Alcance, lími es y con ol de la p e oga i a de
g acia (conside aciones en o no al indul o de
Gómez de Liaño)
Juan An onio Ca illo Donai e
Emilio Guicho
P o s. D es. de De echo Adminis a i o
Uni e sidad de Se illa
SUMARIO: I. INTRODUCCIÓN.— II. RELATO DE LOS HECHOS: 1. La
sen encia condena o ia po deli o de p e a icación con inuada. 2. La dene-
gación de la suspensión solici ada y la ejecución de la sen encia. 3. La conce-
sión del indul o. 4. La aplicación pa cial del indul o po el T ibunal sen en-
ciado . 5. La deses imación de los ecu sos in e pues os con a el Au o de
aplicación del indul o.— 6. La inicia i a us ada de plan ea un con lic o an-
e el T ibunal Cons i ucional. 7. El eque imien o de inhibición y el subsi-
guien e plan eamien o de un con lic o ju isdiccional.— III. EL CONTROL
DEL EJERCICIO DEL DERECHO DE GRACIA. 1. Regulación y alcance de la
po es ad de aco da indul os pa icula es: A) No ma i a aplicable. B) Los
p oblemas de ondo que plan ea el caso de au os: a) La cues ión de si el con-
denado había quedado p i ado de su condición de Magis ado; b) El alcance
de la p ohibición es ablecida en el a . 4 de la Ley de Indul o en el caso de
au os; c) La cues ión de la suspensión de la pena. 2. El con ol judicial del
eje cicio del de echo de g acia. A) Pa áme os del con ol: lími es legales y
cons i ucionales a la disc ecionalidad del Gobie no pa a concede indul os;
B) La compe encia del T ibunal sen enciado y su e en ual colisión con la
compe encia del o den con encioso-adminis a i o.— IV. LA
SENTENCIA
DEL TRIBUNAL DE CONFLICTOS DE 13 DE JUNIO DE 2001.— V. CON-
CLUSIONES
I. INTRODUCCIÓN
El indul o concedido al S . Gómez de Liaño y la secuela judicial del caso
han pues o se iamen e a p ueba dos de los mecanismos excepcionales que
nues o o denamien o p e é como cláusulas de cie e del Es ado de De echo.
De un lado, el eje cicio de la p e oga i a de g acia, que desempeña una un-
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Comen a ios de Ju isp udencia
JURI5PPUDe ICIF1
ción de ga an ía úl ima del sis ema en aquellos casos en que la aplicación es-
ic a de la legalidad penal se aleja de la jus icia ma e ial. De o o, el sis ema
de con lic os ju isdiccionales, p e is o como ía de esolución de las con o-
e sias que puedan susci a se en e la Adminis ación y los ó ganos ju isdic-
cionales en o den a la ex ensión y alcance de sus espec i as compe encias.
La aplicación p ác ica de ambos mecanismos ha sacado a la luz algunas
de las dis unciones que gene a el delicado equilib io de pode es que consag a
nues a Cons i ución. Equilib io en e pode es di ididos, aunque no adical-
men e sepa ados, que en ocasiones colisionan p o ocando luchas in es inas
en el seno del Pode cuyas mo i aciones y e ec os exceden siemp e al deba e
ju ídico, pe o que ienen, al iempo, hondas epe cusiones —no malmen e
co osi as— en el diseño ju ídico ins i ucional.
II. RELATO DE LOS HECHOS
Exponemos a con inuación el ela o c onológico de los episodios de la
compleja ama p ocesal del caso, comenzando po la sen encia condena o ia
(1);
pasando po la nega i a del T ibunal sen enciado a la solici ud de
sus-
pensión
de su ejecución (2); la concesión del indul o (3); su aplicación pa -
cial po el T ibunal sen enciado (4); la deses imación de los ecu sos in e -
pues os con a el Au o de aplicación pa cial del indul o (5); la inicia i a us-
ada de plan ea un con lic o en e ó ganos cons i ucionales an e el T ibunal
Cons i ucional (6); y, pa a inaliza , el plan eamien o del con lic o de ju is-
dicción (7).
1— La Sen encia condena o ia po deli o de p e a icación con inuada
La Sen encia de la Sala de lo Penal del T ibunal Sup emo de 15 de oc u-
b e de 1999 (A . 7176) condena al S . Gómez de Liaño po un deli o con i-
nuado de p e a icación, a aíz de la ins ucción judicial en el asun o Sogeca-
blel, en los siguien es é minos:
"Que debemos condena y condenamos a D. F ancisco Ja ie Gómez de Lia-
ño y Bo ella como au o esponsable de un deli o con inuado de p e a ica-
Sob e cuyo p esupues o bas e señala que condenó al S . Gómez de Liaño po adop a medi-
das p o isionales desp opo cionadas con a los di ec i os del g upo emp esa ial de comunicacio-
nes PRISA y pe sis i en el man enimien o de dichas medidas a pesa de habe sido decla adas ile-
gales, odo ello, con el as ondo de una ba alla de in e eses económicos y polí icos de g an calado.
ción (...) come ido al dic a los es au os que han sido obje o de es a causa,
sin la concu encia de ci cuns ancias modi ica i as de la esponsabilidad c i-
minal, a las penas de dieciocho meses de mul a a azón de 1.000 p as. dia ias y
a la de inhabili ación especial pa a empleo o ca go publico po el iempo de
quince años, con pé dida de ini i a del ca go que os en a y de los hono es que
le son anejos, así como con la incapacidad pa a ob ene du an e el iempo de
la condena cualquie empleo o ca go con unciones ju isdiccionales o de go-
bie no den o del Pode Judicial o unciones ju isdiccionales ue a del mismo,
así como al pago de las cos as p ocesales p oducidas incluidas las de la acusa-
ción pa icula y excluidas las co espondien es a la acción popula .
En el caso de impago de la mul a impues a la esponsabilidad pe sonal sub-
sidia ia se es ablece en un día de p i ación de libe ad po cada dos cuo as
no sa is echas."
Remí ase es imonio de es a sen encia al Consejo Gene al del Pode Judicial
a a és de su P esiden e."
2— La denegación de la suspensión solici ada
y
la ejecución de la sen encia
Po Au o de 18 de oc ub e de 1999, la Sala sen enciado a acue da p oce-
de a la ejecución de la sen encia.
El S . Gómez de Liaño solici a del T ibunal sen enciado la suspensión de la
ejecución de la condena, anunciando la in e posición de un ecu so de ampa o an-
e el T ibunal Cons i ucional y la p esen ación de una solici ud de indul o an e el
Gobie no. Alega que, de no accede se a la suspensión de la condena, el e en ual
indul o que pudie a concedé sele ca ece ía de e ec i idad. El T ibunal Sup emo
deniega dicha solici ud median e Au o de 28 de oc ub e de 1999. Se basa en que,
de acue do con el a . 32 de la Ley de 18 de junio de 1870, po la que se es ablecen
eglas pa a el eje cicio de la g acia de indul o
2
(en adelan e
LI),
la solici ud de in-
dul o no suspende el cumplimien o de la sen encia ejecu o ia, a lo que añade que:
"[...]
la ex ensión de la pena aplicada y el hecho de que su ejecución no
us a ía la inalidad pe seguida con la solici ud de indul o, cons i uyen un
a gumen o más pa a denega la suspensión in e esada".
A gumen o adicional de dudoso signi icado
3
, pe o que con iene e ene ,
pues desempeña á pos e io men e un papel cla e.
2
Re o mada po Ley 1/1988, de 14 de ene o.
3
¿Que ía el T ibunal signi ica que, habida cuen a la ex ensión de la pena de inhabili ación,
un e en ual indul o pod ía alcanza al iempo es an e de condena, o bien que un indul o pos e-
' io pod ía llega , incluso, a es i ui le en su condición de Magis ado?
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Comen a ios de Ju isp udencia
Dic ado Au o de ejecución y denegada la suspensión, la Comisión Pe -
manen e del Consejo Gene al del Pode Judicial (en adelan e, CGPJ), en se-
sión de 26 de oc ub e de 1999, acusa ecibo de la comunicación del T ibunal
sen enciado en la que se aco daba p ocede a la ejecución de la Sen encia.
En pos e io sesión de 3 de no iemb e de 1999, el Pleno del CGPJ decide po
unanimidad deja cons ancia de la condena en el expedien e del S . Gómez
de Liaño, de e minando como echa de inicio de la ejecución el p opio día 3
de no iemb e; comunica dicho acue do al Minis e io de Jus icia a los e ec os
económicos que p ocedan; pone en conocimien o de la Audiencia Nacional
que el condenado ha quedado p i ado de ini i amen e del ca go que os en a-
ba en dicho ó gano ( i ula del Juzgado de Ins ucción Cen al núm. 1), aco -
dándose el concu so pa a la p o isión de dicha plaza; y comunica ambas ac-
uaciones al T ibunal Sup emo.
El T ibunal Sup emo, median e Au o de 24 de no iemb e de 1999, deci-
de da po ejecu ada la pena de inhabili ación especial "en lo conce nien e a
la p i ación de ini i a del ca go y la consiguien e pé dida de la condición de
magis ado del condenado"; ap oba la liquidación p ac icada en lo conce -
nien e al iempo de inhabili ación, eniendo en cuen a el pe íodo en que el
S . Gómez de Liaño había es ado suspendido de unciones; y ene po ejecu-
ada la pena de mul a. Dicho Au o no es ecu ido ni po el condenado ni po
el Minis e io Fiscal, po lo que de iene i me.
3— La concesión del indul o
An es de decidi sob e el indul o solici ado, el Gobie no solici a al T ibu-
nal sen enciado el dic amen ace ca de su opo unidad p e is o en los a s. 23
y 24
LI.
