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Sintomatología depresiva en escolares de 12 a 16 años y su relación con las distorsiones cognitivas

Carrasco Ortiz, Miguel Ángel; Barrio Gándara, Victoria del; Rodríguez Testal, Juan Francisco

Abstract

Los principales objetivos de esta investigación han sido el estudio de la presencia de sintomatología depresiva y su relación con las distorsiones cognitivas en escolares adolescentes. Los instrumentos utilizados han sido el inventario CDl (Kovacs, 1992), el inventario de depresión PNID de nominación de iguales (Lefkowitz y Tesiny, 1981) y el cuestionario de distorsiones cognitivas CDCN-1 (Bas, 1987). Sobre una muestra representativa de la ciudad de Sevilla de 908 jóvenes y de edades comprendidas entre 12 y 16 años, se ha hallado una presencia de sintomatología depresiva del 11'78%, con una tendencia lineal ascendente respecto de la edad y con puntuaciones superiores en el caso de las mujeres. El número de distorsiones cognitivas se ha relacionado positivamente con la presencia de esta sintomatología, mostrando ser uno de los principales predictores de las puntuaciones en el CDI. La sintomatología depresiva guarda relación con los momentos más importantes del desarrollo cognoscitivo en el joven, apreciándose un aumento de distorsiones cognitivas a los 13 años de edad que se mantiene constante después. El CDCN-1 se estima como un adecuado complemento del CDI al contrario que el PNID, probablemente por el proceso de internalización de las manifestaciones depresivas. No se puede otorgar a los sesgos cognitivos un papel causal sobre la depresión, pero se sugiere que la coincidencia en el CDI y el CDCN-1 de puntuaciones elevadas es un indicio de un elevado riesgo (vulnerabilidad) para desarrollar un primer episodio depresivo.

Full text

Re is a de Psicopa ología y Psicología Clínica 2000, Volumen 5. Núme o 1, pp. 45-70 ® Asociación Española de Psicología Cl nica y Psicopa ología (AEPCP) ISSN 1136-5420/00 SINTOMATOLOGIA DEPRESIVA EN ESCOLARES DE 12 A 16 AÑOS Y SU RELACIÓN CON LAS DISTORSIONES COGNITIVAS MIGUEL A. CARRASCOS VICTORIA DEL BARRIO^ y JUAN F. RODRÍGUEZ^ ' Facul ad de Psicología, Uni e sidad Nacional de Educación a Dis ancia * Facul ad de Psicología, Uni e sidad de Se illa (Recibido el 28 de ene o de 1999) Los p incipales obje i os de es a in es igación han sido el es udio de la p esencia de sin- oma ología dep esi a y su elación con las dis o siones cogni i as en escola es adoles- cen es. Los ins umen os u ilizados han sido el in en a io CDl (Ko acs, 1992), el in en- a io de dep esión PNID de nominación de iguales (Le kowi z y Tesiny, 1981) y el cues iona io de dis o siones cogni i as CDCN-1 (Bas, 1987). Sob e una mues a ep e- sen a i a de la ciudad de Se illa de 908 jó enes y de edades comp endidas en e 12 y 16 años, se ha hallado una p esencia de sin oma ología dep esi a del 11'78%, con una en- dencia lineal ascenden e espec o de la edad y con pun uaciones supe io es en el caso de las muje es. El núme o de dis o siones cogni i as se ha elacionado posi i amen e con la p esencia de es a sin oma ología, mos ando se uno de los p incipales p edic o es de las pun uaciones en el CDL La sin oma ología dep esi a gua da elación con los momen os más impo an es del desa ollo cognosci i o en el jo en, ap eciándose un aumen o de dis- o siones cogni i as a los 13 años de edad que se man iene cons an e después. El CDCN-1 se es ima como un adecuado complemen o del CDL al con a io que el PNID, p obable- men e po el p oceso de in e nalización de las mani es aciones dep esi as. No se puede o o ga a los sesgos cogni i os un papel caus d sob e la dep esión, pe o se sugie e que la coincidencia en el CDI y el CDCN-1 de pun uaciones ele adas es un indicio de un ele a- do iesgo ( ulne abilidad) pa a desa olla un p ime episodio dep esi o. Palab as cla e: Sin oma ología dep esi a, adolescencia, dis o sión cogni i a, ulne abilidad. Dep essi e symp oma ology in schooles o l2 o 16yea s and hei ela ionship wi h cogni i e dis o ions The aims o his in es iga ion ha e been he s udy o he p esence o dep essi e symp o- ma ology and hei ela ionship wi h cogni i e dis o ions in adolescen schola s. Chil- d en's Dep ession In en o y (QDL Ko acs, 1992), Pee Nomina ion In en o y o Dep es- sion (PNID, Le lcowi z y Tesiny, 1981) and Child en's Cogni i e Dis o ions Ques ionnai e (CDCN-1, Bas, 1987) ha e been adminis e ed on a ep esen a i e sample o 908 Se illian adolescen s (aged 12 o 16). The esul s e ealed an 1178% o dep essi e symp oma ology wi h an upwa d lineal endency ega ding he age and wi h supe io sco es in he case o women. The numbe o cogni i e dis o ions has been ela ed posi i ely wi h he p esen- ce o his symp oma ology. This poin shows o be one o he main p edic o s o he punc- ua ions in CDL The dep essi e symp oma ology keeps ela ion o he mos impo an momen s in he you h's cogni i e de elopmen . An inc ease o cogni i e dis o ions has been app ecia ed on aged 13. La e on, his one s ays cons an . CDCN-1 is conside ed as an app op ia e complemen o CDI, on he con a y ha PNID, p obably o he p ocess o in emaliza ion o dep essi e mani es a ions. You canno g an a causal ole on dep ession o he cogni i e biases. I is sugges ed ha he coincidence be ween CDI and CDCN-1 abou aised sco es is a sign o a high isk ( ulne abili y) o de elop a i s dep essi e episode. Key wo ds: Dep essi e symp oma ology, adolescence, cogni i e dis o ion, ulne abili y. Ag adecimien os. Nues o ag adecimien o a los alumnos que han ayudado de o ma ines imable en la ecogida y co ección del ma e ial manejado en es a in es igación: M. Ma Bení ez; M. Ca men Ca alán; Luis Sal ado Ga cía; An onia Gómez; Isabel Gu ié- ez; Isaac Ma ín; Jesús O ega; Ca olina O ón; Isabel Rojas; Eneka Sagas agoi ia; Isabel Sánchez-Ba iga; M del Ma Ti ado; M Ca men T oya. Quisié amos am- bién ag adece al Gabine e Psicológico INTELEN la colabo ación p es ada que ha hecho posible la elabo- ación y p epa ación del abajo ealizado. Co espondencia: Juan F. Rod íguez Tes al, Dp o. de Psiquia ía, Pe sonalidad, E aluación y T a amien o Psicológicos, Facul ad de Psicología, Uni e sidad de Se illa, A da. San F ancisco Ja ie s/n, 41005 Se illa. T ios.: 954 557 802 / 954 280 309. Fax: 954 557 807. 