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Ciudad y democracia en la sociedad telemática

Goycoolea Prado, Roberto

Abstract

La determinación de los medios de comunicación en la transmisión de las ideas y la vida política hace prever el advenimiento de nuevas estructuras sociopolíticas cuyas posibles consecuencias para el modo de concebir y habitar la ciudad y la vivienda son objeto de este artículo.

Full text

CIUDAD Y DEMOCRACIA EN LA SOCIEDAD TELEMÁTICA Robe o Goycoolea La de e minación de los medios de comunicación en la ansmisión de las ideas y la 1·ida polí ica hace p e1 ·e el ad enimien o de nue as es uc u as sociopolí icas cuyas posihles consecuencias pa a el modo de concehi y hahi a la ciudad y la 1'i1·ienda son ohje o de es e a ículo. Espacio polí ico y medios de comunicación «E l enóme no In e ne no es má s yue la pun a del ice- be g. es el p a a digma de la sociedad digi al. In e ne es un nue o medio de comunicación. P ime o u e la p ensa, luego la adio, d es pu és la ele isión. Aho a asis imos al nacimie n o de un nue o sopo e pa a la in o maci ón , yue se á la ma e ia p ima más a li os a del siglo XXI. » Luis Foix (Eche e ía, 1 996 . 1 ). En g an medida las democ acias se basan en el ipo de elación que se es ablezca en e las dis in as ins ancias que pa icipan de la ida polí ica; y como cada sis ema de ansmisión de ideas gene a es a egias de pe suasión dis- in as y pa icula es, los medios de comunica- ción son un elemen o undamen al de odo quehace polí ico. Del discu so o al a la ima- gen ca ódica, los media han condicionado las es uc u as de los sis emas y los espacios po- lí icos. La A enas de Pe icles no se di e encia an o de Los Ángeles de Hollywood po su a- maño como po esponde a un medio de co- municación dis in o. Po co nsiguien e, es ac ible a i ma que el desa ollo de In e ne ae á una ans o ma- ción adical en las elaciones sociopolí icas adicionales, debido a dos ca ac e ís icas in édi as de es e nue o sis ema de comunica- ción: in e acción y globalidad'. Los cambios que se in uyen en los espacios públicos y p i- ados como consecuencia de las nue as es- uc u as sociopolí icas que es án gene ando las edes elemá icas son de al p o undidad, que incluso es cues ionable si las de iniciones adicionales de ciudad y i ienda se án apli- cables al u u o que se a ecina. Algo ácil- men e obse able, si se compa an los eme - gen es escena ios de la acción sociopolí ica con los es pacios his ó icos de la ac i idad polí ica. -XLIII - 43 ASTRAGALO, 10 (1998) A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA A icle, ISSN 1134-3672 h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.1998.i10.06 A qui ec o y c í ico ele la a qui ec u a. Enseña en la Uni e sidad Ve ac uzana, Xalapa, México. 44 Del habla a la imagen En las sociedades p eindus iales, la ansmi- sión e in e cambio de ideas en e gobe nan es y gobe nados se cimen aba en la palab a y la memo ia o al. Las dis in as ins ancias polí i- cas debían coincidi empo almen e en un es- pacio común pa a pode consuma la acción polí ica. Los usos polí icos, las ins i uciones y los espacios ciudadanos se adap a on a las ca- ac e ís icas de la comunicación e bal de la o a o ia y la discusión ca a a ca a. Pa a ob e- ne in o mación, pa a discu i y p opone , pa a elegi , había que es a ísicamen e en el ágo a. El o o se iden i ica con el espacio po- lí ico, la pulis con la polí ica. El c ecimien o demog á ico, la expansión e- i o ial de las ciudades es ado, la c eación de impe ios, la p o esionalización de la p oduc- ción y la cul u a, obliga on a a icula p oce- dimien os de pa icipación