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Las salinas de la Bahía de Cádiz durante la Antigüedad: visión geoarqueológica de un problema histórico

Alonso Villalobos, Carlos; Gracia Prieto, Francisco Javier

Abstract

A pesar de su importancia histórica como elemento de primera necesidad, la sal, junto a todo el patrimonio material a ella asociada, es una de las grandes desconocidas.

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LAS SALINAS DE LA BAHÍA DE CÁDIZ DURANTE LA ANTIGÜEDAD: VISIÓN GEOARQUEOLÓGICA DE UN PROBLEMA HISTÓRICO* por CARLOS ALONSO VILLALOBOS ** F. JAVIER GRACIA PRIETO*** Loic MÉNANTEAU**** RESUMEN A pesar de su importancia histórica como elemento de primera necesidad, la sal, junto a todo el patrimonio material a ella asociada, es una de las grandes desconocidas. Si bien la investigación histórico-arqueológica ha desvelado durante las últimas décacins muchas de las incógnitas relativas a la producción y comercialización de la sal gema y de ignición tanto en latitudes de la Europa septentrional como meridional, no existían hasta ahora huellas materiales de la producción del cloruro sódico durante la antigüedad por medio de sistemas de evaporación solar. El análisis geoarqueológico del medio costero de San Fernando (Bahía de Cádiz) ha permitido, en parte, restituir el paleopaisaje marismerio de el saco interior de la bahía gaditana, identificando restos de las estructuras de antiguas salinas romanas y dejando ver la necesidad de reinterpretar muchos indicadores que, relacionados con esta actividad, permanecían mal interpretados. ABSTRACT Despite its historic importance as an essential product, our knowledge of salt, as well as all the material elements associated with it, is very limited. Although over the last few decades historic and archaeological research has cleared up numerous obscure points regarding the production of and trade in rock and igneous salt in both Northern and Southern Europe, until recently there were no physical traces of the.production of salt by natural evaporation in Antiquity. The geoarchaeological analysis of the littoral of San Fernando (B ay of Cadiz) has permitted at least a partial reconstruction of the marshland paleolandscape of the inner bay and the identification of vestiges of Roman saltpans. It is also clear that many of the signs relating to this activity, hitherto misinterpreted, will have to be reviewed. * Este trabajo es una aportación al Proyecto BTE2003-05706 del Ministerio de Ciencias y Tecnología-FEDER, y constituye también una aportación al Grupo de Investigación RNM328 del PAI Junta de Andalucía. ** Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. Consejería de Cultura. Junta de Andalucía. [email protected] *** Dpto. de Ciencias de la Tierra. Facultad de Ciencias del Mar y Ambientales. Universidad de Cádiz. [email protected] **** Laboratoire Géolittomer-Nantes. LETG - UMR 6554. Centre National de la Recherche Scientifique et Université de Nantes. Francia. [email protected] SPAL 12 (2003): 317-332 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.13 318  CARLOS ALONSO VILLALOBOS / F. JAVIER GRACIA PRIETO / LOW MÉNANTEAU Palabras claves  Sal; Salinas; Sálazones; Geoarqueología; Paleotopografía; Bahía de Cádiz Key words  Salt; Salt mine; Salted fish; Geoarchaeology; Palaeotopography; Bay of Cádiz 1. INTRODUCCIÓN De la gran diversidad de sales minerales existentes en la naturaleza, sin duda la más conocida y utilizada es la sal común o cloruro sódico. Por ser un elemento imprescindible para el normal desarrollo de la actividad celular y orgánica de los seres vivos, este mineral ha tenido a lo largo de la historia una gran relevancia, encontrándose presente en todas las culturas. Tras la revolución neolítica, la alimentación basada en la consumo de proteínas animales de los