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QUE EN LAS SOLKMMES EXEQUIAS
DE LA REINA NUESTRA SEÑORA
(ÍDoiu ^oAej^o ^ c^u 'aí/i x. ^e- Sc^cuioC»^
CELEBRADAS EN Q DE JULIO DE 182 9
po la M, N, L. y H. Ciudad de Za agozáj
DIJO
0^. y60 e ?' o cío í:c ^ ‘hyo7 - d c i ÍJa' 77ien,
Rec o de las Escuelas Pías
de la m isma Ciudad.
O/^ , / 2 / '
ZARAGOZA : POR MARIANO HIEDES.
(3)
^ j’***''
i
Quc Jí pulch i suu g essus ui^ ilia P incipis,
Can . cap. 7.
¡P a a que iempos nos habéis ese ado,
Dios mió! Apenas emos en ellos o a co
sa , que señales de ues a indignación. En
e ec o, pa ece que el Seño Dios de los ejé
ci os , como decía en o o iempo el San o
P o e a Je emías, ha abie o su a senal, y
ha sacado los ins umen os de su i a pa a
cas iga nues os pecados. Después de una
gue a desolado a , después de una ana quía
la mas injus a y c uel : despees de o as
ail desg acias de que odos hemos sido es
igos ecien emen e ha como ido la ie a
con es uendo , y con las señales de su u
o iene amed en adas las gen es. Sí, Se
ño es , Dios ha hecho embla la ie a en
una de nues as mas bellas p o incias , y
ha sepul ado en sus ca e nas los homb es,
las iquezas y sus mas lisonge as espe anzas,
Y sin eqiba go es as desg acias , odos
* , , ( 4)
es os males de amaña conside ación, no m-
ece habe sido mas que lige os p ecm -
es de o os males incompa ablemen e mas
e ibles, y de una nue a, mas seiibiLle 9-
mas gene al calamidad. C e amos, qne U
i a di ina queda ía sa is echa coa an as
ic imas ; pe o jay! que Dios exige de no
so os un nue o y mas dolo oso sic i icío,
y como Dueño de la ida y de la mue
e a eba a de en e noso os á Dona Ma
ía Jose a Amalia ue S a jonja.
Bien sabemos , Dios m o, que pa a
ios que os aman, an o lo p dspe o co
mo lo ad e so Ies es p o echosoy que
ues os mismos cas igos son e ec os de ues
a bondad in ini a di igidos á nues a en
mienda y san i icación 5 pe o ambién sa
nemos , que al sen i sob e noso os odo
eí peso de ues a jus icia , ado ando hu
mildes ues a p o idencia amo osísima, no
os enoja eis , Seño , po que con empo i
zando con nues a debilidad , nos en egue
mos al mas jus o dolo . Vos mismo au
o izáis nues a llan o , cuando d ^cís po
ues o Di ino Espí i u : hijo , de ama lá
g imas , sob e el mue o , y noso os debe
mos llo a , como el que padece un que
b an o es ao dina io.
¡O A anjuez! ¡O si io malhadado! ¡O
palacio celeb e po la mue e de dos p ia-
(5) .
