scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

La arqueología en la enseñanza española durante el siglo XIX: nuevas aportaciones a la luz de documentos inéditos

Romero Recio, Mirella

Full text

I ■ ! LA ARQUEOLOGÍA EN LA ENSEÑANZA ESPAÑOLA DURANTE EL SIGLO XIX: NUEVAS APORTACroNES A LA LUZ DE DOCUMENTOS INÉDITOS* i,i'í)V, Üül' i' '"- m til Mirella Romero Recio Cuando ya en el siglo XX se crea por primera vez una Cátedra de Arqueología en la Universidad Central, la enseñanza de esta disciplina había corrido diversos avatares que la habían llevado a aparecer y desaparecer de planes de estudio e institución p vadas durante el siglo precedente, lo cual había puesto de manifiesto la necesidad de abordar de una vez por todas la fo rmación de auténticos profesionales en la matena. La institución oficial que en el siglo XIX incluyó la Arqueología en sus pl^es de estudio fue la Escuela Superior de Diplomática, organismo vinculado a la Uni versidad Central de Madrid que entre los años 1856 y 1900 formó a bib lotecan archiveros y anticuarios y se adelantó a la Universidad en formación de histona ores profesionales'. Sin embargo, la Escuela de Diplomática, recogía una necesi a que se había venido planteando a lo largo del siglo XIX y que había encontra o en a iniciativa privada una mayor sensibilidad y motivación. En efecto, como es bien sabido ya en 1831 se había inaugurado una Cate la e Arqiieola^íci en el Colegio Universal de Humanidades de Sebastián Fábregas que ue ocupada por el anticuario de la Biblioteca Nacional Basilio Sebastián Castellanos^ e Lo.sada, quien de.staca este hecho, junto con la creación de las cátedras de arqueo o^^ia del Liceo, del Instituto Español y del colegio de Francisco Serra, en el pro ogo que precede a su Compendio elemental de arqueología-. Castellanos tam len ^ •> junto con Francisco Bermúdez de Sotomayor, Pedro Mate y Nicolás ^ Sociedad Numismática Matritense en 1837 y \vl Academia Española de tqueo ogia en 1844, institución que, después de cambial* su nombre por el de — —- en 1500". de Arqueología y Geografía del Príncipe Alfonso en 1863, desaparecerá Este trabajo ha sido realizado en el seno del proyecto de investigación fi nancia o p Programa Ramón y Cajal: "El uso del mundo clásico en la construcción de modelos i eo Oj.icos en España durante los siglos XVIII y XIX". j r>- / v • ' Sobre la Escuela es imprescindible 1. Feiró y G. Pasamar, La Escuela Superioi e ip orna ica (Los archiveros en la hisroriof{rafía española contemporánea). Madrid, 1996; M. 'h'én Escuela Superior de Diplomática en el Archivo General de la Administración, Madn ^ I. Peiró. Los gtiardianes de la historia. La historiografía académica de la Restauración, „ - 3 vols., Madrid. Imprenta de Vicente de Lalama, 1844; la cita en vol. I, v-vi. r. . . er langa, "Ea enseñanza de la arqueología en el siglo XIX: de las cátedras de Castellanos de osa a a a intrtiducción en los estudios universitarios". Anales de Arqueología Cordobesa. 12, 2001. pp. * St>bre este personaje y la Academia véase: J. Gómez Pérez, Castellanos de Losada y la Real Academia de Arqueología y Geografía. Madrid 1958; A. Balil, "Sebastián Basilio Castellanos, un arqueóltígo español en la encrucijada de dos mundos", en J. Arce y R. Olmos (coords.). Historiografía :Ü. •:: !r ■ i MirdUt Romero Recio Basilio Scbaslián Castellanos lainbicii ociipi) la Cáicdru de sUS en una de las grandes instituciones culturales del país que intentd> ^j^j^jifíco cursos y conferencias la ausencia de una l'niversidad con el niisiiio nise de que se había conseguido ya en otros países europeos. .Nos leleiinios a ^ Madrid, que en el curso IS.^7-1S.^<S amplio considerablemente el El ledras incluyendo la de A/yaeoloíiúi a cargo de Basilio .Sebastián Caste^^ acceso a este curso, que fue anunciado el 2S de noviembre de IS37 en ' una Comercio, no requería matrícula de los alumnos, pero si la piesentacu^^ (joriio papeleta de entrada\ La cátedra se mantendrá el curso siguiente de todas las demás, por un socio del Ateneo -, bajo la denominacitni poco las Arles, comenzando las clases el .^0 de enero de IS.^^L. siendo siispcn ' ' después por enfermedad de Castellanos de Losada > reiomac as c mismo año' . Ln la documentación del Ateneo de Madrid la el de ledra aparece de manera intermitente y cambiando su nombre Arqueología, como en el curso IS.^Ó-ISdO. o poi el de Idiimoít en el curso 1842-1X4.3. en ambos casos a cargo de la misiiii» peisona . I *on ar~ El interés del Ateneo por la divulgación de eludios relaciona os queología y la historia antigua durante el siglo XIX fue mía Assas y Ercño. que será, como veremos, catedrático de el curso de Diplomática, imparte en esta institución entre " _,..¡cipará Rases de la arqueología española\ También José Villaaiin \ y"] P' de en el curso 1874-187.3 con sus clases de Arqucoíoiiía Saiirada ■ - I intervendrá Dios de la Rada, catedrático y director de la Ivscuela de ip y*"'' '*"/ . .un ísi'*^^^^ en el Ateneo el curso 1882-188.3 con un tema de rabiosa actualic a ' ^-atedescuhrimientos arqueolóíiicos en la '¡'roade, haca y loyc'"' ' ^ ." r»'ii-ticipurú drático de Arqueología de la Universidad Central. José Ranitm o i .¡^jos también a partir de los años 80 en las actividades del Aieiico ct n cnia. j,m-so como; Religión del doyma y rcliyión del callo cu el . ^ su 1883-1884", La ArqiieoloK'a: verdadero concepto de esta i a'iu la \ nu oc ( Ah ar,,„,„l„«U. y U, l.hwria <■■• /-.v.""" 'vv .VIV//..V.V,, ' dcrPn'ncinc pp. .S7-5X; J. M. l.u/íni. "La Real Academia de Aic|ueoli)i:ia \ Oe - , / - . , Mociomil. A. Mareos Pous (ed.). De (iohinvU' a Musvu. írcs si^lo\ de //isfiiti. A 'o<" • "/"< " oi.u ¡Madrid. 199A pp 271-27.5; Peiró y Pasamar. Ui Pscurid Superior de D'P ' |4; A. ' R. M. de l.abra. El A'<'"co de Madrid. /.S'.í.5-/ W.5. No,as %•, '.^"^07^, 0. 63. 8uiz Salvador. El Aleneo Cieiiltfieo. l.iiena io \ Ariístit a de Madrid (ISd.->-'< < . >. .onUr^.s. ^ Diario de Avisos. M) de enero de I X.59. ^^,^4 '• Gaeela de Madrid. 1 de marzo de IS.A9. CIV. Rui/ Salvador. El Aiem C u najn o.... pp- ' Rui/. Salvador. /7 A/oio; Oomy/ro.... pp. 64-Ws. ,„-víW " R. M. I.abra. pl Ateneo de Madrid. Sus orígenes, tlesenvtdvanieiiío. npusentaeion \ P' Madrid. 