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El balance social en las sociedades cooperativas agrarias. Modelo general de aplicación

Ciruela Lorenzo, Antonio Manuel

Abstract

Las empresas no deben desarrollar sus actividades sin considerar los efectos personales, ambientales y sociales que provocan en la sociedad, al menos si quieren asegurarse su desarrollo y estabilidad a largo plazo. En los valores y principios cooperativos se pone de manifiesto de manera implícita el compromiso con estos elementos, teniendo muy en cuenta las expectativas y necesidades de las personas y la sociedad con las que se relacionan. En este sentido, una de las herramientas para gestionar este ámbito es el Balance Social, el cual se debe adaptar y ha de contener las características y circunstancias propias de cada tipo de empresa a la que se aplique, siendo el principal objetivo de este trabajo presentar un modelo general de Balance Social aplicable a las sociedades cooperativas agrarias.

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261 EL BALANCE SOCIAL EN LAS SOCIEDADES COOPERATIVAS AGRARIAS. MODELO GENERAL DE APLICACIÓN Antonio Manuel Ciruela Lorenzo RESUMEN Las empresas no deben desarrollar sus actividades sin considerar los efectos personales, ambientales y sociales que provocan en la sociedad, al menos si quieren asegurarse su desarrollo y estabilidad a largo plazo. En los valores y principios cooperativos se pone de manifiesto de manera implícita el compromiso con estos elementos, teniendo muy en cuenta las expectativas y necesidades de las personas y la sociedad con las que se relacionan. En este sentido, una de las herramientas para gestionar este ámbito es el Balance Social, el cual se debe adaptar y ha de contener las características y circunstancias propias de cada tipo de empresa a la que se aplique, siendo el principal objetivo de este trabajo presentar un modelo general de Balance Social aplicable a las sociedades cooperativas agrarias. PALABRAS CLAVES: Responsabilidad Social, Balance Social, Cooperativismo, Actividad agraria ABSTRACT Companies can´t develop his activity without considering personal, environmental and social effects that cause if they want to make sure their development and stability. In the values and principles of the cooperative organizations are present the commitment with these elements, considering the expectations and necessities of the people and the society to which they are related. In this sense, one of the main tools to manage properly it is the Social Balance which has to adapt and to contain the characteristics and own circumstances of each type of company to which it is applied, being the main objective of this work for displaying a general model of Social Balance applicable to the agrarian cooperative societies. KEY WORDS: Social Responsibility, Social Balance, Cooperative companies, Agrarian activity 1. LA CONSIDERACIÓN DEL ÁMBITO SOCIAL COMO REQUISITO PARA EL DESARROLLO La evolución de las condiciones del entorno empresarial y la necesidad de las organizaciones de adaptarse a las mismas han provocado una continua preocupación por el desarrollo de procesos y actividades que permitan mejorar la competitividad y eficiencia, lo que se ha traducido en reducciones de costes, innovación, mejora de la calidad, búsqueda de nuevos mercados, procesos de fusión, etc. Sin embargo, desde hace varios años, a esta situación hay que añadir nuevas variables relacionadas con la preocupación por los temas sociales y medioambientales, que provocan que la sociedad demande no sólo información económica sino también las repercusiones y consecuencias que las acciones empresariales tienen o van a tener en su propio bienestar y en el medioambiente que nos rodea. CITIES IN COMPETITION 262 Esta mayor preocupación ha sido respaldada de manera legal, y son cada vez más las reglamentaciones que velan por los derechos, la salud y el bienestar de la sociedad en general. Ante esta situación parece necesario para el desarrollo empresarial, no sólo la competitividad y la eficiencia desde un punto de vista económico, sino también prestar una especial atención al elemento humano y social presente en la actividad de cada empresa. Según la teoría de sistemas (Aguirre, Castillo y Tous, 2003), la empresa puede ser considerada como un conjunto de elementos dirigidos hacia un fin, y que interactúan entre sí mismos y con el entorno. Esta interacción