os de soledad y abandono, lo que ecue da la
auma ogénesis e encziana. Es más, Ho ney esal ó, es a ez en la línea adle iana, que las neu osis
se es ablecían cuando los pad es p e ie en a un hijo en de imen o de o o(s), lo a an con injus icia o
al a de conside ación, in e ie en en sus deseos y amis ades o se bu lan de sus p ime as
mani es aciones de independencia, lo que ocasiona ía la up u a de la nacien e olun ad (concep o
ankiano), así como la ep esión de la i a, la cóle a u hos ilidad po miedo a pe de el a ec o de los
pad es. La consecuencia inal se ía el es ablecimien o de la angus ia básica que se in en a con ola
po medio de es a egias de ensi as de sumisión y pe manen e búsqueda de a ec o, e aimien o
social o bien mani es aciones más o menos encubie as de con ahos ilidad. Ho ney man u o que la
ac i ud sumisa e a más p opia de la niña, lo que se ía uen e de la pasi idad y some imien o en la
adul ez. Aho a bien, Ho ney jus i icaba las allas pa en ales sob e la base de que ellos mismos habían
ecibido un a o anómalo po pa e de su cí culo amilia .
Ho ney ambién llamó la a ención sob e la ca a adap a i a de las de ensas, al como Anna F eud
había es ablecido en El yo y los mecanismos de de ensa (1936), pe o, a di e encia de és a, no daba
especial impo ancia a los con lic os pulsionales en e el ello y el supe yó, sino en e las di e en es
endencias ca ac e iales (sob e odo la necesidad de a ec o y el deseo de pode o de p es igio) y las
p esiones del en o no cul u al, debiéndose ene en cuen a que en los neu ó icos ales endencias
pe sonales alcanzan co as exage adas, po lo que las con lic i as indi iduo-sociedad se acen úan.
Conc e amen e, en el neu ó ico el con lic o en e el deseo de b illa y se es imado le empuja a una
compe i i idad excesi a, lo que se e a o ecido po el hecho de que es a úl ima ca ac e ís ica es muy
ue e en nues a cul u a occiden al. La llamada de a ención sob e el e o zamien o de cie as
endencias neu ó icas en nues a ac ual cul u a e a el cie e de La pe sonalidad neu ó ica.
Dos años después, en un a ículo publicado en el Jou nal o Adul Educa ion, Ho ney (1939a)
conec aba los an e io es emas con el ascismo, ideología que exige de la gen e una comple a
dependencia y una obediencia ciega, lo que puede en a en con lic o con las endencias a la
au o ealización.
Un paso más en el alejamien o del eudismo: el abandono de las ins i uciones psicoanalí icas
y la consolidación de una nue a isión del as o no neu ó ico
Las ideas de Ho ney se iban alejando cada ez del ma co eudiano, po lo que los miemb os del
Ins i u o Psicoanalí ico de Nue a Yo k empeza on a ma gina la, in i ándola a habla sólo de emas
meno es. La si uación aún se o nó más di ícil con la llegada de los exilados cen oeu opeos, la mayo
pa e de los cuales e a eudianos pu os. Quizás es o pudo se la azón po la que Ho ney se nega a a
pa icipa en el comi é de sos én de emig an es de la Asociación Psicoanalí ica neoyo quina,
limi ándose a ayudas indi iduales. En odo caso, los éxi os sociales y económicos de Ka en iban en
aumen o, pe mi iéndose acaciones de lujo en F ancia y Suiza, la comp a de un apa amen o
p o esional en el Cen al Pa k Sou h y la adquisición de un he moso piso en C o on sob e el Hudson.