1878 r) i .56 ri " U, Époea^29 de sepliembre de 1874. PeeNia Puropea. lUP1-58; Rui/. Salvador Ateneo Cientíjieo p. 126. Rui/. Salvador. Pi Ateneo Científieo.... p. l.Sf, i\ui/. .^aivauiu. r.t - r i.'m. i.K^ork La arqac'olofiía en ¡a cn.scñanza e.spañola durante el siglo XIX: nuevas aportaciones... 583 e.stHelia .seí^iin Ict.s tctidcticias tnadet ttas en el curso 1884-1885'-; Las piraniides de Ef^ipta en l 889l 890, La c erániica griega en 1890-189 L y un curso sobre Historia del Arte Arquitectónico en España juntcTcon R. Becerro de Bengoa y N. Sentenach eii 189.V-1894". Este último intervendrá igualmente con dos conferencias tituladas Síntesi.s arcpicoiógica en el curso 1886-1887 y con otras sobre distintos temas a o largo de los siguientes cursos'-*. Pero volviendo al tema de la primera cátedra de Arqueología ocupada por Basilio Sebastián Castellanos, como indicábamos anteriormente, este publica un Catnpeiidic) cieitictita! de etrqiteologfa, que tiene el mérito de ser el primer manua de esta disciplina escrito en espaiiol, el cual cubría una necesidad en la enseñanza a pesar de que. como su propio autor reconoce, pudieran abundar los errores por la novedad de la materia en España: '•empero eomo á pesar de euanto hemos hecho para estimular á los ^ ciencia de las antigüedades, no hayamos logrado quien, ya con el objeto ae este importante servicio al pais. ó ya con el deseo de eclipsar nuestra poca ^ haber sido los primeros que nos lanzamos a camino tan nuevo, escri lese u . , elemental sobre la ciencia, ó almina obra importante en este género, 9"® - ^ nuestras débiles fuerzas fm que nos propusimos , concebimos la idea de llenar con este vacio en nuestra literatura nacional, á ver si con la imperfección de llamábamos la atención de los sabios, y les estimulábamos a coger a p enmendar nuestros enores. y trabajar en obsequio de la ciencia . La obra .se divide en tres voliímenes donde se tratan aspectos dispares para lo que en la actualidad podemos concebir como un manual de arqueo ■ primero de ellos está dedicado al Origen de los conocimientos humanos. pias generóles de Arqueología. Teogonia. Topografía y Ética Griega', el según o n la Ética Romana, de los Cartagineses, Egipcios, Persas y de los demás pue o ctntiguos. Arc¡ueología de la Literatura en general. Autores clásicos e a anti giiedad, y el tercero a la Arqueología Artístico y Monumental c¡ue Arcjiiitectónica, la Plástica, la Gráfica, la Glíptica y DacthyUoteca, a tica, la Epigráfica, ¡a Teréntica, lo Iconológia, la Diplomática, lo cía ic otras auxilia res. En la introducción que realiza al primer volumen de la obra. Castellanos de Losada indica que su Compendio está dirigido a "los jóvenes escolares , pero también a los "e.studio.s mayores" si en algiín momento la disciplina arqueo o^^ica fuese incluida en los estudios universitarios: p. 229. El Oía. 4 de Junio de 1885; F. Villacorta. El Ateneo de Madrid (¡885-1912), Madrid, í^oiTio libro La conferencia será reproducida por la Revista de Pspaila. 99. 1 8S4. pp- -- 0-2.5 | y editada e >ro; La relif-ión eftipria. Madrid. 1884. Rui/ Salvador. El Ateneo C ienttfico..., p. 1.59. nt. " Villacorta. Ei Ateneo de Madrid, pp. 253. 257. 270. Villacorta. El Ateneo de Madrid, pp. 239. 257, 273. 280. 285. 288. 303, 307. 314. Compendio elemental de arqueología, I. p. vi; reincide en estas ideas en la p. xii y en e vol. III. "A nuestros lectores", p. 2 (la numeración es nuestra). Sobre el concepto de arqueología en el siglo XIX: M. J. Berlanga, "Algunas referencias sobre el concepto de arqueología en España en el siglo XIX". Gerión. 21.1. 2003. pp. 379-394. i i rclUi Homero Recio 584 M, brc tocios los "Por csia ra/(')n solo prcscnl.irnos cii el l.is iioeiones ^jciiciiilt*'» "^o puntos que abra/a la ArqueoloL'ia. tlarulo a eoliosei las iiiiiK iiKiles íiiento> '\nao 1 ■ 1 i . il arcjoooioe-"' cía. y la parte que sm los esuitlios prelimm.iies (.pie son iiulis[ieiisaoi«-N ♦ --wx/.'á están más al alcance de los escolares de los coleeios lie seiiuiula eiisei embargo, á íalla de obra mas esiensa. \ no lemeiulo nineuna eleinentnl clc g¡ que consultar, podría lambicdi esie coiiqiendio de lesio en los estudios arable algún dia cree el gobierno español digna ile las uni\ei sulailes esta ciencia. compañera de la historia, como lo han creído \a hace muchos años, los de las ^ las de íuiropa; pero en este c.iso los proíesores t|ue se dedic|i"- eben suplir lo c|ue le lall.i .il Manual en sus esplicacioiies. > no les parezca I . liüuen á esta mas ci\ili/adas de íuiropa; pero en este c.iso los proíesores r|ue se ucci h j. enseñan/a. deben suplir lo que le lall.i .il Manual en sus e\pli que campee en este estudio la imaginación de sus discípulos, para t|ue árido, cosa que pueden conseguir ;i poco ipie tral">a|en al electo (p- 'pi pero las csperan/as de cjue su manual luese recomeiKlado en U's Estudio-' versitarios fueron vanas, como seremos. |mes ni se incluso en las listas cític libros de la Escuela .Superior de Diplomática, ni fue consultado en su biblioteca, ni la Arqueología llegó a la Universidad antes tie su mueite acaecida en IS>ÍE ...f basada Consciente de las limitaciones de su obra, en primer lugar pi>t ' debe principalmente en áiTibito griego s romano, aunque, como el al hecho de que ambas sociedades retinen todos los conocimienttis de las c antiguas y de que "nuestra instruccitm. cis ili/acitui s casi cuantié poseemos proviene de ellos", y en segundo lugar, porque debería haber incluido lámina. ^ ilustrasen sus explicaciones' . al final del tercer solumen agregii unas a los Profesores que se voííion de esíe C'onipemíio poro enseñor Arqueo En estas Observaciones el autor incide en la importancia de que los pro - ' i-ic 1 Museos mue.stren los objetos de estudio a los alumnos mediante laminas, visitas a y Monumentos, ahora bien, siempre después de haber proporcionado una adecu formación teórica a los mismos. Ya en el primer vtilumen había dejado necesidad del estudio de la historia universal, recomendandt) para ello la , Alfredo Adolfo Camus, catedrático de Literatura Clriega y Latina de la Universi a Central muy intcresadí) por el estudio de la historia antiguíi'". "Pues nada mas propio al paso que se sabe la historia civil. pt)lít¡ca y niilití^ de un pueblo, que enterarse por épocas de sus monumentos, de su ilustraeion. civi cion, u.sos y costumbres, cosas que abrazarán la historia luego que se e.seriban com deben, y no sean como hasta aquí, salvo algunas honrosas escepciones. narraciones " Compendio elemental (¡c íirqiu'oloíiúi. I. pp. ix-x; III. "A ruicstr»)s lectores . p. I (la numeración es nuestra). El autor indica además que ha dedieado muy poco espacio a la Edad Media porque piensa elaborar otro Compendio que sea continuación de éste. I. p. x. '* Compendio elementa! de aiqueolo^ía. III. pp, Se trata del Compendio elemental de Historia Universal. Madrid, lioix. 