Nuevas inscripciones de Romulenses: con un apéndice sobre el paisaje periférico septentrional de "Romula Hispalis"
Abstract
Se presentan en este trabajo dos inscripciones funerarias procedentes de Colonia Romula Hispalis. Su hallazgo contribuye a ilustrar la existencia de los sectores de necrópolis ubicados al norte de la ciudad antigua y, combinado con la presencia de uillae suburbanae y áreas industriales, a obtener un cuadro más dinámico de su periferia.
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NUEVAS INSCRIPCIONES DE ROMULENSES. CON UN APÉNDICE SOBRE EL PAISAJE PERIFÉRICO SEPTENTRIONAL DE ROMULA HISPALIS Salvador Ordóñez Agulla Sergio García-Dils de la Vega Universidad de Sevilla Resumen Se presentan en este trabajo dos inscripciones funerarias procedentes de Colonia Romula Hispalis. Su hallazgo contribuye a ilustrar la existencia de los sectores de necrópolis ubicados al norte de la ciudad antigua y, combinado con la presencia de uillae suburbanae y áreas industriales, a obtener un cuadro más dinámico de su periferia. Abstract Two new funerary inscriptions coming from Colonia Romula Hispalis are published here. The discovery of these objects contributes to the illustration of the existence of sectors of the necropolis located to the north of the ancient city, and in combination with the presence of uillae suburbanae and artisanal areas, also reveals a more dynamic picture of the periphery of the city. La aparición de nuevos epígrafes en la ciudad de Sevilla no suele ser un hecho frecuente, máxime si se compara con el decidido incremento cuantitativo que por su parte viene mostrando el resto de la evidencia arqueológica; efectivamente el número de actuaciones arqueológicas desarrolladas sobre el solar de la antigua Hispalis, al ritmo de los procesos de sustitución inmobiliaria, ha experimentado un crecimiento exponencial en las dos últimas décadas, si bien ello no siempre ha supuesto un cambio apreciable en la percepción de la realidad urbana y monumental de época antigua o en la amortización científica de las intervenciones1. Dada esta circunstancia, la presentación de dos nuevas inscripciones funerarias, dentro de su relativa modestia, puede suponer sin embargo un aporte significativo en nuestro conocimiento de uno de los sectores extramuros de la Colonia. ROMULA 3, 2004, 149 - 172 149
NUEVAS INSCRIPCIONES DE ROMULENSES. CON UN APÉNDICE SOBRE EL PAISAJE PERIFÉRICO SEPTENTRIONAL DE ROMULA HISPALIS INSCRIPCIÓN FUNERARIA DE FLAVIA EPIS[---] La primera pieza que presentamos fue hallada en una Intervención Arqueológica de Urgencia dirigida por los arqueólogos Dña. Araceli Rodríguez Azogue y D. Álvaro Fernández Flores2 en la calle Sol 115 de Sevilla entre los meses de julio y agosto del 2001. Como es usual en las inscripciones funerarias provenientes de los sectores ubicados al norte de la ciudad, se hallaba reutilizada como material de acarreo, en este caso dentro de un depósito de tipo vegetal (huerta o área marginal) de cronología mudéjar, aunque incorporaba materiales de época romana, principalmente cerámicos además de algunos constructivos. Concretamente la pieza apareció en la U.E. 56, de carácter deposicional, a la que le fue asignada una cronología entre mediados del siglo XIII e inicios del XV. La placa, que iría originariamente encastrada o empotrada en un soporte hoy perdido, debía estar entera aunque fue rota en el proceso de excavación. En los niveles inferiores de la secuencia estratigráfica se documentaron estratos de cronología romana, fechados a partir de la segunda mitad del siglo II d.C., aunque sin evidencias de tumbas u otras estructuras, ya que habrá que esperar hasta mediados del siglo XI para detectar una ocupación efectiva del espacio. La aparición de esta placa funeraria ha de ponerse en relación con una necrópolis existente a lo largo de la vía que se ha delimitado tradicionalmente en dirección a la carretera de Carmona desde la presumible puerta urbana que se ha situado en Santa Catalina; en otros puntos inmediatos a esta calle se han documentado tumbas de esta cronología, como en el solar del Bazar España (Ronda de Capuchinos-esquina Miraflores), en Gallos 23-Butrón 25, Sol 128, Matahacas 5, y Matahacas 9-11. En lo que se refiere a los aspectos formales, la pieza es una placa de mármol blanco de grano grueso, con forma rectangular y fragmentada en ocho partes, que ha perdido sus márgenes superior y derecho. Presenta el anverso pulimentado, mientras el dorso esta sin pulimentar. Las medidas máximas de la parte conservada son 19,9 cm de ancho por 15,7 cm de alto y 1,2 cm de fondo; se puede considerar a partir de estas medidas que originalmente la placa debía tener unos 22 cm de anchura. 150 1. Cfr. las observaciones de crítica a la idea mecánica de vincular conocimiento arqueológico con número de intervenciones realizadas en una zona, para el caso de Hispalis, en Amores, / González / Pavón / Pérez 1999, 332-336; Amores / González / Pérez, 2000. 2. A quienes queremos agradecer el permiso para el estudio y publicación de la pieza. Los pormenores de la intervención arqueológica se recogen en la memoria científica presentada ante la Delegación de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía en Sevilla (Araceli Rodríguez Azogue / Álvaro Fernández Flores, Memoria Científica de la Intervención Arqueológica de Urgencia en calle Sol 115 (Sevilla), Sevilla 2003), y cuya consulta agradecemos igualmente a los autores.
