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NOS D. BERNARDO FRANGES CABALLERO,
POR LA GRACIA DE DIOS Y DE LA SANTA SEDE
APOSTÓLICA ARZOBISPO DE ZARAGOZA, DEL CON
SEJO DE S. M. & C . & C . & C .
A nues o muy amado el Dean y Cabildo
de nues a San a Iglesia Ca ed al, Pá ocos y
demas indi iduos del Cle o secula y egula ,
y á lodo el pueblo que Dios Nos ha con iado
pa a sal a le, g acia de nues o Seño Jesu
c is o, unidad de Fé, y espí i u de compun
ción y e dade a peni encia.
Hodie si ocem ejus audíe i is, noliíe obdu^
a e co da es a. Ps. 94 1^, 8,
D esde que ecibimos, amados K x '
nos é hijos nues os, la Encíclica, ó
ci cula , en que el Pas o Sup emo del c5 '
baño de Jesuc is o, la Cabeza isible de su
Iglesia, y el Obispo uni e sal del C is ianis
mo desahoga con sus he manos los Obispos
Ca ólicos su co azón op imido, po que al le
an a sus sag ados pies pa a subi al ono
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Pon iñcio, y ocupa la Cá ed a de donde sa
len los o áculos de e dad in alible, se id yá
a igado con el peso eno me de la a licción
que le causaban Jos e o es de la i eligión,
los insul os de la impiedad, los escándalos de
la elajación, y los ex a íos de muchos hijos
de la Iglesia que con sus excesos seducian á
unos, mancillaban la pu eza de o os, y a ea
ban y denig aban la he mosu a de la hija
p i ilegiada del Rey de la glo ia, y la Espo
sa del Excelso, la San a Iglesia Ca ólica; Nds
pene amos de la necesidad indispensable que
eníamos de le an a nues as manos al Cie
lo , y di igi nues a oz al Cle o ene able
de nues a Diócesis empeñándole en la o a
ción pa a aplaca á Dios, en el abajoy la
bo iosidad en egándose de lleno á las un
ciones del san o minis e io, y en la eunión
de ue zas, según las que cada uno ubie a, pa
a opone se ai e o , al icio y la elajación,
y ehace á la Iglesia de sus pé didas, y á
la i ud de sus con inuos menoscabos. Ci
cuns ancias imp e is as, y p incipalmen e la
mul i ud de negocios y de ocupaciones sin in
e upción , Nos han obligado á dila a lo
mismo que hace ya algunos años deseaba
nues o co azón, que e a con inua y con
clui una Ca a Pas o al al Cle o a ias e
ces empezada y emp endida, y o as an as
in e umpida, y siemp e us nada su conclu
sión bien á pesa de nues os deseos de no
.mo i sin e i ica lo que hemos c eido p p
gíso é indispensable, pa a p esen a nos con
algo menos de emo al juicio de Dios, aun
que siemp e con la descon ianza que Nos ins
pi an nues os descuidos, nues as al as y
de ec os en el desempeño de nues o g a ísÍ7
mo minis e io. Llegó po in la concesión del
Jubileo que Nues o San ísimo Pad e G ego
io XVI. concede á odos los ieles que com
ponen la Iglesia uni e sal, y comunicado de
bidamen e el B e e de S. S. ya no nos pode
mos dispensa de habla ai Cle o ene a
ble y al pueblo de nues a amada Diócesis,
aleg ándonos de e nos en la eliz necesidad
de deci á unos, y o os algo de lo mucho
que debe íamos inculca según la necesidad,
y que ai aun pod emos insinua po la p e
mu a y essasez del iempo que podemos dedi
ca á es a ob a an p opia de nues o ca go
pas o al. Mucho c eemos pode nos dispensa
de esc ibi aho a sob e el g ande ap ecio que
los ieles deben hace de las indulgencias, po
que explicada con bas an e ex ensión es a ma-
■ e ia en nues a Pas o al delJubileo del Año
San o ci culada en el de 1826, espe amos que
los Pá ocos no solo ha án de ella el uso que
juzgamos muy necesa io, sino que ó la lee án
de nue o á sus elig eses, ó po lo menos lo
que p incipalmen e decimos en ella ela i o
á la Con esión, y Comunión, y la explicación
del Pad e nues o, y demas o aciones que
aconsejábamos no solo pa a isi a con u o
las Iglesias, sino ambién pa a que pene ados
de su sen ido las ezasen con mas de oción
en odo iempo del año.
Po lo mismo, amados míos, pa a anima
os á gana es e San o Jubileo, y ap o echa
os de sus g acias, nos con en a emos con lla
ma ues a a ención, y despe a ues os
des'^os de esponde á la oz de Dios que po
medio de su Vica io en la ie a os con ida
á la peni encia, a i a ues o e o pa a
empeña os en en a po un camino, que sise
esis e á la delicadeza, y al amo de la co
modidad y del egalo , asegu a la anquili
dad e dade a y la paz de la conciencia, co
mo que con a ia á los deseos de la ca ne, es
muy con o me á la ley de la azón y del es
pí i u. No que áis pues, amados hijos y he
manos míos, esis i á la oz de Dios, no di
la éis ing a os la co espondencia á un llama
mien o an con o me á la Religión que p o
esamos, á las p omesas que hicimos en el día
de nues a en ada en la Iglesia, y al ecibi
el San o Bau ismo. Hodie si ocem ejus audie^
i is, noli e obdu ^a e co?’da es a. Hoy mis
mo sin espe a á mañana, sin ehusa un mo
men o la sumisión y la obediencia sigamos, os
di é yo con el lenguage mismo que Dios pu
so en boca de Da id, di igiéndome á la po
ción del pueblo c is iano que me ha con iada
el mismo Seño j como aquel lo hizo al an i*
guo; hoy mismo, amados míos, hemos de e
sol e ap o echa nos de lo que pa a bien de
la Iglesia y u ilidad de nues as almas, nos
o ece el Moyses de la Ley de g acia, el con
duc o y caudillo del pueblo e dade o de
Dios, que es el que o mamos odos los ieles.
Hodie si ocem ejus audie i is^ noli e ohdu a e
co da es a. No, no pongamos dilaciones á
lo que con an san a in ención se nos o ece,
y con an o desin e és se nos p ome e. Oid
pues, amados míos, á que se di ige, y con
qué obje o se publica y se anuncia es e Jubi
leo, que es lo que me p ome o explica os en
es a ins ucción Pas o al, sin deja de insi
nua os después lo que debeis hace pa a con
segui le á di e encia del an e io , pa a que
aunque os pa ezca un poqui o mas penoso,
QO os neguéis po eso a consegui le.