antiguos grupos de cazadores-recolectores fue cediendo terreno a un nuevo tipo de dieta en el que los cereales están cada vez más presentes. Esto produjo una notable reducción del aporte de sales, deficiencia que debió suplirse desde entonces mediante el consumo directo de sal común. El cloruro sódico, igualmente imprescindible para la correcta alimentación del ganado herbívoro rumiante, se encontraba también presente en ámbitos de la vida como la conserva de carnes y pescado, el curtido de pieles, la curación de heridas en personas y animales, etc., llegando a formar parte por su importancia de muchas ceremonias y ritos religiosos. Controlar su producción y distribución llegó a ser por ello un objetivo primordial para los humanos desde la más remota antigüedad, motivo por el que reyes y gobernantes desde la prehistoria buscaron mecanismos para hacerse con el monopolio de su producción y comercialización, convirtiéndola en un codiciado objeto de alto valor. Su comercio, como el del estaño, las especias o la seda, abrió grandes rutas de exportación, siendo transportada por los mercaderes a miles de kilómetros, atravesando áridos desiertos y cruzando peligrosos mares, hasta alcanzar los rincones más apartados del mundo. 2. VISIÓN ARQUEOLÓGICA DE LA PRODUCCIÓN DE SAL En Europa, los primeros datos relativos a la explotación y el comercio del denominado "oro blanco" vienen de la mano de la arqueología prehistórica. En la Península Balcánica (Tasic 2002); Hallstat (Austria) y en otros lugares de la Europa central como Polonia, Alemania, etc. (Weller 2002b; Saille 2002), se han encontrado evidencias de la producción y el comercio de la sal gema y de ignición con anterioridad al 4000 a. C. En las costas bretonas francesas se ha podido documentar una fuerte concentración y variedad tipológica de talleres para la extracción de sal mediante técnica de evaporación por ignición (las briqueries) (Véase al respecto Gouletquer y Kleinmann 1972; Lemonnier 1984a y 1984b; Daire 1994; y como síntesis y recopilación bibliográfica, Cassen 2001; Fernández 2000 y Weller 2002a), actividad extractiva también constatada recientemente en Pisa, Italia (Pascuaquinucci y Menchelli 2002); los Alpes (Morin 2002) y el Pirineo francés (Chopin 2002); la Marismilla (Puebla del Río, Sevilla) (Escacena eta!. 1988, 1994 y 1996) y la desembocadura del río Guadiaro (San Roque, Cádiz) (Schubart 1986), yacimientos estos últimos que vienen a confirmar la producción de sal ígnea en nuestra tierra entre el 4000 a. C. y el siglo Villa. C. Trabajos recientes como el de S. Cassen, están permitiendo obtener mayor información sobre algunas de estas salinas neolíticas (la Marismilla), e identificar para ese mismo momento cultural nuevos enclaves de producción de sal hasta el momento no interpretados como tales en el Puerto de Santa María (Cádiz)(Cassen 2001: 258). Las primeras referencias clásicas al respecto de las salinas de evaporación solar las encontramos en Tito Livio (Historia romana, 1-33) y en Plinio (Historia Natural, XXXI : 41). Según ellos Anco Marcio SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.13 LAS SALINAS DE LA BAHÍA DE CÁDIZ DURANTE LA ANTIGÜEDAD: VISIÓN GEOARQUEOLÓGICA DE UN...  319 (641-616 a. C.), fundador del puerto de Ostia, roturó en las marismas del delta del Tíber las salinas que aprovisionaban a Roma, a través de la que posteriormente se denominaría Vía Salaria. En la sociedad preindustrial, tal como escribiera Plinio el Viejo (H. N., XXXI, 88), no era posible concebir una vida civilizada sin sal. Era imprescindible ser autosuficientes en lo relativo a la alimentación, almacenamiento de mercancías en previsión de momentos de malas cosechas o catástrofes. Las salazones en este sentido garantizaban el abastecimiento de la población y los ejércitos en cualquier lugar y momento del