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Comportamiento productivo del sector turístico español: una perspectiva autonómica

Such Devesa, María Jesús; Zamora Sanz, María del Mar

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COMPORTAMIENTO PRODUCTIVO DEL SECTOR TURÍSTICO ESPAÑOL: Una perspectiva autonómica. María Jesús Such Devesa e-mail: [email protected] María del Mar Zamora Sanz e-mail: [email protected] Dpto. de Estadística, Estructura Económica y O.E.I. Universidad de Alcalá Introducción En este análisis se estudia la evolución de la productividad del trabajo en el sector turístico desde los años cincuenta hasta finales de los noventa, periodo en el que España ha experimentado profundas transformaciones tanto en el plano económico, como social y político. El análisis se desarrolla con carácter agregado para el conjunto de España y por Comunidades Autónomas estudiando las diferencias regionales existentes entre unas comunidades y otras. Durante el periodo analizado se aprecia un importante crecimiento de la producción en el sector turístico en particular, y en la economía en general; estos crecimientos pueden tener como origen dos factores; por un lado, el aumento experimentado por el empleo1 y, por otro, la mejora de la productividad que se traduciría en un mayor nivel de producto. La importancia de estas mejoras de productividad, o mejoras de eficiencia, con que trabajan los factores de producción se deben al progreso técnico y al ratio capital-trabajo y ya fueron señaladas en 1957 por R. Solow como una fuente primordial de crecimiento de la productividad. La estructura de este trabajo incluye una primera aproximación al sector turístico, en segundo lugar se analiza el comportamiento de la productividad aparente tanto para el conjunto nacional como por Comunidades Autónomas y, por último, se presentan los distintos modelos 1 De modo genérico se señalaría el crecimiento en las cantidades utilizadas de factores productivos (trabajo y capital); no obstante, como el análisis que se va a desarrollar se limita a la productividad aparente del factor trabajo no se considera el factor capital como causa del incremento de las productividades. de crecimiento de la productividad para las regiones españolas a lo largo del periodo de análisis. Un último apartado recoge las principales conclusiones extraídas del estudio. 1. Panorama del turismo español en la segunda mitad del siglo XX El punto de partida temporal de este trabajo es la década de los cincuenta, en concreto la segunda mitad del decenio, momento en que podemos situar los primeros rasgos de la conversión de España en importante destino turístico con la llegada de los primeros turistas después de casi dos décadas de aislamiento internacional. Parecía admitido por las autoridades de la época que el turismo podía ser una importante fuente de divisas, casi la única en aquel momento, y el país necesitaba desesperadamente obtenerlas. Si a esa realidad se le suma la circunstancia del ingreso de España en la ONU en 1955 y las negociaciones para acceder a los principales organismos internacionales, de los que pronto formó parte, la llegada de la ayuda internacional, así como la general apertura al exterior que supuso el Plan de Estabilización de 1959. Teniendo en cuenta estos acontecimientos parece razonable convertir el periodo elegido en el origen del estudio que afrontamos. Los años cincuenta traen a España de nuevo –ya había sucedido en 1929 y en 1930 con las Exposiciones de Sevilla y Barcelonauna cifra millonaria de turistas, coincidiendo con el levantamiento del bloqueo a España y la progresiva integración de ésta en la comunidad internacional. También algunos españoles comienzan a disfrutar del desmantelamiento de barreras administrativas y económicas para viajar fuera de España, así como de mejoras sociales y de infraestructuras que facilitan los desplazamientos en el interior. Los años cincuenta presentan un cambio de preferencias de los turistas extranjeros y españoles sobre lugares de destino en España. Aunque las ciudades con atractivo artístico y también las más cosmopolitas siguen manteniendo su importancia como destino, la orientación del turismo vacacional, con estancias más prolongadas, se ve alterada. Los nuevos flujos turísticos, frente a lo que acontecía antes de la guerra civil en que la orientación geográfica eran las playas del norte, se dirigen hacia las playas mediterráneas y se concentran en los meses de verano. Los años sesenta son identificados como los del boom turístico español. La primera razón que justifica este hecho es la recuperación de las economías europeas después de la reconstrucción posterior a la II Guerra Mundial, la constitución de economías del bienestar y el registro de tasas de crecimiento elevadas en esos países. Por parte española, la conciencia de muchas de las diferentes administraciones, y también del conjunto de la ciudadanía, de la necesidad de generar ingresos aprovechando valores climáticos, naturales, artísticos y económicos, favorecedores de la entrada de turistas extranjeros, alentaron el crecimiento de la oferta turística, muchas veces no exenta de problemas, fundamentalmente de saturación y sostenibilidad, que surgirían pronto. En 1963 nace la Escuela Oficial de Turismo para capacitar a quienes hayan de dedicarse profesionalmente a actividades relacionadas con el tráfico turístico, siendo referencia, asimismo, para los centros no oficiales ya existentes, ordenando la formación turística de carácter oficial, en dependencia del entonces llamado Ministerio de Información y Turismo. Se intensifican las tareas de promoción