Po poco que e lexionemos sob e la con
duc a que nues o Dios obse o con el pue
blo an iguo, y ol iendo los ojos acia los lu
jos de la Iglesia la compa emos y hagamos
co ejo de los bene icios y de los cas igos, que
a unos y á o os ha hecho expe imen a su
P o idencia an sabia como jus a, y an po
de osa como admi able; nos con ence emos
de que odo Ies sucedió á ellos en igu as, e
se ándose pa a noso os la ealidad ¿Y no os
i4 .
nos y o os es abais ale a, pe o especialmen e
si los Pá ocos os man eníais ijos en ues as
a alayas obse ando lo que p incipalmen e po
las noches pasaba en ues as Pa oquias y
que os que íamos deci con Isaías, Cusios ^quid
de noc e? cusios ¿quid de me e? ¿No en en
díais, Pá ocos ene ables, que cuando nos in
o mábamos, si se habían acabado ya aquellas
euniones en que an es se había hablado an
o, se había blas emado an o con a la Reli
gión y sus minis os, con a los onos y los
Reyes, con a la san idad del E angelio y la.
mo al de Jesuc is o, con a la obligación de
obse a los mandamien os de Dios, y cum
pli con los p ecep os de la Iglesia; e a pa a
pene a os de Jos con inuos mo i os, y de la
sag ada obligación que ca gaba sob e oso oS’
de in o ma al P elado de males que sin sa
be los no se pueden emedia , y que es p e
ciso los igno e aquel, si los enca gados in-
m'ídia amenle de cada una de las Pa o
quias no elan pa a descub i los? ¡Ay! ene
ables he manos nues os, amados y espe a
dos Sace do es de nues a Diócesis íAy! cuán
as eces 03 hab éis po en u a quejado de
la du eza de ues o P elado en sus econ en
ciones; de su nimiedad en cie as a e igüacio-
nes, y de su igo en algunas co ecciones!
gEs posible que no ieseis en odo es o el
g ande deseo de qui a odo apoyo á len
guas maldicien es^ odo pábulo á mu mu-
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aciones, odo mo i o á quejas, á eces dema
siado undadas, pe o o dina iamen e mal di
igidas, y e i a que po las noches se maqui
nase el modo de desac edi a la Religión, si
po desg acia es aban en desc édi o sus minis
os, y alucinando almas sencillas, débiles, é
incau as pe suadi las, que no podia se an
ecomendable una Religión en e cuyos Minis
os se hallaba alguno digno del desp ecio, ha
ciendo un ánsi o an iolen o de la laqueza
del minis o á la san idad del minis e io, y
de las debilidades de uno, o ma el a aque
con a las i udes de muchos? Como si el Sa
ce docio lib ase al Sace do e de Jas mise ias
de la na u aleza de que como homb e se ha
lla e es ido; y como si la impe ección, y si
se quie e la co upción del minis o^ pudiese
menoscaba la san idad de la Religión que la
condena. Es a, es a es oda la causa de nues as
ins ucciones, de nues as a e iguaciones y de
nues as co ecciones. Disimulad, ene ables
he manos, si alguna ez os hemos mo i ica
do demasiado, pe o en ended la necesidad de
la igilancia y del cuidado pa a obse a las
amas y asechanzas de un enemigo que no due
me, y con esad el de echo que enemos pa a
que nos ayudéis á p e eni sus so p esas, é
in o ma nos del es ado y del p og eso de sus
ope aciones eneb osas. Cusios ¿ quid de mo el
cusios ¿quid de noc el
¿Teneis oso os, amados mios¿ odos los que
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componéis el es ado segla de nues a Dióce
sis, el cuidado que debeís ene de ues a al-
ma 5^ y de ues os a ec os y pasiones, í os
c eéis exen os y dispensados de da nos cuen a'
de los asal os que han dado á ues a é los ene
migos de la Religio'n y de la Iglesia? No os e-
qui oquíjs. Los pad es de amilia con espec
o á sus hijos y domés icos, los Seño es con
espec o a sus c iados, cada nno de los ieles'
esp-.'cío de si mismo odos, odos debe s ela ,
y á odos os puedo yo p egun a cusios ^quid
de me e? em cs ^quk de me e? ¿Es áis ale a'
y elándolos unos pa a e i a la seducción de
ues os hijos'y de ues as hijas, los o os
pa a que no se ex iendan máximas de i eli
gión en e ues os c iados y domés icos, y
odos pa a opone os allenguage, alas máxi
mas, á las doc inas de ía i eligión, del li-
l)e inage y de la impiedad? ¿ De qué se ha-
bla en ues as e ulias, qué se lee en ues
as sociedades, qué se a a en ues as eu
niones noc u nas ? Cusios ¿, quid de mo e l Cus-
os ¿ qmd de noc e ?^ Los en e enimien os que
pe mi ís á los que dependen de ues a au o
idad, son siemp e inocen es, d po lo menos
indi e en es? ¿Lo que se lee delan e de ues os
bijos, d lo que ellos podéis ecela lean , es
siemp e ins uc i o, y que no pueda se i les
sino de una ec eación hones a ? ¿En sus juegos
y di e siones , es áis segu os deque acaso, no
es ando á ues a ís a, en nada se al a á al
deco o, á la decencia^ á una educación eli
giosa, y de que en iiesí as casas nada se en
con a á aun en las ho as de Ja noche que
desdiga de una amilia c is iana? Cusios ¿ quid
de me e? cusios ¿quid de me e ? ¿Qué me decís
odos, y cada uno pa a que yo pueda espon
de á nues o Pad e común y Cabeza isible
de la Iglesia Pod é deci le, os pa ece que
en A agón, que en Za agoza po lo menos,
y en oda la Diócesis que se nos ha con iado,
nada hay ya que eme de la noche del e o ,
de la igno ancia, de la malicia, de la co up
ción, del libe inage, de la impiedad, de la
i eligión y de oda esa aza de enemigos em
boscados que inundan ía ie a, combinando
y amando á a o de la obscu idad y las i
nieblas los planes de la seducción y del en
gano, pa a alucina el en endimien o, has a
as o na lo; debili a la e y a anca si pu
die an has a sus aíces, es ia la piedad y
des e a la, socaba las cos umb es y co om
pe el co azón, al e a el o den, u ba la
paz, y acaba de una ez con la Iglesia y con
el Es ado; con los onos y los Al a es, con
la sociedad, con los Mona cas y con odo lo
que no pueda se i á la ana quía y al deso
den ? Bien quisie a, amados míos, pode le a-
segu a que iene ya el dia de la calma, de
Ja anquilidad, y la espe anza del descanso;
mas no me a e o, po que como decía el mis
mo P o e a Isaías, se ace ca el dia, pe o no
3
i8
deja á de sucede ía la noche :FemV dies ^ e
eni nox.
