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Abstract
Trabajo centrado en los efectos sobre la salud mental de las<br />personas. De manera más específica, se pretende analizar, si existe influencia de la<br />crisis económica sufrida en España en la salud de la población, entendida en términos del<br />índice de suicidios sucedidos en este contexto.<br /><br /> Herrando Montiel, Eduardo; Lázaro Alquézar, Angelina
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Trabajo Fin de Grado Efectos de la gran recesión sobre la salud en España La influencia de la crisis en el índice de suicidios Effects of the great recession on health in Spain Autor/es Eduardo Herrando Montiel Director/es Angelina Lázaro Alquézar Facultad de Derecho 2020
2 Índice I. Abreviaturas .................................................................................................................... 3 II. Introducción .................................................................................................................... 4 1. Descripción de la temática de estudio ......................................................................... 4 2. Justificación de la elección del tema de estudio .......................................................... 5 3. Metodología ................................................................................................................. 6 III. Antecedentes teóricos ...................................................................................................... 7 1. Correlacion entre crisis económica y salud mental ..................................................... 7 2. El impacto de la Gran Recesión en la salud mental en España ................................... 9 3. Suicidio y comportamiento suicida ........................................................................... 13 4. La evolución del suicidio en España ......................................................................... 17 5. Impacto de la Gran Reseción en los niveles de suicidio en España .......................... 17 IV. Conclusiones ................................................................................................................. 24 V. Bibliografía.................................................................................................................... 27
3 I. ABREVIATURAS ENS: Encuesta Nacional de la Salud ESS: Encuesta Social de la Salud (European Social Survey) FECAFAMM: Federación Catalana de Asociaciones Familiares y Personas con Problemas de Salud Mental (Federació catalana d’associacions de familiars i persones amb problemes de salut mental) INE: Instituto Nacional de Estadística MHSPE: Ministerio de Salud, Servicios Sociales e Igualdad (Ministry of Health, Social Policy and Equality) OECD: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Organisation for Economic Cooperation and Development) OMS: Organización Mundial de la Salud PIB: Producto Interior Bruto UE: Unión Europea
4 II. INTRODUCCIÓN 1. DESCRIPCIÓN DE LA TEMÁTICA DE ESTUDIO La crisis económica internacional que comenzó en 2007 ha tenido efectos nocivos en España. La deuda española creció del 12% del producto interno bruto (PIB) en 2009 a más del 90% del PIB en 2013 según el Instituto Nacional de Estadística (INE, 2013). El número de individuos que fueron desempleados aumentaron de 1.856.000 en 2007 a 6.202.700 en abril de 2013, lo que implicó una tasa de desempleo del 27,16% de la población activa total y 57,2% de las personas menores de 25 años (INE, 2013). Los principales efectos inmediatos de esta crisis económica incluyeron además del desempleo, el empobrecimiento de la población y emigración (Quintana y González LópezValcárcel, 2009). Ante esta situación, muchas personas buscaron alternativas en el exterior, lo que terminó siendo un movimiento migratorio de personas profesionales hacia países como Alemania que ofrecieron mejores oportunidades laborales a los españoles golpeados por la crisis (El País, 22 de diciembre de 2011). El impacto de la crisis económica en España sobre la salud de los ciudadanos no ha sido cuantificado claramente por los indicadores de la salud (Gené-Badía et al., 2012). Si bien es cierto que, de acuerdo con Gómez-Beneyto (2013), algunos factores desempeñan un papel protector contra la crisis y sus consecuencias sanitarias y sociales, tales como la cantidad de ahorros, el apoyo del núcleo familiar y las amistades así como la vida social, y que pueden retrasar la influencia de los cambios económicos en la salud de la población, ejercen casi
