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2021 73 Sergio Murillo Gracia MEMORIA DE LA GUERRA Y DIGNIFICACIÓN DE LAS VÍCTIMAS EN ARAGÓN: 1975-1990 EXTRACTO Director/es Cenarro Lagunas, Ángela
© Universidad de Zaragoza Servicio de Publicaciones ISSN 2254-7606 En cumplimiento del artículo 14.6 del Real Decreto 99/2011, de 28 de enero, por el que se regulan las enseñanzas oficiales de doctorado, los autores que puedan verse afectados por alguna de las excepciones contempladas en la normativa citada deberán solicitar explícitamente la no publicación del contenido íntegro de su tesis doctoral en el repositorio de la Universidad de Zaragoza. Las situaciones excepcionales contempladas son: • Que la tesis se haya desarrollado en los términos de un convenio de confidencialidad con una o más empresas o instituciones. • Que la tesis recoja resultados susceptibles de ser patentados. •Alguna otra circunstancia legal que impida su difusión completa en abierto. El presente documento es un extracto de la tesis original depositada en el Archivo Universitario.
Sergio Murillo Gracia MEMORIA DE LA GUERRA Y DIGNIFICACIÓN DE LAS VÍCTIMAS EN ARAGÓN: 1975-1990 Director/es Cenarro Lagunas, Ángela Tesis Doctoral Autor 2020 [Extracto] UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA Escuela de Doctorado Programa de Doctorado en Historia Contemporánea
Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es
TESIS DOCTORAL MEMORIA DE LA GUERRA Y DIGNIFICACIÓN DE LAS VÍCTIMAS EN ARAGÓN: 1975-1990 AUTOR: SERGIO MURILLO GRACIA DIRECTORA: DRA. ÁNGELA CENARRO UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA FACULTAD FILOSOFÍA Y LETRAS AÑO 2020
Dedicada a Jesús, Azucena y Jorge, centro de mis memorias.
Preliminares V AGRADECIMIENTOS La idea de esta investigación fue sugerida por la Dra. Ángela Cenarro. A lo largo de estos años su interés por la misma ha sido constante. Es, además, la culminación de una relación de apoyo académico que comenzó en el año 2011 en el marco de una beca de colaboración con el Departamento de Historia contemporánea de la Universidad de Zaragoza. Este trabajo tampoco habría sido posible sin el apoyo del programa de becas doctorales FPI-DGA del Gobierno de Aragón, 2012-2016. Queremos también extender nuestro agradecimiento a los proyectos de investigación del Ministerio «Discursos e identidades de género en la derecha española y la Dictadura de Franco» (HAR201232539) y «Discurso e identidades de género en las culturas políticas de la derecha española, 1875-1975» (HAR2015-63624-P), dirigidos ambos por la Dra. Ángela Cenarro. También al Grupo de Investigación Consolidado «Historia de España en el siglo XX: Sociedad, Política y Cultura» (H24) dirigido por el Dr. Julián Casanova. Gracias a la ayuda de estos proyectos de investigación se ha podido cubrir la mayor parte de los gastos derivados de los viajes de investigación a archivos y para realización de entrevistas. A lo largo de estos años, este trabajo se ha visto beneficiado por una serie de aportaciones realizadas en el marco de diversos congresos, seminarios y estancias de investigación. Por este motivo, es ineludible el agradecimiento a los compañeros del Seminario de Historia Moderna y Contemporánea de la Universidad de Zaragoza y a los del Seminario del Cañada Blanch Centre-London School of Economics. También querría expresar mi agradecimiento a la Asociación Internacional de Estudios de Memoria «Memorias en Red» y a los organizadores del IX Congreso de Historia Local de Aragón, Aínsa 2014, del V Encuentro de Jóvenes Investigadores en Historia Contemporánea, Barcelona 2015, y del X Congreso de Historia Local de Aragón, Calatayud 2016. Desde el comienzo entendí que la realización de esta tesis consistía, en gran medida, en la recopilación de una serie de historias ya transmitidas, narradas e incluso documentadas por los familiares. Estas historias, que son en realidad una, habían pasado desapercibidas para la opinión pública porque habían quedado relegadas al ámbito de la memoria familiar. Era necesario llevar a cabo la tarea de ponerlas en común y observar cuáles habían sido las problemáticas comunes por las que habían transitado. Nada de lo presente en este trabajo habría sido posible sin el grandísimo esfuerzo realizado por los
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 XII Ilustración 23. Fosa y monolito «A las víctimas de la Guerra Civil, rescatados en 1979» y «A la memoria de los calaceitanos muertos por la libertad en Mauthausen». . 107 TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD CP 1 TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD CP 1 Ilustración 26. Fosa del cementerio de Albarracín. ............................................................... 110 Ilustración 27. Placa de la fosa de la carretera de Gea de Albarracín: «Fusilados el 16 de septiembre de 1936 por la sublevación franquista»........................................ 111 TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD CP 1 Ilustración 29. Inhumación de los asesinados en el cementerio de Gea de Albarracín. Mariano Lícer (cuarto por la izquierda)......................................................... 112 TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD CP 1 TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD CP 1 TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD CP 1 TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD CP 1 Ilustración 34. Monumento a los deportados aragoneses, inaugurado en septiembre de 1985. Jardín de invierno del Parque José Antonio Labordeta. Es un monumento difícil de encontrar, está prácticamente escondido y en el momento de tomar la foto había sido vandalizado. ...................................................................... 156 Ilustración 35. «Huesca a los muertos en Mauthausen y demás campos nazis». Huesca, mayo de 1988. .............................................................................................. 157 Ilustración 36. Inauguración del monumento de la Amical Mauthausen. Parque de la Pineda, Fraga, 28 de abril de 1991. ............................................................... 158 Ilustración 37. El presidente de la Diputación Provincial de Huesca, Marcelino Iglesias, Joan Mestres, Julio Casabona y Salvador Benítez, durante los actos de Huesca en mayo de 1988. ............................................................................. 162 Ilustración 38. Tumba de Fermín Galán en el cementerio civil de Huesca. ........................... 167 Ilustración 39. Militante de Convención Republicana en el homenaje del 1 de noviembre de 1978 en Paterna. ........................................................................................... 175 Ilustración 40. Tribunal Internacional contra los crímenes del franquismo. ........................... 178 Ilustración 41. Fosa de republicanos, cementerio de Mallén, 1983........................................ 217 Ilustración 42. Panteón del cementerio de Boquiñeni, 1982: «A los fusilados en agosto de 1936 por defender la libertad, la justicia y la democracia, sus familiares y amigos»........................................................................................................ 218 Ilustración 43. Monumento en la fosa del cementerio de Ejea de los Caballeros. .................. 220 Ilustración 44. Cruz de los Caídos, cementerio de Lleida. Fotografía tomada antes de su modificación en 1983. .................................................................................. 223 Ilustración 45. Cruz de los Caídos, cementerio de Lleida. Fotografía tomada después de su modificación en 1983. .................................................................................. 223
Preliminares XIII Ilustración 46. Monumento «A todos los oscenses muertos en guerra». Parque Miguel Servet de Huesca. ......................................................................................... 224 TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD CP 1 TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD CP 1 Ilustración 49. Monumento «Caspe a sus hijos 1936-1939». Plaza Madre Ferrán, Caspe. ..... 229 Ilustración 50. Monumento a los muertos en la Guerra Civil, 1990. Calle Joaquín Costa con calle Hospital, Utebo. ................................................................................... 231 Ilustración 51. El alcalde de Barbastro, Francisco Viu, colocando una corona de flores en el monumento conmemorativo «En memoria de los que dieron su vida por la libertad y la democracia, 1 de noviembre de 1983». Plaza Aragón, Barbastro. .................................................................................................................... 233 Ilustración 52. Exhumación en el cementerio de Torrero de Zaragoza. ................................. 235 Ilustración 53. Inauguración del monolito del cementerio de Torrero de Zaragoza, 1 de noviembre de 1981. ...................................................................................... 236 Ilustración 54. Monolito dedicado a los caídos, cementerio de Tauste. ................................. 249 Ilustración 55. Estado en que quedó la Cruz de los Caídos del Parque Miguel Servet de Huesca. ........................................................................................................ 253 TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD CP 1
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 XIV ÍNDICE DE DOCUMENTOS Documento 1: Lista de exhumaciones en La Rioja y Navarra, realizada por Victorino Aranguren ............................................................................................................................... 64 Documento 2: Recuerdo diseñado para el homenaje del 8 de octubre de 1978 .................. 76 TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD CP 1 TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD CP 1 TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD CP 1 Documento 6: Artículo de José L. Andrés sobre los actos organizados en Colungo y Morillo de Monclús .......................................................................................................................... 149 Documento 7: Homenaje de la AAGEF en el cementerio de Torrero, Zaragoza, 4 de octubre de 1987 ................................................................................................................................. 153 Documento 8: Convocatoria del homenaje a Fermín Galán y García Hernández. Cementerio de Huesca ............................................................................................................................. 165 Documento 9: Nota informativa de la 432º Comandancia de Huesca al gobernador civil de la provincia informando sobre los actos de homenaje realizados en las tumbas de Fermín Galán y García Hernández ................................................................................................................. 166 Documento 10: Alcampell llora a seis vecinos ............................................................... 210 Documento 11: Acampell llora a sus muertos de la guerra 48 años después .................... 211 Documento 12: Exposición «La guerra civil española», La Lonja de Zaragoza ............... 240 Documento 13: Concurso dibujo Calatorao .................................................................... 242 Documento 14: Concurso poesía Calatorao .................................................................... 245 Documento 15: Mapa de dignificación de fosas y monumentos ...................................... 297 TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD CP 1 Documento 17: Nota de prensa de la AAGEF-FFI de los homenajes de Colungo y Morillo de Monclús ........................................................................................................................... 301 TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD CP 1 Documento 19: Carta enviada por María Teresa Enfedaque (PCE m-l) en el cementerio de Torrero, 1 de abril de 1981 .................................................................................................... 302 Documento 20: Resolución del Ministerio del Interior negando la inscripción de Convención Republicana .......................................................................................................................... 303 Documento 21: Teletipo del jefe de la Guardia Civil Comandancia 432 al gobernador civil de la provincia de Huesca durante las jornadas del 14 de abril de 1977 .................................. 304
Preliminares XV SIGLAS EMPLEADAS AAGEF-FFI Amical Antiguos Guerrilleros Españoles en Francia-Fuerzas Francesas del Interior ADERFRE Asociación en Defensa de los Españoles Refugiados en Francia víctimas del nazismo alemán y Residentes en España AFAAEM Asociación de Familiares y Amigos de los Asesinados y Enterrados en Magallón AFFNA Asociación de Familiares de Fusilados y desaparecidos de Navarra AGAA Agrupación Guerrillera Alto Aragón AGE Agrupación de Guerrilleros Españoles ARICO Asociación por la Recuperación y la Investigación Contra el Olvido ARMH Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica CCOO Comisiones Obreras CDS Centro Democrático y Social CJC Colectivo de Jóvenes Comunistas CNT Confederación Nacional del Trabajo CRPE Convergencia Republicana de los Pueblos de España FRAP Frente Revolucionario Antifascista y Patriota JSU Juventudes Socialistas Unificadas LCR Liga Comunista Revolucionaria MCA Movimiento Comunista de Aragón ORT Organización Revolucionaria de Trabajadores PAR Partido Aragonés PCC Partido de los y las Comunistas de Cataluña PCE Partido Comunista de España PCE (m-l) Partido Comunista de España (marxista-leninista)
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 XVI PSA Partido Socialista de Aragón PSOE Partido Socialista Obrero Español PSUC Partido Socialista Unificado de Cataluña PTA Partido de los Trabajadores de Aragón PTE Partido de los Trabajadores de España UCD Unión de Centro Democrático UGT Unión General de Trabajadores
1 INTRODUCCIÓN Tampoco los muertos estarán a salvo del enemigo si este vence. Y este enemigo no ha cesado de vencer 1 . Estado de la cuestión Los debates sobre la «memoria histórica» en España En 1976, durante la primera época de la Junta del general Videla, el artista porteño León Ferrari comenzó a recortar artículos de periódicos que informaban sobre personas desaparecidas y cadáveres anónimos que iban apareciendo en las calles de Buenos Aires. Se trataba de noticias breves que mostraban estas desapariciones como casos aislados o sin una causalidad definida. Frente al «no sabíamos nada» que esgrimían los responsables de la Dictadura y gran parte de la población a propósito de las personas que estaban siendo asesinadas por las Fuerzas Armadas, Ferrari presentaba una serie de 83 recortes de prensa titulados precisamente «Nosotros no sabíamos», compuestos de este tipo de noticias. Lo impactante de la obra es observar lo ridiculizado que se muestra el argumento de los casos de asesinatos aislados frente al ejercicio de la recolección. Ferrari, como miles de argentinos, tuvo finalmente que exiliarse a São Paulo (Brasil) 2 . Algo similar es lo que entendía Walter Benjamin por «Historia». En los diversos textos que fue redactando a lo largo de su corta vida, nos dejó plasmada su visión de lo que significaba para él el progreso, la historia y la función del historiador. En su opinión, el grupo dominante de hoy lo componían aquellos que han vencido en las «mil batallas de las que está atravesada la historia» y marchan en un «cortejo triunfal» que avanza por encima de «aquellos que hoy yacen en el suelo». En ese «cortejo triunfal» es conducido un «botín de guerra» que no es otro que los bienes culturales, entre los que podríamos incluir las narrativas oficiales sobre el pasado. Teniendo en cuenta por tanto que «no hay documento de cultura que no sea a la vez un documento de barbarie», el historiador, como 1 BENJAMIN, Walter, Tesis sobre la historia y otros fragmentos (ed. Bolívar Echeverría) [en línea]. Disponible en: <https://marxismocritico.files.wordpress.com/2013/05/sobre-el-concepto-de-historia.pdf>. Fecha de consulta: 19 de diciembre de 2019. 2 FERRARI, León, Nosotros no sabíamos. Disponible en línea: <http://www.leonferrari.com.ar/index.php?/series/nosotros-no-sabiamos/>. Fecha de consulta: 11 de julio de 2017.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 2 un «profeta volteado hacia atrás» 3 , debe aplicar el materialismo histórico y «cepillar la historia a contrapelo». Este «cortejo triunfal» que llamamos «progreso» va dejando un rastro de ruinas a su paso. Solo con una recolección, a través de una especie de análisis espectral de los muertos y ruinas que el progreso va dejando a su paso, podrá la historia adueñarse de la tradición de los oprimidos 4 . En España, uno de los que más ha defendido esa tradición filosófica, que es el fundamento de investigaciones y debates sobre la memoria, ha sido el filósofo Reyes Mate 5 . Desde el año 2000 hemos asistido en España a un debate social sin precedentes sobre la popularmente denominada «memoria histórica». Las cuestiones que plantea este debate son diversas, pero todas ellas tienen que ver con la gestión pública de la guerra civil española y el franquismo a través de las políticas de memoria. Desde lo mediático, este proceso tiene su punto de origen en la recuperación de los cuerpos de 13 víctimas del franquismo asesinadas en Priaranza del Bierzo (León). Una de esas personas era el abuelo de Emilio Silva, fundador de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), fundada en el año 2000. Esta asociación ha realizado una ingente labor para lograr la recuperación de los cuerpos de los asesinados por el franquismo, pero también ha contribuido a elevar diversas peticiones ante la ONU y a difundir la problemática en los medios de comunicación 6 . A partir de este momento, los debates en torno a la conveniencia de exhumar y recuperar la memoria de estas personas asesinadas se van abriendo hueco en la sociedad española. Las asociaciones de recuperación de la memoria comenzaron a crecer en número y a emprender diferentes tipos de acciones. Las exhumaciones son solo parte de una demanda social mucho más amplia que incluye también la apertura de procesos penales contra responsables de la Dictadura, la anulación de las sentencias franquistas, la retirada del espacio público de nomenclatura o simbología franquista y la impugnación 3 BENJAMIN, Walter, Tesis sobre la historia y otros fragmentos, op. cit., pp. 22, 46 y 55. Otra de las metáforas empleadas por Walter Benjamin para ofrecer su visión del «progreso» y de la «Historia» es la del análisis que hace del cuadro de Paul Klee, Angelus Novus, que él bautiza como «El Ángel de la Historia». Para él, el cuadro de Klee representa un ángel que se ve arrastrado por un huracán llamado progreso. Su rostro de horror proviene de que, a su paso, contempla el rastro de ruinas y escombros que ese progreso va dejando atrás. 4 BENJAMIN, Walter, Tesis sobre la historia y otros fragmentos, op. cit., pp. 40 y 46. 5 MATE RUPÉREZ, Manuel Reyes, La herencia del olvido, Madrid: Errata Naturae, 2009. 6 SILVA BARRERA, Emilio, «Una memoria que no cesa», Ayer, núm. 95 (2014), pp. 257-268; SILVA BARRERA, Emilio y MACÍAS, Santiago, Las fosas de Franco, Madrid: Temas de Hoy, 2003.
Introducción 3 de la interpretación, todavía presente en textos escolares y discursos políticos, de que la Guerra Civil fue responsabilidad de los dos bandos. Desde entonces, la actividad de esta y otras muchas asociaciones ha conseguido que en pocos años se hayan recuperado más de 4500 cuerpos 7 . La presión que han ejercido sobre las autoridades políticas también consiguió que el 20 de noviembre de 2002, el Congreso de los Diputados aprobase por unanimidad la condena del golpe militar franquista, que el 10 de diciembre de 2007 se aprobase la Ley de la Memoria Histórica y que el 14 de abril de 2010 se abriese un proceso penal dirigido por la jueza argentina María Servini contra los criminales de la Dictadura 8 . Consecuentemente a estos hitos se ha ido produciendo un juicio político a la Transición y a la actual democracia. Esta revisión crítica ha cobrado fuerza en los últimos años a raíz del descontento generado por la gestión neoliberal de la crisis financiera de 2008 y la irrupción en el año 2011 del movimiento 15M. Al mismo tiempo que se producía una pérdida de confianza en el funcionamiento político y económico actual, se fue abriendo paso un cuestionamiento de los procesos históricos del pasado del que formamos parte que conectó muy bien con las perspectivas críticas al proceso de transición que ya se habían producido en los años ochenta y noventa. Por ejemplo, la interpretación de que la democracia llegó «desde arriba» gracias a la monarquía y a la capacidad reformadora de la derecha de Adolfo Suárez fue una interpretación que hasta ahora había gozado de grandes apoyos sociales gracias en parte a la labor de difusión realizada por los documentales de Victoria Prego y que se popularizaron en los años noventa. Desde la historiografía, durante esa misma década, los estudios sobre movilización social ya fueron poniendo de relieve que la democracia fue más bien el resultado de un proceso protagonizado por los trabajadores en la lucha por 7 GARCÍA CÁRCEL, Ricardo, La herencia del pasado. Las memorias históricas de España, Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2012, p. 49. 8 El País, 21 de noviembre de 2002. Disponible en: <http://elpais.com/diario/2002/11/21/espana/1037833222_850215.html>. Fecha de consulta: 30 de junio de 2017; El País, 10 de diciembre de 2007. Disponible en : <http://elpais.com/elpais/2007/12/10/actualidad/1197278232_850215.html>. Fecha de consulta: 30 de junio de 2017; El País, 29 de septiembre de 2013. Disponible en: <http://politica.elpais.com/politica/2013/09/27/actualidad/1380312857_504304.html>. Fecha de consulta: 30 de junio de 2017.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 4 conquistar sus derechos 9 . Línea investigadora que no ha dejado de verse nutrida por la aparición de nuevas obras en los últimos años 10 . Desde el ámbito del análisis cultural se ha avanzado mucho en los últimos años, en la crítica del cine, la música o la producción literaria de los años de la Transición y los primeros años ochenta 11 . También se ha avanzado en el estudio de la violencia policial que acompañó al proceso político y que evidencia la inconsistencia del mito de la vía pacífica a la democracia. Uno de los últimos trabajos en aparecer es el realizado por la historiadora Sophie Baby, que cifra en 714 los asesinatos perpetrados entre 1975 y 1982, siendo 200 los llevados a cabo a manos de las fuerzas de seguridad del Estado 12 . Por último, la Ley de Amnistía del 15 de octubre de 1977, aprobada por casi todos los grupos parlamentarios e interpretada como la cumbre de una vía consensuada a la democracia, hoy es denunciada desde algunos ámbitos como una «Ley de punto final» por la impunidad que garantizó a los criminales franquistas 13 . De los planteamientos surgidos de estas discusiones, en concreto, nos interesa responder a los interrogantes sobre lo que algunos han denominado como «pacto de silencio». Los historiadores Alejandro Quiroga y Sebastian Balfour se han referido a dicho pacto como la exclusión, durante la Transición, de cualquier debate sobre el pasado que pudiera desencadenar un golpe de Estado. En su opinión, a los políticos conservadores les permitía mantener su concepto de España y presentarse como demócratas, mientras que para las fuerzas de izquierda representaba la única forma de 9 BALFOUR, Sebastian, La dictadura, los trabajadores y la ciudad. Valencia: Alfons el Magnànim, 1994; FISHMAN, Robert, Organización obrera y retorno a la democracia en España, Madrid: CIS, 1996. 10 SARTORIUS ÁLVAREZ, Nicolás y SABIO ALCUTÉN, Alberto, El final de la dictadura, la conquista de la democracia en España, Madrid: Temas de Hoy, 2007; GALLEGO MARGALEF, Ferrán, El mito de la transición. La crisis del franquismo y los orígenes de la democracia (1973-1977), Barcelona: Crítica, 2008; DOMÈNECH SAMPERE, Xavier, Cambio político y movimiento obrero bajo el franquismo. Lucha de clases, dictadura y democracia 1939-1977, Barcelona: Icaria, 2012. 11 CT o la cultura de la Transición: crítica a 35 años de cultura española, Barcelona: Debolsillo, 2012; GODICHEAU, François, Democracia inocua. Lo que el posfranquismo ha hecho de nosotros, Madrid: Postmetropolis, 2014; VAL RIPOLLÉS, Fernán, del, Rockeros insurgentes, modernos complacientes: un análisis del rock en la Transición, Madrid: Fundación SGAE, 2017; MORENO RUIZ, José Luis, La movida modernosa: crónica de una imbecilidad política, Barcelona: La Felguera, 2016. 12 BABY, Sophie, El mito de la transición pacífica, Madrid: Akal, 2018. El escritor y periodista Mariano Sánchez Soler arrojaba hace unos años una cifra mucho más elevada, cifrando en 2663 las personas muertas y heridas durante el proceso de Transición hasta el año 1983, de nuevo, fruto de la violencia institucional y de la terrorista, en SÁNCHEZ SOLER, Mariano, La Transición sangrienta, Barcelona: Península, 2010. 13 SCHWAN, Gesine, «La idea del punto final. Memoria, olvido y democracia», Pasajes, núm. 3 (2000), pp. 7-12.
Introducción 5 transformar la Dictadura en una democracia sin provocar una fractura con las élites franquistas 14 . Uno de los historiadores que más ha defendido la existencia de dicho pacto es Francisco Espinosa. En su opinión, desde 1977 hasta 1981 lo que se pone en marcha es un «pacto de olvido» promovido por las élites políticas para silenciar las responsabilidades criminales de la Guerra Civil y la Dictadura. Como ejemplo, cita la decisión de UCD, en concreto de Martín Villa, de destruir miles de documentos relacionados con el franquismo coincidiendo con el decreto de extinción del movimiento en abril de 1977 15 . Santos Juliá no está de acuerdo con la existencia de dicho pacto entre élites políticas. En su opinión fue más bien la propia sociedad española la que «echó al olvido» todos aquellos conflictos del pasado que pudiesen entorpecer el futuro 16 . Julián Casanova defiende que ese olvido, en los años ochenta, quizá fue institucional, pero nunca historiográfico. Para demostrarlo, Casanova realiza un repaso de la producción historiográfica sobre la Guerra Civil en aquellos años y que protagonizó una nueva generación de historiadores 17 . En una línea similar a la de Santos Juliá se posiciona la historiadora Josefina Cuesta Bustillo al afirmar que la amnistía aprobada en el año 1977 tuvo que ver con la demanda por la reconciliación que ya tomaron como suya los universitarios españoles que redactaron el manifiesto del 1 de abril de 1956. Afirma también que no hay que confundir la amnistía con la amnesia o el olvido y que de hecho la propia amnistía es un recuerdo permanente de la guerra 18 . Para Paloma Aguilar, la complejidad del debate reside en que las políticas de memoria llevadas a cabo por el franquismo consiguieron ligar el recuerdo de la II República al de la Guerra Civil. Por ello, incluso durante la Transición, la II República se usó como contraejemplo. Ese sentir mayoritario en torno al «todos fuimos culpables» es lo que, en opinión de Paloma Aguilar, 14 BALFOUR, Sebastian y QUIROGA FERNÁNDEZ, Alejandro, España reinventada, nación e identidad desde la Transición, Barcelona: Península, 2007, pp. 136-180. 15 ESPINOSA MAESTRE, Francisco, Contra el olvido, historia y memoria de la guerra civil, Barcelona: Crítica, 2006, pp. 171-203. 16 JULIÁ DÍAZ, Santos, «Echar al olvido: memoria y amnistía en la transición», Claves de razón práctica, núm. 129 (2003), pp. 14-25. 17 CASANOVA, Julián, «The Spanish civil War and the Franco Dictatorship: history and memory», International Journal of Iberian Studies, vol. 21, núm. 3 (2008), pp. 187-202. 18 JULIÁ DÍAZ, Santos y CASANOVA RUIZ, Julián, Víctimas de la guerra civil, Madrid: Temas de hoy, 1999, p. 49; CUESTA BUSTILLO, Josefina, «Las capas de la memoria. Contemporaneidad, sucesión y transmisión generaciones en España (1931-2006)», Hispania Nova, núm. 7 (2007), pp. 335-367. Disponible en: <http://hispanianova.rediris.es/7/index.htm>. Fecha de consulta: 1 de julio de 2017.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 12 A finales de los ochenta, Gerard Namer publicó su libro dedicado a las «batallas por la memoria» en Francia desde 1945. También en aquel momento, Henry Rousso publicó Le syndrome de Vichy a propósito de cómo en la Francia de posguerra se había interpretado el régimen de Vichy como un fenómeno extranjero y ocultando la participación francesa en el Holocausto 40 . En estos años es cuando comienza a desarrollarse el trabajo monumental de Pierre Nora Les lieux de mémoire sobre las políticas de memoria emprendidas por el Estado francés en distintas épocas para establecer una interpretación oficial del pasado 41 . Es en los noventa cuando asistimos a la consolidación de estos estudios con trabajos como los de J.R. Gillis, que incorporó la memoria a la construcción de identidades nacionales o Jay Winter, en torno a la Gran Guerra, que analiza los procesos de rememoración «desde abajo» poniendo su foco de atención en el arte, la literatura, los monumentos y las «comunidades de duelo» 42 . Por último, uno de los trabajos que más reconocimiento han recibido ha sido el de Jan y Aleida Assmann, que elevaron la memoria a una estructura cultural, esgrimiendo para ello el concepto «cultural memory» 43 . Una de las corrientes de las que se ha nutrido esta nueva concepción de la historia social ha sido sin duda la historia oral, que ha aportado nuevas fuentes e informaciones al estudio de la historia «desde abajo». Una de las pioneras, Luisa Passerini, en su trabajo Fascism in popular memory: the cultural experience of the Turin working class, afirmaba que los conflictos de poder tenían lugar en el plano cultural y simbólico. En su opinión, los aspectos de la vida de las clases subordinadas no estaban determinados por las condiciones materiales ni por los patrones de comportamiento heredados. Ello implica que el historiador debe acercarse a este nuevo campo, el de la mediación simbólica entre las clases subordinadas y los conflictos de poder 44 . Alessandro Portelli popularizó en 1991 un trabajo en el que prestaba atención precisamente a las desviaciones de la memoria. En concreto, se ocupó de trabajar sobre el asesinato de un trabajador en la ciudad italiana de Terni en 1949 a manos de la policía, 40 ROUSSO, Henry, Le syndrome de Vichy, París: Seuil, 1987. 41 NORA, Pierre, Les lieux de mémoire, París: Gallimard, 1997, t. I. 42 GILLIS, John (ed.), Commemorations. The politics of National Identity, Nueva Jersey: Princeton University Press, 1994; WINTER, Jay, Sites of Memory, Sites of mourning. The great War in European cultural history, Cambridge: Cambridge University Press, 1998. 43 ASSMAN, Aleida, Cultural Memory and Western civilization, op. cit. 44 PASSERINI, Luisa, Fascism in popular memory: the cultural experience of the Turin working class, Cambridge: Cambridge University Press, 1987, pp. 1-4.
