FACULTAD DE CIENCIAS DEL TRABAJO
TRABAJO FIN DE GRADO
GRADO EN RELACIONES LABORALES
Y RECURSOS HUMANOS
La en a básica: una
ap opiación indebida
P esen ado po Ana Belén Alonso Cas año
Tu elado po José Ignacio Ga cía-Valdecasas Medina
22 de junio de 2021
RESUMEN
La en a básica ha sido obje o de una iple ap opiación indebida. En p ime luga , ha sido
obje o de una ap opiación lingüís ica po pa e de la sociedad que u iliza el é mino como
sinónimo de subsidio condicionado o de mínimos. A cambio, se p opone el é mino
“de echo a un jo nal digno e incondicionado” y se es udia su posible sac alización y
ju idicidad al ampa o del a ículo 35 de la Cons i ución, que econoce el de echo de odos
los españoles a una emune ación su icien e. En segundo luga , la en a básica ha sido
obje o de una ap opiación polí ica, dado que la sociedad la ha e ique ado como una
p opues a de izquie das. Po ello, se es udian sus an eceden es, así como o as igu as
a ines, que es imonian has a qué pun o la en a básica no es un concep o nue o ni puede
se acapa ado en exclusi idad po una ideología en pa icula . Asimismo, se es udia cómo a
a és de un p oceso his ó ico iniciado en el siglo I se ha pasado de una cosmo isión
solida ia de la sociedad a una cosmo isión capi alis a. Po úl imo, la en a básica ha sido
esul ado de una injus a ap opiación económica, po la que el uno po cien o de la sociedad
se ha adueñado de los ecu sos de odo el plane a. En consecuencia, se es udian di e en es
p opues as en o den a ecob a lo indebidamen e e enido como una iscalización más
jus a, la desme can ilización de la ue za de abajo o la ansición socio-ecológica. Pa a
e mina , se plan ea la necesidad de conside a una en a básica eminis a como el esul ado
de una en a básica cuali icada con un plus de eminidad.
PALABRAS CLAVE: Ren a básica, jo nal, ju idicidad, emune ación su icien e, abajo
gus oso, iscalidad jus a, cambio climá ico, au oma ización, economía de la pos -escasez,
desme can ilización, ansición socio-ecológica, en a básica eminis a.
ABSTRACT
Basic income has been subjec o iple misapp op ia ion. Fi s ly, basic income has been
he subjec o linguis ic app op ia ion by socie y, which uses he e m as a synonym o
condi ional o minimum subsidies. In e u n, he e m ‘ igh o a decen and uncondi ioned
daily wage’ is p oposed and i s possible sac aliza ion and ju idici y is s udied, unde a icle
35 o he Cons i u ion, which ecognizes he igh o all Spania ds o su icien
emune a ion. Secondly, basic income has been poli ically app op ia ed, as socie y has
labelled i as a le -wing p oposal. The e o e, i s an eceden s a e s udied, as well as o he
ela ed igu es, which es i y o wha ex en basic income is no a new concep no can i be
exclusi ely hoa ded by a pa icula ideology. I also s udies how, h ough a his o ical
p ocess begun in he i s cen u y, i has gone om a wo ld iew o socie y in solida i y o a
capi alis wo ld iew. Finally, basic income has been he esul o an un ai economic
app op ia ion, whe eby one pe cen o socie y has aken o e he esou ces o he en i e
plane . Consequen ly, di e en p oposals a e being s udied in o de o eco e wha is
unduly e ained, such as a ai e axa ion, he de-ma ke iza ion o he labo o ce o he
socio-ecological ansi ion. Finally, he e is a need o conside a eminis basic income as
he esul o a quali ied basic income wi h a plus o eminini y.
KEYWORDS: Basic income, daily wage, ju idici y, su icien emune a ion, willing wo k,
ai axa ion, clima e change, au oma ion, pos -sca ci y economics, de-ma ke iza ion, socio-
ecological ansi ion, eminis basic income.
ÍNDICE
1.- EL DERECHO A UN JORNAL DIGNO E INCONDICIONADO ................................................ 1
2.- LA SOPA BOBA DEL SIGLO XXI ............................................................................................... 5
3.- LOS ORÍGENES DE UNA COSMOVISIÓN CAPITALISTA .................................................... 12
4.- FISCALIDAD MÁS O MENOS JUSTA ...................................................................................... 19
5.- LA TRANSFORMACIÓN SOCIO-ECOLÓGICA ....................................................................... 26
6.- HACIA UNA RENTA BÁSICA FEMINISTA ............................................................................. 34
7.- CONCLUSIONES ......................................................................................................................... 39
BIBLIOGRAFÍA ................................................................................................................................ 44
SITIOS WEB CONSULTADOS ........................................................................................................ 45
no me des ni pob eza ni iqueza;
dame la ación necesa ia.
PROVERBIOS 30, 8-9
Bendi os aquellos que con el azada
sus en an su ida e i en con en os.
MARQUÉS DE SANTILLANA
…el homb e que no posea o a p opiedad que su p opia ue za de
abajo, en cualesquie a si uaciones sociales y cul u ales, iene que se
el escla o de los o os homb es, de los que se han hecho con la
p opiedad de las condiciones obje i as del abajo. Solo puede abaja
con el pe miso de és os, es deci : solo puede i i con su pe miso.
KARL MARX
Una e dade a epublica de « abajado es», un «comunismo posible»
[…] se ía, pa a mí, aquél en que cada uno abajase «sin p isa ni
descanso» en su ocación undamen al, dándole a su es ue zo odo su
iempo y su deseo, sin ap emios de dine o ya que el es ado sub enciona
a odos equi a i amen e.
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ
1
1.- EL DERECHO A UN JORNAL DIGNO E INCONDICIONADO
Exis e una conexión di ec a en e los concep os de en a básica y jo nal. Según una
amplia mayo ía de au o es que han es udiado la en a básica, es a puede de ini se como
«una asignación mone a ia concedida incondicionalmen e a oda la población» (Ra en os,
D., 2018). Así, po ejemplo, la de inen Víc o Gómez F ías y Te esa Sánchez Chapa o en
su ecien e ensayo En ende la en a básica (Lib os de la Ca a a a, 2020) o la página web de la
Red Ren a Básica
1
, que desde eb e o de 2001 se dedica en España a la p omoción y
di usión de es a p opues a. Pa a Daniel Ra en ós
2
, las ca ac e ís icas que ha de ene una
en a básica, en sen ido es ic o, son: asignación mone a ia, egula idad, indi idualidad,
uni e salidad e incondicionalidad. Po lo an o, si aunamos es as ca ac e ís icas esenciales
en una de inición más amplia y con espí i u globalizado , ob end emos que la en a básica
puede de ini se como « oda asignación mone a ia (no en especie) pagada con ca ác e
egula a odos los indi iduos (de una colec i idad) con independencia de sus ca ac e ís icas
o ci cuns ancias pe sonales».
