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Consideraciones sobre la influencia de Walter Scott en la novela histórica española del siglo XIX

García González, José Enrique

Abstract

Este artículo presenta una visión general de la influencia de Walter Scott en la novela histórica española del siglo XIX, cuestión ésta sobre la que la crítica no sustenta una opinión unánime. El análisis se articula en torno a tres parámetros: en primer lugar, los planteamientos de la crítica respecto a la calidad y valor literario de las novelas históricas españolas basadas en el modelo creado por Scott; en segundo lugar, el alcance de esta influencia con respecto a ciertos elementos como la trama, los personajes y las técnicas estilísticas caracterizadores de este tipo de ficción; por último, el cultivo en España, tras el declive de la popularidad de Scott, de diferentes modalidades de novela histórica que se alejan del patrón fijado por el maestro escocés.

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109 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 CONSIDERACIONES SOBRE LA INFLUENCIA DE WALTER SCOTT EN LA NOVELA HISTÓRICA ESPAÑOLA DEL SIGLO XIX JOSÉ ENRIQUE GARCÍA GONZÁLEZ Universidad de Sevilla (España) RESUMEN Este artículo presenta una visión general de la infl uencia de Walter Scott en la novela histórica española del siglo XIX, cuestión ésta sobre la que la crítica no sustenta una opinión unánime. El análisis se articula en torno a tres parámetros: en primer lugar, los planteamientos de la crítica respecto a la calidad y valor literario de las novelas históricas españolas basadas en el modelo creado por Scott; en segundo lugar, el alcance de esta infl uencia con respecto a ciertos elementos como la trama, los personajes y las técnicas estilísticas caracterizadores de este tipo de fi cción; por último, el cultivo en España, tras el declive de la popularidad de Scott, de diferentes modalidades de novela histórica que se alejan del patrón fi jado por el maestro escocés. PALABRAS CLAVE Walter Scott, infl uencia, novela histórica española decimonónica. ABSTRACT This article presents an overview of Walter Scott´s infl uence on the nineteenth-century Spanish historical novel, a matter on which there has not always been agreement among literary critics. Three parameters will be considered in this analysis: fi rstly, critical judgements as to the quality and value of Spanish historical novels modelled on Scott´s; secondly, the extent of the infl uence on such features as plot, characters or style techniques which became commonplace in this type of novel; fi nally, the subsequent publication of different forms of historical novel in Spain after Scott´s popularity waned, even though they departed from the classical pattern created by the Scottish author. KEY WORDS Walter Scott, infl uence, nineteenth-century Spanish historical novel. RESUME Cet article présente une vision générale de l´infl uence de Walter Scott sur le roman historique espagnol du XIXe siècle. La nature de cette infl uence est sujet de polémique parmi les critiques littéraires. Cette étude s´articule autour CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 / págs. 109-119. Recibido: Abr. 2003. Aceptado: En. 2005. 110 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 de trois grands axes: tout d´abord, les appréciations de la critique quant à la qualité et la valeur littéraires des romans historiques espagnols construits sur le modèle établi par Scott; puis la portée de cette infl uence sur des éléments tels que l´intrigue, les personnages et les techniques stylistiques devenus caractéristiques du genre; enfi n, l´étude considèrera la persistence en Espagne de différents genres de romans historiques de plus en plus éloignés du modèle fi xé par le maître écossais, après la baisse de popularité de celui-ci. MOTS-CLES Walter Scott, infl uence, roman historique espagnol du XIXe siècle. El papel que desempeña Walter Scott como punto de referencia para ciertos escritores españoles del siglo XIX que deciden cultivar la novela histórica constituye una muestra importante de la recepción del autor escocés en el polisistema literario español. También hay que tener en cuenta que nuestros novelistas acceden a la producción de Scott normalmente a través de las traducciones españolas. En este sentido, traducción, recepción y, posteriormente, creación