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INMIGRACION Y HUECOS EN EL CENTRO HISTÓRICO DE BARCELONA http://www.ub.edu/geocrit/sn-94-62.htm[23/03/2011 20:54:49] Menú principal Índice de Scripta Nova Scripta Nova. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales. Universidad de Barcelona [ISSN 1138-9788] Nº 94 (62), 1 de agosto de 2001 MIGRACIÓN Y CAMBIO SOCIAL Número extraordinario dedicado al III Coloquio Internacional de Geocrítica (Actas del Coloquio) INMIGRACION Y HUECOS EN EL CENTRO HISTÓRICO DE BARCELONA (1986-2000) Francesc Magrinyà Torner Gaspar Maza Gutierrez Universitat Politécnica de Catalunya Inmigración y huecos en el centro histórico de Barcelona, 1986-2000 (Resumen) La apropiación de los espacios públicos de los centros históricos se ha basado tradicionalmente en relaciones de proximidad y de cotidianeidad. No obstante, los medios de comunicación han impuesto nuevos discursos sobre la ciudad, entre ellos los de la ciudad rememorada, proyectada e imaginada. Todo ello ha propiciado que la percepción física se confunda con la imagen creada por los medios de telecomunicación. En este marco de mayor complejidad, el discurso del proyecto urbano aplicado a la reforma urbana se ha limitado al esponjamiento y a la decoración de los huecos. Es por ello necesaria una relectura de los espacios públicos donde los mecanismos de movilidad y de relación se han transformado y en los cuales la inmigración se ha convertido en un elemento central. El centro histórico de Barcelona, por su reforma urbana en el periodo 1986-2000, es un terreno privilegiado para el análisis de la complejidad de los nuevos espacios centrales de la ciudad, objeto de todas las miradas urbanas. Palabras clave: inmigración / multiculturalismo / centro histórico / urbanismo / ciudad / proyecto urbano / espacio público. Imigration and hollows in the historic center of Barcelona, 1986-2000 (Abstract) The asumption of public space in historic centers is usually based on proximity and daily life. However, mass media have imposed new speeches of the imagined, projected or remembered city. This has propitiated that the physical perception and the image created by mass media become confused. In this more complex model, the urban project speech applied to the urban reform has limited to the hollowness and decoration of the hollows. It is necessary to revise the public space, where mobility and relationship devices have changed and in which inmigration has become a central point. Due to its urban reform in the period 1986-2000, the historic center of Barcelona is a privileged field for the analysis of complexity of new urban central spaces. Key-words: imigration / multiculturalism / historic center / urban planning / city / urban project / public space. "Una ciudad discreta, noble hospitalaria, Rectilínea y sin plazas. Tal vez interesante. Una ciudad, querida, en que tú y yo No viviríamos a gusto. Y, sin embargo, Por la que no me importa haber pasado."
INMIGRACION Y HUECOS EN EL CENTRO HISTÓRICO DE BARCELONA http://www.ub.edu/geocrit/sn-94-62.htm[23/03/2011 20:54:49] Carlos Barral. Parque de Montjuïc. Los espacios públicos del centro histórico: la constatación de la limitación de los instrumentos urbanísticos actuales Los transportes y las telecomunicaciones han transformado las relaciones que los habitantes establecen entre sí en las grandes ciudades. Este cambio ha afectado especialmente a los barrios de los centros históricos, donde los habitantes proyectan la mayor parte de las imágenes que tienen de su ciudad. El centro histórico de Barcelona con la reforma urbana de la que ha sido objeto es un ejemplo de ello. Ciutat Vella está confrontada a un proceso de cambio donde se destaca la confluencia de multitud de voluntades, reflejo de las imágenes representadas por cada uno de los grupos sociales de la ciudad. La memoria histórica, la conquista de un nuevo espacio a diseñar, la imagen idílica de la mezcla de gentes, la concentración de la inmigración, son algunos de los componentes más significativos de esta confluencia de proyecciones. Sus espacios públicos se convierten en objetos cada vez más complejos en un tejido en transformación con flujos significativos de inmigración. No obstante, la reforma urbana se sigue centrando en los métodos tradicionales asociados al simple mecanismo de esponjamiento, limitado a la eliminación de la edificación y a la creación de huecos en el tejido urbano. La inserción de nuevas actividades sólo ha sido puntual y en muchos casos ha representado la conquista del espacio central por instituciones externas a la propia realidad preexistente del centro histórico. En este marco, las plazas se han diseñado según el modelo idealizado del ágora, aunque haya sido asociado a un cierto sello de modernidad en sus elementos constructivos. Como resultado, los espacios urbanos diseñados sufren de una gran fragilidad por la ausencia de apropiación de los lugares por parte de sus habitantes, y por la complejidad de las relaciones de los grupos sociales que conviven en ellos. De hecho, son las relaciones finalmente ejercidas en estos nuevos espacios, las que dan el verdadero carácter al espacio público. Por poner un ejemplo, dos espacios del Raval tan cercanos como la Plaza de Les Caramelles y la Plaza dels Angels, dos plazas remodeladas en el mismo periodo, son espacios con un carácter urbano completamente distinto. Los establecimientos que los enmarcan, las poblaciones que los habitan y los distintos tipos de movilidades o formas de interacción ejercidas en ellos, son elementos esenciales para su definición. El diseño del espacio construido no es más que una parte de la definición de un espacio público, y su comprensión no es posible sin analizar la función que este espacio ejerce para el barrio del Raval y para el conjunto de la aglomeración de Barcelona, así como sus interrelaciones. Por ello no es de extrañar, que a pesar de la creación de nuevos espacios de diseño, con esculturas y elementos constructivos de