scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Bóvedas extremeñas y alentejanas de rosca y sin cimbra

Sánchez Leal, José

Full text

Bóvedas extremeñas y alentejanas de rosca y sin cimbra En Extremadura y el Bajo Alentejo (Portugal), donde existen tantos vestigios romanos y árabes, encontramos una antigua y variada tradición de bóvedas autosostenidas. construidas sin el auxilio de cimbras. Un recorrido por los cascos históricos de pueblos y ciudades de la Comunidad Extremeña y el Alentejo portugués nos mostrará un sinfín de bóvedas autosostenidas, con un lenguaje de aparejos únicos en Europa Occidental, y que sabemos se realizaron sin cimbra, gracias a las publicaciones del siglo XIX de Francisco Javier Boguerinl y los extremeños Florencio Ger y Lóbez,' José Albarrán García-Marqués' y Vicente Paredes Guillén.4 Las bóvedas autosostenidas extremeñas y alentejanas, se dividen en dos grandes grupos: de rosca, con los ladrillos colocados de canto (en el Alentejo, llamada ahóhada. con los tljolos -ladrilloscolocados a topo),' ytahicada, ladrillos colocados por tabla (llamada ahohadilhal> con los tljolos colocados a cunho), y las que, por sus planteamientos en los arranques y aparejos, son derivadas de aquellas. Pertenecen al primer grupo las bóvedas y abóbadas de esta comunicación. En otra ocasión,7 expusimos las diferencias entre las bóvedas construidas sin cimbra y las cimbradas. Las primeras se ejecutan a una mano y por lo general sus aparejos van en el sentido de la directriz de la bóveda. En cambio, las cimbradas se hacen a dos manos y sus aparejos suelen ir preferentemente en el sentido de la generatriz. Esta misma regla sirve, también, para las bóvedas tabicadas extremeñas y alenteJosé Sánchez Leal janas que se ejecutan de una sola hoja de ladrillos recibidas con mortero de cal. Todo ello, debido a la gran caJidad de las cales extremeñas, puesta de manifiesto en todos los tratados mencionados anteriormente y como puede comprobarse por las grandes obras hidráulicas que desde el siglo 1 de nuestra era jalonan esta región. Véanse las presas de Cornalvo yProserpina y los acueductos de Los Milagros ySan Lázaro en Mérida, la presa de La Alhuera de San Jorge en Trujillo y las cúpulas de las termas en Alange (Badajoz). En la actualidad, se sigue utilizando el mismo ladrillo en cuanto a dimensiones y calidad del empleado en algunas de las obras de la época romana citadas (Iatel" pedales, de dimensiones 28x 14x5 ó 3 cm), si bien, en la zona extremeña y a partir del siglo XIX, se usa preferentemente el trahuco otahurete de menor medida (21 x IOx5 ó 3 cm), que se adapta mejor al perfil de las bóvedas. Aún se fabrica a mano, mediante gradilla o;:ahero y rasero, secado al sol y cocido en horno hormiguero. Tenemos noticias de la existencia de estos hornos en Santa Marta de los Barros (Badajoz), Monsaraz, Vidigueira y Evora en Portugal. Antiguamente, el operario utilizaba como rasero las manos y así dejaba las huellas de los cal/os de su palma, motivo por el cual, se reconocía al autor del ladrillo que asentaba el albañil. Sobre la parrilla del horno hormiguero, se sitúan los rejales de ladrillo para su cocción y de su proximidad o lejanía, dependerá el grado de cocción, y así saldrán santos, escafilados, recochos, pintones, pardos yporteActas del Tercer Congreso Nacional de Historia de la