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Los mexicanos de allá

Schmidt, Samuel

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H Los mexicanos de allá Samuel Schmidt | Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, México (Coordinador del Programa de Estudios Fronterizos y del presente monográfico) ablar de los mexicanos en Estados Unidos puede provocar confusión, en parte porque alguna de las denominaciones puede ser errónea, como por ejemplo asumir que los mexicanos son hispanos y, como si fuera un silogismo, englobar bajo esa categoría a todos los hispano-hablantes [1] (véase la discusión sobre los apelativos que presenta Alejandra Sánchez Valencia en este volumen). La simplificación ha dejado de considerar que mucha gente puede hablar buen castellano, tener apellidos "hispanos", un origen geográfico cercano a México, y sin embargo, no ser necesariamente mexicana. Un caso aleccionador es el de Nuevo México [2] , cuyos pobladores llegaron desde España antes de la creación formal de México. Muchos se sienten exsúbditos de España, tienen especial veneración por Don Juan de Oñate [3] y recibieron con plácemes la visita de los reyes de España. El habitante de Nuevo México no se identifica con México, e incluso llega a molestarse si se lo considera descendiente directo de un país que creen atrasado y bárbaro [4] . Llegaron de la madre patria, se avecindaron lejos del centro de poder y de la Inquisición [5] y se los tragó un país poderoso. La guerra que se produjo en el siglo XIX entre Estados Unidos y México le costo a este último más de la mitad de su territorio. Por eso muchos mexicanos dicen que ellos no cruzaron a Estados Unidos sino que Estados Unidos los cruzó. Este hecho relaciona históricamente a los neomexiquenses con México, pero hoy muchos están alejados del país y tal vez su única coincidencia sea el idioma, que por cierto es muy peculiar, ya que mezcla el español antiguo con modismos locales, generando una especie de dialecto [6] , en ocasiones ininteligible. También comparten algunas costumbres, cuyo origen se pierde cada día [7] . Araucaria. Año 2, Nº 3 Primer semestre de 2000 En otro plano, hay que considerar lo dinámico de la migración mexicana, que nunca ha cesado, y que en ciertas coyunturas se acelera. Así, hay mexicanos que llegaron ayer y otros que tienen varias generaciones de haber emigrado. Casi todos reconocen su herencia mexicana, lo que no implica que compartan la misma visión sobre México. Desde la Segunda Guerra Mundial, y en especial con el Plan Braceros [8] , se aceleró una migración legal que se convirtió en indocumentada, porque cuando el plan se canceló, al principio de los años 60, aquellos que se habían acostumbrado a ganar en dólares y con un grado de abuso [9] -al parecer no tan grave como el registrado de los años 60 en adelantecontinuaron el camino hacia el norte. La cercanía parece haber sido un factor determinante en la forma en que los mexicanos ven la migración y a Estados Unidos. La mayoría de los mexicanos no sale de México en busca de una nueva patria, sino de las ventajas de una economía más avanzada y con una abundancia creciente [10] . Para el mercado estadounidense, aun después del fin de la guerra, esta disponibilidad de abundante mano de obra barata parece ser una bendición [11] , que paradójicamente también benefició a los empleados del sur y al gobierno de México, que así veía una válvula de escape en contra de las presiones demográficas de un mercado que no crecía lo suficiente. Por su parte, el alejamiento sostenido y constante entre ambas economías y sociedades parece reforzar los incentivos para una migración muy dinámica, donde coinciden el mexicano en no estar interesado en quedarse y el estadounidense en evitar que se quede. Esta característica de la migración ha cambiado con el tiempo, aunque ha dejado una marca cultural muy importante. Durante varias décadas, los migrantes mexicanos fueron pobres, con poca escolarización, varones en su mayoría y