calidad, se haya consumado la creación de guetos y ecosistemas urbanos cerrados en sí mismos. Las posibilidades de mezcla de grupos sociales, la coexistencia de grupos distintos en un mismo espacio, el rol de barrio central nocturno para la aglomeración, el peso de la inmigración en la interrelación entre los habitantes de una aglomeración, se convierten en parámetros clave para una redefinición de un espacio público. El origen de los espacios públicos del centro histórico: revisión de los planteamientos urbanísticos implícitos en la reforma de Barcelona Previamente al análisis de los espacios públicos es necesaria una revisión de los planteamientos urbanísticos implícitos en la reforma urbana de Barcelona. El espacio público en el centro de la ciudad de Barcelona ha sido reconstruido a lo largo de los siglos XIX y XX a través de diferentes procesos: desamortización de bienes de la iglesia, destrucción de las murallas, derribo de edificaciones para la creación de nuevos ejes viarios, espacios resultado de bombardeos durante la guerra civil. Barcelona tuvo en la desamortización de Mendizábal de 1835 uno de los puntos más significativos en la recuperación de espacios públicos. La destrucción de conventos permitió a la ciudad antigua esponjarse por primera vez. La Plaza de Medinacelli, la Plaza Real, o la forma definitiva de la Plaza de Sant Jaume son algunos de los ejemplos más significativos. Al mismo tiempo, la destrucción de los establecimientos eclesiales representó la aparición de instituciones propias de una nueva época, como el Teatro del Liceo, o los Mercados de la Boquería y de Sta Caterina. Junto a este mecanismo se añadió poco más tarde el sistema de apertura de nuevos ejes como las calles de Princesa y Ferran en 1847, al que se añadían los pasajes con galerías comerciales cubiertas, típicas de ciudades como París o Milan. El Passatge Bacardí conectando la Plaza Real a las Ramblas o el Passatge del Crèdit adyacente a la calle Ferran son dos de estos ejemplos. Unos años más tarde, con ocasión de la reforma de la ciudad, planteada ante la posibilidad de destruir las murallas de la ciudad, el Ayuntamiento de Barcelona convocó un Concurso del Ensanche. Del análisis de los planos presentados se observa cómo los diversos proyectos consideraban la necesidad abrir ejes que unían el Pla de Palau con la parte alta de la ciudad, y conectaban edificios tan significativos como la
INMIGRACION Y HUECOS EN EL CENTRO HISTÓRICO DE BARCELONA http://www.ub.edu/geocrit/sn-94-62.htm[23/03/2011 20:54:49] Catedral al nuevo ensanche. La ciudad se proyectaba hacia el exterior. Este era el contexto del Proyecto de Reforma y Ensanche de Cerdà aprobado en 1859 y convertido en la referencia urbanística más estable para la ciudad, especialmente para el centro histórico durante un siglo y medio. Cerdà proponía en 1859 un esquema de tres vías, retomado por Baixeras en 1886, del que se construyó la Via Laietana en 1907. Este esquema fue recogido en 1976 por el Plan General Metropolitano de Barcelona (PGMB). Con la llegada de la democracia el Ayuntamiento de Barcelona siguió el PGMB de 1976, pero adaptándolo al nuevo contexto a través de la redacción de los Planes de Reforma Interior (PERI) del centro histórico. Su propuesta fue la creación de toda una serie de pequeños espacios públicos bajo el discurso del proyecto urbano frente al plan. No obstante, en el PERI del Raval se desarrollaba una parte de una de las vías del Proyecto de Cerdà, pero asumiéndola como una gran plaza o espacio verde, conformando finalmente la recién inaugurada Rambla del Raval. Esta relectura urbanística nos enmarca la reforma de la última etapa. Por una parte se observa que el esponjamiento ha sido siempre la retórica de los urbanistas, el grito de guerra antes de la conquista. Si se analiza el significado que tiene en su literalidad el verbo esponjar se observa que significa ahuecar, hacer más poroso un cuerpo. La noción de hueco tiene asociada implícitamente una noción de vacío. De hecho, la política urbana en el centro se ha basado en el fondo, y para gran parte de su tejido, en una simple técnica de vaciado, asociada al derribo de viviendas y manzanas enteras. En este proceso, el discurso del "esponjamiento" del centro histórico se observa como un tema recurrente. El esponjamiento ha cambiado de aspecto pero ha seguido siempre un mismo mecanismo. Por otra parte se destaca que el esquema para reconquistar el espacio público en este última etapa (1986-2000) se caracteriza más por la tradición urbanística de la desamortización de 1835, basada en la recuperación de plazas, que por el esquema de apertura de una nueva vía, propia de los esquemas de Cerdà o Baixeras. Si se analiza a los actores protagonistas en cada etapa se constata que alrededor de la reforma se han ido generando diferentes ideologías justificadoras de la apertura de nuevos espacios. Pero siempre ha representado la apropiación, por parte de una nueva clase social, del valor simbólico del centro de la ciudad. En la etapa de la desamortización de Mendizábal fue la eliminación del sistema de gremios y la aparición de una nueva clase burguesa que construyó edificios tan significativos como el Liceu, la Bolsa o los Mercados de la Boquería y de Santa Caterina. La apertura de la Via Laietana en 1907, siguiendo el mismo esquema de apertura que los bulevares haussmannianos, sirvió para la implantación de un nuevo grupo social articulado alrededor del sector industrial y eléctrico, con las ciudades norteamericanas como referentes, y en la que la Lliga Regionalista y Francesc Cambó fueron dos de sus líderes más significados. En la etapa 1986-2000, la recuperación de espacios públicos a ido asociada a la introducción de la industria cultural como nuevo grupo emergente. Establecimientos como el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) y otras instituciones culturales como Edicions 62 o el Institut d'Estudis Catalans, por mencionar algunas de las más significativas, así como todas las iniciativas