ORACION FÚNEBRE
QUE EN LAS SOLEMNES EXÉQUIAS
CELEBRADAS DE ÓRDEN
DE LA FIDELÍSIMA CIUDAD DE BORJA
EN LA IGLESIA DEL CONVENTO DE S. FRANCISCO
DIA 21 DE ENERO DE 1819
CON ASISTENCIA DE SU M. I. CABILDO,
DE LAS RR. COMUNIDADES RELIGIOSAS,
V
DE LA OFICIALIDAD Y DEMAS TROPA
DEL REGIMIENTO DE CABALLERÍA DE MONTESA^^^^
DE SU DISTINGUIDA NOBLEZA,
Y DE UN NUMEROSO PUEBLO
EN SUFRAGIO DE LA REYNA N a. S a.
DOÑA MARÍA ISABEL FRANCISCA
BE BRAGANZA,
D IJ O
EL P. F . PASCUAL GONZALBO
Lec o de Filoso ía en dicho con en o.
CON LICENCIA:
En Za ag. Po F ancisco Magallon.
Mo ua es e go RacheL Genes. 3j, 19.
¿Qué pudo habe emplado nues
o dolo po la pé dida de la Se
enísima P incesa de Ñapóles, dig
nísima Esposa que ué de nues o
augus o Mona ca, de aquella nues
a Reyna, cuyo dulce ca ác e
e a el embeleso de su Esposo, y
las delicias de sus asallos, cuyas
i udes la hadan an digna de
nues os espe os, y cuyo ma a i
lloso conjun o cíe excelsas y egias
cualidades hicie on concebi á la
Nación las mas al as y lisonje as
espe anzas, ¿qué pudo, epi o, em
juga nues as lág imas al eco
da su pe dida, mi iga nues a
pena, y consola nos de su em-.
4
p ana mue e, sino el eliz enlace
de nues o amado Sobe ano con
DONA MARIA ISABEL FRANCISCA Se e
nísima' P incesa de Po ugal? Su
enida á España ue como la de
la b illan e au o a, que con sus
do adas luces disipa las neg as
somb as, y es i uye la dulce ale
g ía de que habla p i ado á o
da la na u aleza el sol lucien e
al sepul a se en su ocaso. Su as
pec o solo nos lleno de espe an
za y egocijo : y ¡quién desde
en onces no pudo exclama : Na
ción dichosa! en medio de í es
á ya un i o e a o de aque
lla augus a Reyna, cuya pé dida
e ue an. dolo osa : ya ienes una
P incesa digna de sucede ía en el
ono : ya posees una Reyna que
ha á us delicias y u elicidad.
Mas ¡.hay! que pa ece no nos
ué concedida sino pa a ene Ine^
go el dolo de pe de la. S i: Bien
lo sabéis, y yo no puedo menos
de deci lo con dolo . La sañuda
mue e, á cuya a al guadaña no
esis en ni los obus os obles, ni
los ele ados ced os del Libano, la
mue e que no espe a mas los
do ados palacios, que las us icas
cabanas, la mue e que eje ce un
i esis ible dominio lo mismo so
b e la ju en ud lo ida que sob e
la ejez cansada, co ó el bilo p e
cioso de la ida de nues a ama
da Reyna , cuando apenas habla
mos p obado el dulce place de
posee la. Mu ió pues , ab! mu ió
aquella an deseada y suspi ada Ra
quel ; Mo ua es ...Rachel mw
jó aquella augus a Reyna, que
colocada en el ono al lado de
FERNANDO di undía la elicidad so
b e sus asallos con sus bené icas
in luencias mu ió isabel y sus
6
augus as cenizas es án ya eunidas
á las de sus augus os p ogeni o es.
