Cul u a
del
T abajo
jo nale a,
discu so
polí ico
y
lide azgo:
El
caso
del
pode
popula
de
Ma inaleda
FÉL¡X
TALEGO
Se i¡¡a,
¡995
El
a iculo
que p esen amosexpone
algunos
de
los
esul ados
más
des aca-
bIes
de
una
¡n es igación
en
el
ámbi o
de
la An opología Polí ica lle ada a
cabo
en
base a
un
abajo
de
campo
ealizado
en e
los
años
1991
y
1993
y
cuyas
conclusiones
globales
hemos
p esen ado
como
esis
doc o al
(Talego,
1995b).
La
in es igación
se
insc ibe
en
el
ma co
de
los
obje i os
globales
de
análisis
del
G upo
de
In es igación
GEISA (G upo
pa a
el Es udio
de
las
Iden
-
idades
Sociocul u ales
en
Andalucía).
En
es e
a ículo
analiza emos
los
meca
-
n¡smos
polí icos e
ideológicos
que han pe mi ido la ins au ación
en
el
ámbi o
local
de
una es uc u a
polí ica
ca ac e izada
po la
acumulación
en una
sola
pe sona
del
capi al polí ico
gene ado
po la
acción
colec i a de lag an
mayo ía
de
la
población
jo nale a
del
pueblo.
El
sec o social
jo nale o
andaluz
a a esaba
una
si uación
di ícil
en
los
años
de
la
ansición,
ca ac e izada
en
lo
sus ancial
po la
disminución
de
la
demanda
de
empleo,
debido a la
mecanización c ecien e,
po el
cie e
de
la
posibilidad
de
la
emig ación
y
po el ca ác e
incie o
con que
los
jo nale os
pe cibían
las
medidas
asis enciales
pues as
en
igo po el Es adopa a
admi
-
nis a
el
desempleo
u al —el
Empleo
Comuni a io,
igen e
desde
1971
a
1
984—.
de
las
que
no
sabían
si
e an
un
emedio
es able a
su
si uación
o una
medida
pa a
apa a les
de ini i amen e
del
abajo
y
a oja los
ala
mendicidad
—el
Empleo
Comuni a io
e a
llamado
popula men e
“la
limosna”.
Es os
ac
-
o es
y
o os
en
los que
no
podemos
de ene nos
aho a,
p o oca on
en
la
gene
-
alidad
del
sec o jo nale o
un
es ado
de
ince idumb e
e
insegu idad,
que
enía
a
suma se
ala coyun u a
polí ica
p opia
de
la
ansición,
ca ac e izada
ambién
po unacie a
inde inición,
po
un
cie o acio
polí ico,
especialmen e
en
odo
lo
que
e ie e
a la
polí ica
local,
dado que
los
alcaldes
anquis as,
man enidos
en
sus
ca gos has a
1979
(p ime as elecciones
locales),
es aban
siendo
deslegi
-
imados
po
los
cambios
p odemoc á icos
que
ya
es aban eniendo luga
a
ni el
es a al.
La
si uación
e a
p opicia,
po
an o,
pa ael
a aigo
de
mensajes
y
ó
-
mulas
polí icas nue as
y
adicales,
su gidas,
p ecisamen e,
pa a
da
espues as
cla as y
espe anzado as
a
quienes
emían po
su
u u o.
Re is a
de
An opología
Social,
ni
4.
Se icio
de
Pub¡icaciones.
Uni c sidad
Complu ense.
Mad id. ¡995
¡32
Félix
Talego
El
Sindica o
de
Ob e os
del
Campo
(SOC)
a aigó
en
Ma inaleda
—como
lo
hizo
igualmen e
en
an os
o os
pueblos
con
abundan e
población
jo nale a
po
aquellos años—
jus amen e
po que
el
mensaje
que
p opagaba
había
sabido
ecoge
las
inquie udes
que
sen ían
los
jo nale os
y
da les
una espues a
sa is
-
ac o ia
en
é minos
de
la
cul u a
del
abajo
de
que
e a
po ado
es e
sec o
social.
En
el
caso
conc e o
de
Ma inaleda,
el
SOC ino,
en
aquellos
años,
a
o e
-
ce una
espues a
global
y
cohe en e
a
odas
es as
inquie udes
y a se
el
ins u
-
men o
pa a
lle a
a cabo la
unión
de
los
jo nale os.
La
ideología
de
es e
Sindi
-
ca o
conside aba,
en
é minos
gene ales,
que
la
concen ación
de
la
p opiedad
de
la
ie a
en
Andalucía
e a algo
ilegi imo;
que los
p incipales
a í ices
de
la
iqueza
que
se
ex aíaa la
ie a enían
que
se ,
po
ello
mismo,
los
p incipales
bene icia ios
de
dicha
iqueza; que,
mien as
an o,
e a
absolu amen e
necesa io
que la
ag icul u a
siguiese
o e ando
abajo
a
los
jo nale os
y
que el
empleo
de
las
máquinas
debía
supedi a se
a
es e
p incipio.
El
Sindica o man enía
ambién
que el
Empleo
Comuni a io
e a
un
sis ema
de
desempleo
injus o
y
humillan e
pa a
los
abajado es,
que
in en aba
apa a
alosjo nale os
de
la
ie a
pa a
que
se
ol ida an
del
hecho
injus o
de
su
concen ación
en
pocas
manos.
El
SOC local
consiguió
sin
mayo es
di icul ades con e i se
en
la
ue za
polí ica
p incipal
en
el
pueblo
y,
me ced
a
ello,
se
hizo con
el
dominio
de
la
polí ica
local.
Desde el
año
78
en
que
queda
cons i uido
el
Sindica o,
el
g upo
de
los
iden i icados
con
el mismo
habían
emp endido
una
dinámica
a ollado
-
a
de
mani es aciones, concen aciones,
encie os
y
o as
acciones
de
p o es a,
undamen almen e
p o es ando
po la
exigílidad
de
los
ing esos
del
Empleo
Comuni a io.
pe o
ambién
exigiendo
ans o maciones
es uc u ales
en la
ag i
-
cul u a
andaluza.
El
3
de
ab il
de
1979
se
celeb a on
las
elecciones
locales
pa a eno a
y
econ e i al
égimen
democ á ico
los
Ayun amien os.
El
apoyo
masi o
(77,3%)
ue
pa a la Candida u a
Uni a ia
de
T abajado es
(CUT).
el
g upo
polí ico
en
que
se
habían
o ganizado
los
sindicalis as. Desde
en onces
has a
hoy
el
g upo
polí ico
del
Sindica o,
encabezado
siemp e
po
Juan
Manuel
Sán
-
chez
Go dillo,
Sec e a io
Local
del
Sindica o,
ha
enido
e alidando
po
ab u
-
mado a
mayo ía
el
con ol
del
Ayun amien o,
a
pesa
del
o o
en
con a
de,
ap oximadamen e,
un
e cio
de
los
o an es,
los
pelen ines
locales
(pequeños
p opie a ios
ag ícolas),
que
siemp e
han
is o
des a o ablemen e
la
línea
polí
-
ica
del
Sindica o.
En
el
p oceso
que
sigue
la
nue a
es uc u a
polí ica,
que
sus
p o agonis as llaman
“pode
popula ”,
en
su
consolidación,
deja
de se
sólo
un
sindica o
pa a se algo mucho
más
complejo que
in eg a
al mismo
y
capi aliza
ambién los
ecu sos
que llegan
al
municipio
a
a és
del
Ayun amien o,
ya en
manos
de
los
sindicalis as.
Es e dominio polí ico que han
eje cido
sob e la
localidad
les
ha
pe mi ido
man ene du an e
odos
es os años
una
an
pa icula adicalidad
y
pe se e
-
ancia en
sus
p o es as sociales,
que han
lle ado
a
es e
pequeño pueblo,
p ác
-
icamen e desconocido
an es
a
1978,
a
apa ece
pe iódicamen e
en
los
no icia
-
ios
andaluces
y
del
Es ado
Español
y a se epe idas
eces cen o
de
a ención
de
la
ac ualidad
polí ica, has ael
pun o
de
llega
acon e i se
en
e e en e
obli
-
gado
de
la
p oblemá ica
u al
andaluza.
