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A propósito de Sevilla (Expo) '92: el turismo, una experiencia de "descubrimientos"

Marchena Gómez, Manuel Jesús

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A p opósi o de Se illa (Expo)'92: El u ismo, una expe iencia de «descub imien os» Manuel J. Ma chena Gómez * ¿Dónde es á el conocimien o que se pie de en la in o mación? ¿Y dónde es á la sabidu ía que se pie de en el conocimien o?». (T.S. ELIOT. 1888-1965) * P o eso i ula de Análisis Geog á icos Regional Uni e sidad de Se illa 1. Disg esiones como in oducción La geog a ía, la cu iosidad —más o menos des ilada de ciencia— y el iaje han sido uen es de encuen os con ealidades, imágenes o imp e- siones e i o iales y sociales que han dado cue po, en e o as cosas, a la expe iencia u ís ica. Se discu e, sob e odo en los medios «cul os», de la alidez de aquélla en el con ex o de la indus ialización es anda izada del u ismo de masas; pe o, en cualquie caso, es amos aludiendo a un descub imien o del des ino, que se denomina desigualmen e, según pe - cepciones p e ias, medios de comunicación o la p opia me cado ecnia u ís ica. El descub imien o como asun o de p eocupación u ís ica es inhe en e a la misma esencia del enómeno: el u is a in en a des ela , con i ma o ap oxima se a la imagen —siemp e en p ejuicio del emiso — que posee con igu ada del des ino que p e ende descub i . Descub imien o, po an- o, subje i o que los analis as clasi ican simplis amen e en un ono melio- a i o si se a a de iaje indi idual — iaje o, como concep o posi i o—, y con mayo ca ga peyo a i a, cuando se hace o ganizado o domes icado — u is a como suje o del pseudodescub imien o—. Sob e iaje os, u is as, imágenes y des inos po descub i , p ác ica- men e se ha dicho odo. Aunque man eniéndose un mensaje en gene al, como aludimos más a iba, cie amen e desac edi ado de lo que supone la expe iencia u ís ica de descub imien o de o as sociedades y e i o ios que los de uno mismo: sólo es posible el conocimien o del des ino cuando se abunda más allá del ace camien o u ís ico. La ci a que ab e es e a ículo —po o o lado con ce ca de medio si- glo— nos alumb a en la cues ión. No dudamos de la imp opiedad del u- ismo «empaque ado», aunque ampoco man engamos una amaña aluci- nación hacia « odo» iaje o indi idual ( odo el mundo no es P. Bowles, po (1) King, A., y Scheneide , B.: La p i- me a Re olución Mundial. In o me del Consejo al Club de Roma, Plaza y Ja- nes Ed., Ba celona, 1991, p 250. ejemplo, ni posee los medios ni la in uición iaje a de alguien más an año como R. Fo d), pa a sabe del e i o io descubie o po el u is a. Pa a a- seando la ci a, el u is a es á inundado de no able in o mación, no mal- men e o ien ada con e idencia al consumo de p oduc os u ís icos, que le o igina un cie o conocimien o del des ino, pe o escasa sabidu ía del mismo. ¿Pe o es o no ocu e en odos los campos de la ida social e in elec- ual ac ualmen e? El u ismo es un enómeno que no escapa, más bien es uno de los exponen es más igo osos, del denominado «consumo plane- a io» y globalización de las ac i udes en la «economía-mundo». No se a- a, po una pa e, de jus i ica su exis encia, en cla e de mala conciencia, po que és a como o as an as mani es aciones sociales es á hoy p os i- uida de i olidad, supe icialidad y más que ninguna o a y áci amen e, de pos mode nidad. Ni ampoco, po o o lado, de con e i le un es a u o, demasiado habi ual de «mal meno », al que inalmen e se ecu e, ya pa a in en a el c ecimien o económico, ya pa a in eg a se en la men ada globalización. El descub imien o del u ismo es la mani es ación más adical en nues- o mundo de la ca encia de des inos igno os: de la absolu a conexión mun- dial, po acción u omisión. Una ase, asumida en su discu so po di e - sos o ganismos in e nacionales, c eo esponde con ce eza a lo que p e- endemos oza an o en la ap oximación del descub imien o del u is a como en la ges ión de emiso es y ecep o es de ese descub imien o del des ino po el desplazamien o u ís ico: «Pensa en lo global. Ac ua en lo local». Nadie escapa ac ualmen e al p oceso de pé ida homogeneización en la aldea global, pe o segu amen e cualquie o mación social se á inca- paz de p e e su ince idumb e sin en e a se de las endencias, sob e odo de índole ecnológica, que incumben a oda localidad. El u ismo es quizá el agen e más ac i o, desde el pun o de is a social, en es e escena io e- ñido de pe e sidad de descub imien o cons an e del Su po el No e, an- o si aquél se halla po debajo de los ein a g ados de la i ud no e, como en las á eas ma ginales al bienes a económico po encima de esa posi- ción de e e encia. Nues a in ención en es e a ículo es la de e lexiona sob e la capaci- dad del u ismo en es e mundo globalizado, cla amen e desin eg ado po la on e a cada ez más ma cada No e-Su , de descub i su misma ea- lidad. De mo i a la conciencia hacia lo que denomina el úl imo in o me del Club de Roma, la « esolú ica», luego de descubie a la p oblemá ica (1). La ci a de más a iba es ecogida po es e documen o de o ma lúci- da pa a p oclama que hoy poseemos cúmulos de in o mación y conoci- mien os sob e el homb e y la ie a, muchos de ellos modelados po la di- námica u ís ica, pe o que exis en escasos indicios de que la sabidu ía hu- mana haya a anzado en los ú imos cinco mil años. Sencillamen e, el u is- mo es pa e de es a mega endencia, pe o no cualquie a. En e ec o, es la p ime a indus ia mundial y quizá la de meno ince i- dumb e ag egada sob e la i alidad de su u u o. Segu amen e sea pa a las sociedades opulen as, jun o con los medios de comunicación de ma- sas, la mane a de descub i el mundo más impo an e. En es e sen ido nos sigue p oduciendo una g an pe plejidad el que no se in oduzca el u is- mo como uno de los más impo an es azos del dibujo de la mencionada p oblemá ica mundial, quizá oda ía no descubie o como debie a po la cul u a cien í ica de in de siglo, pe o ine i able pa a el p óximo. 10 (2) A ambe i, J : «El Pa aíso ¿Pe - dido? Sob e algunas eo ías del u is- mo», en Es udios Tu ís icos Mad id, 1983. n°80 p 77-93 (3) Racione o, L: Del pa o al ocio Ed Anag ama, Ba celona 1983, p 149 La imagen adicional de Se illa ce cana a la Exposición Uni e sal: lienzo de mu alla de la Maca ena. Po ello, nues a disg esión, que pa e de la opo unidad de elaciona el binomio u ismo/descub imien o po mo del acon ecimien o Exposición Uni e sal de Se illa de 1992, a a in e i sus a gumen os, pa a, p ime o, examina la a iculación en e descub imien o u ís ico y cul u a de masas; luego, in en a emos ace ca nos a las cla es ac uales de las elaciones emi- so es y ecep o es en lo que hemos denominado descub imien o u ís ico del des ino, y a e iza de ini i amen e en el caso: Expo'92. El discu so se ubica á en una pe spec i a p e enciosa de descub i lo que iene, más que lo que hubo en u ismo; sin desdeña se, como se ha dicho, el en o- que cul u al del enómeno. 2. Descub imien o u ís ico y cul u a de masas Después de las disg esiones con iene que expongamos nues as hi- pó esis de la cues ión que analizamos, sob e las elaciones concep uales en e descub imien os y u ismo. Quede bien cla o que lo que plan eemos es po sí mismo obje o de deba e, conje u as sob e el u ismo en endido como una dimensión undamen al de la sociedad occiden al ac ual, pe o ca en e de undamen os eo é icos de us e (2); así pa imos de una doble pe spec i a: I. Nos pa ece inadecuado ob ia en la ees uc u ación ecnológica y social en cu so un aspec o social y cul u al an so p enden e y es uc u al como es el u ismo. Hab ía p ime o que