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El auto-exilio como estrategia de adecuación al medio: el caso de May Welland en "The age of innocence", de Edith Wharton

Espejo Romero, Ramón

Abstract

Edith Wharton's The Age oflrmocence (1920) presents two different types of exile, enacted in the female characters of Ellen Olenska and May Welland. The former's is a literal exile, enforced on her by the rigidity of social norms and her own yeaming for freedom. She is a representative of proto-feminism and with slight diñerences can be met on a number of literaiy works from the epoch. May Welland is, due to her singularity, a much more complex and challenging character. Hers is a voluntary self-exile stemming from a need to survive in a tremendously exacting environment and leading her to deny herself and strive to become what others expect her to be. Edith Wharton's technique in the depiction of May Welland is far from explicit and the true nature of the character remains considerably hidden throughout the novel. This work tries to evidence that most critical readings -not to mention those of general readersof May Welland have been simplistic, distorted and too determined by Newland Archer's view of her. Wharton's character should however prompt a reflection on the harshness of an environment in which some women could not añbrd being themselves

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EL AUTO-EXILIO COMO ESTRATEGIA DE ADECUACIÓN AL MEDIO: EL CASO DE MAY WELLAND EN THE AGE OFINNOCESCE, DE EDITH WHARTON. RAMÓN ESPEJO ROMERO Universidad de Sevilla (Abstract) Edith Wharton's The Age oflrmocence (1920) presents two different types of exile, enacted in the female characters of Ellen Olenska and May Welland. The former's is a literal exile, enforced on her by the rigidity of social norms and her own yeaming for freedom. She is a representative of proto-feminism and with slight diñerences can be met on a number of literaiy works from the epoch. May Welland is, due to her singularity, a much more complex and challenging character. Hers is a voluntary self-exile stemming from a need to survive in a tremendously exacting environment and leading her to deny herself and strive to become what others expect her to be. Edith Wharton's technique in the depiction of May Welland is far from explicit and the true nature of the character remains considerably hidden throughout the novel. This work tries to evidence that most critical readings -not to mention those of general readersof May Welland have been simplistic, distorted and too determined by Newland Archer's view of her. Wharton's character should however prompt a reflection on the harshness of an environment in which some women could not añbrd being themselves. El movimiento naturalista de finales del siglo XIX y principios del XX se caracteriza por presentar personajes que por seguir su propia inclinación y rebelarse de ese modo contra los valores y expectativas de su entorno terminan siendo destruidos. Ejemplos de ello serían las protagonistas de Maggie (1893) de Stephen Grane y The House of Mirth (1905) de Edith Wharton. El naturalismo suele también ocuparse de los vencedores en esa fatídica lucha por la supervivencia, los más adaptados, aunque por lo general sin prestar demasiada atención a la forma en que se ha llegado a esa supuesta adaptación o el sufrimiento y esfuerzo que ello puede haber requerido. En The Age of Innocence (1920), sin embargo, Wharton dedica la mayor parte de la novela a dos supervivientes, que dejando a un lado sus inclinaciones individuales, consiguen cumplir a la perfección con lo que todos á su alrededor esperan de ellos. Se trata del protagonista, Newland Archer, y de su prometida y después esposa, May Welland. En el caso del primero de ellos, la autora hace partícipe al lector en todo momento - hasta casi rozar lo melodramáticode la dificultad que ello le supone y que incluye, entre otras cosas, renunciar a la persona amada. Con May Welland, la estrategia narrativa es distinta, pues no se explican abiertamente sus conflictos y se obliga al lector a reconstruir -mediante ciertas claves diseminadas por la novelauna situación tan dramática como la de Newland y mucho más conmovedora. La obra de Edith Wharton (1862-1937) ha sido considerada durante mucho tiempo como un perfecto ejemplo de novela femenina burguesa. Ello explica que haya estado sumida durante bastante tiempo en un relativo olvido crítico, que sólo recientemente parece haber 1 o Ramón Espejo Romero empezado a corregirse. Bien es cierto que su producción