vienen a refl ejar, especialmente en la estética del romanticismo español, la infl uencia del modelo de novela histórica canonizado por el maestro escocés. Antes de pasar a considerar a los novelistas españoles que manifi estan la infl uencia de Scott en mayor o menor grado, conviene recoger la valoración de la crítica decimonónica en relación con la labor y la obra de estos escritores. A este respecto hay que destacar que la opinión se encuentra dividida. Un sector muestra una actitud positiva ante estas novelas históricas españolas, en tanto en cuanto suponen un tributo al maestro escocés y una aportación innovadora en el panorama literario de nuestro país. Las siguientes citas ejemplifi can esta postura: “(...) ese vasto círculo de varones de ingenio, que siguiendo las huellas del novelista célebre [Scott], elevan de todas partes en imitaciones instructivas monumentos dignos de su memoria” (El Vapor, 2/11/1833. Apud Zavala, 1971, p. 222); “En España el genio del novelista escocés, no solo ha hecho salir de tierra tantos imitadores como sapitos los aguaceros de verano, sino que se puede decir que nos ha vuelto el don de inventar (...)” (La Estrella, 3/12/1833, nº 25). Frente a estas alabanzas, otra parte de la crítica arremete contra los novelistas españoles que intentan seguir el patrón creado por el escritor escocés. A este respecto, Mesonero Romanos ataca a los numerosos autores que, declarándose conocedores e incluso admiradores de Scott, le imitan de un modo indigno y fracasan al recrear su técnica y estilo: JOSÉ ENRIQUE GARCÍA GONZÁLEZ 111 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 Suerte lamentable de los grandes ingenios, la de verse seguidos por la infi nita turba de serviles imitadores (...) Vemos (...) a la novela histórica de Walter Scott, ridículamente ataviada por sus imitadores con un falso colorido, desfi gurando la historia con mentidas tradiciones; prohijando la afectada exageración de los libros caballerescos (...) (Semanario Pintoresco Español (1839) I, 254). En esta misma línea, Alberto Lista critica en uno de sus artículos a los frecuentes imitadores mediocres que desprestigian el género creando una historia anovelada: Sucedió con este genero lo que sucede normalmente con todas las obras de entretenimiento. El verdadero genio las crea, y la medianía o la ineptitud las desacredita (...) Walter Scott escribió novelas históricas, cuyo mérito es reconocido. Esto basta para que no haya hijo de buen padre que no se crea llamado a fastidiar la edad presente (porque a la futura no llegarán sus producciones) con los delirios de su fantasía. (1840. “De la novela”1. Apud Peers, 1926, p. 155). Una posición intermedia es la que ocupa aquel sector de la crítica que reconoce la capacidad de nuestros escritores y la necesidad de cultivar este nuevo género en nuestro país. No obstante, rechaza las imitaciones serviles y señala la necesidad de acomodar estas creaciones a la idiosincrasia estética del lector español, el cual gusta de “menos descripciones, más sucintas observaciones fi sonomísticas, diálogos más animados y más llenos de pasión o de chispa, una acción más rápida, extraordinario movimiento y singular ligereza en los detalles” (Correo de las Damas, 2/12/1833). Con respecto a los escritores españoles cuyas novelas históricas manifi estan la infl uencia de Walter Scott, hay que señalar que no existe una opinión unánime de la crítica en cuanto a la nómina de autores en cuestión y al grado de dicha infl uencia. En un extremo existen afi rmaciones, como la de Gómez de Baquero (1924, p. 33), que hacen extensivo este infl ujo a toda la producción novelística del romanticismo español: “En la época romántica hubo en España una legión de novelistas 1 En este mismo escrito, Lista menciona tres requisitos para producir novelas de la calidad de las de Scott: un profundo conocimiento de la historia del período en que transcurra la acción; veracidad en cuanto a los caracteres de los personajes históricos; y fi delidad en la descripción de las costumbres, sentimientos y vestimenta. En opinión de Lista, el objetivo al que debe aspirar todo novelista histórico que se precie de serlo es lograr que el lector se vea inmerso, temporal y espacialmente, en la sociedad que presenta la novela, con todas las virtudes y defectos de aquélla. CONSIDERACIONES SOBRE LA INFLUENCIA DE WALTER SCOTT EN LA NOVELA... 