Figuras de la barbarie. Lugares y tiempo de la barbarie en Vico
Abstract
Este trabajo trata de perfilar las líneas de una “axiología de la barbarie” en Vico, frecuentemente sometida al juicio crítico de su total o preeminente “primitivismo”. La “barbarie”, es incluida dentro de una concepción dramática de la historia, donde no sólo tiene el sentido de punto de partida de la humanidad, sino también el carácter permanente de “pérdida” que pende sobre ella, en una dinámica de barbarie/civilización
Full text
151©Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003) Sevilla (España). ISSN 1130-7498 © Enrico Nuzzo © de la traducción Josep Martínez Bisbal FIGURAS DE LA BARBARIE. LUGARES Y TIEMPOS DE LA BARBARIE EN VICO Enrico Nuzzo Este trabajo trata de perfilar las líneas de una “axiología de la barbarie” en Vico, frecuentemente sometida al juicio crítico de su total o preeminente “primitivismo”. La “barbarie”, es incluida dentro de una concepción dramática de la historia, donde no sólo tiene el sentido de punto de partida de la humanidad, sino también el carácter permanente de “pérdida” que pende sobre ella, en una dinámica de barbarie/civilización. This paper attempts to give shape to an “axiology of the babarism” in Vico, frequently subject to critical judgement for its total or preeminent “primitivism.” The “babarism” is included within a dramatic conception of history, where it not only plays the role of the starting point of the humanity, but also the permanent character of “loss” that swings above it, in a dynamic of barbarism/civilization. Como todo lector de Vico sabe, para él –al menos a partir de un cierto punto de su reflexión, es decir, desde el Diritto Universale– cada nación “gentil” ha tenido su propia barbarie, su “tiempo” (mejor dicho, sus “tiempos”) de barbarie y, de hecho, en numerosos casos sigue teniéndola. Y de este modo todo espacio o territorio, donde una nación o un pueblo haya iniciado su historia, ha sido un “lugar” de barbarie. Las problemáticas reelaboradas o introducidas posteriormente de la “barbarie retornada” y de la “barbarie de la reflexión” incrementan los lugares y tiempos de la barbarie configurándola en distintas experiencias o fenómenos que son, al menos, dos figuras o “lugares” esenciales (aunque de hecho son tres) de la barbarie: una primera figura, si se quiere, es la articulada en la barbarie de los “rudos orígenes” y en la “retornada”, la otra figura es la de la barbarie de los tiempos de la “reflexión”. No debe olvidarse, sin embargo, y conviene sugerirlo desde ahora, que la ya dinámica figura del primitivo mundo de los primeros rudísimos hombres permanece como la fundamental, y fundadora, de la meditación de Vico. Por lo que esquemáticamente acabamos de decir, sabemos cómo esta meditación ha operado con extraordinaria innovación, en el sentido de una redefinición total y radical del concepto de barbarie, por el mero hecho de someter su fenómeno a un proceso –sobre el que volveremos– de “omnilocalización”, por llamarlo de algún modo, y en lo que se refiere a sus tiempos, podríamos decir, a la vez de “determinación temporal” y de efectiva “pluritemporalización”. Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 151
Con todo esto, sin embargo, comenzamos a acercarnos a uno sólo de los niveles de discurso susceptibles de ser considerados en una nueva investigación crítica sobre una problemática –“Vico y la cuestión de la barbarie”– que ocupa crucialmente gran parte del pensamiento de Vico y de los intereses de lectura y de las interpretaciones que a él se han dirigido, esto es, el nivel del excepcional repensamiento viquiano, conceptual y por lo tanto historiográfico, de la noción de barbarie. Antes de volver brevemente a este aspecto, sería oportuno comenzar indicando la articulación esencial de los planos, niveles del discurso, sobre los cuales se puede recorrer de nuevo fructíferamente el tema de los “lugares y tiempos de la barbarie en Vico”. He de advertir que afrontaré el tema de los “lugares” y de los “tiempos” de la barbarie entendiendo por “lugares” no sólo, literalmente, el elemento espacial, o el conjunto de tales elementos, implicados por el fenómeno de la barbarie, sino también los topoi, las figuras, “conceptuales” y “retóricas”, de la reflexión y de la escritura de Vico sobre la barbarie. Y he de advertir también que del objeto de