no puede merecer fácilmente el calificativo de subversiva -indispensable para figurar entre los objetivos de cierto tipo de critica-, quizás por el empleo de formas marcadamente tradicionales que han hecho asumir de modo automático que sus ideas también lo eran. Pero incluso su biografía apunta en una dirección opuesta: Edith Wharton abandonó la seguridad de un matrimonio acomodado -con un hombre al que no amabapara instalarse en París y emprender una vida poco habitual entre las mujeres de su época. El 'inconformismo' de la autora resulta a veces velado por su utilización de argumentos y recursos formales deliberadamente convencionales y por la nostalgia que destilan algunas de sus obras, entre ellas The Ag^e of Innocence. Rasgos como su empleo constante de la ironía exigen, sin embargo, una reevaluación crítica de los verdaderos propósitos de una escritora que, con total discernimiento, llega a referirse en The Aj^e of Innocence a la falta de libertad de las mujeres en la sociedad neoyorquina de finales del siglo XIX como "a probiem that it was agreed in his [Newland Archer's] worid as non-existent." (28) En esa novela, Wharton presenta dos personajes femeninos, Ellen Olenska y May Welland, contradictorios a primera vista. Mientras la primera rehusa con frecuencia seguir las pautas de conducta que le impone la sociedad, la segunda parece buscar justo lo contrario: que su comportamiento resulte lo más convencional posible. Sin embargo, tal como aquí se demostrará, ambas son en el fondo mujeres atípicas; el problema es que May no puede permitirse el lujo de actuar como tal. Ambas se enfrentan también a diferentes exilios. Ellen. tras huir de su marido, busca refugio en la sociedad neoyorquina de la década de 1870. que la acoge con frialdad; más tarde esa sociedad la obligará a regresar a Europa tras conocer su decisión de no retomar su fallido matrimonio. El exilio de May Welland es sólo uno. que bien puede calificarse de auto-exilio, pues la hace alejarse de sí misma en busca de una perfecta adecuación al rol social que todos a su alrededor esperan de ella. Es una estrategia de adecuación al medio que la ha 'creado' y en el que debe sobrevivir. Aunque el concepto de exilio permite establecer paralelismos entre ambos personajes, el tratamiento literario de Ellen Olenska y May Welland es radicalmente distinto. Como ocurre con Newland Archer, la autora es bastante explícita en el caso de la primera. El análisis de May, por el contrario, plantea considerables dificultades pues, como afirma Nevius, "[t] he real drama is played out below the surface - the impeccable. sophisticated surface - and communicates itself, if at all, to the observer by means of signs which only the initiate can read." (182-3) Habría pues que rastrear esas señales que, aunque irrelevantes a simple vista, desvelan todo un complejo de realidades no verbalizadas pero de gran intensidad y riqueza dramática. La critica no ha prestado demasiada atención al personaje de May Welland, de quien ha ofrecido habitualmente una visión simplista y desenfocada, similar a la que parece tener de ella su marido. Mientras May, para Joslin, es sólo "the embodiment of oíd New York valúes," (90) para Leach "personifles the manners and style of oíd New York; she is intelligent, civilized. committed to family traditions, uninterested in taking risks." (92) Heiney y Downs se refieren a ella como "the shallow and conventional May." (95) Para Tichi, May es la típica mujer "nacida para decorar en vez de para pensar." (556) También el lector corre el riesgo de formarse una imagen de May Welland condicionada por la de Newland Archer, para quien May es virtuosa, candida, prudente, comprensiva, recatada, y, por encima de todo, inocente. En su opinión, su prometida carece de voluntad propia y está tan influida por su entorno que sólo es capaz de reproducir las opiniones e ideas de éste. Incluso llega a dudar de si llegado el El auto-exilio como estrategia... U caso le habría ocurrido lo que a "the Kentucky cave-fish, which had ceased to develop eyes because they had no use for them. What if, when he had bidden May Welland to open hers, they could only look out blankly at blankness." (53) Esta imagen tomada de la biología evolutiva - recurso muy habitual en la obra de Wharton (Espejo 31-2) - deja clara además la perspectiva naturalista empleada también en esta novela. Al pensar en su futura esposa. Newland se muestra, pese a todo, exultante: "What a new life it was going to be, with this whiteness. radiance. goodness at one's side ... Evidently she was always going