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Poesía y silencio en Juan Ramón Jiménez. (Aproximación al decir poético)

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Poesía y silencio en Juan Ramón Jiménez. (Aproximación al decir poético)

Author: Gutiérrez Pozo, Antonio
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 1993
Source: https://idus.us.es/bitstreams/3ccac6f8-64fe-45f4-805d-7f2c8e38c043/download
POESIA Y SILENCIO
EN
JUAN RAMON JIMENEZ
(Ap oximación al deci poé ico)
ANTONIO
GuTIÉRREZ
Pozo
UNIVERSIDAD DE SEVILLA
No sólo somos poe as; ambién hablamos sob e la poesía y buscamos su esencia.
Todas las espues as, desde conside a la como un conocimien o del mundo has a ene la
po c eado a de un o be de belleza, p e ia aniquilación de la ealidad, pasando po la
posibilidad de que sea una in e p e ación ul a- eal del mundo, odas, me odean
al ededo de la esencia de la poesía, del o igen del poe iza que sucede de nue o en odo
g an poe a. Con el auxilio de dos pensamien os a aigados en la poesía -no o iamen e
econocido en el caso de Heidegge e injus amen e desape cibido en el de O ega-,
p ocu a emos ap oximamos a la e dad o igina ia del poe iza que esplandece en los
e sos de Juan Ramón Jiménez.
Pe o el ace camien o es ya de po sí p oblemá ico. La c í ica que Heidegge y
Gadame han ealizado de la me a ísica y especialmen e de la mode nidad, como
máximo despliegue de la esencia de la p opia me a ísica, a ec a básicamen e a su mé odo,
a su modo de llega a la cosa. Tenía azón Nie zsche y
lo que ca ac e iza al siglo XIX no es la ciencia sino la ic o ia del mé odo
cien í ico sob e la ciencia
1•
La me a ísica, impulsada desde Pla ón po un insaciable ape i o de ealidad, de
p esencia, ha desa ollado una al a de delicadeza an e las dis ancias que, en su a án de
ene la cosa delan e, se ha consumado en la écnica con la desapa ición de odo as o
o igina io de la p opia cosa. Desde el o igen de la me a ísica has a la ci ilización
l.
F. NIETZSCHE,
La
olun ad de dominio, ( ad. de E. O eje o), Aguila , Buenos Ai es, 194 7, Vol. IX,
§ 465' pág. 30
l.
62
An onio Gu ié ez Pozo
supe indus ializada hemos eco ido un camino en el que se ha 'pues o/ eque ido'
(ges e li ) a la ealidad a es a p esen e. Es e eque i
ha
alcanzado su más al a co a en la
iolen a p o ocación a que
ha
sido some ida la na u aleza po el 'apa a o imposi i o' de
la écnica (Ges e/1)2• El calcula dominado del Ges ell obje i a la ealidad y la pone a
nues a disposición pe o elimina la expe iencia o iginales de las cosas, se ciega an e «el
esplendo de lo sencillo»3• Ap oxima se a algo es eco e el camino que nos pone an e
ello, pe o el homb e mode no,
en
su p ecipi ado a án de esqui a las dis ancias y dispone
inmedia amen e de la cosa, niega el camino y pie de oda posibilidad de p oximidad con
ella po que ol ida el
se ".
La
olun ad me a ísica de ace camien o a la cosa es odo lo con a io de un
ace ca se. P ecisamen e, la di e encia en e las an e io es in e p e aciones de la poesía
no ocul a su g ado de comunidad me a ísica: la conciben como si ya es u ie a
'ahí
delan e', calculada pa a se is a. Pe o
en
el impe a la p esencia pe demos la cosa.
La
he menéu ica de Heidegge ,
en
cuan o e dad de la enomenología5, aspi a a la cosa
misma, no conside ada como algo p esen e sino como lo que con inuamen e e ulge
desde la nada, desde la ausencia. Po an o, no es un mé odo impues o sob e la cosa, sino,
según la exposición de Heidegge y Gadame , un 'expe iencia la' como aquello que nos
alcanza y ans o ma6• Sólo si la p egun a po la cosa p egun a ealmen e y es algo más
que me as palab as, log a emos pensa la cosa. No obs an e, oda ía no p egun amos, no
pensamos, po que no ponemos la p egun a ni la expe iencia7• Noso os no p egun amos;
hemos de espe a a que la cosa nos in e pele. Es ic amen e, no ponemos el sabe , sino
que nos iene como un mensaje de lo que que emos conoce . La p egun a, como o igen
del sabe y del pensa , no la decimos; más bien, la oímos. Pe o la hemenéu ica no
con ie e al homb e en simple oyen e del se . Pa a pode oí hemos de «ap ende a exis i
en lo innominado»8; es o es, libe a nos de la iolen a ac i ud me a ísica decan ada en el
lenguaje.