112 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 walterscottianos; lo fueron todos los románticos que cultivaron la novela”. Esta apreciación es compartida hasta cierto punto por Peers (1926, p. 3) para quien, sobre todo en el segundo cuarto del siglo XIX, “most, if not all, of the principal Spanish novelists, were directly or indirectly infl uenced by the Waverley Novels”, en especial Ivanhoe. Partiendo de dicho planteamiento, este hispanista lleva a cabo un análisis individual de la obras de distintos autores españoles en el que matiza lo que cada una de ellas debe a Scott. Según este criterio, clasifi ca a los novelistas en tres categorías: imitadores directos, discípulos y admiradores y seguidores tardíos. En el primer grupo (Peers, 1922, pp. 12-91) incluye a aquellos escritores cuyas novelas históricas siguen muy de cerca el modelo creado por Scott, llegando incluso a tomar ciertos pasajes de la obra del escocés. Este es el caso de López Soler (Los bandos de Castilla o El caballero del Cisne, 1830), Espronceda (Sancho Saldaña o El castellano de Cuéllar, 1834) y Gil y Carrasco (El señor de Bembibre, 1844). En el apartado de “discípulos y admiradores”, Peers (1922, pp. 92-114) agrupa a ciertos autores que escriben sus novelas guiados por la inspiración de Scott, recurriendo a su técnica y estilo pero sin llegar a copiar directamente de su obra. Así ocurre con Trueba y Cossío (Gomez Arias; or, The Moors of the Alpujarras, 1828; The Castilian, 1829)2, García de Villalta (El golpe en vago, 1835) y Escosura (El Conde de Candespina, 1832; Ni rey ni Roque, 1835; La conjuración de Méjico o Los hijos de Hernán Cortés, 1850). Por último, en el tercer grupo engloba Peers (1922, pp 115-42) a ciertos novelistas que manifi estan gran admiración por Scott y/o incorporan a sus obras algunos elementos de la estética scottiana, en una época en la que el movimiento romántico español está en decadencia y el autor escocés ha perdido popularidad. Pertenecen a esta categoría Milá y Fontanals3, Navarro Villoslada (Doña Blanca de Navarra, 1847; Doña Urraca de Castilla, 1849) y Escalante (Ave Maris Stella, 1877). Se trata de una infl uencia más libre que viene a refl ejar los derroteros de la novela histórica española: sin olvidar los fundamentos establecidos por Scott, ésta sigue su camino, a veces aproximándose y a veces separándose de su modelo. 2 Estas novelas históricas se tradujeron al español: Gómez Arias o Los moros de las Alpujarras (1831); El castellano o El Príncipe Negro en España (1845). 3 Su pertenencia a este grupo viene justifi cada por sus numerosos escritos sobre Scott con los que contribuye a difundir y mantener vivo el conocimiento de este autor en España. Milá y Fontanals tan solo escribe una serie de leyendas, generalmente en prosa, siguiendo el modelo de Scott (Menéndez Pelayo, 1956, p. 65). JOSÉ ENRIQUE GARCÍA GONZÁLEZ 113 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 Dentro de este inventario de autores infl uidos por Scott conviene detenernos en López Soler, pues su obra Los bandos de Castilla o El caballero del cisne es un ejemplo representativo del fenómeno de la intertextualidad, o huella manifi esta que deja la obra del maestro escocés en esta novela histórica española. Ya en el “Prólogo”, López Soler reconoce su deuda para con Scott al plantearse como uno de sus objetivos el dar a conocer el estilo de dicho escritor. El otro objetivo que persigue es mostrar que la Historia de España también constituye una fuente adecuada para el novelar. Para conseguir estos propósitos, el escritor español recurre al siguiente método: (...) hemos traducido al novelista escocés en algunos pasajes e imitándole en otros muchos, procurando dar a su narración y a su diálogo aquella vehemencia de que comúnmente carece, por acomodarse al carácter grave y fl emático de los pueblos para quienes escribe (...) la obrita que se ofrece al público debe mirarse como un ensayo (...) porque aún no se ha fi jado en nuestro idioma el modo de expresar ciertas ideas que gozan en el día de singular aplauso. (Apud Peers, 1926, pp. 145-46) [Cursiva nuestra]. Este “Prólogo” muestra que López Soler, consciente de su papel de promotor o iniciador de un nuevo género, cree que la mejor manera de aclimatar la novela histórica en España es seguir las huellas de Walter Scott, aunque adaptando el modelo a la temática histórica nacional