46 Miguel A. Ca asco, M. Vic o ia Del Ba io y Juan F. Rod íguez INTRODUCCIÓN Ac ualmen e se econocen las pa icula- idades sin omá icas de las dep esiones en e niños y jó enes, así como la nece- sidad de encuad a las de o ma más p e- cisa den o de una pe spec i a e olu i a (Bas, 1996; Doménech, 1988; Ko acs, 1985). La posibilidad de diagnos ica es a al e ación se acep a pa a edades muy emp anas, como los casos de es udios de dep esión en p eescola es (Doménech y Mo eno, 1985; Kashani, Holcomb y O aschel, 1986; Kashani y Ray, 1987) cuando an año se negaba incluso su exis- encia (del Ba io y Mo eno, 1996), del mismo modo que en las p ime as e apas escola es y, con mayo p opiedad, den o del pe iodo adolescen e. Es e úl imo cíiso se cons i uye, p ecisamen e, en una de las poblaciones de mayo incidencia de sin oma ología dep esi a (del Ba io, 1997) y la segunda con el mayo iesgo de suicidio, después de los mayo es de 65 años (Bas, 1996). La necesidad de ahonda en el conoci- mien o de es a ealidad se hace pa en e pues es di ícil de e mina con exac i ud los mecanismos e iológicos, los ac o es a o ecedo es o p ecipi an es y los man- enedo es de la sin oma ología y/o de los as o nos del es ado de ánimo. Po an- o, y como base undamen al pa a el es a- blecimien o de medidas p e en i as (y quizá e apéu icas especí icas), es nece- sa io p ecisa cómo se dis ibuye es e p oblema en la población seleccionada, conoce qué p e alencia p esen a y en unción de qué a iables ambien ales y pe sonales se mani ies a (Doménech, 1988). Sin el conocimien o de es os da os di ícilmen e se puede abo da el escla e- cimien o de los ac o es de iesgo asocia- dos en es a población, los elemen os cau- sales en su dinániica y la in e ención sob e los mismos, p e e en emen e desde una óp ica p e en i a y un alan e edu- ca i o que acili e a los jó enes al a on- amien o de sus di icul ades. C eemos que lo e e ido jus i ica la impo ancia de los es udios encaminados a la ob ención de in o mación epidemiológica (del sín- oma o del as o no dep esi o) más una pe manen e ac ualización de los mismos que ga an ice un mejo ap o echamien o de los ecu sos sani a ios. Al iempo, el log o de las me as mencionadas ep e- sen a un ambicioso p oyec o del que el p esen e abajo no es más que el p ime paso, undamen almen e cen ado en la sin oma ología dep esi a y en algunas ca ac e ís icas al ededo de la misma, p incipalmen e el in e és de di e en es ins umen os y el elie e que cob an las dis o siones cogni i as. La dep esión in an il y ju enil, a ni el sind ómico, es una al e ación del humo cuyos sín omas se ex ienden en di e en- es á eas (APA, 1995; del Ba io, 1990; 1997): emocionales ( is eza, pé dida del ono hedónico, i i abilidad, ...), mo o as (baja o al a ac i idad, inexp esi idad,...), cogni i as (desespe anza, culpa, pé dida de concen ación y memo ia, ...), socia- les (aislamien o, soledad, echazo, ...), conduc uales (p o es as, iñas, escapis- mo, ...) y somá icas (enn esis, a iga, pé - dida de peso, ...). De odos es os sín o- mas, los más consensuados han sido la baja au oes ima, al e aciones del sueño, disminución de la socialización, al e a- ciones del ape i o y el peso, agi ación mo o a, ag esión, dis o ia e ideación sui- cida (Del Ba io, 1990; McNeil y Ha sany, 1989). Aunque la sin oma ología dep esi a in an il y adolescen e es simila y equi- pa able a la adul a, es econocido que adquie e peculia idades e olu i as dependien es de la edad, o mejo , del es adio del desa ollo (Ca lson y Kasha- ni, 1988; Weiss, Weisz, Poli ano, Ca ey, Nelson y Finch, 1992), e olucionando desde una sin oma ología ex e io izada, undamen almen e mo o a y psicosomá- ica p opia de los niños meno es de 6 Sin oma ología dep esi a en escola es de 12 a 16 años 47 años (Doménech y Mo eno, 1995; Kasha- ni e al., 1986; Kashani y Ca ison, 1987; Kashani y Ray, 1987; Kashani, Ray, Gab ielle y Ca lson, 1984), a una sin o- ma ología más in e io izada simila a la de los adul os que cla amen e se ins au- a en la adolescencia (Bas, 1996; Can - well, y Ca lson, 1987; Ca lson y Kashani, 1988; Lewinsohn, Robe s, Seeley, Roh- de, Go lib y Hops, 1994). Además, en los niños se obse a endencia al aislamien- o, ele ada ansiedad, i i abilidad, com- po amien o pe u bado , p oblemas de a ención y de endimien o escola . Los adolescen es p esen an ambién menos- cabo en la a ención y ansiedad, pe o los p oblemas disocíales pueden se de bas- an e impo ancia jun o al abuso de sus- ancias y as o nos de la alimen ación (APA, 1995; Bake , 1991). An e es as di icul ades de en oque de los sín omas ele an es pa a es as di e- en es edades, a eces ecuen es en e adolescen es sin que ep esen en un cua- d o clínico de dep esión, del Ba io y Mo eno (1996) p oponen una de inición in eg ado a de la dep esión in an il, es deci , den o del ni el as o no, como un «cambio pe sis en e en la conduc a de un niño que consis e en un descenso en la capacidad de dis u a de los acon eci- mien os, comunica con los demás, en- di escola men e y acompañado de accio- nes de p o es a plu al» (pág. 135). Los aspec os me odológicos de la e a- luación de la dep esión in an o-ju enil, eií e los que han des acado el uso de di e sas uen es de in o mación, la u ili- zación de dis in os ins umen os, los an- gos de edad seleccionados, el empleo de di e en es mues as clínicas o subclínicas (del Ba io, 1990; Fleing y O o d, 1990), han di icul ado cla i ica los da os epi- demiológicos de es a al e ación, hecho que ha dado luga a esul ados muy dis- pa es que han oscilado, inicialmen e, de un 0'14% de niños de 10 y 11 años y del 1'5% pa a los de 14 a 15 años (Ru e , Tiza d y Whi mo e, 1970), has a un 60% (Ca lson y Can well, 1980). La depu a- ción de los aspec os me odológicos, han pe mi ido, en el momen o ac ual, es a- blece cie o consenso den o de un ma - gen de a iabilidad meno , en gene al po debajo del 3% (Fleing y O o d, 1990), luc uando en e el 1 y el 4% de T as o - no Dep esi o Mayo en la p ime a in an- cia, de un 2 a un 9% en la segunda in an- cia y de un 2 a un 15% de es e as o no en la adolescencia, an o en población española como ex anje a ( e isiones de Ande son, Williams, McGee y Sil a, 1987; Cicche i y To h, 1998; Cohén, Cohén, Kasen, Velez, e al., 1993; Cos e- ño, Cos ello, Edelb ock, Bu ns, e al., 1988; del Ba io, 1997; del Ba io, Mo e- no y López, 1997; McGee, Feehan, Williams, Pa idge, e al., 1990). Cen ándonos en el ámbi o cien í ico que nos ocupa, Polaino-Lo en e y Domé- nech (1988) lle a on a cabo un abajo de in es igación a escala nacional sob e 6.436 escola es de 8 a 11 años de edad que incluía a la ciudad de Se illa (en o - no en el que se enma ca es e abajo). En dicho es udio se es ima una p e alencia o al de T as o no Dep esi o Mayo del 1'8% (2'8% en niñas y 0'9% en niños) y del 6'4% pa a el TYas o no Dis ímico po medio de un p ocedimien o depu ado de selección de la mues a, más la en e is- a clínica CDRS-R. Doménech (1988) en su e isión sob e la bibliog a ía de dep e- sión in an il, concluye que la incidencia del T as o no Dep esi o Mayo en pobla- ción no clínica es á po debajo del 2-3%. En es e sen ido, ambién Ezpele a (1988) en la ciudad de Ba celona, u ilizando c i- e ios DSM-III en niños de EGB coincide en señala un 1'7% de Dep esión Mayo y 9'3% de T as o no Dis ímico. Pos e- io men e alcanza ci as muy in e io es a las ci adas pues de una mues a de niños y niñas de 8 a 13 años (N = 1.121), as la ase de c ibado e aluados po los p o e- so es (n = 76), egis a 4 casos de T^as o - 48 Miguel A. Ca asco, M. Vic o ia Del Ba io y Juan F. Rod íguez no Dep esi o Mayo y 11 de T as o no Dis ímico (Ezpele a, Polaino-Lo en e, Doménech y Doménech, 1990). En cambio, si se es udia en población pediá ica, con pa ología o gánica aso- ciada, la p esencia oscila de un 8-10% a un 30%, a iaciones a ibuibles o depen- dien es del ipo de a ección somá ica aso- ciada. De o ma espe able, es os da os de p esencia de as o nos del es ado de áni- mo se inc emen an cuando se abaja sob e población clínica. De es