A inales de la década de los ein a e la luz El nue o psicoanálisis (Ho ney, 1939), donde el
en en amien o con el modelo eudiano ya es o al, an o en su ca a eó ica como écnica,
pa icula men e con la acen uación que da a los con lic os p esen es en e a los del pasado cuando
se a a de explica las neu osis y abo da las e apéu icamen e: el aquí y aho a y el con ex o socio-
cul u al pasan a sus i ui an o el pasado in an il como los con lic os pulsionales. A la ho a de accede
al núcleo ca ac e ial neu ó ico, el análisis de los sueños y lo es ic amen e inconscien e dejan su si io
al análisis de la angus ia básica, p io izándose el abajo in e p e a i o de los enómenos
ans e enciales en el aquí y aho a de la sesión. La pulsión e ó ica y la pulsión de mue e, así como el
complejo de Edipo, ue on dejados de lado como balua es explica i os del desa ollo no mal o
neu ó ico, insis iendo Ho ney en el papel del ambien e amilia hos il en e a las endencias
indi iduales, de cuyos con lic os su gi ían las de ensas masi as que o ganizan la pe sonalidad. Sólo
el alo de la ep esión inconscien e y la de e minación psicológica de la neu osis siguen in ocables,
así como la impo ancia écnica de la egla de la asociación lib e y el abajo analí ico sob e la
neu osis ans e encial. En odo caso, pa a Ho ney la neu osis e a u o de una angus ia básica nacida
de una inadecuada educación in an il den o del seno amilia , donde la iolencia pa en al e a la cla e
explica i a esencial. El niño, incapaz de exp esa la hos ilidad así engend ada, ha de ep imi la, lo que
aboca en la ins au ación de una no able insegu idad y secunda iamen e en si uaciones de na u aleza
edípica, a ando de alia se con el ascendien e que conside a más ue e, habi ualmen e la mad e. Los
ing edien es biológicos y sexuales quedaban de es a o ma des e ados de la doc ina eudiana.
En o o o den de cosas, Ho ney elabo ó una o iginal eo ía del na cisismo, ambién al ma gen de la
ma iz eudiana: el na cisismo depende ía del g ado de econocimien o po pa e de los o os del sí-
mismo (sel ) eal o e dade o del suje o. Cuando se da una ausencia de dicho econocimien o, se
desa olla un sí-mismo alienado, compues o po un sel desp eciado y un sel ideal, que pone en
ma cha una es uc u a pe sonal que busca desespe adamen e el p opio econocimien o social, lo que
ae á consigo la consolidación de una especie de also sel , de ma cada endeblez psicológica,
aunque es é odeado a eces de una másca a exi osa, bajo la cual la en con inuas ec iminaciones
que no nacen del supe yó, sino que son p oduc os de ensi os del ego en e a las emidas c í icas
ex e nas.
En el ma co e apéu ico, Ho ney de iende que una genuina psico e apia debe pe segui la
libe ación en el pacien e de la angus ia engend ada po sus inadecuadas de ensas ca ac e ológicas,
de o ma que pueda log a se una econciliación con el e dade o sel . Ello exige una peculia elación
e apéu ica donde se impliquen ing edien es a ec i os y mo ales, es deci , una especie de ac i ud
cuasi-ma e no/pa e nal que acili a a la econs ucción del al e ado sel .
La mayo pa e de los psicoanalis as eudianos de la época echaza on ales p opues as eó icas
y écnicas, o pedeando las enseñanzas ins i ucionales de Ho ney. Como anécdo a se cuen a al
espec o que, as una con e encia que Ho ney dio en el Ins i u o Psicoanalí ico de Nue a Yo k en
oc ub e de 1939, donde c i icó el papel que F eud daba a los de e minan es in an iles en la
ins au ación y desa ollo de las neu osis, las c í icas ue on ales que e minó llo ando
desconsoladamen e.
Po o o lado, ambién se le complica on a Ka en las cues iones pe sonales, pues su hija
Ma ianne, que ya e a analis a, la a acó públicamen e, al mani es a que ella había su ido po pa e de
su mad e una al a de amo en la in ancia. Es o hizo que se dijese de Ho ney que en sus análisis
didác icos y en su docencia, dadas sus con lic i as pe sonales sin esol e , lo único que pe seguía e a
c ea gen e dependien e, pues no analizaba co ec amen e la ans e encia. Al cabo de algún iempo,
sin emba go, se p odujo una econciliación en e mad e e hija, en ando és a a o ma pa e de la
Asociación pa a el A ance del Psicoanálisis, g upo que Ka en había c eado as la de ini i a salida de
las ins i uciones psicoanalí icas eudianas, si bien con pos e io idad Ma ianne se alejó nue amen e
de su mad e, po in luencia de F omm, con quien se había analizado.