to understand: she was always going to say the right thing. The discovery made the cup of his bliss overflow." (16) El joven -que "was sincerely but placidly in love" (29)- no siente un amor apasionado por ella pero sí gran admiración por su belleza, además de cierto cariño y un notable orgullo de posesión -"He contemplated her absorbed young face with a thrill of possessorship" (5)- que a veces "cheated him into momentary well-being." (133) Newland es consciente de la envidia que suscita en su círculo social: "It was undoubtedly gratifying to be the husband of one of the handsomest and most popular young married women in New York, especially when she was also one of the sweetest-tempered and most reasonable of wives." (131) Para Mrs. Archer, la madre de Newland, May es un ideal femenino (97) y representa "a haven of blameless domesticity" (24); además, se convertirá, tras el matrimonio, en "the tutelary divinity of all his oíd traditions and reverences." (124) Más adelante se explicitan claramente que las razones para el matrimonio entre Newland y May son que "he had met a perfectly charming girl at the moment when a series of rather aimless sentimental adventures were ending in premature disgust; and she had represented peace. stability, comradeship, and the steadying sense of an inescapable duty." (130) Tras el enlace y pese a las dudas que la llegada de Ellen hace surgir, el joven se muestra convencido de haber hecho lo correcto: "He could not say that he had been mistaken in his choice, for she had fiílfilled all that he had expected." (131) Los rasgos que definen a la dama perfecta a ojos de cualquier hombre de su entorno -y que May parece poseerson una suprema inocencia durante el noviazgo, así como gran capacidad de agradar y un impecable conocimiento de los deberes de esposa durante el matrimonio. Para Nevius, May es "so completely the product of the system that Newland Archer, following their marriage, is forced to admit that she will never surpríse him." (183) A imagen y semejanza de su propia madre, la joven intenta desempeñar sus funciones de esposa tal y como marca la tradición. Su respuesta ante las protestas de Newland a raíz de un insignificante detalle doméstico lo ilustra: "Tm so sorry; it shan't happen again'. she answered. in the firm bright tone she had leamed fi-om her mother; and it exasperated Archer to feel that she was already beginning to humour him like a younger Mr Welland." (168) May es un perfecto producto de su entorno, hasta el punto de que su sintonía con él resulta sorprendente. Cuando la familia Welland decide sondear la Opinión de Newland acerca de si Ellen debe volver o no con su marido, lo hacen a través de May, que le insinúa a su marido: "Perhaps, after all, Ellen would be happier with her husband." (159) Según Newland, ese comentario "had no doubt been the straw held up to see which way the wind blew, the result had been reported to the family, and thereafter Archer had been tacitly omitted from their counsels." (159) Al referirse a esa connivencia familiar y al determinismo que pesa sobre May, Wharton utiliza las expresiones "tribal instinct" y "tribal discipline" que evidencian nuevamente la perspectiva naturalista empleada. Cuando, algo más adelante, May alude a Ellen de forma lacónica, Archer reconoce "the note which the family had taken to sounding on 12 Ramón Espejo Romero the mention of the Countess Olenska's ñame" y "the same accusing and yet deprecating tone in which her parents might have said: 'Oh, the Blenkers-.'" (164) El ejemplo más obvio de la perfecta sintonía entre May y su entorno es la conspiración en la que ella interactúa con su familia para acabar con la incipiente relación entre Ellen y Newland y que éste llega a sospechar en algún momento de la novela. A la vista de todo ello podría parecer que la imagen que la crítica ha ofrecido de May Welland no está tan lejos de la verdadera naturaleza de este personaje. No es así. Newland está casado con alguien a quien no conoce en realidad, pues su imagen de ella se encuentra demasiado condicionada por las percepciones y expectativas de su entorno, que ella misma alienta. Sin embargo, a veces es posible adivinar en él cierta conciencia de ello. Incluso antes de contraer matrimonio, el joven se refiere a May en los siguientes términos: That terrifying product of the social system he belonged to and believed in, the young girl who knew nothing and expected everything, looked back at him like a stranger through May Welland's familiar features ... What could he and she really know of each other, since