Construcción, Sevilla, 26-28 octubre 2000, eds. A. Graciani, S. Huerta, E. Rabasa, M. Tabales, Madrid: I. Juan de Herrera, SEdHC, U. Sevilla, Junta Andalucía, COAAT Granada, CEHOPU, 2000. Bóvedas extremeñas yalentejanas de rosca ysin cimbra José Sánchez Leal En Extremadura y el Bajo Alentejo (Portugal), donde existen tantos vestigios romanos yárabes, encontramos una antigua yvariada tradición de bóvedas autosostenidas. construidas sin el auxilio de cimbras. Un recorrido por los cascos históricos de pueblos yciudades de la Comunidad Extremeña yel Alentejo portugués nos mostrará un sinfín de bóvedas autosostenidas, con un lenguaje de aparejos únicos en Europa Occidental, yque sabemos se realizaron sin cimbra, gracias alas publicaciones del siglo XIX de Francisco Javier Bogueriniylos extremeños Florencio Ger yLóbez,' José Albarrán García-Marqués' yVicente Paredes Guillén.4 Las bóvedas autosostenidas extremeñas yalentejanas, se dividen en dos grandes grupos: de rosca, con los ladrillos colocados de canto (en el Alentejo, llamada ahóhada. con los tljolos -ladrilloscolocados atopo),' ytahicada, ladrillos colocados por tabla (llamada ahohadilhal> con los tijalos colocados a cunho), ylas que, por sus planteamientos en los arranques yaparejos, son derivadas de aquellas. Pertenecen al primer grupo las bóvedas yabóbadas de esta comunicación. En otra ocasión,7 expusimos las diferencias entre las bóvedas construidas sin cimbra ylas cimbradas. Las primeras se ejecutan auna mano ypor lo general sus aparejos van en el sentido de la directriz de la bóveda. En cambio, las cimbradas se hacen ados manos ysus aparejos suelen ir preferentemente en el sentido de la generatriz. Esta misma regla sirve, también, para las bóvedas tabicadas extremeñas yalentejanas que se ejecutan de una sola hoja de ladrillos recibidas con mortero de cal. Todo ello, debido ala gran calidad de las cales extremeñas, puesta de manifiesto en todos los tratados mencionados anteriormente ycomo puede comprobarse por las grandes obras hidráulicas que desde el siglo 1de nuestra era jalonan esta región. Véanse las presas de Cornalvo yProserpina ylos acueductos de Los Milagros ySan Lázaro en Mérida, la presa de La Alhuera de San Jorge en Trujillo ylas cúpulas de las termas en Alange (Badajoz). En la actualidad, se sigue utilizando el mismo ladrillo en cuanto adimensiones ycalidad del empleado en algunas de las obras de la época romana citadas (Iater pedales, de dimensiones 28x 14x5 ó 3 cm), si bien, en la zona extremeña yapartir del siglo XIX, se usa preferentemente el trahuco otahurete de menor medida (21 x IOx5 ó 3 cm), que se adapta mejor al perfil de las bóvedas. Aún se fabrica amano, mediante gradilla ofiahero yrasero, secado al sol ycocido en horno hormiguero. Tenemos noticias de la existencia de estos hornos en Santa Marta de los Barros (Badajoz), Monsaraz, Vidigueira y Evora en Portugal. Antiguamente, el operario utilizaba como rasero las manos yasí dejaba las huellas de los cal/os de su palma, motivo por el cual, se reconocía al autor del ladrillo que asentaba el albañil. Sobre la parrilla del horno hormiguero, se sitúan los rejales de ladrillo para su cocción yde su proximidad olejanía, dependerá el grado de cocción, yasí saldrán santos, escafilados, recochos, pintones, pardos yporte- 9<)6 J. SáncllCZ ros. Se emplean en bóvedas, preferentemente, los