esta investigación presentaré, en la intervención en esta sede, sólo algunos puntos. El tema de los “lugares” y de los “tiempos” de la barbarie se ha desarrollado, en el diseño del ensayo del que presentaré aquí algunos momentos, teniendo en cuenta al menos cuatro niveles esenciales para profundizar en él: el nivel evidente de una tematización precisa de las características fundamentales hacia las que se dirigió e intervino el repensamiento viquiano del concepto de barbarie; el nivel de la referencia obligatoria a la historia del concepto (obviamente nunca neutro) de barbarie en la cultura occidental, dentro de la cual solamente, como es obvio, se puede tematizar y definir aquel repensamiento; el nivel del reconocimiento sistemático –aún por realizar en gran partede la trayectoria de la reflexión sobre la barbarie en Vico; y, en fin, el nivel, que se inserta sobre el anterior, del trabajo de “excavación” en textos y páginas que en él aparezcan como “esenciales”. Los dos primeros momentos del tema se sitúan en una vertiente de la investigación relativa a un tratamiento, en un nivel general, de la redefinición del concepto de barbarie por parte de Vico, dentro del necesario trasfondo de las complejas vicisitudes que la actitud hacia lo bárbaro (y lo salvaje, lo primitivo etc.) ha conocido a lo largo de la cultura occidental antes de Vico, en la época de Vico e incluso después de Vico. Todo esto también implica, naturalmente, la conciencia problemática del debate contemporáneo que sigue interpelando a las problemáticas de lo “bárbaro”, lo “primitivo”, lo “mítico”, etc. Los otros dos momentos se sitúan, en cambio, en una segunda vertiente de la investigación relativa a un reconocimiento puntual del tratamiento o de la orientación con respecto a la barbarie observable en toda la movida trayectoria de la meditación viquiana, reconocimiento en el que se debe situar después el análisis más profundo de algunos textos de especial relevancia. En esta sede he preferido empezar a afrontar, muy sintéticamente, sólo algunas facetas del primer nivel del discurso, con apenas alguna referencia a los demás. Por lo tanto he dejado en segundo plano las referencias a la historia del concepto de barbarie en la cultura occidental, y por consiguiente los problemas relativos a la comparación del pensador napolitano con las múltiples y a menudo intrincadas tradiciones y “fuentes” griegas (a partir de Platón y Aristóteles), romanas (a partir de otro de sus “autores”, Tácito, pero también de Cicerón, etc.), humanistas-renacentistas, eruditas del s. XVII e inicios del XVIII, e incluso “iusnaturalistas”, configurándose quizás en estas últimas el primer moderno y sistemático Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003)152 Enrico Nuzzo Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 152
enlace de las problemáticas de lo “bárbaro” con las de lo “salvaje” y con las relativas a los orígenes y desarrollo de la “civilización”. Del mismo modo he dejado aparte las referencias necesarias a las adopciones y a los usos sea de los términos, sea de las nociones de “barbaries”, “linguae barbarorum”, “barbarea nationes”, etc., en el transcurso de la reflexión que va de las Orazioni inaugurali, pasando por textos muy significativos sobre el tema, como el De rebus gestis Antonj Caraphaei, hasta los esenciales escritos del Diritto Universale y después a la versión de la capital Scienza Nuova. En la segunda parte de mi trabajo, que aquí no presento, he considerado necesario detenerme un poco más en el Diritto Universale, en particular en el De Constantia y en los posteriores escritos que componen este texto, sobre todo porque estoy convencido de que en esos escritos se asiste a la tematización y a la primera, y muy significativa, determinación de materiales y elecciones teóricas de extrema relevancia en la meditación de Vico sobre la barbarie (aunque los términos relativos a la “barbaries” se emplean raramente en el Diritto Universale). Volvamos, por lo tanto, al nuevo concepto de barbarie elaborado por Vico (pero, en primer lugar, sobre todo de primitiva rudeza de los hombres). Yo individuaría por lo menos tres elementos fundamentales sobre los que trabaja la sistemática reconceptualización viquiana del concepto de “barbarie”. Dichos elementos se pueden individuar esquemáticamente en los términos de la barbarie: como “alteridad” despreciada (o incluso más o menos hostil “condición de límite” [liminalità]) o al menos muy marcada inferioridad; como “desmesura”; y como condición “natural”, y por lo tanto fija, a-histórica. No es necesario ilustrar por extenso en esta sede estas características, y además sería bastante fácil hacerlo ateniéndonos a los escritos del “primer Vico”, respecto a los cuales el Vico posterior realiza un auténtico vuelco de posiciones. Lo “bárbaro” en la cultura occidental ha terminado representando emblemáticamente (sobre todo a partir de la tardía romanidad), si bien de manera no unívoca, la radicalización de la alteridad respecto al ideal de la “humanitas”; y ello por representar la distancia, más o menos antitética y hostil, de los seres, de los pueblos, que aun siendo reconocibles con semblanzas de lo humano, sin embargo se alejan de ello porque no comparten características y costumbres esenciales (capacidad expresiva, racionalidad, vida civil, también libre, etc.) y por lo tanto no son reconocibles en la dimensión del “civis”, de la “civitas” y “civilitas”. Lo bárbaro incluso ha representado, más que la absoluta “alteridad” o la absoluta “hostilidad” (el bárbaro se configura en primer lugar como “hostis”, como aclara Vico), la “condición de límite”, lo que está más allá del “limite”: una “condición de límite” peligrosa, por ello más necesitada de ser contenida o exorcizada. Pero junto a esta característica, si no como su fundamento, lo “bárbaro” ha representado posteriormente en buena parte la “desmesura”: la desmesura entre exceso de los sentidos (hasta llegar incluso a la contigüidad con lo animal) y pobreza de la racionalidad, la desmesura de la estulta crueldad y rudeza respecto a las costumbres más moderadas y regidas por normas. También la desmesura de multitudes enormes que quizás solamente gracias a esta característica puramente cuantitativa han conseguido subyugar a pueblos más civiles, por no hablar de la desmesura que se revela en la incapacidad de pasar a través de esa forma esencial de disciplina que es el poseer una lengua apenas elaborada: “onde una lingua è una gran scuola di far destre e spedite le menti umane”1. No solamente. No es una casualidad Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003) 153 Figuras de la barbarie. Lugares y tiempos de la barbarie en Vico Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 153
que justo la “desmesura” haya regido la ampliación en la cultura occidental de la noción de barbarie hasta articularla a través de dos figuras opuestas que convergen en Vico, quien no las asume sencillamente, sino que las recoge y las reelabora profundamente. Estas figuras, topoi de la barbarie, se prolongan en pares de opuestos como: absoluta distancia de la civilización / exceso de relajación de las costumbres de la civilización; libertad desenfrenada / absoluto despotismo (que conjuga a su vez exceso de poder y de obediencia); y también ilimitada potencia pasional original/abuso de recurrir a lo artificioso, a la simulación, etc. Se trata de pares de opuestos que alimentan las diferentes “figuras” de la barbarie “nórdica” y de la “oriental”, pero que también empiezan a alimentar (por ejemplo en el ambiente de la cultura napolitana coetánea de Vico, en Gravina y en Doria) las figuras de la barbarie primitiva y de una barbarie de las épocas de la corrupción o de la aridez moral o expresiva. Los textos de Vico se medían con todas estas figuras y tienen que comparase con ellas. Todavía más superfluo debería ser ilustrar el elemento de la “naturalidad” y de la “fijeza” de lo “bárbaro”. El carácter “natural” de hombres y pueblos debe, evidentemente, considerarse desde un espectro de notorias razones ideológicas, conceptuales y culturales: éstas últimas reconducibles naturalmente a fundamentos “fixistas” de la antropología activos hasta pleno s. XVIII, etc. Se trata de premisas “fixistas” –activas también en las difundidas doctrinas de la correspondencia entre elementos climáticos y características de los pueblos– que se deben tener presentes al asumir la urgente tarea de estudiar analíticamente el tratamiento a que Vico somete a las diferentes “naciones” objeto de su investigación, al menos para poder profundizar en la cuestión del sentido de la universalidad y de la individualidad en su teoría. Sería interesante volver sobre el tema para observar