CPSíis 3n lmsl)les como i uosas! En u
ecin o se eclipso aquel as o lucidísimo,
que ino de las Dos Sioilias , pa a aumen
a ei b illo y la he mosu a del emis e io
español , y en u mismo ecin o se ha ma
chi ado esa ño , que asplan ada del No
e á nues o suelo , hacía odas nues as de
licias. Hi mue o Amalia , la nie a de los
Césa es, hija de Reyes, esposa de un Mo
na ca pode oso , y ella misma Reina de dos
mundos. Amalia, en cuya alma pu a se ha
llaba en onizada la modes ia , la sencillez,
el cando con odas las i udes
En es as, en es as solas hemos de bus
ca el consuelo pa a nues o dolo : el dul
ce ecue do de las i udes de la Reina de
be enjuga nues as lag imas; po que ellas
deben inspi a nos una i me con ianza , de
que la mue e no ha hecho mas que as
lada la de un eino e eno á o o celes ial:
le ha qui ado una co ona pe ecede a , pa a
da le o a de glo ia , que debe du a e e
namen e. Si aquí la eíamos con place sen
ada sob e un b illan e ono, idola ada de
su augus o Esposa , es imada de oda la Fa
milia Real , y que ida de odos los espa
ñoles; aho a colocada sob e las es ellas, o
deada de una lüz , en cuya compa ación es
inieblas , la que emos acá en la ie a,
nada en un ma de delicias , que el en en
dimien o humano no puede comp ende
No p e endo, Dios mió, desco e el e
lo, que ocul a ues os inapeables , pe o us*
os JUICIOS Sé que examináis con el ma '
igo las ob as buenas, aun las de loT nT
mos escogidos : sé que las es ellas de cTelo
no es án limpias en ues o aca amien o- ne
o po una pa e ues a in ini a mise icí "
d-a, y po o a la ida de la Rei^a oue
llo amos, su Religión, su p o unda bumil-
1 • ’ u- , ues a p esencia en ia
una'’' d í^ í,'7-‘'°
A inclinación a la i ud, y un co
ca Z d s il i-^P^^innes;
e S m ^ - : !Í
amd é DioT de" íoi'co azon y " ¿ u l "
m..mo COI..,,,, ,amblen el l.e oiiL de á
m e" L 1“ “ • i -" aim ó;
es e es imonio de amo y de g a i ud
en es o debe unda se su elogio% S a
^ du a ne-
o n í h 3 nues a di-
Íwo Í P °i que debia habe
«do , y callando lo que ué. No , „i la men-
{ ? )
i a , ni la il adulación ocupa an noy el
luga de la e dad. Es demasiado espe able
la memo ia de la augus a Amalia, pa a que
yo me a e a á insul a la con alsos elogios;
su mé i o ele an e es supe io á odo enco
mio , y lo menos que de ella puede deci se
es , que ué hija de escla ecidos Reyes. Pe o
si en sola es a p e oga i a hubie a de consis
i su elogio 5 no ha íamos mas, que como
decía un an iguo Pad e , alaba una es a
ua po la somb a , ó á un león po las
uñas, y en e ec o, ¿qué glo ia ue a pa
a Amalia habe nacido jun o al ono , si
la sang e de an os y an ilus es Reyes no
hubie a dado un noble impulso á su alma
pa a aspi a á la e dade a g andeza po
medio de la i ud? Aho a mismo es u ie
a ya sepul ada su memo ia con odos sus
imb es y blasones , si no hubie a sabido,
que ama á Dios, es la e dade a sabidu ía^
que en apa a se de lo malo consis e la e ^
dade a p udencia ^ y que el emo de Dios es
la ase de la sólida y e dade a g andeza.
Po o una es a ue la leche, que mamó
la i uosa Amalia en sus p ime os años:
su alma pu a conociñ que no había sido
c iada pa a se escla a de los obge os que
embelesan á los sen idos , sino que debía
sob epone se á odas las cosas e enas , y
di igi odos sus es ue zos al sumo, al líni-
níco bien que podía llena su in ini a ca-^
pacidad. Bien p on o desapa eció á su is a
oda la pompa que odea á los Reyes; bien
p on o se des aneció eí p es igio coligue
es e sueño y an asma de elicidad sed^e
el co azom Aspi ó á una sobe anía mucho
mas glo iosa , que la que o ecen los ce os
y co onas de es e mundo. Aspi ó á se Rei-
na y Seño a de odos sus deseos y ape i os
y consiguió hace se supe io á odos ellos-
se p opuso se sobe ana de sus pasiones, y
log o que uesen , lo que son pa a una na
e los sua es y p óspe os ien os. ¿G ee eis
que es es a una pin u a imagina ia? Pues
sabed: que a los diez años de su edad huía
la jo en P incesa de las di e siones y pasa
iempos de la co e : á los diez años u o
alo , pa a desp ende se de odos sus ju
gue es , pa a en ega se á la o ación. Asi
no es añeis , que en medio de los peli
g os , en e las delicias , comodidades y pla
ce es conse a a oda Ja pu eza de su al
ma , y ue a semejan e a aquel io , de cu
yas aguas se cuen a conse an oda su dul
zu a 5 aun después de mezcla se con las de
la ma .