recochos. Consideramos un precedente histórico de estas bóvedas extremeñas -a indicaciones del profesor Luis Caballero Zoreda-, la bóveda por aristas del crucero de Santa Comba de Bande (Orense), levantada, presumiblemente, por mozárabes en el siglo IX (figura 1); sus aristas presentan desde el inicio de las pechinas, un aparejo de ladrillos dormidos dispuestos en forma de hoia de palmera yencuentros en la arista mediante hiladas alternas. El resto de los gallos o plementos presenta aparejo informal en sentido de la generatriz (figura 2).' En la sección de dicha bóveda, se aprecia en la clave central de la misma un ligero arrepio. Este capialzado, que también recibe los nombres de resuhido. retumho oempinamiellto, es la razón de ser de las bóvedas por aristas sin cimbra y del que carecen por ejemplo, las bóvedas romanas, al convertirse las secciones cilíndricas de estas, por cónicas en aquellas. Figura 1 Iglesia de Santa Comba de Bande, Orense. Bóveda por aristas elel crucero (pot. M. Durán Fuentes) En cuanto aprecedentes históricos regionales. presentamos una cúpula del siglo XIV, del Castillo de Medellín (Badajoz) (figura 3), que se levanta al lado de la mazmorra donde la virago Isabel Portocarrero encerró asu primogénito y cuya historia sirvió de inspiración aCalderón de la Barca, para su drama La rida es suell0. De esa época, siglo XIV, son las bóvedas de la Iglesia de San Lorenzo en La Morera (Badajoz), mandada construir por el primer Conde de SECCION DIAGONAL NE-SO Figura 2. Iglesia ele Santa Comba de Bande (Orense). Sección diagonal NE-SO. Arre/Jio, (Dibujo cortesía de L. Caballero Zoreda). Figura 3 Cúpula del Castillo ele Medellín (Badajoz. siglo XIV J. Bóvedas extrclneñas yalenlcjanas de rosca ysin cimbra 997 Feria, Lorenzo Suárez de Figueroa, antes de ser Duque. Durante el siglo XVI, se inicia una etapa vertiginosa en la construcción de grandes conventos, palacios, mansiones etc" yen eIJas. los maestros nos dejan constancia de su arte, levantando bóvedas autosostenidas de inigualable belleza. BÓVEDAS DE ARISTAS (figuras 4 y 7) Levantadas sobre arcos fonneros ytorales trazados a \'l/ella de cordel," también, conocido popularmente BOVEDA DE ARISTAS BOVEDA DE ARISTAS CUARTEL DE CABALLE"" I I EN BADAJOZ, SIGLO XVI! ~;::DERO.PIZARRO yj ARCO DE Roca EN CACERfS SIGLO XVI L _ Figura 4 Bóvcda de aristas, plementerías dc rosca de ladrillos sohre arcos cruceros (dihujo dc José M. Gutiérrez L1edó). Figura 5 Bóveda de aristas, aparejo de hiladas cónico constructivas con pechinas prolongadas hasta clave yen forma de punta de flecha (Dibujo de José M. Gutiérrez Lledó). ESTE SISTEMA ES E'l, QUf UTILIZA LA BÓVEDA, TABICADA DE ARISTAS El, MÁS ABUNDANTE YMÁS MOOER.-No como método del alhañil, al ser empleado por éste para el trazado de elipses, obien, sobre arcos perpiaños yfajones. Presentan como nota singular en sus aristas, una superposición escalonada del aparejo de las pechinas hasta la clave, formado por hiladas de ladrillos dormidos yespatillados que adoptan las figuras de puntas de flechas, para, amanera de salmer, soportar los esfuerzos transmitidos por los gal/os que van aparejados en hiladas cónico-constructi\'as lO yen el sentido de la directriz. Una vez que se construyen la pechina yplementos en cada uno de los tramos, se Figura 7 Aparejo de pechinas, sólo hasta que las hiladas