todo lo que trajo de corrosivo en este campo la más atrevida reflexión europea de tenor “relativista”, en particular en la dirección de una reconsideración “relativizante” de las costumbres de los pueblos2. Que era, sin embargo el tipo de innovación que Vico estaba menos dispuesto a compartir en el campo antropológico… Ahora bien, sobre tales rasgos esenciales de la tradición de la cultura occidental sobre la barbarie, Vico efectuó una operación de profundo repensamiento que no significaba, sin embargo, un total repudio. Vico no “repudia” casi nunca nada completamente, sino que asume y transforma, cambia de significado, de valor, e incorpora incluso los materiales más lejanos dentro de la “lógica de contracción” global de su discurso… Sabemos que para el pensador napolitano lo “bárbaro” en primer lugar se convierte en una serie de formas dinámicas de la humanidad más ruda, que se produce con fructífera necesidad en la génesis y en los primeros y largos desarrollos de cada nación gentil, para constituir productivamente la primera humanidad, mejor dicho, la re-humanización de la humanidad perdida, y después sus laboriosas conquistas sucesivas. Pero al igual que con esto la barbarie se asienta en la misma génesis de lo humano, y en la humanidad de cada “nación”, incluso en la de las más “vanidosas” por haber encarnado e ilustrado la más alta “humanitas”, cada rasgo de lo que tradicionalmente había sido lo “otro” de lo humano se convierte en humano. Con fidelidad a una esencial “lógica del ‘al menos’” [logica dell’“almeno”], no hay entonces “nación, por bárbara que sea” –expresión crucial en Vico3– que no respete las costumbres esenciales, fundadoras, de la humanidad. De este modo Vico podía absorber en lo humano incluso rasgos del otro, sea del “límite” por excelencia que es la selva, al menos en Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003)154 Enrico Nuzzo Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 154
cuanto está re-humanizada por el “esconderse” en ella, o bien de la dimensión de lo otro que es la “rusticitas”, lo que precede a la dimensión de la “urbs”, de la “civitas”, y por tanto de la “civilitas”, o bien de todo aquello que es despreciativamente inferior por situarse en la esfera de la “ruditas”. Y los estupendos oximoros que caracterizan la conceptualización de Vico, más que su escritura, y que constituyen su más profunda naturaleza, nacen justo porque tienen –fieles a una fuerte ‘lógica del al menos’, y por lo tanto “de la contracción”– asumido y contraído en lo humanamente productivo y válido todo aquello que habitualmente estaba lejano de la “humanitas”: lo “vulgar”, lo “infantil”, lo “rústico”, lo “rudo”, lo “ferox”, incluso la “desmesura” y lo “deforme”…4 Ahora bien, en un tal pensamiento todo él unificador bajo el signo de los más humildes orígenes (unificación de la que se excluye, hasta un cierto punto y con dificultad, a los “píos” de la “historia sagrada”) se asiste, por lo tanto, a un proceso de omnilocalización y de pluritemporalización de lo bárbaro. La barbarie, evidentemente, se ha dado en cualquier lugar donde las naciones hayan movido los numerosos pasos de la larga historia de sus primeras edades. En lo que se refiere al tiempo, la barbarie conoce después a la vez un fenómeno de peculiar temporalización (pues está relacionada estructuralmente con los acontecimientos “infantiles” de los orígenes) pero también de apertura a una pluralidad de tiempos de concreta, determinada, expresión de sus fenómenos. La barbarie se temporaliza de diversas maneras. Por una parte porque, sobre todo, entra necesaria y plenamente en la historia. Por otra parte porque es la historia la que entra en ella al ser la barbarie una serie de numerosas y complejas fases y secuencias de un largo proceso. Por otro lado todavía, porque los tiempos de este proceso no pueden, ciertamente, sino darse más que según unas secuencias fijas de orden lineal (que es la base para poder hacer “ciencia” de ellas, de la barbarie y de toda la historia humana); y aún pueden de hecho, en la historia concreta de las diferentes naciones, comprimirse o dilatarse, prolongarse por inercia. Se trata del fenómeno del desfasamiento de los periodos históricos, sobre el que volveremos más adelante. Es sobre esta base que se da el caso –una vez introducida la noción de la “barbarie de la reflexión”– de un “espacio”, como el de Roma, que resulta el lugar de diferentes “barbaries” y “tiempos”. Éste es el lugar de las formas (y de los tiempos) de la primitiva barbarie de esa nación. Más tarde es el lugar del tiempo de la máxima civilización y posteriormente de la “barbarie de la reflexión”. Ésta, a su vez, es también la condición histórica en la que se entrecruzan diversos tiempos: el tiempo del arco final de un ciclo de historia compleja y el tiempo de hecho hasta entonces casi inmóvil de naciones, de gentes, que hasta ese momento habían permanecido en la barbarie (los germanos, como otras rudas naciones similares, etc.). Aún más tarde es el lugar de otros tiempos de barbarie, de civilización, propios de las épocas de la “barbarie retornada”, o de la “pura” pero peligrosa “reflexión”, etc. Volveré más adelante sobre este complejo tema, que nos lleva a la cuestión –a mi parecer crucial– del sentido de la historicidad, de la individualidad, dentro del orden de la historia en el pensamiento viquiano. Me detendré un momento, en cambio, en el movimiento del pensamiento viquiano de, podríamos decir, “reducción” de la “desmesura” y también de “naturalización” de la “desmesura” restante (o de sus rasgos). La “desmesura” de lo bárbaro por una parte Vico la “reducía” drásticamente, porque incluso las formas más primitivas, más toscas, de la humanidad se manifiestan como tales Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003) 155 Figuras de la barbarie. Lugares y tiempos de la barbarie en Vico Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 155
porque ponen “límite” a lo “ferino”. El vagar errante –típicamente ferino, y aún más habitualmente bárbaro– encuentra en este caso el límite muy firme del estable “pararse” y “esconderse” (que se extiende a todos los acontecimientos de las primeras gentes, cerradas a otras gentes, según una costumbre de absoluta “inhospitalidad”) y por lo tanto inmovilizarse en el cultivo de los “campos” (lugar crucial de la humanidad en Vico). El ilimitado impulso sexual de la “venus ferina” encuentra el “límite” capital en el preciso y duradero vínculo matrimonial: la humanidad nace del pudor en el que se ceba el temor mismo, y el pudor es sentido de un límite que nace de una mirada que se dirige sobre todo hacia uno mismo. Lo ilimitado de la relación con la naturaleza, incluso con la dimensión de la muerte, encuentra amparo en el reconocimiento de un límite que viene de las “señales” de Júpiter, y por lo tanto está en el rigurosísimo respeto de los cultos, de los ritos: dándose un límite esencial al total “intercambio” entre naturaleza y humanidad a través de la inhumación de los cadáveres, de la definición de un espacio propio de la muerte humanizada (y la sepultura da a la muerte medida en el espacio y en el tiempo a través de la memoria…), etc. Lo ilimitado del deseo, del poder, etc., encuentra el “límite” de costumbres rudas pero simples, frugales, etc., además de una expresión de la fuerza, de la belicosidad, fundada en la “pietas”: los primeros “fortes” son sobre todo los “píos” que defienden los propios bienes, y a los dèbiles, de los “violentos”. De ahí la total incomprensión de Vico por parte de quien le atribuye que comparte una idea de barbarie articulada en dos aspectos, fieles a una “duplicité naturelle”, de una “barbarie” de la “predation” y de una “barbarie plus douce” y peligrosa que tiende a arruinar desde el interior a la civilización. Al contrario, allí donde la imagen habitual de una barbarie devastadora y depredadora había sido compartida por el primer Vico, quien no casualmente había afirmado que las masas incontables y animalescas de los bárbaros (como rebaños, “pecora”) por razón de su número, ni siquiera por su valor en la guerra, habían vencido y sometido a los pueblos más civiles, es sin embargo totalmente contradicha por la nueva figura de la primitiva y productiva barbarie humana…5. Por lo tanto, la “desmesura” bárbara, negada por Vico como absoluta desmesura respecto a lo humano, era en ello admitida y reintroducida, era reconducida dentro de la naturaleza humana como su momento necesario. Y sin embargo, por otra parte, con esto ella no era en absoluto negada en toda una serie de sus elementos fácticos, y ni siquiera era juzgada dentro de un cuadro axiológico por el que resultaba “desmesura”, condición connotada por rasgos de relativa, pero