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Abstract

La gran cantidad de datos epidemiológicos de sobrepeso y obesidad infantil y adolescente contrasta con la escasez de datos sobre la prevalencia de delgadez o bajo peso a nivel europeo. Esta delgadez se asocia frecuentemente con deficiencias nutricionales, irregularidades menstruales y trastornos alimenticios. <br />A partir de los datos arrojados por el estudio HELENA (Healthy Lifestyle by Nutrition in Adolescence), se propone valorar los distintos compartimentos corporales (masa grasa, masa libre de grasa y masa ósea) medidos mediante 4 métodos de valoración de la composición corporal en adolescentes con bajo índice de masa corporal, con el objetivo de determinar que compartimentos se encuentran más comprometidos y cuáles pueden ser las consecuencias a corto y a largo plazo en la salud de los adolescentes. <br /><br /> Gálvez Villar, Joaquín; Moreno Aznar, Luis Alberto; Córdoba Rodríguez, Diana Paola

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Grado de Nutrición Humana y Dietética Trabajo Fin de Grado Composición corporal en adolescentes con bajo índice de masa corporal Body composition in adolescents with low body mass index Autor Joaquín Galvez Villar Director/es Dr. Luis A. Moreno Aznar (Dpto. Fisiatría y Enfermería) Dña. Diana Paola Córdoba Rodríguez (Dpto. Fisiatría y Enfermería) Facultad de Ciencias de la Salud y del Deporte Junio 2020 2 RESUMEN INTRODUCCIÓN: A pesar de la importancia que ha ido adquiriendo en los últimos años el estudio de la obesidad y el sobrepeso en población infantil y adolescente, es necesario seguir prestando atención a los datos de bajo peso, debido a que también se trata de un problema real de salud pública. Para ello, es necesario valorar, no solo el estado de peso de manera ajustada a las características propias de la adolescencia, sino también su composición corporal, con el objetivo de determinar que compartimentos se encuentran más comprometidos y cuáles pueden ser las consecuencias a corto y a largo plazo en la salud de los adolescentes. MATERIAL Y MÉTODOS: Se seleccionaron 262 adolescentes de 12,5 a 17,5 años de ambos sexos pertenecientes a la ciudad de Zaragoza (España), que fueron parte del estudio transversal multicéntrico Healthy Lifestyle by Nutrition in Adolescence (HELENA). A todos ellos se les valoraron los diferentes compartimentos corporales (Masa grasa (MG), Masa libre de grasa (MLG) y Masa ósea (MO)) a partir del análisis de cuatro métodos de valoración de la composición corporal utilizados en el estudio (Antropometría, Impedancia bioeléctrica (BIA), Absorciometría dual de rayos X (DXA) y Pletismografía por desplazamiento de aire (PDA)). También fueron clasificados en dos estados de peso corporal (bajo peso y peso óptimo) utilizando valores específicos de Z-score por país / edad / género. RESULTADOS: De acuerdo a la clasificación del peso, los adolescentes de bajo peso muestran una menor MG (kg), MLG (kg) y CMO (kg) que los adolescentes de peso óptimo, siendo mayor la diferencia en la MG (kg), que en los demás parámetros. En relación a las diferencias por género, los niños presentaron una menor MG (kg) y una mayor MLG (kg) y CMO (kg) que las niñas. Conforme a la madurez sexual, independientemente de la clasificación de peso y del género, hay un aumento en la MG (kg), la MLG (kg) y el CMO (kg). CONCLUSIONES: En los adolescentes, a pesar de que la distribución de la composición corporal es parecida entre distintos estados de peso, en los de bajo peso los valores absolutos de cada compartimento corporal (MG, MLG y MO), se encuentran disminuidos en comparación con los adolescentes de peso óptimo, siendo la MG la que refleja un mayor decrecimiento. Es importante tener estos datos en cuenta de cara a estrategias de salud pública, con el objetivo de evitar posibles riesgos y complicaciones en la salud de los adolescentes. 3 ÍNDICE 1. LISTADO DE ABREVIATURAS ..................................................................................................... 