Campaña electoral de 1977 en televisión: su reflejo en El Norte de Castilla
Abstract
Departamento de Historia Moderna, Contemporánea y de América, Periodismo y Comunicación Audiovisual y Publicidad
Full text
CURSO 2013-2014 Facultad de Filosofía y Letras Grado en Periodismo Campaña electoral de 1977 en televisión: Su reflejo en El Norte de Castilla Alumna: Raquel Manrique López Tutora: Dra. Virginia Martín Jiménez Convocatoria: Julio
ÍNDICE 1. INTRODUCCIÓN…………………………………………………………….. 1 1.1 Relevancia temática, fundamentación y antecedentes………………….. 1 1.2 Objetivos………………………………………………………………... 7 1.3 Hipótesis………………………………………………………………... 7 1.4 Fuentes……………………………………………………………......... 9 1.5 Metodología……………………………………………………….......... 9 1.6 Estructura……………………………………………………………… 10 2. CONTEXTO…………………………………………………………………. 12 2.1 Las primeras elecciones democráticas, un momento decisivo de la Transición…………………………………………………………………. 12 2.2 TVE: Contexto televisivo……………………………………………... 21 2.3 La prensa: Marco Legal………………………………………………. 24 2.4 El Norte de Castilla y la Transición………………………………….. 25 3. TRABAJO DE CAMPO…………………………………………………….. 28 3.1 El Norte de Castilla y las elecciones del 15J………………………….. 28 3.2 Campaña televisiva en El Norte de Castilla…………………………... 35 4. CONCLUSIONES…………………………………………………………… 45 5. BIBLIOGRAFÍA…………………………………………………………….. 50 6. ANEXOS……………………………………………………………………… 54
CAMPAÑA ELECTORAL DE 1977 EN TELEVISIÓN: SU REFLEJO EN EL NORTE DE CASTILLA 1 1. INTRODUCCIÓN 1.1 Relevancia temática, fundamentación teórica y antecedentes. El contexto histórico en el que se ubica el tema que aborda el presente estudio, las elecciones generales de 1977, resulta de gran trascendencia dentro de la historia reciente de España. Se hace necesario para interpretar el proceso de la Transición en su conjunto, comprender el relevante papel que jugaron estos comicios dentro del proceso de cambio. Tal y como afirma Marcos (2000:301) “habían pasado 41 años desde que otra consulta popular, la celebrada en febrero de 1936, cerrara el ciclo democrático iniciado en 1931, dando paso a una fratricida guerra cuyas heridas, más o menos sangrantes a lo largo de toda la dictadura franquista, se pretendían cicatrizar en ese momento”. Para Palacio (2012), la jornada del 15 de junio de 1977 no solo constituye un punto sustantivo dentro de la Transición sino que supone el verdadero epicentro de este proceso1; marca la línea divisoria entre la llamada primera Transición (con la primera presidencia de Adolfo Suárez) y una segunda etapa o segunda Transición en la que se sucederán cambios en el ordenamiento jurídico de la democracia y se trabajará para que los valores del Estado de derecho vayan calando en el día a día de los españoles. Incluso algunos teóricos como Nicolás Sartotius y Alberto Sabio (2007), contradiciendo la división temporal comúnmente aceptada, consideran estas elecciones como el verdadero punto final de la Transición. Coindice también Doncel (2011) en subrayar la importancia de ese 15 de junio, fecha que considera punto de partida para hitos posteriores como el proceso constituyente, además de la máxima expresión de voluntad popular y toda una novedad dado que tres cuartas partes de los votantes nunca habían tenido la oportunidad de acudir a las urnas (ningún menor de sesenta y dos años había votado antes). Una jornada electoral que se desarrolló además, tal y como apunta el autor, con una tranquilidad ejemplar que otorgó a los resultados una gran legitimidad. Esa tranquilidad 1 Tal y como apunta Virginia Martín (2013) el propio Suárez consideró estas elecciones “la clave del proceso” de Transición así como la oportunidad del pueblo de participar “en la construcción de su propio futuro”.
RAQUEL MANRIQUE LÓPEZ 2 se mantuvo pese al clima de violencia que se vivía en ese momento por los grupos violentos de ultraderecha, la banda terrorista ETA y el GRAPO. Una vez perfilado el contexto social y político en el que se desarrollan las primeras elecciones generales, es importante profundizar en el papel que jugaron los medios de comunicación dentro de este marco temporal, concretamente la televisión y la prensa. Ambos medios contaron con un innegable protagonismo en este periodo, adoptando roles complementarios al tratarse de medios dispares tanto por los productos que ofrecían como por el público al que se dirigían (Martín, 2013). Respecto a la televisión, es justamente con la llegada de la Transición y más concretamente durante los primeros años del proceso, cuando TVE desarrolla todo su potencial de influencia en la sociedad. Tal y como afirma Pedro Erquicia a Martín (2013), cuando la televisión nace en España, el 28 de octubre de 1956, lo hace como una continuación del No-Do y la misma concepción propagandística en que se basada este noticiario será también la que rija los contenidos televisivos durante los primeros años de TVE. Sin embargo durante el periodo de la Transición el rol desempeñado por la pequeña pantalla fue muy diferente, a juicio de Martín (2013), sirvió para hacer llegar a los españoles un plan muy concreto de democratización y se convirtió en un instrumento fundamental para socializar a los españoles en la cultura democrática y convencerles de que el cambio que planteaban los dirigentes de la Transición era la única vía posible para guiar al país hacia la estabilidad democrática. Concretando un poco más, y en referencia al periodo de las elecciones, la televisión supuso toda una revolución ya que propició el nacimiento de un nuevo tipo de elecciones: las video-elecciones. Según Palacio (2012), en los setenta la televisión ya se había establecido como el medio masivo que alcanzaba las mayores audiencias y llegaba a un amplio espectro de la sociedad independientemente de su nivel cultural, por lo tanto, este medio se presentaba como un canal imprescindible para las agrupaciones políticas de cara a persuadir a los televidentes y ganar votos. Sin embargo y pese a la importancia innegable del medio televisivo, no sería correcto negar a la prensa el importante papel que desarrollo en esta etapa. De hecho según declaraciones de Pedro Erquicia a Martín (2013:45) “a nivel de opinión, es decir,
CAMPAÑA ELECTORAL DE 1977 EN TELEVISIÓN: SU REFLEJO EN EL NORTE DE CASTILLA 3 de suscitar debate, tuvo una mayor repercusión la prensa; mientras que la televisión incidió más a nivel de influencia en la creación de imagen del cambio”. Una idea similar recogen los autores Quirosa-Cheyrouze y Muñoz (2009) para los cuales la prensa desarrolló un doble papel en el contexto de la Transición: por un lado como “parlamento”, es decir, como escenario de debate y por otro como actor político o agente que intervino activamente en aspectos clave (como acabar con el franquismo e impulsar la reconciliación y la recuperación de las libertades para construir una democracia). Para estos dos autores, el papel de la televisión, sin embargo, se centró más en la construcción de la conciencia democrática y en las campañas con motivo de las elecciones. En alusión a este cometido asumido por la prensa de ejercer la vanguardia en el debate político exponiendo en sus páginas, a modo de tribuna parlamentaria, los diferentes puntos de vista sobre el cambio democrático, se acuña ya en los últimos años del franquismo el término “parlamento de papel”. De esta expresión Arboledas (2010) extrae dos consecuencias directas: por un lado, se descalificaba la legitimidad de las Cortes franquistas como organismo de representación y de debate político; por otro, la propia prensa se autoproclamaba como baluarte del debate y de la expresión de la sociedad dentro, eso sí, de los límites fijados por las leyes represivas que aún estaban vigentes2. Los puntos desarrollados anteriormente, en los que se expone brevemente la importancia de las primeras elecciones generales dentro de la Transición, y el substancial papel que tanto prensa como televisión tuvieron en este periodo, ponen de manifiesto la propia relevancia del tema que pretende abordar este trabajo: el tratamiento de El Norte de Castilla sobre la campaña electoral televisiva de las elecciones generales de 1977. 2 La Ley de Prensa de 1966 facilitó una tímida apertura que las empresas periodísticas aprovecharon al máximo para introducir el debate político en sus publicaciones. Además, ante la celebración de las primeras elecciones democráticas, el Estado promulga el Decreto-Ley de 1977 que garantiza la libertad de expresión aunque llegará a ser conocida con el sobrenombre de Ley antilibelo por las limitaciones que aplica a este derecho (Martín, 2008:329).