Po su pa e, el é mino jo nal, que de i a del occi ano jo nal y del la ín diu nus,
equi ale en su p ime a acepción de la R.A.E. al «es ipendio que gana el abajado po cada
día de abajo» y en su segunda al « abajo que se hace en un día». Como dos ca as de una
misma moneda, el jo nal puede en ende se an o como el es ipendio o sala io que se gana
1
La Red Ren a Básica (RBB) de ine la en a básica como «una asignación mone a ia incondicional
pagada a oda la población po pa e de los pode es públicos» y es ablece en sus es a u os que
«cons i uyen los ines de es a asociación la p omoción y di usión de es udios y la in es igación
cien í ica sob e la en a básica, pa a un mejo conocimien o de la misma y de su iabilidad». Aunque
da a del año 2001, no es has a el año 2002 cuando es econocida como sección o icial en España de
la o ganización in e nacional Basic Income Eu opean Ne wo k, ac ual Basic Income Ea h Ne wo k
(BIEN). Po su pa e, la BIEN o ece la siguien e de inición de en a básica: «La en a básica es un
pago pe iódico en e ec i o en egado incondicionalmen e a odos de mane a indi idual, sin
equisi o de p ueba o de abajo» (To y, M, 2017).
2
Daniel Ra en ós es doc o en Ciencias Económicas, p o eso i ula de la Facul ad de Economía
y Emp esa de la Uni e sidad de Ba celona, p esiden e de la Red Ren a Básica, edi o de la e is a
polí ica in e nacional Sin Pe miso y miemb o del comi é cien í ico de ATTAC (Asociación po la
Tasación de las T ansacciones inancie as y po la Acción Ciudadana).
2
abajando, como el abajo que se ealiza en un día
3
. Y es aquí donde su ge la p ime a de
las cues iones que amos a plan ea nos en es e abajo: ¿es jus o que odas las pe sonas
engan de echo a una en a básica? O, dicho de o a o ma: ¿es jus o que odas los pe sonas
engan de echo a un jo nal? Y, si es así, ¿en qué ha de consis i ? ¿En el de echo a un abajo
emune ado (segunda acepción de la R.A.E.) o en el de echo a un sala io con o sin
con ap es ación labo al (p ime a acepción)?
Exis e en nues o idioma un é mino poco conocido que, sin emba go,
implíci amen e plan ea es a misma disyun i a. Se a a del ocablo je a que, po un lado,
de i a del la ín dia ia y equi ale a ob ada o jo nal (en el sen ido de sala io que se cob a po la
ie a lab ada en un día) y, po o o, de i a del ancés chê e y equi ale a egalo. Como se
puede obse a , como sinónimo de jo nal, el é mino je a hace e e encia a esa ambigüedad
que, en muchos casos, es la misma que se plan ea al alo a la posible ins au ación de una
en a básica en la sociedad. ¿Es jus o que las pe sonas engan de echo a ecibi un jo nal
(una ob ada o un sala io), o la posible implan ación de una en a básica supond ía, en
ealidad, una me a libe alidad (o egalo) que desemboca ía en el desempleo o la p eca iedad
labo al?
Pa a el zamo ano Claudio Rod íguez, el jo nal iene un ca ác e casi di ino. Dice el
poe a en su amoso poema Al o jo nal:
Dichoso el que un buen día sale humilde
y se a po la calle, como an os
días más de su ida, y no lo espe a
y, de p on o, ¿qué es es o?, mi a a lo al o
y e, pone el oído al mundo y oye,
anda, y sien e subi le en e los pasos
el amo de la ie a, y sigue, y ab e
su alle e dade o, y en sus manos
b illa limpio su o icio, y nos lo en ega
de co azón po que ama, y a al abajo
emblando como un niño que comulga
mas sin cabe en el pellejo, y cuando
se ha dado cuen a al in de lo sencillo
que ha sido odo, ya el jo nal ganado,
uel e a su casa aleg e y sien e que alguien
empuña su aldabón, y no es en ano.
3
Es o no siemp e es así, pues el a ículo 133 del Código Sus an i o del T abajo de Colombia, al
dis ingui en e jo nal y sueldo, de ine jo nal como el sala io es ipulado po días, en e al sueldo, que
se ía el sala io es ipulado po pe iodos mayo es, a endiendo po an o a su p ime a acepción del
é mino en cas ellano: jo nal en endido como sala io.
3
A modo de biena en u anza, el poe a en iende que es un de echo de odo se
humano el pode abaja , aunque sea (como en el caso del p o agonis a de su poema) en
un abajo humilde en un alle cualquie a. Es amos hablando, po an o, de una sac alización
del jo nal. Todo se humano iene el de echo a abaja , aunque sea haciéndolo de o ma
humilde. Y así pa ece econoce lo ambién el a ículo 35 de nues a Cons i ución, cuando
es ablece que odos los españoles ienen el debe de abaja y el de echo al abajo. Aunque
lo cie o es que en es e pun o adica la p incipal di e encia en e sac alización del jo nal y su
posible ju idicidad. Desde un pun o de is a é ico o mo al, no exis e duda alguna. El se
humano, sin a ende a sus ci cuns ancias, iene (o debe ía ene ) un de echo a un jo nal
digno e incondicionado. Pe o, desde un pun o de is a ju ídico, ¿ iene ese mismo de echo?
Según el a ículo 35 de la Cons i ución, los españoles ienen de echo al abajo. ¿Pe o
ienen ambién de echo a ecibi un jo nal o sala io sin abaja ? Desde la pe spec i a del
de echo cons i ucional, ¿a qué equi ald ía, po an o, lo que se denomina como un de echo a
un jo nal (digno e incondicionado)? ¿A un sala io que nos pe mi a subsis i o a un abajo
que nos pe mi a gana nos nues o modo de subsis encia?
En p incipio, el a ículo 35 de nues a Cons i ución econoce exp esamen e es e
de echo, do ándolo de una p o ección ju ídica que puede esumi se en cinco ga an ías
básicas: 1) posibilidad de in e pone ecu so de incons i ucionalidad con a leyes y
disposiciones no ma i as con ue za de ley que ulne en es e de echo; 2) posibilidad de
acudi al De enso del Pueblo pa a solici a la sal agua da de es e de echo encuad ado
den o del Tí ulo I de la Cons i ución; 3) ese a de ley; 4) p ohibición de la adopción de
Dec e os-Leyes que a ec en a es e de echo; y 5) inculación di ec a de las Adminis aciones
públicas sin necesidad de que medie legislado o dina io ni desa ollo no ma i o.
Sin emba go, lo cie o es que es a p o ección ju isdiccional es mani ies amen e
gené ica y en la p ác ica ca ece de una e en ual de ensa ma e ial. Como es sabido, un
abajado puede acudi a los ibunales si el con enido esencial de su de echo al abajo
esul a ulne ado (po ejemplo, en caso de despido imp oceden e o po impago de sala io),
pe o no puede exigi an e un juez o dina io un conc e o pues o de abajo, po lo que ha de
conclui se que, aun exis iendo una e iden e sac alización del concep o de jo nal, cuyo alo
é ico nadie puede discu i , al menos a ni el cons i ucional, es e de echo se ha con igu ado
siemp e (o al menos en iempos de democ acia) como un de echo eminen emen e eó ico y
ca en e de ju idicidad p ác ica (de ma co legal). Po lo mismo, cab ía conclui que, si la
ciudadanía española, al ampa o del a ículo 35 de la Cons i ución, no iene en ealidad un
4
de echo al abajo, sino un de echo a pode abaja , ambién hab ía que conside a que, en
p incipio, ampoco iene el de echo a un sala io que le pe mi a subsis i .