polí ica que no implica an la p esencia empo al y espacial de oda la ciudadanía. Su gen así di e sos sis- emas de ep esen ación, que dis ancia on a los « o an es» de la ida polí ica co idiana y c ea on espacios especí icos pa a ellos: los edi icios del pode , símbolos de dominación y uni icación, dependiendo el caso, ubicados con iguos a la plaza pública que los o iginó: senado, guildas, ayun amien os, minis e ios, e c. En y desde es os nue os espacios se de- sa olla la acción polí ica; leyes, p oclamas, mani es aciones e incluso e oluciones pasan i emediablemen e po ellos. Man ene se po- lí icamen e ac i o obligaba a la necesa ia concu encia ciudadana en es os espacios po- lí icos públicos. Aun con el uso de documen- os esc i os, o sea, cuando las ideas y decisio- nes polí icas se ansmi ían a dis ancia, és os se p egonaban en plazas y abe nas. El auge e indus ialización de la imp en a pe mi i á la gene alización de la p ensa, ge- ne ando la p ime a g an ans o mación espa- cial eje cida po los medios de comunicación en las o mas y espacios sociopolí icos: a) la in o mación polí ica puede aspasa los lími- es que imponía la elación pe sonal, los de la polis, pa a expandi se en el e i o io nacional e in e nacional, y b) la in o mación polí ica en a po p ime a ez en ámbi os semipúbli- cos (clubes, ca és, ba be ías y demás luga es donde se o ecen los pe iódicos a los clien es) y p i ado, la i ienda. Con ello, ya no es ne- cesa io es a ísicamen e en la plaza pa a es a polí icamen e in o mado y ac i o. Y lo que es muy impo an e, las muje es, adicio- nalmen e e adas de los espacios polí icos, pueden comenza a segui la ida polí ica desde el hoga . Pese a es as i udes, la p ensa p esen aba se- ias limi aciones como medio de comunica- ción de masas. Es aba ese ado a los p i ile- giados que amén de posee las habilidades in elec uales eque idas pa a desci a y p o- cesa la in o mación esc i a, podían paga el pe iódico dia iamen e. Además, la capacidad in e ac i a de los lec o es e a escasa, len a y con olable. Po ello, aunque los pe iódicos se ían pa a p o undiza y ma iza en las ideas y p oclamas de la a enga polí ica, e p incipal escena io de la acción polí ica seguía siendo la calle. La in luencia de una opción ideológi- ca e a equi alen e a su capacidad de com·uca- o ia pública. Lo undamen al e a domina al homb e de la calle. La e o ma de Pa ís em- -XLIV- p endida po Napoleón 111 se o ien ó a impe- di que el p ole a iado pudie a ap opia se im- punemen e de la calle. La adio señala o o momen o signi ica i o en el ema que nos ocupa. La in o mación polí ica pasa de la palab a esc i a al lenguaje o al. Ya no es iempo de los esc i o es (Je e son, Ma x ... ) sino de los o ado es adio ónicos. La eno me ue za polí ica del nue o sis ema es ápidamen- e ap o echada: Hi le y Mussolini no di igen sus discu sos a los mili an es eunidos en el es- adio, sino los miles de adioescuchas que deben con ence a a és de la palab a en sus ecep o es p i ados (Sa o i, 1998). El mensaje cambia de o ma o: ya no se des ina en exclusi- a al ciudadano polí icamen e ac i o, sino a oda la amilia - ecué dese los discu sos ascis- as o ien ados a los jó enes-. Las écnicas de Con la di usión de la ele isión las o mas de- moc á icas su en o o cambio subs ancial, sob e odo po la po encia comunica i a de la pan alla. El discu so polí ico ya no se di ige al ¡mehlo, en ninguna de las dos acepciones co- munes del é mino, sino al nue o suje o polí i- co: el elespec ado . La polí ica abandona el ámbi o de la palab a, de los concep os, pa a in- co po a se al uni e so de la imagen, de la apa- iencia. Lo