it was his duty, as a 'decent' fellow, to conceal his past from her, and hers, as a marriageable girl, to have no past to conceal? (28) La llegada de Ellen Olenska y ios sentimientos que surgen en Newland hacia ella obligan a éste a replantearse algunos de los roles hasta entonces aceptados de modo instintivo. En concreto, parece darse cuenta de que no conoce a May tan bien como siempre había pensado, pues todos los estereotipos que han condicionado su visión de ella no son más que el resultado de un elaborado proceso de adecuación al medio y del determinismo social que ha convertido a su prometida en lo que ahora es: But when he had gone the brief round of her he retumed discouraged by the thought that all this frankness and innocence were only an artificial product. Untrained human nature was not frank and innocent, it was full of the twists and defenses of an instinctive guile. And he felt himself oppressed by this creation of factitious purity. so cunningly manufactured by a conspiracy of mothers and aunts and grandmothers and long-dead ancestresses, because it was supposed to be what he wanted, what he had a right to, in order that he might exercise his lordly pleasure in smashing it like an image made of snow. (29-30) Como parte de ese complejo proceso de adecuación al medio, May debe preservar a toda costa la inocencia que se espera de ella -Newland "marvelled afresh at the way in which experience dropped away from her" (133)- con el fin de que su marido pueda transformar a esa joven inocente en una mujer adulta, conocedora del mundo que la rodea: "It would ... be his task to take the bandage from this young woman's eyes, and bid her look forth in the world."(53). Sin embargo, los momentos de lucidez de Newland no tienen como resultado un cambio en su percepción de la realidad, pues, pasados éstos, el joven retoma su visión convencional de May. Esto es así hasta el punto de que varios años tras su muerte, Archer continúa jugando superficialmente la verdadera naturaleza de su esposa: El auto-exilio como estrategia... 13 as he had seen her under the orange-trees in the Mission Carden ... so she had remained ... generous, faithñil, unweary; but so lacking in imagination, so incapable of growth, that the world of her youth had fallen into pieces and rebuilt itself without her ever being conscious of the change. This hard bright blindness had kept her immediate horizon apparently unaltered ... And she had died thínking the world a good place, ftill of loving and harmonious households like her own... (220) Esta imagen de May se corresponde exactamente con la que ella, siguiendo las pautas de su entorno, siempre ha deseado transmitir. Su éxito en tal empeño es por tanto indiscutible. Sin embargo, esas contadas ocasiones en las que el joven parece atisbar alguna otra realidad que subyace los estereotipos pueden ayudar al lector a detectar cuál es y a qué factores responde. Cuando Newland le propone a May acortar la duración del compromiso para poder viajar, ella se muestra encantada aunque enseguida recuerda que no es lo que su familia desea y rechaza la idea, adecuándose así al patrón de conducta que se espera de ella. Cuando Newland, huyendo de la atracción que empieza a sentir por Ellen Olenska, se presenta en St. Augustine, donde May pasa unos días con su familia, la reacción de asombro y sobresalto que ella muestra al verle decepciona al joven, a quien le hubiera parecido "more 'feminine' if she had instantly read in his eyes why he had come." (90) La romántica y dulce May no ha reaccionado con el candor que él le atribuye sino de forma más fume y categórica, de la forma en que lo haria una mujer adulta. Estos ejemplos y otros similares demuestran que el personaje no sigue las convenciones de forma inconsciente. Por el contrario, en ocasiones tiene que realizar notables esfuerzos para adecuarse a ellas. Aunque no son habituales, existen casos en que May Welland se atreve a desafiar las opiniones generalizadas entre su familia, sorprendiendo a Newland con una actitud comprensiva y tolerante. Según Cynthia Griffin Wolff, [a]ll girls in this period of American Victorianism suffered in an environment that utterly discouraged the healthy development of their emotional lives. However, at least some enterprising girls with a full measure of curiosity were less ignorant - perhaps less virginal - than the popular mythology supposed. (37) Así ocurre, por ejemplo, en una carta que May envía a su prometido y en la que le pide comprensión hacia Ellen Olenska: She likes you and admires you so much and