La placa presenta cuatro líneas de texto separadas respectivamente por espacios interlineales de 1,5 cm. La escritura es una capital libraria de no muy cuidada ejecución, con caracteres irregulares en cuanto al ductus, cuyas letras, de grabado poco profundo, tienen unas dimensiones de 2,5 cm [3,5 cm la H de l.4]; rasgos especiales muestran la H [l. 4], con un refuerzo hacia arriba de su trazo vertical izquierdo y el travesaño horizontal inclinado, la A sin travesaño horizontal, o la P sin cerrar completamente el óculo. Las interpunciones consisten en puntos triangulares, presentes en las ll. 2 y 4. La placa se encuentra depositada en el Museo Arqueológico Provincial de Sevilla desde el 18 de septiembre de 2001; la autopsia se realizó en el mes de mayo de 2004. Imágenes: fotografía y calco a escala 1:1 (Fig. 1-1 y 1-2), debidos a los autores del informe arqueológico. M . FLAVIA · EPIS+ . . . . . ANN XXX . H · S · E · S · T · T · L . [D(is)] M[(anibus) S(acrum)] / Flauia · Epist[…] / ann(orum) XXX / h(ic) · s(ita) · e(st) · s(it) · t(ibi) · t(erra) · l(euis) La lectura es nítida y no presenta dificultades con excepción de la primera línea y el cognomen. En lo que se refiere a la primera línea, se aprecia en la autopsia (no así en el aparato gráfico que aquí se aporta) la presencia en el margen superior de la placa de restos de dos trazos con los refuerzos de los pies de una letra, de 0,9 cm en lo conservado, que debe tratarse, por su ubicación así como por su alineación con respecto al conjunto del formulario (a 11 cm de los márgenes derecho e izquierdo), de la M de la fórmula D·M·S. En cuanto a la lectura del cognomen, en la autopsia se pudo apreciar tras la S la existencia del refuerzo del pie de otra letra, en este caso un trazo vertical, probablemente perteneciente a una t. El nomen Flavius, que supone ya un indicativo de datación de la pieza, es un gentilicio imperial que únicamente estaba representado hasta el momento en Hispalis en la persona de T. Flavius Polychrysus, el conocido procurator Montis Mariani3 que probablemente era de origen foráneo; en las inmediaciones se le 151 3. CIL II 1179 = CILA II.1, 25.
NUEVAS INSCRIPCIONES DE ROMULENSES. CON UN APÉNDICE SOBRE EL PAISAJE PERIFÉRICO SEPTENTRIONAL DE ROMULA HISPALIS Fig. 1-1. Inscripción de Flavia Epist[…]. (Fuente: A.Rodríguez Azogue y A. Fernández Flores). Fig. 1-2. Calco de la inscripción de Flavia Epist[…] (Fuente: A.Rodríguez Azogue y A. Fernández Flores). 0 30 mm 152
encuentra por ejemplo en Itálica y en la campiña sevillana4. Ello viene a confirmar la observación de la escasa representación de este nomen en contraste con la importancia de su acción municipalizadora. Para la reconstrucción del cognomen, de tipo griego y por lo tanto de presumible alusión a la condición liberta de su portadora5, hemos de contar con las siguientes posibilidades: • Episteme6, que encajaría bien, a tenor del número de letras, con el fragmento perdido en el margen superior derecho. Como paralelos pueden citarse una inscripción de Sinuessa (AE 1981, 0227: Aemiliae Episteme) y otra de Roma (CIL VI 17234, una esclava). • Epistole7, que igualmente encajaría por el número de letras (4). Como paralelos tenemos los epígrafes de Roma (NSA 1914, 383 nº 48 Trebati(a) C.l. Epistole, del s. I d.C.) y Canusium (Pusani[a] Epist[ole])8. • Epistolio9; quizá mas difícil de aceptar por el número de letras (5) implicadas en el margen derecho perdido; sin embargo, de la relación siguiente resulta el cognomen iniciado con Epistmejor atestiguado, especialmente en Roma: o CIL VI 7068: Episto[lio?], esclava. Augusto-Nerón. o CIL VI 34766: Calvisiae C.l. Epistolio. Primera mitad del siglo I d.C. o CIL VI 4732: Epistolionis, esclava. Tiberio-Nerón. o CIL VI 22381: Mem[m]ia C.l. [E]pistolio. S. I d.C. o CIL VI 34184 (= 28649): Vettidia D.[l.] Epistolionis. S. I d.C. o CIL VI 16486: Manneia ).l. Epistolium. S. I d.C. o CIL IX 4041 (Alba Fucens): Ofillia M.l. Epistolio. o CIL IX 6410 (Corfinium): Obellia Epistolio. • Epistata; tenemos un Epistatus en una inscripción de Auaricum10. 4. Cfr. una recopilación reciente en Gallego 2001. 5. Como es bien sabido, la presencia de un nombre de tipo grecooriental no es indicativo de una procedencia oriental de su usuario; la investigación onomástica ha establecido, por el contrario, la vinculación entre un cognomen de este carácter con la extracción social servil del portador. Sobre la coloración servil de los cognomina griegos, Solin 1971; Serrano 1988, 102, 196 ss.; Lozano 1993. 6. Solin 1982, 1215: un esclavo. 7. Solin 1982, 1176: un liberto. 8. Chelotti / Gaeta / Morizio / Silvestrini 1990, 181 nº 176. 9. Solin 1982, 1176: seis esclavos y un liberto. 10. ILTG 162. Esta referencia se ha obtenido de la Base de datos epigráfica on-line del Prof. M. Clauss. 153