Cul u a
del
T abajo
jo nale a,
discu so
polí ico
y
lide azgo:...
133
RELACIONES
ENTRE CULTURA
DEL
TRABAJO,
IDEOLOGíA
YDISCURSO
POLÍTICO-IDEOLÓGICO
Son
a ios
los
ac o es que
pe mi en
explica la
peculia idad
polí ica
de
Ma inaleda
y
el
a amien o
de
cada
uno
de
ellos
excede ía
los
p opósi os
que
nos
hemos plan eado
en
es e
a iculo.
Po
ello,
más
que con inua haciendo
un
seguimien o
de
los
hechos,
hemos
p e e ido
a a
algunas
de
las
cues iones
eó ico—me odológicas
de
que
nos
hemos
se ido
pa a explica el
caso
con
-
c e o,
pues,
como
ales
ins umen os
de
análisis,
pueden
se i ,
con
las
debidas
p ecauciones,
pa a la explicación de
o as
ealidades
polí icas dis in as.
No
en
ano,
el
caso
de
Ma inaleda
nos
ha
obligado a plan ea p oblemas an
cla es
en
odo
es udio
del
pode como,
po
ejemplo,
la
elación
en e
las
ideologías,
las
cul u as
del
abajo
y
la p axis
polí ica,
o
los
mecanismos
que hacen
posi
-
ble
la
o mación
de
colec i os polí icos
median e
la
delegación
de la
con ian
-
za
y
adhesión
a los
líde es.
En
lo
que
se
e ie e a la elación en e ideologías
y
cul u as del abajo,
nos
pa ece
undamen al
la dis inción en e los
dos
concep os, pues,
desde
el
en oque que hemos
adop ado,
cada
una
de
ellas cons i uye
un
ni el
dis in o
de
la conciencia
social.
Las ideologías
deben
se
conside adas
como
cons
-
uc os
eó icos
elabo ados
po pe sonas
u
o ganizaciones,
no malmen e
como desa ollo, eo ien ación
o
sín esis
de
o mulaciones
eó icas p e ias,
que nacen o
se
eac ualizan con la
p e ensión
de se
explicaciones
globales,
cohe en es y
exclusi as
sob e la sociedad en gene al y sob e el papel que
en
ella
juegan
o
deben
juga
los di e en es g upos sociales. Así mismo,
en
la
medida
en
que ienen
a aigo
en g upos sociales
conc e os,
si en
de
ins u
-
men o
pa a
a icula
e
in e p e a
las
expe iencias, las alo aciones, los
jui
-
c os,
los
sen imien os
de
quienes
las
hacen
suyas según
la
lógica
del
ma eo
global
que de inen.
Si
dejamos apa e el
concep o
ma xis a
de
ideología
como
conc¡enc¡a
alseado a
de
la ealidad
social,
cie amen e que
no
es
mucho el desacue do que exis e
en
lo
que espec a a
la
de iniciones
que en
cada
caso
se
hacen de
lo
que
sea
la ideología,
especialmen e
en
lo que
e ie
-
e
a los
siguien es
pun os:
que
son
o mulaciones
eó icas
sis emá icas,
com
-
p ensi as
y
globalizado as,
que
es
lo mismo que a i ma
que,
inde ec ible
-
men e,
son
p opues as
po quienes
las
de ienden como
explicaciones
uni a
-
ias
y
o ales
del
mundo; p opues as eó icas
exclusi as
y
exeluyen es
que,
según
lap opia
lógica
que p e enden impone ,
in alidan
—o in eg an—
cual
-
quie o a
en a i a
de
explicación
del
mundo,
y con ella, el
o den
de
legi i
-
midades
y
jus i icaciones
que conlle asen.
O o
pun o
impo an e
de
acue
-
do
en e
la
mayo ía
de
los
eó icos
que
se
han ap oximado a
es e
ema
es
la
dis inción concep ual
que
es ablecen
en e
la
ideología
como co pus eó ico
po
un
lado
y
las p ác icas sociales, las
expe iencias,
los alo es o
alo acio
-
nes
sob e
lo
eal,
los
conocimien os
y
sabe es,
e c, po el o o, de
al
o ma
que
en
ningún caso
se
de iende que esos
dos
ámbi os de la ealidad
se
des
-
p endan
o
eme jan el
uno
del o o
au omá icamen e,
aunque
se
encuen en
conec ados
e in incados en la conciencia
de
los ac o es sociales y exis an
en e los
dos
e iden es in e in luencias.
¡34
Félix
Talego
En
cambio,
las
cul u as
del
abajo,
como
ha
mos ado
1.
Mo eno
(1990;
1991;
1993),
es án
con o madas
po
un
conjun o
di e so
de
compo amien os,
hábi os, sabe es,
ac i udes,
alo es,
e
incluso
sen imien os
que
poseen
los
indi i
-
duos
y
colec i os
sociales
gene ados
apa i
de
su
expe iencia
pa icula
en
p o
-
cesos
de
abajo
especí icos,
i idos
desde posiciones
conc e as
en
las
elaciones
sociales
de
p oducción
bajo
las
que
aquéllos
se
p oducen. Bien en endido
que
es e
conjun o
de
hábi os,
de
sabe es,
de
alo es
e
ideas,
se
gene a,
desa olla
y
modi ica
en
unción
de
los
con enidos,
que
pueden
se
muy
cambian es
y
di e
-
sos,
de
los
p ocesos
de
abajo
mismos
y
de
la
ecomposición
de
las
elaciones
en e
sec o es
sociales.
Las
cul u as
del
abajo,
po
si
mismas,
no
se
desa ollan
has a
o ece
una
explicación
global,
in eg a i a, p e endidamen e
cohe en e
y
con
alo
uni e sal’.
Así
conside adas,
las
cul u as
del
abajo
deque
son
po a
-
do es
los
agen es sociales
son
algo
ne amen e
dis in o
a
las
ideologías.
Es
G ams
-
ci
uno
de
los
au o es
que
de
o ma
más
cla a man iene
en
su
esquema
explica i
-
o
de
la
ideología
y
del
concep o
de
hegemonía
la
di e encia
concep ual
en e
la
eo ízacion s¡s emá ica
que
cons i uye
oda
ideología
y
lo
que
él
llama
la
“con
-
ciencia
agmen a ia
e
incohe en e”
que
poseen
los
agen es
sociales,
especial
-
men e
e iden e,
en
el
caso
de
las
capas
des a o ecidas
de
la
sociedad (G amsci,
1974,
Pp.
327
y
sig.). Es
es a
“conciencia
agmen a ia”
la
que
o ma ía
pa e
de
la
cul u a
del
abajo gené ica
de
los
in eg an es
de
un
sec o
social.
Aho a
bien,
hayo o aspec o
de
sumo
in e és
que
debe
se
enido
en
cuen
-
a
en
odo
lo
que
se
elaciona
con la
ideologización
de
g upos
sociales,
que
es,
p ecisamen e,
el
p oceso
a
a és
del
cual
el
g upo
se
con ie e
en
colec i o
median e
la
delegación
polí ica
en
un
cue no
de
ep esen an es
o
en
uno sólo
—como
es
el caso que
nos
ocupa—y,
si¡nul áneamen e,
e e encia
su
exis en
-
c¡a,
su
p opia azón
de
se
y
sus
obje i os
en
una
ideología
que,
de
esa o ma,
pasa a
unciona
como ma co
legi imado
del
nue o
colec i o.
Cuando
es o
ocu e,
laideología
adquie e
el
ango
de
co pus
dogmá ico
y,
en
gene al,
ue
-
emen e
sac alizado, si iendo
como
supe es uc u a
legi imado a
de
la
p axis
social
del
colec i o
y
do ando
de
un
sen ido ascenden e
y
supe io
al
mismo.