4 2. INTRODUCCIÓN .............................................................................................................................. 5 3. MATERIAL Y MÉTODOS ................................................................................................................ 9 4. ÁNALISIS ESTADÍSTICO .............................................................................................................. 12 5. RESULTADOS................................................................................................................................. 13 6. DISCUSIÓN ..................................................................................................................................... 18 7. CONCLUSIONES ............................................................................................................................ 21 8. BIBLIOGRAFIA .............................................................................................................................. 22 4 1. LISTADO DE ABREVIATURAS HELENA: Healthy Lifestyle by Nutrition in Adolescence MG: Masa de grasa MLG: Masa libre de grasa MO: Masa ósea BIA: Impedancia bioeléctrica DXA: Absorciometría dual de rayos X PDA: Pletismografía por desplazamiento de aire IMC: Índice de masa corporal OMS: Organización Mundial para la Salud TCA: Trastornos de la conducta alimentaria ICA: Índice cintura-altura DMO: Densidad mineral ósea total CMO: Contenido mineral óseo IMMA: Índice de masa muscular apendicular IMLG: índice de masa libre de grasa IMG: índice de masa grasa 5 2. INTRODUCCIÓN A nivel mundial, la prevalencia de obesidad infantil aumentó del 0,9% al 7,8% en niños y del 0,7% al 5,6% en niñas, entre los años 1975 y 2016(1). De igual manera, a nivel europeo, se ha observado una tendencia ascendente, con una alta prevalencia en las tasas de sobrepeso y obesidad , especialmente en países de la región mediterránea; por ejemplo, en el año 2016 en niños de 7 años de Grecia, Italia y España, la prevalencia fue del 42%, mientras que en niñas de la misma edad de Grecia e Italia fue del 38%, y en España del 41%(2). La principal preocupación sobre estas tendencias es su impacto potencial en la salud física, no solo en la infancia, sino también en años posteriores(3). Para la mayoría de los niños y adolescentes, las complicaciones del sobrepeso no se hacen evidentes de manera inmediata, pero se debe tener en cuenta que jóvenes con sobrepeso grave pueden sufrir a futuro diversas patologías, como hipercolesterolemia, diabetes, cálculos biliares, hepatitis, apnea del sueño e hipertensión(4–7), ya que los cambios metabólicos y fisiológicos asociados con el sobrepeso tienden a seguir hasta la edad adulta(3). A causa de este problema de salud pública, el sobrepeso y la obesidad han sido objeto de una investigación continua por parte de la comunidad científica. Sin embargo, la considerable cantidad de datos epidemiológicos sobre obesidad en niños y adolescentes contrasta con la escasez de datos sobre la prevalencia de delgadez o bajo peso en los adolescentes a nivel europeo(8). A nivel mundial, más del 10% de los niños y adolescentes de entre 5 a 19 años tienen para su edad, un índice de masa corporal (IMC) dos desviaciones estándar inferiores a la media de la población de referencia de la Organización Mundial para la Salud (OMS), existiendo notables diferencias en la prevalencia de la delgadez en distintas regiones del mundo. En la India, más de una cuarta parte de los niños son demasiado delgados y en países como Afganistán, Bután o Sri Lanka, la prevalencia está por encima del 15%, debido a la escasez de recursos de la población(9). Por el contrario, los orígenes de la delgadez en países industrializados son otros, ya que, en la mayoría de estos países, los adolescentes están siendo presionados para perseguir un ideal de belleza irreal de delgadez(10). Este hecho puede conducir a prácticas de riesgo en el control de peso incluidos trastornos de la conducta alimentaria (TCA), los cuales constituyen al día de hoy un grave un problema de salud pública por su creciente incidencia, gravedad de la sintomatología, resistencia al tratamiento y porque se presenta en edades cada vez más tempranas, persistiendo hasta la edad adulta en muchas ocasiones(11). 