descub i , más allá de los mismos ópicos sob e sus impac os, lujos y dinámicas, lo que supone el u ismo en una sociedad que dicen camina inde ec iblemen e hacia el consumo del ocio como ac i idad p incipal (3). C eemos que el discu so exclusi a- men e descali icado , ya po especialización ágil, ya po acul u ación es- pú ea, no puede sos ene se al cual en la sociedad ac ual. II. Si es necesa io descub i un nue o discu so sob e el enómeno u- ís ico, no se ía menos impo an e p egun a se sob e los ep oches habi- uales hacia el mismo. ¿Son malos odos los descub imien os indi iduales y colec i os que p opo ciona el u ismo, sob e odo si se en en a a la de- 11 (4) Sa a e , F : «El pecado de mi a », en El País, domingo 15 de ma zo de 1992, pp 13-14. (5) Ma a all, JA. La cul u a del Ba oco Ed. A iel, Ba celona 1975 p 530 (6) Tu ne , L , y Ash. J : La Ho da Do- ada El u ismo in e nacional y la pe i- e ia del place Ed Endymión Mad id. 1991 ( eed ), p 461 nominada «imagen se ia» de muchas in es igaciones de ondo? ¿Quizá en la sociedad ac ual el descub imien o u ís ico —el del des ino u ís ico, epe imos— no susci a posibles deba es más in e esan es que los cono- cimien os has a la saciedad epe idos po los abajos sesudos?(4) En el ondo es amos demandando un ol posi i o del u ismo en el g e- mio cien í ico: lo iene en la mayo ía de la sociedad occiden al. No es p e- cisamen e una cues ión de « o aciones», más bien de abju a de cie o o- que de eli ismo in elec ual que ha conside ado adicionalmen e la expe- iencia u ís ica como u o de modas pasaje as o ú il mo i ación neoco- lonialis a. El «G and Tou » es posibilidad de los menos en sus e siones ac uales, al igual que la delec ación p o unda de paisajes y o mas de ida no puede se a apada con enien emen e po odos. El p oblema se cen a en la iden i icación absolu a del segmen o de sol/playa como la única o ma de comp ende la expe iencia de descub i- mien o u ís ico. Y ambién la epugnancia de muchos al encon a se so- cializadas las acaciones, o de opa se masi icado la con emplación de ob as de a e o conjun os monumen ales que sólo pod ían se explo ados po buena pa e de la población a a és del u ismo; aunque sea ace - cándose con mane as «ki sch» del ba oco de in de siglo XX (5). Pudie a pa ece que na egamos con aco ien e si a endemos a los análisis más admi idos sob e lo que comen amos, pe o c eemos que pasó el momen o de conside a in ínsecamen e pe niciosa la expansión u ís i- ca mundial (6). Po una sencilla azón: esul a se impa able socialmen e, po lo que conside amos que es mejo a a de ob ene en ajas y mejo adecuación a dicha e idencia empí ica an es que opone se on almen e a la misma. El mejo descub imien o cien í ico en el campo del u ismo se- ía admi i su inculación in ínseca a las sociedades mode nas, y po con- siguien e su más a o unada explo ación económica, e i o ial y social. En es e mundo globalizado, donde las en ajas compa a i as se hallan en la especialización —y alo añadido ecnológico—, el u ismo es pa e cen al de su esco; además, e olucionando a la elocidad que las men- alidades discu en. La de ensa cul u al del u ismo no es necesa ia cuan- do la expe iencia u ís ica es demandada po odos los segmen os socia- les que aspi an a posee en as su icien es pa a ello: su consumo es cada ez más impos e gable e ine i able. Es un asun o más que de cul u a (de masas, ambién), de «cul u a cul- a». En la mayo ía de las ocasiones, el descub imien o u ís ico de un des- ino se hace con el mismo ni el de supe icialidad que el de algunos cien- í icos sociales cuando, po pone un caso, p e enden ap ehende un e i- o io o sociedad a a és de un cong eso, un con ac o cuali icado o la lec- u a de a ios ex os sob e és os. Se mal o ma la opinión po los dos ca- minos; la expe iencia de descub imien o