Cuando
es o
ha
ocu ido,
decimos
de
la ideología
en
cues ión
ha
pasado
a
se
un
discu so
polí ico-ideológico.
Po an o,
es ablecemos
ambién una dis inción
concep ual
en e
ideo
-
logía
y
discu so
polí ico-ideológico.
Cualquie
ideología
puede
se
solamen e
¡sido o
MORENO
ha
o mu¡ado
así
e¡
concep o
“cu¡ u a
del
abajo”:
E¡
pnsceso
dc abajo
en
que
cada
indi iduo
es á
inme so
—inc¡uycndo
¡os
p occsos
de abajo
in isib¡es, como
e
abajo
domés ico,
o
de inidos
como
ma gina es
o
in o ma es
desde
la
ideo ogía
y/o
ega idad dominan e—
y
¡a
posición
que
se
ocupa
en
es e
p oceso,_¡a
c ¡a
iene
de e minada
po
la
di isión
socia¡
dc¡
abajo
que
p oducen
las
e acio
-
nes
sociales
de
p oducción
en
que
dicho
p oceso
iene
¡uga .
sc
ha¡¡an
cn
la
basc
no
só o
de
las
condiciones
n a e ia¡es
de
exis encia,
sino
que
condicionan
e
imp egnan
odos
os
ámbi os
de
¡a
ida:
desde
as
opciones
o
es a egias
ma imonia es
y
e¡
ipo
de
e aciones
in a ami ia es
o
de
ecindad,
has a
¡a
o ma
dc
cp c
-
sen a e
c¡
mundo
y
de
exp esa
os
sen imien os.
se
gene a
no
só o
una
cu¡ u a
sob c
c¡
abajo,
sob e
odos
os
di e sos
aspec os
dc
la
es e a ¡abo a¡,
sino
ambién
una
c i¡ u a
desde
e¡
abajo,
a
pa i
dc
los
di e sos
p ocesos
de
abajo
y
luga es ocupados
en
las
e aciones sociales
de
p oducción:
po
eso
es
p eciso
baS a ,
no en
singula
sino
en
plu al,
de
cu u as
de¡
abalo’
( 99 ,
p. 619).
Cul u a
del
T abajo
jo nale a,
discu so
polí ico
y
lide azgos.
135
la
elabo ación
de
algún eó ico u olimpo
de
eó icos
desen endidos
del
mundo e
igno ada
o más
o
menos
indi e en e
pa a los colec i os sociales. En
cambio, el “discu so
ideológico-polí ico”,
o simplemen e el
“discu so”,
es
un
enómeno
socie a io,
in incadamen e
conec ado con p ác icas polí icas
y
soc ales
y
que, po eso mismo, suele ca ga se con o o
ipo
de
con enidos
cuyo
papel
no
es
ya deducible
del
me o ca ác e
de
explicación
del
mundo.
Es,
en cambio,
la
jus i icación
de
una
p axis polí ica, como la que
se
de i a,
po ejemplo, de
las
écnicas
de
p oseli ismo,
coacción
o coop ación polí ica.
Los
discu sos polí ico-ideológicos,
po unciona como apoya u a
y
legi i
-
mación
de
p ác icas
de
pode
y
de
elemen o
de
cohesión o comunión de
de e minados colec i os,
no
deben
se
en endidos
undamen almen e
como
una
en a i a
de
explicación
del mundo que p ocu a gana adep os; debe se
en endido como
un
conjun o, con
p e ensiones
de cohe encia in e na, que
in eg a con enidos ideológicos, cognosci i os,
alo a i os
y no ma i os con
el in p imo dial
de
da alidez,
hace
c eíble, ine i able, deseable, la p axis
del
pode al que
pe enece,
que, eso
si,
es á anexada a una concepción global
del
mundo
y
del
papel del colec i o
en
el
mismo.
Es a
dis inción
es
de sumo
in e és,
po que pe mi e comp ende buena pa e
de
los con enidos
de
es os
discu sos,
que
no
end ían sen ido
si
conside ásemos que
se
a a sólo de
en
-
a i as
de
explicación
del
mundo.
Cuando
se
cues ionan
las
ideologías
se
polemiza
sólo sob e
su
solidez
lógicao sob e la alidez
de
las p emisas sob e
las
que
se
cons uyen los
con
-
enidos, pe o cuando
se
cues iona
cualquie
discu so
polí ico-ideológico
an e
pe sonas
que
pe enecen
a los
colec i os
que
les
dan ida,
no
sólo
se
lle a
a
cabo
un
eje cicio
de
exégesis eó ica, sino que, con ello,
se
es á
poniendo
en
cues ión
ambién
un
conjun o
de
no mas
y
p ác icas sociales que
e e encian
su
azón de se
y
que
incluso
se
adecuan al ma eo
eó ico
que
es
el discu so;
sí
se
p e ende
la in alidez
o
nulidad
del
ma eo eó ico
se
p e ende
ambién
lo absu do o
lo
inadecuado de los alo es
y
las
no mas
que o ien an
la
ida
de
las
pe sonas
pe enecien es
a esas sociedades
o
colec i os
y
las
mismas
ins i uciones
po
las
que
se
igen.
Es o
explica
que
las
polémicas eó icas
engan
pa a
quien
pa icipa
en ellas
un
ca ác e
ma cadamen e dis in o según
e sen sob e
cues iones me amen e
ideológicas o de
discu sos polí icos.
En
las
discusiones ideológicas,
como suele deci se, los polemis as
se
mue en en
el e eno abs ac o y dis an e de las
ideas,
que
pa a
nada
les
comp ome e
a
ellos como
agen essociales
de inidos
con a eglo a los p incipios
de
discu
-
sos
polí ico-ideológicos
que quedan al ma gen del ámbi o
de
la discusión. En
cambio, cuando los polemis as con ienden p ecisamen e sob e los
discu sos
polí ico-ideológicos
en
los
que
se
undamen an
—o que
p e enden
unda
-
men a se—
las
no mas y c i e ios que o ganizan
sus
p opios colec i os
socíales
y
po los cuales
se
de ine
su
p opia
condición como agen es
socia
-
les, la discusión, p e isiblemen e, gana á
eno memen e
en ehemencia,
is
-
ce alidad
y o undidad. Es o
es
lógico
si
conside amos
que
se
a a
aho a de
una discusión de
eno me
ascendencia,
en
la que la de ensa
de
unas
de e
-
minadas ideas,
p incipios,
alo es es, a la
ez,
la
de ensa
de unas no mas
y
unas
p ác icas sociales.
136
Félix
Talego
La
dis inción
así
en endida en e ideología
y
discu so
polí ico-ideológico
pe mi e
explica po qué
en
de e minadas
sociedades
o
colec i os
pueden
coexis i
sin
mayo es
p oblemas
ideologías di e en es
o incluso
con apues as,
de
al
o ma
que incluso
se
cons a en
buenas
elaciones
y
pleno
en endimien o
en e
pe sonas
que
se
adhie an a cada una
de
ellas,
mien as
que en
o as
socie
-
dades
o
en
o os
pe íodos his ó icos
de
esa
misma
sociedad,
las
mismas
ideo
-
logías
pueden con e i se
en
mo i o
de
en en amien o
y
gue a
a icida.
Los
polemis as
pasan
a se
con endien es
y
la
discusión
acade nicis a
o
ilosó ica
pasa a se
polí ica.
Piénsese,
po
ejemplo,
en
las
di e sos
pe íodos
de
la
his o
-
ia
de
Eu opa,
en
los que
se
ha
pasado
de
la
ole ancia
y la
no mal
con i en
-
cia en e
dis in os
c edos
eligiosos
a
las
luchas
más
enca nizadas
según ue an
las
concepciones eológicas,
cuyo
úl imo
episodio
lo
o ece
la
gue a
en
los
e i o ios
del
an iguo
es ado
yugoesla o.