RAQUEL MANRIQUE LÓPEZ 4 Dicha elección no está motivada únicamente por el interés que los tres ejes en torno a los que gira el estudio (Transición, prensa y televisión) tienen per sé, sino por el hecho de que no existan precedentes de estudio sobre El Norte de Castilla frente a las elecciones de 1977 y en concreto frente a la campaña televisiva. Encontramos además dos importantes cualidades que hacen relevante el estudio de este medio en concreto: por un lado El Norte de Castilla es el primer periódico de Castilla y León además del decano de la prensa diaria española3; por otro lado, ya en ese momento era el diario de referencia de la comunidad, de hecho y a pesar de las difíciles circunstancias de los primeros años de la Transición, El Norte mantiene una posición de liderazgo respecto al resto de representantes de la prensa regional que se prestan al control de la Oficina de Justificación de la Difusión4 (Martín, 2008). Por último, este nuevo enfoque que aquí se plantea resulta de especial interés si tenemos en cuenta que el trabajo parte de la Universidad de Valladolid y que El Norte de Castilla es un periódico publicado en esta misma ciudad. El estudio se centrará concretamente en el análisis de los contenidos (tanto información como opinión) publicados por El Norte durante el periodo de campaña electoral en referencia a las apariciones televisivas que, entre el 31 de mayo y el 13 de junio de 1977, protagonizaron los cuatro principales partidos en los que se focalizó la disputa electoral. Hay que tener en cuenta que a las elecciones generales del 15 de junio se presentaron 5.343 candidatos y en torno a veintidós partidos de proyección nacional por lo que el análisis de todas estas ofertas políticas, llamadas humorísticamente “sopa de letras”, resultaría inabordable. Del mismo modo, fueron un total de nueve las 3 El origen data del año 1854, cuando el farmacéutico Mariano Pérez Mínguez y el médico Pascual Pastor fundan El Avisador. Éste rotativo se unió en 1856 con su competidor El Correo de Castilla dando lugar así a El Norte de Castilla. Hay que aclarar que pese a que El Faro de Vigo fue fundado en 1853 lo hizo con una periodicidad semanal mientras que El Norte de Castilla lo hizo como diario desde los primeros números. 4 Tal y como apunta Martín (2008) de todos las cabeceras que se publicaban en la región durante este periodo, solamente El Norte de Castilla, La Hora Leonesa, el Diario de Burgos y el Diario de León se prestaron al control de la OJD. Los datos arrojados revelan que El Norte representa el 44,74% del total de la difusión respecto a los otros tres diarios citados.
CAMPAÑA ELECTORAL DE 1977 EN TELEVISIÓN: SU REFLEJO EN EL NORTE DE CASTILLA 5 formaciones políticas que hicieron su aparición en los espacios gratuitos de TVE pero este trabajo se centrará en las intervenciones de los cuatro partidos más votados: Unión de Centro Democrático (UCD) de Adolfo Suárez con un 34,44% del total de votos; Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de Felipe González con un 29,32%; Partido Comunista Español (PCE) de Santiago Carrillo con un 9,33% y Alianza Popular (AP) de Manuel Fraga que recibió un 8,21% de los votos5. Respecto al espacio temporal, la investigación pretende sacar conclusiones a través del estudio de los ejemplares que el rotativo castellanoleonés publicó el mismo día y el día posterior a las apariciones televisivas protagonizadas por estas cuatro formaciones durante las jornadas de campaña electoral, esto es, desde el 31 de mayo, día en el que el PCE se convierte en la primera agrupación en ocupar el espacio gratuito cedido por la cadena estatal6, hasta el 13 de junio, última intervención en TVE de los cuatro partidos que nos ocupa estudiar. Una vez contextualizado el tema y su relevancia, se hace necesario para completar esta introducción, profundizar en las obras y teóricos que han analizado el mismo tema o bien temas complementarios a los tratados en este estudio. Son muchas las obras que abordan el periodo de la Transición española desde enfoques y áreas muy diversas y dispares y del mismo modo son muchos los autores que lo tratan desde la perspectiva de los medios de comunicación debido al relevante papel que estos asumieron en el discurrir de este proceso de cambio. En referencia al medio televisivo, podemos encontrar varias publicaciones que abordan la historia de TVE, aunque tal y como apunta Martín (2013), no hay muchas que se centren en el periodo de la Transición específicamente. Dos de las obras más recientes centradas en este periodo son La Televisión durante la Transición Española de Manuel Palacio (2012) y Televisión Española y Transición Democrática de Virginia Martín Jiménez (2013). Otras autores que analizan la historia de TVE de manera más genérica son Radio y televisión en España. Historia de una asignatura pendiente de la 5 Junta de Castilla y León, Archivos de Castilla y León. “Juntas Municipales de censo electoral”. Extraída en 10/V/2014 desde http://www.archivoscastillayleon.jcyl.es/web/jcyl/ArchivosCastillaYLeon/es/Plantilla100Detalle/1259064 411465/_/1258100918341/Archivo?titulo=clasificador 6 Los partidos políticos dispusieron de un tiempo determinado (10, 20 o 30 minutos) en función del número de distritos electorales en los que estas agrupaciones presentaban candidatura.
RAQUEL MANRIQUE LÓPEZ 6 democracia de Enrique Bustamante (2006), La otra cara de la televisión. 45 años de historia política y audiovisual de Joan Munsó Cabús (2001) o 50 años de TVE de Lorenzo Díaz (2006). Si estrechamos aún más el cerco y nos centramos en las elecciones de 1977, encontramos un vacío de estudio; se hace difícil encontrar obras centradas en el papel desarrollado por la televisión durante este periodo concreto. En cuanto al papel de la prensa en la Transición, la bibliografía es más extensa. Se han publicado numerosas obras y tesis que estudian el papel de la prensa durante este periodo como: Los amos de la información en España de Enrique Bustamante (1982); Prensa y democracia: los medios de comunicación en la Transición, editado por Rafael QuirosaCheyrouze y Muñoz (2009) o Cuarto poder en España. La prensa desde la le Fraga, 1966 de Antonio Alférez (1987). Incluso algunas de estas obras analizan el papel de la prensa vallisoletana como El "parlamento de papel" y su incidencia real: la prensa vallisoletana en la Transición de Santiago Sáiz de Apellániz incluido en el libro Historia de la Transición y consolidación democrática en España (1975-1986) coordinado por Javier Tusell Gómez (1995). Sin embargo la mayoría de estas obras se centran en el periodo de la Transición en general y solo hacen referencia a las elecciones democráticas de una forma tangencial. Del mismo modo, en cuanto a El Norte de Castilla, existen estudios sobre el papel del rotativo en diversos ámbitos pero son escasas las obras que hacen referencia a su papel en los comicios de 1977 y ninguna de ellas analiza de forma específica la postura del periódico durante estas elecciones o su campaña. La mayoría de la bibliografía sobre el decano de la prensa la constituyen libros conmemorativos que repasan la historia del medio. Entre estas obras se puede destacar El Norte de Castilla: 150 años como testigo de la historia dirigido por Celso Almuiña y Ricardo Martín de la Guardia (2006), aunque en este caso las elecciones solo conforman una pequeña parte del recorrido de siglo y medio de historia que realiza esta obra. Por tanto se puede afirmar que no hay antecedentes de otros estudios que hayan analizado el tratamiento de El Norte de Castilla de la campaña televisiva de 1977.
CAMPAÑA ELECTORAL DE 1977 EN TELEVISIÓN: SU REFLEJO EN EL NORTE DE CASTILLA 7 1.2 Objetivos Este estudio pretende estudiar y extraer conclusiones en torno al tratamiento que El Norte de Castilla dio a la campaña televisiva de las elecciones de 1977. A través del análisis de los contenidos publicados por el propio diario, se pretende profundizar en el reflejo que de la campaña electoral proyectó El Norte de Castilla y su posicionamiento ante diversas cuestiones, que serán concretadas a modo de hipótesis. 1.3 Hipótesis El estudio plantea un total de cinco hipótesis que pretenden ser posteriormente confirmadas o refutadas al finalizar el presente estudio; a continuación se expone y desarrolla el planteamiento de estos cinco supuestos de partida: - La primera de las hipótesis plantea que El Norte de Castilla otorgó una gran relevancia a la campaña en televisión y por tanto dio mucha cobertura a estas apariciones en la pequeña pantalla como un elemento clave de la campaña electoral. Esta premisa nos permitirá conocer si El Norte supo ver el potencial de la televisión como herramienta de campaña7, si vislumbró su importancia; el medio televisivo ya iniciaba entonces un camino que la convertirá en la gran protagonista y el eje en torno al que girarán las campañas, sustituyendo gradualmente a la campaña electoral clásica centrada en el mitin político. - El segundo supuesto sostiene que El Norte de Castilla ejerció su rol de “parlamento de papel” y, como tal, criticó la falta de neutralidad por parte de la dirección de TVE en relación a la campaña televisiva. Muchos rotativos se mostraron críticos con los dirigentes de la cadena estatal ante lo que consideraban un claro favoritismo hacia el partido del presidente del Gobierno; cuestiones como la participación de Suárez en la campaña o el hecho de que los comunicados de UCD fueran siempre los últimos en ser leídos en los informativos fueron criticadas por publicaciones como El País o Diario 16. 7 El propio Adolfo Suárez consideraba la televisión una herramienta clave dentro de la campaña y en varias ocasiones aseveró que el resultado de las elecciones del 15 de junio se decidiría en televisión (Martín: 2012).
