141 Pau Marí-Klose, Sandra Escapa Solanas, Marga Marí-Klose Revista Española del Tercer Sector. 2016 Nº 32. ISSN: 1886-0400. Madrid (pp. 141-169) Crisis y pobreza infantil en España Pau Marí-Klose
[email protected] Profesor de Sociología en la Universidad de Zaragoza. Doctor en Sociología en la Universidad Autónoma de Madrid, Máster en la University of Chicago y en el Centro de Estudios Avanzados en Ciencias Sociales del Instituto Juan March. Ha sido responsable científico del Instituto de Infancia y Mundo Urbano (2008-2010), donde fue director de los Informes de la Inclusión Social en España de Caixa Catalunya en 2008 y 2009. Autor o co-autor de nueve libros y más de una cuarentena de artículos académicos y capítulos en obras colectivas sobre cuestiones de desigualdad, pobreza infantil, educación y política social. Entre sus trabajos destaca The Mediterranean Welfare Regime and the Economic Crisis (Routledge, 2014), e Infancia y Futuro (La Caixa, 2010). Sandra Escapa Solanas
[email protected] Profesora del Departamento de Sociología de la Universidad de Barcelona (UB). Research Master in Sociology and Demography por la Universidad Pompeu Fabra y Licenciada en Sociología por la UB. Actualmente está realizando el doctorado sobre políticas públicas para reducir la pobreza infantil en España en la Universidad de Zaragoza. Ha participado en diversos proyectos de investigación en el Instituto de Infancia y Mundo Urbano (CIIMU) y la Fundación Jaume Bofill. Ha publicado varios informes y artículos científicos como coautora (en Revista de Educación, Papers, Gaceta Sanitaria, Adicciones y Panorama Social, entre otros) y es especialista en pobreza infantil, infancia, familias y educación.
142 Pau Marí-Klose, Sandra Escapa Solanas, Marga Marí-Klose Revista Española del Tercer Sector. 2016 Nº 32. ISSN: 1886-0400. Madrid (pp. 141-169) Revista Española del Tercer Sector - Fundación Acción contra el Hambre Marga Marí-Klose [email protected] Profesora en el Departamento de Sociología de la Universidad de Barcelona. Investigadora del grupo de investigación Analysis of Inequalities and New Social Risks (AINSR). Doctora en Sociología por la Universidad de Barcelona, y MSc en Social Policy Research por la London School of Economics. Sus ámbitos de investigación son desigualdad y pobreza, sociología de la familia, e infancia y ciclo vital, temas sobre los que ha publicado como coautora diversos libros y artículos, a destacar: Infancia y Futuro: Nuevas realidades, nuevos retos (2010), “Solidaridad intergeneracional en época de crisis: ¿mito o realidad? en la revista Panorama Social (2015). RESUMEN La crisis económica ha incrementado la proporción de personas con ingresos inferiores al umbral de pobreza. El objetivo de este artículo es rastrear la evolución de la pobreza infantil durante los años de crisis y radiografiar sus perfiles. En el trabajo nos preguntamos por la magnitud del empobrecimiento experimentado por la población infantil en comparación con otros grupos de edad, utilizando los principales indicadores utilizados para capturar este fenómeno. Tras constatar la relevancia del fenómeno, analizamos su distribución y la composición de la población infantil en riesgo de pobreza. Las cifras que arrojan nuestros análisis evidencian que la crisis ha acentuado una tendencia preexistente al aumento de la pobreza infantil, y sobre todo ha agravado la vulnerabilidad económica de los niños que se encuentran en situación de pobreza. PALABRAS CLAVE Crisis, pobreza, desigualdad, infancia ABSTRACT The economic crisis has increased the share of people with incomes below the poverty line. The aim of this article is to trace the evolution of child poverty during the years of crisis and offer insight about the profiles of children at risk
143 Pau Marí-Klose, Sandra Escapa Solanas, Marga Marí-Klose Revista Española del Tercer Sector. 2016 Nº 32. ISSN: 1886-0400. Madrid (pp. 141-169) Crisis y pobreza infantil en España of poverty. We analyze the extent of impoverishment experienced by the younger population compared to other age groups, using the main indicators available to capture this phenomenon. After noting the relevance of the phenomenon, we analyze the distribution and composition of the child population at risk of poverty. The data show that the crisis has accentuated an existing trend towards increasing child poverty and has worsened the economic vulnerability of children who are living in poverty. KEY WORDS Crisis, poverty, inequality, childhood