e modo, con mues as españolas B agado, Ca as- co, Sánchez, Be sabe, Lo iga y Monsal e (1995) con 236 suje os de 6 a 17 años, encuen an un 7'2% de dep esión a a- és de la en e is a diagnós ica DICA-R pa a niños y adolescen es. También con población clínica pe o sob e sin oma o- logía dep esi a, López Sole y López Pina (1998), encuen an en 182 niños en e 6 y 11 años un 15% de chicos y un 17% de chicas con indicado es signi ica- i os e aluados a a és de un in en a io clínico pa a pad es, adap ado del CBC de Achenbach y Edelb ock y de la escala pa a pad es de Conne s. De o os es u- dios lle ados a cabo en población gene- al, Polaino-Lo en e (1995) ha señalado el inc emen o de es a al e ación con la edad y el descenso de la p e alencia desde la e apa adolescen e, escola a la p eescola , siendo es imada, po di e en es au o es, en es e úl imo caso, en e el 0'9% y el 1% (Kashani, e al., 1986; Kashani y Ca i- son, 1987). Es os da os de p e alencia, ob enidos en la población in an il y adolescen e ponen de elie e el papel mediado des- acado sob e la sin oma ología y el ni el sind ómico dep esi os de dos a iables sociodemog á icas: la edad y el sexo. En elación con la edad, la sin oma ología dep esi a y el diagnós ico de as o nos del es ado de ánimo pa ecen aumen a a medida que el niño c ece, llegando a su ni el más ele ado en la adolescencia (Kashani e al., 1986; Kashani y Ca lson, 1987; Mes e, F ías, Ga cía Ros y del Ba io, 1992; Noguei a y Mon eal, 1990; Polaino-Lo en e, 1995; Polaino-Lo en e y Doménech, 1988; 1990; Polaino-Lo en e y Ga cía-Villamisa , 1993; Ru e e al., 1970), sob e odo pa a la sin oma ología (del Ba io y Mo eno, 1996; Fleing y O o d, 1990) y p incipalmen e en e las muje es (Cohén e al., 1993). Como se ha cons a ado en población española, Noguei a y Mo u'eal (1990) en e niños de 8 a 11 años y Mes e e al. (1992) con niños de edades de 9 a 15 años, los suje- os de mayo edad in o ma on signi ica- i amen e de más sin oma ología dep e- si a. En la misma línea, se ha concluido ecien emen e en el abajo de Hankin, Ab amson, Mo i , Sil a y McGee (1998), quienes hallan las mayo es pun uaciones en dep esión y la apa ición de casos nue- os en los años de ansición de la ado- lescencia media a la adolescencia a día en un es udio longi udinal de 10 años de du ación, con una población que osciló en núme o en e 792 y 961, desde los 11 años de los suje os inicialmen e seleccio- nados has a los 21 años al inaliza el es udio. Con elación al sexo, di e en es es u- dios han coincidido en la supe io idad del géne o emenino en lo que a sin o- ma ología dep esi a se e ie e (Angold y Ru e , 1992; Nolen-Hoeksema y Gi gus, 1994), pe o ambién cuando se alude al ni el as o no (APA, 1995; Boyd y Weissman, 1985; C oss-Na ional Collabo- a i e G oup, 1992; F iedman y Thase, 1995; Weissman, Bland, Joyce, Newman, Wells y Wi chen, 1993). Sin emba go, en población in an il, es as di e encias no pa ecen eme ge has a llegada la adoles- cencia (Cohén e al., 1993; F ías, Mes e, del Ba io y Ga cía Ros, 1992; Hankin e al., 1998; Joine , Blalock y Wagne , 1999; Nolen-Hoeksema, y Gi gus, 1994), aun- que algunos es udios apun an a que es as di e encias de géne o en adolescen es son exclusi as de la población clínica y Sin oma ología dep esi a en escola es de 12 a 16 años 49 no de la población gene al (Compás, Oppedisano, Conno , Ge ha d , Hinden, Achenbach y Hammen, 1997) y donde las di e encias de sexo en magni ud son muy pequeñas (Lewinsohn, Hops, Robe s, Seeley y And ews, 1993; Pe e - sen, Sa igiani y Kennedy, 1991). Las di e encias que conec an la edad y al sexo, han sido explicadas a a és de di e sos modelos (Hankin, e al., 1998; Nolen-Hoeksema y Gi gus, 1994) a endi- do an o a elemen os de na u aleza bioló- gica ligados a la adolescencia, a aspec os psicosociales como el apoyo social o a la p esencia de sucesos es esan es que pa ecen eje ce un e ec o di e encial en a ones y muje es y de ex ao dina io elie e en compa ación con o os momen os i ales (Lewinsohn, Go lib y Seeley, 1997). La apa ición de al e aciones dep esi as en los niños y adolescen es ha sido expli- cada, desde di e en es pe spec i as, en e las que des aca el modelo cogni i o y conc e amen e el p ocesamien o de la in o mación, de o ma simila a como se ha hecho en los adul os (Dodge, 1993; Glads one y Kaslow, 1995; Kazdin, Rod- ge s y Colbus, 1986; Seligman, Kaslow, Alloy, Pe e son, Tanenbaum y Ab amson, 1984; S a k, Humph ey, Lau en , Li ings- on y Ch is ophe , 1993). El p ocesamien- o sesgado de la in o mación en elación con los e en os i idos po el niño, como los e o es en cada uno de ios pasos del p ocesamien o (a ención selec i a de in o mación nega i a, a ibuciones de causalidad, e o es cogni i os, acceso a espues as des iadas y poco ase i as, e aluaciones y expec a i as más nega i- as) pueden lle a al niño al desa ollo de una al e ación a ec i a (Dodge, 1993). Aa on Beck y su equipo de la Uni e si- dad de Pensil ania (Filadel ia, USA) (Beck, Rush, Shaw y Eme y, 1983) e ie- en dis in as es uc u as de conocimien o (esquemas) que pe mi en ope aciones y p oposiciones cogni i as sesgadas (dis- o siones cogni i as o ac i udes dis un- cionales, po ejemplo) y cie os p oduc os (como los pensamien os au omá icos) adqui idos en la his o ia del suje o que gene a un es ilo en el p ocesamien o p i- mi i o y nega i o (ex emis a, a bi a io, absolu is a, sen encioso), aunque no se les puede concede un papel exclusi amen- e causal en la dep esión (Ha ison, Beck y Buce a, 1984). Los pensamien os no causan las modi icaciones neu oquímicas ni al e és, son los mismos p ocesos des- de óp icas di e en es como señaló ace a- damen e Beck (1988; 1991; 1997; Cla k y Beck, 1997), debiendo ocupa un pues o des acado en la conside ación de los sín- omas de la dep esión. Po an o, es os elemen os cogni i os son en elazados con componen es biológicos y sociales que conducen al niño, como ha indicado Cicche i y To h (1998), a la o mación de una o ganización dep esógena que le hace ulne able al desa ollo de sin oma- ología dep esi a. S a k e al. (1993) analizan la íada cogni i a de Beck y los pensamien os au omá icos en un o al de 59 niños de los cuales 16 habían sido diagnos icados con as o nos dep esi os, 11 con desó - denes de ansiedad y 16 suje os de con- ol. Las cogniciones dep esógenas, ales como pe cepciones y penseimien os nega- i os sob e el yo, el mundo y el u u o, disc iminaban en e los g upos clínicos y el g upo con ol, pe o especialmen e en e los niños dep imidos y ansiosos. Asa now y Ba es (1988) des aca on la ele ancia de los pensamien os o cogni- ciones nega i as como las a ibuciones en la dep esión de los adolescen es. Asimis- mo, Lewinsohn e al. (1997) es udia on di e sas cogniciones como au o e o za- mien o, ac i udes dis uncionales, con ol pe cibido, au oconciencia y es ilo a ibu- cional en es g upos de adolescen es, 48 dep imidos, 92 con o as al e aciones psi- copa ológicas dis in as a la dep esión y 1.079 suje os es igos. Las cogniciones 50 Miguel A. Ca asco, M. Vic o ia Del Ba io y Juan F. Rod íguez nega i as, especialmen e el es ilo a ibu- cional dep esógeno, apa ecie on ue