6 La delgadez se asocia con deficiencias nutricionales, irregularidades menstruales y TCA(12), y algunos estudios han demostrado que podría ser más frecuente que la obesidad(13,14). En una muestra de adolescentes portugueses, se observó que la prevalencia de delgadez aumentaba con la edad y se volvía más frecuente que la obesidad después de los 14 años en niñas y de los 16 en niños(8). Sin embargo, las comparaciones entre países son complejas, debido a los diferentes puntos de corte utilizados para definir el bajo peso/delgadez (15,16). En cuanto a las consecuencias de la delgadez y el bajo peso, siguen sin estar claras, habiendo evidencia que sugiere que la delgadez se asocia con un mayor riesgo de mortalidad(17) y osteoporosis(18), entre otras patologías. Respecto a la composición corporal, se ha comprobado que se encuentra significativamente alterada en los individuos con bajo peso(19). Una gran cantidad de estudios observacionales han indicado que la nutrición y el crecimiento comprometidos durante la juventud están relacionados con una menor MLG y un mayor riesgo de síndrome metabólico en la edad adulta(20–22). Diversas investigaciones en países desarrollados han señalado asociaciones importantes de insatisfacción corporal entre adolescentes de ambos sexos, siendo mayor la prevalencia en el sexo femenino(23). Esta insatisfacción corporal, se asocia de manera directa con el IMC(24) y con la presencia de TCA(25). En la actualidad, para evaluar el estado nutricional, los parámetros antropométricos más empleados en la práctica clínica son el peso y la talla, a partir de los cuales hallamos el IMC. Esta medida se obtiene dividiendo el peso (kg) por la altura al cuadrado (m²), y es considerado en estudios poblacionales como un indicador adecuado del estado nutricional; sin embargo, en la infancia y en la adolescencia se reconoce que el IMC es un indicador que presenta múltiples limitaciones a lo hora de valorar la composición corporal(26). Una primera razón es porque la relación peso-altura en niños y adolescentes depende de la edad y desarrollo puberal, lo cual debe tenerse en cuenta(27). Por otra parte, el IMC no es un indicador de diagnóstico de los cambios en la MG, la MLG y/o la MO, que son marcadores muy importantes de la gravedad de la desnutrición y afectan al resultado de la enfermedad(28). A pesar de que, a nivel epidemiológico, los puntos de corte internacionales de IMC propuestos por Cole et al(29), son ampliamente utilizados para evaluar la prevalencia de delgadez en niños y adolescentes, ya que corrige los sesgos por edad, encontramos problemas para cuantificar con mayor exactitud las características del bajo peso en esta población, por lo que sería idóneo utilizar herramientas que nos permitan valorar los diferentes compartimentos corporales (MG, MLG y MO). Para ello, existen en la actualidad diversos métodos de evaluación de la composición corporal, algunos de los más utilizados en investigación son los siguientes: 7 -Antropometría. Esta técnica mide diferentes dimensiones del cuerpo: longitud, peso, perímetros corporales y grosor del pliegue cutáneo. El grosor del pliegue cutáneo ha sido durante muchos años un predictor aceptado de la densidad corporal y la grasa corporal total(30). Es un método no invasivo, que ayuda a evaluar el estado nutricional y a proporcionar información sobre las reservas de grasa y músculo del cuerpo. Debido a que es un método económico, se utiliza frecuentemente en situaciones clínicas y grandes estudios epidemiológicos(31). - Impedancia bioeléctrica (BIA). Esta técnica mide la impedancia u oposición al flujo de una corriente eléctrica a través de los líquidos corporales contenidos fundamentalmente en los tejidos magro y graso(32). Es un método comúnmente utilizado para las evaluaciones en la práctica clínica y los estudios de investigación. Los desarrollos recientes en las tecnologías BIA involucran sistemas