En ab il de 1941, as un p oblema con unos exámenes en el Ins i u o Psicoanalí ico de Nue a
Yo k, se decidió que Ho ney deja a de se analis a didac a e ins uc o a, pasando a me a
con e encian e ocasional, cues ión que ocasionó la up u a inal, c eando Ka en la an es e e ida
Asociación pa a el A ance (P og eso) del Psicoanálisis (AAP), que no ue econocida po la
Asociación Psicoanalí ica Ame icana (APA), a pesa de que o maban pa e de ella igu as como E ich
F omm, Ha y S. Sulli an y Cla a Thompson o que asis ie an a dic a cu sos y con e encias Ma ga e
Mead, F anz Alexande , Ab am Ka dine , Abe Maslow y o as igu as del momen o.
Po o a pa e, y como ya hemos e e ido, Ho ney había ecu ido en algunos momen os de su ida
al au oanálisis, lo que le ue de u ilidad. Po ello, omó la decisión de edac a un lib o sob e el ema
du an e las acaciones es i ales de 1941, las cuales pasó con F omm en Monhegan. El au oanálisis
io la luz en junio de 1942, echa en la que habi aba en una nue a casa, eniendo como sec e a ia,
en e me a y amiga a Ge ude Lede e -Echa d , sueg a de su hija Ma ianne.
Ho ney conside aba que F eud había subes imado el po encial del au oanálisis, en endiendo ella
que e a un buen ins umen o pa a deshace algunos de los asgos ca ac e iales anómalos que
impiden la au o ealización indi idual. Recomendaba que al p ác ica au oanalí ica debía basa se en el
abajo sob e los p opios sueños y sob e ocos con lic i os meno es, sin segui ningún i mo egula .
Desaconsejaba, sin emba go, la u ilización de dia ios ín imos po su ca ác e na a i o y po que, en el
ondo, buscan con ence a un p esun o público, con el consiguien e au oengaño (opinión cla amen e
con adic o ia con el hecho de que Ho ney en su ju en ud los edac ó, siendo publicados en 1980).
En lo que se e ie e al delicado ema de las esis encias que se ocasionan en el au oanálisis, Ho ney
pensaba que sólo suponían un incon enien e cuando exis ía un g ado impo an e de alienación en el
sel , pa icula men e si se daban asgos de esignación, cinismo y des uc i idad. Man u o, en odo
caso, que el abajo au oanalí ico debe ía cen a se en las di icul ades p esen es que se conec a an
con cie os p oblemas del pasado espec o a la p opia mad e, admi iendo que el abajo se acili aba si
p e iamen e se había ecibido un a amien o analí ico con una e apeu a simé ico y poco au o i a io.
El au oanálisis ecibió una acogida ía, mien as que F omm empezaba a ene g an éxi o con El
miedo a la libe ad, lo que ajo consigo celos y en en amien os mu uos, llegando Ho ney a plan ea le
a F omm incon enien es pa a eje ce su docencia en la AAP, ya que no e a médico. Todo se complicó
aún más po que F omm decidió la up u a de la elación amo osa con ella. Po odo ello, y po la
ígida ac i ud de Ka en en a iados emas, en 1943, F omm, Sulli an, Thompson, Silbe be g y o os
cinco miemb os más deciden dimi i de la AAP, lo que coincidió con el dis anciamien o de ini i o de su
hija Ma ianne. Todo es o ue un du o golpe, no sólo pe sonal, sino ambién pa a el p og eso de la
AAP, ya que po en onces se es aba ami ando su econocimien o o icial po pa e del Colegio
Médico neoyo quino.
T a ando de supe a es os disgus os, en 1944, Ka en se a de acaciones a Cue na aca (Méjico),
donde po en onces i ía su hija Rena e. Allí esc ibi ía o o lib o, Nues os con lic os in e io es
(Ho ney, 1945), cuyo í ulo o iginal es el de Una eo ía cons uc i a de las neu osis, que ep esen ó el
apogeo de la doc ina de Ho ney en e a las ideas de Sigmund F eud, Helene Deu sch y Melanie
Klein. Vuel e a insis i en es a ob a en que el o igen de la neu osis es á en la al a de a ec o pa en al,
lo que gene a ía una se ie de asgos ca ac e iales anómalos como p oduc os de ensi os, haciendo
que se de u ie a el desa ollo no mal de las endencias sociales sanas.
Ho ney habló ambién de los ipos de ca ác e que ello engend a ía: el acomoda icio, el ag esi o y
el desapegado, según p edominase, espec i amen e, la endencia hacia, con a o lejos de los o os.