con un ciclo migratorio que los llevaba de regreso a casa para atender la agricultura. Este cuadro empezó a cambiar en los años 80, cuando empieza a migrar gente con mayor escolaridad, familias completas y algunos con la idea de quedarse (Vernez y Ronfeldt, 1991). Se encuentran, entonces, mexicanos que después de veinte años no hablan inglés y que afirman estar preparándose para volver al terruño. Por eso es difícil discernir con certeza el impacto de la antigüedad sobre la comunidad migrante. Existen los zacatecanos que llegaron hace cuarenta años y los que llegaron ayer. Ambos se sienten igualmente mexicanos y, a no ser porque el veterano se las Araucaria. Año 2, Nº 3 Primer semestre de 2000 arregla más fácilmente, son pocos los elementos que nos permitan diferenciarlos. En esta vivencia ha existido una relación de rechazo mutua, aunque no llega a ser de amor y odio. La cercanía y la oportunidad de empleo hacían que el mexicano viera a Estados Unidos como una estación de paso; la sociedad estadounidense, por su parte, evitaba abrirle los brazos a sus vecinos del sur, más bien todo lo contrario: parecía hacer todo lo posible para que no se avecindaran. Para esto se aplicaron una doble serie de medidas, que conforme avanzaba el tiempo demostraron ser un fracaso total: la ley migratoria y el manejo ejecutivo del freno a la migración, que han convertido la frontera México / Estados Unidos en un gran cementerio, al punto de recibir la censura de agrupaciones como Amnistía Internacional. El mexicano, por su parte, lleva enterrada en el alma la afrenta de haber sido despojado de medio país, que a la postre resultó ser una de las zonas más ricas de Estados Unidos, porque incluye la vastedad de las riquezas californianas y la abundancia petrolera de Texas. Inclusive, uno de los chistes más frecuentes en la frontera dice: "Se encuentran dos compadres en la frontera y uno le dice al otro: Mire compadre, a mí no me importa que se hayan quedado con la mitad del país, pero por qué se quedaron con la que tiene las calles pavimentadas. Por otra parte, Estados Unidos se ha convertido en el destino preferido de los mexicanos que huyen de la pobreza, y algunos de la persecución política. Lo peculiar del asunto es que Estados Unidos se ha convertido en un espacio de refugio político, hasta para la izquierda, que durante muchos años lo vio como el enemigo por excelencia. Más abajo exploramos este punto con mayor detalle. La dimensión cuantitativa En 1942, Estados Unidos y México instauraron el Programa Bracero para "importar" temporalmente un número ilimitado de trabajadores agrícolas. Hacia el final del programa, en 1964, más de 4,5 millones de mexicanos habían trabajado temporalmente en Estados Unidos (Vemez y Ronfeldt, 1991: 1189), aunque hay que precisar que esta cifra implica eventos, y no necesariamente personas distintas, ya que muchos trabajadores fueron contratados más de una vez. Aunque no sepamos cuántas veces en promedio fue contratado cada individuo, es Araucaria. Año 2, Nº 3 Primer semestre de 2000 obvio que el Programa Bracero no absorbió toda la mano de obra mexicana disponible ni logró frenar la migración indocumentada. Aun durante su vigencia había alrededor de un 33 % de mexicanos deportables, y solamente en 1954 fueron deportados un millón de inmigrantes indocumentados. Ya en esos años, el mayor estándar salarial de Estados Unidos atraía a los mexicanos. Terminado el programa, la cantidad de mexicanos deportables aumentó en términos absolutos y proporcionales. En 1961 había 29.817 mexicanos deportables, que representaban el 33,6 % del total. Este número ascendió a 781.474 en 1976, lo cual representaba el 89,2 % del total de personas deportables en el país (Diez Canedo, 1984: 30, cuadro 1) [12] . Aun cuando podemos encontrar cifras, es difícil conocer con certeza o tener una aproximación correcta del número de mexicanos en Estados Unidos, y hasta es fácil caer en la trampa de las grandes cifras, por la existencia de números convencionales