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Discurso leído en la solemne apertura del curso académico de 1890 a 1891

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Discurso leído en la solemne apertura del curso académico de 1890 a 1891

Author: Giles y Rubio, José, (1850-1912)
Publisher: Oviedo : Vicente Brid, 1890
Year: 1890
Source: https://idus.us.es/bitstreams/ca505f85-4705-4bc3-8757-07766fd0fcf6/download
/
'Uni e sidad
JiI eí^a ia
de
K^ iedo.
LEÍDO
EN
LA
SOLEMNE
APERTURA
DEL
CUÍÍSO
ACADÉMICO
DE
1890
Á
1891
POR
EL
DOCTOR
D.
JOSÉ
GILES
Y
RUBIO,
CATEDRÁTICO
NUMERARIO
LITERATURA
GENERAL
Y
ESPAÑOLA.
0 ’IED():
ESTABLECIMIENTO
TIPOGRÁFICO
DE
VICENTE
BRID,
Canóniga,
i8.—Telé ono,
iii.
^
890
o ei
O
penséis
que
hay
en
ello
ala de
de
modes ia,
si
al
di igi os
la
palab a
desde
es e
si io,
comienzo
po
I
con esa os
cuán
g ande
es
mi
emo
y
cuán a
mi
descon ianza
al
da
cumplimien o
á
la
obligación
^
que
el
Reglamen o
me
impone;
pues,
c eyéndome
in-
^
digno
de
me ece
el
pues o
de
hono
que
me
designáis,
compa o,
con
ha o
pesa
mío,
lo
mucho
que
podéis
exigi me
al
ele a
mi
oz
en
nomb e
de
an
doc o
Cláus-
o,
con
lo
poco
que
pod á
o ece os
quien
no
cuen a
^
con
o o
apoyo
que
ues a
bene olencia,
ago able
al
in,
an e
la
escasez
de
mis
me ecimien os
.
Ley
du a
la
que
me
obliga
en
la
ocasión
p esen e
á
es a
anca
cuan o
jus a
decla ación;
mas
no
an
du a
que
me
impida
oma
pa e
en
ues o
egocijo,
en
es e
solemne
día
en
que
la
Uni e sidad
se
engala
pa a
hon a
á
sus
hijos
p edilec os;
en
que
aquí
cong egados
podemos
ap ecia
el
u o
de
nues a
labo
pasada
y
oma
nue o
alien o
con
que
emp ende
la
eni¬
de a,
y
en
que
maes os
y
discípulos,
es echando
cada
ez
-
4
—
más
el
lazo
que
nos
une,
damos
una
p ueba
e iden e
de
no
habe
echado
en
ol ido
aquel
sano
p incipio,
p econizado
po
Pla ón
en
su
admi able
iloso ía,
y
sin
el
cual
ue a
es é¬
il
odo
es ue zo
en
ma e ia
de
enseñanzas
.
Pe o
en
medio
de
es e
júbilo
que
me
odea,
cuando
eo
la
aleg ía
e lejada
en
odos
los
semblan es,
y
en
ella
á
un
iempo
con undidos
los
dejos
de
la
obligación
sa is echa
y
el
anhelo
de
nue as
conquis as,
sien o
que
un
pi'o undo
díolo
se
apode a
de
mi
espí i u,
dolo
que
nace
de
ecien e
y
aun
no
cica izada
he ida,
y
en
momen o
an
solemne
ae
á
la
memo ia
el
e¬
cue do
de
aquel
se
que
ué
pa a
mi
odo
e nu a,
á
quien
debo,
al
pa
que
la
exis encia,
la
e
en
Dios
y
en
el
abajo,
únicas
i udes
de
que
puedo
u ana me,
del
se
cuya
pé ¬
dida
ha
dejado
en
mi
alma
el
más
inmenso
de
los
acíos...
!
Y
¿qué
hilo
mis e ioso
hab á
de
conduci me
,
sin
an¬
sición
iolen a,
desde
es as
is es
egiones
en
que
me
ponen
mis
ecue dos,
á
aquellas
más
aleg es
y
egocijadas,
que
en
es ilos
llenos
de
donai es,
ace a on
á
pin a nos
los
Que e¬
dos,
los
Lunas
y
Espineles?
¿Cómo
habla os
de
la
no ela
pica esca
,
ema
obje o
del
p esen e
es udio,
sin
que
el
pen¬
samien o,
pu i icado
po
el
dolo ,
no
ompa
con
pica os
y
uhanes
y
se
ebele
con a
el
a e
,
que
allá
en
iempos
de
glo ia
pa a
España
,
halló
mo i os
de
inspi ación
en
lo
más
uin
y
bajo
de
la
ida?
Sin
duda
que
la
de
ales
hé oes
no
es
el
camino
más
segu o
pa a
llega
á
la
pe ección,
pe o
hay
an o
ap o echable
en
aquellas
a en u as,
son
an
cla as
sus
enseñanzas,
an
p o undas
sus
iloso ías,
y
se
hallan
an
ma a illosamen e
y
con
an a
e dad
pin ados
el
su imien o,
la
abnegación
y
el
sac i icio,
que
si
una
ez
eco ido
el
in¬
incado
labe in o
de
episodios,
p opios
de
un
a e
que
esbo¬
zaba
el
géne o,
a amos
de
exp imi les
el
jugo,
sen imos
cae
en
el
ánimo
go as
de
esignación
que
lo
o i ican,
em¬
plándolo
y
disponiéndolo
pa a
los
udos
golpes
con
que
nos
amaga
la
exis encia.
Y
he
aquí
po
qué,
limo.
S .,
cuando
enía
la
hon a
de
se
designado
pa a
inaugu a
las
a eas
de
es e
cu so
aca¬
démico,
no
acilaba
en
da
la
p e e encia
á
un
géne o
de
li e a u a,
an
popula
en
o o
iempo,
cuan o
poco
leído
en
el
p esen e
,
an
aído
y
lle ado
de
p opios
y
ex años,
sin
que
odos
hayan
enido
la
paciencia
de
analiza le,
excepción
hecha
de
algunas
de
sus
más
conocidas
ob as
,
y
sob e
el
cual,
como
sob e
o os
muchos
pun os
de
nues a
his o ia
li e a ia
,
aún
se
deja
sen i
la
necesidad
de
una
labo
más
se ia
y
de enida.
Mas
no
c eáis
que
p e endo
aho a
llena
5
-
ese
acío:
pues
ni
el
plazo
de
que
dispongo
me
pe mi e
alle¬
ga
los
ma e iales
necesa ios,
ni
la
índole
de
es e
abajo
lo
consien e
,
ni
acaso
lo
consiguie a
mi
deseo
.
An es
bien,
e é
cumplido
mi
p opósi o,
si
log o
p esen a
en
b e e
cuad o
el
camino
eco ido
po
el
ingenio
español
en
es e
géne o
de
no ela
;
que
ue a
ano
empeño
obs ina me
en
man ene
es a
ibuna
á
la
al u a
en
que
ha
b illado
en
años
an e io es
,
y
no
hallá ais
disculpa
á
mi
osadía
,
si
iando
el
éxi o
de
an
modes o
abajo
á
la
elección
del
ema,
c eye a
habe
dado
con
uno
capaz
de
llena
el
más
insigni ican e
hueco
en
la
sólida
y
bien
lab ada
áb ica
de
ues a
obse -
ción
.
Segu o
,
pues
,
de
que
no
hab éis
de
exigi me
más
de
aquello
á
que
me
obligo
,
y
alen ado
po
la
con ianza
que
el
audi o io
me
inspi a,
paso
á
ocupa me
en
el
O igen
y
des¬
a ollo
de
la
no ela
pica esca
,
no
sin
que
an es
uel a
á
su¬
plica os
la
bene olencia
de
que
an o
necesi o.

I.
g
u
ÁN
p opio
es
el
nomb e
de
his o ias
con
que
los
an iguos
designa on
aquellas
especies
de
lib os
des inados
á
se i
<^de
me o
en e enimien o
,
j
á
los
que
O as
edades
más
cul as
,
pe o
con
menos
p opiedad
,
han
dado
el
de
omances
y
no elas
!
Ellos
,
apesa
de
habe
sido
engend ados
po
la
an asía
,
log a on
ence a
en
sus
páginas
mayo
can idad
de
e dad
que
la
his o ia
misma
,
siendo
cosa
a e iguada,
que
quien
aspi e
á
posee
la
cla e
de
pasados
siglos
y
i i
la
ida
que
i ie on
nues os
mayo es,
hab á
de
p e e i ¬
los
con
en aja
á
la
más
desnuda
elación
de
la
c ónica.
(1)
Y
es
que
no
pudiendo
la
ciencia
p escindi
de
su
ca ác e
e lexi o,
ni
apa a se
de
la
lógica,
ni
sepa a se
de
la
azón,
end á
que
de ene se
siemp e
allí
donde
pene an
las
in ui¬
ciones
del
a e,
impulsadas
po
di ino
alien o
,
j
descub en
y
hacen
isibles
los
impalpables
á omos
que
in o man
la
ealidad
.
Po
eso
has a
en
aquella
li e a u a
caballe esca,
que
hoy
nos
pa ece
an
absu da
y
mons uosa,
hallamos
desci ado
el
enigma
de
su
iempo
.
También
ella
obedeció,
en
cie o
modo
,
al
p incipio
de
imi ación
de
la
na u aleza,
p oclamado
po
A is ó eles
y
más
a de
po
Ba eux;
po que
el
uni e so
poé ico
del
Es agi i a
se
ex é idia
mucho
más
allá
del
uni e so
isible;
enía
po
lími es
lo
in ini o
;
(2)
y
no
hay
causa
que
jus i ique
la
exclusión
de
an
as o
campo
,
de
un
géne o
de
icciones
,
que
po
absu do
que
ho
3
¡^
pa ezca
,
na¬
ció
al
calo
de
una
a mós e a
sa u ada
de
hechos
es upen-
(1)
«...
Po
es o
la
poesía
es
cosa
más
ilosó ica
y
más
g a e
que
la
his o ia,
pues
la
poesía
habla
con
p e e encia
de
lo
gene al
y
la
his o ia
de
lo
pa icula .
—
A is ó eles
.
—
Poé ica,
IX,
§
I.
(2)
Memo ias
de
la
Academia
Española
.—Año
1,
omo
1,
pág,
340.
—
8
—
dos.
Pe o
cuando
poco
á
poco
ue on
desapa eciendo
las
cos unib es
eudales
:
cuando
la
lucha
se
hizo
menos
pe so¬
nal
,
j
dio
espacio
á
la
ida
de
paz
y
de
amilia,
y
la
luz
del
Renacimien o
comenzó
á
inunda
los
an os
de
la
in eli¬
gencia
,
aquel
modo
de
a e
dejó
ya
de
ajus a se
al
p inci¬
pio
a is o élico
,
abandonó
el
camino
de
la
na u aleza
,
pa a
en ega se
á
ias
imi aciones
de
la
espon aneidad
an e io ;
y
como
la
espon aneidad
,
ni
se
ap ende
,
ni
se
alsi ica
,
de
aquí
el
sin
núme o
de
lib os
de
imposible
lec u a
en
nues o
iempo,
aún
pa a
los
que
enemos
la
obligación
de
es udia ¬
los
,
y
ap os
solo
en
el
suyo
pa a
so be
el
seso
á
gen es
an
ino ensi as
como
el
bueno
de
Quijada
.
Menes e
e a
que
una
de
esas
eacciones
an
ecuen es
en
la
ida
del
a e,
lle a a
á
cabo
en
es e
géne o
la
as o mación
que
los
de-
nás
expe imen aban,
do ándolo
á
su
ez
de
más
icos
y
a¬
iados
elemen os
.
Pocos
e an,
en
e dad
,
los
que
en
es e
pun o
podían
o ece
al
Renacimien o
las
li e a u as
clási¬
cas
;
pues
apa e
,
como
es
sabido
,
de
los
abajos
de
Lu¬
ciano
,
Pe onio-
y
Apuleyo
,
de
Jámblico
y
Pleliodo o,
de
Aquiles
Tacio
y
Dión
C isós omo
,
jun amen e
con
los
de
Jeno on e
de
E eso
,
A is ene es
,
Alci one
,
Longo
y
Ga i¬
ón
de
A odisia,
apenas
si
g iegos
y
la inos
nos
deja on
o os
modelos
que
imi a ,
ya
po
al a
de
cul i o,
ó
bien
po
habe
pe ecido
en
el
es ago
de
los
iempos
.
No
obs an e,
es as
eminiscencias
del
mundo
an iguo,
con
o as
de
las
li e a u as
o ien ales
y
de
la
musa
p o enzal,
bas a on
pa a
o ien a
al
genio
,
y
lanzado
poi-
nue os
de o e os
el
del
íiii o
de
11
Decame one,
(1)
y
seguido
és e,
más
ó
menos
de
ce ca,
po
Ohauce ,
en
sus
Can o he ij-Tales;
po
F anco
Sache i,
en
sus
T ecen e
no elle;
po
Se
Gio ane
Flo en ino,
en
siy
Peco one^
y
po
an os
o os
como
so
lo
p opusie on
po
modelo,
quedaba
es ablecida
en
Eu opa
una
o ma
de
no ela
más
b e e,
más
legible
y
más
huiníina
(pie
los
lib os
de
caballe ía,
aunque
no
an
pu a
y
anspa en e
como
la
que
nos
había
dado
á
conoce
los
espi i uales
amo es
de
A ¬
uses
y
Oli e os.