del turismo por la administración central y se dan destacados pasos –quizás más formales que efectivospara impulsar y controlar las actividades turísticas privadas, de gran pujanza en las zonas más demandadas por los turistas. En lo que a la hostelería se refiere, se aprueba la llamada Operación Precios, que establecía una cierta libertad de precios aunque tutelada, con bandas de precios para cada tipo de establecimiento, instando a cada uno de ellos a publicar los precios y servicios ofertados en una Guía de Hoteles, publicada por primera vez en los primeros años sesenta. También se incorpora una nueva clasificación de establecimientos por estrellas. Dentro de la hostelería, el capítulo dedicado a restauración, subsector que tiene mayor capacidad generadora de empleo y facturación en el sector turístico español, presenta como características más destacadas del periodo el establecimiento de condiciones mínimas a cumplir por los locales y los servicios prestados en ellos, la introducción de un menú turístico para influir en los precios, así como el hecho de hacer extensivo a estos establecimientos los beneficios del crédito hotelero y para construcciones turísticas. Por lo que se refiere a las cafeterías, de escasa tradición en España, pero de gran desarrollo en los años cincuenta, también se establecieron categorías y se impuso la obligación de ofertar un plato combinado turístico. Esta idea para frenar la escalada de precios en la oferta hostelera no tuvo apenas éxito, ni tampoco los esfuerzos de la administración por imponer esas exigencias en la oferta fueron muy activos. Los años sesenta conllevaron el nacimiento y consolidación de una oferta alojativa distinta de la hotelera, los apartamentos, campings, ciudades vacacionales, etc. Para ellos también se establecieron categorías y un régimen de precios publicados. Ello desencadenó un verdadero despegue inmobiliario al amparo del turismo que impuso en el mercado miles de urbanizaciones interesantes para venta o alquiler. La política turística de esa época pasaba además por las denominaciones geoturísticas Costa Brava, Costa del Sol, Rías Bajas Gallegas, Costa Blanca, ..., por el control sobre instalaciones, servicios y trato a los clientes y por el desarrollo de profesiones turísticas y nos presentó al sector público intervensionista de la época como proveedor de numerosos servicios turísticos a través del INI (Instituto Nacional de Industria) -no sólo la Red de Paradores y albergues de Turismo, operativa desde 1929-. Por su parte, la red de transportes debía mejorar y también los servicios. La red experimentó algún avance, claramente insuficiente. Hubo un protagonista en el acercamiento de España a muchos turistas en este periodo y más todavía en décadas posteriores, el transporte aéreo, que incrementa su preeminencia gracias a los vuelos chárter. En cuanto a otros medios de transporte, surgieron empresas públicas y privadas, para cubrir las diferentes necesidades de transporte turístico. En 1973, España recibió más de 34 millones de turistas, y los ingresos por turismo ascendieron a más de tres mil millones de dólares. En esta etapa, los ingresos por turismo cubrieron entre el 75% y el 100% del déficit de la balanza comercial. El turismo era, además, uno de los principales impulsores de un sector básico para la economía española en la época: la construcción. En ese momento terminaba una etapa de crecimiento notable y sostenido desde los primeros años sesenta. España se había convertido en una potencia turística mundial y, a pesar de contar con un estado intervensionista en la vida económica del país, lo cierto es que la iniciativa privada protagonizó el desarrollo del sector turístico en España, a diferencia de lo acontecido en otras actividades productivas. Hasta 1975, la delicada situación política que vive España impulsa a las autoridades a intentar impedir que la población experimente con toda su crudeza los efectos de la crisis -desatada fundamentalmente por el espectacular incremento de los precios del petróleo y de algunas materias primascon políticas económicas de nefastas consecuencias. Los mercados emisores de turistas hacia España habían acusado ya los efectos de ese hecho y otras turbulencias. Todos acabarían implicados por la inestabilidad internacional pero para España es un momento especialmente difícil, quizás el periodo más agitado de la segunda mitad del siglo XX. El turismo no va a mantenerse al margen de esta coyuntura de crisis económica y política, cuyos principales rasgos desde la perspectiva turística se resumirían al plantear un panorama de inestabilidad en la administración turística, con numerosos ministros responsables de diferentes ministerios. La crisis sitúa la cobertura del déficit comercial por parte del turismo tan sólo en un 50% -a pesar del crecimiento de los ingresos por turismo, las importaciones crecieron aún más deprisa-, retrae la inversión pública y privada en infraestructuras y promoción turística, se producen quiebras en el sector turístico nacional e internacional, atentados terroristas, algunos de ellos contra intereses turísticos, descenso generalizado del turismo, en especial del norteamericano a Europa, además de una espiral inflacionista y generalización del desempleo. La segunda crisis del petróleo, en 1979, provoca nuevos desequilibrios en un panorama que no se había visto suficientemente alterado por el intento de ajuste de los Pactos de la Moncloa en 1977. El modelo turístico del periodo es la consolidación del perfilado en la etapa anterior, turismo familiar de sol y playa altamente concentrado en oferta (seis provincias