La ley de Internet
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BYTE 91 - Temporal enero 2003 (16/12/2002) LA LEY DE INTERNET Miquel Barceló La llamamos la "ley de Internet", pero tiene un nombre más largo: LSSI-CE que son las iniciales de la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y Comercio Electrónico. Esta ley supone la primera regulación legal que con carácter general se dicta en España para el entorno de Internet. En realidad, todo surgió con la directiva comunitaria 2000/31/CE que daba un plazo hasta el 17 de enero de 2002 para que los países de la Unión Europea adaptaran su ordenamiento jurídico a lo indicado en esa directiva. La directiva europea fue aprobada el 8 de junio de 2000, y su primer objetivo era, muy posiblemente, aumentar la confianza del público respecto del Comercio Electrónico que, en realidad, no crecía (ni crece) en Europa al ritmo esperado. Se trataba de estimular la necesaria "protección a los consumidores para garantizar la seguridad jurídica y la confianza de los mismos ante la sociedad de la información y el comercio electrónico". En España se intentó un sistema que pretendía ser original y, a la postre, resultó un tanto agitado. Desde enero de 2001, los diversos anteproyectos de la futura ley española sobre Internet se hicieron públicos en la web para ser sometidos a discusión general. Una iniciativa que, a priori, parece loable pero que, dada la mentalidad excesivamente reguladora de la formulación española de la ley y la amplia libertad de que suelen hacer uso los internautas, acabó en un serio enfrentamiento. El 8 de mayo de 2001, fecha que algunos consideran llamada a constituir un hito histórico en el desarrollo de Internet en España, se inició la mayor movilización ciudadana española y de habla hispana en Internet hasta la fecha que, prácticamente con unanimidad, se mostró contrario a la nueva ley. Diversas páginas de la red de redes como, por ejemplo, Kriptópolis, se hicieron eco de la protesta de los internautas, incorporaron análisis jurídicos (de abogados como Javier A. Maestre y Carlos Sánchez Almeida) y, en definitiva, vehicularon la protesta general de la comunidad de internautas. Hasta que finalmente, como suele ocurrir con estas cosas, la LSSI-CE fue aprobada con escasos cambios en el Congreso de los Diputados el 27 de junio de 2002, publicada en el B.O.E. el 12 de julio, y entró en vigor el pasado 12 de cctubre de 2002. Estos son los datos básicos, la pregunta que sigue flotando en el aire es si una ley como la LSSI-CE española tiene sentido. Aunque parece absurdo pensar que nadie en el ministerio lo hubiera podido prever, era lógico esperar la queja de los internautas, acostumbrados a una libertad de uso en la red ante la que cualquier voluntad reguladora había de parecer necesariamente una imposición. Y más la de la ley española que resulta francamente intervencionista y que, con la excusa de regular los servicios en Internet, acaba convirtiendo la ley incluso en un mecanismo de registro de entidades e individuos que ofrecen en Internet cualquier tipo de servicios, aunque sea tan mínimo como mantener una pàgina web en funcionamiento. Doctores tiene la Iglesia, y abogados el sistema jurídico para que yo me dedique aquí y ahora a comentar la LSSI-CE con detalle, pero lo cierto es que algo no cuadra en todo esto de intentar regular Internet. Posiblemente casi nadie cae hoy en la cuenta de que Internet es, simplemente, un proyecto militar fallido. Cuando se creó a finales de los años sesenta, se diseñó un sistema de red informatica acéfala en la que, por razones exclusivamente militares,
cualquier nodo era tan poco importante como todos los demás, para que la red no fuera vulnerable. Las consecuencias de todo ello han sido muchas. En realidad, Internet, como proyecto militar de ARPANET, fue concebido para ser usado sólo por personas completamente controladas por el estamento militar. Pero el acceso popular a Internet ha llevado a un uso creciente de todo tipo de población, la mayoría libre de cualquier tipo de control. Y éso el poder no puede digerirlo. Ése es el gran problema de quienes detentan el poder en la actualidad con respecto de la red de redes. Al poder no suele gustarle el exceso de libertades y lo cierto es que Internet está concebida de forma que no hay manera de coartar la libertad de actuación e intervención que favorece. Hace ya años que se ha constatado, por ejemplo, que sirven de muy poco leyes como la LPDP (ley de protección de los datos personales) en defensa de la intimidad, si en la red global y plantearia no todos los países tienen una legislación equivalente. Ahora, con la LSSI-CE comprobamos de nuevo la versión moderna de la clásica lucha de la lanza contra el escudo: los internautas desean usar Internet con total libertad, mientras que los poderes establecidos pretenden blindarse ante ese uso libre de la red con la excusa de dar mayor confianza a los usuarios. La polémica está servida y, me temo, va a ser inacabable. La LSSI-CE es sólo uno de tantos botones de muestra. ¿Se pueden poner puertas al campo?