144 Pau Marí-Klose, Sandra Escapa Solanas, Marga Marí-Klose Revista Española del Tercer Sector. 2016 Nº 32. ISSN: 1886-0400. Madrid (pp. 141-169) Revista Española del Tercer Sector - Fundación Acción contra el Hambre 1. INTRODUCCIÓN La crisis no ha golpeado a todos los grupos sociales por igual. Las convulsiones económicas suelen tener efectos sociales diferenciados, que no se distribuyen de manera aleatoria. Algunos colectivos experimentan descensos acusados en sus niveles de bienestar que, más allá de sus efectos inmediatos, pueden abrir “heridas” que nunca acaban de cicatrizar completamente. Los cambios acaecidos con la recesión económica —tasas elevadas de paro, inestabilidad laboral, bajos salarios, ajustes en algunas políticas de bienestar sensibles— han convertido a los niños en un grupo especialmente vulnerable debido al deterioro de las rentas que sus progenitores generan en el mercado de trabajo y a la erosión de los derechos sociales a los que pueden acceder, muchas veces asociados a su trayectoria laboral. Sin embargo, no se puede atribuir únicamente a la crisis el origen de la erosión del bienestar en la infancia. Además de los riesgos asociados a la pobreza y la privación económica —derivadas de la creciente precariedad e inestabilidad en el empleo en las últimas décadas— se añaden otros riesgos asociados a fenómenos emergentes que pueden generar vulnerabilidad, como la disolución y recomposición de las familias o la migración. Los datos internacionales publicados en los últimos años ponen de manifiesto que, en un número considerable de países desarrollados, el riesgo de pobreza en la infancia se ha incrementado desde finales de los años 80 (OCDE 2008, Marí-Klose y Marí-Klose 2012). En casi todos estos países las tasas de pobreza infantil son, a día de hoy, más elevadas que las del conjunto de la población. Las repercusiones de este fenómeno son bien conocidas. Contamos ya con un volumen considerable de literatura académica sustentada en poderosos instrumentos metodológicos capaces de hacer un seguimiento de las condiciones de vida de las familias y los niños en diferentes etapas del ciclo de vida. Esta investigación, desarrollada fundamentalmente en los países anglosajones, ha permitido constatar cuantitativamente las consecuencias de la pobreza infantil en distintas etapas del ciclo vital (Brooks-Gunn y Duncan, 1997; Corak, 2006; Corak, Curtis y Phipps, 2011). Los resultados acreditan que experiencias diversas de adversidad social durante la vida adulta como el paro, la mala salud, el divorcio e incluso los problemas con la justicia, están relacionados con situaciones de vulnerabilidad experimentadas durante la infancia. Vivir en un hogar con bajos niveles de renta, en una vivienda en condiciones precarias o estar expuesto a una nutrición inadecuada durante la infancia, influyen negativamente en la salud de las personas muchos años después de que estas situaciones se originaran, especialmente si estas situaciones afectan a los individuos durante un tiempo prolongado. También influyen en el desarrollo de competencias y aptitudes no cognitivas, en los resultados educativos o la proclividad
145 Pau Marí-Klose, Sandra Escapa Solanas, Marga Marí-Klose Revista Española del Tercer Sector. 2016 Nº 32. ISSN: 1886-0400. Madrid (pp. 141-169) Crisis y pobreza infantil en España a comportamientos asociales. A todo esto cabe añadir que la pobreza infantil no sólo tiene efectos individuales, sino repercusiones sociales que lastran el dinamismo económico y las bases de competitividad de una sociedad. Aun así, la lucha contra la pobreza en el marco de los Estados de bienestar no ha sido tradicionalmente una lucha contra la pobreza infantil. Esto es particularmente patente en los Estados de bienestar del sistema mediterráneo, donde buena parte de los derechos sociales derivan del aseguramiento de los trabajadores (y de sus familiares). La pobreza infantil ha sido un problema invisible, no porque no existieran indicadores que evidenciaran los contornos y la magnitud del problema, sino porque resultaba difícil pensar el fenómeno dentro de un marco cognitivo donde los pobres son individuos adultos que no han sido capaces de procurarse medios económicos suficientes en el mercado de trabajo, o no califican para obtener los derechos sociales asociados a estas trayectorias laborales (Marí-Klose y Marí-Klose, 2015). Las crisis nos sitúan, pues, frente a escenarios en que los problemas de la infancia se convierten en problemas sociales de primer orden, puesto que intensifican situaciones de injusticia y proyectan los efectos de la crisis en el tiempo, configurando la vida de las personas en el estadio posterior a la