acaparan más del 80% de las pernoctaciones de extranjeros) y demanda (alemanes y británicos representan más del 50% del gasto total, siendo protagonistas de dicho gasto los turistas europeos que acaparan hasta el 90% del gasto). Por otra parte, en este periodo el turismo sigue teniendo especial trascendencia en la economía española, aún más considerando los devastadores efectos de la crisis en sectores productivos industriales pero España sigue primando la obtención de divisas captando cada vez mayor número de turistas, sin considerar los efectos negativos de la masificación de ciertos destinos. El turismo ya puede considerarse un servicio de primera necesidad, sustituyendo anteriores conceptos que lo relacionaban con el lujo y, como consecuencia de la crisis económica, los turistas acuden relativamente más a destinos cercanos y tradicionales que a lugares lejanos y exóticos, tendencia que parecía imponerse poco tiempo antes. Es un periodo menos prolífico en legislación turística, si exceptuamos los efectos de la formación del Estado Autonómico y las correspondientes transferencias en materia turística. No hay que olvidar que en 1979 se autoriza la práctica libertad de precios hoteleros y los precios se disparan. En el ámbito internacional, la decisión de USA de desregular el tráfico aéreo en su territorio para favorecer la competencia, tendrá unas consecuencias muy importantes para el sector turístico y permitirá la consolidación de España como primer destino mundial de tráfico chárter, al desaparecer prácticamente las diferencias en tarifas de vuelos chárter y regulares. Madrid se convierte en la sede de la OMT (Organización Mundial de Turismo) en 1975 y en 1979, recién estrenados los ayuntamientos democráticos, se crea la institución ferial de Madrid (IFEMA), financiada por la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento y la Cámara de Comercio, siendo una de sus primeras ferias FITUR, inaugurada en 1981, que se convertiría en una de las principales del mundo en el ámbito turístico. Se dan los primeros pasos en el asociacionismo turístico. Poco después, en 1983, de acuerdo con la creciente importancia del sector turístico en la actividad económica española, la CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales) creó lo que hoy es el Consejo de Turismo como lugar de encuentro para los diferentes subsectores turísticos privados y para defender sus intereses conjuntos. España se prepara para importantes acontecimientos que atraerán visitantes a nuestro país; el mundial de fútbol en 1982, la presentación de las candidaturas de Barcelona (1981) y Sevilla (1982) para los sendos acontecimientos del 92. La transición política que vive España en plena crisis económica no impide que el ejercicio de 1981 sea histórico desde el punto de vista turístico, ya que se alcanza, por primera vez en la historia, la cifra mítica de 40 millones de visitantes. Cuando el PSOE accede al gobierno en 1982, el sector turístico había alterado su composición. El número de establecimientos hoteleros apenas había variado desde los primeros años 70, pero había crecido mucho la oferta turística extrahotelera, acercando también a los españoles a las playas del Mediterráneo y las islas. Algunos destinos habían decaído, otros se reforzaban. Habían consolidado su liderazgo algunas cadenas hoteleras y de viajes, España ya no era solamente receptora de turistas, sino también emisora. Los primeros años 80 traen la aprobación del Estatuto de los Trabajadores y la consiguiente reforma laboral que supuso un importantísimo hito para el sector turístico, en especial el Real Decreto 2.014/82 que recogía la contratación de trabajadores fijos discontinuos. Desde un punto de vista macroeconómico, tiene lugar por fin el muy aplazado ajuste y se produce la corrección de buena parte de los principales desequilibrios de la economía española, por lo que a mediados de los ochenta los ingresos por turismo vuelven a niveles históricos en términos de cobertura del déficit comercial. La etapa finaliza con la firma en Madrid, en verano de 1985, del Acta de Adhesión de España a la CE. Los años centrales de la década de los ochenta se caracterizan por el incremento de nuevo de las cifras del turismo español que supera los 50 millones de visitantes en 1987, obteniéndose casi 15.000 millones de dólares de ingresos por turismo. Surgieron algunas líneas aéreas privadas en España que sobrevivieron pocos años. A pesar de cierta conflictividad laboral (huelga general en diciembre de 1988), el ejercicio de 1989 –entrada de la peseta en el SME (Sistema Monetario Europeo)- cierra con 54 millones de visitantes. En ese periodo se produce la privatización de las empresas turísticas expropiadas a Rumasa en 1983, lo que supone el fortalecimiento de algunas empresas turísticas españolas como las de las familias Escarrer, Pascual y Gaspart. Asimismo, el INI protagoniza algunas privatizaciones y se producen importantes reconversiones empresariales. También se produce el surgimiento del turismo social a través del INSERSO en 1985, intensificando su actividad en la década de los noventa, especialmente a partir del momento en que el programa de vacaciones para la tercera edad pasa a ser gestionado por el IMSERSO, incluyendo actividades del Instituto de Migraciones. Ello permite paliar el problema de la estacionalidad de muchos destinos turísticos, consiguiendo importantes beneficios para los mismos y para el conjunto de la economía nacional. Por otro lado, las numerosas compañías aéreas españolas surgidas en los años ochenta sufren una inmediata reestructuración en el sector. Solamente Spanair y Air