Piénsese ambién
en el
ea me
dogmá ico
en
o no
al c edo
mahome ano
que
ocu e
en oda la
ibe a
su del
Medi e áneo,
con lac ecien e in ansigencia
no
sólo
hacia
elc edo c is ianoo
judío,
sino,
undamen almen e,
a
odo
lo
que
se
iden i ique
conel
modo
de
ida
y
las
ideas
occiden ales,
enómenoque
desde
es e
lado
del
Medi e áneo
sole
-
mos
llama
‘ undamen alismo
islámico”, pa a
ema ca
ya
desde
el
p incipio
la
dis ancia
y
eí
en en amien o.
Pa a
comp ende
po
qué
de e minadas sociedades
o
colec i os
son
ole
-
an es
espec o a
unas
ideologías
y
emendamen e
in ansigen es espec o
a
o as
es
menes e conoce
cuales
de
esas
ideologías
es án
más
ín imamen e
ligadas
y
son
omadas
como
ma co
pa a explica
y
legi ima los
p incipios
o ganizacionales
igen es
en
esas
sociedades
y
las
es uc u as
de
pode .
P e i
-
siblemen e,
es as
úl imas
ideologías
se
ca ac e iza án
po
su
mayo
g ado
de
dogma ismo,
po
su
mayo elabo ación,
po la p oli e ación
de
cue pos
de
especialis as
ocupados
en
ela po la
co ec a in e p e ación
de
los
p incipios
de
los
que
se
supone
se
desp enden
las
no mas
y
las
leyes,
en
de ini i a,
po
habe
mayo
in ole ancia
en
lo
que
se
e ie e
a
su
pues a
en
cues ión.
Es as
ideologías
son
las
que
aquí hemos de inido como discu sos
polí ico-ideológi
-
cos.
Aquellos que
pe enecen
a
las
sociedades
o
colec i os
donde
es án
igen
-
es
y
osan
cues iona
sus
p incipios
son
es igma izados
como
he ejes,
após a
-
as,
disiden es, sediciosos,
sec a ios
o
an idemóc a as,
como ocu e
en
la
ac ua
-
lidad
(Ibáñez.
1992,
p.
37).
Cabe
p e e ,
asimismo,
que la
ep esión
y el
cas i
-
go
de
quienes
son
así
de inidos
i á
en
p opo ción
al
g ado mayo
o
meno
de
consenso
social
en
omo
al
discu so,
pues
es aba
en
lo
cie o
Pa sons
cuando
es ableció que mien as
mayo
sea
la
necesidad
de
impone
sanciones
y
más
d ás icas
sean
és as,
an o
más
débil
se á
en
al
sociedad
la
es abilidad
y
adhe
-
sión
a
sus
p incipios (Pa sons,
1968,
p.
398).
Desde el
pun o
de is a del análisis sociológico, la cues ión cla e
no
es
analiza en
sí
mismos
los
con enidos
de
lOs
disuwsus
puaaucu- ueu ugwus,
sino busca
la
elación
que
pueda
es ablece se
en e
és os
y
las
p ác icas
de
pode
y
las
no mas
que
egulan
las elaciones
y
las
di e encias sociales,
po
-
que el co pus eó ico
no
se
desa olla
y
pe ecciona
undamen almen e
con
a eglo a
de e minada
lógica
in e na,
sino
en
unción
de
unos
in e eses
sociales
conc e os,
en la
búsqueda
de
la
adhesión,
el
consenso
y,
en úl ima
¡37
Cul u a
del
T abajo
jo nale a,
discu so
polí ico
y
lide azgo:...
ins ancia,
la
ep oducción
social.
Pe o
es o
ampoco
equi ale a
a i ma
que
los
discu sos
deban se
concep ualizados
como
me os
epi enómenos
o
e le
-
jos
de las p ác icas
sociales
y
las
o mas de pode ,
sino
que
la
elación
en e
los
dos
ni eles
de
la
ealidad
social
es
dialéc ica,
de o ma que, como
a i
-
man
di e sosau o es
desde
pos u as
no
siemp e
coinciden es,
las
ins i ucio
-
nes
sociales
se
cambian con el
p opósi o
de
con o ma ías
a los
p incipios
legi imado es
(Be ge
y
Luckmann,
1986,
p.
158;
Gee z,
1992,
p.
265;
Bou dieu,
1988;
Tomás Ibáñez,
1991).
Es as amplias
e lexiones
pueden
ene
aplicación,
como hemos expues o a í ulo
me amen e
indica i o,
pa a
g andes
p ocesos
his ó icos
o
sociedades
es a ales, pe o
pueden
se i nos
ambién
pa a
explica p ocesos
socio-polí icos
que
a ec en
a
pequeños
colec i os,
como
es
el caso de los
sindicalis as
de
Ma inaleda
que
pa icipan
de lo que llaman el
pode
popula .
Si
es o
es
así, la cues ión undamen al pa a el caso que
nos
ocupa,
como
pa a
cualquie
o o
caso
de
ideologización
de
g upos
sociales,
es á
en
com
-
p ende po qué de e minadas
ideologías,
y
no
o as,
en
de e minados
con ex
-
os
his ó icos,
pasan
a se asumidas
y
de endidas
po
de e minados
sec o es
sociales.
Desde
nues o
pun o
de
is a,
laexplicación hay que
busca la,
unda
-
men almen e,
en
la
o ma cómo
las
ideologías
en
cues ión ecogen
y
a iculan,
dándoles
un
sen ido,
una
azón
y
je a quizándolos,
los
elemen os
y
mo i os
cen ales
de
las
cul u as
del
abajo
del
sec o
o
sec o es
de
que
se
a e.
Bou
-
dieu,
que
es
ajeno a lanoción
de
“cul u as
del
abajo”
—aunque ha
elabo ado
el concep o
de
“habi us”,
que
iene
algunas
con luencias
in e esan es con elde
“cul u as
del
abajo”
(Mo eno,
1991)—,
ad ie e
con a los
plan eamien os
esencialis as que
conside an
que dimana
pode
de
los discu sos he é icos
mis
-
mos
y
se
ap oxima a
nues o
plan eamien o
cuando
conside a
queel
“e ec o
de
eo ía”
—la
incidencia
de
las
ideologías
sob e la ealidad—
es
mayo
en
an o
la lec u a que
p oponen
de
las
di isiones
sociales
se
ace ca
más
a la
es uc u a
social
(Bou dieu,
1988a,
Pp.
132
y
134-136).
Así,
no
es
po casualidad
que
la
ideologíaque
hicie on
suya
los
jo nale os
de
Ma inaleda con enga de e minadas
p opues as
y
no
o as,
y
que
se
plan ee
es os
obje i os
polí icos y
no
aquéllos,
como
lo hemos
expues o
muy
b e e
-
men e
en el apa ado “La
adhesión
de
los
jo nale os
ma mnaleños
al
Sindica o
de
Ob e os
del
Campo”.
Asimismo,
y
aunque
en
es e
caso el
pode
sea
capi a
-
lizado
exclusi amen e
po una
pe sona,
como
e emos después,
y
pueda
se
eje cido con
un
amplio
ma gen
de
disc ecionalidad,
no
se
a a
de
un
pode
omnímodo
—ninguno
lo
es
en
é minos
absolu os—,
po que
debe
apoya se
en
la ideología que
lo
legi ima,
y
és a
es
el
esul ado monolí ico
que a icula
o
in eg a
la cul u a
del
abajo jo nale a con
la
mezcla
sinc é ica
de
a ias
adi
-
ciones
de
laizquie da
e oluciona ia.
El
p oduc o
inal
ha
de
ene
unas
ca ac
-
e ís icas
que
espondan,
al menos
en
la
medida
su icien e,
a los
con enidos
cogni i os
y
alo a i os
de
laIs
cul u a/s
del
abajo
del
(de
los)
colee i o/s
sob e
los
que el
pode
se
eje za,
pues,
de
lo
con a io,
los con enidos
del
dis
-
cu so
pueden pe de su ca ác e in eligible y
signi ica i o
pa a
las
bases
que,
en
esa
medida,
pasan
a
pe cibi los
sólo
como
dogmas alejados
de
su
p o
-
blemá ica e
inú il
o
pe niciosamen e
disciplinan es.