ario. Carnes y pescados salados han sido, pues (y aún continúan siéndolo para buena parte de la población de la Tierra), la base del aporte de proteínas en el mundo occidental. Por ello, la búsqueda de nuevos y mejores métodos para la producción y el control de comercio de la sal debió ser una constante histórica. Por Livio (Historia romana, 11-9) sabemos que los romanos, en los primeros años de la República, dictaron normas encaminadas a ejercer el monopolio estatal sobre la producción de la sal, con el fin de asegurar el abastecimiento de la población y evitar el alza de los precios. Según el Digesto (Dig. 50.15.4; 27.9.5; 33.2.32; 50.16.17) durante el Imperio el Estado ejercía el monopolio sobre la venta de la sal, controlando el precio y las condiciones para su compra-venta; pero no controlaba la fabricación de ésta y la explotación de las salinas (Pastor 1880). Estas últimas estaban, por tanto, en manos de particulares, que eran libres para explotarlas directamente, arrendarlas a terceros o incluso hacer transmisión de ellas por medio de su venta. Se les exigía, eso sí, que fuesen inscritas por sus propietarios legales en un censo oficial (Dig. 50.15.4). Así lo viene a confirmar el hallazgo en Egipto de un papiro del periodo ptolemaico en el que se cita a los salinatores de la antigua ciudad de Tebtunis agrupados en sociedades para reglamentar las condiciones de la venta y recaudación de los impuestos estatales sobre la sal (Boak 1937). Durante este periodo el Estado controlaba los beneficios obtenidos de la producción de sal por medio, tanto de la promulgación de normativas específicas de venta, como de la implantación de un precio estable para ella. Estas condiciones no debieron ser las mismas en todo el Imperio. Cada localidad se sometía a reglamentaciones particulares que, en algunos casos, podían llegar incluso a prohibirles la explotación de sus propias salinas, obligando a sus habitantes a adquirir la sal necesaria para su consumo en lugares concretos y a precios estipulados. A pesar de su importancia histórica como elemento de primera necesidad, la sal, junto a todo el patrimonio material a ella asociada, sigue siendo una de las grandes olvidadas, motivo por el que incluso en la actualidad todo el patrimonio salinero de nuestro litoral se encuentra, a pesar de su indudable interés histórico-etnográfico, en lamentable estado de abandono y progresivo deterioro. La parquedad de las fuentes de información históricas referidas a su explotación y comercio (especialmente con anterioridad al ario mil) y la falta de sensibilidad respecto al tema por parte del mundo de la investigación histórico-arqueológica, han contribuido en parte a ello. 3. CÁDIZ Y LA SAL En las últimas décadas la investigación histórico-arqueológica en el marco de la bahía gaditana está permitiendo un mejor conocimiento de la actividad pesquera y conservera. A saber: tipos de especies capturadas; técnicas empleadas para ello; complejos industriales de transformación; composición de los productos elaborados; envases empleados para el transporte; ruta de comercialización; etc. (véase una síntesis al respecto en García y Muñoz 2003). Sin embargo la sal, sustancia básica para el proceso de elaboración de estas conservas, sigue siendo la gran olvidada, desconociéndose prácticamente todo en relación con los métodos, técnicas y zonas de producción. Según relata Estrabon (III, 5, 11), los fenicios de Gadir comerciaban con las Cassiterides cambiando plomo y estaño por sal y diversos productos manufacturados, dando testimonio de que, desde fecha temprana, la producción y comercialización de sal y salazones era una de las principales actividades económicas para SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.13 320  CARLOS ALONSO VILLALOBOS / F. JAVIER GRACIA PRIETO / LOW MÉNANTEAU estas