Si yo* no hubie a subido á es
a sag ada cá ed a mas que pa a
anuncia os es e unes o y dolo oso
suceso, bab iaya, seño es, desem
peñado mi debe ; pe o oso os
dignos de ues os mayo es po
ues o acend ado amo y ideli
dad al Sobe ano, espe áis, que pa
a desahogo de ues o dolo os
diga ...mas ¿que os he de deci ?
Si hubiese de habla como o a
do p o ano, la augus a genealogía
de sus ascendien es me suminis a-
ia abundan e ma e ia pa a cele
b a su he edada g andeza, y el
mundo me p es a la odas sus be
llezas y encan os pa a he mosea
gu pin u a : Pe o ¿ end é yo á
o ece incienso en el luga san o
al Ídolo de la anidad? ¿Vend é
á- omen a los e i’o es mundanos^
cuando ese somb ío lu o, ese ele
ado ximulo, esas mismas pin u
as con que le habéis ado nado
nos ecue dan la nada de las pom
pas y g andezas del siglo, y la
anidad de sus espe anzas? ¿Ven
d é á en e ene ues a cu iosi
dad con un discu so p o ano, dis
ayéndoos del in p incipal de
es as exequias? La Iglesia no pe
mi e es a pompa úneb e sino coa
el doble obje o de hace nos cono
ce la anidad del mundo, y de
in e esa nos á a o de los di un
os : y asi ¿qué pod éis espe a ,
sino que cumpliendo los deseos de
nues a mad e la Iglesia, a e de
inspi a os es os saludables sen i
mien os ?
Pa a e i ica lo pues, os ha
bla é de nues a amada Reyna,
conside ándola po pa e del mun
do, y po pa e de Ja eligión.
8
Conside ándola po pa e del mun
do conoce éis que el mundo no
puede hace eliz al homb e : y
conside ándola po pa e de la e
ligión, conoce éis , que la elici
dad e e na debe se el obje o de
nues os deseos. Lo p ime o nos
desengaña á del e o de nues os
juicios, y de la anidad de nues
as espe anzas; y lo segundo ex
ci a á nues a piedad en a o de
nues a amada Reyna. En dos pa
lab as : sus ibulaciones, y sus
i udes son los dos pun os sob e
los que pienso o ma su elogio y
ues a ins ucción. Implo emos
pa a ello &c.
PRIMERA PARTE.
Mo ua es e go Rachel. Genes. 35. 19.
Todos aspi amos á se elices: y
¿qué cosa ni mas ex aña ni ma$
9
ecuen e que unda en el mun
do las espe anzas de es a elicidadí
Se buscan sus iquezas, se solici
an sus hono es, se anhelan sus
place es : y como si es o uese el
cons i u i o de la elicidad llega á
pe suadi se el homb e que se ia
eliz con su posesión; pe o ¡ cuán
de audado se encuen a en sus
espe anzas! Aquellos bienes, po
g andes y encan ado es que le pa
ecie on solo si ie on pa a exci
a su ape i o cuando no los po-
seia 5 y poseidos pa a aumen a
sus inquie udes. Ab amos pues los
ojos a la luz del desengaño : e
lexionemos sob e los a ios acon
ecimien os de nues a amada Rey-
na, y és a se á una lección ins
uc i a pa a conoce el e o de
nues os juicios, y la anidad de
nues as espe anzas.
Xodo cuan o iene el mundo
i6
ia agi ado y lleno de ama gu a.
Aquel nue o mundo cuan o mas
la b indase con sus delicias, o o
an o aumen a ia su dolo . Po
que el la eco da la su amada pa
ia; ¿y cuán as eces ol e la ha
cia ella su is a, como Is ael so
b e los ios de Babilonia hacia su
amada Sion? ¿y cuán as ambién
sus he mosos ojos se desa a ían en
lág imas aco dándose de sus ama
dos Po ugueses? La is e si ua
ción en que queda on es os es a
la siemp e ija en su memo ia:
la no icia de sus calamidades con
siguien es á la gue a se ia una
espada de dos ilos que aspasa
la su ie no co azón, y has a
sus mismas ic o ias la se ian do-
ío osas, pues sabia e an el u o
de la sang e e ida en las ba a
llas.Y en is a de es o ¿pensa eiá
^7
aun que puede halla se en el mun
do una elicidad solida y comple
a? Voso os que en idiáis la p os
pe idad agena ¿no os desengaña
eis de que esas iquezas, esos
empleos, esas dignidades as las
que andais an solíci os, solo son
obje os deliciosos cuando no se po
seen , y que si los conseguís, no
os se án sino a licción de espí i u?