Dios , que había ac isolado la i ud de
nues o Augus o Sobe ano con el uego de
la ibulación ; que había hecho Ja p ueba
mas du a y mas sensible á su co azón, con
^9)
la a eba ada mue e de la Reina DoÍ a
Maiiia Isabel, pa ece quiso co ona an he
oica cons ancia , des inándole pa a esposa
á Dona Ma ía Jose a Amalia de Sajonia.
Es a P incesa incompa able e a la única,,
que podia emplaza á la i uosa y ama
ble Isabel : Amalia sola e a capaz de lle
na el inmenso acío, que aquella he oína
á odas luces g ande , había dejado en el
co azón de su esposo , y en el de odos los
españoles. Si la inuge buena es pa a el a-
do no de su casa ., lo que el sol pa a el
mundo al nace en las al u as ; sin duda
e a la piadosa Amalia , la que colocada
sob e el ono de S. Fe nando había de es
pa ci desde aquella eminencia,el esplando
de sus i udes , po dos emis e ios, no obs
an e la g ande dis ancia , que los sepa a,
I O dias aleg es , qué p on o habéis des
apa ecido! ¡ Qué p on o se ha con e ido
en llan o nues a cí a a , y en can os lú
gub es los ins umen os de nues a aleg ía!
¡Con qué place mi aba oda la España
an eliz unión , como un a o especialí-
simo del Cielo! i Qué espe anzas an lison
je as concebimos , iendo que las olun a
des de nues os Sobe anos caminaban de a-
cue do pa a omen a la elicidad de los
pueblos ! Fe nando se en egaba odo á las
impo an es a eas del gobie no p en e an o
( i6 )
y hoy lo es de nues o mas p o undo dolo
inspi e sen imien os de eca o y de modes
ia á ias que en an en es os san ua ios de
pu eza , haciendo ala de de su desen ol u
a con la desnudez de sus ca nes. Ojala que
el sua e olo de sus i udes nos inspí e
á odos un amo á Dios an in enso como
el suyo ; cuyos quila es conoce .émos mejo
po el que enia á sus p dgimos.
Decía el P. S. Agus ín, que no podemos
mani es a cuan o amamos á Dios, sino po
los es ue zos que hacemos en p ocu a sus
in e eses aquí en la ie a. Desea y p ocu
a , cuan o es á de nues a pa e , que la
imágen de Dios imp esa en el homb e, b i
lle con oda su he mosu a y dignidad ; que
el eino de Jesuc is o se es ienda po odo
el mundo : que se p opague la sana doc i
na del E angelio : que se des uyan odos
los e o es , y se des ie en del mundo los
icios; es o es p omo e ios in e eses de Dios.
Es os e an los a dien es deseos de la di un
a Reina, á cuya pene ación no se ocul aba,
que hay una ciencia, la cual con oda p o
piedad debe llama se la ciencia de la sa
bidu ía y de la elicidad ; ciencia que nos
hace conoce nues os e dade os in e eses, y
nos enseña á no ene po ú il , sino lo que
es jus o y hones o : ciencia en una palab a,
sin la cual odos los conocimieu os humanos
C T7 )
ío son mas que una ana ilusión. Esía es
p ecisamen e la ciencia del E angelio , que
hablando al co azón del homb e le ense
ña odas sus obligaciones con espe o á
Dios, á si mismo , y á sus semejan es : es a
ciencia asegu a el ce o á los Reyes, y hace
la e dade a elicidad de los pueblos ; asi
como su igno ancia es el unes o nacede o
de odos los males y desg acias, que suce
den en el uni e so.
La di un a Reina, cuyos deseos de la e
licidad de odos sus asallos nunca sab e
mos ag adece dignamen e , que ía , que na
die ca eciese de an i iles conocimien os.
