El asentamiento fortificado de San Blas (cheles, badajoz). III milenio ac
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T. P., 61, n.o 1, 2004 EL ASENTAMIENTO FORTIFICADO DE SAN BLAS (CHELES, BADAJOZ). III MILENIO AC. 141 NOTICIARIO EL ASENTAMIENTO FORTIFICADO DE SAN BLAS (CHELES, BADAJOZ). III MILENIO AC. THE FORTIFIED SETTLEMENT OF SAN BLAS (CHELES, BADAJOZ). III MILLENIUM BC. TRABAJOS DE PREHISTORIA 61, n.o 1, 2004, pp. 141 a 155 VÍCTOR HURTADO (*) RESUMEN Las excavaciones de urgencia realizadas en el Guadiana medio han descubierto un gran poblado del III milenio AC de 30 Ha de extensión, fuertemente fortificado en la mitad occidental y con un complejo sistema defensivo junto a la zona de acceso. En el interior, otro recinto amurallado y rodeado por un gran foso, delimita un espacio circular con evidencias de corresponder a un área de especial significación. Además se han excavado varias viviendas correspondientes a distintas fases y con técnicas constructivas diferentes, silos y otras estructuras domésticas. El asentamiento se encuentra rodeado por una necrópolis de túmulos; la excavación de uno de ellos confirmó que se trata de una tumba tipo Tholos. ABSTRACT Recent archaeological work carried out along the Guadiana river basin has led to the discovery of San Blas, a prehistoric settlement dated in the third millennium BC. According to the results of the rescue excavations undertaken, this settlement was strongly fortified in its western half and had a complex defensive system to protect its main access. Inside the main defensive perimeter appears a second enclosure, circular in plan and surrounded by a wall and a large ditch, which seems to correspond to an area of special significance. Other identified structures include dwellings corresponding to various chronological phases and built with different construction techniques, as well as silos and other domestic structures. The site is also surrounded by a necropolis of funerary structures covered by mounds; the excavation of one of this monuments confirmed it as a tholos type tomb. Palabras clave: Calcolítico. Asentamiento fortificado. Foso. Ciudadela. Recinto. Cabaña. Silo. Túmulo. Tholos. Key words: Chalcolithic. Fortified settlement. Ditch. Citadel. Enclosure. Hut. Storage pit. Mound. Tholos. 1. INTRODUCCIÓN En el año 2001, con motivo de la construcción de la presa de Alqueva en Portugal, la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura decidió realizar una excavación arqueológica de urgencia en el yacimiento de la dehesa de San Blas (Cheles, Badajoz), una vez que había sido localizado previamente durante las preceptivas prospecciones realizadas dentro de las actividades de minimización de impacto arqueológico llevadas a cabo por la empresa portuguesa EDIA en toda el área inundable. Y ha sido esta empresa la que ha financiado todas las actividades arqueológicas en el yacimiento. Tras el encargo de dirigir la intervención procedimos ese mismo año a efectuar una primera actividad arqueológica con un equipo de la Universidad de Sevilla (1). El volumen de hallazgos y la extensión del sitio hicieron que se realizaran otras nuevas campañas durante los años 2002 y 2003. El yacimiento se encuentra en el término de Cheles (Badajoz), a 4 kms. al norte de esta población (Fig. 1). Se sitúa junto al río Guadiana, en su (*) Dpto. de Prehistoria y Arqueología. Universidad de Sevilla. Maria de Padilla s/n 41004 Sevilla. Correo electrónico: [email protected] Recibido: 30-I-04; aceptado: 20-II-04. (1) El equipo de arqueólogos ha estado formado por Mark Hunt (subdirector), Miguel A. de Dios, Jacobo Vázquez, Olga Sánchez, Josefa López, Daniel García y Tomás Cordero.