El T ibunal Sup emo emi e dicho dic amen el 14 de junio del 2000,
ad i iendo que la sepa ación del ca go público ha de conside a se una pena
ya cumplida, y, en consecuencia, no puede indul a se, dado que el a . 4 LI li-
mi a el indul o a las penas "que oda ía no hubiese cumplido el delincuen e".
Pese al in o me des a o able, el Consejo de Minis os decide indul a al S .
Gómez de Liaño (jun o a o os eos), median e Real Dec e o 2392/2000, de
13 de diciemb e, según el cual:
"Vengo en indul a a Don F ancisco Ja ie Gómez de Liaño y Bo ella, la pe-
na de inhabili ación especial, con odas sus consecuencias, lo que supone el
ein eg o a la Ca e a Judicial, man eniéndose, sin emba go, la incapacidad
pa a desempeña ca go en la Audiencia Nacional o en cualquie Juzgado de
la misma, du an e el plazo de ein icinco años desde la publicación del p e-
sen e Real Dec e o, a condición de que no uel a a come e deli o doloso
du an e el iempo de no mal cumplimien o de la condena".
Dicho Real Dec e o se publica en el BOE de 21 de diciemb e de 2000. Del
mismo se manda comunicación al T ibunal Sup emo, enca gado de su ejecu-
ción con o me al a . 31 LI, según el cual:
"La aplicación de la g acia hab á de encomenda se indispensablemen e al
T ibunal sen enciado ".
4—
La aplicación pa cial del indul o po el T ibunal sen enciado
T as habe echazado po unanimidad la ecusación plan eada po el S .
Gómez de Liaño espec o de dos de los es Magis ados de la Sala compe en-
e pa a ejecu a el indul o, el 8 de ene o de 2001 se eúne el Pleno de la Sala
Segunda del T ibunal Sup emo en su composición de "Sala Gene al", pa a i-
ja el c i e io a segui en es e caso.
Deba e, en p ime luga , si la compe encia pa a con ola la legalidad del
Real Dec e o pe enece a la Sala de lo Penal o al o den con encioso-adminis-
a i o, ob eniéndose una mayo ía de diez a cua o a a o de la compe encia
del T ibunal sen enciado .
Una ez a i mada la compe encia, decla a po mayo ía de ocho a seis la
ilegalidad del Real Dec e o en lo que hace al ein eg o como Magis ado del
condenado, con el mismo a gumen o ya expues o en su In o me p e io al in-
dul o, es o es, que el a . 4 LI p ohibe el indul o de penas una ez cumplidas,
como es el caso de la pé dida de la condición de Magis ado del S . Liaño.
Una mino ía de Magis ados, po el con a io, no conside a que dicho a ícu-
lo sea óbice pa a que el Gobie no pueda aco da su ein eg o en la ca e a ju-
dicial, de o ma que lo p oceden e se ía, a su pa ece , que el T ibunal sen-
enciado aplique el Real Dec e o de indul o en sus é minos, dando cuen a al
CGPJ pa a que és e dic e la esolución p oceden e.
La Sala del T ibunal Sup emo in eg ada po los es Magis ados que im-
pusie on la condena, llamada aho a a aplica el indul o, hace suyas las posi-
ciones de la Sala Gene al median e Au o de 18 de ene o de 2001, dejando
cons ancia de la opinión mino i a ia en o ma de o o pa icula que susc ibe
el P esiden e de la Sala.
5—
La deses imación de los ecu sos in e pues os con a el Au o de aplicación
del indul o
El condenado solici a in o mación del CGPJ ace ca de su expedien e de
expulsión, el cual le comunica que no se ab ió expedien e de sepa ación de la
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ca e a judicial, ni emi ió al BOE el acue do de expulsión, po que no se a aba
de una sanción disciplina ia aco dada po dicho ó gano, sino de la simple ejecu-
ción de una pena impues a po sen encia i me. Recibida dicha in o mación, in-
e pone ecu so de súplica con a el Au o de aplicación pa cial del indul o. Sos-
iene que nunca ue o malmen e expulsado de la ca e a judicial, al no segui se
el p ocedimien o es ablecido en los a s. 379.2 y 388 de la LOPJ, po lo que no ha
llegado a pe de su condición de Juez. Asimismo, niega que el T ibunal sen en-
ciado pueda cues iona la ejecución del indul o en sus p opios é minos.
El 5 de eb e o de 2001, el T ibunal sen enciado echaza el ecu so, de
nue o po mayo ía de dos a uno (con emisión de un o o pa icula po el P e-
siden e de la Sala, que ei e a las posiciones expues as en su o o pa icula al
Au o de ejecución pa cial). El T ibunal sen enciado ea i ma su compe encia
pa a en a a conoce en la legalidad de un indul o y a gumen a que, a lo la -
go del p oceso, el Minis e io Fiscal, el Gobie no, el CGPJ, el T ibunal Sup e-
mo — an o la mayo ía como la posición mino i a ia— y el p opio condenado
han con enido que sí se p odujo la expulsión de ini i a.
6—
La inicia i a us ada de plan ea un con lic o an e el T ibunal Cons i u-
cional
En e an o, un g upo de ocales del CGPJ solici a, con o me al a . 128
LOPJ, la con oca o ia de un Pleno ex ao dina io pa a que se deba a la con-
eniencia de plan ea un con lic o en e ó ganos cons i ucionales an e el T i-
bunal Cons i ucional
4
. Los p oponen es es iman que el Gobie no ha in adid()
las compe encias del CGPJ al e a al indul ado el des ino en la Audiencia Na-
cional, pues co esponde a es e ó gano, y no al Gobie no, la asignación de los
des inos de los miemb os de la ca e a judicial. La p opues a es echazada po
el Pleno ex ao dina io del CGPJ po mayo ía de diez a nue e.
7—
El eque imien o de inhibición
y
el subsiguien e plan eamien o de un con-
lic o ju isdiccional
Au o ( i me) de 18 de ene o de 2001 (de con o midad con el a . 38 LOPJ).
En su a gumen ación, el Gobie no hace suyos los azonamien os de los o os
pa icula es o mulados al Au o de aplicación pa cial del indul o y a la sen-
encia que esol ió el ecu so de súplica.
El T ibunal sen enciado decide que sea el Pleno de la Sala de lo Penal
del T ibunal Sup emo el que esponda al eque imien o, en su con igu ación,
no ya como Sala gene al, sino con ca ác e ju isdiccional. Median e Au o de
13 de ma zo de 2001, el T ibunal Sup emo echaza —po mayo ía de diez a
uno— inhibi se y anula el Au o de 18 de ene o de 2001. A su ez, ad ie e al
Gobie no que el plan eamien o del con lic o puede se con a io a la Cons i-
ución, dado que, con o me al a . 7 de la Ley de Con lic os de Ju isdicción, el
T ibunal de Con lic os no puede anula ni e isa esoluciones i mes, como
lo es el Au o que deniega pa cialmen e la aplicación del indul o. Queda así
plan eado el con lic o de ju isdicción an e el T ibunal de Con lic os.
El T ibunal de con lic os acue da la admisión a ámi e del con lic o. So-
lici a los p ecep i os in o mes del Fiscal Je e de la Sala de lo Con encioso-ad-
minis a i o y de la Abogacía del Es ado. Ambos apoyan la esis del Gobie no
5
.
El 4 de junio iene luga la p ime a eunión delibe a o ia y el 12 de junio
la segunda, en que el T ibunal de Con lic os dic a Sen encia.
III. EL CONTROL DEL EJERCICIO DEL DERECHO DE GRACIA
Pa ece indiscu ible que el Gobie no iene un amplio ma gen de libe ad
en ma e ia de indul o. Así lo han ido des acando odos los p onunciamien os
habidos en es e asun o, an o del T ibunal Sup emo como del T ibunal de
Con lic os.
An e la deses imación del ecu so de súplica, el Gobie no p esen a un e-
que imien o de inhibición al T ibunal sen enciado solici ándole que anule el
4
Como es sabido, los con lic os que se susci en en e el Gobie no y el Consejo sob e sus com-
pe encias o a ibuciones es án egulados en los a s. 73 a 75 de la Ley O gánica del Pode Judicial
(en adelan e, LOPJ), que p e é la p e ia in imación al ó gano que eje ci a la compe encia po
pa e del ó gano que es ime lesionado su ámbi o de a ibuciones. Sólo en caso de se desa endi-
da o echazada, se plan ea á an e el T ibunal Cons i ucional, que decidi á lo que co esponda.
5
Puede apun a se, po cuan o se a ó de un aspec o que u o —como an os o os en es e
asun o— cie a ascendencia mediá ica, que en e el eque imien o de inhibición, la nega i a del
T ibunal Sup emo a inhibi se, y el in o me del Abogado del Es ado an e el T ibunal de Con lic-
os se p oduce un c uce de a gumen aciones en o no a la exis encia de p eceden es de con ol
de la legalidad de indul os concedidos. El T ibunal Sup emo ci a cua o sen encias de 1895 y 1896
pa a eba i la idea de que nunca un T ibunal se ha negado a ejecu a un indul o en sus é mi-
nos. El Abogado del Es ado pone de elie e que las cua o sen encias son inexis en es o inaplica-
bles al supues o de au os, y que, po el con a io, exis en dos p eceden es de los mismos años a-
o ables a las esis del Gobie no. An e es e a gumen o, el T ibunal Sup emo acili a la ep oduc-
ción de las sen encias ci adas, admi iendo que en es casos las echas consignadas es aban equi-
ocadas. Dos de ellas son, en ealidad, las ci adas po el Abogado del Es ado, sólo que el T ibunal
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Aho a bien, se plan ea un doble in e ogan e: si esa libe ad es absolu a,
de una pa e; y, de o a, si los T ibunales pueden con ola el eje cicio de es a
po es ad, y, en caso a i ma i o, cuál es el o den ju isdiccional compe en e. Co-
mo puede comp oba se, se a a de cues iones que p ecisan de una espues a
conca enada, de modo que nues a exposición segui á es e o den lógico.