JEsqs que: os pa ecen elices ‘es án
Jlenos de disgus os y sinsabo es;
y cuan o mas os pa ece se mul
iplican sus place es, an o mas
^e aumen a su ama gu a. Toda
la g andeza que Jos odea no ocu
pa mas que el ex e io , y su co
azón es á acio. El mismo Salo
món en oda su glo ia., e i la .sun
uosidad de sus palacios, en la in
mensidad de sus eso os, y en su
misina lama que le a ae desde el
inediodia u iaReyna admi ado a de
i8
gil g andeza con iesa que odo es
anidad, y que nada de cuan o
posee puede llena su co azón.
Pe o si el mundo pudie a ha
ce elices ¿ no pod íamos con a
en el núme o de sus a o ecidos
á nues a augus a Peyna? Po que
no es ya la glo ía y la g andeza
en que la hemos is o la que se la
p epa a. Un Reyno mas é il y
delicioso que el B asil: una Na
ción magnánima y gene osa la de
sea : una co e que no cede e j
g andeza á las demas de Eu opa
la suspi a : un Mona ca es i uido
á su ono con mas glo ía qué coii
la que subid á él la ez p ime a:
un Mona ca que ué el obje o de
las lág imas y de los suspi os de
sus asallos, y aho a lo es de su
complacencia y de su amo , un
Mona ca cuya ama se á e e na en
la his o ia, y que siemp e se á
19
conocido po sus g andes aba
jos, y po sus g andes i udes,
un Mona ca de su misma sang e,
FERNANDO V II, cl ca ólico, el pia-
doso FERNANDO, la pide á sus au
gus os pad es po esposa, y la
b inda como Asue o á Es e con
la mi ad de su eyno.
Ba uel, seño es, no oyó con
mayo complacencia á Elieze en
iado de Ab ahan, que el augus
o P íncipe del B asil al de nues
o amado sobe ano : ni Rebeca
o eció con mas gus o su mano de
esposa á Isaac, que nues a ama
da Reyna la suya á nues o augus
o Mona ca. ¡Qué no pudie a yo
aho a aspo a os al B asil, y e
no a á ues a is a la ie na es
cena que se ep esen ó en él! ¡De
qué di e sidad de sen imien os e
íais poseídos á Ame icanos y Po
ugueses! ¡Qué aleg ía, y quedo-
2 0;
lo ad e í iais en ellos! ¡Qué ale
g ía al conside a - íLa á es echa -^
se mas y mas su. alianza, con una.
nación: ale osa ^ que enseñó la p i
me a á. la Eu opa, que su op e-:
so no e a como se glo iaba in
encible,. con una nación magná
nima, que a os ando odos losi
pelig os quedó al m ic o iosa,
sacó de la escla i ud á su. mona -',
ea, y le es i uyó en; iun o'á si
ono., con una nación en in, cu-:
ya glo ia, jamás pod án obscu ece :
los celos.y la. emulación; de las de-i
mas naciones! Pe o ¿qué dolo al)
conside a iban á queda , p i ados>
de una P incesa la mas amable
po su bondad 5 la mas espe able',
po su modes ia,, y la mas. ejem-:
pia po sus i udes! AI ilus e
y íeliz en iado le e íais, comoi
uella de sí po lá ehemencia de:
su gozo; y en e las e usiones de
21
SU co azón lé ói iaís exclama co-'
mo Elieze : Bendi o sea el Dios
de mi Seño , que an p óspe a
y elizmen e me condujo a la ca
sa de su he mano! Conocia bien
la ec i ud de co azón de la se e
nísima P incesa, la g andeza de;
su alma, y las amables p endas,
con que la habian en iquecido la.