crisis. Entre todos los problemas que aquejan a la infancia, sin duda uno sobresale por encima de todos los demás, por encontrarse íntimamente asociado con otras formas de exclusión social: la pobreza. La pobreza infantil es resultado de la precariedad económica de hogares donde viven niños. Es, en este sentido, también pobreza de madres, padres y otros adultos que pueden convivir en estos hogares. Como veremos en los siguientes apartados, la pobreza infantil no solo ha aumentado durante la crisis, sino que se ha sufrido de forma especialmente intensa durante estos años. Los datos que se presentan a continuación muestran un cuadro evolutivo de la pobreza y la desigualdad, poniendo el acento en los efectos que ha producido el período de crisis económica en las personas dependiendo de su edad. A continuación se identifican los principales factores sociodemográficos que exponen a los niños a situaciones de vulnerabilidad, para finalmente hacer un retrato de los perfiles que caracterizan a la infancia pobre. 2. CRISIS Y POBREZA: EL DETERIORO DE LAS CONDICIONES DE VIDA DE LA INFANCIA RESPECTO AL TOTAL DE LA POBLACIÓN Diversos estudios internacionales sobre pobreza infantil sugieren que los menores están sobrerrepresentados entre la población en situación de riesgo de pobreza en muchos países de la OCDE. Algunos estudios con datos
146 Pau Marí-Klose, Sandra Escapa Solanas, Marga Marí-Klose Revista Española del Tercer Sector. 2016 Nº 32. ISSN: 1886-0400. Madrid (pp. 141-169) Revista Española del Tercer Sector - Fundación Acción contra el Hambre comparativos detectan ya esa tendencia a finales del siglo pasado en países como Irlanda, Reino Unido, la mayoría de países del Este de Europa y los Estados Unidos (Cornia y Danziger, 1997). La literatura señala cómo en algunos de estos países, en especial los anglosajones, se produce la paradoja del crecimiento económico y el empeoramiento de las condiciones de bienestar entre la población más joven (poverty amidst plenty), en parte como consecuencia de los procesos de privatización y recortes del Estado de bienestar (welfare retrenchment) en un contexto de aumento del desempleo y su duración, y de la emergencia de ‘nuevas formas de pobreza’ asociadas a la inestabilidad de las estructuras familiares (Bradshaw, 1997; Danzinger, Danzinger y Stern, 1997).1 Durante los primeros años del presente siglo, la incidencia media de la pobreza infantil en la Unión Europea de los 15 era un 20% superior a la de toda la población en su conjunto (datos Eurostat de 2001). Los últimos datos disponibles arrojan resultados que van en la misma dirección, subrayando que la pobreza infantil sigue suponiendo un grave problema en Europa, donde un 21,1% de los menores de 18 años viven por debajo del umbral de la pobreza, mientras esa tasa se reduce al 17,2% si consideramos al total de la población (Eurostat, 2014, datos UE-28). La profunda recesión económica que atraviesan muchos países desde el año 2008 ha añadido motivos de preocupación en este ámbito. Se trata de una cuestión que se ha vuelto apremiante en España, uno de los países más duramente afectados por la crisis. En la mayoría los 28 países de la UE, el riesgo de pobreza ha aumentado en el período 2009-2014, y también lo ha hecho la intensidad de la pobreza. Ese aumento no ha repercutido sobre todos los grupos poblacionales por igual. Los más jóvenes son los que han visto empeorar más sus condiciones de vida en este período. El deterioro de las condiciones de vida de los más jóvenes respecto al total de la población es especialmente acusado en países del Este, como Bulgaria y Rumanía (gráfico 1). Cabe señalar que, en contados países (Irlanda, Países Bajos, además de Dinamarca en el caso de la pobreza alta), este periodo no solo ha supuesto una reducción de la pobreza infantil, sino que esa reducción es mayor que la que se ha producido en el conjunto de la población. 1 Durante este período de crecimiento económico lento, tanto la antigua Unión Soviética como Estados Unidos mantuvieron un elevado gasto militar mientras otros países del entorno europeo invertían en programas sociales focalizados en la infancia (Cornia y Danzinger, 1997).
147 Pau Marí-Klose, Sandra Escapa Solanas, Marga Marí-Klose Revista Española del Tercer Sector. 2016 Nº 32. ISSN: 1886-0400. Madrid (pp. 141-169) Crisis y pobreza infantil en España Gráfico 1. Diferencia en puntos porcentuales del riesgo de pobreza (60% y 40% mediana) entre 2009 y 2014. Menores de 18 años y total de población, UE-28 Nota: Datos de Croacia de 2010. Fuente: Elaboración propia a partir de EU-SLC. Eurostat.