1. Regulación y alcance de la po es ad de aco da indul os pa icula es
A) No ma i a aplicable
La Cons i ución española hace algunas e e encias a la igu a del indul o.
Su pa ca egulación p esupone la cons i ucionalidad de la igu a del indul o
pa icula , y se encamina al es ablecimien o de la compe encia y la ijación de
lími es pa a su eje cicio
6
. Jun o a es as de e minaciones especí icas, es p eciso
eco da que el a . 9.3 de nues a Ca a Magna impone el lími e de la in e -
dicción de la a bi a iedad a la ac uación de odo pode público, p incipio en
cuyo alcance en ma e ia de indul o se abunda á más adelan e.
La LI, po su pa e, con iene oda una se ie de de e minaciones, an o de
compe encia y p ocedimien o —pod íamos cali ica las de " o males" o "adje-
i as"— (a), como de ondo, "ma e iales" o "sus an i as" (b).
a) En e las condiciones " o males", cabe apun a que:
—La
compe encia
pa a aco da el indul o pe enece al Gobie no, y co espon-
de "indispensablemen e" al T ibunal sen enciado la aplicación de la g acia
7
.
La Ley ins au a así un mecanismo de excepción a la exclusi a compe encia
judicial pa a juzga y hace ejecu a lo juzgado,
ex
a . 117.3 CE, al menos en
cuan o pe mi e al Gobie no pone in a la "ejecución de lo juzgado".
Sup emo les a ibuye un sen ido adicalmen e dis in o. En ealidad, es as Sen encias pa ecen mos-
a las posibilidad de con ol de legalidad del indul o bajo un pa áme o de legalidad dis in o,
sin emba go, al del caso de au os, cual es la p e isión del a . 2.1 LI, según la cual no pueden se
indul ados los p ocesados c iminalmen e que no hubie en sido condenados po sen encia i me.
6
Según el a . 62 i) CE, co esponde al Rey eje ce el de echo de g acia con a eglo a la ley,
que no pod á au o iza indul os gene ales. Con o me al a . 87.3 CE, no cabe la inicia i a popu-
la en lo ela i o a la p e oga i a de g acia. Finalmen e, de acue do con el a . 102.3, la p e o-
ga i a eal de g acia no se á aplicable a la esponsabilidad c iminal del P esiden e y los demás
miemb os del Gobie no.
7
A . 31 LI.
—
El
p ocedimien o
goza de una egulación ela i amen e po meno iza-
da
8
. Des aca al espec o el ele an e papel del T ibunal sen enciado ,
que ha de suminis a al Gobie no una se ie de da os que implican ne-
cesa iamen e una alo ación po su pa e, y encaminados a posibili a al
Gobie no decidi en jus icia con odos los elemen os de juicio
9
; así co-
mo emi i un In o me sob e la opo unidad de la concesión del indul o
y su ex ensión, que, en caso de se nega i o, imposibili a al Gobie no pa-
a concede el indul o o a1
10
. Asimismo cabe des aca , po la impo -
ancia capi al que end á en la esolución inal del asun o que comen-
amos, que la
LI
p e é que la solici ud de indul o "no suspende á el
cumplimien o de la sen encia" (a . 32).
b) En lo que hace a las condiciones "ma e iales", el indul o:
—
No puede se aco dado po el Gobie no, sal o que lo es ime opo uno
el T ibunal sen enciado
11
, cuyo in o me a o able ambién es —como i-
mos— equisi o pa a la concesión del indul o o al.
—
Sólo puede e e i se a las penas "que oda ía no hubiese cumplido el
delincuen e"
12
(p e isión es a que, jun o a la no suspensión de la conde-
na, end á un p o agonismo decisi o en es e asun o).
8
A s. 19 al 32 I.I.
9
A . 25 LI: "[...] especialmen e las p uebas o indicios de su a epen imien o que se hu-
biese obse ado, si hay o no pa e o endida, y si el indul o pe judica de echo de e ce o, y cua-
lesquie a o os da os que puedan se i pa a el mejo escla ecimien o de los hechos, conclu-
yendo po consigna su dic amen sob e la jus icia o con eniencia y o ma de la concesión de
la g acia"
lo A s. 11 y 23 LI.
11
A . 2: "Se excep úan de lo es ablecido en el a ículo an e io : 1. Los p ocesados c imi-
nalmen e que no hubie en sido aún condenados po sen encia i me. 2. Los que no es u ie-
en a disposición del T ibunal sen enciado pa a el cumplimien o de la condena. 3. Los ein-
ciden es en el mismo o en o o cualquie a deli o po el cual hubiesen sido condenados po
sen encia i me. Se excep úan, sin emba go, al caso en que, a juicio del T ibunal sen encia-
do , hubiese azones su icien es de jus icia, equidad o con eniencia pública pa a o o ga le la
g acia.
99
12
A . 4 L1.
214
215
—
Ha de hace mención exp esa, cuan o menos, de la pena p incipal so-
b e la que ecaiga la g acia, pues en caso con a io se dispone exp esa-
men e que el T ibunal no debe á ejecu a el indul o
13
.
—En caso de indul o pa cial, debe consis i p e e en emen e en la con-
mu ación de la pena impues a en o a menos g a e den o de la misma
escala g adual".
— No puede comp ende la indemnización ci il, ni de las cos as p oce-
sales
15
.
—
No debe concede se si causa pe juicio a e ce a pe sona o las ima sus
de echos, dando en odo caso audiencia a la pa e o endida, en los casos
de deli o pe seguibles sólo a ins ancia de pa e
16
.
—
Es i e ocable
17
.
Como puede comp oba se, la CE
y
la LI imponen oda una se ie de limi-
aciones al Gobie no en la concesión de indul os. Cie amen e,
y
haciendo
abs acción de los elemen os " o males", el Gobie no iene una amplia disc e-
cionalidad pa a decidi
a quién
indul a ,
cuándo
indul a , y
qué
indul a , pe o
incluso en es as ma e ias encuen a sus lími es (no puede indul a a de e mi-
nados eos, ni penas cumplidas, ni la o alidad de la condena en caso de in-
o me nega i o del T ibunal sen enciado , espec i amen e).
Pa ece e iden e que odas es as p e isiones, " o males" y "ma e iales", in-
culan al Gobie no, some ido en odas sus ac uaciones a la Cons i ución y al es-
o del o denamien o ju ídico, como eza el a . 9.1 CE. En consecuencia, ca-
be conclui , a la is a de los da os no ma i os, que es posible un análisis en é -
minos de legalidad de la ac uación gube na i a en ma e ia de indul o en cada
caso conc e o. Habida cuen a de que el indul o supone una inmisión del Po-
13
A . 5 LI.
14
A s. 11 y 12 LI.
15
A s. 6 y 9 LI.
16
A . 16 LI.
17
A . 18 LI.
Comen a ios de Ju isp udencia
JURISPRUDe lail
de ejecu i o en la de e minación de los e ec os de las condenas impues as po
los T ibunales penales
18
, la igilancia del cumplimien o de es os lími es y, po
an o, del cumplimien o pulc o de la legalidad en el eje cicio de es a acul ad
po el Gobie no, pa ece que debe se ex emada.
Po o a pa e, ha de no a se que, pese a que la concesión del indul o com-
pe e al Gobie no, el papel del T ibunal sen enciado es de máxima ele ancia.
Ex
an e,
po que su in o me incula al Gobie no, en la medida en que, de se nega-
i o, no le es dado indul a a de e minados condenados o dec e a el indul o o-
al;
ex pos ,
como único compe en e pa a ejecu a el indul o, p e ia comp oba-
ción deque se concede "con a eglo a las disposiciones de es a Ley" (a . 1
LI)
19
.
Dejemos aquí es e aspec o del con ol judicial y quién haya de eje ce lo
—que an icipa un ema que abo da emos en el siguien e pun o— pa a a a
de analiza , a la luz de lo expues o, los aspec os de ondo que se plan ean en
el caso de au os, una ez conocida la no ma i a aplicable.
B) Los p oblemas de ondo que plan ea
Las p incipales cues iones que han dado
o que comen amos son es: a) de e mina
18
Nó ese que la igencia de la LI ue eins au ada po Dec e o del bando "nacional" de 22 de
ab il de 1938, en plena con ienda ci il, pa a supe a la an e io egulación epublicana que a i-
buía al T ibunal Sup emo la concesión de indul os pa icula es (a . 102 de la CE de 1931). La
Exposición de Mo i os de dicho Dec e o es signi ica i a de una concepción e ideología adical-
men e opues a al p incipio de sepa ación de pode es y a la consecuen e a ibución de la p e o-
ga i a de g acia al Pode judicial: "El Nue o Es ado Español, no sólo eaccionado con a esas en-
dencias y p incipios p oduc o es de las e ibles consecuencias que han odeado su nacimien o,
sino ambién como esul ado de su peculia na u aleza, se ge minó ju ídicamen e asumiendo su
Je e odos los pode es absolu os del Es ado. De al o ma, si po lo que iene de cul o a la adi-
ción, el Nue o Es ado busca en la cons an e his ó ica de nues o De echo pa io la di ec iz del
u u o o denamien o, po lo que encie a de ansias o ali a ias, p oclama la unidad del Pode , sin
ibiezas ni di isiones bizan inas".