1842-184.^. que reco mienda Castellanos en la p. xi. nt. 1 por ser "la más útil y provecli«)sa . . . la única en España en su clase, y la mas acomodada por su volúmen y precio para la enseñan/a elemental". .Sobre el interés de este catedrático por la Historia Antigua: M. Romero Recio. "Pondos del siuU> XViií sobre Historia Antigua en la Biblioteca de la Universidad Complutense". Pliegos de ilihliofilia. 26. 2004. pp. l-.^2. el. además. F. García Jurado. Alfredo Adolfo Camiis (1797- /-8,S'9). Hiomaiismo en el Madrid del si^lo XIX. Madrid 2002. hablaba varias Esta formaan, en Ut . n^eñanza <-.s,,añ„l„ <•/ xiitlo XIX: nuevas aponaciones... 585 indigcslas de hmallas. catálogos de revés escritos para adularles y sostener su despotismo. y euaclrt)s en que solo .se pintan las aberraciones y desastres de en sangi lenta y eonsianie lucha con sus semejantes (L X')- Castellanos de Losada había estudiado Arqueología en Roma y hj lenguas niodernas además de conocer el latín, el sriego y el hebreo-», cion le permitió abordar la publicación de un número considerable de obras sobre arqueología y numismática-' en las que dejó patente las lecturas de autores extran jeros que daban soporte eientiTico a sus trabajos, como deja igualmente patente en el Compendio elemental de Arqneoloip'a: "Estando persuadidos de que Lihris ex Libris. hemos acudido p^a la formación del nuestrtt. tu, soU. á las obras de los autores e¡tado.s. sino á mas afamados de las parles que constituyen hoy la ciencia y tomando de ellos ctjan o nos ha parecido convenir á nuestro propósito, siendo la obra de Eschemburg de la que mas nos hemos aprovechado, por parecemos este autor el que ha comprendido la ciencia mejor, y el que ha e.scrito elementalmente sobre ella con mas acierto, te y conciencia" (1. p. vii). Al final de cada capítulo el autor incluye una serie de referencias bibliográficas que pueden ayudar a comprender la materia expuesta. En estas ^ libro.s alemanes traducidos y en lengua original. Castellanos de Losada destaca -como fundador de la Academia de lengua y literatura alemana— el valor de estas o "como las mejores fuentes de la arqueología"--. Sin duda el autor se encuentra en la línea de otros intelectuales españoles del siglo XIX que buscaron en Alemania los avances de los nuevos movimientos culturares europeos tratando después de in troducirlos en el país mediante la difusión y traducción de algunas de las obras mas emblemáticas, como por ejemplo, algunas de las escritas por Theodor Mommsen-. Pero Basilio Sebastián Castellanos, primer ocupante de una cátedra de q logia en España y primer autor de un manual de esta disciplina en ^ no formará parte de la primera institución que, vinculada a la Universida , ormara a aquellos individuos destinados a conservar el patrimonio arqueológico e país, la Escuela Superior de Diplomática. Ésta había estado desde su génesis vinculada a la Real Academia de la Historia que elaboró informes favorables al nacimiento de esta institución-^ y precisamente la Academia de la Historia había entrado en Gómez Pérez. Castellanos de Losada.... p. 3; Balil. "Sebastián Basilio Castellanos... , p57. A. Cabrera "B.S. Castellanos de Losada", en Marcos Pous (ed.). De Gabinete a Museo..., p. ~ ' Un listado considerable de ellas aparece en Gómez Pérez. Castellanos de Losa o.... pp- -- Compendio elemental de arqueología. I. pp. vi-vii. viii. nt. 2. Vuelve a mencionar la importancia de consultar las citas bibliográficas incluidas en su obra en el vol. III. "A nue.stros lectores , pp. (la numeración es nuestra). M. Romero Recit>. "Traducciones y ediciones de la obra de Mommsen en España (1876 1905) . en J. Martínez Pinna (coord.). En el eentenario de Theodor Mommsen (1817-1903). Honienaje desde la Universidad española. Málaga-Madrid. 2005, pp. 135-152. Peiró y Pasamar, Lut Eseaela Superior de Diplomática.... pp. 41 ss.; ACA. Educación y Ciencia. 32/29-40. Icg. 6084 (en adelante ACA. 6084). 1 ■ fi íi il i; < 11 I ll ' 586 M,relio Konieny Recio Ui ciraucnlniiia en la enseñanza española durante el siglo XIX: tutevos aportaciones... 587 conflicto con la Academia de Arqueología sobre todo desde el país^''- esta ijltima pretendió hacerse car¿;o de la inspección de las antigüedades jjj.gctor No parece extraño, por tanto, que no se contase en nineiin momento con c de la Academia de Arqueología para participar en la enseñan/a de esta m la Escuela. t» la discip'ü^^ La iniciativa oficial había promos ido en dos ocasiones la inclusión ue lyaar, arqueológica en los estudios uni\ersitarios. pero había fracasado, lai prm gn Ventura González Romero firma un Real decreto el 10 de septiembre te el que se aprueba el nuevo Reglamento de l-.studios Lni\ersitarios asignaturas de Historia General. Arqueología. Numismática y Paleografía año de la carrera de Filosofía, sección de Literatura La reforma, sin eni se llevó a efecto, como tampoco lo hizo el Provecto de Le\ de Instrucción . presentado el 19 de diciembre de IS.5.5 por el Ministro de Fomento. Manuc^ Martínez. Éste incluía la fundación de una hs( iwla de .Xmigiicdades dtmdc se '^ . ,7 tiese Paleografía. Latín y Romances de la íídad Media. Arqueología y Numisin^ Pero la arqueología no encontrará hueco en los estudios univeisítanos que en el año 1900 se cierre la fiscuela .Superior de Diplomática y su catedrático, Juan Catalina García y López, pasen a la Lniversidad Central . bien, aunque ni la