NUEVAS INSCRIPCIONES DE ROMULENSES. CON UN APÉNDICE SOBRE EL PAISAJE PERIFÉRICO SEPTENTRIONAL DE ROMULA HISPALIS En cualquier caso ninguno de estos cognomina está documentado hasta el momento en Hispania, tal como se desprende de la consulta a los repertorios de Abascal11 y Lozano12, por lo que, sea cual sea su extensión, su aparición en esta inscripción resulta ser la primera ocasión en que se documenta en la Península Ibérica. Es llamativo, en fin, el hecho de que la combinación del nomen Flauius con un cognomen de origen griego esté mayoritariamente atestiguada hasta el presente en la provincia bética para individuos de sexo masculino; al margen del caso que aquí presentamos, únicamente en el ejemplo de Flauia Parthenio (CIL II2/7, 462, Corduba) encontramos a una mujer de este gentilicio portando cognomen griego. La segunda línea recoge la edad en caso genitivo, y pensamos que se ha conservado completa, lo que se puede establecer a partir de la posición centrada de la l. 2 respecto a la l. 3 así como del gran espacio existente entre las dos palabras de la l. 2, que nos da idea de la anchura completa del campo epigráfico, y de que no habría más caracteres a la derecha de la tercera X. En fin, la tercera y última línea no ofrece mayor dificultad, pues se trata de un puro formulismo funerario sobradamente atestiguado. En cuanto a la datación de la pieza, las fórmulas funerarias empleadas, la indicación de la edad mediante la abreviatura ann., la antroponimia y la paleografía de las letras indican unas fechas del siglo II d.C., preferentemente en su segunda mitad. Esta datación es coincidente con la que se obtiene del registro arqueológico documentado en el solar, que ofrece la primera implantación humana en el lugar, aunque la funcionalidad y el carácter de ésta no sea discernible con claridad, a partir de mediados del siglo II d.C. INSCRIPCIÓN DE D. IVNIVS RVSTICVS Inscripción funeraria en forma de altar monolítico realizado en mármol blanco con vetas azules, violáceas y rojas, por lo que es muy posible que se trate de una pieza realizada en mármol procedente de las canteras de Almadén de la Plata (Sevilla). Se localizó en un solar de la calle Virgen del Carmen Doloroso (parcelas M-2 y M-3) en la vigilancia efectuada por el arqueólogo D. David Doreste Franco entre los meses de febrero y septiembre de 200313. El solar 11. Abascal 1994. 12. Lozano 1998. 13. Queremos expresar aquí nuestro agradecimiento a D. David Doreste Franco por su gentileza en confiarnos el estudio de la pieza y las facilidades para acceder a la contextualización arqueológica de la misma; agradecimiento que hacemos extensivo al Dr. J. Beltrán Fortes por el apoyo que nos ha prestado en algunos aspectos del estudio. 154
había sido intervenido previamente14 en excavación arqueológica efectuada por las arqueólogas I. Carrasco Gómez y P. Bachiller Burgos entre marzo y mayo de 2001, localizándose en ella los restos de una necrópolis romana de larga trayectoria, que tiene sus inicios en el último cuarto del siglo I d.C., con restos de numerosas incineraciones de variada tipología, y que, con alguna etapa de aparente cambio de uso, se extiende hasta el siglo IV d.C., con varias inhumaciones. En lo que se refiere al contexto arqueológico en que se localizó la inscripción, hallada aparentemente in situ, los arqueólogos han logrado determinar que ésta se encontraba sobre una infraestructura de planta semicircular realizada con fragmentos de ladrillos dispuestos verticalmente y fragmentos de sillarejos, cuya sección describe un montículo sobre el que se colocó la estela15. No obstante no fue posible detectar la tumba a la que estaría asociado el altar funerario de que nos ocupamos; en cualquier caso, los ajuares y la tipología de las incineraciones documentadas –que abarcan desde urnas de vidrio con recubrimiento de plomo a cistas de ladrillo y enterramientos en ánfora–, presentan una