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Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as, ene o 2005
ISSN: 1885-3625
DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL.2005.i01.10
Mª Jesús Sole A eaga
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Mª Jesús Sole A eaga
Uni e sidad de Se illa
EL SUR, ESPACIO DEL RECUERDO, EN LA OBRA DE
CONCHA LAGOS
SOUTH, SPACE OF THE MEMORIES, IN THE WORK OF CONCHA LAGOS
Resumen:
El a amien o del espacio y del iempo son
i ales en la li e a u a, independien emen e
del géne o li e a io, la amplia p oducción de
Concha Lagos es es igo de ello, sob e odo
en sus e lexiones sob e el su . El obje i o de
es e es udio es analiza el papel del espacio
en el poema io de Concha Lagos ecogido en
la an ología p epa ada po Emilio Mi ó en
1976y su impo ancia a lo la go de los ex os.
Palab as cla es:
Concha Lagos, poema, iempo, espacio.
Abs ac :
Space and ime a e essen ial in li e a u e,
independen ly o he li e a y gende , and he
wide p oduc ion o Concha Lagos gi es signs
o i , abo e all on he e lec ions on he Sou h.
The aim o his s udy is o analyse he ole o
he space in he collec ion o poems o Concha
Lagos collec ed by Emilio Mi ó in 1976 and i s
impo ance in he ex s.
Key wo d:
Cincha Lagos, poem, ime, space.
El a amien o del espacio y sus unciones en la li e a u a han sido obje o de nume osos
y escla ecedo es es udios, en los que se ha pues o de mani ies o el impo an e papel
que juega no sólo como ma co, sino ambién como o ganizado y es uc u an e ex ual.
Es os aspec os han sido ampliamen e abo dados desde la enomenología poé ica, desde
la na a ología; y ac ualmen e en la o mulación de la eo ía del emplazamien o. Es as
son las conside aciones que oma emos como pun o de pa ida en nues o análisis de
la p esencia del Su en la ob a de la au o a andaluza Cocha Lagos.
La ac i idad de la Asociación Andaluza de Semió ica a lo la go de es os años ha
p opiciado la publicación de muchos abajos en los que ha sido cons an e la e lexión
sob e el su , especialmen e sob e Andalucía, en an o que es e i o io del su , y la
cons ucción de la ealidad y la iden idad andaluza. En es e sen ido es muy signi ica i a
la apo ación de Juan An onio Be múdez ecogida en las ac as del VI Simposio, en la
que hacía un p o undo análisis del Su como espacio mí ico, conside ándolo como
un e i o io de lími es imp ecisos, que no se de inen exclusi amen e con un c i e io
geog á ico, sino en una elación de oposición con el no e:
F en e al No e p o isional y dis an e, siemp e incógni o y ajeno, ex año, el Su
queda ligado a lo e enal y, po ex ensión a lo i me, al o igen, al pasado; se
cons i uye así como un pun o de pa ida meno , peo , in e io , en la p og esión
median e la ida; pe o es o mismo lo hace pe du a como e e encia, como el
es imonio cons an e de una pé dida. (Be múdez, 2000:108)
El espacio, como a i ma Gilbe Du and, es un o ma “a p io i” de la imaginación
en la que las ca ego ías de la an ás ica se in eg an “dándole sus dimensiones
a ec i as: ele ación y dico omía ascenden e, in e sión y p o undidad ín ima y, po
úl imo, pode in ini o de epe ición.” Po an o es as dimensiones que con igu an el
espacio a ec an a los pun os ca dinales, a los que ambién se e ie e Du and ci ando
las di isiones geog á icas y an ás icas de o os au o es, que como la de Sous elle
son aplicables a o os espacios pues o que “mues a en p ime luga que el espacio
an ás ico se di ide en dos g andes e enos an agónicos: el es e, o ien e de la luz
enacien e y ic o iosa, opues o al Oes e, país del mis e io, del decli e. A su ez es os
e enos es án eduplicados po el No e, país del ío, de la gue a, de la mue e, y po
el país opical, ‘país de las espinas’” (Du and, 1982: 394).