RAQUEL MANRIQUE LÓPEZ 14 Antes de profundizar en estos comicios, es necesario, debido a su relevancia, hacer referencia a la incorporación de UCD y PCE a la carrera electoral tan solo unos meses antes de las elecciones; si bien las circunstancias de estas dos formaciones fueron muy dispares como se explica a continuación. Creación de UCD En febrero de 1977, un estudio del Instituto de Opinión Pública revelaba que las opciones más extremistas (comunistas, falangistas y franquistas) no eran respaldadas por el electorado y que por el contrario la opción socialista, junto a las facciones más centristas, concentraban los porcentajes más elevados en intención de voto. El enfrentamiento izquierda-derecha que había marcado la España de los años treinta todavía persiste pero matizado por la tendencia a reforzar las opciones más cercanas al centro y desautorizar los extremos (Cruañes, 1999). Afirma Palacio (2012:131) que según testimonios de personas cercanas a Suárez, a primeros de marzo la decisión del presidente de participar en las elecciones estaba ya muy madura y a la vista de los resultados de los sondeos, supo que si quería ganar debía aglutinar a las fuerzas de la derecha bajo un paraguas menos identificado con el régimen anterior. De este modo se produce la absorción por parte del gobierno de los sectores moderados y el consiguiente nacimiento de UCD. Dicha coalición, señalan Dorado y Varela (1989) fue la suma de los diversos partidos que se movían en el ámbito socialdemócrata (PSD y FSD), liberal (FPDL y PDP) y cristiano demócrata (UDE, Tácitos, parte de ID y PDC) de la oposición y el Partido Popular (constituido por personas que se encontraban en la linde entre el régimen y la oposición); habría que sumar además los independientes vinculados al régimen llevados a esta coalición por el Gobierno (personas vinculadas al Movimiento, tecnócratas durante el franquismo y aparatados caciquiles provinciales) etc. Por otro lado, los datos sobre imagen de los políticos, concretamente, los que informaban de la capacidad que se les suponía para resolver los grandes retos planteados (reforma, crisis económica, orden público, etc.) mostraban que la operación de centro sería vencedora si la encabezaba el propio Adolfo Suárez cuya imagen suponía el mejor capital político de las élites salientes del régimen.
CAMPAÑA ELECTORAL DE 1977 EN TELEVISIÓN: SU REFLEJO EN EL NORTE DE CASTILLA 15 Señala Martín (2013) que, la “Operación centro”, es decir, el camino hacia la creación de UCD no resultó sencillo, pero finalmente el 3 de mayo se firmó el acta fundacional por el que nacía Unión de Centro Democrático, concentrando en su seno un amplio abanico de tendencias ideológicas. Legalización del PCE Sin duda, otro de los factores clave en estas elecciones es la legalización del Partido Comunista de España, no solo por las consecuencias directas que tuvo para la facción de Santiago Carrillo sino por las consecuencias que a Suárez le acarrearía haber tomado esa decisión. El 8 de septiembre de 1976 el presidente del gobierno Adolfo Suárez mantuvo una reunión con los altos mandos militares con el objetivo de informarles sobre el desarrollo del proceso de Transición hacia la democracia; en dicha reunión, el presidente del Gobierno aseguró que no legalizaría ningún partido comunista “por muchas presiones que reciba en tal sentido” y, si se tenía que tomar alguna decisión importante, prometió a los militares que ellos serían los primeros en ser consultados. No está claro si Suárez estaba convencido en aquel momento de que realmente iba a llevar a cabo una Transición sin comunistas pero en cualquier caso, el resultado de la reunión fue claro: los líderes militares aceptaron el programa de Suárez para democratizar el país (Fernández, 1982: 105). Finalmente, el 9 de abril de 1977 Suárez legalizó el Partido Comunista de España, lo que causó un gran estupor entre los sectores más conservadores de la sociedad, entre los miembros de su propio gobierno y especialmente en la cúpula militar. Esta decisión provocó la dimisión del ministro de Marina, almirante Pita da Veiga y una dura respuesta por parte del Consejo Superior del Ejército a través de una nota en la que rechazaba la medida y la calificaba de “hecho consumado” (Mella, 1989:166). Para entender este cambio de postura por parte de Suárez hay que tener en cuenta, según afirma Valera-Guinot (1990), que cuando éste llegó al gobierno la agenda se presentaba repleta de reformas pendientes. España se encontraba muy atrasada política y socialmente tras el gobierno de Arias por lo que el equipo de Suárez estableció un orden de prioridades en el que el objetivo principal era la aprobación de la
RAQUEL MANRIQUE LÓPEZ 16 Ley para la Reforma Política (LPRP), sin prestar entonces demasiada atención al modo preciso en que se iban a llevar a cabo las reformas. Es decir, en ese momento a Suárez no le preocupaba si la reforma iba a tener lugar con o sin los comunistas; sin embargo, una vez aprobada la LPRP, tal cuestión empezaron a salir a la luz. Había que sopesar los pros y los contras de dicha legalización. Por un lado, Comisiones Obreras, el sindicato que mantenía estrechos lazos con el PCE tenía una posición dominante en el movimiento obrero y el hecho de que la mayoría de los líderes obreros de CCOO pertenecieran al PCE significaba que este partido podía mediar para calmar los ánimos de los trabajadores en relación con la crisis económica, así como para conseguir una estabilidad social y económica, condición indispensable para garantizar una Transición pacífica. Por el contrario, la exclusión del PCE del proceso electoral podría derivar en problemas y conflictos en las calles; Suárez sabía que la formación comunista tenía una gran capacidad de movilización, y que eso podría ser usado para desestabilizar el nuevo régimen (Valera-Guinot, 1990). Por otro lado, de cara a las elecciones, la participación comunista podría dividir el voto de la izquierda de tal manera que la fuerza del PSOE, considerado el mayor oponente del centro, se vería disminuida. Sin embargo, como apunta la misma autora, también existió una reacción favorable ante esta legalización y que además fue la mayoritaria; mientras que el ejército y la derecha más conservadora mostraban su irritación, el resto de la sociedad reaccionó, una vez más, con tranquilidad. Ya en el mes de abril de 1977 y tras la resolución de la crisis despertada por la legalización del PCE, el panorama queda despejado para la cita electoral en un clima de reconocida libertad y pluralismo. Dos meses antes, el 8 de febrero, se había aprobado el Decreto ley sobre el derecho de asociación política que, posteriormente, permitiría la legalización de partidos, entre ellas y como se ha citado anteriormente la del propio PCE. Tal y como explica el B.O.E nº 35 del 10 de febrero de 1977, la aprobación en referéndum de la LPRP y la proximidad de las elecciones generales exigían al gobierno “reconsiderar las normas legales que regulan el ejercicio de derecho a asociación para fines políticos”. Se exponen en este mismo boletín las “dos modificaciones esenciales que a tal efecto se introducen. Por una parte se reestructura el mecanismo de constitución de Asociaciones Políticas bajo el principio de libertad, remitiendo a la decisión judicial la aplicación de los límites legales y por otra, se reordena el sistema de
CAMPAÑA ELECTORAL DE 1977 EN TELEVISIÓN: SU REFLEJO EN EL NORTE DE CASTILLA 17 sanciones, sobre la base del mismo criterio de garantía judicial y en eras de una mayor perfección técnica”. Una vez modificada la Ley de Asociaciones Políticas y abierta ya la ventanilla de Gobernación fueron un sinfín de partidos los que se apuntaron para competir en estos comicios (Barrera, 2002). La cifra de partidos legalizados pasó de trece en febrero de 1977 a setenta y ocho en mayo del mismo año. Este aperturismo legislativo también llega al ámbito informativo; entre la serie de Decretos que promulga el Estado a fin de adecuar el marco legal para las primeras elecciones democráticas, se encuentra el Decreto-Ley de 1977 que garantiza la libertad de expresión y que más adelante se tratará en profundidad en su correspondiente epígrafe. Ya dentro del periodo electoral, señala Barrera (2002) dos acontecimientos políticos de gran significación pese a no repercutir en el proceso de las elecciones: el 14 de mayo Don Juan de Borbón renuncia a sus derechos dinásticos y se los cede a su hijo Don Juan Carlos I y 30 del mismo mes Torcuato Fernández-Miranda presenta su dimisión como presidente de las Cortes. La abdicación de Don Juan de Borbón tuvo lugar en el Palacio de la Zarzuela como un acto de carácter familiar. Se trataba de la formalización de lo que ya había anunciado su hijo Don Juan Carlos a la muerte de Franco, no obstante parece que el momento indicado para hacerla efectiva había llegado con la convocatoria electoral, lo que suponía el encarrilamiento de la normalidad democrática. Con respecto a la decisión de Fernández-Miranda de abandonar la presidencia de las Cortes, afirma Barrera (2002) que resultó en cierto modo sorprendente teniendo en cuenta el importante papel que había protagonizado y que las causas que motivaron esta dimisión no quedaron del todo claras. Centrados en la campaña electoral en Valladolid, destacan “dos situaciones que ilustran esa especie de momentos cruciales que vivió el proceso vallisoletano” y que pese a su desigual gravedad fueron resueltas de forma inmediata y satisfactoria en términos de tranquilidad ciudadana. En primer lugar, al vuelo de una avioneta que, portando propaganda de UCD, sobrevoló las inmediaciones de Campo Grande donde Falange Auténtica se encontraba celebrando un mitin. Señala Campos que tal actitud en