Introducción 13 pero que la «memoria colectiva» de sus compañeros situaba en las revueltas de 1953. Para Portelli, esto se debía a la funcionalidad que tenía ese desplazamiento tanto a nivel simbólico como psicológico. En su opinión, eran esos desplazamientos los que convertían el acontecimiento en un hecho histórico relevante, en memoria que debía ser historizada 45 . Batallas de la memoria Nos reconocemos en las reflexiones de Julián Casanova en torno a la importancia de poner siempre nuestro objeto de estudio en el ámbito comparativo de otros casos. Este es un elemento metodológico que no siempre ha sido tenido en cuenta, y que sin embargo resulta de vital importancia para su debida contextualización; algo a tener en cuenta especialmente en los estudios de historia local o regional como el presente 46 . Trascendiendo el ámbito que ha caracterizado los debates sobre la memoria en España, uno percibe que estamos ante un fenómeno global y que, con sus características propias, no podemos desvincularlo epistemológica ni contextualmente de este hecho. Consideramos, como el historiador Jordi Guixé, que la pluralidad de memorias que existe en Europa y fuera de ella está enfrentada a los «usos del pasado» que algunas instituciones y Estados realizan para establecer una «unicidad de memorias» 47 . Por ello, es necesario que enmarquemos este estudio dentro de los trabajos que han tenido enfoques transnacionales y comparativos. Para Jordi Guixé existe una tensión constante entre el ámbito público y el privado en las representaciones del pasado. En Europa, el poder político ha tendido a promocionar lo que denomina «la buena memoria» donde el sujeto víctima articula la imagen sobre el pasado realizando una «equiparación» de los bandos enfrentados, y se universalizan las memorias. De esta equiparación surge lo que Guixé denomina la «unicidad de memorias» que interpreta como un duelo competitivo e interesado entre nazismo y estalinismo, una homogeneización del recuerdo en torno a la identidad de «víctima» en la cual la sociedad a ambos lados del muro sufrió la violencia política independientemente del contexto y de 45 PORTELLI, Alessandro, The death of Luigi Trastulli and other stories. Form and meaning in oral History, Nueva York: State University of New York at Albany, 1991. Portelli también ha analizado estos desplazamientos de la memoria colectiva a través de otras historias como la masacre de las Fosas Ardeatinas cometida por los nazis como reacción a un atentado de la resistencia; PORTELLI, Alessandro, «The massacre at the Fosse Ardeatine. History, myth, ritual, and symbol», en HODGKIN, Katherine y RADSTONE, Susannah, Contested pasts: The politics of memory, Londres: Routledge, 2003, pp. 29-38. 46 CASANOVA, Julián, La historia social y los historiadores, Barcelona: Crítica, 2003, p. 28. 47 GUIXÉ, Jordi (ed.), Passat i poder. Polítiques públiques de memòria. Debats del global al local, Barcelona: Edicions de la Universitat de Barcelona, 2016. El libro es el resultado del coloquio internacional del Observatorio Europeo de Memoria EUROM, celebrado en Barcelona entre el 6 y el 8 de mayo de 2014.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 14 sus características propias. El propio Guixé nos recuerda que esta interpretación no es inocente y que esta «unicidad de memoria» se promueve «desde arriba» para engendrar una identidad común europea. Menciona como ejemplo que el Día Europeo de la Memoria es el 23 de agosto (fecha de la firma del Pacto Mólotov-Ribbentrop entre la URSS y la Alemania nazi). Las interpretaciones sobre el pasado que cuestionan los aspectos de esa «buena memoria» y de esa victimización son para Guixé las denominadas «memorias incómodas», donde encontraríamos aspectos de las memorias coloniales que son interesadamente apartadas de esa memoria oficial o donde encontraríamos también las memorias de verdugos y «perpetradores» 48 . El historiador Tony Judt ha explicado en su trabajo cómo la Europa que se construye después de 1945 sobre una deliberada «amnesia colectiva» del pasado reciente había pasado, en las últimas décadas, a construirse sobre lo que llamaba «un excedente de historia». En su opinión, la caída del muro de Berlín en 1989 marcó un punto de inflexión clave en la forma de abordar el pasado traumático europeo. Se trataba en el fondo de adaptar la explicación a las necesidades políticas del presente y esa necesidad explica la abundancia de producción bibliográfica al respecto y la presencia de estas temáticas en los debates político-sociales 49 . Las narrativas que han articulado en Occidente esa «buena memoria» han sido múltiples. Desde el colapso de la Unión Soviética, algunos historiadores han detectado que una de las narrativas en torno a las cuales interpretar y unificar el pasado ha sido el uso del recuerdo del Holocausto. Enzo Traverso denomina «paradigma del Holocausto» al uso que se ha hecho de este recuerdo por algunas autoridades políticas occidentales para presentar el Occidente liberal actual como el mejor de los mundos: «Auschwitz no es Guantánamo» 50 . Estaríamos por tanto ante una interpretación del pasado funcional a las instituciones del presente que la difunden. Además, esta narrativa se ha caracterizado por llevar la cuestión de la raza a la centralidad del debate desplazando en su lugar otras persecuciones como la llevada a cabo contra otras naciones y/o proyectos políticos. El origen del debate sobre el Holocausto se sitúa en Alemania en los años ochenta. Tanto en el este como en el oeste de Alemania, el genocidio judío fue «silenciado» durante los primeros años de posguerra. En la República Democrática Alemana, la 48 Ibid., pp. 265 y 269. 49 JUDT, Tony, Postguerra. Una historia europea desde 1945, Barcelona: Península, 2006, pp. 178-180. 50 TRAVERSO, Enzo, Le passé, modes d’emploi, París: La fabrique, 2005, p. 81.
Introducción 15 ocupación soviética impuso una desnazificación que conllevó el encarcelamiento de miles de sospechosos de haber cometido crímenes de guerra y ser simpatizantes del nazismo. La lucha «heroica del Comunismo» fue parte del mito fundacional del Estado socialista desplazando o silenciando la persecución racial. Consecuentemente se cambiaron nombres de calles, se levantaron miles de placas, monumentos y lápidas para recordarlo. También, y ya en 1955, la RDA promulgó leyes para preservar los campos de Buchenwald, Ravensbrück y Sanchsenhausen 51 . Por otro lado, en la República Federal Alemana las primeras muestras de arrepentimiento fueron expuestas por Theodor Heuss, primer presidente de la nueva República. En noviembre de 1952, en el campo de concentración de Bergen-Belsen expuso: «No one will lift this shame from us» 52 . No obstante, en la RFA los juicios y la desnazificación fueron limitados. Hubo que esperar al juicio de Eichmann en 1961 y al movimiento estudiantil de los años sesenta para que comenzara a romperse el silencio en torno a la responsabilidad del pueblo alemán en el auge del nazismo. Mientras que en la RDA en 1955 los campos de concentración ya se habían convertido en «lugares de memoria», en la RFA hubo que esperar a 1968 para que Dachau abriese sus puertas y el memorial de Bergen-Belsen comenzase a ser reconstruido 53 . En la cultura popular hubo tres productos audiovisuales que en los años setenta contribuyeron a difundir el paradigma del Holocausto. Se trató de la miniserie Holocaust (1978), la película de Alan J. Pakula Sophie’s choice (1982) y el documental de Claude Lanzmann Shoah (1985). Curiosamente ninguna de las tres producciones era íntegramente alemana 54 . La serie Holocaust generó un debate político-social en la RFA de tal dimensión que incluso algunos medios de comunicación aragoneses se hicieron eco del mismo 55 . 51 KOONZ, Claudia, «Between memory and oblivion: concentration camps in German memory», en GILLIS, John (ed.), Commemorations. The politics of National Identity, Nueva Jersey: Princeton University Press, 1994, pp. 263-268. 52 HERF, Jeffrey, «The emergence and legacies of divided memory: Germany and the Holocaust after 1945», en MÜLLER, Jan-Werner (ed.), Memory and power in post-war Europe. Studies in the presence of the past, Cambridge: Cambridge University Press, 2002, pp. 184-205, p. 191. 53 KOONZ, Claudia, «Between memory and oblivion: concentration camps in German memory», op. cit., p. 268. 54 VAN DER LAARSE, Rob, «Beyond Auschwitz: Europe’s terrorscapes in the age of posmemory», en SILBERMAN, Marc y VATAN, Florence, Memory and post war memorials. Confronting the violence of the past, Nueva York: Palgrave Macmillan, 2013, p. 263. 55 Heraldo de Aragón, 21 de junio de 1979, p. 13.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 16 En la RFA, hubo que esperar a la época de Helmut Kohl en los ochenta para que se produjesen las primeras acciones políticas dirigidas a consolidar ese paradigma. Kohl lanzó una ambiciosa campaña de «reconciliación» y normalización a través de iniciativas culturales, y apertura de museos como el Museo de la República Federal y el Museo de Historia Alemana. Ambos museos integran por primera vez el nazismo dentro de la continuidad de la historia alemana y europea 56 . No obstante, esta política de «reconciliación» mostró uno de sus elementos más escandalosos en la visita de Ronald Reagan al cementerio de Bitburg en abril de 1985. Se había planificado escenificar la «reconciliación» en un cementerio en el que yacían, además de víctimas del nazismo, unos 50 soldados de las SS. El propio diputado del CDU (Partido democristiano) Alfred Dregger llegó a escribir al senador norteamericano diciéndole que todos los soldados caídos tenían que recibir los mismos honores 57 . Ronald Reagan, una vez en Bitburg, llegó a declarar, equiparando a víctimas y a verdugos, que esos soldados nazis habían sido tan víctimas como las que habían perecido en los campos de concentración 58 . Este es el clima en el que comienza a producirse el «Historikerstreit» o «querella de los historiadores». La polémica surgió cuando Ernst Nolte publicó en 1986 su ensayo The past that will not pass away, donde intentaba defender la idea de que la solución final era consecuencia de una política preventiva frente al bolchevismo. Además, interpretaba que el Holocausto no era diferente de otros asesinatos en masa como el armenio o el camboyano. Inmediatamente, su ensayo fue respondido por otros historiadores y pensadores como Jürgen Habermas que dio pie a una larga y prolífica discusión 59 . Este debate supuso un auténtico revulsivo historiográfico que contribuyó a afianzar el interés social, político e historiográfico sobre la memoria, no solo en Alemania, sino también en el resto del mundo occidental. Otro de los países cuya participación en la persecución judía fue silenciada en la esfera cultural e institucional durante la posguerra fue Francia, donde no se produjo un verdadero debate sobre la responsabilidad del Gobierno de Vichy y el colaboracionismo 56 KANSTEINER, Wulf, «Losing the war, winning the memory battle. The legacy of Nazism, WWII, and the Holocaust in the Federal Republic of Germany», en NED LEBOW, Richard, KANSTEINER, Wulf y FOGU, Claudio (eds.), The Politics of memory in postwar Europe, Durham y Londres: Duke University Press, 2006, pp. 102-146, p. 126. 57 MAIER, Charles S., The unmasterable past: history, holocaust and German national identity, Cambridge: Cambridge University Press, 1988, p. 11. 58 WIEDMER, Caroline, The claims of memory. Representations of the Holocaust in contemporary Germany and France, Ithaca y Londres: Cornell University Press, 1999, p. 82. 59 Ibid., p. 85.
Introducción 17 hasta los años setenta. Hasta entonces, para los comunistas, Vichy era el resultado de un gobierno clasista, antipopular y ajeno a la continuidad histórica nacional. La Resistencia, de la que el Partido Comunista constituía su fuerza principal, se introducía en una continuidad histórica que incorporaba la Gran Revolución y la Comuna como hitos de la cultura republicana y popular. De Gaulle y el gaullismo, sin embargo, presentaban la Resistencia como una acción fundamentalmente militar, y realizaban una interpretación de la guerra con Alemania no como una guerra de clase contra el fascismo, como hacía el PCF, sino como una guerra secular contra el enemigo alemán. Es por ello que algunos autores como Henry Rousso hayan denominado a este mito gaullista «resistencialismo» frente al mito de la «Resistencia» 60 . Rousso además califica el periodo 1944-1954 de «deuil inachevé», duelo inacabado, ejemplificado por el hecho de que hasta 1953, el 8 de mayo, fecha en la que se conmemora el fin de la II Guerra Mundial, no se convirtió en fiesta de carácter nacional 61 . Este silencio institucional sobre la participación francesa en la persecución judía se hizo a través de una serie de «políticas de memoria». Una de las más llamativas fue la decisión de conceder una serie de amnistías que garantizaron la impunidad de los colaboracionistas entre 1951 y 1953 62 . Entre 1954 y 1971 se abrió un periodo de «refoulement» o represión de esa responsabilidad en la persecución de judíos 63 . Como muestra de esta política gaullista se produce la construcción del monumento a los «luchadores franceses» de Mont Valérian en París, el 18 de junio de 1960, lugar donde habían sido ejecutados miles de resistentes durante la guerra. Otro monumento que ejemplifica esta «represión» es el memorial a los «mártires de la deportación» inaugurado el 12 de abril de 1962, dedicado genéricamente, según palabras del propio arquitecto Gustave Pingusson, a «everyone who had battled, suffered, accepted death, a place of silent meditation and spiritual evocation». Ninguno de estos monumentos hacía referencia explícita a la persecución judía específicamente ni a la responsabilidad francesa en ella, sino que más bien se enmarcaban dentro de ese mito «resistencialista» del gaullismo en el que el pueblo francés se mostró siempre unido y heroico frente al enemigo alemán. 60 ROUSSO, Henry, Le syndrome de Vichy, op. cit., p. 20. 61 ERICE SEBARES, Francisco, Guerras de la memoria y fantasmas del pasado. Usos y abusos de la memoria colectiva, op. cit., p. 312. 62 ROUSSO, Henry, Le syndrome de Vichy, op. cit., p. 65. 63 Ibid., p. 72.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 18 El único monumento francés de aquel periodo dedicado exclusivamente a la memoria de los judíos asesinados fue inaugurado el 30 de octubre de 1956 en París y su coste fue asumido fundamentalmente por la comunidad judía. Además, no hay ninguna referencia a la responsabilidad francesa. Otro de los casos más llamativos lo representa el «Vélodrome d’hiver» en París. Allí fueron llevados en julio de 1942 cerca de 30 000 judíos para ser posteriormente deportados a Alemania. La problemática reside en que las autoridades alemanas habían solicitado la entrega de 20 000 judíos de París, de entre 15 a 60 años. Fue el propio presidente del Consejo de Ministros de Vichy, Pierre Laval, quien solicitó a los alemanes el envío de 4000 personas más, incluyendo a los mayores de 2 años. En 1949 se inauguró una placa donde se responsabilizaba exclusivamente a los alemanes. En 1986 bajo la alcaldía de Chirac, esta placa fue sustituida por otra en la que se responsabilizaba a las autoridades de Vichy, como si fueran un Gobierno ajeno a Francia. La primera vez que se declaró la responsabilidad francesa en estos actos fue en la conmemoración del 20 julio de 1997 en un discurso pronunciado por Lionel Jospin 64 . La centralidad de Vichy en los debates sobre la memoria francesa comenzó a tener lugar tras Mayo del 68, coincidiendo con la muerte de De Gaulle en noviembre de 1970, el crecimiento de la ultraderecha en 1983 y el comienzo de los debates político-sociales en Alemania. En paralelo, se producirían discusiones sociales debidas al veto en televisión de la película de Marcel Ophuls Le Chagrin et la pitié en 1970, a las declaraciones de Louis Darquier, antiguo comisario general de Cuestiones judías, afirmando que en Auschwitz no se gaseó «más que a piojos», y a la detención y procesamiento de Klaus Barbie, excapitán de las SS, entre 1983-1987 65 . La propia obra de Henry Rousso publicada en 1987 es causa y consecuencia del alcance de los debates en torno a este pasado. Quedaban abiertos en Francia otros debates de esa «memoria incómoda» como la responsabilidad francesa en la masacre de Thiaroye (Senegal) cuando el 1 de diciembre de 1944, los soldados senegaleses que habían sido movilizados por Francia para luchar en la II Guerra Mundial fueron asesinados por los franceses debido a que estos se habían movilizado para reclamar una paga justa. Esta masacre, en la que perecieron más de 35 64 Monumentos analizados por WIEDMER, Caroline, The claims of memory. Representations of the Holocaust in contemporary Germany and France, op. cit., pp. 38-64. 65 ERICE SEBARES, Francisco, Guerras de la memoria y fantasmas del pasado. Usos y abusos de la memoria colectiva, op. cit., p. 197.
Introducción 19 personas, fue llevada al cine en 1987 por el director senegalés Ousmane Sembène y un año más tarde, la película Le Camp de Thiaroye fue censurada en Francia. Hay otras atrocidades que permanecieron mucho tiempo al margen de esa revisión de la historia nacional. Nos referimos a las masacres cometidas en las campañas de colonización y la guerra de Argelia. Hubo que esperar hasta 1998 para que Maurice Papon fuera condenado por crímenes contra la humanidad por su responsabilidad en la colaboración con los nazis en el campo de Drancy y por torturas durante los años cincuenta en la guerra de Argelia. Algunos autores han denominado a este debate la «memoria imposible» 66 . No obstante, en mayo de 2001 se consiguió aprobar una ley que reconocía la trata de esclavos del pasado como crimen contra la humanidad, lo que abría la puerta a la censura de trabajos historiográficos que buscasen explicar el fenómeno del esclavismo. Conocida como «Ley Taubira», provocó un fuerte debate y algunos historiadores como Pierre Nora crearon la asociación «Liberté pour l’histoire» para evitar lo que ellos denuncian como auténticos «abusos» de las políticas memoriales del Estado sobre el oficio de historiador 67 . Para Luisa Passerini, precisamente las masacres cometidas contra los argelinos han sido objeto de los «esfuerzos del poder por ocultar sus responsabilidades» provocando «un olvido en la memoria pública» 68 . En Estados Unidos y bajo este auge del «paradigma del Holocausto» que ya hemos observado en otros países como Alemania y Francia, la Administración de Jimmy Carter, en 1978, decidió la construcción de un museo dedicado al Holocausto. El United States Holocaust Memorial Museum abrió sus puertas en 1993 69 . Para Enzo Traverso, sería mucho más fructífero que este museo sirviera para analizar críticamente el presente como defendía la Escuela de Frankfurt y Adorno, es decir, definir el Holocausto como la 66 GILDEA, Robert, «Myth, memory and policy in France since 1945», en MÜLLER, Jan-Werner (ed.), Memory and power in post-war Europe. Studies in the presence of the past, Cambridge: Cambridge University Press, 2002, pp. 59-75. 67 NORA, Pierre y CHANDERNAGOR, Françoise, Liberté pour l'histoire, París: CNRS Éditions, 2008. Disponible en: <http://www.lphasso.fr/indexfcd9.html?option=com_content&view=category&layout=blog&id=1&Itemid=5&lang=en>. Fecha de consulta: 5 de julio de 2017. 68 PASSERINI, Luisa, Memoria y utopía. La primacía de la intersubjetividad, Valencia: Universitat de Valencia, 2006, p. 31. 69 Para analizar las narrativas y discusiones en torno a las políticas de memoria en Estados Unidos, vid. BODNAR, John, The «Good war» in American history, Baltimore, The John Hopkins University Press, 2010; BODNAR, John, Remaking America. Public memory, commemoration and patriotism in the twentieth century, Nueva Jersey: Princeton University Press, 1992.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 20 expresión de «une barbarie qui s’inscrit dans le príncipe même de la civilisation» en lugar de algo ajeno al pueblo norteamericano 70 . En países como Italia, estos usos del pasado sufrieron los efectos del anticomunismo de la Guerra Fría analizados por Alessandro Portelli a través del proceso judicial de 1948 de los culpables de la matanza de las Fosas Ardeatinas. Allí fueron asesinados por las tropas alemanas de ocupación en Roma más de 335 personas como respuesta a la bomba puesta por los partisanos que acabó con la vida de 32 soldados alemanes. El proceso judicial solo condenó al comandante de las SS mientras que los subordinados fueron exculpados. Además, la sentencia afirmaba que aquel acto fue «un acto de guerra ilegítimo». Poco después, en 1950, los protagonistas de la acción guerrillera serían sometidos a otra causa legal. En opinión de Alessandro Portelli, Italia es la única nación que 50 años después de la guerra todavía no tiene claro si sus «luchadores por la libertad» son criminales o héroes 71 . El historiador Claudio Fogu ha denominado al periodo de 1960-1975 como «La rivoluzione mancata», en que se levantaron algunos monumentos dedicados a los partisanos y a campos de concentración como el de Risiera di San Sabba en Trieste, que se convirtieron en monumentos nacionales 72 . Fue un periodo muy breve donde el mito de la Resistencia gozó de cierto respaldo estatal. Pero a partir de los años ochenta se produce de nuevo el declive definitivo de la memoria del antifascismo. En la historiografía, Renzo de Felice expuso en sus trabajos una visión en la que se interpretaba 1943-1945 como una guerra civil entre una minoría de la población politizada, frente a la pasividad de la mayoría de los italianos. Sus tesis ayudaron a la eclosión del «revisionismo» historiográfico que ha sido analizado por pensadores como Domenico Losurdo, para quien estos «silencios mortales […] impiden la comprensión verdadera del fascismo» 73 . Desde 1990 hasta nuestros días se abre un periodo que Claudio Fogu ha denominado «La morte della patria» 74 . En el campo de lo político, la llegada al Gobierno de Berlusconi 70 TRAVERSO, Enzo, Le passé, modes d’emploi, op. cit., p. 82. 71 PORTELLI, Alessandro, «The massacre at the Fosse Ardeatine. History, myth, ritual, and symbol», op. cit., p. 32. 72 FOGU, Claudio, «Italiani brava gente. The legacy of fascist historical culture on italian politics of memory», en NED LEBOW, Richard, KANSTEINER, Wulf y FOGU, Claudio (eds.), The Politics of memory in postwar Europe, Durham y Londres: Duke University Press, 2006, pp. 146-176, p. 154. 73 LOSURDO, Domenico, El pecado original del siglo XX, Madrid: Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2015, p. 21. 74 FOGU, Claudio, «Italiani brava gente. The legacy of fascist historical culture on italian politics of memory», op. cit., p. 163.
Introducción 21 comenzó a divulgar una llamada a la «reconciliación nacional» que equiparaba política y moralmente la Resistencia y Saló. Se trataba de una lectura presentista y funcional al nuevo proyecto neoliberal. En este sentido se expresaron políticos aliados como Giancarlo Fini, dirigente de Alianza Nacional (partido de ultraderecha), quien habló de recordar a «todos los caídos» por igual. En este contexto, se elogiaba a quienes no tomaron posición durante aquellos años y se intentó sustituir la fiesta del 25 de abril, día de la liberación de Italia, por el 9 de noviembre, día de la caída del muro de Berlín 75 . Pero para comprender del todo cómo va conformándose esa «unicidad de memorias» en torno a una identidad de «víctima» a uno y otro lado del muro de Berlín, debemos también atender a los procesos memorialistas que tuvieron lugar en los países de la antigua Unión Soviética. En Rusia, el proceso de desestalinización emprendido por Kruschev tras el XX Congreso del PCUS ya impugnaba algunas de las verdades oficiales de las pasadas décadas. Es el momento en el que comenzaron a circular obras como Archipiélago Gulag de Solzhenitsyn, en 1973. Con Gorbachov, dentro de la política de «Glásnost», se creó en 1987 una comisión para estudiar la represión de los años treinta y cuarenta. Aunque con Kruschev ya se habían producido las primeras recolecciones de testimonios de víctimas del estalinismo 76 , este es el momento en que con mayor fuerza comienzan a surgir las memorias de diversas personas que sufrieron la represión. En 1985 se creó el Centro de Historia Oral, que en octubre de 1989 pasó a ser el primer centro de historia oral oficial de la Unión Soviética 77 . Son los años en que se rehabilita a personalidades políticas condenadas al ostracismo durante el estalinismo, como Nikolai Bukharin. Anna Larina, su mujer, publicó el libro This I cannot forget sobre la represión que sufrieron ella y su marido durante el periodo de Stalin 78 . En 1987 el grupo «Memorial» desarrolló una amplia recogida de datos y recuerdos sobre la represión e incluso planteó la construcción de un monumento a las víctimas del estalinismo. Tras 20 años de gestión neoliberal tras la caída del muro, el paradigma de los «totalitarismos» es asumido ya por numerosos grupos en Rusia. En febrero de 2011 en 75 ERICE SEBARES, Francisco, Guerras de la memoria y fantasmas del pasado. Usos y abusos de la memoria colectiva, op. cit., p. 218. 76 SHCHERBAKOVA, Irina, «The Gulag in memory», en PASSERINI, Luisa (ed.), Memory and Totalitarianism, Nueva York: Oxford University Press, 1992, pp. 103-115, p. 106. 77 KUBOVA, Daria, IVANKIV, Andrei y SAROVA, Tonia, «After Glasnot: Oral History in the Soviet Union», en PASSERINI, Luisa (ed.), Memory and Totalitarianism, Nueva York: Oxford University Press, 1992, p. 93. 78 LÁRINA, Anna, Lo que no pudo olvidar, Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2007.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 28 estancamiento metodológico de la historia social, abogaban por una auténtica historia de los trabajadores, que abordase su vida cotidiana y sus mentalidades y no sencillamente una historia encuadrada en organizaciones políticas 105 . Fruto de esta renovación, durante los años ochenta, surgieron conceptos como conflicto social, conciencia y acción colectiva. Esta segunda ruptura fue fundamental para animar un enfoque social y cultural. Como ejemplo de ese proceso contamos con la revista Historia Social, que apareció en la primavera de 1988 106 . Poco después apareció la revista Historia, antropología y fuentes orales, que se creó en 1990 y en 1996 cambió su título a Historia y fuente oral, reflejando la importancia de la antropología cultural como parte de los crecientes enfoques interdisciplinarios. El enfoque social y cultural, con su énfasis en la vida cotidiana y la importancia social y cultural de la represión, ha llamado la atención de los investigadores de la memoria sobre aquellos que fueron reprimidos por Franco, y ha logrado convertir el llamado «pacto del olvido» en un verdadero objeto de investigación histórica animado por los debates político-sociales y la notoriedad mediática que alcanzaron los trabajos llevados a cabo por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica 107 . En España, antes de estos debates político-sociales surgidos a partir del año 2000, la historiografía ya había abordado esta problemática sobre la «memoria histórica». Fue la politóloga Paloma Aguilar quien en 1996, en su libro Memoria y olvido de la Guerra Civil Española, estudiaba de qué modo el franquismo utilizó la memoria de la Guerra Civil para legitimar su propia existencia. Fue precisamente Paloma Aguilar quien demostró las políticas de memoria puestas en marcha por el franquismo para ligar el recuerdo de la II República a la Guerra Civil, y el empleo de narrativas equiparadoras como el «todos fuimos culpables» durante el tardofranquismo y la Transición 108 . Recientemente, Paloma Aguilar ha publicado un libro junto con la historiadora Payne Leigh donde abordan precisamente una de esas «memorias incómodas» de los aspectos más silenciados, los testimonios de los verdugos. En dicho libro se vuelve a reafirmar que la excepcionalidad española es la ausencia de una comisión de la verdad, algo que más 105 MOLINERO RUIZ, Carme y YSÀS SOLANES, Pere, Patria, justicia y pan. Nivell de vida i condicions de treball a Catalunya 19391951, Barcelona: La Magrana, 1985. 106 RICHARDS, Michael y EALHAM, Chris, España fragmentada, Granada: Comares, 2010, p. 14. 107 RICHARDS, Michael, A Time of silence, Nueva York: Cambridge University Press, 1998. 108 AGUILAR FERNÁNDEZ, Paloma, Memoria y olvido de la Guerra Civil española, Madrid: Alianza, 1996. Posteriormente, una revisión de su primer trabajo puede verse en AGUILAR FERNÁNDEZ, Paloma, Políticas de la memoria, memorias de la política, Madrid: Alianza, 2008.
Introducción 29 tarde o más temprano, hemos visto comprobada su existencia en otros casos transicionales. También explican que las narrativas y las políticas de equiparación de culpas fueron fruto de una política de reconciliación nacional. Esta política de reconciliación nacional se basó en el denominado «pacto de olvido» o «pacto de silencio» entre los distintos grupos políticos, con la voluntad de llevar a cabo una transición lo más pacífica y exitosa posible. No obstante, la propia Paloma Aguilar resalta el hecho de que no todos los sectores sociales acogieron dicho pacto con el mismo compromiso. El ámbito local fue un terreno en el que muchos familiares de víctimas del franquismo desafiaron el consenso político en torno al «olvido» para lanzarse a exhumar los restos de sus parientes 109 . Desde la publicación del libro de Paloma Aguilar en 1996, los debates conceptuales sobre el término y sus posibilidades epistemológicas se han multiplicado en nuestro país. En 1998, la historiadora Josefina Cuesta Bustillo editaba un importante monográfico dedicado a la memoria, donde introducía los trabajos de autores que estaban gozando de gran prestigio en Europa como Pierre Nora o Gérard Namer 110 . En 1999 el concepto de «pacto de olvido» fue abordado por Santos Juliá en su libro Víctimas de la Guerra Civil, donde afirmaba que, durante aquellos años, nombrar la amnistía era una forma de recuerdo de la Guerra Civil y no de olvido 111 . Más recientemente, Santos Juliá ha vuelto a abordar la política de «reconciliación nacional» llevada a cabo por el PCE. Según Santos Juliá, esta vía debe ser contextualizada a través de los acontecimientos de las revueltas estudiantiles de 1956, el ingreso de España en la ONU, el XX Congreso del PCUS donde se reivindicó la desestalinización de la URSS y la senda emprendida por el PCI cuando en 1944 Togliatti abogó por un gobierno de unidad nacional y una ley de amnistía que ofreció inmunidad a los antiguos fascistas, muchos de ellos funcionarios, que conservaron sus puestos. Así pues, el PCE continúa una línea política que según Juliá va desde los 13 puntos del Gobierno de Negrín en mayo de 1938 en los que el PCE fue uno de los inspiradores, hasta el 6 de agosto de 1956, cuando el Comité Central del Partido Comunista ratificó la resolución por la reconciliación nacional. Además, para Santos Juliá, la reconciliación y la amnistía iban de la mano. El VI Congreso del PCE en enero 109 AGUILAR FERNÁNDEZ, Paloma y LEIGH A., Payne, El resurgir del pasado en España. Fosas de víctimas y confesiones de verdugos, Madrid: Taurus, 2018, pp. 15-51. 110 CUESTA BUSTILLO, Josefina, «Memoria e historia, un estado de la cuestión», Ayer, núm. 32 (1998), pp. 203-246. 111 JULIÁ DÍAZ, Santos y CASANOVA RUIZ, Julián, Víctimas de la guerra civil, op. cit.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 30 de 1960 ya aprobó la «amnistía general para los presos y exiliados políticos, extensiva a todas las responsabilidades derivadas de la Guerra Civil en ambos campos contendientes» 112 . Por otro lado, no hay que olvidar que, frente al PCE que entendía que la impunidad era un requisito indeseado pero necesario para la reconciliación, hubo una parte de la izquierda revolucionaria, como la representada por el PCE (m-l), que siempre se opuso a la ley de amnistía porque incluía entre sus beneficiarios a los responsables de la represión franquista, lo que conllevaba la impunidad de los franquistas que habían perpetrado ejecuciones y desapariciones 113 . Otro aspecto reivindicado por Santos Juliá para explicar el «pacto de olvido» ha sido la cuestión generacional. Para Juliá, mientras la generación de los hijos «echó al olvido» la guerra civil española para no entorpecer la transición a la democracia, ha sido la generación de los nietos la que ha multiplicado las investigaciones dedicadas a la represión franquista 114 . En contra de esta idea, el historiador Francisco Espinosa ha sido uno de los que más duramente se han posicionado. Espinosa defiende que hasta el año 1982 no hay verdaderas investigaciones sobre la represión y define a los autores que cita Juliá como ejemplos de obras testimoniales, no como verdaderas tesis ni investigaciones. En su opinión, la Ley de Amnistía de 1977, en sus términos, propició precisamente el olvido y el silencio, ya que suponía borrón y cuenta nueva para ambos bandos 115 . En esta dirección apunta Michael Richards cuando afirma que la renovación de la historiografía estuvo limitada a ese «pacto de olvido». La política del consenso en torno a que todos tuvimos la culpa supuso la represión de recuerdos dolorosos derivados de la división de la población en vencedores y vencidos 116 . La aparición de este tipo de debates sobre la memoria supuso un cuestionamiento del objeto, el método y la función de la memoria y de la historia. Paul Ricoeur o Enzo 112 JULIÁ DÍAZ, Santos, Transición. Historia de una política española (19372017), Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2017, pp. 227 y 410. 113 WILHELMI, Gonzalo, Romper el consenso, la izquierda radical en la Transición española (1975-1982), Madrid: Siglo XXI, 2016, p. 227. 114 JULIÁ DÍAZ, Santos (ed.), Memoria de la guerra y del franquismo, Madrid: Taurus, 2006; JULIÁ DÍAZ, Santos, «Echar al olvido: memoria y amnistía en la transición», op. cit. 115 ESPINOSA MAESTRE, Francisco, «La memoria de la represión y la lucha por su reconocimiento», Hispania Nova, núm. 6 (2006), pp. 226-253. Disponible en: <http://hispanianova.rediris.es/6/HISPANIANOVA-2006.pdf>. Fecha de consulta: 22 de enero de 2019. 116 RICHARDS, Michael y EALHAM, Chris, España fragmentada, op. cit., p. 12.
