LA
CREACIÓN
DE
LA
UNIVERSIDAD
DE
MAREANTES
Pablo
E.
PEREZ-MALLAÍNA
BUENO
Ca ed á ico
de
la
Uni e sidad
de
Se illa
En
1561,
medio
cen ena
de
pilo os,
maes es
y
seño es
de
naos
de
la
Ca e a
de
Indias
p esen a on
a
la
ap obación
eal
las
eglas
de
una
co adía
eligiosa
bajo
la
ma ine a
ad ocación
de
Nues a
Seño a
del
Buen
Ai e.
Al
año
siguien e,
las
mismas
pe sonas
p esen a on
las
o denanzas
de
un
colegio
p o esional
que
ag upa ía
a
los
pilo os,
maes es
y
seño es
de
naos
de
la
Ca e a
y que
lle a ía
el
í ulo
de
Uni e sidad
de Ma ean es.
E a
solo
pa a
los
elemen os
di igen es
de
la
gen e
de
ma ,
quedando
excluidos
no
sólo
los
pajes,
g ume es
y
ma ine os,
sino
los
subo iciales
de
ma
ales
como
gua dianes,
despense os
o
con amaes es
(1).
Se
a aba,
en
ealidad,
de dos
ins i uciones
en
una,
pe o
con
unos
componen es,
unos
di igen es
y unos
obje i os
comunes,
que
desde
aho a
amos
a
denomina
como
Uni e sidad
de
Ma ean es,
aunque
demos
po
sob een endido
que ambién
incluía
una
co adía
eligiosa.
Así
pues,
a
p incipios
de
los
años
sesen a
del
siglo
XVI
comenzó
la
andadu a
de
un
o ganismo
al
cual
nos
e e imos
con
ecuencia
quienes
nos
dedicamos
a
la
his o ia
na al,
pe o
del
que,
desg aciadamen e,
al a
po
hace
ese
g an
es udio
que
nos
ayude
a
conoce lo
en
p o undidad
(2).
En
es e
b e e
a ículo
no
p e endo
llena
esa
laguna
his onog á ica.
Tampoco
es
mi
in ención
hace
aquí
la
desc ip
ción
clásica
de
una
ins i ución
y
que
el
esquema
de
mi
análisis
co a
pa alelo
a
los
capí ulos
de
las
o denanzas
de
la
Uni e sidad,
explicando,
po
ejemplo,
los
equisi os
pa a
en a
en
ella;
comen ando
los
sis emas
de
o ación;
el
núme o
y
compe encias
de
sus
ca gos
di ec i os
o
el
ipo
de
en as e
ing esos
p e is os
pa a
su
sos enimien o.
Me
oy
a
cen a
en
un
elemen o
que
me
pa ece
cla e
y
a
la
ez
(1)
Los
con amaes es,
inicialmen e,
iban
a
o ma
pa e
de
la
Uni e sidad,
pe o
es a
p opues a
no
ue
ap obada
po
la
Co ona.
(2)
Luis
Na a o
Ga cía
publicó
hace
ya
ein a
años
las
Ac as
de
la
Uni e sidad
de
Ma ean es
de
Se illa,
Se illa
1972.
Los
o iginales
de
dichas
ac as
se
cus odian
en
el
A chi o
His ó ico
de
la
Uni e sidad
de
Se illa,
que
po
sue e
y
a a a es
del
des ino,
se
ha
con e ido
en
deposi a ía
de
una
buena
pa e
de
la
documen ación
que
conse amos
sob e
la
ins i ución,
mien as
que
el
A chi o
Gene
al
de
Indias
gua da
el
es o.
El
b e e,
pe o
bien
documen ado,
es udio
in oduc o io
que
Na a o
Ga cía
hizo
pa a
la
edición
de
las
ac as,
sigue
siendo
uno
de
los
pocos
abajos
exis en es
pa a
el
conocimien o de
la
Uni e sidad
de
Ma ean es.
Del
mismo
au o
puede
e se
ambién:
Pilo os,
maes es
y
seño es
de
nao
en
la
Ca e a
de
Indias.
Se illa,
1970.
43
aba cable
en
el
limi ado
espacio
de
es as
jomadas
de
es udio:
los
anhelos
y
las
ambiciones
de
los
homb es
que
la
c ea on.
Desde
es a
pe spec i a,
las
p egun as
cla es
pueden
se :
¿Po
qué
los
di igen es
de
la
gen e
de
ma
sin ió
la
necesidad
de
con a
con
es a
ins i ución?
¿Po
qué
se
plan eó
la
cues ión
a
comienzos
de
los
años
sesen a
y
no
an es
o
después?
¿Se
ie on
cumplidos
los
obje i os
de
los
undado es?
Aho a
bien,
como
es amos
conmemo ando
el
quin o
cen ena io
de
la
c ea
ción
de
la
Casa
de
la
Con a ación
de
Se illa,
p e endo
ambién
elaciona
a
los
componen es
de
la
Uni e sidad
de
Ma ean es
con
esos
o os
pe sonajes
que,
como
jueces
o iciales
de
la
Casa
de
la
Con a ación
e an
los
ep esen an es
del
pode
eal
y
enían
en
sus
manos
de ini
cual
debía
se
la
unción
e
incluso
la
posición
de
los
componen es
de
la
Uni e sidad
en
el
conjun o
de
la
sociedad.
Quizá,
e's a
sea
una
de
las
p egun as
más
in e esan es
que,
en
mi
opinión,
pueden
desp ende
se
de
es e
análisis:
¿Cuál
e a
el
p es igio
de
la
gen e
de
ma
en
la
España
de
mediados
del
siglo
XVI? ¿Cuál
e a
la
conside ación
que
los
ep esen an es
del
Es ado
(en
es e
caso
los
jueces
o iciales
de
la
Casa
de
la
Con a ación)
y
el
con
jun o
de
sus
con empo áneos
daba
a
la
gen e
de
ma
a
a és
de
su ep esen ación
o gánica
de
la
Uni e sidad de
los
Ma ean es?
Comencemos,
pues,
po
p egun a nos
qué
e a
lo
que
p e endían
ese
g upo
de
pilo os,
maes es
y
seño es
de
naos
de
la
Ca e a de
Indias
al
solici a
pe miso
pa a
ag upa se
de
mane a
o mal.
En
p ime
luga ,
cons i ui
una
ípica
asociación
de
ca idad
y
de
ayuda
mu
ua,
an
ecuen e
en
la
Edad
Media.
La
ca idad
es aba
ep esen ada
po
el
man e
nimien o
de
un
hospi al
pa a
ma ine os
y
gen e
de
ma
pob e.
Hay
que
eco da
que
en
aquellos
iempos
sólo
los
indigen es
se
cu aban
en
hospi ales,
pues
cual
quie a
que
u ie a
un
cie o
ni el
económico
se
hacía
a a
en
su
p opia
casa,
ecibiendo
allí
la
isi a
de
los
médicos.
Hoy
en
día
la
compleja
ecnología
hospi
ala ia
no
puede
se
ep oducida
en
un
hoga
pa icula ,
pe o
en onces
la
medici
na
e a
an
udimen a ia
que,
pues os
a
mo i se,
la
gen e
p e e ía
hace lo
en
su
casa
como
un
seño
y
no
en
un
hospi al
como
un
menes e oso.