5 sin dudarlo influencias en el bienestar y la salud de la población que pueden traducirse en un análisis cuantitativo de la cuestión. En este caso, el foco del estudio está puesto en los efectos sobre la salud mental de las personas. De manera más específica, se pretende analizar, si es que existe influencia, de la crisis económica sufrida en España en la salud de la población, entendida en términos del índice de suicidios sucedidos en este contexto. 2. JUSTIFICACIÓN DE LA ELECCIÓN DEL TEMA DE ESTUDIO El suicidio es un problema mundial lo suficientemente importante como para haber llevado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a anunciar el Plan de Acción de Salud Mental en 2013 en un esfuerzo por reducir las tasas de suicidio en todo el mundo (World Health Organization, 2013). De acuerdo con Durkheim (1996), las tasas de suicidio se ven afectadas por la economía y se observa, en general, una correlación entre los factores económicos y las tasas de suicidio. Sin embargo, es difícil obtener conclusiones definitivas sobre esta relación porque existen también resultados contradictorios (Mackenbach, 2013). La mayoría de los estudios que existen sobre factores económicos y tasas de suicidio se han centrado en la relación en términos de factores macroeconómicos, como la tasa de crecimiento económico, la tasa de desempleo y la disparidad de ingresos. El objetivo de esta investigación es la revisión de los antecedentes respecto de la relación que existe entre la crisis económica generada en España por la gran recesión y la tasa de suicidios en la población. Se pretende además lograr la parametrización de las conclusiones
6 a través de indicadores cuantitativos oficiales y difundidos por organismos estatales e internacionales. 3. METODOLOGÍA La metodología seleccionada es la revisión de literatura. De acuerdo con Paré et al. (2015), las revisiones de literatura como método principal de investigación son esenciales para: identificar lo que se ha escrito sobre el tema objeto de estudio; determinar en qué medida un área de investigación específica revela tendencias o patrones interpretables; agregar hallazgos empíricos relacionados con el área o el tema de investigación; generar nuevos marcos y teorías; e identificar temas o preguntas que requieren más investigación. La revisión de literatura que se propone en este caso constituye un trabajo de investigación original en sí mismo (Paré et al., 2015). En lugar de proporcionar una base para el propio trabajo de un investigador, crea un punto de partida sólido para todos los miembros de la comunidad interesados en un área o tema en particular. El propósito general es el de sintetizar la literatura en un campo, sin recopilar ni analizar ningún dato primario (Green, Johnson y Adams, 2006).
7 III. ANTECEDENTES TEÓRICOS 1. CORRELACIÓN ENTRE CRISIS ECONÓMICA Y SALUD MENTAL Los científicos sociales han tenido un interés desde hace mucho tiempo en las implicaciones de las crisis económicas en la salud, porque tales crisis representan un shock para las sociedades afectadas con profundos cambios en su estructura social y, por lo tanto, en los determinantes sociales de la salud (Abede, Toge y Dahl, 2016). Las expectativas teóricas de los efectos de la crisis no son sencillas. Por un lado, de acuerdo con Cutler, Knaul y Lozano (2002), las crisis económicas conducen a aumentos en el desempleo y a la pérdida de ingresos, así como a la reducción de los fondos gubernamentales que podría dañar la salud de la población, debido a los elevados niveles de estrés y la reducción de las estrategias de afrontamiento individuales y sociales (como puede verse, por ejemplo, en las reducciones en el gasto sanitario), basadas en la resolución y mejora de situaciones problemáticas y en la reducción de las tensiones que esas situaciones generan. Por otro lado, las caídas económicas podrían reducir el tráfico, la contaminación y la exposición a productos nocivos y a las malas condiciones de trabajo (incluido el estrés) (Ruhm, 2000). Finalmente, el aporte de estos factores en una época de crisis podría reducir los impactos en la salud de eventos negativos como el desempleo, porque además pueden ser interpretados como una experiencia colectiva en lugar de fracaso personal. La crisis bancaria de 2007 tuvo un fuerte impacto en la economía de Europa en los años siguientes. Como resultado, tanto los investigadores como los responsables políticos se preocuparon por determinar las implicaciones de la crisis en la salud general de la