No hay pues que descuida se , sino segui
el consejo de aquel en iado de Dios y oi lo
que con él nos dice el sobe ano Pon í ice.con-
idándonos con la indulgencia y el pe dón
en es e Jubileo. Si qua i is quee i e: con e í^
mini^ eni e. Mucho in e esa sabe el es ado
de ue zas y disposiciones de los enemigos de
Dios y de su Iglesia , y pene a lo que a
an en sus jun as noc u nas; pe o es aun
de mucho mayo in e és iinsca el eme
dio en la uen e y el o igen de donde nos
ha de eni odo soco o. Buscad , buscad, hi
jos mios muy amados, buscad de e as al Se
ño : con e ios á él de odo ues o co azón,
y desengañaos de una ez de que sus b azos
es án abie os pa a ecibi os, y su mise i
co dia siemp e p opensa á da os en ada has
a su mismo co azón. Si quee i is.. qua i e: con-
e imini , eni e. Lamen ad la sue e de an
os he manos ues os que ex a iados de la
é, en ez de ap o echa se de los llamamien
os de Dios, y de las oces con que la Iglesia
an epe idas eces, y po an os medios los
es á con idando con la econciliación y con
el pe dón, obs inados en sus e adas máximas
se bu lan de an a clemencia, y epi iendo las
palab as de los insensibles que nos pi i a el
mismo Isaías, dicen mo ándose de las ins an
cias, con que los llama la misma Iglesiaque
19
abandona on, á en a po medio del desenga
ño en el camino del a epen imien o y de la
con e sión, señalándoles las diligencias sua es
con que log a án su eunión á la amilia de
que se sepa a on. cíManda, y uel e á manda :
espe a, y uel e á espe a .;^.) Manda emanda:
expec a eexpec a. Como si dige an, ccManda
que ya e cansa ás de manda ; espe a, que en
ano spe as.C'; Es e es el lenguage de la obs i
nación, en que desg aciadamen e caen los que
sepa ados de una ez de la Iglesia, se hacen
so dos á las oces ie nas y dulces, con que
mas a ligida po sus males que po el daño
que la causan, no cesa de llama los, de bus
ca los y de o ece los el ol ido de lo pasado,
y la mas comple a Indulgencia de sus an e
io es ex a íos. Inú iles es ue zos de una
ca idad inago able, y de una piedad que so
lo cabe en las en añas de una Mad e, que
a ligida y desconsolada sien e mas la pe dida
de sus hijoS; quedos disgus os y penas que con
sus ex a íos la p oducen. Es a es Ja causa
po que clama, y con lág imas en sus ojos,
suspi ando y sollozando publica po medio
del Pas o uni e sal, que es la Cabeza que
la ige sob e la ie a, y á odo el O be ca
ólico mani ies a el exceso de su dolo , e
pi iendo lo que Je emías decía ep esen an
do el de Je usalen po su abandono; Idci co
ego plo ans, e ocul is meus deducens aquas^
quia longe ac as es á me consola o : ac i sun
20
ilii mei pe dí i: Llo o, y llo o inconsolable de
jando co e en abundancia lág imas de mis
ojos, po que se han pe dido muchos de mis
hijos, y es e es el mas e ible desconsuelo en
que me podía deja el único que me había
de consola , si no los abandonase al u o de
nn enemigo que ha p e alecido sob e ellos,
y los hace mi a con indi e encia mis a isos,
y con desp ecio mis amenazas: Qiioíúa n in a~
lui inimicus.
Me pa ece, amados míos, que ya i éis des
cub iendo la in ención del Romano Pon ííice
en la publicación de es e Jubileo. Ve que á
pesa de los es ue zos que se han hecho po
ambas Po es ades, sua izando la Eclesiás ica
odo el igo déla disciplina an mi igadaya
hace siglos en e os, y p ome iendo la íecula
el ol ido de los ex a íos polí icos, que mi
aba in imamen e enlazados con los e o es
an i eligiosos, y que o eciendo ambas el pe
dón; exigiendo la que mas, solo el pequeño
sac i icio de la con esión de habe e ado, han
sido muy pocos los que de e as se han eco
nocido delincuen es, y que ap o echándose
la mayo pa e de la benignidad con que se
les ha a ado, solo pa a mezcla se de nue o
y al e na con los íales inocen es, no han de
jado de segui obs inados p o esando sus doc
inas y sos eniendo sus e adas opinioneí ; y
abismado en su a licción se qm-ja y desahoga
coa los hijos dóciles y sin disimula les el em-
21
peño de los que aun comba en con a su Ma
d e y an p o undamen e la a ligen; le an a
su oz y les dice ; los hijos de mi Mad e, y
de la ues a es án peleando y luchando con
a mí, sin que e desis i de suempeñoen com
ba i me y pe segui me. Pues o yo de gua da
en la iña del Seño , no la gua da ía como
debo, si no ecu iese á implo a la p o ección
y la igilancia de aquel, sin cu^o auxilio a
baja ía yo en ano po de ende la y gua da
la. Es e dad que iene o ecido que no do
mi á, ni se en ega a jamás al sueño nial des
canso el Dios, que ha omado á su ca go la
cus odia de Is ael: pe o ambién lo es, que
es e mis mo de enso , y p o ec o de su Iglesia
ha ma ni slado mas de una (z. que deja sen
i la ue za de los ien os que la comba en,
y de las olas que amenazan sume gi la como
ala na e en que iban sus Após oles, pa a
que la is a del iesgo, y la p oximidad dei
pelig o obligue á clama , y á pedi soco o
al linico que puede sal a los mandando á
las olas que se calmen, y á los ien os que
se e í en en silencio.