na u aleza y la g acia; y iéndola,
desa inada pa a Reyna de su ama-»’
da pa ia ^ pa ece dis u aba ya*
los bienes que el Seño nos dió
á gus a , :y de los que al ez po
nues os deli os :nos ha p i ado;
con su emp ana mue e. Allí e-)
iáis á su ene able abuela e -=
iendo lág imas de gozo g a a
con dulces ósculos-en. su he mo-;
so os o su amo y su ca iño : e
íais á su ie na mad e, de cuyo
lado jamás se había sepa ado^ en
ca ga la ca iñosa la mode acioi ,.
22
la modes ia, y las i udes do nas-»
icas, que la habia ensenado con
su ejemplo ; e íais á su augus o
pad e pedi á Dios, como Da id
pa a su hijo Salomón, la diese
un co azón pe ec o, obedien e á
su ley san a, celoso de su glo ia,
iel á su esposo y bené ico pa a
sus asallos ; e íais con qué de
mos aciones de pa e nal amo la
daban su bendición al pa i se, y
con qué i o in e és la decian sus
hei'manos como los suyos á la be
lla y g aciosa Rebeca : u e es
nues a he mana : ójala c ezcas de
dia en dia en glo ía, y u nu
me osa descendencia sea siemp e
ic o iosa con a sus enemigos. Ve
íais en in sali has a el pue o
á odo el pueblo pa a goza has
a el ul imo momen o posible de
su amable p esencia, no apa a
sus ojos de su na e has a pe -.
. 23
de la de is a , y acompañándola
en onces con su olun ad y su
memo ia los oi íais exclama : ¡ó-
eliz Fe n a n do ! pues as á ene
po esposa una P incesa compa-*
abie con su gene osidad con Re-^
beca, po su sensibilidad con Ra
quel , po su e i o con Judi , po
su modes ia con Es e , po su p u
dencia con Abigail, po su labo-¿
iosidad con la muge ue e! ¡ Fe
liz España! pues as á ene una
Reyna que íiel imi ado a de las
i udes de su ene able abuela,
y de su augus a mad e no ha a
uso de su pode sino pa a hace
u glo ia y u elicidad.
¿En is a pues de es o la lla
ma íais comple amen e eliz? Pe
o ¡cuán e ados se ian ues os
juicios! Po que si la glo ia del o
no Español podía con azón lison-
gep-la ¿cuán sensible no la se ia
24
al mismo iempo el sepa a se de
sus ene ables pad es, y amados
he manos? ¿Cuán dolo oso no la
ae ia el conside a , que sepa ada
po un ma inmenso, al ez no
ol e la jamás á e los? Y po
g ande que uese el place que
pudie an causa la Jas espe anzas
de su u u o enlace ¿ deja ianaca-
so de u ba su gozo los pelig os
del ma . ¿Pues po en e es os ies
gos capaces de in imida al co a
zón mas animoso enia hendiendo
las espumosas olas su lige a na e,
y ace cándose al deseado pue o.