Di ícil
es
halla
en
el
ca ác e
complejo
que
el
Renacimien o
nos
o ece,
el
p incipio
de
unidad
que
p eside
siemp e
en
las
g andes
épocas
de
la
his o ia.
Cie o
que
el
espí i u
helénico
e i ía
en
la
humanidad,
no
pa a
(1)
«
Ma
la
no ella
di
en ó
e a
ope a
d’
a e,
solamen e
nel
secolo
deci-
mo-qmuHo,
passando
pe
le
mani
d’
un
uomo
di
genio,
del
Ce aldese
Gio-
Boccaccio
»
e c.—
Angklo
de
Gube na is.-
S o ia
Uniee sale
del a
Le e a um.
—
Vol.
IX,
V.
-
9
-
e o ae la
á
los
siglos
de
Augus o
ó
Fe íeles
,
sino
pa a
impulsa la
al
log o
de
más
al os
ideales
;
pe o
cie o
am¬
bién
que
acep ado
aquél
en
odos
sus
acciden es,
po
una
sociedad
cuyos
e inamien os
podían,
con o me
á
los
mayo¬
es
adelan os,
oma
la
delan e a
á
los
an iguos,
se
daba
en ada
á
exage ados
cul os
de
la
o ma,
á
inú iles
dispu as
bizan inas,
_y
á
oda
clase
de
libe ades,
su ilezas
y
amane¬
amien os.
De
aquí,
po
lo
ocan e
al
a e,
la
pe eg ina
idea
que
asal é
á
los
ingenios
i alianos,
y
después
á
los
do
odos
los
países
,
de
dis aza
bajo
el
pellico
del
pas o
la
p osa
de
sus
ulga es
a en u as.
Yo
ansigie a
de
buen
g ado
con
odas
esas
a cadias
que
imagina on
Sannáza os
y
Gua inis
y
quin aesencia on
españoles
y
anceses,
si,
como
indica
un
esc i o
con empo áneo,
(1)
q
hiicolismo^
é
us icismo
^
que
él
di ía,
ep esen a a
siemp e
el
anhelo
de
una
ida
sencilla
y
apacible
y
el
sen imien o
pu ísimo
que
suele
despe a
en
el
alma
el
sublime
éspec áculo
de
la
na u aleza;
pe o
si
ales
asgos
encon amos
en
algunos,
muy
con ados,
poe as
del
Renacimien o,
quizá
más
que
en
ninguno
en
nues o
Gai'-
cilaso,
nada
an
dis an e
de
las
si acusanas
playas
desc i as
po
Teóc i o,
y
has a
de
los
ingidos
,
pe o
bien
a a iados
pas o es
i gilianos,
que
aquellas
insulsas
pas o ales
donde
el
p incipal
in e és
es ibaba
en
la
e dad
que
encub ían,
donde
el
pensamien o
se
queb aba
de
pu o
su il
y
la
ase
se
pulía
con o me
al
gus o
e inado
de
sus
lec o es.-
Rese ado
es aba
á
nues a
nación
el
da
con
un
géne o
de
icciones,
sino
an
o iginal
en
la
o ma
como
o dina ia¬
men e
se
ha
supues o,
el
más
eal
y
e osímil,
y
el
más
es¬
pañol
,
sin
duda,
de
cuan os
po
en onces
se
cul i a on.
Y
digo
el
más
español,
po que
al
pone lo
en
pa angón
con
el
a e
que
inmo aliza on
Lópe
y
Ti so,
Calde ón
y
Mo e o,
oda ía
descub o
en
és e,
con
se
an
popula
y
p opioyle
su
época,
algo
de
con encional
en
la
o ma
,
de
anac ónico
en
el
ondo
y
de
abul ado
en
el
conjun o,
cualidades
que,
si
lo
ele an
á
las
egiones
de
lo
majes uoso,
lo
alejan
,
en
pa e,
de
la
España
e dade a
de
los
siglos
x i
y
x ii;
al
paso
que
en
la
no ela
pica esca
^
esc i a
con
cie o
descuido
y
menos
p e ensiones
,
con o me
odo
á
su
más
humilde
abolengo
y,
á
no
habe
ci ado
en
ella
sus
au o es
la
p opia
glo ia,
pa e¬
ce
como
que
se
so p ende
el
espí i ii
de
aquellos
siglos
en
que
ya
se
iniciaba
nues a
decadencia,
al
igual
que
el
o-
(1)
M .
Ma ha.
—Lapoésie
as ique
.
-
IG
—
median e
el
cual
se
había
dado
ida
á
semejan es
pe so¬
najes.
(1)
Ni
ue
la
co upción
de
cos umb es
pa imonio
exclu¬
si o
de
los
siglos
XVI
y
x n,
ni
puede
señala se
lo
bajo
del
ni el
mo al
du an e
aquel
pe iodo
,
como
causa
y
p incipal
o igen
de
la
no ela
pica esca
.
P ác ica
lia
sido
en e
los
es¬
c i o es
ex anje os
,
en
desqui e
quizá
de
los
descalab os
habidos
allá
po
los
años
en
que
España
dic aba
lej^es
á
las
demás
naciones
de
Eu opa,
p esen a
á
nues os
g andes
homb es
del
siglo
x i
como
especies
mons uosas
que
a en as
sólo
á
la
consecución
de
sus
ines
,
no
e ocedie on
an e
las
mayo es
pe idias.
(2)
Po
o una,
una
c í ica
más
ce cana
á
noso os
,
y
,
po
an o
,
más
lib e
de
suges iones
pa ió icas
y
exage ados
oman iciinos
,
y,
lo
que
es^
más
impo an e
oda ía,
con
segu os
da os,
nos
a
haciendo
jus icia
en
es e
,
como
en
o os
muchos
pun os
,
en
aquellos
países
en
que
has a
aho a
había
pe manecido
igno ado
el
nues o.
No
p e endo
en
la
ocasión
p esen e
indica
la
me¬
mo ia
de
aquella
edad
,
de
o o
pa a
nues as
a mas
y
nues¬
as
le as,
de
cuan as
acusaciones
se
le
han
di igido.
Bas a
á
mi
p opósi o
consigna
,
que
exis iendo
de
siglos
an e io¬
es
el
ebajamien o
mo al
á
que
se-alude,
y
que
habiendo
sido
omado
en
cuen a
en
odo
iempo
po
la
pa e
de
nues¬
a
li e a u a
que
abandonó
el
campo
de
la
icción
pa a
ins¬
pi a se
en
la
ealidad,
la
7io eIa
pica esca^
al
ep oduci
más
adelan e
los
icios
p opios
de
la
sociedad
en
que
apa ecía,
no
hizo
o a
cosa
que
con inua
la
adición
ya
comenzada,
si
bien
con
las
a ian es
consiguien es
al
cambio
en
las
cos¬
umb es
y
á
los
adelan es
del
a e
.
Indicadas
quedan
,
al
habla
de
la
sá i a
,
las
co ien es
de
co upción
que
soca¬
ando
la
sociedad
española
de
los
siglos
xi
y
x
,
se
ab ie¬
on
paso
has a
llega
al
x i
;
pe o
si
oda ía
c eyé amos
(1)
Vease
E.
Chassks
,
en
su
obi’a
La
comedie
en
F aiice
au
sehieme
siécle
j
pág.
IGl
y
siguien es.
(2)
«Les
hommes
les
plus
illus es
de
ce e
pó iode
son
souillés
pa
des
ai s
de
pe íidie
qu’on
ne
pou ai -compa e
á
ceux
d’
aueune
au e
his-
oi e.
Le
g and
capi aine
Gonzal e
de
Co doue,
Pie e
Na a o,
le
duc
de
Toléde,
An onio
de
Le a,
e
les
plus
illus es
Cas illans
qui
se aien
sous
Fe dina ,d-le-Ca liolique
ou
Cha les-Quin ,
se
i en
un
jeu
de
leu
pa ole
e
des
se mens
les
plus
sac es;
an d’
accusa ions
d’
assassina s
e d’empoi-
sonnemens
pesen
su
eux,
qu’
en
suspendan!
no e
c oyance
su
cliacune,
leu
ensemble
n
’
en
souille
pas
inoins
la
némoi e
de
ces
p é endus
g ands
hommes.»
—SiMONDE
de
Sismondi,
De
la
li ó a u c
da
niidi
de
V
Encope.—
T oisiéme
edi ion,
.
III,
pág.
275.

-
17
—
exage adas
aquellas
pin u as
,
bas a á
ija
nues a
a ención
en
los
o ado es
y
mo alis as
de
aquel
pe iodo,
pa a
con en¬
ce nos
de
que
no
exis e
una
línea
di iso ia
que
nos
pe mi a
lle a
las
i udes
del
lado
allá
de
la
España
de
Isabel
y
Fe nando,
y
elega
á
la
de
los
Aus ias
los
pecados
y
los
icios.
No
o a
p ueba
se
desp ende
de
los
es ue zos
con
que
insignes
dominicanos,
ales
como
Nicolás
de
Valladolid,
Be na do
de
A mengol,
Domingo
de
Ag amun ,
Al onso
Hispano.,
Guille mo
de
Anglés
y
an os
o os,
lucha on
con a
las
endencias
de
su
siglo;
llenas
es án
de
asgos
que
con i man
nues a
a i mación
,
las
ob as
de
un
Jacobo
de
Vena en e,
de
un
Ped o
Gómez
de
Albo noz,
de
un
F ay
Juan
Ga cía
y
de
un
Ped o
de
Luna;
sin
que
se
echen
de
menos,
al
llega
la
cen u ia
siguien e,
en
las
de
un
Al onso
de
Ca agena,
un
Ped o
Ma ín,
un
Lópe
Fe ández
,
un
Al onso
de,San
C is óbal
y
un
He nándo
de
Tala e a.
Igual
esul ado
se
ob iene
con
la
lec u a
de
las
c ónicas,
no
al an¬
do
esc i o es
de
o o
géne o
,
en
cuyos
chis es
y
pe og u¬
lladas
se
asluce
cie o
ondo
de
indi e encia'y
excep icis-
mo
,
(1)
ni
españoles
pe seguidos
po
la
Inquisición
,
quie¬
nes
al
halla
segu o
asilo
en
el
ex anje o
,
y
lib es
ya
del
emo
que
las
hogue as
les
in undían,
dejaban,
como
el
p o¬
es an e
ITsoz
en
su
Cancione o
de
hu las
p o ocan es
á
isa^
(2)
la
más
acabada
mues a
del
es ado
de
co upción
á
que
habían
llegado
las
cos umb es.
Has a
aquel
espí i u
a en¬
u e o
,
an
ecuen e
en
la
España
de
Ca los
V,
con aba
con
legí imos
p eceden es
en
los
einados
an e io es.
Bas a
ho¬
jea
las
elaciones
de
iajes
,
las
c ónicas
y
cancione os
del
siglo
XV,
pa a
e
cómo
la
endencia
hacia
lo
desconocido
y
el
a án
de
lo
imp e is o,
iban
ganando
cada
ez
más
e eno
en
la
men e
de
los
españoles
.
Ya
sean
las
ex a agan es
a en u as
que
nos
e ie e
Gámez
en
El
ic o ial
de
Caballe¬
os^
3
'a
las
cu iosas
desc ipciones
con
que
nos
en e iene
Cla ijo
en
su
Vida
del
Tamo lán^
ó
ya
los
mil
episodios
de
que
es án
llenas
las
de
un
Rod íguez
de
la
Cáma a
,
de
un
(1)
Véase
la
P o ecía
de
Eoangelis a
y
el
P i ilegio
de
don
Juan
II
en
a o
de
un
hidalgo,
ecien emen e
publicados
po
el
S .
Paz
y
Melia
en
sus
Sales
españolas.
—Mayo
,
1890.
(2)
Debo
el
conocimien o
de
es a
ob a,
imp esa
en
Lond es
hacia
ines
del
siglo
XV,
y
más
adelan e
ep oducida
en
España,
á
la
amabilidad
y
exqui¬
si a
galan e ía
de
nues o
sabio
y
elegan ísimo
esc i o
el
Excmo.
S .
D.
Juan
Vale a.
—Reciba
en
es as
lineas
la
más
i a
exp esión
de
mi
conside ación
y
a ec o.
—
18
—
Fe nández
de
Ge ena,
de
un
Juan
Poe a,
apellidado
el
uhán
en e
sus
con empo áneos,
y
de
o os
muchos,
cuyos
asgos
nos
p esen an
idén icos
ca ac e es,
siemp e
halla e¬
mos
con i mada
aquella
endencia
,
que
al
llega
á
su
mayo
apogeo
du an e
el
siglo
x i,
ino
á
da
ocasión
á
la
no ela
en
que
me
ocupo
.