Y ello, a pesa de que el p opio a ículo 35 econoce como subde echo (si se me
pe mi e la exp esión) el de echo de los españoles «a una emune ación su icien e pa a
sa is ace sus necesidades y las de su amilia», lo que en un p ime momen o pod ía
jus i ica –desde un pun o de is a de su ju idicidad- el de echo a un jo nal o a una en a
básica al alcance de odos los españoles. En iéndase, si odos los españoles (exp esión que
inclui ía las ca ac e ís icas de indi idualidad y uni e salidad) –po el simple hecho de se lo
(incondicionalidad mani ies a)- ienen el de echo a una emune ación su icien e (asignación
mone a ia), en p incipio, ambién del análisis del a ículo 35 se pod ía a gumen a que
odos los españoles ienen el de echo a una en a básica que pe mi ie a sa is ace sus
necesidades y las de su amilia sin necesidad de abaja .
En cambio, es sabido que es o, po el momen o, no es así. Tan o doc inal como
ju isp udencialmen e, se ha enido señalando que es e subde echo del a ículo 35 se e ie e
exclusi amen e a la ga an ía mínima de un sala io in e p o esional que a ec a ía an solo a
aquellos ciudadanos que engan la condición de abajado es (de abajado es po cuen a
ajena, se sob een iende). Y así pa ece econoce lo ambién el Pila Eu opeo de De echos
Sociales que es ablece, en su p incipio sex o, el de echo a un sala io jus o que p opo cione
un ni el de ida digno con ga an ía igualmen e de un sala io mínimo adecuado «que
pe mi a sa is ace las necesidades y las de su amilia en unción de las condiciones
económicas y sociales, y que al mismo iempo sal agua de el acceso al empleo y los
incen i os pa a busca abajo» (Comisión Eu opea, n. d.). En consecuencia, an o a ni el
cons i ucional como a ni el de la legislación eu opea, es e iden e que sí exis e un
subde echo a una emune ación su icien e, pe o solo pa a aquellos ciudadanos que abajen
(léase, aquellos p i ilegiados que engan la condición de abajado es po cuen a ajena).
Además, si ahondamos un poco más en el p incipio sex o e e enciado, nos pe ca a emos
cómo en pu idad el legislado econoce el de echo a un sala io jus o (sinónimo, en es e
caso, de sala io mínimo) pe o en odo caso condicionado a la si uación económica y social,
lo que di e encia es e supues o del de la en a básica que, como se ha is o, ha de da se con
un ca ác e incondicional y egula . La cole illa «en unción de las condiciones económicas
y sociales» (Comisión Eu opea, n. d.) pe mi e, po ejemplo, que el sala io mínimo
in e p o esional pueda aumen a o e se disminuido en unción de los ai enes
económicos y sociales (po ejemplo, una pandemia o una c isis banca ia), mien as que la
en a básica debe se incondicionada y pagada con egula idad y con independencia de las
11
Sin emba go, los subsidios condicionados sí lo son, o al menos aspi an a se lo.
Según señala Da id Casassas
15
, en o o ejemplo más de con usión popula , el o igen de la
exp esión i i de go a es diame almen e opues o a lo que la gen e c ee. Cuando un
jo nale o en e maba, el es o de sus compañe os, a la ho a de ecibi el jo nal, pasaban su
go a pa a que el es o deja a en ella una pa e de lo que habían ganado ese día. De es a
o ma, ga an izaban -en e odos- su subsis encia y la de su amilia. Po an o, i i de go a
no signi icaba lo que la mayo ía c ee que signi ica a día de hoy, es o es, i i a expensas de
la bene icencia, sino que es (o mejo dicho ue), como ace adamen e señala Da id
Casassas, «un ins umen o pa a la ( e)c eación de lazos de solida idad en e la mul i ud
p ole a izada»
16
(Casassas, D. 2018: 13).
Po ello, cuando hablamos de en a básica debemos deja muy cla o desde el
p incipio que no hablamos ni de capigo ismo ni de solida idad. La en a básica no es una
igu a cuya implan ación conlle e necesa iamen e la p oli e ación de capigo is as en la
sociedad, ni es igualmen e un medio pa a palia –a a és de la solida idad- el p oblema de
la pob eza. La en a básica, po mucha con usión que haya en el ambien e, po mucho
uido de ondo que las «no icias alsas» o los in e eses pa idis as de los polí icos p o oque,
no se di ige al homo o iosus español ni a nues os a á icos labo ó obos, sino que, muy al
con a io, p e ende ex ende su ámbi o de aplicación a oda la sociedad, y no p ecisamen e
po su ca ác e solida io, sino po que, en ealidad, lo que busca es algo simila a lo que,
15
Da id Casassas es p o eso de eo ía social y polí ica en la Uni e sidad de Ba celona y o ma
pa e del Consejo Aseso In e nacional de la Basic Income Ea h Ne wo k (BIEN). Jun o al
an e io men e ci ado Daniel Ra en ós esc ibió La en a básica en la e a de las g andes desigualdades
(Mon esinos, 2011).
16
Lo cie o es que, en nues o idioma, exis e o a exp esión coloquial pa ecida (come de go a) que
exp esa jus amen e lo con a io y que, en ningún caso, end ía que e con la solida idad a la que
alude el p o eso Casassas. An iguamen e, los es udian es españoles, que solían i a a iados con
capa y go a (po eso se les llamaba capigo is as), se colaban sin in i ación en bodas y celeb aciones
popula es, dando o igen al é mino go ón (que aludía al que enía po hábi o come , i i , egala se
o di e i se a cos a ajena) y, po ende, a la exp esión come de go a (que hacía e e encia a los que
comen a expensas del o o).
12
u ilizando las palab as de nues o Nobel Juan Ramón Jiménez, pod íamos denomina el
abajo gus oso
17
.