u ís ico es á cada ez más p e- sen e en las sociedades mode nas, aunque ello no qui e que la en enda- mos como mani ies amen e mejo able. En es e sen ido se es án dando señales posi i as, como el cada ez meno encan o po el «ghe o» aislado y la no ep oducción sis emá ica de sus condiciones de pa ida en el des ino po pa e del u is a, como e- emos en el p óximo epíg a e. Nues a jus i icación de lo que supone descub i ía u ismo es, como se hab á comp obado, no ablemen e empi is a: nadie duda iaja sob e mó iles de ocio pa a deja po una empo ada su «ea ly place» (luga o i- 12 (7) Pocock, D.C.D : «Geog aphy and li e a u e», en P og ess in Human Geo- g aphy, ol. 12, n° 1. 1988. Ci a e ¡dea ex aída de López On i e os, A.: La imagen Geog á ica de Có doba en la li- e a u a iaje a. Cajasu . Có doba. 1991, p. 145 (8) Ma chena, M.: «La imagen geo- g á ica de Andalucía», en Geog a ía de Andalucía. Ed. Ta essos. Se illa, 1987, Tomo I, pp 207-320 (9) Gómez Mendoza, J . y O ega Can e o, N —eds—: Viaje os y Paisa- jes. Alianza Edi o ial. Mad id. 1988 Un caso especialmen e suge en e es el de Ga cía Fe nández, J : Cas illa (En e la pe cepción del espacio y la adición e udi a). Espasa-Calpe Mad id, 1985 (10) De Kad E —coo d—: Tu ismo: ¿Pasapo e al desa ollo? Ed. Endy- mión, Mad id, 1991 ( eed ), p 495 (11) Poco sospechoso de banalidad es el his o iado o icial de La Habana, Eusebio Leal Spengle , éase su apo - ación al / Simposicio In e nacional de Tu ismo (La Habana, 1991) «El Tu is- mo y su impo ancia pa a el conoci- mien o de la his o ia y la cul u a de los pueblos» (12) Maalou , A : Sama canda Alian- za Cua o, Mad id. 1989, p 274; León el A icano. Alianza Cua o, Mad id, 1988. p. 325. (13) Benede i, M.: Geog a ías Edi- ciones Al agua a, Mad id. 1984 p 212 gina io) y aslada se al «subsequen place» (luga subsiguien e o odo lu- ga dis in o» (7). O a cosa es la cuali icación de esa expe iencia u ís ica y iaje a. Úl imamen e es amos, a o unadamen e, empeñados en ecupe- a la li e a u a de iajes, sob e odo los ciclos más copiosos como el ilus- ado y especialmen e el omán ico, amén de eencon a nos con las esen- cias del iaje cien í ico, la expedición geog á ica o la excu sión pe- dagógica. Es ob io que pa icipamos de esa endencia (8), pe o apa e de las sal- edades a la misma calidad de oda esa abundan e li e a u a —sin duda uen e de econs ucción de épocas pasadas, pe o ambién o igen de pe - niciosos clisés— o de la di icul ad de socializa cie as mane as especia- lizadas y cien í icas de hace iaje, que si en hoy de ejempla pun o de e e encia pa a el a e apodémico, no encon amos posible con e gencia en ace ca la expe iencia descub ido a del u ismo de masas —más allá del exclusi o del sol y playa—, con las men adas o mas, sin discusión más cuali icadas, y que han dejado su es amen o, po o a pa e, po esc i o. Dicho de o a mane a, pa a ese encuen o con un discu so más a ina- do sob e la cul u a de masas que supone el descub imien o u ís ico, sólo un exclusi o segmen o social puede a ene se al descub imien o cul o (cul- i ado) de e i o ios y sociedades (9). Es p eciso p opo ciona a la plani- icación y la ges ión del u ismo, de nue as con icciones ambién cul as pe o ap opiadas a la dimensión del enómeno; de ahí pa e nues o empi- ismo. El descub imien o u ís ico necesi a de mayo empaque in elec ual p opicio pa a el consumo de masas. No nos pa ece con adic o io, sob e odo po que es in ínsecamen e necesa io pa a la cuali icación —que no es sinónima de en as di e encia- les, como algunos inexplicablemen e c een— que odos buscan hoy en la p ác ica u ís ica. Ni ampoco un eje cicio imposible. El u is a es á e olu- cionando cla amen e hacia de o e os que, aunque pa ezca pa adójico, abominan de su p opia masi icación cuan i a i a, cuando la mayo ía de las pe