arqueología ni otras disciplinas enseñadas en la Escue ^ viesen integradas en la Facultad de Filosofía \ Letras, esta siempre se cons parle de la Universidad Central y todas las deeisiones c|ue afectaban al piofeson modificación de los programas de las asignaturas, estado de la biblitíteca, hoi' de clase y cualquier otro tipo de cuestión que afectaba al desarrollo de la ñanza debían ser aprobadas por el Rector como muestra el considerable núm^''^ ^ oficios del Rectorado que se conservan Además aparece junto a otras , como la de Arquitectura. Notariado o Veterinaria en los anuarios de la Univeisi especificándose el número de alumnos matriculados, las calilicaciones obteni por los mismos, etcétera. La evolución de la Cátedra de Arcjueologfa en la I^scuela de Diplomática ha sido bien definida por Ignacio Peiró y Gonzalo l^asamar'". Como estos autores han señalado, la cátedra comenzó llamándose Arí¡i(e<>logía y Numismática —como la Luzón, "La Real Academia de Arciiicoloyía. . p. 27.^. Gaceta de Madrid. 18 de septiembre de IX.S2. arl. Arts. 31 y 32. P. F. de Moniau y Roca. Rei-iamento de la Escuela Superior de DiplontóttíO creada en Madrid por Real Decreto de 7 de octubre de l<S56. \ ( oufiriuada por ley de Insfi tu <^'on Pública de 9 de septiembre de iR57. Precedido de una introducción histórica acompañado di o legislación vif^ente sobre Archivos y liiblioiedis. Madrid. Impr. Rivadciicyra. 1865. p. 6; M. y J. L. Peset. La Universidad española (sif>los XVIII y XIX). Madrid. 1974. pp. 446-447; A. Ri\'iere Gómez, Histo ria, historiadores e historioftrafía en la Facultad de Letras de la Universidad de Madrid (IS4J-IS68), tesis doct. UCM. Madrid, 1992. CDRom. I 14, pp. 153-I.S4; I^eiró y Pasamar, La Escuela Superior de Diplomática.... p. 34. "" Berlanga, "La enseñanza de la art|iieología. . pp. 25-29. Archivo Histórico de la Universidad Complutense de Madrid (en adelante, AHUCM). Peiró y Pasainar, Im Escuela Superior de Diplonióiica.... pp. Dü ss. que se había creado en l École des Chartes de Parísy ««'aba a cargo de Jum de Dio.s de la Rada y Delgado en los estudios del segundo año. Parece que ya desde un principio se pensó que la Arqueología podía enseñarse de manera independiente pues se conserva el borrador de un oficio que el Director de la Escuela Modesto Lafuenteremitió al Ministro de Fomento recomendando, sin éxito, a F orencio Janer para ocupar esta cátedra cuando diese comienzo el siguiente curso . La asig natura cambió de denominación en 186.1 cuando se crearon tres nuevas cátedras. Numismática ítcmeral y e.specia! de España -desempeñada por Rada , Epi^afta y Geopiafia autipua y de la Edad Media -con Antonio Delgado al frente e Hisloiia de las Bellas A, tes en los tie.npos antiguos. Edad Media y RettocmuettN^^^^^^ por Juan Facundo Riaño-. En 1867 se incorpora al claustro de la Escuela M de Assas y Ereño al frente de una cátedra llamada Eleiitentos de Arqii^loS^a^ a la muerte de éste en 1880, se fundirá con la de Historia de las Bellas A la Edad Anticua. Media y Renacimiento propiedad de Juan Facundo Riano, sabemos que las clases, al menos durante el curso 1881-1882, fueron imp i as por Manuel Bartolomé Cossío, pues el catedrático había sido elegido diputado . Cinco años después, la cátedra de Arcmeolocía será de nuevo independiente que dando a cargo de Juan Catalina García y López, completándose con Ordenación de Mu.seo.s'\ Parece que este último ya había teni nirector incorporarse a la Escuela años antes pues en la carta que e'ste dirigí de e.sta institución en 1866 informando de la donación de su ^ al Museo de la Escuela lamenta "no poder ver realizados los buenos deseos que me animan por coadyuvar al acrecentamiento de la Escuela'"L Pero ¿qué tipo de arqueología enseñaron estos catedráticos? La inform^ión de la que disponemos para responder a esta pregunta es bastante desigua . ontamos, por una parte, con dos programas de la asignatura Di elaborados por Juan de os de la Rada y Assas y Ereño respectivamente. Por otra parte, con.servado algunas preguntas de examen y datos de la Biblioteca e ^ ' lo cual puede ayudar a establecer cuál fue la bibliografía manejada y re por los profesores. Sabemos que durante los años en que estuvo funcionando la Escuela, los pro^ fesores tuvieron que enviar los programas de sus asignaturas tanto al Director e la misma, como al Rector de la Universidad, como a la Dirección Genera e ns " AHUCM. ED 38/22 ( 18 de Noviembre de 1856). n'ur e-nn fpnhn Carta del director de la Escuela. Rada, al Director General de Instrucción u ica 4 de octubre de 1881: ACA. 6084. Peiró " .Stíhre la trayectoria de estos catedráticos pueden consultarse los datos que apor an Pasamar a Uj largo de Ln Escuela Superior de Diplomática..., y luás concretamente en a, p (nt. 135). 71 (nt. 136), 73 (nt, 141), 90 (nt. 173) y 144 .ss. AHUCM, ED 3.3/70 (6 de octubre de 1866), La colección donada estaba compuesta por siete piezas de ¡a loza llamada bispano-árabe de reflejos metálicos, un pie de escribanía de azu ejo y una vasija de vidriado antiguo ... cuarenta y tres monedas, de las cuales dos, una de plata y otra de cobre, son celtibéricas, un gran módulo egipcio tolemaico, diez y nueve romanas imperiales, dos berberiscas, alguna de la edad media y las restantes modernas". 5SS MitrUd Ronicrt) Recio inicción Pública. Generalmente el Rectorado, a instancias tic la Dirección General de Instrucción Pública, solicitaba al Director los programas tie his asignaturas de la Escuela, y éste a su ve/ se los rec|iieria a sus prolesores t|ue. bien debían remitirlos directamente a la Dirección de la P.scuela o al Rectorado, o bien debían discutirlos en una reunión del claustro. Los datos de los que disponemos sobre estos requeri mientos son los siguientes: - AHUCM. ED Minuta de un oílcio del Director tic la I:scuela convocando a los profesores a una reuni(')n para discutir los programas de las asignaturas Íl9 de mayo de IS60). - AHUCM. ED ."^.3/6.^: Remisií'm de los programas de la líscuela al Rector de la Universidad Central (.^0 de mavo de LSbOi. - AHUCM. ED .3.