La
he menéu ica sugie e al homb e libe a se de la apa en e iqueza del mundo
2. M. HEIDEGGER, «La p egun a po la écnica», ( ad. de A. Ca pio),
Época,
Ba celona,
nºl,
1985,
págs 13-19.
3. M. HEIDEGGER, «De la expe iencia del pensa », ( ad. de J. M. Val e de), Cuade nos
hispanoame icanos, Mad id, nº 56, 1954, pág. 179.
4.
M.
HEIDEGGER, «La cosa», ( ad. de Sánchez de Za ala), Cuade nos hispanoame icanos, Mad id,
nº 98, 1958, págs. 136
s.
El homb e es el se des-alejado , pe o la ecnológica desapa ición de las lejanías no
equi ale a la p oximidad con la cosa, po que el ol ido de la dis ancia supone la ans o mación de la expe iencia
de lo que nos es la cosa en lo que noso os <lis-ponemos.
5. M. HEIDEGGER, «De un diálogo ace ca del habla» en De camino al habla, ( ad. de
Y.
Zimme mann),
Ed. del Se bal-Gui a d, Ba celona, 1987, pág. 88.
6. H.G. GADAMER, Ve dad y mé odo, ( ad. de A. Agud y R. deAgapi o), Sígueme, Salamanca, 1977,
págs. 457
s.
HEIDEGGER, «La esencia del habla» en De camino al habla, pág. 143.
7.
HEIDEGGER, In oducción a la me a ísica, ( ad. de
E.
Es iú), No a, Buenos Ai es, 1980, pág. 47;
¿Qué signi ica pensa ?, ( ad. de H. Kahnemann), No a, Buenos Ai es, 2ª ed., 1964, págs. 9-12.
8.
HEIDEGGER, Ca a sob e el humanismo, Ed. del 80, Buenos Ai es, 1985, pág. 71.
Poesía y silencio en Juan Ramón Jiménez (Ap oximación al deci poé ico) 63
me a ísico- écnico; p incipalmen e, es enuncia9• Es a enuncia no empob ece po que,
poniéndonos en «el camino que nos deja llega a lo que nos de-manda», pe mi e que
llegue a nues os oídos la ica oz de las cosas en su sencillez o igina ia, desoída po el
mundo occiden al, pe o en la que cons an emen e somos10•
No aspi amos a de ini la poesía. O ega dis ingue la ealidad con emplada (ex a-
se ) de la i ida (in a-se )
11
• La de inición obje i a o ece la cosa 'desde ue a', pe o el
e dade o se de la cosa es lo que es 'desde den o'
12
• El habla sob e la poesía dice más
allí donde el poe iza y la e lexión sob e el deci poé ico son una sola cosa. Es o ocu e
p ecisamen e en la poesía. La poesía misma no es á en sus de iniciones sino en su e ec i o
lle a se
a:
cabo. Po an o, hemos de p es a oído a su ejecu a se, única ía posible de
ap oximación a su esencia. Aho a bien, la poesía habla del homb e, del amo , de la
libe ad ... , pe o ¿de qué habla siemp e la poesía? Pa a esponde a la p egun a puede
se nos de g an ayuda la ans o mación o eguiana del in elec ualis a cogi o ca esiano
en un cogi o p e e lexi o, dimensión inhe en e y esencial de la ida
13
: «El p ime
a ibu o de la ida es e se a sí misma»
14
• La ida p ima ia no sólo i e; además se
au oin e p e a, aunque no in elec ualmen e. El e se, el sabe se, es un
'se
pa a mí'.
E ec i amen e, po ejemplo, un dolo que no es pa a mí no me duele. La ealidad
dolo osa, el en e 'dolo ', me duele, pe o además me es p esen e a la ez doliéndome. A
lo la go de odos sus deci es sob e es o y lo o o, la poesía se e ie e, al iempo, a sí misma.