e- men e asociadas a los suje os dep imidos, no obs an e, es as a iables no ue on especí icas de es e g upo de suje os. El es ilo a ibucional in e no, es able y glo- bal pa a los e en os nega i os y ex e no, ines able y especí ico pa a los e en os posi i os ha sido cla amen e elacionado con la sin oma ología dep esi a en niños en un me análisis sob e 28 es udios, ea- lizado po Glads one y Kaslow (1995). O o g upo de ep esen aciones men a- les asociadas con la dep esión in an il ha sido el ela i o a los e o es cogni i os o dis o siones (Haley, Fine, Ma iage, Mo e i y F eeman, 1985; Lei enbe g, Yos y Ca oll-Wilson, 1986) con las que los niños in e p e an y alo an lo que les acon ece. En es e sen ido, Haley e al. (1985) elacionan la p esencia de pensa- mien os dis o sionados con los as o nos del es ado de ánimo en es as edades y Lei enbe g e al. (1986) encuen an co e- laciones signi ica i as en e los sesgos cogni i os de sob egene alización y ca as o ismo con la dep esión en niños y adolescen es. Al hilo de lo indicado y siguiendo a Ka el (1997), puede obse a se en los comienzos de la edad adul a la mayo impo ancia en la conside ación de una diá esis cogni i a en e a la biológica e incluso de los e en os i ales en el o igen de la dep esión. En es a di ección apun- an los úl imos abajos de Ab amson, Alloy, Me alsky, Joine y Sandín, B. (1997) ace ca de una ulne abilidad bio- cognosci i a y, más ecien emen e, Ab amson, Alloy, Hogan, Whi ehouse e al. (1999), en donde se apo an e iden- cias de la ulne abilidad cogni i a a la dep esión clínica (así como pa a la sin o- ma ología dep esi a, la denominada dep esión po desespe anza y el suici- dio), aducidas en o ma de a ibuciones nega i as, p ocesamien o au o e é en e y o o gando, además, alo a las ac i udes dis uncionales de Beck. El o igen pod ía eme ge desde la psicopa ología de los pad es (modelado, e oalimen ación y e en os nega i os), el abuso o mal a o y la negligencia consecuencia de an e io es episodios dep esi os. En odo caso, pa ece ele an e la con- side ación de los elemen os cogni i os como posibles elemen os p edisponen es de la dep esión y su en aizamien o en muchas expe iencias o si uaciones acae- cidas en niños y jó enes. El análisis de sus di e en es componen es, como en el p esen e abajo, el buceo a p opósi o de las dis o siones cogni i as, pe mi i ía apo a in o mación en es a población en equi alencia con los adul os ace ca del modelo de ulne abilidad cogni i a a la dep esión, p ecisamen e en el momen o e olu i o en el que oma cue po o se con- solida la es uc u a men al de una pe so- na. No obs an e, aunque es di ícil de e - mina si ealmen e es os componen es son causas, consecuencias o concomi an- es (Polaino-Lo en e, 1996), no es menos cie o que es ablece su papel como p e- disponen es o como ac o es de iesgo ie- nen una signi icación e apéu ica y p e- en i a (Ab amson e al., 1999). En suma, se han plan eado las di icul- ades en es ablece da os p ecisos o de i- ni i os ace ca de la p e alencia de los as o nos del es ado de ánimo en edades in an o-ju eniles. En pa e, po las di e- encias me odológicas en e las in es i- gaciones pe o, especialmen e, po el p o- agonismo de la a iable e e en e al momen o e olu i o del suje o en cues- ión. Es e iden e que el po cen aje de sin- oma ología dep esi a supe a la p e a- lencia de los as o nos del humo en sen ido es ic o, siendo es e comen a io más cie o pa a la e apa adolescen e y, den o de es e úl imo ango de edad, pa a el caso de las muje es. Pa iendo de es a ealidad muchos abajos se han cen a- do en el análisis de la sin oma ología dep esi a, mayo i a iamen e a a és de Sin oma ología dep esi a en escola es de 12 a 16 años 51 au oin o mes, ya que pe mi en abaja con mues as más amplias y pone a p ueba más ácilmen e sus hipó esis (del Ba io y Mo eno, 1996), aspec os menos ac ibles cuando se conside an exclusi- amen e los as o nos dep esi os. Con- side amos que apa e de las en ajas que supone pa a la in es igación asumi una pe spec i a dimensional, aludi a la sin- oma ología dep esi a ep esen a un p o- blema de salud po el que ambién se consul a o pide ayuda, especialmen e cuando las mani es aciones son abun- dan es, aunque no sugie an un as o no desde un pun o de is a o mal. En es e abajo hemos p e endido es u- dia y ac ualiza la p esencia de sin oma- ología dep esi a en la población in an- o-ju enil de la ciudad de Se illa. Dado que se a a de un es udio ans e sal y de na u aleza explo a o ia, no hemos a- ado de p opo ciona diagnós icos de as o nos del es ado de ánimo o de selec- ción de «casos» y, como se ha menciona- do en el pá a o an e io , dispone de una amplia mues a pe mi i ía sondea la p e- sencia de dis o siones cogni i as y su posible conexión con la sin oma ología dep esi a. Po consiguien e, no se a a de asumi elaciones e iológicas, sino de ap oxima se al enómeno dep esi o des- de la conside ación de un p oceso cogni- i o escasamen e e e ido en la li e a u a cien í ica española. OBJETIVOS 1. De e mina la p esencia de sin oma- ología dep esi a en e los jó enes de 12 a 16 años, pe mi iendo ac ualiza la in o mación exis en e al espec o. 2. Relaciona las di e en es uen es de medida pa a la sin oma ología dep esi- a. 3. Analiza la elación en e es a sin o- ma ología dep esi a con las dis o sio- nes cogni i as p esen adas en las es- pues as dadas po los jó enes es u- diados. MÉTODO Suje os La mues a de ini i a quedó con o ma- da po 908 pe sonas, 466 a ones {51'3%) y 442 muje es (487%), con edades com- p endidas en e los 12 a 16 años, escola- es de Se illa capi al y pe enecien es a 11 cen os ubicados en la zona cen o de la ciudad (3 cen os), zona media (4 cen- os) y de la pe i e ia (4 cen os). Ins umen os Los ins umen os u ilizados en es e es udio y algunas de sus ca ac e ís icas son: — In en a io GDI de dep esión [Chil- d en's Dep ession In en o y] (Ko acs, 1992). Cons a de 27 í emes, cada uno de los cuales es á g aduado de O a 2 según la in ensidad de la sin oma olo- gía dep esi a. El con enido de cada ele- men o e sa sob e aspec os cogni i os, a ec i os, isiológicos y mo i acionales. Su aplicación es álida pa a suje os de 6 a 17 años. Se u ilizó la e sión de Polaino-Lo en e (1988) con el pim o de co e en 19 o más espues as signi ica- i as. — In en a io PNID [Pee Nomina ion In en o y o Dep ession) (Le kowi z y Tesiny, 1981). Es e ins umen o e alúa la dep esión omando como in o ma- do es ex e nos a los iguales, de mane- a que cada in eg an e de una clase es p egun ado sob e qué compañe os exhiben de e minadas conduc as p o- pias de la sin oma ología dep esi as (las más ex e nalizadas). Cons a de 23 í emes, 4 in oduc o ios pa a la adap- 52 Miguel A. Ca asco, M. Vic o ia Del Ba io y Juan F. Rod íguez ación a la p ueba y 19 especí icos epa idos en es subescalas: Dep e- sión (13 p egun as, po ejemplo, n** 11: «¿Quién llo a muchas eces?»), Feli- cidad (4 p egun as, po ejemplo, n° 13: «¿A quién le gus a hace un mon ón de cosas?») y Popula idad (2 í emes, po ejemplo, n° 22: «¿A quién e gus- a ía ene sen ado a u lado en cla- se?»). Se ha aplicado la e sión de Polaino-Lo en e (1988) y Ezpele a e al. (1990), es