Pudo
el
o o
de
Amé ica,
si
no
empeo a ,
con ibui
al
ebajamien o
mo al
de
las
cos umb es
;
(1)
pu¬
die on
las
gue as
de
los
Aus ias
empob ece nos
has a
el
pun o
de
ene
que
mendiga
el
pan
ex anje o,
y
pudo
am¬
bién
nues o
o gullo
y
al a
de
hábi os
de
abajo
conduci
á
nues a
nación
desde
la
cumb e
de
su
pode
á
su
comple a
uina;
(2)
pe o
al
hace se
in é p e e
la
no ela
pica esca
de
cuan as
calamidades
y
lace ias
nos
a ligían,
al
a aca
la
so¬
ciedad
po
su
lado
ulne able,
descub iendo
en
ella
los
icios
que
debían
co oe la
y
da
en
ie a
con
su
esplendo ,
lejos
de
ep esen a ,
como
se
ha
supues o
,
un
signo
de
decaden¬
cia,
así
en
el
o den
mo al
como
en
el
li e a io,
iene,
po
el
con a io,
á
e ela nos
oda
la
ene gía
y
i alidad
p opias
del
pe iodo
en
que
apa ece
;
no
siendo
di ícil
halla
el
pa en¬
esco
que
media
en e
aquella
aza
áQpica os^
en
los
cuales
siquie a
sea
pa a
el
mal,
hay
que
econoce
o aleza
de
ca¬
ác e
,
y
aquella
o a
d
“As
no
menos
a en u e os,
quienes
pues os
al
se icio
de
mejo
causa,
acudían
ganosos
de
glo ia
á
los
campos
de
I alia
y
Flandes
,
ó
iban
allende
los
ma es
en
demanda
de
nue os
mundos
donde
hace
impe¬
ecede o
el
nomb e
de
España.
Ni
ué
ampoco
desconocida
la
o ma
au obiog á ica
que
adop ó
es a
no ela,
y
que
cons i uye,
como
queda
indicado,
uno
de
sus
más
esenciales
ca ac e es
.
Empleada
ya
po
Pe-
onio
y
Apuleyo
,
ecibía
la
sanción
de
Dan e
,
al
llega
la
Edad
Media,
y
de
ella
hacían
uso
en
nues a
pa ia
el
A ci-
p es a
de
Hi a,
Impe ial
y
sus
discípulos.
Mena,
San illana,
Bu gos
,
Gómez
Man ique
y
el
Ca ujano,
con
cuan os
cul i¬
ado es
del
a e
alegó ico
siguie on
en
España
las
huellas
del
can o
de
Bea iz.
No
conside o
de
echa
an e io
á
la
apa ición
del
Laza illo
del
To mes
ninguno
de
los
omances
pica escos
en
que
se
desc iben
episodios
de
la
ida
de
es e
(1)
Tickno .
—
His o u
o
Spanish
li e a a e
.—T aducción
de
Gayangos
Y
Vedia.—
Tomo
III,
pág.
294.'
‘‘Unepa ie
considé able
déla
popula iónlu e
habi uellemen
en
Gas ille
cen e
le
aim,
e
ne
songe
jamais
á
s’
y
sous ai e
pa
le
a aill.
e c.»
bisMONDi.—
De
la
U é a u e
du
m di
de
V
E i ope
.—Tome
IV,
pág.
88.
—
19
—
pe sonaje,
(1)
ni
c eo
exis a
ue a
de
la
ealidad
o a
uen e
á
que
pode
e e i
el
ca ác e
del
p o ag'onis a
de
dicha
ob a.
Pe o
hay
una,
esc i a
hacia
1460,
en
la
que,
como
ya
obse aba
el
sabio
y
diligen e
Milá
y
Fon anals,
(2)
se
pe ¬
cibe
la
aza
y
disposición
de
la
no ela
pica esca.
Me
e ie o
al
Lib e
de
conqells
ó
de
Les
dones,
(3)
que
esc ibió
en
su
p opio
dialec o
,
y
en
una
o ma
de
e sos
que
ecibió
el
nomb e
de
Gudolada,
el
alenciano
Jaume
Roig,
médico
de
D.'"
Ma ía,
esposa
de
Al onso
V
de
A agón
,
y
cuyo
ingenio,
acilidad,
copia
de
e udición
y
agudeza,
según
Jimeno,
(4)
le
coloca on
en
la
clase
de
los
p ime os
y
más
celeb ados
poe as
de
su
siglo.
P opúsose
p eca e
á
los
jó enes
incau os
de
los
escollos
de
la
mocedad
y
a ae los
dulcemen e
á
la
de oción
de
Ma ía.
Echó
mano
pa a
ello
de
la
sá i á
más
despiadada
que
en
au o
se
lia
is o
,
é
inspi ándose
en
la
Rep obación
del
amo
mundano
y
en
cuan as
ob as
enían
po
uen e
Ll
Co ado,
desca gó
sus
i as
con a
las
muje es
li ianas,
a¬
zando
un
cuad o
de
an
subidos
colo es,
que
deja
muy
a ás,
en
algunos
de
sus
pasajes,
á
los
que
le
si ie on
de
modelo.
(1)
El
e udi o
ca ed á ico
S .
Sánchez
Moguel,
en
el
p ólogo
á
la
edición
del
Laza illo
,
que
publicó
la
Biblio eca
de
la
Co espondencia,
en
Oc ub e
de
1885
,
eíi ióndose
á
la
semejanza
que
exis e
en e
uno
de
los
episódios
de
la
no ela,
y
el
que
desc ibe
Sebas ián
de
Ho ozco
en
su
Rep esen ación
de
la
His o ia
ecangólica
del
capi ulo
nono
de
Sane
Joan,
donde
ambién
igu an
El
ciego
á
ná ioi a o
y
Laza illo
su
c iado,
—
dice
:
«Ya
sea
an e io
la
no ela
á
la
Rep esen ación,
ó
es a
á
aquella,
o a
se
unde
la
p ime a
en
la
segunda
ó
ice e saj
ó
ya
,
po
úl imo
,
una
y
o a
en
ob as
p eceden es
aun
no
conoci¬
das,
de
odos
modos
esul a
e iden e
la
popula idad
del
ciego
y
su
c iado
bau izado
ya
con
nomb e
que
ha
quedado
como
ulga
y
p opio
de
c iados
de
odos
los
ciegos.»
Según
dejo
indicado
en
el
ex o
,
me
inclino
á
c ee
que
la
no ela
p ocediii
á
la
Rep esen ación.
(2)
«
El
ejemplo
do
los
cómicos
la inos
(al
cual
debió
quizás
an o
como
á
la
obse ación
de
cos umb es
con empo áneas
la
an
admi able
como
epug¬
nan e
Celes ina),
el
de
la
no ela
i aliana,
y,
según
c eemos
,
alguna
in ención
de
nues a
p opia
casa,
p omo ie on
la
nó ela
pica esca,
no
po
es o
menos
o iginal,
...
e c.
»
O ación
inagu al,
leida
an e
el
Claus o
de
la
Uni e sidad
de
Ba celona
en
la
ape u a
del
cu so
de
1865
á
1866.
(8)
El
i ulo
de
es a
ob a,
en
la
edición
más
an igua
que
se
conoce
,
que
es
la
de
1531,
es
como
sigue
:
Lib e
de
Conqells,
e
pe
lo
Magiü ich
Mes e
Jaume
Roig
,
los
quals
son
mol
p o i osos
g
scdu ables
aixi
pe a
l
egimen
y
o d e
de
iu e,
co n
pe a
augmen a
^a
de ocio
a
la
Pu i a
y
Concepció
de
la
Sac aiissima
Ve
ge
Ma ía
.
—
Jimeno
da
no icia
de
las
ediciones
siguien es:
Valencia,
1531
y
1532,
po
F ancisco
Díaz
Romano,
en
4.°—Valencia,
Juan
A cos,
15(}1
y
Í5G2,
en
8.
*
—
Ba celona,
15()1,
en
4.
•—
Valencia,
po
Joseph
Ga cía,
1735,
en
4
."—Cí anse
además
dos
aducciones
cas ellanas.
Me
si o
de
la
edición
de
18()G,
heclia
en
Ba celona
po
F ance.sch
Relay
B iz,
y
que
en
nada
a en
aja,á
las
an iguas.
(4)
Esc i o es
del
eino
de
Valencia.
—
20
—
Mas,
al
ealiza
el
poe a
el
in
que
se
p oponía,
y
apa e
de
la
e icacia
del
medio
empleado
pa a
consegui lo,
ué
des¬
a ollando
en
la
au obiog a ía
de
su
hé oe
,
sin
siquie a
sos¬
pecha lo
,
una
his o ia
de
a en u as
an
pa ecida
á
la
de
los
Í
iica os,
que
bien
pudo
se i
de
molde
a
las
que
más
ade-
an e
se
undie on.
Hé
aquí
aho a,
en
p ueba
de
es a
a i ¬
mación
,
el
asun o
de
semejan e
lib o
,
si
bien
expues o
con
la
b e edad
que
el
iempo
exige,
y
sólo
bajo
el
pun o
de
is a
que
oca
á
mi
p opósi o.
T as
un
la go
'p ejaci^
donde
Roig
in oca
á
Deu
C eado
y
aconseja
á
su
hijo
Bal asa ,
comienza
su
elación
el
hé oe
(1)
dándonos
cuen a
de
su
in ancia
y
del
mal
ejemplo
que
de
sus
pad es
ecibie a,
con
igual
desen ado
que
lo
hicie on
Pablos,
Guzmán
y
Laza illo.
Viuda
su
mad e
,
lo
a oja
de
la
casa
pa e na
en
é minos
en
que
no
se
hubie a
exp esado
la
misma
Aldonza
Sa u no
de
Rebollo
,
con
habe
paseado
plumas
po
Sego ia^
(2)
y,
pob e
y
en e mo,
en a
en
el
hospi al
de
Glapés^
donde
las
hospi ale as,
al
e le
sin
blan¬
ca
,
le
a an
á
cue po
de
pe o
.
Pasada
la
e ciana
,
y
dis¬
pues o
á
co e
mundos,
se
di ige
á
Ca alunya.
Allí
un
ca alle
g an
andole
d’an ich
Ilina ge
le
p es
pe
pa ge,
y
á
SU
se icio
ap ende
los
o icios
de
la
nobleza
;
has a
que,
(1)
El
mismo
Roig;
pe o
no
es
el
poe a,
como
algunos
han
c eido.
(2)
«...A a
guisa
es
hon
e
mulles
,
ce ca
hon
e
ulles,
de
huy
mes
a
sopa,
es a
ni
gopa,
demá
camina
á
la
b oguina,
é
si
no
’
plau
,
be gan
al
G au
e
pod as
e ,
ó
lan e ne
de
Cap
de
guay es
,
ó
si
’
a ay es
se
bon
ba be ,
á
on
place
can an
cangons,
ballan
als. ons
de
les
iso es
o s
jo ns
dos
ho es
p ou
guanya ás,
ó
si
ol ás
Lib e
de
Congells
la
au obiog a ía
del
esse
ob e
de
in o e ,
dos
sous
é
nou
hau ás
pe
sou
,
ó
si
o e ,
puix
escude
esse
olies,
ambé
iu ies^
pensa
es a
ni
on
bon
pa i ,
no
’
puch
eñi ,
es
á
segui ;
aula,
m
Hi
e
inch
pe
di ,
comp e
no
'n
aces
qu’
en
mi
obases;
peus
é
mans
ens,
guánya
p ou
bens,
ce ca
en u a.
»
Lib e
p ime ,
pa
I
.
—
21
-
enemis ado
con
la
esposa
del
ca allei
pa e
en
un
lau
de
Viscains^
deseoso
de
ol e
al
lado
de
su
desna u alizada
mad e
,
á
quien
encuen a
casada
de
nue o
,
si
bien
íeu
ma imoni
ó
esponsalles,
sens
enca alles
ni
capellá,
y
le
ecibe
de
es e
modo:
Mesquí,
á
on
despi
jo
inch
ma i ,
ce
pus
hon a
que
no
1
’
o a
del
pa e
eu,
de
majo
p eu
é
pus
alen
:
és en
dolen .
Con
an
ama go
desengaño,
acógese
á
un
an iguo
amigo
de
su
di un o
j)ad e
,
come cian e
acaudalado
y
i uoso
,
en
cuya
compañía
se
subs ae
po
algún
iempo
de
los
igo es
dé
la
sue e.
Más
a de
se
encamina
pe
Ta agona
á
Ba ce¬
lona^
de
aquí
á
Mon se a
y
á
Beses
,
y,
po
úl imo,
á
Sanc
Denis
y
á
Pa ís;
no
al ando
en
es e
la go
iaje
alguna
esce¬
na
p opia
de
mesóny
aunque
de
ca ác e
menos
egocijado
que
las
que
hallamos
en
las
no elas
pica escas.
(1)
A día
en
F ancia
la
gue a
con a
ingleses,
y
en
ella
oma
pa e
como
uno
de
an os
a en u e os
,
sin
que
el
eje cicio
de
la
milicia
le
impida
p oba
o una
en
o o
géne o
de
emp esas
:
En
lo
Jaiie
una
polida,
galan ,
a dida,
gen il
bu guesa
lo
de
bellesa
de
o
Pa ís,
le
íeu
sabe
son
bon
ole ,
lo
g a
é
al
ab
p ou
desal
del
séu
bu ges.
Acude
el
galán
á
la
ci a;
mas
no
puede
sa is ace
sus
deseos
«
Jun
al
hos al
p op
lo
po al
obi
la
nos a
p ou
ben
compos a
»
.
..
e c.
Lib e
I,
pan
II.
(
1
)

^
22
—
po que
,
al
adminis a
la
hu gesa
cie o
b ebaje
al
hu ges^
con
el
p opósi o
de
hace le
do mi
oda
la
noche
,
ca gó
an o
la
mano
,
que
se
le
quedó
en e
las
suyas
;
ocasionan¬
do
es o
el
escándalo
consiguien e,
y
dando
luga
á
la
in e ¬
ención
del
Pa lamen o
.
(!)