T. P., 61, n.o 1, 2004 142 Víctor Hurtado orilla izquierda y sobre una pequeña terraza que se eleva suavemente hacia el Este hasta culminar en la Sierra de San Blas (Lám. I y Fig. 2). En este mismo lugar desemboca el arroyo del Corcho, delimitándose el yacimiento al oeste por el río Guadiana y al noroeste por el referido arroyo; entre ellos aparece un pequeño promontorio, denominado El Pico, donde se encuentra un asentamiento de época romana que ha sido excavado por un equipo portugués. La abundancia de agua, con manantiales en el mismo yacimiento, el control sobre un cercano vado del río y la presencia en los alrededores de mineralizaciones filonianas de cobre y hierro propiciarían la elección del sitio para la instalación de los hábitat de época calcolítica, romana, medieval y moderna, hasta su abandono en el primer tercio del siglo XVII. 2. INTERVENCIONES ARQUEOLÓGICAS (Fig. 2) La primera actuación tenía como objetivo evaluar el potencial arqueológico del sitio. En superFig. 1. Situación de San Blas. Fig. 2. Plano topográfico del yacimiento con la situación de los cortes excavados, líneas de fortificación, reconstrucción del espacio ocupado por la ciudadela y el área de necrópolis (círculos negros).
T. P., 61, n.o 1, 2004 EL ASENTAMIENTO FORTIFICADO DE SAN BLAS (CHELES, BADAJOZ). III MILENIO AC. 143 ficie no se detectaban indicios que permitieran obtener una idea aproximada sobre la extensión del yacimiento o sobre la existencia de estructuras constructivas. La topografía, en suave pendiente ascendiendo desde el río hasta culminar por el Este en la Sierra de San Blas, no parecía reunir condiciones estratégicas para la construcción de un sistema defensivo y el pequeño muro visible que bordeaba el lado más próximo al río podía corresponder a una época histórica, como más tarde se confirmó. Es por ello que la primera intervención consistió en realizar una prospección geofísica que abarcase la mayor parte de la terraza en forma de rectángulo con los lados mayores orientados en sentido EsteOeste: El resultado más destacado de las anomalías se manifestó en un sistema de construcciones situadas en el centro cuyas características hacían pensar que pertenecieran a época romana; al Oeste, una mancha en arco de círculo podía corresponder a un gran foso y otras anomalías se relacionarían con acumulaciones de mineral. La planificación de las excavaciones se ajustó, pues, a la información proporcionada por los resultados de las prospecciones geofísicas. La primera campaña se centró en las cotas más bajas (las de inminente inundación), donde se trazaron una serie de trincheras dispuestas en sentido Norte-Sur y Este-Oeste, resultando una zona muy afectada, en algún caso por construcciones posteriores y en otras por hallarse sobre un terreno bajo el cual discurría un arroyo subterráneo. Sin embargo se pudo localizar una muralla de época calcolítica bajo los muros de contención romano y medieval, un pequeño foso que separaba un sector dedicado a actividades de combustión, varios silos y algunas cabañas prehistóricas. La segunda campaña de 2002 se planteó mediante excavaciones en extensión, ampliando las cuadrículas en las que habían sido localizadas varias cabañas superpuestas y la correspondiente a la muralla, descubriendo también las estructuras murarias de época romana situadas en el centro y abriendo nuevas trincheras para estudiar el supuesto foso de las anomalías del lado Este. Se trataba efectivamente de un foso rodeando una muralla, que cerraría un espacio calculado en una hectárea de extensión y que interpretamos como una ciudadela interior ocupada posteriormente por una ermita y un cementerio de época medieval y moderna. La tercera campaña de 2003 tenía como objetivo preferente delimitar la extensión del asentamiento prehistórico, lo que no resultó fácil, especialmente por el lado Sur ya que la muralla se encontraba oculta bajo una cerca moderna, y por el Este las construcciones posteriores situadas en la sierra dificultaban su identificación. También se insistió en la excavación del interior de la ciudadela localizando una cabaña prehistórica, fuera del área de enterramientos medievales, que supuso uno de los hallazgos más interesantes al permitir comparar los diferentes espacios funcionales situados a uno y otro lado de este recinto amurallado. Por otra parte se pudo localizar al Sur una necrópolis compuesta por 10 túmulos de los cuales tan sólo pudo ser excavado parcialmente uno de ellos descubriendo la estructura constructiva correspondiente a una sepultura tipo tholos. Todo esta gran cantidad de información pudo obtenerse gracias a la intervención de varios equipos de arqueólogos que han actuado simultáneamente en diferentes sectores del yacimiento. Interesaba conocer sobre todo la organización espacial del asentamiento, sus límites, la funcionalidad de las diferentes estructuras, la dinámica de ocupación, la base económica y el modo de vida de las poblaciones que ocuparon este lugar a lo largo de todo el III milenio AC. Sin perder de vista tales objetivos se ha tenido que seleccionar mucho el tipo de intervención arqueológica debido a la enorme extensión del yacimiento y al escaso tiempo dispoLám. I. Vista general del yacimiento desde el Suroeste. En primer plano la puerta Suroeste al comienzo de la excavación. Al fondo la Sierra de San Blas. A la derecha el área de necrópolis.