comunidades humanas. A partir de los siglos V y IV a. C., las conservas saladas que se producían en el Circulo del Estrecho (las afamadas salazones y salsas de pescado gaditanas) experimentaron un fuerte auge, exportándose incluso a la ciudad de Atenas (Frutos y Muñoz 1996; García y Ferrer 2001). En ese momento, según apunta Manfredi (1992), parece observarse en el Mediterráneo una clara organización, estructuración y control del comercio de la sal por parte del Estado, en estrecho vínculo con el culto y los santuarios a Melqart. A partir del siglo III, tras el mantenimiento de la actividad salazonera gaditana a lo largo de toda la antigüedad (al menos entre los siglos VI a. C. y!! d. C.), el sector entró en crisis reduciéndose notablemente la producción y arrastrando tras de sí al resto de las actividades implicadas. Hasta ese momento, ni las fuentes escritas, ni la arqueología, habían aportado información concreta relativa a los métodos empleados por los gaditanos para la obtención de la sal destinada al consumo local y a la fuerte demanda del sector salazonero. Habrá que esperar hasta los siglos XIII y XIV para encontrar en las primeras crónicas medievales (Franco s. a.) referencia a salinas de evaporación solar sobre marismas cuya actividad se asociaba, una vez más, a las crecientes demandas del pujante sector pesquero. ¿Cuáles eran pues los sistemas utilizados para la obtención de sal marina con anterioridad al siglo XIII?. Pensamos que sólo desde el conocimiento de los diferentes sistemas de producción empleados históricamente para la obtención de sal, y del análisis geoarqueológico y paleoambiental del medio sobre el que implantaron esas salinas, es posible localizar y reconocer los escasos restos materiales que se puedan conservar de sus estructuras. Para ello comenzaremos por realizar un breve análisis de los principales métodos y técnicas utilizados para la producción de la sal marina. 4. MÉTODOS Y TÉCNICAS PARA LA EXTRACCIÓN DE LA SAL MARINA: DE LA IGNICIÓN A LA EVAPORACIÓN POR INSOLACIÓN Los sistemas empleados para la obtención de sal pueden variar en función de las características geológicas y climáticas de la zona (Cuadro I). Sabemos que, en otras latitudes, desde tiempos antiguos y con anterioridad a la aparición de los modelos de salinas de evaporación solar, la sal se obtenía principalmente por dos sistemas: La explotación de vetas de cloruros, originadas bien por la desecación de antiguas superficies de agua marina o por afloramiento diapírico, dando lugar a la denominada sal gema'. Por la evaporación del agua salobre mediante calentamiento ígneo, hasta la cristalización de los cloruros 2. En nuestras tierras, al menos hasta el Bronce Final, a sal debió obtenerse por calentamiento ígneo del agua y cuerpos salinos, técnica ampliamente documentada arqueológicamente en la costa atlántica francesa hasta época galorromana (Weller, 2002a). En un momento aún por determinar, un nuevo método de producción más intensivo y rentable, en el que la cristalización del cloruro sódico se alcanzaba sustituyendo la tradicional fuente de calor ígnea por la solar, vendría a sustituir al anterior (al menos en zonas con óptimas condiciones de insolación y precipitaciones como el litoral de Cádiz). Sabemos que éste ya era conocido en el siglo I, si bien su origen es muy anterior, según señala el geógrafo y naturalista Plinio en el libro XXXI de su Naturalis Historia. En dicha obra Plinio 1. En la obra de autores de la Antigüedad como Plinio, Aulo Gelio, Estrabón, Columela, Paladio, San Isidoro de Sevilla, etc encontramos las primeras referencias a la producción de la sal en la Península. Véanse al respecto los trabajos de Morére (1994) y Fernández (2000). 