particulares asociadas a la reconquista cultural del espacio central, son los representantes de este nuevo grupo social conquistador del centro. En definitiva, cada reforma ha escondido, bajo un discurso higienista, un fenómeno gentrificador (Smith, 2001) por el cual un nuevo grupo social emergente ha legitimado la reconquista del espacio central. El planteamiento gentrificador y benefactor de la administración municipal a través del discurso del proyecto urbano El discurso de la intervención del centro se ha basado, en esta última etapa, en un renovado interés histórico y en la recentralización de los centros culturales. Esta reforma urbana ha sido ideológicamente reclamada, a través de opiniones de urbanistas, médicos, periodistas, que han retratado el lugar como zona pobre, enferma, deprimida, de urgencias, de gente de paso. Estos discursos reformistas con sus adjetivos hacia el lugar, han acabado por culpabilizar a todos sus moradores, afectándoles finalmente en lo cotidiano especialmente con la pérdida de espacio privado y el cambio de funciones del espacio publico. Al mismo tiempo, la reforma ha representado la llegada de nuevos capitales después de una época de abandono y la expulsión de antiguos residentes asociados a la llegada de nuevos usos y vecinos. Veamos el discurso de uno de los responsables municipales de la reforma, autojustificando su cosmovisión sobre el centro, así como los excelentes resultados del esponjamiento dirigidos desde la administración (Cabrera, 1999):
INMIGRACION Y HUECOS EN EL CENTRO HISTÓRICO DE BARCELONA http://www.ub.edu/geocrit/sn-94-62.htm[23/03/2011 20:54:49] Se ha pasado de la idea decimonónica de las grandes demoliciones basadas en el control de la ciudad y el viario, a la recalificación de estas demoliciones en beneficio de una valoración del espacio público y su conectividad. La generación de nuevas plazas por el método de derribo de manzanas enteras situadas estratégicamente, el denominado esponjamiento cualificado, ha tenido resultados beneficiosos y dinamizadores para el entorno más inmediato, pero hay que proceder a otras intervenciones mas necesarias, donde no sea posible o aconsejable este método. Precisión necesaria donde la edificación está condicionada por la falta de las condiciones higiénicas mínimas, donde la estrechez de las calles, la inexistencia de interiores de manzana, hace que un estudio cuidadoso del parcelario aconseje la sustitución parcial con perdida de edificabilidad, provocando efectos benefactores en el entorno inmediato, poniendo en valor la edificación que lo rodea, haciendo atractiva una rehabilitación o sustitución de calidad. Por una parte se observa que los esponjamientos actuales son considerados mejores porque no son indiscriminados, estableciendo así un cierto maniqueísmo entre esponjamientos buenos y malos. ¿Los anteriores fueron los malos?. Por otra parte, en sus palabras también se puede observar que siempre es necesario acudir a "otras intervenciones" para resolver los verdaderos problemas de hacinamiento. Estas "otras intervenciones", ¿cuáles son?. La respuesta no es clara, y finalmente se confía en la seducción ejercida por los pretendidos efectos de la reforma urbana bajo el discurso del proyecto urbano. Se observa, según el autor, cómo los benefactores no solo cuidan del entorno sino que también son capaces de darle una nueva vida. ¿es que antes el entorno estaba muerto?. En el fondo este discurso representa una falta de respeto por los que viven o han vivido antes de la llegada de los nuevos "señores" o gentrificadores (Smith, 2000). Parece como si el escenario tomase un realce que anteriormente no tenía tras la apropiación de los nuevos benefactores. La gentileza de la administración como la de los nuevos empresarios que se instalan en la zona es así celebrada como un beneficio para todos, cuando son solo negocios asociados a intereses particulares. Su resultado es que imponen al resto una sociabilidad más prestigiosa y convierten a los que no tienen poder ni voz en decorados y complementos de sus visiones. En este sentido es significativa la perspectiva de un periodista (Espada, 1999) quien en una revista municipal elabora un discurso similar al oficial en el que se celebra la llegada al centro de los apodados bares "pioneros" y "civilizados": Cuando el resurgir cristaliza en el bar, la partida está muy a punto de ganarse. Desde el Raval Bar de Doctor Dou, pionero pero aislado, hasta la apertura del Silenus y la todavía mas cercana en el tiempo de el café que pone, Muebles Navarro, en Riera Alta, se extiende el último esfuerzo del Raval por romper la cuarta muralla. Es de señalar que los espacios públicos básicos para la comunidad autóctona preexistente se sitúan precisamente en los bares quienes han ejercido la función de sede de las entidades comunitarias más significativas: clubs de fútbol o corales (Maza, 2000). En este sentido, el cierre de unos 200 bares por la reforma urbana según cifras oficiales, representa la eliminación de una parte significativa de la vida asociativa de los grupos autóctonos. Se confirma, pues, que en esta última etapa (1986-2000) se ha consolidado un nuevo discurso culturalista y externo al propio centro histórico sobre la reforma urbana, basado en el esponjamiento, pero legitimador en el fondo de un nuevo grupo emergente que permite expulsar a los grupos autóctonos preexistentes. Los discursos sobre la ciudad condicionantes de la evolución del centro histórico La lectura de los espacios públicos del centro histórico está mediatizada por las visiones que son externas a la propia vida del barrio. La noción de memoria histórica, el mito de la mezcla urbana, la visión de recuperación del espacio público como nuevo espacio conquistado son aspectos que condicionan estructuralmente los barrio del centro histórico. Los sectores más desfavorecidos son recreados y representados según un discurso multicultural, mientras que en realidad su convivencia o apropiación de los nuevos lugares sigue un proceso mucho más complejo y conflictivo tras una dualización del espacio público. Una lectura de ejemplos significativos de estas perspectivas nos permitirán desentrañar los planteamientos que se esconden detrás. Las posiciones del dramaturgo, del periodista y del arquitecto representan tres de los discursos exteriores más significativos y condicionadores del espacio y de la sociabilidad del centro histórico. La obra teatral "Olors" de Josep Maria Benet i Jornet. Una visión del centro histórico al servicio de la rememoración