supone responsabilidades con la sociedad, con el medio ambiente, con los elementos con los que se relaciona de manera más directa (proveedores, clientes, etc.) y, por supuesto, con las personas que conforman y constituyen la fuerza creadora e innovadora de las organizaciones. De esta forma podemos considerar la empresa como un sistema de producción con un objeto económico de creación de valor, utilidad y riqueza que puede conseguirse a corto plazo, pero también como un sistema de interacciones sociales internas y externas que bien gestionado garantiza su supervivencia y crecimiento. Es por ello por lo que hay que ubicar su objeto económico dentro de un contexto de desarrollo integral, asumiendo un compromiso hacia los miembros que la componen y el entorno que la rodea. Una idea parecida se puede encontrar en el Informe sobre Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, al establecer que el crecimiento económico es tan solo un medio para conseguir el fin del desarrollo humano (PNUD, 1996).  2. PRECISIONES CONCEPTUALES EN TORNO A LA RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL Lo comentado anteriormente gira en torno al concepto de Responsabilidad Social, concepto que comenzó a ser tenido en cuenta por las empresas hace casi 40 años y que se puede entender como la respuesta de las organizaciones a las expectativas de los sectores y agentes con los que interactúa. Relaciones que dan lugar a dos tipos de actuaciones: interna (satisfacción de las expectativas y objetivos de trabajadores y sus familiares) y externa (entorno social de las zonas de influencia) (Caravedo, 2000). Así es, la responsabilidad social engloba todas las relaciones contractuales, implícitas o explícitas, que la empresa tiene con aquellos colectivos con los que se relaciona, así como con la sociedad en general, tratando de maximizar el beneficio de todas las partes implicadas (Vaquero, 2003). De una manera más concreta, y para puntualizar su concepto, podemos establecer que una empresa es socialmente responsable cuando: • Sus productos y servicios contribuyen al bienestar de la sociedad • Las actividades son respetuosas con el medio ambiente • Su comportamiento va más allá del cumplimiento de la normativa vigente • Los directivos tienen un comportamiento ético con su personal • Son respetados los derechos y deberes de los trabajadores • Se fomenta el apoyo a los colectivos más desfavorecidas de las comunidades. En la tabla 1 se distingue entre los comportamientos de las empresas responsables y no responsables desde un punto de vista social. NOTES ON STRATEGY, PLANNING AND INTERNATIONALIZATION 263 No Responsabilidad Social Responsabilidad Social Finalidad Obtención de bienes y servicios Obtención de bienes y servicios considerando la forma y el coste social Recursos productivos El objeto de los recursos es ser usado Recursos son limitados y hay que conservarlos Decisiones internas Dirección único elemento de decisión Todo miembro de la organización puede colaborar Decisiones externas El mercado es el único que puede imponer su ley a la empresa Cualquier afectado por las acciones de la empresa debe influenciarla Objetivos Maximizar el beneficio o el valor actual de la empresa Varios objetivos no siempre conciliables ni sólo económicos Tabla 1: Empresas responsables y no responsables ( Elaboración propia a partir de Lara Bueno, 2003) En cualquier caso, la Responsabilidad Social ha de ser libremente aceptada, lo cual va a depender del pensamiento y valores de los dirigentes y socios de cada organización. Además, debe ser incluida en la estrategia, planificando y estableciendo sus objetivos como si de un asunto económico más se tratara, y no, presentándose como acciones aisladas e interesadas. En cuanto a su situación actual podemos destacar tres grandes programas internacionales para su promoción, como son el Pacto Mundial de las Naciones Unidas, el Libro Verde de la Unión Europea y las Directrices de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) para empresas multinacionales (Aguirre, Castillo y Tous, 2003), tratando todos éstos de dotar de una cierta homogeneidad al comportamiento socialmente responsable. Prueba de esta búsqueda de estandarización son los ejemplos presentados por los profesores Aguirre, Castillo y Tous (2003), los cuales hacen mención al catálogo SA 8000 (Responsabilidad Social 8000), que establece un conjunto de criterios auditables y un