ableciendo 4 pun os como línea de co e. — Cues iona io de Dis o siones Cogni i- as pa a Niños, CDCN-1 (Bas, 1987b; Bas y And és, 1994). Es a p ueba cons a de 11 í emes, cada uno de los cuales exp esa una dis o sión cogni i- a (sob egene alización, pola ización, in e encia a bi a ia, pensamien o dico ómico,...) a las que el suje o ha de con es a si iene habi ualmen e es e pensamien o, po ejemplo, í em 2: «cuando pie do en un juego pienso que nunca gana é» (Bas, 1987 a,b). La co ección se lle a a cabo sumando simplemen e las espues as a i ma i- as. El pun o de co e es ablecido es de 7 o más espues as posi i as. Diseño, Va iables y Condiciones de Con ol Se u ilizó un diseño co elacional de compa ación de g upos den o de un mé odo ans e sal y en unción del sexo y la edad. Las a iables p edic i as ue- on el sexo ( alo de 1 pa a a ones y 2 pa a las muje es) y la edad c onológica en años, de e minada po el p opio indi- iduo en el momen o de la e aluación, omada como a iable p edic i a cuali a- i a (5 ca ego ías, una po edad) o de o - ma cuan i a i a. Las a iables c i e io ue on los esul ados o pun uaciones de cada una de las p uebas adminis adas en el único momen o de medida es able- cido. Pa a man ene el anonima o de los pa icipan es, en la mayo ía de los cen- os se ob u o una lis a con los alum- nos y sus núme os en el aula (en los casos con a ios se elabo ó al e ec o). Además, en la aplicación del cues io- na io PNID, g acias a es e ecu so, se ins uyó a los pa icipan es pa a que p egun a an en p i ado, en caso de duda, a uno de los examinado es el núme o o el nomb e de las pe sonas nominadas. P ocedimien o Pa a la de e minación de la mues a ep esen a i a u ilizada se pa ió del cen- so co espondien e a la ciudad de Se illa (lAE, 1992). Aunque la e e encia de los da os no es aba comple amen e ac uali- zada se es imó el g upo poblacional co espondien e que, en el comienzo del es udio, Oc ub e de 1996, end ía en e 12 y 16 años. El núme o de pa icipan es necesa ios pa a cada g upo de edad se lle ó a cabo conociendo el po cen aje poblacional, asumiendo un e o p ede e minado del 7% y pa a un ni el de con ianza del 95%. Se es ableció, po an o un amaño mues al de 970 pe sonas (496 a ones, 51*1% y 474 muje es, 48'8%). Si bien es cie o que el olumen de suje os e a g ande, una de las p e ensiones del es u- dio e a log a , pa a cada g upo de edad, una p opo ción ealmen e ep esen a i a de a ones y muje es, haciendo que el o al de pe sonas, según el g upo de edad que se a a a, oscila a en e 94 y 101 suje os. Pos e io men e, se di idió a la ciudad en es á eas o núcleos poblacionales, omando como base el pun o conside a- do como cen o his ó ico. La dis ibución de es as á eas se hizo con o ma de ani- llos ci cunsc i os, cada uno con dos kiló- me os de adio. Sin oma ología dep esi a en escola es de 12 a 16 años 53 Pa iendo de una elación de cen os públicos y conce ados de Se illa y su p o incia de la Conseje ía de Educación de la Jun a de Andalucía se escogie on aquellos ubicados en cada uno de los ani- llos desc i os que di idían la ciudad. Se oma on es pa a la zona cen o, y cua- o pa a el medio y la pe i e ia (debido a la mayo concen ación de unidades escola es), quedando cons i uido el con- jun o po un o al de 11 colegios e ins i- u os (9 cen os públicos y 2 conce a- dos). A con inuación, se con ac ó con la di ección de cada unidad escola p esen- ando el p oyec o de abajo que incluía una au o ización di igida a los pad es (po si enían algún ipo de incon enien- e pa a que su hijo/a pa icipa a en la e aluación). Seguidamen e, y as deja una semana pa a que los pad es die an espues a a la pe ición ealizada, se lle ó a cabo la adminis ación de las p uebas. Debido a que la capacidad de alum- nado de los cen os y los ni eles acadé- micos que aba caban di e ían no able- men e unos de o os, se solici ó a los cen os la pa icipación de dos aulas co espondien es a cada g upo de edad, jon independencia de que en algunos es u ie a igen e oda ía el an e io sis- ema educa i o o, po el con a io, se es u ie a aplicando el co espondien e a la e o ma. Aunque eso dio luga a una ex ao dina ia can idad de pe sonas pa icipan es, e a espe able di e sas uen es de pé didas de da os: suje os cuya cumplimen ación no uese com- ple a, pe sonas que supe a an la edad eque ida, alumnos de in eg ación (se desca a on pa a log a una mayo homogeneidad en la mues a), pa ici- pan es de los que se u ie a cons ancia de que es u ie an en a amien o psico- lógico o psiquiá ico (po medio del p opio suje o, los pad es o el o ien ado del cen o), absen ismo o nega i a a ea- liza las p uebas. Con odo, pa a e i a la sa u ación de pe sonas de un mismo colegio o ins i u o, ya que la capacidad de las aulas di e ía ampliamen e de unas unidades escola es a o as, se omó el cen o más pequeño en capacidad de alumnado como unidad. Después se di idió el es o de los pa icipan es de los demás cen os en unción de es a unidad, de mane a que se ue on esco- giendo al aza las sucesi as unidades has a comple a los 908 suje os cons i- uyen es de la mues a de ini i a. Como se ap ecia á, no se log a on los 970 es i- mados inicialmen e pues el g upo de edad co espondien e a 16 años, no alcanzó los 196 suje os eque idos aun- que el po cen aje poblacional en un- ción del sexo se cumplió. La adminis ación de las p uebas (CDI, PNID y CDCN-1) ue colec i a y ealizada en una ocasión, con du ación ap oxima- da de una ho a u ho a y cua o. Las ho as de la ealización de la e aluación ue di e en e según cada cen o, ya que se lle- ó a cabo en unción de las posibilidades de cada uno de ellos. Se ealizó una p e- sen ación an e los alumnos, se sepa a on los casos que no con a an con el pe miso de los pad es y se explicó que la inalidad del es udio e saba en conoce cómo piensan los alumnos sob e una se ie de emas y sob e las ca ac e ís icas pe sona- les de cada uno. Los da os se ecaba on en el lapso de iempo en e No iemb e de 1996 y Feb e o de 1997. Pos e io men e, se de ol ie on los esul ados en un b e e in o me a la di ección de cada cen o. El p ocedimien o es adís ico se basó en p uebas desc ip i as ( ecuencias, po - cen ajes, co elaciones de Pea son a dos colas pa a p < O'Ol), in e enciales como el análisis de la a ianza unidi eccional [p < 0*05), incluyendo el análisis de la homogeneidad de la a ianza de Ba le (p < 0'05), en su caso, la p ueba de an- gos de Sche é (p < 0'05), análisis ac o- iales de la a ianza 2x5 (sexo y edad) y, inalmen e, análisis mul i a iados como el análisis de eg esión múl iple po 60 Miguel A. Canasco, M. Vic o ia Del Ba io y Juan F. Rod íguez han pues o de mani ies o una p e alen- cia del 1'8% de T as o no Dep esi o Mayo y del 6'4% pa a el T as o no Dis- ímico, siendo la p e alencia global de T as o nos del es ado de ánimo del 8'2%. Conc e amen e en Se illa, con una submues a de 993 suje os (504 a ones y 489 muje es en e 9 y 11 años), la p e alencia de T as o no Dep esi o Mayo en el mencionado a- bajo ue del 3'5% y la de T as o no Dis- ímico del 6'9%, ob enidas a a és del CDI (en la ase de c ibado) y pos e io - men e p ecisadas con los c i e ios del DSM-III ( ase de diagnós