¿No os pa ece que es a es la oz con que
el zeloso G ego io XVI. nos llama á odos ú
la peni encia, y nos o ece gene oso anquea
nos el iquísimo é inago able eso o deg adas
é indulgencias, cuya dispensación se le ha con
iado sin p e ija le oas lími es que los de la
sabidu ía y la p udencia, con que Je ha de di-
22
igí en los negocios de la Iglesia, la sabidu ía
misma del Dios que le asis e según le ha o-
eci io, a ianzando mil eces sus p omesas? ¿Y
po que en es e Jubileo se nos exija alguna
diligencia un poco mas penosa, que las que en
el del Ano San o se nos p e ixa on, deja é-
mos de a ende á Ío que an jus amen e se nos
pide, y es an con o me al obje o que en su
consecución se p opone el San o Pad e? No,
amados míos, no, no dejemos pasa ocasión
an a o able. Hodie si ocem ejus audie i is, no-
li e obdu a e co da es a.
P esen a e ec i amen e es e Jubileo un as
pec o mas señalado de aus e idad y de peni
encia, y po lo mismo o ece un mo i o mas
pode oso, pa a que nos pene emos de la ne
cesidad que hace muchos años enemos, de a-
placa á Dios po las o ensas que come idas
en publico y en sec e o, han mo ido a su jus
icia á en ia nos cas igos demasiado sensibles,
y que lo se ian mas, si po desg acia uesen
p eludio de o os mayo es pe o no menos e
mibles, si desp eciamos sus a isos y nos desen
endemos de sus co ecciones pa e nalesí No
me pe suado que haya quien dude , que en
las manos de Dios odo si e á la egecucion
de sus inesc u ables dec e os. Las gue as, las
en e medades, los as o nos polí icos, el des
emple de las es aciones, la es e ilidad de los
campos, las disensiones en e las amilias, la
pob eza, la deshon a, odas las desg acias y las
. 23
calamidades son los ins umen os, de que Dios
se ale pa a azo a la ebeldía, la insensibili
dad y la du eza de unos hijos á quienes de
sea co egi sin ex e mina los, y de quienes
solo espe a oi los clamo es pa a pe dona
los. Es a es la olun ad exp esa de nues o
Pad e Dios, nues a san i icación, y nues a
sal ación e e na. No lo dudéis, ainados míos,
nos lo asegu a el Após ol San Pablo, nos lo
epi e el Sumo Pon í ice, y ues o P elado
no duda un momen o, que su obligación
en es as ci cuns ancias es pene a os de es a
e dad, pa a que ab acéis sin epugnancia la
peni encia, que os in ima la Iglesia po la oz
del que en la ie a la ige y la gobie na.
Hodie si ocem ejus audie i is ^ noli e ohdu a e
co da es a.
¿Bajo qué pun o de is a sino, amados mí
os, se o ecen á ues os ojos desde los mas sua
es y lige os cas igos con que Dios suele a li
gi á los homb es, que consis en en pe ñas sin
deli o, y en a licciones sin mezcla de pecado
y o ensa alguna del Seíio que las en ía, has
a los mas du os y e ibles que les puede
en ia , como son el pe mi i que se ayan p e
cipi ando de la disipación á la elajación, de
,1a elajación al icio, del icio á la impiedad,
de la impiedad á la obs inación? ¿ No descu
b ís en odo és o un Dios jus o, que sin de
sen ende se de su mise ico dia; ni desa ende
su clemencia a haciendo sen i al homb e la
. J T .
ciedad, casi odos, 6 una g an pa e po lo
menos sin dis inción de clases y condiciones
es a'n anegando al mundo aun en los países
ca ólicos, en el desen eno y en el mas espan
oso abandono de la modes ia, del pudo , de
la humildad c is iana, y has a de la homb ía
de bien y la hon adez que an o ecomen
daba en o os iempos la g a edad del ca
ác e español , en que a en ajábamos á mu
chas Naciones. ¿A qué pues busca ya, ni
cansa nos en a e igüa el o igen de nues
as desg acias? ün Dios omnipo en e y jus
o ni amenaza en balde, ni deja sin e ec
o sus amenazas , si se desp ecian sus a i
sos, ó se p o ocan sus cas igos. Y si la i e
ligión se cas iga con la i eligión, al escándalo
es emible que si a de cas igo el abandono.
Da lo p ime o enemos bien cla as las p ue-
ias en Naciones y Reynos en e os y algo se
empezaba á expe imen a no hace muchos a-
ños en el nues o, y de lo segundo acaso no
nos al an mo i os pa a es emece nos. Quie a
Dios no sea el ul imo a iso el que po la boca
del Pon í ice ac ual nos da el mismo Seño ,
llamándonos á la peni encia en es e San o Ju-
l)iIeo. Oídle, amados mios, y dad oso os
p uebas de ues a docilidad y de ues o in
e és po el bien de la Iglesia, y la p ospe
idad de nues o Reyno. Hodie si ocem ejus
uudieñ is^ noli e obdu a e co da es a.