RAQUEL MANRIQUE LÓPEZ 18 las elecciones de 1936 hubiera despertado vivos reproches y sin embargo entonces, no pasó de un anecdótico “saludamos a nuestros competidores” por parte del orador. El segundo hecho al que hace alusión es al buzoneo de más de cuarenta mil papeletas con el logo de UCD y el nombre de sus candidatos al congreso por la circunscripción de Vizcaya, lo que las hacia nulas en la provincia vallisoletana y provocaba que los electores más confiados emitieran votos nulos en la creencia de haber apoyado al partido liderado por Suárez. Una vez descubierto el fraude, se alertó a los ciudadanos desde la Junta Electoral Provincial “sin dar pie a ninguna caza de brujas” (Marcos, 2000:309). Llegado el 15 de junio de 1977, en España se celebran las elecciones que pasarán a convertirse en las elecciones fundacionales del sistema democrático. El Real DecretoLey sobre normas electorales publicado el 23 de marzo de 1977 reguló las tres primeras elecciones generales; según lo dispuesto en este decreto, el Congreso se compondría de un mínimo de trescientos y un máximo de cuatrocientos diputados elegidos por sufragio universal, libre, igual, directo y secreto, siguiendo el método D´Hont. Para evitar la fragmentación partidista que impidiera articular mayorías estables se estableció un mínimo del 3% de los votos para entrar al reparto de escaños así como un mínimo de dos escaños para cada una de las cincuenta y dos circunscripciones provinciales (excepto Ceuta y Melilla que solo contaban con uno). El sistema proporcional se admitía también para las Comunidades Autónomas comprendidas en el artículo 151 de la Constitución y a través de los diversos Estatutos de Autonomía, el resto de las Comunidades Autónomas lo asumieron como propio. Para los municipios, el artículo 140 recogía una fórmula más abierta con la posibilidad de que los alcaldes fueran elegidos por los concejales o por los vecinos. Respecto al Senado, que ahora pasa a convertirse en Cámara territorial, se mantiene el sistema mayoritario para los cuatro senadores por provincia, más la posibilidad de que las Comunidades Autónomas designen un senador, más otro por cada millón de habitantes10. 10 Junta de Castilla y León, Archivos Castilla y León. “Juntas Municipales de censo electoral”. Extraída en 10/V/2014 desde http://www.archivoscastillayleon.jcyl.es/web/jcyl/ArchivosCastillaYLeon/es/Plantilla100Detalle/1259064 411465/_/1258100918341/Archivo?titulo=clasificador
CAMPAÑA ELECTORAL DE 1977 EN TELEVISIÓN: SU REFLEJO EN EL NORTE DE CASTILLA 19 Una vez explicado cómo se regularon estos comicios, atenderemos ahora a los resultados tras la cita electoral. Durante la jornada del 15 de junio, 25.532.148 españoles se desplazaron hasta el correspondiente colegio electoral para elegir a sus representantes en Cortes y decidir así la composición del Parlamento. La masiva participación ciudadana (79,2%) fue el reflejo del interés que estas elecciones habían despertado en el pueblo y contribuyó así mismo a su legitimización. Este porcentaje de participación, apunta Barreiro (2002), solo ha sido superado en 1982, año en el que la cifra de participación llegó a alcanzar un 80,2% Señala así mismo la autora que, los comicios que más participación han registrado son los que podrían definirse como “elecciones críticas”, las de 1982 por ser unas elecciones de cambio, con la victoria del PSOE, lo que motiva al electorado a acudir a las urnas y las de 1977 que nos ocupa analizar por su gran excepcionalidad al ser elecciones fundacionales (Barreiro, 2002:16). Votos Porcentaje Total del censo electoral 23.583.762 100% Total votantes 18.590.130 78,83% Abstención 4.993.632 21,17% Votos válidos 18.324.333 98,87% Votos nulos 265.797 1,43% Votos a candidaturas 18.278.085 99,75% Votos en blanco 46.248 0,25 Fuente: Ministerio del Interior. Elaboración propia. La mayor parte de los votos fueron dirigidos a los grandes partidos. La coalición gubernamental obtiene con un 34,74% de los votos, una mayoría suficiente con 165 escaños para gobernar con algunos apoyos externos; le sigue el PSOE, quien con un 29,21% y 118 diputados obtiene el liderazgo de la izquierda. Tras estos dos partidos, y con un porcentaje de votos bastante menor, se posicionan el PCE con un 9,24% de los votos y 20 diputados y AP con un escaso 8,21% y 16 diputados.
RAQUEL MANRIQUE LÓPEZ 20 Partido Candidaturas Votos Porcentaje Escaños Porcentaje Sexo UCD 51 6.220.899 34,74 165 47,14 V 158 H 7 PSOE 52 5.229.460 29,21 118 33,71 V 108 H 10 PCE 51 1.655.704 9,24 20 5,71 V 17 H 3 AP 50 1.460.870 8,21 16 4,57 V 15 H 1 Fuente: De Esteban Alonso, J. El proceso constituyente español… pp, 287. El mapa político que resulta de estas elecciones configura varias competiciones bilaterales que serán decisivas para el futuro: La Unión de Centro Democrático abarca el espacio de centro-derecha y capta tanto los votos del electorado más conservador, disputados con AP, como los de facciones de la sociedad más centristas; por su parte, en la izquierda se plantea una competición entre PSOE y PCE que se hace extensible al terreno sindical con una pugna entre UGT y CC.OO. Además tanto Alianza Popular como el Partido Comunista contaban con la oposición de los extremos respectivos, sin fuerza para tener apenas escaños en estas elecciones de 1977 pero con capacidad para condicionar sus movimientos (Dorado y Varela, 1989). Continuado con el análisis de los resultados electorales y enlazando con el siguiente epígrafe sobre el contexto televisivo en este periodo, Martín (2012) señala que en el caso de que UCD no consiguiera la mayoría en las urnas, el país se enfrentaría a una complicada situación en la que Suárez podría renunciar a su cargo como presidente o bien, respaldado por la legalidad vigente, permanecer en él. Por otro lado añade Martín que, tanto si las agrupaciones más radicales como AP o PCE ganaban las elecciones como si se convertían en la segunda fuerza política de España, correría peligro el éxito del proceso de Transición, o al menos, la consecución de su desarrollo guiado por las directrices de la corona como hasta el momento se estaba llevando a
CAMPAÑA ELECTORAL DE 1977 EN TELEVISIÓN: SU REFLEJO EN EL NORTE DE CASTILLA 21 cabo. Por este motivo, las pautas marcadas por la dirección de TVE no persiguieron únicamente lograr el apoyo mayoritario para UCD sino que también, como segundo objetivo, perseguían promover el voto al PSOE con el fin de constituir un Congreso que permitiera a Suárez seguir gobernando en la misma línea. Finalmente “la voluntad popular expresada en las urnas en estas elecciones marcó la senda por la que habría de discurrir la Transición” (Dorado y Varela, 1989:263). 2.2 TVE: Contexto televisivo A la altura de las elecciones generales en España se registran ocho millones de aparatos de los cuales tan solo el 10% son en color. Además las emisiones tienen un horario limitado: la primera cadena de TVE emite de lunes a viernes a partir de las 14:00 y el sábado y el domingo a partir de las 11:30 y 9:30 respectivamente y finaliza su programación todos los días a las 24:00; la segunda cadena, por su parte, inicia sus emisiones a las 19:00 de lunes a viernes mientras que el fin de semana comienza a las 15:30 y cierra las emisiones todos los días en torno a las 23:30. Los estudios de audiencia realizados entonces revelan que casi diecisiete millones y medio de espectadores mayores de quince años sintonizaban a diario TVE (Palacio, 2012). Martín (2013:42) hace alusión a los estudios que el Instituto de Opinión Pública realizó en 1976 con motivo de los veinte años de TVE. Esta encuesta, que pretendía conocer la opinión popular sobre los contenidos emitidos en la pequeña pantalla muestra el monopolio de audiencia de este medio respecto a la prensa o la radio. En concreto en 1975 el 94% de las personas encuestadas afirmaba ver la televisión todos o casi todos los días mientras que los oyentes que escuchaban la radio sumaban un 77% y los que leían periódicos un 59%. Señala también Martín que, de toda la muestra recogida, el 34% confesaba dedicar mayor tiempo a ver la televisión que a otro tipo de entretenimientos como hacer deporte, pasear, etc. En cuanto a la dirección de RTVE, el 19 de diciembre de 1975 ocupa el cargo Gabriel Peña Aranda tras el cese de Jesús Sancho Rof, convirtiéndose así en el último director de Radiodifusión y Televisión en tiempos de Franco. Su mandato, afirma Martín (2013), se caracterizó por el recrudecimiento de la censura así como por la implantación abierta de listas negras de profesionales vetados. Sin embargo también se
RAQUEL MANRIQUE LÓPEZ 22 escucharon voces optimistas que hablaban pocos días después del fallecimiento de Franco de la esperanzadora apertura que estaba teniendo lugar en Prado Rey. Rescata esta misma autora un fragmento publicado en La Vanguardia en diciembre del 1975: “En los medios madrileños se comenta favorablemente lo que parece ser un nuevo enfoque de la información en TVE, en el sentido de tratar noticias que, en etapas anteriores, eran soslayadas o, al menos, ofrecidas con escaso relieve. Desde el pasado sábado se ha observado la presencia en los Telediarios de informaciones sobre temas laborales (…) o incluso críticas al nuevo Gobierno (…) que han llamado la atención por no ser frecuentes en anteriores épocas de TVE” (Martín, 2013:48). A las pocas semanas de ocupar Suárez su cargo como presidente del Gobierno, fue cesado Peña Aranda y accedió a la dirección general de Radiotelevisión Española, Rafael Ansón Oliart11. El panorama televisivo viviría una significativa transformación desde la llegada de Ansón a TVE, tal y como apunta Martín (2013:51); los españoles fueron informados de estos cambios a través de ruedas de prensa o comparecencias televisivas en las que el propio Ansón anunciaba lo que iba a acontecer en la pequeña pantalla. De todos estos cambios, la autora señala como sustantivo la decisión por parte del director general de modificar la plantilla de trabajadores y supervisar de primera mano el trabajo diario con el fin de desterrar la imagen franquista de los Telediarios y transmitir una sensación de credibilidad y cambio a la opinión pública. Hay que tener en cuenta, como han demostrado los estudios citados al inicio de este trabajo, que la televisión pública trabajó al servicio de la Transición y cada movimiento que se daba desde la dirección tenía como objetivo lograr la democracia en España. En este sentido, Martín (2013:55) expone como ejemplo significativo de los vínculos entre el Gobierno y la dirección de la televisión pública el caso de “el fantasma”. Se trataba de un motorista cuya identidad era desconocida y que llevaba cada noche a Prado del Rey un sobre con el editorial que Macía debía leer en el informativo como si fuese de su autoría. El motorista desconocido era en realidad Fernando Ónega y los editoriales se hacían llegar desde las altas esferas del poder Ejecutivo. Según la 11 Señala Manuel Palacio (2012:151) que el nombramiento de Ansón fue recibido, cuanto menos, con dudas por parte de la prensa y señala un fragmento publicado en ABC en el que Enrique del Corral escribe: “Llega el señor Ansón en momentos especialmente graves derivados de la falta de presupuesto para atender a las crecientes necesidades del medio. Estos problemas sumados al inevitable de las exigencias técnicas y tácticas como medio masivo de comunicación social, convierten esta etapa en especialmente difícil e incluso conflictiva intramuros de la casa por el descontento del personal, y extramuros por desafección de la audiencia, cuyo crédito es urgente de recuperar.