En
esumidas
cuen as,
los
ma ine os
no
podían
se
miemb os
de
la
Uni e sidad,
pe o
si
cu a se
en
su
hospi al.
Las
ac i idades
de
ayuda
mu ua
incluían
soco e
con pequeñas
can idades
de
dine o
a
amilia es
de
los
asociados,
bien
ue an
hué anos,
iudas
o
doncellas
casade as.
Pe o
ambién
es a
asis encia
económica
podía
ene
como
bene icia
ios
a
los
p opios
componen es
de
la
Uni e sidad,
una
ez
que
la
ejez
o
la
mala
sue e
se
ceba a
en
ellos.
Incluso
es aba
p e is o
que,
si
algún
asociado
caía
en
pode
de
co sa ios,
especialmen e
si
e an
los
in ieles
u cos,
se
colabo a ía
con
la
amilia
pa a
euni
el
dine o
necesa io
pa a
el
esca e.
La
sede
g emial
y
el
edi icio
en
que
se
concen aban
odas
es as
ac i idades
44
e a,
e iden emen e,
el
Hospi al,
que con
su
a qui ec u a
debía
hace
isible
y
mos a
ísicamen e
a
la
ciudad
el
pode
y
la
iqueza
de
la
asociación.
Si uado
en
el
ba io
de
T iana,
en e
a
la
pa oquia
de
san a
Ana
y
jus o
a
la o illa
del
ío,
odos
los
ipulan es
y
pasaje os
de
las
lo as
enían
po
ue za
que
e lo.
Sob e
la
pue a
que
daba
al
Guadalqui i
el
hospi al
de
los
ma ean es
con aba
con
una
capilla
abie a,
p esidida
po
un
e ablo
con
pue as
y
en
el
que
se
ep esen aban
pin adas
las
imágenes
de
la
Vi gen
del
Buen
Ai e
y
a
San
Ped o
y
San
Pablo
(3).
De
es a
mane a,
el
pe sonal
de
los
buques
podía
dedica
unas
o aciones
po
los
cama adas
dolien es
que
allí
yacían
y
en
demanda
de
a o es
pa a
ol e
con
ida,
salud
y
hacienda de
las
pelig osas
singladu as
po
los
ma es
de
las
Indias.
En
segundo
luga ,
los
miemb os
de
la
p imi i a
Uni e sidad
de
Ma ean es
p e endían
o ganiza
una
co adía
de
ca ác e
eligioso,
cuya
p incipal
misión
debía
se
ocupa se
de
que
los
co ades
u iesen
una
buena
mue e
y,
sob e
odo,
un
pomposo
en ie o,
odeando
al
di un o
con
complicados
ce emoniales,
en
los
que
abundasen
las
casullas,
los
cán icos
y
las
elas
encendidas.
Desde
el
mismo
momen o
en
que
se
enía
no icia
de
que
alguno
de
los
he manos
es aba
g a emen
e
en e mo,
a ios
co ades
se
u naban
a
la
cabece a
de
su
lecho
y
si,
inalmen e,
la
mue e
isi aba
la
casa,
el
muñido
de
la
co adía,
es ido
con
un
uni o me
azul,
eco ía
las
calles
del
ba io
ma ine o
de
T iana,
llamando
con
una
campa
nilla
de
pla a
pa a
que
nadie
dejase
de
asis i
al
en ie o.
La
ce emonia
úneb e,
como
se
ha
dicho,
se
p e endía
uese
lo
más
lujosa
posible
y
de
es a
mane a
muchos
iejos
ma inos,
que
como
la
mayo ía
de
los
de
su
o icio
no
habían
enido
un
excesi o
econocimien o
social
en
ida,
p e endían
compensa
es a
us a
ción
en ando en
el
más
allá
en uel os
en
nubes
de
olo oso
incienso
(4).
De
es a
mane a
la
mue e
de
los
co ades
se
con e ía
en
el
úl imo
ac o
de
la
ida,
des i
nado
a
pone
a
la
is a
del
es o
de
la
sociedad
la
dignidad
de
los
componen es
de
la
he mandad.
En
e ce
luga ,
los
ma ean es
de
la
Ca e a
de
Indias,
in en aban
que
el
ey
les
pe mi ie a
do a se
de
p i ilegios
especiales,
es
deci ,
de
un
ue o
p o esional.
El
elemen o
más
impo an e
y
isible
de
es a
concesión
se ía
la
o mación
de
un
ibunal
con
capacidad
pa a
esol e
los
p oblemas
de
índole
p o esional
que
su gie an
en e
ellos.
Al
mismo
iempo
aspi aban
a
dispone
de
una
cá cel
p opia
en
la
que
se
pu gasen
los
deli os.
Quien
no
enía
un
ue o,
un
p i ilegio
especial,
no
e a
nadie
en
aquella
socie
dad.
Solo
los
pob es
desg aciados,
cuando
en e maban
iban
a
un
hospi al
y
cuan
do
delinquían
iban
a
la
cá cel
pública,
que,
po
cie o,
e a
una
especie
de
an esala
(3)
Ac as
de
la
Uni e sidad
de
Ma ean es...,
págs.
XXI-XXII.
(4)
Ibídem,
pág.
XVIII.
45
del
in ie no,
al
y
como
lo
cuen a
la
elación
del
pad e
Ped o
de
León,
que
en
su
condición
de
capellán
ca cela io,
conocía
muy
bien
el
ho o
de
las
p isiones
eales
en
el
siglo
XVI
(5).
Ju isdicciones
p i a i as
las
enían
los
más
impo an es
sec o es
de
la
sociedad:
mili a es,
eclesiás icos
y
nobles,
y
en
el
siglo
XVIII,
las
llega on
a
ene
has a
los
mine os
y
los
unciona ios
del
es anco
del
abaco.
Pe o
lo
que
más
les
dolía
a
los
ma ean es
es
que
lo
que
ellos
deseaban
con
an o
ahínco
ya
lo
u ie an
los
come cian es.
En
e ec o,
és os
habían
conseguido
que,
desde
1543,
la
Co ona
c ease
en
Se illa
un
Consulado
de
Come cio
con
ibunal
y
ju is
dicción
p i a i a
sob e
odo
los
asun os
come ciales.
És e
e a
el
e dade o
espe
jo
en
que
p e endían
mi a se
los
pilo os,
maes es
y
seño es
de
nao:
si
conseguían
el
ue o
y
los
p i ilegios,
pod ían
con e i
su
asociación
en
un
oco
de
pode
e ec i o
den o
de
la
o ganización
de
la
Ca e a
de
Indias,
semejan e,
al
menos,
al
de
los
ca gado es
y
come cian es
ag upados
en
o no
al
Consulado
se illano.
Como
emos,
odas
las
aspi aciones,
bien
de
ipo
asis encial,
eligioso
o
p o
esional,
es aban
en
el
ondo
des inadas
a
e o za
la
dignidad
de
la
gen e
de
ma
po
medio
de
p i ilegios
y
como
paso
p e io
pa a
alcanza
mayo es
co as
de
pode
en
aquella
sociedad.