T. P., 61, n.o 1, 2004 144 Víctor Hurtado nible. Así se trabajó con mayor detalle en aquellos casos donde era probable obtener mayor volumen de información mediante excavaciones en extensión y análisis microespacial; en otros ha habido que limitarse a realizar sondeos o trincheras, o a no agotar todo el potencial estratigráfico. En general consideramos que gran parte de estos objetivos se han cumplido consiguiendo dar hoy una visión general del funcionamiento de la ocupación calcolítica que podrá ampliarse con un mayor detalle una vez que finalice el estudio y análisis del conjunto de los hallazgos que se está llevando a cabo. 3. RESULTADOS En primer lugar, entre los resultados de carácter general obtenidos sobre el conjunto del yacimiento se puede destacar el hecho de que el yacimiento es mucho más amplio de lo que inicialmente se presuponía, siendo su extensión de casi 100 Has, incluyendo los asentamientos de época medieval y moderna, situados en la ladera occidental de la sierra; sin embargo las limitaciones impuestas para la realización de excavaciones por debajo de la cota de inundación no han permitido conocer el desarrollo de las estructuras que se encuentran en ese sector. El objetivo principal de la intervención consistía en estudiar el asentamiento prehistórico, que ocupa la zona de inundación y, aunque también han sido excavadas estructuras de épocas posteriores se exponen aquí los principales hallazgos prehistóricos. A nivel descriptivo los hallazgos más destacados del asentamiento prehistórico se refieren a: – Su gran extensión. Si en las primeras prospecciones se había estimado su tamaño en unas dos hectáreas, posteriormente se ha podido constatar que ocupa como mínimo 30 Has., que asociadas al espacio de necrópolis elevan a 50 Has. las dimensiones totales del yacimiento calcolítico. Se trata, pues, de uno de los asentamientos de mayor extensión de la Península Ibérica y de los más grandes fortificados. – Su amplia cronología. Las dataciones absolutas y las estratigrafías han podido atestiguar la ocupación ininterrumpida del asentamiento desde fines del IV milenio hasta finales del III milenio AC (2), con una dinámica desarrollada en varias fases de la Edad del Cobre. – El sistema de fortificación. Una compleja estructura defensiva formada por una muralla exterior de casi 2 km. de longitud, con foso, bastiones y una puerta de acceso rodeada por torres. – Un recinto o ciudadela interior de forma circular, defendida por una muralla y un gran foso. – La variedad de estructuras constructivas: diferentes tipos de viviendas, edificaciones anejas, silos, hornos y obras hidráulicas. – Poblado y necrópolis asociados. La localización de 10 túmulos alrededor del poblado y la excavación de uno de ellos, indica que se trata de tumbas tipo tholos. 3.1. La muralla exterior y la extensión del asentamiento En la primera campaña ya se observaba en superficie la existencia de un escalón formado por una alineación de piedras en el borde norte de la plataforma amesetada. La excavación de la trinchera E9 dispuesta perpendicularmente sobre dicho escalón permitió comprobar que se trataba de un pequeño muro correspondiente a época moderna cuya función sería la de contener las tierras e impedir la erosión. En el nivel inmediatamente inferior otra construcción de época romana tendría la misma función; éste se asentaba sobre un grueso muro de pizarras de la Edad del Cobre que identificamos como una muralla, a la cual se adosaba un bastión semicircular relleno de piedras y tierra. La muralla se adapta a la superficie rocosa, que aflora por todo el lado occidental junto al río constituyendo por sí misma una barrera natural al elevarse en algunos puntos hasta una altura de 4 m. La detección de la muralla prehistórica (Fig. 2) permitió seguir su trazado a lo largo del tramo situado junto al río Guadiana; sin embargo, hacia el Norte y bordeando el arroyo del Corcho la línea de muralla se detecta con mayor dificultad debido a que se encuentra en una pendiente pronunciada, a que el sistema de construcción varía respecto a otros lados y a que existen otras construcciones de épocas posteriores sobre ella. La excavación de la trinchera 2S en este tramo confirmó la presencia de la muralla prehistórica bajo un muro romano, como en el corte E9. El extremo Norte se interrumpe no sin antes realizar un pequeño giro en dirección a la Sierra. Algunas piedras sueltas en la superficie podrían señalar su continuación hacia la cima, pero no es posible confirmarlo sin realizar alguna excavación. (2) Todas las dataciones a las que se hacen referencia en este trabajo son calibradas.