148 Pau Marí-Klose, Sandra Escapa Solanas, Marga Marí-Klose Revista Española del Tercer Sector. 2016 Nº 32. ISSN: 1886-0400. Madrid (pp. 141-169) Revista Española del Tercer Sector - Fundación Acción contra el Hambre Trazar una descripción ajustada de los cambios en la pobreza infantil resulta una labor compleja en parte por las dificultades metodológicas para su medición. Los estudios internacionales que tratan de cuantificar la pobreza utilizan habitualmente los ingresos como variable de referencia para medir el bienestar individual.2 El procedimiento de recogida de esa información en la Encuesta de Condiciones de Vida se ha modificado recientemente.3 Por esta razón, los datos que se presentan a partir de aquí se han calculado utilizando la forma de recopilación de los datos de ingresos del hogar mediante encuesta (metodología antigua), con el objetivo de poder comparar cifras desde el inicio de la serie, en 2004. Los años de crisis han alterado el mapa de la pobreza en nuestro país. Desde el inicio de la crisis no sólo ha aumentado el número de pobres y se han empobrecido aún más los más pobres, sino que también han cambiado los perfiles de la pobreza. Uno de los ejes fundamentales de esa transformación ha sido el ciclo de vida. Durante los años previos a la crisis, habíamos sido un país que concentraba la pobreza sobre todo en los dos extremos del ciclo de vida, entre la población más joven y la de edades más avanzadas. Con los datos más recientes, observamos que las curvas de pobreza continúan concentrando la pobreza en las primeras etapas del ciclo de vida. En cambio, se ha reducido significativamente la pobreza moderada entre las personas mayores, hasta el punto de convertirse en el grupo poblacional con el menor riesgo de padecer pobreza. Tal como se puede apreciar en el gráfico 2, el grupo de edad más expuesto al riesgo de pobreza entre 2004 y 2007 es el de las personas mayores de 64 años. A partir de ese año, la tasa de pobreza moderada disminuye sensiblemente hasta convertirse en el grupo de edad con las tasas de pobreza más bajas, gracias en buena medida al mantenimiento de sus rentas durante estos años de crisis, e incluso a su aumento. En los últimos diez años la tasa de pobreza de este grupo de edad se ha reducido un 59% pasando del 29,8% en 2 La forma convencional de medir el riesgo de pobreza infantil tiene en cuenta los ingresos del hogar como resultado de todas las aportaciones que realizan normalmente los adultos que viven con niños, y pondera esos ingresos en función del número de residentes en el hogar y su edad (obteniendo los llamados ingresos equivalentes). Niños y niñas en riesgo de pobreza son aquellos que viven en un hogar cuyos ingresos equivalentes se sitúan por debajo de lo que se considera de manera convencional como umbrales de pobreza. 3 Desde el inicio de la Encuesta de Condiciones de Vida en 2004, el método de recogida ha sido el de la entrevista personal a los miembros de los hogares objeto de estudio. Con el cambio metodológico se recogen las variables de ingresos, principalmente a partir de la información de ficheros administrativos (fuentes tributarias y de la Seguridad Social). Debido a este cambio se produce una ruptura de la serie que provoca que los datos de ingresos publicados oficialmente no sean comparables con años anteriores a 2009.
149 Pau Marí-Klose, Sandra Escapa Solanas, Marga Marí-Klose Revista Española del Tercer Sector. 2016 Nº 32. ISSN: 1886-0400. Madrid (pp. 141-169) Crisis y pobreza infantil en España 2004 al 12,1% en 2014.4 Con el inicio de la crisis en 2008, los menores de 18 años pasan a ser el grupo de edad de la población española con el riesgo más alto de pobreza. En 2014, más de tres de cada diez niños se encuentran en esta situación. En los años de crisis se ha acentuado el proceso de rejuvenecimiento de la pobreza, que había arrancado ya antes y se advertía también en otros países desarrollados (OCDE, 2008). Gráfico 2. Tasa de riesgo a la pobreza moderada (60% de la mediana de los ingresos equivalentes) según grupos de edad. España Fuente: Elaboración propia a partir de las ECV (INE). La tasa de riesgo de pobreza —al tratarse de una medida relativa— puede calcularse fijando diversos umbrales. La definición más extendida es la que identifica como personas “en riesgo de pobreza” a aquellas que viven en hogares cuya renta ajustada es inferior al 60% del ingreso mediano nacional. Aun así, a veces, se utilizan otros umbrales como el 70% de la mediana, o el 40% de la mediana (que aquí denominamos como ‘pobreza alta’) para identificar distintos niveles de pobreza. El gráfico 3 muestra que los menores están expuestos en mayor medida que otros grupos de edad a las formas de pobreza más intensas, una tendencia que se observa hace ya una década pero que se ha visto acrecentada de forma alarmante con la crisis: desde 2008 se ha incrementado un 37% la pobreza alta de la población menor de 18 años, situándose en el 17,2% en 2014. Para la población adulta el aumento de la pobreza alta también ha sido considerable, doblándose prácticamente el porcentaje desde 2008, pasando del 7% al 13%. Por otro lado, la población mayor de 64 años 4 Se debe de señalar que este resultado no puede explicarse exclusivamente por la mejora real de las circunstancias económicas en las que viven las personas mayores, sino por el efecto umbral: al disminuir la línea de pobreza por la caída generalizada de las rentas de los hogares, algunas personas mayores que habían conseguido mantener su nivel de ingresos (en términos reales) han dejado de ser consideradas pobres en la etapa de crisis.