Así
lo
exp esó
con
oda
cla idad
el
pilo o
y
seño
de
nao
Juan Rod íguez
de
No iega,
en
uno
de
los
i man es
de
los
memo iales
en
los
que
los
ma ean es
p esen a on
sus
pe iciones
al
Rey:
'"Que
los
p i ilegios
y
libe ades
an iguas
que
los
homb es
de
ma
ienen
es
es a
ciudad
de
Se illa
no
se
nos
gua dan
e
no
an
solamen e
no
se
nos
gua dan,
sino
somos
ag a iados,
ejados
y
moles ados
en
muchas
cosas
dignas
de
eme
dia "
(6).
Los
mode nos
na egan es
de
la
Ca e a
de
Indias
se
aco da on
de
que
en
la
Edad
Media
había
exis ido
un
Colegio
de
Cómi es,
c eado po
Al onso
X
el
Sabio
y
o mado
po
los
capi anes
de
las
gale as
que
enía
su
base
en
las
a a azanas
de
Se illa.
És os
enían
p i ilegios
ales
como
no
paga
impues os
di ec os,
no
aloja
huéspedes,
no
hace
ondas
ni
gua dias,
así
como
el
pe miso
de
lle a
de
e minadas
a mas
du an e
su
es ancia
en
la
ciudad.
Es e
colegio
de
cómi es
ha
bía
en ado
en
decadencia
desde
ines
de
la
Edad
Media,
pe o
aho a
e a
un
buen
momen o
pa a
que
los
ma ean es
se
sin iesen
he ede os
de
aquellos
an iguos
cómi es
(7).
(5)
León,
Ped o
de:
G andeza
y
mise ia
de
Andalucía:
es imonio
de
una
enc ucijada
his ó ica
(1578-1616).
G anada,
1981.
(6)
Acias
de
la
Uni e sidad
de
Ma ean es...,
pág.
309. Es e
pá a o
se
ecoge
en
la
Real
P o i
sión,
dada
en
Galapaga
a
22
de
ma zo
de
1569,
po
la
que
Felipe
II
ap obaba
las
O denanzas
de
la
Uni e sidad
de
Ma ean es.
(7)
Pé ez-Embid,
Flo en ino:
Es udios
de
his o ia
ma í ima.
Se illa
1979,
págs
97-101.
46
E a,
en
e ec o,
un
buen
momen o
po que
desde
mediados
de
siglo
el
á ico
con
Amé ica
es aba
dis u ando
de
unos
inc emen os
exponenciales,
an o
en
el
onelaje
de
me cancías
como
en
el
núme o
de
emba caciones
que
c uzaban
el
A lán ico.
El
descub imien o
en
1545
de
la
g an
mon aña
de
pla a
del
Po osí
y
al
año
siguien e
la
apa ición
de
la
mina
de
pla a
más
ica
que
has a
en onces
se
conocía
en
México,
la
de
Zaca ecas,
había
dispa ado
la
p oducción
a gen í e a
y
con
ello
el
come cio
asa lán ico
en
gene al.
No
es
casualidad
que
en
las
décadas
de
los
cua en a
y
los
cincuen a
comiencen
a
publica se
los
g andes
a ados
de
náu ica
como
los
de
Ma ín
Co és
o
Ped o
de
Medina
y
que,
en
1552,
se
c ee
la
cá ed a
de
Cosmog a ía
y
a e
de
na ega
adsc i a
a
la
Casa
de
la
Con a
ación
(8).
El
descub imien o
en
los
años
sesen a
en
Huanca elica
de
una
ica
mina
de
me cu io,
me al
que
e a
undamen al
pa a
el
p oceso
ex ac i o
de
la
pla a,
no
hizo
sino
impulsa
aún
más
una
au én ica
explosión
del
come cio
ul a
ma ino.
E a,
insis imos,
un
buen
momen o,
po que
los
pilo os
y
maes es
esul a
ban
aho a
más
necesa ios
que
nunca
y
po
ello
pensaban
que
había
llegado
la
ho a de
alcanza
un
econocimien o
social
que
has a
el
momen o,
y
en
su
opinión,
se
les
había
negado.
Aho a
bien
¿de
e dad
e a
an
escaso
el
p es igio
social
de
los
o icios
incu
lados
di ec a
o
indi ec amen e
a
la
na egación?
Un
hecho
his ó ico,
que
es
más
que
una
anécdo a,
nos
mos a á
cual
e a
la
men alidad
impe an e:
Gonzalo
Gómez
de
Espinosa,
es
uno
de
los
g andes
descub ido es
españoles
del
siglo
XVI,
pe o,
desg aciadamen e,
es
una
igu a
bas an e
poco
conocido
ue
a
de
los
medios
pu amen e
cien í icos.
Sabemos
que
había
salido
como
alguacil
en
la
a mada
de
Magallanes,
y
que
as
la
mue e
de
los
p incipales
o iciales
en
la
aición
de
Cebú,
quedó
como
capi án
gene al
de
la
expedición.
Una
ez
que
la
lo illa
quedó
educida
a
dos
emba caciones:
La
Vic o ia
y
La
T inidad,
in en ó,
capi aneando
es a
úl ima,
eg esa
a
España
c uzando
de
nue o
el
Pací ico.
Pues
bien,
cuando
después
de
muchos
años
e
innume ables
penalidades
log ó
eg esa
a
España
y
pidió
el
sueldo
a asado
que
se
le
debía
como
capi án
gene al,
el
iscal
se
lo
negó
aduciendo
lo
siguien e:
"Po que
dicho
o icio
pa a
el
que
ue
elegido
[de
alguacil
de
la
a mada],
más
equie e
ue zas
co po ales
y
de
abajo
que
eminencia
de
pe sona
y
le as
como
el
que
ha
de
gobe na
y
manda "
(9).
(8)
Pulido
Rubio,
José:
El
pilo o
mayo .
Pilo os
mayo es,
ca ed á icos
de
cosmog a ía
y
cosmóg a os
de
la
Casa
de
la
Con a ación
de
Se illa.
Se illa,
1950,
págs
63-131.
Véase
ambién:
López
Pine o,
José
Ma ía:
El
a e
de
na ega
en
la
España
del
Renacimien o.
Ba celona,
1979.
(9)
A chi o
Gene al
de
Indias
(de
aho a en
adelan e
ci ado
A.G.I.).
Pa ona o
35
amo
1.
In o me
iscal,
Bu gos,
14
de
ene o
de
1528.
47
Todo
abajo
que
equi iese
mucho
es ue zo
ísico
y
pocas
le as,
no
enía
ninguna
conside ación
social.
Ése
es
el
es igma
que
enía
un
alguacil
de
a mada,
pe o
e a
ambién
el
mismo
que
debían
sopo a
los
pilo os
y
maes es
y,
en
meno
medida,
los
seño es
de
naos
de
la
Ca e a
de
Indias.
Comenzando
po
los
pilo os,
podemos
p egun a nos:
¿po
qué
enían
una
an
baja
conside ación
social?