19
En algunos casos, la LI es sumamen e exp esi a. Po ejemplo, en el a . 5
LI,
al dispone que
"se á nula y no p oduci á e ec o ni debe á ejecu a se po el T ibunal a quien co esponda la con-
cesión del indul o en que no se hicie e mención exp esa a lo menos de la pena p incipal sob e la
que ecaiga la g acia". No obs an e, pa ece que la compe encia de con ol de legalidad debe ex-
ende se a odos los aspec os egulados en la
LI,
como a i ma LINDE PANIAGUA, E.: "apa e de
las especí icas menciones que se hacen en la Ley a p opósi o del con ol de los T ibunales en la
aplicación del indul o, debe en ende se que aquellos es án legi imados en cuan o compe en es
pa a aplica el indul o y supe isa su legalidad, excep o en lo e e ido al ámbi o de disc eciona-
' lidad que de e mina la Ley",
Amnis ía e indul o en España,
Ed. Tuca , Mad id, 1976, pág. 201.
217
216
el caso de au os
o igen a la polémica en el asun-
si el condenado había quedado
Comen a ios de Ju isp udencia
JURispRuDe ion
p i ado de su condición de Magis ado con an e io idad a la echa del indul-
o; b) es ablece , en caso a i ma i o, si el lími e impues o po el a . 4 LI (que
es inge las penas indul ables a las no cumplidas) impide al Gobie no dispo-
ne el eing eso del Magis ado en el ca go; c) de e mina el juego de la sus-
pensión del cumplimien o de la pena cuando se solici a el indul o. Dejemos
aho a cons a ada las posiciones que han sido de endidas y la alo ación que
nos me ecen, posiciones que pod án se con as adas con la solución inal
acogida po el T ibunal de Con lic os.
a) La cues ión de si el condenado había quedado p i ado de su condición
de Magis ado
De acue do con el a . 42 del Código Penal, la inhabili ación implica la
p i ación de ini i a del empleo o ca go sob e el que ecaye e y la incapacidad
pa a ob ene el mismo u análogos du an e el iempo de la condena.
Se de ienden dos pos u as con apues as ace ca del alcance de es a p e isión:
a) Po una pa e, el condenado esg ime que no se llegó a consuma su se-
pa ación del ca go de Magis ado, pos u a que ha sido ampliamen e azonada
po el P o . GIMBERNART
2
°. Sus a gumen os son los siguien es. No pueden
iden i ica se "pé dida de ini i a del ca go", a la que se e ie e el Código Penal
y el p opio T ibunal sen enciado en su condena, con "pé dida de la condi-
ción de Magis ado", é mino que emplea el T ibunal Sup emo en sus pos e-
io es p onunciamien os. En el ámbi o judicial, "ca go" se ía sinónimo de
"plaza", asimilación que encon a ía apoyo en los a s. 319.1, 339 y 378.1
LOPJ
21
. El p opio au o econoce que las no mas especí icas que es ablecen
20
En a ículo de opinión apa ecido en el dia io EL MUNDO de 8 de diciemb e de 2000.
21
"1. La condición de jueces o magis ados se pe de á po las siguien es causas:
3.
Po enuncia a la ca e a judicial. Se en ende án incu sos en es e supues o los p e is os
en los a ículos 322 y 357.3.
4.
Po pé dida de la nacionalidad española.
5.
En i ud de sanción disciplina ia de sepa ación de la Ca e a Judicial.
6.
Po la condena a pena p i a i a de libe ad po azón de deli o doloso. En los casos en
que la pena no ue a supe io a seis meses, el Consejo Gene al del Pode Judicial, de
o ma mo i ada y a endiendo a la en idad del deli o come ido, pod á sus i ui la pé di-
da de la condición de Magis ado o Juez po la sanción p e is a en el a ículo 420.1,d).
7.
Po habe incu ido en alguna de las causas de incapacidad, sal o que p oceda su jubi-
lación.
8.
Po jubilación".
el es a u o de o os cue pos de unciona ios inculan la pena de inhabili ación
y la pe dida de la condición de unciona io
22
; pe o lo cie o es que dicha in-
culación se omi e en la LOPJ, de modo que, "po ol ido o e o " (que pa a es-
e au o esul a ilógico, pues o que el CP cas iga más g a emen e la p e a ica-
ción judicial que la adminis a i a), es a causa no igu a en el a . 379.1 LOPJ
como una de las que implican la pé dida de la condición de Magis ado. Ello
explica ía que no se incoa a en su momen o al condenado el p ocedimien o
p e is o en los a s. 379.2 y 388 LOPJ, que exige audiencia del Magis ado e in-
e ención del Minis e io Fiscal
23
. En de ini i a, el p incipio de legalidad pe-
nal,
ex
a . 25 CE, e o zado po la ga an ía de inamo ilidad del a . 117.1 CE,
inclina a GIMBERNART a nega que el condenado hubie a pe dido la condi-
ción de Magis ado.
b) Po o a pa e, pa a el T ibunal Sup emo, la inhabili ación lle a apa-
ejada la pé dida de la condición de Magis ado
24
. No es óbice pa a ello que
la inhabili ación no igu e exp esamen e en e las causas de pé dida de la con-
dición de Magis ado elacionadas en la LOPJ, pues o que la lis a en ella con-
emplada no es exhaus i a, y, en es e caso, la p i ación del empleo se de i a
di ec amen e de la sanción penal. De lo con a io, se llega ía al "absu do"
[sic]
de que la p e a icación judicial end ía un a o p i ilegiado espec o de la del
es o de cue pos al se icio del Es ado. Po lo demás, cuando la pé dida del
ca go de i a de una sen encia penal, el p ocedimien o de ejecución, o de e-
habili ación en su caso, no apa ece egulado en la
LOPJ,
lo que signi ica que
el Legislado en iende que es el p oceso penal el campo adecuado pa a la eje-
cución, que se p oduce de o ma au ónoma y po impe a i o legal.
22
Así, el a . 37.1.d, de la Ley de Funciona ios Ci iles del Es ado; o el 46.1.d, del Es a u o del
Minis e io Fiscal.
23
A . 379.2: "La sepa ación en los casos p e is os en las le as b), c), d) y e) del apa ado an-
e io se aco da á p e io expedien e, con in e ención del Minis e io Fiscal.". A . 388: "Los p o-
cedimien os de sepa ación, aslado, jubilación po incapacidad pe manen e y ehabili ación se
o ma án con audiencia del in e esado e in o me del Minis e io Fiscal y de la sala de gobie no es-
pec i a, en pe juicio de las demás jus i icaciones que p ocedan, y se esol e án po el Consejo Ge-
ne al del Pode Judicial."
24
[..] es incues ionable que la pé dida de ini i a del empleo o condición judicial, lle a apa-
ejada la p i ación del ca go que se os en aba en unción de la elación de empleo con la Admi-
nis ación de jus icia [...] P e ende que la inhabili ación especial a ec a solamen e al ca go y de-
ja in ac a la elación unciona ial o de empleo, es sos ene que un Juez condenado po p e a i-
cación sólo pie de el ca go des ino y puede au omá icamen e pasa o o dis in o o, en su caso, se
ele ado a un ango ju isdiccional supe io ."
218
219
JURISPRUDe el l
Comen a ios de Ju isp udencia
Jun o a de los sólidos a gumen os del T ibunal Sup emo, hay un da o cla-
e que con ibuye a desmon a la idea según la cual la pena end ía an sólo
a p ohibi que el S . Gómez de Liaño con inua a en su des ino en la Audien-
cia Nacional. De segui se es e azonamien o, y habida cuen a que ya se había
cumplido la pena de mul a, ¡el indul o hab ía enido el e ec o de ag a a la
pena, que pasa ía de 15 a 25 años de inhabili ación pa a ese conc e o des i-
no!. Asimismo, pa ece ambién un a gumen o o zado el que a ibuye una im-
po ancia decisi a a la omisión del p ocedimien o p e is o pa a los casos de
pé dida de la condición de Magis ado de i ada de o as ci cuns ancias (p. ej.,
sanción disciplina ia). A nues o juicio, cuando la sanción p o iene de una
sen encia penal, dic ada con odas las ga an ías p ocedimen ales que asegu an
la igencia del p incipio de con adicción, la pé dida de la condición de Ma-
gis ado de i a de la p opia ue za de la sen encia, sin que la ausencia de un
p ocedimien o adminis a i o pos e io y acumulado pueda supone un obs-
áculo a la misma.
b) El alcance de la p ohibición es ablecida en el a . 4 LI en el caso de au-
os
Como eseñamos, el a . 4
LI
es ablece que:
"El indul o pod á se o al o pa cial. Se á indul o o al la emisión de odas
las penas a que hubiese sido condenado y que oda ía no hubiese cumplido
el delincuen e.
Se á indul o pa cial la emisión de alguna o algunas de las penas impues as,
o de pa e de odas las que hubiese incu ido y no hubiese cumplido oda-
ía el delincuen e."
Los é minos de la polémica son los siguien es:
—
El T ibunal Sup emo en iende que la pena de sepa ación del ca go es
una "pena cumplida" y, po an o, según de i a del eno e minan e y en apa-
iencia uní oco del a . 4 LI, el Gobie no no puede indul a ya esa pa e de la
pena.