Introducción 31 Traverso son dos buenos representantes del análisis de esta problemática. Mientras que para Ricoeur la memoria posee un carácter matricial para la historia, para Traverso la historia no debe transformar la singularidad de la memoria, sino inscribirla en la experiencia vivida dentro de un contexto histórico 117 . En España, Santos Juliá y Pedro Ruiz Torres mantuvieron un arduo debate, de nuevo en la revista Hispania Nova, a propósito de las diferencias entre memoria e historia. Para Santos Juliá la memoria se diferencia de la historia en que la primera es selectiva, subjetiva, y atiende a necesidades del presente y de identidad. Para Ruiz Torres, aunque reconoce que esto es cierto, no es tan clara la distinción entre memoria e historia ya que los trabajos de algunos autores como Peter Novik, autor de Ese noble sueño: la objetividad y la Historia, ya habían cuestionado que la historia no esté sometida también a la misma subjetividad y necesidades del presente a las que está sometida la memoria 118 . En la última década, los estudios sobre memoria han avanzado mucho y han abordado un gran elenco de problemas desde perspectivas muy diversas. Además de los mencionados anteriormente, son destacables los trabajos publicados en nuestro país por autores como Peter Anderson o Miguel Ángel del Arco Blanco. En su libro Lidiando con el pasado abordan elementos que son de interés para nuestra investigación, como por ejemplo la «cultura de la victoria». Del Arco aborda bajo este marco la marginación y la exclusión de los espacios cotidianos de los familiares de republicanos por parte de los franquistas. En ese mismo trabajo se abordan elementos de esa represión desde abajo, como el castigo a la blasfemia, o la construcción del culto a los mártires por medio de las «cruces de los caídos». Es un trabajo que apunta en la dirección de demostrar que la «cultura de la victoria» fue una política de no-reconciliación, y que además de con la represión política y económica, también se efectuó desde abajo y a través de elementos cotidianos como la exclusión de la vida cotidiana de determinadas familias 119 . 117 RICOEUR, Paul, La mémoire, l’histoire, l’oubli, op. cit.; TRAVERSO, Enzo, Le passé, modes d’emploi, op. cit., p. 22. 118 RUIZ TORRES, Pedro, «Los discursos de la memoria histórica en España», Hispania Nova, núm. 7 (2007), pp. 306-335; RUIZ TORRES, Pedro, «De perplejidades en torno a nuestra memoria», op. cit., pp. 799-843; JULIÁ DÍAZ, Santos, «De nuestras memorias y de nuestras miserias», op. cit. 119 ANDERSON, Peter y ARCO BLANCO, Miguel Ángel, del (eds.), Lidiando con el pasado, Granada: Comares, 2014, pp. 176-193. Sobre la construcción del «culto a los mártires» y las cruces de los caídos, vid. ARCO BLANCO, Miguel Ángel, del, FUERTES MUÑOZ, Carlos, HERNÁNDEZ BURGOS, Claudio y MARCO CARRETERO, Jorge (eds.), No solo miedo. Actitudes políticas y opinión popular bajo la dictadura franquista (1936-1977), Granada: Comares, 2013, pp. 65-83.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 32 En este mismo sentido apunta Michael Richards cuando afirma que la memoria de la guerra fue forjada, no solo mediante narrativas y grandes conmemoraciones, sino mediante prácticas cotidianas 120 . Para Richards, es en la división ideológica y cultural que se produce a través de las denuncias, la represión, el exilio y la negación del acceso a la justicia que sucede a la victoria del general Franco cuando se produce el «trauma cultural» en el bando republicano 121 . Precisamente este historiador ha realizado importantes contribuciones al estudio de la memoria de la guerra civil española desde el ámbito cultural. En su opinión, uno de los peligros de apoyarse en un simple discurso del «olvido» para analizar las actitudes hacia el pasado en el periodo posterior a la Dictadura es que genera la imagen de una sociedad aparentemente homogénea y pasiva 122 . Su trabajo propone el concepto de «trauma cultural» que interpreta como «un tejido de construcciones históricas que representan hechos dolorosos concretos, un tejido condicionado por la interacción post facto del poder político, las relaciones sociales, la acción social y las estructuras de significación comunes». Es decir, que lo relevante en este ámbito de estudios no son solo los fenómenos psicológicos del trauma en las personas, sino el significado que las personas les dan y qué tiene dicho significado de histórico. En su opinión, este concepto permite analizar las luchas por la «propiedad» del trauma cultural y la evolución de la memoria de posguerra en términos relacionales y procesales. Dado que en su forma colectiva el trauma es una atribución mediada socialmente, lo interesante es el estudio de cómo tanto franquistas como republicanos han manifestado sus identidades de grupo mediante la construcción de las reivindicaciones asociadas al trauma colectivo. El historiador social, en su opinión, debe estudiar esas «fuentes simbólicas y sagradas de identidad colectiva» 123 . Autores como el historiador Julio Aróstegui también fueron prolijos en su dedicación a los estudios sobre memoria. En su opinión, la visión fratricida e igualadora de la guerra formó parte de la «memoria dominante» durante el periodo de transición española. Es además una visión que Aróstegui, al igual que Santos Juliá, relaciona con la segunda generación, la de los hijos de los protagonistas de la guerra. De hecho, uno de sus aportes 120 RICHARDS, Michael, «Recordando la Guerra de España: violencia, cambio social e identidad colectiva desde 1936», en ANDERSON, Peter y ARCO BLANCO, Miguel Ángel, del (eds.), Lidiando con el pasado, Granada: Comares, 2014, p. 225. 121 RICHARDS, Michael, Historias para después de una guerra, memoria, política y cambio social en España desde 1936, Barcelona: Pasado y Presente, 2014, pp. 292-296. 122 Ibid., p. 285. 123 Ibid., pp. 20-22.
Introducción 33 es la defensa del sesgo generacional en los relatos dominantes sobre la guerra civil española, concepto que él denomina «memorias generacionales». Estas memorias estarían protagonizadas por tres generaciones: la de los padres, memoria de confrontación; la de los hijos, memoria de reconciliación, y la de los nietos, memoria de restitución 124 . Clara Valverde es una de las autoras que recientemente ha abordado la memoria desde la perspectiva de la transmisión generacional del trauma a través del inconsciente. En su opinión, la ausencia de políticas de memoria consintió una sociedad «enferma de duelo individual y colectivo», donde muchas familias, las menos politizadas, siguieron pensando que lo que les sucedió a ellos «fue producto de la mala suerte o del azar» 125 . Clara Valverde menciona que existe en los hijos una tendencia a identificarse con sus padres, sus ideas o sus comportamientos, y que, en ocasiones, los padres también depositan aspectos de sí mismos en sus hijos que transmiten de forma inconsciente «representación depositada» y dan a los hijos tareas para llevar a cabo, como el duelo o la venganza 126 . En este aspecto cobra importancia lo transmitido a través de los silencios, como también pusieron de manifiesto Anna Miñarro y Teresa Morandi. Para ellas el trauma se transmite también a través de ese gran vacío que se produce en torno a aquello sobre lo que nunca se menciona y también a través de la percepción del sufrimiento parental. Para la historiadora Elisabeth Jelin, sin embargo, debemos ser cuidadosos, pues los silencios en ocasiones pueden ser la consecuencia de que exista un temor a no ser comprendidos, lo que nos volvería a remitir al marco social donde se produce el recuerdo, a las políticas de la memoria 127 . 124 ARÓSTEGUI SÁNCHEZ, Julio y GODICHEAU, François, Guerra civil, mito y memoria, Madrid: Marcial Pons, 2006, pp. 76-86. 125 VALVERDE GEFAELL, Clara, Desenterrar las palabras, transmisión generacional del trauma de la violencia política del siglo XX en el Estado español, Barcelona: Icaria, 2014, p. 11. 126 Ibid., p. 35. 127 MIÑARRO, Anna y MORANDI, Teresa, «Trauma psíquico y transmisión intergeneracional. Efectos psíquicos de la guerra del 36, la posguerra, la dictadura y la transición en los ciudadanos de Cataluña», en VINYES, Ricard, El Estado y la memoria: gobiernos y ciudadanos frente a los traumas de la historia, Barcelona: RBA, 2009, pp. 441-467; MIÑARRO, Anna y MORANDI, Teresa, Trauma y transmisión. Efectos de la guerra de 1936, la posguerra, la dictadura y la transición en la subjetividad de los ciudadanos, Barcelona: Xoroi, 2012; JELIN, Elizabeth, «¿De qué hablamos cuando hablamos de memorias?», en JELIN, Elizabeth, Los trabajos de la memoria, Madrid: Siglo XXI, 2001, cap. 2. Un trabajo relevante de historia oral de reciente aparición es el de Ruth Sanz Sabido, donde a través del análisis de lo verbalizado y lo que no, realiza un recorrido por la memoria de la guerra civil española en la localidad de Arroyomolinos de León; en SANZ SABIDO, Ruth, Memories of the Spanish civil War, conflict and community in Rural Spain, Londres y Nueva York: Rowman & Littlefield, 2016.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 34 Aunque nuestra perspectiva es también la de hacer una «historia desde abajo», no podemos pasar por alto la mención a trabajos recientes que, desde una perspectiva cultural, analizan la construcción de estos relatos franquistas del pasado «desde arriba». El historiador Gustavo Alarés ha publicado recientemente un libro donde se analizan las narrativas históricas difundidas por el franquismo en las que se pretende conectar el Régimen del 18 de julio con la España imperial. Así pues, en su libro se describe con precisión el esfuerzo del franquismo para divulgar esa continuidad histórica a través de la celebración del milenario de Castilla en Burgos en 1943, el V centenario de los Reyes Católicos en los primeros años cincuenta, el IV centenario de Felipe II en 1958, el CL aniversario de la Guerra de Independencia ese mismo año, y como colofón, la campaña publicitaria franquista de los XXV años de paz tras el fin de la guerra civil española 128 . También de reciente aparición, disponemos de los trabajos realizados por el historiador Javier Rodrigo, que analiza las narrativas de cruzada, paz y memoria, tanto desde el ámbito público como historiográfico. Desde una perspectiva que incorpora a la memoria los conceptos de «nación» e «identidad colectiva» y su construcción, disponemos del trabajo de Carsten Humlebaek 129 . Para él, las identidades colectivas nunca son inocentes o apolíticas, sino que son resultado de una selección realizada «desde arriba» con intenciones políticas. Este mismo autor considera que, aunque el llamado «pacto de olvido» es algo por lo que de una forma u otra han transitado distintas sociedades para lidiar con su pasado traumático, la excepcionalidad del caso español consistiría en que la victoria de Franco y los 40 años de dictadura, algo insólito en el mundo occidental, han permeado lo suficiente como para que elementos de esas narrativas sean aceptados en un proceso de reconstrucción nacional 130 . En el trabajo editado hace pocos años por el historiador Gonzalo Pasamar, un buen número de especialistas abordan «las huellas de la Guerra Civil en la transición a la democracia», empleando para ello, y esta es una de sus grandes aportaciones, fuentes primarias como el estudio de encuestas y estudios de opinión, prensa de la época o producción audiovisual. El enfoque de Gonzalo Pasamar es el de que la interpretación de que la Transición fue un éxito debido al «pacto constitucional» y a la Ley para la Reforma 128 ALARÉS LÓPEZ, Gustavo, Políticas del Pasado en la España franquista, (1936-1964): historia, nacionalismo y dictadura, Madrid: Marcial Pons, 2017, pp. 353-377. 129 HUMLEBAEK, Carsten, Spain. Inventing the nation, Londres: Bloomsbury, 2015. 130 HUMLEBAEK, Carsten, «The “Pacto del Olvido”», en ALONSO, Gregorio y MURO, Diego, The Politics and memory of democratic transition, the Spanish model, Londres: Routledge, 2010, pp. 183-184.
Introducción 35 Política por un lado, como la interpretación que critica la Transición debido al «pacto de silencio» por otro, son dos visiones que obvian el análisis de las memorias de los años de la Transición convirtiéndola en visiones fijas y predeterminadas. Su apuesta es la de entender que la República, la Guerra Civil y el franquismo forman parte de la «memoria cultural» de los españoles y que no se trata de anteponer una u otra interpretación, sino que esta «memoria cultural» está sometida a los cambios operados en la sociedad de cada momento 131 . Otro de los historiadores que han abordado directamente el estudio de un «lugar de memoria» para ver qué narrativas se emplean y con qué fines es Gareth Stockey. En Valley of the fallen: the [n]ever changing face of General Franco’s monument, el historiador británico demuestra que el mausoleo franquista sigue siendo empleado por Patrimonio Nacional a día de hoy como un símbolo de «reconciliación» con unos fines próximos a la normalización del franquismo y su narrativa de paz y progreso, que sigue manteniendo la división entre vencedores y vencidos 132 . Aunque no han sido mayoritarios, también pueden nombrarse algunos estudios como el del historiador Francisco Erice, que han decidido incorporar el concepto de «ideología» en sus trabajos sobre la «memoria». Esta perspectiva ha sido ampliamente abordada por la tradición marxista 133 y aunque dicha tradición no haya realizado un análisis sistemático sobre la «memoria colectiva», el concepto de ideología sí es lo suficientemente amplio como para incorporar contenidos relacionados con la misma 134 . Para Erice, una 131 RODRIGO, Javier, Cruzada, paz, memoria, la guerra civil en sus relatos, Granada: Comares, 2013; PASAMAR ALZURIA, Gonzalo Vicente (ed.), Ha estallado la memoria. Las huellas de la guerra civil en la Transición a la democracia, Madrid: Biblioteca Nueva, 2014. 132 STOCKEY, Gareth, Valley of the fallen, the (n)ever changing face of General Franco’s monument, Nottingham: Critical, Cultural and Communications Press, 2003. 133 El primer autor en tratar el asunto de la ideología desde una óptica marxista fue evidentemente Karl Marx. Son varias las referencias que podemos encontrar a lo largo de su obra. En La ideología alemana encontramos sus primeras reflexiones en torno a la noción de ideología. Según Marx, estas serían fantasías, visiones invertidas del mundo, condicionadas por el modo de producción. Para Marx, la clase que tiene el poder sobre los medios de producción dispone también del poder «espiritual»: «las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en todas las épocas»; en MARX, Karl y ENGELS, Friedrich, La ideología alemana, Barcelona: Pueblos Unidos; Grijalbo, 1974, p. 50. Marx y Engels también abordaron la cuestión de la presencia del pasado en el presente y constataron la evocación ideológica, por parte de algunos grupos, de «espíritus del pasado» para legitimar la acción colectiva en el presente: «La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos […]»; en MARX, Karl, El 18 de Brumario de Luis Bonaparte, Madrid: Fundación Federico Engels, 2003, p. 10. 134 El concepto de «ideología» también ha sido trabajado fuera del marxismo. Por ejemplo, Paul Ricoeur afirma que la ideología es la guardiana de la identidad al ofrecerle a esta una mediación simbólica con el mundo a través de narrativas. Para Ricoeur, la ideología no puede operar fuera de la justificación de un sistema de orden o poder y por ello afirma que la dominación, en su «empresa de seducción», necesita de un retórico, de un sofista, y es aquí donde situaríamos la importancia que tienen las narraciones sobre el pasado; en RICOEUR, Paul, La mémoire, l’histoire, l’oubli, op. cit., pp. 99-103.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 36 perspectiva sobre la «memoria colectiva» reconstruida bajo estos parámetros contribuiría a superar el estatismo, armonicismo y legitimación de la estabilidad social de la óptica funcionalista, y el relativismo de la perspectiva posmoderna 135 . En los últimos años, el teórico literario marxista Terry Eagleton ha sabido recoger con precisión los elementos más destacados de los debates sobre la ideología en la tradición marxista. En su libro Ideología, una introducción hace un repaso a propósito de cómo han trabajado este concepto autores que van desde Lukács a Althusser pasando por Gramsci o Voloshinov 136 . Pero si hay un autor marxista que ha destacado sobre los demás por tener una mayor influencia en la historiografía ese ha sido Antonio Gramsci 137 . Su concepto de «hegemonía» ha sido ampliamente utilizado por historiadores y científicos sociales: «Los intereses corporativos propios, en su desarrollo actual y futuro, superan el ambiente corporativo, de grupo meramente económico, y pueden y deben convertirse en los intereses de otros grupos subordinados». En esta fase es cuando «las ideologías antes germinadas se hacen “partido”, chocan y entran en lucha, hasta que una sola de ellas […] tiende a prevalecer […] a difundirse por todo el área social, determinando, además de la unidad de los fines económicos y políticos, también la unidad intelectual y moral, planteando todas las cuestiones en torno a las cuales hierve la lucha, no ya en un plano corporativo, sino en un plano “universal” y creando así la hegemonía de un grupo social fundamental sobre una serie de grupos subordinados» 138 . Bajo esta perspectiva, Gramsci, como antes hiciera Voloshinov, nos anima a analizar las narrativas porque «ya en la más pequeña manifestación de cualquier actividad intelectual, el “lenguaje”, está contenida una determinada concepción del mundo» 139 . 135 ERICE SEBARES, Francisco, Guerras de la memoria y fantasmas del pasado. Usos y abusos de la memoria colectiva, op. cit., p. 60. 136 LUKÁCS, George, Historia y conciencia de clase, La Habana: Editorial de Ciencias Sociales del Instituto del Libro, 1970; EAGLETON, Terry, Ideología: una introducción, Barcelona: Paidós, 2005; VOLOSHINOV, Valentin, El signo ideológico y la filosofía del lenguaje, Buenos Aires: Nueva Visión, 1976. El filósofo francés Althusser, imbuido de estructuralismo marxista, definió la ideología como la «representación de la relación imaginaria de los individuos con sus condiciones reales de existencia». En su opinión, la función de la ideología sería asegurar la reproducción de la fuerza de trabajo a través de la reproducción de su sumisión a la ideología dominante; en ALTHUSSER, Louis, Escritos, Barcelona: Laia, 1974. 137 SERNA ALONSO, Justo y PONS PONS, Anaclet (eds.), ¿Qué es la cultura popular?, Valencia: Publicacions de la Universitat de València, 2011, p. 53. 138 GRAMSCI, Antonio, Antología (selección, trad. y n. Manuel Sacristán), Madrid: Siglo XXI, 1974, p. 415. 139 Ibid., p. 364.
Introducción 37 Estas cosmovisiones, que incluyen las narrativas sobre el pasado, estarían mediadas, por tanto, por dichos intereses corporativos 140 . Teniendo en cuenta muchas de estas consideraciones, la concepción de «memoria colectiva» que mejor recoge estas concepciones es la realizada por Francisco Erice: «Las memorias colectivas son narraciones ideológicas del pasado construidas desde el presente por los grupos o comunidades humanas, con fines de interpretación de dicho pasado desde criterios normativos y valorativos, seleccionando por tanto los recuerdos vividos o recibidos por transmisión social e insertándolos en dicha narrativa, que les confiere sentido y que sirve para configurar las identidades de grupo y proyectarlas en la lucha por la propia afirmación identitaria y por la hegemonía social en conflicto con otras agrupaciones y colectivos humanos» 141 . Pocos conceptos han tenido definiciones y usos tan plurales como el de «ideología». El historiador Juan Andrade opta por una definición multifacética que entiende que las ideologías contienen dos aspectos esenciales: conjuntos de ideas que orientan la acción política y el ámbito en el que se dirimen a nivel simbólico los conflictos sociales, y por tanto se encuentran inscritas en batallas por la construcción de signos, significantes y representaciones 142 . En este sentido, Andrade observa que existen «ideologías hegemónicas», es decir, las que han sido interiorizadas como «hábito» (Bourdieu) o como «sentido común», y que se orientan hacia la perpetuación y legitimación del poder. En un sentido contrario estarían las «ideologías alternativas/de oposición», que son aquellas que inspiran la acción hacia la transformación social 143 . 140 Según Eagleton, tanto Lukács como Gramsci podrían ser etiquetados de «historicistas», porque la verdad para ellos es históricamente variable y está relacionada con la conciencia de la clase social de una determinada época. El concepto de «hegemonía» de Gramsci como «proceso vivido» y dinámico que entiende la ideología como una práctica social que abarca dimensiones inconscientes de la experiencia social será retomado por estructuralistas como Althusser y Raymond Williams y su concepto de «estructuras de sentimiento»; en EAGLETON, Terry, Ideología: una introducción, op. cit., p. 112. 141 ERICE SEBARES, Francisco, Guerras de la memoria y fantasmas del pasado. Usos y abusos de la memoria colectiva, op. cit., p. 95. Bajo esta perspectiva, algunos autores interpretan que el eterno retorno del debate sobre la representación de la Guerra Civil es un síntoma de un conflicto ideológico, todavía abierto, de «unas relaciones sociales antagónicas marcadas por la función de la represión en el pasado y la dominación en el presente»; en SANZ LOROÑO, Miguel Ángel, «Grilletes que dejan huellas sin borrar. Pérdida y ausencia en el cancionero de José Antonio Labordeta durante la Transición española», en PASAMAR ALZURIA, Gonzalo Vicente (ed.), Ha estallado la memoria. Las huellas de la guerra civil en la Transición a la democracia, Madrid: Biblioteca Nueva, 2014, pp. 251-270, p. 255. 142 ANDRADE BLANCO, Juan Antonio, El PCE y el PSOE en (la) transición: la evolución ideológica de la izquierda, durante el proceso de cambio político, Madrid: Siglo XXI, 2012, p. 45. 143 Ibid., p. 52.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 44 mano de historiadores como Fernando del Rey, Álvarez Tardío o Roberto Villa. Defienden estos historiadores que la II República fue un régimen excluyente y marcado por la violencia de la izquierda, lo que demostraría su carácter antidemocrático. Para Alejandro Quiroga estamos ante una visión anacrónica y presentista, además de conservadora, que proviene de una historiografía que «bajo la coartada de la objetividad» justificaba el Régimen del 78 y la monarquía juancarlista. Del mismo modo, en estos trabajos «se hacen más digeribles algunos aspectos del franquismo, como su política económica de corte liberal» 160 . Como decíamos, el marco político de la «reconciliación» exigió a los representantes políticos el empleo de una narrativa oficial equiparadora, que relegó al ámbito de la «memoria comunicativa» la transmisión de narrativas que conectaban el recuerdo de la represión franquista del pasado con las «identidades políticas» antifranquistas, socialistas o republicanas del presente. Para entender por qué las administraciones no incorporaron estas narrativas antifranquistas a la «memoria nacional», además de la huella sociológica del franquismo que consiguió que se asociase la II República a la Guerra Civil 161 , y el equilibrio de fuerzas 162 del propio proceso de reconciliación, debemos mencionar también el proceso de modernización emprendido por España en sus últimas décadas y el cambio generacional. Para autores como Víctor Pérez Díaz, la dosis de legitimidad que la clase obrera había ido depositando en el sistema económico capitalista de aquellas décadas hizo inviable cualquier alternativa radical a este sistema. Esa emergencia gradual de una tradición que él denomina «liberal-democrática» en la sociedad civil es lo que precedió y despejó el camino a la transición política, que inevitablemente incluía la elaboración de un nuevo lenguaje cultural, nuevos símbolos políticos y una nueva «memoria colectiva» con la elaboración de «mitos edificantes» como la interpretación de la Guerra Civil en términos de una tragedia inevitable 163 . José Casanova, por su parte, afirma que el «milagro económico» español de los años sesenta y lo que él denomina «modernización social» prepararon el terreno para la 160 QUIROGA, Alejandro, «La trampa de la equidistancia», en FORCADELL ÁLVAREZ, Carlos, PEIRÓ MARTÍN, Ignacio y YUSTA RODRIGO, Mercedes (eds.), El pasado en construcción, revisionismos históricos en la historiografía contemporánea, Zaragoza: Institución Fernando el Católico, 2015, pp. 339363. 161 PASAMAR ALZURIA, Gonzalo Vicente (ed.), Ha estallado la memoria. Las huellas de la guerra civil en la Transición a la democracia, op. cit., p. 24. 162 MOLINERO RUIZ, Carme, «La Transición y la “renuncia” a la recuperación de la «memoria democrática», Journal of Spanish Cultural Studies, vol. 11, núm. 1 (2010), pp. 33-52, p. 37. 163 PÉREZ DÍAZ, Víctor, La primacía de la sociedad civil, Madrid: Alianza, 1993, pp. 17 y 33.
Introducción 45 transición política. En su opinión, no obstante, esta transición tuvo unos límites estructurales derivados de la forma de Estado y no tanto de la identidad política del Régimen. Por otro lado, también señala que una transición está condicionada por una reconciliación social dentro de la sociedad civil, y esto pasa por una «memoria colectiva» que interprete la guerra y la Dictadura como experiencias negativas que conviertan el consenso en un fin en sí mismo 164 . El historiador Xavier Domènech afirma que las «teorías de la modernización» han señalado que la constitución durante los años del desarrollismo de una nueva clase obrera de tipo fordista e integrada en una sociedad de consumo de masas, habría producido el abandono de la vieja cultura obrera republicana, y por tanto también de su imaginario 165 . No obstante, en esto compartimos la opinión de Domènech de que estas teorías han de ser completadas con estudios que señalen lo que esta transformación significó en términos de experiencia y actitudes de la nueva clase obrera. En este sentido, trabajos como el ya clásico de Robert Fishman, Sebastian Balfour y otros más recientes como el suyo propio o el de Pamela Radcliff, centrado en el movimiento vecinal 166 , indican como efectivamente esa identificación con la cultura obrera o ese impulso emancipador nunca desapareció de la sociedad española, sino que por el contrario, al ser golpeados por las propias contradicciones de estas relaciones de producción que el franquismo había inaugurado, se fueron articulando movimientos de protesta. Por esta razón tienen tanta relevancia los estudios sobre la represión ejercida sobre estos movimientos durante el franquismo y también durante la Transición española. Porque fue esta violencia ejercida por parte de la Administración contra esos movimientos lo que impidió cualquier reconstrucción de las relaciones sociales, en un modo contrario a lo previsto por el régimen franquista, desplazando de su imaginario por tanto también las referencias históricas de esa experiencia de lucha por la democracia. No podemos 164 CASANOVA, José, «Las enseñanzas de la transición», Ayer, núm. 15 (1994), pp. 33-45. 165 DOMÈNECH SAMPERE, Xavier, Cambio político y movimiento obrero bajo el franquismo. Lucha de clases, dictadura y democracia 1939-1977, op. cit., p. 61. 166 FISHMAN, Robert, Organización obrera y retorno a la democracia en España, op. cit.; BALFOUR, Sebastian, La dictadura, los trabajadores y la ciudad, op. cit.; RADCLIFF, Pamela, Making democratic citizens in Spain, civil society and the popular origins of the transition. 1960-1978, Londres: Palgrave Macmillan, 2011.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 46 olvidar que el franquismo «murió matando» hasta 1975 167 y esa represión llevada a cabo ininterrumpidamente desde la Guerra Civil fue el «camino de inicio del consenso» 168 . Esta represión se ejerció a través de las fuerzas de seguridad del Estado pero también se produjo a nivel discursivo. Las «teorías de la modernización» que excluyen esa experiencia de luchas desde abajo van de la mano en ocasiones de discursos reaccionarios. El pensador y economista de la Universidad de Harvard Albert Hirschman calificaba como «retóricas reaccionarias», entendidas como la celebración del statu quo, aquellas basadas en lo que denominó la «tesis del riesgo» que afirma que el cambio propuesto, aunque sea deseable en sí mismo, implica costos y consecuencias inaceptables. Estas «retóricas reaccionarias» en España se han articulado en torno al hipotético «mal carácter» español, «las pasiones», «los odios», el peligro de «abrir viejas heridas» y los elogios a la moderación. Se trata en definitiva de la ridiculización de proyectos alternativos de futuro o interpretaciones del pasado que pongan en peligro el «progreso natural». Afirma Albert Hirschman, empleando las palabras de Clausewitz, que estas narrativas son una «continuación de la Guerra Civil con otros medios» 169 . Atendiendo a los agentes involucrados en las iniciativas estudiadas en la presente investigación, esta podría dividirse en dos partes. La primera, la más extensa, se ocupa de las iniciativas llevadas a cabo por los denominados «emprendedores de la memoria» 170 , los agentes sociales provenientes de la «sociedad civil» organizada en torno a asociaciones, «Juntas de familiares» o agrupaciones políticas que no formasen parte de la Administración. Sus iniciativas giraron en torno a la localización y exhumación de fosas comunes donde fueron asesinados miles de republicanos, comunistas y anarquistas. Aquellas fosas dignificadas a través de homenajes o exhumaciones serán consideradas «lugares de memoria». También analizaremos los monolitos que se construyen en los cementerios que habitualmente también fueron acompañados de algún tipo de homenaje. Estos elementos serán estudiados en los capítulos II, III y IV. La distribución del capítulo II se ha organizado en torno a partidos judiciales, y se debe a que hemos considerado útil 167 CASANELLAS PEÑALVER, Pau, Morir matando, el franquismo ante la práctica armada, 1968-1977, Madrid: Catarata, 2014. 168 DOMÈNECH SAMPERE, Xavier, Cambio político y movimiento obrero bajo el franquismo. Lucha de clases, dictadura y democracia 1939-1977, op. cit., p. 20. 169 HIRSCHMAN, Albert O., Retóricas de la intransigencia, México: Fondo de Cultura Económica, 1991, pp. 55, 57, 97, 99, 122 y 176. 170 JELIN, Elizabeth y DA SILVA CATELA, Ludmila (comps.), Los archivos de la represión: documentos, memoria y verdad, Madrid: Siglo XXI, 2002, pp. 1-12.