La poesía, como mani es ación de la ida, ambien se sabe a sí misma de esa o ma
'en i a i a'. La poesía en su poe iza se
se
es p esen e no como un obje o pensado, sino
como la misma ealidad poé ica que es. Es e sabe se de la poesía no es ajeno a su se :
la cons i uye esencialmen e. La poesía se poe iza. Que su
'se
en sí' consis a en su
'se
pa a sí' mues a la o igina iedad i al de la poesía. En es e sen ido, ecue da la
uni e salidad con que Hegel ca ac e izaba la iloso ía en e a la ana omía en la que su
de inición, a di e encia de la iloso ía, no o ma pa e de su p opio con enido
15
• Es a
p opiedad del deci poé ico es una consecuencia de su posición p i ilegiada espec o de
la ida: de odas las ac i idades cul u ales es la más ce cana a la ida,
'la
menos cul a'.
La poesía es la ida i ida ecién exp esada, mínimamen e in e p e ada po los
concep os y alo es ya es ablecidos. Se halla en el lími e donde e mina la ida y se inicia
su comen a io, la cul u a; es casi ida. Dada su p oximidad a la ida, la poesía e lexiona
sob e
-sí
y simul áneamen e sob e la p opia ida. Es a duplicación no consis e en una
9. HEIDEGGER, «La oz del camino», ( ad. de
A.
Fuen es), Cuade nos hispanoame icanos, Mad id,
nº 14, 1950, pág. 214.
1 O.HEIDEGGER, «La esencia del habla», págs. 170 y 176.
11.
J.
ORTEGA,
La
deshumanización del a e, Ob as Comple as, Alianza, Mad id, 1983, ol. III, págs.
362
s;
¿Qué es conocimien o?, Alianza, Mad id, 1984, págs.
17
s.
12. ORTEGA, Ensayo de es é ica a mane a de p ólogo, OC., ol. VI, pág. 254.
13. H. LEFEVRE, «Une heu e a ec José O ega y Gasse »,Humbold , Hambu go, nº 24, 1965, pág. 93.
14.
ORTEGA, ¿Qué
es"
la iloso ía?, OC., ol. VII, pág. 415.
15.
G.W.F. HEGEL, Fenomenología del espí i u, ( ad. de W. Roces), FCE, México, 1981, pág. 7.
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An onio Gu ié ez Pozo
simple epe ición de
la
ida
en
la poesía: ¡bas an e engo con mis is ezas y aleg ías,
angus ias y espe anzas!
La
e lexión poé ica
es
una medi ación
con
una misión
escla ecedo a;
no
se con en a con ep oduci la ida sino que p e ende sal a la,
pa en izando su sen ido p e io a oda in e p e ación.
Po
es a azón, la ob a poé ica -y en
gene al odo obje o es é ico-nos place, po que se nos p esen a p eñada de alusiones a los
sec e os de
la
ida humana y de la ealidad, po que pa ece des ela nos sus in imidades.
Hemos
de
oí e in e p e a el deci sob e
sí
de la poesía juan amoniana,
ya
que
en
oda g an exp esión poé ica se decan a la esencia
de
la poesía. Escuchemos los e sos
de
Juan Ramón:
Voz mía, can a , can a;
que mien as haya algo
que
no
hayas dicho ú
ú nada has dicho
16
•
P es emos ambién a ención a es e apun e
de
su ob a
en
p osa:
¡Seño , que se me ol ide habla !
17
Como odo deci humano, es os dos ex os dicen más
en
lo que callan. Ambos
e elan la esencia de la poesía, pe o dado que
la
palab a del homb e
no
es au o anspa en e
y
no
se dice plenamen e a sí misma, necesi an comen a io, equie e que se diga lo no-
dicho.
En
p incipio, pa ecen con adeci se mu uamen e: si, como se desp ende de los
p ime os e sos, la poesía es el impe io de
la
palab a, del deci , esul a pa adójico que
el poe a quie a ol ida el habla, deja de habla . Cons e que Juan Ramón
no
aspi a
simplemen e al deja
de
habla co idiano; pa a ello se limi a ía a calla y
no
hab ía
necesidad de in oca a lo di ino. Pe o calla sin más
no
es su in: quie e ol ida el habla
pa a
no
pode habla . Ruega
no
po
un calla olun a io que es a ía
en
sus manos, sino
po
un silencio absolu o que
es
un
don di ino. El o igen de es e ansiado silencio nos
ayuda á a deshace
la
apa en e con adicción y a escla ece el poé ico a án de deci lo
odo. Juan Ramón p ocu a el silencio absolu o que le depa a ía el ol ido del habla po que
sólo desde él pod á llega a deci lo que has a en onces
no
podía y desconocía. Deja de
habla , calla ,
no
es su icien e, ya que, ecue da Heidegge , «sólo podemos silencia
lo
que sabemos»
18
, y el poe a
no
p e ende deci lo que ya conocemos.