cronología que cuadra bien con la que se obtiene del estudio epigráfico. Esta pieza viene a incrementar el elevado número de aras funerarias localizadas en Hispalis16, lo que constituye, como se ha señalado17, una de las características diferenciales de la epigrafía de esta ciudad, en contraste por ejemplo con Italica, donde es patente su escasa representación. El cuerpo central se apoya en un zócalo sobre el que se superponen de abajo arriba un bisel, una moldura de talón inverso y otro bisel. El coronamiento de la pieza está formado por la sucesión de bisel, talón recto y bisel que conecta con el ábaco (7 cm de altura por 30 de anchura), si bien carece de la decoración usual del coronamiento (puluini y focus); tampoco se ha grabado en los laterales ninguno de los útiles sacrificiales (pátera y jarra). La pieza ha sufrido algunos desperfectos, el más notable de los cuales es la fractura en la parte inferior que la ha fragmentado en dos, aunque ello no ha afectado a la integridad del texto; en la trasera la máquina que operaba en el solar durante la vigilancia ha causado un rayón profundo, mientras que algunas esquirlas y fragmentos 14. I. Carrasco, P. Bachiller Burgos, “Intervención arqueológica de Urgencia en calle Virgen del Carmen Doloroso, parcelas M-2 y M-3”, AAA’2002, e.p., recogido en Carrasco / Vera 2003, 943 y 950 nª 1. 15. Esta referencia procede del informe sobre el seguimiento arqueológico en el solar, cuya consulta agradecemos a D. David Doreste Franco. 16. Así, CIL II 1172 = CILA II.1, 15; CIL II 1198 = CILA II.1, 66; CIL II 1203 = CILA II.1, 42; CIL II 1218 = CILA II.1, 54; CIL II 1224 = CILA II.1, 61; CIL II 1243 = CILA II.1, 84; CIL II 1246 = CIL II.1, 87; CIL II 1248 = CILA II.1, 89; AE 1985, 552 = CILA II.1, 85; CILA II.1, 41; CILA II.1, 63 = HEp 4, 1994, 811; CILA II.1, 153; Tabales 2001a, 403 ss.; Tabales 2001b, 419 y 428. De otras aras funerarias, aunque se conservaban en Sevilla, se desconoce el lugar de su hallazgo (CIL II 1238 = CILA II.1, 81; 1239 = CILA II.1, 82); CIL II 1246 = CILA II.1, 87). 17. Stylow 2002, 355. 155
NUEVAS INSCRIPCIONES DE ROMULENSES. CON UN APÉNDICE SOBRE EL PAISAJE PERIFÉRICO SEPTENTRIONAL DE ROMULA HISPALIS (especialmente en el coronamiento) se han desprendido en la misma operación. Ya de antiguo es la pérdida de un fragmento en la parte izquierda de la moldura de coronamiento. Actualmente se encuentra en depósito en el Museo Arqueológico de Sevilla, donde se ha procedido a la restauración y reintegración de la pieza en su laboratorio. La autopsia se efectuó en el mes de octubre de 2003. Medidas de la pieza: 100 cm de altura, la anchura oscila entre 23 y 30 cm, mientras que el grosor entre 11,5 y 15 cm; el campo epigráfico o cartela, que está pulimentado, como el reverso, está enmarcado por una moldura de talón entre biseles, y tiene unas dimensiones entre 39,5-34 x 19-15,5 cm. El rasgo decorativo más distintivo de esta pieza es la gran laurea en el campo epigráfico con su remate de dos ínfulas colgantes; el diámetro interior de este motivo es de 9 cm y el exterior de 17, y presenta una roseta en su parte superior. Una rápida revisión de las piezas en que se emplea este motivo decorativo indica que su difusión en la provincia de la Bética tiene lugar básicamente en las zonas de la campiña sevillana y el Bajo Guadalquivir. Así, existe un paralelo en Hispalis de este uso decorativo en el magnífico altar del joven de familia senatorial D. Cutio Balbino M. Cornelio Potito L. Attio Iuniano Romulo, que fue IIII uir uiarum curandarum18. Otras piezas que muestran la utilización de este recurso decorativo se concentran especialmente en el ámbito gaditano, con hallazgos en Arcos de la Frontera19, Cádiz20 y Carissa Aurelia21, y en la campiña sevillana, en Marchena22 y el significativo grupo de Olaura23, con alguna penetración a la zona de la sierra, en Munigua24. El texto, muy simple, se sitúa sobre la laurea, con una composición ordenada, si bien la consignación de los dioses Manes se ha realizado fuera del campo epigráfico, en la franja existente entre éste y la moldura de coronamiento; mientras que en las dos primeras líneas se mantienen los márgenes que marca el campo epigráfico (7 y 2 cm respectivamente), en la tercera línea las distancias no son equivalentes (2,5 cm en el margen izquierdo, 1,5 en el derecho). La medida de las letras es de 3 cm, 3,5 la T longa, siendo los espacios interlineales de 1 cm. 18. CIL II 1172 = CILA II.1, 15. 