sin duda fuerte, “negatividad”. Con ello debe confrontarse, según mi parecer, -como explicaré más ampliamente despuéscualquier línea crítica que mire hacia un supuestamente absoluto “filoprimitivismo”, “primitivismo integral”, e incluso hacia un marcado “filogermanismo” (cuando Vico elogia repetidamente los pueblos orientales “docilísimos” descendientes de los igualitarios Escitas) e incluso hacia un filogoticismo republicano “orientado en sentido netamente antiabsolutista”6. Ante todo existe la desmesura constitutiva del ser los hombres primitivos “todo sentidos”, todo pasión, etc., “niños” del género humano –si no incluso más que “mujeres”, por la arrolladora “robustez de la fantasía” y no ciertamente por costumbres afeminadas–: pero responde, precisamente, a una naturaleza para la cual es “natural” que se pase por la “pueritia” del mundo, por la “ruditas” original. Existe también una desmesura que se expresa directamente en una naturaleza física, en una corpulencia “desmesurada” y “deformada”, alejada de las justas medidas, de los Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003)156 Enrico Nuzzo Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 156
hombres convertidos en “gigantes” (a causa de antiguas costumbres de vida aún ferinas de vivir en contacto con las heces sin lavarse), ya sean éstos los “gigantes” de la tradición bíblica, o los Cíclopes griegos que narra Homero, o los Germánicos de la edad de César o Tácito, o los “Patacones”, probables gigantes supervivientes en los confines meridionales de la América en la edad contemporánea a Vico. Porque en realidad –pensando justamente en el tema de los espacios elegidos de la barbarie– sus formas más extremas tienden a aparecer, o a conservarse, en contacto con la naturaleza más extrema e inhóspita. Y de hecho los seres “más bárbaros” resultan ser los “abitatori delle terre vicine a’ poli e ne’ deserti dell’Affrica e dell’America (de’ qualli i viaggiatori pur ci narran costumi cotanto esorbitanti dalle nostre ingentilite nature che fanci orrore), perché costore pur nascono in mezzo a lingue, quantunque barbare, e sapran qualche cosa di conti e di ragione”7. Hay además otras formas de “desmesura” que Vico relaciona, aquí y allá, con el horizonte de sentido y de experiencia de las rudas gentes primitivas, como por ejemplo ese fenómeno, actualmente descrito, que se podría definir en los términos de una “estética de lo ‘anormal’”, por el cual los hombres rudos y bárbaros, al igual que los primitivos egipcios, se complacen en lo “grande” casi proyectando en ello la propia desmesura “inhumana”8. Por lo tanto, el hecho de que Vico al introducir (sobre todo en las diferentes versiones de la Scienza nuova) un nuevo significado y un nuevo uso del término de “barbarie”, lo liberase del sentido de la total y absoluta “alteridad” e incluso de “desmesura”, no significa que él al asumir la “barbarie” en la historia de la civilización humana procediese con ello a liberarla de lo “otro” y de lo “desmesurado”. Por el contrario, “alteridad” y “desmesura” venían reconducidos dentro de la historia humana misma como su “límite”, pero también como estímulo providencial en la búsqueda y conquista de un orden de lo “verdadero”, es decir de lo “justo”. Es más, toda la historia humana avanza porque la “vis veri”, que es el legado más valioso del hombre, se rebela a esas formas de “desmesura” en las relaciones entre los hombres (desmesura de poder, de riquezas, de conocimientos, de instituciones, etc.) que ya no están legitimadas, como al origen, por las correspondientes formas de prestación (por ejemplo “la protección”, “el asilo” que se da a los débiles a cambio del trabajo en los campos, etc.)9. La “desmesura” está siempre presente en la historia para limitar (y para no cerrar para siempre) las conquistas, y para empujar a realizar otras. Pero la “desmesura” es también la pérdida del equilibrio entre las partes que constituyen lo humano, por ejemplo la cruda hegemonía de los sentidos y el árido predominio de las individualistas formas de raciocinio. Ella es por eso testimonio de la siempre dramática condición de un orden precario, que lo único que garantiza es que la humanidad no desaparecerá del todo, incluso allí donde no sepa conservarse; y es también testimonio de la naturaleza en el fondo “humanística” del pensamiento viquiano que se expresa