ico). De es e modo, la ciudad de Se illa, sin una ácil explicación, ob u o la ci a más al a de p e alencia de Dep esión Mayo y la e - ce a en T as o no Dis ímico en e al es- o de las ciudades es udiadas. Si a en- demos a la ase de il ado de la in es igación de Polaino-Lo en e y Doménech (op.ci .), del conjun o de 1.211 suje os, 471 supe a on el pun o de co e del in en a io CDI, lo que ep e- sen a un 38'89% con sin oma ología dep esi a (es deci , espues as signi ica- i as ai CDI). Es e da o con as a con el ob enido po Ezpele a e al. (1990) en la ciudad de Ba celona con edades muy simila es, pues la sin oma ología signi- ica i a se obse a en un 6'78% (igual- men e den o de la ase de c ibado con el CDI). En la p esen e in es igación se ob ie- ne un 11'78% de los suje os que han pun uado po encima del pun o de co - e es ablecido pa a el in en a io CDI, lo que ep esen a un gua ismo de cie a conside ación si lo compa amos con el abajo ya ci ado de Ezpele a y colabo- ado es o con el ma gen del 15-17% ob enido po López Sole y López Pina (1998), eniendo en cuen a en es e úl i- mo caso, que se a a de población clí- nica (niños de 6 a 11 años). Pueden o ece se dos posibles comen a ios pa a es e esul ado: po un lado, el an ece- den e ya mencionado y pa icula en la ciudad de Se illa de una mayo enden- cia a la sin oma ología y diagnós icos dep esi os, po o o lado y p obable- men e más ele an e, po que a di e en- cia de los es abajos an e io men e mencionados, es a in es igación ecoge una población p eadolescen e y adoles- cen e. Como es sabido, es espe able un aumen o en las ci as conside adas en es os má genes de edad, especialmen e cuando se ciñen a la sin oma ología dep esi a (Cicche i y To h, 1998; del Ba io, 1997; del Ba io e al., 1997). De hecho, los p omedios en el in en a io CDI aplicado en es e es udio son simi- la es a los alcanzados po Mes e e al. (1992) con un g upo de niños en e 14 y 15 años: 11'4 de media global, 10'7 pa a los a ones y 12'5 en e las muje es. Así, esul a cla i icado comp oba los p omedios hallados en el CDI pa a cada una de las edades omadas, ap eciándo- se una endencia lineal ascenden e en unción de la p og esión de la edad (10'34, 11*53, 12'44, 12'45, 13'39 pun- os), con un sal o des acable en el paso de los 12 a los 13 años (g á ica 1). Es a línea ascenden e en unción de los años de los jó enes ha sido señalada, de mane a consensuada, po di e sos au o- es (F ías e al., 1992; Go lib y Hammen, 1996; Kazdin, 1990; Mes e e al., 1992; Noguei a y Mon eal, 1990; Polaino- Lo en e y Ga cía Villamisa , 1993; Rein- he z, F os y Pakiz, 1991). Al hilo de lo mencionado, puede con- side a se el es udio de Hankin e al. (1998) ya que se sugie e que el paso de la adolescencia media a la adolescencia a - día puede se un momen o c í ico pa a gene a ulne abilidad a la dep esión, dadas las al as pun uaciones en sin oma- ología dep esi a en es as edades y los mayo es iesgos que acompañan a es a e apa e olu i a: cambios de humo , aumen o de con lic os con las igu as pa en ales o el mayo núme o de con- Sin oma ología dep esi a en escola es de 12 a 16 años 61 duc as de iesgo, elemen os p opiciado- es de la concepción de la adolescencia como una e apa es esan e (A ne , 1999). Tomando cada g upo de edad po sepa- ado no se obse a una in luencia de la a iable sexo en ninguno de los c i e ios elacionados di ec amen e con la dep e- sión, ni an siquie a, o p ecisamen e menos, cuando se seleccionan los casos con pun uaciones signi ica i as. Lo con- a io sucede cuando se analiza el o al de la población, coincidiendo así con la mayo ía de es udios ealizados con ado- lescen es, e apa en la que las di e encias de géne o pa ecen eme ge en los g andes g upos (F ías e al., 1992; Hankin e al., 1998; Nolen-Hoeksema y Gi gus, 1994; Reinhe z e al., 1991). Es e hecho lo han explicado Nolen-Hoeksema y Gi gus (1994) según un modelo ansaccional ecológico en el que los ac o es de iesgo a la dep esión, simila es en chicos y chi- cas, in e accionan con los ascenden es cambios de la e apa adolescen e emeni- na (biológicos y psicosociales), o iginan- do una p e alencia dep esi a supe io en las muje es que en los a ones. Además, se ha de e minado que an e la p esencia de sin oma ología dep esi a los a ones exhiben una mayo endencia a las es- pues as ac i as y dis ac o as, mien as las muje es acos umb an a da espues as menos ac i as o más umiado as (un es i- lo au o ocalizado y con empla i o) que pe pe úa el es ado de ánimo y que, posi- blemen e, enga o igen en la socialización di e encial ecibida en e homb es y muje es (Nolen-Hoeksema, 1987; 1991; Nolen-Hoeksema, Mo ow y F ed ickson, 1993). O o de los obje i os de es a in es iga- ción e a es udia y es ablece la elación en e los di e en es ins umen os aplica- dos. En p ime luga , en el caso del PNID, se obse an p omedios más bajos en la pun uación de la subescala de dep esión de es a p ueba que en el abajo de Ezpe- le a e al. (1990) ya mencionado, y equi- pa able pa a la submues a de Se illa en la in es igación nacional de Polaino- Lo en e y Doménech (1988; 1990). En segundo luga , di e en es apo aciones coinciden en las bajas co elaciones halladas en e dicho ins umen o y el in en a io GDI (en e 0'12 y 0'23) (Le ko- wi z y Tesiny, 1985; Ma ujo y Da Sil a, 1999; Polaino-Lo en e y Doménech, 1990), e incluso sin co elación es adís i- camen e signi ica i a (Ezpele a e al., 1990). En el p esen e abajo, la co ela- ción en e dichos ins umen os esul a signi ica i a aunque con una pun uación ancamen e modes a (0'14), de acue do con los es udios ci ados y, p obablemen- e, e ec o ambién del g an amaño de la población pa icipan e. Po an o, conside amos que el in en- a io PNID no ha esul ado muy ú il y en la in es igación sob e la e aluación de la dep esión in an il se ei e a la debilidad de es a p ueba, ya que los compañe os pa ecen se muy sensibles pa a de ec a la popula idad, pe o mucho menos en el caso de la is eza (del Ba io, 1997). Si se analizan los da os, da la sensación de que el PNID acompaña a la pun uación del GDI a los 12 años, pa a luego i descen- diendo: = 0'25 (p < O'OOl) a los 12 años; = 0'16 (n.s.) a los 13; = 0'08 (n.s.) a los 14; = 0'09 (n.s.) a los 15 y, so p enden- emen e, = 0'25 a los 16 años (p < O'OOl). Si jun o a es os da os, se analiza la co elación de es a subescala de dep e- sión del PNID con espec o a la edad, (co elaciones de 0'38; 0*47; 0*52; 0'46 y 0'37, pa a cada ni el de edad, espec i- amen e), se puede obse a un pico a los 14 años, espe able endencia al alza en la elación dep esión-edad, pa a lue- go descende . En suma, se a a de una dis ibución simé ica que al ez indique que el uso de es e in en a io no sea aconsejable más allá de los 14 años, señal p obable de que la sin oma ología pueda modi ica se o de que comienza a se menos obse able, en 62 Miguel A. Ca asco, M. Vic o ia Del Ba io y Juan F. Rod íguez a o de una posible in e nalización de los sín omas. Los p omedios ob enidos en la subescala de dep esión del PNID, pa a los chicos es más ele ado que pa a las chicas, sal o en el g upo de 13 años (hecho sin una cla a explicación). Es posible que sea debido a que los