8 población y las posibles desigualdades generadas en el sistema de salud. Varios estudios han documentado implicaciones negativas para la salud en los países europeos del sur que fueron fuertemente golpeados por la crisis y que fueron implementado medidas de austeridad durante la recesión (Gili, Roca y Basu, 2013). Respecto a esta crisis financiera mundial, algunos estudios informaron más trastornos de salud mental, tales como abuso de alcohol (Gili, Roca y Basu, 2013), así como aumentos de las tasas de suicidio (Chang S-S, 2013). Por su parte, otros estudios encontraron que los indicadores de salud se mantuvieron estables o mejoraron en el período de la crisis (Buffel, 2015). El estudio realizado por Buffel (2015) toma datos de 2006 y 2012 de la Encuesta Social Europea (ESS) para investigar el efecto de la crisis en salud mental para grupos con diferente estado de empleo (o desempleo). Encuentran que las personas en empleos marginales a tiempo parcial muestran sentimientos más depresivos en países con un mayor aumento en desempleo, así como varios grupos de hombres inactivos y mujeres amas de casa. Este estudio investiga el impacto de la crisis en la salud mental en Europa, centrándose en los sentimientos depresivos como un indicador importante para la baja salud mental. Por su parte, Reibling et al. (2017), toman también información del ESS del año 2014 proporcionando una perspectiva más amplia sobre la crisis ya que entre 2013 y 2014 se produce el pico del desempleo dentro de la UE. En este caso se investigó si las personas de hogares fuertemente dependientes de los beneficios públicos mostraron un aumento más fuerte en los sentimientos de depresión. Así se puede examinar cómo la crisis afecta a las personas que son económicamente
9 vulnerables y observar las desigualdades en los síntomas de depresión en todos los grupos de ingresos. Se introduce entonces la variable desigualdad de ingresos en la ecuación. De acuerdo con Reibling et al. (2017), la crisis económica no ha afectado en el nivel de depresión en general en Europa. Según este estudio la crisis económica no se asoció con un aumento general en comportamientos depresivos, puesto que la tendencia general que mostró el análisis manifestó una disminución de los comportamientos depresivos en la sociedad, así como el efecto directo de la crisis económica, que suele relacionarse con un aumento en el desempleo, no se consideró tan fuerte. Este estudio realizado en el año 2017 está de acuerdo y presenta conclusiones más a largo plazo que el realizado Buffel (2015), que también indica que la crisis no tuvo un impacto negativo general sobre la salud mental en Europa. Uno de los estudios mencionados, señala un sesgo importante que debe tenerse en cuenta a la hora de analizar las conclusiones de la investigación. Se indica que el sesgo puede surgir de la falta de respuesta selectiva, particularmente indicando que los sentimientos depresivos podrían disminuir la probabilidad de participación en la encuesta. Por otra parte, las personas con un estatus socioeconómico más bajo tienen menos probabilidades de participar. 2. EL IMPACTO DE LA GRAN RECESIÓN EN LA SALUD MENTAL EN ESPAÑA Existe relativa cantidad de estudios concentrados en esta temática desde el comienzo de la crisis. Con algunas excepciones, los investigadores han usado repetidamente estudios transversales, que extraen datos de encuestas basadas en la población, como el Encuesta
16 • Vida política: de acuerdo con sus estudios, los períodos de gran importancia social, revolucionarios y definitorios en materia política, generan sentimientos de colectividad que promueven una mayor socialización e integración. Esto implica una disminución en la probabilidad de suicidios. • Cambios económicos repentinos: según Durkheim, cambios económicos repentinos (tanto los que implican una disminución del nivel de vida de la sociedad como los que implican una mejoría en la economía) generan un crecimiento de la tasa de suicidios. Las crisis económicas son propensas a aumentar la tasa de suicidios, no por el hecho de que las personas sean más pobres, sino porque interrumpen el orden colectivo y producen anomia, término introducido en primer lugar por Durkheim ([1897] 2015), quien definió la anomia como "un estado sin normas, que condiciona las relaciones del grupo, impidiendo su cordial integración". Respecto de los niveles de ingresos, Durkheim (1996) establece que "la pobreza protege contra el suicidio porque es una restricción en sí misma". De acuerdo con sus proyecciones, los países más pobres desarrollan cierta inmunidad al suicidio y, por el contrario, el desarrollo económico conducirá a un aumento gradual de las tasas de suicidios. • Características demográficas (edad y sexo): de acuerdo al autor, el suicidio es un fenómeno esencialmente masculino y esta tendencia se da en aumento a medida que se avanza en edad. • Población urbana: según Durkheim los índices de suicidio son más elevados en las grandes ciudades, ya que las causas sociales del suicidio están mucho más relacionadas con la vida en la urbe.