De lo dicho has a el momen o podemos desp ende que así como se es ablece es a
elación de oposición en e no e y su o o gándose a cada e i o io unas ca ac e ís icas
y cualidades especí icas, con a ias en e ambos; el pensamien o humano a a és de
dis in as o mas, y conc e amen e de la li e a u a, que es el ámbi o que nos ocupa, se
ha enca gado de pe pe ua es a di isión esquemá ica, a menudo inco po ando nue os
asgos dis in i os a uno u o o. Muy lejos de la imagen a que ípica que nos o ecen
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Du and o Be múdez del su con espec o siemp e a su con a io, se si úa la isión que
del su codi ica on los iaje os omán icos y cuya igencia ha pe du ado.
Los au o es omán icos eu opeos no sólo ol ie on sus ojos hacia la adición li e a ia
española de la que oma on algunos emas ‘el homb e na u al’ o ‘el o ien alismo’, como
señala Guille mo Díaz-Plaja en su In oducción al es udio del oman icismo español,
sino que incluye on a España en sus eco idos como un des ino ebosan e de exo ismo
en el que los a ibu os del su , el país opical, y del es e, el o ien e, se mezclaban.
Emilio Temp ano ad ie e en su lib o España. La sel a de los ópicos, que la imagen
que nos o ecen es os iaje os es una imagen comple amen e desen ocada pues o
que pa a ellos “España e a solamen e Andalucía” y és a e a Andalucía pa a ellos:
La Andalucía que nos desc iben es os iaje os, po lo demás no e a demasiado eal, sino
e ec is a y abiga ada con mucho pin o esquismo y ‘coleu locale’ donde no podían
al a los bandole os de pa illa ancha y abuco, los gi anazos y gi anazas de mi ada
e ado a, danzas o ien ales y u ban es mo iscos, decadencia y ana ismo, can e jondo,
a aso, o e os sang ien os con pasiones de uego, muje es a do osas con la peine a
cla ada en el moño y el puñal en la liga, con abandis as…(Temp ano, 1988: 41)
En con aposición con es a imagen eple a de ipos olcló icos es e eo ipados que
pueblan la li e a u a de la época es á la que p esen an los poe as andaluces, que poco o
nada iene que e con la an e io , y se á la que más nos in e ese pues o que al e e i nos
a una poe a co dobesa a a emos de es ablece su inculación a es a segunda isión.
La idea del su puede se an a ia como au o es engamos en cuen a, pe o es di ícil
no ad e i el ono nos álgico y melancólico que ienen en común An onio Machado,
Luis Ce nuda, e c, en e a la exal ación de la belleza y el colo ido en la poesía de o os
como Fede ico Ga cía Lo ca.
Fe nando O iz en las palab as limina es que acompañan a una selección en la que
eúne algunos de sus ensayos ace ca de poe as andaluces, p es a especial a ención a la
huella que el des ie o ha dejado en ellos desde el oman icismo has a nues os días, ya
sea a causa del exilio, o de la emig ación po ci cuns ancias p opias; al mismo iempo
incide en la ambigua elación es ablecida en e es os au o es y su ie a, que p opicia la
e ocación de es a ie a que nunca les pe eneció y que esul a ‘i eal y an asmagó ica’;
y a i ma que no “es casual que el poe a en one su can o con oz elegiaca -en la que
con ecuencia la e el mismo hondo lamen o esignado de los can es del pueblo- o bien
p e ie a nega la ealidad po medio de an asías compensa o ias, c eando mundos
edénicos e i eales” (O iz, 1995: 20), apoyando es a hipó esis en un o igen común “la
ealidad insa is ac o ia de Andalucía”.
Es e es el caso de Concha Lagos, seudónimo con el que es conocida en los ambien es
li e a ios Concepción Gu ié ez To e o, nacida en Có doba en 1913 y pe enecien e
a la Real Academia de Có doba. Su in ancia y ju en ud anscu ie on en Andalucía,
sin emba go la mayo pa e de su ida anscu ió en Mad id y es e alejamien o de su
ie a deja una p o unda huella an o en su ida pe sonal como en su ob a li e a ia, a
la que ha emos una b e e e e encia.