que incorporan múltiples frecuencias (MF-BIA) y múltiples segmentos corporales. Es una tecnología rápida, fácil de usar y que mide el agua corporal total (los sistemas de múltiples frecuencias miden el agua intracelular y extracelular de forma independiente). Sin embargo, la MLG se estima necesariamente suponiendo una hidratación constante del 73%, lo que puede suponer una limitación(33). - Absorciometría dual de rayos X (DXA). Este método tiene una alta precisión, con un margen de error del 2-6% para la composición corporal(34) y con los mejores datos de reproducibilidad entre los métodos de análisis de compartimentos(35). Frente a otros métodos más sencillos, cuantifica la MG y MLG de forma muy precisa al tener en cuenta la variabilidad de los distintos componentes, más allá de asumir una densidad constante de la MLG(36). Además, aporta medidas de la composición corporal total y regional. Su uso es cada vez más frecuente, muchos clínicos la emplean como herramienta habitual, y para diversos autores es la técnica de referencia para la valoración de la MLG. Por el contrario, su coste, y la necesidad de equipos sofisticados y personal cualificado limitan su uso en la práctica clínica(35). - Pletismografía por desplazamiento de aire (PDA). Esta técnica mide el volumen composición corporal a través del desplazamiento de aire dentro de una cámara sellada. Es una técnica no invasiva, rápida y en contraste con la DXA, no requiere una amplia capacitación de técnicos(33). Pese al panorama de delgadez a nivel mundial y sus implicaciones en salud pública, en la actualidad son pocos los estudios que han analizado cambios en los compartimentos corporales en adolescentes de bajo peso. Se ha observado que los pacientes con TCA, altamente relacionados con la delgadez clínica, se caracterizan por una pérdida de MG(37). Por el contrario, la literatura sobre la pérdida de la MLG y el grado en el que se produce, es del todo inconsistente(37). Esto plantea una incógnita acerca de las características de la distribución de la composición corporal en estos adolescentes, pudiendo existir varios escenarios posibles como son un déficit variable de MG, de MLG o de ambas, siendo importante 8 conocer dichos valores. ya que son determinantes del estado de salud de un individuo por sus implicaciones en la aparición de patologías(38). El presente trabajo pretende analizar la MG, MLG y MO medidos mediante antropometría, BIA, DXA y PDA en adolescentes con bajo peso y peso óptimo que formaron parte del estudio HELENA (Healthy Lifestyle by Nutrition in Adolescence) e identificar sus diferencias. 9 3. MATERIAL Y MÉTODOS Muestra de estudio La muestra total del presente estudio (n=382) comprende adolescentes de ambos sexos pertenecientes a la ciudad de Zaragoza (España), que fueron parte del estudio transversal multicéntrico HELENA (the HELENA study, http://www.helenastudy.com). Los adolescentes se encontraban en un rango de edad de 12,5 a 17,5 años, los cuales fueron reclutados a través de sus escuelas durante el período comprendido entre septiembre de 2006 a diciembre de 2007. El estudio HELENA fue diseñado para obtener datos confiables y comparables sobre una amplia batería de parámetros relevantes de nutrición y salud, ingesta dietética, elección y preferencias de alimentos, factores socioeconómicos, antropometría, escala de maduración Tanner, composición corporal, indicadores séricos del metabolismo de los lípidos, metabolismo de la glucosa, estatus de vitaminas y minerales, parámetros inmunológicos, actividad física, condición física y factores genéticos(39). Este estudio, se realizó siguiendo las pautas éticas de la Declaración de Helsinki de 1961 (revisión de Edimburgo 2000) y con un protocolo aprobado por el comité de ética(40). Se obtuvo el consentimiento informado por escrito de los adolescentes y de sus respectivos padres. Para los propósitos del presente trabajo, la muestra seleccionada de 382 adolescentes fue clasificada con base a los puntos de corte del IMC "óptimo", "bajo" y "muy bajo", utilizando valores específicos de Z-score por