17 4. LA EVOLUCIÓN DEL SUICIDIO EN ESPAÑA De acuerdo con Barricarte, Rubio y Patton (2017), al aumento de las tasas de suicidio que se dio en las primeras décadas del siglo XX le siguió un período de reducción de estos valores que se extendió hasta la implementación de la democracia en España. Desde este momento este valor ha fluctuado siempre manteniéndose en valores bajos, pero sin tendencia definida. Contrariamente a lo establecido por Émile Durkheim, respecto del nivel urbanización, en España no se ha podido probar una relación directa entre el crecimiento de las ciudades y el aumento en la tasa de suicidios. Con respecto a los niveles de crecimiento económico y nivel de empleo, este estudio manifiesta que cuando estas aumentan también se observa un incremento en las tasas de suicidio. Respecto de los incrementos en los niveles de fecundidad, nupcialidad y analfabetismo, estos valores tienen una relación negativa con respecto a la tasa de suicidios, como lo intuyó Durkheim. Además, se comprueban las tendencias señaladas por Durkheim respecto de algunos factores demográficos como el sexo y la edad. En España los hombres presentan una probabilidad mayor que las mujeres a cometer suicidio o intento de suicidio. La edad también es un determinante que influye en este indicador. A mayor edad y mayor envejecimiento de la población, mayores son las probabilidades de muerte por suicidio tal como se especifica en la obra del autor. 5. IMPACTO DE LA GRAN RESECIÓN EN LOS NIVELES DE SUICIDIO EN ESPAÑA España ha tenido durante décadas bajas tasas de suicidio en relación con la media europea. Aunque a raíz de la recesión, varios países han visto un aumento en suicidios o un cambio en la tendencia descendente anterior (De Vogli, Marmot y Stuckler, 2013), no es posible
18 afirmar con seguridad que esta relación se da de manera directa en España. De acuerdo con López Bernal et al., (2013), se observó un 8% de aumento de suicidios en España en el contexto de la crisis de la Gran recesión. Sin embargo, este análisis está basado en un período de tiempo limitado 2010-2015, lo que genera baja confiabilidad en sus resultados por parte de otros autores. Históricamente, las tasas de suicidio mostraron un ligero aumento durante las recesiones que ocurrieron entre 1980 y 1996 (Tapia Granados, 2005) y luego permaneció constante desde 1996 hasta 2007 (Gotsens, Marí-Dell’olmo y Pérez, 2012). En 2009 España ocupó el tercer lugar más bajo en Europa respecto a la tasa de suicidio en hombres, después de Grecia e Italia. Los suicidios registrados en 2010 fueron en realidad más bajos que en 2008 (3145 versus 3421 casos). De acuerdo con la información publicada por el INE, la tasa de mortalidad por suicidio y autolesiones (por 100.000 habitantes) era de 6,3 en España en 2009, y disminuyó ligeramente en 2010 (sitio web del INE). La reducción de la tasa de suicidios en España entre 2007 y 2010 contrasta con la creciente tasa de suicidio reportada desde otros países europeos, aparentemente relacionado con la crisis financiera (Barr, Taylor-Robinson y Scott-Samuel, 2012). En este sentido, no parece haber una relación directa entre desempleo y suicidio en España. Sin embargo, los datos del período 2011 a 2013 pueden proporcionar una imagen diferente, porque podría haber un impacto retrasado de la crisis financiera, en el sistema de asistencia sanitaria general y en el financiamiento de la salud. El gasto total en salud representó el 9,6% del PIB en España en 2009, que es ligeramente superior al promedio de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). Posteriormente se observa un aumento en la proporción del gasto del gobierno en salud durante el período 2009 hasta 2011, aunque esta cifra es engañosa, ya que en esta época se produce una fuerte