INMIGRACION Y HUECOS EN EL CENTRO HISTÓRICO DE BARCELONA http://www.ub.edu/geocrit/sn-94-62.htm[23/03/2011 20:54:49] del lugar. "Olors" del dramaturgo catalán Josep Maria Benet i Jornet es una pieza estrenada en el Teatro Nacional de Catalunya en el mes de febrero del año 2000, es decir inmediatamente después de finalizados una buena parte de los trabajos de reforma urbana del centro de la ciudad. En el escenario aparece una imagen de un tejido en proceso de cambio muy impactante escenográficamente, obra de Mario Gas. La escena se sitúa en una azotea de una vivienda situada en el barrio del Raval que tiene como telón de fondo el derribo de las viviendas contiguas del interior de una manzana. Una de las protagonistas es una fotógrafa que realiza un reportaje como si fuera un escenario de guerra. Para ello enfoca su máquina fotográfica sobre los patios en proceso de derribo. Intenta hacer así de testigo de los últimos momentos de un lugar que se transforma. La azotea desde donde toma las fotografías se corresponde con el piso en el que vivió hace muchos años su madre María. En escena también aparece un arquitecto que persigue a los últimos moradores. Estos son inmigrantes magrebíes que se han instalado a vivir en los pisos deshauciados, en los terrados y en los patios. Aparecen así ocupando un lugar inquietante en una ciudad en transformación. Maria: "Sense ni un racó per guardar la memòria. Uns arquitectes que, com ho has dit en arribar?, espongen el barri, el trastoquen, el desfiguren, el devoren i l'arrasen. L'arrasen! Aquí hi haurà una plaça preciosa. No hi quedarà rès que recordi la manera de viure dels que van fer la ciutat dels pobres. Pobres, què he dit! Quin horror de paraula! Quina paraula tan ridícula! Hem de parlar de pobres a la meravellosa Barcelona d'avui? Per l'amor de Déu, si tots tenen cotxe i televisió! Si fins els magrebins n'arribaran a tenir, de cotxe i de televisió! Fora, fora, una bona neteja i tindrem una ciutat que no ens haurà de fer avergonyir! Cabrons! Estimava tant aquest barri, aquests patis! Tant i tant! I me'l assassinen! Me'ls assassinen!" Benet i Jornet nos muestra en su obra un momento culminante en el proceso de transformación urbanística de un barrio. Es una mirada del esponjamiento percibida como la pérdida de un lugar íntimo, particular, de memoria. Es una crítica a la destrucción, a los planificadores de los cambios, y a la vez, muestra de desorientación y de inquietud ante el futuro. La obra es evidente que está realizada bajo la perspectiva de la defensa del barrio, de la defensa de los edificios y de los olores y de su memoria tradicional. Sin embargo la protagonista no vive en el barrio. Sus padres sí que habitaron en él pero ya se fueron. La defensa de la memoria se convierte en una defensa burguesa, pese a parecer progresista. El Raval ejerce, de hecho, una función subalterna en la que la clase intelectual y "progre" quiere que se conserve este espacio, para poder mantener así su propia memoria histórica, condicionando de esta forma el funcionamiento del barrio que ya tiene otro carácter. Nova Ciutat Vella: La "primera mirada" sobre el nuevo espacio. Una lectura de los espacios públicos desde una visión idealizadora de la mezcla. Nova Ciutat Vella, una revista iniciada en 1998, pertenece a la facultad de periodismo de la Universidad Ramon Llull, situada en el barrio del Raval. Su posición respecto a los cambios es algo diferente a la de Benet i Jornet. En sus artículos se capta una constante celebración de la multiculturalidad instalada en los nuevos espacios urbanos de la zona. En la portada del número de 24 de febrero del 2001, titulado "Places noves, aires nous", aparece una fotografía en la que se muestra a un joven haciendo un salto con un monopatín y a otros jóvenes observando su habilidad, con la Plaza del Angels y el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) como fondo, escenificación de esta mezcla idealizada en la que los nuevos espacios públicos del barrio se convierten en nuevos y valiosos "lugares". En el artículo de opinión titulado: "Places noves, vida nova" del mismo número, Rafael Ballbona escribe: Una plaça és un univers vital per tres raons : llum, espai i gent. Aquestes són les tres caracterítiques principals de les places de Ciutat Vella. La falta de llum i l'angoixa de l´estretor dels carrerons del sector eren un handicap a l'hora de projectar el districte en harmonia amb la nova ciutat que s'estava dissenyant. I Ciutat Vella no podia quedar al marge de tot el procés de canvi democràtic de Barcelona. Al contrari, el seu caràcter central i històric l'havien de fer capdavantera d´aquesta nova empenta urbana. Respecte del tercer element que converteix una plaça en un univers, la gent que l'habita, què voleu que us digui que no pogueu descobrir amb una simple mirada. La ciutat diversa, la ciutat acollidora del nous veïns del Magrib, el Carib o el Pakistan té, a les places del Raval, el Gòtic, la Barceloneta, les Bases de Sant Pere o la Ribera, les seves àgoras postmodernes, el seu punt de trobada, de coneixement mutu, de descoberta de l'altre, en resumen de convivència encara que aquesta no resulti fàcil de vegades, encara que els seus veïns d'origen s´hi mostrin reticents alguns cops. I és que, costi poc o molt, la millor escola de convivència que ens dóna la nostra cultura llatina i mediterrània és la plaça, l'espai públic on tots som iguals i on ens mostren, no tant pel que tenin, sinó simplement pel que som.