2. Durante este proceso, el agua salina era calentada en recipientes cerámicos hasta su cristalización total, obteniéndose con ello unos bloques de sal (más aptos para el transporte y comercio) a los que genéricamente se les denomina "pan de sal". SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.13 LAS SALINAS DE LA BAHÍA DE CÁDIZ DURANTE LA ANTIGÜEDAD: VISIÓN GEOARQUEOLÓG1CA DE UN...  321 establece una clara diferencia entre la que denomina sal nativa (XXXI, 73 a XXXI, 80), procedente de lagunas, montañas, ríos, fuentes y la espuma dejada por el mar sobre la orilla, y la sal artificial (XXXI, 81 a XXXI, 83), obtenida principalmente mediante la antropización de marismas costeras, fuentes y manantiales salinos. Por la descripción que nos facilita Rutilius Namatianus (De reditu suo, 1,475-478) de una salina próxima a Roma, conocemos que la técnica empleada entonces difería poco de la de nuestros denominados sistemas extractivos tradicionales. Las exigencias ambientales y características técnicas de este nuevo método hicieron desde entonces de la extracción de sal una actividad estacional que, al menos en el marco gaditano, se inicia con la primavera y finaliza a la llegada del otoño, curiosamente en paralelo al proceso migratorio (de ida y vuelta) de los túnidos por nuestras costas. Cuadro I. Diferente sistemas productivos para la obtención de la sal (adaptado de Weller, 2002b) PROCESO ine PRODUCTIVO Materia prima Z' Concentración "5 CristállaCión Z MATERIAS PRIMAS / Aguas saladas (mar, lagos, manantiales) PROCEDIMIENTOS/ PRODUCTOS Cuerpos salados (tierra. arena, limo) Plantas halófilas Sal gema Evaporación solar Evaporación ígnea Filtrado Combustión Actividad Minera Filtrado cenizas Salmuera Evaporación solar Evaporación ígnea Producto ., Sal en grano Bloque de Sal La forma, el tamaño y la topografía de estas salinas de evaporación por insolación se ven condicionadas, principalmente, por las características del sustrato sobre el que se implantan (roca o fango) y por las condiciones climáticas de la zona. Con el paso de los siglos este método extractivo se ha ido perfeccionando para aumentar la velocidad de evaporación en función del nivel de insolación, pluviosidad, régimen de vientos, etc. de cada zona. No obstante, todas las salinas disponen de una estructura similar, en la que se diferencian tres tipos de áreas o dependencias: SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.13 322  CARLOS ALONSO VILLALOBOS / F. JAVIER GRACIA PRIETO / LOW MÉNANTEAU — Los depósitos de almacenamiento donde se acumula el agua salobre que alimenta la salina. — Las zonas de evaporación, en las que se retiene el agua mientras es sometida a un proceso de evaporación y concentración salina por exposición solar. — Los cristalizadores, zona en la que, por los mismos procedimientos, se alcanza el nivel de máxima concentración salina, cristalizando los cloruros. Según el tipo de explotación y la técnica empleada para la misma, la circulación hídrica entre cada uno de estos espacios se activa por procedimientos naturales (la propia gravedad) o mediante el empleo de fuerza animal o mecánica (desde la propia mano del hombre, especialmente en el caso de las salinas artesanales sobre roca, hasta el uso de norias y sistemas de bombeo activados tradicionalmente por energía eólica o animal). De entre todas ellas destacan por la sencillez y escasa tecnificación de su sistema extractivo las salinas marítimas sobre roca, en algunos casos conformadas por simples estructuras de cristalizadores generadas mediante la mínima transformación de las charcas naturales del terreno. Precisamente en relación con esta tipología, queremos traer a colación una serie de indicadores arqueológicos existentes a lo largo del litoral de Cádiz –en Chipiona (Ramos y Riesco 1983), y en Caños de Meca, Barbate– cuyo paralelo tipológico más próximo lo encontramos sin duda en antiguas salinas sobre roca del Mediterráneo