156 Pau Marí-Klose, Sandra Escapa Solanas, Marga Marí-Klose Revista Española del Tercer Sector. 2016 Nº 32. ISSN: 1886-0400. Madrid (pp. 141-169) Revista Española del Tercer Sector - Fundación Acción contra el Hambre progenitores al mercado de trabajo, la estructura familiar, el origen y el coste de la vivienda, y en qué sentido la crisis ha hecho mella en esos factores. 3. FACTORES QUE EXPONEN A SITUACIONES DE VULNERABILIDAD EN LA INFANCIA Una preocupación que se repite en buena parte de los informes internacionales que realizan un diagnóstico de la calidad de vida de la población es, como hemos podido observar en la sección anterior, la concentración de los riesgos de exclusión social en las primeras etapas de la vida (UNICEF, 2013; OCDE, 2008). Varios factores propician ese escenario, pero en gran parte tienen que ver con el mercado de trabajo y con la vida familiar. Se puede, además, aventurar un tercer factor en el que, en muchos casos, se acumulan situaciones de vulnerabilidad asociadas a los dos anteriores: la migración. También hay un aspecto ligado al gasto que realizan los hogares que (especialmente en el contexto español) no conviene olvidar para entender la exposición al riesgo de precariedad económica: los costes de la vivienda. En un contexto en el que la crisis destruye empleo, aumenta rápidamente la proporción de hogares donde no trabaja ningún adulto, o lo hace sólo uno, situaciones que, como se puede advertir en el gráfico 8, abocan a las familias a riesgos considerables de pobreza.6 En los hogares en los que ninguno de los dos progenitores trabaja, el riesgo de pobreza se ha visto incrementado en siete años un 18%. Sin embargo, la precariedad económica no afecta exclusivamente a hogares en los que nadie trabaja. Cuando trabaja una persona, el riesgo de pobreza se reduce de forma considerable aunque sigue siendo alto: afecta a un tercio de los menores de 18 años, proporción que se ha mantenido relativamente estable entre 2007 y 2014. La figura del breadwinner —encarnada habitualmente en un varón sustentador principal del hogar— ha perdido la capacidad de aportar suficientes ingresos para proteger frente a la exclusión económica a hogares con menores dependientes. Más que nunca, contar con la aportación de dos salarios en el hogar es esencial para proteger frente a la vulnerabilidad económica en la infancia. De todas maneras, conviene destacar la elevada proporción de hogares que se encuentran en una situación de pobreza a pesar de que los dos progenitores trabajen. El empleo de los dos progenitores no garantiza la generación de recursos suficientes para superar el umbral de la pobreza para, aproximadamente, uno de cada diez niños. En un mercado de trabajo muy seg6 En 2007, un 5,1% de los menores vivía en hogares sin empleo o empleo de baja intensidad, mientras que en 2014 la cifra asciende al 14,3%, según datos de la ECV.
157 Pau Marí-Klose, Sandra Escapa Solanas, Marga Marí-Klose Revista Española del Tercer Sector. 2016 Nº 32. ISSN: 1886-0400. Madrid (pp. 141-169) Crisis y pobreza infantil en España mentado, la baja remuneración y el carácter temporal de muchos empleos a los que se ven abocadas parejas jóvenes con hijos dependientes mantiene a un elevado porcentaje de niños en riesgo de pobreza. Gráfico 8. Tasa de riesgo a la pobreza de población menor de 18 años según situación laboral de los padres. España Nota: Pobreza relativa al 60% de la mediana de los ingresos equivalentes. Fuente: Elaboración propia a partir de las ECV (INE). Además de garantizar hasta cierto punto un nivel de ingresos adecuado, el empleo es un factor que contribuye a la autorrealización y autonomía de las personas. En ese sentido, puede contribuir al bienestar de los menores no sólo en términos materiales, sino que también les provee de estabilidad, permite establecer una rutina familiar y contribuye a la formación de una ética del trabajo. Sin embargo, como señala el Comité para la Protección Social de la Comisión Europea, para que el efecto del empleo tenga una influencia positiva en la vida de los menores, éste debe ser de calidad, con ingresos dignos y suficientemente flexible para poder anteponer determinadas necesidades de los menores (por ejemplo en caso de enfermedad) (European Commission, 2012: 12). Condiciones del empleo que difícilmente se han promocionado durante el período de crisis económica. Otro factor que tiene un fuerte impacto en las condiciones de vida de los menores es la estructura del hogar. Las familias numerosas y las monoparentales constituyen estructuras del hogar en las que niños y niñas están más expuestos a situaciones de pobreza. Como podemos observar en el gráfico 9, aproximadamente la mitad de los niños que viven en familias numerosas y algo más de cuatro de cada diez niños que viven en hogares monoparentales son pobres.