19 reducción en el PIB español después de 2008, mientras que el gasto en salud se mantuvo en el nivel anterior (100 mil millones en 2009) hasta 2012 (OECD, 2012). De acuerdo con (Ruiz-Pérez, Bermúdez-Tamayo y Rodríguez-Barranco, 2017), la crisis financiera está asociada con el índice de suicidios particularmente en la que llama “la recesión de doble caída”, y no con una tendencia sostenida después de su inicio. En contraste con esta conclusión, Álvarez-Gálvez et al. (2017), investigación en la que se midió la tasa mensual de suicidios, señala un aumento en el período 2011-2014 pero no antes de eso, lo que sugiere que el impacto de los problemas económicos en el suicidio puede haberse retrasado por políticas diseñadas para mitigar sus efectos. Estos resultados son consistentes con un estudio anterior de Ruiz-Ramos et al. (2014), el cual indica que las tasas de suicidio en España habían disminuido entre 1999 y 2011, tanto en hombres como en mujeres. Surge de nuevo la inquietud respecto de la influencia de la ayuda social o acciones mitigadoras de los impactos directos de la crisis económica en la economía personal de la población y las familias y, por consiguiente, su relación con la salud mental de las mismas. La falta de un aumento general en la tasa de suicidios también se observó en Cataluña desde 2010, aunque hubo aumentos en varios subgrupos (Saurina, Marzo y Sáez, 2015). De acuerdo con esta investigación, el aumento de la tasa de suicidios a partir de 2010 en Cataluña no fue estadísticamente significativo en su conjunto y en el plano general. Se observa sin embargo una excepción en el segmento de mujeres en edad laboral (16-64 años) que viven en municipios con 10.000 o más habitantes. Desde las conclusiones de este estudio se manifiesta que no se considera que este aumento esté asociado con el aumento del desempleo, sin embargo, sí se plantea la importancia de considerar las variables sexo, edad y tamaño de municipio en próximas investigaciones.
20 En este mismo sentido, un estudio realizado en el País Vasco y la ciudad de Barcelona que profundiza en la relación entre las desigualdades económicas y los índices de suicidio antes y después de la crisis (Borrell, y otros, 2017), mostraron que, para los hombres en el País Vasco, esta relación se mantuvo estable y no parece haber sido afectada por la situación de crisis; y en Barcelona hasta se observaron menores predisposiciones al suicidio en la población masculina. Para la población femenina de 25 a 44 años encontraron una asociación entre el nivel educativo y la mortalidad por suicidio durante el período de crisis; sin embargo, no es posible afirmar una asociación clara para otros grupos de edad o períodos de tiempo. Las conclusiones de este estudio indican que las tendencias en la mortalidad por suicidio según el nivel educativo se mantuvieron estables, sobre todo entre los hombres antes y durante la recesión económica (entre 2001 y 2012), y acotado a las regiones abordadas. Por su parte, un estudio que abarca el período 1999 a 2013 mostró que antes de la crisis había una correlación entre desempleo y suicidio que se ha debilitado durante la reciente crisis financiera (Iglesias-García et al., 2017). En este estudio se señala una relación positiva entre el índice de desempleo y la variable suicidio durante la etapa previa a la crisis (1999-2007). Las conclusiones indican que, en este período, cada incremento del 1% en la variación anual de desempleo estaba relacionado a un 6,90% de incremento en la variación anual de suicidio, considerando la población total. Si solo se consideran hombres en edad laboral, las conclusiones demostraron que el 1% de variación anual de desempleo se asoció con un 9,04% de incremento en la variación anual de suicidio, pero no se demostró lo mismo en el período post crisis. En conclusión, de acuerdo con este estudio, la correlación entre desempleo y suicidio puede considerarse de importancia en periodos de estabilidad económica y, por el contrario, no presentan casi relación estas variables durante períodos de crisis como la gran recesión.
