Manifiesto de intenciones: proyecto ideal de una casa en el mar
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14 Con el proyecto de una villa en Positano, de 1937, quisiéramos introducir la fi gura de Luigi Cosenza, arquitecto e ingeniero. Sobre todo por dos razones: porque consideramos esencial presentar a un arquitecto directamente a través de su obra, y porque esta obra en particular representa algo más que un proyecto: es un manifi esto de intenciones. Se trata de un proyecto ideal, fruto de un concurso convocado por la revista Domus, siendo director el arquitecto Gio Ponti, en el cual se solicitaban propuestas para el proyecto de una Casa ideal de vacaciones. Cosenza y Rudofsky, que en aquella época trabajaban en cola boración, propusieron una casa en la costiera amalfi tana, concretamente en Positano. "Los arquitectos Cosenza y Rudofsky han recorrido la costa del golfo (de Nápoles), desde Miliscola hasta Amalfi , y han escogido como emplazamiento para esta casa, una roca en Positano, apta como basamento y escenario para una arquitectura. Han estudiado esta residencia ideal para un amigo imaginario, sano de cuerpo y mente, sin pre juicios, alegre y con buen apetito. Y para este cliente han trabajado concien zudamente, sin ideas polémicas y sin utopías".1 En este proyecto están ya presentes muchos de los temas que constituirán la producción arquitectónica de Cosenza Manifi esto de intenciones: proyecto ideal de una casa en el mar Maria Pia Fontana Miguel Mayorga 1
15 2 L. Cosenza; B. Rudofsky. Casa en Posi ta no, 1937: 1. Fotomontaje de la vista general 2. Estudio topográfi co y del em plazamiento hasta las últimas obras de su madurez. Por ello, a través de estas líneas, trataremos de ver en qué radica la esencia de este proyecto. Esta casa nace de una actitud radical ante la concepción de la construcción de la forma: un ejercicio de abs tracción, o sea, un modo de concebir el proyecto donde la forma abstracta no es sólo un instrumento sino que es el proyecto en sí. La casa se destaca de manera absoluta en el paisaje; no trata de amoldarse a la topografía a través de operaciones miméticas. No imita la naturaleza. La actitud es mucho más radical: no hay referencias fi gurativas pertenecientes a la tradición local, sino que toda la construcción utiliza los materiales y técnicas constructivas locales; no se pretende imitar las formas orgánicas del entorno natural porque éste forma ya parte del proyecto. Evidentemente, el criterio general se basa en la negación de la separación drástica entre espacios, actitud que se manifi esta a través de términos tales como compenetración, relaciones espaciales y visuales, polivalencia... En 1974, o sea, casi cuarenta años después de este proyecto, con la publicación del libro Storia dell’Abitazione, Cosenza tiene la posibilidad de ordenar el recorrido conceptual de su producción arquitectónica y urbanística, con un resultado esclarecedor que permite leer su pensamiento sobre la evolución del problema de la casa. "Sustancialmente, se trata de un análisis del habitar humano, desde la prehistoria hasta hoy, desde el punto de vista de la correspon dencia entre la vivienda y las necesidades fundamentales del hombre, que ante un espacio externo abierto y hostil busca refugio en el interior de un espacio cerrado en el que se sienta protegido y, a la vez, libre. Con el inicio de la división en clases comienza la involución del habitar, que deriva en la defi nición de tipos de vivienda esclavista".2 En términos arquitectónicos, la crisis de la vivienda se traduce en la separación del interior respecto al exterior, entendiendo como separación la rotura de la relación dinámica entre dos ámbitos, es decir, la exclusión de la "naturaleza". Por esta razón, Cosenza llega a la defi nición de unas categorías espaciales, a una clasifi cación que representa sobre todo la valoración de la calidad espacial y que ofrece una clave de lectura muy clara para abordar el estudio de su obra. Llega, de hecho, a defi nir tres categorías espaciales dialécticas: - Espacios cubiertos: cerrados-abiertos - Espacios descubiertos: cerrados-abiertos - Espacios externos: delimitados-extendidos Así, de modo efi caz y sintético, defi ne las relaciones interior-exterior: la conveniencia de no establecer espacios categóricamente defi nidos sino espacios con una relación dinámica entre ellos y con el entorno. En la planimetría publicada en la revista Domus se pueden leer, en apuntes realizados a mano, los nombres de los lugares que defi nen el área de intervención: el acantilado, las terrazas, el em barcadero, el canal, el barranco; descripciones del paisaje que ayudan a imaginar la topografía del sitio. La respuesta de los proyectistas, respecto a una naturaleza violenta y exuberante, no es otra que la abstración; dos bloques principales relacionados mediante una pasarela, uno monolítico del mismo material que la roca del acantilado, el otro ligeramente más bajo, blanco, que contrasta fuertemente con el entorno. La casa se orienta al este, hacia el mar, con acceso en la fachada norte, al que se llega a través de una pequeña