T. P., 61, n.o 1, 2004 EL ASENTAMIENTO FORTIFICADO DE SAN BLAS (CHELES, BADAJOZ). III MILENIO AC. 145 Hacia el Sur la muralla forma un ángulo de 90° y se dirige al Este, alejándose del río y bordeando una cárcava o depresión formada por la desembocadura de un pequeño torrente. Este tramo se interrumpe a unos 100 m del río y se consideró en un primer momento que podía constituir el límite Sur del asentamiento; sin embargo los sondeos realizados para detectar la muralla sobre su hipotético recorrido lineal hacia el Este tan sólo mostraron la presencia de cabañas, por lo cual el poblado debía extenderse mucho más al Sur. Más adelante se pudo comprobar que la muralla bordeaba esta depresión cruzando el arroyo y dirigiéndose de nuevo hacia el río. La dificultad de localizarla por este lado se debía a la existencia aquí de una granja actual y a una cerca de delimitación de fincas; se suponía que las piedras de derrumbe existentes a un lado y otro de la cerca podían pertenecer a otras más antiguas; por otra parte en superficie no se había detectado alguna evidencia que permitiera indicar que el asentamiento se extendiera hasta esa línea. Con la excavación de la trinchera 1S se pudo localizar la muralla prehistórica debajo de la cerca, conservándose hasta una altura de 1,5 m y una anchura de 1,80 m. La cerca, efectivamente, había aprovechado la trayectoria de la muralla y su material constructivo de pizarras para erigirse a lo largo de todo su recorrido hacia el Este, que alcanza una longitud de 700 m, realizando en su extremo un giro hacia el Noreste e interrumpiéndose aquí. A partir de este punto no ha sido posible localizar su continuación: por una parte la dirección que marca el muro señala hacia la Sierra, pero podría girar hacia el interior del poblado y, continuando por las cotas bajas de la Sierra en dirección Norte-Noroeste, unirse a la ciudadela; aunque también es posible que el lado oriental nunca se hubiera amurallado, lo cual nos plantearía otras interpretaciones relativas al valor estratégico de este complejo sistema defensivo. En total el recorrido de la muralla detectado alcanza una longitud de c.1700 m, de los cuales c.1000 m se sitúan a lo largo de la orilla del río y c.700 m en el tramo situado hacia el interior, cerrando el lado Sur. La muralla se construye fundamentalmente con hiladas de pizarras planas, aunque en algún caso aparecen otras piedras, como cuarcitas. La base descansa sobre una nivelación de arcilla. En el caso del corte 1S esta preparación consistió en hincar finas lajas de pizarra de forma vertical en el terreno, para darle consistencia y estabilidad y es sobre esta base que se colocan las hiladas horizontales de la muralla. Mientras que dentro del muro la disposición de las piedras, mezcladas con tierra, no presenta una regularidad definida, se procura que el exterior de las paredes tengan una superficie aplanada disponiendo hacia fuera las caras lisas y planas de las pizarras. La anchura media de la muralla en los cortes E9 y 1S es de 1,8 m, aunque existen otros tramos localizados junto al río con anchuras de 1 m. También en la excavación del corte 1S se localizó un pequeño foso exterior de un metro de profundidad y 5 m de anchura que hemos de suponer continúe por todo el recorrido del tramo Sur, la zona con menos pendiente de la muralla y cuya función parece ser más simbólica que defensiva. Es probable también que este tramo se encuentre reforzado con bastiones, hipótesis apoyada por la existencia de un bastión al Norte y mayores acumulaciones de piedras a intervalos regulares junto a la línea de muralla. 