cuyo origen nadie puede establecer. En una entrevista con el director distrital del SIN en El Paso [13] , éste aceptó que las cifras que se utilizan para calcular el número de mexicanos indocumentados en Estados Unidos no tienen ningún soporte científico. Parece haber evidencias de que la técnica del guessestimate (adivinanza) ha predominado en el cálculo de los inmigrantes indocumentados. En 1975 un grupo de panelistas, sin más bases que sus opiniones personales, estimó que habían 8.180.000 mexicanos en Estados Unidos (Diez-Canedo, 1984: 31). Los números que tradicionalmente ha manejado la patrulla fronteriza han consistido en cifras infladas para justificar su existencia y avanzar en la guerra burocrática, aunque para lograr éxito hayan inflamado sentimientos antimexicanos. Lo más preocupante es que sobre esas estimaciones se han construido muchos estudios, cuyo efecto tremendista tiene un impacto negativo en ambos países y politiza de manera inadecuada la cuestión de la migración. El registro de un número elevado de migrantes mexicanos -aunque esté distorsionadoha justificado la ampliación de la militarización fronteriza, pero también ha ayudado a censurar el sistema económico mexicano. Como resultado del manejo exagerado de las cifras migratorias desde México, el SIN y la Patrulla Fronteriza (PF) se han convertido en las agencias que más crecen en el gobierno estadounidense [14] , los aislacionistas en Estados Unidos han tenido munición para cerrar las puertas del país y se han reforzado las voces que discriminan a los mexicanos. Lo interesante es que con este ascenso de la estrategia militar, la migración no se frenó. Sin embargo, frente al Araucaria. Año 2, Nº 3 Primer semestre de 2000 fracaso de la política, el curso de acción se ha mantenido. Resultado paradójico ciertamente: mientras más fracasa la decisión política, más se sostiene, lo que puede sugerir que detrás del intento por estrechar relaciones con su vecino del sur, parece dominar la postura de "México sí, mexicanos no", lo que implica continuar reforzando el sentimiento anti-mexicano. En la actualidad, la Patrulla Fronteriza insiste en sostener que todos los detenidos que registra representan individuos y no eventos. De esta manera, eleva artificialmente los números. Véase el siguiente ejemplo: para 1992, la PF reportó 1,1 millón de detenidos. Calculando que por cada detenido, tres se logran introducir, esto da un total de 3,3 millones que, sumados al 1,1 de detenidos, nos da 4,4 millones de mexicanos. Si este número fuera cierto, más del 5 % de la población total de México estaría emigrando al año hacia Estados Unidos. El INS modifica el número, considerando que esos 4,4 millones registran un promedio de cinco intentos, la cual reduce el número a 880.000 mexicanos, cifra que si bien parecen aceptar las autoridades migratorias mexicanas, no pierde importancia. Santibañez, Valenzuela y Velasco (1993) aplican la convención de tres introducidos por cada detenido, pero establecen en 2,8 los intentos por cada cruce, la que resultaría en 1.571.428 inmigrantes mexicanos indocumentados en 1992 [15] . Se podría jugar a la segura y sostener que el número de inmigrantes indocumentados anualmente está entre 880.000 y 1,5 millones, pero tal aseveración es temeraria porque, como vimos, carece de rigor. Sin embargo, la otra aproximación posible es el número de mexicanos que han emigrado legalmente. Entre 1986 y 1987, 3,1 millones de mexicanos cuya estancia en Estados Unidos debía ser por la menos de cinco años legalizaron su situación migratoria. Entre 1990 y 1991, 1.625.235 emigraron legalmente (U.S., Departamento de Justicia, INS, 1993). Si aceptáramos estas cifras, México estaría expulsando anualmente casi el 2 % de su población, la que podría explicar el bajo desempleo que reporta el gobierno mexicano (alrededor de 3,5 %, aunque en 1993 para los líderes obreros ya había alcanzado el 20 % [16] ). En México, por crecimiento vegetativo, anualmente se incorporan 1,1 millones