19.IRPC 518 (Cortijo de Albalá, Arcos de la Frontera). Cfr. Gamer 1989, 215 Taf. 101a.b. 20. CIL II 1843 = IRPC 239. Cfr. García y Bellido 1949, 303, nº 302, lám. 243; Gamer 1989, 215, Taf. 102a.Tanto ésta como la anterior presentan el texto inscrito en la laurea. 21. Procedente de Carissa Aurelia es otro altar, anepígrafo (Gamer 1989, 215, tafel 101c.d). 22. CIL II 1402 = CILA II.3, 830, fig. 499. 23. CILA II.4, 1162, fig. 622 = CIL II2/5, 947 (Olaura); CIL II 1446 = CILA II.4, 1165, fig. 684 = CIL II2/5, 938 (Olaura); CIL II 5052 = CILA II.4, 1169 fig. 686 = CIL II2/5, 949 (Olaura). 24. En este caso, anepígrafo (Gamer 1989, 265 taf. 110d-f). 156
Con respecto a las particularidades de las letras, éstas son capitales cuadradas de caracteres elegantes con grabado biselado profundo y refuerzos marcados en letras como I, N, R, S, T; se aprecia la presencia de una T longa, la C es muy abierta; la apertura de la V de Iuni es llamativa, apareciendo esta forma utilizada en algunos epígrafes hispalenses como CIL II 1247 = CILA II.1, 88, en este caso datado en la segunda mitad del siglo II o inicios del III según el tipo de letra, o CILA II.1, 116 = HEp 4, 1994, 792, datado a inicios del siglo II d.C. Las interpunciones están formadas por sendas uirgulae en la primera y la segunda líneas. Fig. 2-1 y 2-2. D · M D · IVNI RVSTICI D(is) M(anibus) / D(ecimi) Iuni / Rustici Fig. 2-1. Inscripción de D. Iunius Rusticus (Fuente: D. Doreste Franco). Fig. 2-2. Inscripción de D. Iunius Rusticus. Detalle (Fuente: D. Doreste Franco). 157
NUEVAS INSCRIPCIONES DE ROMULENSES. CON UN APÉNDICE SOBRE EL PAISAJE PERIFÉRICO SEPTENTRIONAL DE ROMULA HISPALIS Carmo, el paisaje extraurbano más inmediato a las ciudades se caracteriza específicamente por la polifuncionalidad, que se expresa en la realidad de un paisaje mixto condicionado por la coexistencia de usos diversos en los que conviven y comparten el suelo tanto áreas funerarias, evidentemente las más extensas y más fácilmente perceptibles hoy día, con sectores e instalaciones de carácter industrial y artesanal que refrendan el papel productivo que reserva a estas áreas la legislación municipal, sin olvidar usos residenciales no intensivos o la ubicación y trazado de infraestructuras hidráulicas y de comunicaciones. Y si bien no de todos ellos hay por ahora constatación arqueológica en Hispalis, sí que estamos ya en condiciones suficientes como para certificar esta polivalencia funcional y de usos y la elasticidad con que hay que acercarse al análisis de esta realidad. Hasta fechas muy recientes se ha venido manteniendo la hipótesis de la existencia en Hispalis de un cinturón de uillae de carácter residencial en este ámbito de la periferia norte de la ciudad, apoyándose en una evidencia arqueológica escasamente cualificada procedente de algunas intervenciones (Macasta 52-60; Enladrillada 19-21; Noviciado de S.Luis). Las excavaciones recientes permiten vislumbrar un panorama mucho más abigarrado y heterogéneo; así, frente al paradigma que supone la idea tradicional de un cinturón de uillae de carácter residencial que rodeaba el núcleo colonial, hoy por hoy únicamente contamos con certidumbre con los restos de la intervención de S. Luis 6765; esta uilla, que poseía también su pars rustica, destaca por la presencia de varias estancias decoradas con mosaicos, opus sectile y paramentos con estucos, que constituyen un reflejo de la amoenitas que caracteriza a los horti suburbanos, propiedades dotadas de huertos y jardines que también parecen vislumbrarse en la excavación. De otras intervenciones se ha señalado su posible adscripción a explotaciones de carácter rural a partir de las evidencias de estructuras productivas (caso por ejemplo de S. Luis 95-Malpartida 10-12, o S. Luis 73-75), especialmente de piletas de signinum. En el abanico de instalaciones industriales que afianzan el papel productivo de la periferia urbana, y que pueden abarcar en un principio alfares, vertederos, zonas de extracción, talleres de fundición metalúrgica y de vidrio, curtidurías, y en general todo tipo de actividades nocivas cuya regulación compete a las leyes coloniales (Lex Vrs. 76), en Sevilla solo se ha documentado arqueológicamente de forma nítida la presencia de un complejo alfarero bajo el Parlamento de Andalucía, compuesto por seis hornos para la cocción de ánforas, material de construcción y cerámica común, con sus infraestructuras hidráulica y de almacenamiento (horrea) 65. Rodríguez 2001. 164