3.2. La puerta Suroeste En el punto de unión de las líneas de muralla Oeste y Sur se ha localizado una compleja estructura defensiva en forma alveolar, con puerta de acceso al río (Lám. I y II). En este ángulo Suroeste del poblado se decidió abrir un corte para localizar la conexión entre las dos líneas de murallas. El corte, identificado como Q012, proporcionó el descubrimiento de dos bastiones –al Norte y al Sur–, una torre semicircular frente al corredor de acceso y otros muros curvos que conectan los bastiones de la entrada con la muralla (Lám.II). El acceso desde el exterior se realizaría a través de un estrecho corredor en forma de Y (A) con una anchura que varía entre 0,8 m al inicio y 1,3 m al final y flanqueado por dos bastiones a uno y otro lado (B y C). Los bastiones de la entrada son huecos y de tendencia semicircular y se encuentran en una posición adelantada respecto a las demás construcciones murarias; desde el corredor se accede a un espacio abierto (D), posiblemente un patio interior, delimitado por muros (E y F) curvos y de mayores dimensiones (sólo se conservan los del lado Sur) que conectan los bastiones de la entrada con la línea de muralla. En el espacio existente entre el muro exterior (E) y otro muro concéntrico (F), ambos construidos con pizarras de mayor tamaño, existe un relleno de 2,8
T. P., 61, n.o 1, 2004 146 Víctor Hurtado m de anchura (G); esta estructura se interpreta como una rampa que, desde el interior del fortín, permitiría ascender hacia lo alto de la muralla, siguiendo un trazado curvo. Es de destacar el sistema constructivo utilizado en esta rampa, pues no se labra íntegramente de mampuesto, sino que se construyen unas “camisas” de piedra, conformando las caras exterior e interior de la estructura, y se rellena posteriormente el interior con un “emplecton” de pizarra machacada y tierra. El segundo muro interior (F) rodea un espacio (H) del que se desconoce su continuación hacia el interior del poblado. Una torre semicircular (I) se encuentra justo enfrente del corredor de entrada posiblemente con la finalidad de reforzar la defensa en caso de que el enemigo hubiera conseguido acceder al interior del patio. Aunque sólo se conservaba hasta una altura de un metro es probable que tuviera saeteras, como ocurre en otros sistemas de fortificación. La construcción de los bastiones de la entrada se realiza mediante dos muros concéntricos rellenos de piedras y tierra (a y b). En el caso del bastión mejor conservado (B) este relleno interior está colmatado con pizarras rojas y pellas de barro enrojecidas por el fuego. Los bastiones son huecos y junto a la pared interna se encuentra un escalón o poyete (c), que podría utilizarse o bien para colocar objetos o para acceder a las saeteras que, en el caso de tenerlas, se encontrarían a mayor altura. Todo el suelo de esta estancia, como también en el interior de la torre I, aparece cubierto de cenizas y junto a la pared se hallaron varias puntas de flechas. 3.3. El recinto amurallado interior. La ciudadela Las anomalías de la prospección geofísica habían señalado la presencia de un posible foso en las cotas más altas del sector Este del yacimiento. Las excavaciones corroboraron su existencia junto a una muralla, su disposición en arco de círculo planteado por las anomalías y su pertenencia al período calcolítico. Dos trincheras (J24 y M25) perpendicularmente dispuestas sobre tales anomalías permitieron seccionar un ancho muro delante del cual se abre un profundo foso (Lám. III). En buena lógica la reconstrucción de este sistema defensivo debe cerrar en circulo una zona elevada que destaca en la superficie del terreno, quedando delimitado un espacio con un diámetro de c.130 m. Para corroborar la tendencia circular del foso decidimos Lám. II. Composición fotográfica del sistema defensivo de la puerta Suroeste, con indicación de las estructuras referidas en el texto. Lám. III. Vista de la excavación de la muralla y foso del recinto interior desde el Oeste.