Quizá
la
espues a
más
sin é ica
sea
po que
no
había
o a
o ma
de
hace se
pilo o
que
empeza
la
ca e a
p o esional
como
un
simple
ma ine o.
La
p opia
Casa
de
la
Con a ación,
cuando
ijó
las
condiciones
pa a
concede
los
í ulos
de
pilo o,
especi icó
que
no
se
admi i ía
a
p ueba
a
quien
no
ac edi ase
habe
na egado
du an e
al
menos
seis
años
po
la
u a
de
la
que
se
p e endía
examina
(10).
Teniendo
en
cuen a
que
po
en onces
no
había
nada
pa ecido
a
buques
escuela,
ni
ampoco
ningún
cen o
de
o mación
pa a
u u os
pilo os
(11),
¿cómo
se
podían
adqui i
aquellos
seis
años
de
expe iencia
si
no
e a
emba cándose
como
ma ine o
o
al
ez
de
gua dián
o
despense o,
que
e a
social-
men e
más
o
menos
lo
mismo?
Se
ma ine o
e a
muy
poca
cosa
pa a
la
sociedad
de
la
época.
Suponía,
en
p ime
luga ,
ealiza
un
abajo
ísico
y
pa ecía
como
si
el
sudo
gene ado
po
la
ac i idad
muscula
p odujese
una
especie
de
ale gia,
pe o
no
dé mica,
sino
so
cial,
que
esul aba
especialmen e
i i an e
pa a
quienes
se
conside aban
di ec a
men e
descendien es
del
Cid
Campeado .
Se
ma ine o
signi icaba
ambién
ene
como
colegas
de
p o esión
a
lo
más
bajo
en e
lo
más
bajo:
a
los
libe os
y
escla
os neg os o
mula os
y,
como
es
na u al,
a ios
de
es os
ma ine os de
o igen
a icano
llega on
a
pilo os.
Hubo
pilo os
neg os
y
mula os.
Algunos
con
ca gos
impo an es,
como
el
mula o
Lope
Ma ínez
de Lagos,
que
ue
pilo o del
pa ache
en
la
expedición
de
Legazpi
a
las
Filipinas
en
1565.
Ma ínez
de
Lagos,
po
cie o,
es
un
au én ico
pe sonaje
de
leyenda,
una
especie
de
Lope
de
Agui e
del
Pací ico,
que
se
amo i
nó
y
e minó
con
la
ida
de
la
o icialidad
de
su
ba co
(12).
Además,
hay
que
esal a
que
no
sólo
había
pilo os
neg os en
ba cos
me can es
de
poco
us e,
sino
que
ambién
los
u ie on
algunos
de
los
g andes
galeones
eales.
Así
po
ejemplo,
según
las
lis as
de
en ole
del
galeón
San
Ped o
en
1575,
su
pilo o
e a
Manuel
Luis,
ecino de
Ta i aí e
colo neg o
y
g an
cue po
(13).
Así
pues,
el
g emio
de
pilo os
déla
Ca e a
de
Indias,
enía
en e
sus
miemb os
a
más
de
un
des acado
(10)
Pulido
Rubio,
José:
El
pilólo
mayo ..,
pág.
60.
(11)
Reco demos
que,
inicialmen e
en
la
Casa
de
la
Con a ación
sólo
se
ealizaban
exámenes
y
que, solo
más
a de,
como
e emos,
se
impa ie on b e es
cu sillos
de
o mación
eó ica.
(12)
A.G.I.
Pa ona o
46,
amo
8.
"Relación
de
una
a mada
que
se
ap es ó
en
Nue a
España
pa a
i
al
dicho
Maluco
el
año
de
1565".
(13)
A.G.I.
Con adu ía
468.
"Lis a,
ala des
y
pagamen os...del
galeón
San
Ped o",
na egando
en
el
Gol o
de
las
Yeguas
a
18
de
ab il
de
1575.
4S
componen e
cuyos
an eceden es
lo
ligaban
di ec amen e
con
los
escla os
aídos
de
Á ica,
algo
que
e a
o almen e
impensable
en e
los
esc ibanos,
los
clé igos
o
los
oido es.
Se
pilo o,
en
bas an es
casos,
signi icaba,
no
solo
se
de
baja
cuna,
sino
no
habe la
enido
nunca
y
no
e a
a o
que
muchos
de
ellos
no
supie an
absolu amen
e
nada
sob e
sus
p ogeni o es.
Ya
decía
el
gene al
don
Juan
de
Escalan e,
que
la
mayo
pa e
de
los
ma ine os
p ocedían
de
gen e
pob e
y
que
no
enían
o a
salida
pa a
gana se
la
ida
que
aplica se
a
an
pelig osa
p o esión
(14).
En
el
A chi o
Gene al
de
Indias
pueden
e se
muchos
casos
en
los
que
pad es
ca gados
de
hijos
los
en egaban,
po
no
deci
endían,
a
los
o iciales
de
los
ba cos
con
al
de
que
los
alimen a an
y
les
enseña an
algún
o icio.
Los
pequeños
ap endices
quedaban
en
unas
condiciones
de
semiescla i ud
y
comple amen e
a
me ced
de
la
olun ad
de su
amo
du an e
pe iodos
de
más
de
diez
años.
En
el
A enal
de
Se illa,
la
playa
lu ial
que
se
había
o mado
en e
las
mu allas
de
la
ciudad
y
el
Guadalqui i ,
pululaban
mul i ud
de
niños
hué anos
que,
o
iban
a algún
Pa io
de
Monipodio,
el
cua el
del
hampa
se illana
imaginado
po
Ce an es,
o
se
emba caban...y,
si
enían
sue e,
podían
hace se
pilo os.
Una
his o ia
que
pod ía
p ocede
de
la
pluma
de
Cha les
Dickens,
pe o
que
es á
sacada
de
los
legajos
del
A chi o
Gene al
de
Indias,
es
la
de
cómo
llegó
a
pilo o
examinado
de
la
Ca e a
de
Indias
el
jo en
F ancisco
Manuel.
És e
e a,
según
dicen
las
uen es,
"un
muchacho
pe dido
y
hué ano"
que
u o
sue e
y
se
c uzó
con
el
capi án
And és
de
Paz,
uno
de
los
más
icos
e
in luyen es
a mado es
de
la
ciudad
de
Se illa.
El
na ie o
lo
omó
a
su
se icio
y
cuando
el
jo en
no
na egaba
en
sus
ba cos
lo
"p es aba"
a
o os
colegas
y
así,
con
el
apoyo
de
su
pode oso
pad ino,
ue
subiendo
de
ca ego ía
p o esional
has a
que
llegó
a
exami
na se
como
pilo o.
Como
no
enía
idea
de
quienes
e an
sus
pad es,
u o
que
lla
ma
a
una
se ie
de
amigos
que
es i icasen
sob e
sus
o ígenes
y
sus
buenas
condi
ciones.