INMIGRACION Y HUECOS EN EL CENTRO HISTÓRICO DE BARCELONA http://www.ub.edu/geocrit/sn-94-62.htm[23/03/2011 20:54:49] En primer lugar se explicita que el barrio se democratiza en la medida que es conquistado por un nuevo grupo social. Por otra parte es de destacar la idealización del ágora posmoderna como un espacio público de mezcla. Es significativo, que para el autor sea necesario que los grupos autóctonos se adapten a esta nueva escenografía idealizada, cuando la mezcla ya se percibe compleja y difícil. Es de destacar al respecto, que pocos días antes de la publicación de esta noticia, se habían producido en ese mismo lugar unos acontecimientos que rompían la mezcla mitificada. Estos jóvenes idealizados en la portada, habían llegado a encerrar a los trabajadores y visitantes del CCCB en el interior del edificio durante unas horas, enfrentándose a los guardias de seguridad del museo. La representación de escenas de multiculturalidad en las que aparecen autóctonos e inmigrantes relacionándose en una plaza pública, o niños de diferentes colores y orígenes compartiendo juegos es de representación frecuente. Se produce así una fácil escena de multiculturalidad virtual producida por la cámara oportuna del fotógrafo o del reportero de TV. En el espacio público, sin embargo, tal como hemos visto en muchas de las plazas del centro de Barcelona, esto es tan solo la constatación de una realidad parcial. Los grupos que generalmente toman las imágenes no son ni vecinos, ni se relacionan normalmente con estas personas, especialmente por las diferencias sociales que existen entre ambos mundos. Otras veces se produce un interés por lo exótico o por traspasar barreras establecidas. Estos grupos tienen, además, el poder de presentar públicamente estas imágenes de los otros. De esta forma, el Raval se ve obligado a acoger un discurso sobre la mezcla urbana en sus espacios públicos con una escenografía en la que sus habitantes deben seguir el guión de la multiculturalidad. La visión arquitectónica: de ideólogos de la ciudad desde el discurso del proyecto urbano a la profesión de decoradores de espacios Los arquitectos, a través de la construcción de los espacios públicos, son otro de los grupos generadores de discursos externos al centro histórico. De un discurso inicial sobre la ciudad a través del proyecto urbano, su perspectiva se ha ido centrando cada vez más en los elementos del espacio público: las esculturas, el mobiliario urbano, la iluminación y los elementos primarios de urbanización. El espacio público con sus elementos es percibido en su totalidad. Los objetos de arte como el banco y la plaza forman un todo, y en este marco la búsqueda del arquitecto se centra en la generalización y en la estabilidad formal del diseño de los elementos urbanos (Cáceres, 1993). Para el arquitecto el mobiliario urbano se convierte en un aspecto determinante en la definición de la identidad de toda ciudad, así como en un valor en alza en diseño del espacio público. Frente a un tejido denso se reivindica el espacio urbano por su vacío. Sobre esta noción se construye el espacio como una escenografía magnificando la noción de vacío o hueco: La plaça com element central del barri tradicional és també sovint un espai simbòlic on el buit, el disseny, els elements urbans i l´art formen un tot indivisible. En aquesta línea trobem espais com el Fossar de les Moreras, on s ´enderroquen unes edificacions per obtenir un lloc sacre i on el monument és el buit i el buit es la plaça. Altres exemples en són la Plaça George Orwell on també enderroquen per aconseguir un espai i on, a través d'una escultura i un paviment, amb petits desnivells, es recrea un lloc atractiu (Bardana, 1999) El dominio del valor simbólico desde la arquitectura es uno de sus referentes y su esfuerzo se focaliza por una parte en la relación entre espacio público y escultura. La ciudad se convierte en un museo al aire libre (Sola Morales, 1987). Se arguye, de esta forma, que el ciudadano tendrá nuevos motivos para apreciar la escultura y valorar a su vez el espacio público. El dominio del espacio público y de la escultura como hito se convierten en la parte central del discurso. Esta valoración extrema del espacio público como una escenografía lo convierte en un decorado teatral. En él, el usuario debe adaptarse al decorado y el propio escenario se resiente de ello. Surgen pronto las medidas propias de lo que se denomina un anti-urbanismo. Hay que quitar los bancos para evitar que los sin techo los utilicen como camas. Las fuentes se cierran para que los drogadictos no las utilicen para lavar las jeringuillas. Los parterres de las Ramblas se rediseñan en formas inclinadas para que los peatones no los utilicen como asiento. Al final no existe una apropiación de los grupos residentes, llegándose al extremo que los bancos generan usuarios autistas, más al servicio de una escenografía que al propio uso. Todos estos elementos, signo de la fragilidad de los espacios públicos, reducen su calidad y plantean la necesidad de tomar medidas de seguridad ante la apropiación de los espacios por las tribus nómadas. En este sentido, el espacio público, por la rigidez del decorado, diseñado con criterios externos a las necesidades de los usuarios cotidianos del centro histórico, ayuda a una percepción de vacío y de fragilidad del