En
aquel
mismo
año
obsequia
con
un
banque e
á
sus
cama adas,
igu ando
en
el
menu^
que
an
p olijamen e
desc ibe
el
poe a,
cie os
pas eles
,
seme¬
jan es
po
su
con ección
,
aunque
con
ag a an es
ci cuns an¬
cias,
á
la
o illa
y
asadu a
que
los
dueños
de
sendas
en as
p esen a on
á
Guzmán
de
Al a ache
.
(1)
Con
algunos
bie¬
nes,
p oduc o
de
sus
campañas
,
y
al
cumpli
los
ein a
y
dos
años,
uel e
á
su
ciudad
na al,
y
con ae
ma imonio
con
una
doncella
bona
é
bella,
ben
end egada
y
mol
lie e ada
.
Pe o
bien
p on o
descub e
és a
la
uindad
de
su
condición,
al
a és
de
sus
muchas
hipoc esías;
pues,
apa e
de
que
nunca
ílla a,
ni
dins
deis
guans
eya
les
mans,
y
de
que
po cell
g uyen
(,
o a
la
ni
e a
'
n
lo
Hi ,
ponía
en
uso
o as
p ác icas
mucho
más
pelig osas
pa a
la
paz
conyugal.
Y
menos
su ido
nues o
hé oe
que
Guzmán
y
Laza illo,
consigue
al
in
que,
una
ez
p obadas
las
pe ¬
idias
de
su
esposa
,
se
decla e
la
nulidad
del
ma imonio.
En
cumplimien o
de
cie o
o o,
se
di igió
en
pe eg inación
á
8an
Jauine;
e i iendo,
con
mo i o
de
es a
jo nada,
escenas
como
la
de
Bequena
.,
la
Calcada
,
Oli
,
Sa agoqa
,
Te ol
y
Sego l).
Vuel o
á
su
pa ia
,
y
po
consejos
de
un
capellán,
(1)
«Enunpas is
capola
i i
d
’
hom
cap
de
di
bi
oncli
oba :
onch
mól
o ba
qui
’
1
conegué
egónegué
que
hi
oba ia
mes,
hí
lia ía
un
cap
d
’
o ella
ca n
de
bedelía
c eyen
men jassen
ans
que
hi
obassen
d’
unglal
peli
os
mig
pa i ,
o s
lo
mi am,
é
a bi an
ca n
d'
hom
ce
e a;
..
e c.
Lib e
I
,pa
III.
-
23
—
se
casa
con
una
dama
iuda,
quien
pasa
de
es a
ida,
íc i¬
ma
de
su
empeño
po
consegui
lo
que
la
na u aleza
le
había
negado.
Y
desposado
nue amen e
con
una
chique a
que
había
sido
c iada
en
un
mones i
,
halla
ocasión
pa a
mal
deci
de
monjes^
no
pe donando
en
su
saña
con a
las
muje es
ni
á
las
que
se
acogen
en
an
sag ado
ecin o
.
Al
llega
á
es e
pun o
y
cuando,
iudo
de
su
e ce a
esposa,
aún
ab iga
el
emo
de
la
eincidencia
,
oye
en
sueños
la
oz
de
Salomón,
que
en
una
se ie
in e minable
de
conqells,
pasaje
de
donde
la
ob a
oma
el
i ulo
,
le
da
ú
conoce
las
maldades
y
enga¬
ños
de
que
las
hemb as
son
capaces;
con i ma
su
doc ina
con
ejemplos
sacados
de
la
his o ia
,
la
adición
y
las
cos¬
umb es,
y,
haciendo
esal a
las
i udes
de
las
muje es
de
la
Biblia,
p esen a
como
único
ipo
de
inmaculada
pu eza
Aquella
que,
en e
cen
m^7,
es
la
jpus
Tiumil.
Y
pues
les
dones
o es
.son
glo es
mes
que
la
ma ,
och
de
c ema ,
i
och
de
ci’ema ,
é a
del
os^
d^
in e n
chaos
no
son
pus
glo s,
jamás
debe
ol ida
que
•
E a
^
1
e es
en
A e
gi a
,
y
que
sólo
en
la
o ación
consag ada
á
Ma ía
puede
halla
consuelo
á
sus
muchas
ibulaciones
.
Con
an
au o izados
consejos
,
el
hé oe
cambia
de
umbo
,
ju ando
no
ol e
á
oma
esposa,
y
ajus a
sus
ac os
á
los
p ecep os
de
la
mo al
más
aus e a.
a a
ello
se
encamina
á
la
Ca oixa^
dónde,
examinada
su
conciencia
po
el
P io ,
cumple
la
peni encia
que
se
le
impone.
Y
después
de
isi a
Sáneles
C eus,
Po-
hle
,
Monse a
,
Valhona
y
Valí
de
C is
,
j
o i ica
su
es¬
pí i u
con
el
espec áculo
de
la
ida
con empla i a
que
los
monjes
hacían,
a egla
la
suya
de
al
modo,
que,
omando
á
su
se icio
las
pe sonas
indispensables
,
(1)
y
consag ado
á
las
p ác icas
de
la
eligión,
log a,
cuando
á
la
sazón
con aba
(1)
«
Sois
un
camb e ,
un
escude
,
é
comp ado
coch,
pas ado ,
es
me
se eixen
é
may
me
deixen,
son
sou
los
pague
é
’
Is
a alague.»
Lib e
IV,
pa
II.
—
24
-
no en a
y
cinco
ó
cien
años
(1)
ecupe a
el
iempo
mal
as ado
du an e
su
ju en ud
.
Y
a epin iéndose,
de
hon
co
el
als
di
á
que
pudo
a as a le
la
musa,
nos
ad ie e,
no
sin
cie o
g acejo
,
que
...
no
es
an
b au,
e ,
ni
elló
ce
lo
Ileo
com
pin a
pa ;
á
in ocando
á
la
San ísima.
T inidad
,
cie a
po
in
el
cua¬
d o
de
an
ex añas
a en u as.
Tales,
pues,
el
asun o
de
es a
ob a,
en
la
que
ya,
como
emos
,
se
bosquejaba
el
plan
de
la
no ela
pica esca^
y
ales
son
ambién
los
p eceden es
con
que
és a
con aba
en
el
momen o
de
su
apa ición
;
debiendo
esumi
aquí,
pa a
e mina
cuan o
á
sus
o ígenes
se
e ie e
,
que
las
eminis¬
cencias
de
los
esc i o es
clásicos,
p incipalmen e
de
los
có¬
micos
la inos,
el
ejemplo
de
la
no ela
i aliana,
el
de
nues¬
os
poe as
y
p osis as
sa í icos
de
los
siglos
xi
y
x ,
el
de
la
Celes ina
y
el
lib o
de
Conqells^
y,
más
que
odo,
el
espí¬
i u
de
obse ación
que
po
p ime a
ez
pene aba
en
el
campo
no
explo ado
de
las
sociedades
mode nas,
die on
po
esul ado
la
exis encia
en
nues a
li e a u a,
de
un
géne o
an
o iginal
y
p opio,
que
aiin
cul i ado
con
éxi o
po
ex¬
anje os
como
Sca on
y
Le
Sage
,
nunca
llegó
á
pe de
el
ca ác e
que
indicaba
su
p ocedencia.
(1)
No an a
cinch
ó
cen
anys
incli,
del
cuals
cinquan a
ó
los
seixan a
deis
meus
millo s
penes,
dolo s
in’
han
esple a ....
e c.
»
Lib e
IV,
pa e
//.
II.
Í
AS
no
hay
ob a
li e a ia,
en e
las
que
inician
un
géne¬
o,
que
mues e
ya
en
sí
misma
odo
aquello
de
que
el
géne o
es
suscep ible,
y
sólo
puede
se
esul ado
de
un
desa ollo
pos e io .
Con o me
con
es e
p incipio.
La
ida
de
Laza illo
de
To mes
y
de
sus
Jo unas
y
ad e sidades,
im¬
p esa
en
Ambe es,
en
1553,
(1)
no
p esen a
sino
un
lige o
esbozo
del
cuad o
de
mayo
amayo
que
más
a de
debía
o ece
la
no ela
pica esca
.
Toda ía
no
ha
pues o
en
cla o
la
c í ica
la
pa e nidad
li e a ia
del
hijo
de
Tomé
González
y
An onia
Pé ez,
pues
si
el
común
sen i
lo
iene
a ibuyendo
al
insigne
au o
de
la
Gue a
de
G anada
,
no
al an
esc i¬
o es
que
le
señalen
dis in a
p ocedencia.
(2)
Pe o
,
ya
pe ¬
enezcan
á
Hu ado
de
Mendoza,
ya
á
F .
Juan
de
O ega,
ó
á
Sebas ián
de
Ho ozco,
ó
bien
se
adjudique
á
o o
pe so¬
naje
no
conocido
,
lo
que
sí
puede
asegu a se
es
que
seme¬
jan e
jugue e
no
ué
esc i o,
como
o dina iamen e
se
supone,
du an e
la
ju en ud
de
su
au o ,
sea
quienquie a
el
que
lo
(1)
Don
Eus aquio
Fe nández
de
Na a e e,
en
Bosquejo
his ó ico
sob e
la
no ela
española,
c ee
posible
exis iese
una
edición
an e io .
Los
que
no
damos
po
segu o
que
Hu ado
de
Mendoza
sea
el
e dade o
au o
del
Laza illo,
que,
de
se lo,
no
juzgamos
ló
esc ibie a
en
la
época
en
que
se
supone,
1520
á
1523,
(que
se ía
cuando
es udiaba
en
Salamanca)
no
hallamos
incon enien e
en
admi i
como
p ime a
la
edición
de
1553.
(2)
«
Dicen
que
siendo
es udian e
en
Salamanca,
(habla
de
F .
Juan
de
O ega)
mancebo
,
como
enía
un
ingenio
an
galán
y
esco,
hizo
aquel
lib i¬
llo
que
anda
po
ahí,
llamado
Laza illo
de
To mes
,
mos ando
en
un
suje o
an
humilde
la
p opiedad
de
la
lengua
cas ellana,
y
el
deco o
de
las
pe sonas
que
in oduce
con
an
singula
a i icio
y
donai e,
que
me ece
se
leído
de
los
que
ienen
buen
gus o.
El
indicio
des o
lué,
habe le
hallado
el
bo ado
en
la
celda
de
su
p opia
mano
esc i o.
»
F .
José
de
Sigüenza,
His o ia
de
la
o den
de
San
Je ónimo.
—Mad id
1605,
pa e
III,
pág.
184.
-
32
-
Tal
es,
en
suma,
lo
que
cons i uye
la
ama
en
la
Vida
de
Guzmán
de
Al a ache^
sin
que
nos
sea
posible
de ene nos
en
mil
episodios
que
la
a alo an.
Pe o
hay
en
es a
no ela
un
elemen o
ex año
á
la
ábula,
casi
ageno
al
a e
que
,
siendo
un
de ec o,
se
con ie e
en
mo i o
de
belleza,
y
que
a anca
del
pensamien o
mismo
del
au o
en
el
momen o
de
concebi
su
ob a
;
«Alguno
,
(a i ma
en
el
p ólogo)
que á
deci
que
lle ando
uel as
las
espaldas
y
la
is a
con a ia
,
enca¬
mino
mi
ba quilla
donde
engo
el
deseo
de
oma
pue o;
pues
doy
e
mi
palab a,
que
se
engaña,
y
sólo
al
bien
común
puse
la
p oa,
si
de
al
bien
uese
digno
que
á
ello
si iese.»
A
es e
p opósi o
pone
en
boca
de
su
hé oe,
á
quien
supone
e sado
en
le as
la inas
y
g iegas,
una
se ie
de
a engas
mo ales,
de
anécdo as,
de
cuen os
y
dig esiones
de
odas
especies
,
que
si
in e umpen
la
acción
y
á
eces
degene an
en
agas
declamaciones
,
ambién
á
eces
nos
so p enden
con
los
asgos
de
ingenio
y
con
las
elegancias
de
es ilo.
En
cuan o
á
és e
,
con i ma
el
dicho
de
Alonso
de
Ba os
cuando
asegu aba
que
el
au o
de
Guzmán
de
Al a ache
no
se
en eme ía^
al
esc ibi lo^
en
ajena
p o esión.
(1)
Menos
lige o
yjo ialqueel
de
Laza illo^
es
más
igo oso
y
ené gico:
es á
semb ado
de
ases
y
p o e bios
ulga es
que
le
p es¬
an
suma
i eza
y
colo ido,
y
a a
ez
deja
de
se
la
elocu¬
ción
ácil,
co ec a,
abundan e
y
a moniosa.
Véase,
en
p ueba
de
ello,
es e
pasaje,
donde
se
aboga
po
la
ida
mendican e:
«
i
A
cuán
de echa
egla
,
eco ido
ni el
y
medio
compás
,
ha
dé
ajus a ¬
se
aquel
des en u ado
p e endien e,
que
po
el
mundo
ha
de
na ega
,
espe¬
ando
o una
de
mano
ajena
!
Si
ha
ae
se
buena
,
qué
a de
llega
;
si
naala
qué
p es o
ejecu a
^
po
más
que
sé
ajus e
,
ha
de
peca
de
also
y
al o
;
si
no
es
bien
quis o
,
odo
se
le
no a
;
si
habh ,
aunque
bien
,
le
llaman
hablado
;
si
poco
,
que
es
co o;
si
de
cosas
al as
y
delicadas
,
eme a io
,
que
se
me e
en
hondu as
que
no
en iende;
si
de
no
ales
,
aba ido
;
si
se
humilla
,
es
in a¬
me
;
si
se
le an a,
sobe bio
;
si
acome e
,
desba a ado
y
loco
;
si
se
epo a,
coba de;
si
mi a,
embelesado
;
si
se
compone
,
hipóc i a;
si
se
ie^
incons¬
an e
;
si
se
mesu a
,
sa u nino
;
si
a able
,
enido
en
poco
;
si
g a e
,
abo e¬
cido
;
si
jus o
,
c uel:
si
mise ico dioso
,
buey
manso.