3.- LOS ORÍGENES DE UNA COSMOVISIÓN CAPITALISTA
His ó icamen e, los g upos indígenas de La inoamé ica han p ac icado di e sas
modalidades de abajo colec i o que pod ían es a elacionadas de alguna mane a con la
en a básica o con el de echo a un jo nal digno y uni e sal. Es as igu as, con mayo o
meno g ado de a inidad espec o a lo que conside amos en a básica en sen ido es ic o,
se ían, en e o as: el equio
18
, la gozona
19
, la aena
20
, la ajina
21
o el abajo de mano uel a
22
. Todas
17
Al expone su idea del abajo gus oso, Juan Ramón Jiménez legó pa a la pos e idad una de inición
pe ec a del in úl imo que pe sigue la en a básica. Dice en una de sus con e encias más céleb es:
«(Una e dade a epublica de “ abajado es”, un “comunismo posible” […] se ía, pa a mí, aquél en
que cada uno abajase “sin p isa ni descanso” en su ocación undamen al, dándole a su es ue zo
odo su iempo y su deseo, sin ap emios de dine o ya que el es ado sub enciona a odos
equi a i amen e. […]» (Jiménez, J.R., 2012: 18). En 1936, el Nobel andaluz ya nos p oponía una
sue e de edis ibución de la en a con el in de que cada uno pudie a dedica se a su e dade a
ocación. Es más, pa a él, en es a edis ibución equi a i a de la en a consis i ía el comunismo: en
que el Es ado, poseedo úl imo de la iqueza del pueblo, la dis ibuye a de un modo iguali a io, lo
que ga an iza ía la subsis encia de odos [« ene mi ida esuel a en lo económico colec i o
co ien e» (Jiménez, J. R., 2012: 22)] y pe mi i ía a cada se humano cen a se en su abajo [«y
pode abaja odo mi día en mi ocación, dándole luego mis ob as a la adminis ación colec i a»
(Jiménez, J. R., 2012: 22)]. Si nos ijamos bien, en es as decla aciones de Juan Ramón Jiménez
encon amos dos de las no as undamen ales que ha de ene una au én ica en a básica: la
sac alización de un jo nal, que pe mi a al se humano ene la ida esuel a («lo económico colec i o
co ien e») y la búsqueda indi idual en pos de un abajo gus oso que nos aleja a de la ac ual
concepción del abajo como un abajo explo ado , pe o absolu amen e necesa io, pa a sob e i i
en la sociedad ac ual.
18
El equio es una cos umb e indígena que se sigue p ac icando en di e sas zonas de México y que
consis e en «el abajo colec i o no emune ado que odo indígena debe a su comunidad»
(Wikipedia, 2021). Como da o cu ioso, esul a in e esan e señala que exis e ambién un llamado
equio de allos, que se u iliza en los casos en los que algún indígena (po iaje o en e medad, po
ejemplo) no haya podido pa icipa en un equio an e io . En es e supues o, pa icipa en el nue o
equio que se lle e a cabo o bien paga el «equi alen e a un jo nal dia io pa a paga a un abajado
13
es as igu as pod ían conside a se abajo de ipo comunal o comuni a io, e incluso algunas
de ellas end ían como obje i o p incipal el de se dis ibuido as de la iqueza del pueblo.
Po lo an o, pueden cali ica se como seudo en as básicas. En ocasiones, se a aba de
pone en común mano de ob a que ga an iza a la subsis encia del g upo, pe o en o as
ocasiones es as seudo en as consis ían en abajos o zados o semi o zados que se
ealizaban a modo de ibu o o bajo coacción de una de e minada au o idad caciquil. De
hecho, algunos de es as modalidades pod ían asemeja se a nues as asas y con ibuciones
que le sus i uya en dicho equio» (Wikipedia, 2021). Es a íamos, po an o, an e un supues o de
pseudo- en a o go ismo, donde si uno no lle a a cabo su pa e, ha de cumpli la pos e io men e o
paga un jo nal (una go a) en pos del bien comuni a io.
19
La gozona es una ins i ución de ayuda mu ua, p opia del campo mexicano, que se emplea «cuando
se a a de concu i po u no a p es aciones de se icios ag ícolas» (Ramos Gil, I. 2017). En luga
de que cada campesino ealice la ob ada en su p opiedad de o ma exclusi a, se es ablecen u nos
de a ias pe sonas que hacen el abajo de mane a comunal en las p opiedades de cada una de ellos.
Además, pa a hace en e a gas os inespe ados, exis ía ambién lo que se llamaba la gozona pecunia ia,
que enía a se una sue e de p és amo colec i o que en muchos casos conseguía que se esqui a a la
banca o a de un campesino en pa icula .
20
La aena es una p ác ica comuni a ia que se sigue u ilizando en algunas zonas de México y que
consis e en un abajo comuni a io, ealizado en la mayo ía de las ocasiones po los más jó enes de
la comunidad, en bene icio de un se icio local y po el que no se ecibe ningún pago como
con ap es ación.
21
En las cá celes mexicanas se denomina ajina al « abajo muy pesado y g a ui o, como la limpieza,
al que es án obligados los p esos en su mayo ía» (Dicciona io del Español de México, 2021).
22
Se denomina abajo de mano uel a al « abajo colec i o que hace posible una milpa sin dine o; se
paga con abajo y se abaja con gus o» (La aniegos, J.J., 2010). F en e a lo que sucede en la
sociedad posmode na, donde el indi iduo occiden al abaja pa a gana dine o, acumula lo y
consumi lo de o ma hedonis a, se es ila en México el sis ema de la milpa «pa a epa i y compa i
los u os de un abajo común en un e i o io común» (La aniegos, J.J., 2010), lo cual no deja de
se del odo pun o cu ioso, pues o que iene a demos a que, en sociedades a caicas y p imi i as
como a las que me es oy e i iendo en es e apa ado, ya enían una cosmo isión de la ida y de la
sociedad en común en la que se ía más ácil encaja la implan ación de una en a básica que, como
sabemos, goza de poco p edicamen o en las sociedades supues amen e mode nas.
14
especiales, pues, como es sabido, es as úl imas –de con o midad con lo es ablecido en el
a ículo 2.2.b) de la Ley Gene al T ibu a ia- son aquellos « ibu os cuyo hecho imponible
consis e en la ob ención po el obligado ibu a io de un bene icio o de un aumen o de
alo de sus bienes como consecuencia de la ealización de ob as públicas o del
es ablecimien o o ampliación de se icios públicos». Como si ue an una especie de
p imi i a con ibución especial, las amilias indígenas la inoame icanas apo aban mano de
ob a a la colec i idad a cambio del es ablecimien o de cie os se icios, o bien como
con ap es ación a una necesidad de subsis encia. ¿Y qué se ía es a apo ación comunal a
cambio de ecibi un de e minado se icio o bene icio sino una con ibución de ca ác e
municipal? Lo que en el mundo occiden al es dine o (con ibución) a cambio de un
se icio, en el mundo indígena e a (o es) mano de ob a a cambio de un se icio.
Aunque desde nues a pe spec i a occiden al pudie a pa ece ex año, alguna de
es as ins i uciones de abajo comuni a io sigue exis iendo en la ac ualidad, pues, po
ejemplo, el igen e a ículo 12 de la Cons i ución Polí ica del Es ado Lib e y Sobe ano de
Oaxaca señala que «las au o idades municipales p ese a án el equio como exp esión de
solida idad comuni a ia, según los usos de cada pueblo y comunidad indígenas. Los equios
encaminados a la ealización de ob as de se icio social común, de i ados de los acue dos
de las asambleas, de las au o idades municipales y de las comuni a ias de cada pueblo y
comunidad indígena, pod án se conside ados po la ley como pago de con ibuciones
municipales; la ley de e mina á las au o idades y p ocedimien os enden es a esol e las
con o e sias que se susci en con mo i o de la p es ación del equio». Como se e, en el
México ac ual el uso del equio sigue es ando en igo , siendo po un lado «exp esión de
solida idad comuni a ia» (como la go a que señalaba el p o eso Casassas) y, po o o,
subsumible al pago de una con ibución municipal.