Su
pad ino,
And és
de
Paz,
con aba
que
lo
encon ó
cuando
enía
sie e
u
ocho
años
agando
po
el
A enal,
absolu amen e
pe dido
y
sin
que
pudie a
deci
quienes
e an
sus
pad es,
y
como
io
"que
e a
un
muchacho
pe dido
e
e a
boni o
y
enía
ganas
de
se i ,
es e
es igo
lo
me ió
en
una
nao
de
es e
es igo
pa a
acomo
da lo
y
hace le
bien,
po que
no
se
pe diese..."
(15).
En
es e
caso
la
his o ia
iene,
al
menos
desde
el
pun o
de
is a
p o esional,
un
inal
eliz,
pues
F ancisco
Ma
nuel
se
g aduó
de
pilo o
el
año
1593.
Finalmen e,
se
pilo o
signi icaba,
en
muchos
más
casos
de
los
que
puede
(14)
Escalan e
de
Mendoza,
Juan:
I ine a io
de
na egación
de
los
ma es
y
ie as
occiden a
les.
Mad id
1985
(o iginal
de
1575),
págs.
115-116.
(15)
A.G.I.
Indi e en e
Gene al
2005.
In o mación
de
es igos
sob e
la
pe ición
de
F ancisco
Manuel
pa a
pode
op a
al
examen
de
pilo o
Se illa,
21
de
agos o
de
1593.
49
sospecha se,
se
un
o al
y
comple o
anal abe o.
En
los
es udios
ealizados
sob e
el
conjun o
de
la
gen e
de
ma
del
XVI
se
pone
de
mani ies o
que
el
26
po
cien o
de
los
pilo os
ni
siquie a
sabían
i ma ,
con
lo
que
el
po cen aje
de
anal abe ismo
es a ía
muy
po
encima
de
esa
ci a.
F en e
a
ello,
el
100 po
cien o
de
los
capi a
nes
de
ma
y
gue a,
gene ales
y
almi an es
sabían
lee
y
esc ibi
(16).
En
expe
diciones
muy
impo an es
ue on
ba cos
di igidos
po
pilo os
anal abe os.
Po
ejemplo,
en
la
p ime a
uel a
al
mundo
iban
dos
pilo os
anal abe os:
Juan
Rod íguez
de
Ma a
y
Vasco
Gallego,
aunque
eso
no
ue
obs áculo
pa a
que
ue
an
conside ados
expe os
ma inos
(17).
Y
pa a
da
un
ejemplo
di ec amen e
elacionado
con
el
ema
que
nos
ocupa,
debe
acla a se
que,
de
los
32
asis en es
a
una
de
las
p ime as
euniones
de
la
Uni e sidad
de
Ma ean es
ealizada
en
1563,
sólo
ue on
capaces
de
i ma
23,
mien as
que
9
de
ellos,
es
deci ,
el
28
po
cien o,
ni
siquie a
supie on
dibuja
su
nomb e
(18).
Un
pilo o
di ícilmen e
podía
ocul a
su
condición
de
homb e
de
ma :
las
callosidades
de
las
manos;
el
colo
cob izo
de
la
ca a,
has a
la
es imen a
( eco
demos
el
episodio
ce an ino
de
El
celoso
ex emeño
en
que
se
ci a
a
un
homb e
que a
es ido
a
la
ma inesca),
odo
hacía
que
se
le
econocie a
como
un
ma ine
o,
o
lo
que
es
lo
mismo,
con
alguien
que
se
había
enido
que
gana
el
pan
con
el
sudo
de
la
en e.
Pa a
que
se
comp enda
mejo
has a
qué
mane a
es e
ipo
de
p ejuicios
lle a
ba,
incluso,
a
pone
en
pelig o
la
p opia
ida,
bas e
con
ela a
el
episodio
ocu i
do
en
el
nau agio
que
u o
luga
en
1631
en
pleno
gol o
de
México
y
en
el
que
zozob ó
el
galeón
Nues a
Seño a
del
Juncal,
pe enecien e
a
la
lo a
de
Nue a
España,
de
la
que
ue
gene al
don
Miguel
de
Echaza e a.
El
galeón,
so p endido
po
una
ue e
o men a
se
encon aba
a
pun o
de
pe de se
y
en
esas
ci cuns an
cias,
el
almi an e
que
mandaba
el
na io,
don
And és
de
A is izabal,
auxiliado
po
dos
ilus es
pasaje os,
el
ma qués
de
Salinas
y
un
almi an e
de
la
ca e a
de
Fili
pinas,
habían
condescendido
en
echa
mano
a
los
cabos
y ayuda
a
a ios
ma ine
os
en
la
a ea
de
desa asca
la
ba ca
del
galeón
pa a
pode
echa la
a
la
ma .
Como
el
in en o
esul aba
muy
di ícil,
los
es
caballe os
decidie on
que
pa ecía
poco
digno
de
sus
espec i as
alcu nias
acaba
sus
días
i ando
de
aquellas
es achas
en e
sudo es
y
esoplidos
y
po
ello
se
ecogie on
en
la
cáma a
de
popa
pa a
p epa ase
a
bien
mo i .
Sin
emba go,
hubo,
en e
los
miemb os
de
aquella
ipula
ción,
algunos
a
los
que
los
abajos
ísicos
no
les
esul aban
especialmen e
des-
(16)
Pé ez-Mallaína
Bueno,
Pablo
E.:
Los
homb es
del
océano.
Vida
co idiana
de
los
ipulan
es
de
las
lo as
de
Indias.
Se illa,
1992,
pág
241
(17)
Gil,
Juan:
Lib os,
descub ido es
y
sabios
en
la
Se illa
del Quinien os.
In oducción
al
Lib o
de
Ma co
Polo
ano ado
po
C is óbal
Colón
[y]
El
lib o
de
Ma co
Polo
de
Rod igo
de
San aella.
Mad id,
1987,
pág.
XXXVII.
(18)
Na a o
Ga cía,
Luis:
Pilo os,
maes es
y
seño es
de
naos...,
pág. 42.
50
hon osos,
pues
e a
su
o ma
habi ual
de
gana se
la
ida.
Di igidos
po
el
con a
maes e
F ancisco
G anillo
y
el
pilo o
Juan
Ruiz,
a ios
ma ine os
consiguie on,
ayudados
po
un
úl imo
bandazo
del
buque,
desa asca
la
ba ca
y
ue on
los
úni
cos
en
sal a se
(19).
Hay
que
econoce
que
la
Co ona
in en ó
mejo a
la
o mación
de
los
pilo os,
aunque
es o
no
ue a
po
da les
más
p es igio,
sino
po
hace
más
segu a
la
llega
da
de
la
pla a.
Sea
como
ue e,
po
la
Real
Cédula
dada
en
Monzón
el
4
de
di
ciemb e
de
1552,
se
c eó
el
e ce
ca go
cien í ico
de
la
Casa
de
la
Con a ación:
el
de
ca ed á ico
de
a e
de
na ega
y
Cosmog a ía
(20).
Los
o os
dos,
e an,
como
es
sabido,
el
de
Pilo o
Mayo
(1508)
y
el
de
cosmóg a o
ab icado
de
ins umen os
(1523).