En los es casos se ins au a una imagen de sí idealizada (sel g andioso, la llama ía Kohu ), con el in
de ene con olado odo lo que lesiona a la au oes ima, p o ocándose ambién un con inuo paso al
ac o (ac ing-ou ) de los con lic os y una ins au ación de la p oyección como mecanismo de ensi o
p e e en e.
El año siguien e, Ka en publica, jun o a un g upo de colabo ado es, el lib o i ulado
)
Piensa us ed
psicoanaliza se? (Ho ney y o os, 1946), ob a de escasa p o undidad y de ánimo ulga izado . Cua o
años después sus ideas alcanzan la culminación en Neu osis y madu ez (Ho ney, 1950), ambién
edi ado como Neu osis y desa ollo humano (en inglés apa eció con el í ulo Neu osis and Human
G ow h), ob a en donde el concep o de au o ealización de la psicología humanís ica supone el eje
cen al del a gumen o. Aquí, Ho ney se concen a una ez más en el es udio de las de ensas
ca ac e ológicas, pe o sin e e i se pa a nada a sus mo i aciones, a ando de señala las di e encias
en e el sel e dade o y el sel idealizado, ma izando que la neu osis no e a consecuencia de la
us ación que la sociedad lle aba a cabo con nues as necesidades eales, sino al hecho de que
endemos a supone que enemos de echo a que los demás nos las sa is agan sin condiciones, lo que
da luga en el neu ó ico a la indignación y a la necesidad de un iun o indica i o. Ello no signi ica que
el neu ó ico no enga espec o de sí mismo eno mes exigencias gene ado as de angus ia: de en e
ellas la más no able es la de no pode alcanza sus imposibles ideales. En cualquie caso, insis e
Ho ney, el neu ó ico se aliena en elación con su e dade o sel , op ando algunos po una iden idad
expansi a, o os po una iden idad di uminada y un e ce g upo po la enuncia y la esignación.
Aquí, Ho ney se adsc ibe a una eo ía del desa ollo humano que supone la exis encia de ue zas
e olu i as cons uc i as que impulsan espon áneamen e hacia la au o ealización pe sonal (segu idad
y sa is acción), es imando que la mayo pa e de las dis o siones se ían de o den ambien al,
conc e amen e psicológico y cul u al, admi iendo en odo caso que hay aspec os que no pueden se
obje o de ap endizaje. Sea como ue e, los se es humanos a amos de log a el mejo con ol
in e pe sonal posible, así como el mayo g ado de adap ación. Al espec o, Ho ney de endió que la
pe sonalidad posee una es uc u a psicológica nuclea , el e dade o yo o e dade o sel , sis ema
enca gado no sólo de impulsa los po enciales o ganísmicos, sino ambién de in eg a y adap a , lo
que se ía la uen e úl ima del desa ollo a mónico.
En odo caso, dice Ho ney, el niño necesi a de cie as icciones con los deseos y olun ades de
los o os, de las que su gi án los es ipos gene ales de mo imien os o ganiza i os de la conduc a:
uno guiado po un i hacia la gen e, o o po un aleja se de la gen e y un e ce o di igido po un con a
de la gen e: cumplimien o (complianza), alejamien o o ag esión se ía, pues, la íada que sos iene el
desa ollo humano. Cuando un niño ha sido acep ado y que ido, segu amen e pond á en ma cha el i
hacia, con las debidas p opo ciones del i con a y aleja se de. En el caso del desa ollo anómalo, con
un clima amilia p e io de ca encias de a ec os o de echazo (maldad básica), las líneas de desa ollo
se al e a án en uno u o o sen ido, c eando un con lic o cen al con su co espondien e angus ia
básica, que a a á de esol e se buscando compulsi amen e, con igidez y ex emismo, lo que dé
segu idad y con ianza en sí pa a a a de disol e de es a o ma el sen imien o de inde ensión y
desampa o que ocasiona la ya e e ida angus ia básica, en ándose en caminos de expansión
na cisis a, a iados au oaniquilamien os, au oculpabilización y masoquismo, o incluso esignación y
e i ada de la ida.
En la ob a que aquí comen amos, Ho ney da el úl imo paso en su dis anciamien o del psicoanálisis
eudiano, llegando incluso a de alua el papel de los enómenos ans e enciales en el a amien o,
dando mucha más impo ancia a las conduc as lle adas a cabo en el en o no ac ual del pacien e y a
los asgos del ca ác e concomi an es, señalando que la ayuda en el desa ollo del po encial de la