158 Pau Marí-Klose, Sandra Escapa Solanas, Marga Marí-Klose Revista Española del Tercer Sector. 2016 Nº 32. ISSN: 1886-0400. Madrid (pp. 141-169) Revista Española del Tercer Sector - Fundación Acción contra el Hambre Gráfico 9. Tasa de riesgo a la pobreza de población menor de 18 años según estructura del hogar. España Nota: Pobreza relativa al 60% de la mediana de los ingresos equivalentes. Fuente: Elaboración propia a partir de las ECV (INE). La monoparentalidad es un fenómeno cada vez más común en nuestro país, aunque sea una realidad todavía relativamente infrecuente entre los niños de 0 a 18 años de edad cuando la comparamos a las prevalencias de este fenómeno en países de nuestro entorno. También se han incrementado las situaciones de precariedad económica en estos hogares. En el período de 2007 a 2014, el riesgo de pobreza en este tipo de hogares se ha incrementado un 12%. El impago de las pensiones alimenticias y la no participación en el mercado laboral del progenitor a cargo del menor (habitualmente la madre) agravan sus condiciones económicas. La proporción de niños y niñas pobres menores de 18 años que viven en hogares monoparentales en situación de pobreza se reduce más de la mitad cuando el progenitor trabaja: pasa del 61,9% cuando no trabaja al 27,2% cuando trabaja. El origen de las personas es otro de los factores configuradores de la vulnerabilidad económica. Las consecuencias de la crisis han sido especialmente severas para la población inmigrante. Según cifras de la ECV de 2014, el 43,9% de adultos de origen extranjero no comunitario está por debajo del umbral de pobreza (26,3% en 2007), frente el 19,6% de los autóctonos (17,3% siete años antes). Su vulnerabilidad se debe en gran medida al incremento del desempleo, la debilidad de las redes de apoyo informales, y la baja cobertura de las prestaciones de protección públicas entre estas poblaciones (Bruquetas y Moreno, 2015).
159 Pau Marí-Klose, Sandra Escapa Solanas, Marga Marí-Klose Revista Española del Tercer Sector. 2016 Nº 32. ISSN: 1886-0400. Madrid (pp. 141-169) Crisis y pobreza infantil en España El riesgo de pobreza de los menores de padres de origen inmigrante es sustancialmente más alto.7 Aproximadamente dos de cada tres menores están en riesgo de pobreza en 2014, pero la situación ya era acuciante antes de la crisis cuando algo más de la mitad estaban en riesgo de pobreza, duplicando las cifras de los menores de origen autóctono (gráfico 10). Estas diferencias abren una marcada fractura social entre las oportunidades vitales de los niños y niñas en función de su origen. Gráfico 10. Tasa de riesgo a la pobreza de población menor de 18 años según origen de los padres. España Nota 1: Pobreza relativa al 60% de la mediana de los ingresos equivalentes. Nota 2: Origen español incluye los casos en que madre y padre han nacido en España (o uno de ellos en el caso de familias monoparentales). Origen extranjero no comunitario incluye los casos en que madre y padre han nacido fuera de la UE (o uno de ellos en el caso de familias monoparentales). Fuente: Elaboración propia a partir de las ECV (INE). Este alto riesgo de pobreza entre los menores de origen inmigrante está en buena medida asociado a las condiciones en las que sus padres se han incorporado al mercado de trabajo. Los trabajadores inmigrantes están sobrerrepresentados en ocupaciones en la economía sumergida y en sectores productivos en los que predomina el trabajo precario y mal remunerado. Así por ejemplo, según datos de la ECV 2014, las personas de origen inmigrante con un contrato temporal son el 51,6%, frente al 31,2% de las de origen autóctono. En el caso del desempleo, la crisis ha acentuado la brecha entre trabajadores autóctonos 7 Es preciso hacer algunas advertencias metodológicas antes de presentar los datos empíricos. La Encuesta de Condiciones de Vida registra el lugar de nacimiento de las personas de 16 años y más, agrupándolas en tres grandes categorías: España, UE-28, y resto del mundo. A pesar de las limitaciones de análisis, hemos optado por identificar a los niños/as inmigrantes como aquellos cuyo padre y madre han nacido fuera de la UE de los 28.