y al gusto de los lectores4. En su estudio comparatista, Peers (1926) demuestra la infl uencia de Ivanhoe en Los bandos de Castilla5, y llega a la conclusión de que López Soler compone su obra “with Ivanhoe by his side, departing from his original when another inspiration came to him, but copying from it carelessly when he felt so inclined” (p. 18)6. Incluimos a continuación dos 4 Esta novela de López Soler ha suscitado opiniones diversas por parte de la crítica. Mientras que Mesonero Romanos la defi ne como “Ivanhoe disfrazado” (apud Peers, 1926, p. 13) y Milá y Fontanals (1888-1896, V, p. 250) califi ca a su autor de “plagiario incurable”, Mata (1995, p. 149) la considera la primera novela histórica española “auténticamente efectiva” por su intención de crear “una escuela novelesca nueva”. Brown (1953, p. 27), por su parte, a diferencia de la mayoría de los críticos, sostiene que este escritor no debe nada literariamente a las Waverley Novels, pero sí a las traducciones de las obras de ciertos autores franceses como D’Arlincourt, Cottin y Genlis. 5 Cfr. Picoche, Jean-Louis (1980), “Ramón López Soler, plagiare et précurseur”, en Bulletin Hispanique 82, pp. 81-93. Picoche estima que esta novela contiene elementos no solo de Ivanhoe sino también de Quentin Durward, Waverley y algunos de Byron. 6 Junto a esta labor de imitación, Peers (1926, pp. 31 y ss.) también señala las aportaciones propias de este novelista español que guardan relación con la estética CONSIDERACIONES SOBRE LA INFLUENCIA DE WALTER SCOTT EN LA NOVELA... 114 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 pasajes signifi cativos en los que López Soler prácticamente se limita a traducir a Scott, cambiando los nombres de los personajes para adaptarlos a la escena española. En el primero, Matilde (Rebecca) se encuentra junto al caballero herido Ramiro (Ivanhoe), al que va a contarle cómo va transcurriendo el asalto al castillo (apud Peers, 1926, pp. 22-23)7: In fi nding herself once more by the side of Ivanhoe, Rebecca was astonished at the keen sensation of pleasure which she experienced, even at a time when all around them both was danger, if not despair. As she felt his pulse, and inquired after his health, there was a softness in her touch and in her accents (…) (Ivanhoe, p. 348). Sorprendióse Matilde de la secreta satisfacción que sentía hallándose junto a Ramiro en un instante en que todo anunciaba el peligro y la desesperación en torno de ellos. Así es que al tomarle el pulso, al preguntarle por su salud, era tan blando, tan afectuoso su acento (...) (Los bandos de Castilla, III, p. 142). En la siguiente escena, Sor Brígida (Ulrica) se halla junto al lecho de muerte del agonizante Rodrigo (Front-de-Boeuf): Summoning up his wonted resolution, he exclaimed: ‘Who is there? What art thou, that darest to echo my words in a tone like that of the night-raven? Come before my couch that I may see thee’. / ‘I am thine evil angel, Reginald Front-de-Boeuf”, replied the voice. (Ivanhoe, p. 369). Dijo con la arrogancia que le permitían sus fuerzas: ‘¿Quién anda por ahí? ¿Quién eres, o tú, que a repetir te atreves mis palabras con más funesto graznido que el de las aves nocturnas? Acércate de manera que yo pueda distinguirte’. / ‘Soy tu ángel malo, Rodrigo’, respondió la voz. (Los bandos de Castilla, III, p. 196). Esta clasifi cación que hace Peers (1926) de ciertos novelistas españoles según el criterio de la infl uencia ejercida por Scott, solo es compartida parcialmente por otros estudiosos del tema8. Por otra parte, este romántica de la época: elementos de melancolía y sensitivismo, amor a la naturaleza y uso de lo misterioso y sobrenatural. En opinión de Peers (1926: p. 38), el contraste entre los pasajes en los que López Soler sigue muy de cerca a Scott y aquéllos que revelan el estilo más personal de su autor afecta de forma negativa a la cohesión de la obra. 7 Ediciones de las que cita Peers: Ivanhoe (London: World’s Classics, s.n., 1903.); Los bandos de Castilla ó El caballero del cisne (Valencia: Imprenta de Cabrerizo, 1830) 3 vols. 8 Cfr. Llorens (1989, pp. 308 y ss.) que no observa infl uencia de Scott en Escosura, Villalta o Gil y Carraco. Artigas Sanz (1953-1955, I, pp. 292-93) no aprecia huella del JOSÉ ENRIQUE GARCÍA GONZÁLEZ 115 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 hispanista inglés incurre en ciertas contradicciones. A