Introducción 47 comenzar los casos de estudio realizando un breve contexto de la represión por zonas. Los estudios que se han realizado en Aragón sobre represión, tanto física como económica, han tenido en cuenta esta distribución que nosotros decidimos mantener porque consideramos que como hipótesis de partida, la «memoria» y el trauma, tanto individual como «cultural», no solo se transmiten a través de la memoria familiar o de los silencios o con la identificación del sufrimiento paterno, sino que se vivió cotidianamente a través de la represión física, económica, los insultos, la marginación o la desigualdad social y económica en la que vivieron esas familias desde la guerra 171 . En el primer capítulo hemos decidido hacer un breve recorrido por los casos estudiados en otras comunidades autónomas. El objetivo que se persigue es complementar la perspectiva local de este estudio con el resto del territorio nacional de forma que las conclusiones que obtengamos sean también fruto del contraste de nuestro análisis con el desarrollado en otras regiones. Como hipótesis, avanzamos que para el caso aragonés se observan dos dinámicas diferenciadas. La primera de ellas correspondería a la observada en las comarcas de Tarazona, Borja y Cinco Villas, influenciadas por las tempranas iniciativas emprendidas por los familiares de las víctimas del franquismo en La Rioja y Navarra, que tuvieron por objeto la exhumación de los restos de sus familiares. La segunda de ellas correspondería al Aragón oriental, que recibe influencias de las dinámicas analizadas en Cataluña, que arrojan datos de iniciativas más tardías, con mayor presencia institucional y asociativa y que tuvieron por objeto en la mayoría de casos el reconocimiento simbólico de las víctimas a través de la construcción de monolitos u homenajes, pero no implicaron necesariamente la realización de exhumaciones. En el capítulo II analizaremos en detalle uno de los casos más representativos de Aragón en cuanto a dignificación de fosas comunes. Nos referimos al llamado «Pozos de Caudé» a escasos kilómetros de Teruel. Se trata de una iniciativa de carácter popular y familiar, donde también se recibieron apoyos por parte de agrupaciones políticas y sindicatos de izquierda. La dimensión de la iniciativa y la continuidad en el tiempo de sus homenajes contribuyeron a que ya en 2000 comenzase a ponerse en marcha la Asociación Pozos de Caudé, una de las primeras asociaciones de memoria creadas en Aragón. Por estos motivos hemos considerado importante dedicar un capítulo al estudio de este caso. 171 ANDERSON, Peter y ARCO BLANCO, Miguel Ángel, del (eds.), Lidiando con el pasado, op. cit., pp. 176-193; RICHARDS, Michael, Historias para después de una guerra, memoria, política y cambio social en España desde 1936, op. cit., pp. 292-296.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 48 El capítulo III aborda el estudio de las iniciativas llevadas a cabo por la Amical Antiguos Guerrilleros en Francia, Amical Mauthausen y la plataforma política Convención Republicana. Durante el transcurso de nuestra investigación hemos comprobado que estas tres organizaciones tuvieron en su agenda la llamada «memoria histórica» como uno de sus objetivos principales. Fueron, además, las asociaciones y organizaciones que más presencia y más actividades desarrollaron en territorio aragonés. La segunda parte de la presente investigación corresponde al capítulo IV y tiene por objeto el estudio de las «políticas de memoria» puestas en marcha por las administraciones, ayuntamientos, Diputación y Gobierno de Aragón, y que pudieron estar relacionadas con la construcción de monolitos en espacios urbanos, cambios en la toponimia urbana, retirada de simbología franquista, homenajes, exposiciones. Queremos averiguar la cronología, las motivaciones y el modo en que se llevaron a cabo estas iniciativas. Observamos estos casos como ejemplos de lo que es la construcción de la memoria «desde arriba». Esto nos resulta interesante porque las políticas de memoria llevadas a cabo desde las alcaldías van dirigidas, en la mayor parte de los casos, a construir una «memoria nacional» para toda la comunidad y eso supone un elemento diferenciador con los casos expuestos en los capítulos precedentes. El último de los capítulos transitará por la prensa aragonesa para analizar qué tipo de presencia tuvo la Guerra Civil en los medios y cómo fue tratada. Como se puede observar, la distribución de los capítulos se realiza siguiendo el concepto de «agentes de memoria», es decir, se realiza siguiendo el criterio de quiénes llevan a cabo las iniciativas. Observaremos el tipo de simbología y narrativas que acompañan a estas iniciativas. Ya hemos visto que en otras «batallas de la memoria» donde han existido procesos transicionales y de «reconciliación» se ha detectado el uso de relatos de equiparación apoyándose en la emergencia de la figura de la «víctima» 172 de los «totalitarismos» fascistas y comunistas. Nos proponemos averiguar si este marco fue asumido por todos los grupos o fue contestado por otras iniciativas que gracias a una «memoria comunicativa» diferente a la oficial reclamaron para esas políticas de memoria discursos y simbología acordes con «identidades políticas» de índole democrática, antifranquista o 172 La violencia no es colectivamente traumática, aunque individualmente sí lo sea. Para que lo sea, es necesario la acción social y política. La composición, estructura, objetivos y carácter representativo de la «víctima colectiva» deben detallarse y describirse en cada caso y periodo; en RICHARDS, Michael, Historias para después de una guerra, memoria, política y cambio social en España desde 1936, op. cit., p. 23.
Introducción 49 republicana y enfatizando no la figura de la víctima sino el carácter militante de los asesinados. Nos proponemos responder a la pregunta, ya apuntada por Paloma Aguilar, sobre si ese marco del «todos fuimos culpables» dificultó o desplazó, como lo hizo en otros países, la recuperación del legado democrático. Por otro lado, estaremos atentos a exhumaciones y entierros familiares donde exclusivamente se hayan realizado rituales de «duelo individual» detectados en los trabajos de Conxita Mir y su equipo en Cataluña 173 . Situaremos en un mapa los lugares donde se producen las iniciativas. Nos gustaría averiguar si existe una relación entre ciertas tipologías de represión desplegadas durante la Guerra Civil y el tipo de iniciativas que se producen durante los años setenta y ochenta. Esta investigación serviría de poco si no pusiéramos atención en las dificultades y conflictos que se produjeron. Estos problemas pueden ser tanto de índole interna entre los agentes que emprenden la iniciativa, como externa, con las administraciones, los vecinos de derechas o las fuerzas de orden público. Nos marcamos como objetivo analizar el impacto mediático del que gozaron estas políticas para valorar qué grado de conocimiento tenían unas de otras, si se produjeron colaboraciones, si existían determinadas referencias o ejemplos que permitiesen a estos agentes visualizarse como parte de un sujeto político más amplio. La respuesta a todos estos interrogantes nos transmitirá finalmente una idea más precisa de en qué consistieron las «políticas de memoria» y lo que fue la «memoria colectiva» durante la Transición española y los años ochenta. Con esta información podremos responder mejor a las preguntas que se hace la historiografía, la política y la sociedad en la actualidad y observar si podemos hablar de un «primer ciclo» 174 de «memoria histórica» en Aragón, como puerta de entrada en un contexto de emergencia global del fenómeno de la memoria. Nos proponemos contextualizar el caso aragonés con las iniciativas tomadas en el resto de España y las políticas de memoria implementadas en Occidente y observar qué diferencias y similitudes se producen en cuanto a sus narrativas, agentes, límites, dificultades y cronologías. Para alcanzar los objetivos marcados con anterioridad hemos seguido una metodología específica que procederemos a desarrollar a continuación. 173 MIR CURCÓ, Conxita y GELONCH SOLÉ, Josep (eds.), Duelo y memoria. Espacios para el recuerdo de las víctimas de la represión franquista en perspectiva comparada, Lleida: Edicions de la Universitat de Lleida, 2013, p. 159. 174 AGUILAR FERNÁNDEZ, Paloma, «Las desconocidas fosas abiertas en la transición», Tinta libre, núm. 47 (2017), pp. 28-29.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 50 Consideramos que este trabajo responde a un estudio de lo social a través de la historia cultural. Según Julián Casanova, el ámbito de lo social fue abordado por la historia social en un primer momento y surgió como alternativa al historicismo de las décadas anteriores. Era una historia donde se «evocaba la cara humana del pasado […] donde la vieja historia colocaba la política, la diplomacia y la guerra, la nueva situaba a las clases y a los grupos sociales, el trabajo y los conflictos de él emanados» 175 . Se trata de una historia «desde abajo» y por ello en sus orígenes se dedicó casi en exclusiva a una historia del movimiento obrero, motines y revueltas 176 . Sin embargo, en las últimas décadas se ha producido un «desarme» de la historia social, que según Julián Casanova «está siendo transformada de forma gradual en una antropología cultural retrospectiva». Este «desarme» ha ido seguido de un giro calificado como culturalista, antropológico o historia nueva. De forma paralela, en los últimos años se ha producido una nueva concepción del lenguaje, que ha sido calificada como giro lingüístico 177 . Al no considerarse la dimensión política de la historia, grandes ámbitos de la experiencia humana se hacen incomprensibles. Para nosotros, un «retorno» a la posición central de la política constituye una de las respuestas. Por ello, nos proponemos que las relaciones de poder tienen que vertebrar la perspectiva de esta investigación. En este sentido, y en la misma línea que apunta Elena Hernández Sandoica, consideramos que los estudios sobre la «memoria» tienen que tener en cuenta que esta se halla inmersa en una lucha continua «perpetuamente omnipresente, por el poder» 178 . No obstante, no podemos prescindir de las aportaciones conceptuales que se han realizado en la historiografía en los últimos años y entre ellas, la consolidación entre los historiadores del empleo de fuentes orales. En opinión de Elena Hernández Sandoica, el 175 CASANOVA, Julián, La historia social y los historiadores, op. cit., p. 69. 176 Dentro de la historia social destacaron la Escuela de los Annales en Francia y los marxistas británicos en Reino Unido, con Hobsbawm y E.P. Thompson como dos de sus representantes más importantes; en CASANOVA, Julián, La historia social y los historiadores, op. cit., pp. 75-76. 177 CABRERA ACOSTA, Miguel Ángel, «Historia y teoría de la sociedad: del giro culturalista al giro lingüístico», op. cit. Para algunos autores como Elena Hernández Sandoica, la concepción constructivista y cultural de E.P. Thompson sobre el concepto de clase, es decir, que la clase no existe sin la conciencia de clase, abrió la puerta al giro sociocultural; en HERNÁNDEZ SANDOICA, Elena, Tendencias historiográficas actuales, op. cit., p. 163. Nosotros consideramos que más que a motivos epistemológicos, el abandono del marxismo y el «desarme» de la historia social marxista se debe a la derrota ideológica y política del comunismo. Sobre esta idea y las respuestas proporcionadas por el marxismo vid. PALTI, Elías José, Verdades y saberes del marxismo, Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2006, pp. 19, 21 y 205. 178 HERNÁNDEZ SANDOICA, Elena, Tendencias historiográficas actuales, op. cit., p. 360.
Introducción 51 empleo de las fuentes orales es uno de «los indicios más claros y seguros de la honda transformación en que estamos inmersos» 179 . En España, una de las historiadoras que más ha profundizado en el trabajo con fuentes orales es Miren Llona. De su trabajo hemos adquirido los siguientes conceptos que consideramos pueden sernos de utilidad en la metodología a desplegar en nuestra investigación. Uno de ellos es la «teoría de la compostura»; tal como la define Llona, pone en relación la manera en que la historia es contada por el sujeto utilizando los discursos propios de la cultura de una época y la forma en que ese sujeto se construye y se representa a sí mismo. Se produce un proceso en el cual se busca la conciliación entre la historia personal y los discursos públicos. Creemos que es aquí donde se pueden producir los conflictos derivados del contraste de la memoria familiar o personal y la defendida por los poderes públicos 180 . Otra de las metodologías que desplegaremos en las entrevistas es la del método «historias de vida», que consiste en un tipo de entrevista que se basa en la narración conversacional «como mecanismo a través del cual la persona entrevistada dé cuenta de los acontecimientos significativos de su vida». Es un formato que se aleja de la batería de preguntas o del modelo periodístico. A través de este formato se busca acceder a sus «enclaves de memoria», recuerdos grabados hondamente, aparentemente banales, que pueden darnos acceso a información relevante. Debemos tener en cuenta que, en este tipo de metodología, el objetivo no es la obtención de información objetiva, sino que lo que nos interesa es obtener «un registro subjetivo» que nos dé acceso a conocer cómo nuestros entrevistados dan significado a los acontecimientos de su vida 181 . Para llevar a cabo nuestras entrevistas nos aseguraremos de que nuestro entrevistado se sienta a gusto, por lo que privilegiaremos citarnos en un lugar que garantice su intimidad. Antes de la entrevista, por supuesto, habremos elaborado una serie de preguntas, generales, abiertas, más bien una guía de temas, sencilla y breve, sobre los que queremos que nuestro entrevistado hable. La transcripción que realizaremos será un documento elaborado por nosotros mismos, que será lo más literal posible pero sin olvidar que será un documento realizado por nosotros mismos, revisado y reinterpretado. 179 Ibid., p. 30. 180 LLONA GONZÁLEZ, Miren, Entreverse. Teoría y metodología práctica de las fuentes orales, Gipuzkoa: Universidad del País Vasco, 2012, p. 25. 181 Ibid., p. 32.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 52 La recolección de testimonios ha sido realizada dirigiéndonos hacia las asociaciones de memoria preguntándoles por nuestro objeto de estudio. También hemos establecido contacto con historiadores locales o alcaldes y secretarios de los ayuntamientos donde estábamos interesados en investigar. En muchas ocasiones se ha producido lo que Miren Llona ha denominado «efecto bola de nieve», es decir, que un testigo proporciona información sobre otro caso 182 . La ya mencionada Luisa Passerini afirma que el silencio y el olvido se confunden cuando los entendemos exclusivamente como una narración. Lo no dicho puede deberse a que el recuerdo haya sido suprimido, a causa de un trauma, por ejemplo, pero en muchas ocasiones, y sobre todo teniendo en cuenta la dimensión política de nuestro objeto de estudio, lo no dicho se debe a que no existen condiciones para que ese recuerdo se exprese 183 . Por ello pondremos especial atención a lo no dicho, a los silencios. Es posible que el lector advierta que las transcripciones ocupan una gran parte del contenido de esta tesis. Consideramos que esto es útil por varios motivos. En primer lugar, porque en ocasiones, como ponía de manifiesto Llona con los «enclaves de memoria», los recuerdos que nos dan acceso a lo que estamos buscando se encuentran en lo más cotidiano, siendo donde también encontramos quizá pistas sobre las resistencias, transmisiones y límites de esa memoria. Por otro lado, consideramos que los testigos que hemos recopilado son los auténticos protagonistas de esta investigación, donde en cierto modo, como en la obra del artista León Ferrari, gran parte de las conclusiones del trabajo provienen del hecho de poner esos testimonios en común. Hacemos nuestra la reflexión de Adorno cuando señalaba que para alcanzar la verdad es necesario que el sufrimiento se exprese por sí mismo y por ello en ocasiones, el dolor de nuestros protagonistas aparecerá en este trabajo a través de su propia voz 184 . Las personas a las que hemos entrevistado han puesto desde el primer momento muchísimo interés en responder a nuestras preguntas. Algunos de ellos estaban 182 Con parte de este tipo de metodología se han llevado a cabo trabajos en Aragón muy recientemente como el de Ángela Cenarro. En su trabajo sobre los niños del Auxilio Social accedemos, a través de diversas entrevistas con niños que se criaron en esta institución, a una historia de la institución misma, pero también a la forma en la que se produjeron resistencias. Como afirma Ángela Cenarro, esta fuente es la única que nos permite acceder a un pasado acallado; en CENARRO LAGUNAS, Ángela, Los niños del Auxilio social, Madrid: Espasa, 2009, p. 27; CENARRO LAGUNAS, Ángela, «Memories of Repression and Resistance: Narratives of Children Institutionalized by Auxilio Social in Postwar Spain», History and Memory, vol. 20, núm. 2 (2008), pp. 39-59. 183 PASSERINI, Luisa, Memoria y utopía. La primacía de la intersubjetividad, op. cit., p. 25. 184 ADORNO, Theodor, Dialéctica negativa, Madrid: Taurus, 1992.
Introducción 53 acostumbrados a las entrevistas que han podido hacérseles desde otras investigaciones o incluso con la prensa. Otros, en cambio, se han mostrado más nerviosos, aunque no por ello menos ansiosos por contar sus vivencias. Cuando su narración más ha fluido era cuando relataban su niñez y el dolor que sintieron durante la misma. Dicho dolor no ha desaparecido y no han sido pocas las veces que nos hemos visto obligados a interrumpir la entrevista por el llanto que les producía volver a visualizar determinadas imágenes que se han quedado grabadas por siempre en sus vidas. La sensación que siempre ha cerrado las entrevistas ha sido la de un profundo agradecimiento entre ambas partes. Por su parte, la de sentir que sus vivencias podían, al menos, tener algún tipo de interés histórico, que no estaban solos. Por mi parte, el agradecimiento de haber sido atendido con tanto afecto y la de toparme de bruces con una realidad que sospechaba: la historia no es algo frío y fosilizado en una serie de informaciones, sino que forma parte intrínseca de nuestra forma de pensar y sentir la realidad del mundo y la nuestra misma. Antes de entrar en la fase de investigación, hemos realizado una fase de lecturas previa. Estas lecturas han tenido a su vez varias fases de concreción. En primer lugar, acudimos a lecturas sobre el proceso de transición a la democracia, para disponer de una serie de debates y conceptos que facilitasen un mapa contextual y político. Para ello, realizamos una serie de lecturas que abarcaban desde campos de estudio amplios como los centrados en el proceso de cambio político a otros que estudiaban elementos más específicos como la represión, el movimiento obrero o vecinal. Posteriormente profundizamos en una serie de lecturas relativas al tema de la memoria, la ideología y otros de ámbito cultural y filosófico que han enriquecido nuestro trabajo. En 2015 realizamos una estancia de investigación de 3 meses en el Cañada Blanch Centre bajo la tutela de Paul Preston. Durante esa estancia pudimos consultar bibliografía internacional referida a las «políticas de memoria» que se han llevado a cabo en otros países. Con ese bagaje hemos pretendido contextualizar mejor el caso aragonés en España y en el conjunto de Occidente. Para introducirnos aún más en el objeto de estudio de nuestra investigación era necesario tener unos conocimientos previos a propósito de la represión franquista ejercida en Aragón. Por ello, realizamos un salto temporal y nos introdujimos en los estudios sobre represión durante la Guerra Civil. Por último, procuramos encontrar algunas referencias específicas a la historia de las localidades estudiadas que pudieran rodear y completar algunos vacíos en torno al lugar.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 60 mediático. Por este motivo, este segundo modelo será abordado más específicamente en los capítulos dedicados a iniciativas de ayuntamientos y asociaciones. Hemos decidido comenzar, en primer lugar, con las iniciativas emprendidas en las comarcas cercanas de Navarra y La Rioja donde observaremos un modelo que actúa en las zonas limítrofes con Aragón y que en las tres regiones se caracteriza por 5 elementos: Ser zonas vecinas y con relativo contacto entre ellas. Haber sufrido todas ellas el mismo tipo de violencia en la Guerra Civil, el denominado «terror caliente». Un arco cronológico de actuaciones muy temprano: 1978-1980. Las organizaciones en torno a las «Juntas de familiares», y el apoyo a título individual de personas pertenecientes a agrupaciones políticas locales de izquierda. El objetivo principal de sus iniciativas: la exhumación de los cuerpos. 1.1. La Rioja y Navarra En La Rioja fueron asesinadas cerca de 2000 personas. La mayoría de estos asesinatos se produjeron, al igual que en el Aragón occidental, entre julio y diciembre de 1936 y entran por tanto dentro del grupo de víctimas del denominado por Julián Casanova «terror caliente». De estas 2000 personas, 393 habrían sido enterradas en fosa común de La Barranca (Lardero) según ha podido documentar el historiador Jesús Vicente Aguirre 189 . En aquel lugar se estuvieron arrojando los cadáveres de la represión riojana de más de 44 pueblos, entre septiembre y diciembre de 1936. La dimensión y continuidad de este lugar de enterramiento facilitó que fuese un lugar conocido por todos. Incluso en el franquismo, como observaremos posteriormente en el caso de Pedrola en Zaragoza, durante la celebración del Día de Todos los Santos solían acudir familiares a depositar coronas de flores para sus difuntos. Existe un informe policial de 1958 encargado por el gobernador civil en el que se describe cómo estos familiares acudían anualmente a la fosa y depositaban flores blancas acompañadas del mensaje: «Un año más y no os olvidamos». Las iniciativas riojanas de exhumaciones se encuentran entre las más tempranas de España y se produjeron en localidades como Alcanadre, Aldeanueva de Ebro, Alfaro, Ausejo, Calahorra, Cervera del Río Alhama, Pradejón, Préjano, Rincón de Soto, San Vicente de la Sonsierra y el Villar de Arnedo. 189 AGUIRRE GONZÁLEZ, Jesús Vicente, Aquí nunca pasó nada, Logroño: Ochoa, 2012, p. 26.
Capítulo 1. Exhumaciones e iniciativas populares en Aragón 61 En el caso de Alcanadre, donde el Frente Popular ganó las elecciones en febrero, se asesinó a más de 29 personas. Este caso está relacionado con el de Navarra en Cárcar y Andosilla. De hecho, fueron Rosario y Terencio Ruiz, de Cárcar, junto con el cura de Andosilla, Vicente Ilzarbe, los que comenzaron con la iniciativa en octubre de 1978. El propio sacerdote cuenta que hubo problemas con el obispado para oficiar estos funerales, pero que poco a poco fueron aceptándolos 190 . Como veremos en los casos aragoneses, hubo múltiples resistencias por parte de los vecinos de derechas. Una de las más desagradables fue el intento de atropello del sacerdote mientras conducía en bici por parte de un conductor que se dio a la fuga y que se piensa pudo ser intencionado. En este tipo de iniciativas locales, y tal y como encontraremos en Aragón, todo se pagó entre los familiares, el ayuntamiento solo cedió el terreno para la inhumación en el camposanto de los cuerpos exhumados. Al mismo tiempo, hubo una colaboración estrecha con los familiares de las víctimas de Navarra ya que juntos llegaron hasta el cementerio de Torrero, en Zaragoza, para recuperar los restos de los soldados que habían formado parte del Tercio de Sanjurjo. Algunos de los monumentos más representativos de La Rioja se materializan en ejemplos como el de Alcanadre. Se inauguró el 18 de marzo de 1979 y en el discurso pronunciado durante el homenaje se habló de paz y perdón. Los familiares anunciaron el acto repartiendo una octavilla con una Virgen y un «recuerdo a los sacrificados en 1936». La misa fue oficiada por Vicente Ilzarbe, el párroco de Andosilla que estuvo tan presente en estas exhumaciones y quien afirmó que, por encima de la misa, se trataba de «hacer justicia». Fue el propio sacerdote quien, rompiendo con el discurso de la «equiparación» y del franquismo, recordó que estas personas habían sido asesinadas por buscar «mayor justicia social, mayor igualdad entre los hombres», pidiendo perdón en nombre de la Iglesia 191 . En Aldeanueva de Ebro fueron asesinadas 50 personas. Entre marzo y junio de 1979 se recuperaron los cuerpos de 38 vecinos que estaban dispersos en más de 8 localidades, una de ellas Tarazona (Aragón). El 22 de julio de 1979 se procedió a una misa, oficiada por Eloy Fernández, y a la inauguración de un monumento en el cementerio. Este sacerdote ya se había mostrado partidario de estas iniciativas cuando el 24 de agosto de 1975, escribió una carta al Diario de Navarra afirmando que las viudas de los asesinados 190 Documentación facilitada por Jesús Vicente Aguirre. 191 Ibid., p. 191.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 62 no querían venganza, «pero sí piden, y con lágrimas, que se rehabilite cuanto antes la memoria de sus maridos, que se les entierre con dignidad». Durante la misa, realizó un discurso que llamativamente rompía con el relato de lo trágico y la «equiparación» culpabilizando a los ricos de la guerra: «Aquellos hombres sencillos solo pedían pan, justicia y trabajo […] unos tenían un ideal noble de justicia e igualdad que en el fondo coincidía con los más puros anhelos del Evangelio o con los postulados de cualquier democracia de hoy en día […] en aquella guerra del 36 […] la verdadera razón de fondo fue la de siempre: los intereses económicos de los poderosos, la lucha de clases de los ricos contra los pobres» 192 . Como veremos posteriormente en Aragón, donde también algunas de estas iniciativas fueron emprendidas por mujeres, en muchas de las exhumaciones riojanas se contó con la ayuda de Josefina Campos, vecina de Peralta (Navarra), de familia represaliada que participó de la «Operación Retorno» de los asesinados de Peralta 193 . Al igual que en Aragón, muchas de estas iniciativas se encontraron con fuertes resistencias por parte de los vecinos de derechas. Además del intento de atropello al sacerdote Vicente Ilzarbe, en el homenaje que se realizó en Calahorra hubo vecinos de derechas que llegaron a afirmar que «si hubiéramos cortado las raíces no ocurrirían estas cosas». En el homenaje se inauguró un panteón con los nombres de todas las personas y también se editó un recuerdo en memoria de los «hombres y mujeres que murieron vilmente por defender la libertad, la paz y la justicia». Para que nos hagamos una idea de la enorme presencia de sacerdotes en estos casos en comparación con Aragón, a este homenaje acudieron 20 sacerdotes y el obispo 194 . En Villar de Arnedo fueron asesinadas 10 personas, 4 de ellas habían sido reclutadas en el Tercio de Sanjurjo, siendo por tanto asesinadas en Zaragoza. Sus restos descansaban en el cementerio de Torrero junto a las decenas de cuerpos de otros vecinos. Los familiares pidieron permiso al alcalde de Zaragoza para emplear un compresor para romper el cemento y aunque les fue denegado por el arquitecto, lo usaron igualmente. Tardaron más de seis días en encontrar los restos que fueron trasladados al cementerio de su localidad. El panteón que se construyó en su pueblo se pagó entre los familiares. El ayuntamiento, como en otros casos, tan solo cedió terreno. Dicho panteón está dedicado 192 Ibid., p. 203. 193 CAMPOS ORDUÑA, Josefina, Los fusilados de Peralta, la vuelta a casa (1936-1978). Operación retorno, Pamplona: Pamiela, 2008. 194 AGUIRRE GONZÁLEZ, Jesús Vicente, Aquí nunca pasó nada, op. cit., p. 350.
Capítulo 1. Exhumaciones e iniciativas populares en Aragón 63 a la «memoria de estos hombres vilmente asesinados en 1936. Vuestras familias con amor os dedican este entierro. Que su muerte sirva para que no vuelva a suceder. 22-4-1980» 195 . La importancia y el apoyo brindado por los sacerdotes en los casos riojanos y navarros representan la diferencia principal con respecto a los casos aragoneses. El historiador riojano Jesús Vicente entrevistó a tres de estos sacerdotes, Victorino Aranguren, Vicente Ilzarbe y Javier Vesperinas. La transcripción de una de las conferencias de Victorino Aranguren, en Falces el 20 abril de 2006 que le fue facilitada a Jesús Vicente Aguirre, señala que en total se produjeron exhumaciones en 10 pueblos de La Rioja y 56 de Navarra. En dicha conferencia, Aranguren afirmó haber tenido diferentes experiencias con viudas de guerra y familiares de personas asesinadas por el franquismo. Su sensibilidad hacia esta problemática hizo que cuando fuese elegido, junto con 4 sacerdotes navarros más, para acudir a la reunión de la «Asamblea Conjunta» de obispos y sacerdotes de España en 1971, fueran ellos los que dijesen: «reconocemos humildemente y pedimos perdón, porque nosotros no supimos a su tiempo ser verdaderos ministros de reconciliación en el seno de nuestro pueblo dividido por una guerra entre hermanos». Aquella proposición pretendía seguir el espíritu del Concilio Vaticano II. El primero en firmar por esta proposición fue Javier Osés, obispo de Huesca, original de Tafalla y que pronunció discursos llamando a la reconciliación como el siguiente: «No debe haber todavía, como de hecho, aunque no de derecho hay nacionales y rojos. No debe haber ganadores y perdedores. Debe haber solamente españoles. Hermanados todos a la búsqueda de un mayor orden común. Y mientras esta cuestión de ganadores y perdedores persista, no habrá auténtica y verdadera justicia social» 196 . Aunque la proposición de estos obispos y sacerdotes no salió adelante, recibió el apoyo del 63,5 % de los votos. No obstante, se creó un grupo de sacerdotes navarros, en torno a 100 según Aranguren, que se reunían de forma periódica. Fueron ellos los que según este sacerdote 195 Ibid., p. 865. 196 Andalán, núm. 34 (1974), p. 2.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 64 encomendaron a Jimeno Jurio 197 , historiador local, la tarea de recoger datos sobre la represión franquista en Navarra 198 y que catalizó el proceso de exhumaciones. Documento 1: Lista de exhumaciones en La Rioja y Navarra, realizada por Victorino Aranguren 197 José María Jimeno Jurío se encargó desde 1977 de investigar la Guerra Civil en Navarra. En 2008, Fernando Mikelarena editó un volumen sobre la represión y exhumación de Sartaguda, utilizando los materiales que durante años José María Jimeno había ido trabajando. La información expuesta a continuación está extraída de dicho trabajo. El contexto en el que investigó José María no fue fácil. La Triple A voló la redacción de Punto y Hora de Euskal Herria donde José María colaboraba. Además, recibió una amenaza de muerte de la citada organización, motivo por el cual interrumpió su investigación y entregó los materiales a la asociación Altaffaylla Kultur Taldea, que continuó la tarea publicando el libro Navarra 1936-1939: de la esperanza al terror en 1986. 198 Conferencia de Victorino Aranguren en Falces el 20 de abril de 2006 cuya transcripción nos fue facilitada por Jesús Vicente Aguirre.
Capítulo 1. Exhumaciones e iniciativas populares en Aragón 65 Un elemento importante a destacar es la colaboración entre riojanos y navarros como el caso de Josefina Campos, de Peralta, Terencio Ruiz, de Cárcar, el propio Vicente Ilzarbe que era el párroco de Andosilla, o Javier Vesperinas que tuvo un importante papel al poner en contacto a las familias para realizar un acto de homenaje. Él mismo cuenta que las iglesias se llenaban de gente. Algunos ayuntamientos colaboraban económicamente, generalmente cediendo el terreno de forma gratuita, porque bajo el juicio de Javier Vesperinas, «es a juicio de la Corporación, un sentimiento cristiano». También recuerda que cuando se sacaron los cuerpos del cementerio de Torrero, pertenecientes al Tercio de Sanjurjo, se concentraron allí cerca de 600 personas que vinieron con autobuses de muchísimos pueblos. Allí mismo se rezó un responso. De los gastos ocasionados, el Ayuntamiento de Zaragoza no cobró más que 100 pesetas 199 . Ilustración 1. Exhumación en Aldeanueva de Ebro Fuente: AGUIRRE GONZÁLEZ, Jesús Vicente, Aquí nunca pasó nada, op. cit., p. 865 La represión en Navarra, sin ser esta región un frente de guerra, fue altísima. De los 2857 asesinados por la represión franquista contabilizados en el libro Navarra 1936: de la esperanza al terror del colectivo Altaffaylla Kultur Taldea, 1678 personas procedían 199 AGUIRRE GONZÁLEZ, Jesús Vicente, Aquí nunca pasó nada, op. cit., p. 939.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 66 en su inmensa mayoría de la ribera 200 . En el conjunto de esta zona, si tenemos en cuenta la tasa de asesinados por cada mil habitantes, Sartaguda es la localidad que más asesinatos registra, junto con Lodosa y Cárcar. En la ribera se aniquiló de media al 40 % de los votantes del Frente Popular, cifra muy alta, pero baja comparada con localidades como Allo, Marcilla, Corella o Funes, que superan esta media. Es decir, estamos hablando de una auténtica limpieza política que tuvo como objetivo principal acabar con los jornaleros que votaban fundamentalmente a la izquierda. No es casual, por tanto, que a la localidad de Sartaguda se la conozca como «el pueblo de las viudas». Si en 1935 había 12 viudas por debajo de los 55 años, en 1940 la cifra ascendía a 59 201 . En los años previos a la guerra, la zona de la ribera había demostrado ser un foco de alta actividad de sindicalismo revolucionario. Durante la huelga de octubre de 1934, en Cortes, localidad que está a escasos kilómetros de Mallén (Aragón), y de forma muy similar a esta, una manifestación exigió pacíficamente la entrega del poder municipal. La represión subsiguiente originó el cierre de muchos centros de izquierda. En una treintena de localidades de la ribera, concejales de izquierda fueron apartados de sus cargos, entre ellos los de Sartaguda 202 . En esta localidad se produjo una de las exhumaciones de la Transición más representativas de Navarra. De los 85 sartagudarras asesinados en 1936, el 54,12 % lo fueron en el Campo de San Gregorio, en las inmediaciones de la Academia Militar de Zaragoza. Formaban parte muchos de ellos de los centenares de personas asesinadas pertenecientes al Tercio Segunda Bandera de Sanjurjo 203 . Las personas que formaban parte de este tercio habían sido reclutadas «voluntariamente» y estaba compuesto mayoritariamente por personas de izquierdas de la ribera estellesa y tudelana del Ebro: Marcilla, Cárcar, Allo, Andosilla, Lodosa, Sartaguda, Ablitas, Cortes, Carcastillo. Estas personas comenzaron a ser ejecutadas el 2 de octubre y durante varios días, en grupos de unas 20 personas hasta llegar a los 300. Los cuerpos fueron enterrados en Torrero, el cementerio de Zaragoza. El resto de sartagudarras fueron asesinados en la prisión provincial de Pamplona y en el Fuerte de San Cristóbal, situado en la misma ciudad. No obstante, otros muchos sartagudarras fueron asesinados en Ausejo, Tudelilla, Lodosa, 200 Navarra 1936: de la esperanza al terror, Estella: Altaffaylla Kultur Taldea, 1986, p. 21. 201 MIKELARENA PEÑA, Fernando y JIMENO JURÍO, José María, Sartaguda 1936. El pueblo de las viudas, Pamplona: Pamiela, 2008, pp. 350-356. 202 Ibid., p. 304. 203 Ibid., p. 64. En el año 2016, Fernando Mikelarena Peña recibió el Premio Euskadi de Literatura por su ensayo Sin piedad. Limpieza política en Navarra 1936, Pamplona: Pamiela, 2015.