al mercado de trabajo, y si durante un año emigró más de un millón y medio, entonces hubo una pérdida neta de más de 400.000 personas durante varios años. Si estos números hubieran continuado, podría haberse dado una reversión en el mercado de trabajo al generarse escasez de fuerza de trabajo. Sin embargo, ocho años después de Araucaria. Año 2, Nº 3 Primer semestre de 2000 manejarse estas cifras eso no había sucedido, la migración continuaba y la pobreza en México seguía en alza, más fuerte que la bolsa de valores. El gran flujo de mexicanos ha ayudado a que en tiempos de paz se produzca una situación de bonanza económica en Estados Unidos; la respuesta de este último, sin embargo, ha sido sostener una guerra de baja intensidad en la frontera (Dunn, 1996) y permitir que se exacerben los peores sentimientos, algunos abiertamente racistas [17] . Una relación estereotipada La relación de amor y odio entre los dos países parece ser mutua, y tal vez hasta utilitaria. Ambos saben perfectamente que se pueden utilizar. Estados Unidos usa mano de obra barata y los estadounidenses engañan a los mexicanos cada vez que pueden, por ejemplo con el viejo truco de entregar trabajadores indocumentados al SIN para evadir el pago de salarios. Aun cuando la ley sanciona a los empleadores, el SIN los ha convencido de que cooperen a cambio de no sancionarlos. De esta manera, el abuso es más frecuente. Los mexicanos tienen menos ventajas, pero pueden cruzar, trabajar y llevarse su dinero. El rechazo de la sociedad estadounidense se puede explicar hacia los mexicanos en parte por la forma en que los ha estereotipado. El mexicano es visto como inferior, atrasado, poco creativo y fácilmente engañable (Johnson, 1980). La visión que tiene el mexicano del estadounidense no es más favorable: lo ve como tonto, dominador e invasor. ESTEREOTIPOS MUTUOS MEXICANO: se le ve como atrasado, ignorante, flojo, falto de iniciativa, irresponsable, moreno, incumplido, desconfiable. ESTADOUNIDENSE: se le ve como dominador, invasor, tonto, engañable, explotador, güero, abusivo. (Fuente: Schmidt, 1996) Araucaria. Año 2, Nº 3 Primer semestre de 2000 Este espacio de desencuentro refuerza las tendencias a la no-integración y se convierte en una fuente de tensión en la relación bi-nacional y, por su puesto, afecta la vida cotidiana de los mexicanos en Estados Unidos. Son tales las dificultades a que se enfrentan los mexicano de allá, que ni siquiera cuando los chicanos decidieron asumir una postura de participación política para influir en el sistema (Montejano, en Maciel, 1996) tuvieron la posibilidad de integrarse activamente a las grandes fuerzas políticas del país. Por el contrario, sus victorias fueron marginales y prácticamente sin logros simbólicos que permitieran movilizar a la comunidad o hacer que el sistema político los tomara en cuenta. El mexicano ha caído en el papel del quejumbroso que reclama espacios (políticos, en el cine, la televisión, etc.) que supuestamente le Corresponden por su importancia demográfico-estadística. Se alude más a las concesiones derivadas de lo políticamente correcto que al haber conquistado una posición determinante por las vías económicas, políticas o sociales. Esta argumentación es actualmente anacrónica, porque se ha generalizado en la sociedad estadounidense la sensación de que el sistema de cuotas ha entrado en una etapa de discriminación hacia los blancos. Esto ha llevado a lo que podría ser el comienzo del fin del sistema de acción afirmativa (affirmative action) que permitió a las minorías (entre las que se encuentra la mujer) cambiar su representatividad y posición de negociación en las diversas esferas societarias. La idea del elevado papel político de la comunidad también fue un espejismo para el gobierno mexicano, que intentó crear una instancia de cabildeo (lobby) mexicano en Estados Unidos, y que llegó a cambiar la Constitución para preservar la ciudadanía mexicana aunque se adopte otra ciudadanía. Pero ni siquiera este