oriental (Fig. 1) y Canarias (González 1996) 3 . Consisten en una serie de pocetas circulares de aproximadamente 1 m de diámetro y 1520 cm de profundidad excavados sobre la plataforma rocosa costera y que, hasta el momento, venían siendo interpretados como huellas de antiguas explotaciones de canteras para la extracción de piedras de molinos (Ramos y Riesco, 1983: 387). La escasa dureza y compactación del basamento de arenisca ostionera sobre el que está tallada esta supuesta cantera hace poner en tela de juicio el hipotético uso de los productos pétreos obtenidos como piedras de molino. Pensamos que, por paralelos tipológicos, estas huellas podrían ponerse en relación con estructuras de cristalizadores para la extracción de sal marina por procedimientos de insolación. Su proximidad en ambos casos a complejos industriales de salazones de pescado de época romana viene a apoyar esta función. Su actual posición intermareal, inundados en situación de pleamar, entra en aparente contradicción con una y otra hipótesis, a no ser, tal como hemos podido apreciar mediante diversos indicadores arqueológicos detectados a lo largo de esta franja litoral, que durante el momento en el que el ser humano actuó sobre este basamento rocoso la posición relativa del nivel del mar se encontraba ligeramente por debajo del actual (Gracia et al. 1995; Sainz 2003) Sin lugar a dudas, el máximo exponente de la intervención humana para la obtención de la sal lo constituyen las salinas labradas sobre barro, especialmente en la costa atlántica, donde la presencia de mareas permite el desarrollo de amplias marismas. Este tipo de salinas de evaporación puede ser descrito como una sucesión de recintos estancos dispuestos cada vez a menor cota para favorecer, a través de ellos, la circulación del agua salobre por la simple acción de la gravedad. Durante su recorrido, por efecto de la evaporación, la concentración salina va aumentado progresivamente hasta alcanzar, finalmente, la precipitación en los cristalizadores de cloruro sódico. Estas salinas pueden adoptar diferentes tipologías en función de las condiciones climáticas de la zona, tamaño, topografía y tipo de sustrato sobre el que se implantan, pero genéricamente todas repiten un mismo modelo con tres dependencias principales: el depósito o decantador, donde se almacena y decanta el agua salobre; las zonas de evaporación, en las que por exposición al sol aumenta la concentración salina, y los cristalizadores, donde se alcanza la máxima concentración de cloruros hasta la cristalización de la sal. Todas estas dependencias están comunicadas por medio de un complejo sistema de compuertas y canales a través de los cuales el agua pasa hasta el cristalizador. 3. Esta nueva línea de trabajo, en la que venimos trabajando desde hace unos años, plantea una fuerte problemática interpretativa respecto a la funcionalidad y comprensión espaCial de éstos y otras restos similares dispersos por nuestro litoral; problemática a la que estamos en parte dando respuestas desde la perspectiva de un análisis paleotopográfico, paleoclimático y neotectónico del medio costero gaditano. SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.13 LAS SALINAS DE LA BAHÍA DE CÁDIZ DURANTE LA ANTIGÜEDAD: VISIÓN GEOARQUEOLÓGICA DE UN...  323 Fig. 1. Aspecto de una explotación de salina sobre roca y esquema de su sistema productivo (Adaptado de Petanidou, T. y Dahm, H., 2002: 149, 151 y 154). 