¡38
Félix
Talego
LA
CONCEPCIÓN TELEOLÓGICA
DE
LA
HISTORIA
Y
LA
INTEGRA
-
CIÓN
VERTICAL
DE
SIGNIFICADOS
EN
LAS
ACTUACIONES
POLÍTI
-
CAS DEL
PODER
POPULAR
DE MARINALEDA
La
concep ualización
del
discu so
polí ico-ideológico
que
acabamos
de
pe ila
nos
pa ece
un
ins umen o
undamen al
en
odo
análisis polí ico,
pues
cons i uye
una
de
las
cla es
que es án
de ás
de la
o mación
de
es uc u as
y
colec i os
polí icos,
sean
del
ipo
que
sean,
pues
el
discu so
se
cons i uye
en
el
subs a o legi imado
de
las
p ác icas polí icas
y
de
los
alo es
y
no mas
sob e
las
que
se
asien an
las
elaciones
sociales, do ando
de
ascendencia e
ine i a
-
bilidad
a
las
mismas.
Es o
no
signi icaque la
elación
en e
eo ía
y
p axis
que
se
dé en
cada
caso
deba se
e iden e
o
di ec a,
pues
ocu e
con
ecuencia
que
el obse ado
ex e io pe cibe
más
bien
no o ias
des iaciones
en e
los
discu
-
sos
y
sus
supues as aducciones
ala
ealidad. Es o
es,
sin
emba go,
de
impo
-
ancia
secunda ia
en
el
análisis
poli ológico,
pues
lo
signi ica i o
es
de e mi
-
na
po
qué
azón
y
según
qué
lógicas
los
colec i os
y/o
las
mino ías
gobe
-
nan es
encuen an adecuación
en e
las
p axis
y
los
discu sos
allí
donde
un
aná
-
lisis
lógico
ap io ís ico
sólo
descub e
dispa idad
o
con adicción.
Po
es a
azón,
an
impo an e
como
el
análisis
he menéu ico,
que
pe mi e
descub i
las
adiciones
eó icas
de que
se
han
nu ido
los discu sos
polí ico-ideológicos
y
la
in eg ación
a
los
mismos
de
los 4lo es
cen ales
de
las
cul u as
del
abajo,
es
el
análisis
de
la
elación
en e la
p axis
y
el
discu so,
quees,
necesa iamen
-
e,
un
análisis
no
he menéu ico,
sino
socio-polí ico.
Los
ce emoniales
polí icos
son
p ecisamen e momen os
del
de eni
social
donde
es
dado
al
in es igado obse a el
ipo
de
elación
en e esos
dos
ni e
-
les,
pues
se
a a jus amen e
de
acciones que
son
enidas
po
los
ac o es
soc a
-
les
—po odos
o,
al
menos,
po
las
mino ías
di igen es—
como
sag adas,
pues
en
ellas
en
la
ep esen ación
del
o den
de
cosas
que
se
desp ende
del
discu
-
so
polí ico-ideológico
y
cómo
las
ins i uciones
polí icas
se
adecuan
a
dicho
o den
y
lo
cumplen
en
el
p esen e.
Se
a a
de
i uales
que,
en
la
medida
en
que
son
pa icipados colec i amen e
o al
menos
no
impugnados
públicamen e,
e alidan la adhesión, el
consen imien o
o el
aca amien o
al
discu so polí ico-
ideológico
y,
con
él,
a
las
ins i uciones
y
ep esen an es
polí icos
que,
como
ales, ocupan los papeles
cen ales
en
el
ce emonial, indicando
que
son
los
p incipales
aledo es
del
o den
de cosas
sag ado
que debe
cumpli se
en el
mundo.
Po
o a
palle,
la
ep esen ación
polí ica
de
los
discu sos
nos
ea i ma
en
la
dis inción
en e
las
ideologías
y
los
discu sos
polí ico-ideológicos,
pues
su
aducción al
e eno
del
i ual
demues a
que
es án
enca nados
en
expe
-
iencias sociales
y
desbo dan
el
campo
de
lo
me amen e
eó ico.
Pa iendo de es as p emisas hemos lle ado a cabo el es udio
de
dos
ipos
de
acciones polí icas que el
pode
popula
de
Ma inaleda
pone
en
p ác ica
con ecuencia, como
son
los
abajos
olun a ios
y
lasluchas.
Cada una
de
es as acciones
ins i ucionalizadas
son
algo
más
que acciones
simbólicas
i ualizadas,
pues
son
ambién acciones polí icas que pe siguen obje i os
ma e iales conc e os. Sin emba go,
es
imposible comp ende
su
signi icado
en elen amado
del
pode
popula
si
no
se
conside a
ambién
la signi icación
Cul u a
dei
T abajo
jo nale a,
discu so
polí ico
y
lide azgo:...
¡39
simbólica que
ienen
pa a quienes
las
lle an a cabo. Pa a comp ende el
p o
-
ceso
de
densi icaciónsimbólica
del que han do ado a
es as
acciones los
ma
-
naleños
del
pode
popula
has a el
pun o
que podamos conside a las como
au én icos ce emoniales polí icos,
es
menes e conside a
que
el
discu so
polí ico-ideológico
adop ó
desde
los
p ime os
iempos la o ma
de
una
p o
-
pues a
de
iden i icación
local,
es
deci , de una
p opues a
socie a ia cuyos
con enidos
debían enca na se
y
ene
igencia
en
la sociedad ma inaleña,
de
al
o ma
que
Ma inaleda
ue a,
como
se
p oclama
abie amen e, “una
isla
jo nale a
en
un
ma
de
la i undios
“,
o
“un
espacio
libe ado
“,
en
el que
debían cumpli se los alo es al e na i os
que
anunciaba
el p opio discu so,
has a el ex emo de au op opone se
al
discu so
y
al
sociedad que lo
plas
-
maba
en
un
emblema
y
un
modelo
p oclamado como e e en e y guía
an e
Andalucía
y
el
mundo,
buscando que
en
o os
luga es apa ecie an
o as
Man
-
naledas que
debe ían
camina jun as
hacia la sociedad sin
clases
ni
injus icias
y
que se ía la
sociedad
del
inal
de
la
His o ia.
Es o, que podemos
en ende
como una de i a localis a
del
discu so
polí ico-ideológico,
se
aduce en la
exigencia pa a los ma inaleños de la in e io ización, el asen imien o
o
el
aca
-
amien o
de
odo
un
conjun o
de
alo es, no mas
y
pau as
de
compo amien
-
o
con
las
que han
de
cumpli
an o
en
los
más
di e sos ámbi os
de
la ida
social
co idiana como
en
si uaciones
de
con lic o social y
de
con ex os
es i
-
os
y i ualizados.
Desde
es a
óp ica,
los
abajos
olun a ios
pueden se de inidos como
aquellas
labo es
no
emune adas
económicamen e
que lle an a cabo la gen e
de
la
Asamblea.
Algunos
de
los
abajos
olun a ios
más
conocidos,
po el
eco
que
han
enido
en
la p ensa
epe idas
eces,
son
los
Domingos
Rojos.
Es as
labo es
no
emune adas
se
lle an
a cabo con
a ios
obje i os
undamen ales:
en
p i ue
luga y
en
el
sen ido
más
inmedia o,
pa a
mejo a
o
adecen a
el
pue
-
blo
o
pa a
con ibui
a
mejo a
los
ing esos
del
Sindica o,
con el
in
de
pode
emp ende
luego
nue as
luchas
o
acciones
ei indica i as;
en
un
segundo
sen
-
ido más
globalizado si en
ambién
pa a
o alece
la
cohesión
in e na
del
p opio
colec i o,
el
sen imien o
de
iden idady
solida idad, concebido
como
un
sen imien o
dis in o,
que
encamina
al
homb e
hacia
un
des ino
opues o,
más
au én ico
y
humano,
que
el des ino al que
se
encamina la humanidad con el
a áncompe i i o que
di ide
alos homb es
y
omen a
los
odios en e
ellos.