Pe o es que, además, en el ci ado a ículo 12 podemos encon a una decla ación
simila a lo que iene que se el in úl imo de oda en a básica, que no es o o que el de la
consecución de un abajo gus oso. Indica el a ículo 12: «A ninguna pe sona pod á impedi se
que se dedique a la p o esión, indus ia, come cio o abajo que le acomode, siendo líci os».
En de ini i a, pa a el legislado mexicano (y eco demos que es e código legal es de 1922,
aunque ob iamen e ha su ido sucesi as modi icaciones), los habi an es del Es ado de
Oaxaca no solo ienen de echo a gana se dignamen e su jo nal, sino que ienen ambién el
de echo a acomoda se al abajo que ellos quie an. Eso demues a cuán di e en e es su
15
cosmo isión de la ida en sociedad, que incluye, po supues o, ideas bien dis in as a la
nues a
23
.
Sin emba go, como ha señalado A u o Wa man
24
, a pesa de a o ece la cohesión
en e los di e sos miemb os de una comunidad indígena, el equio no es un ins umen o
que deba encuad a se den o de lo que podemos denomina como un an eceden e de la
en a básica. Po eso, cabe an solo ca ac e iza la como seudo en a básica. El equio, el
abajo g a ui o en pos de una in e sión pública, llámese cons ucción de un camino, de
una calle o de un puen e, suponía, po descon ado, un bien común pa a la comunidad, pe o
pocas eces se u ilizaba pa a epa i la iqueza ob enida a ni el indi idual, e incluso, como
ocu e con los subsidios condicionados, se a a ía más bien de una ins i ución eg esi a y
pe judicial pa a la economía, en an o en cuan o odas las amilias que pa icipaban en el
equio en egaban lo mismo a la colec i idad, con independencia de su si uación
económica, p o ocando una cla a desigualdad y siendo o o a did más de eso que se ha
denominado como ampa de la pob eza. En es e caso, la incondicionalidad del equio nada
end ía que e , po an o, con la incondicionalidad que p omue e la en a básica en
sen ido es ic o.
No obs an e, es impo an e conoce que es as ins i uciones comunales exis ie on, y
que exis en en la ac ualidad, pa a comp ende has a qué pun o la en a básica no es un
concep o nue o, ni puede se acapa ado en exclusi idad po las dis in as co ien es
populis as que p oli e an hoy en día. En ealidad, como señala el p o eso Juan To es
23
A mayo abundamien o, ambién pod ía ci a se el a ículo 24 de la mencionada Cons i ución que
es ablece como p e oga i a de los ciudadanos del Es ado la de «colabo a olun a iamen e en los
abajos colec i os g a ui os pa a bene icio de la comunidad a la que pe enecen como solida idad
mo al a es e in, así como en caso de ca ás o es, e emo os, inundaciones, incendios, y o as
causas conside adas de ue za mayo », lo que pone de mani ies o cómo de impo an e es pa a su
cosmo isión de la ida la noción, en e o as, de solida idad mo al. En España, an e una si uación de
ca ás o e nacional, enseguida exigi íamos –como si de un de echo se a a a- la ac uación del
ejé ci o pa a esol e el p oblema (po ejemplo, como ocu ió con los es agos de la bo asca
Filomena). En el Es ado de Oaxaca, po ley, ienen p esc i a una solida idad mo al que les empuja a
abaja olun a ia y g a ui amen e en bene icio de odos.
24
A u o Wa man (1937-2000) ue un in elec ual, polí ico y e nólogo mexicano, au o de lib os
como Es a egias de sob e i encia de los campesinos mayas (UNAM, 1985) o El campo mexicano en el siglo
XXI (2001).
16
López «se a a de una idea bas an e an igua, que han de endido pensado es muy
econocidos y con a gumen os que se pueden compa i o no, pe o que suelen se
bas an es sol en es» (To es López, 2019: 51). Ya en la an igua G ecia –señala Juan To es
López en su lib o- se dio el p ime cona o de implan ación de una especie de en a básica
en la sociedad, cuando el es adis a g iego A ís ides, hijo de Lisímaco, p opuso en el año 483
a.C. que las en as ob enidas po la explo ación de las minas de Lau ium, en ez de
dedica se a la cons ucción de ba cos de gue a como que ía el líde y su oposi o
Temís ocles
25
(opción «in e sión»), se epa ie an en e los ciudadanos de A enas (opción
« en a básica»). Sin emba go, en úl ima ins ancia, los a enienses op a on po la p ime a de
las opciones y A ís ides acabó sus días de enes ado y sumido en la pob eza.
Sin emba go, lo que no dice en su lib o Juan To es López es que A ís ides ambién
puede se conside ado como uno de los p ecu so es de los subsidios condicionados que,
po lo que es amos iendo has a aho a, iajan siemp e de la mano de la en a básica.
Esc ibe Plu a co sob e la mue e de A ís ides:
«Deme io Fale eo, en su Sóc a es, dice que se acue da de un nie o de A ís ides,
sumamen e pob e, llamado Lisímaco, que, sen ado jun o al Yaqueo, se man enía de deci la
buena en u a con cie a abla adi ina o ia, y que o mando él mismo el p oyec o de
dec e o, ob u o que el pueblo señala a a la mad e de és e y a una he mana de ella es
óbolos po día; y añade el p opio Deme io que, siendo nomo e a, mandó que se ex endie a
a una d acma el dona i o de es as muje es. Ni es ex año que así cuida a es e pueblo de
pe sonas que es aban den o de la ciudad, cuando habiendo sabido que en Lemno se
hallaba una nie a de A is ogi ón, y que no se había casado po su pob eza, la hizo ae a
A enas, y casándola con uno de los más ilus es, le dio en do e una po ción de e eno a la
pa e del ío: y aun en nues os días se hace admi a es e mismo pueblo po su humanidad y
bene icencia con epe idos ejempla es dignos de imi ación.»
25
En sus Vidas pa alelas, Plu a co dejó es imonio de la enemis ad mani ies a en e A ís ides y
Temís ocles: «P omo ía Temís ocles muchas cosas a iesgadas, y en odo lo ela i o a gobie no le
con adecía y es o baba; po lo que se io A ís ides p ecisado a opone se a muchos de los in en os
de aquel; unas eces pa a de ende se, y o as pa a con ene su pode , ac ecen ado po el a o del
pueblo: eniendo po menos malo p i a a la ciudad de alguna cosa bene iciosa que no el que aquel
se en alen onase saliéndose con odo. De modo que, en una ocasión, habiendo Temís ocles
p opues o una cosa con enien e, la esis ió, sin emba go, y epugnó, aunque no pudo es o ba la, y
al e i a se de la jun a pública p o umpió en la exp esión de que no pod ía sal a se la epública de
A enas si a Temís ocles y a él no los a ojaban en una sima» (Impe i m, n.d.). Como se puede
comp oba , es os dos polí icos g iegos no solo ue on ejemplo del p ime in en o de implan ación
de una en a básica en la sociedad, sino que ejempli ican a su ez cómo la pola ización de los
ex emos conduce inexo ablemen e a un g a e pe juicio pa a el pueblo.