La
cá ed a
de
Cosmog a ía
y
a e
de
na ega
con e ía
po
p ime a
ez
a
la
Casa
de
la
Con a ación
en
una
au én ica
ins i ución
docen e,
pues
has a
en onces
su
come ido
había
consis ido
exclusi amen e
en
examina
y
alida
los
conoci
mien os
p e iamen e
adqui idos
po
los
pilo os
a
lo
la go
de
su
ca e a
p o esio
nal.
La
publicación
de
los
g andes
a ados
de
náu ica
de
Ped o
de
Medina
(A e
de
Na ega
1545)
y
de
Ma ín
Co és (B e e
a ado
de
la
Es e a
1551) espon
den
en
líneas
gene ales
a
es a
polí ica
de
in en a
da
un
con enido
más
cien í ico
a
la
enseñanza
del
a e
de
na ega .
E a,
desde
luego,
una
polí ica
ambiciosa,
a anzada
y
ejemplo
de oda
Eu o
pa,
pe o
que
u o
que
e se
limi ada
po
la
is e
ealidad.
És a
puso
de
mani ies
o
que
los
p opios
pilo os
no
enían
iempo
y
se
esis ían
asis i
a
las
clases
y
con e i se,
empleando
la
e minología
de
la
época,
en
pilo os
especula i os.
Inicialmen e
es aba
p e is o
que
los
pilo os
siguiesen
un
pe iodo
de
es udios
de
un
año,
en
el
que
el
ca ed á ico
de
Cosmog a ía
hab ía
de
enseña le
una
combi
nación de
sabe es
eó icos
y
de
conocimien os
p ác icos.
La
eo ía se
cen aba
en
la
explicación
(lec u a
se
decía
en onces)
de
la
ob a
del
cosmóg a o
inglés
John
o
Hollywood,
más
conocido
po
su
apela i o
la ino
de
Joannes
de
Sac obosco.
Es e
g an
di ulgado de
la
ciencia
medie al,
había
conseguido
sin e iza
en
su
ob a
La
Es e a
odo
el
conocimien o
de
la
cosmología
gecola ina
y
po
ello
ue
una
ob a
muy
conocida en
oda
la
Eu opa
del
Renacimien o.
Con
espec o
a
los
conocimien os
p ác icos
que
se
les
debía
exigi
a
los
candida os,
igu aba
en
p i
me
y
des acado
luga
el
cálculo
de
la
la i ud
po
la
al u a
del
Sol
y
de
la
es ella
Pola .
Seguidamen e
se
les
enseña ía
a
maneja
las
ca as
de
na egación
y
a
ija
en
ellas
la
posición.
Teniendo
en
cuen a
que
en
aquellos
iempos
los
pilo os
de
bían
es a
p epa ados pa a
ab ica se
ellos
mismos
los
ins umen os
de
na ega-
(19)
Pé ez-Mallaína
Bueno,
Pablo
E.:
El
homb e
en e al ma .
Nau agios
en
la
Ca e a
de
Indias
du an e
los
siglos
X iy
X ll.
Se illa,
1997,
págs.
49-52..
(20)
Pulido
Rubio,
José:
El
pilo o
mayo ...,
pág.
72.
51
la
Casa
de
la
Con a ación
y
con
la
p on i ud
que
ca ac e iza
a
la
bu oc acia de
aye
y
de
hoy,
es e
o ganismo
in odujo
ales
limi aciones
a
lo
que
p e endían
los
ma ean es
que,
puede
deci se
que
la
Uni e sidad
de
Ma ean es
nació
ya
he ida
de
mue e.
Empleando
é minos
más
ma ine os
se
puede
conside a
que
es u o
des
de
el
p incipio las ada
con
un
peso
que
no
le
pe mi i ía
na ega
con
sol u a.
Nada
más
alejado
de
la
p e ensión
de
la
Co ona
y
de
sus
ep esen an es
en
la
Casa
de
la
Con a ación
que
con e i
a
la
Uni e sidad
de
Ma ean es
en
un
cen o
de
pode
y
de
oma
de
decisiones.
Po
ello
se
mando
bo a
de
las
o denanzas
el
a ículo
en
el
que
se
p oponía
que
los
ep esen an es
de
los
ma ean es
pudie an
con e i se
en
un
ibunal
especializado
pa a
esol e
los
asun os
p o esionales,
algo
que
po
ejemplo
si
se
había
concedido
a
los
come cian es
o ganizados
desde
1543
en
Consulado
de ca gado es
a
Indias.
También
se
les
denegó
la
p e ensión
de
que
ue a
los
dipu ados
de
Uni e si
dad,
y no
el
pilo o
mayo
de
la
Casa
de
la
Con a ación,
quienes
examina an
y
nomb a an
a
los
aspi an es
a
pilo os.
Esa
aspi ación
cons i uía
un
iejo
anhelo
de
los
ma ean es,
pe o
no
se
habían
a e ido
a exp esa lo
inicialmen e
cuando
en
los
años
60
con ecciona on
las
p ime as
o denanzas.
Sin
emba go,
el
nomb amien o
en
1586
del
licenciado
Rod igo
Zamo ano,
como
pilo o
mayo ,
les
dio
la
ocasión
que
espe aban.
Po
p ime a
ez
un
cosmóg a o,
un
eó ico
que
jamás
había
na e
gado,
se
con e ía
en
pilo o
mayo .
La
Uni e sidad
de
Ma ean es
p o es ó
an e
el
ey
indicándole
que
Zamo ano
no
es
homb e
de ma ,
ni
en endía
el
a e
de
na e
ga .
Así
le
explica on
al
mona ca
lo
que
en endían
ellos
po
a e
de
na ega
y
cuales
e an
sus
p e ensiones:
"El
a e
de
la
na egación...consis e
en
conoce
los
ien os,
de o as,
ie as,
pue os,
cabos,
bajos,
lunas,
ma eas
y
en
oma
el
al u a
del
sol
o
es ella,
en
echa
los
pun os,
en
manda
gobe na
y
eleja ,
en
da
a
las
naos
su
andana,
en
conside a
las
singladu as
y
en
ene
disc eción
y
p udencia
pa a
acudi a
los
que
pidie an
los
casos...y
que
en
cosa
en
que a
an o...con end ía
que
le
u iesen
[dicho
o icio
de
pilo o
mayo ]
y
le
si ie
sen
los
dipu ados
de
dicha
Uni e sidad
[de
Ma ean es]
que
siemp e
los
elige
p ác icos...y
nos
le
puede
hace
al a
el
no
se
cosmóg a o
ni
sabe
as ología
...
po que
el
a e
de
na ega
consis e
en
las
cosas
sob edichas
...
suplicando
que
...
le
hiciese
me ced
de
manda
que
los
dichos
dipu ados
de
la
dicha
Uni e sidad
u iesen
el
dicho
o icio
de
Pilo o
Mayo
y
no
el
licen
ciado
Zamo ano"
(36).
(36)
Pulido
Rubio,
José:
El
pilo o
mayo ...,
pág.
655.
58
Los
ma ean es
se
equi ocaban
el
algo
undamen al:
que ían
ep oduci
con
su
Uni e sidad
un
g emio
medie al
p i ilegiado,
que
como
odos
los
g emios
enía
como
una
de
sus
p incipales
a ibuciones
el
pode
decidi
po
sí
mismo
quienes
debían
en a
en
él.