INMIGRACION Y HUECOS EN EL CENTRO HISTÓRICO DE BARCELONA http://www.ub.edu/geocrit/sn-94-62.htm[23/03/2011 20:54:49] espacio, más propio de un decorado externo que de un espacio público. El discurso de la multiculturalidad y la aparición de la inmigración como un problema El discurso de la inmigración también es un discurso externo al espacio urbano. En la prensa diaria los debates más en boga son los referidos al tema de la inmigración o al tema multicultural. En la agenda diaria de cualquier periódico es fácil encontrar anuncios de diferentes conferencias y debates sobre este tema, al mismo tiempo que algunas encuestas señalan que una de las principales preocupaciones de los ciudadanos es la inmigración. No obstante, el porcentaje de inmigrantes no es significativamente elevado si se compara con otros países europeos. De hecho están concentrados en barrios segregados. Esa preocupación llega a tal punto que el propio ex-alcalde Maragall llegó a señalar que el problema de la inmigración y su solución se juega en 30 barrios de Catalunya. En unas declaraciones se puede analizar cómo sitúa la responsabilidad de la integración en las clases más pobres (Company, 2001). Si a la fractura social que viven algunos barrios le añadimos ahora una fractura que se puede justificar por razones étnicas, el resultado puede ser explosivo" Dijo el ex alcalde de Barcelona. Lo cierto es, admitió, que se carga sobre las capas de población que disponen de menos recursos de todo tipo la labor de integrar a los inmigrantes. Maragall sostuvo que la inmigración es un asunto que debe dejarse al margen de la lucha electoral y partidista y apeló a que se actúe por consenso. Si se hace lo que propone, afirmó los barrios populares " se convertirán en máquinas de integrar" y se conseguirá que el multiculturalismo sea esa cosa maravillosa que puede ser. Y no, advirtió, esa cosa "terrible" que puede ser si fracasa. Destaca, pues una visión idílica del multiculturalismo asociada a la inmigración, parecida más a un "ismo", al igual que los distintos movimientos que se han ido sucediendo en la pintura del siglo XX. En cada momento parece que el "ismo" vigente lo cubre todo. De la misma forma, en otras épocas se pensó la realidad bajo el influjo del existencialismo o del marxismo. Ahora es el pensamiento multiculturalista el discurso predominante. Pensar la sociedad y a los demás en términos de clase social parece que ha perdido el encanto que tuvo hace tiempo. La solidaridad y el multiculturalismo, puestos en boga por las llamadas organizaciones no gubernamentales en su versión culturalista, se han convertido en patrimonio de un pensamiento progresista ante la crisis de ideologías. No obstante, la comprensión de la inmigración como un problema esencialmente cultural conduce a poner una máscara a la realidad. De hecho, el concepto de "cultura" es un concepto manipulable, y en este marco el discurso multiculturalista acaba siendo una filosofía fácil para los países desarrollados. Sus ciudadanos durante las vacaciones van a países exóticos y redescubren al "otro" desde una posición de turistas del primer mundo. La mayoría de las veces se reproducen las relaciones de tipo post-colonial en las que se desarrollan los conceptos del "nosotros", formado por los miembros de la metrópolis; y "los otros" exóticos, los miembros de las ex-colonias. En este sentido, se olvida que un país como España, con un desarrollo industrial tardío, hasta hace pocas décadas era considerado como un país "exótico". Actualmente las relaciones entre metrópoli y colonia se han trasladado al interior de las ciudades donde ahora también habitan "los otros". Ello condiciona que la posición tomada respecto a los inmigrantes denote una posición de poder y etnocentrismo. Se ha producido un aumento exagerado de discursos de interpretación sobre quienes son los inmigrantes, de dónde vienen, cuáles son sus costumbres (Delgado, 1998). Constantemente el debate pasa por las explicaciones sobre "ellos" y se evade así el análisis sobre el "nosotros". Es un "otro" con el que en realidad no comparto nada y con el que no voy a compartir nada en un futuro inmediato. De esta forma, tanto sobre el espacio como sobre las personas va ganando terreno la visión estereotipada del inmigrante, que implícitamente es "el otro". Los discursos sobre la inmigración y el espacio público se encuentran así sometidos a unas dinámicas de falsa interpretación. Se crea la necesidad de un mercado sobre la traducción del otro, en el que se produce un auge de imágenes de simulacros y escenografías de orden "multicultural". De esta forma, el concepto de "inmigrante" se aplica de manera indiscriminada. Inmigrante es la persona que ha llegado a un lugar y que no ha nacido en él. En Barcelona se constata que hay muchos jóvenes que han nacido y han cumplido su escolaridad en Barcelona pero a los que se les sigue considerando inmigrantes. La llamada segunda y hasta tercera generación permanecen completamente tapadas e invisibles. Se piensa erróneamente que todos los inmigrantes acaban de llegar. El plano de la vida cotidiana con sus complejidades queda bajo estos efectos completamente distorsionado. De hecho, las políticas urbanas de reforma sobre el centro también afectan a la inmigración. A los inmigrantes y a los autóctonos, que son vecinos del barrio, se les adjudica el rol de "los otros" frente al "nosotros". La función receptora del centro ha sido transformada y limitada