5. LAS SALINAS DE LA BAHÍA DE CÁDIZ DURANTE LA ANTIGÜEDAD La obtención de sal en el marco del territorio gaditano durante la antigüedad debió tener una componente variada aunque no tengamos, por el momento, una amplia constancia arqueológica de ello. Junto a la explotación y comercialización desde el interior de la sal gema y de la obtenida en salinas asociadas a manantiales de aguas salobres (como posiblemente las de la ciudad romana de Iptucci, en el término municipal de Prado del Rey) (Chaves y García 1991), en la costa, como ya se ha apuntado, la sal debió producirse (en función de las necesidades) tanto en salinas sobre roca como sobre fango. Como hemos señalado, y a pesar de la fuerte devastación de las plataformas rocosas costeras gaditanas ligada a su explotación como canteras en Época Moderna, es posible encontrar huellas de las que suponemos antiguas salinas sobre roca. Pero ¿existieron durante la antigüedad, en el marco de las marismas gaditanas, salinas intensivas de evaporación por insolación como las descritas para las proximidades de la propia Roma por Plinio y Namatianus. La respuesta a esta pregunta sólo es posible si se efectúa un análisis geoarqueológico de ese medio físico, encaminado a comprobar la coincidencia espacio-temporal de tres factores fundamentales, a saber: — La presencia de condiciones naturales adecuadas para la producción de sal. — La existencia desde antiguo de marismas suficientemente desarrollas como para poder labrar en ellas las salinas. — La localización de indicadores arqueológicos que evidencien esta actividad. SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.13 324  CARLOS ALONSO VILLALOBOS / F. JAVIER GRACIA PRIETO / LOIC MÉNANTEAU 5.1. Las condiciones naturales Por lo que respecta a las condiciones naturales se puede afirmar que, desde muy antiguo, el marco de la bahía gaditana se conformaba como un gran humedal con marismas desarrolladas en las que se encajaban el río Guadalete y los caños mareales (Alonso et al. 2000), dibujando un paisaje marismeño provisto de inmejorables condiciones climáticas. La presencia de mareas que favorecen la formación de marismas bañadas sólo en pleamar; las condiciones climatológicas de insolación (con una media de 3098 horas de sol al ario), temperatura (moderadas por influencia del Atlántico) y precipitaciones (unos 650 mm/año concentrada en otoño e invierno); y el viento de levante (viento seco que sopla especialmente durante los meses de primavera-verano), permitían ya entonces como en la actualidad el proceso de evaporación del agua hasta el punto de la cristalización de los cloruros. El sistema de corrientes mareales de la bahía de Cádiz se vertebra en la actualidad en torno a dos ejes principales: el río San Pedro por el norte de la Bahía y el caño de Sancti Petri por el sur. A través de éstos y de sus innumerables caños mareales, las marismas gaditanas se encuentran bañadas por las aguas del mar durante todo el ario en función del ciclo mareal normal. Otras, sin embargo, sólo permanecen inundadas en los momentos de máxima amplitud mareal (las denominadas mareas vivas, cuyo coeficiente mareal llega a alcanzar los 119). Es precisamente este último tipo de terreno marismeño, por su mayor facilidad para el control del régimen de llenado de los esteros de las salinas a través de las compuertas, el tradicionalmente escogido para la implantación de tajos salineros. 5.2. La existencia de marismas antiguas Los indicadores geoarqueológicos conservados en el marco de la bahía gaditana dan testimonio histórico de la incidencia de dos procesos costeros contrapuestos claramente definidos espacialmente: la erosión y la colmatación (Gracia et al. 1999) (Fig. 2, 2). A lo largo de los últimos 2.500 arios se aprecian dos momentos en los que la colmatación de la Bahía gaditana parece acelerarse. Uno de estos se sitúa entre los siglos IV y II a. C. y el otro hacia el siglo XVI (Alonso eta!. 2000). En ambos casos el origen de este proceso debe ponerse en relación tanto en cambios de la tendencia climática, como en el impacto que la actividad humana produjo sobre el medio natural, especialmente por deforestación y roturación de terrenos para el cultivo. Una gran cantidad de