you know, though she doesn't show it, she's still very lonely and unhappy. I don't think Granny understands her, or Únele Lovell Mingott either; they really think she's much worldlier and fonder of society than she is. And I can quite see that New York must seem dull to her, though the family won't admit it. I think she's been used to lots of things we haven't got. (77) May se está aquí apartando claramente de las opiniones de su entorno y expresando las suyas propias. Igual ocurre algo más adelante: 1 told her [Ellen] 1 was afraid 1 hadn't been fair to her - hadn't always understood how 14 Ramón Espejo Romero hard it must have been for her here, alone among so many people who were relations and yet strangers; who felt the right to criticize and yet didn't always know the circumstances. (206) El comentario de Newland es: "after all, May's ingeniousness almost amounted to a gift of divination." (77) Sin embargo, May no tiene el don de la adivinación; simplemente ocurre que no es tan ingenua como él se empeña en creerla. Newland, que termina revelándose más ingenuo que su esposa, se sorprende de la seguridad y confianza en si misma que ella demuestra en su flamante papel de esposa. De hecho, en poco tiempo la candida May consigue hacerse con las riendas de su hogar y dominar la voluntad de Newland. Ello revela nuevamente gran inteligencia por su parte y pone de manifiesto que el candor que Newland ve en ella es sólo una pose, que contrasta con la mujer conocedora del entorno que esos y otros momentos muestran al lector. Lo que permite entrever de forma más clara lo artificial de la supuesta 'inocencia' de May son sus sospechas acerca de la infidelidad de que es objeto por parte de Newland. Ya antes de contraer matrimonio, May había creído entrever lo que estaba ocurriendo, al atisbar la presencia de otra mujer en la vida de su prometido. Sin embargo, en esa ocasión ella había atribuido la extraña actitud de Newland a una aventura ya superada. Es durante la escena en la que ella le confiesa sus temores cuando la autora desvela por vez primera la personalidad sumergida de May. Al formular la pregunta "is there some one else?" (94), "she seemed to grow in womanly stature and dignity." (94) Lo más sorprendente no es que May sea capaz de sospechar lo que está ocurriendo, sino que reaccione dejando a un lado los patrones de comportamiento que exigiría el entorno: I've wanted to tell you that, when two people really love each other, 1 understand that there may be situations that make it right that they should - should go again:* public opinión. And if you feel yourself in any way pledged... pledged to the person we've spoken of.. and if there is any way... any way in which you can fulfill your pledge... even by her getting a divorce... Newland, don't give her up because of me! (95-6) La simple idea de divorcio hubiera resultado revulsiva a cualquier otra joven de su entorno, mucho más la de sugerírsela a su propio novio. Asegurada por Newland de que no existe nadie más en su vida, el nuevo ser que éste ha descubierto se desvanece rápidamente:"... in another moment she seemed to have descended from her womanly eminence to helpless and timorous girlhood [...] at his first word of reassurance she had dropped back into the usual, as a too adventurous child takes refiíge in its mother's arms." (96) La importancia de esta escena está en que demuestra de forma inequívoca la personalidad dividida de May Welland. Aunque la novela no lo explícita, es más que probable que el adelanto del enlace entre Newland y May se debiera a que ella había empezado a sospechar lo que estaba surgiendo entre él y Ellen. De otra forma, es difícil entender su inesperado y repentino cambio de actitud respecto al tema. Parece confirmar esta hipótesis el hecho de que May, al tiempo que le escribe a Newland para comunicarle su decisión de acceder al adelanto del enlace, le escribe también a Ellen Olenska, con quien sus relaciones en ese momento no son El auto-exilio como estrategia... 15 1 particularmente estrechas. Ante el comentario de Newland a su flamante esposa "But you did keep me waiting, you know! I had time to think of every horror that might possibly happen" (118) la reacción de ella es, sorprendentemente, "tuming, in full Fifth Avenue, and flinging her arms about his neck. 