país / edad / género. Para la clasificación de “óptimo” se definieron en valores de “- 0.675≤ Z-score≤ + 0.675 (correspondientes a percentiles del 25-75%); para la de "bajo", valores de - 1.280 <Z-score <-0.675 (percentiles del 1025%); y para la de "muy bajo" Z-score≤-1.280 (percentiles de ≤10%) Los puntos de corte del IMC “bajo y “muy bajo” se aunaron en una única variable de peso bajo, quedando finalmente dos categorías en la que clasificaron a los adolescentes: “Bajo peso” y “Peso óptimo”. Los adolescentes con sobrepeso y obesidad fueron excluidos del análisis actual, para una muestra final de 262 sujetos. Antropometría Los métodos antropométricos seguidos en el estudio HELENA han sido descritos por Nagy y colaboradores(41). Las mediciones antropométricas fueron tomadas a los adolescentes descalzos y en ropa interior por investigadores entrenados. La altura se midió al 0.1 cm más cercano con un tallímetro telescópico (Tipo SECA 225) y el peso corporal se midió en kg usando una báscula estándar SECA 861 (precisión 100 g, rango 0-150 kg). El IMC se calculó como el peso (kg) dividido por la altura al cuadrado (m²). El grosor del pliegue cutáneo se midió al 0.2 mm más cercano con un plicómetro profesional analógico Holtain (Crymych, Reino Unido). Dichas mediciones fueron tomadas tres veces en el lado 16 IMC: Índice de masa corporal; ICA: Índice cintura-altura; MG: Masa de grasa; MLG: Masa libre de grasa; IMG: índice de masa grasa; IMLG: índice de masa libre de grasa; CMO: Contenido mineral óseo. *Calculado a partir de la fórmula de Slaughter (43). Las variables se expresan como media ±desviación estándar excepto a la variable “Estadio Tanner”, que, al ser de naturaleza categórica, se expresa en N (%). Género masculino N=117 Género femenino N=145 Total N=262 Media (±DE) Media (±DE) Media (±DE) P valor Edad 14,95 ± 1,25 14,9 ± 1,14 14,92 ± 1,19 0,676 Altura (cm) 169,1 ± 9,8 160,8 ± 7,6 164,5 ± 9,5 0,000 Peso (kg) 55,4 ± 9,1 51,1 ± 6,5 53 ± 8 0,000 IMC (kg/m²) 19,24 ± 1,75 19,74 ± 1,69 19,52 ± 1,73 0,020 ICA 0,42 ± 0,02 0,43 ± 0,03 0,42 ± 0,03 0,000 Estadio Tanner (% II/III/IV/V) (4/11/20/65) (1/6/7/86) (2/8/13/77) 0.001 Antropometría Σ (pliegues tríceps y subescapular) (mm) 18 ± 6 29 ± 9 24 ± 9 0,000 Porcentaje graso (%) * 14,09 ± 5,11 24,73 ± 4,91 20,09 ± 7,27 0,000 MG (kg) 7,83 ± 3,31 12,82 ± 3,66 10,65 ± 4,29 0,000 MLG (kg) 47,27 ± 7,81 38,33 ± 4,19 42,23 ± 7,48 0,000 IMG (kg/m²) 2,74 ± 1,15 4,94 ± 1,31 3,98 ± 1,65 0,000 IMLG (kg/m²) 16,43 ± 1,38 14,8 ± 0,92 15,51 ± 1,4 0,000 DXA Porcentaje graso (%) 17,82 ± 4,94 27,9 ± 4,1 23,35 ± 6,74 0,000 MG (kg) 9,8 ± 3,36 14,16 ± 3,17 12,19 ± 3,91 0,000 MLG (kg) 45,32 ± 8,31 36,31 ± 4,53 40,37 ± 7,9 0,000 CMO (kg) 2,06 ± 0,44 1,82 ± 0,24 1,93 ± 0,39 0,000 IMMA (kg/m²) 6,83 ± 0,78 5,63 ± 0,58 6,17 ± 0,9 0,000 IMG (kg/m²) 3,44 ± 1,2 5,46 ± 1,14 4,55 ± 1,54 0,000 IMLG (kg/m²) 15,71 ± 1,62 13,99 ± 1,15 14,76 ± 1,62 0,000 PDA Porcentaje graso (%) 16,34 ± 6,29 25,44 ± 4,95 21,64 ± 7,14 0,000 MG (kg) 8,94 ± 3,6 13,14 ± 3,54 11,39 ± 4,12 0,000 MLG (kg) 46,38 ± 8,84 38,07 ± 4,6 41,54 ± 7,9 0,000 IMG (kg/m²) 3,15 ± 1,3 5,05 ± 1,28 4,26 ± 1,59 0,000 IMLG (kg/m²) 16,06 ± 1,81 14,64 ± 1,11 15,23 ± 1,61 0,000 BIA MG (kg) 6,54 ± 3,34 11,62 ± 3,65 9,34 ± 4,33 0,000 MLG (kg) 48,86 ± 747 39,58 ± 3,98 43,74 ± 7,42 0,000 IMG (kg/m²) 2,26 ± 1,1 4,47 ± 1,3 3,48 ± 1,65 0,000 IMLG (kg/m²) 16,98 ± 1,26 15,27 ± 0,69 16,04 ± 1,31 0,000 Tabla 2. Diferencias en la composición corporal por género 17 Gráfico 4. MG (kg) de la muestra mediante DXA (Agrupada por género y por estadio Tanner) Gráfico 5. MLG (kg) de la muestra mediante DXA (Agrupada por género y por estadio Tanner) Gráfico 6. CMO (kg) de la muestra mediante DXA (Agrupada por género y por estadio Tanner) 18 6. DISCUSIÓN El propósito del presente trabajo fue el evaluar la composición corporal de una muestra de adolescentes con peso bajo y óptimo de Zaragoza (España), para poder así arrojar luz sobre qué compartimentos se encuentran más comprometidos en el bajo peso. Uno de los principales puntos que se ha observado en el actual trabajo es