De
oda
es a
des en u¬
a
ienen
los
pob es
ca a
de
guia,
siendo
seño es
de
si
mismos
,
ancos
de
pecho
ni
de
ama,
lejos
de
emulado es
,
gozan
su
ida
sin
albo acén
que
se
la
denuncie,
sas e
que
se
la
co e
,ni
pe o
que
se
la
mue da.»
(2)
No
puede
deci se
o o
an o
de
la
Segunda
pa e
del
Pica o
Guzmán
de
Al a ache
,
que
bajo
el
seudónimo
de
Ma-
(1
)
Elogio
ci ado.
(2)
Pa e
I,
lib.
III,
cap.
V.

-
33
-
eo
Liiján
de
Saya ed a,
'na u al
y
ecino
de
Se illa^
daba
á
.
¡
j
la
es ampa,
en
su
ciudad
na al,
y
en
los
p ime os
años
del
'
siglo
XVII
,
el
alenciano
Juan
Ma i
,
excelen e
g ainá ico,
¡
?
buen
legis a,
y
de
muelia
e udición
j
lo ido
ingenio^
:
■
i
segiin
lo
caliíica
el
mismo
Ma eo
Alemán,
sin
que
el
e
A
segada
la
p opia
he edad
po
ajena
mano,
le
lle e
á
o ce
A
la
ec i ud
de
su
juicio.
Mas
ya
omase
Ma i
los
ma e iales
^
pa a
su
ob a
de
las
ca pe as
de
Alemán
,
como
és e
indica
.i
1
en
el
p ólogo
á
su
segundagpa e
(1)
ya
ue an
pa o
do
su
;
[
ingenio,
ni
su
cualidad
de
g amá ico
consigue
ace ca
su
-
i
:
es ilo
al
del
Con ado
de
Felipe
II
,
ni
su
in en i a
log a
*
'
i
solda ’los
ca ac e es
de
al
mane a
que
no
se
conozca
la
•
1
jun u a
que
sepa a
al
hé oe
del
Tu ia
del
hé oe
del
Gua-
'
■
dalqui i
.
Tomando
aquel
la
na ación
desde
el
pun o
en
’•
que
és e
la
in e umpie a
,
nos
e ie e
sus
a en u as
en
Ná-
A
polos,
(2)
su
eg eso
á
Roma
y
su
uel a
á
España,
(3)
odo
I
en
lenguaje
ácil
_y
co ec o
,
aunque
no
lib e
de
p o incia-
i
lismos,
é
in e io
en
mucho
al
del
esc i o
se illano.
Al
lie-
¡
ga
á
es a
pa e,
p óximamen e
la
mi ad
del
segundo
de
los
•
'
es
lib os
que
componen
la
ob a
,
el
au o
se
pie de
en
la -
'
i
gas
é
inú iles
dig esiones
sob e
la
nobleza
de
los
izcainos
‘
,
(4)
y
la
anidad
de
los
adi inos
y
as ólogos,
(5)
incu ien¬
do,
con
eso es
de
al
laya,
en
el
mismo
de ec o
en
que
'
cayó
su
modelo,
sin
que
en
cambio
nos
p esen e
ninguna
de
sus
bellezas.
No
obs an o,
haciendo
nues as
las
pala-
ó
b .'is
del
au o
del
Bosquejo
his ó ico
,
podemos
a i ma :
«que
si
se
sup imen
los
es
eno mes
capí ulos
en
(|ue,
co ando
■
el
hilo
de
la
his o ia,
esc ibe
el
impe inen e
alega o
sob e
‘
i
la
nobleza
de
los
o iundos
de
Vizcaya,
y
se
hace
alguna
que
y
o a
esca da,
de
que
no
deja
de
necesi a
ambién
Ma eo
Alemán
,
esul a á
de
es a
segunda
pa e
un
lib o
ingenioso
y
no
del
odo
desag adable.»
Mas
ni
ilé
du ade a
la
exis encia
de
es e
sendo
pica o
(1
)
«
Me
acon eció
lo
que
á
los
pe ezosos,
iiace
las
cosas
dos
eces
;
pues
po
habe
sido
p ódigo
comunicando
mis
papeles
y
pensamien os
,
me
los
co¬
gie on
al
uelo
:
de'íjue
iéndome,
si
deci se
puede
,
obado
y
de audado,
me
ué
necesa io
ol e
de
nue o
al
abajo
,
buscando
caudal
con
que
paga
la
deuda
,
desempeñando
mi
palab a.»
(¡2)
Lib o
1,
cap.
V.
y
sig.
■
(
{3)
Lib.
II,
cap.
111.
(4)
Lib.
cap.
VIII
.
(5)
Lil).
III,
cap.
III
y
sig
.
en
la
men e
de
los
españoles
,
ni
pudo
el
no elis a
g’oza
po
muclio
iempo
las
en ajas
de
la
suplan ación.
Ya
en
1605
sacaba
á
luz
Ma eo
Alemán
la
Segunda
pa e
genuina
de
la
ida
de
Guzmán
de
Al a aehe^
quedando
aquella
desde
en onces
elegada
al
ol ido
,
has a
el
pun o
de
se
hoy
a í¬
simos
los
ejempla es
de
sus
an iguas
ediciones.
(1)
Lo
p i¬
me o
que
so p ende,
al
conside a
la
ex ensión
que
dió
Ale¬
mán
á
su
ob a,
es
cómo
las
a en u as
de
wn
pica, o^
sin
o o
alicien e
que
sus
uhane ías
,
pueden
da
ma e ia
su icien e
pa a
un
lib o
,
que
,
sumando
sus
dos
pa es,
esul a
el
más
la go
en e
odos
los
de
su
especie.
(2)
Y,
sin
emba go,
ninguno
más
in e esan e
ni
ameno,
ni
que
sea
an
cu ioso
y
en e enido
.
Enlazando
hábilmen e
es a
pa e
de
la
ábula
con
la
an e io ,
3
^
en
es ilo
siemp e
lleno
de
is osos
eca¬
mos
,
p esen a
el
au o
á
su
hé oe
si iendo
al
embajado
ancés,
(3)
le
conduce
después
á
Siena,
(4)
le
hace
eco¬
e
en
compañía
de
Saya ed a
las
p incipales
ciudades
de
I alia;
(5)
una
ez
uel o
á
Esj^aña
,
le
casa
en
Ma¬
d id,
(
6
)
le
pone
á
es udia
eología
en
Alcalá
de
Hena es,
donde
,
3
^
iudo
,
le
obliga
á
deja
los
man eos
pa a
con¬
ae
nue o
ma imonio,
has a
que,
ema ado
á
gale as,
po
sus
deli os
come idos
en
Se illa,
(7)
le
lle a
á
expia
sus
culpas
,
haciendo
que
él
mismo
nos
e ie a
los
episodios
que
o man
el
ejido
de
an
singula
his o ia.
(
8
)
Sin
duda
que
la
ida
de
Ma eo
Alemán
,
desconocida
casi
en
absolu o
pa a
sus
bióg a os,
debió
halla se
semb ada
de
aza es
y
su i¬
mien os
;
pues
no
es
posible
desc ibi
de
aquella
mane a,
sin
habe
sido
ac o ,
ó
es igo
al
menos
,
de
cuan os
hechos
(1)
«
Es o
lib o
,
:i
pesa
de
las
muchas
imp esiones
que
de
él
se
hicie¬
on
,
es
sumamen e
a o
,
de
modo
que
ni
aun
llegó
á
no icia
de
don
Nicolás
An onio.
Se
eimp imió
en
Zanxgoza
y
en
Cas illa
;
pe o
yo
no
he
is o
más
•lue
la
de
Ba celona
'.
»
Fús e ,
Biblio eca
alenciana
,
.
1
,
pág
.
108
.
(2)
Excede
la
segunda
á
la
p ime a
en
más
de
una
quin a
pa e
.
(3)
Lib.l
,
cap.
II
y
sigs.
(1)
Id.,
cap.
VIII.
(5)
Lib
.
II
,
cap
.
1
y
sigs
.
(6)
Lib
.
III,
cap
.
II
y
sigs
.
(7
)
Id
.,
cap
.
VI
y
sigs
.
pn
eaes a
pa e
se
in e calan
algunos
cuen os
.
El
que
igu a
capi ulo
IV
del
lib o
I,
aunque
no
de
p opia
cosecha
,
es á
esc i o
con
mucha
in ención
y
singula
donai e
.
-
35
-
se
eñe en
,
ni
pode
en
la
an asía
que
adi ine
de
al
modo
la
ealidad.
Con
qué
exac i ud
se
dan
á
conoce
las
as ucias
de
los
en e os
,
la
codicia
de
los
jugado es
,
la
e¬
nalidad
de
los
jueces
y
los
ho o es
y
mise ias
de
la
ida
ca cela ia!
Pin u a,
es a
úl ima,
de
cuya
au en icidad
espon¬
den
o os
esc i o es
con empo áneos,
(
1
)
y
donde,
pa a
que
nada
echemos
de
menos,
ni
siquie a
al a
una
mues a
de
la
co espondencia
usada
en e
gen es
de
al
jaez.
(
2
)
¡Cuán a
e dad
se
espi a
en
aquel
pe iodo
de
la
ida
del
hé oe
,
en
que,
casado
Guzmán
j
me cade
en
Mad id,
se
p es an
él
y
su
sueg o
mu uo
auxilio,
a a
de
obliga
con
dádi as
á
su
despil a ada
esposa,
y
sólo
piensa
en
aumen a
su
hacienda
con
el
p oduc o
de
la
usu a
y
la
moha a!
(3)
Qué
sa i a
an
ama ga,
y
como
pene a
has a
el
co azón
mismo
de
la
so¬
ciedad
,
cual
si
ue a
cuchillo
de
dos
ilos
,
el
capí ulo
en
qu(í
el
p o agonis a,
acompañado
de
su
segunda
muje ,
sale
de
Alcalá
pa a
halla
en
la
co e
más
ancho
campo
donde
explo a
su
deshon a!
(4)
Y
qué
he mosa,
po
úl imo,
la
des¬
c ipción
de
la
ida
de
gale a
,
(5)
al
a és
de
cuyas
líneas
se
pe cibe
da
oz
del
cómi e
,
el
son
acompasado
del
emo,
y
aquel
más
is e
que
pa e
de
la
lagelada
espalda
del
ga¬
leo e!
Sí,
exis e
ocul o
en
el
Guzmán
de
Al a ache^
de ás
de
sus
agudezas,
de
sus
galas
de
es ilo,
de
sus
cuen os,
de
sus
chis es,
de
sus
donaii;es,
de
su
sá i a,
en
in,
es i a,
lige a
y
p o ocan e
á
isa
,
una
más
g a e
y
conmo edo a
,
que,
p opia
sólo
de
los
g andes
ingenios
,
pene a
siemp e
en
lo
más
hondo
y
pone
an e
los
ojos
de
la
sociedad
el
cuad o
de
sus
necesidades
3
^
lace ias,
(ó)
El
mismo
año
en
que
apa eció
es e
lib o,
año
glo ioso
pa a
nues as
le as,
pues
ambién
en
él
se
imp imía
la
p i¬
me a
pji e
del
Quijo e
,
dábase
á
conoce
o a
no ela
del
yéne o
lyiea eaco
^
compues a,
se
dice
,
po
el
licenciado
F an¬
cisco
López
do
íb)eda,
na u al
de
Iblcdo,
nomb e
bajo
el
(1
)
El
Licenciado
C is óbal
de
Cha es
,
Relación
de
la
cá cel
de
Seoilla.
(
2
)
Veáse
la
ob a
del
S .
Salillas
,
La
ida
penal
en
España
.
Mad id
,
1888.
(
3
)
Lib
.
III
^
cap
.
II
y
sigs
.
.
'
(4
)
Id.,
cap.
V
.
(5
)
Id.,
cap.
Vlll
ysíg.
(6)
Toda ia
,
si
hemos
de
da
c édi o
á
las
palab as
del
au o
,
añadió
Alemán
una
e ce apa ie
á
su
ob a;
pe o
és a,
qne
sepamos,
nunca
llego
a
e
la
lu/.
publica.
—
36
-
cual
se
ocul ó
,
según
el
unánime
pa ece
de
la
c í ica,
el
dominico
F .
And és
Pé ez
de
León,
au o
de
la
Vida
de
San
Raimundo
de
Peñajo e^
de
los
Se mones
de
Cua esma
j
de
o os
abajos
de
ca ác e
ascé ico.
Bas a
úja
la
a ención
en
el
í ulo
de
es a
ob a,
(1)
pa a
comp ende
la
no edad
que
La
Pica a
Jus ina
enía
á
in oduci
en
el
géne o.
Los
no elis as
an e io es
sólo
habían
juzgado
e osímiles
den¬
o
del
ipo
a onil
los
episodios
á
que
se
p es aba
el
eje ¬
cicio
de
la
pica día;
pe o
el
esc i o
leonés,
ol idando
que
lo
que
en
el
homb e
suele
halla
ácil
disculpa,
hace
dema¬
siado
epugnan e-el
ca ác e
emenino,
inaugu a,
po
deci ¬
lo
así,
la
e a
de
las
pica as^
si
bien
como
mani íes a
en
el
p ólogo,
nc
p e ende
con a
amo es
al
ono
del
lib o
de
Ce¬
les ina^
y,
huyendo
de
cuan o
pe enece
á
la
ma e ia
de
des-
Jiones idad^
únicamen e
a a
de
los
hu os,
a didosos
que
lle a
á
cabo
su
p o agonis a
.