160 Pau Marí-Klose, Sandra Escapa Solanas, Marga Marí-Klose Revista Española del Tercer Sector. 2016 Nº 32. ISSN: 1886-0400. Madrid (pp. 141-169) Revista Española del Tercer Sector - Fundación Acción contra el Hambre e inmigrantes: el 26,9% de los inmigrantes están desempleados, frente el 15,6% de los españoles. La vulnerabilidad laboral de la población inmigrante es el principal factor responsable de los bajos niveles de protección social que disfrutan estos colectivos cuando se enfrentan a situaciones de adversidad (MaríKlose y Martínez Pérez, 2015). Un último aspecto en el que conviene reparar para caracterizar adecuadamente la precariedad económica de la infancia en España, es el impacto de los costes de la vivienda. Niños y niñas suelen ser miembros de hogares que se encuentran en las primeras etapas del ciclo familiar, que coincide en nuestro país (donde existe una fuerte inclinación a la titularidad privada de las viviendas) con la realización de fuertes inversiones para acceder a la vivienda. En los últimos años muchas familias han optado por recurrir al crédito hipotecario para sufragar los costes de la vivienda, en un contexto en que éstas han experimentado una inflación sin precedentes. El acceso fácil al crédito ha propiciado un fuerte endeudamiento de muchos hogares, especialmente en sectores desfavorecidos que, de otro modo, se habrían tenido que mantener en el mercado de alquiler por no haber podido satisfacer los requisitos de solvencia exigidos a los tomadores de un crédito. En este sentido, el gasto en que incurren las familias para satisfacer cuotas hipotecarias (o en su defecto, el pago del alquiler) representa un lastre financiero considerable, que aboca a los hogares a situaciones de precariedad económica sobrevenida, aun cuando dispongan de ingresos suficientes para situarse por encima del umbral de la pobreza. El gráfico 11, que estima las tasas de riesgo de pobreza si se descuentan a la renta total de los hogares los costes de la vivienda, muestra claramente el impacto diferencial de los costes de la vivienda según el grupo de edad. Los hogares con niños ven aumentadas sus tasas de riesgo de pobreza de forma mucho más acentuada (unos once puntos porcentuales en 2007 y ocho puntos en 2014) que los colectivos de edad más avanzada (aproximadamente dos puntos porcentuales), puesto que éstos últimos muchas veces ya no afrontan cargas hipotecarias (porque han amortizado completamente sus préstamos) o sufragan costes más bajos (al haber accedido a viviendas más baratas en el pasado, o haber cancelado ya sus préstamos en caso de que los hubieran tenido).
161 Pau Marí-Klose, Sandra Escapa Solanas, Marga Marí-Klose Revista Española del Tercer Sector. 2016 Nº 32. ISSN: 1886-0400. Madrid (pp. 141-169) Crisis y pobreza infantil en España Gráfico 11. Tasa de riesgo a la pobreza antes y después de descontar los costes de la vivienda según grupos de edad. España Nota: Pobreza relativa al 60% de la mediana de los ingresos equivalentes. Fuente: Elaboración propia a partir de las ECV (INE). En resumen, los perfiles de la precariedad económica de la infancia en España reflejan tanto procesos de transformación profunda de las estructuras económicas y sociales como aspectos más coyunturales. Los niveles de pobreza infantil en nuestro país han sido tradicionalmente altos, pero los factores de vulnerabilidad han cambiado. Por un lado, los altos índices de precariedad económica en la infancia han sido propiciados por cambios en el mercado laboral, en las familias y en los mercados de la vivienda, que no han sido amortiguados por el desarrollo de políticas de protección social suficientes. Por otro, la crisis económica ha golpeado de manera especialmente intensa a los hogares con menores dependientes. A la caracterización de los niños pobres en la crisis y de los hogares en los que viven, dedicamos la siguiente sección de este trabajo. 4. PERFIL DE LOS NIÑOS Y NIÑAS EN SITUACIÓN DE RIESGO DE POBREZA Calibrar la magnitud de la pobreza infantil, su evolución y perfiles no agota la caracterización de las implicaciones de la crisis. Fijándonos sólo en esos parámetros, corremos el riesgo de ignorar cómo sufren la crisis las personas pobres. Una de las consecuencias más relevantes de la crisis, que pasa desapercibida cuando el análisis se basa en indicadores agregados, es la intensificación de los fenómenos de pobreza y su cristalización en formas de privación aguda, que generan malestar e inseguridad.
162 Pau Marí-Klose, Sandra Escapa Solanas, Marga Marí-Klose Revista Española del Tercer Sector. 2016 Nº 32. ISSN: 1886-0400. Madrid (pp. 141-169) Revista Española del Tercer Sector - Fundación Acción contra el Hambre En el período de crisis, la posibilidad de escapar de la pobreza se ha alejado para segmentos amplios de la población vulnerable, incluyendo muchas familias con niños. La magnitud de la brecha que separa los ingresos de las personas pobres del umbral de riesgo de pobreza (y por tanto de dejar de ser pobres) es un indicador del grado de vulnerabilidad de los más vulnerables. Como puede observarse en el gráfico 12, la brecha de la pobreza ha aumentado en todos los grupos de edad a excepción de los mayores de 64 años. En el período 2007-2014, este colectivo ha visto cómo la distancia media de los ingresos de los segmentos en situación de pobreza al umbral de la pobreza del conjunto de la población se ha reducido. En cambio, es entre los más jóvenes donde esa brecha ha crecido más en el período de crisis: así, los ingresos en los hogares donde viven personas menores de 18 años eran en 2007, por término medio, un 30,6% inferiores al umbral de la pobreza. En plena crisis son un 37,5% más bajos. Es decir, la crisis no sólo ha aumentado la proporción de niños y niñas en riesgo de pobreza, sino que ha intensificado su pobreza. Gráfico 12. Brecha de riesgo a la pobreza según grupos de edad. España Fuente: Elaboración propia a partir de las ECV (INE). En el presente apartado presentamos una breve radiografía de la situación de los niños que viven en hogares que tienen ingresos equivalentes por debajo del 60% de la mediana. En España, en tres de cada diez hogares vive un menor de 18 años, de los cuales el 28,8% son hogares con niños en situación de riesgo de pobreza. La distribución de los niños por sexo y edad es bastante equilibrada: el 52,5% de niños pobres son varones. Como podemos observar en el gráfico 13, la composición por edades de la pobreza también está bastante repartida.