16.
Juan Ramón JIMENEZ, Canción ( 4; cancioncillas ideales); ambién en
La
ob a desnuda, ed. de
A.
del Villa , Aldeba án, Se illa, 1976, pág. 46.
17.
J .R. JIMENEZ, Es e ica y e ica es e ica, Aguila , Mad id, 1967, pág. 256.
18.
HEIDEGGER, «La esencia del habla», pág. 164.
Poesía y silencio en Juan Ramón Jiménez (Ap oximación al deci poé ico)
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Es o que ya sabemos se encuen a acuñado en la lengua que hablamos y en la que
nacemos. O ega la denomina «habla»: es el uso dia io de «una lengua en cuan o que es á
hecha y nos es impues a po el con o no social»19• Al ap ende la, ap endemos odo un
epe o io de signi icados ace ca del homb e y de lo eal, asimilamos una de e minada
concepción del mundo que a con enida en nues a lengua ma e na y sob e la que
i imos. Pe o
al
habla no in en amos la lengua; usamos la lengua legada po la
adición. Cuando 'hablamos' habla la gen e; en ella no nos exp esamos ealmen e
noso os, po que el habla es ópico, luga común. Con ella nos iene dado un sis ema de
ideas, alo es, sen imien os y ac i udes p ác icas, un 'mundo' con el que con amos y
i imos, sin epa a casi nunca en él. El lenguaje no ago a su se en lo pu amen e sensible
-signos sono os o esc i os. En palab as de Machado, con iene «signi icaciones de lo
humano(
... ) elemen os ya es uc u ados po el espí i u»2
º.
Vi imos, que amos o no, en
una especí ica ep esen ación del mundo que se encuen a alojada en el habla de la gen e.
Po eso «el homb e suele i i in elec ualmen e a c édi o de la sociedad en que i e»
21
•
Mien as hablamos no in en amos la lengua; la usamos. La palab a hablada es palab a
ya hecha, pe o hubo un momen o en que oda ía no exis ía y ue c eada. En onces no e a
habla, no e a epe ición mecánica sino in ención, exp esión o igina ia. Juan Ramón ha
llamado 'can a ' a es a ope ación, y O ega 'deci '. El homb e dice o can a cuando su
pe spec i a le o ece un 'mundo' más p o undo que el mundo es ablecido en el habla,
cuando las exp esiones del habla no si en pa a deci lo que iene que deci . Todo nue o
deci anuncia un aumen o del mundo. De esos momen os c ea i os quedan las dis in as
lenguas (habla), como sus es os osilizados, sob e los cuales los indi iduos que ienen
algo que
~eci ,
los 'poe as' (sean pin o es, ilóso os, ma emá icos, e c.), elabo an sus
mundos. Esencialmen e «no exis i ían las lenguas si el homb e no uese cons i u i amen e
el Dicen e, es o es, el que iene cosas que deci »22• La unción poé ica es an e io al habla,
a las lenguas his ó icas, las cuales, según Heidegge , ue on o iginalmen e poesía:
La lengua es la poesía o igina ia, en la que un pueblo poe iza el se . In e samen e
dicho: la g an poesía, po la que un pueblo en a en la his o ia, inicia la con igu a-
ción de su lengua
23
•
La poesía desea ol e a esos momen os c ea i os en los que la exp esión su ge
espon áneamen e desde den o, no desde ue a como imi ación del habla social. Seme-
19.
ORTEGA, El homb e y la gen e, OC., ol. VII, pág. 248.
20.
A.
MACHADO,De un cancione o apóc i o, Poesías Comple as, Espasa-Calpe, Mad id, 5ªed., 1979,
pág. 322.
21. ORTEGA, El homb e y la gen e, pág. 263.
22. /bid., pág. 248.
23. HEIDEGGER, In oducción a la me a ísica, pág. 207.
24. ORTEGA, Comen a io al «Banque e» de Pla ón, OC., ol. IX, pág. 751.

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An onio Gu ié ez Pozo
jan e uel a no es un cues ión c onológica con la in ención de e oma al o igen del habla.