—
No obs an e, cabe o a in e p e ación (que, como e emos, pa ece sub-
yace al azonamien o pos e io del T ibunal de Con lic os). Pod ía conside-
a se que lo que p e ende la LI es exp esa un lími e ác ico: la imposibilidad
de indul a penas cumplidas que, po su p opia na u aleza, no pueden exi-
mi se
a pos e io i,
po habe se "cumplido" po el condenado (signi icadamen-
e, el iempo anscu ido en p isión). Po el con a io, cuando la pena iene
un alcance sólo ju ídico (como la sepa ación del ca go, epa able
ex pos
me-
dian e la ehabili ación), no exis i ía el mismo impedimen o de i ado de la
na u aleza de la pena. Un a gumen o que nos pa ece apoya es a in e p e a-
ción es que el p opio a . 8 LI p e é exp esamen e la posibilidad del indul o
de pena pecunia ia con de olución de la ya pagada (e inequí ocamen e "cum-
plida", podemos añadi )
25
.
c) La cues ión de la suspensión de la pena
Según el a . 32
LI:
"La solici ud o p opues a de indul o no suspende á el cumplimien o de la
sen encia ejecu o ia, sal o el caso en que la pena impues a uese la de mue -
e, la cual no se ejecu a á has a que el Gobie no haya acusado el ecibo de
la solici ud o p opues a al T ibunal sen enciado ."
Ya eseñamos cómo el S . Gómez de Liaño solici ó la suspensión de la pe-
na, que le ue denegada, añadiendo el T ibunal Sup emo, como a gumen o
adicional que
" [...] la ex ensión de la pena aplicada y el hecho de que su ejecución no
us a ía la inalidad pe seguida con la solici ud de indul o, cons i uyen un
a gumen o más pa a denega la suspensión in e esada".
La impo ancia de es a decisión en supues os como el de au os se en-
cuen a en ín ima y di ec a elación con el en endimien o del concep o de
"pena cumplida inindul able" que se asuma. En e ec o:
— Si se en iende que la ejecución de la pena equipa a a és a con una "pe-
na cumplida" y, po ello, "inindul able", la decisión de no suspende , y la sub-
siguien e ejecución de la pena, implica necesa iamen e la imposibilidad de in-
dul o pos e io de la sepa ación del ca go. De es e modo, la posibilidad de in-
dul o de la sepa ación del ca go pasa ía necesa iamen e po la suspensión (o
po una inmedia a esolución de la solici ud de indul o que sob e inie a an-
es de la ejecución de la condena). Es a es la in e p e ación que se de i a del
Au o del T ibunal Sup emo de ejecución pa cial del indul o, si bien hay que
cons a a que la conside ación de que "su ejecución no us a ía la inalidad
pe seguida con la solici ud de indul o" a oja la duda de si és a ue su in e -
p e ación desde un p ime momen o.
25
Posición de endida en el In o me del Minis e io Fiscal p e io al indul o y po el P o . GIM-
BERNART, en su a ículo
Signi icado de la "pena cumplida" en la ley de indul o,
publicado en el dia-
' io EL MUNDO, de 13 de diciemb e de 2000.
220
221
JUR ISPRUDe el l
Comen a ios de Ju isp udencia
— Po el con a io, de epu a se que la ejecución de la pena de sepa a-
ción no es óbice pa a el pos e io indul o, con la consiguien e eposición del
Magis ado en su condición, la concesión o no de la suspensión pie de g an
pa e de su ascendencia, que se p oyec a ía sólo sob e el iempo que medie
en e la ejecución y el indul o.
De cualquie o ma, se hace p eciso di imi si el a . 32 LI p ohibe en o-
do caso la suspensión —sal o pa a la pena de mue e, po lo demás, expulsa-
da de ini i amen e de nues o De echo en 1995— o bien es ablece una egla
gene al, que puede conoce de excepciones.
En apoyo de la imp ocedencia de la suspensión mili a el eno li e al del
p ecep o, que no admi e más excepción que la pena de mue e. Se a a ía de
una opción lib e del legislado que bien pudo p e e o os supues os de sus-
pensión, e e idos a la ejecución de penas imposibles de epa a (como,
y. g .,
las penas p i a i as de libe ad cumplidas an es de un e en ual indul o) y no
lo hizo.
A a o de la suspensión pa ece ía juga el ca ác e i epa able de algu-
nas penas, ya que de no concede se su suspensión, se imposibili a ía el pos e-
io indul o pos e io (máxime si se op a po un en endimien o es ic o del
concep o de "pena cumplida", que aba que ambién, p. ej., la sepa ación del
ca go). A ala ía asimismo es a in e p e ación el da o de que el T ibunal Cons-
i ucional, en su ju isp udencia en ma e ia de suspensión de la ejecución de
condenas an e la in e posición de ecu so de ampa o, iene econociendo
que la egla en supues os de pena p i a i a de libe ad es la suspensión, y la no
suspensión la excepción
26
.
¿Qué ha de p e alece ? ¿La necesidad de no condiciona la libe ad ab-
solu a del Gobie no de indul a cualquie pena, y el in e és del condenado
po no inicia o p osegui el cumplimien o de la condena has a an o no se e-
suel a la pe ición de indul o; o el p incipio de que oda pena ha de cumpli -
26
El TC ha a i mado que la suspensión del allo condena o io penal es p oceden e cuando
pueda ocasiona al ecu en e pe juicios i epa ables que hagan pe de al ampa o su inalidad,
como el caso de las penas de p isión, si bien no se a a de un c i e io absolu o, pues ambién ha
de a ende se además a o as ci cuns ancias, como son las ela i as a la g a edad y na u aleza de
los hechos enjuiciados y el bien ju ídico p o egido, su ascendencia social, la du ación de la pe-
na impues a y el iempo que es e de cumplimien o de la misma, el iesgo de sus acción de la ac-
ción de la jus icia y la posible desp o ección de las íc imas" (po odos, ATC 200/1999, de 22 de
julio, FFJJ 1' y 2')
se desde que se o dena su ejecución has a que se eje ci e, en su caso, el de e-
cho de g acia? Desde luego, no cabe una posición sin ma iz alguno, pues no
puede ob ia se la p opia p e isión legal de suspensión de la pena de mue e.
Aho a bien, ue a de es e supues o, c eemos que la le a del a . 32 LI aslu-
ce un p incipio elemen al: la excepcionalidad del indul o. Téngase en cuen a
que exis e una sus ancial di e encia en e la suspensión cuando aún exis e una
ía judicial abie a —ya sea an e los T ibunales penales o an e el T ibunal
Cons i ucional a a és del ecu so de ampa o— y la suspensión de la conde-
na po azón del indul o solici ado. En el p ime supues o es á en juego nada
menos que la u ela judicial e ec i a; es o es, aún se man iene el deba e ju í-
dico ace ca de la p ocedencia de la condena, a esol e po el T ibunal ape-
lado o po el T ibunal Cons i ucional. Po el con a io, en el caso del indul o,
el condenado ya lo ha sido po sen encia i me, y lo que eje ci a el Gobie no
no es una e isión de la legalidad de una decisión penal, sino un de echo g a-
ciable. En o os é minos, mien as que en el p ime caso la ejecución de la
sen encia con o e ida pod ía da o igen a una si uación de injus icia i epa-
able si el ecu so inalmen e es es imado; en el segundo, el cumplimien o de
una condena legalmen e impues a no conlle a ía inicuidad alguna, y la libe-
ación de la condena es an e como consecuencia de un e en ual indul o no
end ía luga en ningún caso po azones de legalidad, sino de pu a opo u-
nidad. En de ini i a, e isión judicial de sen encias ilegales e indul o gube -
na i o de condenas legales son concep os an di e sos que implican unas con-
side aciones adicalmen e di e en es en ma e ia de suspensión.
2. El con ol judicial del eje cicio del de echo de g acia
A) Pa áme os del con ol
El T ibunal Cons i ucional ha cali icado la concesión del indul o como
una po es ad esencialmen e disc ecional, y en g an medida exen a del con ol
ju isdiccional, po cons i ui su núcleo deciso io el eje cicio de una p e oga-
i a de g acia cuya concesión se unda en mo i os de simple opo unidad y pa-
a cuya ap eciación el Gobie no
"dispone de un amplio ma gen de disc ecionalidad (...) sin que es as deci-
siones sean iscalizables sus ancialmen e po pa e de los ó ganos ju isdic-
cionales" (AATC 360/1990, de 5 de oc ub e —F J. 4
2
y 5
2
—, y 278/1997, de
16 de julio —F J. único—, la cu si a es nues a).
La po es ad de indul o pa ece queda asimilada, así, a la ca ego ía del "ac-
o polí ico o de Gobie no", al menos desde la pe spec i a del limi ado con ol
222
223
JURI5PPUDe 1C117
Comen a ios de Ju isp udencia
La o undidad de es as a i maciones enga za con una línea ju isp udencial
del p opio T ibunal de Con lic os que iene in e p e ando ex ensi amen e los
p ecep os de la LO 2/1987 pa a albe ga en su ámbi o los supues os en que la
ac uación de una de las pa es en con lic o us a o condiciona sensiblemen e
la posible ac uación de la o a. En palab as de la sen encia comen ada,
"La ju isp udencia del T ibunal de Con lic os iene econociendo que la in-
asión en la es e a de las compe encias de la Adminis ación puede p odu-
ci se, y debe se co egida, siemp e que los T ibunales se a oguen acul a-
des cuyo eje cicio se halla ese ado a la misma, y que la Adminis ación ie-
ne la obligación de ei indica y conse a aunque no eclame ma e ial-
men e el conocimien o de las ac uaciones judiciales. Así se ha decla ado en
mul i ud de esoluciones, algunas de las cuales apa ecen ci adas en el e-
que imien o del Minis e io de Jus icia (25 de junio de 1.996) o en el ámi-
e de alegaciones a que se e ie e el a ículo 14 de la LCJ (29 de junio, 7 de
julio y 14 de diciemb e de 1.995), sin pe juicio de la exis encia de o as o-
da ía pos e io es (30 de oc ub e de 1.998 y 20 de oc ub e de 2.000) en las
que se man iene la misma doc ina: que la in e p e ación conjun a de los a -
ículos 4
2
y 5
2
de la LCJ ha de lle a nos a la conclusión de que la inalidad
pe seguible con el plan eamien o de un con lic o de es a na u aleza no se
ago a con la indicación del ámbi o compe encia) in adido, sino que se ex-
iende a la de ensa y conse ación del mismo en la medida en que apa ezca
desconocido o menoscabado.