suelo vegetal fue a parar a la red hidrográfica, acumulándose en los espacios restringidos de las desembocaduras fluviales. Las dataciones efectuadas en el episodio de arranque de la flecha litoral de Valdelagrana han permitido conocer que la unidad de cordones situada más hacia el interior posee, al menos, una antigüedad de 2700 arios (Zazo y Goy 2000). Por otra parte, la presencia sobre la misma de un posible asentamiento humano perteneciente al Bronce Pleno (1800-1600 a. C.) y la existencia sobre ella de un puente (según un dibujo realizado por Anton Van den Ringaerde en el ario 1567) y un camino posiblemente de época romana (Gómez 1997), vienen a ratificar arqueológicamente tanto su antigüedad como su amplio desarrollo para la época romana. Estos datos ponen en tela de juicio una visión bastante extendida en la investigación arqueológica gaditana, según la cual en ese momento la Bahía de Cádiz se configuraba como un amplio espacio abierto entre Puerto Real y El Puerto de Santa María (Rambaud 1996). En el siglo IX a. C., en el entorno del Poblado de Doña Blanca (El Puerto de Santa María), existía ya un importante asentamiento prerromano cuya actividad económica se relacionaba principalmente con el comercio marítimo entre oriente y occidente. Con anterioridad al siglo lila. C. el espacio próximo a este asentamiento debió ser sin duda navegable; así lo confirma la recuperación mediante sondeos mecánicos de fragmentos de cerámica griega a cinco metros de profundidad, en los niveles de relleno que colmataban una de las posibles ensenadas portuarias de este enclave. El abandono de Doña Blanca a finales del siglo III a. C. parece estar directamente relacionado, precisamente, con la pérdida de navegabilidad de este espacio. SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.13 2  4 km LAS SALINAS DE LA BAHÍA DE CÁDIZ DURANTE LA ANTIGÜEDAD: VISIÓN GEOARQUEOLÓGICA DE UN...  325 F OICIA ESPAÑA ti El Puartb'. » de Sta. Maria Cádiz ef k, . 1 .‘.. . ) . ... r. \ C ...„, : .  , .1  \ \ s i !  fs.  \ ..,  k.c? \ ..,  • 1 n 'i  t • k 1. i ‘  \. ‘ z /  1 \  '.. I \  • 1%  I •. i  . ( y0, • j  1 • \l,  3 \ .‘  'N, \ 1. ,1 n •  1 x . 1 a. t i . ) r‘ ' \  (  \ .... Y .  - . 1 \ 0 0 ',...5' . ) 5  ' ', \ o 't \\ k.,„ • ' ' S  %? I ) \ ., 4. 5. ¿ .\1.1i! 1' .. 13 O  \ V» ,,, . : i 1 j1 I%,, 1 k •  .... :' ,!,.. -.1. ‘ ,,  ......  , i 1  1 N. -- N...!  (  ..  .  - 1 ‘.  s.  • • \ N . .—•,...---\ . 1  , ‘1.!  \ ,. 1  x-  .---,vi i i 1 • N  •‘ \ 1  •  s,.‘,., « .t.,...P 2  i i . i l \ \  N N. 11•  7 \ \ \  'N \ • ' k\ 1 7/ 3 E z 3  1, 1\ ¡ . \ \ \ ¡ /-*•.  ....\\ \\.1.51‘.\‘ j i \.,  % \ .1. 111111111  .1  ‘1 4  8  s . ‘ . 1 I i  .  I .. .k./........., r t n ,. n N . 1 J ` . 1 n ,.. —1 \ 5  9  N '..  • n •• •.. --s i \  •-• -..  • \ \ . *, !  ••  • .., ., •._. I • s' .._„.; 6  -,-... -r 10  . ---511 0 12  ®13 Fig. 2. Mapa geomorfológico de la bahía de Cádiz con indicación de marcadores histórico.-arqueológicos de retroceso y colmatación costera. Leyenda: 1.-Playas y dunas; 2.- Flechas litorales holocenas; 3.- Marismas; 4.- Depósitos fluviales holocenos; 5.- Depósitos pleistocenos; 6.- Depósitos conglomeráticos; 7.- Arenas pliocenas; 8.- Otras unidades terciarias; 9.- Yesos y arcillas triásicas; 10.- Fallas; 11.- Líneas isobatas (en metros); 12.- Indicadores histórico-arqueológicos de colmatación; 13.- Indicadores histórico-arqueológicos de erosión costera. N/ Fm5 á SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.13 332  CARLOS ALONSO VILLALOBOS / F. JAVIER GRACIA PRIETO / LOW MÉNANTEAU LEMONNIER, P. (1984b): Paludiers de Guérande. Production du sel et histoire économique. (Mém. Inst. d'Ethnologie, XXII), Paris. MANFREDI, L. I. (1992): "Le satine e il sale nel mondo punico", Rivista di Estudi Fenici XX, 1: 3-14 MORÉRE, N. 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