proceso independiente de auditoria para la protección de los derechos de los trabajadores y la producción ética de todos los bienes. Este catálogo está basado en la serie de normas ISO 9000 y es una iniciativa de Responsabilidad Social Internacional (SAI), organización centrada en promover sistemas de evaluación y acreditación del comportamiento social y de la ciudadanía empresarial.46. Además, el sistema SA 8000 se inspira en diferentes normas internacionales como las adoptadas por la Organización Internacional del Trabajo, la Convención de las Naciones Unidas referente a los derechos del niño o la Declaración Universal de los Derechos Humanos. De esta manera analiza aspectos como el trabajo infantil, los trabajos forzados, la salud y seguridad, las compensaciones, el horario de trabajo, la discriminación, la disciplina, la libertad de asociación y el sistema de dirección (Ivankovich, M, 2004). Otro ejemplo de normalización es el “Certificado en sistema de gestión Ambiental” basado en las normas ISO 14001, que establece los estándares que debe seguir cualquier tipo de empresa para seguir una política de respeto medioambiental47 Una de las iniciativas más destacadas relacionadas con la responsabilidad social es la del Global Reporting Initiative, realizada por la Coalición para las Economías Socialmente Responsables (CERES) y que se trata de un acuerdo internacional con visión a largo plazo que tiene por objeto elaborar y difundir la “Guía para la elaboración de Memorias de Sostenibilidad”, aplicable globalmente y de manera voluntaria por organizaciones 46 Más información en: http://www.forocalidad.com/anterior/SA8000.html, http://www.dnv.com/certification/index.asp 47 Mas información en: http://www.dnv.com/certification/managementsystems/environment/ISO14001.asp CITIES IN COMPETITION 264 que deseen informar sobre los aspectos económicos, medioambientales y sociales de su actividad (Aguirre, Castillo y Tous, 2003). No podemos olvidar la, ya antes mencionada, iniciativa de la Comisión Europea de elaboración del denominado Libro Verde (Comisión Europea, 2001) en el que trata de establecer un marco sobre la responsabilidad y los compromisos que deben asumir las empresas en el desarrollo de sus actividades. Asimismo, existen diversas organizaciones en Europa que están trabajando en la elaboración de indicadores sociales, de las que la más importante es AccountAbility48 (Instituto de Responsabilidad Social y Ética), el cual ha establecido la norma AA1000 de responsabilidad social para promover en las actividades cotidianas de las empresas este tipo de acciones. En lo que se refiere a España, no es una práctica desarrollada de manera habitual, aunque si que existen muchas empresas conscientes de la situación, tal y como presenta un estudio realizado por KPMG Consulting (Fernández, M, 2002). Concretamente, tan solo el 37% de las cien mayores empresas españolas incluye algún tipo de información al respecto en sus memorias financieras (Agbar, Endesa, Ericsson España, Gas Natural, Hidroeléctrica del Cantábrico, Iberdrola, Iberia, Renfe, Repsol, Telefónica, Unión FENOSA...), sin embargo, si que se detecta una tendencia creciente en la intención de gestionar y hacer publica la información, siendo los sectores con un mayor impacto ambiental los que parece más conscientes, como son el químico-sintético (100%), el farmacéutico (86%), el electrónico (84%), el automovilístico (73%) y el petrolero (58%).   3. EL BALANCE SOCIAL COMO HERRAMIENTA DE LA RESPONSABILIDAD SOCIAL. FUNCIONES ESENCIALES Y CONTENIDO El compromiso de asumir la responsabilidad social no es suficiente, sino que es necesaria su eficaz gestión, es decir, hacer realidad políticas y prácticas conscientes y dirigidas hacia la eficiencia. Para ello pueden utilizarse diferentes métodos y herramientas, entre los que se encuentra el denominado Balance Social, elemento que, aunque existen antecedentes del mismo de hace más de 50 años, se trata de un sistema informativo que da respuesta a las actuales necesidades que plantea la gestión social de la empresa. El Balance Social hace referencia al conjunto de técnicas, modelos, sistemas y procedimientos tendentes a evaluar, medir y contrastar la situación de la empresa en el ámbito de la eficiencia social (Aguirre, Castillo, Tous, 2003). Parecidas palabras le dedica Nevado (1999), al considerarlo como un instrumento de gestión para planear, organizar, dirigir, registrar, controlar