En e an o di igiamos nues os
o os al E e no po su eliz na
egación : impacien es de posee las
ya nos pa ecia que se e a daba
su llegada : y co no la espe anza
y el deseo an siemp e acompaña
dos del emo
----
pe o no : las e-
jpe idas sal as, el íes i o epique
25
¿e campanas, los i as y aclama
ciones nos anuncian su eliz a i
bo. Si : ya es á en medio de no
so os : nues o augus o Mona ca
la ecibió ya en su ono : ya. es
nues a Reyna. Y desde es e mo
men o ¿ qué la al aba pa a se e
liz, si en el mundo pudie a ha
lla se una elicidad comple a? Ju
en ud lo ida, g acias de la na
u aleza , el ono de una mona
quía la mas dila ada de Eu opa,
el amo de un esposo el mas ama
ble 5 aplausos, aclamaciones, obse
quios.. . mas ¿qué es oda es a glo
ia mi ada á la luz de la é? ¿Es
mas que anidad? Po que ¿ácaso
acompaña á al homb e al sepul
c o ? En él se es ella án odas
las g andezas del mundo: en él
-se eclipsa á oda su glo ia: en
él se án despojados los homb es de
sus í ulos, de sus dignidades y
32
le de ama en su u o sob e
los pueblos; que Ñapóles es aba
su iendo el pesado yugo de un
usu pado , y que po oda la Eu
opa no se oía sino el ho o oso
es uendo de las a mas, y pos a
da en la p esencia del Seño le
pedia e o osa e i ase la espada
de su jus icia an o iempo le an
ada sob e los pueblos, y Ies es
i uyese el don p ecioso de la paz:
ya casi habia llegado á pe de
las espe anzas de ol e á Eu o
pa 5 y sin emba go bendecía al
Seño en aquel luga de su des
ie o 5 bien di e en e de los Is
aeli as que en uei’za de su do
lo colga on en los sauces sus ins
umen os de aleg ía , y aumen a
on con sus lág imas las co ien
es de los ios de Babilonia, aco
dándose de su amada Sion.
Pe o [ qué^ golpe an sensible
33
y dolo oso p epa aba el Seño á
su he oica o aleza! La mue e
a eba a á su e nu a aquella su
i uosísima aya, cuyas ins uc
ciones habia g abado en su co a
zón, y cuyas i udes habia imi
ado 5 aquella su aya , á quien
siemp e habia ene ado como á
maes a, y habia siemp e amado
como á mad e. ¡ Cuán o mani es
ó pues en onces la buena alma
que le habia cabido , y cuán o
ambién su i ud! Cediendo á los
sen imien os de la na u aleza dei’-
ama dolo osos lág imas sob e su
sepulc o; pe o en e es as demos
aciones de dolo , epe ia mu
chas eces quién es aña á el
jus o ibu o que pago á Ja que
me ha dado la p ime a educa
ción 5 y me ha enseñado las i u
des? Yo la amaba como debia, y
siemp e es a á p esen e en mis
s
34
o acionescc ¡Qué ma a illoso con
jun o de i udes! ¡qué g a i ud!:
¡qué esignación! ¡y qué piedad!
Pe o asladémonos á Mad id. ¡Ah!
¡qué p on o e emos allí con e
ida oda su elicidad en ama gu
a 5 y cuán o conoce emos am-,
bien la g andeza de su alma!
Al deci es o, ya conoce éis,
seño es, que hablo de la emp a
na mue e de su ie na In an a.