Se a a de ol e a i i expe iencias o igina ias pa a pode can a . Aquí no impe a la
palab a hecha, sino la c ea i a y p ima ia. En el can a la in imidad se exp esa al como
es: puede deci se po que c ea su deci . No puede hace lo cuando i e a cos a de un
lenguaje que no es suyo, que es de la gen e, y que esponde a la in imidad que lo c eó.
El habla no es nues a. El poe a quie e deci eso que sólo él puede deci , esa nue a
po ción de ealidad que
ha
en e is o. Pe o la lengua sob e la que i e no le si e
o almen e po que no es suya, sino esul ado de o as expe iencias. Nunca la lengua di á
exac amen e lo que el poe a quie e y
al
emplea la da á a en ende necesa iamen e más
de lo que él se p oponía. Hay que ol ida el habla que siemp e aiciona lo que que emos
deci , po que odo habla dice mucho más de lo que que emos. Po eso O ega pudo
esc ibi ' odo deci es exube an e, da en ende más de lo que
se
p opone '24• El poe a quie e
y necesi a ol ida el habla pa a pode deci lo ín imo. El camino pa a log a lo, pa a
poe iza es el silencio absolu o, el ol ido del habla que, al impone me un mundo no me
deja se yo mismo. Juan Ramón con i ma que la poesía, máxima ele ación de la palab a,
comienza siendo p e ensión de silencio: «Esc ibi poesía es ap ende a llega a no
esc ibi la»25• La lengua, dada de an emano, es obs áculo pa a la poesía que desea se
au o anspa en e: un deci que se diga a sí mismo.
La poesía necesi a del silencio absolu o pe o no acaba en él. Requie e el silencio
pa a queb a lo y pode can a plenamen e. La poesía e oma al inocen e ecin o del
p ís ino silencio; luego lo ompe con su deci o igina io. Pe o, ¿qué dice en ese ca i o?
Escuchemos a Heidegge :
La palab a no es sólo, ni p ima iamen e, una exp esión, o al o esc i a, de lo que hay
que comunica ( ... ) la palab a lle a, an e odo, al en e, en cuan o al, a lo abie o.
Donde no es esencialmen e ninguna palab a, como en el se de la pied a, de la plan a
ydelanimal, ampocohayape u adelen e( ... )Elpoe iza eslaleyenda(Sage,Deci )
del des elamien o del en e26•
Median e el e omo y la quieb a, la poesía dice el se de las cosas. Poe izado po
HOlde lin:
Pe o lo que pe manece lo undan los poe as27•
25. J.R. JIMENEZ, Es é ica y é ica es é ica, pág. 206.
26. HEIDEGGER, «El o igen de
la
ob a de a e», ( ad. de F. Sole ), Cuade nos hispanoame icanos, Mad id,
nº 27, 1952, págs. 351
s.
27. J.C. HÓLDERLIN, Was bleibe abe , s i en die Dich e , Recue do (Andenken).
Poesía y silencio en Juan Ramón Jiménez (Ap oximación al deci poé ico)
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Reco demos que mien as haya algo! que no hayas dicho ú,! ú nada has dicho.
Lo no dicho aún, es deci , lo no abie o en su o igina io se , pe i e bajo la o ma del
habla his ó ica. Que al e algo po deci e ela que no se ha pene ado en el ámbi o del
pleno silencio, po que aún no se ha ol idado el habla. Pe o en ese caso 'nada se ha dicho'.
La exigencia de ol ido y silencio absolu o pone de elie e la di e encia en e la undación
poé ica y cien í ica. És a pa e de supone al se de las cosas como p esencia, y nada sabe
de la ausencia desde la que únicamen e puede poe iza la poesía. La poesía unda/des ela
el se o igina io de las cosas po que se conduce an e la nada. Es o pe mi e a Heidegge
asegu a que «un
'es'
se da donde se ompe la palab a»28, up u a en la que adi inamos
la enuncia hemenéu ica, el 'paso a ás' a nues a e dade a esencia como se es
in e pelados po el se .
Pe o ¿qué signi ica eso de que la poesía ab a el se y la e dad de las cosas? ¿Acaso
no son es as cues iones lo p opio de la ciencia? ¿En qué sen ido la poesía unda el se ?