^/64: Orden de la Direcci(')n tIe lnstrucci(')ii Pública pidiendo a los Profesores de la Escuela los programas de sus asignaturas con motivo de haberse admitido la valide/ de estudios y grados académicos entre España y Portugal (17 de abril de 1871 ). - AHUCM, ED .35/196: Oficio del Rectorado (4 de mar/o de 1875) .solicitando la revisión de los libros de texto y programas de la f.scuela a fin de que el Rectorado pueda elevar al Gobierno las observaciones necesarias sobre ello, en cumplimiento del R.D. del 26 de lebrero ele 187.^ por el c|ue se restablecen los libros de texto y los programas. - AHUCM, ED .35/89: minuta de un oficio dirigido al Rector en relación con los programas y los libros de texto recomendados ( 12 de mar/o de 1875). - ACA, 6084: Informe del Consejo de Instrucci(')n Pública aprobando los programas (25 de enero de 1877). - AHUCM, ED 3.5/206: Oficio del Rectorado ( 10 de diciembre de 1883) comunicando una R.O. (publicada en la (Juccfa í/c Madrií! el 5 de diciembre de 1883) por la que se abre un concurso general entre todos los eatedráticos de cada una de las asignaturas oficiales, a luí de hacer la elección de un programa por asignatura que sirva para el examen de los alumnos de la enseñanza privada. - AHUCM, ED 35/14: Oficio de Juan Catalina García presentando al Director de la Escuela el programa de su asignatura (24 de febrero de 1894). - AHUCM, ED 34/90: Orden de la Dirección General de Instrucción Pública pidiendo una relación de los libros de texto, obras publicadas por los profesores de la Escuela y programas (9 de agosto de 1894). - AHUCM, ED 36/47: Oficio del Rectorado trasladando un oficio de la Dirección General de Instrucción Pública en el que se inserta una petición efectuada por la Escuela Superior de Guerra de los planes de estudio y los programas de las asignaturas que se siguen en los distintos centros universitarios (21 de noviembre de 1894). - AHUCM, ED 36/48. Circular del Rectorado comunicando una orden de la Dirección General de Instrucción Pública disponiendo que se invite a los profesores Lí¡ (irt/Kcolo^Kt en hi cnscñiinzu española darante el sitólo XIX: nuevas aportaciones. 589 a entregar los programas y dos ejemplares de los libros de texto publicados por ellos a fi n de formar en la Dirección General una Biblioteca (22 de diciembre de 1894). Desgraciadamente no hemos podido localizar los programas de la asignatura de Arqueología que sabemos se enviaron en las distintas ocasiones y que habían suirido varias modificaciones desde la primera impresión, las cuales eran dictadas a los alumnos en clase, como indica el propio Director de la Escuela -Cayetano Ro.sell y Lópezen una carta dirigida al Rector: "Respecto al .segundo extremo de la eomunicación de ese Rectorado á que con testo. y por el cual se me ordena que, asimismo oyendo al Claustro de la Escuela, remita con mi dictamen y antes de la fecha que se marca en el art. 4°. del citado decreto de 26 de febrero, los Programas, á fin de elevarlos V.I. á la Superioridad con sus t)bservaeiones. debo decir, de conformidad con el repetido claustro que los que de esta Escuela existían impresos desde los primeros tiempos de su creación, pero las mismas razones indieadas al hablar de los textos y entre ellos principalmente el desarrollo dado á las explicaciones desde que se convirtieron diarias, han hecho precisar modificaciones según las cuales los mencionados programas se dictan á los alumnos, en los términos que V.I. apreciará cuando, á la mayor brevedad posible, remita á ese Rectorado las copias que los Profesores todos están preparando para cumplir lo dispuesto por S.M. y por V.L''^ Por el momento contamos, por tanto, únicamente, como ya se ha señalado, con dos programas, uno fi rmado por Juan de Dios de la Rada el 29 de mayo de 1860 y que se conserva manuscrito en el Archivo General de la Administración^^ y otro que fue publicado por Manuel de Assas y Ereño en 1876 aunque al final del temario lleva la fecha del 6 de abril de 1875". Las diferencias entre ambos son notables, en primer lugar, porque la asignatura para la que redacta su programa el primero de ellos era Arqueología y NimiismcUica, mientras que la del segundo era únicamente Arqueología, y, en segundo lugar, porque ambos profesores parten de unos presupuestos diferentes en cuanto a las áreas temáticas y cronológicas que debe abarcar la Arqueología. Las 60 lecciones de las que consta el programa de Rada se dividen en dos grandes apartados, el primero llamado "Nociones generales de Arqueología entre los distintos pueblos de la antigüedad" y el segundo "Arqueología especial de Es paña e historia del arte en sus varias manifestaciones". La división temática queda justificada en un apartado "Preliminar" que precede al programa: AHUCM. ED .^.V89 (12 de marzo de 1875). De.sde la Dirección General de Instrucción Pública se insia a los prolesores a que publiquen los programas de sus asignaturas o que, de no dar tiempo a ello. l(is dicten en clase (R.O. 22 de noviembre de 1883): ED 3.3/65 y 66. AGA 6084. Universidad Centra!. Escuela Superior de Diplonuitiea especial del cuerpo facultativo de Archiveros, liihliotectn'ios y Anticuarios. Proí>raina de la asignatura de Arqueología. Madrid, Impr. de T. Fortanet. 1876. n Ho Roniert^ Recio ' - ; , -tinsc^uido icia es vastísima y escaso el tiempo cjue se cía jiaia su ensenan/a. na v -'atedrático que suscribe reducir a corto mimero de lecciones toda la ceplija de mayor utilidad para sus alumnos, en la torma cpie apaiece del ... Je Cartas "el profesor de ella ha creido. que no limitarulose como en la eseiic . ,pjer la de París á Nociones de la historia del .Arte en la edail meilia. debia cH>mp enseñanza que le esta confiada, estudios generales de arc|ueoloi!