¡Qué golpe es e an e ible pa a
una mad e ie na y amo osa! Cu
ando mas embelesada es aba coa
aquel dulce u o de sus cas os,
amo es, y cuando mas engol ada
en las espe anzas de que uese po
la gos años sus delicias , asál ala
la mue e que no pe dona ni á ,
la edad mas ie na. Sus i os co
lo es se ma chi an; la luz de sus
ojos se amo igüa; sus delicados
miemb os se en o pecen : cuida-
35
dos, des elos, ecu sos del a e,
nada bas ó ya pa a conse a su
débil ida. ¡O ie na y amo osa
-mad e ¿ con quién pues os com
pa a é yo al e di un a en ues
as manos á la que e a la luz
de ues os ojos, el imán de ues-
-^ o co azón, y el obje o de ues
as complacencias? ¿Os compa
a é con Noemí llena de ama gu
a , ó con Raquel de amando in
consolables lág imas po la mue
e de sus hijos ? Lo que yo no e
me é deci , es, que su dolo y
sen imien o ue on á p opo ción
■ de su e nu a, y de su amo ; y
siendo su co azón an ie no y
an aman e ¿cuál no se ía su pe-
ma y ama gu a? ¿Es aha eis pu
es que de amase lág imas, y
que desahogase su co azón en
-suspi os? La eligión no des u
ye los sen imien os de la na u-
36
áleza: el mismo Jesu-cli is o llo
ó sob e el sepulc o de su amigo
Láza o; y cuan o el homb e es
mas sensible, an o mas se aumen
a el mé i o de su esignación. Si
en e pues nues a amada Reyna la
emp ana mue e de su que ida
hija, suspi a, llo a; pe o no se en
ega á aquel dolo inmode ado
que condena la eligión. Sien e,
pues, epi o; pe o ado a como Job
Ja mano que la a lige : suspi a,
pe o econoce aquella a licción
como p enda segu a del amo de
su Dios, y le bendice : de ama
lág imas; pe o le an ando su co
azón al Seño ?•) Bendi o seáis, mi
Dios, dice, que os habéis lle ado
lo que es ues o. Si hubie a i
ido po mas iempo 5 al ez su
inocencia hubie a nau agado, y
su co azón se hubie a co ompió
do : y asi econozco , Seño , qup
37
os complacido de su alma la ha
béis a eba ado de es e mundo
an es que pudie a pe yei i la.
¡Qué esignación! ¡qué con o mi
dad! ¡qué o aleza! Y la que an
g ande se mani ies a en las desg a
cias ¿ se eng ei ía acaso en la p os
pe idad ? El uso que hizo de su
g andeza y de su pode acaban
de pone , en descubie o su i ud.
No hay cosa mas pelig osa que
la p ospe idad y el pode . Da id
sin duda no hubie a come ido los
c ímenes que después ue on po
oda su ida el mo i o de sus
ama gas lág imas, sino hubie a
enido an a au o idad; ni su hi
jo Salomón se hubie a co ompi
do has a el ex emo de o ece
incienso delincuen e á los ídolos
po complace á unas iles mu-
ge es, sino hubie a sido an g an
de su pode , y an inmensos sus
eso os. Pe o nues a amada Reyu
na supo bien e i a es os pelig o
sos escollos.
Sabia bien po las sabias ins
ucciones que habia ecibido de
■ sus maes os, y de sus augus os
pad es, que el pode dimana de
Dios, y que Dios no le concede
á los eyes y p íncipes pa a do
mina á los pueblos , sino pa a
hace los elices ; y pene ada de
es as san as máximas comienza lue
go que se e sob e el ono á
manilesía se como una mad e que
solo p ocu a el bien de sus ama
dos hijos. El impe io que llega á
■ adqui i sob e el co azón de su
•esposo po su dulzu a, po su
cando , po la belleza de su es
pí i u , y po sus encan ado as
g acias, le emplea como Es e en
-hace la elicidad de sus siíbdi os.
y asi-5 no es nues a Reyna co-
... 39
mo aquellas anas di inidades,
que ni en, ni oyen, ni ob an;
sino que se in o ma del es ado
de la nación, se esme a en con
ibui po su pa e á su elici
dad , y cuando e que es p eci
so con inua las ca gas públicas
pa a la segu idad y c édi o de la
misma nación, sien e como ma
d e la a licción de sus hijos. Y
¿con qué i o in e és no p ocu--:
o omen a las a es y las cien-'
cias? Ins uida en las lenguas la-»
ina, ancesa , é inglesa, en la
geog a ía, his o ia, lógica, me-,
a ísica , y bellas a es conocía
bien cuan o conducen las cien-^
eias , y las a es al esplendo ,
p ospe idad y eng andecimien o
de las naciones ; y así pa a o
men a las anade á su libe alidad
su mismo ejemplo. Los dibujos
que se p esen a on o mados de
4^
su mano se án siemp e un au
én ico es imonio de la delicade
za de su gus o 5 y de la inocen
cia de sus en e enimien os; y la
Academia de dibujo pa a las se
ño as y niñas pob es lo se á de
la p o ección que dispensaba con
pa icula idad á las a es, al mismo
iempo que de su bene icencia.