T. P., 61, n.o 1, 2004 EL ASENTAMIENTO FORTIFICADO DE SAN BLAS (CHELES, BADAJOZ). III MILENIO AC. 147 realizar otra prospección geofísica en la zona Norte que resultó positiva, confirmando la curvatura de las estructuras que delimitan el recinto interior. La reconstrucción, pues, es que se trata de un espacio cerrado de forma elíptica, fuertemente defendido, dentro del mismo asentamiento; una ciudadela interior que, en un primer momento consideramos podía corresponder a una primitiva fortificación, pero que posteriormente se confirmó que había sido coetánea de la muralla exterior. El muro defensivo, de 1,8 m de anchura utiliza una técnica constructiva similar a la empleada en la muralla exterior, a excepción del nivel de arcilla en la base. El foso se encuentra inmediatamente adosado a la cara exterior: de sección en U muy abierta, su profundidad máxima respecto a la base de la muralla es de 3,75 m., con una anchura de 10 m; fue realizado artificialmente, excavando los niveles geológicos consistentes en grava con matriz arcillosa roja y, bajo él, en margas miocénicas. El foso se colmató completamente en época Calcolítica: Los niveles más bajos fueron formándose durante el momento de utilización del sistema defensivo, los rellenos más superiores, que representan la mayor proporción de la colmatación, se depositaron con el aporte de la destrucción de la muralla, que finalmente parece que fue intencionadamente demolida y, por último, se rellenó la depresión existente para nivelar el terreno. En la excavación del lado interior de la muralla la estratigrafía muestra que su construcción se mantuvo durante toda la fase del Calcolítico Pleno. Las dataciones obtenidas por C14 en el nivel del corte J25, situado inmediatamente por debajo de la muralla, muestran que su construcción se produciría poco después de c.2955 AC y que el foso se colmata hacia c.2235 AC. Otra datación absoluta procedente del nivel base del corte E9 testifica que la muralla exterior se encuentra construida ya en una fecha en torno a c.2550 AC y que, por tanto, ambos sistemas constructivos llegaron a coexistir. En el interior de esta ciudadela existen incluso niveles de ocupación más antiguos a la construcción de la muralla, como demuestra el sondeo realizado en el corte K27, donde se obtuvo una fecha radiocarbónica de fines del IV milenio AC (c.3175 AC) (3). (3) Las dataciones radiocarbónicas obtenidas proceden de: – K27,la más antigua (SB/K27/8 ) c. 3175 (4570 ±40 BP/ 2 σ Cal BC 3240 a 3110) procede del primer nivel de ocupación de la ciudadela La sincronía de ambos sistemas defensivos planteaba cuestiones relativas a una diferenciación funcional y organizativa del espacio que convenía investigar. Los primeros intentos resultaron infructuosos cuando en la segunda campaña se abrió el corte K27 y se descubrió que esta zona estaba ocupada por una necrópolis de época medieval-moderna. En la campaña de 2003, el corte J27, aunque afectado por remociones de esos mismos períodos, permitió excavar ampliamente una cabaña cuyo volumen y riqueza de hallazgos ponía en evidencia que se trataba de un área distinta a la que presentaban las estructuras domésticas halladas al exterior de este recinto, como se expondrá más adelante. 3.4. Las estructuras domésticas A lo largo de las tres campañas han sido localizadas varias estructuras de habitación en la mayor parte de las cuadrículas excavadas, lo que da idea de la densidad del espacio ocupado. En total se han detectado 12 estructuras, de las cuales 3 han sido excavadas en extensión y 9 de forma parcial. En general las cabañas corresponden a dos modelos constructivos: Tipo A: Estructuras circulares, construidas con ramaje y cubiertas de barro, con pequeñas lajas de pizarra rodeando su base para contener las paredes. Corresponde a las fases más antiguas de ocupación del asentamiento. Los mejores ejemplos de este tipo se hallaron en el corte K7 (Fig. 3), donde aparecieron tres cabañas superpuestas; otras cuatro se conocen de manera parcial en F5, CZ, R7 y H22. El sistema constructivo de estas cabañas consiste en una pequeña zanja perimetral de planta circular y aproximadamente 0,20 m de anchura en la que se introduciría el paramento vegetal, el cual se calza con pequeñas lajas de pizarra colocadas de canto. El diámetro documentado es 5,60 m. Al exterior se observan los hoyos de los postes que sostendrían las vigas de la techumbre, por lo que ésta presentaría algo de vuelo sobre la pared. En el interior de la cabaña se localiza un hoyo de poste central de mayores dimensio- – J25, nivel anterior a la construcción de la muralla (SB/J25/ 12) c.2955 (4340 ±40 BP/ 2 σ Cal BC 3020 a 2890). – J24, colmatación del foso (SB/J24/15) c. 2235 (3820±40 BP /2 σ Cal BC 2340 a 2130). – E9, Muralla exterior se encuentra construida ya en una fecha (SB/E9/38 )c.2550 (4030±40 BP /2 σ Cal BC 2630 a 2470).