sonas pueden iaja po ese p opio c ecimien o de la can idad. Los plani icado es del u ismo buscan la cuad a u a del cí culo y des- cub i de cómo hace en able —social y económicamen e— la ac i idad, sin pa ece domes icada, masi icada, poco cuali icada o pasi a cul u al- men e —aunque sea de cul o al cue po—. Es e discu so es el que nos pa- ece escasamen e incu so. O nos ensañamos con a los impac os nega i- os del u ismo, aunque sea pa a muchas sociedades su única iabilidad en el insolida io mundo ac ual (10) o caemos en áciles eu emismos de de- ensa injus i icable de la denominada «indus ia de la paz» o «indus ia blanca». Queda po descub i ese nicho in e medio que edima el descub imien- o u ís ico, do ándole de impo ancia y de «sabe hace » undamen al- men e, pa a el conocimien o de la his o ia y la cul u a de los pueblos (11). Que pe mi a ansmi i la imagen del olle o y el ca el asociada pa a la cul- u a islámica con la ob a e ocado a y iaje a de Amin Maalou (12), po ejemplo, o desc iba en el descub imien o u ís ico las nos algias sudame- icanas —lejos de Pun a del Es e— de M. Benede i (13). Todo ello sin des- p ecia los aliosos consejos pa a el iaje o a ezado, pe o den o del con- sumo de masas, del « u is a acciden al». En es a búsqueda, en la que nos encon amos especialmen e incapa- ci ados, hemos encon ado un alioso a gumen o signi ica i amen e cul o, 13 (14) Cal ino, I.: Seis p opues as pa a el p óximo milenio Ed Si uela. Mad id 1989. pp 138 El Hospi al de las Cinco Llagas ecupe ado como Pa lamen o egional pa a 1992. pe o concep ualmen e —desde nues a modes ia— muy adecuado pa a ¡lumina esa ayec o ia que deseamos. í alo Cal ino (14) concibió seis con- e encias en 1984, que nunca pudie on impa i se po la mue e de su au- o , incluso de la úl ima no se halló manusc i o, como a o unadamen e pa a las es an es. Se a a de examina los concep os cla es que end ía que asumi la li e a u a pa a el p óximo milenio. Nues a pe plejidad en su lec u a se en- sanchó an o po la aguda isión de las cosas y la li e a u a de I. Cal ino como po lo que nos pa eció espléndida panoplia a gumen al pa a sos e- ne nue os concep os — oda ía desde la in es igación básica— pa a el descub imien o u ís ico. Pe mí asenos que hu ando los concep os e e i- dos y ul ajando la calidad del ex o ci ado, hagamos nues a in e p e a- ción o ien ada hacia el enómeno u ís ico. Los concep os que desa olla- emos según «el descub imien o» de I. Cal ino son: le edad, apidez, exac i ud, isibilidad, mul iplicidad y consis encia. I. Le edad Si exis e una noción más a o unada del descub imien o u ís ico, és a es la que lo en onca con la le edad de su condición. El ocio con e ido en iaje u ís ico es el mejo an ído o, p ecisamen e, a la pesadez del i i co idiano. Es o lo han asumido casi de mane a au omá ica, cuando ha ha- bido posibilidades pa a ello, los asala iados de la sociedad indus ial. En esa ó mula le e, que puede se o no supe icial según qué caso, pe o siemp e amo iguado a de la u ina, eside el éxi o p incipal del des- cub imien o u ís ico. Po ello mismo, la con e sión u ina ia de la modali- dad sol/playa (que no el man enido encan o social del li o al) o la concen- ación pesada del ci cui o mal comp endido, que en ez de nue as ex- pe iencias yugula la posibilidad de conoce , es án en anca con adicción con la le edad in ínseca del u ismo. Nues a sociedad no se mues a, en la dinámica de la ees uc u ación ecnológica, con el pa adigma de la indus ia pesada o el o dismo como 14 (15) Schumache , E.F.: Lo pequeño es he moso Ediciones O bis, Buenos Ai es. 1983 (o iginal 1973), p 317 mé odo de abajo. La su ilidad y la comp ensión de la imagen que ense- ñan los signos e i o iales y cul u ales del des ino u ís ico se adecúan con mejo o una a la e a de la in o mación y al «ha