Ía entre los pueblos de la antigüedad. cu>a cultura pudiera haber mnuiilo en las /.aciones que se han sucedido en nuestra patria. > después consagrar Jesde sus tareas á las anti¿.'uedades españolas \ Á la historia del arte ile la Penins la época latina hasta nuestros días. I^ira realizarlo. \ no sin eran trabajocieñe el Catedráti conceplija cJe mayor utilidad p.... , . programa, con arreglo al cual, en los tres cursos tpie lle\a explicándolo, ha consatisfactorios resultados". Después de dos lecciones inlroductorias en las que se tratan aspecH>s con etimología de la palabra "arqueología", importancia de su estudio. abre la primera parle del programa di\ idida a su \ez eti cuatro seccioties. mentos de arquitectura" -12 lecciones en las que aborda el estudio de lo.s argamasas y cementos, las casas, los templos, las aras, las columnas y obe las pirámides, teatros, anfiteatros, circos, hipt'idromos, naumachias, termas. <■ de triunfo, sepulcros y vías-, "Monumentos de escultura -3 lecciones sobre desarrollo de la plástica y la escultura griega y romana-, "Monumentos de p'H tura" -5 clases acerca de su origen, la pintura griega, los vasos y los mosaico.s y "Grabados" -17 lecciones donde incluye gliptografía, epigrafía y numismática Todos estos aspectos son estudiados en relaciini con l:gipto, Grecia, pueblos i ta ico, y Roma. Por lo que respecta a la parte orientada al estudio de la artjiieología ^ España, dedica 8 lecciones a temas relacionados con el ámbito de la Antigüe y el re.sto a otras manifestaciones artísticas posteriores como el estilo románico y renacentista o la numismática visigoda y árabe. Se añaden ?> lecciones complenien tarias, dedicadas respectivamente a las indumentarias, el armamento y la ortebreria, Al final del programa y antes de la firma Rada indica: "El resto de los días lectivos se invertirán en conferencias acerca de las expli caciones y ejercicios prácticos, lectura de in.scripciones, clasillcación de monedas y toda clase de monumentos que puedan presentarse á los alumnos, asi auténticos, como en láminas y modelos". No extraña encontrar en el programa de esta asignatura aspectos relacionados con el arte románico o el renacentista pues además de que ya hemos visto qttc estos temas se tocaban también en la publicación de Basilio Sebastián Castellanos, incluso en el Real Decreto de 18 de marzo de 1867 por el que se funda el Mu,seo Arqueológico Nacional se dice que "se considerarán objetos arcjueológicos (...) todos los pertenecientes a la antigüedad, a los tiempos medios y al Renacimiento, que sirvan para esclarecer el estudio de la Historia, del Arte o de la Industria en las indicadas épocas""*. ^ ^ aportaciones... 591 Por lo que re.specia al programa de Arm.eología de Manuel Assas se observan bastantes dilerencias con el de Rada Éste consta de 52 lecciones. Dedica las cuatro primeras a cuestiones introductorias como concepto de la arqueología, eümología, definición, importancia de la misma su historia, ciencias auxiliares de la histona, división de los tiempos pasados en neriodos v épocas, etc. Pero las diferencias mas importantes en relación con el programa que hemos visto anteriormente son, por una parte, la inclusión de la prehistoria en detrimento de los temas relacionados con Grecia. Roma y la Antigüedad hispana v sobre todo, de las cuestiones puramente artísticas y. por otra, la aparición de un nutrido grupo de lecciones dedicadas al armamento desde época prehistórica hasta el sivlo XIX. De este modo encontramos 14 lecciones que tratan casi p„r entero la prehistoria con títulos como: División de la Epoca Prehistórica en diferentes edades. Medios para establecer la vaga Cronología Prehistórica. Edad de la Piedra Monumentos de nuestra Península que prueban haber sido habitada durante l i Fdnd de Piedra. Monumentos megaliticos. Monumentos de una sola piedra etc De I t lección 22 a la 52, es decir, 31 temas tratan sobre el arnianiento. con dos lecciones introductorias que dan paso a las armas prehistóricas, de la más remota anti"Uedad. de los caldeos, babilonios, asmes, medos. persas, de la India oriental y de Java, de los egipcios, de gnegos, romaiios y etruscos. de los celtas, de la edad del bronce y el hierro, para pasar después a los visigodos, francos, normandos, anglosajones, etc. hasta llegar a las armas de fuego. Finaliza el programa con una nota del autor en la que se indica: "Los demás días del curso se dedican á repasos y á lecciones praclicas"". A pesar de las grandes dilerencias que separan los programas elaborados por Rada y Assas respectivameme. encontramos en comán la importancia que ambos Otorgan a la.s clases prácticas. En relación con este aspecto debe situarse, por una parte, el intere's por incrementar los fondos del Museo de la Escuela para que los alumnos pudiesen trabajar con los documentos originales, y por otro, la pre ocupación por la organización de excursiones, muy en la línea de la importancia que en la época se estaba otorgando a la realización de esta actividad, llegando a fundarse el I de febrero de 1893 la Sociedad Española de Excursiones^", Y es que el método arqueológico que estaba adquiriendo protagonismo en la época defendía, como señalaba Hübner en su obra Ui Arqueología en España (Barcelona, TipoLitografía de los Sucesores de Ramírez y Cía, 1888), que para "redactar cualquier monografía arqueológica que verse sobre determinado asunto nacional, se necesita una residencia algo prolongada en el país" (p, v). Por lo que respecta al primer aspecto, debemos tener en cuenta que los fon dos del Mu.seo de la E.scuela .se nutrieron básicamente de las donaciones de parGaceía de Madrid. 21 de marzo de IK67. Frofirama de ¡a a.si}>natura de Arqueología, p. 12. Pairó y Pasaniar. luí F.senela Superior de Diploinática.... p. 152. Era ya una actividad corriente en Cataluña; J. Ctirtadclla, "La investigación arqueológica en las asociaciones excursionistas catalanas (1876-1915)". en G. Mora. M. Díaz-Andreu (eds.). La eri.qalización del po.sado: génesis y desarrollo del mareo institucional de la Arqueología en E.spaña. Málaga, 1977, pp. 273-286. íl i.l'u' ■ ' iif 594 se MirelUi Romero Remo los libros de la biblioteca de nuestra Escuela ó de mi pertenencia c]uc p más útiles para comprender y ampliar mis explicaciones "Para cumplir la orden de V.l. referente á los libros de texto y obras p por los Profesores de esta Escuela, respecto á sus asignaturas, me fuera la grave dificultad, de que aprovechando las vacaciones de verano se a de Madrid la mayor parte de dichos Profesores, y no hay tiempo materia contesten á las preguntas que con dicho objeto tengo que hacerles. .Sin embargo, procurare en cuanto me sea posible dar á V.l. las noticia.' Q