Y se á ambién de ci a la STC 234/2000
—F J. 5
2
—
que amplía el concep o
del con lic o ex endiéndolo a los supues os en el que un ó gano "ha us-
ado el eje cicio de una a ibución" que o o conside a como p opia. Es a
es la alegación que aquí se hace y que jus i ica la exis encia del con lic o, in-
dependien emen e de que al us ación sea o no co ec a —és a es aquí la
cues ión de ondo—. Ello excluye la cali icación de es e con lic o como in-
aju isdiccional, pues la us ación se liga a la decisión del T ibunal sen-
enciado eje ciendo las compe encias que de i an del a ículo 31 de la Ley
del Indul o" (F J. 2').
Una ez desca adas las objeciones compe enciales, el T ibunal de Con-
lic os, en los Fundamen os Ju ídicos e ce o al sex o, despliega su a gumen-
ación sob e el ondo del asun o.
Comienza el T ibunal po admi i la compe encia judicial pa a e ec ua
"un cie o con ol" de los indul os o o gados po el Gobie no. Como puede
no a se la exp esión es aga. En ealidad, el T ibunal dis ingue en e lo que
pa ecen epu a se dos posibles o mas de con ol: uno más in enso, po pa e
de la ju isdicción con encioso-adminis a i a; y o o más limi ado, a e ec ua
po el T ibunal sen enciado .
La compe encia de la ju isdicción con encioso-adminis a i a se apoya en
los a s. 106.1 CE y 1 y 2 a) de la Ley 29/1998, de la Ju isdicción Con encioso-
adminis a i a, en an o que ga an e del espe o del p incipio de legalidad
has a allá donde es posible un con ol ju ídico que "no puede p e ende ex-
ende se a la mo i ación disc ecional que cons i uye la esencia del pe dón".
En el ámbi o del con encioso se asegu a ía la igencia de los p incipios de ins-
ancia de pa e, audiencia del Gobie no y del condenado. No obs an e, no
acla a la Sen encia como pod ía sal a se la impo an e di icul ad pa a de e -
mina los suje os legi imados pa a ecu i un indul o a la que an es nos he-
mos e e ido.
Pese a que el T ibunal de Con lic os pa ece a ibui una compe encia "na-
u al" al o den con encioso-adminis a i o, admi e igualmen e que el T ibunal
sen enciado puede eje ce un con ol de la aplicación del indul o. Aho a
bien, la in e p e ación lle ada a cabo po el T ibunal sen enciado en es e ca-
so del alcance de sus acul ades de con ol se cali ica de "excesi amen e am-
plia". Pa a el T ibunal de Con lic os, no es aquí de aplicación el a . 6 LOPJ,
según el cual "los Jueces y T ibunales no aplica án los eglamen os o cualquie
o a disposición con a ios a la Cons i ución, a la ley o al p incipio de je a -
quía no ma i a", pues se e ie e a no mas
y
no a ac os como son los indul os.
No cabe undamen a , pues, en ese p ecep o, una acul ad gene al de con ol
de legalidad de los mismos. La
a io
de la ac uación del T ibunal sen enciado
no se ía an o ins au a un con ol úl imo de legalidad, cuan o hace isible
an e la sociedad que el indul o iene ejecu ado po el p opio T ibunal que im-
puso la pena, de o ma que se isualice su au o idad pa a condena y, conse-
cuen emen e, pa a eximi de la pena. En cualquie caso, el T ibunal de Con-
lic os con inúa mo iéndose en la cue da loja del ela i ismo, y así, añade que
"pese a odo ello es innegable que, a endiendo an o al p incipio de legali-
dad como al de o icialidad ca ac e ís ico de la unción a ibuida al T ibunal
de esa ju isdicción con elación a la ejecución de la sen encia —a ículo
117.3 de la Cons i ución— en la que incide el indul o, el admi i que pue-
da eje ce un con ol de la aplicación del mismo en de e minados y con-
c e os supues os, en los que se haya p oducido una mani ies a ulne ación
de la legalidad".
Apa ece aquí un é mino, el de lo "mani ies o", que a nues o juicio, ca-
ece de lógica ju ídica. Lo "mani ies o" se emplea, en nues o De echo, como
medida del con ol que eje cen unos T ibunales sob e o os (así, el T ibunal
Sup emo en casación, sob e de e minados aspec os, como la alo ación de la
p ueba, o el T ibunal Cons i ucional en su análisis de con o midad de las e-
soluciones judiciales con el p incipio de u ela judicial e ec i a). Es deci , no
236
237
JUPI5PPUDe ICIFI
Comen a ios de Ju isp udencia
se decla a la discon o midad con el De echo de las esoluciones ya adop adas
del T ibunal de ins ancia sal o en casos de e o pa en e o mani ies o en la in-
e p e ación legal. También, desde o a pe spec i a, puede cons i ui un pa-
áme o de con ol judicial del eje cicio de acul ades disc ecionales po el
Gobie no o la Adminis ación, en lo que hace a la legalidad de las ap eciacio-
nes e ec uadas o de las opciones ealizadas.
Aho a bien, dis in o de ambos supues os es el juicio que ealiza el T i-
bunal compe en e pa a ello cuando analiza la legalidad de cualquie ac o ju-
ídico (en es e caso, el T ibunal sen enciado espec o al Dec e o de indul-
o). Al in e p e a concep os ju ídicos (en es e caso, el posible alcance del in-
dul o), no debe ceñi se a un con ol limi ado a lo mani ies o: indul a una pe-
na cumplida se á legal o no, pe o no puede se "mani ies amen e o no ma-
ni ies amen e ilegal". La noción de "pena cumplida" cons i uye un concep o
ju ídico cuyo alcance espec o del asun o que se le plan ee ha de in e p e a
el T ibunal sen enciado , y sólo él, que no admi e, pues, a ias in e p e acio-
nes odas ellas legales. Dicho de un modo más simple, si la in e p e ación e-
alizada po el Gobie no de al concep o implica una ulne ación de la legali-
dad —mani ies a o no— el T ibunal sen enciado no debe á ejecu a el in-
dul o; po el con a io, si el indul o es legal, debe á aplica lo. No caben, en
de ini i a, é minos in e medios (posibles ulne aciones de la legalidad no
mani ies as y, po ello, no con olables). El p incipio de legalidad se opone a
ello.
¿Cuál es, en onces, el sen ido de es a e e encia? El T ibunal de Con lic-
os se mue e en una no o ia inde inición y acaba ecu iendo a la in e p e a-
ción his ó ica del p oyec o de es a Ley decimonónica, pa a in e p e a que só-
lo cabe eje ce el con ol judicial espec o a algunas de las de e minaciones
legales que especí icamen e mencionan la iscalización judicial (en e las que
no es á el a . 4
LI) ,
lo que —po las azones que an es señalamos— esul a su-
mamen e discu ible. Pe o, en ealidad, pa ece con adeci se a si mismo cuan-
do, a englón seguido, a gumen a que la in e p e ación po el Gobie no del
alcance de su compe encia en elación con el lími e de la no "indul abilidad"
de las "penas cumplidas" a que se e ie e el a . 4 LI, no conlle a una "mani-
ies a in acción de la misma que habili e al T ibunal sen enciado pa a eje -
ce el con ol de legalidad en los é minos señalados an e io men e". Es deci ,
se a i ma a la ez que el a . 4 LI no pe mi e el con ol judicial; y que sí lo pe -
mi e, pe o sólo bajo el pa áme o de lo "mani ies o". Se incu e así, en nues-
a opinión, en dos e o es ju ídicos: nega la jus iciabilidad de odos los lími-
es incluidos en la
LI,
y limi a el posible con ol judicial a las in acciones ma-
ni ies as.
Todo ello se conec a, a la pos e, con un análisis de ondo sob e la legali-
dad del indul o, eje ciendo, en de ini i a, unas unciones "pa acasacionales" a
las que, en p incipio, no se ex iende su compe encia, algo de lo que es plena-
men e conscien e el T ibunal de Con lic os, y que se e leja en la apos illa in-
media a:
"Lo expues o implica, sin que ello suponga que es e T ibunal de Con lic os
e ise en modo alguno la in e p e ación que la Sala sen enciado a ha dado
al a ículo 4
9
de la Ley del Indul o, que ha de llega se a la conclusión de que
no es amos an e una mani ies a in acción de la misma que habili e al T i-
bunal sen enciado pa a eje ce el con ol de legalidad en los é minos se-
ñalados an e io men e." (FJ 5
9
)
Aún más cu ioso esul a que es a conclusión se enlaza di ec amen e, y sin
apa en e conexión lógica, con un enjuiciamien o de las ac uaciones judiciales
p eceden es, y, en conc e o, en la nega i a a la solici ud de suspensión, en la
que el T ibunal de Con lic os pa ece encon a mejo apoyo a su compe en-
cia. En e ec o, pues o que en ealidad no es compe en e pa a modi ica la in-
e p e ación del alcance del a . 4 LI, end á que si ua se, siguiendo al Minis-
e io Fiscal, en un momen o p e io, el de la denegación de la solici ud de sus-
pensión, que le pe mi i á, u ilizando la exp esión del p opio Minis e io Fiscal,
"desac i a " el Au o de ejecución pa cial sin llega a co egi (po al a de
compe encia pa a ello) la in e p e ación ealizada po el T ibunal Sup emo
del a . 4 LI que impide el ein eg o en la condición de Magis ado del con-
denado.