asociadas66, así como un establecimiento de fabricación de vidrio detectado en Imperial 41-4567. Se han considerado como testimonio de la presencia de estructuras de carácter industrial los desechos de alfar con marcas de ánforas olearias Dr. 20 del siglo I d.C. de S. Luis, 29, que pueden corresponder a una figlina ubicada en esta área y cuya gestión parece estar en manos de la misma familia que administraba la del Hospital de las Cinco Llagas. En otras ocasiones las estructuras detectadas son más difíciles de interpretar adecuadamente; es el caso de los vertederos y escombreras, de los que se ha señalado su presencia en S. Luis 29, Valderrama, S. Luis 95-Malpartida 10-12, Convento de Santa María de los Reyes y Matahacas 9-11. El uso de mayor impacto en el paisaje periurbano y el más generalizado es el funerario; a tenor del número de intervenciones en los que se han documentado enterramientos y restos de necrópolis –en unos 16 puntoses ésta la función más representativa de las que se detectan en la periferia norte hispalense. Ateniéndonos al conjunto de datos que han proporcionado las intervenciones arqueológicas complementadas con la información epigráfica que más abajo se aduce, se puede realizar una sectorización de esta gran necrópolis, en la que se aprecian tres grandes núcleos. El primero en torno a la Puerta Osario, con las excavaciones de Sta. María de los Reyes, Imperial 41-45, Matahacas 9-11 y Gallos 23-Butrón 25; a tenor de la cercanía a la cerca urbana y de los testimonios recuperados, parece ser el sector de carácter más monumental de la necrópolis septentrional. Un segundo ámbito, cuantitativamente más relevante, se corresponde con el sector agrupado en S. Luis, con 8 intervenciones68; por fin, en torno a Sol y Enladrillada se sitúa un tercer núcleo visualizable especialmente a partir de la información epigráfica. De este conjunto se pueden resaltar varios fenómenos que van dibujándose progresivamente de forma más evidente y clara. Entre ellos se han de señalar la caracterización más nítida del rito de la cremación en Hispalis a partir de la información de Matahacas 9-11; S. Luis 29; S. Luis 95 y Malpartida 10-12; Hospital de las Cinco Llagas; Gallos 23-Butrón 25; PERI C-3 de San Luis y Virgen del Carmen Doloroso, con las consiguientes precisiones cronológicas en cuanto a la datación de los sectores de necrópolis y su evolución; la detección de tipologías 66. Cfr. ahora AAVV 2003. Aneja estaría la uilla de la que dependía esta instalación, de la que se ha localizado también parte de su necrópolis de incineración y algunas áreas de vertederos. Otro sector de esta figlina, situado a poniente, se ha documentado recientemente en la c/ Esperanza, 6-10, con un horno, restos de una nave de almacenamiento, dos piletas de decantación de arcilla y una plataforma de ladrillos para el amasado. 67. Tabales 2001a, 416; con una datación a fines del s.I e inicios del II. 68. S. Luis 95-Malpartida, 10-12; S. Luis 29; S. Luis 67; Virgen del Carmen Doloroso; PERI C-3 S. Luis; Inhiesta esquina Lira; Infantes 10; Valderrama. 165
NUEVAS INSCRIPCIONES DE ROMULENSES. CON UN APÉNDICE SOBRE EL PAISAJE PERIFÉRICO SEPTENTRIONAL DE ROMULA HISPALIS funerarias no documentadas hasta el momento, como las tumbas con cubierta de bóveda semicircular de ladrillo (cupae) de Gallos 23-Butrón 25 y Valderrama; o la importante presencia de las inhumaciones como testimonio de la continuidad del hábitat y del mantenimiento del ritmo demográfico en época tardorromana. Los resultados de las intervenciones arqueológicas más recientes permiten sugerir con mucha verosimilitud la idea de que el cementerio hispalense por ámbito septentrional es considerablemente mayor de lo hasta ahora intuido, como por otro lado era esperable por la correspondencia existente entre la entidad de una ciudad y la magnitud de sus áreas periurbanas. Una de las razones estriba en la presencia del río, que constituye un factor radical de limitación espacial que implicaba la imposibilidad de contar en Hispalis con 180º del total de la circunferencia ideal de que otras ciudades podían disponer; esto hubo de tener serias repercusiones en la disponibilidad y demanda de suelo suburbial, y de forma correspondiente en el precio de éste: una respuesta sería la ampliación del área cementerial por un ámbito que en principio poseía mayor disponibilidad de espacio. La dispersión de los hallazgos que puede apreciarse en las figuras que se adjuntan (Fig. 3, 4, 5) permite vislumbrar la presencia de una voluntad de Fig. 4. Evidencias arqueológicas relacionadas con entornos de necrópolis (Fuente: elaboración propia). Fig. 3. - Intervenciones arqueológicas en el sector septentrional de la periferia de Hispalis (Fuente: elaboración propia). 166