T. P., 61, n.o 1, 2004 148 Víctor Hurtado nes que los perimetrales. La techumbre, al igual que la pared, sería vegetal, y ambas estarían impermeabilizadas con pellas de barro, de las que resultan las improntas recogidas. Tipo B: Estructuras circulares construidas con paredes de piedra y cubierta con ramaje. Se datan en las fases correspondientes a la segunda mitad del III milenio AC De este tipo han sido excavadas en extensión tres cabañas localizadas en los cortes K7 (situada sobre las tres anteriormente descritas), H22 y J27 (Fig. 3,4 y Lám. IV), además de descubrir superficialmente la estructura constructiva de otra en R7 y detectar dos más bajo los edificios de época romana. El sistema constructivo documentado en todas estas cabañas consiste en un muro perimetral de Fig. 3. Planimetría del corte K7 e interpretación del trazado del muro de contención a través de los resultados de la prospección eléctrica.
T. P., 61, n.o 1, 2004 EL ASENTAMIENTO FORTIFICADO DE SAN BLAS (CHELES, BADAJOZ). III MILENIO AC. 149 mampuesto apoyado directamente sobre el terreno, de planta circular y 0,70/0,80 m de anchura, cuyo alzado no puede precisarse con total certeza, aunque sí se podría asegurar que no constituyó un simple zócalo sobre el que se alzara el resto del paramento, sino que el muro de piedras circular se levantaría hasta la cubierta (4), pues en los derrumbes depositados sobre las estructuras de habitación no se observaron restos de otro material constructivo que no fueran lajas de pizarra. El diámetro oscila entre los 6,5 m de la cabaña EM2 en H22 (Lám. IV) y los 8.10 m de EM9 en K7. Tampoco se han localizado soportes centrales, excepto en la mayor cabaña de K7 (Fig.3), donde un agujero de poste se utilizó en una primera fase de ocupación abandonándose en la siguiente. En una segunda fase se distinguen dos momentos de ocupación en la cabaña EM 9 de K7. Estos dos momentos vienen a consistir básicamente en una reorganización interna de la misma estructura de habitación; reorganización que se materializa en la sustitución de los hogares excavados en el suelo de la cabaña y delimitados por un anillo de lajas de pizarra –de los que han sido documentados cuatro superpuestos– por un nuevo tipo de hogar situado sobre un poyo de mampuesto de planta rectangular, junto al que se localiza, a ras de suelo, un pequeño silo excavado en el suelo que presenta la boca reforzada con un anillo de lajas de pizarra y cubierto con una tapadera circular, también de pizarra. De las tres cabañas se conoce el vano correspondiente a la puerta de acceso. La puerta se orienta al sureste, aprovechando así las mejores horas de insolación y protegiéndose de los vientos dominanLám. IV. Vista general del corte H22-H23. Al fondo la cabaña EM2 con los silos correspondientes a otra cabaña (EM69) de la fase anterior. A la izquierda resto de un muro perimetral de la cabaña EM2. A la derecha tumbas de incineración romana. (4) Este mismo sistema constructivo se ha mantenido en la comarca en los chozos de pastores, sin apenas modificaciones, hasta bien entrado el siglo XX..