'But none can ever happen now. can it, Newland, as long as we two are together?'" (118) Este arrebato pasional no puede ser más que una señal de alivio ante el peligro que el adelanto de la boda ha permitido dejar atrás. En línea con todo lo anterior cabe interpretar la manifiesta voluntad de May de cultivar la amistad con Ellen -a quien no le unen excesivas afinidadesprobablemente creyendo que la mejor forma de vencer a un enemigo es tenerlo cerca. Sin embargo, esto dura poco pues en cuanto May sospecha que la relación entre ella y su marido se ha intensificado, su actitud hacia su prima se vuelve más hostil.^ Al mencionarse a Ellen en una conversación, May se sonroja de forma excesiva, lo que "seemed to have a significance beyond that implied by the recognition of Madame Olenska's social bad faith." (164) Sin embargo, Newland considera a May demasiado boba para atribuir dicha reacción a sospecha alguna. Cuando la abuela de May enferma, ésta insiste en escribirle a Ellen y pedirle que regrese. Trata de evitar que Newland -que ha anunciado un viaje a Washingtonse encuentre allí con Ellen. De nuevo se trata de un comportamiento astuto. Cuando May descubre que Newland le había engañado en sus razones para viajar a Washington y aunque las convenciones sociales le imponen fingir no darse cuenta, no puede evitar insistir más allá de lo razonable, lo que supone una "unwanted lapse from all the traditional delicacies." (178) Al despedirse, los ojos de May estaban "so blue that he wondered afterward if they had shone on him through tears." (179) De nuevo en esta reacción la autora nos muestra un personaje que subyace el estereotipo que ella misma trata de respetar. Aunque es en el comportamiento de May durante la relación de su marido con Ellen Olenska donde más fácilmente se constata la dualidad del personaje, existen otras pruebas de ello. May considera que uno de sus deberes como esposa es el tejido de un cojín para Newland, por lo que no duda en aplicarse a ello: 1. Probablemente lo hubiera hecho incluso antes. En cualquier caso, es significativo que el lector conozca antes la carta remitida a Ellen que la que recibe Newland. 2. Sin embargo, hacia finales del capítulo 31, justo después de la visita de Newland y Ellen al museo, May, que parece adivinar el inicio de una relación clandestina entre ellos, retoma nuevamente su estrategia de acercamiento a su prima, con el probable objetivo de incrementar así los naturales remordimientos de los presuntos amantes. Otro ejemplo de esto mismo tiene lugar cuando May, en una cena con los Van Der Luyden, buscando sin duda la complicidad de Newland, se atreve a defender a Ellen al ser ésta criticada por sus visitas a Regina Beaufort. También cabe pensar que el hecho de lucir su vestido de novia durante la velada operistica podría ser una forma sutil de recordarle a Newland lo inquebrantable de su compromiso de fidelidad matrimonial. 16 Ramón Espejo Romero [She] uncovered a cushion she was embroidering for his sofá. She was not a clever needle woman; her large capable hands were made for ríding, rowing and open-air actívities; but since other wives embroidered cushions for their husbands she did not want to omit this last link in her devotíon. (186) De un modo similar, May no parece disfrutar con la presencia de invitados, algo que se esfíierza en ocultar pero que no pasa desapercibido para su marido. E>e nuevo, se trata de un esfuerzo consciente -no en vano Wolff considera a May Welland "a self-conscious product of oíd New Yori(" (220> por seguir las pautas del entorno: Archer was fond of having three or four friends to diñe, and May welcomed them with the beaming readiness of which her mother had set her the example in conjugal afíairs. Her husband questioned whether, if leñ to herself, she would ever have asked anyone to the house ... It was expected that well-ofT young couples should do a good deal of informal entertaining, and a Welland married to an Archer was doubly pledged to the tradition. (206) Al afirmar que su personalidad se encuentra de algún modo dividida, resulta imposible dejar de constatar que May es desde todos los puntos de vista un exitoso ejemplo de adecuación al medio y, por tanto, al rol social que debe desempeñar. Las distintas ocasiones que permiten intuir la existencia de otro ser bajo el ente social denominado May Welland, no constituyen síntomas de una imperfecta adaptación -caso por ejemplo de Lily Bart en The House ofMirth-, sino mecanismos de los que se vale la autora para revelar la difícultad y el sacrifício que entrañaba para muchas jóvenes del momento atenerse a los rígidos patrones de conducta que les imponía el mundo en que vivían. Newland Archer comparte con May la posesión de ciertos rasgos que lo hacen "diferente" de otros hombres de su círculo social. Posee ciertas inclinaciones artísticas