y evaluar, en términos cuantitativos y cualitativos, la gestión social en un periodo determinado, y en el que deben aparecer indicadores económicos, humanos y sociales relacionados con el entorno y los grupos internos y externos con los que la empresa se relaciona. Fernández (2004) lo vincula directamente a la responsabilidad social, y lo describe como una herramienta de gestión empresarial que permite evaluar cuantitativa y cualitativamente el cumplimiento de la responsabilidad social de la empresa en términos de activos y pasivos sociales en sus áreas interna y externa, durante un período determinado y frente a metas de desempeño definidas y aceptadas previamente. De esta forma el Balance Social se configura como un elemento de diagnóstico, evaluación, planificación, comunicación y control, permitiendo el establecimiento de unos objetivos sociales y una mejor gestión de los aspectos internos y externos derivados de su actividad, que redundará en un mayor bienestar para la sociedad y en un incremento de la rentabilidad del negocio a medio y largo plazo. En definitiva ante la necesidad de conjugar los ámbitos ambiental, social y económico, el balance social ofrece indicadores y valores que son 48 www.AccountAbility.org.uk NOTES ON STRATEGY, PLANNING AND INTERNATIONALIZATION 265 capaces de medir la actividad desarrollada, lo cual va asegurar una mejor gestión y unos beneficios no sólo para la empresa sino para la comunidad o sociedad en la que opera. En cuanto a las funciones que permite desarrollar se pueden destacar las siguientes: • Planificación: su metodología permite el establecimiento de objetivos (diagnóstico inicial, planes, programas, presupuesto...) y la verificación del cumplimento de los mismos en un periodo determinado. Además puede suponer una mayor eficiencia si se incorpora al proceso de planificación estratégica y operacional de la empresa. • Información: supone una fuente de información de doble sentido en cuanto a los resultados sociales con sectores relacionados con la empresa, justificando su actuación y consiguiendo una mayor valoración y reconocimiento de éstos. • Legalidad: permite el efectivo cumplimiento de las normas, reglas y leyes establecidas en cuanto a los aspectos sociales y humanos relacionados con la actividad de la empresa • Toma de decisiones: supone una herramienta muy útil para la correcta toma de decisiones, permitiendo el análisis simultáneo de información social y económica. • Cuantificación: permite evaluar en términos de costes e ingresos los resultados de los programas sociales. • Relaciones: permite la mejora de las negociaciones y el fomento de la interacción con los distintos sectores con los que la empresa se relaciona externa e internamente. • Actualización: permite conocer la situación real de la empresa y la adaptación de sus políticas y programas sociales a las circunstancias existentes en cada momento en el entorno. • Comparación: pone de manifiesto la situación social en un momento determinado y la evolución esperada a través del tiempo, facilitando, además, la comparación entre distintas entidades y situaciones. • Motivación: supone un elemento de estímulo para los agentes relacionados con la empresa tanto interna como externamente. Ampliando el planteamiento establecido por López y Nevado (1999), el Balance Social contendrá, en términos generales, los siguientes elementos: • Factores principales a analizar, es decir, aquellos sobre los que hay que prestar una mayor atención a su evolución y control. • Marcadores cualitativos y cuantitativos de los aspectos a analizar • Desviaciones positivas o negativas más significativas. • Información sobre los aspectos del entorno que afecten, de manera más concreta, a las distintas funciones de la empresa. • Posibles acciones correctoras para hacer frente a las desviaciones negativas y apoyar los puntos fuertes. Más concretamente, y aunque su contenido variará en función del tipo de empresa y sector en el que se desarrolle la actividad (Cedis), la información debe girar en torno a las siguientes variables: medio ambiente, condiciones del lugar de trabajo derechos humanos, inversión social realizada en la comunidad, relación con el mercado y valores puestos en práctica en su actividad (OIT, 2001). En la tabla 4 podemos observar, con un poco más de detalle, el contenido de algunas de estas variables: CITIES IN COMPETITION 266    Tabla 