Pa a
en ende
en
su
jus a
medida
es a
segunda
dimensión de los
abajos
olun a
-
nos
es
necesa io
conoce que,
según
la lógica que ins au a el discu so
del
pode
popula
Ma inaleda
se ía como una
especie
de
isla
—de
“espacio
libe
-
ado”, “oasis
de
paz”—
en el
ma
capi alis a,
injus o e
insolida io.
Ese
espa
-
cio
así
concebido
se
a ianza ía
en
la
medida
en
que consiga
a eba a
pode es,
compe encias,
alEs ado
y
alos
bu gueses,
an o
en
el
sen ido ma e ial
como
en
el
ideológico
o
de
conciencia.
Los
abajos
olun a ios
de
ecogida de basu as lle ados
a
cabo o a i a-
men e po
un
buen
po cen aje de los a iliados al Sindica o en e
1980
y
1981
ue on
una p ime a expe iencia
de
uego, que puede
cali ica se
como una
acción
simbólica liminal, po que
supuso
elpaso
desde
una si uación
social
en
laque abaja
sin
pe cibi
sala io
e a conside ado
algo
ano mal,
es ambó i
-
46 Félix
Talego
LA CONSTRUCCIÓN
DEL
LIDERAZGO
COMO
RESULTADO
DE
LA
REDISTRIBUCION
POLÍTICA
Si
el
análisis
del
discu so
polí ico-ideológico
del
pode
popula
se
demos ó
como
un
obje i o
undamen al
pa a comp ende la
especi icidad
polí ica
de Ma inaleda, la comp ensión
de
los
mecanismos ins i ucionalizados
median e
los
cuales
se
p oduce
la
delegación
polí ica
cons i uye
el o o
g an
pila
a pa i
del
cual
explica el
p oceso polí ico seguido
en
el
pueblo.
Pa a
deci lo
muy
cla amen e
y
desde
el
p incipio,
odo
el
c édi o polí ico
que ha
gene ado
la
ac i idad
sindical
y
polí ica
del
sec o social
jo nale o
local
ha
sido
capi alizada po una
sola
pe sona,
el
Sec e a io
local
del
Sindica o
y
Alcalde
desde
las
p ime as
elecciones
locales
del 79,
Juan
Manuel Sánchez
Go dillo,
has a
al
pun o
que,
oda ía
hoy,
sigue siendo
él la única
pe sona
au o izada
y
acul ada
pa acon oca
y
di igi
las
ecuen es
asambleas
que ienen luga
en
el pueblo
y
pa a es ablece
elaciones
polí icas
e
ins i ucionales
con
la
Admi
-
nis ación,
con
los
ó ganos ejecu i os
nacionales
del
SOC
o
con
o as
o gani
-
zaciones
sindicales
o
polí icas.
Es e
hecho
es
algo
an
no o io que
hemos
podi
-
do
esc ibi
la esis
sin
ínenciona
o o
nomb e
p opio que el suyo
y
iene,
po
cie o,
o o
de
sus
e lejos
en
la
p ensa,
donde
el nomb e
de
Juan
Manuel
Sán
-
chez
Go dillo,
y
ninguno
más,
apa ece siemp e asociado
al
de
losjo nale os
de
Ma inaleda,
el
colec i o
de
sindicalis as anónimos
que
concen an
su
con ian
-
za polí ica
en
Juan
Manuel.
El
ipo
de
lide azgo que
enca na
Juan
Manuel
es
p obablemen e
un
ejem-
Pío
pa adigmá ico
del
ipo
común
de
lide azgo
en
el
sindicalisíno
jo nale o
andaluz
de
las
úl imas décadas
y
quizás
de
pe íodos
an e io es,
pe o
la
demos
-
ación de ello debe
undamen a se
a
a és
de
nue as
in es igaciones.
Noso
-
os
de endemos
la
esis
de
que ellide azgo
en e
los
jo nale os,
en
gene al,
se
sus en a
en
dos
bases
undamen ales,
aunque puedan
descub i se
o os
ac o es
di e sos
y
menos impo an es:
la con ianza
pe sonalizada
y
la
sol encia
in e
-
lec ual
a ibuida.
Sin
la
con luencia
de
es os
dos
elemen os
en
una
pe sona
o
g upo
educido
de
pe sonas,
es
di ícil
que
se
consolide
un
lide azgo
es able,
y
si
ello
no
ocu e,
p e isiblemen e,
ampoco se á
sólida
y
consis en e
la
o gani
-
zación
sindical.
La con ianza
pe sonalizada
aque
nos
e e imos
la
ganan
aque
-
líos
indi iduos
sob e
los
que
se
iene
un
conocimien o
di ec o
y que
demues
-
an
de
o ma
con inuada
an e
el
colec i o
el
comp omiso inequí oco
de
aban
-
de a
y
de ende con
én asis especial
los
alo es
y
los
obje i os
que
se
des
-
p enden
del
discu so alque
se
adhie en.
Pe o,
y
es o
es
lo
más
impo an e,
man
-
eniendo
un
con ac o
co idianocon el
g upo
y
demos ando
en
cada
momen o
se ieles
y
es ic os
en
el
cumplimien o
de
los
alo es
y
no mas sociales
que
se
p edican
como
deseables
de
man ene
o
conquis a pa a el
colec i o
—“p edi
-
ca
con
el
ejemplo”—,
de
o ma
que
se
man enga i a la
idea
—que
puede
se
más
o
menos
eal—
de
que
exis e
una ce canía o
incluso
una
amilia idad
—una
accesibilidad
di ec a,
no
in e mediada—
en e
el
líde
y
su
gen e.
Es as
son
las
exigencias
que
se
de i an
pa a los
líde es
de
un
asgo
cul u al
muy
ex endido
en
Andalucía
y
plenamen e
igen e
en e os jo nale os,
como
es
el
ue e
an opocen ismo,
ca ac e izado
po
1.
Mo eno
como
“..
la
endencia
a
147
Cul u a
del
abajo
jo nale a,
discu so
polí ico
y
lide azgo:...
pone lo
odo
aescala
humana,
la
e i ación
al
máximo
posible
de
las
elaciones
pu amen e uncionales
o
basadas
exclusi amen e
en el
desempeño
de papeles
sociales...,
el
es ue zo
po con e i cualquie
elación
anónimaen una
elación
pe sonalizada”
(Mo eno,
1993,
p.
138).
Es o
explica ía
es e
asgo
an
peculia
en
el
sindicalismo
jo nale o,
en
el que el
líde
es
una
pe sona
pe cibida
como
ce cana,
con la
que
se
man iene
una
elación anca, in o mal
y
a e na,
de
quien
se
di ía
que es,
simplemen e,
uno
más.
Es e
asgo
explica,
po
ejemplo,
el emendo
accionamien o
in e no
de
los
sindica os
jo nale os,
incluido
el
Sindica o
de
Ob e os
del
Campo,
po
supues o,
en
los
que
las
ag upaciones
locales
con o man
en
la p ác ica una
especie
de
células
au ónomas
que ac úan
coo dinadamen e
sólo
po que
los
líde es
llegan
a
acue dos,
pe o
que dejan de
hace lo
ácilmen e
sólo
con
que
se
ompa
el
consenso
en e dichos
líde es.
La
conside ación
del
lide azgo
en
cuan o
a
su
dimensión
in elec ual
iene
ambién hondas
epe cusiones
polí icas
e
ideológicas,
po que
se
sus en a
en
una
idea
de
desigualdad
social
que
dis ingue
a
“los
que
saben”
de
“los que
no
saben”.
El
hecbo
sus ancial
es
que
es a
ep esen ación ideá ica
ins au a
un
c i
-
e io
de
desigualdad concebido
como
álido,
supues amen e “na u al”
o
legí i
-
mo
po la
gene alidad
del
sec o social,
a di e encia
de
la desigualdad que
es
a ibuida a la
iqueza,
que
es
pe cibida
gené icamen e
como
ilegí ima
y
pe ni
-
e osa.