163 Pau Marí-Klose, Sandra Escapa Solanas, Marga Marí-Klose Revista Española del Tercer Sector. 2016 Nº 32. ISSN: 1886-0400. Madrid (pp. 141-169) Crisis y pobreza infantil en España Gráfico 13. Grupos de edad de los menores de 18 años en riesgo de pobreza. España 2014 Nota: Pobreza relativa al 60% de la mediana de los ingresos equivalentes. Fuente: Elaboración propia a partir de las ECV (INE). Como habíamos visto en el apartado anterior, los hogares con menores dependientes que tienen un riesgo mayor de pobreza son los formados por dos adultos y tres o más menores (47%) y los de un adulto con un menor dependiente (41,8%). Sin embargo, si atendemos a la composición de la población en situación de pobreza nos situamos en otras coordenadas, ya que depende en buena medida del peso relativo de estos grupos respecto al total de los hogares en los que viven menores.8 Así, los hogares biparentales (con menos de tres hijos) son los que aportan el volumen más importante de menores en situación de pobreza. El aumento o disminución entre 2007 y 2014 del peso de los niños pobres en ciertas estructuras del hogar responde también a los cambios que se han producido en la presencia de esas estructuras de hogar respecto al total de la población. Así, por ejemplo, el porcentaje de hogares donde solo vive un adulto con niños se ha duplicado entre 2007 y 2014, pasando del 4,3% al 8,2%, del mismo modo que lo ha hecho el porcentaje de niños pobres en esos hogares, pasando del 6% al 11% (gráfico 14). 8 Del total de hogares en los que viven menores, el 8,2% están formados por un adulto y al menos un menor, el 20,3% son dos adultos y un menor, el 42,9% dos adultos y dos menores, el 14,6% son dos adultos y tres o más menores, y el 14% son otros tipos de hogar con menores dependientes.
164 Pau Marí-Klose, Sandra Escapa Solanas, Marga Marí-Klose Revista Española del Tercer Sector. 2016 Nº 32. ISSN: 1886-0400. Madrid (pp. 141-169) Revista Española del Tercer Sector - Fundación Acción contra el Hambre Gráfico 14. Estructura del hogar de los menores de 18 años en riesgo de pobreza. España Nota: Pobreza relativa al 60% de la mediana de los ingresos equivalentes. Fuente: Elaboración propia a partir de las ECV (INE). En España, según datos de la ECV de 2014, algo más de uno de cada diez niños es de origen extranjero (el 13,3% tienen madre y padre nacidos en países no comunitarios). Sin embargo, entre los pobres representan a casi tres de cada diez, como se observa en el gráfico 15. Esta proporción se ha mantenido estable respecto de 2007, en que el peso demográfico de los menores de origen inmigrante era mayor (16,6%), y representaban el 32,6% de los niños en situación de pobreza relativa. El riesgo de sufrir pobreza de los menores de origen inmigrante es muy alto tal como vimos en la sección anterior (65%), pero además su presencia entre los pobres es considerable teniendo en cuenta su peso demográfico respecto al total de la población.
165 Pau Marí-Klose, Sandra Escapa Solanas, Marga Marí-Klose Revista Española del Tercer Sector. 2016 Nº 32. ISSN: 1886-0400. Madrid (pp. 141-169) Crisis y pobreza infantil en España Gráfico 15. Lugar de nacimiento de los padres de menores de 18 años en riesgo de pobreza. España 2014 Nota: Pobreza relativa al 60% de la mediana de los ingresos equivalentes. Fuente: Elaboración propia a partir de las ECV (INE). La inmensa mayoría de menores de 18 años viven en hogares en los que sus progenitores están vinculados al mercado laboral: en el 43,2% trabaja solo uno de los progenitores y en el 39,8% trabajan los dos. Aun así, con la crisis económica ha aumentado el porcentaje de los menores que viven en hogares donde no trabaja ninguno de los progenitores: del 7,5% en 2007 se ha pasado al 17% en 2014. La elevada tasa de riesgo de pobreza en estos hogares ha provocado que su peso relativo en la composición de la población pobre se incrementara notablemente. Gráfico 16. Situación laboral de los padres de menores de 18 años en riesgo de pobreza. España Nota: Pobreza relativa al 60% de la mediana de los ingresos equivalentes. Fuente: Elaboración propia a partir de las ECV (INE).