este respecto, aunque incluye a Gil y Carrasco en el grupo de “imitadores directos”, considera que no hay una semejanza tan importante entre su novela y The Bride of Lammermoor como para hablar de imitación: “The resemblances of plot are probably fortuitous: if these are to be set in one scale, the objections which may be put in the other quite outweight them” (p. 86). A esto hay que añadir que Peers (1926, pp. 92-103), aunque no apunte la comparación explícitamente, encuentra mayor infl uencia de la obra de Scott en Trueba y Cossío (“discípulo y admirador”)9 que en Gil y Carrasco. Junto al mencionado estudio de Peers, que basa las analogías en la temática, los personajes y el estilo, hay que destacar el trabajo de Zellers (1931) que se articula principalmente en torno a una serie de técnicas literarias utilizadas por Scott, especialmente en Ivanhoe, y adoptadas por algunas novelas históricas españolas10. Este crítico parte de la hipótesis de que es “imposible probar que todas estas afi nidades se deban por entero a la infl uencia de Walter Scott” (Zellers, 1931, p. 149), más aun cuando algunos de estos recursos se han empleado en España con anterioridad. No obstante, teniendo en cuenta la enorme popularidad de este escritor, “es muy probable que el hecho de hallarlos en novelas del período romántico español se deba a directa e inmediata infl uencia del gran novelista inglés” (Zellers, 1931, p. 160). Las técnicas literarias que recoge Zellers (1931, pp. 150-59) incluyen las siguientes: el sostenimiento de la intriga por medio de la identifi cación tardía de los personajes; el empleo de ciertas prendas y objetos simbólicos (relicario, sortija, guante, cinta y otros) que permiten identifi - autor escocés en Navarro Villoslada, mientras que Menéndez Pelayo (1956, p. 254) lo considera el “último representante de la escuela de Walter Scott en España”. Pujals (1969, p. 126), por su parte, señala el infl ujo en Martínez de la Rosa (Doña Isabel de Solís, reina de Granada. 1837-1846) y en Larra (El doncel de don Enrique el Doliente. 1834), autores y novelas en los que Peers (1926, pp. 4-8) no ve ninguna imitación de la obra de Scott. Murphy (1995, p. 175) apunta la huella del escocés en Vargas (1822), obra que él atribuye a Blanco White y la presenta como la primera novela histórica escrita por un español, aunque en inglés. 9 Nótese que Trueba y Cossío se considera a sí mismo “an enthusiastic admirer of the lofty genius, the delightful and vivid creations of that great founder of English historical fi ction, Sir Walter Scott (…)” (apud Peers, 1926, p. 98). 10 Nótese que la lista de autores de Zellers (1931, pp. 161-62) no coincide exactamente con la de Peers (1926). El primero considera la infl uencia de Scott en Martínez de la Rosa y en Larra, además de otros casos no recogidos por Peers, aunque no ve motivo para incluir a Villalta. CONSIDERACIONES SOBRE LA INFLUENCIA DE WALTER SCOTT EN LA NOVELA... 116 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 car a los personajes o son testigos del juramento de la fe; la introducción de astrólogos, videntes o curanderos, “en su mayor parte pertenecientes a una raza enemiga” (p. 154); la reaparición de personajes a los que se creía muertos; el uso de disfraces para escapar del peligro o para entrar en lugares prohibidos; el empleo del fuego y las llamas como base de incidentes dramáticos; y, por último, la utilización de ciertos artifi cios que “revelan menor punto de contacto” (p. 158), como las fi guras del bandido o proscrito y sus secuaces y el uso de la crónica o manuscrito para crear rigor histórico11. Mata (1995, p. 150) coincide con la crítica tradicional en que los recursos narrativos utilizados por Scott en su modelo de novela histórica son incorporados, a modo de clichés, por buena parte de los autores españolas que cultivan este género en el período romántico. No obstante, considera necesario matizar esta infl uencia en un doble sentido. En primer lugar, esta reminiscencia scottiana no signifi ca que todas las novelas históricas españolas a las que se atribuye dicha característica sean meras imitaciones, “pálidas copias del modelo original” (Mata, 1995, p. 151). Además, algunas de estas coincidencias pueden ser casuales, como las descripciones típicas de un templario, un torneo o el asalto a un castillo12. En segundo lugar, Mata estima que la mayor infl