¡Coa qué deseo del bien de odos os di i-
^ 31
ge ues o P elado es a ca a» nue o es imo
nio del amo que os p o esa, y nue o es ue
zo á que le obliga el in e és de la sal ación de
ues as almas! ¡Oh! si ella pudiese pene a
has a lo mas i o de an os co azones, que
has a aho a se han negado á una e ac ación
de sus an iguos e o es, y al abandono de
cie os usos, y p ác icas adop adas en un
mnndo co ompido, pe o condenadas po el
E angelio como opues as á la san idad del
C is ianismo. El o gullo y la sobe bia, que en
unos y o os empezó acaso solo po anidad,
los condujo á odos á la obs inación y á la
insensibilidad, y sin que e po anidad e
ac a se los unos de sus ye os y con esa los,
y enuncia los o os á su inmodes ia en el
es ido, ó á la libe ad desen enada conque
llamaban la a ención y sob esalían en las
sociedades, odos llega on á se p esa del o
gullo que les e ajo siemp e del emedio, y
los al)ismó en la du eza é in lexibilidad de
co azón. ¿Y cuál se á el m y la sue e de al
conduc a , si la esis encia á la oz de Dios
y sus auxilios se con unde en el líl imo mo
men o de la ida con la iinpeni encia, y
se en a con ella en la e ible é in e mi
nable e e nidad? Dn isimo, pe o .jus o cas
igo de la indocilidad de co azón, y de la e
beldía á la oz de un Dios que no abandona
sino ai que p ime o le abandonó. Y pa a e-
i a es a sue e an is e y an unes a ¿se*
32
á demasiado du o el camino de la peni en
cia? [Ayí amados míos, de que dis in o modo
se pensa ía y se juzga ía de su aspe eza, si
no se escachase an o la oz de la delicade
za, y del amo deso denado de si mismos! Yo
no quie o que me c eáis á mí, pe o si quisie a
que oyeseis y c eyeseis á los que p ác icos en
los caminos del e o y del icio po habe
los ecuen ado, asi como los de la con esión
y el a epen imien o, expe imen a on el ex
a ío á que conducían los unos sin halla ja
mas en su é mino el descanso de una sa is ac
ción e dade a, y la calma y anquilidad
pací ica á que se llegaba po los o os no a-
bandonándolos á pesa de su aspe eza. Salo
món 3SÍ lo dice no solo como sen encia de un
sabio pu amen e especula i o, sino como un
p ác ico expe insen ado, que a isa á los que
caminan los de umbade os y p ecipicios á
que se han de e expues os, si con p e i
sión no se apa an y p ocu an p eca e los, y
les señala al mismo iempo las sendas, que
sin ecelo les han de conduci con segu
idad á un é mino dichoso. Yo, dice, pu
de po mis iquezas, po mi pode y mi sa
bidu ía goza de cuan o mas delicioso o e
ce el a e ap o echando las mejo es p o
ducciones de la na u aleza, de cuan o puede
sa is ace el gus o y los an ojos de odos
los sen idas, y de odos los a ac i os con
que se pueden anima los place es é i i a
,35
las pasiones. En nada de odo es p pudo ha
lla mi co azón la quie ud y el con en o e
dade o, po mas que a iaba en una con inua
sucesión y al e na i a de gus os y place es
y sola la con esión que hize de se odo a
nidad de anidades, y sin que pudiesen p o
duci mas que un e dade o acio, hallé alo-o
de sa is acción y de descanso. La ida de S. A-
gus ín en egado á sí mismo y cayendo de e
o en e o po no suje a aquel en endi
mien o an as o como p o undo, y que casi
no ha enido supe io en e los en endimien os
de los homb es, y solo muy pocos que se le
puedan compa a en su e^í ension, es po de
ci lo asi un es ue zo de la g acia y de la bon
dad de Dios, que quiso mani es a al homb e
o gulloso 5 que solo la sumisión al yugo dé
la é, y la obse ancia déla ley del E an ?elio
es la que lib a del e o , la que a ianza íui lá
e dad, la que asegu a el alma en el bien só
lido y e dade o, y la que lib a igualmen e
de los deli ios al en endimien o , que del icio
y la pe e sidad al co azón. ¡Ayí amados mio-s,
cuan o desea ía yo, que en es a g ande escue
la de la i ud y de la ciencia e dade a a-
p endieseis odos el inmenso acio del co a
zón; que no posee á Dios ni es posesión de Dios,
y las inieblas y obscu idad d -l en endimien
o, que no conoce á Dios po Jesuc is o, é ig
no a los mis e ios de la humillación del Ve -
b(j E e no en la ca ne que omó en las ea a-
6
34
ías de la Vi gen. Si en el g ande S. Agus ín
se es udiase, se ap ende ía mucho en poco iem
po , y se con ence ían los que imi ándole en
los dias de su ince idumb e y de sus icios, ja
más se han que ido esol e á segui le en la
docilidad á la é y en la p ác ica de oda la
aus e idad del E angelio, que en ano se bus
ca la e dad sín lle a en una mano la opa
ca luz de la é; que es la línica con que lle
gan á descub i se las e dades e eladas, e
inú ilmen e se quie e sacia el co azón, si no
«e oma con la o a el código di ino de la ley
y el E angelio. ¡O! y que sua e es, exclama-
ian odos ca ece po elección y po i
ud de los place es, cuya pé dida ana ima
ginada an o ex emecia cuando en e inquie
udes y emo dimien os se gozaban algunos
pocos ins an es! ¡Qué sabe, Dios mió, el que ig
no a lo que os debe po la humillación de
ues o hijo, ó el que no conoce á Jesuc is o y
se escandaliza de su pasión y de su c uzl
jCuán menos desg aciado se ia nues o sueIo>
si se iesen muchas e ac aciones y con esio
nes, como las que po modelo se dignó Dios
da á los homb es en las que dejó esc i as A-
gus ino! dejadme que yo exclame a-
si con Isüxas ?¡ Ay!de los que pa ecéis sabios
á ues os ojos, y os eneis po p uden es!
y)¡ Ay de los que llamáis bueno á lo malo, y
ni lo malo bueno, y eneis po dulce lo ama -
55gO; y os ama ga lo que es dulce! ¡ Ay de los
35
>que eneís po Inz las inieblas, y po iníe-
::iblas á la luzb^ Nunca acaba ianios, amados
míos, si dejásemos co e la pluma has a donde
llegan nues os deseos del desengaño, y del a
epen imien o de an os y an os como sen
imos 5 que se han ex a iado del camino
de la e dad y de la i ud, sin que quie an
e ac a se de ios e o es y a epen i se de los
pecados y los icios.Conside ad odos allá en
el sec e o de ues o co azón el es ado, en que
se halla una g an pa e de ios hijos de la Igle
sia, e lexionad sob e el aspec o que p esen
a el mundo c is iano, y ed si con azón nos
llama nues o Pad e común el Romano Pon
í ice á la peni encia y la o ación, y si aque
lla se á b en necesa ia, pa a que suba es a mas
pu a al ono de Dios, alcance la paz que
an o necesi a la Iglesia, y se ea lib e de la
gue a, que an os años hace la ienen decla
ada los e o es y los icios, y noso os poda
mos consegui las g acias, que nos o ece en
es e san o Jubileo,¿ Deja emos de oi y segui
la oz con que nos hace un con i e an ü il
y en ajoso? No, amados mios. Hodiesi ocem
ejus audie i is^ noli e obdu a e co da es a. Vo
so os po lo menos habéis de esponde á sus
deseos, y no ehusa uno solo las p ác icas,
que se nos p esc iben pa a gana el Jubileo;
que es lo que yo he ese ado pa a decí oslo
aho a con b e edad.
s®
II.