Al se icio de es e obje i o, el T ibunal de Con lic os en a iza la con a-
dicción en la que incu e el T ibunal sen enciado al a i ma que la ejecución
de la condena "no us a ía la inalidad pe seguida con la solici ud de indul-
o", y la in e p e ación pos e io sob e la imposibilidad de indul a la sepa a-
ción del ca go, p ecisamen e po habe se cumplido ya la pena. Viene a deci -
se que, al no suspende la ejecución, se hab ía condicionado y p ede e mina-
do el posible con enido disc ecional del indul o, in adiendo de es e modo la
compe encia del Gobie no.
Se ob ia así que el a . 32 LI p e é exp esamen e que la solici ud de in-
dul o no implica la suspensión de la ejecución. Y, de en ende se que se a a de
una doc ina gene alizable —algo que pa ece especialmen e necesa io en un
T ibunal como el de Con lic os, llamado a decidi sob e casos conc e os con
una unción p opedéu ica, de delimi ación del campo de ac uación judicial
y
adminis a i a— pa ece hab ía de segui se que oda solici ud de indul o hab ía
de suspende la ejecución de la pena (lo que implica ía, p. ej., que cualquie
238
239
Comen a ios de Ju isp udencia
JURISPRUIDe el l
ecluso hab ía de se exca celado en e an o se esuel e su solici ud), pues o
que, de lo con a io, el alcance del indul o siemp e es a ía cons eñido a la pe-
na no cumplida y, de es a o ma, la compe encia del Gobie no menoscabada.
A nues o juicio, la esolución del con lic o se basa, cie amen e, en un aná-
lisis del alcance del a . 4 LI. Tal ez la sen encia haya de lee se en e líneas, su-
pe ando la se ie de incohe encias ju ídicas que se de ec an en el azonamien o,
u o de un in en o de hui de la posible acha de exceso compe encial. Cabe
pensa que el T ibunal de Con lic os es ima que el a . 4 LI no impide indul a
penas cumplidas que po su na u aleza pe mi an deshace los e ec os de su eje-
cución, como la sepa ación del ca go. Al in e p e a lo de modo di e so, el T i-
bunal ejecu o hab ía desapode ado al Gobie no de una compe encia p opia,
como es la de e minación del alcance del indul o, lo que lle a ía al T ibunal de
Con lic os, en el eje cicio de sus a ibuciones, a es ablece el o den compe en-
cial ansg edido. En conclusión, es imamos que el T ibunal de Con lic os ha
a ado de compa ibiliza su a án de e i a posibles objeciones de al a de com-
pe encia pa a lle a a cabo un juicio de ondo e iso de la decisión p e ia del
T ibunal Sup emo, y su decisión de "desac i a " el Au o de ejecución pa cial del
T ibunal sen enciado , po en ende lo in asi o de las a ibuciones del Gobie -
no. Ello le ha lle ado a u iliza , en luga de u iliza un azonamien o más diá a-
no —que hubie a podido compa i se o no— una a gumen ación ágil, suma-
men e polémica, con impo an es allas lógicas, que sien a una doc ina a ies-
gada y de dudosa compa ibilidad con lo dispues o en la LI.
Finalmen e, unas líneas en o no a los e ec os de la Sen encia del T ibu-
'
nal de Con lic os. El Fundamen o ju ídico sex o en a a disce ni cuál es la si-
uación en que queda el condenado. La Sen encia no implica la anulación del
Au o del T ibunal Sup emo, pe o sí, en la p ác ica, su "desau o ización" o "de-.
sac i ación", pues queda achado de in aso de las compe encias del Gobie -
no al no p ocede a ejecu a el indul o en sus é minos. Es e dec e aba el ein-
eg o del S . Gómez de Liaño a la ca e a judicial. Aho a bien, queda una
cues ión pendien e: si ha de en ende se que el ein eg o es au omá ico, de
modo que el CGPJ sólo ha de p ocede a acusa ecibo del mismo; o, po el
con a io, si deben cumplimen a se an es del ein eg o las exigencias comu-
nes a los supues os de ehabili ación de Jueces y Magis ados p e is as en la
LOPJ, singula men e, a la cancelación p e ia de an eceden es penales y a la a-
lo ación del CGPJ, al y como es ablecen la LOPJ y el Código Penal
42
.
42
De acue do con el a . 380 LOPJ, la ehabili ación puede solici a se po aquél que pe dió la
condición de Magis ado ("Quienes hubie en pe dido la condición de Juez o Magis ado po cual-
quie a de las causas p e is as en los apa ados a), b), c) y d) del a ículo an e io , pod án solici a
Pa a el T ibunal de Con lic os, la cues ión sale del ámbi o na u al del in-
dul o pa a en a en el e eno de las consecuencias ju ídico-adminis a i as
del mismo. De es e modo, la ma e ia en a en las compe encias del Consejo
Gene al del Pode Judicial, que se á el llamado a p onuncia se.
"Así las cosas, y siendo indudable que el indul ado había pe dido la condi-
ción de magis ado a consecuencia de ejecución de sen encia penal, hay que
en ende que su eing eso en la ca e a judicial —p incipios la en es en los
a ículos 380 y siguien es de la Ley O gánica de 1 de julio de 1.985— ecla-
ma una decisión del Consejo Gene al del Pode Judicial que, ob iamen e, se-
á suscep ible de impugnación ju isdiccional po la ía adecuada". (FJ 6
2
)
El o o pa icula que susc ibie on dos Vocales Conseje os de Es ado se
opuso a la inclusión de es e undamen o ju ídico, es imando que, al no se
pa e el CGPJ en el con lic o, el T ibunal debe ía habe omi ido la e e encia
al mismo.
En cualquie caso, lo cie o es que pa ece e iden e que la cues ión hab á
de se di imida, ya que el indul ado ya ha mani es ado en di e sos medios de
comunicación su in e p e ación, según la cual el indul o ha ía innecesa io el
cumplimien o de las condiciones gene ales de la ehabili ación, en especial,
agua da los cinco años pa a la cancelación de an eceden es penales.
La ehabili ación po pa e del CGPJ se anuda en el a . 380 CP a los ca-
sos de pé dida de la condición de Magis ado p e is os en las le as a) a d) del
a . 379 LOPJ, ninguna de las cuales con empla la pé dida de la condición de
Magis ado po inhabili ación absolu a. ¿Hay que in e p e a que, al se el in-
dul o un mecanismo excepcional y único que pe mi e la ehabili ación en su
condición de Magis ado de un condenado po sen encia penal, la LOPJ ha
del Consejo Gene al del Pode Judicial su ehabili ación, una ez ob enida la es ablecida en el Có-
digo Penal, si p ocedie e."). Po su pa e, el a . 381 LOPJ, dispone la compe encia del CGPJ pa-
a concede la ehabili ación, " alo ando las ci cuns ancias de odo o den", lo que pa ece in o-
duci un elemen o de ap eciación ("1. La ehabili ación se concede á po el Consejo Gene al del
pode judicial, cuando se ac edi e el cese de ini i o o la inexis encia, en su caso, de la causa que
dio luga a la sepa ación, alo ando las ci cuns ancias de odo o den. 2. Si la ehabili ación se de-
nega e, no pod á inicia se nue o p ocedimien o pa a ob ene la en los es años siguien es, plazo
que se compu a á a pa i de la esolución denega o ia inicial del Consejo Gene al del Pode Ju-
dicial."). El a . 136 de la Ley O gánica 10/1995, de 23 de no iemb e, del Código Penal es able-
ce un plazo de cinco años pa a la cancelación de an eceden es en los casos de penas g a es, a con-
a desde el día siguien e a aquél en que queda ex inguida la pena. En el caso que analizamos pa-
ece que hab ía que en ende que el día a conside a es la echa del indul o, lo que implica ía
que se ía el 21 de diciemb e el día en que, bo ados los an eceden es penales, pod ía el S . Lia-
-
io solici a al CGPJ su eing eso.
240
241
Comen a ios de Ju isp udencia
JUP ISPRUDCIICI l
"ol idado" con empla lo, pe o ha de segui se en odo caso el mismo p ocedi-
mien o? ¿O bien que, en es os casos, la lib e de e minación po el Gobie no
del alcance del indul o implica ambién que la ecupe ación de la condición
de Magis ado se p oduce desde la ejecución del Dec e o de indul o, que ha
de se , sin más, ecepcionada po el CGPJ? Ambas pos u as pa ecen de endi-
bles". Sin emba go, c eemos que la segunda es la in e p e ación más cohe-
en e con la de endida po el T ibunal Sup emo que, como imos, es imó que
la pé dida de la condición de Magis ado po e ec o de condena penal no e-
quie e la incoación del p ocedimien o adminis a i o con emplado pa a o os
supues os de pé dida del ca go. En e ec o, cuando la pé dida del ca go de i a
de una sen encia penal, el p ocedimien o de ejecución o, en su caso, de e-
habili ación, no se encuen an egulados en la LOPJ po que el Legislado ha
sob een endido que es el p oceso penal el campo adecuado pa a la ejecución,
p oduciéndose és a de o ma au ónoma y po impe a i o legal.