2. Variables a considerar en el Balance Social (Elaboración propia a partir de OIT, 2001)  En cuanto a los beneficios que, de manera general, supondría el desarrollo y gestión de una política de responsabilidad social mediante la utilización de esta herramienta, podemos destacar los siguientes: • Aumento del rendimiento económico y financiero al generar ventajas competitivas • Reducción de costes de producción por control y eficiencia en el uso de energía • Fomento de la innovación dirigida hacia productos, servicios y procesos con menos impacto • Aumento de la productividad y rendimiento del personal • Promoción de estándares para la realización de negocios transparentes y justos • Reducción de sanciones comerciales, campañas negativas o boicots • Cumplimiento y respeto de leyes nacionales e internacionales • Satisfacción de las preocupaciones sociales del consumidor • Mejora del bienestar y relaciones con la comunidad donde opera • Capacidad de atraer y retener a personal de calidad • Aumento en el compromiso, empeño y lealtad del personal existente • Mejora imagen y atracción de nuevos clientes, proveedores y accionistas • Integración de los valores corporativos y refuerzo de la misión  Medio Ambiente  Impactos ecológicos generados por la actividad, más allá de las iniciativas de conservación de energía y reciclaje promovidas por la Administración.  Derechos Humanos  Aplicación efectiva de los principios fundamentales de los derechos humanos, a las condiciones y situaciones laborales   Lugar de Trabajo  Conciencia, responsabilidad y respeto de las necesidades de los empleados, estableciendo políticas que impacten positivamente en la vida profesional y personal de los mismos (compensación, desarrollo humano y profesional, etc.)  Inversión Social Comunitaria  Actuación proactiva y estratégica en cuanto a la resolución de los problemas existentes en las sociedades en las que operan  Mercado   Lealtad, confianza, integridad, honestidad y transparencia en lo que se refiere a la fabricación de los productos y a la información suministrada sobre los mismos  Valores y Ética Asunción y aplicación en su actividad y objetivos de normas y valores morales (honestidad, justicia, respeto...), además de la normativa legal NOTES ON STRATEGY, PLANNING AND INTERNATIONALIZATION 267 4. LAS SOCIEDADES COOPERATIVAS AGRARIAS Y LA GESTIÓN SOCIAL. LA CONVENIENCIA DEL BALANCE SOCIAL Según la Alianza Cooperativa Internacional (ACI, 1996), una cooperativa es “una asociación autónoma de personas que se unen voluntariamente para satisfacer sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes por medio de una empresa de propiedad conjunta democráticamente gestionada”. Por su parte, la Ley 2/1999 de Sociedades Cooperativas andaluzas en su artículo 152 define a las sociedades cooperativas agrarias como “aquellas que asocian a personas físicas o jurídicas, titulares de algún derecho que lleve aparejado el uso o disfrute de explotaciones agrícolas, forestales o ganaderas y tengan por objeto la prestación de suministros y servicios y la realización de operaciones encaminadas al mejoramiento económico y técnico de las explotaciones de sus socios”. En ambas definiciones se observan dos claros componentes que delimitan el objeto y razón de ser de este tipo de empresas; por un lado, el económico o empresarial y, por otro, el social, constituido por una asociación de personas y la satisfacción de sus necesidades. Del primero se ocupan toda una serie de herramientas financieras y la contabilidad tradicional, sin embargo, sería lógico que el componente social también fuese gestionado eficientemente para conseguir su máximo desarrollo. En la actualidad, y como hemos analizado en los epígrafes anteriores, para obtener una visión de conjunto de la actividad es necesario tener en cuenta las dimensiones económica y social, las cuales se entrelazan continuamente. Y aunque esto puede ser aplicado a cualquier tipo de empresa, en el caso de las cooperativas, el no hacerlo iría en contra de su propia identidad y filosofía. En éstas la interrelación con el medio es muy estrecha, estableciéndose en sus objetivos y principios, entre otros, los ideales de apoyo al desarrollo de sus socios y de la comunidad en la que se desenvuelven. De esta forma podemos decir que las cooperativas presentan, de manera intrínseca, la necesidad de gestionar su responsabilidad social, aunque es necesario hacerlo