en un ideal de “equilibrio” que no duda en proyectar incluso la “tranquilidad” [quiete] si las formas de la civilización amenazan con caer hacia las formas de la moderna “barbarie de la reflexión”. Pero esto no consiente, según mi parecer y con los textos en la mano, sostener un perfil preeminente, ni incluso un perfil significativo, de un Vico “bárbaro”, y mucho menos “pagano”10. El ideal de la “re-barbarización” representa solamente el ideal de una posible reintroducción en determinados tiempos –en las edades de la “reflexión” más pura, alta y positiva, pero tendencialmente árida, y también de la “igualdad” más difundida y totalmente irrenunCuadernos sobre Vico 15-16 (2003) 157 Figuras de la barbarie. Lugares y tiempos de la barbarie en Vico Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 157
ciable– de elementos de contención de las formas constitutivas de la aridez de las “facultades ingeniosas” que estos tiempos precisamente comportan. Todo esto con la finalidad de mantenerlas lo más posible en su “acmé”, para no hacerlas recaer en las “tinieblas” que todas las naciones habían conocido (incluso en la “bárbara antigüedad” de los amados “Romanos”), para mantenerlas en la luz de las ciencias y de las artes de la que “resplandecen” los vértices de la civilización: en Atenas, en Roma, en la modernidad contemporánea de Vico, y en ésta, “en esta edad ilustrada”, “hoc beatissimo seculo”, también con experiencias y conquistas de civilización, de ciencia, de justicia, irrepetiblemente modernas… Todo esto se encuentra muy lejos de expresiones de efectivo “filoprimitivismo”, con las que un poco más tarde (con Herder, por ejemplo) se levantaría un verdadero y propio elogio de la “oscuridad” de los “tiempos bárbaros”11. En realidad concurren diferentes “imaginarios” para sostener en Vico el diseño de los ‘ciclos’ de las edades de la humanidad, y más en general su “ciencia nueva” de los tiempos y de las formas de la humanidad, y por lo tanto en primer lugar de las “bárbaras”. Ante todo conviven por una parte un imaginario “lineal” y por otro uno “naturalista”. El primero mantiene sobre todo la idea de la progresiva conquista de una serie de fenómenos positivos en el nivel de los conocimientos y de las instituciones civiles. Según mi parecer, se trata de un imaginario ampliamente cultivado en contacto con una sensibilidad teórica moderna, tributario de rasgos de la reflexión teórica moderna sobre lo “simple” y lo “complejo”. Ciertos momentos de tal reflexión asumidos por Vico y por él aplicados en el campo de la historia, contribuyeron a la conquista de un fortísimo fundamento epistemológico, gracias al cual se da la “ciencia” de la historia, en cuanto ésta representa un orden “necesario” de secuencias que va de lo simple (lo “rudo” de los orígenes en la primitiva infancia del hombre) a lo complejo. A veces, entrecruzado con este imaginario, aparece el “naturalista”, en el fondo probablemente más fuerte, marcado por la intrínseca disposición axiológica negativa hacia lo que es “viejo” (y “delicado”, extenuado, etc.) respecto a lo que constituye el “estado perfecto” de la vida de los seres humanos y de las naciones. Pero justamente a este vértice se llega en las edades adultas de la “reflexión”. Éstas, en la medida de lo posible, deben fortalecerse, regenerarse, “re-barbarizarse”, pero sin ninguna nostalgia excesiva hacia experiencias bárbaras que siguen siendo designadas en los términos del “horror” hacia características de extrema rudeza, durísima ferocidad, inalcanzable crueldad… Por otra parte la “barbarie de la reflexión” no impide que en el abanico de los tiempos de ésta última se hayan podido producir (a través de un trabajo de adecuada “re-barbarización”) experiencias poéticas de un ‘sublime moderno’ que se sitúan con Virgilio en la cima de las expresiones de la poesía. Y por último, cómo no observar que la amplia temática de la barbarie de la reflexión, por lo que tiene de peculiarmente determinado, aparece bastante tarde en la trayectoria de la meditación viquiana. Ésta, por lo tanto, puede señalar seguramente rasgos importantísimos de una más inquieta etapa última, pero no puede señalar constitutivamente la totalidad de la construcción: ya edificada en precedencia sobre sus esenciales bases epistémicas, con materiales temáticos y conceptuales ya definidos, y ya capaces de alojar prácticamente todas sus más importantes conquistas teóricas e historiográficas… Llegados a este punto quedaría la tarea ya anunciada de afrontar la otra vertiente de la investigación sobre los “tiempos” y los “lugares de la barbarie” en Vico. En esta vertiente Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003)158 Enrico Nuzzo Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 158