CAMPAÑA ELECTORAL DE 1977 EN TELEVISIÓN: SU REFLEJO EN EL NORTE DE CASTILLA 23 misma autora, estos vínculos alcanzaron su punto álgido en las campañas y precampañas tanto del referéndum de la Ley para la Refirma Política como de las primeras elecciones generales que en este trabajo se abordan. Siguiendo con estas conexiones y centrados ya en la campaña electoral de 1977, cabe señalar que Rafael Ansón compaginó su puesto en RTVE con la dirección de la campaña de UCD. Pese a que el propio Suárez aseguró que se presentaba a las elecciones “sin privilegio alguno” en un discurso televisado el 3 de mayo, las evidencias de la relación que existía entre la televisión y el gobierno pusieron en duda tal afirmación. Este vínculo entre la televisión y el gobierno ha sido reconocido por el propio Ansón, quien en más de una ocasión ha manifestado que desde TVE se intentó fomentar la participación electoral y vender de una forma adecuada la imagen del presidente, (Martín, 2013). Estas relaciones cobran aún más relevancia si se tiene en cuenta, como afirma Palacio (2012), que para el presidente, el medio televisivo constituía un elemento central de la comunicación social y política de la España que sale de la dictadura. Esta visión del medio no es casual, recuerda Palacio que algunos de los reformistas del franquismo y más tarde cuadros altos de UCD fueron profesores coyunturales de la Escuela Oficial de Radiodifusión y Televisión y que el propio presidente trabajó en TVE durante la segunda mitad de los años sesenta, momento en el que este medio poseía en toda Europa una excelente imagen pública y en el que la mayoría confundían popularidad con eficacia y otorgaban a la televisión un poder omnímodo. Para terminar este epígrafe relativo al contexto televisivo es necesario hacer referencia a los espacios televisivos de propaganda electoral cedidos por la cadena estatal; por primera vez en la historia de España los candidatos tuvieron la posibilidad de dirigirse al electorado a través de la televisión. TVE se convertía de este modo en el mejor escaparate para mostrar las diferentes propuestas a través de spots. Un total de nueve partidos, entre ellos los cuatros en los que se centra este estudio, obtuvieron de forma gratuita treinta minutos de presencia televisiva dividida en tres emisiones de diez minutos cada una. Estos espacios se emitieron en dos horarios fijos: tres y media de la tarde y nueve y media de la noche, con dos partidos diferentes por cada sesión. El último mensaje de los tres con los que contaba cada partido se emitió en prime-time el 13 de junio, las apariciones de los diferentes líderes políticos se
RAQUEL MANRIQUE LÓPEZ 30 presidente, a un mayor interés en la región por este candidato dado su origen abulense, al éxito que le confieren los sondeos o a otras causas. Al pasar esta primera hoja de portada, y hojeando los ejemplares de El Norte durante esos días, lo que más llama la atención a primera vista es la cantidad de publicidad de partidos políticos que se abre hueco entre las informaciones a lo largo de todo el periódico. Encontramos anuncios que muchas veces ocupan una página entera así como partidos que se anuncian repetidas veces en el mismo periódico e incluso en la misma página. La mayoría de esta publicidad consiste en módulos en los que se promocionan mítines, apariciones televisivas o candidatos al senado y/o al congreso aunque también encontramos piezas más extensas como una “carta a los excombatientes de Valladolid” donde se les recuerda “la obligación de prestar ayuda y colaboración a la Alianza Nacional 18 de julio” (NDC, 11 de junio de 1977, p.8) o un destacado “manifiesto de UCD” (NDC, 12 de junio de 1977, p.20); anuncios que no parecerían tales sino fuese por el cintillo que los identifica como “publicidad”. Este empeño de las formaciones por aparecer repetidas veces a lo largo del periódico manifiesta el poder que los partidos atribuían a la prensa escrita como escaparate para presentarse ante el electorado y ganar votos. Con el fin de conocer las inversiones publicitarias que en El Norte llevaron a cabo las diferentes facciones políticas, se han diseñado unas tablas en las que se establece una relación entre el número de anuncios de cada partido y los días. En los doce periódicos analizados se han contabilizado un total de 186 anuncios, de los cuales 79 pertenecen a UCD. Si bien es cierto que este análisis atiende solamente al número de anuncios y no a las dimensiones de los mismos, no deja de resultar llamativo el alto porcentaje de publicidad contratada por el partido de Suárez respecto al del resto de formaciones y al total. La segunda formación que más se publicitó en El Norte de Castilla, tal y como muestra el siguiente gráfico, es Alianza Popular con 38 anuncios, seguida ya de lejos por Alianza Nacional 18 de Julio con 20 anuncios y Federación Democrática Cristiana con 15. Así, los cuatro partidos que encabezaron las elecciones y de los cuales se ocupa este estudio se encuentran entre los seis partidos que más invirtieron en publicidad en El Norte14, sin 14 Hay que tener en cuenta que otras cabeceras regionales pertenecientes a la prensa estatal como el rotativo vallisoletano Libertad, La Gaceta Regional de Salamanca o La Hora Leonesa obedecían la línea marcada por el Gobierno de no incluir en sus páginas nada de publicidad política. (Archivo Linz de la Transición española, CEACS)
CAMPAÑA ELECTORAL DE 1977 EN TELEVISIÓN: SU REFLEJO EN EL NORTE DE CASTILLA 31 embargo se puede comprobar que estas inversiones no son proporcionales al número de votos que las facciones obtuvieron en los comicios a nivel nacional ni regional. Elaboración propia Esta relevancia que adquieren las elecciones fundacionales de la democracia, no se refleja solo en las portadas y en la publicidad sino en cada una de las páginas del rotativo; la temática electoral impera en todas las secciones (a excepción de “Exterior” y “Deportes”) y conforme se acerca la cita electoral, se destina menos espacio a informaciones de otra índole. En el propio periódico se habla de este “acaparamiento informativo” de las páginas de los rotativos por la temática electoral: “La curva en que ha entrado la cuestión electoral agota hasta el máximo las posibilidades informativas sin que se produzcan noticias políticas que no roncen este tema monográfico que para algunos está siendo aburrido ya” (NDC, 4 de junio de 1977, p.17). Incluso se crean, en una última página, nuevas secciones de cara a las elecciones: “Crónicas preelectorales” en la que el periodista Antonio Papell expone su opinión sobre diferentes temas en los días previos al 15 de junio; “Los candidatos vallisoletanos ante los problemas de la provincia y la región” donde a través de entrevistas se acercan a los lectores las opiniones de los diferentes candidatos al congreso y al senado en Valladolid y las columnas de opinión “En torno a las
RAQUEL MANRIQUE LÓPEZ 32 elecciones” y “Elecciones ¿personas o ideas?”, esta última escrita por José María de Llanos quien contrapone el peso de la imagen con el de las ideas a la hora de obtener votos: “Dicen que los más cultos distinguen y votan por las ideas y los menos por las caras, los gritos, las actitudes. No creo que sea así del todo cierto (…) No es fácil hacer distinción, sostener que la idea va por delante o que la persona que la predica es la que la encarna” (NDC, 11 de junio de 1977, p. última no numerada). De Llanos trata el tema de la fascinación por el líder político y la simbolización en las personas de toda una estrategia. Apunta Berrocal (2003) que esta personificación política de la que habla De Llanos adquiere una mayor relevancia en el siglo XX con la inclusión de los medios audiovisuales. Es destacable por tanto que, incluso hablando del poder persuasivo de la imagen y en una época en la que la televisión ha empezado a desarrollar todo su potencial, no se trate en estos artículos, o al menos no de una forma explícita, el poder de la pequeña pantalla para acentuar este fenómeno de personalización. Profundizando un poco más en las páginas de El Norte, podemos conocer de un modo más preciso qué postura tomó el rotativo ante determinados hechos acontecidos en los días previos a las elecciones. Como se ha expuesto en el marco teórico, El Norte de Castilla asume durante la campaña electoral, al igual que durante todo el periodo de la Transición, un rol de transmisor de valores de tolerancia, paciencia y respeto como el mejor medio para lograr un desarrollo pacífico de cambio. Un buena prueba de esta actitud la encontramos en el ejemplar del 5 de junio donde, con carácter excepcional, El Norte anuncia un editorial en portada en el que condena una agresión producida a raíz de una disputa relacionada con una pega de carteles en la capital vallisoletana. Rompiendo con el carácter moderado de sus opiniones, el rotativo se muestra ahora tajante con sus críticas a la hora de condenar actos violentos: “La condena teórica de la violencia, aunque sea hecha de forma tan sincera y como se ha hecho tantas y tantas veces desde estas páginas se nos antoja en este momento en cierto modo falta de un elemento constitucional capital: el haberla contemplado directamente y bien de cerca (…) El hecho de que se peguen unos carteles encima de otros no parece a una distancia enorme de una justificación del empleo de la violencia (…) existe una desproporción enorme entre un trozo de papel de engrudo y