Europa continúan operando hoy. Ambas comenzaron a realizar vuelos regulares con la liberalización del tráfico regular a mediados de los noventa. Es un periodo convulso desde una perspectiva internacional –perestroika, Tiananmen, caída del muro de Berlín, invasión de Kuwait, guerra del Golfopero el proceso de integración europea avanza hasta la firma del Tratado de Maastricht en diciembre de 1991. En ese ejercicio se produce un descenso en el número de turistas (52 millones) pero los ingresos por turismo siguen creciendo. En 1992, España celebra los JJ.OO. en Barcelona y la Expo de Sevilla, lo que permite mantener al alza las cifras del turismo. Es el final de una etapa claramente expansiva. Entre 1993 y 1996 el sector turístico español vive momentos de gran incertidumbre. El incipiente mercado emisor doméstico sufre un revés a causa de la crisis mientras que el comportamiento del turismo receptivo va mejorando paulatinamente, lo que prueba que España como destino turístico no es de los más afectados por el ciclo económico negativo que vive la industria mundial de viajes. Es más, podríamos hablar de definitiva consolidación como destino turístico. La inestabilidad de los destinos competidores naturales ayuda a entender el proceso de consolidación del destino España. Una buena relación calidad-precio y razonables estándares de calidad y servicio para los mercados emisores, fundamentalmente europeos, así como una percepción de estabilidad y confianza, facilitan el turismo de repetición. No obstante, hasta el año 1997 el segmento que más intensamente sufre la crisis es el turismo de negocios, ya que el conflicto del Golfo llevará a las compañías a recortar de forma notable el gasto en viajes de sus ejecutivos. A partir de 1997, a pesar de la crisis asiática y su traslación a América Latina, donde España tiene importantes intereses, el turismo en España vive un destacado desarrollo que afecta tanto al turismo emisor como al receptivo. El turismo ya representa más del 10% del PIB de acuerdo con las estadísticas oficiales. El Plan Marco de Competitividad del Turismo Español, el llamado Plan Futures, había revolucionado la política turística al suponer una relativa trasposición al turismo de los criterios de competitividad aplicados al sector industrial. Después, ya con la administración del Partido Popular, el II Plan Marco de Competitividad reforzaría la idea de la excelencia en la oferta. Los conceptos de nuevas tecnologías, competitividad, calidad y sostenibilidad se hacen imprescindibles para el turismo español en una economía mundial cada vez más globalizada. 2. Comportamiento del sector hostelero desde el punto de vista de la productividad (1955-1993): Análisis de las variables En este análisis la productividad del trabajo, medida como la cantidad de producto por unidad de trabajo utilizada, se ha obtenido como cociente entre el Valor Añadido Bruto (VAB) a coste de los factores y el número de empleados (L) para el sector de hostelería y similares. Los datos proceden de la publicación de la Fundación BBVA “Renta Nacional de España y su Distribución Provincial. Serie homogénea 1955-1993 y Avance 1994-1997”. Las cifras de Valor Añadido expresan millones de pesetas constantes de 1986 y el factor trabajo se ha medido a partir del número total de empleados en el sector. El conjunto de años que se van a analizar se ha dividido en cuatro fases coincidiendo con los ciclos económicos reflejados para la economía española: la primera etapa 1955 a 1975, la segunda 1975 a 1985, la tercera 1985 a 1993 y por último los años de finales de la década de los noventa (1995-1999). Antes de iniciar el análisis particular para apreciar la evolución de la productividad en estos años se presenta una breve descripción del comportamiento de las variables de Valor Añadido Bruto y Empleo con el fin de conocer algunas de sus características por Comunidades Autónomas en esos periodos. La razón fundamental por la que se ha escogido la primera etapa entre 1955 y 1975 es la de tratarse de un periodo tremendamente expansivo para la economía española, que registra en esos años las tasas de crecimiento anuales del PIB per cápita más elevadas de la segunda mitad del siglo XX. Ya la segunda mitad de la década de los cincuenta presenta un comportamiento expansivo por la tímida apertura que para España significa su entrada en la ONU. Muy superior será la incidencia en términos de crecimiento económico del Plan de Estabilización de 1959. Son los años del crecimiento industrial acelerado y la desagrarización, con una importante apertura al comercio exterior y a la inversión extranjera. Sin embargo, la etapa posterior se caracteriza por registrar tasas de crecimiento del PIB per cápita muy modestas, incluso negativas en algunos momentos del periodo. Se trata de analizar un periodo de crisis internacional pero con resultado desigual, ya que para España reviste especial trascendencia la coincidencia de una crisis general con un periodo de transición política cuyas medidas políticas aplicadas contribuyen en numerosas ocasiones al agravamiento de la crisis y la demora en su superación. Podemos afirmar que el verdadero ajuste a la crisis –aunque se produce un respiro previo como consecuencia de la aprobación del paquete de medidas económicas consecuencia de los Pactos de la Moncloase va a producir entre 1983 y 1985, momento en que la economía española está preparada para la integración en Europa y que culmina con la firma del Acta de Adhesión. Los análisis de productividad son frecuentes en economía pues se considera que “La productividad es el principal determinante, a la larga, del