Pe o, se io es, las i udes hu
manas solo me ece án los elogios
de los homb es, y de nada se
i á á los Reyes el habe hecho
la elicidad de los pueblos, y que
su ama pase de siglo en siglo
has a la pos e idad mas emo a,
si sus i udes ch is ianas no los
hacen dignos de que sus nom
b es sean esc i os en el lib o de
la ida. La é habia ambién g a
ado en el co azón de nues a
amada Reyna es as e e nas e da
des, y las ob as co espondie on
4
á su é. Jamás pues la deslum c o
el . esplando del ono, ni la des
ió de los debe es de la eligión.
En emos en el sec e o de su pa
lacio 5 donde an as eces Jos g an
des dejan de se lo que pa ecen al
público, y la e emos iíJí euni
¡a labo iosidad de Ma a, y la de
oción e o osa de Ma ia, Allí la
e emos ú ocupada como la mu-
ge ue e en el a eglo, buen o
den y elicidad de su amilia , ó
e i ada como Judi dii'igi al Se
ño las mas e o osas o aciones:
allí la e emos da á su amilia
ejemplo de mode ación y de mo
des ia ; allí la e emos despoja se
de aquellas galas, que solo es ia
cuando lo exigía la mages ad del
ono : allí la e emos siemp e
complacien e con su augus a he
mana sin mani es a jamás su su
pe io idad : allí la e emos obse -
48
os de la Peni encia y Euca is ía
pa a celeb a en la co e sus des
poso ios ; y en Mad id se la ad
mi ación de odos po sus ob as
de é y de eligión. Allí, sin ha
ce mención de su endida su
misión á la Iglesia, de su p o un
do espe o á los minis os del san
ua io , y de su p o ección pa a
con las o denes egula es, la hu
bié amos is o isi a con ecuen
cia á nues a sezlo a de la Sole
dad, acoge se bajo la p o ección
de an Sobe ana Reyna, y o e
ce le los mas ie nos y e o osos
omenages. Allí la hubié amos is
o p esen a se en el emplo deS o-
Toinás, ado a e e en e á la ma-
ges ad del E e no, y con undi se
en su p esencia. Voso os hijos de
mi Pa ia ca S o. Domingo, o
so os sois es igos de su e o o
sa piedad: oso os la is eis des-
49
p endida de su g andeza humi-
Jla se á los pies del augus o o
nó. de Jesús Sac amen ado; y o
so os di éis siemp e que es ando
en ues o emplo no se dis in-
guia del común del pueblo, como
Da id en la p esencia del A ca,
sino po su modes ia , po su com
pos u a , y po su ecogimien o
in e io .
¿Cuál se ia pues, seño es , su
e o al ecibi le en su pecho ?
Pe o cuando su de oción se ma
ni es ó mas i a y e o osa ue
la; ez ul ima que se llegó á la
sag ada mesa. Aquella eliz no
che en. que se celeb a el g ande
y consolado mis e io del naci
mien o del Di ino Ve bo enca
nado... ah! ¡ qmen. pudie a deci
'lo que pásó en su alma aquella
eliz noche , cuando después de
habe asis ido en su eal capilla
7 .