16 3.1 L. Cosenza; B. Rudofsky. Casa en Posita no, 1937: 3.1 Planta baja 3.2 Planta superior 3.3 Sección longitudinal 3.4 Fachada sur 3.5 Fachada norte 3.6 Croquis de estudio, 1936 4. Tipología de casa popular en Procida. Fotografía de M. Iodice 5. L. Cosenza; B. Rudofsky. Villa Oro, Nápoles, 1934-37 3.2 3.3 3.4 3.5 terraza ligada a otras por medio de escaleras que ascienden al nivel de la calle situada cuarenta metros más arriba. Las fachadas son la respuesta a una doble condición, la de un muro que involucra, en el desarrollo de su envolvente, los distintos espacios y usos, y la respuesta a las relaciones espaciales y funcionales tanto con el paisaje como con el entorno inmediato. La fachada sur resulta de la composición coherente del vacío generado por la apertura en planta baja, y una gran masa muraria que cubre la habitación de la primera planta, perforada sólo por una ventana abocinada que se proyecta hacia el paisaje. La fachada norte (de acceso) y la oeste continúan el desarrollo del contundente muro donde prevalece de manera decidida el lleno sobre los vacíos y las aperturas. La puerta de entrada y la iluminación de las zonas de servicio son elementos que no le restan compacidad a la apariencia consistente de la superfi cie continua. La fachada este muestra el espacio central de la casa: un vacío semicubierto delimitado y conformado por dos planos compactos de distinto material. No existe ninguna apertura en estas dos masas llenas, lo que enfatiza el gran vacío central, un gran porche a través del cual la naturaleza penetra en la casa. Se crea así una relación espacial y visual que se concreta de manera efectiva con la disposición, dentro de este jardín interior, de dos grandes árboles: una higuera y un magnolio. La envolvente muraria queda defi - nida, en sustancia, por las relaciones entre las grandes masas llenas y los grandes vacíos, entre las partes cerradas y abiertas claramente reconocibles y jerárquicamente organizadas. Una vez más se afi rma la voluntad de una
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18 6 7 lectura unívoca del objeto arquitectónico como confl uencia y fusión entre la lógica constructiva y la interpretativa, a través de la visión. La estructura básica es de muros portantes en piedra calcárea, con forjados de hormigón armado. Los dinteles son de hormigón visto con acabado rústico. "El volumen de piedra calcárea no es más que la continuación del acantilado y se apoya sobre el basamento existente. Un interesante contraste nace entre el volumen de piedra y la masa revocada en estuco blanco".3 En ningún momento se percibe una concesión hacia el organicismo o hacia el expresionismo que el lugar podría inspirar; al contrario, la esencia del proyecto consiste en la concepción de una estructura cuya consistencia contiene ya el criterio de adecuación al programa, logrando algo más que una simple respuesta funcionalista. La casa es la respuesta proyectual a un problema en que el programa, la estructura y los espacios convergen no sólo a tra vés de la convivencia de los elementos, sino más bien con la fusión entre ellos. Observemos la planta baja. La claridad absoluta de la estructura, simplemente un muro portante que conforma un espacio único, resulta desmentida por la diversa calidad de los espacios que se generan, tres ámbitos espaciales principales, que podemos defi nir con los términos apuntados en el cro quis original, por la mano de los mismos arquitectos: il focolare (cocina y sala), il fi co e la magnolia (el jardín interno), il solarium (la terraza); tres ámbitos secundarios o de relación: la ducha, el baño y la escalera. En síntesis, la casa es un muro que defi ne, conforma y caracteriza los espacios a través de un sabio trabajo de pliegues o infl exiones e interrupciones. No es fácil distinguir unívocamente el exterior del interior de esta casa, porque la actitud proyectual nace propiamente de la voluntad de negar, en lo posible, la drástica separación entre los ámbitos espaciales. Ésta es una de las razones principales por las que este proyecto se ha considerado emblemático: su propuesta de un estilo de vida moderno. En palabras de los personajes inventados por Cosenza en su Farsa real de un proyecto ideal: El cliente (conciliador): Pero yo estoy bien en mi casa. Sólo le había pedido el proyecto para una casa en el mar. Eso es todo. El arquitecto: Le voy a decir una cosa con la serenidad del médico que no tiene tiempo, ni manera de explicar sus recetas: esta casa es sobre todo su medicina. Y consuélese pensando que no va a ser el primero en tener una experiencia parecida.
19 8 6. Bernard Rudofsky. Casa Frontini. São Paulo, Brasil, 1940-41 7. Bernard Rudofsky. Casa Arnstein. São Paulo, Brasil, 1941 8. L. Cosenza; B. Rudofsky. Casa en Positano, 1937. Espacio cubierto-abierto Notas: 1. Gio Ponti en Domus, núm. 109, enero de 1937, p.16 2. Ranuccio Bianchi Bandinelli, en la presentación del libro de L. Cosenza,Storia dell’abitazione, Vangelista editore, Milán, 1974 3. Gio Ponti en Domus, núm. 109, enero de 1937, p.16 4. Extracto de Farsa vera di un progetto ideale, Luigi Cosenza. Edición a cargo de G. Cosenza, F.D. Moccia. Luigi Cosenza l’opera completa. Electa, Nápoles, 1987, p. 113