21 Si se consideran los rangos etarios, el análisis de las tasas de edad indica que las personas de mediana edad, entre 35 y 44 años, son el grupo más afectado en relación a los comportamientos suicidas (Córdoba-Doña et al., 2014). Además, investigaciones relacionadas describieron un aumento en la prevalencia de afecciones en la salud mental y comportamientos suicidas en hombres españoles de 35 a 54 años, especialmente aquellos llamados los “sostenedores de pan”. Esta relación es atribuible al desempleo durante los primeros años de recesión (Bartoll X. , Palència, Malmusi et al., 2013). Similar a los efectos de género, estos hallazgos podrían ser atribuidos a la presión que estos grupos han recibido por ser el principal sustento de los hogares. Desde mediados de la edad adulta comienza un período de la vida en el que la carga financiera de la familia y los niños pequeños pueden ser la principal preocupación y durante el cual la mayor amenaza está constituida por la posibilidad de no poder establecerse en el mercado laboral, el desempleo. La quiebra de pequeñas empresas, desalojos y dificultades en el pago de la hipoteca se han asociado con un aumento en el riesgo de depresión en España y consecuentes riesgos de comportamientos suicidas (Gili, Roca y Basu, 2013). Son las personas en este rango de edad las que se enfrentan con frecuencia con estos eventos relacionados con la crisis financiera. En este sentido, de acuerdo con (Córdoba-Doña et al., 2014), existe una fuerte asociación entre intento de suicidio en hombres de 20 a 24 años y las tasas globales de desempleo. De acuerdo con los autores, es posible que las dificultades para ingresar en mercado laboral para los adultos jóvenes, jueguen un papel importante en esta asociación. La tasa de desempleo en hombres menores de 24 años se colocó por encima del 50% durante el período de la crisis. La investigación sugiere que, además de los problemas financieros,
22 pesimismo sobre el futuro y altas exigencias puestas en este grupo, la mala salud mental en tiempos de crisis económica es un factor relevante. En contraste con la variabilidad general en la mortalidad por suicidio, ha habido un aumento constante en el intento de suicidio desde la Gran Recesión, especialmente en la población en edad laboral. De acuerdo con Córdoba-Doña et al. (2014), en contraste con las estadísticas que muestran una disminución desconcertante en suicidio durante los primeros años de la crisis económica en España, se detecta un fuerte aumento de las tasas de intento de suicidio en Andalucía, tanto en hombres como en mujeres en este mismo período. Los grupos de edad de 35 a 54 fueron los más afectados. Además, las tasas de intentos de suicidio se asociaron con el desempleo en hombres, que representan casi la mitad de los casos durante los cinco años iniciales de la crisis. A diferencia del caso de los hombres. De acuerdo con este estudio el aumento sustancial de los intentos de suicidio en mujeres no podría atribuirse específicamente al desempleo. Los resultados de este estudio son consistentes con la investigación previa sobre el impacto de la crisis económica en diferentes etapas del proceso suicida, llevada a cabo por VázquezLima et al. (2012) en el norte de España, en que se detectó un aumento de dos veces en las tasas de intentos de suicidio concurrentes con los primeros años de la recesión económica. Por su parte, un estudio llevado a cabo por Celada et al. (2017) estudia la evolución de los intentos de suicidio en el período de 2006 a 2015 en la región de Castilla la Mancha. De acuerdo con los resultados de esta investigación, los valores máximos se dieron entre los años 2007 y 2013, siendo los valores un 20% mayores en 2007-2008 y un 30-40% mayor entre 2012-2015 que los observados previamente a la crisis. También destaca que la distribución de los casos es mayor en las edades laborales y relaciona los mismos de manera positiva con situaciones como dificultad para llegar a fin de mes, situación de
23 pobreza o riesgo de la misma, y desempleo. La conclusión de este estudio en líneas generales coincide también con que la tasa de intentos de suicidio ha aumentado durante la crisis económica, en la región que compete.