sirve pedirme. Desde luego, lo I" que debo manifestar á V.l. es que en esta libros de texto. La extensión de sus asignaturas, lo poco estudiado que han si o aquí en nuestra patria, la falta de libros elementales de ellos, no solo en Es^an en el extrangero. dificultan la designación de libros de te.xto. en el senti o q acostumbra á dar á esta fra.se entre nosotros. Los Profesores de esta Escuela suplen la falta de dichos libros, con p^j. científicamente ordenados, y con explicaciones y enseñan/a intuitiva, punto general, sobre todo en asignaturas prácticas, como son las de esta mejor resultado que esos compendios mas ó menos apropiados para las necesi de la enseñanza, que se llaman libros de texto. Cada uno de dichos Profe.sores al explicar los grupos de enseñanzas en q^ vide su programa va indicando los diversos autores que pueden servir á sus a de fuentes escritas de conocimiento, además de las que les t)f recen los docum objetos y monumentos que se les enseñan"'". Otro requerimiento que se hizo con relativa asiduidad a los profe.sores, ademas del de indicar ios programas y los libros recomendados de sus asignaturas, de remitir los títulos publicados por ellos mismos. Esto está relacionado con idea que, como hemos vi.sto, los propios profe.sores transmiten a las instituciones acerca de su intención de elaborar de su puño y letra los manuales que habrían o servir a sus alumnos: "Aparte de estos trabajos docentes, los Profesores de esta E.scuela han publicado obras de grande importancia acerca de sus asignaturas... ... El Sr. Catalina García, Catedrático de Arqueología, tiene publicados di ferentes trabajos arqueológicos del mayor interés, tales como su Arcjueologia Prehistórica, El Madroñal de Auñon, Historia y descripción de Sta. María c Huerta, la Historia de León y Castilla desde Pedro I á Emrique III, trabajos, que como el Sr. Hinojosa los suyos le han abierto las puertas de la Academia de a Historia'""'. Oficio de Juan Catalina García dirigido al Director de la tisciiela. AHUCM. ED 35/14 (24 de febrero de 1894). Carta del Director de la Escuela dirigida al Director General de Instriiceión Pública: AHUCM. ED 34/90 (10 de agosto de 1894). AHUCM. ED 34/90 (10 de agosto de 1894). en contestación a la orden de la Dirección Ge neral de Instrucción Pública pidiendo una relación de los libros de texto y obras publicadas por profesores de la Escuela. La arqueología en la enseñanza española durante el siglo XIX: nuevas aportaciones... 595 Juan de Dios de la Rada, que debe citarlos de memoria, se refiere a las siguientes publicaciones de Juan Catalina García: ~ La Edad de Piedra, Madrid, Imprenta de la Ilustración Católica, 1878. — El madroñal de Aitñón: bosquejo, Madrid, Imprenta de José Rojas, 1884. — Santa María de Huerta: historia v descripción, Madrid, Minuesa de los Ríos, 1891. — Castilla y León durante los reinados de Pedro /, Enrique II, Juan I y Enrique III, Madrid, El Progreso Editorial, 1892. De nuevo el 22 de diciembre de 1894, el Rectorado comunica al Director de la Escuela una orden de la Dirección General de Instrucción Pública, según la cual todos los profesores debían enviar los programas de sus asignaturas, así como dos ejemplares de los libros de texto publicados por ellos mismos a fi n de formar en la Dirección General una Biblioteca. La carta especifica que de no enviarse los ejemplares, los interesados deberían indicar los puntos de venta donde se podían hallar sus libros^'. Cierto es que, al menos por lo que respecta a la Arqueología, no se publica un gran número de obras durante el siglo XIX, pero sí que aparecen ya algimos títulos que podrían haber sido recomendados por los profesores al menos en este último requerimiento que se data en 1894. Por estas fechas ya estaba publicada la obra de Basilio Sebastián Castellanos de Losada que, como ya destacábamos, ni fue recomendada, al menos por los datos con los que contamos, ni adquirida por la Biblioteca probablemente por el enfrentamiento abierto entre la Academia de Arqueología y la de la Historia'^-. Pero también se habían publicado otras obras con mayor o menor calidad cómo: las Lecciones de Antigüedades Romanas de José Herrera Dávila y A. Alvear ''\ el Sumario de antigüedades romanas de Juan Agustín Ceán Bermúdez^"*, La Arqueología en España de Emilio Hübner o el Manual de arqueología prehistórica de Manuel de la Peña y Femández^^. Ahora bien, que no AHUCM. ED 36/48. No aparece en el Catálogo de la Biblioteca de la Escuela que se conserva en la Bi loteca Hi.stórica "Marques de Vafdecilla" de la Universidad Complutense de Madrid (Ms. 350), lo cual tam poco significa que no estuviera pues sabemos que hubo libros que no aparecen en estas ñchas y si estuvieron en la Escuela porque actualmente se conservan en la Universidad Complutense con el se o "Biblioteca de la E.scuela Superior de Diplomática". Ahora bien, hasta el momento ningún documento alude a su presencia en esta Biblioteca. Véase sobre la Biblioteca de la Escuela: M. Romero Recio, "La Biblioteca de la Escuela Superior de Diplomática: una primera aproximación a sus fondos , Peda Complutense. 3, 2005. http://www.ucm.es/BUCM/foa/pecia/num3/index03.htm; eadem^ "La Bilioteca de la Escuela Superior de Diplomática: la presencia de la Historia Antigua en la enseñanza españo a del siglo XIX a través de sus fondos", Gerión, 23.1, 2005, pp. 345-370. Lecciones de Antigüedades Romanas. Sevilla, Imprenta de Mariano Caro, 1827. Sumario de Antigüedades Romanas que hay en España, en especial las pertenecientes a as Bellas Artes. Madrid. Imprenta de D. Miguel de Burgos, 1832. Manual de arqueología prehistórica: precedido de nociones preliminares de arqueología general, geología y paleontología: y seguido de cinco cuadros sinópticos de arquitectura cristiana y de vocahularios para la debida inteligencia de las voces técnicas. Sevilla, Tipografía de los Sres. A. Izquierdo y Sobo, I 890. 1 '!