V. CONCLUSIONES
Hace iempo que iene denunciándose desde di e sos sec o es el a lo a-
mien o de una p eocupan e y c ecien e endencia a la judicialización de la i-
da polí ica, que se ma e ializa en aslada a la sede judicial la depu ación de
los supues os de dudosa o espu ia u ilización del pode po pa e del Ejecu i-
o. Es e enómeno, que iene como e lejo la no menos p eocupan e poli iza-
ción de la jus icia, pa ece de ini i amen e implan ado como un modo habi ual
de hace polí ica, lo que ha acabado po si ua en el ojo del hu acán del de-
ba e polí ico al T ibunal de Con lic os de Ju isdicción. Cie amen e, es e ó -
gano se ha e igido en los úl imos años en una especie de á bi o ecu en e
pa a dilucida las cada ez más ecuen es con o e sias en e el Pode Judicial
y el Ejecu i o. Sob e odo desde el momen o en que el Ejecu i o pa ece c ee
que la ac uación de dicho ó gano, e es ida de oda la
auc o i as
y la
po es as
que le p opo ciona la Ley, puede aplaca auma ú gicamen e las consecuen-
cias ju ídicas y polí icas de los e eses que ecibe en sede judicial. Y ello pese
a que, como ha ad e ido la doc ina más cuali icada, o za has a es e ex e-
mo el empleo de es e mecanismo pueda pone se iamen e en pelig o "nues-
o sis ema de Jus icia y de con igu ación cons i ucional de los pode es del Es-
43
Pa a E. LINDE PANIAGUA, el indul o no ex ingue la esponsabilidad penal, que se da po
decla ada po el T ibunal compe en e, sino su e ec o. En conc e o, ello quie e deci que no su-
pone la desapa ición de e ec os como la insc ipción en el Regis o Cen al de Penados y Rebel-
des,
op. ci .,
pág. 170.
ado si se emplea ue a de los es echos lími es de ac uación pa a los que ue
concebido"
44
.
El caso Gómez de Liaño es buena p ueba de cómo puede llega a o za -
se la in e ención del T ibunal de Con lic os pa a in e cede en la esolución
de una con o e sia ju ídica de innegable as ondo polí ico, apelando a un
sis ema de esolución de con lic os ju isdiccionales que no es á des inado a di-
imi la cues ión de ondo sino a decidi simplemen e la i ula idad de una
compe encia con o e ida. A pesa de ello, puede a i ma se que los e ec os y
las consecuencias que se de i an de la sen encia del T ibunal de Con lic os en
el caso Gómez de Liaño bo dean los lími es que enma can el uncionamien o
del mecanismo de esolución con lic os ju isdiccionales.
En p ime luga po que el allo as oca la mecánica de la suspensión de
la ejecu o iedad de las condenas. En e ec o, habida cuen a que el T ibunal de
Con lic os no puede conclui que el T ibunal Sup emo ha eje cido co ec a-
men e su unción aplicado a del indul o en el ma co de la Ley de indul o, ni
que ha in e p e ado ce e amen e los lími es legales a la acul ad de indul a
del Gobie no (po que eso desba a a ía la posibilidad misma del con lic o), se
e o zado a si ua se en un momen o p ocesal an e io al Au o del T ibunal
Sup emo de aplicación del indul o, pa a de ec a allí una in omisión del T i-
bunal Sup emo (la decisión de no suspende la aplicación de la sen encia con-
dena o ia an e la solici ud de indul o cu sada po el condenado), que condi-
cionó es ic i amen e la acul ad del Gobie no de indul a la pena acceso ia
de inhabili ación especial impues a al S . Gómez de Liaño. Al inal, y pese a
no deci lo exp esamen e, lo que la e en la decisión del T ibunal de Con lic os
es la in ención de epa a la inde ensión que supues amen e de i a de la de-
cisión de no suspende la ejecución de la condena, en la medida en que esa
decisión pe mi ió la ejecución del allo y la consiguien e "inindul abilidad" de
la pena acceso ia po se pena ya cumplida (a . 4 de la
LI).
Con ello se al e-
a g a emen e la na u aleza de la suspensión de los allos condena o ios, que
de excepcional pa ece con e i se aquí en egla gene al llamada a e i a que
la po es ad de indul o sea condicionada y que su ex ensión y alcance pueda
acaba dependiendo de un de alle an alea o io como la mayo o meno cele-
idad con que los T ibunales penales decidan ejecu a las condenas.
Jun o a ello, nos pa ece cie amen e discu ible la a i mación que el T i-
bunal de Con lic os hace del alcance del con ol sob e los indul os que co-
44
LOZANO, B.
"El sis ema de con lic os ju isdiccionales, las ma e ias clasi icadas y el con ol judicial
ele la Adminis ación'REDA,
núm. 91, 1996, pág. 439.
242
243
JURI5PRUDe 1C111
Comen a ios de Ju isp udencia
esponde al T ibunal sen enciado . El con ol de los elemen os eglados de
la po es ad de indul a es un con ol de legalidad que no conoce ma ices en-
e lo que sea una ulne ación "mani ies a" o no. A i ma que sólo cabe el con-
ol en e a las in acciones mani ies as de la Ley es con a io al p incipio
cons i ucional de pleni ud del con ol judicial de la legalidad de la ac uación
adminis a i a. Máxime cuando, como hemos is o, esa unción judicial no es-
á ceñida a la me a comp obación del cumplimien o de los elemen os egla-
dos de la po es ad de indul a , sino que se ex iende (como lógica consecuen-
cia de la sujeción de la ac i idad adminis a i a a la "Ley y al De echo") a los
supues os de uso a bi a io de la misma (a . 9.3 CE). Y, ¿acaso no pudie a se-
pa a se lo i acional o mani ies amen e desp opo cionado de la decisión de
indul a a un juez condenado po deli o con inuado de p e a icación pa a
que pueda segui eje ciendo la a ea en cuyo desempeño come ió p ecisa-
men e el deli o, y ello con a el dic amen des a o able del T ibunal sen en-
ciado ? Sea o no sea así, lo cie o es que es a posibilidad hubie a me ecido si-
quie a se deba ida. Deba e que no puede se sus aído p e endiendo limi a
el con ol de legalidad que debe hace el T ibunal sen enciado al aplica los
indul os concedidos a los supues os de in acción "mani ies a" de la Ley.
Son muchas las pa icula idades y condicionan es que odeaban la eso-
lución de es e caso, an as que nos inclinamos a pensa que se a a de una de
esas decisiones de "caso único": el eno me peso del las e ex aju ídico que
a as a; la singula idad y excepcionalidad de la po es ad que da o igen al con-
lic o; el ines able equilib io que el o denamien o diseña en el eje cicio y el
con ol de la p e oga i a de g acia; la he menéu ica de una Ley decimonó-
nica que su ge en un con ex o polí ico, social y ju ídico bien dis in o al p e-
sen e; lo limi ado del mecanismo de esolución de con lic os, que ha de ce-
ñi s
i
e a la disquisición compe encial pe o cuyos e ec os acaban p i ando de la
ue za de cosa juzgada a una decisión judicial de ondo; e c. Todo ello no ha-
ce sino alimen a el p o undo desasosiego que p oduce la debilidad de la a -
gumen ación ju ídica empleada po el T ibunal de Con lic os pa a soluciona
el caso y que, al in y al cabo, nos obliga a e lexiona sob e la mejo a icula-
ción ju ídica de la p e oga i a de g acia.
En e ec o, p escindiendo de sus conno aciones ins i ucionales y de sus e-
miniscencias his ó icas, el encaje y la jus i icación que aún iene hoy la g acia
en nues o sis ema ju ídico pa ece adica en su ca ác e de ecu so excep-
cional y úl imo de jus icia ma e ial; un "mal meno " que el De echo necesi a-
ía pa a ga an iza que la jus icia o mal no acabe siendo injus icia en de e -
minados supues os lími e. La exis encia misma de es a p e oga i a, con inde-
pendencia de la o ma de eje cicio y el alcance con el que haya sido plasmada
en cada momen o his ó ico", pa ece p oba así que el De echo penal y peni-
encia io no es siemp e capaz de in eg a sus lagunas y sol en a sus con a-
dicciones in e nas, has a el pun o de necesi a una especia de cláusula de cie-
e, una ga an ía úl ima de jus icia ma e ializada en el de echo de g acia. Al
igual que la Cons i ución ha p ohibido la amnis ía y los indul os gene ales
(a . 66.i) po conside a los con a ios al conjun o de alo es y p incipios ju-
ídicos que la misma plasma, quizás ue a con enien e conside a que el pe -
eccionamien o del sis ema pasa po desca a ambién la ga an ía ex ema del
indul o pa icula (que supues amen e jus i ica su exis encia en azones de jus-
icia, pe o que, como la que p ac icaba el Cadí, se p es a a su u ilización in-
disc iminada e inicua) , siendo p e e ible a anza en la dimensión co ec i a
del De echo penal y peni encia io pa a que ese o denamien o pueda da me-
jo cabida a las exigencias de la jus icia ma e ial.
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Que desde luego no ha sido siemp e el que ac ualmen e iene en nues a Cons i ución, que
la cali ica de p e oga i a Real y, a la pos e, acaba con i iendo su eje cicio al Ejecu i o. Cabe e-
co da , po ejemplo, que el a . 102 de la Cons i ución epublicana de 1931, con una écnica o -
malmen e más aco de con el p incipio de di isión de pode es, a ibuía la po es ad de concede
indul os pa icula es, como egla gene al, al T ibunal Sup emo, que los "o o ga á (...) a p o-
pues a del T ibunal sen enciado , del Fiscal, de la Jun a de P isiones o a pe ición de pa e". De
hecho, es a p e isión supuso la de ogación áci a de la Ley de indul o de 1870, cuya igencia ue
es i uida po el Dec e o de 22 de ab il de 1938 que comen ábamos en la no a n
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