esfuerzo prosperó: la iniciativa se redujo al refuerzo del Consejo Nacional de la Raza, por medio de una muy generosa aportación gubernamental, para que se convierta en la Voz política del gobierno mexicano. Parte del fracaso gubernamental puede explicarse porque muchos de los activistas que están detrás de las ONGs mexicanas son refugiados políticos que huyeron de la represión mexicana de los años 60 y 70, o que huyeron de la miseria, y culpan al gobierno por haber tenido que desarraigarse del país para sobrevivir. Pero no puede descartarse la falta de visión política de los mexicanos en Estados Unidos. De esta manera, las relaciones del gobierno mexicano con los mexicanos en Estados Unidos son Araucaria. Año 2, Nº 3 Primer semestre de 2000 más una colección de desencuentros que de reconciliación, lo que refuerza la sensación de soledad y abandono que tiene los mexicanos de allá. Los mexicanos en Estados Unidos se encuentran en el limbo. Salieron de México por falta de oportunidades, y aunque son explotados y sufren abusos en Estados Unidos, están mucho mejor de lo que estarían en México [18] , aunque su lucha también se enfoque a evitar el rechazo y ser enviados de regreso. La burocracia migratoria El esfuerzo de control migratorio y de deportación se ha vuelto más complejo y ha ido alimentando a una burocracia gigantesca. La primera dependencia migratoria federal se estableció en 1891: fue el Superintendente de Migración, bajo la tutela del Departamento del Tesoro. De 1913 a 1940 fue parte del Departamento de Trabajo, pero desde entonces ha sido parte del Departamento de Justicia. En la actualidad, el SIN tiene 22.000 empleados, aproximadamente el 20 % del total de los empleados del Departamento de Justicia y 10.000 más de los que contaba en 1986. Opera 62 oficinas en Estados Unidos y 3 en el exterior. El SIN cumple con dos funciones. En lo policíaco, la Patrulla Fronteriza (PF) cuenta con más de 5000 agentes y su responsabilidad primaria es prevenir que los inmigrantes indocumentados entren al país; mientras que la División de Investigación es responsable de detectar a los inmigrantes indocumentados que ya están en el país. La División de Detención y Deportación es responsable de deportar a los migrantes. El SIN también es una dependencia de servicio que debe procesar la inmigración legal y la naturalización. Sus agentes manejan las solicitudes de empresas estadounidenses que quieren importar trabajadores extranjeros o de ciudadanos estadounidenses y residentes permanentes que quieren ingresar a algún familiar. Durante los últimos años, el congreso ha aumentado el presupuesto del SIN en más del 100%. De esta manera, una dependencia considerada por muchos como la menos efectiva y una de las burocracias más ridiculizadas en la historia de la nación ha sido premiada con aumentos en presupuesto y responsabilidad sin precedente. Hay contradicción ostensible entre el aumento constante de presupuesto a lo que una investigación del New York Times en 1994 denominó como "tal vez la dependencia en la burocracia federal con más problemas" y "ampliamente disfuncional" y su eficacia. Araucaria. Año 2, Nº 3 Primer semestre de 2000 Pero la legislación migratoria exige más despliegue policíaco y militar, acompañado con argumentos de eficiencia, que soportan la alimentación de este Frankenstein. Es sorprendente que mientras más reconoce el SIN su ineficacia para detener la migración, más insiste el congreso en aprobar leyes más estrictas, y así estamos en un círculo vicioso que envenena a toda la comunidad mexicana en Estados Unidos, sea cual fuere el lapso de su estancia en el país. La ley migratoria En cada década, desde los años 30, se han propuesto dramáticas reformas estructurales en la burocracia federal de inmigración. Los esfuerzos reformistas se han frenado porque los burócratas se han opuesto a las reformas y porque el congreso había visto la legislación migratoria simbólicamente y sin seriedad. Al parecer, no la creían capaz de resolver la