17
Po lo que Plu a co nos ela a, a la mue e de A ís ides, el Es ado u o que su aga
los gas os de la he encia de sus descendien es e incluso llegó has a el pun o de concede
una en a ga an izada de es óbolos po día (a lo que el juez Deme io añadió una d acma)
a la mad e y ía de un nie o de A ís ides que i ía en la indigencia. Y, es más: como señala
Plu a co, es a mane a de p ocede e a habi ual en e los a enienses, pues ela a ambién el
caso de una muje que, al no habe se casado a causa de su pob eza, es lle ada a A enas, se
casa con un homb e ilus e y se le concede como do e una po ción de e eno jun o al ío
26
.
Po odo ello, pod ía deci se que en la An igüedad exis ía una cosmo isión de la
sociedad que p opugnaba an e odo la ayuda a los más necesi ados, ya sea a a és de
p imi i as en as básicas o de ayudas di ec as. En onces, ¿qué ocu ió? ¿Qué es lo que hizo
que es a cosmo isión solida ia de la ida cambia a y que en la ac ualidad una inmensa
mayo ía piense lo con a io? Es e cambio de men alidad se debió al iun o de la doc ina
c is iana en el mundo occiden al, lo que ajo apa ejado ideas an con a ias al espí i u
solida io como la es igma ización de los pob es o la desmi i icación de la limosna.
Como es sabido, Dios le dijo al homb e: «Te gana ás el pan con el sudo de u en e»
(Génesis 3, 19). Y, con es e manda o di ino, se ins au ó en la his o ia del pensamien o
humano la doc ina que a i maba que el abajo no e a más que un cas igo impues o al
homb e po habe desoído el mandamien o de no come del á bol p ohibido. Pa a la
26
En el apa ado sex o de es e abajo, a a é el ema de la eminización de la pob eza y de una
posible en a básica eminis a. Sin emba go, llegados a es e pun o, esul a in e esan e adelan a
cómo la anécdo a ela ada po Plu a co es una mues a e iden e de cómo se ha p oducido
his ó icamen e dicha eminización de la pob eza. Po lo que se e ie e al nie o de A ís ides, lo que
hace el pueblo no es soco e a es e, sino que, al con a io, o ece su ayuda, a a és de un subsidio
de es óbolos al día a su mad e, e incluso a su ía, pues e a del común que es as e an las g andes
pe judicadas de la si uación de pob eza de su hijo y sob ino, espec i amen e. Po o o lado,
Plu a co ela a a con inuación o o caso más y en es a ocasión es ambién una muje la que es
ayudada po el pueblo que, al no pode se casa se, es lle ada a A enas, ecibiendo g a ui amen e una
do e que ambién puede conside a se como p ecu so a de las en as ga an izadas o de mínimos. Y
añado más: más a iba hemos hablado de la gozona y de la gozona pecunia ia, pe o es que en el México
ac ual exis e ambién la llamada gozona de boda que es una ins i ución que aún se u iliza pa a hace
en e a los gas os ex ao dina ios que supone una boda. Como en la G ecia an igua, en cie as
zonas del México ac ual la eso e a o enca gada de o ma la do e, pide al es o de las amilias del
pueblo una pequeña con ibución que, sumadas en e sí, pe mi en su aga los ele ados gas os de
las bodas.
18
doc ina c is iana, el abajo end ía a se algo así como una peni encia que se ha de
cumpli penosamen e po habe deshon ado a Dios, siendo los que no abajan, los agos y
menes e osos unos pecado es que no me ecen pe dón y mucho menos limosna
27
.
Hay quien di á, empe o, que los E angelios es án llenos de pa ábolas que
ei indican la pob eza y sancionan la ida de icos y a iseos, y es cie o. Pe o, lo que a mi
en ende ocu ió es que las ideas p og esis as de C is o ue on abso bidas (como si de una
OPA hos il se a a a) po las ideas capi alis as de San Pablo y lo que en un p incipio ue on
solida idad y ca idad c is iana acaba on con e idas en es igma ización e inquina con a el
pob e. Y como p ueba de ello, bas a lee la segunda ca a de San Pablo a los Tesalonicenses
(el sub ayado es mío):
«He manos, en nomb e de nues o Seño Jesuc is o, os mandamos que os apa éis de odo
he mano que i a en la ociosidad, sin segui la adición que habéis ecibido de noso os.
Sabed bien cómo debéis imi a nos; po que no hemos i ido en ociosidad en e oso os, ni
hemos comido de balde el pan de nadie, sino que hemos abajado penosamen e y con
a iga día y noche, pa a no se g a osos a ninguno de oso os; y no po que no u ié amos
de echo a ello, sino pa a da os un ejemplo que imi a . Y así cuando es ábamos con
oso os, os dábamos es a no ma: El que no quie a abaja , que no coma. Pues bien,
enemos no icias de que algunos de oso os i en en la ociosidad sin o a p eocupación
que de cu iosea lo odo. A és os les o denamos y exho amos en el Seño Jesuc is o a
abaja en paz y a come el pan que ellos mismos se ganen».
¡Qué lejos quedan es as palab as de la ca idad c is iana! ¡Con cuán a di icul ad
pod ían sus en a hoy en día una a gumen ación a a o de la posible ins au ación de una
en a básica uni e sal! Pa a los c is ianos pos -Jesuc is o, la ociosidad e a un pecado capi al
que no me ecía ningún ipo de mi amien o. La sen encia «El que no quie a abaja , que no
coma» bien pod ía u iliza se como un eslogan neolibe al o habe sido p onunciada po
Ma ga e Tha che en alguno de sus céleb es discu sos
28
. Ni as o de una posible
sac alización del jo nal o del abajo gus oso.
27
Muy ilus a i o a es e espec o es el comienzo de la ob a ea al Di inas Palab as, de Ramón del
Valle-Inclán. Un sac is án, al e llega a su iglesia a unos mendigos, les insul a y les g i a: «¡Gen e
que no abaja y co e caminos!». Pa a Valle-Inclán, siemp e an ce e o en sus opiniones, la Iglesia
a a a los pob es como si ue an sus enemigos, pues pa a ella los más necesi ados son pe sonas sin
peculio, que no puedan sus en a la y que, además, en muchas ocasiones, la esul an especialmen e
g a osa, al i i de su ca idad.
28
Como decla ó en una ocasión Ma ga e Tha che : «[...] debemos apoya a los abajado es y no a
los que se niegan a abaja » (Reed, L. W., 2020). Como es sabido, la idea de la di igen e inglesa e a
19
Ob iamen e, es a a e sión con a la ociosidad se ue mi igando con el iempo y lo
jus o es deci que, al llega la Edad Media, se empezó a alo a el abajo de una mane a
dis in a. Son los iempos del o a e labo a y de la búsqueda de la sal ación a a és del
abajo. Sin emba go, un poso de oda es a co ien e an i-ociosidad queda ía g abado a
uego en la his o ia del pensamien o de la humanidad y p ueba de ello son, po ejemplo, las
poo laws
29
y las wo khouses
30
inglesas, que, como es sabido, p ohibían la solida idad hacia los
más necesi ados, basándose en la idea de que, si los pob es i ían en unas condiciones
ín imas, abaja ían más y mejo y a a ían de sali po sus p opios medios de la pob eza.