Pe o
la
mona quía
española
del
XVI
e a
ya
un
Es ado
mode no,
que
no
iba
a
deja
en
manos
p i adas
algo
an
i al
como
la
segu idad
de
la
llegada
de
las
lo as,
que
e a
lo
mismo
que
deci
la
segu idad
de
la
llegada
de
pla a
pa a
la
Real
Hacienda.
Las
compe encias
que
pedían
los
ma ean es:
pode
juzga
los
plei os
sob e
asun os
ma í imos
o
elegi
a
los
pilo os
e an,
p ecisamen e,
las
compe encias
p incipales
de
la
Casa
de
la
Con a ación,
que
no
lo
ol idemos,
desde
1583
es
ele ada
al
ango
de
Real
Audiencia
de
la
Casa
de
la
Con a ación,
una
e dade a
co e
de
apelación
sob e
asun os
náu ico-ma í imos.
Todo
lo
dicho
has a
aquí
no
quie e
deci
que
la
Uni e sidad
de
Ma ean es
no
si iese
pa a
nada
y que
no
haya
que
con a
con
ella
a
la
ho a
de
es udia
la
e olución
de
la
Ca e a
de
Indias.
Si ió
pa a
da
una
oz
única
a
los
in e eses
de
los
ma ean es.
La
Uni e sidad de
Ma ean es
nomb ó
ep esen an es
en
Mad id
pa a
de ende
sus
in e eses
y
se
pe sonó
como
pa e in e esada
en
anos
sono os
plei os.
Así
po
ejemplo
exp esó
su
con a iedad
an e
la
Co e
po
el
hecho
de
que
se
hicie a
esponsable
a
los
maes es
de
las
dese ciones
de
ma ine os.
También
se
quejó
de
que
se
les
emba gasen
los
ba cos
pa a
o ganiza
las
a madas,
al
mismo
iempo
que
solici ó
ei e adamen e
que
las
inspecciones
( isi as)
no
se
ealizasen
con
an a
du eza
o
se
pe mi iese
ae
pla a
en
los
ba cos
me can es.
Pe o,
desde
luego,
siemp e
ac ua on
como
pe iciona ios
o
como
ecu en es,
pe o
no
como
una
ins i ución
do ada
de
au o idad
e
inicia i a,
sino
yendo
a
emolque
de
quien
omaba
las
decisiones:
la
Casa
de
la
Con a ación
(37).
¿Cómo
se
explica,
en onces
que
los
come cian es
de
la
Ca e a de
Indias
si
consiguie on
lo
que
se
negaba
a
los
ma ean es?
És os
enían
un
ibunal
p i a i o
en
asun os
come ciales,
el
Consulado
de
Come cio,
una
ins i ución
pode osísi
ma,
aunque
es
e dad
que
las
apelaciones
a
sus
decisiones
debían
ele a se
a
la
Casa
de
la
Con a ación.
Es a
pa adoja
ya
e a
is a
po
los
p opios
ma ean es
como
un
ag a io
compa a i o.
Así
po
ejemplo,
en
uno
de
sus
cabildos
del
año
1582,
decidie on
ele a
una
p o es a
an e
el
ey
po que
los
o iciales
de
la
Casa
de
la
Con a ación
o ecían
sillas
a
los
miemb os
del
Consulado
cuando
iban
a
a a
algún
asun o,
mien as
que
a
los
ep esen an es
de
la
Uni e sidad
los
man e
nían
de
pie
(38).
(37)
Na a o
Ga cía,
Luis:
Pilo os,
maes es
y
seño es
de
naos...,
págs.
43-49.
(38)
Ac as
de
la
Uni e sidad
de
Ma ean es...,
ac a
de
la
eunión
del
26
de
ene o
de
1582,
pág.
39.
59
La
explicación
de
es a
ac i ud
desp ecia i a
po
pa e
de
los
unciona ios
de
la
Casa
es
ácil
de
comp ende :
los
come cian es
enían
diez
eces
más
dine o
que
los
ma ean es
y
e an
capaces
de
in lui
mucho
más
en
la
polí ica
del
mona ca
que,
no malmen e,
es aba
endeudado
con
los
miemb os
del
Consulado
y
a
los
que
necesi aba
pa a
sali
de
mil
y
un
apu os.
Los
de
diez
eces
más
dine o
no
es
e ó ica.
He
podido
es ablece
que
el
capi al
de
And és
del
Paz
alcanzaba
la
no
desp eciable
suma
de
40.000
ducados.
Pe o
en e
a
esa
can idad,
los
come cian
es
más
acaudalados
del
Consulado
enían
o unas
de
300.000
y
400.000
duca
dos
(39).
Con
las
p opues as
que
ealiza on
los
ma ean es
de
consegui
p es igio
a base
de
deja les
pa icipa
en
ce emonias,
p ocesiones
y
pomposos
en ie os,
la
Casa
de
la
Con a ación
ue
más
condescendien e,
aunque hay
que
econoce
que
un
an o
mezquina.
La
gen e
de
ma
aspi aba,
como
hemos
enido
ocasión
de
comen
a ,
a que
po
lo
menos
a
la
ho a
de
la
mue e
se
les
a ase
como
au én icos
seño es
y
habían
solici ado
que
los
es os
mo ales
de
los
he manos
de
su
co a
día
pudie an
en a
en
la
iglesia
de
San a
Ana
sob e
unas
andas
lle adas
po
cua
o
sac is anes,
p ecedidos
po
los
niños
de
la
doc ina
can ando
esponsos
y
con
12
hachones
de
ce a
lle ados
po
monaguillos.
Los
o iciales
eales
mos a on
su
acañe ía
ebajándoles a
la
mi ad
el
núme o
de
hachones
con
los
que
se
que ían
alumb a
después
de
mue os.
Debe
econoce se
que
en
poco
debió
con ibui
la
exis encia
de
la
Uni e si
dad
de
Ma ean es
al
p es igio
de
la
gen e
de
ma
a
lo
la go
del
siglo
XVI.
Al
menos,
a
p incipios
del
siglo siguien e,
los
abajos
ma í imos
seguían
sin
a ae
a
ninguna
pe sona
con
un
mínimo
de
sang e
noble
en
sus
enas.
Un
hecho
iene
a
demos a
es a
a i mación:
el
4 de
no iemb e
de
1606
el
ey
Felipe
III,
deseoso
de
omen a
las
ipulaciones
de
sus
a madas,
o o gó
una
ca a
de
p i ilegios
pa a
la
gen e
de
ma
y
en e
ellos
igu aba
el
de
que
cualquie
jo en
de
la
baja
nobleza
que
quisie a
comenza
su
se icio
al
ey
como
ma ine o
en
un
buque
de
gue a,
pod ía
hace lo
sin
po
ello
pe de
su
condición
de
hidalgo
(40).
Hay
que
ene
en
cuen a
que
ningún
al o
je e
mili a
se
sen ía
deshon ado
po
habe
comenzado
su
ca e a
como
simple
soldado.