migración creciente. Sin embargo, los sentimientos presentes en Estados Unidos han motivado varias reformas migratorias, entre las que destaca la propuesta actual de desmantelar el SIN, separando sus dos funciones: de servicio y policíaca. Se reforzaría lo policíaco y pasaría a segundo plano la tramitación de visados y naturalizaciones. Esta propuesta reconoce la ineficiencia del SIN y asume que su reestructuración remediará la desorganización. Sin embargo, ninguna reestructuración, parcial o total, resolverá el dilema fundamental de la política migratoria, porque para este complejo problema social no alcanzan con las soluciones legislativas y policíacas. Llevamos más de una década de endurecimiento en contra de los mexicanos, por medio de una política migratoria intolerante. Es cierto que no solamente los mexicanos intentan ingresar a Estados Unidos; sin embargo, el número de deportaciones de mexicanos es, por mucho, superior al de otros grupos nacionales, al punto de que, como se mencionó más arriba, existe la categoría de mexicanos y de los que no lo son. Mientras se dan operaciones para deportar mexicanos en masa, otros grupos nacionales, como los filipinos, no son siquiera molestados. Para cerrar el ejemplo, baste indicar que mientras un canadiense puede ingresar a Estados Unidos mostrando su licencia de manejar, en la frontera con México las condiciones son cada vez más difíciles y basados en la ley, los abusos institucionales son cada vez más graves. Véase al respecto el siguiente ejemplo. En una redada del SIN, en agosto de 1998, detuvieron para ser deportadas, en una sola noche, a 512 personas en el Estado de Texas, 114 de Araucaria. Año 2, Nº 3 Primer semestre de 2000 español. La comunidad hispana y mexicana se ha agotado en pequeños fuegos y se ha visto imposibilitada de actuar frente a los grandes temas políticos. La lucha contra la discriminación se ha convertido en una pugna individual y la promoción de una agenda mexicana en Estados Unidos, simplemente no se ve en el horizonte. Una última nota Hablo en plural de las comunidades hispanas o mexicanas, porque tenemos que reconocer que los mexicanos están reproduciendo en Estados Unidos la estructura social que tenían en México. En California y Texas hay colonias de mexicanos que se han elevado hasta competir contra los ricos estadounidenses, y en esos mismos Estados hay mexicanos que viven en la peor de las miserias. Pero también están reproduciendo sus diferencias geográficas. Las tendencias político-ideológicas son también bastante diversas, y no se puede esperar una tendencia a la homogeneización, sino todo lo contrario. Valga la anécdota para ilustrar: un mexicano nacido en Chihuahua patrocinó en su casa, en El Paso, eventos de donación de fondos para candidatos demócratas y republicanos. La explicación fue que la hija apoyaba a uno y el padre a otro partido. Si esta dicotomía se eleva a nivel nacional, veremos comunidades inclinadas hacia un partido y otras hacia otro, y si bien la homogeneidad no es necesaria, lo cierto es que la comunidad como tal tendrá problemas para articular una agenda específica. Se ha considerado que el voto hispano favorece a los demócratas, lo que posiblemente sea cierto hasta esta etapa en el desenvolvimiento de la comunidad, pero tal vez no lo sea en el futuro. Los candidatos a la presidencia en el 2000 están buscando atraer votantes hispanos, lo que no necesariamente se traducirá en una mayor sensibilidad frente a la migración o a una presión para que cambie el clima xenófobo. La concentración geográfica de los mexicanos puede convertirlos en un factor de influencia local y hasta traducirse en un cierto peso legislativo, aunque no hasta el punto de inclinar los equilibrios políticos federales. Algunos mexicanos están llegando a descollar en la esfera nacional, pero si bien esto puede verse como el éxito de la comunidad, también puede entenderse como una versión más del Token, que implica la Araucaria. Año 2, Nº 3 Primer semestre de 2000 selección de una persona de una etnia o grupo para demostrar que a tal grupo se le ha reconocido su lugar. Pero este es un juego de apariencias, en el cual los mexicanos de allá han sido derrotados más de una vez. Referencias bibliográficas ARELLANO, Juan E. (1991) lnocencio: ni pica ni escarda. Pero siempre se come el mejor elote. México D.F., Grijalbo-CONACULTA. DIEZ CANEDO, Juan (1984) La migración indocumentada de México a los Estados Unidos. Un nuevo enfoque. México D.F., Fondo de Cultura Económica. DUNN, Timofuy (1996) The MilitariZa/ion o¡ The U.S.