Sin duda al examina la p oducción de Concha Lagos des aca su ex ensión y su
econocida calidad en odos los géne os. Su ob a en p osa comp ende los siguien es
í ulos: El pan ano (1954), Al su del ecue do (1955), La hija de Jai o (1963) y La ida
y o os sueños (1969). En sus na aciones las e e encias a su ie a son una cons an e,
en ellas el paisaje pe dido y año ado del su se ecupe a y se eesc ibe. También ealizó
algunas en a i as en el géne o d amá ico, p ueba de ello son las dos ob as de ea o
que publicó: Después del mediodía y Ha llegado una ca a.
Su labo li e a ia no se ciñe exclusi amen e a la publicación de sus lib os, du an e
años colabo ó in ensamen e con publicaciones españolas e hispanoame icanas. Desde
los años cincuen a pa icipó con Ra ael Millán en la e is a Ágo a, cuade nos de poesía
y pos e io men e en la con inuación de es a, Cuade nos de Ágo a. Ambos í ulos y
la colección del mismo nomb e, ue on pa e del mismo p oyec o que p e endía da
di usión a poe as españoles e hispanoame icanos. Colabo ó en homenajes y núme os
especiales de muchas e is as con poemas, p osas, y a ículos, en e es as publicaciones
des aca emos: Poesía española; G impola, pliego de poesía publicado a pa i de 1957
po el Aula de Cul u a de la Escuela Nacional de A es G á icas, ca ac e izado po
la p esencia de oces emeninas; la e is a Can alapied a, publicada en San ande
po Au elio G. Can alapie a; El Cobaya, edi ada en Á ila po el g upo “El Cobaya”;
en Rocamado , de Palencia; en el Pliego C í ico anexo a la e is a A chi um de la
Uni e sidad de O iedo, di igido po E. Ala cos y J. M. Ma ínez Cache o; y en
Hon ana , di igida po José M.ª Osuna y pa ocinada po el Ayun amien o de Cazalla.
Pe o en lo que más sob esale el quehace li e a io de Concha Lagos es en el géne o
lí ico, po la exp esi idad de su es ilo y po la e nu a con la que a on a las emá icas
del amo , la soledad, la ie a, la us ación, el iempo, la condición de muje como una
imposibilidad1, y ambién la e (en muchos poemas la au o a se di ige a Dios haciendo
de sus e sos una o ación). Aunque las décadas de los cincuen a y los sesen a se án las
más signi ica i as en su ayec o ia, su ob a poé ica la o man una ein ena de lib os
publicados en e 1954 y 1980: Balcón (1954), Los obs áculos (1955), El co azón cansado
(1957), La soledad de siemp e (1958), A oyo cla o (1958), Agua de Dios (1958), Luna
de ene o (1960), Campo abie o (1960), Tema undamen al (196l), Golpeando el silencio
1 Poemas como el con enido en Los obs áculos (1955) “Mi adme bien…”: … Yo quisie a undi me
en el ío de la ida / y a queando los b azos c ea puen es, / uni o illas; / sen i ues as pisadas en
des ile compac o. / No son iáis: ya sé que soy muje . O el con enido en El co azón cansado (1957)
“Elegía a las manos”: Tal ez po se muje se me uelan las manos /en busca de algo ágil y pequeño
/Pa a pode lo alza has a el egazo. / …a eces, nues as manos, po el ai e, / an eco ando ba cos
de papel / pa a el pasaje de los desalien os. ¡Cómo duelen las manos en la espe a! / Las manos no
descansan, / ahondan aguje os en el sueño, / siemp e buscando amo , cosas pe didas…
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(1961), Canciones desde la ba ca (1962), Pa a empeza (1963), Los anales (1966), Dia io
de un homb e (1970), El ce co (1971), La a en u a (1973), F agmen os en espi al desde
el pozo (1974), An ología (1976), Gó ico lo ido (del que se a anzaban algunos poemas
en An ología) y Po las amas (1980) con la que consiguió el P emio Ámbi o Li e a io.