Cuan o el Sumo Pon í ice p e iene 7 o
dena en su B e e de concesión de Jubil o, so
b e se en e amen e con o me á la p ác ica de
sus glo iosos p edeceso es desde una an igüedad
muy emo a, siemp e epu ada y enida po
egla en la Iglesia Ca ólica ; es ambién lo
mas ajus ado á lo que el mismo Dios se ha
dignado e ela nos en sus san as y di inas Es
c i u as. Llenos es án los lib os sag ados de
ambos Tes amen os de lo acep as , que son en
la p esencia de Dios las o aciones de sus sie
os, especialmen e cuando an acompañadas
con el ayuno y la limosna. Po mas que algu
nos he eges hayan que ido e ahe á los ie
les del ayuno, in e p e ando no solo con
iolencia, sino con la mayo igno ancia, un
pasage del P o e a Zaca ías, la Iglesia ha c eí
do siemp e, que el ayuno, que en la ley an
igua se llamó del mes cua o, del quin o,
sép imo y décimo e a muy ag adable al Se
ño , y que debía conse a se es a san a cos
umb e, señalando los que se conocen des
de el iempo de los Após oles con el nomb e
de las cua o Témpo as, pa a mani es a el
-homb e á su Dios, que de él espe a alcanza
la p oducciou , el inc emen o , y la madu
ez y sazón de los u os, que dá la ie a én
cada una de las Es aciones del año, y con que
37
p emia las a i,^as y el abajo, que pone el
homb e en su cul i o y en su abono, y da
le al mismo iempo las g acias, po que asi cui
da del alimen o y del sus en o, que necesi an
pa a conse a se y p opagá selos homb es y
animales.
Es e ayuno sin emba go, dice el mismo
P o e a, no es ag adable al Seño , si en el no se
encuen a, que se le da pa e y se di ige á
hon a le ó aplaca le. Po eso p egun aba á
su pueblo, cómo habían ayunado du an e su
cau i e io en Babilonia. ¿Guando ayunas eis
les decía, en el quin o y sép imo mes en a-
quellos se en a anos, ayunabais po en u a
po mí? Como si dije a ¿ eníais po obje o con
e i os á mí que os añigia, ó e a po que el
len imien o pu amen e ca nal de ios abajos
que su íais, os hacia ayuna ? Ved aquí, a-
mados míos, como muy pa icula men e debe
mos a ligi nues as almas segiin la exp esión
de la san a Esc i u a; pa a que nues os ayu
nos en es e Jubileo sean ag adables á Dios, y
los acep e su clemencia en desag a io de su
jus icia. Ved como es necesa io que nues a
alma, es deci nues o in e io , se mue a á la
compunción, al a epen imien o y al dolo ,
pa a que nues o ayuno no consis a solo en
la abs inencia de los manja es y mo íi icá-
ciou de nues a gula , sino que ep ima^-
anos ambién nues as pasiones , y las p i
emos de cuan o las podía se i de pábu*
3*
lo , y de incen i o , negándonos á dí e síb-
nes p o anas , ce cenando has a lo b illan e
de los ado nos, espi ando en odo nues o
ex e io una mode ación que sea an sensible
y pe cep ible, que anuncie po odas pa es la
disposición de nues a alma en el dolo de los
pecados p opios y agenos, piiblicos y sec e os,
y el sen imien o de las calamidades y aba
jos, con que Dios es á signi icando el disgus o
que le han dado nues os pasados ex a íos,
que habían pues o un mu o de di isión en e
el Seño , y noso os, que solo pod á ba i le y
de iba le su mise ico dia mo ida é inclinada
al pe dón po nues a peni encia, y po nuej-
a e dade a con e sión.
¡Qué expecíáciilo, amados míos, an áp o
pósi o pa a aplaca la jus icia de nues o Dio
p o ocada ¿i i ada po nues a culpas, o e
ce ía nues a amada Diócesis con e ida de
■ una Niui e pecado a en una Nini e peni en
e I Si la inmodes ia en los es idos de alguna*
'de nues as Damas se con i iese en una
mode ada decencia, sin ecela que po eso
■ se deg adase su clase ; que jamás a amos
de dep imi : si el ay e de libe ad de u-
,na g an pa e de nues as jó enes , que a
o ece an poco á su opinión, como pe ju
dica á sus conciencias , se ocase en una
compos u a ex e io , que sin emo de que
las idiculízase po una a ec ación es udia
da, las ecomendase po su modes ia e -
39
dade a y sin icción : si los que aspi an
a hace p og esos en las ciencias pa a ad
qui i el dic ado de li e a os, cniiasen de po
ne po cimien o de su ins ucción el emo
san o de Dios, sin ecelo de que po eso se de u-
biese el cu so de sus adelan amien os en las
ci ncias, mas que quando ocase en aquella
p uden e sob iedad; que según S. Pablo se ía
bas an e pa a llega cada uno á la medida, que
-Dios ie hubi^-se señalado: si los que ya se c e
en con de echo á se enidos po sabios, po
habe gas ado la gos años en p o undiza en
una li o a acul ad á que se dedica on, sin
deja de ex ende con inuamen e sus conoci
mien os, se pene asen de que la ciencia sin
la ca idad hincha y ensobe bece, y po lo mis
mo no se a e gonzasen de pa ece humildes
y de o os, á despecho de ios que e igiéndose
en idículos censo es de lo que no en ienden,
llaman igno an e d a uo al que es piadoso
y sdlidamen e de o o: si nues os lab ado es
dedicasen los domingos y dias de ies a al e -»
dade o descanso de sus amilias y animales,
empleando en el cul i o de su alma po me
dio de la ins ucción suya, y de sus domés
icos en la doc ina c is iana, y el es udio de
las obligaciones de su p o esión y de su es a
do los dias, que el Seño les manda exp esa
men e cesa en el abajo co po al, sin eme
que po eso uesen mas escasas sus cosechas,
&1 se menoscabasen sus posesiones: sí nues o#
46
:o3u a debías hace la y p ac ica la, pues icna í-
57 o mas lo que e ha dicho! Vé, y lá a e y
^queda ás limpio.w Lo mismo os digo yo, ama
dos míos, con espec o al ayuno y la' limosna',
que se exige pa a gana es e Jubileo. Se os
hace du o el ayuno y no ácil la limosna, po
que no conside áis sus p odigiosos e ec os. A-
cos umb ados á consul a demasiado ues a
delicadeza, sois po desg acia muy condescen
dien es cu la omisión; ó mas bien ansg esión
de uno de ios p ecep os de nues a San a Ma
d e la Iglesia, de sue e que os dispensáis del
ayuno po el ege cicio iolen o en que os o-
cnpaís noches en e as po en ega os á una
di e sión demasiado ecuen e y a ísima ez