impo an e del líde y el discu so polí ico es la elegenia; con un guión bien ap endido y los ecu sos económicos su icien- es un ac o puede hoy llega a p esiden e de una nación. Las ci as son cla as: en EE.UU. cua o de cada cinco ciudadanos decla a o a en unción de lo que ap enden en la pan alla (Sa o i, 1997). Mí ines, mani es aciones, de- cla aciones de p incipio, ac os e o is as y si- mila es, se piensan y ealizan en unción de los g abación de la oz ligadas al elé ono, pe mi í- segundos de eledia io o de p og amas especia- 45 án que el discu so polí ico no enga que eali- za se en espacios ni iempos polí icamen e e- p esen a i os; incluso se pueden emi i simul áneamen e opiniones lejanas. Indepen- dien e de sus comp omisos, los p esiden es de EE.UU. comenza on a adia mensajes semana- le s. Pe o si bien con la adio el discu so polí i- co en a de ini i amen e al ámbi o domés ico, la ida polí i ca con inúa necesi ando de los es- pacios públicos pa a unciona . Las opiniones que se pueden da en la adio desde el hoga po elé ono, se limi an a unos pocos p og amas cuyos enca gados ienen la capacidad de deci- di cuándo y qué ansmi en. Pa a exp esa se li- b emen e hay que mani es a se en la calle; pa a ealiza ámi es bu oc á icos, paga se icios, eclama y o a hay que i ísicamen e a un luga y en el ho a io que de e mine el Es ado. les que puedan a ae ~ . La elepolí ica no e- quie e de con ac os di ec os ni uga es comunes pa a desa olla se. La ciudad mode na no ea- me icana es un luga sin espacios públicos, una sucesión de edi icios ins i ucionales y de se i- cios odeados de i iendas indi iduales, donde nadie conoce a los conciudadanos pe o donde odos es án polí icamen e conec ados (manipu- lados) a a és de an enas pa abólicas. Es a ipología u bana es uno de los símbolos más palpables de la c ecien e concen ación de la ac i idad públi ca en el ámbi o p i ado. La apa ición del ax, las compu ado as y el di- ne o digi al nos es á libe an do de ene que i a una se ie de luga es pa a ealiza acciones que an es e que ían la p esencia ísica del usua io: bancos, pagos de impues os y se í- - XLV - ASTRAGALO,10(1998)ISSN 1134-3672 46 cios, comp as, e c. Sin emba go, pese a es a domes icación de la ida, aún es nece sa io i a la plaza pa a ealiza plenamen e la acción po- lí ica. Po plu ales que sean los pe iódicos, po di e sas y polémicas que sean las adio- emiso as, po alucinan e que sea la opción de p og amas o ecidos po el cable, el eleciuda- dano es un indi iduo ecep o , llamado de cuando en cuando a un luga público a elegi a un ep esen an e que eje ce á po él el pod e polí ico eal. En in, oda ía debemos aban- dona el espacio p i ado pa a se plenamen e ciudadanos. El espacio de la polí ica elemá ica La gene alización de In e ne ans onna á el pano ama his ó ico eseñado. Po p ime a ez la humanidad dispone de un medio de comuni- cación in e ac i o, uni e sal y ela i amen e económico. La capacidad de esponde en iem- po eal a lo ecibido en un e minal in o má ico pe sonal, con independencia del luga en que nos encon emos. supone una o ma de pa ici- pación social inno ado a. Las in luencias eales de las edes elemá icas en las es uc u as polí- icas y, en consecuencia, en el modo en que se conciben y u ilizan los espacios públicos y p i- ados, no se pueden p e e con exac i ud. Pe o se pueden in ui cie as o ien aciones gene ales: La « i ienda» como cen o de la acción polí ica La mayo no edad polí ica de In e ne iene dada po su capacidad in e ac i a, es deci po la posibilidad de en ia y no sólo ecibi men- sajes. La i ienda, mejo dicho, cualquie a que sea el luga donde se encuen