organización estructural del espacio y de segmentación de la periferia que se plasma en la existencia de dos calles funerarias que articulaban esta gran área, dispuestas a lo largo de las vías de Bustos Tavera-S. Luis y Sol; estas dos vías, independientemente de que discurran exactamente bajo su curso actual dada la falta de definición precisa de la red viaria extraurbana, pueden considerarse como “caminos sepulcrales” o, en la terminología de moda, Gräberstrassen69, en torno a los cuales se situarían las tumbas, que a juzgar por los restos arqueológicos y epigráficos, deben corresponder preferentemente a sectores medios y a grupos populares. Las posibles tumbas monumentales a través de las cuales las elites locales mostraban su situación de excelencia en el entramado social y su voluntad de autorrepresentación no son por ahora localizables; a pesar de las escasas noticias que de ella se tienen, es posible pensar que el área de necrópolis más monumental y por tanto uno de los escenarios privilegiados para esa exhibición social debe ser la situada en el sector de San Bernardo y el área de las Puertas de Carmona y de la Carne70, por cuyas inmediaciones accedía al pomerium el ramal de enlace con la Via Augusta, lo que sitúa a esta zona como uno de los ámbitos privilegiados en la exhibición social. Entre los espacios del paisaje urbano hemos de considerar la presencia de una fórmula sepulcral muy extendida entre los sectores medios urbanos de las ciudades de occidente, los cepotaphia71; se trata de un fenómeno que se desarrolla desde el s. I a.C. centrado en las tumbas con jardines 69. Cfr. las contribuciones recogidas en Zanker / Hesberg 1987. 70. Esto se vislumbra a través de algunas piezas como CIL II 1235 = CILA II.1, 77, un sarcófago de mármol con epitafio métrico; CIL II 1173 = CILA II.1, 16, referente a un joven de familia senatorial (no es posible conocer la procedencia de CIL II 1172 = CILA II.1, 15, ara funeraria de este joven emparentado con la familia senatorial de los Messii Rustici, y que murió tras haber desempeñado el cargo de IIII uir uiarum curandarum); o las inscripciones de las clarissimae visigodas Paula y Ceruella (IHC 66 y 68 = ICERV III y 110), testimonio de la gran pervivencia de esta necrópolis. Otras son CIL II 1203 = CILA II.1, 42; CIL II 1205 = CILA II.1, 44; 71. Purcell 1987. Fig. 5. Evidencias arqueológicas relacionadas con entornos industriales y de vertederos (Fuente: elaboración propia). 167
NUEVAS INSCRIPCIONES DE ROMULENSES. CON UN APÉNDICE SOBRE EL PAISAJE PERIFÉRICO SEPTENTRIONAL DE ROMULA HISPALIS funerarios, que se benefician de las facilidades de accesibilidad al núcleo y por su cercanía al mercado urbano contribuyen en gran medida al desarrollo de la economía productiva (frutas, agua, vegetales y productos de huerta, madera), de tal manera que, como señala Purcell, el cepotaphion se paga a sí mismo. Este uso económico de la tumba está en la base de la agricultura intensiva característica de las periferias urbanas de Occidente72 por sus altos rendimientos, y por su excelente situación para afrontar las crecientes necesidades de población urbana y el mantenimiento de la colonia. Es posible que por esta vía pueda proponerse una explicación a la ausencia de restos arqueológicos que se aprecia en muchas intervenciones en Sevilla, así como, análogamente, dar sentido a la presencia de maceria y restos de infraestructura hidráulica asociados a zonas de enterramiento en otros puntos. Un rasgo característico de la epigrafía hispalense es la falta de datos precisos sobre el hallazgo y localización de las inscripciones que a lo largo de la historia se han ido documentando, lo que limita extraordinariamente la posibilidad de contextualización