O la en a eudal (eso que podemos llama el e e so eneb oso de la en a básica), po la que las
clases p i ilegiadas de la sociedad, p incipalmen e nobleza y cle o, ob enían como en as el
exceden e de la p oducción del campesinado, lo que se conocía en de ini i a como i i de
las en as... ¿Y no esul a i ónico? En la An igüedad, los icos i ían de las en as que les
p ocu aban los pob es. En la posmode nidad, lo que se es á plan eando con la posible
ins au ación en la sociedad de una en a básica es que los pob es i an de las en as de los
icos. ¿Y no puede conside a se és a una sue e de jus icia poé ica? A menudo se ha
c i icado po sus de ac o es que no es jus o que las pe sonas pe ciban una en a básica a
cambio de nada. Pues he aquí la espues a a los que se p egun aban cuál pod ía se la
con ap es ación que o ecen a la sociedad los que no apo an nada, los que, a su en ende ,
p e enden i i de las en as básicas: siglos y más siglos de abajo du o, eng osando las a cas
de los icos.
4.- FISCALIDAD MÁS O MENOS JUSTA
que cada ciudadano asumie a las consecuencias de sus ac os. Si un ciudadano iun aba en la ida,
bien po él y, po supues o, bien pa a la comunidad, que no end ía que su aga sus gas os; si un
ciudadano, po el con a io, no iun aba, él y solo él e a el único culpable y, en consecuencia, los
demás no enían el debe mo al de ayuda lo.
29
Las poo laws o leyes de pob es ue on un sis ema de ayuda pa a los pob es, implan ado en
Ingla e a y Gales du an e la Edad Media.
30
Las wo khouses inglesas e an casas donde los pob es podían i a i i y abaja . La p ime a
wo khouse da a de 1682.
20
Es de jus icia pensa que los que más ienen su aguen las necesidades de los que
ienen menos. A in de cuen as, el p oblema de la pob eza mundial se esol e ía con la
aplicación de una sencilla egla de es. Si los icos (un escaso 1% de la población mundial)
os en an
31
el 82% de la iqueza del plane a, el 99% es an e posee an solo el 18%,
incluyéndose en es e umb al a los 780 millones de pe sonas que, según Naciones Unidas,
i en en la ac ualidad po debajo del umb al de la pob eza (un 10%). Po lo an o, si
ebajá amos an solo ese umb al del 82% al 50%, ob end íamos un nue o o den mundial
en que los icos segui ían siendo ex emadamen e icos (con un 50% de la iqueza) y, sin
emba go, con el epa o solida io del 32% es an e ob end íamos que el 10% de los que, en
la ac ualidad, i en po debajo del umb al de la pob eza deja ían de su i penalidades y el
89% es an e i i ía un poco mejo .
Sin emba go, es o no es así, al menos en un en o no de neolibe alismo global,
donde el lobby e oz (el 1% de la población mundial) se ha comido li e almen e a la abueli a
(el 10% que i e po debajo del umb al de la pob eza) y amenaza con come se ambién a
Cape uci a (el 89% de la población mundial que podemos llama a es os e ec os clase
media). Pues, no lo ol idemos, el obje i o úl imo de la clase más a o ecida del epa o
desigual de la iqueza del plane a es el de amasa más o una y hace más pob es a los
pob es, sin limi ación alguna y sin ningún ipo de epa o. Según expone Julio Ga cía
Cama e o
32
en su úl imo lib o La COVID-19 y el mul icolapso del neolibe alismo global, la éli e
31
En pu idad, quizás debe íamos cambia el é mino os en an po el de de en an, pues, según la R.A.E.
os en a equi ale a « ene cie a cosa que o o ga un de echo, un mé i o o un hono », mien as que
de en a signi ica «posee una cosa, dispone de ella o a ibuí sela de o ma ilegí ima o indebida;
especialmen e posee o a ibui se el pode ». Po lo an o, en ealidad lo que los icos hacen es
de en a el 82% de la iqueza del plane a, pues es ob io que disponen de ella de una o ma ilegí ima.
¿A quién pe enecen los ecu sos del plane a? ¿No debe ían se de odos? Po o a pa e, la R.A.E
ambién ecoge o a acepción pa a el é mino os en a , que no es o a que la de «exhibi con anidad
y p esunción una cosa». Bien is o, ambién puede a i ma se que los icos no solo ienen el 82% de
la iqueza plane a ia, sino que hacen os en ación de la misma y que su anidad y su p esunción son
las que impiden que no quie an compa i la con el es o.
32
Julio Ga cía Cama e o es doc o en Geog a ía po la Uni e sidad de Valencia, ingenie o écnico
o es al po la Uni e sidad Poli écnica de Mad id y miemb o undado de la p ime a asociación
ecologis a de la ciudad de Valencia (AVIAT). Es au o de lib os como El dec ecimien o eliz y el
desa ollo humano (2010) o Ciudadanos y “ u alanos” (2019).
27
¿cómo amos a dispone de dine o pa a comp a odo aquello que necesi emos, aunque
solo sea pa a subsis i ?
En es e sen ido, se ha hablado de la economía de la pos -escasez, que es un modelo
al e na i o de sociedad en el que, aun exis iendo ecu sos limi ados, es os ecu sos se ían
uni e salmen e accesibles pa a odos. Pa a au o es como He be Ma cuse
38
o Mu ay
Bookchin
39
, se ía posible o o u u o en el que g acias a los labo a o ios de ab icación (que
pe mi i án c ea casi cualquie cosa a cos e ce o), a la abundancia digi al (que libe aliza á
pa en es digi ales pa a que es én disponibles pa a odo el mundo), a la ecnología especula i a
(que pe mi i á p oduci g andes can idades de ma e ias p imas y ene gía a a és de la
nano ecnología) y, sob e odo, a la au oma ización indus ial a anzada (que pe mi i ía p oduci
bienes sin la necesidad de abajo humano), llega emos p on o a una sociedad en la que
engamos ecu sos su icien es pa a odos y en la que cada indi iduo pueda cumpli odos
sus deseos y necesidades sin depende del abajo y de la lucha caini a po unos ecu sos
mínimos. Como han señalado Joseph Ha h
40
y And ew Po e
41
en su lib o Rebela se ende
(el negocio de la con acul u a), es os au o es c eían –quizás de una mane a un an o u ópica-
«que la mecanización nos iba a lib a de odos nues os deseos y necesidades ma e iales» y
que «al in se íamos lib es pa a pode cul i a nues o lado espi i ual, pa a dedica nos a
nues os cap ichos c ea i os y o ma una sociedad basada no en las exigencias de la
p oducción económica, sino el compañe ismo y el amo » (Hea h y Po e , 2005: 335). ¿Y
no es es e el elemen o eleológico de la en a básica uni e sal, de nues o de echo a un
jo nal digno e incondicionado? ¿No es es e el abajo gus oso al que se e e ía Juan Ramón
Jiménez y al que iende la en a básica uni e sal? Una ez que las máquinas nos pe mi an
38
He be Ma cuse (1898-1979) ue un ilóso o y sociólogo alemán-es adounidense. Esc ibió,
en e muchas ob as, El homb e unidimensional (1.964) o La Sociedad Op eso a (1.972).