e la cone- xión con la ed, se á el cen o de la ac i idad sociopolí ica. Así co no la plaza, el me cado, la uni e sidad, los clubes y las e ulias ue on ámbi os undamen ales pa a la o mación de la opinión pública en el pasado, In e ne se es á mos ando como una ibuna mediá ica de g an po encialidad, al es a desbo dando con c eces los escasos espacios de exp esión indi- idual en los ac uales medias de comunica- ción in e nacionales. Pe o el cambio puede i mucho más allá que el pe mi i elaciona nos desde el hoga con pe sonas e ins i uciones de odo el plane a. G acias a la in e ac i idad del sis ema, odas las decisiones polí icas pod án ea li za se me- dian e e e éndums elemá icos. De la elec- ción del colo pa a el museo local a la del p e- siden e del Banco Mundial, pod án ealiza se de o ma inmedia a, uni e sal y a cos os más que azonables desde las e minales pa icula- es de In e ne '. En es a democ acia global y pe manen e, no se á necesa io sali a la calle pa a se un ciudadano polí ica y económica- men e ac i o. La i ienda, el espacio de la p i acidad po excelencia, opues o en odo a la polis pública, se con e i á en la en ana al mundo, en el luga de las elaciones pe sona- les, de las ac i idades eco nómicas y de las de - cisiones polí icas uni e sales. La ans o ma- ción qu e es án expe imen ando los ámbi os domés icos po la implan ación de una se- ie de co nexiones el ec ónicas que son nues - os in e aces con la ciudad global ( elé ono, ele ax, ele isión, comp u ado as mul ime- dia, e c.), exp esan ya la p esencia de la so - ciedad elemá ica en nues as casas (Eche e- ITÍa, ]99 6, 4 ). -XLVI - La inu ilidad de los espacios y edi icios adicionales del pode polí ico Una sociedad donde los ciudadanos pueden elaciona se, abaja , comp a y decidi sob e odos los emas polí icos desde sus p o- pios hoga es, elimina ía muchos de los es- quemas adicionales de las es uc u as polí i- cas y bu oc á icas. Nues os ep esen an es polí icos en las ins ancias de legislación y go- bie no queda án obsole os; lo que iene im - plicaciones de odo ipo: ¿Qué bene icio iene segui pagándoles los subs anciosos sala ios a los in e media ios polí icos, si incluso puedo pa icip a como ju ado en un juicio in e na- cional sin mo e me de mi so á p e e ido. ¿Qué sen ido e nd án, en onces, los espacios y edi icios cons uidos pa a albe ga las di- e sas ins ancias polí icas y adminis a i as que hoy consumen el p esupues o? ¿Po qué segui cons uyendo edi icios ins i ucionales si odas las demandas, o mula ios, pagos, ins c ipciones, o aciones, se ha án a a és de medios in o má icos? Los espacios del pode : plazas mayo es, palacios de gobie no, capi- olios, casas blancas o osadas, sólo i enen sign i i cación u ís ica en la sociedad elemá- ica. La e dade a lucha polí ica se ce n a á en la conquis a del espacio i ual elepoli a indi idual. Los a qui ec os, his ó icamen e aliados in- condicionales de la simbolización del pode a a és de la con igu ación del es pacio ísi- co, se án desechados en a o de los diseña- do es de espacios i uales. Los polí icos ac uales ienen es o cla o. En Mé xico, nadie conoce la a qui ec u a de L os Pinos, ni en España el es ilo del palace e de La Moncloa, pe o odos los elespec ado es saben quié- nes son sus mo ado es y son conscien e del pode que de en an. Sólo los di igen es nos- álgicos de egímenes absolu is as y demo- c acias populis as con inúan cons uyendo y u anándose de sus cos osos edi icios ins i- ucionales, en e a los cuales con ocan anac ónicas mani es aciones de exal ación polí ica. La des e i o ialización de la acción polí ica La in e ac i idad de la ed