Muchos
lo
hacían
así,
aunque,
eniendo
una
amilia
in luyen e
de ás,
p on o
e an
ascendidos
a
al é ez
de
la
compañía
de
algún
ami
go
de
su
pad e. El
hecho
de
que
el
ey
u ie a
que
especi ica
que,
haciendo
lo
mismo,
pe o
empezando
como
ma ine o,
no
se
pe día
la
condición
de
noble,
nos
es á
indicando
que
el
p ejuicio
con a
los
o icios
ma í imos
seguía
muy
p esen e.
No
c eo
que
es a
decla ación
del
mona ca
cambia a
mucho
las
cosas
y
pocos
(39)
Pé ez-Mallaína
Bueno,
Pablo
E.:
Los
homb es
del
océano...,
pág.
128.
(40)
AGÍ.
Con a ación
72.
P eeminencias
que
Su
Majes ad
ha
concedido
a
la
gen e
de
ma .
Ven osilla,
4 de
no iemb e
de
1606.
60
miemb os
de
la
baja
nobleza
se
deja ían
seduci
po
subi
descalzos a
las
ja cias
de
un
na io,
despelleja se
las
manos
en
un
ba el
o
da le
a
la
bomba
de achique
pa a
saca
de
la
sen ina
agua
pu e ac a.
A
p incipios
del
siglo
XVII,
como
cien
años
an es,
cuando
se
c eó
la
Casa
de
la
Con a ación,
los
únicos
que
enían
p es
igio
en
los
ba cos
de
la
Ca e a
e an
los
o iciales
mili a es
que
los
mandaban:
los
capi anes
de
ma
y
gue a,
los
almi an es
y
gene ales.
Y
lo
enían
po
se
mili a es
y
no
po
se
ma inos.
Hay
que
econoce
que
el
que
a
alguien
le
oliesen
las
ba bas
a
pól o a
e a
un
mo i o
de
o gullo,
pe o
si
és as
olían
a
b ea
o
alqui án,
lo
e a
de
deshon a.
Lo
único
que
la
Casa
de
la
Con a ación
no
impidió
ue
el
que
la
Uni e sidad
de
ma ean es
se
con i iese
en
una
o ganización
asis encial
y
de
ca idad
des ina
da
a
ayuda
a
la
gen e
de
ma .
En
ese
sen ido
la
Casa
o denó
que
odos
los
maes es
y
pilo os
de
la
Ca e a
se
hiciesen
he manos
de
la
Co adía
del
Buen
Ai e
y
paga
sen
las
cuo as
p e is as.
És as
e an
pa a
los
maes es
el
equi alen e
a
%
de
solda
da y
pa a
los
pilo os
2
ducados
po
iaje,
es ando
obligados
en
odos
sus
ba cos
a
lle a
una
alcancía
pa a
consegui
limosnas
pa a
la
Uni e sidad
y,
en
caso
de
no
hace lo, se
exponían
a
se
mul ados
con
2
ducados.
En
ese
sen ido
la
Uni e sidad
man u o
una
no able
ac i idad
de
bene icen
cia,
dando
ayudas
a
hué anos,
iudas
y
doncellas
casade as
y
log ó
sos ene
du an e
muchos
años
el
hospi al
pa a
ma ine os.
Pe o
p ecisamen e
la
obliga o
iedad
de
paga
una
cuo a,
jun o
con
el
hecho
de
que
la
Uni e sidad
no
hubiese
alcanzado
sus
obje i os
p o esionales,
hizo
que
muchos
pilo os
y
maes es
no
quisie an
hace se
he manos.
La
Uni e sidad
se
quejó en
anas
ocasiones
de
la
al a
de
a iliaciones
y
pidió
al
ey
que
se
obligase
a
los
maes es
y
pilo os
a
apun a se
en
sus
lis as
y,
sob e
odo,
a
en ega
su
con ibución.
En
los
mejo es
momen os
de
la
Ins i ución,
(a
inales
del
X
i
y
p incipios
del
XVII)
los
he manos
de
la
Co adía
y de
la
Uni e sidad
no
ue on
más
de
un
cen
ena ,
cuando
an
solo
en
el
úl imo
cua o
del
siglo
XVI,
se
examina on
an e
la
Casa
de
la
Con a ación
más
de
400
pilo os,
y
es
de
supone
que
exis i ían
o os
an os
maes es
y
al
menos
200
seño es
de
naos
(41).
Con
odo
ello,
hay
que
pensa
que
los
asociados
a
la
Uni e sidad
de
Ma ean es
nunca
supusie on
mucho
más
del
10%
del
o al
de
pilo os,
maes es
y
seño es
de
naos
in oluc ados
en
la
Ca e a
de
Indias.
A
pa i
de
1630,
los
p opios
he manos
son
conscien es
de
habe
en ado
en
decadencia.
Desde
mediados
de
siglo,
las
euniones
escasean
y
en e
1660
y
1680
las
euniones
son
espo ádicas
y
odas
e san
sob e
cues iones
exclusi amen e
eligiosas
(42).
(41)
Na a o
Ga cía,
Luis:
Pilo os,
maes es
y
seño es
de
naos...,
págs.
33-34.
(42)
Ac as
de
la
Uni e sidad
de
ma ean es...,
pág.
XXIII.
6]
En
1681
eapa ece
la
Uni e sidad
al
enca ga le
la
Co ona
la
di ección
del
Real
Colegio
Semina io
de
San
Telmo,
que
se
inancia ía
con
el
impues o
que
debía
paga
cada
buque
de
la
Ca e a
y
la
concesión
de
pode
ende
el
de echo a
en ia
300
oneladas
en
cada
lo a
de
Nue a
España.
El
Colegio
de
San
Telmo
nació
cuando
la
ac i idad
ma ine a
de
Se illa
es aba
he ida
de
mue e
y
pa ece
una
especie
de
compensación
a
la
ciudad
del
Guadalqui i
po
el
aslado
a
Cádiz
del
cen o
de
las
ope aciones
de
la
Ca e a,
que
es
e iden e
desde
1680,
aunque
se
ha ía
o icial
en
1717.
San
Telmo
es
sin
duda
una
inicia i a
de
la
Co ona,
no
de
la
Uni e sidad de
Ma ean es
y
esponde
a
un
conjun o
de
ac uaciones
que
p e en
dían
egene a
un
país
que,
pa a
aquellos
años,
e a
plenamen e
concien e
de
su
decadencia.
En
esas
mismas
echas
(1679)
don
Juan
José
de
Aus ia
había
p o
mo ido
la
o ganización de
una
Jun a
de
Come cio
y
Moneda
y
ya
se
hablaba
de
sal a
el
país
a
base
de
imi a
los
modelos
come ciales
y
na ales
que
habían
enido
éxi o
en
o as
pa es.
Aho a
bien,
la
his o ia
del
Colegio
de
San
Telmo,
es
o a
his o ia,
la
cual
se
desa olla
en
el
siglo
x m,
es
deci ,
en
momen os
muy
alejados
de
lo
que
conme
mo amos
en
la
p esen e
ob a,
que
es
la
c eación
de
la
Casa
de
la
Con a ación
a
p incipios
del
XVI.
Dejemos,
pues,
ese
asun o
pa a
o o
momen o.
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