Capítulo 1. Exhumaciones e iniciativas populares en Aragón 67 Cárcar y Andosilla. Sartaguda era un pueblo de 1200 habitantes en el que en los 6 primeros meses de la guerra serían asesinadas 60 personas. Ilustración 2. Funeral de exhumados en Andosilla Fuente: Navarra 1936: de la esperanza al terror, op. cit., p. 86 En 1978, los familiares y amigos de los asesinados comenzaron a solicitar permisos para proceder a la exhumación de los cuerpos a los ayuntamientos de las localidades, incluida Zaragoza, donde sabían que se encontraban. En Navarra, los familiares estaban fuertemente movilizados y organizados, constituyendo en aquellos momentos el colectivo Asociación de Familiares de Asesinados Navarros (AFAN). Además, en Navarra al igual que en La Rioja, pero a diferencia de Aragón, existió un sector izquierdista de la Iglesia que decidió apoyar estas exhumaciones. Estos sacerdotes, en 1974 decidieron, en un «Curso de Teología para sacerdotes», apoyar esta causa mediante la confección de las listas de los fusilados. Poco después, el Consejo del Presbiterio Diocesano abortó este intento; sin embargo, nos proporciona una buena muestra del apoyo que estos sacerdotes iban a brindar a las iniciativas populares en Navarra. Por el contrario, según Mikalarena, en los años ochenta, PSOE y UGT se mostraron en Navarra muy pasivos, cuando no contrarios, con la recuperación del recuerdo de los asesinados. Esto se debe en su opinión
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 68 a la «memoria de olvido» practicada durante la Transición en aras de la «reconciliación», o bien a la patrimonialización de estas iniciativas que según PSOE y UGT había realizado la izquierda abertzale. En Aragón, por el contrario, fueron muchos de sus militantes, a título individual, quienes protagonizaron muchas de estas iniciativas. En Sartaguda, una de las localidades más afectadas por la represión franquista, el 1 de diciembre de 1978, los familiares solicitaron al ayuntamiento un solar en propiedad en el cementerio para hacer un panteón a los asesinados por el franquismo. El 8 de enero de 1979 se llevaron a Sartaguda los 17 restos exhumados de Ollacarizqueta. La víspera de Nochevieja, en Ausejo, los familiares lograron sacar a 10 y de Lodosa se exhumaron 4 cuerpos. Luci Moreno, junto con Josefina Campos, fue otra de las protagonistas de la recuperación de la «memoria» en aquellos años en Navarra, ya que se encargó de confeccionar las listas con los nombres de los asesinados y que posteriormente serían fundamentales para poder incorporarlos al panteón. Esta movilización consiguió captar la atención de los medios de comunicación que repitieron la narrativa descontextualizada de la Guerra Civil como evento trágico: «al parecer, con relación al enterramiento de Ausejo, no hubo móviles políticos y sí rencillas, odios y rencores que propician las guerras civiles» 204 . El 25 de marzo de 1979 se celebró en la iglesia de Sartaguda un acto religioso denominado «en memoria de nuestros familiares asesinados víctimas por su honradez. Sartaguda 4-8-1936/25-3-1979». Durante la liturgia, oficiada por el párroco de Andosilla Vicente Ilzarbe, este pronunció en su discurso frases como «no estamos aquí para pedir venganza, sino para hacerles justicia […] murieron por una causa justa, fueron asesinados porque con su honradez y rectitud eran la conciencia que acusaba y acusaba al egoísmo, al odio y la envidia». También se leyeron poesías, como una titulada Poesía a los muertos en la que se exculpa a los hijos de los responsables de estos crímenes, pero se exigía que «deben reconocer lo que han sido sus padres». En otra de las poesías, titulada Poesía a la recuperación, se hizo un balance de los lugares a donde se tuvieron que trasladar los familiares para recuperar los cuerpos de sus seres queridos y se demuestra por tanto el conocimiento que en los casos navarro y riojano, a diferencia de Aragón, se tenía, constancia de que formaban parte de toda una movilización general 205 . 204 MIKELARENA PEÑA, Fernando y JIMENO JURÍO, José María, Sartaguda 1936. El pueblo de las viudas, op. cit., pp. 468-478. 205 Ibid., pp. 373-374.
Capítulo 1. Exhumaciones e iniciativas populares en Aragón 69 En 1986, 50 aniversario del comienzo de la Guerra Civil, se repitió un homenaje en Sartaguda para conmemorarlo. Según la prensa, esta vez acudieron representantes municipales de varios ayuntamientos y concejos. Se preparó de nuevo una misa y hubo un recuerdo popular en la plaza y una ofrenda floral en el panteón erigido en el cementerio. El acto estuvo organizado por la asociación AFAN y preparado por vecinos de Sartaguda. Miembros de AFAN criticaron en rueda de prensa al PSOE y al Gobierno de Navarra así como al PCE y la UGT por no participar en el acto. Luis Villafranca, maestro en Peralta, afirmó: «Es triste constatar que después de diez años de reforma democrática, estamos en este tema peor que cuando comenzamos con los desenterramientos» 206 . En el panteón, que había sido inaugurado en marzo de 1979, hay una placa donde figuran los nombres y las edades de los asesinados y que afirma que «estos demócratas fueron asesinados por el fascismo en 1936. Hoy después de 42 años se ha demostrado que llevaban razón. Murieron por defender los derechos y libertades del pueblo. Que esto sirva de reflexión a las futuras generaciones» 207 . En el estudio realizado por la asociación Altaffaylla Kultur Taldea, se hace mención a más de 15 localidades donde se produjeron exhumaciones y homenajes durante la Transición 208 . En 1979 en Allo se levantó un monumento dedicado a las 32 personas asesinadas de la localidad. Uno de los cuerpos rescatados es el de Felipe Arreita Ochoa, miembro del ateneo anarquista. En el monumento constan los nombres y apellidos de todos ellos, y además puede leerse: «En memoria de los asesinados en 1936. En el esfuerzo de conseguir un mundo de paz, justicia y libertad, unas manos asesinas truncaron vilmente vuestras vidas. En tus manos queda, que nuestra sociedad alcance su plenitud» 209 . Otras de las localidades donde se realizaron actos de homenaje muy numerosos fueron Fustiñana y Lodosa. En Fustiñana, en 1979, se levantó un monumento dedicado a 9 personas asesinadas que reza «En Memoria de los asesinados en 1936, por la libertad, la democracia y la justicia, no os olvidamos» 210 . También en Lodosa se realizó un acto multitudinario en honor a las 131 personas asesinadas del pueblo, muchos de ellos 206 Ibid., p. 502. 207 Ibid., p. 512. 208 Las localidades son Allo, Ameskoa, Andosilla, Berbinzana, Buñuel, Cadreita, Cárcar, Cascante, Cintruénigo, Corella, Cortes, Valle de Echauri, Funes, Fustiñana y Lodosa. 209 Navarra 1936: de la esperanza al terror, op. cit., pp. 73-76. 210 Ibid., p. 328.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 76 Documento 2: Recuerdo diseñado para el homenaje del 8 de octubre de 1978
Capítulo 1. Exhumaciones e iniciativas populares en Aragón 77 Gallur Existe en Tauste una fosa con 9 vecinos asesinados en Gallur. Uno de ellos es el abuelo de nuestro entrevistado, José Manuel Aragüés, Manuel Aragüés Gale. Manuel era militante de la UGT y tras el golpe de Estado fue detenido y encerrado en el ayuntamiento durante más de una semana. Durante aquel tiempo que permaneció retenido fue torturado de forma diaria a base de palizas y vejaciones. El 30 de agosto de 1936 los sacaron de la cárcel y se los llevaron a Gallur de madrugada. TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD-CP-1 Pedrola En Pedrola, de las 89 personas que fueron enterradas en las fosas del cementerio hay 5 que además de ser asesinadas fueron multadas por diferentes importes que deberían hacer frente sus familias. Se trata de Victoriano Navarro Montes, Hilario Sanz Aznar, Pedro Sanz Pueyo, Adolfo Urrea Domingo y Julián Urrea Sancho 223 . Según el mapa de fosas de Aragón, en la actualidad, en el cementerio de Pedrola solo existen dos fosas comunes de las cuatro que llegó a haber, además de otra fosa que contiene los restos de los vecinos de Pedrola asesinados en otras localidades. La primera de ellas contiene los restos de 22 personas asesinadas cerca del pueblo, el 20 de julio de 1937. Entre las víctimas estarían el gobernador civil de Zaragoza, Vera Coronel, y el catedrático de la Facultad de Medicina, Francisco Aranda. El 22 de octubre de 1983 la fosa fue dignificada con la construcción de un monumento conmemorativo. El ayuntamiento colaboró cediendo de forma gratuita el terreno del cementerio donde se encontraba la fosa. Este momento fue aprovechado por la familia de Vera Coronel para trasladar sus restos a otro lugar. Llama la atención que, al igual que en la localidad navarra de Buñuel, la simbología empleada es la de una pequeña escultura de Cristo con una mano dirigida al cielo y otra a la tierra. Hicieron grabar también los nombres y las edades de los asesinados, así como una inscripción: «Fusilados y recuperados, descansad en paz, vuestras familias no os olvidan» 224 . 223 Listado de víctimas de la represión económica en Aragón, elaborado por MORENO, Nacho, LANGARITA, Estefanía y MURILLO, Irene. Disponible en línea: <www.roldedeestudiosaragoneses.org/archivo--100/>. Fecha de consulta: 29 de febrero de 2020. 224 PALACIO PILACÉS, Luis Antonio y GRASA SANCHO, Teresa, Mapa de fosas de Aragón: Zaragoza, Zaragoza: Gobierno de Aragón, 2010, p. 137.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 78 Ilustración 5. Fosa del cementerio de Pedrola, dignificada en 1983 Autor de la fotografía: Sergio Murillo, 7 de marzo de 2017 Existe una segunda fosa que contiene los restos de Bárbara Leciñena y su hija Patrocinio Pallarés Leciñena, vecinas de Pradilla de Ebro, asesinadas en septiembre de 1936. Según cuentan sus propios asesinos, Patrocinio fue violada antes de ser asesinada. La tipología del enterramiento nos hace suponer que la sepultura es de los mismos años de la guerra o de la inmediata posguerra.
Capítulo 1. Exhumaciones e iniciativas populares en Aragón 79 Ilustración 6. Tumba de Bárbara Leciñena y Patrocinio Pallarés, cementerio de Pedrola Autor de la fotografía: Sergio Murillo, 7 de marzo de 2017 La tercera fosa contenía los restos de 14 vecinos de Remolinos, que fueron trasladados en fecha desconocida. En la localidad de Remolinos fueron enterrados en una sencilla tumba cuya lápida hace constar sus nombres, edades y un lacónico «aquí yacen».
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 80 TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD-CP-1
Capítulo 1. Exhumaciones e iniciativas populares en Aragón 81 Ilustración 7. Fosa del cementerio de Pedrola Autor de la fotografía: Luis Antonio Palacio Pilacés y Teresa Grasa Sáncho. Mapa de fosas de Aragón 1.2.2. Partido Judicial de Calatayud y Daroca Tanto Miedes como las localidades que vamos a estudiar a continuación, Villalba de Perejil, Terrer y Villafeliche, forman parte de la actual comarca «Comunidad de Calatayud». En los años treinta, de la provincia de Zaragoza, Calatayud era la tercera comarca con mayor número de grandes propietarios, solo por detrás de La Almunia y Ejea de los Caballeros, y las tres se encuentran entre las que más represión recibieron por parte del franquismo. En Pagar las culpas también encontramos que Calatayud ocupa la cuarta posición en cuanto a expedientes de represión económica, con un total de 771. Por ejemplo, de las personas enterradas en la fosa de Miedes, a todos, a excepción de Nemesio Hernández, les fue interpuesta una multa de entre 400 y 2500 pesetas 225 . 225 CASANOVA, Julián y CENARRO, Ángela (eds.), Pagar las culpas. La represión económica en Aragón (1936-1945), op. cit., p. 282; Listado de víctimas de la represión económica en Aragón, elaborado por MORENO, Nacho, LANGARITA, Estefanía y MURILLO, Irene. Disponible en línea:
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 82 Calatayud Según un informe documental realizado por el historiador Nacho Moreno para el Programa del Gobierno de Aragón «Amarga Memoria», en el cementerio de Calatayud existieron en su día varias fosas donde se encontraban los cadáveres de la represión franquista. En torno a 1958, el municipio recibió la petición de enviar los cuerpos al Valle de los Caídos, petición que fue atendida por las autoridades municipales. La cifra de asesinados trasladados al Valle de los Caídos rondaría los 300. Se llenaron 7 cajas con huesos y el resto, los que no cabían, fueron a parar al osario. Muchos familiares se acercaron a reconocer a los suyos por la ropa, el calzado o los cinturones. También solicitaron al alcalde que les dejasen quedarse con los cuerpos para poderles dar digna sepultura: la petición fue denegada. Existe un monolito de piedra negra y un puño cerrado donde se lee la inscripción «Caídos como héroes por la libertad del pueblo español, el bienestar y el progreso de la humanidad. Siempre en vuestro recuerdo» 226 . Villalba de Perejil TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD-CP-1 <www.roldedeestudiosaragoneses.org/archivo--100/>. Fecha de consulta: 29 de febrero de 2020. Como señala el historiador Nacho Moreno, llama la atención que las organizaciones cuyo mayor número de afiliados fue expedientado fueran Izquierda Republicana, UGT y PSOE. Más de 93 afiliados a estas organizaciones fueron expedientados mientras que la CNT, que contaba con 1200 afiliados, no alcanzó los 16 afiliados inculpados. Según Nacho Moreno, esto se debe a que sería más rentable multar a los afiliados de las organizaciones del Frente Popular que, por norma general, tenían más posibilidades de hacer frente a las mismas al partir de una posición social algo más elevada; en MORENO MEDINA, Nacho, «Nadie está a salvo: La represión económica en Calatayud», en FRÍAS, Carmen, LEDESMA, José Luis y RODRIGO, Javier (eds.), Reevaluaciones. Historias locales y miradas globales. Actas del VII Congreso de Historia Local de Aragón, Zaragoza: IFC, 2011, pp. 397-408. 226 MORENO, Nacho, «Informe Documental», en Fundación Bernardo Aladrén, 2008. Disponible en línea: <http://www.fundacionaladren.com/fba/0pdf/Fosas_Guerra_Civil_Calatayud.pdf>. Fecha de consulta: 7 de noviembre de 2017.
Capítulo 1. Exhumaciones e iniciativas populares en Aragón 83 Ilustración 8. Fosa del cementerio de Villalba de Perejil: «Vuestros seres queridos no os olvidan» Autor de la fotografía: Sergio Murillo Terrer En Terrer, más de 65 personas fueron expedientadas por responsabilidades económicas, entre las que se encontraban los hermanos Cantarero o Calixto Miñana, asesinados en la localidad vecina de Villafeliche. En aquella zona, conocida como «Las Planas», existió una fosa donde fueron arrojados los cuerpos de más de 50 personas. En enero de 1981, Antonia Cantarero Utrilla enviaba desde Zaragoza una carta al alcalde de Villafeliche solicitando permiso para exhumar los cuerpos de esta localidad y que fueran trasladados al cementerio de Terrer, de donde eran originarios muchos de los vecinos 227 . Estos restos fueron trasladados finalmente al cementerio de Terrer donde se les dio sepultura en dos nichos distintos. Los familiares hicieron construir una estela con los nombres de los 14 asesinados y la inscripción: «Aquí yacen víctimas de la represión». El traslado definitivo de los restos se realizó el 7 de febrero de 1981, por lo que estos trámites se realizaron con mucha agilidad. 227 La carta está enviada desde la calle Porvenir núm. 9. Una noticia del Heraldo de Aragón, anunciando un ciclo de conferencias organizado por MCA, LCR y PCE (m-l) el 14 de abril de 1982 en un local de la misma calle, nos hizo suponer en un primer momento que estas organizaciones, especialmente PCE (m-l), estuvieran detrás de dicha iniciativa. No obstante, el local empleado por estas organizaciones estaba en el número 3 y no en el 9. Tampoco hemos obtenido información que nos haga suponer que existiese algún contacto entre estas organizaciones y los familiares que pidieron el permiso.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 84 Durante el acto de homenaje hubo presencia de un sacerdote y acudió un reducido grupo de 15 o 20 personas. No hubo simbología política, ni representantes de la administración ni de otras localidades, a excepción de un concejal del PCE de Calatayud que se presentó a título individual. Además, tampoco hubo voluntad por parte de los familiares de difundir dicho acto entre los medios de comunicación, por lo que dicha iniciativa quedó en el ámbito familiar y el duelo privado 228 . Goya Francia, vecina de Terrer, recuerda los choques que se habían producido en el pasado entre el movimiento obrero y la Guardia Civil. En 1934, los trabajadores de la azucarera de Terrer protagonizaron una fuerte agitación, que seguía la estela de movilizaciones previas. Ya en la campaña de 1920-1921 se produjeron fuertes huelgas en la zona que siguieron el ejemplo de la azucarera de Tudela o la de Marcilla. Se cifran en 700 los obreros en huelga en la azucarera de La Puebla de Híjar, 650 en la de Casetas, 900 en la de Épila y 450 en la de Terrer 229 . En aquella azucarera trabajaban mecánicos, químicos y obreros de varias localidades. Goya recuerda que uno de los hermanos Cantarero que figura en la inscripción del nicho en el cementerio de Terrer es uno de los obreros que protagonizó el intento de tomar el cuartel de la Guardia Civil en 1936. Muchos de ellos figuran como encarcelados en el Mercado de Abastos de Calatayud, donde debieron estar presos antes de ser asesinados 230 . Precisamente, fue Antonia Cantarero Utrilla, quien probablemente fuese hija o hermana de Julián o Vicente Cantarero, la que escribió en 1981 al Ayuntamiento de Villafeliche solicitando poder exhumar los restos. Muchas de las personas que nombró Goya, que figuran en la lista de los asesinados, no tienen apellidos habituales de Terrer, lo que nos hace suponer que muchos de ellos eran trabajadores de la azucarera que vivían en pueblos cercanos. También recuerda a Miguel Pellicer, otro de los asesinados. Cree recordar que era mecánico de la azucarera, quizá de la UGT, «porque era de los destacadillos» 231 . Según su testimonio, Pellicer no quiso huir: «y dijo, yo no me muevo de Terrer, si vienen daré la cara, pero de aquí no me voy […] y lo cogieron y lo mataron en Ricla, y lo enterraron allí». 228 Entrevista a José Luis Gormedino Bernal, Terrer, 2 de marzo de 2017. 229 GRACIA GUILLÉN, José Antonio, Las azucareras: la revolución industrial en Aragón, Zaragoza: Mira Editores, 2005, p. 257. 230 MORENO MEDINA, Nacho, La ciudad silenciada: segunda república y represión fascista (19311939), Calatayud: Ateneo 14 de abril Calatayud, 2008, p. 175. 231 Entrevista a Goya Francia, Terrer, 2 de marzo de 2017.
Capítulo 1. Exhumaciones e iniciativas populares en Aragón 85 TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD-CP-1 Ilustración 9. Nicho del cementerio de Terrer Autor de la fotografía: Sergio Murillo, 2 de marzo de 2017
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 92 Gurrea de Gállego, al igual que Loarre y Ayerbe, aunque muy cerca del frente de guerra, cayeron en el bando franquista y sufrieron el denominado «terror caliente». Según el Mapa de Fosas de Aragón, en Loarre existen en el cementerio dos fosas que fueron dignificadas hace muchos años, sin que hayamos podido comprobar la fecha exacta. No obstante, la tipología del enterramiento y el estado del mismo nos hacen suponer que esta se produjo en la Transición o en los años ochenta. Es una lápida de mármol blanco donde figuran inscritos los nombres de los 5 hombres y una mujer, vecinos de Ayerbe, asesinados por los franquistas el 1 de octubre de 1936. El enterramiento está dedicado «A los mártires de la libertad». Otra fosa, sita en el mismo cementerio de Loarre, contiene los restos de 11 vecinos de Gurrea de Gállego, o al menos, son 11 los nombres inscritos en la lápida dedicada a los «mártires de la guerra de 1936» 241 . El conocido escritor Mariano Constante, que posteriormente sería deportado a Mauthausen, es un testimonio clave de la represión en la zona y especialmente en Ayerbe, donde fue obligado a enterrar varios de los cadáveres de los asesinados, según su interpretación, como castigo por ser republicano: «Cuando acabaron su macabra tarea vinieron cuatro de ellos hasta el pueblo, y ordenaron el ir a enterrarlos rápidamente, escogiendo los que debían hacerlo y entre los cuales me encontraba yo. No fue por casualidad aquel hecho, y, aunque para mí ha sido un enigma, no dudo que alguien me hubiera designado para ejecutar aquel repulsivo cometido. ¡Tampoco fue casualidad si todos los escogidos éramos republicanos! […] Amanecía cuando bajamos al cementerio por el viejo camino de Ayerbe. Llevaba en las manos una pala que alguien me había dado, en tanto otros compañeros llevaban un pico. Detrás seguían los “nacionales”, con el fusil en la mano apuntando hacia nosotros […] Recuerdo cómo empecé a cavar dentro del camposanto, no lejos de la tapia, abriendo la zanja donde serían sepultados aquellos cuerpos que yacían en el exterior boca abajo, la cara pegada a la tierra húmeda y los brazos en cruz. Alguien me ordenó salir a recubrir las trazas de sangre que habían quedado sobre el rastrojo y la tierra, para borrar todo rastro de lo que allí se había cometido. Tomé una azada y empecé a tapar las manchas que aparecían sobre los terrones, húmedos y rojos de la sangre vertida por aquellos infelices; observé pequeños charquitos allí donde la tierra no había podido impregnarse de ella. Contra la tapia, había también manchas rojas, seguramente de alguno que, al caer, se había 241 PALACIO PILACÉS, Luis Antonio y GRASA SANCHO, Teresa, Mapa de fosas de Aragón: Huesca, Zaragoza: Gobierno de Aragón, 2010, p. 140.
Capítulo 1. Exhumaciones e iniciativas populares en Aragón 93 apoyado en ella, pero por más que intenté frotarlas siempre quedaban visibles, tan solo cambiaron de color, volviéndose marrones» 242 . En el cementerio de Ayerbe existe una fosa sin señalizar, solo identificable por el gran vacío y ausencia de enterramientos sobre ella, que podría contener los restos de más de 100 personas asesinadas. Existe otra fosa que contiene los cuerpos de 6 vecinos de Ayerbe, cuyos restos aparecieron durante el franquismo debido a unas obras para levantar la gasolinera de Casa Galán. Según algunos testimonios, el traslado de los cuerpos al cementerio de Ayerbe enfrentó a los familiares con las autoridades franquistas. La tumba responde a la tipología de duelo privado y figuran inscritos los nombres desdibujados de las personas asesinadas 243 . En Gurrea de Gállego existen dos fosas cubiertas en 1983 con una capa de hormigón, unas cadenas y unas cruces. La primera de las fosas contiene los restos de 9 mujeres y en la segunda se encuentran los cuerpos de 15 hombres. Todos ellos fueron fusilados de manera separada la noche del 29 de septiembre de 1936. La historia de la dignificación de dichas fosas comienza en 1979, cuando la Agrupación del PSOE (Histórico) obtuvo 4 concejales durante las elecciones municipales. El partido en Gurrea de Gállego lo dirigía Miguel Morés, que durante el periodo republicano había formado parte del consistorio. Tras el 18 de julio, Miguel Morés se exilió a Francia, pero tras su jubilación allí, regresó a Gurrea donde preparó la candidatura del PSOE-H. TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD-CP-1 242 CONSTANTE, Mariano, La maldición, Zaragoza: Anubar, 1988, pp. 120-122. 243 PALACIO PILACÉS, Luis Antonio y GRASA SANCHO, Teresa, Mapa de fosas de Aragón: Huesca, op. cit., p. 145.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 94 Ilustración 14. Fosa que contiene a las 9 mujeres, vecinas de Gurrea de Gállego, asesinadas por los franquistas el 29 de septiembre de 1936 Autor de la fotografía: Sergio Murillo, 28 de noviembre de 2016 Ilustración 15. Fosa que contiene a los 15 hombres, vecinos de Gurrea de Gállego, asesinados por los franquistas el 29 de septiembre de 1936 Autor de la fotografía: Sergio Murillo, 28 de noviembre de 2016 Aunque en aquel momento no pudieron adecentarlas, el Día de Todos los Santos, familiares y amigos seguían acudiendo a las fosas a depositar flores. Además de acudir para el 1 de noviembre, también existen referencias de que el 20 de octubre de 1979, Alejandro Soteras tuvo la iniciativa de realizar algún tipo de homenaje en las fosas. En dicho homenaje, el propio Alejandro Soteras leyó una poesía reivindicando su lucha por
Capítulo 1. Exhumaciones e iniciativas populares en Aragón 95 la libertad y el olvido al que fueron sometidos. La poesía no deja lugar a equidistancias y hace muy visibles los objetivos y la ideología que movilizaron a uno y otro bando 244 : «Estas tumbas que hoy honramos Nunca fueron respetadas, Para eso estamos aquí, Queremos reivindicarlas. Hijos de Gurrea fuisteis, Amabais la libertad, Aquí fuisteis fusilados, Y aquí descansáis en paz.» Sin embargo, en aquel momento la iniciativa no fue más allá de la realización del homenaje. Con posterioridad, cuando el PSOE ganó las elecciones en 1983, salió elegido alcalde de Gurrea de Gállego el hermano de Alberto Tris Sarraseca, Jesús. TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD-CP-1 Alejandro Soteras, el protagonista del primer homenaje, fue víctima de la represión franquista. Su padre, Pedro Soteras, fue asesinado en 1920 por un gran propietario del municipio de La Paúl por una disputa con respecto a los pastos. Según el propio Soteras, se trataba de uno de los caciques del pueblo, Juan Ramón Brun. Tras el golpe de Estado, él se vio obligado a huir y alcanzó las líneas republicanas ingresando en las milicias anarquistas. Su hermano Máximo, sin embargo, no consiguió huir y fue asesinado en Valdespartera (Zaragoza). Tras la guerra huiría a Francia donde sería ingresado en campos de concentración, y de allí fue enviado a Argelia. Regresó a España en 1942, año en el que fue detenido y arrestado durante varios meses, siendo obligado a trabajar en un batallón de trabajo forzoso 245 . Lo cierto es que, en Gurrea, al igual que en muchos lugares de España, los problemas con respecto a la propiedad de las tierras venían de lejos. Ya en 1926, durante el Gobierno de Primo de Rivera, se produjeron ocupaciones ilegales de tierras a manos de jornaleros no propietarios. Durante el periodo 1934-1936, un total de 323 terratenientes agrícolas 244 Entre las raíces. Recuperando la memoria histórica y oral de Gurrea de Gállego y La Paúl (Huesca), Gurrea de Gállego: Asociación Casa Libertad, 2003, p. 601. 245 SOTERAS, Alejandro, Mis memorias, Gurrea de Gállego: Asociación Casa Libertad, 2003.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 96 acaparaban hasta el 67 % de la superficie cultivable total de la provincia, mientras que otros 73 997 propietarios se repartían el resto. En Gurrea de Gállego, los tres mayores propietarios acaparaban el 47 % del total de los pagos a la Contribución Rústica. Juntos, abonaban una cantidad 6 veces superior a la suma de lo cotizado por los 432 propietarios agrícolas situados en los escalafones más bajos. Estos tres propietarios eran Pilar Serrano Márquez (esposa de Juan Megapano Papanicoli, que sería asesinado tras el golpe de Estado), Saturnino Bellido Díaz y Ramón Vicente Benús 246 . En una comarca donde la propiedad de la tierra estaba concentrada en tan pocas manos, las tensiones acumuladas contra los terratenientes y las autoridades que los defendían podían saltar en cualquier momento. Poco después de proclamarse la República, el 22 de abril de 1931, Faustino Domeque Sarraseca, un vecino de Gurrea, se dirigió al cuartel de la Guardia Civil e inició un tiroteo. Otro episodio de este tipo se produjo el 17 de mayo de 1934, cuando dos vecinos de Gurrea, cercanos a la CNT, asaltaron el automóvil de un pagador que transportaba una buena cantidad de dinero destinada al pago de los jornales en una de las empresas del industrial Mariano Gavín. En realidad, más que el dinero, estaban buscando al propio Mariano Gavín. Los asaltantes fueron Jesús Navarro Arnalda y Justo López Til. Tras el golpe de Estado, un grupo de militantes de mayor edad, antiguos veteranos de la guerra de África, procedieron a la detención de algunos vecinos de derechas del pueblo. Entre ellos, Juan Megapano Papanicoli, el máximo propietario de Gurrea y el sacerdote Félix Febrer Delsel, al que, según Alejandro Domeque, que estuvo presente en las detenciones, le fueron incautadas varias armas que guardaba en su casa para la conspiración golpista. Ambos serían asesinados. TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD-CP-1 Existe otra fosa en el borde del «campo del Monte Puilatos». En el año 2008 aproximadamente se dignificó con dos cruces blancas, pero hasta entonces, solamente había un círculo de piedras que indicaba el lugar del enterramiento. Es posible que fuera señalizado por los propietarios de la finca que siempre respetaron el lugar. En esta fosa están enterrados Saturnino Til Luna y Ramón Navarro Sus. El alcalde de Gurrea de 246 Entre las raíces. Recuperando la memoria histórica y oral de Gurrea de Gállego y La Paúl (Huesca), op. cit., pp. 19-20.