Nace
de
aquí
la
mayo
de
las
in e¬
osimili udes,
pues
en
ano
in en a
el
au o
hace
compa¬
ibles
en
el
ca ác e
de
su
he oina
,
esos
hu os
a didosos
y
cuan as
malas
a es
pone
en
juego
en
las
ome ías
de
A e¬
nillas
y
Ijeón
,
con
los
pun os
de
Luc ecia
con
que
después
lo
sazona,
aho a
haciendo
que
la
hija
de
Mansilla
de
las
Muías,
una
ez
secues ada
po
la
Vigo nia^
salga
ilesa
del
pode
de
los
es udian es
,
(2)
aho a
sal ándola
de
los
in en¬
os
que
acome en
al
ba be o
Be oL
A aujo
,
en
el
mesón
donde
en ambos
pe noc a on.
(3)
(hilcada
es a
no ela-eii
la
de
Ma eo
Alemán
,
(4)
aunque
ambién
e ela
lec u as
del
Pa aíiuelo,
el
Laza illo^
la
T agi-coinedia
de
Rojas
y
la
Eii-
osina
,
p esen a
una
abula
an
pob e
y
desmañada
y
an
al a
de
in e és,
que,
po
más
que
el
au o
nos
asegu e
ha¬
lla se
omada
del
na u al,
descub e
á
la
simple
is a
los
ca ac e es
odos
de
una
ía
y
ulga
imi ación
.
Pe o
oda-
(1
)
Lih o
de
en e enimien o
de
la
Pica a
Jus ina,
en
el
cual,
debajo
de
j ac osos
discu sos,
se
encie an
¡ ocee
liosos
a isos
.
Al
in
de
cada
núme o
e ás
un
discu so
que
e
mues a
cómo
e
has
de
ap o echa
de
es a
lec u a
pa a
hui
los
engaños
que
hoy
dia
se
usan
.
Es
jun amen e
a o
poé iea,
qm
con iene
cincuen a
g
una
di e encias
de
endos,
has a
hog
nunca
ecopilados,
cuyos
no n-
a es
g
núme os
es án
á
la
página
siguien e.
—Di ip:ida
a
don
Rod igo
Caldci ui
►
candela
.
—
Medina
del
Campo
,
1605,
po
C is óbal
Lasso
Vaca.
(ií)
Pa e
I,
lib
.
II,
cap
.
II.
(3)
Pa e
III,
lib.
II,
cap.
III.
‘J®^®^y*inado
á
saca
á
luz
es e
jugue e^
que
hice,
siendo
^
á
a os
pe didos
,
auque
algo
aumen ado
des^pués
que
■
allo
a
hu
el
hb o
del
Pica o
an
icihido
.
»
P ólogo
al
lec o .
—
37
-
ía
se
inciii']-e
en
elia
en
más
g a e
de ec o:
pues
aspi ando
el
no elis a
á
qne
el
lib o
pa ecie a
bien
á
los
cue dos
j
p u¬
den es
,
como
indica
en
el
p ólogo
an es
ci ado
,
^ídí
en
un
medio,
(dice)^
y
ue
que
después
de
hace
un
la go
ala de
de
las
o dina ias
anidades
en
que
una
muje
lib e
se
suele
dis ae
desde
sus
p incipios,
añadí,
como
po
ía
de
p esun¬
ción
ó
mo alidad,
al
ono
de
las
ábulas
de
Esopp
y
ge oglí-
cos
de
Aga on
,
consejos
y
ad e encias
ú iles
,
sacadas
y
hechas
á
p opósi o
de.
lo
que
se
dice
y
a a
.»
Unase,
á
es o
un
es ilo
en e esado
y
concep uoso,
an
jus amen e
cali i¬
cado
po
Mayans
de
p ime
ejemplo
de
co upción
déla
buena
p osa
cas ellana,
y
se
e á
cuán
poco
ace ado
andu¬
o
el
buen
dominico’al
abandona
los
o icios
p opios
de
su
minis e io
pa a
en ende
en
asun os
de
no elas.
Lib e
de
es os
de ec os
mos ábase
el
ecundo
esc i o
Alonso
Je ónimo
de
Salas
Ba badillo,
en
su
Ingeniosa
Elena^
hija
de
Celes ina
(1)
la
p ime a
y
más
popula
de
sus
ob as
pica escas^
y
con
la
que
inaugu aba
aquella
la ga
se ie
de
abajos
que
sucesi amen e
ué
dando
á
la
es ampa
desde
1012
has a
1035.
Do ado
de
un
ingenio
más
abundan e
que
p o undo
,
log a
sal a se
de
los
esabios
de
mal
gus o,
que
ya
po
en onces
in adían
á
los
alen os
medioc es,
o ecién¬
donos
en
es a
no ela
una
ábula
en e enida,
no
escasa
de
in e és,
llena
de
sabo
de
época
en
alguno
de
sus•e])isodios
y
esc i a
en
es ilo
ácil
y
co ec o
.
iMas
no
e a
el
solo
au o
que
lle ado
del
gus o
dominan e
dejaba
co e
la
pluma-po
semejan es
asun os,
siendo
muchas
las
composiciones
que
apa ecen
du an e
es e
pe iodo,
aunque
no
odas
puedan
ca¬
li ica se
de
no elas
pica escas^
í
po
no
es a .
esc i as
en
o)-ma
au obiogi’á icíi,
ó
ya
])o
p esen ai’
o os
ca ac e es
que
las
sepa an
del
g u|)o
.
A
es a
clase
|)e enece
el
Viaje
en e enido^
(2)
de
Agus ín
de
Rojas,
au obiog a ía
en
que
el
au o
oma
el
ono
de
los
e dade os
pica os^
y
ambién
El
Pasaje o^
(3)
de
C is óbal
Sná ez
de
Figue oa,
donde,
al
eco da
cie o
en e o
los
iempos
en
que
andu o
á
la
b iba
siendo
soldado
en
el
Piamon e.,
se
aza
lina
no ela
digna
de
igu a
en e
las
mejo es
del
géne o
.
Obse ando
(1
)
Lé ida
,1612.
•
(
2
)
Mad id
,
1602,
Baeiia
don
Nicolás
An onio
hablan
de
una
edición
dp
1583;
pe o
el
conde
de
Scliaclé,
en
su
His o ia
del
a e
d amá ico
en
España,
( .
I,
pág.
398)
demues a
cumplidamen e
habe
sido
aquella
la
p ime a.
(
3
)
Mad id
,
po
Luis
Sánchez
,1617.

-as¬
ios
ca ac e es
de
és e
y
alen ado
po
el
aplíiuso
con
que
ué
ecibida
su
Ingeaiosa
Elena
^
eincidía
más
adelan e
el
mismo
Ba badillo,
dando
á
luz
El
su il
co dohés
Ped o
de
ü de^na-
las,
(1)
y
El
caballe o
pun ual^
(2)
es a
úl ima
de
co e
menos
pica esco;
debiendo
menciona se
aquí,
aún
cuando
no
e is¬
a
o ma
au obiog á ica,
aquel
cuad o
de
an
i os
colo es
en
que
el
más
g ande
de
nues os
ingenios
nos
di
ó
á
cono¬
ce
la
picana
de
Rincón
y
(lo ado
,
los
amo es
de
la
Ca i¬
ha a
y
Repelido
,
las
guapezas
de
Cliiquiznaque
y
Mani-
e o
y
las
ocul as
a es
del
as u o
Monipodio.
(3)
Consul aba
po
es e
iempo
un
esc i o ,
ya
ep agena io,
sob e
el
mé i o
de
la
labo
á
(^ue
había
consag ado
Tos
úl i¬
mos
años
de
su
ida,
y
aunque
e an
a o ables
los
pa ece¬
es
de
Luís
T ibaldos
,
F .
Ho ensio
Pa a esin
,
el
pad e
Luís
de
la
Ce da,
Domingo
O iz
,
Lope
de
Vega
y
Ped o
Man uano,
sólo
el
emo
de
e se
despojado
en
absolu o
de
lo
que
ya
lo
había
sido
en
pa e,
(4)
le
mo ía,
enciendo
su
na u al
descon ianza,
á
da
á
luz,
en
1C18,
(5)
su
Vida
del
escude o
Ma cos
de
Oh egón.
Sin
se
és a
la
p opia
de
su
au o
Vicen e
Espinel,
como
algunos
han
supues o,
es á
an
llena
de
e dad,
se
halla
en
ella
an
bien
undido
lo
que
es
eal
con
lo
que
es
imaginado,
se
des aca
an o
la
pe sonali¬
dad
del
no elis a
y
de
al
modo
se
con unde
con
la
de
su
hé oe,
que,
aún
cuando
no
e dade a,
hallamos
jus i icada
aquella
c eencia,
con
la
cual,
sin
p e ende lo,
so
iene
á
hace
el
elogio
de
la
ob a
del
esc i o
a ondense.
Siguiendo
mu}’-
de
ce ca
los
pasos
de
Ma eo
Alemán
y
ad i iéndonos
que
quien
se
con en a
con
sola
la
co eza
)io
saca
u o
del
a-
(1)
Mad id
,
1G2().
(2)
Mad id,
IGM
y
1619.
(3
)
Nocclas
ejempla es
,
Mad id
,
po
Juan
do
Cues a
,
1G13.
(4
)
o
En
an o
que
no
u e
de e ininaci()n
(
asi
po
la
pe secución
de
la
go a
como
po
la
desconlianza
iTiia)pa a
saca
al
ea o
público
mi
Escude o,
un
caballe o
amigo
me
pidió
unos
cuade nillos
del,
y
llegando
á
la
no icia
(le
cie o
gen ilhomb e
áquién
yo
no
conozco,
aquella
noyela
déla
Tumba
de
San
Cines
,
pa eciéndole
que
no
había
de
sali
áluz,
la
con ó
po
suya
,
diciendo
y
a i mando
que
á
él
le
habia
sucedido;
que
hay
algunos
espí i us
aií
ue a
de
la
(Es imación
suya,
que
se
a ojan
á
en e ene
á
(luien
los
oye
con
lo
([ue
se
ha
d(í
a e igua
no
se
suyo.
»
Vicen k
Espinel,
P ólogo
á
la
Vida
del
es¬
cude o
Ma cos
de
Ob egón.
(
Según
don
Nicolás
An onio
apa ecie on
dos
ediciones
en
es e
mis-
Cues a,
V
o a
en
Ba celona,
po
aTT'u
•
Espinel
dedicó
su
ob a
á
su
p o ec o
el
a zobisiio
de
'l’oledo,
don
Be na do
Sando al
y
Rojas.
h(ij<)
del
au o ,
(1)
p esen a
és e
á
su
Escude o
'en
los
pos e¬
os
e cios
de
la
ida,
y
al
se icio
del
doc o
Sag edo,
pe ¬
sonaje
que
nada
iene
de
común,
á
no
se
la
semejanza
del
nomb e,
con
el
que
más
adelan e
inmo alizó
Le
Sage.
Si e
luego
á
un
hidalgo
,
cuya
casa
abandona
po
no
halla
en
ella
el
a o
que
desea,
y
isi ando
cie o
día
el
humillade o
del
Angel
de
la
Gua da,
á
la
o a
pa e
de
la
puen e
de
Sego-
ia,
(2)
le
so p ende
una
empes ad,
y
iene
que
acep a
el
albe gue
con
que
le
b inda
el
e mi año
á
quien
,
en
o o
iempo
,
conoció
en
Se illa
y
a ó
en
Flandes
y
en
I alia.
Allí
al
amo
de
la
lumb e
y
al
son
monó ono
de
las
canales,
Ma cos
da
comienzo
á
su
elación,
e i iendo
al
e mi año
los
episodios
de
su
ida,
desde
que
salió
de
Ronda
pa a
i
á
es udia
á
Salamanca
,
(3)
has a
que
,
lib e
de
su
cau i e io
en
A gel
(4)
y
después
de
habe
mili ado
en
I alia,
uel e
á
España
y
se
acomoda
de
escude o.
(5)
Muy
lejos
de
se
es a
his o ia,
como
con
ha a
lige eza
asegu a
Sismondi,
el
cua¬
d o
de
la
ida
elegan e
de
la
buena
sociedad,
(b)
no
o ece,
sin
emba go,
aquel
conjun o
de
ac os
punibles
de
que
es á
llena
la
de
Guzmán
de
Al a ache
;
pues
si
ambién
Ob egón
habla
po
expe iencia
p opia
de
las
cá celes
de
Mad id
(7)
y
el
Gino esado
(8),
más
ino
á
da
en
ellas
po
el
camino
de
su
mala
o una
que
po
el
de
la
pe e sión
de
su
ins in o.
No
obs an e,
el
ca ác e
del
escude o
despie a
menos
sim]')a ías
y
es
menos
in e esan e
que'
el
del
pica o
se illano.
Más
a e ido
és e,
más
e ol oso
y
os ensible¬
men e
c iminal,
e ela
en
el
ondo
mismo
de
sus
pica días
cie a
no a
de
ama gu a
y
desin e és
,
con
la
que,
ab iéndo¬
nos
de
pa
en
pa
las
pue as
de
su
alma,
ob iene
ácilmen e
nues o
pe dón
an e
la
since idad
de
su
a epen imien o.