convenientemente. Así es, en palabras de Ignacio Ramonet (CIDEC, 2003) las cooperativas deben recordar que el compromiso con la comunidad es un principio sagrado del movimiento, el cual no sólo piensa en sí mismo sino en todo lo bueno que puede procurarle a la colectividad local o regional. Continua argumentando que la estrecha relación que debe existir entre los miembros de la cooperativa es una riqueza capital que no debe perderse. En el caso concreto de las cooperativas agrarias, observamos como sus fines principales son motivar a los productores para que se organicen y unan sus esfuerzos y recursos para la defensa y representación conjunta de sus intereses, tratando de garantizar la supervivencia y desarrollo de las zonas rurales. No gestionar y controlar la consecución de dichos objetivos sería no cumplir la verdadera finalidad de estas organizaciones. En otras palabras, la información económico-financiera con que cuentan las cooperativas agrarias para el cumplimiento de sus fines es muy importante, pero insuficiente, ya que los objetivos económicos se relacionan de forma natural con los sociales (Geba y Fernández, 2001). Más concretamente, en los principios que inspiran el comportamiento cooperativo (ACI, 1996), se observa una clara orientación hacia la persona y la sociedad o colectivos con los que se relaciona (apertura sin discriminación a todos los que sean capaces de utilizar sus servicios, gestión democrática, contribución económica equitativa, formación al socio, información a la sociedad de su actividad y búsqueda del desarrollo sostenible de las comunidades). De esta forma, con la aplicación y utilización del Balance Social, las cooperativas agrarias van a poder legitimizar dichas funciones y objetivos, descubriendo si su actividad esta inspirada realmente en los principios cooperativos y garantizando, entre otras cosas, su autenticidad e identidad. Otra razón por la que resulta especialmente conveniente la utilización del Balance Social por parte de este tipo de empresa es que, en la mayoría de los casos, poseen una capacidad muy alta de incidencia en el entorno donde están ubicadas, contribuyendo de forma notable a su desarrollo. Demasiada responsabilidad que demanda una eficaz gestión de dichos aspectos. CITIES IN COMPETITION 268 Por otra parte, destacar el hecho de que, en demasiadas ocasiones, la gestión por parte de la figura directiva presenta una difícil situación, acompañada de la poca implicación y compromiso de sus socios, lo que les obliga a desarrollar posturas conservadoras infructuosas. En este sentido, y bajo la necesidad de profesionalizar la administración de éstas empresas, la utilización de nuevas herramientas de gestión, como es el caso del Balance Social, puede contribuir positivamente al desarrollo empresarial cooperativo. Todas estas razones apuntan al Balance Social como algo muy conveniente, idea que respaldan muchas de las instituciones del movimiento cooperativo universal, como por ejemplo la Alianza Cooperativa Internacional y su proyecto de Balance Social, con el que trata de conseguir que todas las cooperativas apliquen e incorporen definitivamente este sistema en la elaboración de sus informes anuales (ACI). Esfuerzo que en el caso español ya ha incurrido en el ámbito legal; concretamente la Ley de Cooperativas de las Islas Baleares (16/04/2003), introduce, en su artículo 88, la regulación, en el caso de que los estatutos lo prevean, del balance social, argumentado que va a permitir la evaluación del cumplimiento de los objetivos fijados, la participación social, las colaboraciones con otras cooperativas, las aportaciones al entorno social y a la comunidad, así como el diagnóstico de las fortalezas y debilidades de la propia cooperativa. Como ejemplo concreto de balance social dirigido a empresas cooperativas, destacamos la iniciativa de la facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad de Mondragón y el Instituto de Cooperativismo (LANKI) que establecen un modelo para las cooperativas de Mondragón (Agirre, 2001), con el análisis de aspectos como los riesgos laborales, la integración del socio, incorporación de la mujer, etc. O el modelo desarrollado por HISPACOOP49, el cual está compuesto de los siguientes ámbitos de actuación: • Cuenta de valor añadido, la cual indica la generación del valor añadido bruto en cada ejercicio y su reparto entre los diferentes agentes sociales. • Indicadores sociales relativos a sus principales ámbitos de actuación (clientes, socios, entorno social, innovación, etc.). • Informe social, el cual de forma literaria describe y analiza las actividades sociales que la cooperativa planteó para el ejercicio. 