Capítulo 1. Exhumaciones e iniciativas populares en Aragón 97 Gállego durante el Frente Popular, Ramón Til Luna, consiguió escapar con vida del pueblo tras el golpe de Estado. Sin embargo, los franquistas se vengaron asesinando a su padre y a dos de sus hermanos. Saturnino Til Luna y Mariano Til Luna, que está en la fosa de los 15, son dos de estas personas emparentadas con Ramón. Su hijo, Felipe Til Luna, fue concejal en la candidatura del PSOE en los ochenta. Esta fosa fue recientemente exhumada en agosto de 2017 por la asociación ARICO 247 . Ilustración 16. Fosa en el Monte Puilatos, Gurrea de Gállego. Lugar de enterramiento de Saturnino Til Luna y Ramón Navarro Sus Autor de la fotografía: Sergio Murillo, 28 de noviembre de 2016 TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD-CP-1 247 Arainfo, 22 de agosto de 2017. Disponible en: <http://arainfo.org/131377-2/>. Fecha de consulta: 7 de noviembre de 2017.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 98 1.3.2. Partido Judicial de Barbastro Barbastro Con 701 expedientes de represión económica, el Partido Judicial de Barbastro fue el Partido Judicial con mayor número de multas en la provincia de Huesca, solo por detrás de Huesca capital 248 . Según El pasado oculto, la represión en Barbastro alcanzó un 13,29 % del total de la provincia, siendo este el porcentaje más alto solo por detrás nuevamente de Huesca capital y Jaca 249 . Esto lo convierte sin duda en una de las zonas de mayor represión de la provincia, pero hay que tener en cuenta que estamos hablando siempre en términos cuantitativos; el Partido Judicial de Barbastro y aledaños es también de los más poblados. También hay que tener en cuenta que esta zona cae en manos de los franquistas en su avance hacia Cataluña. La dimensión de la represión en Barbastro responde a una tipología especial debido a la fuerte presencia clerical y a la violencia anticlerical desatada tras el golpe 250 . El tipo de dignificación que se llevó a cabo en la Transición se corresponde también al del modelo catalán, que según ha sido trabajado por Conxita Mir, corresponde a una cronología algo más tardía, no suele incluir exhumaciones, existe una mayor presencia de asociaciones de excombatientes o expresos y la celebración de homenajes se produce en ocasiones con la participación de las administraciones políticas 251 . En este sentido, nos encontramos con que la Agrupación Socialista de Barbastro fue uno de los agentes más movilizadores para la realización de políticas de memoria en Barbastro, Colungo y Morillo de Monclús (Huesca). Ya en octubre de 1977, dicha agrupación solicitó al ayuntamiento la retirada de los símbolos franquistas, como la lápida de la Iglesia de San Francisco (que a día de hoy continúa instalada) y de la catedral 252 . La 248 CASANOVA, Julián y CENARRO, Ángela (eds.), Pagar las culpas. La represión económica en Aragón (1936-1945), op. cit., p. 282; Listado de víctimas de la represión económica en Aragón, elaborado por MORENO, Nacho, LANGARITA, Estefanía y MURILLO, Irene. Disponible en línea: <www.roldedeestudiosaragoneses.org/archivo--100/>. Fecha de consulta: 29 de febrero de 2020. 249 CASANOVA, Julián, CENARRO, Ángela, CIFUENTES, Julita, MALUENDA, Pilar y SALOMON, Pilar, El pasado oculto, op. cit., p. 135. 250 AZPIROZ PASCUAL, José María, La voz del silencio, Huesca: Diputación Provincial de Huesca, 2007. 251 MIR CURCÓ, Conxita y GELONCH SOLÉ, Josep (eds.), Duelo y memoria. Espacios para el recuerdo de las víctimas de la represión franquista en perspectiva comparada, op. cit. 252 Andalán, núm. 189 (1978), p. 11.
Capítulo 1. Exhumaciones e iniciativas populares en Aragón 99 retirada de la placa de la catedral figuraba dentro del plan de los trabajos de restauración de la misma que por orden ministerial se habían cursado. Al comenzar la demolición, el alcalde, todavía de la corporación franquista, Esteban Viñola, paralizó las obras y se puso en contacto con la dirección provincial de cultura. Alegaba que esa placa había sido costeada entre todos los familiares, que la dirección provincial no había notificado tal retirada, y que muchas personas se habían dirigido al ayuntamiento a pedir explicaciones. El alcalde propuso que constase en las actas del pueblo que el ayuntamiento no había tenido conocimiento previo ni participación alguna en su demolición, «por lo que se encuentra exento de toda responsabilidad […] y que lamenta profundamente que la retirada de la lápida de los Caídos se haya llevado a cabo sin haber dado una satisfacción previa a las personas que en su día la costearon». Esta propuesta fue contestada por Francisco Viu, representante de la Agrupación Socialista de Barbastro, afirmando que le parecía acertada la resolución de la Administración de retirar la lápida de la iglesia ya que entendía que con ello se superaban «las heridas de la Guerra Civil». En la votación, la propuesta del alcalde de paralizar las obras de retirada de la placa fue aprobada por 9 votos contra 7, todos ellos del PSOE y el PCE. La paralización de estos trabajos fue denunciada ante los medios y ante el Ministerio por la Agrupación Socialista. Finalmente, el 22 de abril de 1982, es decir, 5 años más tarde de la primera propuesta en el ayuntamiento de retirar la placa, el director provincial de cultura, Leon Buil, volvió a reactivar estos trabajos y notificó por escrito al alcalde que la demolición de la lápida era en cumplimiento de la ley que exigía que los monumentos históricos debían ser conservados en su estructura primitiva. La demolición de la lápida por tanto se llevó finalmente a cabo 253 . Algo más tarde, la Agrupación Socialista de Barbastro protagonizó otra de las iniciativas dirigidas a la «recuperación de la memoria» del bando republicano. El 2 de septiembre de 1978, sindicatos y partidos en colaboración con la Asociación de Expresos y Represaliados Políticos, organizaron un acto de homenaje a los antifranquistas que fueron asesinados y encarcelados en el Convento de Las Capuchinas y al que acudieron, según Francisco Viu, diputados socialistas, el secretario del PSOE en Aragón, Rafael 253 Archivo Municipal de Barbastro, Actas del pleno municipal, sesión del 28 de abril de 1982, libro 593001, p. 147.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 100 Zorraquino, dos secretarios locales de UGT y PSOE 254 y miembros de Convención Republicana 255 . Aquella marcha fue acompañada de banderas republicanas y aragonesas. Ilustración 17. Homenaje y marcha por los asesinados y presos del franquismo Fuente: VIU, Francisco, 60 años de historia del Ayuntamiento de Barbastro en sus documentos: 19261986, op. cit. Cuando las personas que integraban la Agrupación Socialista local llegaron a la concejalía del Ayuntamiento de Barbastro en las elecciones municipales de 1979, comenzaron a colaborar activamente con el PCE en la misma línea de dignificación de la memoria del antifranquismo. Desde la posición que les otorgaron estas concejalías, Francisco Viu (PSOE) y Joaquín Arasanz 256 (PCE) colaboraron desde el primer momento con las asociaciones Amical Mauthausen, Amical Catalana de Antiguos Guerrilleros en Francia y Asociación de Expresos. Hay que tener en cuenta, además, que Joaquín Arasanz 254 El Cruzado Aragonés, 16 de septiembre de 1978, p. 5. 255 VIU, Francisco, 60 años de historia del Ayuntamiento de Barbastro en sus documentos: 1926-1986, Barbastro: Francisco Viu, 1997, p. 326. 256 ARASANZ RASO, Joaquín, Los guerrilleros, Huesca: Joaquín Arasanz, 1994; ABAD BUIL, Irene y ANGULO MAIRAL, José Antonio, La tormenta que pasa y se repliega. Los años de los maquis en el Pirineo aragonés-Sobrarbe, Zaragoza: Prames, 2001, p. 110. Joaquín Arasanz fue detenido el 23 de enero de 1947 y conducido al penal de Burgos donde se le condenaría a muerte; pena que sería posteriormente conmutada por cadena perpetua.
Capítulo 1. Exhumaciones e iniciativas populares en Aragón 101 «Villacampa» fue militante del PCE y un activo guerrillero durante la posguerra, llegando a ser jefe de la Agrupación Guerrillera del Alto Aragón (AGAA). Esta colaboración cristalizaría en iniciativas como la entrega de información a la Amical Mauthausen o la inauguración de un monolito en la ciudad. El 26 de junio de 1981, por ejemplo, en el pleno municipal, Francisco Viu, ya en su papel de concejal, anunció que iba a facilitar a la Amical Mauthausen las nuevas direcciones de los vecinos de Barbastro que sufrieron prisión en campos de concentración 257 . Posteriormente, el Día de Todos los Santos, 1 de noviembre de 1981, a propuesta de los partidos de izquierdas que estaban en la oposición y aprobado por unanimidad, se inauguró un monumento en el cementerio que contiene un puño y una estrella roja. La estela dice lo siguiente: «La lucha por la libertad nos costó la vida, 1936-1975; Las fuerzas democráticas de Barbastro os recordarán siempre; Viva la Libertad». La inauguración se realizó, como en Zaragoza, en la más absoluta discreción. TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD-CP-1 Ilustración 18. Inauguración del monolito del cementerio de Barbastro, 1 de noviembre de 1981 257 Archivo Municipal de Barbastro, Actas del pleno municipal, sesión del 28 de abril de 1982, libro 593001, p. 81.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 108 Híjar, además hay que añadir la existencia de la azucarera que da forma a un movimiento obrero más organizado y reivindicativo. Ya hemos visto que al igual que en el caso de Casetas, Terrer o Épila, esta industria daba trabajo a cientos de obreros que estaban muy movilizados desde los años veinte. Poco después del golpe de Estado, en La Puebla de Híjar también se creó una colectividad UGT-CNT compuesta por 250 afiliados 267 . De las 8 azucareras más importantes de Aragón, solo dos iban a quedar fuera del control de los insurgentes, la de Monzón y la de La Puebla de Híjar. Esto nos puede hacer entender la importancia estratégica de la zona para los franquistas y la represión desatada tras su ocupación que se saldó con casi ochenta asesinatos 268 . En esta localidad, la propuesta de construcción del monolito, que incluía 28 000 pesetas «para ayudar a los gastos que se ocasionen» fue presentada por una candidatura independiente, Unidad Independiente de Izquierdas (UII), compuesta por Mariano Repullés, José Polo y Joaquín Úbeda, el 15 de diciembre de 1980 269 . Hubo una colaboración entre esta candidatura de izquierdas y los familiares de los asesinados. Dicha colaboración se plasmó en el dinero recogido para la construcción de dicho monumento que fue aportado por la candidatura UII, con lo que le correspondía por la representación de los 3 concejales más una colecta que se realizó entre los familiares. La cesión del terreno en el cementerio fue aprobada por unanimidad en el pleno municipal, con mayoría de concejales de la UCD, el 22 de diciembre de 1980 270 . El monumento fue inaugurado el 14 de abril de 1981 bajo la inscripción «En memoria de todos los caídos por la República», que no daba lugar a equidistancias. Lo llamativo de la inauguración fue la presencia de Federico Royo Arto, quien fuera alcalde del pueblo durante la República, y de otros antiguos concejales de aquella corporación. TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD-CP-1 267 DÍEZ TORRE, Alejandro, Trabajan para la eternidad. Colectividades de trabajo y ayuda mutua durante la guerra civil en Aragón, Zaragoza: La Malatesta; Prensas Universitarias de Zaragoza, 2009, p. 83. 268 CASANOVA, Julián, Anarquismo y revolución en la sociedad rural aragonesa, 1936-1938, op. cit., pp. 98, 186 y 327. 269 Archivo Municipal de La Puebla de Híjar, Actas del pleno municipal, sesión del 18 de diciembre de 1980, libro 7/4, pp. 91-92. 270 Archivo Municipal de La Puebla de Híjar, Actas del pleno municipal, sesión del 22 de diciembre de 1980, libro 7/5, pp. 27-29.
Capítulo 1. Exhumaciones e iniciativas populares en Aragón 109 Según el Mapa de Fosas de Aragón, debajo del monumento se encuentran enterrados entre 3 a 8 personas sin que se sepa con certeza sus identidades 271 . 1.4.2. Partido Judicial de Teruel Según El pasado oculto, tanto Albarracín como Teruel son los dos partidos judiciales con mayor porcentaje de asesinatos de la provincia sobre el total de 1022, con un 19 % y un 25 % 272 . No por casualidad Albarracín también es el partido judicial, junto con Teruel y Alcañiz, que más expedientes de represión económica por responsabilidades políticas generó, con un total de 258 273 . Albarracín TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD-CP-1 En la lápida se inscribieron los nombres de las 13 mujeres asesinadas y el de Bruno Palomar, junto con sus respectivas edades. También la siguiente frase: «Privados de su vida, en Albarracín septiembre de 1936, el tiempo ha demostrado su inocencia, por su humildad personal, DEP». Consideramos que estamos ante otro caso de «duelo individual» 274 y familiar en el que se reivindica el carácter de víctima de las personas aquí asesinadas, en lugar de su carácter militante. 271 PALACIO PILACÉS, Luis Antonio y GRASA SANCHO, Teresa, Mapa de fosas de Aragón: Teruel, Zaragoza: Gobierno de Aragón, 2010, p. 110. 272 CASANOVA, Julián, CENARRO, Ángela, CIFUENTES, Julita, MALUENDA, Pilar y SALOMON, Pilar, El pasado oculto, op. cit., p. 178. 273 CASANOVA, Julián y CENARRO, Ángela (eds.), Pagar las culpas. La represión económica en Aragón (1936-1945), op. cit., p. 282; MORENO, Nacho, LANGARITA, Estefanía y MURILLO, Irene, Listado de víctimas de la represión económica en Aragón, elaborado por MORENO, Nacho, LANGARITA, Estefanía y MURILLO, Irene. Disponible en línea: <www.roldedeestudiosaragoneses.org/archivo--100/>. Fecha de consulta: 29 de febrero de 2020, op. cit. 274 MIR CURCÓ, Conxita y GELONCH SOLÉ, Josep (eds.), Duelo y memoria. Espacios para el recuerdo de las víctimas de la represión franquista en perspectiva comparada, op. cit., p. 159.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 110 Ilustración 22. Fosa del cementerio de Albarracín Autor de la fotografía: Sergio Murillo, 3 de octubre de 2017 Gea de Albarracín Mientras que en Albarracín fueron asesinadas 13 mujeres, en Gea de Albarracín fueron 12 hombres, todos ellos vecinos de Cella, los que fueron asesinados. Además, en Cella, donde no existen fosas, se interpusieron 59 multas como fruto de la represión económica. Hay que tener en cuenta que Albarracín, Gea de Albarracín y Cella, aunque muy cerca del frente, quedaron en el lado controlado por los franquistas tras el 18 de julio, siendo fruto por tanto del «terror caliente» desatado contra los republicanos 275 . Esos 12 hombres de Cella fueron asesinados al borde de la carretera de Gea de Albarracín, y dos de ellos además fueron expedientados con represión económica. Uno de ellos, Constantino Villa, era el padre de Domingo Villa Gaspar, la persona a la que fue impuesta la multa más alta. El resto de las personas multadas tienen apellidos en común con los asesinados, con lo que es muy probable que muchos de ellos fueran familiares 276 . Al llegar la democracia 277 , los familiares de los asesinados, al igual que en Albarracín y los Pozos de Caudé, colocaron una placa en el lugar donde fueron asesinados. No obstante, sus restos no han sido exhumados todavía. En la placa hicieron figurar una 275 CASANOVA, Julián y CENARRO, Ángela (eds.), Pagar las culpas. La represión económica en Aragón (1936-1945), op. cit., p. 282; MORENO, Nacho, LANGARITA, Estefanía y MURILLO, Irene, Listado de víctimas de la represión económica en Aragón, elaborado por MORENO, Nacho, LANGARITA, Estefanía y MURILLO, Irene. Disponible en línea: <www.roldedeestudiosaragoneses.org/archivo--100/>. Fecha de consulta: 29 de febrero de 2020, op. cit. 276 Página web Asociación Pozos de Caudé. Disponible en: <http://www.nodo50.org/pozosdecaude/asesinados_CELLA.htm>. Fecha de consulta: 3 de agosto de 2017. 277 No hemos conseguido una fecha concreta para esta iniciativa.
Capítulo 1. Exhumaciones e iniciativas populares en Aragón 111 relación con sus nombres y edades y la inscripción «Fusilados el 16 de septiembre de 1936 por la sublevación franquista». Ilustración 23. Placa de la fosa de la carretera de Gea de Albarracín: «Fusilados el 16 de septiembre de 1936 por la sublevación franquista». Autor de la fotografía: Sergio Murillo Existía en Gea de Albarracín otra fosa con 9 personas asesinadas, vecinos de la localidad. En el lugar de su asesinato, conocido como «La venta del ratón», es donde acabaron con la vida de Carlos Lícer Mateo y de Enrique Jareño, padre y abuelo respectivamente de Mariano Lícer, Cándida y Sirio Lorente Jareño. TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD-CP-1
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 112 Ilustración 24. Inhumación de los asesinados en el cementerio de Gea de Albarracín. Mariano Lícer (cuarto por la izquierda) 278 La presente investigación de historia local se justifica en su atención al estudio de la memoria social de las comunidades que hemos estudiado especialmente en este capítulo. En él, hemos conseguido incluir partes silenciadas del proceso de la Transición española, al analizar las imágenes del pasado que empleaban y los procesos de los que han formado parte los grupos sociales que hemos estudiado. Dichos grupos han vivido sucesos y protagonizado iniciativas que solo se han producido en determinados escenarios pero que han formado parte de procesos más amplios y que, por lo tanto, con matices locales, otorgan posibilidades y favorecen estudios comparativos y explicaciones generales. Hemos procurado rastrear las ausencias, las marcas y las huellas de la memoria de la Guerra Civil en el espacio local y de esta manera obtener una valoración más precisa de su gestión durante la Transición española que trascienda la visión de los grupos que detentaron el poder. Lo local es, por tanto, un escenario privilegiado desde donde estudiar la acción comunitaria y es esto lo que hemos pretendido visibilizar en el presente capítulo 279 . 278 Página web Asociación Pozos de Caudé. Disponible en: <http://www.nodo50.org/pozosdecaude/fotografias/albums/HOMENAJE%20EXHUMACION%20GEA/ page_03.htm>. Fecha de consulta: 3 de agosto de 2017. 279 NOEMÍ AGOSTINO, Hilda, «El espacio local como ámbito de la memoria y de la construcción histórica», en ANDRÉS BRESCIANO, Juan (comp.), La memoria histórica y sus configuraciones
Capítulo 1. Exhumaciones e iniciativas populares en Aragón 113 Como anunciábamos al inicio, fueron 20 las iniciativas protagonizadas por la sociedad civil organizada en torno a «Juntas de familiares» y agrupaciones políticas locales que no forman parte de órganos de gobierno municipales. La mayoría de ellas se produjeron entre 1979 y 1981, siendo 1980 el año en que más intensamente se trabajó. Esto significa que, en líneas generales, nos encontramos con estudios de caso un año o dos posteriores a la mayoría de los casos riojanos y navarros. La mayor parte de las iniciativas correspondieron a exhumaciones, con un total de 13, mientras que fueron 6 las dignificaciones de fosas comunes, y 4 los homenajes que en ocasiones incluyeron también la construcción de un monumento. En todos los casos estudiados, los testimonios ofrecen información acerca de los agravios sufridos durante la posguerra. Esta percepción de injusticia responde, no solamente a la eliminación física de alguno de sus familiares y a tener que vivir sin ellos, sino que forma parte de la «cultura de la victoria» 280 que excluyó en lo cotidiano a estas familias. Lo hemos podido comprobar a través de los insultos, las palizas, las amenazas, la prohibición de no poder bailar con las personas de derechas, el castigo económico y tener que sobrevivir con los peores trabajos o emigrar. Cuando esto sucede, no solamente podemos hablar de transmisión de la memoria de la Guerra Civil a través de un familiar ausente, la identificación con el sufrimiento parental o la transmisión oral consciente de lo sucedido o inconsciente a través del fenómeno de «representación depositada» 281 . En estos casos, la infancia que vivieron las personas que llevaron a cabo las iniciativas de exhumar a sus familiares se encuentra fuertemente marcada por una identidad de «víctima» y de «hijo de rojo» que fue impuesta por las autoridades y vecinos franquistas a través de castigos y marginación continuada. Por este motivo, consideramos que se demuestra que la transmisión de la «memoria» se realizó a través de tres vías: en primer lugar, de forma oral y activa por parte de los supervivientes hacia los más jóvenes de la experiencia sufrida por la familia, de la ideología que portaban las personas asesinadas y temáticas. Una aproximación interdisciplinaria, Montevideo: Ediciones Cruz del Zur, 2013, pp. 77-91. Disponible en línea: <http://diarium.usal.es/csupelano/files/2015/02/LA-MEMORIAHIST%C3%93RICA-Y-SUS-CONFIGURACIONES-TEM%C3%81TICAS.pdf>. Fecha de consulta: 30 de julio de 2019. 280 ANDERSON, Peter y ARCO BLANCO, Miguel Ángel, del (eds.), Lidiando con el pasado, op. cit., p. 225. 281 MIÑARRO, Anna y MORANDI, Teresa, «Trauma psíquico y transmisión intergeneracional. Efectos psíquicos de la guerra del 36, la posguerra, la dictadura y la transición en los ciudadanos de Cataluña», op. cit.; VALVERDE GEFAELL, Clara, Desenterrar las palabras, transmisión generacional del trauma de la violencia política del siglo XX en el Estado español, op. cit., p. 11.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 114 de la identificación política de algunos familiares y simpatizantes con los asesinados. En segundo lugar, nos encontramos con las personas que se haya o no producido dicha transmisión activa de la «memoria», se consideran a sí mismos «víctimas» o «hijos de rojo» debido a la experiencia marcada por la represión económica, física y verbal que sufrieron durante la posguerra. Y un tercer elemento por el que se vehicula la «memoria» lo compondrían las personas cuya ausencia de sus familiares o la identificación con el dolor parental ha producido un trauma en sus identidades, que se sienten llamados a ser partícipes de dicha labor de duelo 282 . En la mayor parte de los casos estudiados nos encontramos con que estas tres formas de vehicular la memoria están presentes en diverso grado, ya que muchas de las personas entrevistadas se encuentran al mismo tiempo fuertemente marcadas por la represión de posguerra, la ausencia y el dolor parental y la transmisión activa sobre lo que sucedió. Las «Juntas de familiares» trabajaron solas y en ocasiones en colaboración con las agrupaciones políticas para impulsar sus iniciativas. En ambos casos, la ayuda prestada por la administración municipal se limitó en términos generales a la cesión gratuita del terreno donde inhumar los cuerpos. El resto de gastos fueron costeados por las propias familias a través de un sistema de colectas en las que, en la mayor parte de los casos, la cantidad donada era proporcional al número de familiares represaliados. Las agrupaciones políticas locales eran espacios políticos de organizaciones políticas y sindicales, generalmente PSOE y UGT, compuestas por militantes de base y que en la mayoría de casos formaban parte de estos mismos grupos familiares que habían perdido a los suyos durante la guerra. Fue un espacio que catalizó alguna de las iniciativas y logró crear redes de contacto, aunque estas siempre actuaron de manera local y por iniciativas individuales y no como un objetivo político que viniese desde los cuadros dirigentes. Algunos de los casos estudiados se llevaron a cabo antes de la muerte de Franco. En estas ocasiones, las iniciativas nunca comprendieron una exhumación pero sí la identificación y dignificación de la fosa como en el caso de Ricla o Gallur. Otros casos se quedaron en meros intentos como en Albarracín, donde tuvieron que esperar a la muerte del dictador para poder dignificar la fosa. En cualquiera de los casos citados, la creación e identificación de un espacio en el cementerio parece ser un paso fundamental en el reconocimiento público del dolor padecido por los familiares. Son espacios de duelo 282 MIÑARRO, Anna y MORANDI, Teresa, «Trauma psíquico y transmisión intergeneracional. Efectos psíquicos de la guerra del 36, la posguerra, la dictadura y la transición en los ciudadanos de Cataluña», op. cit.
Capítulo 1. Exhumaciones e iniciativas populares en Aragón 115 articulados en torno a fechas muy específicas, políticas o religiosas, como el 14 de abril, el 1 de mayo o el Día de Todos los Santos. Hemos encontrado que muchos de los casos analizados responden a una tipología de homenaje de duelo individual o familiar 283 , donde la mayoría de asistentes eran familiares o amigos de los asesinados. Esto es así en los casos de la fosa de Gallur/Tauste, Villalba de Perejil, Ricla, Albarracín y Sierra de Luna. La simbología que acompaña estos enterramientos suele incluir en muchas ocasiones una misa, y la inscripción en la lápida de la fecha de la muerte y los nombres de los asesinados. Estos actos no buscaron quebrar el marco simbólico y narrativo de la «equiparación» por el que transitaba la Transición. Por ello no emprendieron una labor de difusión en medios de comunicación ni de invitación a autoridades. Más bien se trataba de una labor de duelo que había quedado inconclusa por el franquismo y que por la propia naturaleza de la represión involucró a toda una red de personas. No obstante, en la medida en que estas personas compartieron dicha labor de duelo, sin pretenderlo se vieron construyendo una versión compartida de la violencia del pasado y, por tanto, este proceso puede considerarse como un mediador simbólico entre la experiencia subjetiva y la generalización social 284 . Por este motivo, estos duelos individuales y familiares han de ser considerados también como un acto político, porque establecen un juicio sobre el pasado y porque también fueron interpretados en ocasiones como una amenaza por parte de los sectores más conservadores de las localidades. La mayor parte de estas iniciativas se llevaron a cabo sin altercados. Sin embargo, en Sierra de Luna el alcalde aconsejó a los familiares que no hicieran referencia en la placa ni a los falangistas ni a la localidad donde habían sido fusilados por temor a que se la rompieran. En Magallón, el gobernador, antes de conceder el permiso para el acto de homenaje, obligó a que los organizadores borraran el calificativo de «asesinados alevosamente» de la inscripción. Además, durante el homenaje estuvo presente la Guardia Civil, lo que creó un clima de miedo y que los allí congregados no se pudieran expresar en libertad. En Ricla, durante el franquismo, los familiares de los asesinados que iban al cementerio eran insultados y les arrojaban agua por la ventana en su camino al 283 MIR CURCÓ, Conxita y GELONCH SOLÉ, Josep (eds.), Duelo y memoria. Espacios para el recuerdo de las víctimas de la represión franquista en perspectiva comparada, op. cit., p. 159. 284 JIMENO SANTOYO, Myriam, «Lenguaje, subjetividad y experiencias de violencia», Antípoda, núm. 5 (2007), pp. 169-190; JIMENO SANTOYO, Myriam, «Emociones y política. La “víctima” y la construcción de comunidades emocionales», Mana, vol. 16, núm. 1 (2010), pp. 99-121.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 116 cementerio. En La Puebla de Híjar uno de los concejales también amenazó con tirar el monolito construido en el camposanto. En Albarracín, el juez al que un particular había solicitado un atestado por defunción de un desaparecido durante la guerra, detuvo durante unas horas a los testigos que se presentaron para testificar haber presenciado las ejecuciones llevadas a cabo en el cementerio. En Gea de Albarracín, los obispos a los que se pidió ayuda para que los asesinados constaran como tales solo lo concederían si se hacía constar que habían sido asesinados por los «rojos». Estas dificultades se presentaron tanto en los casos en que se pretendía un homenaje privado como público y más o menos ideologizado. Todos estos elementos han de ser considerados como la demostración de un ambiente social hostil hacia cualquier tipo de reconocimiento de estas personas que era interpretado como «revanchismo», y por tanto como un ataque al statu quo del franquismo. En ocasiones, las dificultades también provinieron de la falta de acuerdo entre los propios simpatizantes, quienes no se ponían de acuerdo acerca del marco político bajo el que organizar los actos. Esta disyuntiva se generó en torno a la realización o no de oficios religiosos (La Puebla de Híjar o Santa Eulalia de Gállego). En otras ocasiones, como en Magallón, debido a las diferencias ideológicas de los simpatizantes, acentuadas por la presencia de la Guardia Civil en el acto (recordemos que en Magallón no se permitió entrar a miembros de CNT al homenaje). Hace años que la historiadora Selma Leydesdorff propuso en una publicación española la necesidad de tener en cuenta los testimonios transmitidos por las mujeres sobre la posguerra europea. En su opinión, una perspectiva que tuviese en cuenta el género podría aportar nuevas informaciones a propósito de la época, de sus experiencias, sus identificaciones y su subjetividad. Afirmaba que la mujer es clave en el mantenimiento de la tradición y de algunos hábitos, en el sentido de Bourdieu, y que por tanto debíamos tener en cuenta su papel en la transmisión del recuerdo. Planteaba que, partiendo de entrevistas abiertas que tratasen sobre sus experiencias cotidianas y familiares, podría conseguirse una nueva perspectiva para la historia europea 285 . Otras investigadoras, por el contrario, se han cuestionado el uso normalizador y esencialista del concepto «memorias de mujeres» por considerar que operan en un campo 285 LEYDESDORFF, Selma, «La memoria colectiva y el papel de los relatos que las madres cuentan a sus hijas: revisión de la historia europea de postguerra», Arenal, vol. 1, núm. 1 (1994), pp. 39-48.
Capítulo 1. Exhumaciones e iniciativas populares en Aragón 117 de análisis más dinámico y complejo de lo que se pretende 286 . Lo cierto es que para el caso de la guerra civil española todavía está pendiente una revisión de los estudios sobre la violencia desde una perspectiva de género. Consideramos que el estudio de la violencia desplegada contra ellas por el franquismo es el paso previo para conocer qué papel tuvieron las mujeres después en la transmisión de dicha experiencia. No obstante, algo en lo que debemos hacer especial hincapié es en el protagonismo que los testimonios otorgan a las mujeres en estas iniciativas. Muchas de ellas eran viudas a las que, además, les fue aplicada la violencia de posguerra que hemos mencionado antes. Por ello, se convirtieron en transmisoras del recuerdo y resistentes de dichas violencias transmitiendo un legado consciente e inconsciente a sus hijos. Fueron protagonistas en la transmisión del recuerdo, madres, abuelas y tías que contaron a sus hijos lo que había sucedido con sus seres queridos. TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD-CP-1 En términos generales, los exiliados que hablaron en los homenajes sostuvieron un discurso antifranquista, resaltando el papel militante de los asesinados y dignificando su ideología con simbología como la bandera republicana o el canto de la Internacional. Los casos en los cuales las iniciativas se llevaron a cabo bajo un marco de «duelo familiar» son menos numerosos y como hemos mencionado corresponden a las localidades de Gallur/Tauste, Villalba de Perejil, Ricla, Albarracín y Sierra de Luna. Las iniciativas donde hubo participación de agrupaciones políticas fueron la mayoría. También se realizaron bajo un clima hostil algunas de ellas, con presencia de narrativa y simbología republicana o de izquierdas. En muchos de estos últimos casos, este marco político fue acompañado de oficios religiosos que ellos mismos justifican por respeto a quien sí fuera religioso y para desacreditar la imagen que había difundido el franquismo de la España republicana. En prácticamente ninguno de los casos estudiados hemos encontrado iniciativas realizadas bajo el marco de la «equiparación» de ambos bandos como sí encontraremos en las iniciativas llevadas a cabo por las administraciones públicas, como veremos con posterioridad. 286 TRONCOSO PÉREZ, Leyla Elena y PIPER SAPHIR, Isabel, «Género y memoria: articulaciones críticas y feministas», Athenea Digital, vol. 15, núm. 1 (2016), pp. 65-90.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 124 Pozos de Caudé tras la intervención del Gobierno de Aragón. No obstante, ese lugar ha sufrido múltiples transformaciones. TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD-CP-1 2.2. La construcción del monolito TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD-CP-1 2.3. El impacto mediático En este apartado vamos a proceder a valorar el impacto que tuvo la construcción del monolito de Caudé en los medios de comunicación. Esto puede ser clave para comprender el alcance de dicho proceso, qué tipo de presencia tuvo, y cómo fue transmitido y valorado por los medios de comunicación. En primer lugar, hemos realizado un rastreo en los periódicos locales Lucha, Diario de Teruel y Amanecer. Posteriormente hemos investigado en las publicaciones regionales Heraldo de Aragón, y en la revista Andalán. Finalmente, hemos acudido a la Biblioteca Nacional para comprobar qué presencia tuvo en los medios nacionales; para ello hemos investigado en ABC, El País, y en la revista Interviú. El rastreo realizado se hizo a través de fechas clave donde los testimonios afirmaban haber acudido a los Pozos de Caudé o haber realizado homenajes como en el Día de Todos los Santos y el 1 de mayo. También a través de fechas significativas del desarrollo de la Guerra Civil, específicamente las relacionadas con el avance de la guerra en el frente de Teruel. También hemos tenido en cuenta el signo ideológico de cada una de las publicaciones y hemos procurado que la información obtenida fuese plural políticamente. Respecto a los periódicos locales debemos indicar que Lucha fue la publicación oficial del Movimiento en Teruel hasta la desaparición del franquismo y en 1980 pasó a denominarse Diario de Teruel. En esta publicación encontramos varias referencias desde 1978 a los homenajes realizados en los Pozos de Caudé el 1 de mayo. Dichos artículos son breves, no van en portada y caracterizan a los asesinados por el franquismo de «los muertos de Caudé» o «los que allí perdieron la vida» 301 . Solo con posterioridad, y quizá molestos por este falseamiento de la realidad, las organizaciones Convención 301 Lucha, 2 de mayo de 1978, p. 2; 2 de mayo de 1979, p. 11.