24 IV. CONCLUSIONES Este trabajo de investigación realiza una revisión de literatura del extenso cuerpo de estudios que analizan la relación entre la Gran Recesión y sus consecuencias en materia de salud. En primer lugar, se ha realizado una revisión de la crisis en España y sus efectos y consecuencias en términos generales. Se ha detallado que el objetivo ha tratado de ahondar en las consecuencias para la salud de la población, específicamente en la salud mental y, como punto de llegada, en los suicidios y comportamientos suicidas. Los científicos sociales han tenido un interés desde hace mucho tiempo en las implicaciones de las crisis económicas para la salud, porque tales crisis representan un shock para las sociedades afectadas, con profundos cambios en su estructura social y, por lo tanto, en los determinantes sociales de la salud (Abebe, Toge y Dahl, 2016). De acuerdo con la bibliografía revisada, las medidas de austeridad que se han sucedido desde las áreas gubernamentales han tenido impactos nocivos sobre la salud mental de las personas de manera directa e indirecta, pero es cierto que, dependiendo de los enfoques, las conclusiones a las que se llega en relación con este grado de dependencia son diferentes. Se ha propuesto además ahondar en la influencia que ejercen las crisis en los comportamientos suicidas o los suicidios efectivos en la población en general y, particularmente en España, durante la gran recesión. Una de las conclusiones a las que se ha llegado es que la determinación de esta influencia depende de los factores que se consideren en la clasificación de la población. Tal como se ha indicado en el trabajo, el suicidio o los comportamientos suicidas no son solo de causa
25 individual, sino que encuentran una causalidad, o influencia social. De entre los factores de entorno que afectan está la existencia o no de crisis económica y austeridad, pero también muchos otros como las relaciones personales, los vínculos, los grados de responsabilidad asumidos o adjudicados y hasta factores demográficos de los individuos. En el caso de España, se ha detectado que la crisis económica ha tenido algún grado de influencia en comportamientos suicidas o afectaciones en la salud mental de los individuos, especialmente en la población española de mediana edad. Resulta importante destacar la relevancia de estos hallazgos, aunque no es posible rescatar una posición que represente a la totalidad de las investigaciones que se han revisado. Se ha revisado además la situación de la salud mental en el país y cómo es afectada por las consecuencias de la crisis, específicamente por el desempleo. En este sentido, las conclusiones obtenidas son más relevantes para el segmento de edad media en edad laboral. Esta estadística se ve afectada además por la reducción del presupuesto destinado a la salud mental en la mayoría de las regiones analizadas. De acuerdo con la revisión realizada, el segmento más afectado por las consecuencias de la crisis (particularmente el desempleo) y que ha desarrollado tendencias o comportamientos suicidas, son los hombres de edad media y, particularmente, aquellos que son considerados como sostén del hogar. Se observa en esta conclusión que la categorización propia de la sociedad y los grupos de pertenencia afectan a la salud de las personas. Por otra parte, resulta importante destacar que las conclusiones de los efectos de la crisis sobre la salud en España se vieron más acentuadas en los últimos años de la misma. Esto se debe a que los presupuestos destinados a salud pública fueron reduciéndose de manera progresiva, o recortándose de manera específica en el segmento de salud mental, como se indica en la investigación.
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