INMIGRACION Y HUECOS EN EL CENTRO HISTÓRICO DE BARCELONA http://www.ub.edu/geocrit/sn-94-62.htm[23/03/2011 20:54:49] como consecuencia del desarrollo de una reforma urbana producida por un grupo de intelectuales, arquitectos y políticos que constantemente en sus discursos utilizan a la "gente" y al inmigrante como pretexto. Todos ellos sirven de excusa a unos ilustrados "benefactores", regeneradores de un centro urbano enfermo y conquistadores de una ciudad perdida en las tinieblas y de espaldas al mar y a la luz. En este contexto, la inmigración extranjera ha acabado confluyendo en un mismo tipo de interpretación: escenográfica, etnocéntrica y asimétrica según el esquema benefactores-beneficiados. El discurso gentrificador implica, de hecho, una determinada construcción de las personas en esos espacios. Unos ciertos protocolos que nos informan sobre como se debe actuar. Pensar la inmigración en su relación con los problemas en el espacio publico o el desarrollo urbano en general y los problemas derivados del mismo, es un esfuerzo importante a realizar ya que así podemos pasar de una posición basada en contemplar exclusivamente a los otros, a contemplarnos también a nosotros mismos y las contradicciones de algunas de nuestras posiciones. La inmigración y la apropiación de los huecos del Raval: una puerta de la ciudad que se está cerrando Las ciudades durante toda su historia se han estado nutriendo de inmigración. El centro urbano de Barcelona ha sido durante un siglo una zona de entrada de la inmigración de la ciudad con periodos de diferente intensidad. El último flujo inmigratorio significativo se produjo a partir de los ochenta con la entrada de inmigrantes extranjeros. En Barcelona la inmigración creció en un 20-25 por ciento mientras que en el Raval lo hizo en un 84-86 % en el periodo 1986-1997. En este sentido, Ciutat Vella y el Raval continúan siendo actualmente la puerta de entrada de la inmigración de Barcelona. La diferencia es que los espacios de acogida se han ido reduciendo. En el año 2001 nos encontramos con la situación de que en el centro urbano han desaparecido 2000 viviendas, y han cerrado mas de 200 pensiones. Las actuaciones urbanísticas han planteado en el fondo un tratamiento médico e higienista clásico. Si hay un cáncer hay que operar. Previamente tratar el tejido con radiaciones y luego extraer los posibles tejidos cancerosos. Sin plantearse que a lo mejor aquel organismo vivía en unas condiciones que llevaban necesariamente a alterar al conjunto de las células del tejido. Una muestra de ello es que en muchos casos las poblaciones expulsadas y no realojadas se han mantenido en el propio centro histórico trasladándose a las calles traseras, como es el caso de la Rambla del Raval, donde la población deshauciada se ha reinstalado en las calles de Sant Ramón y Unió. En este sentido las actuaciones puntuales no han hecho mas que desplazar el problema y hasta cierto punto agravarlo. Una muestra de ello es que si se comparan las condiciones de los pisos del Raval con los de Barcelona se observa un proceso de deterioro de las condiciones higiénicas. Así, mientras en Barcelona la proporción de pisos de menos de 60 m2 es de un 30 por ciento en el Raval llega a un por ciento. Ello, evidentemente ha tenido consecuencias que han afectado gravemente a la vida cotidiana tanto de los últimos en llegar como también de los autóctonos. De hecho, en este último periodo (1986-2000), Ciutat Vella ha añadido a la condición de gueto social la de gueto cultural. El cambio significativo es que antes todo el barrio constituía un gueto social, ahora el espacio se ha dualizado. Así junto a puntos como la Plaza dels Angels coexisten ambientes como el sector del Raval delimitado entre las calles Hospital y Sant Pau con unas condiciones de vivienda más degradadas en su entorno. Oriol Bohigas, uno de los principales responsables municipales e ideólogos de la reforma urbana en sus inicios, parece que empieza a claudicar de estas posiciones tal vez como una manera de salvarse a ultima hora de los problemas que empiezan a aparecer en un futuro ya muy cercano Significativamente en un artículo titulado "Menos urbanismo y mas sociología" (Bohigas, 2000), alerta sobre las limitaciones de la reforma urbana desde el proyecto urbano: Hace años que insistimos en la importancia de la forma urbanalos espacios colectivosno solo para el funcionamiento físico de la ciudad, sino como instrumento para reestructurar y cohesionar la vida de sus habitantes y apoyar la creación de identidades colectivas : un contenedor formalmente expresivo puede promover una ordenación social. Siguiendo este objetivo, muchas ciudades han puesto en marcha diversas operaciones de proyectos urbanos. Así la reconfiguración de una plaza en el suburbio ha comportado muchas veces la creación de una conciencia de barrio, y por lo tanto, una nueva responsabilidad colectiva; el trazado de un paseo urbanizado y formalizado en un espacio residual no identificable ha vertebrado una nueva lectura del barrio, y por lo tanto una nueva vida colectiva (...) Pero últimamente se ha demostrado que del simple proyecto urbanola reforma morfológica esporádica, no se pueden esperar milagros demasiado radicales cuando las circunstancias son muy deficientes. Es un instrumento eficaz en los sectores donde la conflictividad social no es muy grave, pero es insuficiente cuando no hay ni siquiera un punto de apoyo colectivo para superar una fuerte degradación social. Ultimamente las grandes ciudades europeasy entre ellas Barcelonahan visto aumentar muchos de sus problemas sociales concentrados en un hecho que no nos