complementaria de los datos arqueológicos y epigráficos (Fig.6). En el caso de los epígrafes funerarios las piezas con suficiente información para su ubicación en el sector en que nos movemos –con excepción de las dos que ahora presentamosse reducen a cuatro, situándonos las dos primeras en el área de necrópolis de la Puerta Osario, esto es, al límite meridional del gran área de enterramientos septentrional de la ciudad: CIL II 1237 = CILA II.1, 80, hallada en la antigua calle Matarnillos, que corresponde hoy día al tramo superior de Enladrillada; CIL II 1228 = CILA II.1, 68, localizada en la antigua calle de las Palmas, equivalente a las actuales Jáuregui / Leoncillos. De este mismo entorno de necrópolis más cercano a la muralla deben de provenir otras tres inscripciones, dos de ellas halladas en la calle Imperial, una reutilizada con seguridad al haberse hallado en un muro califal, el ara con orificio para libaciones de M. Clodius Marion de Imperial 41-45, la otra la inscripción paleocristiana de Lucinus, fechada en abril de 605 y localizada en el nº 31 de dicha vía73, así como la inscripción –igualmente reutilizadade Euryphanta, hallada en el convento de Sta. María de los Reyes74. Las otras dos inscripciones bien localizadas se ubican en la parte septentrional del área de que tratamos, y se han hallado en Santa Lucía (CIL II 1243 = CILA II.1, 84), el ara perdida de 72. Cfr. por ejemplo en un epígrafe de Mérida la presencia asociada a la tumba de un jardín, un pozo para uso ritual y de limpieza y riego, y un cenador (triclia) (Saquete 2002). 73. Tabales 2001b; en esta intervención se detectaron otros restos de aras funerarias reutilizadas en época islámica. CILA II.1, 146. 74. Tabales 2001a, 406; Stylow / Gimeno 2002. De este mismo lugar procede otro fragmento epigráfico, inédito. 168
Fig. 6. Hallazgos epigráficos en el sector estudiado (Fuente: elaboración propia). 169
NUEVAS INSCRIPCIONES DE ROMULENSES. CON UN APÉNDICE SOBRE EL PAISAJE PERIFÉRICO SEPTENTRIONAL DE ROMULA HISPALIS Tatia de cuya decoración de guirnaldas y bucranios ya dio cuenta el cronista hispalense Luis de Peraza, y en el antiguo Bazar España, un fragmento de placa funeraria inédita que recoge solo parte de la antroponimia y de la indicación de la edad del difunto75. En fin, otro minúsculo fragmento de placa de presumible carácter funerario a tenor del contexto en que se halló, y cuyo texto reza […]PA / […]V][…], procede de la intervención de S. Luis 6776, fechándose por el tipo de letra a fines del s. II o ya en el III. De S. Luis, 95-Malpartida 10-12, procede otro fragmento de placa de mármol que por su contexto arqueológico debe corresponder a una inscripción funeraria. En esta panorámica sobre el mundo funerario hispalense son de resaltar algunas deficiencias de nuestro conocimiento. En general es patente la falta de testimonios de la monumentalización de los cementerios que debió producirse paralelamente al desarrollo de los programas de monumentalización urbana; así, faltan por ahora los monumentos funerarios turriformes tan característicos de la arquitectura funeraria de algunas ciudades (Baelo, Corduba), o los mausoleos en forma de altar propios del mundo del Alto Guadalquivir y de algunos centros béticos, muestra de la recepción de influjos itálicos en este ámbito desde los momentos iniciales del Imperio y de los deseos de philotimia y exhibición de la ideología sepulcral aristocrática. Desconocemos asimismo cualquier evidencia relativa a espacios sagrados y de culto anejos a las tumbas. Desde la óptica epigráfica uno de los rasgos más llamativos es la inexistencia por el momento en Hispalis de indicaciones epigráficas sobre acotados funerarios, un rasgo tan característico de la epigrafía de otras capitales y núcleos de colonización como Corduba, Tucci o Astigi, que, considerando la competitividad por los espacios de enterramiento en las periferias urbanas, debe responder a los azares en la transmisión de la documentación más que a la inexistencia de este uso formular. 75. Hemos de agradecer el conocimiento de esta pieza a D. J. C. Jiménez Barrientos. El texto dice: […]lius. Mi[ ] / [ ]us. uixit. an[nos---]. Conocemos este texto únicamente a través de una fotografía. 76. Rodríguez 2001, 159. Tampoco se ha efectuado la autopsia de esta pieza. 170
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