En nues o análisis nos cen a emos únicamen e en su p oducción poé ica y
conc e amen e en la ecogida en la an ología p epa ada po Emilio Mi ó en 1976, en la
que o ece un amplio eco ido po la ob a de C. Lagos desde su p ime lib o Balcón,
has a Gó ico Flo ido. Ya desde el p incipio señalábamos que el espacio puede cumpli
una unción de ma co, pe o ambién es ecuen e que ac úe como es uc u an e y que
sea indisoluble de aquello que se cuen a; es o es lo que sucede a lo la go del poema io
en el que la p esencia del su es incues ionable aunque en algunos lib os como A oyo
cla o o Canciones desde la ba ca, es aún más pa en e.
De A oyo cla o son dos agmen os que nos da án una cla e impo an e pa a
ap ecia qué es el su pa a C. Lagos y cuál ese su conc e o que se encuen a en la
esencia de muchos poemas; ambos agmen os pe enecen a dos poemas que E. Mi o
(1976: 20) no an óloga pe o que ci a en la in oducción de su edición como dos ejemplos
en los que se pueden obse a el sueño, el ecue do y el amo como emas cons an es
y undamen ales en su ob a:
…aunque diga ya que siemp e
su o no e me da igual
golpeando es á el ecue do
como llu ia en el c is al.
C uzados nues os caminos
Como ba cos en el ma .
Tú umbo siemp e a u no e,
yo, hacia mi su a soña .
En ambos agmen os se plan ea la disyun i a no e – su , pa a decan a se en los
dos casos po el su , és a es la única opción álida pues aunque pa a el yo p o agonis a
sea indi e en e una u o a el ecue do le ins a a da una espues a en el p ime o, y en el
segundo el su es su des ino pues sólo allí iene cabida el sueño. El ecue do y el sueño
son los mo o es undamen ales de su c eación pues como dice E. Mi ó “memo ia y
sueño llenan la ida, colman el acío y le an an e iluminan la palab a poé ica”.
La palab a ecue do a siemp e unida al paisaje y nos emi e al pasado; o o
ejemplo de es e uso cons an e podemos encon a lo en un agmen o de o o poema
de A oyo Cla o: …”Po es e paisaje un día…”, / me g i aban los ecue dos. /Yo
haciendo po ol ida , / ellos siemp e emo iendo… (p. 69). Es a elación necesa ia
que se es ablece en e el espacio y el iempo puede explica se pe ec amen e con la
noción de c ono opo apo ada po M. Baj in: En el c ono opo a ís ico iene luga
la unión de los elemen os espaciales y empo ales en un odo in eligible y conc e o:
El iempo se condensa aquí, se comp ime, se con ie e en isible desde el pun o
de is a a ís ico; y el espacio, a su ez, se in ensi ica, pene a en el mo imien o
del iempo, del a gumen o, de la his o ia. Los elemen os de iempo se e elan en
el espacio, y el espacio es en endido y medido a a és del iempo. La in e sección
de las se ies y uniones de esos elemen os cons i uye la ca ac e ís ica del c ono opo
a ís ico. (Baj in, 1989: 237-238).
Sabemos que el espacio y el paisaje al que se e ie e C. Lagos es al del su , pe o
debemos conc e a más a qué luga es p ecisos, y a la ez a qué iempo; el iempo lo
hemos si uado en el pasado, po an o las e e encias al espacio nos emi en a aquellos
luga es de Andalucía que la au o a conoció y a los que sólo puede ol e a a és de la
memo ia. En es a idea de la indisolubilidad espacio empo al y en la ce eza de que el se
humano pe enece a unas de e minadas coo denadas espacio- empo ales se sus en a
la Teo ía del emplazamien o que a oja luz a es e pun o en el que nos encon amos:
Pe o esa es uc u a de emplazamien o no se limi a a ubica nos ex e namen e; no es algo
acciden al sino, p ecisamen e, el ma co, el ho izon e, el escena io desde el que se dibuja
lo esencial, pe o ya hecho nues o, o mando pa e de noso os. Es a emplazado es,
pues, ambién sen i se ins ados a da una espues a, un es imonio, en un de e minado
luga y iempo. (Vázquez Medel, 2000: 124)
El yo lí ico p o agonis a de es os poemas uel e a su casa, al hue o o al ja dín que al
ez u o la casa de Concha Lagos en Có doba, al Valle del Guadalqui i , a los paisajes
que le e an amilia es, en los que anscu ie on su in ancia y su ju en ud e dade a
pa a ans o mase en ma e ia poé ica; en un luga que el lec o no sabe si exis ió pe o
que asimila an ácilmen e a su p opio ecue do que le esul a e osímil; aunque no sea
andaluz, po que sí ue niño. A es e espec o son signi ica i as las palab as de Mi cea
Eliade cuando se e ie e a la concepción a caica de la bea i ud y la pe ección de los
o ígenes que sólo el psicoanálisis ha cali icado como p imo dial y pa adisíaco, es o
podemos cons a a lo en el siguien e agmen o del poema “Penúl ima elegía” (1976:
293-294) pe enecien e al lib o El ce co:
…Mi in ancia ue un p odigio de luces y ho izon es.