de las plementerías salvan las esquinas (Dibujo de José M. Gutiérrez L1edó). Figura 6 Aparejo de pcchinas hasta clave, en bóvedas de rosca pOI aristas (Dibujo de José M. Gutiérrez Lledó). GÓTICO TARDIO SAN BENITO DE ALCÁNTARA (CACE RES )SIGLO XVI 998 J. Sánchez abandona esta bóveda durante varios días, para facilitar el fraguado del mortero de cal, alternándose con la construcción del resto de bóvedas del edificio. Podemos admirarlas en Cáceres, en el Arco de Roco (figuras 8y9), la Casa del Mono odel Elpadero Pizarro (figura 10), el Adarve de Santa Ana (figuras II y12), en Torremocha (Cáceres) yen el Centro Adismón (figura 13); con sólo dos pechinas superpuestas, en Maura (Portugal), en la Cámara Municipal (figura 14); de una sola pechina yencuentro de aristas en espina de pez, en Mérida, en el Palacio de Justicia (figura 15) yen Maura (Portugal) en la Tienda de electrodomésticos (figura 16); y un aparejo singular -y el único que conocemos -, formado por hiladas cónico-constructivas en el sentido de la generatriz yque a lo largo de toda la línea del espinazo, presenta un cierre escalonado recto, semejante a los pétalos de una t1or, en Maura (Portugal), en Sastrería (figuras 1-18). Figura 8 Bóveda yarco de la Plaza de Roca (Cáceres). Figura 9 Bóveda de rosca de aristas, encuentro de aparejos en Ja clave. Plaza de Roco (Cácercs. siglo XVI l. Figura 10 Encuentro de aparejos cn la clave. Casa Espadero Pizarra o Casa del Mono (Cáceres, siglo XVI). Figura l1 Detalle pechinas, en bóvedas de aristas. Adarve de Santa Ana (Cáceres, siglo XVI) (fol. de Carlos Romano). Bóvedas extremeñas yalcntejanas de rosca ysin cimbra 999 Figura 12 Planta dc Bóveda. Adarvc de Santa Ana (Cácercs)(fol. dc Carlos Romano). Figura 14 Abóbadas por aristas con dos pechinas superpuestas. Cámara Municipal de Maura (Portugal, siglo XVIII). Figura 13 Detalle de pechina en bóvcda de aristas. Centro Adismón, Torremocha (Cácercs) (fol. de Carlos Romano). Figura 15 Bóvedas del Claustro, Palacio de Justicia de Mérida (fol. de Rafacl Luque). 1000 J. Sánchez Figura 16 Ahóhada por aristas, encuentro de hiladas coincidentes. Tienda de electrodomésticos cn Maura (Portugall. Figura 17 Ahóhada por aristas, aparejo sentido generatriz ,'un cierre escalonado recto en las líneas de espinazo. Sastreria en Maura (Portugal). Figura ¡8 Planta de la ahóhada anterior que semeja los pétalos de una flor. Sastrería en Maura (Portugal). BOVEDAS DE CAÑÓN SEG\lIDO (figura 1<)) Presenta directriz de arcos torales en medio punto. Se inicia desde los muros formeros con hiladas en el sentido de la generatriz, once hiladas como máximo; después, el aparejo cambia al sentido de la directriz, mediante hiladas cónico-constructivas, cerrando en el centro mediante escalonados recto otriallgular. Lo encontramos en Torremocha (Cáceres), en el Centro Adismóll (figuras 20.-21) Y en Maura, en Tienda (figura 22). Hoy en día, esta técnica se sigue utilizando igual que 6.000 años atrás, en Irán, Afganistán, Irak ySiria. 11 Figura 20 Bóveda de ca!1ón seguido. Celitro AdisNU)11 en Torrernocha (Cáceres) (Fa!. Carlos Romano). BÓVEDAS VAÍDAS Definidas como «una sábana al viento sujeta por sus puntas», su construcción se inicia por los cuatro ángulos, iniciando la primera hilada recostada sobre Bóvedas extremeñas yalentejanas de rosca ysin cimbra 1001 BÓVEDAS EXTREMEÑAS DE ROSCA DE CAÑÓN SEGUIDO. ARRANQUE DE BÓVEDA DE CAÑÓN EN MURO FORMERO ROZA EN MURO FORMERO APAREJOS EN HILADAS CÓNICO-CONSTRUCTNAS ENCUENTRO CENTRAL EN BÓVEDA DE CAÑÓN MEDIANTE ESCALONADO APAREJO EN BÓVEDA EXTREMEÑA AUTOSOSTENIDA EJECUCiÓN DE BÓVEDA MEDIANTE CUERDA YCINTREL CUERDA GUiA ~-. _.