Capítulo 2. Los Pozos de Caudé 125 Republicana, PCE (m-l), PCT, MCA, PCE, CCOO, CSUT y PTA, empleando una narrativa militante, pero sin duda más ajustada a la realidad, decidieron escribir una carta al director aclarando que los homenajes que se realizaban allí eran para rememorar «a los caídos republicanos asesinados por el fascismo en la zona de Teruel» y que aprovechaban para «hacer un llamamiento a todos los demócratas para que juntos nos solidaricemos con los héroes caídos por la República y la libertad» 302 . Otra de las cuestiones que fueron discutidas en las páginas de este diario fue la denominación de «Pozos de Caudé» para nombrar el lugar donde estaban las fosas de la represión franquista. La susceptibilidad de algunos vecinos del pueblo de Caudé muestra hasta qué punto la Guerra Civil era un recuerdo que se quería «echar al olvido» y el desconocimiento que había todavía por parte de la población sobre la represión franquista. En una carta al director, ese mismo mes de mayo de 1979, un vecino de Caudé, en representación del pueblo, escribía quejándose a los organizadores de tales homenajes de que nombraran a aquel lugar «Pozos de Caudé». En su opinión, el vecindario tenía miedo de que se les relacionase con los asesinatos y consideraba que el lugar había sido un campo de batalla y no un lugar de represión. Afirmaba que el pueblo se sentía «muy afectado e incluso marginado por si esos lugares que vosotros insinuáis sirvieron de campos de batalla a dos fuerzas opuestas y se cometieron unos asesinatos por unos señores que no guardaban relación ni siquiera con el pueblo» 303 . TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD-CP-1 Este debate mantenido en la prensa y la carta enviada por las organizaciones firmantes al diario en mayo del 79 tuvieron cierto efecto en la línea editorial del diario, ya que un año después, el 1 de mayo de 1980, Lucha volvió a informar sobre los actos en Caudé y ya se refería a los asesinados como «aquellos que murieron en defensa de la libertad y democracia» 304 . En esta publicación observamos que el impacto de la construcción del monolito se circunscribe al acto del 1 de mayo de cada año. No obstante, llama la atención la implicación de los partidos políticos y sindicatos en el llamamiento que realizan para que 302 Lucha, 24 de mayo de 1979, p. 4. 303 Artículo escrito por Fernando Remón, Lucha, 28 de mayo de 1979. 304 Lucha, 1 de mayo de 1980, portada.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 126 acuda el mayor número de gente posible. También es significativo el debate mantenido en la sección «Cartas al director» por el nombre dado a los Pozos de Caudé. Contrasta la información de la que disponen algunas personas implicadas y sensibilizadas con la represión franquista en Teruel con el total desconocimiento que demuestra el vecino de Caudé, que denuncia el nombre «Pozos de Caudé». Este vecino, aun a pesar de erigirse en portavoz vecinal y por tanto, persona que supuestamente ha recibido informaciones de todo tipo por parte de sus vecinos, no tiene claro que los Pozos de Caudé fueron un lugar de represión y no un frente de guerra. Creemos que articula una narrativa hegemónica equiparadora y trágica que promovió el franquismo, ya que demuestra un desconocimiento total de lo que allí ocurrió y al mismo tiempo, una actitud de rechazo al conocimiento y a tener la más mínima vinculación con lo que allí ocurriera, lo que Santos Juliá denominó «echar al olvido» 305 . Es destacable que ese mismo diario publicase una respuesta que articulase una narrativa antifranquista, la sugerencia de realizar una exhumación y calificara la represión franquista en la zona sencillamente como «Holocausto», lo que lo conectaba con el debate sobre la memoria en Alemania del que hablamos en la introducción y que comenzaba a consolidarse en Occidente. A partir de 1980 Lucha pasa a ser Diario de Teruel. En esta publicación, ya a partir de 1981, resulta llamativo que las referencias a los actos celebrados en los Pozos de Caudé el 1 de mayo desaparecen en esta nueva fase ya democrática. También los artículos dedicados al transcurso del 1 de mayo donde venía información al respecto disminuyen considerablemente en extensión y precisión, siendo más escuetos y más generales. El tratamiento de la información de Lucha/Diario de Teruel es muy similar al proporcionado por Heraldo de Aragón, un periódico regional. Las informaciones proporcionadas se circunscriben al 1 de mayo y también califica los homenajes allí realizados como dedicados «a los que allí perdieron la vida» 306 . Esta inexactitud es corregida, quizá también fruto de las cartas enviadas por las organizaciones implicadas en el homenaje a los medios, y en 1980, año de la inauguración del monolito, ya se señala que los allí asesinados lo fueron «en defensa de la libertad y la democracia» 307 . En Heraldo de Aragón, al igual que en la publicación Diario de Teruel, a partir del año 1981 las referencias a los Pozos de Caudé, que también están circunscritas a los actos 305 JULIÁ DÍAZ, Santos, «Echar al olvido: memoria y amnistía en la transición», op. cit. 306 Heraldo de Aragón, 2 de mayo de 1978, p. 20; y 2 de mayo de 1979, p. 20. 307 Heraldo de Aragón, 2 de mayo de 1980, p. 20.
Capítulo 2. Los Pozos de Caudé 127 del 1 de mayo, desaparecen por completo. Además, en la publicación Amanecer, que formó parte de la llamada prensa del Movimiento hasta 1979, año de su disolución, hubo una total ausencia de referencias a los Pozos de Caudé. No obstante, en Andalán, revista quincenal, regional, aragonesista y progresista, el tratamiento de la información, aunque con algunas diferencias, tampoco es muy distinto. En 1981, la referencia a los asesinados en Caudé es de un escueto «víctimas de la Guerra Civil», aunque al menos sí se proporciona el número de asistentes al homenaje, que cifran en 300, y la dimensión de dicha represión que sitúan en 1000 personas 308 . Aunque no se haga referencia a los motivos políticos de los asesinatos, consideramos significativo que aparezca por primera vez el concepto de «víctima» en lugar de «caídos», concepto que a partir de ese momento comenzaría a vehicular gran parte de las narrativas ligadas a la recuperación de la memoria. En cuanto a la prensa nacional, hay una breve referencia en Interviú en la que se menciona a «los caídos» de Caudé puestos en relación con otros casos como Badajoz o Jaén: «“Los otros caídos”: Silenciosamente se alzan por toda España pequeños monumentos funerarios por los caídos del bando republicano en la guerra. En Valladolid lo construyen en estos momentos con simples ladrillos los obreros de UGT en horas libres. Hubo allí más de dos mil fusilados. Otros hay en Teruel, con más de 1000 fusilados. Más en el “triángulo rojo” de Badajoz, Córdoba y Jaén. Siempre en silencio, con un sencillo acto y sin ningún rencor ni arquitectura faraónica» 309 . Consideramos esta referencia muy relevante ya que, aunque ciertamente es muy breve, estamos hablando de una publicación de tirada nacional, la única que existía de los Pozos de Caudé en este periodo. Por otro lado, pone en relación la construcción del monolito de los Pozos de Caudé con otros que se están levantando «silenciosamente» en toda España, lo que es significativo porque va en la línea de crear un marco compartido adecuado para que se mostrase el alcance de la represión franquista y profundizase en el reconocimiento de la misma. Además, contribuye a resignificar el lugar como una zona 308 Andalán, núm. 320 (1981), p. 6. Disponible en línea: <http://bibliotecavirtual.aragon.es/bva/i18n/publicaciones/numeros_por_mes.cmd?anyo=1981&idPublica cion=16864>. Fecha de consulta: 18 de septiembre de 2013. 309 Interviú, núm. 235 (1980), p. 104.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 128 de represión franquista de republicanos, destacando el carácter militante de los mismos y no ahondando exclusivamente en la figura de haber sido «víctimas». Haciendo ahora un ejercicio de síntesis, en los medios locales analizados solo hemos encontrado referencias en Lucha. En este medio existen un total de siete referencias a los Pozos de Caudé. Estas referencias se circunscriben a los actos de mayo y son muy breves. La terminología empleada por el diario para referirse a los asesinados es equidistante y no valora en absoluto la dimensión de la matanza ejercida por el franquismo en ese espacio. No obstante, encontramos un anuncio interesante de un numeroso grupo de partidos y sindicatos de izquierdas llamando a la asistencia al acto del 1 de mayo en los Pozos de Caudé. En este anuncio, redactado por estos grupos, sí se utilizan los términos «caídos republicanos asesinados por el fascismo español». Aunque la terminología se acerca a la dimensión del fenómeno, no se aprecia exactitud en el conocimiento de lo acontecido en el lugar como espacio de represión, liquidación y depuración, también de personas que no tenían nada que ver con la política. Otra carta al director enviada por un vecino de Caudé, en protesta por el nombre que se está popularizando para describir el entorno de los Pozos, demuestra hasta qué punto funcionó la narrativa hegemónica promovida por el franquismo, ya que demuestra desconocimiento sobre el lugar al pensar que allí descansan los muertos de una batalla y sostiene la actitud de no querer saber nada al respecto, a pesar de vivir a escasos kilómetros de la fosa. Es una actitud que el historiador Santos Juliá ha calificado de «echar al olvido», característica de la mayor parte de la sociedad española de aquel momento. Por otro lado, la información más precisa la recoge la respuesta de esta carta al director que acabamos de mencionar donde sí que se señala el espacio como lugar donde se llevó a cabo el asesinato constante de personas con cargos políticos, pero también de personas totalmente ajenas a esta realidad. Observamos por último contradicciones en la prensa. Lucha afirma en el año 1978 que el monolito se va a trasladar a los Pozos de Caudé mientras que dos años después, en 1980, se afirma que se va a inaugurar el monolito, lo que coincide con el manuscrito de Volney Sánchez. Pensamos que quizá lo que se trasladó no fue el monolito, sino la primera placa que se levantó antes de la construcción del monolito. También encontramos contradicciones cuando se afirma, también en 1978, que el homenaje es a los que allí perdieron la vida luchando en las filas republicanas, dando a entender que se trata de un antiguo campo de batalla, mientras que dos años después, en 1980, se publica que el homenaje es en memoria de aquellos que murieron por defender la libertad y la democracia. Observamos como la información ofrecida por este diario local es contradictoria y ambigua, hasta
Capítulo 2. Los Pozos de Caudé 129 1980, por lo que suponemos que esta precisión en la información se debe en aquel año a la información recopilada por los familiares de las víctimas y a su lucha por la dignificación de ese espacio. En publicaciones regionales comprobamos la aparición de los actos en los Pozos de Caudé en tres referencias recogidas en Heraldo de Aragón y una en la revista Andalán. Heraldo de Aragón emplea la terminología «a los muertos que allí perdieron la vida», que es de nuevo muy descontextualizadora y trágica. No obstante, tras dos años de esta referencia, y coincidiendo con el anuncio de la inauguración del monolito, utiliza la de «en memoria de quienes murieron en defensa de la libertad y democracia», lo cual es relevante ya, aunque pone en valor la figura del militante en lugar de la de víctima, y también se omite el concepto de republicano que podía tener connotaciones negativas en aquel momento para algunos lectores por el de «defensor de la libertad y democracia», que tiene otro tipo de proyección en el momento de la Transición española, que todavía no había procedido a la legalización de algunos partidos republicanos. En Andalán existe una referencia en aquellos años donde se habla genéricamente de «víctimas de la Guerra Civil», sin dejar claro ni quiénes son, ni el motivo, ni la naturaleza del fenómeno. No obstante, consideramos relevante que se les identifique como «víctimas» ya que es el único medio de comunicación que emplea este concepto para definir a los que allí murieron asesinados, y demuestra que Andalán estaba más conectada con la emergencia de esta figura en Occidente. En medios nacionales, consideramos muy relevante haber encontrado una referencia en la revista Interviú. Recordamos que esta revista en el momento de la Transición española redactó varios artículos en torno a la represión franquista en la Guerra Civil, la mayoría escritos en el año 1977. Esta temática es continua y de vez en cuando aparecen artículos sobre la masacre de Badajoz, de la Sima de Jinamar, de la Barranca de Logroño o de la matanza de Asturias. En el año 1980 encontramos una breve referencia de varios lugares donde familiares de asesinados por la represión franquista estaban llevando a cabo la construcción de monumentos funerarios. Lugares de muerte que se están transformando en lugares de memoria. Entre estas referencias está la de los Pozos de Caudé, aunque para referirse al lugar menciona genéricamente Teruel. No obstante, arroja la cifra de mil asesinados y además lo pone en relación con el mismo fenómeno que se está desarrollando en Valladolid y en el triángulo rojo (Córdoba, Jaén y Badajoz). Concluimos por todo ello que las referencias son breves, imprecisas y circunscritas a los actos de mayo. Predomina la interpretación de la equiparación, el desconocimiento
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 130 sobre la represión franquista, y el carácter de «víctima» de las personas allí asesinadas sobre el de militante. No podemos concluir que no hubo un impacto, porque lo hubo, incluso nos parece muy destacable que apareciese en un medio nacional como Interviú. Sin embargo, consideramos que se interpretó bajo una narrativa que no demuestra la magnitud del fenómeno de la represión y que se inscribe por tanto bajo la «lógica del silencio» 310 . Se transmite, por lo general, una información que consideramos insuficiente para quebrar el relato oficial del «todos fuimos culpables» que predominaba en aquel momento como parte del marco de la «reconciliación». Consideramos que el monolito de los Pozos de Caudé es mucho más que un monolito. Por un lado, nos encontramos indudablemente ante un monumento funerario que dignifica la memoria de los asesinados a manos del franquismo. Pero, por otro lado, es un espacio de duelo, un lugar donde poder recordar al ausente, donde poder llorarlo y compartir con él pensamientos y sentimientos profundos. Unirse con él o ella, en un momento y en un espacio. Además de esto, la construcción del monolito en Caudé es el resultado de una política de memoria ejercida por un grupo social muy concreto, no institucional, que promueve una narrativa antifranquista de la guerra, diferente a la narrativa oficial que había sido promovida por el franquismo y la clase política durante la Transición a través de sus fuentes de socialización política 311 . Es un lugar donde hemos comprobado, a través de los testimonios, que servía de punto de encuentro entre distintas familias que habían sufrido la represión franquista, y donde compartían la tristeza y el duelo incluso antes de la construcción del monolito. Por último, fruto de este contacto acaba convirtiéndose en un lugar de reivindicación política. Al contrario que en muchos otros lugares analizados, el momento de peregrinación familiar no es el Día de Todos los Santos. Los sindicatos de izquierda tienen una fuerte presencia y simpatizan y apoyan a los familiares. Cada 1 de mayo se acude al monolito y se anuncia por prensa, se alzan banderas republicanas y aragonesas, se leen poesías de Miguel Hernández y se cantan canciones reivindicativas. Se busca, en definitiva, la inspiración para un mundo mejor que está en proceso de construcción, a través del testimonio y el legado de los asesinados a manos de un régimen que se desmorona. 310 JELIN, Elizabeth, Los trabajos de la memoria, op. cit., pp. 12-15. 311 AGUILAR FERNÁNDEZ, Paloma, Memoria y olvido de la Guerra Civil española, op. cit., pp. 86-135.
Capítulo 2. Los Pozos de Caudé 131 Estos elementos que dignifican este espacio, que van desde las flores que algunos familiares depositaban antes de la muerte de Franco a la construcción del monolito, y las actividades que desde entonces allí se realizan, hacen que podamos hablar de un «lugar de memoria». Lugar que estuvo presente en la memoria de muchas familias, que fue visitado constantemente, que fue dignificado, que formó parte de reivindicaciones políticas y humanitarias y que hoy por hoy sigue manteniendo todos y cada uno de estos elementos. Desde su inauguración en 1980 hasta nuestros días, ese espacio ha sufrido varias modificaciones de las cuales ya hemos hablado. Algunas de estas modificaciones se han debido a la reconstrucción de algunos elementos destruidos por grupos vandálicos fascistas. Otras modificaciones, sin embargo, siguieron formando parte de ese deseo de dignificar el espacio y dotarlo de mayor presencia. Durante los años ochenta y noventa siguió siendo visitado por familiares y cada 1 de mayo también por los sindicatos CNT, UGT y CCOO. No obstante, en el año 2000, de nuevo, este espacio de contacto y conocimiento entre familiares y simpatizantes propició que surgiese la idea de crear una fundación para llevar a cabo la dignificación de las víctimas del franquismo en otros lugares de la provincia, comunicar su propia experiencia, sus testimonios, incentivar la realización de charlas y exhumaciones y otra serie de elementos de recuperación de la memoria de las víctimas del franquismo. La creación de esta fundación se vio impedida por los costosos requerimientos económicos. Por ello, finalmente, se creó en el año 2004 la Asociación Pozos de Caudé. En esta asociación, esta vez sí, participaron económicamente partidos y sindicatos de todo el espectro político de izquierda. Esta asociación ha promovido exhumaciones, dado conferencias y ha hecho un ejercicio de comunicación muy relevante en Aragón.
133 CAPÍTULO 3. INTERVENCIONES DE PLATAFORMAS ASOCIATIVAS DE MEMORIA Y DE EXCOMBATIENTES EN ARAGÓN Existe un segundo grupo de «agentes de memoria» que, perteneciendo a la sociedad civil, formaron parte de las iniciativas desarrolladas «desde abajo». Las asociaciones que más presencia tuvieron en Aragón en los últimos años de los setenta y durante los ochenta fueron la Asociación de Antiguos Guerrilleros Españoles en Francia (AAGEF) y la Amical Mauthausen. Como veremos, ambas asociaciones poseen una serie de características propias en cuanto a la composición de sus integrantes y al significado de sus iniciativas. La AAGEF fue una asociación compuesta por excombatientes cuyo trabajo estuvo dirigido a la dignificación de fosas, la realización de homenajes de antiguos militantes y el reconocimiento de algunos de sus derechos eliminados por la Dictadura. La Amical Mauthausen, por otro lado, tenía una línea de actuación muy similar a la de algunas asociaciones de memoria actuales, donde se buscaba más bien la difusión del sufrimiento experimentado por sus integrantes como una misión pedagógica y una vacuna contra los peligros del futuro de sensibilización pública y política con respecto a esta temática. Sin embargo, a ambas las unía la voluntad de quebrar el «silencio» en torno a la represión franquista y la reivindicación de la memoria de los asesinados en el espacio público con el objetivo de conseguir reconocimiento social. Además, las dos asociaciones tuvieron una temprana y fuerte presencia en España gracias a que su fundación se sitúa en Francia años antes de la muerte de Franco. La Asociación de Antiguos Guerrilleros Españoles en Francia (en adelante AAGEF) se fundó en Francia como prolongación de la AGE, la Agrupación de Guerrilleros Españoles. En 1950 el Gobierno francés prohibió la AGE motivado por una política de desmilitarización. Más adelante, en 1976, la AAGEF fue reconstituida en Francia y aunque también comenzó a desplegar sus actividades en España, no se fundó oficialmente hasta 1984. La sección catalana de esta asociación se denominó «Amical Catalana de Antiguos Guerrilleros Españoles en Francia» y dicha sección fue la que llevó a cabo una intensa actividad en Aragón durante los años ochenta 312 . 312 MEDINA PEÑARRUBIA, Vicente, «El Archivo de Amical de Antiguos Guerrilleros Españoles en Francia, Sección Cataluña». Comunicación presentada en las Quintas Jornadas de Archivo y Memoria, celebradas en Madrid el 17 y 18 de febrero de 2011. Disponible en línea:
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 236 Ilustración 51. Inauguración del monolito del cementerio de Torrero de Zaragoza, 1 de noviembre de 1981 Fuente: Andalán, núm. 294 (1981), p. 11 4.4. Actividades culturales Otro de los ámbitos que emplearon los ayuntamientos para hacer políticas de memoria fueron las actividades culturales. De entre ellas vamos a destacar la exposición de la guerra civil española que se presentó en La Lonja de Zaragoza en 1981 y un concurso de ideas y poesías que se desarrolló en el colegio público de Calatorao con motivo de la construcción del monolito del que hemos hablado con anterioridad.
Capítulo 4. Políticas de memoria de los ayuntamientos 237 4.4.1. Exposición en La Lonja: «La guerra civil española» En 1981 llegó a La Lonja de Zaragoza una exposición sobre «La guerra civil española» que, según Andalán, era «quizá el acto cultural más importante del año». La exposición estaba compuesta por carteles, dibujos, documentos, fotografías, libros, prensa, armas e insignias. Durante los días que duró la exposición se proyectaron películas y reportajes de la época, así como hubo conferencias de personalidades del ámbito historiográfico y cultural 501 . La inauguración, el 24 de febrero, contó con todo el apoyo institucional y en ella estuvieron presentes, entre otros, Javier Tusell (director general de Patrimonio Artístico) acompañado del delegado provincial del Ministerio de Cultura, Francisco José Montón Rubio, el alcalde de Zaragoza Ramón Sainz de Varanda, representantes de la Diputación Provincial y el gobernador civil, Francisco Javier Minondo 502 . Efectivamente, la exposición era una iniciativa del Ministerio de Cultura realizada a través de la Dirección General de Bellas Artes y de Archivos y Bibliotecas y en Zaragoza contó con la colaboración del ayuntamiento (Delegación de Extensión Territorial). La muestra pudo visitarse entre el 23 de febrero y el 26 de marzo. La distribución de los objetos y paneles informativos se realizó a lo largo de nueve salas que fueron bautizadas bajo los siguientes epígrafes: 1. Anteguerra (periodo electoral, tensión en la primavera y alzamiento respuesta) 2. Enfrentamiento (explosión de entusiasmos, fragmentación política, lo religioso como discordia) 3. Construcción de dos Estados 4. Una campaña larga (el frente de cada día, sobre los hechos de armas) 5. Dimensión internacional 6. Guerra económica 7. Guerra sociológica (esfuerzo propagandístico y medios de comunicación) 8. Retaguardia (la vida sigue, cultura en general, la mujer, desastres de la guerra, los niños) 9. Desenlace 501 Andalán, núm. 310 (1981), p. 14. 502 Heraldo de Aragón, 24 de febrero de 1981, p. 13.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 238 Los objetos de los que se componía la exposición eran propiedad de 43 colecciones particulares y de fondos de instituciones privadas. El proceso de preparación de la exposición contó con el asesoramiento de los historiadores Ramón Salas Larrazábal y Ángel Viñas Martín, lo que es de nuevo un intento de llevar a cabo una empresa «imparcial» por medio de contar con dos historiadores considerados en aquel momento defensores de perspectivas distintas. Alrededor de la exposición se organizaron otras actividades culturales como un ciclo de proyecciones titulado «La Guerra Civil en el cine», un ciclo de conferencias sobre la Guerra Civil en Aragón y una exposición de documentos y libros sobre Aragón durante la guerra civil española. Las conferencias corrieron a cargo de Mariano Constante, sobre los primeros meses de la guerra, Ramón Salas Larrázabal sobre el proceso militar, la vida en Zaragoza durante la guerra a cargo de Luis Horno Liria, y la Guerra Civil en Aragón, realizada por Manuel Tuñón de Lara 503 . El esfuerzo del ayuntamiento en la difusión de estos actos no se limitó a lo descrito anteriormente, sino que se aprobó un presupuesto de 2 750 000 pesetas para llevar a cabo la impresión de más de 1000 ejemplares de un libro que recogiese todo lo relacionado con la exposición 504 . El evento fue muy difundido en prensa aunque también cuestionado. Un artículo en Andalán firmado por el historiador Carlos Forcadell señalaba que la exposición era un despropósito ya que estaba pensada para difundir una visión «equiparadora» de la Guerra Civil. Forcadell indicaba que la exposición «puede dar la impresión de ser una acumulación de objetos con cierto desorden y excesiva densidad […] solo la mera enumeración invita a justificar la impresión de un montón de cosas por ordenar». Lo más criticado por Carlos Forcadell era que los hechos quedaban sin interpretar: «La imparcialidad o la objetividad histórica intentada se apoya principalmente en equilibrar los testimonios concediendo a cada parte de España un 50 % casi matemático». 503 En la exposición colaboró también Basilio Martín Patino construyendo más de 20 vídeos con material de la Filmoteca Nacional y los archivos del NODO, así como de P. Hernández Pardo; Archivo Municipal de Zaragoza, R. 14641, F 67/24. 504 En las actas figura la adjudicación «a la firma Sansueña Industrias Gráficas, la impresión de 1000 ejemplares del libro La exposición sobre la Guerra Civil. Zaragoza (febrero-marzo 1981) integrado en la colección “Cuadernos de Zaragoza-Temas actuales”». El coste de dicho trabajo se señala que sería de unas 275 000 pesetas, «aprobando el abono de 35 000 pesetas al equipo de redacción del estudio sociológico, representado por D. Ángel Carrión Garzarán»; en Archivo Municipal de Zaragoza, Actas de la Comisión de Gobierno, 1981, p. 1665.
Capítulo 4. Políticas de memoria de los ayuntamientos 239 En su opinión, esta obsesión por la «equiparación» ahondaba en el olvido puesto que evitaba aludir a realidades conflictivas: «no hay ni victoria, ni derrota, ni exilio, ni represión». El silencio sobre esas realidades conflictivas obviaba por tanto «la lucha de la democracia contra el fascismo, enfrentamiento de clases populares contra oligarquías económicas». Para Carlos Forcadell, esta interpretación sería impensable en países como Alemania, Italia o Francia sobre la II Guerra Mundial porque su «legitimidad democrática tiene su origen en haber derrotado en su momento al fascismo […] esto es imposible hoy en la sociedad española y en la cultura dependiente de organismos oficiales» 505 . Sobre esta misma exposición, el historiador Michael Richards apuntaba, en la misma línea, que la clasificación de objetos y la representación de la vida cotidiana acentuaban una sensación de imparcialidad pero que esta despojaba de significado al conflicto. Subrayaba que era una visión compartida que podía tener cierta justificación en el hecho de que parecía contribuir a una conclusión positiva del proceso político de la Transición. No obstante, Richards no dudaba en calificar este proyecto de «conservador» y, por supuesto, recibió también el apoyo de los conservadores 506 . Efectivamente, para el 80 % de los visitantes la exposición fue aceptada como una muestra «imparcial». Este era precisamente el objetivo de quienes organizaron la exposición. José Manuel Mata Castillón, subdirector general de Archivos, subrayó el interés de ofrecer una «imagen más humanizada, desmitificadora». Para Mata Castillón, «ya no tiene sentido ni un asomo de triunfalismo ni una sombra de “revanchismo”. Porque ya es historia, el drama de la Guerra Civil puede ser contemplado desde la serenidad y la comprensión sin odio» 507 . 505 Andalán, núm. 311 (1981), p. 14. 506 RICHARDS, Michael, Historias para después de una guerra, memoria, política y cambio social en España desde 1936, op. cit., pp. 332-334. 507 Heraldo de Aragón, 22 de febrero de 1981, p. 7.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 240 Documento 9: Exposición «La guerra civil española», La Lonja de Zaragoza, febrero-marzo de 1981 4.4.2. Concurso escolar de dibujo y poesía En Calatorao, durante la discusión a propósito de la construcción de un monumento público «a todos los muertos» de la Guerra Civil en la localidad, se decidió al mismo tiempo involucrar a los grupos escolares en la tarea a través de un concurso de poesías y dibujo. El 9 de octubre de 1979 ya se enviaron diligencias a la directora de los grupos escolares de Calatorao, Tomasa Lázaro Sánchez, por las que se invitaba a que los niños hiciesen «diseños y estudios alusivos al monumento que se proyecta». La difusión entre los escolares de esa visión «equiparadora» por parte del ayuntamiento se produjo al incorporar en el concurso la idea de que el ganador sería aquel que «mejor se ajuste a la idea y fin que se persigue».
Capítulo 4. Políticas de memoria de los ayuntamientos 241 TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD-CP-1 El expediente todavía conserva carpetas con los más de 80 dibujos que fueron diseñados por los estudiantes de 1.º y 2.º de EGB. Lo que llama la atención de todos los dibujos es que en todos ellos existe una dualidad que pretende representar dos bandos, a través, generalmente, de dos banderas. Sin embargo, mientras la bandera rojigualda figura en todos ellos, la otra bandera no es nunca la republicana, sino la aragonesa, o de nuevo, una bandera rojigualda. Muchos de estos dibujos recrean un monumento con cruces, pirámides o antorchas. Se suele acompañar el diseño con simbología que representa la paz, como dos manos entrelazadas o palomas, mientras que otros muchos abundan en elementos bélicos como soldados y armas (fusiles y cañones). Las inscripciones que hacen figurar son muy fidedignas al mensaje que trasladaba la moción aprobada en el pleno municipal, de no distinguir bandos y cristaliza en mensajes como: «A los caídos por la nación y los españoles», «A los caídos de Calatorao», e incluso un sorprendente «A los que murieron por la patria, España, ¡Arriba España!».
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 242 Documento 10:Uno de los dibujos de una niña de 12 años, dedicado a la propuesta del Ayuntamiento de Calatorao de levantar un monolito a todos los caídos en la guerra En cuanto a las poesías, hemos observado que la práctica totalidad de ellas están cargadas de relato trágico en el cual la guerra está descontextualizada, se tacha simplemente de un error, y los dos bandos son respetados porque ambos luchaban por sus propias ideas de patria. También se realiza bajo narrativas trágicas, equiparadoras y salvo en dos excepciones, no se produce ni una sola mención a la represión franquista posterior. Algunos de los mensajes en clave nacionalista y equiparadora son los siguientes:
Capítulo 4. Políticas de memoria de los ayuntamientos 243 «Los caídos fueron hombres que lucharon por España, que con sus tanques y cañones murieron en la batalla. Renunciaron a la veda, y murieron en el frente por su España querida». «Desastres y tristezas, agravios, enfermedades… guerras, honor y dolor, luchar con afán y clamor, masacres por defender la patria». «Los enemigos luchan por conseguir algo que no es suyo, los españoles luchan por su bandera y su patria. Todos los españoles nos unimos para vencer a los enemigos». «A los caídos en el frente en la Guerra Civil […] trompetas y tambores suenan en las calles, han vuelto los hijos de Calatorao, muchos muertos, muchos heridos, hay esperanzas, la victoria es nuestra». «Lucharon hermanos con hermanos para defender a España». «Los hombres que cayeron, los valientes que murieron, por una sola cosa, por la patria, las mujeres que lloraron por sus hijos o por sus maridos… y después con la victoria lucieron la bandera de su patria “España”». «Tuvieron mucho coraje, el suficiente como para dar su vida por la Patria, Nuestra España». «Pobres y ricos se unieron, formando un ejército grande y poderoso, con armas y sin ellas, defendieron su patria. Nos sentimos orgullosos de todos aquellos hombres y queremos recordarlos». «Por su amor a su patria España dieron su vida unos españoles, que murieron por una España libre y justa». «Los soldados en la guerra lucharon por su patria y murieron con orgullo, por la libertad». «A todos los que luchasteis por unas ideas claras, ofreciendo vuestras vidas, por un país más humano. Unas palabras son poco, un homenaje no es nada, para el recuerdo inacabable de un hecho que marcó historia». También se realizaron varias poesías cargadas de religiosidad: «Tenemos que rezar por ellos al Santo Cristo del pueblo, que por guardar nuestra España les hemos hecho un monumento».