que, estadios Tanner más avanzados, correlacionan con cifras mayores de MG, MLG y CMO, con dos excepciones remarcables, la MG en bajo peso y la MG en niños. En estos dos casos, los valores fluctúan según avanza la maduración sexual. Con respecto al comportamiento de la MG en niños, estos cambios en la composición corporal, concuerdan con la literatura sobre la maduración sexual (50–52). Según Weber y cols., los niños experimentan un aumento de MG prepuberal seguido de ganancias rápidas en la MLG y reducciones de grasa en las extremidades (53). Por su parte, otro estudio donde se realizo un seguimiento en la composición corporal de adolescentes estadounidenses durante su maduración puberal(54) reportó un aumento de la MLG y una disminución en el porcentaje de MG a medida que los niños maduraron sexualmente, lo que señala los efectos de la testosterona en la grasa corporal(50,52). Estos hallazgos, coinciden con los resultados obtenidos en el trabajo y explican las variaciones en los datos de la MG según estadios de Tanner y la estabilidad en la MLG. Sin embargo, en el citado estudio se observaron menores valores MG en niños de estadios 3 a 5 Tanner y, aunque esta tendencia de disminución es observable en los resultados obtenidos en el trabajo entre los estadios de Tanner 3 al 4, no es así para el paso del estadio 4 al 5, donde se alcanza el pico de MG en niños, en contraposición a lo encontrado en la literatura. En el estudio de Guo y cols.(55) se reportan menores valores de IMG en niños, conforme avanza la maduración sexual. Estas observaciones, no coinciden del todo con los datos de IMG utilizados en el trabajo, donde, el máximo IMG en niños se encuentra en el estadio Tanner 5. Con respecto a la niñas, sabemos que tienen una madurez biológica más temprana que los niños, especialmente en el período de crecimiento rápido de la adolescencia(56), lo cual se ve reflejado en los reportes de porcentajes de estadios más avanzados para una misma edad y en comparación con el otro género. Este hecho, tiene una implicación importante en la composición corporal, tal y como se reporta en varios estudios sobre la temática(57,58), en los que se observa que las niñas obtienen ganancias en la MLG y en la MG durante el proceso de maduración, pero ganan proporcionalmente más MG. La ganancia de MG en relación con la MLG, en parte es debido al crecimiento del tejido mamario y al desarrollo gradual de la forma del cuerpo femenino con la deposición de grasa en las caderas y los 19 muslos(53). Es observable en los datos del presente trabajo que, en niñas y por estadio de maduración sexual, el aumento de MG es bastante superior a los aumentos de MLG y de MO. Las ganancias de MLG y peso son consistentes en ambos sexos. La MG, sin embargo, en niños y según avanza la maduración sexual, es variable. La maduración se asocia también, según los resultados del presente trabajo, con un aumento de la MO según respaldan varios autores(59–61). Este aumento de la MO está asociado al incremento de la MLG, según Gracia-Marco y cols(62). Bray y cols.(54) reportan, de igual manera, un aumento significativo del CMO en todos los grupos de adolescentes, durante el seguimiento de 2 años de la maduración sexual. En este mismo estudio se muestra, además, como los adolescentes cuyo estadio Tanner avanzó, experimentaron un aumento significativamente mayor en CMO, por encima de aquellos adolescentes en los que su estadio Tanner no evolucionó. La mineralización ósea, la densidad cortical y la densidad trabecular aumentan durante la adolescencia de manera notable, ganado durante esa etapa el 40% de la MO máxima acumulada(63–65). Conforme al estado de peso corporal, pudimos comprobar en el presente trabajo como el bajo peso se vincula con unos valores menores de todos los compartimentos corporales (MG, MLG y MO) encontrando una disminución más marcada en la MG, respecto a los adolescentes de peso óptimo. Los adolescentes de bajo peso a pesar de tener un menor peso corporal, mostraban una altura significativamente mayor. Según estos resultados, un bajo peso no está relacionado con una menor altura, tal y como confirman los datos reportados por Marques-Vidal y cols.