-Mexico Border, 1978-1992: Lowlntensity Conjlict Doctrine Comes Home. Austin, CMAS Books, University of Texas at Austin. GIDDENS, Anfuony (1999) La tercera vía. México D.F.: Taurus. HERRERA SOBEK, María (1979) The Bracero Experience. Elitelore vs. Folklore. Los Angeles, UCLA, Latin American Center Publications. JOHNSON, John (1980) Latin America in Caricature. Austin, University of Texas Press. MACIEL, David (coord., 1996) El México olvidado. Ciudad Juárez, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. SANTIBAÑEZ, Jorge, Javier Valenzuela y Laura Velasco (1993) "Migrantes devueltos por la patrulla fronteriza", presentado en la Conferencia "Facetas de la Violencia Fronteriza", Universidad de Texas en El Paso, 3 y 4 de mayo. SCHMIDT, Samuel (1999) "En busca de la decisión. La industria maquiladora en Ciudad Juárez". Ciudad Juárez, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. SCHMIDT, Samuel (1996) "Political Culture in fue Border Region", en Alan Sweedler, Paul Ganster, Eberwein, Wolf-Dieter y James Scott (comps.) Borders and Border Regions: New Roles in a Changing Global Context. Berlín, Institute for Regional Development and Structural Planning. SCHMIDT, Samuel y Carlos Spector (1999) "La frontera sellada", en El reto. Número 6. Araucaria. Año 2, Nº 3 Primer semestre de 2000 15 de octubre, pp. 4-6. U.S. Department of Justice, Immigration and Naturalization Service (1993) INS Fact Book. U.S. Government Printing Office. VERNEZ, George y David Ronfeldt (1991) "The Current Situation in Mexica Immigration", en Science, vol. 251, 8 de marzo, pág. 1189. [1] El Servicio de Inmigración y Naturalización (SIN) ha llegado al extremo contrario y, a efectos migratorios, incluida su política de deportaciones, ha creado la categoría Other Than Mexican (OTM), o sea los que no son mexicanos. [2] No faltan los estadounidenses que, al hablar de este Estado, creen que se trata de un país distinto. Durante la olimpiada de Atlanta, un neo-mexiquense decidió instalar el consulado de su Estado, porque la empresa que vendía los boletos para los eventos se negó a vendérselos, aduciendo que no realizaban operaciones foráneas. [3] Hace unos años invité a visitar El Paso al entonces presidente del Partido Revolucionario Institucional, Santiago Oñate Laborde. Cuando ciertas autoridades escolares del sur de Nuevo México se enteraron de su visita, insistieron que visitara una de las escuelas donde se exhibiría una estatua de Don Juan de Oñate. Ellos habían llegado a la conclusión de que él era su descendiente directo, relación familiar que Santiago Oñate niega, pero, como buen político, visitó la escuela y la escultura. [4] Sobre estas imágenes, ver el artículo de Pablo Vila incluido en este volumen. [5] Hay evidencias de que un buen grupo de judíos secretos migró hacia el norte de la Nueva España huyendo de la Inquisición a 10 largo del camino real, avanzando rumbo a Santa Fe. A la Inquisición le tomó varios años alcanzarlos. [6] Juan E. Arellano (1991: 15), al definir a su personaje, dice: "Habla el inglés al revésy el español hecho bola, pero se entiende". [7] Araucaria. Año 2, Nº 3 Primer semestre de 2000 La celebración del 5 de mayo. que se ha popularizado entre los mexicanoamericanos, se refiere a la resistencia y victoria de México contra tropas francesas. Sin embargo, muchos mexicanos en Estados Unidos confunden la fecha con la independencia, que se produjo el 16 de septiembre. Una costumbre