inocen e, como es el bayle; po ocupa os en
una caze ia que pudiéndose hace en un dia
que no uese de ayuno, se gua da pa a el en
que debe ayuna se; po ocupa se en un o icio
que sin ene cosa alguna de iolen óse cum
ple en e amen e sen ado ; po una pequeña
incomodidad que ni se cu a comiendo, n¡
ayunando se exaspe a,y hecha lacos umb e de
sa is ace has a los an ojos de la guia , pa ece
imposible po líl imo el cumplimien o del p e
cep o. Es a es la e dade a causa , de que á
muchos os pa ezca du a la diligencia del ayu
no pa a log a la Indulgencia y demas g a
cias del Jubileo, Y aunque uesen mas penosas
'las ob as que se p esc iben ¿ no debe ían p ac
ica se, po sa is ace á Dios po nues as cul-
47
pas, disminui y ce ocna el iempo y el igo
de las penas del Pu ga o io, alcanza po la o-
acion las me cedes y los a o es del Cielo;
consegui el emedio de an os males, el ali io
de an as calamidades, y suspende el azo e
de la di ina jus icia p o ocada é i i ada po
nues as culpas y eno mísimos pecados? Sí,
amados míos, sin duda. E si em g andemdi-
xisse ibí P ophe a^ ce¡ é ace e debue as- No
es ocasión aho a de ex ende me en las en a
jas del ayunO; pe o no quie o deja de deci
os, que sob e odas las que esul an á Ja salud
del cue po, á la acilidad de ele a e! espí i u
en la o ación, á la disposición pa a esis i
mejo á las pasiones e gonzosas, á p omo e
la sob iedad, con ella la piedad, y con ambas
,1a he mosa i ud de la pu eza del cue po y
ja limpieza del co azón, es ambí n un medio
muy p opo cionado pa a eje ce la ca idad
con nues os ¡) djiinos po medio de la limos
na. Emplead pues en es os dias lo que aho
éis po el ayuno en el soco o de Jos pob es,
y sea en ali io suyo loque ce cenéis de ues
a comida, sa is aciendo con Jo que neguéis
á ues a gula el hamb e del necesi ado y del
que ca ece de alimen o , y asi os halla eis ya
p opo cionados pa a gana el Jubileo. Ved
como po es a pa e eiul eis- eneidaya la que
os pa ecía una g ande di icul ad.
Las demas que pudie ais encon a odas
las allana el Sumo Pon í ice con las acul adei
48
ex ao dina ias que concede á los Con eso es,
y que po no se en odo iguales á las del Año
San o las amos á mani es a con cla idad.
Todos y cada uno de los con eso es ap o
bados po Nos, y que engan expedi o el uso
de las licencias de con esa que. les enemos
concedidas, ó no engan e ocadas las que ob-
ubie on de nues os P edeceso es, pueden
absol e á los peni en es; que bien dispues os
se lleguen á ecibi el San o Sac amen o de
la Peni encia con in ención de gana el Jubi
leo, de odas las sen encias y censu as ese
adas (á excepción de las que después di é-
mos) é igualmen e de odos los pecados ese
ados, aunque lo es én bajo una o ma espe
cial, y en cuan o á la he egia mis a se end á
p esen e lo que dijimos en la del n? 2? de
nues a Pas o al del Año San o, que eno a
mos en los mismos é minos y con espec o á
las mismas pe sonas en es e Jubileo; y ex en
de emos según ue e necesa io.
Pod án igualmen e los Con eso es conmu
a en ob as piadosas y saludables odos los
o os aunque sean a ianzados con ju amen o,
pe o no los de cas idad y eligión ; ni los que
49
sean hechos á a o de o a pe sona que los
hubiese ya acep ado, ó que de su conmu a
ción se siguiese pe juicio de e ce o. Los o os
que se llaman penales hechos pa a e ae del
pecado, ampoco pod án se conmu ados, sino
en caso que la ob a sub ogada se juzgue po
el con eso , que se á mas lí il al peni en e pa a
e ae le del pecado, que la p ime a que si ió
de ma e ia al o o.
3
En las acul ades concedidas á los Con e
so es en es e Jubileo no se incluye de modo
alguno la de absol e el cómplice á su cóm
plice en ma e ia ene ea, quedando siemp e
en sil ue za las p ohibiciones an e io es , ni
pueden absol e de la i egula idad, aunque sea
en e amen e ocul a.
4
Aunque o dina iamen e se ha exigido
siemp e en es a clase de Jubileos, que pa a ga
na las g acias concedidas se haya de ene en
España la Bula de la San a C uzada: sin em
ba go el Exmo. Seño Comisa io Gene al de
es a g acia se ha se ido decla a .^ que pod án
ap o echa se de odas las g acias é Indulgen
cias del p esen e, odos y cada uno de los ie
les habi an es en es os Reynos sin necesidad de
habe omado el Suma io de la Bula d e la San
a C uzada en es e año, suspendiendo pa a es e
50
solo e ec o la p ohibición impues a de pode
consegui Indulgencia alguna du an e el año
de la publicación de dicha Bula sin oma an
es el Suma io co espondien e. Mas siendo
an os los bene icios que á los Españoles p o
po ciona la Bula de la C uzada, an ú iles los
obje os á que se des inan las limosnas con que
po ella con ibuyen los ieles, y an ex ao
dina ios los p i ilegios que po ella se log an,
enca ece án mucho los Gu as Pá ocos á sus
elig eses no se p i en de an os bienes, dando
oídos á doc inas pe niciosas, y á dichos de
homb es de poca piedad,que blas eman de lo que
igno an, y ul ajan lo que no en ienden usan
do de un lenguaje desconocido á nues os Pa
d es y mayo es, que dudaban siemp e de los
sen imien os eligiosos de los que sabían no
habe omado un año la Bula de la San a C u
zada.
A los niños que no hubie en sido admi i
dos á la p ime a Comunión no ehusa án oi
los Con eso es, y menos absol e los si ienen
las debidas disposiciones, y dispensándolos de
ecibi la sag ada Euca is ía si aun no ienen
disposición, decla a los capaces de gana el Ju
bileo; á los en -u'inos, débiles, é impedidos
legí imamen e de ayuna les impond án cual
quie a o a ob a que puedan p ac ica sin de
imen o de su salud, asi como á los pob es,
51
que en luga de limosna hagan alguna o ación
po sus bienhecho es, ú o a ob a semejan e.
Los Regula es de uno y o o sexo de cual
quie o den que sean, pueden elegi a su a
bi io Con eso secula ó egala aunque no
sea de su p opio d clen, pe o con ai que sean
de los ap obados po Nos, y con espec o a
las Religiosas de ios que engan ex endidas
sus licencias pa a es e e ec o.