CAMPAÑA ELECTORAL DE 1977 EN TELEVISIÓN: SU REFLEJO EN EL NORTE DE CASTILLA 33 una barra de madera o de hierro de 80 cm de largo. No es así como se construye la democracia” (NDC, 5 de junio de 1977, p.1). Como se puede comprobar en este fragmento, El Norte no solo condena este acto violento sino que expone sus principios de rechazo a la violencia y los radicalismos por los que se ha regido hasta el momento y por los que se regirá durante todo el periodo de la Transición. Como ya se ha mencionado, El Norte se caracterizó por el tono moderado de sus opiniones y estas críticas eran notablemente más tenues aún, cuando se trataba de asuntos del Gobierno o de la UCD. Uno de los pocos casos en los que se puede percibir una cierta oposición a la actuación de Suárez es ante los continuos actos públicos en los que participó el líder de UCD a lo largo de la campaña en calidad de candidato, pese a haber manifestado en un principio que no iba a participar activamente en la campaña electoral. Estos actos, que despertaron gran polémica y las críticas de algunos medios como Diario 16, no pasaron, en el caso de El Norte, de un tratamiento un tanto irónico por parte de Amalia S. Sampedro a la hora de informar de estas apariciones. Señala así la periodista la visita de Suárez el 2 de junio a la sede del partido como una oportunidad para aparecer en los medios con fines propagandísticos: “El candidato Suárez ha saltado a la arena. Durante dos horas y media ha permanecido en Cedaceros 11 (…) Sonriente, optimista, como siempre, simpático con la prensa y los subalternos, firmando autógrafos. Adolfo Suárez ha tenido su ocasión de protagonizar – unido a la coalición que apoya – las primeras páginas de los periódicos una vez más. (…) A ningún observador se le ha pasado esta coincidencia pese a que los hombres del centro justifican la presencia del número uno como una cortesía obligada” (NDC, 4 de junio 1977, p.17). Otra de las apariciones comentadas en el periódico es la aparentemente imprevista visita de Adolfo Suárez a su pueblo natal de Cebreros junto a su familia el 9 de junio; añade la periodista un interrogante que ironiza sobre la “ausencia en la campaña” a la que hace referencia el presidente. En esta misma crónica se alude a la carta firmada por Suárez que fue enviada a los electores con el fin de tener un contacto directo con ellos y pedir el voto para sí y para el Centro:
RAQUEL MANRIQUE LÓPEZ 34 “Suárez ha dado un nuevo golpe electoral presentándose, como un dominguero excursionista más y de improvisto en su pueblo natal de Cebreros. (…) Por otra parte, ya ha comenzado a llegar a sus destinatarios la enternecedora carta que Adolfo Suárez envía a sus electores. En ella el presidente disculpa su escaso contacto con el electorado y su ausencia en la campaña (? )”. (NDC, 10 de junio de 1977, p.15). Otro importante elemento a tener en cuenta a la hora de analizar el tratamiento que El Norte dispensaba a la UCD, es el hecho de que Alejandro Royo-Villanova, presidente del consejo de administración del diario fuese candidato al Senado por la Unión de Centro Democrático en Valladolid. Pese a que Royo-Villanova dimitió de su cargo durante el periodo electoral, es notable el sutil trato de favor del diario castellano hacia el partido de Centro; de hecho la sección de opinión del periódico solía incluir artículos del entonces ex presidente del Consejo en los que recalcaba la importancia del papel del centro y sus objetivos, con un sesgo claramente favorable hacia esta formación. En estos todos estos artículos, Royo-Villanova, escribe en calidad de político y así lo manifiesta su firma, en la que incluye “candidato al senado por la Unión de Centro Democrático” junto a su nombre. Cierto es que en las páginas de El Norte también tuvieron cabida artículos firmados por candidatos de otras formaciones, como el caso de Gregorio Peces Barba, quien sería elegido como diputado del PSOE en Valladolid en esas elecciones; sin embargo esas colaboraciones eran aisladas, al contrario que las de Royo-Villanova. Además de sus opiniones, El Norte recogía durante ese periodo y a través de la sección “correo espontáneo” las reflexiones de los ciudadanos, deseosos manifestar sus opiniones públicamente tras el largo periodo dictatorial en el que su libertad de expresión se vio coartada. Muchas de las cartas correspondientes al periodo analizado trataban el tema de las elecciones y reflejaban la visión de unos ciudadanos para los que este proceso se presenta como algo totalmente nuevo. Así encontramos la opinión de un “vecino desvelado” que niega la cifra de asistentes a un mitin del PSOE publicada en los medios de comunicación y expone su propia cifra: “Yo calculo entre mil quinientos y dos mil, habiendo comentando con vecinos y mi familia que nos parecía escasa” (NDC, 3 de junio de 1977, p.3). En estas cartas las opiniones electorales se mezclaban con asuntos muy variados, como por ejemplo el “importe extremadamente gravoso” (NDC, 3 de junio de 1977, p.3) que se les cobraba a los jubilados por ver un partido de
CAMPAÑA ELECTORAL DE 1977 EN TELEVISIÓN: SU REFLEJO EN EL NORTE DE CASTILLA 35 frontón; problemas cotidianos que conseguían despertar sin embargo, la reacción unos ciudadanos que se lanzaban a escribir para intentar saciar la sed de libertad de expresión tras más de cuarenta años. No se puede concluir este epígrafe sobre el papel de El Norte de Castilla en la campaña electoral sin mencionar una cierta labor didáctica que el rotativo llevó a cabo ante un público inexperto, en cuanto al proceso electoral se refiere, y para el que el camino hacia la democracia, como ya se ha apuntado, se presentaba como algo totalmente novedoso. Durante los días previos a la cita electoral El Norte no solo expone al detalle los programas de muchas de las formaciones y profundiza en la trayectoria de los diferentes candidatos provinciales, sino que crea una sección llamada “Opiniones electorales” en la que Antonio Papell entrevista a “expertos en política” y en la que se explica, incluso a través de gráficos, todas las claves del proceso electoral: Tal y como apunta el propio periódico, estas exposiciones nacen con el “propósito de abrir – o de intentarlo al menos – un poco más de luz sobre el proceso electoral entendido no como un hecho aislado sino enmarcado en el contexto del otro proceso más complejo de la Transición” (NDC, 3 de junio de 1977, p. última no numerada). Además el 14 de junio, día previo a la cita electoral, El Norte incluye en sus páginas una ilustración en la que, a través de seis viñetas, se describe paso a paso el proceso de emisión del voto, desde la entrada en la cabina para meter las papeletas en los sobres hasta la introducción del voto en la urna. La labor informativa del rotativo se fusiona así con una labor formativa que contribuyó a preparar a los lectores para decidir su voto tras más de 42 años. 3.2 La Campaña televisiva en El Norte de Castilla En la actualidad la campaña electoral clásica basada principalmente en el mitin político está perdiendo protagonismo frente a la campaña hecha para los medios de comunicación, concretamente frente a la campaña televisiva, ya que a día de hoy es el medio elegido por la gran mayoría del electorado para seguir la campaña. La prensa, la radio, los mítines y el correo se han visto desplazados por este medio en todos los países (Berrocal, 2002).
RAQUEL MANRIQUE LÓPEZ 36 En el periodo que abarca este estudio este monopolio televisivo no es aún tan evidente o por lo menos así lo reflejan las páginas de El Norte de Castilla. Los partidos desarrollan durante esta campaña electoral una frenética actividad en la que los mítines son un elemento clave; titulares como “Proliferan los actos de propaganda electoral” (NDC, 31 de mayo, p.12), “Desbordada actividad política de los partidos” (NDC, 1 de junio, p.9), “Animado movimiento electoral” (NDC, 1 de junio de 1977, p. 9) o “Se intensifica la campaña electoral” (NDC, 31 de mayo, p.9) nos dan una idea de la acelerada agenda que los partidos tienen que cumplir durante estos días15. En las páginas de El Norte hablar de actividad electoral es sinónimo de mítines y presentaciones de candidatos, un término en el que las apariciones televisivas apenas tienen cabida. Es comprensible que, siendo un periódico regional, las secciones “Vida local” y “Nuestra región” (que incorpora a su vez secciones sobre las provincias de Palencia, Segovia y Zamora) se centren en la actividad de los municipios de la región basada precisamente en mítines; sin embargo, en la sección “Noticias Nacionales” se hace difícil, del mismo modo, encontrar piezas que incluyan alguna referencia a la campaña televisiva y mucho menos que traten en exclusiva estas intervenciones. Las informaciones sobre las apariciones de los partidos en la pequeña pantalla suelen quedar relegadas a las últimas páginas donde, en la sección “Noticiario y crítica de televisión”, comparten espacio con el resto de emisiones de la parrilla a las que generalmente se dedica mucho más espacio: programas de “telecotilleo”, estrenos de películas o series, etc. Analizando las portadas se comprueba además que, pese a que los días analizados corresponden a las fechas en las que se emitieron las intervenciones de los partidos en televisión, solo dos de las trece noticias identificadas en portada, las correspondientes al 31 de mayo y al 14 de junio, aluden a la campaña televisiva. Esto nos lleva a pensar que para El Norte estas apariciones no tienen una gran relevancia, o por lo menos, no la suficiente como para ocupar la primera página. Esta ausencia puede responder al poco interés que, a juicio de El Norte, despierta la campaña televisiva en el electorado. Un desinterés que se pone de manifiesto en algunas de las piezas del periódico en las que se defiende además el papel 15 En total se celebraron 21.613 mítines por toda la geografía española. AP protagonizó 6.500, el PCE 5.468, PSOE 3.500 y UCD 3.000 (La Vanguardia, 14 de junio de 1977, p.15).