uencia de Scott no radica en la mayor o menor similitud de detalles en obras concretas sino que repercute en el desarrollo de nuestra novela en general, al “haber dignifi cado el género”, hasta entonces denostado moral y literariamente, y “haber creado una moda que (...) impulsó defi nitivamente la novela española hacia los años 30” (Mata, 1995, p. 151)13. Ferreras (1976, pp. 62-63), por su parte, se muestra bastante reticente con respecto al criterio de imitación o infl uencia de los autores extranjeros como parámetro adecuado para estudiar la evolución del género novelístico en nuestro país, y en este sentido sostiene que “a 11 Mata (1995, p. 159) observa que este recurso tópico es habitual en las novelas de caballería, y constituye objeto de parodia para Cervantes en El Quijote a través de los papeles del historiador arábigo Cide Hamete Benengeli. 12 Cfr. Buendía (1963, p. 759): “Las infl uencias walterscottianas sabemos ya que son muchas y repetidas (...) pero no hemos de considerar hasta la saciedad éstas ni exagerarlas buscando precedentes a toda costa donde no los hay. Es natural que tratando de seguir una escuela los autores coincidan en puntos en que es necesario encontrarse (...) pero esto no demuestra que tal personaje de una obra tenga su antecedente en otro parecido de otro autor”. 13 Cfr. Gómez Baquero (1924, p. 33) para quien el renacimiento de la novela española no se produce hasta el último tercio del siglo XIX con la tendencia realista. JOSÉ ENRIQUE GARCÍA GONZÁLEZ 117 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 partir de Walter Scott nunca podremos comprender la novela española”. Si bien este crítico reconoce que nuestras primeras novelas históricas decimonónicas son del “estilo Scott”, a partir de 1833-1834 este género adquiere un carácter “nacional” porque aunque recoja temas ya tratados antes, ahora lo hace desde una nueva perspectiva que refl eja las inquietudes sociopolíticas de la época (téngase en cuenta el cambio que supone el fi n de la “década ominosa” de Fernando VII (1823-1833)). Para Ferreras (1976, pp. 118 y ss.), escritores como Escosura y Villalta pertenecen a este segundo grupo, y aunque en sus novelas puedan encontrarse ciertos elementos que supongan un punto de contacto con el modelo de Scott, esta circunstancia no debe ocultar la verdadera signifi - cación de dichas obras como novelas históricas nacionales y originales. Para fi nalizar el estudio general llevado a cabo en este trabajo, hay que señalar que el género novela histórica, popularizado en España a través de las traducciones de la obra de Scott y cultivado por nuestros novelistas del período romántico, continua su evolución a lo largo del siglo, acorde con las cambiantes circunstancias socio-políticas e incorporando elementos de las nuevas tendencias literarias. A este respecto, Ferreras (1976) distingue dos derivaciones de la novela histórica tradicional que ponen de manifi esto el progresivo empobrecimiento del género. La primera corresponde a la “novela histórica de aventuras” (pp. 145-77), cuyo apogeo se sitúa entre 1845 y 1855. Esta modalidad prescinde del héroe romántico, que pasa a ser sustituido por un protagonista aventurero, pero todavía respeta hasta cierto punto el universo histórico. La siguiente variante es la “novela de aventuras históricas” (pp. 179-210), cuyo período de mayor éxito corresponde al intervalo 1855-1870. En esta segunda tendencia se pierde defi nitivamente el universo histórico, que queda reducido a un mero telón de fondo donde se evoca el pasado sin llegar a reproducirlo y sin que opere sobre el protagonista. Todo queda reducido a la aventura y a la peripecia. Tierno Galván (1977, p. 9) se refi ere a estas derivaciones de la novela histórica con el califi cativo de “folletinescas”, por un doble motivo: un buen número de ellas se publica mediante las técnicas del folletín de periódico y la entrega; por otra parte, es frecuente la presencia del componente melodramático, por lo que estas obras “sirvieron para entusiasmarnos o al menos vincularnos sentimentalmente con una historia de España tan deformada que sin error se puede decir que es fi ngida”. Tierno Galván (1977, p. 153) señala asimismo que algunas de estas novelas responden a una motivación política o religiosa con una función de propaganda ideológica. CONSIDERACIONES SOBRE LA INFLUENCIA DE WALTER SCOTT EN LA NOVELA...