■ y M'i Min lUi Koniert' aparezcan en las listas oílciajes de libros, ni lucran incluidas por los en los informes que remitían al Rectorado \ a la Dirccci(')n Cicncral de pu_ Pública no significa que no se consultaran pues sabemos que algunas de es blicaciones estuvieron en la Biblioteca de la Hscucla. Como no podía ser de otro modo, la Biblioteca también sulrió las |os económicas de la Escuela. La inexistencia de una sede estable t^bligó a repar^ trajo fondos entre el Archivo Históirieo Nacional y el Musco ArtjUcoUSgico. lo consigo la pérdida de algunos volúmenes que Rada se ve obligado a j^e propio Director General de Instrucción Pública el 16 abril de IS84. "'"j.j^¡dad pretendía reorganizar la biblioteca al trasladarse al local cedido por la j^j;de Central, se había detectado la ausencia de algunos libros entre los recibí las instituciones anteriormente mencionadas ' . Entre estas publicaciones P^ go se encuentran los íílcnwnts ü'archcolo^ic nmioiuil de Louis Batissiei ( ^ Paris 184."^) o la Numisnuitiquc Hwhcnnc de Boudartl. La Biblioteca compró libros en la medida que el presupuesto \o mos que al menos entre 1887 y 1889. de las 80.()()() pesetas ljiic destinadas para adquisiciones y suseripeiones de obras con destino a las Bibliote -la de cas y Museos del Cuerpo de Archiveros. Bibliotecarios y Anticuarios, la b.seic^^ Diplomática recibió 1.500 pesetas anuales^ . No es mucho, pen) ha de g. cuenta que otras, como la de la Universidad de .Salamanca recibió menos. I . setas en 1887 y 1888. y sólo 500 en 1889. y que las principales benelieiaiias^ potenciando el centralismo cultural, la Biblioteca Nacional -que recibió 2. setas los tres añosy el Museo Arqueológico Nacional -que obtuvo 24.000 en y 1888, y 18.000 en I889-. Pero la Biblioteca también se nutría de las donaciones paiticulaies y uc ^ de obras que otras instituciones hacían a petición de la Dirección de la Escue a. gobierno austriaco, por ejemplo, dona la obra Monunwntd í^ra/fhicd /ncdii ae\ i ^ de agosto de 1869, y existe también un intercambio de obras entre la Escuela y homóloga francesa, además de donaciones de obras concretas como la de Hu ^ Goltz, De re nummaria anticjiui, realizada por el conde de Cedillo Por lo que respecta a las instituciones, sabemos que la Dirección Instrucción Pública envía obras"', entre otras, dos volúmenes del Viaje cí Orií'' _ de Ici fragata de guerra Arapiles de Rada y Delgado (Barcelona, Emilio Oli^^ AGA, 60X4. Rada también apunta que algunos libros pueden estar en manos de 'es here^^^ ''el fallecido José Escudero de la Peña, que había sido Catedrático de Paleogiatía y Secretaiio tlel Cuerpo y de la Escuela desde el 29 de noviembre de IX6X hasta su muerte en 1X8,^. " AHUCM. ED .16/104-106. ACA. 6084. Se trata de las siguientes obras: Theodor von Siekel. Monumento CJrophu f dii Aevi ex archivis et hihlillwcis ímpcrii Austriei ( oilct ta. 9 fase.. ViiuUibonae. H.\ ofUcina Cacsarea Regia Typographica Aulae et Status. IX.S8-I869; H. Glot/. /)c re nuninuirio onfuimi ofu-ro quoi' rMf'f universa. 5 vols.. Antverpiae. Verdussen. 1708. En 186.1 se solicita a la Dirección que envíe los Monunwníos uríiuitei lónicos de llspafui. se sabe que cuenta con varios ejemplares: AHUCM. ED 18/.S6. arqucnlo^Ki ctx Ici cttseñcinza española durante el siglo XIX.' nuevas aportaciones... 597 Cia, 1876-1882) y El Nitevo Bronce de Itálica de Manuel Rodríguez de Berlanga (Málaga, Imprenta que fue de D. José Martínez de Aguilar hoy de D. Ambrosio Rubio, 1891)<^'. La Biblioteca Nacional responde también favorablemente a la pe tición de sus obras de fondo que solicita el director Antonio Delgado en 1863<^f Del mismo modo, la Real Academia de la Historia remite a la Biblioteca, previa petición del director Juan de Dios de la Rada, algunas de sus publicaciones como el Ensayo sobre los alphahetos de las letras desconocidas que se encuentran en las más antiígitas medallas y monumentos de España de Luis José Velázquez de Velasco (Madrid, Oficina de Antonio Sanz, 1752) y el Sumario de antigüedades romanas de Ceán Bermúdez''-. Este conjunto de obras depositadas en la Biblioteca que los alumnos podían consultar. Junto con las lecciones impartidas por los profesores en los programas ya mencionados, así como las prácticas, proporcionaban a los estudiantes los co nocimientos de lo.s que serían evaluados a final de curso. Y en relación con esta cuestión, se conservan dos documentos que, aparentemente, incluyen preguntas de examen pero que ofrecen algunos problemas de interpretación. El primero de ello.s''^ incluye una relación de seis asignaturas: Paleografía general y crítica. Latín y Romances de los tiempos medios. Arqueología, Numismática y ^pi^rafía. Historia de la organización de España en la Edad Media y Bibliografía. Cada una de éstas comprende 10 cuestiones que podrían ser preguntas de examen. El documento está sin datar aunque al final de la pregunta 60 lleva la fi rma del Secretario de la E.scuela José Escudero de la Peña que ocupó este cargo desde el 29 de noviembre de 1868. Después se han añadido, con otra tinta, 10 preguntas más que, aunque no se indica ningún título, son cuestiones de Bellas Artes, y son firmada.s de nuevo por el Secretario. Puede que este añadido se produjera en 1873 cuando se restablece la cátedra de Historia de las Bellas Artes. Por lo que respecta al segundo documento''^, aparecen mencionadas ocho asigna turas: Latín y Romances de los tiempos medios. Paleografía general y critica. Geo grafía antigua y de la Edad Media, Arqueología elemental. Numismática y epigrafía. Bellas artes. Bibliografía e Historia Literaria e Historia de las Instituciones. Como en el anterior caso a cada asignatura le corresponden 10 cuestiones, algunas tachadas y con correcciones. No lleva ninguna fi rma o dato que permita su datacion. A pesar de que, por la denominación de las asignaturas, parece que este segundo documento es posterior y que la asignatura no aparece con el mismo nombre, las preguntas de Arqueología de ambos grupos son exactamente iguales, a saber. AHUCM. ED .^4/125: "Do.sciento.s ochenta y seis volúmenes, doscientas treinta y cuatro entregas ó cuadernos y .setenta y tres hojas" procedentes del depósito de libros de la Dirección (14 de abril de 1893). AGA, 6084. AHUCM. ED 35/36. El Director había hecho la petición el 16 de sepüembre de 1898 y la Academia contesta favorablemente el 22 de octubre. AHUCM. ED 38/91 . AHUCM. ED 37/17. ^ i