d» en unción del «so ». O el descub imien o, como an ído o de la inquie an e globalización, de que «lo pequeño es he moso» (15) en el con ac o con el des ino u ís ico. Le edad como ánsi o menos o zado po la cul u a o icial en el des- cub imien o del paisaje y las gen es en o o luga al habi ual. La ecupe- ación de la cul u a popula , de lo au én ico como espues a a la nega i a mix i icación de lo olkló ico y la epe ición o zada de es e eo ipos, son en- dencias que se azan en esa pe cepción le e pe o concisa del descub i- mien o u ís ico en las p óximas décadas. II. Rapidez MLa elocidad es signo de nues o iempo; en el achicamien o del es- pacio y el iempo se halla la causalidad del desa ollo e iginoso del u- ismo pa a cualquie des ino mundial. De la di e si icación de p oduc os u ís icos y del gus o po el conocimien o en cualquie la i ud o longi ud, es culpable la apidez de la mo ilidad y del uso del iempo lib e. La apidez ambién es no ma del descub imien o u ís ico, y a ella se le achaca habi ualmen e la u ilidad del se u is a. El iaje o no se ap e- mia, el u is a es ápido. La dis ancia emisión/ ecepción iene que se in- e io izada po el consumido u is a, según c ea: pa a unos un obs áculo, pa a o os el obje o mismo del desplazamien o. Pe o és a es la condición habi ual de cualquie p ác ica colec i a o indi idual en el mundo mode - no. O a cosa es el eposo y sole a que necesi a la expe iencia ul e io al descub imien o u ís ico. Rapidez aquí es sinónimo de agilidad, de calidad de la in o mación, de supe ación de los des inos supe luos, de elección indi idual. El con- ac o del u is a es ápido con las o mas y la ex u a del des ino que isi- a, pe o no supe icial si su imagen p e ia es á obje i amen e o mada y log a e ene las cualidades esenciales de lo que mi a y expe imen a. Así, T adición e inno ación, en la e sión de la «Vela» se illana en el Puen e de El C is o de la Expi ación. (Chapina.) 15 el ema que in e esa ía al discu so u ís ico desa olla no es, po cie o, el de la elocidad ísica — ealmen e el espe pen o más di undido de la ex- pe iencia u ís ica—, sino la elación en e elocidad ísica y men al en el descub imien o del des ino. III. Exac i ud La p ecisión y consición, po consiguien e, si se desea que en la le e- dad y la apidez el descub imien o u ís ico sea p o echoso, son condicio- nes pe en o ias. Log a conec a con lo que simbolizan o exp esan las ca- ac e ís icas esenciales del des ino es la apues a no siemp e cob ada del u is a. De ahí la demanda cada ez más codiciada po la sociedad del ocio de conoce exp esamen e cuáles son los con enidos de la expe iencia u- ís ica que se o ece. De ahí que uno de los concep os undamen ales en la cuali icación u ís ica sea el de idelidad o ecu encia al des ino consu- mido. Pa a ello se p ecisa de exac i ud en el mensaje de p omoción, de imágenes cada día más di e enciadas; de exac i ud en el log o de lo que se pe sigue: ap ehende las condiciones esenciales del des ino. En un mundo dominado po la mul iplicidad de imágenes en odos los con ex os de la ida, es p eciso ija con exac i ud y o una las cla es del descub imien o u ís ico de un e i o io o una sociedad. En la con e gen- cia en e esa imagen diseñada po la comunicación de masas, pe sonal o la li e a u a, y la exac i ud de lo que se encuen a el u is a en su des- cub imien o pe sonal, adica el éxi o del u ismo. Exac i ud en la a icula- ción imagen/p oduc o; p ecisión económica en la demanda aho a más e- pe ida, como es la elación calidad/p ecio. Llega a la dimensión exac a en las ca ac e ís icas del p oduc o es un e o que se halla en el ni el de manual de la me cado ecnia u ís ica, aun- que no siemp e se log en los esul ados con enien es. En las condiciones de compe i i idad ac ual la medida adecuada iempo-espacio-expe iencia