nivel de vida de una nación porque es el origen de la renta nacional per cápita. Un creciente nivel de vida depende de la capacidad de las empresas de una nación para alcanzar altos niveles de productividad y para aumentar la productividad con el transcurso del tiempo. Nuestra tarea es comprender por qué ocurre esto.” Michael E. Porter. “The Competitive Advantage of Nations”, 1990. El indicador de la productividad aparente del factor trabajo es el que con más frecuencia se utiliza en los estudios de crecimiento económico; no obstante, se trata de un indicador parcial y por tanto se orientan hacia el estudio de la relación que vincula la producción total obtenida y la cantidad empleada de un único factor productivo, en este caso el factor trabajo. Esta relación se basa en la aceptación tanto de la homogeneidad del factor trabajo como en la utilización de una misma tecnología y una dotación fija de los restantes factores productivos, supuestos estos bastante alejados de la realidad económica pero que no por ello suponen un abandono de los indicadores parciales como instrumento de análisis. En el estudio concreto de la productividad del sector turístico existen además algunas particularidades que surgen en la medición de la productividad del sector servicios en general. La primera característica que diferencia el análisis del sector servicios del análisis en cualquier otro sector es la obtención del output. El producto de cualquier actividad del sector servicios es difícilmente cuantificable puesto que recoge algunos aspectos no mensurables debido a que su actividad se refiere, en gran parte, a relaciones humanas. Un segundo factor diferenciador surge de la estrecha relación que existe entre productividad, eficiencia y efectividad en el sector terciario. Según define FAST (1986) (Forecasting and Assessment in Science and Tecnology) “la mejora de la productividad consiste en obtener mayor efectividad en conseguir los fines apropiados y mayor eficiencia en localizar los medios apropiados” esta idea refleja que, una mejora de la eficiencia no tiene porqué reflejarse siempre en incrementos de productividad, ya que como se ha señalado anteriormente en el sector servicios las relaciones humanas son fundamentales. 4.1 Modelos teóricos de crecimiento de la productividad A continuación se realiza una clasificación de las Comunidades Autónomas a partir de la relación entre las variaciones de productividad y del empleo regional que han tenido lugar en los tres periodos escogidos para el análisis del turismo. La clasificación aquí realizada se basa en una readaptación del trabajo de Camagni y Cappellin (1985) y de Cuadrado, Mancha y Garrido (1998) en el que ponen de manifiesto que un mismo dato de incremento de la productividad puede tener su origen en factores muy diversos. Entre otros se pueden citar: aparición de nuevas empresas en el sector, introducción de nuevas innovaciones, reestructuraciones sectoriales y/o productivas, eliminación y sustitución de producciones ineficientes por otras eficientes, etc. Tomando como referencia estos trabajos se establecen relaciones que comparan los crecimientos de la productividad y del empleo regional; estas comparaciones dan lugar a cuatro grandes modelos de crecimiento: Círculo virtuoso o de desarrollo, Reestructuración vía productividad, Círculo vicioso o declive y Reestructuración vía empleo. Cada uno de estos modelos queda caracterizado por unos comportamientos específicos, tanto de la productividad como del empleo de cada una de las regiones, con respecto a las medias registradas para el conjunto de la economía española. Estas conductas pueden representarse en un eje cartesiano tal y como muestra el gráfico 1. Gráfico 1. Modelos de crecimiento REESTRUCTURACIÓN VÍA PRODUCTIVIDAD         =L Y P& & & CIRCULO VIRTUOSO (DESARROLLO) CIRUCULO VICIOSO (DECLIVE) L & REESTRUCTURACIÓN VIA EMPLEO El primer cuadrante se corresponde con una situación en la que tanto las variaciones de la productividad como las del empleo regional son superiores a sus medias nacionales; esta situación caracteriza un comportamiento de desarrollo, también llamado Círculo Virtuoso y se corresponde con la mejor situación posible de todas las que se van a caracterizar. En el segundo cuadrante se reflejan situaciones en las que el crecimiento de la productividad regional es superior a la media nacional, si bien el crecimiento experimentado por el empleo de estas regiones es inferior al promedio nacional. Esta situación recibe el nombre de Reestructuración Vía Productividad. El modelo anterior, reestructuración vía productividad, puede evolucionar hacia una posición de Círculo Vicioso o declive. A este declive se llega en situaciones en que las que tanto las tasas de variación de la productividad como las del empleo son inferiores a sus respectivos promedios nacionales, comportamiento este que queda reflejado en el tercer cuadrante. En último lugar, cuando las variaciones del empleo regional superan a la del empleo nacional, y la productividad de las regiones queda por debajo de las alcanzadas para el conjunto nacional, se obtiene un modelo de Reestructuración vía empleo cuya representación gráfica se corresponde con el último cuadrante del gráfico. Este cuadro tipológico se puede completar añadiendo al análisis las variaciones del producto3; el comportamiento de esta nueva variable permite obtener una tipología regional más depurada que la anterior aunque todavía simplificadora de los comportamientos económicos reales. Dicha clasificación se muestra en el gráfico 2. Gráfico 2. Clasificación tipológica teórica Crecimiento empleo Crecimiento productividad NS Y Media del crecimiento de la productividad sectorial Media del crecimiento del empleo sectorial Crecimiento de la producción PS YS 1 3 4 5 67 8 Fuente: Cuadrado et al (1998). 