Po eso, cuando el iempo me ajo pena y llan o,
ol ía la mi ada,
eg esaba a mi mundo
bendiciendo la ie a de los pasos p ime os.
En ella u os, soles, a omas y ¡la casa!
La casa con sus ojos pa a la u a de los uelos.
De en anas a ue a siemp e un co o de can os.
Pue a aden o, ¡Dios mío!, nanas y a ullos
mezclados a lo co idiano[…]
…La mano ex iendo y es i ico
y ju o que exis ió
ue el mejo pa aíso aquí en la ie a.
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De es e agmen o des aca emos dos aspec os que son los que amos a desa olla
a con inuación: en p ime luga la e e encia explíci a a la in ancia, y en segundo la
oposición den o – ue a, empleada po Bachela d, y sus en ada en dos elemen os
espaciales la casa y el paisaje. Con espec o a la in ancia insis i emos en la con aposición
que ealiza en e los años in an iles cali icados como p odigiosos y pa adisíacos, y los
años que end ían después an poco g a os que los menciona b e emen e y uel e a
la edad do ada de la in ancia.
La p opia au o a había u ilizado como in oducción en uno de sus lib os una ci a de
Rilke que dice así: “Un poe a es su in ancia”; y son nume osos los poemas en los que
la au o a co dobesa uel e a su niñez, pa a cons ui con e azos de és a poemas con
una ue e ca ga desc ip i a y sen imen al ejemplos de es o son: “Elegía a una clase”2,
pe enecien e al lib o Golpeando el silencio, en el que incluso podemos obse a cie os
ecos machadianos; o los del poema io Pa a empeza “Elegía en es iempos”, “En
busca de la niñez” y “Elegía a una calle”(1976:184) en es e úl imo el ono nos álgico
se a ans o mando desde la isión de la calle que gua daba en la memo ia a la que
iene en ese momen o y el ecue do se uel e dolo oso po que ni siquie a la memo ia
puede aboli el iempo: La niebla me la puso an dis an e / que has a llegó a cansa me
la memo ia, / y e a la misma calle con su uen e.[…] / …Me duele la memo ia es a
mañana / como duele mi a o og a ías / cuando los os os se nos uel en iempo /
iempo de pied a po el la go ol ido. / Aunque es la misma calle con su uen e, / Con
ida eno ada y nue a, / lápida con echas se me ha uel o.
El o o aspec o que podemos analiza a pa i del poema “Penúl ima elegía” es la
oposición den o – ue a; en es e caso ambos elemen os se complemen an y ealizan la
misma unción pone en con ac o al yo lí ico con sus sen imien os. El espacio in e io
es á ep esen ado po la casa p o agonis a de o os poemas, especialmen e con aquellos
elemen os que ma can la on e a en e el in e io y el ex e io : el ja dín, la hue a,
y po supues o en anas y balcones desde los que la p o agonis a se con empla a sí
misma; G. Bachela d se in e oga sob e el mayo bene icio que p opo ciona la casa, su
espues a es que la casa albe ga el ensueño y p o ege al soñado pe mi iéndole soña
en paz, y añade ace ca del ensueño que a es e pe enecen los alo es que ma can al
homb e en su p o undidad y que iene el p i ilegio de la au o alo ación. El espacio
ex e io ep esen ado po la ciudad, el ío, los caminos, e c., símbolos que nos emi en
igualmen e a la in imidad; Bachela d analizó ambién espacios simbólicos su gidos
de la con emplación de la inmensidad pa a conclui que: “…descub imos aquí que la
inmensidad del aspec o ín imo, es una in ensidad, una in ensidad del se ; la in ensidad
2 Clase de las pequeñas con en ana al ja dín / con mu os de na anjos y mu mullo de albe ca, / con
cielos pa a el uelo po la u a del sol / como la golond ina, o al ez la ciga a / que ambién se
sacude a anes de no impo a. / Que si cua o más cua o, que si cinco más cinco…
que se desa olla en una as a pe spec i a de inmensidad ín ima.”(Bachela d, 1994:
231).