e intelectuales y contempla algunas de las normas y convenciones que le rodean de forma irónica y distanciada. Incluso ha vivido alguna que otra aventura "romántica" en el pasado. Pero Newland, como hombre, puede esperar cierta tolerancia hacia todo lo anterior. Sin embargo, una mujer como May debía saber que cualquier ruptura de los estereotipos hubiera tenido consecuencias devastadoras. De ahí su esfuerzo por ocultar su verdadero yo y que los estereotipos no se quiebren. El éxito obtenido por May Welland en su empeño de cumplir con los cánones queda demostrado por la imposibilidad de elucidar la auténtica naturaleza del personaje. Los rasgos comentados no son suficientes para dibujar una imagen -ni siquiera borrosade aquello en lo que May Welland se hubiera convertido de haber nacido en otro lugar o en otra época. Tampoco importa, en tanto permitan revelar, aunque sea de soslayo, la artifícialidad y ñilsedad de la máscara. Como afirma la narradora acerca de Newland, "he had long given up trying to disengage her real self from the shape into which tradition and training had moulded her." (206) Si algo, sin embargo, se puede afirmar, es que May Welland es mucho más tolerante y generosa que las personas de su entorno, capaz de preocuparse hasta donde le permiten los condicionamientos sociales por la felicidad de su marido, aunque ésta sólo pueda lograrse mediante la traición y su propia infelicidad. Así, durante su viaje a Europa es incluso capaz de sugerirle a Newland que vaya solo a Francia -donde vive Ellen Olenskamientras ella visita Suiza junto a sus hijos: El auto-exilio como estrategia... 17 She had indeed proposed that her husband should go to París for a fortnight, and join them on the Italian lakes añer they had 'done' Switzerland; but Archer had declined. 'We'll stick together', he said; and May's face had bríghtened at his setting such a good example to Dallas. (222) Los ímprobos esfuerzos de May por salvaguardar su matrimonio -que incluyen convencer a su familia de que haga todo lo posible para que Ellen regrese a Europa^ y espantar a ésta quedándose embarazada en el momento más críticodeben verse como un resultado de los condicionamientos sociales que operan sobre ella y de su instinto de supervivencia -un abandono por parte de él la habría aniquilado socialmente. También revelan la falsedad de esa inocencia que Newland siempre ha atribuido a su esposa. Pese a todo, lejos de adoptar una actitud triunfalista al conseguir retener a su marido, no puede menos que agradecer la honestidad de éste y de su prima e incluso compadecerlos. Es el hijo de ambos, E>allas, quien se lo comunica a Newland: 'She said she knew we were safe with you, and always would be, because once, when she asked you to, you'd given up the thing you most wanted'... It seemed to take an iron band from his heart [Newland's] to know that, after all, someone had guessed and pitied... And that it should have been his wife moved him indescribably. (225-6) A ojos contemporáneos, la forma en que Edith Wharton describe la sociedad en la que ella misma había nacido y crecido puede parecer demasiado complaciente. Realmente existen elementos en ella que se prestan a una critica bastante más exacerbada: su intolerancia, su carácter asfixiante y provinciano, y la crueldad con que podía tratar a determinados individuos -hay que volver a hacer mención de Lily Bart en The House ofMirth. La mirada de Edith Wharton es, sin embargo, menos cruda de lo que podría esperarse. Primero, porque la autora intenta conjugar la crítica que puede desprenderse de sus novelas con la búsqueda de valores positivos en esa sociedad -que, ciertamente, los tenía. Segundo, y quizás más importante, es el enfoque naturalista de casi toda la obra de Edith Wharton, que explica además la relevancia del entorno en la configuración de los diferentes personajes. El autor naturalista acostumbra a emplear una cierta distancia al presentar a sus personajes y procura no entrar a valorar sus acciones. Así, Wharton jamás evalúa las consecuencias del necesarío auto exilio de May Welland y se limita a mostrarlo como una estrategia de adecuación a un medio que, como queda claro a lo largo de la novela, resulta fácil de deplorar por parte del lector. 3. Cuando May le comunica a Newland la decisión de Ellen de volver a Europa, éste permanece durante cinco minutos con la cara enterrada entre las manos y sin pronunciar palabra. El hecho de que May espere impasible hasta que él se recupere denota que es plenamente consciente de lo que la decisión de Ellen supone para su marido.