5. APLICACIÓN DEL BALANCE SOCIAL AL CASO DE LAS SOCIEDADES COOPERATIVAS AGRARIAS Habiendo hecho referencia a la necesidad de las cooperativas, y más concretamente de las agrarias, de gestionar su responsabilidad social, así como la conveniencia de confeccionar el balance social, vamos a desarrollar un modelo general aplicable a éstas empresas, aunque partiendo de la base del carácter contingente que presenta, debiendo confeccionarse en función de las características internas y externas existentes en cada organización.  5.1. METODOLOGÍA GENERAL DE APLICACIÓN Uno de los aspectos esenciales del éxito del Balance Social corresponde a su proceso de implantación. En este sentido hemos establecido para el caso concreto de las sociedades cooperativas agrarias una metodología general que consta de las fases presentadas en la figura 1. 49 Asociación que agrupa y coordina a las cooperativas de consumidores de España y las representa ante instituciones y foros nacionales e internacionales. www.hispacoop.es NOTES ON STRATEGY, PLANNING AND INTERNATIONALIZATION 269 Como se aprecia, en primer lugar, y como toma inicial de contacto, se mantendrán reuniones informales con los socios cooperativos, tratando de dar a conocer las características generales del proceso. A continuación, y de manera formal, se organizará una Asamblea general informativa en la que se establecerán las necesidades, objetivos y beneficios de la implantación, así como los responsables y/o artífices de su desarrollo, buscando para ello el consenso y la legitimación efectiva por parte de los socios. Se propone que la figura directiva intervenga activamente en dicho proceso, aportando esa imprescindible dosis de profesionalidad. En tercer lugar se procederá al análisis de la situación de la cooperativa en sus ámbitos interno y externo, teniendo en cuenta las circunstancias y características que afectan, desde un punto de vista social, al desempeño empresarial para a continuación definir el programa de trabajo a realizar, con especificación y distribución de los objetivos, actividades, fechas, responsables etc. Ya dentro de la fase de ejecución se recogerá información procedente de diferentes fuentes y con diversos métodos (cuestionarios, informes contables, balances, actas de reuniones y asambleas, informes de otras entidades, etc.), filtrándola y analizándola. Ésta se utilizará para preparar y confeccionar el cuadro de Balance Social, el cual será presentado al Consejo de Administración para que evalúe y analice los resultados obtenidos, para finalmente hacer participe al socio mediante una nueva asamblea general informativa y a través de medios individuales, de las conclusiones y situación social de la empresa, dejando que éste plantee sus ideas y propuestas, las cuales servirán como retroalimentación para definir y establecer las acciones y metas para el próximo ejercicio. La línea vertical del grafico ocupada por los socios señala que es necesario otorgar libertad a éstos, así como a los órganos consultivos específicos para que aporten sus ideas y comentarios a lo largo del proceso, el cual debe estar marcado por la comunicación y la transparencia. Con esto conseguiremos el enriquecimiento del sistema y Reuniones Informativas Asamblea Informativa Análisis Interno-Externo Plan de traba j o Cuadro de Balance E j ecución S O C I O S Presentación al Conse j o Conclusiones Asamblea Figura 1: Etapas implantación balance social cooperativo. Elaboración propia CITIES IN COMPETITION 276 Con la aplicación de este modelo de Balance Social, las sociedades cooperativas disponen de una herramienta para valorar y cuantificar la gestión social realizada en un periodo determinado, lo cual servirá, entre otras cosas, para justificar su existencia e identidad y tratar de hacer compatibles de manera eficiente, y tal como su filosofía propone, la consecución de unos objetivos de contenido económico con otros de contenido social en los que radican su verdadera razón de ser. BIBLIOGRAFÍA ACI (Alianza Cooperativa Internacional). Página Web www.ica.coop.org. ACI . Los principios cooperativos”. Edit. Dirección General de Cooperativas. 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