3®
a la celeb ación de los di ino*
mis e ios, ecibió al Seño en una
de las es misas , que á con i
nuación se celeb a on en su cu
a o po sa is ace á sus e o o
sos deseos!. Al e la como abso
a en la con emplación de an
dulce mis e io 5 y en la o ación
mas e o osa, al e la has a las
es de la mañana ocupada oda
en da g acias^ al Seño , á quien
habia ecibido en su pecha, al
oi ía esponde á uno de su se
idumb e que se a e ió á pone
la en conside ación el es ado en
que se hallaba , y lo incómodo
y aun pelig oso que la se ía el
es a an o iempo en su^ o a
o io., í-íEn el se ició de Dios no
hay abajo... os he dado mal
a o... yo os le p emia e^^c hubié
amos dicho que p esen ía su em
p ana mue e, y que se p epa a-
51
ba pa a ella con aquel sag ado
Via ico.
Y en e ec o á las 46 ho as de
habe ecibido el Pan de los An
geles , cuando oda la nación espe
aba con ansia el ins an e de su
eliz alumb amien o , cuando los
minis os del San ua io di igían
con mas e o sus siiplicas al E e
no, y cuando nues o augus o Mo
na ca luchando en e la espe an
za , y el emo i'edoblaba sus cui
dados, y sus e ien es o aciones,
la bella Raquel comienza á peli
g a : pe icli a i coepi : oda su
se idumb e alien a su espe anza,
anunciándola elicidades, noli i-
me e, hunc habebis jilium , pe
o ¡ d anas espe anzas de los
homb es! La medicina ago a en
ano odos sus ecu sos: el mo
al acciden e que la habia asal a
do con inúa; y la he mosa Ra-
52
qliel mue e á su ioléncia : mo -
ua es .,, RácheL
¿Con que mu ió nues a ama
da Reyna obje o de nues as de
licias 5 y mo i o de nues as es
pe anzas? ¿con que mu ió aque
lla mad e bené ica, que an so
líci a p ocu aba nues a elicidad
y cuyos ejemplos de piedad ue
on la admi ación de . la co e,
y lo se án de las u u as gene a
ciones ? ¡ A h! noso os nos lison-
geabamos con la espe anza de que
conclui ia la ob a que babia co
menzado de hace nos elices ; y
Dios quiso mani es a nos la ani
dad de nues as espe anzas, cuan
do no las undamos en su di i
na mages ad. Nues a amada Rey
na babia p obado cuan o el mun
do iene de ag adable y engaño
so, y Dios quiso ya pa a sí es-
la íc ima que babia p epa ado
, 53
áesde ]a ninez, y pu i icado con
la ad e sidad , y los abajos. ¿Co
mo pues &u memo ia uo queda á
e e namen e g a .ada en nues os
co azones? ¿Cómo no se exci a á
en su a o nues a piedad ? Po -,
que ¿quien mas digna de nues as
o aciones , que una Rey na que
no subió al ono sino pa a p o
cu a nues a elicidad?
Pidamos pues al Al ísimo 5 que
es as eligiosas exequias la si an
de ali io 5 y á noso os de ins uc
ción. Haced 5 Seño , que nues a
amada Reyna nos si a de ejem
plo en sus ibulaciones pa a co
noce que la elicidad del mundo
es ana y quimé ica, y que Vos
solo podéis hace nos e dade a
men e elices : y haced ambién
que nos si a de modelo en sus
i udes pa a a egla nues a con
duc a, pa a no aba i nos en los
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abajos, ni eng eí nos en la p os
pe idad 5 y pa a no aspi a sino
á la elicidad que consis e en po
see os y goza os. Acep ad Dios de
bondad y de mise ico dia es as pia
dosas exequias que os o ecemos
po s-u alma; ecibidla en ues os
e e nos abe náculos, y ya que nos
habéis p i ado de an bené ica ma
d e, conse ad pa a nues o consue
lo á nues o augus o Sobe ano. Rey-
ne pa a nues a elicidad Fe n a n
do VII; y su augus a esposa dona
MARIA ISABEL FRANCISCA DE BRAGANZA
goze de ues a p esencia en la^
glo ia, donde e e namen e equies-
caí in pace.
O. S. C, S. R. E,
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