3 Si representamos las tasas de crecimiento del producto y del empleo como Y & y L & respectivamente, la tasa de crecimiento de la productividad, definida ésta como el producto obtenido por unidad de trabajo, se obtiene como suma de las anteriores por lo tanto la representación gráfica del crecimiento del producto será una línea inclinada de 45º siempre que las dos escalas coincidan. Dentro del primer cuadrante, denominado Círculo virtuoso y caracterizado por una situación en las que las variaciones regionales son superiores a las medias nacionales, se pueden distinguir dos modelos según sea el signo de las tasas de crecimiento del empleo: crecimiento virtuoso y modelo de reconversión. El modelo de Crecimiento virtuoso es aquél en el que los crecimientos regionales tanto de la producción, como del empleo y de la productividad son superiores a los promedios nacionales y además el empleo crece a tasas crecientes (positivas). Este mismo comportamiento pasa a considerarse como un modelo de reconversión cuando el crecimiento registrado por el empleo regional es negativo aunque continúa siendo superior a la media nacional. El comportamiento señalado en el modelo de Reestructuración vía productividad puede también desagregarse en otras categorías: reestructuración dinámica, relativa y absoluta. La reestructuración dinámica tiene lugar cuando el crecimiento de la productividad se origina como consecuencia del crecimiento del producto, aunque el empleo tenga un crecimiento positivo e inferior a la media nacional. La Reestructuración relativa, por su parte, se caracteriza por ganancias de productividad originadas por incrementos de producción superiores a la media nacional que se acompañan de procesos de destrucción de empleo; estas mismas ganancias de productividad, cuando están basadas en crecimientos de producción inferiores a la media nacional, determinan el modelo de Reestructuración absoluta. El modelo de Círculo vicioso, o de declive económico, caracteriza la situación más desfavorable dentro de la clasificación presentada; en este cuadrante se integran aquellas regiones en las que las variaciones de productividad, producción y empleo son inferiores a los comportamientos medios del grupo. No obstante, es necesario recordar que las comparaciones se están realizando con respecto a la media nacional por lo que en este cuadrante se sitúan generalmente regiones con particularidades propias y distintas del comportamiento medio de la nación. Por último señalar la desagregación propuesta para la situación de Reestructuración Vía Empleo. Bajo este modelo se encuentran aquellas regiones caracterizadas por políticas de protección de empleo muy severas, lo que lleva asociado leves crecimientos de productividad y siempre inferiores a los obtenidos para el conjunto de la economía. Dentro de esta situación se pueden especificar dos modelos alternativos; uno de carácter conservador y otro de carácter intensivo. En las regiones de Reestructuración conservadora los crecimientos del empleo son superiores a los del conjunto de la economía, pero no ocurre así con el producto; es por ello que en estas regiones la productividad presenta un crecimiento también inferior a la media nacional. Por su parte, los modelos de Reestructura intensiva presentan incrementos positivos de producción que quedan atenuados por los objetivos de mantenimiento del empleo dando lugar a crecimientos de productividad regional inferiores a los de la media nacional. Analíticamente los modelos anteriormente señalados se pueden formular como sigue: Cuadro 1. Comportamientos teóricos de clasificación regional PRODUCTIVIDAD V.A.B. EMPLEO CIRCULO “VIRTUOSO” CIPP & & > CILL & & > 1. CRECIMIENTO VIRTUOSO CIPP & & > CIYY & & > CILL & & > y 0>L & 2. RECONVERSIÓN CIPP & & > CIYY & & > CILL & & > y 0<L & REESTRUCTURACIÓN VIA PRODUCTIVIDAD CIPP & & > CILL & & < 3. REESTRUCTURACIÓN DINÁMICA CIPP & & > CIYY & & > CILL & & < y 0>L & 4. REESTRUCTURACIÓN RELATIVA CIPP & & > CIYY & & > CILL & & < y 0<L & 5. REESTRUCTURACIÓN ABSOLUTA CIPP & & > CIYY & & < CILL & & < CIRCULO “VICIOSO” CIPP & & < CILL & & < 6. DECLIVE ECONÓMICO CIPP & & < CIYY & & < CILL & & < REESTRUCTURACIÓN VÍA EMPLEO CIPP & & < CILL & & > 7. REESTRUCTURACIÓN CONSERVADORA CIPP & & < CIYY & & < CILL & & > 8. REESTRUCTURACIÓN INTENSIVA CIPP & & < CIYY & & > CILL & & > C: Conjunto económico analizado I: Agente económico individual, en este caso regiones Fuente: Cuadrado et al (1998). 4.2 Modelos de crecimiento en las regiones españolas • Periodo 1955-1975 Cuadro 2. Clasificación regional para el periodo 1955-1975 CIRCULO “VIRTUOSO” 1. CRECIMIENTO VIRTUOSO Baleares, Cataluña 2. RECONVERSIÓN REESTRUCTURACIÓN VIA PRODUCTIVIDAD 3. REESTRUCTURACIÓN DINÁMICA Galicia 4. REESTRUCTURACIÓN RELATIVA 5. REESTRUCTURACIÓN ABSOLUTA Madrid CIRCULO “VICIOSO” 6. DECLIVE ECONÓMICO Cantabria, Extremadura, Castilla León, Castilla La Mancha, Andalucía, Navarra, Aragón, Murcia y La Rioja, Asturias, País Vasco REESTRUCTURACIÓN VÍA EMPLEO 7. REESTRUCTURACIÓN CONSERVADORA 8. REESTRUCTURACIÓN INTENSIVA Canarias, C. Valenciana En el cuadro anterior, cuadro número 2, se muestra la clasificación regional obtenida para el periodo comprendido desde 1955 hasta 1975 que se corresponde con la representación gráfica de la figura 1 del anexo. Estos resultados revelan un crecimiento positivo tanto para la productividad, como para el empleo y el producto obtenido en cada una de las regiones