del descub imien o u ís ico, no ya de lo insóli o de las sociedades a las que se iaja, sino pa icula men e de su ida dia ia, es un pa áme o de e iciencia y de sa is acción u ís ica impos e gable pa a la cuali icación del p oduc o. IV. Visibilidad La expe iencia del descub imien o u ís ico se basa en la isibilidad del p oduc o que se consume. Es el alo de lo in angible en el se icio del ecu so que se ha p oducido lo que demues a el g ado de sa is acción del u is a. Es e quie e e lo que se imagina y ecibi un se icio acomo- dado al p ecio que abonó. Pe o la isibilidad no comienza en la con emplación del des ino, és a aho a se conc e a con mayo ue za en la in o mación que ecolec a e in- quie e el u is a pa a log a aquella con emplación, pa a e an es. La i- sibilidad es á cla amen e elacionada en u ismo con la in oducción de nue as ecnologías (in o mación exac a), con la o mación de los ecu sos humanos (calidad del se icio), y cuidado del p oduc o ( eno ación del e- cu so, como bien de in e sión más que de consumo). La obse ación es la cualidad básica del u is a. Su in e és po ob e- ne las imágenes más pa adigmá icas —quizá anca obsesión o og á ica 16 (16) Cazes, G : Les nou elles co o- nes de acances? Le ou isme in e na- ional a la conqué e du Tie s-Monde. Ed L'Ha ma an. Pa ís. 1989, p. 335. en nume osos casos— se uel e con a sí mismo cuando és as al inal se banalizan po su exceso de ulga ización. El nue o consumo u ís ico abo- ga po la o iginalidad, po la meno es anda ización de lo isible. Es e - dad, que odo es un camino: el u ismo p ime o se hace ue e en la ma- si icación del ci cui o poco complicado o la es ancia desca einada de sol y playa, pe o las señales del me cado indican que es después de es a masa c í ica cuando los des inos necesi an di e si ica se en su isibilidad u ís ica. V. Mul iplicidad En e ec o, la mul iplicidad del p oduc o u ís ico es hoy el acica e pa a que las sociedades especializadas en u ismo encuen en su ees uc u- ación al ago amien o de las ó mulas de c ecimien o cuan i a i o de la de- manda ag egada. Aquella exac i ud se e ela aho a en la di e si icación de los denominados u ismos especí icos. Ello en iquece no ablemen e la na u aleza del des ino, lo complejiza ha- ciéndolo menos banal. La imp esión de la unicidad del u ismo en el seg- men o adicionalmen e más desa ollado po el u ismo de masas, como es el p oduc o de acaciones la gas bajo el sol iende a ac u a se. Quizá no aumá icamen e, más bien se a a de un cambio de la go plazo: el u- is a no es único pe o iende a se más indi idual y a pode elegi en la mul iplicidad de las o e as. El ocio ac i o como nue o obje o del descub imien o u ís ico encuen- a en esa di e sidad de o e as su mejo abono. Al igual que demues a la misma imposibilidad, año ada po el iaje ú il, de sabe de la o alidad de un des ino. Ya no se exige an o el odo, como la selección exac a —nue amen e— de lo que se pe sigue conc e amen e. Algo que sólo es posible desde la mul iplicidad de o e as. Lo penoso es comp oba no la di e sidad especí ica de p ác icas u ís icas en un mismo des ino —que se ía lo deseable—, más bien la mul iplicidad de des inos que compi en po el mismo me cado, o eciendo análogo p oduc o. Es á po in en a se la e eda que conduzca, especialmen e en condi- ciones de subdesa ollo económico, di ec amen e a la especialización conscien e en p oduc os u ís icos múl iples de al o alo añadido, sin pa- sa se po la masi icación incon enien e pa a li o ales y cul u as (16). No se conoce el camino, segu amen e po que no ha in e esado desde las g andes asnacionales del iaje o la ope ación u ís ica ocupa se de ese ema. Es una cues ión de pu a in en i a ecnológica, aplicada al mundo de la indus ia del se icio u ís ico. VI. Consis encia Sin duda, lo más ob io pa a e mina , odo lo an e io se cae po su p o- pio peso — alga el gi o ácil— sin un mínimo de consis encia. La cadena a iculada más i uosa pa a la o mulación consis en e del discu so no nos o ece dudas: la exac i ud del p oduc o u ís ico —con igu ado en su le- edad y apidez (agilidad)— se undamen a en su mul iplicidad y i- sibilidad. En la je ga écnica la consis encia de un des ino u ís ico pasa á en las p óximas décadas po su cuali icación, que no es más que p omociona 17 si no se en abiliza emp esa ialmen e. No odos los emblemas de la ciu- dad se han ehabili ado pa a el acon ecimien o, algo ob iamen e imposi- ble, pe o en esa nue a concepción del descub imien o que hemos p e- sen ado an e io men e es imp escindible un pa alelo con enien e en e el p oduc o u ís ico adicional, el que descub en los u is as ecu en emen- e en Se illa, con ese imp esionan e espec áculo a qui ec ónico y escéni- co, que a a se Expo'92. Es e compendio de inno ación, descub imien os cul u ales y ecnoló- gicos, con una densidad sólo econocible si se isi a el ecin o, en sin o- nía con la cul u a de Se illa, y no se ol ide en conmemo ación de la lle- gada española a Amé ica, es el que conside amos opo unidad única pa a eo ien a el p oduc o u ís ico español, conc e amen e el andaluz y de Se illa. El éxi o de público y de p omoción ele isi a, in uimos es á asegu ado, sob e odo po la expec ación que se ha abie o en e el público nacional sob e el e en o y po el es ue zo es a al en en abiliza la no able in e sión pública. De lo que dudamos es que sea opo uno pa a consegui un a ian- zamien o de la nue a imagen u ís ica española, po sencillo ol ido a la misma. La mejo apo ación al V Cen ena io, po ejemplo, hubie a sido el des- cub imien o de Amé ica La ina en su ealidad c í ica ac ual: hecho que se asocia a nues a p opues a de descub imien o u ís ico No e-Su , la mejo apo ación pa a Andalucía y Se illa hubie a sido su a ianzamien o en los oles egionales p opios, aunque somos de los que pensamos que quizá la Expo'92 si a pa a despoja de cie o ensimismamien o nega i o de la ciudad, po el impac o social que aquélla a a p oduci necesa iamen e. El descub imien o u ís ico de la Expo'92 no puede se asumido como el solo éxi o de la p opia mues a, de sus pabellones. «Lo mejo del mun- do», en un lujo de ida y uel a, es la mejo opo unidad de econoce la isión a anzada del plane a, po la pue a de España, a ianzando su ima- gen de lide ezgo u ís ico en solida idad con Amé ica La ina. Es o aho a son ideas a con amano, lo que hubié amos espe ado, po que ese des- cub imien o cuali icado y sos enible aún no lo econocemos pa a la mejo- a de nues o p oduc o u ís ico; aunque segu amen e nos equi oquemos. De odas o mas, aun conside ando que la Exposición de Se illa po- d ía habe descubie o el p oduc o u ís ico español de o a o ma, no cabe duda que in lui á más o menos espon áneamen e en su con igu ación u- u a. La cues ión es iba en que los acon ecimien os p og amados pa a 1992 no jueguen a mane a de «encla es» den o de un espacio gene al descuidado. La pola ización, menos en u ismo, no o igina siemp e los e ec os di uso es espe ados. La apues a ya es á hecha, aunque se hayan expues o aquí algunas ideas siemp e de ca ác e especula i o y gene al, pe o pa a inaliza am- bién a p opósi o de la Expo'92, epe i emos que el u ismo end ía que su- pone pa a la sociedad española en gene al algo más que imp o isación o, como segu amen e comp oba emos en 1993, el saldo más impo an e de los e en os, amén de la ecupe ación u bana, que casi nadie discu e, de pa e de la ciudad de Se illa, pa a el caso que hemos comen ado. Lo impe donable se á sólo ap o echa la opo unidad pa a el año, sin pensa que el u ismo es el descub imien o más igo oso de las sociedades oc- ciden ales pa a el in de es e siglo. 24