(
1
)
P ólogo
i
l<n
T'íV/o
¡( l
Escude o.
(2)
Relación
I,
(lescan.so
VIII.
(.‘I)
Id.,
descanso
VIV.
(4)
Relación
II,
descanso
XIV.
(5)
Relación
III,
descanso
XIII.
(G)
«
Uu
omán
dans
le
goii
mode ne,
de
Vincen
Espinel,
in i ule
Vie
de
ócuye
Ma cos
d’
Ob égon,
o i
le
p emie
á
1
’
Espagne
dos
ableaux
de
la
ie
élégan e
dans
la
bonne
socié é
.
»
—
De
la
lU ó n u e
du
midl
de
V
Eu ope,
.
IV,
chap.
XXXII.
(7)
Relación
III,
descanso
XII.
(8)
Id.,
descanso
1.
—
40
—
Más
as u o,
ese ado
y
,egoís a
el
del
Escude o,
aleja
siem¬
p e
de
sí
odo
pensamien o,
an es
que
po
su
maldad,
po
el
emo
á
las
consecuencias,
ap o ecliando
la
p opia
e lexión
y
lai’ga
expe iencia
que
le
dan
sus
años
,
en
cuan o
puede
se le
ú il
así
pa a
el
alma
como
pa a
el
cue po.
De
aquí
que
no
haya
da o
con
que
no
cuen e,
ni
de alle,
po
insigni lcan-
e
que
sea
,•
en
que
Ob egón
no
epa e
;
esul ando
su
ela¬
ción,
á
ue za
de
an os
po meno es,
en
ex emo
pesada
y
a igosa.
Más
ápida
la
acción
de
es a
ob a
que
la
del
Guz-
mán,
camina
de echamen e
á
su
in
y
desa olla
una
ábula
más
egula
y
mejo
u dida;
pe o
dis an
mucho
sus
episodios
del
in e és
que
p omue en
los
de
aquella
no ela,
sin
que,
menos
p o unda
la
obse ación
de
Espinel,
log e
pasa
de
la
supe icie
y
pene a
en
lo
más
hondo
de
la
ida
.
Tampoco
puede
el
es ilo
man ene
la
compe encia
con
su
modelo;
pues
lleno
de
ampli icaciones
que
deno an
la
mucha
edad
en
que
el
au o
esc ibía,
ca ece
de
aquella
concisión,
mo i¬
mien o,
g acia
y
acilidad,
que
an
bien
sien an
en
la
pluma
del
esc i o
hispalense;
po
más
que,
na u al,
co ec o
3
^
sos enido,
3
"
al
como
con iene
al
ca ác e
del
iejo
escude¬
o,
nunca
degene a
en
hinchado
3
^
declama o io
,
ni
incu e
en
los
de ec os
del
mal
gus o
an
ecuen es
en
el
pe iodo
que
examinamos.
Si a
de
mues a
es e
pasaje
donde
Ma cos
da
consejos
á
doña
Ma gelina
de
Ayba :
«
El
an-epen i íc
y
ol e
sob e
si
es
de
ánimos
ale osos
;
el
esca mien o
nos.
hace
eca ados
,
como
la
de e minación
a ojadizos
.
Cuando
la
olun ad
nos
a oja
con
a e i nien '),
el
mal
suceso
lo
emedia
con
emo :
mejo
es
a epen i se
emp ano
(jue
llo a
a do
.
l'n
mal
p incipio
a ajado
mejo a
el
medio
Y
asegu a
el
in
:
más
ale,
conside ando
es e
mal
suceso
,
de ene se
,
que
pe se e ando
espe a
que
so
mejo e
.
¡
Dichoso
aquel
á
(luicn
iene
el
es¬
ca mien o
an es
que.el
daño!
Los
malos
in en os
al
p incipio
e ados
engen¬
d an
eca o
pa a
los
enide os
:
quien
no
ye a
no.
iene
de
(jué
enmenda se
,
mas
(juien
ye a
iene
en
qué
mejo a se;
que
Dios
juzgó
po
mejo
<|uc
hubiese
males.po que
les
siguiesen
los
a epen imien os
,
(jue
eno
el
inundo
sin
ellos;
que
iTu'is
g andeza
suya
es
saca
de
los
males
bienes
,
que
conse a
el
mundo
sin
males.;
Cjalá
cuan os
males
se
come en
u iesen
an
uines
p incipios
como
es e
,
que
los
males
se ian
meno es
po
el
esca mien o
!
»
e c.
(1)
Leja ios
3
U
1
á
noso os
aquellos
iempos
en
(]iie
un
ex i-
ge ado
pa io ismo
buscaba
los
undamen os
en
que
apo-
j^ se^pa a
despluma
al
ancés
co neja
y
es i ui
al
español
Gil
Blas
en
su
pelo
ó
si¿
pluma
o iginal
(
2
)
sólo
debemos
ha-
(1
)
Relación
I,
descanso
IV.
—
41
-
ce
coiiís a
en
es o
pun o:
que
de
odos
los
lib os
españoles
pues os
á
con ibución
po
Le
Sage
pa a
la
cons ucción
de
la
más
comple a
(1)
de
las
no elas
pica escas
,
igu a
en
p i¬
me
é mino
la
Vida
del
escude o
Ma cos.
Suyos
son,
en e
los
episodios
de
aquella
ob a,
el
del
ba be illo
Diego
de
la
Fuen e
,
el
de
la
posada
de
Peña lo
,
el
del
a ie o
en
Oa-
cabelos
,
el
de
la
isla
Cab e a,
el
de
Camila
,
y
algunos
o os;
pe o,
como
obse a
Puibusque:
lieu eusemen ^
ou
Gil
Blas
n
’
es pas
la.
Hay
én
él
algo
o iginal
y
p opio
,
que
sólo
en
buena
c í ica
puede
se
adjudicado
á
su
au o .
Le
Sage,
añade
el
esc i o
ci ado,
(
2
)
((a
done
ai
comme
1’
a -
clii ec e,
qui
p end
des
ma é iaux
pa ou
oíi
il
en
ou e,
e
qui
ne
i e
son
plan
e
ses
dessins
que
de
sa
e e.»
Dos
años
después
de
publicado
el
lib o
de
Espinel,
y
al
iempo
que
se
imp imía
en
España
una
colección
de
seis
no elas,
(3)
compues a
po
Juan
Co és
de
Tolosa,
es
de
las
cuales
pe enecen
al
géne o
pica esco;
dábase
á
luz
en
la
capi al
de
F ancia
la
Segunda
ga e
de
Laza illo
de
To mes
(4)
esc i a
po
H.
de
Luna,
in é p e e
de
lengua
española
en
Pa¬
ís,
y
des inada
,
sin
duda,
á
la
enseñanza
de
sus
discípulos,
á
juzga
po
el
ex o
ancés
que
da
acampañaba.
Au o
Juan
Co és
de
menguados
alcances,
dejábanos
en
su
Laza¬
illo
del
Manzana es
una
in eliz
imi ación
del
jugue e
a i¬
buido
á
Mendoza,
in e io
en
mucho
á
la
.segunda
pa e
de
Luna,
y
aún
á
la
del
anónimo
de
Ambe es,
y
en
sus
A en¬
u as
del
licenciado
Be iquin
,
é
His o ia
de
un
homb e
mise¬
able
llamado
Gonzalo.,
que
son
las
es
a iba
indicadas,
una
p ueba
más
del
gus o
dominan e
y
del
ex ao dina io
des¬
a ollo
que
iba
alcanzando
el
géne o.
Ol idada
du an e
mu¬
cho
iempo
la
ob a
de
H.
de
Luna,
al
ez
po
habe
osado
su
au o
pone
mano
en
la
p ime a
pa e
de
la
Vida
de
La¬
za illo
,
p e ex ando
que
su
dicción
e a
osca
y
llana,
y
su
ase
más
ancesa
que
española
(
¡
)
,
al
se
nue amen e
es u¬
diada
,.halló
en
ella
la
c í ica
una
no ela
in e esan e,
lle a
de
episodios
en e enidos
,
expues a
en
es ilo
pin o esco,
si
(1)
Digo
la
más
comple a
y
no
la
mejo
,
po que
p e ie o
en
mucho,
apesa
de
sus
de ec os,
la
lec u a
de
Gwsmán
Al a ache
á
la
de
Gil
Blas
de
San ula ia.
(2)
His oi e
compa 'ée
des
li é 'a ui'es
espagnole
e
an^aise
.lome
II
^
chap.
VII.
(3
)
Mad id
,
en
casa
de
Alonso
Ma ín,
1620.
(4
)
Pa ís
,
1620.
6
—
48
—
Se illa,
el
del
e mi año
C ispín
(1)
apa ece
exage ado
é
in¬
e osímil,
y
el
del
esc i o
de
comedias,
(2)
menos
in encio¬
nado
y
jococo
de
lo
que
el
au o
se
p opuso.
Apa e
de
es o,
la
co a
ex ensión
de
la
no ela,
la
apidez
de
su
acción
y
la
limpieza
de
su
es ilo
,
hacen
ecomendable
su
lec u a,
po
más
que
dis e
mucho
del
aplauso
con
que
la
ecibie on
sus
con empo áneos.
También
me ece
aquí
señalado
luga
el
judaizan e
sego-
iano
An onio
En iquez
Gómez,
au o
de
El
Siglo
pi agó¬
ico
(3)
ex aña
ob a
de
la
cual
o ma
pa e
la
Vida
de
l)on
G ego io
Guadaña^
au obiog a ía
en
que
se
desen uel e
una
acción
muy
semejan e
á
las
del
géne o
pica esco.
Nacido
el
hé oe
en
T iana,
y
empa en ado
con
To ibio
Quijada,
Am¬
b osio
Je inga,
Qui e io
Ven osilla,
C isós omo
Candil
y
o os
pe sonajes
de
es e
jaez,
oda
la
his o ia
se
educe
á
pin a nos
los
lances
que
le
ocu en
en
su
iaje
desde
Se illa
á
Mad id,
y
sus
a en u as
en
la
co e.
Ha}'’
en
ella
episo¬
dios
chispean es,
como
el
de
la
dama
de
Ca mona,
(4)
quien
eniendo
ence ados
á
sus
dos
aman es
en
sendas
alacenas,
oda ía
b indaba
con
una
e ce a
á
don
G ego io
;
sucesos
en e enidos,
como
el
del
juez
(5)
y
el
del
alguacil
To o e;
(6)
ca ac e es
pa ecidos
á
los
que
azó
Ce an es
en
La
üa
ingida;
y
en
su
es ilo
pican e,
concep uoso,
y
no
exen o
de
algiin
asgo
de
mal
gus o,
se
ace ca
mucho
al
sa i i¬
zan e
Que edo,
sin
que,
como
en
és e,
se
deje
de
al a
en
ocasiones
á
las
leyes
que
exige
la
p udencia
.
Po
úl imo
:
con
la
Vida
y
hechos
de
Es ebanillo
González
,
(7)
ob a
es¬
c i a,
según
unos,
po
es e
mismo
pe sonaje,
según
o os,
po
el
as igi ano
Gue a a,
y
,
en
igo ,
de
au o
desco¬
nocido
has a
aho a,
ce ábase
el
b illan e
cuad o
que
la
no ela
pica esca
había
o ecido
du an e
la
p ime a
mi ad
del
^iglo
XVII.
Más
en enso
es e
lib o
que
los
de
En iquez
Gómez,
Luna,
Que edo,
Ba badillo
y
Soló zano,
iene
á
se
una
especie
de
ecopilación
de
los
an e io es,
al
pa
que
(1)
Cap.
XI
y
XV.
'
(2)
Cap.
XX.
^3)
Rouen,
1644.
(4)
Cap.
IV.
(5)
Cap.
VII.
(6)
Cap.
VIII.
V)
Ambe es,
1646.

—
49
-
una
ñel
exposición
de
sucesos
eales
,
al
ez
acaecidos
al
bu ón
de
Oc a io
Piccolomini
ó
al
esc i o
que
se
ocul ó
bajo
aquel
nomb e.
(1)
Pilluelo
y
agabundo
como
Láza o,
am¬
bién
Es ebaníllo
es
ap endiz
de
ba be o
como
el
Buscón,
jugado
como
T apaza,
en eme ido
como
Alonso,
as u o
como
Ma cos,
y
desca ado
y
esuel o
como
Guzmán.
Soldado
en
Flandes
y
en
I alia,
como
en
Alemania,
ma mi ón
en
las
gale as,
i ande o
en
los
campamen os,
bu ón
en
los
Pala¬
cios
,
buhone o
en
las
aldeas
,
y
en
odas
pa es
'pica o
de
jábega^
ep esen a
la
lo
y
na a
de
la
b iba
^
esumiendo
su
ca ác e
los
más
esenciales
asgos
de
cuan os
en
su
o icio
le
p ecedie on.
Pe o
es a
misma
cualidad
,
y
el
p u i o
en
el
au o
po
p esen a
á
su
hé oe
siendo
el
más
pica o
en e
oñ
pica os
^
con ibuyen
al
p incipal
de ec o
de
la
ob a;
pues
de
al
modo
lle a
y
ae
el
no elis a
á
su
pe sonaje,
y
con
al
ja o usión
aglome a
los
episodios,
que,
excepción
hecha
de
algunos,
como
el
del
alien e
de
los
mos achos,
(2)
el
de
los
ulle os
,
(3)
la
ba alla
de
No dlingen,
(4)
e c.,
esul an
la
mayo
pa e
descolo idos
y
al os
de
in e és
á
causa
de
la
lige eza
con
que
se
pin an
y
la
apidez
con
que
se
suceden.