1
Ul imamen e siendo necesa io que po lo
menos la úl ima ob a que se haga pa a gana
el Jubileo, se p ac ique en es ado de g acia, en
ca gamos muy pa icula men e que se ponga
g an cuidado en dispone se debidamen e, y
hace bien las con esiones, y si po desg acia
alguno después de bien con esado cayese, lo
que Dios no pe mi a, en algnn pecado g a e
an es de conclui odas las diligencias p es
c i as, uel a á con esa se pa a p ac ica bien
la úl ima á lo menos.
Asi, ene ables Sace do es, mani ies a el
Sumo Pon í ice y Cabeza isible de la Iglesia
sus deseos, de que odos ios ieles puedan ga
na es e San o Jubileo con iando que po es e
camino se ha de alcanza el emedio de los ma-
52
les que a ligen á la Esposa del Co de o, y o-
p iinsn el co azón de quien en ci cuns ancias
an di íciles iene á su ca go el egi la y gobe
na la. ¿Quién de oso os se nega á á coope a
á an san os designios ? ¿Qué Pá oco, qué Con
eso deja á de pa i ica p ime o su concien
cia, a i a un poco su zelo dedicando algunos
a os á la o ación en los dias, que p ecedan
al Jubileo después de ecibida y leída es a
nues a Ins ucción Pas o al, y p epa a se asi
p.í a ocupa se después sin in e upción en el
Con esona io, espe ando allí las almas que
ayan á ecibi el San o Sac amen o de la
Peni encia? Leed, y ol ed á I e , os lo de
cimos con con ianza, lo que con -.'Spec o
á ues o minis e io, al modo de ecibi ,
oi , y su i á los peni en es os decíamos en
la an e io de 1826, é igualmen e lo con
ce nien e á la imposición de peni encias
saludables, y no dudo que e eis el u o. Pe
o sí po desg acia os dais po moles ados, y
mani es áis cansancio cuando un peni en e se
quie e desahoga , si co láis imp uden emen
e al que se quie e con esa despacio, si con
ues a aspe eza in imidáis al que acaso nece
si a á que le animéis inspi ándole con ianza
pa a descub i pecados, que al ez hace muchos
años es á callando po una e güenza mal
en endida, y sois causa de que no se hagan mu
chas con esiones gene ales que sin duda se án
necesa ias, pe ece án y se pe de án po culpa
, 53
ues a muchas almas, pe o oso os se éis es
ponsables de su pé dida. No pe mi a Dios que
asi suceda. Con iamos en ues a labo iosidad
y en ues o zelo, que mani es a eis un e da
de o in e és po la sal ación de las almas, y
os asegu amos del p emio y de la ecompen
sa, con que el P íncipe de los Pas o es Jesuc is
o p emia á ues as a igas.
Y á oso os; amados míos, áquienes an ge
ne osamen e se o ece ía absolución; el pe -
don, y ia Indulgencia ¿qué os di é que llene
mis deseos de ues a san i icación y sal ación?
¡Ay! amados mios, ol ed os digo solamen e,
ol ed ues a is a no a' siglos emo os, ni á
años muy dis an es, sino solamen e á los sie e
que han pasado desde el Jubileo deí a lo San
o. ¿ Cuán os os pa ece que hab án mue o des
de en onces has a aho a? ¿Y de és os no hab á
algunos que gana on la Indulgencia plenísima
po habe se p epa ado bien pa a consegui la?
¡Qué con ianza end ían á la ho a de ía mue
e , y qué gozo al e que en el juicio de Dios
oían ia sen encia de bendición; que con penas
de co a du ación en el Pu ga o io, d acaso
sin su i alguna, les asegu aba la posesión de
una glo ia e dade a, sin ín y pa a siemp e!
Pe o los que d no quisie on ap o echa se del
Jubileo po pe eza , po desidia , d po ial
dad en la piedad y en la eligión, haciendo po
co ap ecio, sino desp ecio, de las Indulgencias,
d po no p ac ícii debidamen e las diligenciad
/ con esándose siemp e po cos umb e, sin en
mienda, sin deja la ocasión de peca , sin mo
de a se en lo que podía se i de escándalo á
sus p dgimos , isi ando sin de oción las Igle
sias, lle ando á ellas odo el apa a o de la a
nidad , y llegando asía la mue e , y sin mas
p epa ación p esen ándose al juicio de Dios
¿qué sue e hab á sido la suya? ¿qué sen en
cia hab án su ido? ¿cuán ase á la du ación de
sus o men os? Mi ad bien , os epi o amados
mios, es os dos cuad os. El uno es á sob e
ues a cabeza; el o o le eneis á ues os pies:
encima de oso os es á el Cielo, donde einan
con Dios los biena en u ados ; debajo de oso
os es á el In ie no, donde sin e jamas á
Dios e e namen e padecen los condenados;
en medio es áis oso os, la mue e os a á a-
b i la pue a de la e e nidad a la Glo ia ó
al In ie no. ¡Ay! amados mios, la ida es b e
e, la mue e se ace ca, la e e nidad no es á
lejos. Oid; oid la oz del Romano Pon í ice ,
oid la de ues o P elado, y po ellos oídla
oz de Dios, que en es e Jubileo os con ida á
la peni encia y os o ece la Indulgencia. No
la desa endáis, seguidla; no endu ezcáis ues
o co azón po la esis encia á al con i e,
ap o echaos de an as g acias. Hodie si ocem
ejus audie i ís^noU e obdu a e co da es a. ^o
que bien empleados da éis á la ho a de ues
a mue e la lige a mo i icación del ayuno,
el pequeño desp endimien o pa a la limosna.
la de ención pa a p epa a os a una buena con
esión y comunión, y el co o sac i icio de i
si a con modes ia las Iglesias, y o a en ellas
con de oción! ¡Felices pasos, eliz mo i icación,
eliz compos u a, eliz peni encia que os p o
po cionó gana la Indulgencia plenísima de las
penas después de la absolución de las culpaS;
y ab e ia on la en ada en la Glo ia! Diosnues-
o Seño po su mise ico dia os dé un co a
zón e dade amen e a epen ido, pa aquecon-
sigais an asg acias,y como p enda de ellas con
i me desde el Cielo la bendición, que con ia
do en su bondad os da ues o P elado en la
ie a, en el nomb e del Pad e, y del Hijo, y
del Espí i u San o. Amen.
En nues o Palacio A zobispal de Za ago
za á 15 de Oc ub e de 1833.
Be na do , A zobispo de Za agoza-