INMIGRACION Y HUECOS EN EL CENTRO HISTÓRICO DE BARCELONA http://www.ub.edu/geocrit/sn-94-62.htm[23/03/2011 20:54:49] atrevemos a afrontar. Me refiero a lo que se llama el Cuarto mundo, es decir, los fondos de pobreza radical dentro de los países considerados ricos y desarrollados, que viven en unas condiciones económicas, físicas y morales quizá peor que las del tercer mundo. A la marginación autóctona, se añade ahora la que proviene de los grandes ritmos migratorios que no se integran en la cultura, la economía y la sociabilidad de la ciudad, creando una discontinuidad de guetos que recrean una propia marginación ya insalvable (...). Hay que convencer a los políticos de que ante estos crecientes desastres, no hay que confiar exclusivamente en el urbanismo, en la arquitectura, en el proyecto urbano. (...) Hay que dejar en segundo término a los urbanistas y los arquitectos y ofrecer la batuta a los sociólogos (...), a los economistas (...), a los pedagogos (...), a los higienistas. Parece que un cierto fracaso urbanístico tiene que ver, según el autor, con los marginados tanto los autóctonos como los inmigrantes. La solución que se esgrime es que tras el urbanismo tiene que venir la sociología. No obstante opinamos que no es pertinente reclamar ahora la presencia de los sociólogos, los economistas, los pedagogos y los higienistas para arreglar el desastre. El urbanismo no es patrimonio de la arquitectura y el diseño. Más bien son las ciencias sociales quienes debían haber liderado una práctica multidisciplinar como es el urbanismo, donde los constructores no son más que una parte del proceso. En este sentido es necesario volver a planteamientos modernos del urbanismo tal como los concebía Cerdà, basados en el análisis de las relaciones entre continente (contenedor) y contenido, a la escala de la vivienda, de la comunidad de vecinos, de la manzana, de los sectores y de los distritos en que estaba dividido el centro urbano tal como planteaba en la Teoria General de la Urbanización. Esta es la única forma de controlar a todas las escalas los parámetros higiénicos y ambientales del tejido, analizado desde la globalidad y no desde los huecos y su diseño. El discurso del Proyecto urbano es pertinente en la medida que se aplica el efecto positivo de metástasis propio de las intervenciones puntuales (Bohigas, 1987). A principios de los ochenta, y tras el PGMB de 1976, hacía falta concretar en el proyecto la materialización de las transformaciones. No obstante, si se repasa la aplicación del discurso del proyecto urbano se observa que su extensión al centro histórico no es pertinente. El planteamiento del proyecto urbano se inició en los barrios obreros del cinturón de Barcelona de los años setenta, con unos déficits significativos de equipamientos públicos pero con una población estable, y donde los dirigentes vecinales habían liderado la reclamación de los equipamientos y espacios públicos. Además, los técnicos redactores del PGMB de 1976 habían recogido mecanismos para la reserva de estos espacios, permitiendo un gran margen de maniobra (Magrinyà, 1999). En este contexto el discurso del proyecto urbano encajaba perfectamente. Era aquel instrumento que permitía concretar las demandas sociales y pasar del Plan al Proyecto. En cambio en la etapa 1986-2000 nos encontramos en Ciutat Vella con una población fluctuante, unas organizaciones vecinales debilitadas, y unos discursos sobre el centro histórico externos a los habitantes. La aplicación del modelo del proyecto urbano ha generado, en su aplicación a Ciutat Vella, un abandono en el control de las condiciones higiénicas y ambientales del tejido urbanístico en su conjunto. La deriva se ha producido en el paso del control de los parámetros urbanísticos hacia el control de los parámetros arquitectónicos de los huecos, limitándose finalmente a un diseño de decorados y al control de la escenografía a través de una preocupación extrema por los elementos del mobiliario. La coexistencia de movilidades distintas: hacia la creación de movilidades duales en los espacios centrales Aparte del control de las condiciones de edificación, esenciales para conseguir unas condiciones estables en las relaciones de los habitantes de un tejido, es necesario comprender los mecanismos de las relaciones establecidas por los usuarios externos al barrio y aquellas de los habitantes cotidianos del lugar, así como su combinación. Un repaso por los nuevos espacios públicos del barrio del Raval nos permitirá desarrollar con más detalle esta mezcla o combinación de movilidades. Para su estudio proponemos un análisis de los efectos de los transportes y las telecomunicaciones como nuevos intermediarios significativos sobre las relaciones establecidas, y las nuevas formas de apropiación de los espacios públicos. Por una parte, los habitantes establecen con los elementos del lugar un mayor o menor enraizamiento territorial. Por otra parte, las relaciones pueden clasificarse en homogéneas, si los habitantes establecen relaciones con miembros de su grupo social, y en heterogéneas, si las relaciones se establecen entre miembros de grupos distintos. Respecto de la variable enraizamiento territorial, se distinguen dos casos extremos. Por un lado existe una población que aprecia vivir en los centros históricos. Por otro lado nos encontramos con una población que puede vivir perfectamente en cualquier punto de la periferia sin ningún vínculo con su entorno. Respecto de la segunda variable se distinguen también dos extremos. Por un lado existe un grupo social que tan solo