ya no es importante recorrer las premisas de fondo de la construcción de un riguroso “orden” de la historia –de origen providencial y como fundamento metafísico– que la ciencia de la historia puede recorrer con seguridad, definiendo también en él todas las figuras esenciales de la “barbarie”. Sin embargo es importante estudiar profundamente si y cómo la idea del “orden” que sostenía una historia total de la civilización del todo inédita, consintiese a Vico un tratamiento de la historia de las diferentes “naciones”, dentro de su narración omnicomprensiva, capaz de salvaguardar las características de ‘individualidad’, ‘particularidad’ compatibles con aquel “orden”. Bajo esta perspectiva se tata de estudiar de modo sistemático y analítico, como no se ha realizado hasta ahora, si, y eventualmente cómo, el pensador napolitano consiguiese conciliar dos tendencias contrapuestas. La primera, como se ha visto, ligada a su idea de un desarrollo substancial afín, según un orden necesario, que se observa en todas las naciones del mundo “gentil”. La otra, al contrario, ligada a su sensibilidad hacia la individualidad de los fenómenos históricos, y si se quiere incluso a la esfera, sin duda más fuerte, de sus enraizadas propensiones, formas de prejuicio cultural y étnico, “patriótico”, etc. En efecto, la tendencia teórica a la “unificación”, a la homologación de todas las naciones, conllevaba unos relevantes elementos de novedad en el juicio sobre muchas naciones. Esta tendencia conllevaba, de hecho, para algunos pueblos una especie de una más o menos fuerte, y en general inédita, “elevación” del “valor”, de la “dignidad” de su historia, que se reflejaba incluso en el presente; para otros en cambio conllevaba un “efectivo”, y aquí realmente muy inédito, “descenso” de “valor” respecto a las habituales y difundidas “vanidades de las naciones” (y de los doctos). Estaba en juego, en definitiva, una completa redefinición de todos los “tiempos” y ”lugares” y significados de la barbarie. Y estaba en juego la totalidad de juicios que el mismo “primer Vico”, en particular en el De antiquissima, había formulado sobre los pueblos en singular, entre otras cosas privilegiando una línea de transmisión de la antiquísima sabiduría que pasaba por los egipcios, los etruscos, hasta llegar a los romanos (en detrimento, como es notorio, de la primacía de la sabiduría de los griegos). Ahora los amadísimos romanos, además de los egipcios (y en parte los caldeos etc.) estaban obligados como todos los pueblos a pasar por la barbarie12. Los mismos germanos veían puestas en peligro antiguas y nuevas virtudes: ya sea la peculiar generosidad de su espontánea índole guerrera, reconocida en los más tradicionales acentos de “filogoticismo” (incluso en la cultura italiana, y en la napolitana), ya sean, con mayor motivo, las razones de una primacía afirmada en determinadas corrientes “septentrionales” y “patrióticas” de lo gótico. Por poner otro ejemplo relativo a la homologación entre “bárbaros” y “salvajes”, el recurrir a la estatura gigantesca, desmedida, de los “Patacones”, los habitantes de las lejanísimas y muy frías tierras del extremo meridional de las Américas, da testimonio no sólo del diseño viquiano de reunir y poner en juego juntas las experiencias más dispares, sino también de construir un verdadero y propio sistema de las “características”, de las “índoles” de las “naciones”, y por lo tanto de los “lugares” y de los “tiempos” de la “barbarie”, para lo que se había pedido la ayuda en primer lugar de los datos de la “historia naturalis” relativos a las relaciones entre “lugares”, ”climas”, y ”características”, etc.13. En cambio, por dar un último ejemplo, los escitas en particular (y también los “dóciles” pueblos orientales como los chinos o los japoneses) no sólo conocían una particular forCuadernos sobre Vico 15-16 (2003) 159 Figuras de la barbarie. Lugares y tiempos de la barbarie en Vico Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 159