Sin emba go, pese al g an núme o de poemas eple os de imágenes con una ue e
ca ga a ec i a, que o man es e g upo; hay o o g upo de poemas que an o po las
imágenes y el lenguaje como po la es uc u a mé ica que p esen an, nos emi en a
un ipo de poesía popula , colo is a y llena de ópicos e e idos siemp e al paisaje. Así
encon amos poemas dedicados a Có doba, a Ronda, a Alme ía, en los que la poesía
popula se mezcla con los e sos de Machado o Lo ca:
Po el llano y po la sie a
Al o ien o se le an a,
Vien o que a Có doba lle a.
-Que nadie diga que el ai e
pasó po ella sin e la.-
…”Có doba callada y sola”
dijo una oz e dade a.
Voz que sabe de silencios
en ai e azul se nos queda
(Canciones desde la ba ca, 1976: 172)
También es ecuen e la apa ición del Guadalqui i an o como elemen o espacial
como p o agonis a, que ecupe a su nomb e, aunque el lec o in uye que ese ío símbolo
del paso del iempo que apa ece en mul i ud de ocasiones iene un e e en e eal, po
ejemplo en el poema “Elegía en es iempos”: Es oy en nues o puen e. / Sigue el agua
/ su iempo y su cos umb e ío abajo /… es amos en aye mi ando el ío, / p egun ando
el po qué de la al a noche /… Es di ícil no pensa en esa imagen emblemá ica de
Có doba y del puen e de San Ra ael, al que ambién Lo ca había dedicado el poema
i ulado “San Ra ael”. Aunque quizás la e e encia más signi ica i a se encuen e en “El
e a dado” pe enecien e al lib o El ce co en el que el yo poé ico en un ono con esional
dialoga con el ío al que llama “mi Guadalqui i señe o”.
En cuan o a las e e encias humanas son escasas pe o excep uando el ú amo oso
al que alude en muchos poemas o el diálogo con algunos poe as, la au o a e i a la
alusión a pe sonajes a que ípicos, que mencionábamos al p incipio, y apenas hay una
e e encia al campesino, al can ao 3, a las niñas y en una sola ocasión a los andaluces:
Que lo digan, que lo digan / desde en anas y o es; / que lo can en en la ueda / niñas
de canela y b once. / Los andaluces, Dios mío, /¿po qué caminos? ¿Po dónde? (1976:
164). En es os e sos de Canciones desde la ba ca se hace pa en e la angus ia po el
des ino incie o de los andaluces que se ma chaban, hay que ene en cuen a que el
lib o se publicó en 1962 y en esos años se p odujo una ue e emig ación.
Pa a conclui di emos que en la ob a de C. Lagos se unen las dos endencias que F.
O iz señalaba en los poe as andaluces; p obablemen e po que el su de es a au o a es
3 Pa a el que can ando llo a / y le cuen a a la gui a a / la pena de cada ho a… ( de Canciones desde
la ba ca, 1976: 165.
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Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as, ene o 2005
ISSN: 1885-3625
El su , espacio del ecue do, en la ob a de Concha Lagos
DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL.2005.i01.10
un emplazamien o de la memo ia que exis ió en un momen o y se ec ea y ac ualiza al
esc ibi . La esc i u a se con ie e no sólo en un es imonio nos álgico y pe sonal, sino
ambién un es imonio de amo hacia su ie a en el que iene cabida algunos luga es
comunes, oda la belleza y ambién la ealidad social.
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