implica que cual- quie pe so na puede con e i se en un di u- so de ideas polí icas, p o sub e si as que sean pa a el sis ema. La capacidad écnica y econó mica eque ida pa a en ia mensajes po In e ne , median e una página Web, po ejemplo, es á al alcance de odo usua io. La disponibilidad de ecu sos écnicos y econó- micos deja de se un modo de con ola la in o mación polí ica. Ya no se á imp escin- dible mon a cos osas es a egias bu oc á i- cas con el in de ecauda las masas de dine- o que consumen las campañas polí icas nacionales y más aún las in e nacionales. Es más, ni siquie a se á necesa io es a conec- ado ísi ca men e a la ed de in aes uc u a el éc i ca pa a en ia l os mensajes deseados: elé onos mó iles, o denado es po á iles, ba e ías so la es eca ga bl es, pe mi i án que la acción polí ica se ealice desde los luga es más ecó ndi os. La epe cusión in e nacio- nal del Eje ci o Zapa is a de Libe ación Na- ciona l g acias a sus mensajes digi ales en- iados des de la inaccesible sel a de Chiapas e leja la po encia de In e ne como agen e polí ico. - XLVII - 47 ASTRAGALO,10(1998)ISSN 1134-3672 Consecuen emen e, las ei indicaciones socia- les no necesi a án de la eunión de pe sonas en un luga especí ico pa a lle a se a cabo. Las e oluciones no se ha án ondeando bande as en la plaza pública. Aunque es di ícil p edeci qué o ma o adqui i án las u u as elehuelgas, pa ece cla o que es á al llega y su capacidad de con oca o ia es impensable en los espacios públicos adicionales. P ueba de ello es «la e- cien e mani es ación de más de 2.500.000 pe - sonas po la calle elemá ica pa a p o es a po la i ma po pa e del p esiden e Clin on de unas no mas que suponen la implan ación de o mas de censu a a la libe ad de ci culación po la ed>> (Eche e ía, 1996, 8). esol e las necesidad ísicas básicas; de las necesidades sociales y espi i uales se enca - ga á la ed. La up u a de las iden idades polí icas y cul u ales ligadas al e i o io Además de cues iona las o mas his ó icas de concebi y usa los espacios públicos y p i a- dos, la des e i o ialización de las elaciones sociopolí icas y económicas pond á en jaque las iden idades adicionales en e e i o io, nacionalidad y cul u a. Aquí adica pa a J. Eche e ía (1996, 8), la mayo po enciali- dad de Telépolis. La sociedad elemá ica ompe con el p incipio clásico de a ibución de ciudadanía e iden idad en base a de e mi- Aho a bien, si el e i o io deja de se unda- nan es espaciales: Juga de nacimien o o esi- men al en la acción polí ica, las ans o ma- dencia. Espacio ísico y espacio cul u al son ciones y posibilidades polí icas que se ab en en idades independien es: ¿Cuál es la ciudad, 48 son eno mes. Po ejemplo: ¿Qué sucede á con el país, de un habi an e de la sociedad elemá- las adicionales ci cunsc ipciones elec o ales ligadas al e i o io ísico? ¿Po qué no pode- mos desde Xalapa opina sob e quién se á el u u o p esiden e de Indonesia si sus decisio- nes económicas pueden a ec a sus ancial- men e nues os sueldos y aho os? ¿Po qué no puedo op ina sob e la es au ación de Machu Pichu si es Pa imonio de la Humani- dad? La sociedad elemá ica no iene espacios es ables; su e i o io es un espacio i ual, a iable y ans o mable según in e eses y p eocupaciones especí icas. La nue a socie- dad no iene localización ija, no iene espa - c io s ís icamen e co n o mados ni edi icios ma- e ialmen e cons uidos. En ealidad, la ciudad pod ía se la suma de e minales in o - má icas den o de unos cua os que co n a án con las su icien es comodidades como pa a ica; quién decide a qué espacio pe enece; de qué colo se á el pasapo e del iaje o