En
ealidad,
la
concepción
que los
jo nale os
ienen
ace ca
de
la
dis in
-
ción “cul o”-”incul o”
no
di ie e
en
lo
sus ancial
de
la
concepción
que poseen
o os
sec o es sociales,
incluidos,
como
no
podía se
de
o a
mane a, aquellos
que
es iman
que
poseen
las
condiciones
de
“cul u a”,
Y
an o és os
como
los
jo nale os
es án con encidos
de
que la
posesión
de
es as
condiciones
de
cul u
-
a
es
equisi o
indispensable pa ael
desempeño
de
los
ca gos
elacionados
con
la
Adminis ación
o
la
ep esen ación
polí ica.
Po
an o,
an o
pa a
aquellos
que lo
poseen
como pa a
aquellos
sob e
los
que
se
eje ce,
el pode
in elec ual
queda así
consag ado, concebido
como
na u al
y
necesa io
pa a el
desempeño
de
ca gos
de
au o idad y pa a la
adsc ipción
legí ima
a una
posición
social
p i
-
ilegiada,
no
equi alen e a la
de
aquellos
que
poseen capi al
económico,
aun
-
que puedan con lui los
dos.
En
es e
consenso
social
se
undamen a
la
e icacia
del
capi al
in elec ual
o
cul u al,
pues o que
en
ningún
caso
es
concebido
como
una
posesión
excluyen e que
puede
se
ins umen alizada
po
quienes
laposeen
ambién pa a ga an iza la
desigualdad.
Sin
emba go,
así
ac úa
ambién
en
Ma inaleda
es e
capi al
in elecmua¿
pues,
en
el
ondo, busca
el mismo
obje i
-
o:
la
p ese ación
y
la ampliación
del
p i ilegio.
Es e
pode
in elec ual
así
concebido
se
eje ce
con
e icacia
sob e
los
jo nale os,
desde
el
momen o
que
és os
no
lo
conciben
como
un
pode
que
se
asien a
sob e
ellos, sob e
su
asun
-
ción
de
la
condición
de
“igno an es”,
sino
como el
despliegue
de
unas
disposi
-
ciones
“na u ales”
o
adqui idas
as el
“es ue zo
de
una
ca e a”
y
que
se
encuen an
desigualmen e
dis ibuidas,
hoy p incipalmen ecomo consecuencia
de
la
desigual
dis ibución
de
la
iqueza
económica,
pe o
que
en
un
u u o
debe á se
pa imonio
de
odos,
pa a que
“ odas
las
pe sonas sepan”
y
se
des
-
iene
la
igno ancia.
El
líde
jo nale o es,jus amen e, el
agen e
que
es ablece
lamediación en e
la
gene alidad
de
los
jo nale os
“que
no
saben”—al habe
ganado
su
con ian
-
¡48
Félix
Talego
za,
es á con ellos y
lo
demues a
día
a
día
con
su
comp omiso—
y
“los
que
saben”,
que
es án
en
la
Adminis ación
y
en
la
polí ica.
Es os
úl imos
emplean
el
sabe
—que
es
concebido
como
neu o—
con
un
obje i o
pe e so,
como
es
el
de
ep oduci el
o den social
injus o que
implica
la pob eza
de
los
jo nale
-
os.
El
líde , po
el
con a io,
se
conside a
que
es
alguien
que
“sabe”,
es
deci ,
alguien dis in o
a
los
jo nale os
—aunque
ambién
pueda
se lo—,
pe o
que
es á, sin
emba go,
del
lado
de
ellos
y
emplea
su
sabe
en
bene icio
de
los
in e
-
eses
de
és os.
Lo
que
no
es
cues ionado
es
que
la
mediación
deba ecae
en
alguien
“que
sepa”,
pa a
que,
como
nos
decía
un
in o man e,
“no
puedan
engañahlo
y
no se
enga
que
cayó
delan e
de
nadie
El
lide azgo
puede
se con emplado
ambién
desde
o a
óp ica
que
com
-
plemen a la
explicación:
lo
que
ocu e
en
la
es uc u a
de
pode
de
Ma inale
-
da,
como
en
an as
o as,
aunque
en
di e so
g ado,
es
que
se
han
o o
las
con
-
diciones
de
la ecip ocidad en e
pe sonas,
como
don
y
con adón
(Mauss,
1966),
es
deci , como
es ablecimien o
de
obligaciones
y
de echos di ec os,
pa a
ins i ui se
un
ínecanismo
de
edis ibución,
hecho
que
ocu e desde
el
momen o
en
que
es
el
p oceso
—como
es
ambién llamado
es a
es uc u a
de
pode —
el que
capi aliza
la con ianza
y
la
esponsabilidad
de
cada
uno
de
los
miemb os
del
colec i o,
que
se
cons i uye
asícomo
al
y
que
edis ibuye
luego
en eel g upo en
o ma
de
bene icios, de echos,
pe o
ambién
de
no mas
mo a
-
les.
La gen e
no
hace
algo po
el
o o
di ec amen e;
lo
hace
po
el
p oceso,
enca nado
en
la
igu a
de
Juan
Manuel,
que
lo
ha á
después
po
odos.
La
es uc u a
en
la que
se
undamen a el
p oceso
queda
isualmen e
e lejada
en
la
Asamblea,
pe o ambién
en
las
luchas,
en
las
que
Juan
Manuel
se
coloca
síemp e en una posición
isible
pa a odos
los
demás.
Es o
explica que
Juan
Manuel
sea
la única
pe sona
del
p oceso
que
de
o ma
pe manen e
—es uc u
-
al—
es
ac eedo
de
una
deuda
po pa e
de
odos los
demás
miemb os
del
colec i o.
La pe pe uación
de
la
es uc u a
de
pode
depende,
en e
o as
cosas,
muy
undamen almen e,
de
que
Juan
Manuel
sea
capaz
de
man ene
el
endeu
-
damien o
de
los
demás
espec o
a
él.
Po eso
siemp e
a i ma que
es
“el
p ime
-
o
en
los
sac i icios
y
el
úl imo
en
los
bene icios
“,
o que ha
hecho
una opción
de
idapo
los
pob es,
ha
en egado
su
idaa lacausa
de
los
pob es,
de
los
jo
-
nale os;
su
ida
son
los
pob es
y
ello
se
aduce ambién
en
que él
es
“la
oz
de los
pob es”
o
“la
oz de los
sin
oz”, como a i ma
ecuen emen e
en
sus
alocuciones
públicas.
Juan
Manuel
ob iene,
según
la lógicaque
ins au a
el
pode
popula ,
bene
-
icios polí icos
en
an o
enuncia a los
bene icios
ma e iales;
jus o lo con a io
de
lo que
ocu e
con la
base
de
la
Asamblea:
el
p oceso
les
p opo ciona
bene
-
icios
ma e iales
(la
dinámica
de
la
Asamblea
ins au a
un
p ocedimien o
especí ico,
p o is o
de
su
p opia
ine cia,
pa a la
esolución
de
los
p oblemas
p ác icos de
los
jo nale os
y pa a la
ob ención
de
bene icios
ma e iales:
el
Empleo
Comuni a io,
las
i iendas...)
a
condición
de
que deleguen con ianza
en
Juan
Manuel,
que
de
es a
mane a
c ea
un
pode sob e
ellos
y
pa a
ins u
-
men aliza lo con a
o as ins ancias
ex e io es.
La
complemen a iedad
es
posi
-
ble
po que
lo que
in e esa
a
uno
no
in e esa
alos
demás
—el
c édi o
polí ico—
y
lo
que
in e esa
a
los
demás
—los
bene icios
ma e iales conc e os—
ae sin
cul u a
del
T abajo
jo nale a,
discu so
polí ico
y
lide azgo:...
149
cuidado
al
p ime o.