Esc i o
en
o mas
desc ip i as,
que
más
lo
ace can
á
la
his¬
o ia
que
á
la
no ela,
y
en
es ilo
p e encioso,
eca gado
de
e udición
y
equí ocos
de
mal
gus o,
es,
sin
emba go,
la
Vida
de
Es ebanillo
González
,
un
lib o
cu ioso
y
en e enido,
de
suma
u ilidad
pa a
el
conocimien o
de
la
ida
mili a
y
polí ica,
del
es ado
de
los
países
y
cos umb es
de
aquel
pe¬
iodo,
aún
cuando
mucho
menos
impo an e
bajo
el
pun o
de
is a
del
a e
y
del
ingenio.
Aba ido
el
espí i u
nacional,
apagado
el
numen
que
man u o
en
incesan e
iun o
nues as
le as
desde
Boscán
y
Ga cilaso
has a
Calde ón
y
Rioja,
y
apo illada
el
habla
cas ellana
á
los
udos
golpes
de
cid e anos
y
concep is as^
la
no ela
pica esca
co ió
la
sue e
de
los
demás
géne os
li e¬
a ios,
no
o eciendo
en
adelan e
sino
escasas
y
débiles
imi-
(1)
«
Y
e
ad ie o
que
no
es
la
íngida
de
Guzmán
de
Al a aclie
,
ni
la
abulosa
del
Laza illo
de
Te mes,
ni
la
supues a
del
Caballe o
de
la
Tenaza
,
sino
una
elación
e dade a,
con
pa e
p esen e
y
es igos
de
is a
y
con es es,
que
los
nomb o
á
odos
pa a
a e iguación
y
p ueba
de
mis
sucesos
.
»
P ólogo
al
lec o .
(
2
)
Cap.
I.
(
3)
Id.
id.
(4)
Cap.
VI.
-
50
—
aciones,
en
nada
compa ables
á
sus
an iguos
modelos.
To¬
da ía
sin
sali
del
siglo
x ii,
podemos
ci a
en e
las
ob as
de
F ancisco
San os
la
que
lle a
po
í ulo
Pe iquillo
de
¡as
gallme as;
pe o
ya
el
ca ác e
de
es e
pe sonaje,
humilde
y
encogido
has a
con e i se
en
asce a,
más
pa ece
imaginado
pa a
con as a
con
el
de
los
pica os^
que
pa a
segui los
y
emula los
en
el
camino
de
sus
maldades.
Du an e
el
si¬
glo
x iii
se
esc ibie on
las
A en u as
de
Juan
Luís^
po
don
Diego
Eejón
de
Sil a,
que
sólo
pueden
ci a se
en
demos a¬
ción
de
que
aún
no
se
había
ex inguido
el
géne o,
y
la
Mda
de
Pe ico
del
campo
^
compues a
po
el
aba e
Alcino,
con o ¬
me
al
gus o
ancés,
y
más
inspi ada
en
Le
Sage
que
en
los
no elis as
españoles.
En
nues o
siglo,
en
in,
ha
is o
la
luz
pública
la
Vida
de
Ped o
Sap i o,
ob a
en
que
D.
B aulio
Foz,
con
más
en usiasmo
po
las
le as
pa ias
que
asgos
de
no elis a,
nos
ha
dejado
una
mues a
de
su
ingenio
y
la¬
bo iosidad
.
Pe o
la
no ela
pica esca
concluyó
pa a
siemp e
con
aquel
siglo
des en u ado
en
0113^8
pos ime ías
debían
lamen a
á
un
iempo,
la
polí ica
sus
e o es,
la
o una
sus
p odigalidades,
las
a es
sus
inno aciones
pelig osas,
y
la
España
en e a
cuan os
desacie os
la
pusie on
al
bo de
de
su
uina
.
Pe didos
los
dominios
de
I alia
3
^
Flandes,
cons¬
an e
e ugio
de
españoles
a en u e os,
inclinando
el
las e
ancés
la
balanza
de
nues as
cos umb es
del
lado
allá
del
Pi ineo
,
j
ago ado
el
alien o
que
conduje a,
así
á
nues os
g andes
homb es
como
á
nues os
g andes
pica os
,
á
las
emp esas
más
a iesgadas,
poco
á
poco
se
ué
pe diendo
es e
ca ác e ,
es echado
3
^
pe seguido
po
los
mayo es
ade-
mn os
y
mejo
o ganización
de
las
sociedades
mode nas.
Despojado
de
su
opilla
3
^
e e uelo
,
me ced
á
los
p og e¬
sos
de
la
indumen a ia
,
bien
p on o
hallóse
el
pica o
sin
en as
que
le
die an
albe gue,
sin
co che es
á
quienes
cohe¬
cha ,
sin
es ados
donde
i
á
ocul a
sus
i-apiñas,
sin
pi a as
que
lo
hicie an
cau i o,
sin
gale as
donde
expia
sus
culpas,
y
has a
sin
é
pa a
bo a
sus
pecados
con
las
lág imas
del
a epen imien o
.
Fal o
del
medio
ambien e
necesa io
y
ex¬
pues o
á
la
inclemencia,
sino
desapa eció,
po
desdicha,
pues
aun
subsis e
j
subsis i á
la
aza,
e o mó
su
ida
con o me
al
uso
de
las
ecien es
cos umb es
,
eclamando
d^l
a e
que
in en a a
ep oduci lo,
o as
o mas
di e en es
á
aquellas
en
que
nos
le
habían
dado
á
conoce
los
esc i o es
del
siglo
o o.
asa on
és as,
al
se
ya
insu icien es
pa a
man ene
despie -
a
a
a
ención
del
lec o ,
como
pasa on
las
del
gus o
clásico,
as
e
neo-clasicismo
ancés
é
i aliano,
las
del
iejo
y
—
51
—
nue o
oman icismo;
como,
al
cabo,
pasa án
ambién
las
del
exage ado
ealismo
y
na u alismo
impe an es,
y
cuan as
due men
el
sueño
de
lo
enide o
agua dándo
la
mano
mis¬
e iosa
que
le an e
el
elo
que
las
cub e.
Pe o
como
hay
algo
en
el
a e
que,
sal ando
las
endencias
de
época,
los
cap ichos
de
la
moda
y
los
exclusi ismos
de
escuela,
pe ¬
sis e
y
pe sis i á
siemp e
al
a és
de
los
iempos,
oda ía
podemos
acudi
á
nues a
an igua
no ela
pica esca
^
segu os
de
ob ene
algún
u o,
si
lejos
de
p e ende
o males
imi¬
aciones
que
p o ana an
an
ene andas
eliquias,
buscamos
en
ellas
el
sen ido
de
lo
e dade o
y
de
lo
bello
,
la
expe¬
iencia
p o unda
de
la
ida
y
los
más
icos
eso os
del
cas¬
ellano
es ilo.
He
llegado,
limo.
S .,
al
in
que
me
p oponía;
mas
ocan¬
do
es a
clase
de
composiciones,
de
una
pa e
á
las
de
ca ác¬
e
his ó ico
que
adop a on
la
o ma
au obiog á ica,
como
las
Memo ias
de
don
Alonso
En iquez
y
de
Don
Diego
Duque
de
Es ada;
de
o a,
á
las
sa í ico-alegó icas,
como
los
Sue¬
ños^
de
Que edo,
El
Diablo
cojuelo^
de
Gue a a,
y
el
Colo¬
quio^
de
Ce an es;
y
de
o a,
en
in,
á
la
no ela
lupana ia
como
La
lozana
Andaluza^
de
F ancisco
Delgado,
La
come¬
dia
Tebaida
y
la
Se a ina^
debie an
señala se
aho a
las
se¬
mejanzas
y
di e encias
que
las
ace can
ó
sepa an
de
an
di e sos
géne os,
haciendo
así
más
isibles
sus
ca ac e es.
Inspi ada
al
no ela
en
las
cos umb es
de
su
siglo,
é
imi¬
ada
po
p opios
y
ex años
,
ampoco
ue a
ajéno
de
es e
luga
de e mina
has a
qué
pun o
e lejó
la
ealidad
ó
acu¬
dió
á
la
an asía,
y
has a
donde
alcanza on
sus
in luencias,
ya
dando
asun os
á
nues os
esc i o es
d amá icos
,
p inci¬
palmen e
á
los
en emesis as
,
ya
si iendo
de
uen e
inago¬
able
á
los
ingenios
ex anje os
.
Pe o
odo
es o
me
lle a ía
más
allá
de
mi
p opósi o
.
Ha o
a igada
ues a
a ención
con
an
desmesu ada
lec u a,
se á
bien
que
aquí
la
e mine;
i
—
52
no
hallando
palab as
más
adecuadas
pa a
ello,
que
aquellas
con
que
el
Donado
hablado ^
di igiéndose
al
cu a
de
San
Zoles,
puso
in
á
s^
cu ioso
ela o:
«Es e
es,
en
suma,
mi
discu so:
uesame ced
me
pe done,
que
quisie a
habe le
en e enido
con
mejo
es ilo,
más
elegan es
azones
y
mejo
lenguaje;
pe o,
al
in,
ninguno
puede
da
más
de
lo
que
iene.»
He
dicho.
.
s”*-
ERRATAS
MÁS
NOTABLES.
PíIk.
1.
lín.
15;
se
engalas^.se
enpalaua.
»
7,
»
20;
y
niáa
ca 'de
po
Ba eux=,
unís
a de
cxage a lo
))o
Ba e.iix.
0
»
9,
»
27:
sino
an
o iginal
=si
no
an
o iginal.
M
»
10,
»
6:
con empla
la
na n aleza^con einpla
la
na u aleza
humana.
^
Id.,
»
41:
cuando
la
poe ia=cuando
nues a
jioesia.
Pag.
11,
»
28;
cual
es
en
la
que
se
pin an^cual
c.s
la
en
que
se
pin an.
»
12.
»
7:
con
sus
plan a.s:?:
con
las
plan as.
c.;,
»
16,
»
1.9:
con
segu o.s
(la os=con
má.s
segu os
da os.
<
Td.,
no a
I:
E.
Chakses=E.
Chassles.
.
.
Pág.
18,
lín.
36:
Laza illo
del
To mcs=Laza illo
de
To íii K.
Id.,
no a
I;
li e a a o=li o a u c.
Pdg.
21,
lín.
32:
gen
,il
bu guesa
=gen íl
bu gesa.
))
22.
»
30:
se
clí igió=.''.o
di ige.
Id.,
no a,
lín.
17;
6
a bi an=é
a bi an).
Pág.
23,
lili.
20;
sup ímase.
Id.
»
Si:
ValiaeC is =: alld i
C)i i,-<l.
Pág.
24,
lín.
9:
á
in ocanclo=é
in ocando.
Id..
»
10:
a en n as=a en u as.
Pág.
26,
»
7:
ama. o= amaño.
»
26,
»
34:
í1gu en=;;gu an.
»
27,
no a
ni,
lín.
.9;
de.sbediencia=dcsolx(diencia.
»
28,
línea
34:
Laza illo
dcl
Tonmí ^Laza ülo
de
Tomu-.*.
y>
29,
»
11:
de
odo
el
]un o=de
odo
el
conjun o.
Id.,
»
16:
h.ace alu.sión=:hacé
alusión
alguna.
Pág.
.32,
»
3:
en
mil
cpi.sodio.s=:en
los
mil
episodios.
Id.,
»
7:
su
ob a =sn
ob a.
»
D
17:
y
con
las
elegancias=iy
siemp e
con
las
elogancia<.
»
»
39:
ailjo acén=almo acéii.
Pág.
33,
no a
IV;
Lib.=Id.
»
34,
lin.
16:
si iendo
al
enibajado ^si iendo
en
Roma
al
embajado .
»
36,
»
2:
se
dan
á
conoce
las
as ucias
de
los
eu e os=:se
dan
á
conoce
las
a es
de
lo.s;
as uci.as
de
los
en e os,
e c.
Id.,
»
27:
el
cuad o
de
sus
necesidades
y
lace ia.s=el
cuad o
do
su.s
debilidades
y
lace ia.*.
»
»i
32:
compues a,
se
dice,
po
el
licencíado=:coinpues a
po
el
licenciado.
Pág.
37,
Un.
2:
á
que
el
Iib o=á
que
su
lib o.
»
40,
»
2:
odo
i)ensamien o= odo
mal
pen.samien o.
Id.,
»
34;
doi3a
.VIa gelina=doña
Me golina.
»
»
31:
Los
malos=Los
malos.
Pág.
41.
»
34:
lle a=llena.
»
43,
»
22:
ma imonio
de
Toledo=nia imonio
en
Toledo.
»
46,
»
23:
sino
el
meJo =si
no
el
mejo .
»
48,
no a
III,
lín.
3:
po mes=po el
mes.
>'
47,
lín.
21:
al
do
Elena
de
B.a bailillo=al
de
la
Elena
de
Ba badillo.
»
48.
»
3;
Jococo=jocoso.
*•
49,
»
7:
como
en
Alomania=co eo
en
Aleman a.
)>
50.
»
37
:
sino
desapa eció=(B
no
de.saiia eció.

no
con
Zoí
hab-
pe c
.a^JaATOM
8ÁM;2ÁTAHHa
.Kiicl^no
OH—«liiiíi o
:il
.n l
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úioUi i^Ví /.o
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«c
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