elemá- ico? ¿Qué iden idad cul u al end án los niños de In e ne , po mexicana que sea lama- e nidad en que nació? Incluso, el papel uni i- cado de la opinión pública y de con igu ado de las iden idades cul u ales que d es de la Ilus- ación se asigna a las ins i uciones es a ales de educación, es una quime a en un mundo en el que desde cada hoga se puede elegi lib e- men e la escuela y uni e sidad que se es ime más opo uno, con independencia de su loca- li zación o ideología. La opción inal po la cul u a p opia o po cul u as ex anje as queda pa a ca da indi iduo, y no pa a el ci cuns an- cial luga de nacimien o, ni pa a el gu ú, pon- í ice o comisa io cul u al local (Eche e ía, 1995a, 146). -XLVIII - ¿Se á más habi able la ciudad elemá ica? Sin duda es posible deduci más implicacio- nes de las edes elemá icas en los usos polí i- cos y en las o mas de ocupación del espacio. Sin emba go, bas a con las señaladas pa a ob- se a que nos en en amos a un pano ama so- cial inédi o. Que es a sociedad aya a se mejo o peo que la ac ual, que aya a pe mi- i una mejo dis ibución de la cul u a y la i- queza o una mayo elicidad indi idual o co- lec i a, es algo que de alguna mane a nos incumbe a odos. El p oblema es complicado, po que implica de ini y alo a algo an subje i o cómo la calidad de una sociedad. Razonablemen e, J. Eche e ía (1995a, 131) p opone que «una o ma de o ganiza la ida social es p e e ible a o a (o mejo ) cuando es capaz de in eg a mayo plu alidad de di e encias». Desde es a pe spec i a las ca as pa ecen a o ables a la sociedad elemá ica: «Aunque sólo sea a dis- ancia, es cla o que Telépolis [la ciudad global de las elecomunicaciones] pe mi e una mayo mix u a de las cul u as y una in e nacionaliza- ción de los ámbi os domés icos. Cada elepo- li a puede accede a una mayo plu alidad de di e encias que sus an eceso es, y la nue a ciudad, hablando en é minos gene ales, p o- duce o mas de mes izaje más a iadas, p eci- samen e po la in e elación que comienzan a ene cul u as an es sepa adas y ajenas unas de o as» (Eche e ía, 1995a, 143 ). Así expues o, el pano ama sociopolí ico que se a ecina g acias a las edes elemá icas digi ales pa ece más que p ome edo . Sin emba go, se deben conside a al menos dos aspec os bas an- es inquie an es sob e la sociedad elemá ica: Po un lado desde el pun o de is a de la habi- abilidad del espacio, po di e sos mo i os, es más que p uden e pensa que las elaciones so- ciales «a dis ancia» di ícilmen e llega án a sus i ui la iqueza de las elaciones pe sonales «di ec aS>>. Tampoco pa ece azonable pensa que el se humano se adap a á ácilmen e al g ega ismo elemá ico. ¿Realmen e que emos c ea una sociedad y un espacio u bano como el que an icipa M. B am illa en la in i ible ciudad de San Ángeles de su película Demoli- ion Man ( 1993 ), donde has a el ap e ón de manos se hace a dis ancia (Ripalda, 1996, 16)? ¿Has a qué pun o es más ape ecible una ida donde odo se ealice desde el ámbi o p i ado de la i ienda indi idual, po hennosa, cómo- da e in e comunicada que sea?• Po o o lado, nada asegu a que a a és de In- e ne lleguemos necesa iamen e a unas cuo as de pa icipación y de democ acia como nunca se habían dado en la his o ia. Po di e sos mo- i os es posible que la sociedad elemá ica no e olucione hacia la democ acia sino a o mas de dominación y alienación jamás conocidas y hacia ac i udes sociales nada ecomendables. És e es pa a J. Eche e ía un pelig o la en e en el que odo es á po hace . Y, nos ecue da nues o au o , que en g an medida depende á de los p opios usua ios la o ien ación que ad- quie an las elaciones sociopolí icas y