E ec i amen e, el olmo machadiano, el olmo iejo, hendido
po
el
ayo! y en su mi ad
pod ido , ágico habi an e de los campos de Cas illa, no nos dice nada del olmo, no
aumen a nues o conocimien o de los olmos. Pa a sabe algo sob e ellos enemos a la
bo ánica. Pe o és a no nos o ece el se o igina io del olmo, lo que és e nos es an es de
las expe iencias o iginales en el que las cosas se nos o ecen en su sencilla desnudez y
sob e el que se le an a odo eo iza pos e io , es el Lebenswel husse liano. Su ol ido
y sus i ución en la mode nidad po el supues o e dade o se de las cosas,cons i uido po
las obje i idades de la ciencia, han pues o en c isis a la ida eu opea29• También según
O ega, «la Edad Mode na se o mó en omo a la a i mación undamen al de que nues a
elación p imigenia con las cosas es el pensa las y que, po an o, las cosas son
p imo dialmen e lo que son cuando las pensamos»; pe o más adelan e acla a que« lo que
las cosas son p ima iamen e es lo que son cuando no pensamos en elllas, an es de que
pensemos en ellas: lo que son cuando con amos con ellas, es o es, simplemen e las
i imos»3
º.
En
la pu a elación en e homb e y cosa se mani ies an sus más au én icos
se es, an e io es a las exp esiones 'homb e' y
'cosa'
que ya son in e p e aciones. Pe o
si la ealidad po excelencia es la ealidad i ida, siendo desde sí misma, odo con empla
nos pond á an e una ealidad secunda ia. La peculia idad de la poesía consis e en se jus o
el escalón que es á po encima de ese se p ime o, de la in imidad in iolable de las cosas;
es el g ado mínimo de e lexión sob e el se o igina io, «el obje o es é ico (poé ico) es
una in imidad en cuan o al»
31
• La ciencia obje i a esa ealidad p imigenia y la des-
ealiza, sus i uyéndola po cons ucciones eó icas. Sólo el a e, cuya esencia es el
28. HEIDEGGER, «La esencia del habla», pág. 194.
29. E. HUSSERL, La c isis de las ciencias eu opeas y la enomenología anscenden al, ( ad. de
J.
Muñoz
y
S.
Mas), C í ica, Ba celona, 1991, § 9 h, § 33, págs. 50-53 y 127.
30. ORTEGA, Lecciones de me a ísica, OC., ol. XII, pág. 66.
31. ORTEGA, Ensayo de es é ica a mane a de p ólogo, pág. 256.
68
An onio Gu ié ez Pozo
poe iza , puede o ecé nosla: «El ai e que desplaza un cue po desnudo de muje en e
a un homb e, ¿qué olumen, qué peso, qué p o undidad, qué espeso mo al iene? ¿Lo
puede calcula el ísico, el ilóso o, el his o iado ? Dilo ú, poe a»32•
La sencilla desnudez de la ealidad p e ia a odo e lexiona y obje i a , su ge en
la inmedia a coexis encia en e
'yo'
y 'cosa'33• La 'cosa misma' se e ela en la ida
in e io e inmedia a del poe a, con undida con sus p opias emociones. En consecuencia,
el poe a al da le nomb e a sus sen imien os, da nomb e a los de odos; acla ando su
in imidad, ilumina la nues a, ab e las ealidades obje i as. Desde ese momen o su
subje i idad o in imidad es al mismo iempo obje i idad. Po eso, la poesía, como
po encia especial del deci que casi es el se mismo en acción, es siemp e in imis a: «He
de amado mi ida en mi ob a», con iesa Juan Ramón34• Y en un poema de 1917 exclama:
¡No es ás en i, belleza innúme a!
(.
. .) ¡Es ás en mí, que e pene o/ has a el ondo! 35•
Pe o in imismo no es he me ismo. He mé ico es el poe a que da nomb e a su p opia y
pa icula in e io idad; el poe a g ande al da le nomb e a sus 'sen imien os', le da nomb e
a los de odos. El esencial in imismo poé ico da nomb e a lo que nos son -a odos- las
cosas; nomb a nues a in imidad y log a que nos en endamos a noso os mismos:
¡In elijencia, dame
el nomb e exac o de las cosas!
... Que mi palab a sea
la cosa misma,
c eada po mi alma nue amen e.