Po eso p o egió y omen ó cuan o pudo los
es ablecimien os de c is iana educación ; po
eso undó en Mad id una escuela g a ui a
pa a niñas pob es , bajo la di ección de las
He manas de la ca idad. Ni se desdeñaba
S. M. misma de p egun a el ca ecismo á
odas las pe sonas de su se icio en los dias
es i os, y odos en la cua esma ; po que
decía, se c eía obligada á cuida de su amilia,
lo mismo que una mad e amo osa p ocu a
g a a en los ie nos co azones de sus hi
jos las máximas de la Religión c is iana. ;Y
con que dulce place escuchó á los poh e-
ci os de la eal casa de Mise ico dia , el día
en que hon ó con su p esencia es e an xíiil
es ablecimien o! ¿Pudo acaso disimula el
j :- -
V « í ; „ s
.. i i)
in e io egocijo de su co íizon , cuando oyd
aquel enjamb e de c ia u as de ambos se
xos, que daban exac a azón de los p in
cipios undamen ales de nues a c eencia ?
¡Ah! llena del mas noble y eligioso en u
siasmo , esclanió sin pode se con ene ;
no es á es ol ¿Con que bueno es á es o? ¿Y
no llaman u a ención , Reina amabilísima,
los alle es , los p og esos de las a es omen
adas en ese al e gue de ca idad y de be
ne icencia 5 de donde es á des e ado el ocio
y los_ icios , que de él nacen, y en el cual
se c ian an os b azos lí iíes á la pa ia?
¿No me ece án u ap obación las manu ac
u as y los egidos, que po su solidez y
buen gus o compi en cuando menos con los
ponde ados p imo es de los es ange os?
^ Pe o no hay que duda lo : an as en
ajas eunidas llena on los deseos de una
Reina an ¡lus ada como Amal . , pe o la
piedad unida á la disc eción did la p e e
encia á aquellos conocimien os, sin los cua
les nada alen las ciencias ni las a es. Y
oso os, ie nos niños, que á la somb a
de mi g an Pad e y Pa ia ca San José de
Galasanz ap endéis la piedad y las le as,
¡ah! ¡que ideas asal an mi imaginación! ideas
de place y de jubilo algún dia ; pe o que
hoy so¿o si en pa a hace mas sensible la
pe dida de la ap eciable Reina que llo a-
/ *9 ) . . .
ínos : oso os , digo 5 ie nos ninos , me e
cis eis ambién el amo y ca ino de ues
a Augus a Sobe ana. La Reina de España
y de las Indias no ue pa a oso os en
a {uel día an glo ioso pa a la Escuela Pia,
sino una mad e ia mas ie na y a ec uosa.
Tal ue el ag ado con que escuchó ues as
inocen es espues as: al el Ín e es, que ma
ni es ó po ues a c is iana educación de
la cual depende oda ues a elicidad. En
idiaba la inocencia y el cando , que es
el mas bello ado no de ues as almas; pe
o pasaban mas adelan e sus deseos. Hu
bie a que ido, que la azón se adelan ase
á ues a edad , pa a que conociendo me
jo á Dios , uiia idea mas cla a de sus in
ini as pe ecciones encendie a en ues os
pechos el uego de su amo , ¡ Ah ! ¡que no
pudie an ues as inocen es o aciones alcan
za del Cielo la conse ación de una ida
an p eciosa I
¿Y que di é de aquel es ao dina ío cui
dado con que p ocu aba e i a el que cun
diesen las doc inas pe niciosas po medio
de los malos lib os ? Bien uese po su i
a pene ación , ó bien po su delicada con
ciencia, i ia inquie a , cuando en los li
b os encon aba alguna cosa que le pa ecía
poco con o me á la sana doc ina de la Igle-
.^ia. Voso os, pas o es del ebaño dejesu*
.so),
c is o , oso os sabéis mejo que o o al
guno la ansiedad y los emo es de es a al-
ma pu a, y oso os sabéis ambién la do
cilidad con que se some ía á ues o jui
cio, como que sabía, es áis des inados po
el mismo Dios pa a gua da el deposi o de
ia le.