CAMPAÑA ELECTORAL DE 1977 EN TELEVISIÓN: SU REFLEJO EN EL NORTE DE CASTILLA 37 de la radio, con más peso de tradición en España, en la campaña electoral por encima del de la televisión: “La campaña televisiva es seguida ya con un cierto desinterés por los espectadores una vez que están a punto de agotarse los líderes y sectores que han tenido la oportunidad de intervenir. La moderación y la falta de imaginación siguen siendo la tónica general de las intervenciones, algunas de las cuales superadas – especialmente en cuanto a contenido – por las intervenciones radiofónicas que alcanzan mayor calidad que las de la televisión” (NDC, 4 de junio de 1977, p.17). En las páginas de El Norte de Castilla por tanto no se refleja todavía esa supremacía del medio televisivo, que ya por entonces empezaba a imponerse, ni sobre actos propagandísticos como mítines y presentaciones ni sobre otros medios como la radio. Una vez contextualizada la importancia de la campaña televisiva dentro del periódico, el siguiente paso es profundizar en los contenidos que hacen referencia a las intervenciones de los partidos en televisión. En primer lugar hay que conocer si El Norte se limita a cubrir estas apariciones como noticias con carácter meramente informativo o si por el contrario apuesta por el género de opinión; para ello se han contabilizado las informaciones relativas a la campaña televisiva y se han clasificado según su género. 0 2 4 6 8 10 12 Género de información Género de opinión Contenidos sobre campaña televisiva en NDC Contenidos sobre campaña televisiva Elaboración propia
RAQUEL MANRIQUE LÓPEZ 38 En los 12 días analizados se han contabilizado un total de 16 piezas referentes a la campaña televisiva de las cuales 10 son informaciones y 6 pertenecen al género de opinión. Como ya se ha apuntado, las informaciones se corresponden con las noticias insertadas en la sección “Noticiario y crítica de televisión” en las que se anunciaban las intervenciones televisivas que se iban a producir ese día y en ocasiones se incluía un breve resumen de las apariciones televisivas del día anterior; respecto a las opiniones, la mayoría se incluyen en la sección “crónica política” aunque hay que apuntar que, con carácter general, estas alusiones a la campaña televisiva son muy breves y no ocupan el tema central de la pieza a excepción del día 14, en el que se incluyen dos artículos sobre las intervenciones televisivas que los 9 partidos elegidos protagonizaron el día anterior. Esta ausencia de piezas en las que se comenten las intervenciones que se iban produciendo vuelve a poner de manifiesto la preeminencia de los mítines por encima de la campaña televisiva. Se destinan grandes espacios para explicar todos los pormenores de las celebraciones de los mítines, las páginas de El Norte se convierten en una especie de agenda sobre las actividades que los partidos llevan a cabo en la región e incluso se transcriben los manifiestos que los líderes políticos han pronunciado en estos actos mientras que a las intervenciones televisivas, por el contrario, apenas se les dedica una pocas líneas. Nos centraremos ahora en los contenidos en los cuales El Norte pone de manifiesto su opinión para conocer así su posicionamiento ante determinados temas de la campaña televisiva. Ya hemos comentado que el Decano de la prensa, pese a intentar mantenerse en una línea de independencia, suele mostrarse en algunas ocasiones un tanto favorable hacia el partido del Gobierno. Este sutil sesgo se hace patente por ejemplo, en el tono con el que El Norte informa de las críticas que algunas de las coaliciones hicieron a la UCD durante el periodo de campaña: “Varios representantes rebotados del Centro Democrático y algunos que no han querido participar con esta coalición, han convocado a la prensa con la oscura intencionalidad de aprovechar una tribuna pública para arremeter contra el presidente Suárez” (NDC, 1 de junio de 1977, p. 13). “Todos los grupos de derecha a izquierda, sin excepción, utilizan los ataques a la UCD. Incluso Antonio García López, que en otro tiempo tan unido estuviera al poder y tan relacionado con Suárez, aprovecha su desguarnecimiento político para volverse
CAMPAÑA ELECTORAL DE 1977 EN TELEVISIÓN: SU REFLEJO EN EL NORTE DE CASTILLA 39 contra ese mismo poder que le apoyó en su momento” (NDC, 31 de mayo de 1977, p.17). La misma tónica se mantiene respecto a la campaña televisiva. El Norte recoge en sus páginas las críticas que los diferentes partidos lanzaron a la coalición de centro con respecto a actitudes que vulnerarían el principio de igualdad de oportunidades. Algunas de estas acusaciones que se reflejan en El Norte son, por ejemplo, el recurso presentado por Falage Española de las JONS “contra la continua aparición de Adolfo Suárez en las pantallas de televisión” que suponía a su juicio una “propaganda electoral indirecta” (NDC, 3 de junio de 1977, p.12) o las declaraciones de José María de Areilza en las que acusa al Gobierno y a la dirección de TVE de vetarle en televisión: “Hoy pueden hablar en la televisión los trosicistas, comunistas y miembros de todos los partidos pero yo estoy retirado desde el día que me retiré de la UCD. Ni si quiera puede pronunciarse mi nombre (NDC, 11 de junio de 1977, p.13). Sin embargo, el diario castellano no critica en ningún momento estas actitudes y su papel se limita simplemente a recoger las críticas de los líderes o partidos. Cierto es que aunque el rotativo regional evita hacer críticas al partido de centro, tampoco expone argumentos en su defensa sino que intenta mantener una postura no partidista de manera clara. Lo mismo ocurre si trasladamos el caso a la dirección de TVE, cuya neutralidad fue puesta en entredicho por periódicos como Diario 16 entre otros. El Norte se mantiene también en este caso al margen de las críticas. Un significativo ejemplo de esta moderada postura lo encontramos ante la polémica intervención de Alianza Popular en la que Arias Navarro aparece rodeado de numerosas fotografías del Rey y del Príncipe. En esta ocasión, El Norte se hace eco de un artículo de El País en el que se critica al Comité de Radio y Televisión, encargado de controlar los espacios de propaganda, por permitir esta utilización de la imagen del monarca en televisión ya que “supone el intento de identificarle con una opción concreta y por tanto constituye una ofensa a la Corona y un engaño a los españoles”. Tras dejar claro que son opiniones que “El País dice en su primera página”, El Norte incluye la contestación del El Comité de Radio y Televisión donde asegura que “ignoraba la utilización de esta imagen para apoyo visual de las palabras de Carlos Arias, así como los altos cargos de esta casa” (NDC, 11 de junio de 1977, p. 7).