Que po
mí
ayan odos
los que no las conocen, a las cosas
36
•
El poe a, nomb ando su in imidad -y eso es la poesía, «anhelo y condena de
encon a a mi esp esión su p opia palab a»-, nomb a la cosa, nos la des ela, mani ies a
el ámbi o de expe iencias o iginales en el que las cosas se nos o ecen en su desnudez -
azón po la cual «la in e io glo ia del poe a es á en pe de su nomb e en el de las cosas»37•
La cues ión del silencio absolu o, condición de odo deci , ha esul ado se de lo
más elocuen e. Pe o ya es ho a de que eg esemos. En la si uación de hecho el poe a se
e obligado a deci con la lengua es ablecida -la de odos- lo que sólo él puede deci .
Machado ha exp esado es a pa adoja: «La palab a es, en pa e, un alo de cambio,
32. J.R. JIMENEZ, La co ien e in ini a, Aguila , Mad id, 1961, págs. 322
s.
33. ORTEGA, P ólogo pa a alemanes, OC., ol. VIII, pág. 51.
34. J.R. JIMENEZ, Es é ica y é ica es é ica, pág. 258.
35. J.R. JIMENEZ, Pied a y cielo,
111.
36. JIMENEZ, E e nidades,
111.
37. JIMENEZ, C í ica pa alela, Na cea, Mad id, 1975, pág. 145.
38. MACHADO, Idem.
Poesía y silencio en Juan Ramón Jiménez (Ap oximación
al
deci poé ico)
69
p oduc o
social(
... ), y el poe a p e ende hace de ella medio exp esi o de lo psíquico
indi idual, obje o único»38• Como el joye o deshace la moneda pa a da le una nue a
o ma, así ambién que ía undi la palab a ya hecha pa a acuña la suya p opia. Pe o es a
undición que pe mi i ía al poe a el acceso al silencio y, desde ahí, a las cosas, no es una
simple ope ación ísica o in elec ual. La a ea es di ícil y o igina un con lic o en e el
poe a y la lengua:
No sé con qué deci lo,
po que aún no es á hecha
mi palab a39•
¡Seño , que se
me
ol ide habla !.
En
es e uego mani ies a Juan Ramón la impo-
sibilidad humana de log a lo. El poe a p ocu a nada menos empeza de ce o, p onuncia
la p ime a palab a que «es an e io a odo; es la acción de Goe he, an e io al Ve bo
mismo»40• Es a palab a descon ex ualizada end ía a se la palab a di ina del Génesis en
el momen o jus o de la c eación.
La
súplica jumamoniana econoce poé icamen e la
di e encia en e homb e y Dios. Can a no depende exclusi amen e de la 'in elijencia'
del poe a: es don di ino. Pe o mien as espe amos el egalo di ino del silencio hab emos
de con en a nos con la po encia c ea i a que los dioses nos han legado pa a sa is ace
nues a necesidad de can a : la me á o a. Consis e
en
la suspensión del signi icado
co idiano de las palab as pa a que se ansluzca median e ellas la nue a ealidad
sospechada
po
el poe a.
La
poesía que ía des ela el se p ime o de las cosas
en
la palab a. También la
poesía se poe iza a
sí
misma; quie e can a la posibilidad del can a . Su me a más p opia
es deci el deci : mos a la llegada del se a la palab a, pa a lo cual equie e lo que no
es á
en
sus manos, el silencio absolu o. Si el poe a pudie a can a el can a , can a ía odo.
Pe o jus o esa eclosión del se
en
la palab a, o igen de odo deci , es lo que no puede deci
la in eligencia humana (que mien as haya algo/que no hayas dicho
ú),
condenando al
poe a a no deci nada
en
sen ido es ic o ( ú nada has dicho). Heidegge colocó aquí el
lími e de la poesía, del deci humano: «La palab a pa a la palab a -un eso o, en e dad-
sin emba go no puede se ganada pa a el país del poe a»
41
• Lo que nunca se pod á can a
es la p opia poesía, el des elamien o del se p ima io de las cosas
en
la palab a que
acon ece
en
odo poe iza . El poe a se encuen a abocado al silencio. Es e silencio no es
el mismo que hacía posible el deci o igina io.
La
poesía anscu e en e es os dos
silencios: la inalcanzable y é il nada de la que b o a ía la palab a ins au ado a del se ,
y el silencio de odo deci , nega i o,
al
que nos a oja nues a condición humana. Aspi a
39. JIMENEZ, E e nidades, l.
40. JIMENEZ,
La
co ien e in ini a, pág. 220.
41.
HEIDEGGER,
«La esencia del habla», pág. 172.