(8). En este mismo estudio de Marques-Vidal, se expone también que la delgadez se caracteriza no solo por una menor MG, sino también por una menor MLG, coincidiendo con los resultados obtenidos de la composición corporal en nuestro análisis. La disminución de la MG se asocia con amenorrea en las niñas y, en ambos sexos, la disminución de la MLG y de la fuerza muscular, con un mayor riesgo de fracturas, ya que la MLG es un determinante importante de la acumulación de MO(64). De manera general, el bajo peso puede conllevar problemas en los adolescentes de retraso del crecimiento, debilidad, deficiencia del sistema inmunitario, anemia y problemas de fertilidad en etapas vitales posteriores(66). El estado de peso corporal va a marcar los valores absolutos de cada compartimento. Esto es de gran importancia puesto que, como hemos visto anteriormente, dichos valores de MG, MLG y CMO, según se encuentren más altos o bajos, influyen en el riesgo de padecer determinadas patologías durante la adolescencia, con riesgo a continuar padeciéndolas durante la etapa adulta. La fortaleza más reseñable del presente trabajo, es la fiabilidad de las mediciones de la composición corporal, al emplear métodos gold standard. Gracias a la variabilidad de técnicas utilizadas, se obtuvieron mediciones de alta precisión, que, además, fueron tomadas en un mismo día y en las mismas 20 condiciones, reduciendo ampliamente el margen de error. También cabe destacar que todas las mediciones fueron realizadas por personal cualificado. Como limitaciones del estudio, se debe tener en cuenta el diseño del mismo, ya que, al ser transversal, no permite establecer una secuencia temporal ni valorar la relación causal entre los resultados extraídos. De igual manera, hay que considerar que los datos se tomaron en el año 2006, por lo que, en una situación actual, podrían variar los resultados. Otra limitación es que no se pueden extrapolar los resultados a otras poblaciones puesto que el grupo posee unas características propias que no son las mismas que en otras etnias y las condiciones ambientales son diferentes de un lugar a otro. Además, cabe destacar que una muestra más grande ayudaría a extrapolar los resultados de manera más contundente. Siguiendo esta línea de investigación sería interesante, en un futuro, incluir niños en edad escolar de manera que se pudiese prevenir con mayor antelación los riesgos que pueden sufrir adolescentes con respecto a su peso. De igual manera, medir la insatisfacción corporal en sujetos con bajo peso, podría ser una buena manera de ampliar el campo de conocimiento, identificando los riesgos de padecer TCA en esta población. 21 7. CONCLUSIONES Conforme a los resultados obtenidos en el presente trabajo podemos extraer las siguientes conclusiones: - El género y la maduración sexual influyen fuertemente y con un patrón determinado en la composición corporal, independientemente del estado de peso. Tanto para clasificaciones de bajo peso como de peso óptimo, las niñas tienen más MG y menos que MLG y CMO que los niños y ambos géneros tienen más MG, MLG y CMO según avanzan en su maduración sexual. -Tener un bajo peso durante la adolescencia, no va a influir en la forma especialmente característica en la que se distribuye la composición corporal, pero si va a marcar los valores absolutos de cada compartimento (MG, MLG y MO) que van a verse reducidos respecto al peso óptimo, especialmente la MG. - Las mediciones de la composición corporal pueden ser utilizadas en adolescentes de bajo peso para valorar su estado nutricional y de salud. Desde una perspectiva de salud pública, se debería evaluar adecuadamente estos adolescentes, con el objetivo de prevenir posibles riesgos en el futuro para su salud como riesgos de fracturas, retraso en el crecimiento o amenorrea en las niñas. 22 8. BIBLIOGRAFÍA 1. Abarca-Gómez L, Abdeen ZA, Hamid ZA, Abu-Rmeileh NM, Acosta-Cazares B, Acuin C, et al. 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