españolas. Durante este periodo, la actividad turística y, en general, el sector servicios se caracterizan por un importante crecimiento del producto que se traduce en crecimientos de productividad. Este comportamiento es consecuencia de la transformación económica que se produce en estos años y que empieza a favorecer otras actividades no relacionadas directamente con la agricultura. Además, y como ya se ha señalado, es a partir de los años cincuenta cuando empieza la afluencia masiva de turistas extranjeros a las playas mediterráneas españolas. No obstante, este comportamiento general no evita pautas de crecimiento diferenciales. Así, se pueden apreciar las regiones mediterráneas que registran un gran dinamismo (Baleares, Cataluña y Comunidad Valenciana) con crecimientos destacados sobre la media nacional, configurándose de este modo como regiones de crecimiento virtuoso debido al buen comportamiento que en ellas tiene la actividad turística en estos años. En estas regiones surgen las primeras denominaciones geoturísticas en ese periodo, Costa Brava, Costa Cálida y Costa Blanca. Destaca, sobre el resto de las regiones, el crecimiento experimentado por el empleo en las comunidades insulares, cuyas tasas de crecimiento cuadriplican los valores obtenidos para el conjunto nacional. La posición opuesta se refleja en las comunidades denominadas de declive económico que son Asturias, Cantabria, Extremadura, Castilla León, Castilla La Mancha, Andalucía, Navarra, Aragón, Murcia, La Rioja y País Vasco. En estas regiones se aprecian crecimientos del empleo inferiores a los niveles medios pero que no son suficientes para generar importantes incrementos de productividad. Todas ellas son Comunidades Autónomas cuyo sector turístico no se ha desarrollado apenas en ese periodo. La inmensa mayoría de las apuntadas son de interior y el desarrollo turístico de los 60 se basa en el turismo de sol y playa en la costa mediterránea. El caso de Murcia, a pesar de su localización geográfica, es de desarrollo turístico más reciente. Por su parte, Andalucía cuenta en este periodo con un único núcleo turístico, la Costa del Sol, que a pesar de su importante desarrollo no es capaz de cambiar la ubicación en el gráfico de todo el territorio andaluz. Una posición intermedia sería la de las regiones denominadas de reestructuración; en esta categoría, y durante estos primeros años considerados, es necesario destacar que la reestructuración se produce vía productividad, cuyos valores, superiores a la media nacional, se alcanzan con crecimientos del empleo inferiores a los del conjunto. En este grupo, tan sólo Galicia destaca con una reestructuración dinámica; mientras que Madrid se caracteriza por presentar crecimientos del producto también inferiores a los crecimientos medios. El caso de Canarias merece una mención especial por tratarse de una comunidad autónoma cuyo tejido productivo es considerado eminentemente turístico y que aparece situada en el gráfico en la región de reestructuración intensiva con un crecimiento del empleo aparentemente por encima de las necesidades de su sector hostelero en esos momentos. • Periodo 1975-1985 Cuadro 3. Clasificación regional para el periodo 1975-1985 CIRCULO “VIRTUOSO” 1. CRECIMIENTO VIRTUOSO C. Valenciana, Canarias 2. RECONVERSIÓN REESTRUCTURACIÓN VIA PRODUCTIVIDAD 3. REESTRUCTURACIÓN DINÁMICA Andalucía 4. REESTRUCTURACIÓN RELATIVA 5. REESTRUCTURACIÓN ABSOLUTA Galicia, Madrid, Asturias CIRCULO “VICIOSO” 6. DECLIVE ECONÓMICO País Vasco, Castilla La Mancha, Cantabria y Extremadura, Castilla y León REESTRUCTURACIÓN VÍA EMPLEO 7. REESTRUCTURACIÓN CONSERVADORA Cataluña, Murcia 8. REESTRUCTURACIÓN INTENSIVA Aragón, Navarra, La Rioja y Baleares En este periodo, 1975-1985, se aprecian crecimientos tanto de la productividad como del empleo para la mayor parte de las regiones españolas, siendo estos crecimientos muy inferiores a los registrados en el periodo anterior. Crecimientos negativos, de pequeña relevancia, se obtienen para el empleo en las Comunidades de Castilla y León y País Vasco consecuencia directa de la crisis que sufrió la economía española en estos años. Durante este periodo, y a diferencia del anterior, los procesos de reconversión se producen tanto vía productividad como vía empleo lo que diversifica la configuración regional y aumenta las diferencias territoriales en este sector de actividad. Se confirma el dinamismo iniciado por la Comunidad Valenciana en los años anteriores derivado de la importancia que la actividad turística adquiere en la economía de esta región, a la que sigue a cierta distancia Canarias con crecimientos de la productividad y el empleo inferiores y más próximos a los obtenidos para el conjunto de la economía nacional. En este periodo Canarias se consolida como destino turístico fundamentalmente para los visitantes extranjeros lo que favorece el cambio de posición de esta comunidad en la clasificación de los modelos de crecimiento que se está realizando. Un comportamiento próximo al de estas regiones es el experimentado por las comunidades andaluza y aragonesa cuya posición está muy próxima a la zona de crecimiento situándose en las categorías de reestructuración dinámica e intensiva respectivamente, sustancialmente mejor que en el periodo anterior en que ambas se encontraban en el área de declive económico. También se localizan en el área de reestructuración intensiva las comunidades de Navarra, La Rioja y Baleares. Entre ellas, en la Comunidad Balear destaca el fuerte crecimiento del empleo que, aunque levemente, dificulta el aumento de la productividad. Otras regiones en las que el crecimiento