Asi p omo ía la eligiosísima Amalia los
in e eses de Dios sob e la ie a. Los que
me ecie on sü con ianza, pod án deci la in
geniosa des eza con que ap o echaba odas
las ocasiones en las cuales pudie a inspi a
amo á la i ud y ho o al icio. ¿Guan
as eces en las con e saciones amilia es,
depues a oda su g andeza , y descub iendo
el ie no y a ec uoso co azón de una ma
d e , exho aba á Jas pe sonas de su sexo,
a hui de aquellas di e siones , en donde pe
lig a la inocencia? ¿Guan as eces la ie on
pin a con los mas esp esi os colo es el op o
bio y la ignominia de que se cub en las que
llaman la a ención con la es a agancia de
sus a a íos, y mucho mas con ia deshones
idad de los ages?
Todo , odo e a e ec o de su a den ísimo
zelo po la glo ia de Dios , cuyas o ensas
hab ía que ido e i a , aunque ue a á cos
a de los mayo es sac i icios: odo e a e ec
o del ie no amo que p o esaba á sus p d-
gunos. Pe o si la disc e a Am alia deducía
(
laoLIkacíon de ama á sus semejan es, po -
que eia en ellos imp esa la imagen de Dios
sTsabia que el mé i o y la i ud deben se
el undLen o y el
oso del amo ; in e id de
subidos quila es se ia el que p o esaba a s
Augus o Vposo , en quien con emplába la
ima^n de Dios de un modo mas no-
ble y exp esi o po su al a dignidad , y
ademas admi aba una ec i ud de co azón
in a iable, una clemencia singula , un amo
á la jus icia supe io á odos los espe os
humanos, y un cuidado es ao dma io po
los in e eses de la Religión. Yo no me ad
mi o, que la piadosa Rema no u ie a mas
olun ad, que la de su idola ado Fe nando:
que quisie a p e eni sus deseos pa a cum
pli los: no me admi a la inquie ud en que
i ia, cuando no aba la mas lige a al e a
ción en la salud de su que ido Esposo, ni
la solici ud en se i le , ni la cons ancia en
acompaña le, ni inalmen e la san a impo
unidad con que pedia al Cielo la conse a
ción de una ida, que ap eciaba mas que la
suya p opia. . , . ^
Tan o menos me admi a odo es o cuan
do eo los ca i a i os o icios, que p ac ica
ba con las pe sonas , que la se ían. ¡ Ah . si
la desconsolada se idumb e de Amalia pu
die a suspende un momen o su jus o dolo .
, , í 22 )
pa a da el mas au énüco es imonio á la
Ne dad ; bien cie o es oy , q„e con esa ía á
b az_ de odo el uni e so , que k Reina de
bspana.no ema c iados sino hijos: al e a el
amo y el ca ino con que los a aba. Di ía
que e a imoompa ible con su dulce manse
dumb e la aspe eza, d desab imien o, y
aquel ai e as idioso que jamás cau i a el cm
azón: dina inalmen e que el ag ado el
amo , y aquel ca ác e noble , que nada de
oga a la mages .ad , e a la mas lisonge a e
compensa de sus a igas. No c eáis, seño es
iue hay en es o la mas pequeña somb a dé
ponde ación. La di un a Reina, cuya me
mo ia se a indeleble pa a odas las pe so
nas , que u ie on el hono de se i la ha
bía ap endido lo que dice el Espí i u Sin o-
no seas en u casa como león, a e ando á us
clomes icos, y op imiendo á us súbdi os. Le
jos de imi a la conduc a de aquel desapia
dado amaleci a, que abandonó á su c iado
en e mo , seguía el egemplo del compasi o
Da id , que le dió alimen o , y le es i-
luyó las ue zas. Asi la ie na y compasi a
Amam.- no con en a con in o ma se de la
salud de sus si ien es, daba las mas e i
caces disposiciones pa a so ali io y como
didad , sin desdeña se de isi a odos los
días a las que i ían en palacio.