a ones mani ies en a sus compañe os la sin o- ma ología dep esi a de o ma más ex e - nalizada que las muje es (Nolen-Hoekse- ma y Gi gus, 1994), al menos en es e pe íodo de edad, o bien que exis a un p oceso más len o de in e nalización de la sin oma ología en el a ón que en la muje en sus ayec o ias e olu i as. La impo ancia de la pe cepción de popula- idad po los compañe os y la sin oma o- logía dep esi a, es igualmen e apoyada si obse amos la co elación hallada en e las subescalas de dep esión y popula i- dad (de casi -O'll), de mane a que los dep esi os se ían los menos popula es. Sin emba go, no se de ec a un esul ado compa able con espec o a la subescala de elicidad. Pa ece, al iempo, que la p incipal co elación de la subescala de elicidad es con la de popula idad (0'48). Quizás es más ácil obse a la elicidad en e los más popula es, quienes no son p ecisamen e los dep esi os, o al ez po que se obse an mejo las mues as de elicidad en e los más popula es. Es os da os nos sugie en la impo ancia de la pe cepción del o o en es os ni eles de edad y en es e ipo de a iables, como ha indicado la li e a u a elacionada con el es a us sociomé ico y el desajus e emo- cional (Colé y Ca pen ie i, 1990; Go lib y Hammen, 1996; Pa e son y S oolmille , 1991). Colé y Ca pen ie i (1990), u ili- zando un p ocedimien o de nominación en e iguales, encuen an que los niños echazados p esen a on las mayo es pun- uaciones en dep esión y, cohe en emen- e, los niños popula es las meno es. Pa a Pa e son y S oomille (1991) es as a ia- bles son signi ica i as si media con las malas elaciones en e iguales y, pa a Go lib y Hammen (1996), es la dep esión la gene ado a del echazo in e pe sonal. De mayo in e és esul a el cues iona- io CDCN-1 como un complemen o muy adecuado del in en a io CDI g acias a una co elación bas an e acep able en e sus pun uaciones (0'59), eniendo p e- sen e, como ya se ha dicho, que son p ue- bas concebidas desde un mismo modelo, aunque, y es o es lo in e esan e, muy di e en es en cuan o al con enido de sus í emes (Polaino-Lo en e, Buce a y Mal- donado, 1986). Po an o, la conside a- ción conjun a de ambos ins umen os ep esen a ía una o ma de alidez del cons uc o de la dep esión desde la pe s- pec i a cogni i a o hipó esis de la p i- macía (Cla k y Beck, 1997). Los esul a- dos e e idos po Bas (1987a), c eado del cues iona io CDCN-1, coinciden plena- men e con los p oduc os ob enidos en la p esen e in es igación. Así, la media poblacional hallada es de 2'71 pun os, es deci , de casi 3 dis o siones cogni i as (pola ización, abs acción selec i a, maximización, e cé e a) de un o al de 11 posibles y la mencionada co elación de 0'59. Bas (1987a) ob u o una co elación de 0'58 (con el CDI) y un p omedio de 2'87 dis o siones (pa a una mues a de 58 suje os). Es os esul ados son aco des con los encon ados po o os au o es sob e los e o es cogni i os y la sin oma ología dep esi a (Haley e al., 1985; Kendall, 1990; Lei enbe g e al. 1986). De hecho, Kendall (1990) encuen a una co elación signi ica i a en e las pun uaciones ob e- nidas en el CDI y las dis o siones cogni- i as (en elación con las pe cepciones nega i as que ealiza el suje o del ambien e, así como la des alo ación no. ealis a de sí mismo y sus ac uaciones), a alando la conside ación de una ed nomológica de la dep esión in an il. En la dis ibución de las pun uaciones se descub e un sal o cuan i a i o que apa- ece en los 13 años, casi con una media Sin oma ología dep esi a en escola es de 12 a 16 años 63 de 3 dis o siones cogni i as, pudiendo hace se la lec u a de la edad como un indicado indi ec o de la apa ición de de e minados sesgos en el p ocesamien o de la in o mación pe sonalmen e ele- an e. Como halla on Nolen-Hoeksema, Seligman y Gi gus (1992) en un es udio longi udinal con niños de 8 años, el es i- lo cogni i o dep esógeno sólo se cons i- uyó en un p edic o de la sin oma ología dep esi a en aquellos niños de mayo edad (10 a 12 años). Cuando los niños son pequeños, el núme o de e en os nega i- os son los mejo es p edic o es de sin o- ma ología dep esi a. Po consiguien e, cabe especula que el inc emen o de las capacidades cogni i as en el niño, con- ie e una mayo es abilidad a sus cogni- ciones que hacen que adquie an una capacidad p edic i a sob e la sin oma o- logía dep esi a. En o as palab as, la mayo posibilidad alo a i a-in e p e a i- a (y de sesgos) en el jo en es un ne as o aliado an e los e en os ( i ales) nega i os acaecidos y de la modi icación del es ado de ánimo que iene luga as és os. Es o signi ica que el elemen o dis o - siones cogni i as se emplea en una doble e ien e: po un lado, como un ing e- dien e que su ge (o se consolida) con la madu ación gene al de cualquie indi i- duo pe o, de o o lado, como una a ia- ble con ibuyen e en los desó denes del es ado de ánimo. Se asume pues, una pe spec i a dimensional que hace espe- able cie o g ado de sesgos cognosci i os en una pe sona, pe o el es ado de ánimo dep esi o inc emen a su apa ición [hipó- esis de la g a edad, de la exclusi idad y del p ocesamien o selec i o), y las dis- o siones cogni i as ag a an el humo inse as ya en un cí culo icioso (Teas- dale, 1983; 1988). Jun o a es os elemen- os se añade la idea de Beck de que es os p ocesos cogni i os son comunes am- bién a o os as o nos (sob e odo de ansiedad, los más es udiados jun o con la dep esión), cambiando únicamen e el con enido de los p oduc os (1976, pág. 90; Cla k y Beck, 1997), aspec o que no hemos pues o a p ueba en es e abajo [hipó esis de la especi icidad del con e- nido). Cuando se usan conjun amen e ambos ins umen os con pun uaciones signi i- ca i as se egis a una media p óxima a las 5 dis o siones cogni i as (CDCN-1) y una p esencia de sin oma ología dep esi- a de elie e (CDI), gene ando una ci a equi alen e a los di e en es abajos de p e alencia pun ual basados en c i e ios diagnós icos al uso (APA, 1995; Boyd y Weissman, 1985; C oss-Na ional CoUabo- a i e G oup, 1992; F iedman y Thase, 1995; Sch amm, 1998; Weissman e al., 1993), po ello aludimos en los esul a- dos la conside ación de dep esión posi- ble e incluso p obable, ya que no se con- ó con una en e is a diagnós ica es uc u ada o la aplicación de los c i e- ios de diagnós ico in e nacionales. Siguiendo es a idea, no se a a de o o ga a las dis o siones cogni i as un papel causal sob e la dep esión, supues- o que, po o o lado, no puede ga an i- za se con es e diseño, sino que és as desempeñan, al menos, un ac o conco- mi an e y ag a an e de las al e aciones anímicas (Beck, 1988; 1991; 1997; Teas- dale, 1988), además de o o ga le a las cogniciones nega i as un papel p ima io en la expe iencia dep esi a (Cla k y Beck, 1997); hecho que en la ac ualidad queda expe imen almen e demos ado (Vázquez y Came on, 1997; Zucke man, 1999). En el p esen e abajo obse amos que, en e ec o, las dis o siones cogni i as ienen un papel p edic i o sob e la sin- oma ología dep esi a de casi el 35% de la a ianza explicada. Además, como se ha dicho, gua dan elación con los momen os de mayo desa ollo cognos- ci i o en el niño-jo en, hecho co obo a- do po el alza en el p omedio de dis o - siones