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 244 «La Cruz es un símbolo de la lucha por defender España. Y que esos hombres dieron su vida por España. Y lucharon sabiendo ya que iban a morir. Pero aun sabiéndolo no dejaron de luchar por España. Y lucharon sin cesar hasta ganar la lucha por España. El ofrecimiento de sus vidas nos enorgullece a todos los españoles». «Dios los bendecirá a todos». Algunas de las poesías profundizaban en una visión ya no tan patriótica sino simplemente trágica y descontextualizada de la guerra: «Lucharon y vencieron, aunque muchos murieron, pero el honor que les hicieron todos se lo merecieron. Unas familias lloran, otras se sienten dichosas, por las grandes hazañas que sus maridos e hijos hicieron». «Fue una guerra catastrófica, muriendo padres y hermanos, cada uno tenía su política y sus derechos humanos […] la guerra es lo peor, luchando unos contra otros, no sabían que cometían un error, y el mal iba para todos, lo mejor para vivir feliz es el amor, la paz y la tranquilidad, olvidar la Guerra Civil y pensar en la felicidad». «Unos se quedan y otros se van, las familias lloran o ríen, según son afortunados, o sumamente desgraciados». «Todos a luchar irán, cada uno por sus ideas y ya en el frente estarán. De derechas y de izquierdas, los de derechas han ganado a los demás, qué les pasará, y no todos amigos quedan, algún día se reconciliarán». «Dejad a los que por vivir mataron, perdonadles porque no saben lo que hicieron, defenderos no pudisteis, porque no os dejaron, pero como valientes moristeis». «Los caídos que lucharon hasta la muerte. Pero como solo se muere una vez ya no pudieron morirse más, y dejaron un recuerdo grande en sus familias, y después ya se olvidó porque también murieron sus familias, que los conocieron y ya se olvidó». «Moristeis a causa del egoísmo… por ser el hombre egoísta, muchos de vosotros os perdisteis de vista… a ver si por culpa del hombre no se cometen más errores». «Guerra ingrata donde todos murieron… y que todos ante ella sufrieron». No obstante, como decíamos, hemos encontrado algunas excepciones. De las 80 poesías que se encuentran recogidas en el expediente, estas 4 referencias son las únicas
Capítulo 4. Políticas de memoria de los ayuntamientos 245 que hemos encontrado que rescatan algunos elementos de la casuística del antifranquismo y de los asesinados por los franquistas: «En honor de los caídos han creado un monumento, donde quedarán plasmados, todos sus sufrimientos. Primero el movimiento, los fusiles en las manos, las banderas van al viento, los hermanos contra hermanos. Se levantaron monumentos de los muertos vencedores, los del otro bando muertos, los tiraron en los montones. Hoy los recuerdan a todos como así debe de ser, que la rabia de antes no lo sabía hacer». «De un bando sí los recuerdan, al otro le rendimos con todo el corazón, una sencilla poesía para que se les recuerde toda la vida». «En memoria de nuestros caídos, que unos fueron hallados y otros quedaron perdidos». «Algunos murieron, otros se salvaron, los que ganaron se hacían reyes, los que perdieron lloraron… pero para qué llorar si eso ya pasó». Documento 11: Poesía realizada por un niño del centro escolar dedicada a las víctimas de la Guerra Civil Llama la atención por tanto la capacidad que la administración municipal tuvo para difundir una visión de la guerra «equiparadora» entre vecinos y grupos escolares y que esto se hiciese desde posiciones ideológicas progresistas como las que representaban el
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 252 Frente a todas estas medidas de presión, que según define el propio alcalde en el Boletín Municipal son «servidumbres que impliquen y motiven a cobardes acciones, como masacrarte el coche o bombardearte con anónimos amenazadores», se acordó por unanimidad «dejar pendiente de retirar la placa […] hasta que lo autorice el Sr. cura o el Sr. arzobispo, o bien se dicte alguna disposición con carácter general al respecto, posible ante la evidente anticonstitucionalidad de las lápidas con referencia a una sola parte y con símbolos de autoridad» 519 . TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD-CP-1 Tanto en Tauste como en Calatorao, las medidas de presión ejercidas por los vecinos y la Iglesia evitaron la retirada de simbología franquista violando los acuerdos municipales votados y aprobados en los plenos municipales. En Huesca, por el contrario, la eliminación de la Cruz de los Caídos se llevó a cabo por medio de la política de hechos consumados. En el Parque Miguel Servet de Huesca había una cruz dedicada a los caídos franquistas. Se trata del mismo parque donde también se hizo modificar un monumento conmemorativo a los caídos durante la primera legislatura municipal democrática de José Antonio Llanas (UCD) para homenajear «a todas las víctimas de la guerra». En ese mismo parque había, como decimos, también una cruz dedicada a los caídos. Durante la legislatura en la que fue alcalde Sánchez Carrasco (1983-1987, PSOE), se produjo la demolición de dicha cruz. Fue durante las vacaciones de Semana Santa en abril de 1986, cuando el monumento apareció de la noche a la mañana totalmente destruido. El responsable de esta destrucción fue el concejal Sánchez Sacristán, que en aquel momento era concejal de Parques y Jardines (PSOE). Aquellos días, el alcalde Sánchez Carrasco se encontraba ausente por vacaciones de Semana Santa. Él mismo fue quien ya había comentado al alcalde su intención de retirar el monumento del parque. La iniciativa de Sacristán no tuvo muy buena acogida por parte del alcalde, quien siempre que se lo proponía le respondía que esperase, que había que llevar mucho cuidado. Es por ello por lo que el concejal decidió actuar por su propia cuenta: TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD-CP-1 519 Archivo Municipal de Calatorao, Boletín Municipal del Excelentísimo Ayuntamiento de Calatorao, núm. 1, 1 de mayo de 1981, p. 7.
Capítulo 4. Políticas de memoria de los ayuntamientos 253 La reacción ante lo acontecido no se hizo esperar. José Antonio Llanas (ya en el PP) solicitó al alcalde explicaciones de por qué había permitido esta iniciativa «sin ajustarse a procedimiento» y amenazó con emprender medidas judiciales contra lo acontecido 520 . El alcalde Enrique Sánchez Carrasco (PSOE) no confesó que no sabía nada del asunto e, intentando proteger la actuación de Sánchez Sacristán, acusó a lo degradado que estaba el monumento y justificaba su retirada sin publicidad «por no herir sentimientos y procurar cerrar heridas en monumentos y denominaciones de calles» 521 . Ilustración 55. Estado en que quedó la Cruz de los Caídos del Parque Miguel Servet de Huesca Fuente: Diario del AltoAragón, 11 de abril de 1986, portada Las retiradas de simbología franquista realizadas con nocturnidad fueron más frecuentes de lo que nos imaginamos. En España y Aragón tenemos varios ejemplos de esto. Por ejemplo, el 1 de mayo de 1978, en Irún el busto del general Mola desapareció. Parece ser que, además, este no era el primer intento de retirar dicho busto, ya que «hace varios meses el citado monumento estuvo a punto de ser volado por medio de un artefacto» 522 . En marzo de 1978, la Delegación de Excombatientes de Zaragoza hizo 520 Diario del AltoAragón, 11 de abril de 1986, portada y p. 3. 521 Archivo Municipal de Huesca, Actas del pleno municipal, sesión del 10 de abril de 1986, libro 1782, p. 153. 522 Amanecer, 2 de mayo de 1978, p. 3.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 254 pública una declaración en la que se condenaba que «grupos de estudiantes […] publiquen en grandes carteles murales su intención, fijando día y hora para cometer una profanación del Monumento a los Caídos». Esta Delegación de Excombatientes se autodefinía como «enemigos de todo tipo de violencias, pero justificamos las reacciones de quienes dolorosamente han sido premeditadamente provocados» 523 . En 1974, en Mataró y en Barcelona, días antes de la conmemoración del XXXV aniversario de la «liberación de Mataró», se produjo un intento de voladura en el monumento a los caídos. Aquel día, en el que acudieron el gobernador civil de la provincia, Pelayo Ros, y el presidente de la Diputación, Samaranch, el gobernador señaló que «con voladuras cobardes dedicadas a nuestros caídos, no se conseguirá la separación de todos los españoles» 524 . En la Plaza del Triunfo de Sevilla, el 1 de mayo de 1976 apareció destruida la lápida del monumento a los caídos en la que también se dejaron escritas alusiones al 1 de mayo y una hoz y un martillo 525 . En marzo de 1980 en Úbeda, otro monumento de Franco fue demolido en la plaza de Lupión frente al ayuntamiento. El monumento nuevamente consistía en un busto de bronce de Franco sobre un pedestal de casi dos metros. En el artículo de prensa publicado por Aragón Exprés se afirma que existía «un acuerdo de la actual corporación municipal de retirar dicho monumento tomado en el pleno celebrado a finales de noviembre último, muy debatido en sus días y en el que, al parecer, se produjeron escisiones en la propia corporación por el acuerdo tomado, integrada aquella por cinco concejales comunistas, un socialista y tres centristas». El monumento fue demolido en presencia del alcalde (PCE) y otros dos concejales. El busto fue arrastrado con una soga al ayuntamiento donde fue metido «en una habitación utilizada como calabozo», y el pedestal fue demolido «a martillazos hasta destrozarlo, no sin antes ser rociado con bebidas que se consumían en un bar inmediato» 526 . El único caso en el que hemos encontrado que la retirada de la placa de una iglesia dedicada a los caídos se llevase a cabo sin amenazas ni coerciones fue en La Puebla de Híjar (Zaragoza). La propuesta se realizó el 20 de julio de 1979, a petición de los concejales de la candidatura unitaria de izquierdas, Joaquín Úbeda, Mariano Repullés y Sampablo, que solicitaron la retirada de la lápida de la iglesia dedicada a los caídos, así como sustituir los nombres de las calles y modificar la lápida del cementerio franquista. 523 Heraldo de Aragón, 17 de marzo de 1978, p. 9. 524 Aragón Exprés, 28 de enero de 1974, p. 10. 525 Aragón Exprés, 1 de mayo de 1976, p. 3. 526 Aragón Exprés, 5 de marzo de 1980, p. 18.
Capítulo 4. Políticas de memoria de los ayuntamientos 255 En concreto, el concejal Joaquín Úbeda propuso que la placa de la iglesia se modificase por el siguiente texto: «A los muertos de La Puebla de Híjar de la guerra civil española». Tras una discusión que no recogen las actas, pero que se hace constar, se acordó dirigirse al arzobispo para solicitarle permiso haciéndoles llegar «que dicha modificación o cambio no se considere en aplicación de ningún partido». El 6 de junio de 1980 se aprobó finalmente la retirada de la placa sin ser sustituida por ninguna otra que recordase a «todas las víctimas» aunque los trámites continuaron hasta el 15 de diciembre de 1980, que consistieron en reuniones mantenidas por el ayuntamiento con las familias emparentadas con los nombres de las personas que figuraban en la placa que iba a ser retirada 527 . TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD-CP-1 Tras el estudio de estos casos podemos concluir que las políticas de memoria llevadas a cabo por los ayuntamientos se basaron fundamentalmente en la retirada de simbología franquista y en cambios en la nomenclatura de las calles. Solo excepcionalmente encontramos a los Gobiernos municipales tomando la iniciativa de las exhumaciones de los asesinados por el franquismo, como en Mallén, Boquiñeni y Alcampell y en los tres casos se explica por ser los alcaldes hijos o nietos de asesinados por el franquismo. La práctica totalidad de los ayuntamientos que llevan a cabo alguna iniciativa de este tipo se regían por un Gobierno municipal progresista. En la totalidad de estas iniciativas, la retirada de la simbología no supuso en ningún caso la restitución de la simbología o republicana o antifranquista, como se percibe muy claramente en el estudio del callejero. En la mayoría de casos estudiados, los monumentos franquistas son eliminados o simplemente rebautizados para homenajear bajo una narrativa equiparadora a «todas las víctimas de la Guerra Civil». En la mayor parte de este último caso, el acuerdo municipal se aprobó con la unanimidad de los grupos o la abstención de la derecha. No obstante, también se produjeron fuertes encontronazos dialécticos donde los grupos políticos conservadores no perdieron la oportunidad de defender la «legitimidad de ejercicio» 528 527 Archivo Municipal de La Puebla de Híjar, Actas del pleno municipal, sesión del 6 de junio de 1980, libro 7/5, p. 14; Archivo Municipal de La Puebla de Híjar, Actas del pleno municipal, sesión del 15 de diciembre de 1980, libro 7/5, pp. 27-28. 528 AGUILAR FERNÁNDEZ, Paloma, Políticas de la memoria, memorias de la política, op. cit., pp. 99222.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 256 de la dictadura franquista, así como de acusar a la izquierda de revanchistas, demostrando la continuidad de estos grupos con la visión franquista de la guerra 529 . La mayor parte de resistencias provinieron de la Iglesia, la Federación de Empresarios del Comercio y los vecinos afectados por estos cambios. En la mayoría de ocasiones, estas resistencias transitaron por cauces democráticos como recogidas de firmas, cartas o artículos en prensa. No obstante, hemos encontrado casos en los que se llegó a las amenazas de muerte (Pedrola y Calatorao) e incluso a atentados por parte de la ultraderecha (Alcampell). La «posesión del espacio simbólico» que estos ayuntamientos realizan se ajusta a los estudios de Conxita Mir o Josefina Cuesta Bustillo 530 . Los nombres de las calles que se recuperan tampoco son los de la época de la República ni rescatan referencias políticas del pasado democrático. Son más bien las denominaciones «tradicionales» o figuras del ámbito cultural las que son recuperadas. Además, los monolitos levantados en espacios públicos como los de Caspe, Utebo o Alcampell, se levantan en la segunda mitad de los años ochenta, correspondiendo a la segunda legislatura municipal. Calatorao es un caso excepcional en cuanto a que es un monumento levantado en un espacio público en un momento muy temprano, en 1981. Todos los monumentos que se levantan en espacios públicos y sobrepasan el área de los cementerios se construyen bajo una narrativa equiparadora, salvo la excepción de Barbastro. 529 BALFOUR, Sebastian y QUIROGA FERNÁNDEZ, Alejandro, España reinventada, nación e identidad desde la Transición, op. cit., pp. 136-180. 530 CUESTA BUSTILLO, Josefina, La odisea de la memoria. Historia de la memoria en España siglo XX, op. cit., p. 348; SAGUÉS SAN JOSÉ, Joan y CREUS EXPÓSITO, Jordi, «Ús polític del nomenclátor Lleida, 1931-1980», op. cit.
Capítulo 4. Políticas de memoria de los ayuntamientos 257
259 CONCLUSIONES A lo largo del presente trabajo hemos procurado abordar una serie de cuestiones que se encuentran en la mayor parte o en los más importantes estudios sobre «memoria histórica» en España y en Europa y Sudamérica. Consideramos que la Transición española y los procesos memoriales que se dieron durante ese periodo no pueden ser juzgados ni moral ni políticamente. Por el contrario, entendemos que la historiografía ha dado sobradas muestras de ser una herramienta útil para el análisis del contexto y para explicar las diferencias que se han producido entre los procesos memoriales vividos entonces y ahora. Decíamos en la introducción que la memoria forma parte de la dimensión cultural de una sociedad y que por lo tanto se encontraba tan sometido a las contingencias históricas como el presente mismo. Es por ello por lo que no podemos categorizar a toda una época bajo una misma etiqueta, porque no existe una única «memoria» que la defina. Ese principio es aún más evidente en un proceso de transición política, donde diferentes grupos y comunidades, con sus respectivas sensibilidades, afinidades y ambiciones se enfrentaban a un horizonte político relativamente abierto. Por ello hemos procurado que el presente trabajo se abordase desde la visualización de un diálogo entre las distintas memorias transmitidas por diferentes «agentes de memoria» en cada época. Una intersección entre lo público y lo privado desde donde abordar la memoria como un elemento más de la configuración de un nuevo sistema político. Una intersección desde la que hemos analizado la memoria transmitida por la prensa, las asociaciones, las administraciones públicas, las agrupaciones políticas locales y los familiares organizados en distintas asociaciones. Hemos registrado un total de 41 iniciativas, entre las que se incluyen 13 exhumaciones, 9 dignificaciones de fosas comunes y 19 intervenciones memoriales que incluyen la construcción de monolitos en espacios públicos, cementerios y la retirada de simbología franquista. Todos los casos estudiados se llevaron a cabo entre 1978 y 1991. Consideramos, por tanto, que antes de la aparición del fenómeno de la «memoria» a partir de los debates político-sociales del año 2000, se puede afirmar la existencia de un «primer ciclo de memoria histórica» en España, protagonizada por la llamada «generación de los hijos» y señalada en los trabajos de la historiadora Paloma Aguilar en Extremadura, Navarra y La Rioja.
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 260 Se ha detectado un diferente tratamiento en la tipología de las intervenciones y el significado bajo el que se han llevado a cabo las intervenciones memoriales según los «agentes de memoria» que las emprendieron. Hemos identificado tres grandes grupos de «agentes de memoria»: 1Familiares de las víctimas del franquismo agrupados en torno a juntas o comisiones que actuaron por su cuenta o en colaboración con las agrupaciones políticas locales ideológicamente afines (PSOE, UGT, CCOO). 2Asociaciones de víctimas (Amical Mauthausen), de excombatientes (AAGEFFFI) y plataformas políticas como Convención Republicana. 3Administraciones municipales. Tanto los familiares como las agrupaciones políticas locales, y las asociaciones Amical Mauthausen, AAGEF y Convención Republicana representan casos de iniciativas realizadas «desde abajo». Las componen personas provenientes de la sociedad civil, sin cargos políticos en las administraciones públicas y que organizados de distintas formas pretendieron conseguir determinados objetivos encaminados a la verdad, la justicia o la reparación. Por el contrario, las iniciativas emprendidas por las administraciones públicas, la mayor parte de ellas municipales, son ejemplos de construcción de la memoria «desde arriba» ya que, aunque sus intervenciones fueron locales, se realizaron desde puestos políticos y bajo el marco de la «reconciliación nacional». En los años que siguen a la muerte de Franco nos encontramos en un momento de efervescencia donde el horizonte de lo político se encontraba abierto. Ya hemos hablado en la introducción de los estudios sobre el movimiento obrero en aquellos años, la eclosión del movimiento vecinal y lo que serían los prolegómenos de los nuevos movimientos sociales. Este contexto en el que las organizaciones y asociaciones políticas encontraron la oportunidad de expresar sus reivindicaciones, y la institucionalización de una democracia que podría atenderlas, promovió «un ambiente en el que se conformaron reivindicaciones y luchas que se consolidarían hasta nuestros días. Esto sucedió también con la denominada «memoria histórica». Poco después de la muerte de Franco, los familiares se organizaron en «Juntas» o «Comisiones de familiares» que trabajaron solas o en ocasiones junto con agrupaciones políticas locales. A nivel local, muchos de los que militaban en agrupaciones políticas locales al mismo tiempo eran también familiares de
Conclusiones 261 los asesinados por los franquistas. En ambos casos el objetivo fue siempre la identificación de fosas comunes y la exhumación de los cuerpos. La colaboración con las administraciones públicas se limitó en términos generales a la cesión gratuita por parte de los ayuntamientos del terreno del cementerio donde inhumar los cuerpos. Así pues, los gastos de la exhumación e inhumación fueron costeados por las propias familias. Estas exhumaciones se realizaron en la mayor parte de los casos de manera informal, a través de conversaciones con la alcaldía gracias a contactos personales, sin ningún tipo de procedimiento forense e incluso sin solicitud de permisos oficiales, aunque en muchos otros se llamó al juez de paz para que quedase constancia del hallazgo de los cuerpos. La mayor parte de estas iniciativas se llevaron a cabo en 1980 coincidiendo, por otro lado, con la llegada de la democracia a las corporaciones municipales tras las elecciones municipales de 1979. El objetivo de la identificación de las fosas y la exhumación e inhumación en los casos en que fue posible era la posibilidad de elaboración de un «duelo». No obstante, hubo diferencias en la elaboración de ese duelo entre los casos en que hubo presencia de familiares que participaban en las agrupaciones políticas y en los que no. Mientras que en los casos en que las iniciativas fueron emprendidas por familiares que no participaban de agrupaciones políticas, el rito fue de duelo individual en un marco privado, familiar y religioso en algunos casos, sin embargo, en los casos en que las inhumaciones o dignificaciones de fosas se hicieron en colaboración con dichas agrupaciones políticas, además de la elaboración de ese duelo, se procuró aportar algún sentido al trauma, empleando narrativas políticas en las que los asesinados lo habían sido por defender «la paz y la democracia». Con este giro, la experiencia individual pasaba también a formar parte de la esfera de lo social, de lo político, y se convertía en capital simbólico para hacer política en el presente. En este tipo de casos se produjeron, en el momento de la inhumación, homenajes con simbología y discursos antifranquistas, republicanos o socialistas, y se resaltó el carácter militante de los allí asesinados. Las fechas en las que los familiares decidían rendir homenaje a los asesinados fueron el 14 de abril y el 1 de mayo, en los casos más politizados como los Pozos de Caudé, y el Día de Todos los Santos en el resto. Este hecho se produjo independientemente de que la totalidad de las personas homenajeadas hubiesen sido militantes de izquierda en los años treinta o no. Hemos comprobado la existencia de casos en los que los represaliados habían sido militantes y sin embargo sus familiares llevaron a cabo homenajes exclusivamente de duelo individual y evitando connotaciones políticas y viceversa, homenajes llevados a
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 268 TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD-CP-1 En el transcurso de esta investigación hemos realizado más de 50 entrevistas a personas que han estado involucradas de una forma u otra en estos procesos de duelo y memoria. Apuntábamos al principio del estudio que uno de los elementos sobre los que más se han centrado los científicos sociales y la antropología ha sido la transmisión del recuerdo. Por ello, durante el proceso de estas entrevistas hemos procurado abordar con los entrevistados la cuestión sobre cuál fue la forma y el modo en que les fue transmitida esa memoria familiar que les impulsó a llevar a cabo las iniciativas estudiadas. En primer lugar, debemos advertir que hemos detectado una multiplicidad en las formas de transmisión del recuerdo. Por un lado, la forma más habitual y también más estremecedora de las que hemos hallado ha sido la de la identificación de los hijos con el dolor que observaban en sus padres y madres ante el asesinato o la dislocación familiar producida tras la represión. Depresiones, ataques de pánico o estados de ansiedad son síntomas psicológicos generalizados de muchas de las mujeres que enviudaron tras la guerra. Un sufrimiento del que fueron testigos nuestros entrevistados que asistían impotentes al desmoronamiento emocional de sus madres tras el asesinato de un familiar y que se alargó durante la posguerra. También hemos advertido que muchos de nuestros entrevistados dedicaban una gran parte de la narración sobre su infancia a explicar las formas de violencia de posguerra que sufrieron. Robos, insultos diarios o represión económica fueron solo algunas de las formas que adquirió la «cultura de la victoria» de posguerra y que marcó profundamente la infancia e identidad como «hijo de rojo» de nuestros entrevistados. Una tercera forma de transmisión del recuerdo fue la producida a través del fenómeno de «representación depositada» donde de forma inconsciente, los padres transmiten a sus hijos una tarea inconclusa como el duelo o la venganza. Hemos encontrado muchos casos en los que los ejemplos paternos de resistencia y de supervivencia han marcado profundamente las vidas de nuestros entrevistados. Nos referimos a situaciones como la prohibición de bailar en las fiestas del pueblo con personas de derechas o el no acudir a misa con el resto de vecinos en las fechas religiosas. Por último, hemos encontrado una transmisión activa de la memoria familiar de los mayores hacia los más jóvenes donde se hablaba de todo lo que había sucedido, quiénes eran los asesinos y la ideología por la que habían sido asesinados sus seres queridos. Sin embargo, son pocos los casos en que no se hablase de lo sucedido y cuando nuestros
Conclusiones 269 entrevistados se han referido al silencio ha sido siempre refiriéndose a que esta memoria no salía del ámbito familiar. Es lo que la historiadora Elisabeth Jelin ha denominado la «lógica del silencio», es decir, que a veces el silencio se produce cuando se es consciente de que el mensaje no va a ser recibido… TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD-CP-1 …durante el franquismo y solo tras la muerte de Franco, poco después, los familiares comenzaron a organizarse y a compartir sus experiencias sufridas en común. En cualquiera de los casos citados, la existencia de un espacio, de un «lugar de memoria» parece ser un paso fundamental en el reconocimiento mutuo del dolor padecido por los familiares. Son espacios de duelo articulados en torno a fechas muy específicas, políticas o religiosas, como el 14 de abril, el 1 de mayo o el Día de Todos los Santos. En cuanto a la prensa, hemos comprobado como esta hace un seguimiento más cercano y preciso de las iniciativas emprendidas por las administraciones municipales que de las de los familiares y agrupaciones políticas locales. La información fue por tanto muy dependiente de la voluntad política institucional, ya que fue la participación de las administraciones lo único que de forma generalizada llamó la atención de la prensa, quedando el resto de políticas de memoria «desde abajo» en el más estricto contexto familiar o local. Además, el tratamiento que se le da a la Guerra Civil entra dentro del marco de la «reconciliación», donde se hacía hincapié en la figura de la víctima y la equiparación de los dos bandos. También hemos comprobado una fuerte presencia en la prensa y en los debates políticos de las denominadas «retóricas reaccionarias» que ridiculizaban los proyectos políticos (presentes y pasados) asumidos como «radicales» y hacían apología de la «moderación», el progreso capitalista y la monarquía. Para esto hicieron uso de discursos y entrevistas de personajes del ámbito cultural y político institucional. Las experiencias y opiniones de familiares de las víctimas del franquismo y de organizaciones políticas sin representación institucional no tuvieron voz en los casos estudiados. Otro de los elementos destacables es que se demuestra que el discurso del «exceso» de memoria, de «abrir heridas» o de «revanchismo», es un argumento lanzado desde la derecha social e institucional carente de análisis histórico. La idea de que la guerra ya es un asunto zanjado es un argumento que hemos comprobado que se repite en distintos medios y desde el mismo momento de la muerte de Franco o incluso antes. Por tanto, esta contestación recurrente e incesante frente a cualquier tipo de política de memoria que
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 270 avanzase en la verdad, la justicia o la reparación, denota no la descripción de una realidad objetiva sino una voluntad política de paralizar cualquier cambio en las políticas de memoria que se habían llevado a cabo bajo el franquismo. Por todas estas razones, consideramos que durante la Transición española no hubo una amnesia colectiva. Tampoco consideramos que pueda afirmarse que la sociedad española «echó al olvido» el recuerdo de la Guerra Civil de forma generalizada. Consideramos que lo que existió fue un marco político y cultural de «reconciliación» desde el que se interpretó la Guerra Civil como una «guerra inevitable de la que todos fuimos culpables». Esta interpretación de la guerra «equiparadora» sancionaba públicamente cualquier otro tipo de interpretación y contribuyó a mantener en la «memoria comunicativa», y en contextos militantes, familiares o locales, la reivindicación de los valores socialistas o republicanos de los asesinados por el franquismo o de las iniciativas emprendidas «desde abajo», encaminadas a la reivindicación de procesos de verdad, justicia o reparación. Pensamos que debemos conectar este fenómeno con otros procesos transicionales y con los debates sobre la memoria en Europa. Recordemos que en Europa fue muy persistente durante la Guerra Fría el silencio sobre los crímenes nazis. Cuando esto comenzó a cambiar en los años ochenta, se produjo poniendo el acento en la figura de la víctima en lugar de la del militante y bajo el marco de los derechos humanos. En Sudamérica también se ha demostrado que en sus procesos de «reconciliación nacional» actuó la denominada «teoría de los dos demonios» o «guerra de los locos». Estas a su vez formaron parte de los marcos en los que se produjeron los procesos de una estatalización de la memoria, la creación y divulgación de una memoria oficial por parte del Estado. Ha sido con posterioridad cuando el marco de la «reconciliación» ha dejado de operar de forma efectiva en un sentido político y social. Esto se ha producido fundamentalmente gracias al trabajo emprendido por la ARMH desde el año 2000, pero también debido a las transformaciones económicas operadas en las últimas décadas y especialmente tras la gestión de la crisis económica. Esta investigación ha pretendido arrojar información a la gestación de ese cambio de marco interpretativo desde el que observamos el pasado y en el que nos encontramos actualmente. Creemos que, además, hemos conseguido enmarcar la investigación en los principales debates historiográficos sobre la memoria como el silencio y el olvido, el trauma, la transmisión de la memoria familiar, la cuestión generacional, los vectores del recuerdo, los agentes de memoria y las narrativas. Hemos intentado que nuestro análisis transcurriese a través de la tensión entre estructura e
Conclusiones 271 individuo. Pero por encima de todo, creemos que hemos contribuido a la dignificación de la memoria de las personas asesinadas por el franquismo dando voz a los familiares y simpatizantes que sobrevivieron a un régimen totalitario que los quiso borrar de la historia para siempre.
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Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 300 Recuento de iniciativas y año en el que tienen mayor presencia Exhumaciones 13 1980 Dignificaciones fosa 9 1980 Homenaje 18 1985
Anexos 301 TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD-CP-1 Documento 13: Nota de prensa de la AAGEF-FFI de los homenajes de Colungo y Morillo de Monclús Fuente: Archivo de la Amical Catalana de Antiguos Guerrilleros en Francia, caja 29, carpeta 20
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 302 TESIS CON CONTENIDO PROTEGIDO MOD-CP-1 Documento 14: Carta enviada por María Teresa Enfedaque (PCE m-l) solicitando permiso para un homenaje a los republicanos asesinados en el cementerio de Torrero, 1 de abril de 1981 Fuente: Archivo Histórico Provincial de Zaragoza, Gobierno Civil: Interior, Autorizaciones, A008381
Anexos 303 Documento 15: Resolución del Ministerio del Interior negando la inscripción de Convención Republicana Fuente: Archivo Histórico Provincial de Huesca, Fondos de la Audiencia Provincial, J/5863
Memoria de la guerra y dignificación de las víctimas en Aragón: 1975-1990 304 Documento 16: Teletipo del jefe de la Guardia Civil Comandancia 432 al gobernador civil de la provincia de Huesca durante las jornadas del 14 de abril de 1977 Fuente: Archivo Histórico Provincial de Huesca, Gobierno Civil, G/2118/9