espacia- les de la sociedad y la ciudad elemá ica: «Se engaña ía quien pensa a que la nue a ciudad es una panacea desde el pun o de is a é ico-polí ico, pe o ambién quien ase- - XLIX - 49 ASTRAGALO,10(1998)ISSN 1134-3672 50 gu a a que es una maldición. Se a a, como siemp e, de que los elepoli as asuman ac i- amen e el des ino de su ciudad, y con él la BIBLIOGRAFÍA CITADA Eche e ía, Ja ie : Telépolis: Ensayos. Co l. Des ino 17 , Ba celona, 19 95a. Eche e ía, Ja ie : Cosmopoli as domésTicos. Anag ama, Co l. A gumen os 163, Ba celona, 19 95b. Eche e ía, Ja ie : < <In e ne y el pe iodismo elec óni- co »; Ponencia al Cong eso: Pe iodismo elecT ónico en la sociedad del. i lu o. Colegio de Pe iodis as, Ba ce- lona, 1996 ~(HAS ' Aun4ue enga nada menos 4ue 60 millones de usu a- ios/clien es. el u so de In e ne es un en ómeno mino i a- i o: el cons an e aumen o de sus usua ios. suma do a su anunci ada inco po ación a lo s ele iso es domés icos, pe mi e p e e 4ue p on o deja á de se pa imonio de la s eli es eco nómicas y cul u ales pa a con e i se en se algo an común 4ue no ca use ex añeza posee lo; al como sucedió en su momen o co n la ele isión y las cal- culado as. -' Si bien con di e encias signi ica i as. no se a a de un enómeno p opiamen e mode no. «E n la época medie- a l. la ln4uisición de la Iglesia ca ólica desa ollaba pú- blicamen e sus au os de e y sus ejecuciones en base a es os mismos c i e ios y a gumen os.» (Eche e ía, 19 95b.XXl ' Es a posibilidad es ecnológicamen e ac ible si se po- encian écnicas como las del co eo elec ónico con sis e- mas de cl a e pública 4ue ga an icen la p i acidad y el ano- nima o. conjun ame n e con la au en i icación del mensaje. del emiso y del ecep o (Eche e ía, 1995a, 17 3). ' Según Tomás Maldonado ( 19 90: 16 3 ). en la mayo ía de las e lexiones sob e la u u a sociedad elemá ica .« [ ... ] se encuen a sie mp e la misma indi e encia (cuando no nue a o ma de plan ea se los p oblemas é i- cos, cul u ales, polí icos y sociales >> (Eche- e ía, 1995a, 156). Maldonado, Tomás: El iau o de la modemidad [19871. Júca , Col. Uni e sidad 30. Mad id. 1990. Ripalda. José Ma ía: De Angeli s. Filos J la. me cado y posnwdemidad. T o a. Mad id, 1996. Sa o i. Gio an ni : << Del 'hamo sa pi en s" al ' homo i- dens "», Di a i o El Pa ís. 15 de ma zo; Sección Domingo, 18-19, Mad id. 1998. - -- -·- --- ---- desp ecio) po la ida co idiana de 4uienes se án l os su- je os eales de es a idílica sociedad desocializada, desin- dus ializada y desu banizada. E iden emen e se pa e del p esupues o de 4ue los s uj e os de ese p epo en e es- cena io acep a án el es ilo de ida 4ue se les di c a desde el ex e io (o desde a iba. o mejo . desde el cen o). Su- je os siemp e obedie n es, disciplinados. sa i s echos, siemp e dispues os a di s u a plácidamen e de las deli- cias de un abajo en casa en e ídeo, chimeneas y bu- có licas excu siones al p opio ja dín>>. Lo 4ue sucede á con las e la ciones pe sonales es p e isiblemen e simila a lo yue seg ún J. Eche e ía ( 1996, 8) ocu i á con las ac- uales ciudades. La implan ación de la sociedad elemá- i ca no implica á «4ue los pueblos. las ciudades y lo s Es- ados ac uales ayan a desapa ece . Lo 4ue sí sucede á, si de e d ad caminamos hacia la cons u cc ión de una c iu - dad global. se á 4ue su ele ancia social i á menguando en é minos ela i os. Buena pa e de la p oducción. y po an o de la gene ación de i4ueza y de pues os de a- bajo. end á lu ga en Telépolis. y no en las iejas ciuda- des en las 4ue nos desplazamos a dia io pa a abaja . pa a i de comp as» o pa a pa icipa en la ida y deci- siones polí icas. -L-