del empleo es especialmente significativo son Navarra y La Rioja con evoluciones del producto superiores a la media y productividades próximas a la del conjunto nacional. Con un comportamiento similar en términos de productividad se encuentra Murcia aunque en este caso dicho crecimiento se acompaña de un menor avance del empleo. En la figura 2 del anexo se puede apreciar un aumento del número de regiones que se acercan a la zona de crecimiento, lo que puede deberse al desarrollo que experimenta la hostelería española en estos años. Regiones incluidas en un modelo de claro declive económico, por la escasa participación que el turismo tiene en el conjunto de su actividad económica, son Castilla La Mancha, País Vasco, Cantabria y Extremadura. De ellas, la posición más extrema es la del País Vasco que presenta un proceso leve de destrucción del empleo. Una situación levemente más favorecida se podría señalar para las regiones de reestructuración vía productividad que son Galicia, Asturias, y Madrid; en estas regiones los crecimientos de productividad superiores a la media se explican por el comportamiento del empleo que crece a tasas inferiores a las del conjunto nacional. La actividad turística de la región catalana experimenta en este periodo un claro retroceso abandonando el modelo de crecimiento virtuoso del periodo anterior. En estos años, 19751985, a pesar del control que registra la creación de empleo, el crecimiento del valor añadido de la hostelería es mucho más moderado. Entre los factores explicativos de esta nueva situación se pueden señalar la ampliación de la oferta hotelera en otras regiones, fundamentalmente en la costa andaluza, la promoción de urbanizaciones de segunda residencia como alternativa alojativa a la tradicional en establecimientos hoteleros, el desarrollo del transporte aéreo especialmente chárter, y el factor climático que condiciona la estacionalidad de los flujos turísticos en mayor medida que en otras regiones españolas. • Periodo 1985-1993 Cuadro 4. Clasificación regional para el periodo 1985-1993 CIRCULO “VIRTUOSO” 1. CRECIMIENTO VIRTUOSO Andalucía, Cantabria, La Rioja y Extremadura 2. RECONVERSIÓN REESTRUCTURACIÓN VIA PRODUCTIVIDAD 3. REESTRUCTURACIÓN DINÁMICA Asturias 4. REESTRUCTURACIÓN RELATIVA 5. REESTRUCTURACIÓN ABSOLUTA Aragón, Galicia, C. Valenciana, Murcia y País Vasco CIRCULO “VICIOSO” 6. DECLIVE ECONÓMICO Navarra y Madrid REESTRUCTURACIÓN VÍA EMPLEO 7. REESTRUCTURACIÓN CONSERVADORA Baleares 8. REESTRUCTURACIÓN INTENSIVA Castilla y León, Cataluña, Canarias y Castilla La Mancha Tal y como se puede apreciar en la cuadro anterior y en la figura 3 del anexo, en estos años parece confirmarse una nueva orientación del modelo turístico español. Las comunidades autónomas que forman parte del círculo de crecimiento virtuoso, Andalucía, Cantabria, La Rioja y Extremadura, habían empezado su recorrido en el sector hostelería en las peores posiciones, tal y como ha quedado evidenciado en el análisis de los periodos anteriores. Las comunidades autónomas representativas del auge del turismo de sol y playa abandonan las posiciones de liderazgo en el sector hostelero español y pasan a localizarse en las áreas de reestructuración. En este sentido se aprecia una clara agrupación de las regiones españolas en torno a dos modelos de comportamiento muy diferenciados: reestructuración vía productividad y reestructuración vía empleo. En la zona de reestructuración vía productividad encontramos a las comunidades con crecimientos del empleo inferiores a los del conjunto nacional. Entre ellas destaca la Comunidad Valenciana cuyo perfil turístico es más acusado que en el resto de las regiones que la acompañan en el gráfico. Este modelo de crecimiento se refleja también en Galicia, País Vasco y Asturias que, junto con Cantabria, firmaron en 1989 un acuerdo para el desarrollo turístico conjunto de dichas comunidades que se comercializó como La España Verde. Figura 3. Clasificación tipológica 1985-1993 1985-1993 -0,04 -0,02 0 0,02 0,04 0,06 0,08 0,1 0,12 0,14 0,1 0,12 0,14 0,16 0,18 0,2 0,22 0,24 0,26 0,28 Crecimiento del empleo Crecimiento de la productividad 3 11 17 2 14 16 13 15 1 12 6 10 8 7 9 4 5 3 11 17 Fuente: Elaboración propia a partir de los datos publicados en BBVA. Figura 4. Clasificación tipológica 1995-1999 1996-1999 -0,15 -0,1 -0,05 0 0,05 0,1 0,15 0,2 -0,2 -0,1 00,1 0,2 0,3 0,4 0,5 Crecimiento del empleo Crecimiento de la productividad 15 1 2 6 4 3 5 7 8 9 10 11 12 13 14 16 17 Fuente: Elaboración propia a partir de los datos publicados en INE. Bibliografía AECIT (Asociación Española de Expertos Científicos en Turismo) (2000, 2001), La Actividad Turística Española. AECIT, Madrid. Bayón Mariné, F. (Director) (1999), 50 Años del Turismo Español, un análisis histórico y estructural. Editorial Centro de Estudios Ramón Areces, Madrid. Camagni, R. y R. Cappellin (1985), La productivité sectorielle et la politique régionale. Comisión de las Comunidades Europeas, Bruselas. Cuadrado, J., T. Mancha y R. Garrido (1998), Convergencia regional en España. Hechos, tendencias y perspectivas. Fundación Argentaria, Madrid. Forecasting and Assessment in Science and Tecnology (1986) Occasional Papers. “Concepts for the improvement, measurement and formalization of productivity in the services”, G. D’Alcantara (KUL), número 95A, julio. Fundación BBV (1997). Renta Nacional de España y su distribución provincial 1993. Avance 1994-1995, Bilbao. García Delgado, J.L. (Director) (2001), Lecciones de Economía Española, Quinta Edición. Editorial Civitas, Madrid. INE, Contabilidad regional de España. 1995-1999. Acceso electrónico www.ine.es