\. MURO FORMERO Figura 1Y Dibujos construcción de bóveda de cañón scguido. Figura 22 (urrihu) AMfJudu (lij%s colocados i1 101'0) de cañón scguido. Hiladas sentido generatriz (máximo 11 hiladas). resto ele hiladas cónico-constructivas en sentido directriz. Tienda en Moura (Portugal). Figura 21 (i:I/uierda) Bóvcda de cañón seguido. cierre central iniciado con escalonado trapecial y terminado con escalonado triangular. Misma bóveda anterior (fot. Carlos Romano). 1002 J. Sánchez una regola en los muros oarcos ysobre éstas se van apoyando las siguientes hiladas, así, en los cuatro frentes, mediante aparejo de hiladas cónico-constructivas. Reciben también, el nombre de tapa de coches yestán muy extendidas en Extremadura, pero en su inmensa mayoría están enlucidas yno podemos apreciar la belleza de sus aparejos. Actualmente, en un edificio protegido de Badajoz, destinado aser la futura sede del Colegio de Abogados (antiguo Garaje Plá), se procede al diagnóstico yreparación de las grietas ocasionadas asus bóvedas vaidas, por la falta de precaución de los edificios medianeros en el vaciado de sus sótanos. BÓVEDAS GALLONADAS La Torre del Socorro en Cáceres (figura 23) nos muestra esta sencilla bóveda gallonada, construida, posiblemente, para salvar el arco ovalado que remata el hueco por el que se accede aesta estancia, al estar enlucida no podemos admirar su aparejo, pero sí, el fuerte resalte de sus aristones. Figura 23 Bóveda gaHonada para salvar arco ovalado con fuerte resalte de aristones. Torre del Socorro en Cáceres (fol. Agustín P. Flores Alcántara). CÚPULAS Fueron utilizadas como elemento estructural en la cubrición de pozos de nieve, construcciones que a partir del siglo XVIII, sirvieron para almacenar la nieve obtenida en las Sierras de Béjar 12 yCandelaria ytransportadas mediante caballerías ydurante la noche, hasta estas instalaciones, ubicadas en varias poblaciones de la Baja Extremadura. Las tipologías son idénticas alas reflejadas por Besenval -en su obra citada-, de un glaci¡;re medieval en el Oasis de Merv (Turquestán), aunque de dimensiones más reducidas. Formado por: un pozo o foso excavado en el terreno, provisto de desagüe, donde se almacenaba el producto; un tambor con diámetro 5'50 metros; dispone de una sola puerta para el acceso ysalida de la mercancía yque siempre está orientada al norte; ysobre el tambor arranca la cúpula de media naranja, ejecutada mediante cintrel ehiladas concéntricas vistas, sin cimbra. Se conservan en buen estado los pozos de nieve de Salvatierra de los Barros; Ramapallas (figura 24) en Olivenza y, el que surtía de nieve aBadajoz, situado Figura 24 Cúpula de 5'50 m. de diámetro. Pozo de nieves «RamapaHas» en Olivenza (Badajoz). Bóvedas extremeñas yalentejanas de rosca ysin cimbra 10m en la población de Villar del Rey, rehabilitado recientemente. Lo que precede, sirva de modesto homenaje, en el V" centenario de los nacimientos de: Rodrigo Gil de Hontañón (1500-1578), que trazó sus planos de montea por extensas zonas de la geografía extremeña y de Juan de Badajoz el Mozo (\498'1-1552), que desde muy niño emigró atierras leonesas, siendo sus obras más destacadas el Convento de San Marcos yla Catedral de León. Para terminar, un ruego que desearía que figurase entre las conclusiones de este Congreso: la solicitud de protección como Bienes de Interés Cultural, para las bóvedas autosostenidas extremeñas que junto alas alentejanas, conforman el mayor yúnico patrimonio de este tipo en toda Europa Occidental. Especial agradecimiento ala arquitecta portuguesa D". Carmina Márquez Marzal, al profesor D. Luis Caballero Zoreda, al ingeniero de caminos D. Manuel Durán Fuentes y a mis compañeros aparejadores D. Miguel Lázaro, D. Rafael Luque y D. Carlos Romano, por su inestimable colaboración. NOTAS 1. Boguerin, F. J.: "Construcción de bóvedas de ladrillo sin el auxilio de cimbras ni yeso», Revista de Ohras PÚh!icas, núm. 3, Madrid, mayo de 1855, p. 136. Propone alos ingenieros de caminos el empleo de este tipo de bóvedas por su gran economía. 2. Ger yLobez, F.: Tratado de Construcción Civil. La Minerva Extremeña. Badajoz, 1898, pp. 258-259. 3. Albarrán, L: Bóvedas de ladrillo que se ejecutan sin cimhra. Imprenta del Memorial de Ingenieros. Madrid, 1885. 4. Paredes Guillén, V.: Construcción sin cimhra de las hó- ]'edas de ladrillo con toda clase de morteros. Manuscrito de 1883 (sin tenninar, Archivo Histórico de Cáceres; Transcrip. por J. Sánchez Léal, 1996). Paderes Guil1én es autor entre otras obras de la Plaza de Toros de Plasencia (Cáceres) yde las Iglesias neorrománica de Santa María (1886) yneogótica de San Juan (1886), ambas en Don Benito (Badajoz), donde empleó bóvedas de rosca, mediante aparejos en hiladas cónico-constructivas. 5. Oliveira Correia, A. de: Moura, culturas emelllalidades. Cámara Municipal de Moura. Moura, 1997, p. 238. "Estes tectos apenas sao feitos por meia dúzia de pedreiros (albañiles) ainda existentes, de conhecimentos adquiridos oralmente dos seus progenitores. De origen descolihecida, tudo leva aeri'/' que sao remeniscéncias de métodos árahes de constru~'ao de teetos e quetóram, ao longo do tempo, adaptados ao tipo de tijolo de fahrico manual da regiao». 6. Paz Branco, J.: Manual do Pedreiro. Laboratorio Nacional de Engcnharia Civil. Lisboa, 1981, pp. 93 a97. Explica de forma sencilla yacompañada con dibujos, la construcción de las ahohadilhas alcntejanas (tabicadas) de her~'O (cañón seguido) yde harrete de clérigo (rincón de claustro). 7. Sánehez Leal, J.: Apuntes del Curso las Grandes Bóvedas Hispanas. "Supervivencia de las bóvedas autosostenidas de rosca ytabicadas extremeñas». CEHOPU. Madrid, 1998, pp. 107-113. 8. Copia de una sección de un plano estratigráfico de la Iglesia de Santa Comba de Bande (cortesía de 1.. Caballero Zoreda, Madrid, marzo de 2(00). 9. San Nicolás, Fray Laurencio de: Arte yUso de Architectura. 1" y 2' Parte (Madrid 1639 y1664). Facsímil Ediciones Albatros, 1989. lO. Paredes Guillén, Vicente: Op. Cit. Ténnino empleado y justificado en dicha obra yque consideramos el más apropiado para definir los aparejos extremeños de bóvedas. Similar alos abasí ybizantinos. 11. Besenval, Roland: Technologie de la voúte dans 1'0rient Ancien. Tomos I y 2, Éditions Reeherche sur les Civilisations. Paris, 1984, synthésc nº 15. 12. Majada Neila, José Luis: Historia de la nieve de Bejar. Centro de Estudios Salmantinos. Salamanca, 1971.