RAQUEL MANRIQUE LÓPEZ 46 Esta conclusión responde a la primera de las hipótesis expuestas en el trabajo en la que se planteaba que El Norte de Castilla consideró de gran importancia la campaña de televisión. Es indiscutible el esencial papel que este medio jugó durante la Transición y por ende, durante las primeras elecciones generales; en este momento su audiencia se encontraba en constante crecimiento y el propio Suárez había adelantado la influencia que la pequeña pantalla tendría sobre los resultados en las urnas, no obstante parece que El Norte no supo vislumbrar ese potencial, una conclusión que se desprende tanto de la escasa cobertura de la que gozaron las intervenciones televisivas como de las opiniones mostradas en sus artículos. Desde el inicio de la segunda mitad del siglo XX la televisión ha vivido un imparable crecimiento hasta conseguir una supremacía sobre otros medios tradicionales como la prensa o la radio; esta hegemonía televisiva, que ya se entreveía en 1977, no fue sin embargo tan evidente para El Norte el cual señaló en más de una ocasión la escasas aportaciones que estas intervenciones habían ofrecido al electorado y la superioridad de las emisiones radiofónicas. Por otra parte, el hecho de que la televisión tuviese una gran relevancia en este periodo no quiere decir que actuase como único factor decisivo; es imposible entender el desarrollo de la Transición sin tener en cuenta la labor de otros medios de comunicación como la prensa escrita, la cual ejerció una notable influencia en la ciudanía a través de su ejercicio de parlamento de papel. Como ya se ha expuesto en páginas anteriores, en el periodo de la Transición previo a las elecciones y ante la ausencia de partidos políticos, la prensa asumió el papel de transmisor de debate a la ciudadanía a través de las hojas de los periódicos. En relación con esta labor crítica de la prensa, planteamos al inicio del trabajo una segunda hipótesis en la que se cuestionaba si El Norte señaló desde sus páginas la existencia de favoritismos hacia el partido del presidente del Gobierno por parte de la dirección de TVE. Tras realizar el estudio podemos concluir que El Norte no se encuentra entre la lista de cabeceras que criticaron esta falta de objetividad por parte de la cadena estatal; aunque si bien, el Decano de la Prensa no se mostró crítico con la dirección de TVE como hicieran periódicos como El País o Diario 16, tampoco hizo una defensa a ultranza de su neutralidad como el caso de ABC; su postura se puede calificar como neutral. Sí criticó, con cierta ironía, las continuas apariciones mediáticas de Suárez en una campaña electoral en la que teóricamente no iba a participar activamente pero no se refiere explícitamente a la
CAMPAÑA ELECTORAL DE 1977 EN TELEVISIÓN: SU REFLEJO EN EL NORTE DE CASTILLA 47 cobertura televisiva de la que gozan estas apariciones sino a la cobertura mediática en general. En referencia a la tercera de las hipótesis planteadas que señalaba que El Norte de Castilla se mostró más favorable a determinados candidatos y/o partidos, podemos concluir que el diario castellano no mostró, o al menos no abiertamente, un claro favoritismo hacia un partido o candidato en particular pese a que, de cara a las elecciones, fueron numerosos los periódicos que tomaron postura y se pronunciaron prestando su apoyo a una u otra formación. Sí se puede percibir, sin embargo, en el estudio realizado, cierto sesgo en favor de la Unión de Centro Democrático; una inclinación que ya fue señala durante la propia campaña incluso por otros periódicos como Diario 16 el cual, a través de su artículo “Castilla y León decididamente Suarista” publicado el 31 de mayo de 1977, afirma que El Norte “procura compatibilizar una neutralidad coherente con su línea tradicional de independencia con un discreto trato a favor del centro”. Este sutil apoyo al partido de Suárez se manifiesta de una forma más evidente, como se ha apuntado en páginas anteriores, en las colaboraciones del candidato al senado por UCD Alejandro Royo-Villanova. El candidato del Centro era además presidente del Consejo de Administración de El Norte y aunque por razones electorales dimitió de su cargo durante este periodo, lo cierto es que su opinión continuaba plasmándose en las páginas del diario a través de artículos que cabalgaban entre la opinión y la propaganda electoral. Otro de factores que inducen a pensar en un trato favorable de El Norte hacia la coalición de centro es la cobertura que recibieron las apariciones de Suárez respecto a las del resto de candidatos. Enlazando con la cuarta hipótesis que planteaba que, en efecto, las intervenciones del presidente del Gobierno tuvieron un mayor eco en las páginas del diario castellanoleonés, cabe concluir, tras el estudio realizado, que con carácter general sí recibieron una mayor cobertura, aunque es necesario precisar ciertos matices. Entre los espacios televisivos protagonizados por los nueve partidos seleccionados no se aprecian grandes diferencias, siendo la tónica general una escasa cobertura informativa en las páginas de El Norte. La diferencia viene determinada por la cobertura prestada a los actos vinculados a UCD en los que Suárez se dejó ver durante el periodo de campaña y que sí tuvieron una mayor repercusión en las páginas de El Norte llegando a protagonizar incluso la portada. Sin embargo, no se puede afirmar con
RAQUEL MANRIQUE LÓPEZ 48 certeza que esta preeminencia de los actos protagonizados por Suárez este motivada, como planteaba la hipótesis, por un mayor interés de la región por el presidente dado su origen abulense. Lo cierto es que las apariciones del líder de UCD en la campaña electoral despertaron gran polémica y tuvieron una gran repercusión mediática a nivel general dado que, la campaña de esta coalición no iba a contar en un principio, como ya se ha indicado, con la participación activa de Adolfo Suárez según el propio presidente había declarado. En relación con la última de las hipótesis que planteaba que El Norte de Castilla incluyó en sus piezas sobre las intervenciones televisivas referencias al american style cabe concluir que pese a que El Norte no terminó de vislumbrar todo el potencial de la televisión de cara a las elecciones, si entendió sin embargo, el peso que la comunicación no verbal adquiría en las intervenciones de los líderes políticos en la pequeña pantalla. De este modo, en las crónicas y artículos sobre los espacios cedidos por la cadena estatal, se detallaban aspectos como el tono de la voz, la vestimenta, la apariencia, las miradas a cámara o los movimientos del candidato; elementos de la propios de este nuevo estilo de hacer video-política. Detalles de realización, decoración y sonido también se especificaban en estas piezas donde el discurso político pasaba a segundo plano y donde la forma tenía tanto, o más, protagonismo que el fondo. A través de este estudio se puede concluir que para El Norte, el modo en que los políticos se presentaban ante la cámara suponía un elemento fundamental a la hora de determinar el mayor o menor éxito de esas intervenciones. Como ya se ha expuesto, las apariciones televisivas más elogiadas por parte de El Norte de Castilla fueron las protagonizadas por UCD y PSOE, precisamente las dos formaciones que más apoyo recibieron a través de las urnas. No se puede medir la influencia que estas intervenciones tuvieron sobre los resultados electorales, ya que en la decisión de voto influyen también otras variables socio-demográficas y factores socio-psicológicos, sin embargo sí podemos afirmar que constituyeron un factor determinante en el discurrir de estos comicios. Del mismo modo tampoco podemos conocer el grado de influencia que sobre sus lectores tuvieron las críticas y/o elogios a los líderes y partidos que El Norte de Castilla plasmó en sus páginas, pero sí reconocer el relevante papel que este rotativo desempeñó durante el proceso electoral como periódico líder en la región.
CAMPAÑA ELECTORAL DE 1977 EN TELEVISIÓN: SU REFLEJO EN EL NORTE DE CASTILLA 49 Por último podemos afirmar que la campaña televisiva de las elecciones generales de 1977 no tuvo en El Norte de Castilla un reflejo proporcional al decisivo papel que jugó durante estos comicios. El Decano de la prensa diaria española decidió centrarse, dado su carácter regional, en los actos de campaña que se iban desarrollando en la comunidad por lo que en 1977, el mitin político todavía mantenía su hegemonía en las páginas de El Norte de Castilla. En conclusión, el importante papel que este rotativo desempeñó durante el proceso electoral no estuvo determinado, en ningún caso, por su cobertura de la campaña televisiva, la cual se puede calificar de escasa y moderada, sino por el papel que asumió no solo como medio informativo, sino como medio formativo, actuando como guía de sus lectores en el proceso electoral de las primeras elecciones generales tras cuarenta y dos años.
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RAQUEL MANRIQUE LÓPEZ 54 6. ANEXOS x Tabla de análisis de portadas. Fecha Titulares sobre elecciones en portada 31/05/77 “Desestimamos los dos recursos presentados contra Suárez. Relación de dirigentes que aparecen en televisión” 01/06/77 “La exclusión de emigrantes de las votaciones no radica en motivos políticos” 02/06/77 “El día 15 habrá en toda España una alerta policial” 03/06/77 “No se darán sondeos ni encuentras en radio y TVE a partir del día 8” 04/06/77 NO 07/06/77 “Declaración de la comisión de Justicia y Paz ante las elecciones” “Suárez no comparecerá en debates electorales” “Unión de centro Democrático presentó sus candidatos al Senado” 08/07/77 “El episcopado desaprueba el uso de su nombre como medio de propaganda política” 09/06/77 “Los resultados electorales podrán conocerse a las 8 de la mañana del día 16” 10/06/77 “La operación Ariete garantizará el orden público durante las elecciones” “El presidente Suárez visita su pueblo natal” 11/06/77 “Flexibilidad para algunos errores en las papeletas” 14/06/77 “Todos hablaron por televisión” x Modelo de tablas de análisis de contenidos sobre campaña televisiva. FICHA GENERAL Fecha del periódico 31/05/1977 Fecha de la aparición televisiva y partido 31/05/1977 Número total de piezas relativas a la aparición 2 Número de piezas de opinión 0 Número de piezas de información 2 Número de piezas relativas a la aparición en portada 0
CAMPAÑA ELECTORAL DE 1977 EN TELEVISIÓN: SU REFLEJO EN EL NORTE DE CASTILLA 55 FICHA DE INFORMACIÓN Titular La batalla televisiva Género de la pieza Noticia Localización en el periódico Sección Precisiones Página 17 Espacio (en módulos) que ocupa la pieza 11x3 ¿Incluye fotografía? No Espacio (en módulos) que ocupa la fotografía ¿Existe sesgo en la elección de la fotografía? ¿Positivo o negativo? ¿Existe sesgo en el texto? No ¿Positivo o negativo? Protagonista de la noticia Todos los partidos Protagonista del titular La televisión Referencias al american style Aspecto físico No Forma de dirigirse a cámara Sí Vestimenta del candidato No Otros No ¿Se hace referencia al papel de la televisión? No ¿Se critica o cuestiona la neutralidad de la cadena? No Otras observaciones Referencias al escenario y realizador de las intervenciones FICHA DE OPINIÓN Titular Federación Demócrata Cristiana y Partido Socialista Obrero Español en TVE Género de la pieza Crítica Localización en el periódico: página. Noticiario y crítica en televisión, página 17 Espacio (en módulos) que ocupa la pieza. 10x3 toda la programación (9x1 relativo a la intervención) Toma de postura del autor Respecto al partido Favorable Desfavorable Neutra x Respecto al candidato Favorable Desfavorable x Neutra ¿Qué aspectos se critican y/o elogian de la aparición? A Ramón Tamames (PCE) frialdad y sonrisa artificial y a Manuel Cantarero de Castillo sensación de estar todo m uy preparado. Falta de rodaje.