De
boca
del
p opio
Juan Manuel hemos oído en
a ias
oca
-
siones
que
muchos líde es
que
gana on
la con ianza
de
los
jo nale os
en
los
años
de
la
ansición
la
pe die on
después
po habe
al ado
a
ese
pac o que él
ha cumplido y cumple
esc upulosamen e:
se
el
p ime o
en la
lucha
y el
úl i
-
mo en
ecibi
los
bene icios
ma e iales.
La
e dade a
e icacia
de
las
alocuciones
y
las
e lexiones
de
Juan
Manuel,
en
Radio
Ma inaleda
como
en
la
Asamblea,
como desa ollos
supues amen e
lógicos
a pa i
de
un
discu so
global
indiscu ible,
es á
en
que
no
pueden
se
e u adas,
en
que
son
la
úl ima
palab a:
nadie
llama á po
elé ono
ala emiso a
o
le an a á
la
oz
en
la
Asamblea
pa a hace una
objeción
aalgún
pun o
de
esas
e lexiones.
Si
algún
día
o a
palab a
que
no
uese
la
de
Juan
Manuel
se
oye a
en la
Asamblea
o po la emiso a como la
úl ima
palab a,
po enciína y
con a
la
de
Juan
Manuel,
ello
supond ía,
au omá icamen e,
el
desmo onamien o
de
odo
el
en amado
del
pode
popula :
el
discu so
polí ico-ideológico
pe de ía
su
ca ác e
sag ado
y
Juan
Manuel
deja ía
de
se el
p ime o
en el
comp omiso
y
el
úl imo
en los
bene icios.
Después
de
eso,
odas
las
ansg esiones
es a ían
pe
-
mi idas.
Tan a
es
la
ascendencia
eal
y el
signi icado
la en e
de
las
muchas
ho as
empleadas
po
Juan
Manuel
en
demos a
que
las
o mulaciones
ideoló
-
gicas
del
pode
popula
son
uni e salmen e
álidas.
No
pod ía
se
de
o a
mane a,
pues
la
sociedad
ideal,
el
modelo
mesiánico
al que
se
anudan
odas
las
p oposiciones
del
discu so,
ha
de
p esen a se
necesa iamen e
como
una
solu
-
ción
o al,
una
p opues a socie a ia
a la
que
conduce
impe a i amen e
la
His o
-
ia
y
quedebe
es a ,
po
an o,
más
alláde cualquie
con ingencia,
de
cualquie
acciden e. Sólo
así
puede
se una
al e na i a,
una
con ap opues a
al
discu so
de
la
sociedad
capi alis a dominan e
en que
se
sac aliza
elme cado
y
sus
leyes
y
la
p opia
idea
de
p og eso,
y
sólo
así
puede exigi
y
jus i ica los
eno mes
sac i i
-
cios
que
du an e
an os
años
han
supues o
y
supond án
pa a los
ma inaleños
del
p oceso
las
luchas,
los
abajos olun a ios
y
o os
es ue zos
que
debe án
segui
haciendo
necesa iamen e
has a que
se
alcance
esa
sociedad
ideal
~.
Es os
son
algunos
de
los
emas p incipales
a
a és
de
los
cuales hemos
in en ado
explica
la
con igu ación
de
la
es uc u a
sociopolí ica
igen e
en
Ma inaleda
po
odos
es os
años
y el p ocede de
quienes
la
sus en an;
una
es uc u a
polí ica
que ha
ecibido
y
ecibe
el
apoyo
elec o al masi o
de
la
población
jo nale a
local,
has a el
pun o
de
que en e
1979
y
1987
no
hubo
en
elpueblo
ni
siquie a
oposición
polí ica
o mal,
aunque
ap oximadamen e
un
e
-
cio
de
la
población
nunca
haya
dado
su
apoyo a
las
sucesi as candida u as
p e
-
sen adas
po
Juan
Manuel.
Una
expe iencia
polí ica
que
ha
sido
ejemplo y
e e
-
en e pa a
muchos
jo nale os
andaluces
y
aún pa a
buena
pa e de la
izquie da
Comp obamos
ambién
en
es e
caso,
como
ha mos ado
Balandie
(1988),
quc
cl
pode ,
en
el
ondo,
siemp e
habla
del
más
allá;
un
más
allá
que
se
si óa,
en
es e
caso,
ai
inal
de
la
His o ia,
conside ada
como
p oceso
lineal
que,
inexcusablemen e, ha de
segui
la
humanidad.
El
esc i o
polaco
CZESTAW
M, osz,
(1981>
e lexiona
ampliamen e
sob e los
p ocesos
polí icos
que
conducen
a
la
sac alización
de
la
his o ia
y.
aunque
s ’
c í ica
es á
p ima iamen e
di igida
al
égimen
so ié ico,
lo
desbo da
ampliamen e
pa a
con e i
-
se
en
una
e lexión
gene al
sob e
muchos
o os
ipos
de
egímenes,
incluidos
los
democ á icos
occiden ales.
150
Félix
Talego
andaluza
al e na i a,
a en os
especialmen e
a
las
p opues as
del
discu so
polí i
-
co-ideológico
del
llamado
pode
popula ,
que
p oclamahabe
log ado
en
Man
-
naleda la
sus i ución
del
mecanismo
de
la
delegación
polí ica
en
los
ep esen
-
an es
—base
de
la
llamada
“democ acia
ep esen a i a”—
po la
pa icipación
polí ica
di ec ae
igual
de
cada
ecino,
es
deci ,
de
habe conseguido
la
“denzo
-
c acia
di ec a”
o
“asamblea ia
“.
Ello
supone,
según
la
lógica
que ins au a
ese
discu so,
que
ya
se
es á
log ando
en
el
ámbi o
local
una
sociedad
dis in a,
que
con as a con la
ex e io ,
concebida
como
cl
nega i o
o og á ico
de
la
sociedad
local,
es
deci , como
un
espacio
social
y
polí ico ganado
po la
desigualdad
y
po la
in iabilidad
de
la
pa icipación
polí ica
e ec i a
de
los
sec o es
popula es.
Sin
emba go,
el
abajo
de
campo
nos
ha
pe mi ido comp oba
que
exis e
una
di e gencia
sus ancial en e
el
discu so
de
legi imación
y
la
p axis
polí ica
que
se
sigue
en
lo
conc e o, di e gencia
que
se
ha
hecho
más
e iden e
en
los
úl imos
años.
Así,
el
lide azgo
unipe sonal
con inúa
siendo
el eje
de
oda la
es uc u a
polí ica,
en
con adicción
con
los
p opios
con enidos
del
discu so,
que,
como hemos
señalado.
p opugna
la
igualdad ambién
en
el
ámbi o
de
lo
polí ico
y la
desapa ición
del
bino nio gobe nan es-gobe nados.
Incluso,
poco
a
poco,
se
han
ido
o aleciendo de e minados
mecanismos
de
coacción,
de
cas i
-
go
de
la
disidencia,
de
demonización
de
los
ad e sa ios,
ep esen ados
en
el
pueblo
en
el
colec i o
de
los
con as,
a
los
que
se
oma
como
e e en e
nega i
-
VS)
pa a
o alece
el
consenso
in e no.
Todo
con
al
de
man ene
un
mensaje
al e na i o
a la ideología
capi alis a
impe an e,
aunque
pa a ello
sea
necesa io
sac i ica la
cohe encia
de la
p opia p axis
polí ica
anunciado a
de
ese
mensaje.
Concluimos,
po
an o,
que
laexpe iencia
polí ica
de
Ma inaleda,
que
nació
con
la
aspi ación
de
se
una
al e na i a
e oluciona ia,
ha
seguido,
sob e
odo
en
los
úl imos
años, una
de i a
in olucionis a,
empujada
sin
duda
po
las
condiciones
sociales
y
polí icas ad e sas
en
las
que
el
p oceso
in en a
subsis i , pe o
que,
en
de ini i a,
lo
han
conducido
a
ep oduci
muchos
de
los
mecanIsmos
desiguali
-
a ios con a
los
cuales
jus i icó
y
sigue
jus i icando
su
azón
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se .
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