i ai¿;una ez se han c eído íncompa i-
C 23 ) , ,
ITes en e los homb es el poJe y la mi
se ico dia , ha sido sin duda , po que no lal-
an mons uos, que, como dijo Salomón, ie
nen en añas c ueles : po que hay icos y
pode osos, que emb iagados con su p ospe
idad, se hacen insensibles a los clamo es de
los pob es, y jamás llegan á gus a aquel
pu o place , que es hijo de la compasión,
Y que solo gus an los que enjugan las la
g imas , y ali ian las penas de los a ligi
dos. Amalia, si que eunió elizmen e el po
de , la mages ad y las iquezas con la mi
se ico dia, la compasión y la bene icencia; de
mane a que es as i udes e an el mas be
llo o na o de su eal man o, y las pied as
mas p eciosas de la diadema , que cenia su
augus a en e. Dejó muy a ás la gene osi
dad de aquel Teodo ico Rey de I alia, a
quien su sabio minis o Gasiodo o no cesaba
de exho a á la clemencia , diciendo , que
e a jus o , que la piedad eal se acomodase
á los desg aciados. No in en o yo^ hace una
exac a compa ación en e la bené ica y com
pasi a Reina que llo amos, y aquel mona ca.
Teodo ico apa en ó una clemencia hija de la
polí ica, llamando del des ie o, es i uyendo
ásus an iguos empleos, y sacando de la obs
cu idad y aba imien o, á los que la iolen
cia, la in iga, ó la calumnia habían aleja
do de la co e, y p i ado de sus hono es.
( 24 )
de sus en as y dignidades. Pe o en es o mi
aba su p opio in e és, espe ando, que
aquellos homb es ag adecidos se ian el mas
i me apoyo del ono. Amalia po el con
a io buscaba á odos los desg aciados, pa
a se i les de apoyo y de consuelo. Y si
el Rey de I alia quiso ac edi a se de un g an
mona ca; la Reina de España aspi ó nada
menos, que áse o o Dios con los desg acia
dos , según la en á ica y alien e esp esion
de S. G ego io Nacianzeno.
Con e ec o , aunque en Dios odos los
a ibu os son una misma cosa, sin emba go
pa ece que en e odos ellos esal a la mí“
se ico dia , y es como el dis in i o de la di
inidad. Asi pensaba el P. S. Juan C isos-
omo , cuando esponiendo aquellas pala
b as del Real P o e a : á i ha sido aban-
donado el pob e, ú se ás la ayuda del hué
ano ; dice , hablando con el mismo^ Dios:
es e es u o icio noble y escelen e. Asi como
edi ica es p opio del a í ice : y al pilo o
pe enece gobe na la na e , y oca al sol
ilumina el mundo; del mismo modo es p o
pio de u di inidad soco e á los hué anos,
y ala ga u mano bené ica á los des alidos.
Tan bellos asgos p ocu ó copia en sn alma
la compasi a Amalia , pa a se mas acep a
y ambién mas semejan e a Dios.
Si pudie a yo euni al ededo de es-
O s )
e lucub e monumen o los des alíaos, que
espe imen a on su gene osa compasión; ie
ais un sin míme o de mili a es desg acia
dos iname ables doncellas , iudas y pe
sonas de odos es ados y condiciones; ie
ais ambién amilias eligiosas de ambos
sexos, y odos , odos di ían, que la com
pasi a Keina habia mas de una ez enju
gado sus lág imas , y les habia conse ado
la ida y el deco o; di ían, que el o o, cau
sa de an os males, e a en sus manos be
né icas un ecundo manan ial de bienes; po
que con el o o de endía la inocencia, am-
pa aba la i ud y des e aba el icio : di-
ían inalmen e , que odos halla on un asi
lo en su magnánimo co azón , cualquie a
que uese la causa y el o igen de sus des
g acias. En odas pa es dej<5 imp esas las
señales de su bene icencia; en odas pa es
ué como un caudaloso y ecundo io , inun
dando la península con las benignas c e
cien es de su libe alidad , la que supo lle
a á an al o pun o , que muchas eces
p ecedía el soco o á la suplica , pa a e i
a de es e modo á los necesi ados la hu
millación de implo a su clemencia.
Semejan e á la eina de las a es, de
quien leemos en el lib o de Job , que hace
su nido en los peñascos inaccesibles , y
en di isando algún cadá e , luego baja á la
4