cogni i as que acompañan a la sin oma ología dep esi a (en los 13 64 Miguel A. Ca asco, M. Vic o ia Del Ba io y Juan F. Rod íguez años), pe o ambién, como se mencionó más a iba, po el momen o c onológico en el que el PNID, como p ueba basada en la obse ación de conduc as, empie- za a no ene u ilidad an e la in e naliza- ción de las mani es aciones dep esi as (sob e los 14 años). El es udio p ospec i o de Lewinsohn, Alien, Go lib y Seeley (1999) con i ma la asociación del humo dis ó ico con el pensamien o dis uncional pa a el g upo de adolescen es con his o ia de T as o no Dep esi o Mayo , lo que sugie e, como se ha dicho, que las dis o siones cogni i as de i an y exa ceban el es ado de ánimo dep esi o. Las di e en es in es igaciones lle adas a cabo y e isadas po Ab am- son e al. (1999) basadas en la sin oma o- logía dep esi a (análogos clínicos), en la llamada dep esión po desespe anza y en el T as o no Dep esi o Mayo , más el mencionado abajo de Lewinsohn e al. (y los an e io es de es e g upo), nos lle a a suge i que, p obablemen e, los jó enes que pun úan de o ma signi ica i a an o en el CDI como en el CDCN-1 es én en iesgo de desa olla (o desa ollan ya) un cuad o dep esi o, con la sal edad de que, en la población obje o de es e es u- dio, no se ha lle ado a cabo un diagnós- ico o mal de T as o no del es ado de ánimo. En o as palab as, si asumimos los supues os del modelo de Teasdale a alados po Lewinsohn e al. (1999), el hecho de halla una co elación signi i- ca i a en e el CDCN-1 y el CDI, una p e- dicción de és e a pa i de las dis o sio- nes más un g upo de jó enes que supe en cla amen e los pun os de co e de ambas p uebas, puede suge i que la coinciden- cia con pun uaciones ele adas en ambas medidas son cla os indicios de un ele a- do iesgo ( ulne abilidad) pa a la dep e- sión o, al ez, de es a desa ollando un p ime episodio dep esi o (dep esión posible o al ez p obable). Sin emba go, no debe ol ida se que es a in es igación se ca ac e iza po una es uc u a ans e sal y no nos hemos cen ado en analiza di e sas a iables posiblemen e ele an es como di e en es condiciones sociodemog á icas (po ejemplo Reinhe z, Giaconia, Hau , Was- se man, y Sil e man, 1999), de cie as a iables biológicas, o al cons a ado in lujo del es és, como sub ayan los a- bajos ecien es del Ins i u o de In es iga- ción de O egón (USA). Así, po ejemplo, Mon oe, Rohde, Seeley y Lewinsohn (1999) y Lewinsohn e al. (1999) han dedicado es ue zos en comp oba el papel de cie os es eso es de in ensidad como ma cado es del p ime episodio de dep esión mayo , siendo el más ele an- e en e los adolescen es, una up u a en una elación sen imen al. De hecho, a en- diendo a las a iables conside adas en la p edicción de la sin oma ología dep esi- a (CDI) del p esen e es udio, se supe a lige amen e el 37% de explicación de la a ianza, gua ismo a odas luces insu i- cien e pe o concen ado, como se ha dicho, en las dis o siones cognosci i as. En cualquie caso, conside amos que el manejo conjun o de los ins umen os CDNC-1 y CDI pueden se de u ilidad en los cen os escola es siemp e que conlle- e una inalidad de c ibado o de de ec- ción p ecoz de posibles casos. Además, es a combinación es a ac i a po su ácil manejo, po que pa e de un mismo modelo eó ico y po que ayuda ía a ma - ca los con enidos cogni i os suscep i- bles de abaja se an o en los casos ya co obo ados, en aquellos con pun ua- ciones limí o es o en aquellos o os sin gua ismos signi ica i os. De es e modo, se ía muy in e esan e desa olla p og a- mas de in e ención sob e los con ex os escola es y amilia es, como medios socializado es de ansmisión de cogni- ciones e óneas (Cicche i y To h, 1998; Dodge, 1993; Doménech, 1988; Olmedo, del Ba io y San ed, 1998; S a k e al., 1993) y di ec amen e sob e las p opias cogniciones in an iles que con igu an Sin oma ología dep esi a en escola es de 12 a 16 años 65 de e minadas es uc u as de conoci- mien o, ales como las dis o siones cog- ni i as, es ilos a ibucionales, y que guí- an el p ocesamien o dep esógeno de la in o mación del niño, uncionando como elemen os de ulne abilidad hacia la adquisición de sin oma ología dep esi a. En al camino ha ido los abajos de Asa - now y Ba es (1988) que han pues o el acen o de su in es igación en la búsque- da del papel desempeñado po los dis- in os ipos de pensamien os nega i os en la dep esión de los adolescen es. Ya sabemos que a es as a iables cog- ni i as esul a a iesgado o o ga les un papel de ini i o de causa, consecuencia o de concomi an e de la dep esión, pe o desde el modelo de Teasdale (1983; 1988) su apa ición (debidas o no al es ado de ánimo) con ibuyen a pe pe ua el humo dep esi o. Aunque el olumen de in o - mación en la li e a u a es cla amen e supe io en el caso de las a ibuciones (Polaino-Lo en e, 1988b; Wie zbicki, Pe e son, Kaslow, Alloy, y Ab amson, 1984), quizá sea necesa io conside a o as a iables implicadas en el p ocesa- mien o de la in o mación del dep esi o, como el caso de las dis o siones cogni i- as apun adas po Beck (1976; Cla k y Beck, 1997; Vázquez y Came on, 1997) y con empladas en el p esen e es udio an e la escasez de da os al espec o en nues o con ex o cien í ico. Finalmen e, como se desp ende de los an e io es pá a os, es a in es igación ie- ne las limi aciones p opias de un abajo me amen e explo a o io. En p ime luga , po que debe ei e a se que los ins u- men os aplicados no p opo cionan un diagnós ico, ni an siquie a al u iliza los de o ma conjun a. En odo caso, son una ayuda adicional al mismo, además de que no pueden ep esen a más que una o ma de ecoge la sin oma ología dep e- si a (que hemos equipa ado a un núme- o signi ica i o de espues as a los au oin o mes). En segundo luga , po que se ía p eciso desa olla un p ocedimien o más amplio en el que engan cabida a iables más ele an es (sociales, amilia es, biológi- cas, paso en el que es amos en el momen- o en que se edac an es as líneas) así como analiza o os elemen os del p oce- samien o de la in o mación y, a se posi- bles, no limi ados a au oin o mes (Váz- quez y Came on, 1997). En e ce y úl imo luga , se ía más ele- an e pa a pone a p ueba el modelo cog- ni i o de Beck en su pa e desc ip i a o causal (Cla k y Beck, 1997) po medio de un diseño longi udinal y p ospec i o, es deci , en el que se pa a de diagnós icos o males de T as o nos del es ado de áni- mo y sin que amaño de las mues as limi en la gene alización de los esul a- dos. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Ab amson, L.Y., Alloy, L.B., Hogan, M.E., Whi ehouse, W.G., Dono an, P., Rose, D.T., Panza ella, C, y Ranie e, D. (1999). Cogni i e Vulne abili y o Dep ession: Theo y and E idence. Jou nal o Cogni i e Psycho he apy: An In e na ional Qua e ly, 13, 5-20. Ab amson, L.Y., Alloy, L.B., Me alsky, G.I., Joine , T.E., y Sandín, B. (1997). Teo ía de la Dep esión po Desespe- anza: Apo aciones Recien es. Re is a de Psicopa ología y Psicología Clínica, 2, 211-222. Ame ican Psychia ic Associa ion (APA) (1995). DSM-IV. Manual Diagnós ico y Es adís ico de los This o nos Men ales. Ba celona: Masson, S.A. 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