que se ha perdido es el día de los muertos, que se celebra los, días 1 y 2 de noviembre. Se ha reemplazado por el día de brujas. [8] El Plan Bracero fue un programa por medio del cual los gobiernos de Estados Unidos y México movilizaron fuerza de trabajo mexicana hacia el norte para asistir a la economía de guerra estadounidense. [9] Herrera Sobek (1979) sostiene que el abuso debe verse en relación con las experiencias particulares. El elitelore es más crítico debido a posturas políticas, mientras que el folklore revelaría experiencias más favorables. [10] Esto es especialmente cierto en los años 90. Mientras México se debatía en una crisis continua, Estados Unidos entraba a una etapa de bonanza sostenida. [11] En los años 60, para aprovechar la abundancia de mano de obra barata, muchas plantas empezaron a ubicarse del lado mexicano de la frontera, creando lo que hoy se conoce como las plantas maquiladoras (ver Schmidt, 1999). Este fenómeno, sin embargo, no ha frenado la migración a Estados Unidos. [12] Este autor considera la migración como un problema económico. [13] Entrevista con Alfred Giugni, 30 de marzo de 1993. [14] El SIN y la PF dependen del Departamento de Justicia. Aquí los consideramos por separado porque no solamente tienen funciones distintas, sino que en ocasiones parecen asumir posturas políticas divergentes. [15] El estudio de Santibañez et. al. documenta el número de cruces fronterizos, aunque hay que manejarlo con reservas porque fue aplicado solamente en dos garitas en Tijuana y puede tener una influencia estacional no explícita en el reporte. No cuestiona el factor de tres para los que se introducen por cada detenido y que no tiene ningún Araucaria. Año 2, Nº 3 Primer semestre de 2000 sustento, y tampoco cuestiona el factor de cinco intentos de cruce que maneja el INS (Immigration and Naturalizalion Service). [16] El gobierno mexicano normalmente presenta cifras muy bajas de desempleo, en base a formas de medición poco convencionales y en general muy cuestionadas por los expertos. [17] En San Diego surgió un grupo, a fines de los años 80, que iba a la línea a "cazar" mexicanos. En los años 90, un juez de ese mismo Estado declaró inocentes de crímenes de odio a dos personas que golpearon a batazos a unos mexicanos. No falta quien sugiere que la exacerbación de los nacionalismos es un producto de la globalización. Como en estos años el neoliberalismo fue la doctrina dominante en Estados Unidos, la explicación podría sostenerse. [18] Me tocó presenciar una reunión entre la Federación de Clubes de Zacatecanos en Los Ángeles -que afilia casi a un cuarto de millón de personasy el Secretario de Relaciones exteriores del PRI durante la campaña presidencial de Luis Donaldo Colosio (1994). El club había retenido inversiones en Zacatecas que habían negociado con Colosio cuando era Secretario de Desarrollo Social y había prometido que por cada dólar enviado desde Estados Unidos, el gobierno pondría dos. El reclamo de los clubes por la corrupción y por el incumplimiento gubernamental alcanzó tonos fuertes aunque respetuosos, que usualmente no se escuchan entre los mexicanos cuando negocian con el poder político. [19] El Paso está separada por el Río Bravo de la ciudad mexicana Ciudad Juárez. Es tal la influencia mexicana que casi el 70 % de la población de El Paso está catalogada como mexicano-americana, y se calcula que el 20 % de los empleos de El Paso se producen por compras de México, que pueden ascender a 5000 millones de dólares anuales. [20] La octava enmienda de la Constitución dice: "Se protegerá al pueblo contra multas excesivas e irrazonables y contra el castigo inusual". [21] Actualmente, los candidatos a la naturalización son interrogados sobre sus vínculos comunistas. Araucaria. Año 2, Nº 3 Primer semestre de 2000 [22] Una persona puede ser excluida, por ejemplo, si el inspector de migración piensa que podría ser sospechoso de tener nexos con narcotraficantes. Araucaria. Año 2, Nº 3 Primer semestre de 2000