39
Mu ay Bookchin (1.921-2.006) ue un his o iado , p o eso uni e si a io, in es igado , ideólogo
y ac i is a ecologis a es adounidense, undado de una eo ía llamada «ecología social» y uno de los
pione os del mo imien o ecologis a.
40
Joseph Hea h es p o eso de iloso ía de la Uni e sidad de To on o. Es au o de The E icien
Socie y y de Comunica i e Ac ion and Ra ional Choice.
41
And ew Po e es in es igado en el Cen e de eche che en é hique de l’Uni e si é de Mon éal
(CREUM).
28
ene cubie as nues as necesidades p ima ias, es deci , nos lib en de nues as necesidades
ma e iales, ¿se ía plausible que cada indi iduo de la sociedad pudie a dedica se a su
e dade a ocación, a da ienda suel a a su lado más espi i ual?
Lo cie o es que no. Como ya p edijo en 2013 Ke in D um42 en su a ículo
“Bien enidos, Excelen ísimos Robo s, No nos dispa éis”, ci ado po Pe e F ase, la
au oma ización a anzada «plan ea la posibilidad de un mundo con mayo calidad de ida y
más iempo lib e pa a odos» (F ase, P. 2020: 13), es deci , plan ea un mundo en el que las
máquinas nos b inden más iempo pa a la ociosidad, pe o, a cambio de «un desempleo
masi o y el en iquecimien o con inuo del uno po cien o de la población» (F ase, P. 2020:
13), lo que iene a signi ica que dicha ociosidad no se a a con e i necesa iamen e en
abajo gus oso, sino en bene icio económico pa a el 1% de la población mundial. Pa a Ka l
Ma x, como señalo en una de las ci as que ab e es e abajo, la única p opiedad que iene el
homb e es la de su p opia ue za de abajo y, sin es a p opiedad, el abajado no es más
que un escla o de o os homb es, de ese 1% que se ha hecho con la p opiedad del abajo,
que, po cie o, e mucho más sencillo la au oma ización que el ene que lidia con los
aumen os de sala io o las mejo as en los de echos labo ales de los abajado es humanos.
Hay quien piensa que el g an p oblema del cambio climá ico no es que el mundo
explo e y que la Tie a no sea capaz de sus en a ida humana, sino que se ebajen al
mínimo los ecu sos na u ales de la Tie a y que los más pode osos se encie en en una
bu buja en la que dis u en de ellos, condenando al es o al os acismo43. Como ha
señalado Pe e F ase, las películas de ciencia icción Elysium o Los juegos del hamb e a an
p ecisamen e de es e ema (F ase, 2020: 123-124). En la película de Ma Damon, po
ejemplo, los miemb os de la éli e se asladan a una es ación especial llamada Elysium,
donde i en a sal o del es o de la humanidad, que mal i e en una Tie a supe poblada y
42
Ke in D um es un pe iodis a es adounidense que sal ó a la ama a a és de la popula idad de su
blog independien e Calpundi (2003-2004). Desde 2008, man iene un blog en la e is a Mo he Jones.
43
A es os e ec os esul a muy ilus a i o el poema de Ra ael Albe i Un an asma eco e Eu opa, que
comienza así: «…Y las iejas amilias cie an las en anas, / a ianzan las pue as, / y el pad e co e a
oscu as a los Bancos». Cuando la cosa se pone ea, lo que hace la éli e es ence a se en sí misma,
ce ando pue as y en anas, poniendo a sal o sus ganancias, y espe ando a que escampe el
empo al, sin ene en cuen a a los que se quedan ue a de su bu buja. O, incluso, emiéndoles,
como le ocu e ambién al a is óc a a del poema de Albe i: «y sueña po las noches con hogue as, /
con ganados a diendo, / que en ez de igos iene llamas, / en ez de g anos, chispas».
29
sin medios. Po su pa e, en Los juegos del hamb e la éli e de la sociedad i e de o ma
os en osa en la capi al, mien as que el es o se hacina en dis i os ob e os que p oducen los
ecu sos y la ene gía de la capi al. Po ello, lo que hab ía que hace es e i a que se
p oduzca es a si uación y empeza a pensa en exp opia la ue za del abajo de manos de
ese 1% de la población. En es e sen ido, Gøs a Esping-Ande sen
44
ha p opues o
desme can iliza el abajo y p o ee «una si uación en la que puedes sa is ace us
necesidades básicas –casa, sanidad o simplemen e dine o- sin ene que abaja ni cumpli
ninguna condición bu oc á ica. En la medida en que consigues odo es o simplemen e
como esul ado de eje ce u de echo como ciudadano, en ez de hace o a cosa a cambio,
u abajo ha sido desme can ilizado» (ci ado po F ase, P. 2020: 58). P opues as como la
en a básica o el de echo a un jo nal digno e incondicionado pa a odo ciudadano pod ían
conlle a dicha desme can ilización del abajo. Como los obo s y la ecnología an a
p o oca que el abajo asala iado deje de se una me cancía con la que se pueda negocia ,
lo ideal es que es a se desme can ilice del odo y que la ue za del abajo no sea u ilizada ya
como moneda de cambio.
Es o que puede pa ece muy no edoso, en ealidad no lo es. El p opio John
Mayna d Keynes p onos icó hace casi un siglo que en nues a época la gen e abaja ía
jo nadas de quince ho as semanales. La en a básica cumpli ía, en un u u o no an lejano,
no solo la misión de p o ee las necesidades básicas de los más necesi ados y del es o de la
población, sino que pe mi i ía ambién aco a la jo nada de abajo pa a que es e se
pudie a epa i en e más abajado es. A lo que pod íamos suma o as ó mulas
complemen a ias como la del ele abajo, que aumen a la p oduc i idad, a la ez que
ambién educe los cos es, en el sen ido del aho o que conlle a en medios de anspo e o
a e ec os de con aminación. En una eu opía
45
pe ec a, la educción de la jo nada labo al
44
Gøs a Esping-Ande sen es p o eso en la Uni e sidad Pompeu Fab a de Ba celona, miemb o
del comi é cien í ico del Ins i u o Juan Ma ch (Mad id) y pa ono de la Fundación Ins i u o
Mad ileño de Es udios A anzados (IMDEA). Es au o , en e o os, de Poli ics agains Ma ke s
(1.985) y The Social Founda ions o Pos indus ial Economies (1.999).
45
Aunque el que se ha gene alizado es el é mino U opía, que signi ica no-luga , lo que Tomás Mo o
p opuso en su amosa ob a e a una Eu opía, que signi ica luga - eliz. Dice el poema que si e de
pó ico al lib o: «Me llama on los an iguos, / po insóli a, U opía. / […] / Siendo así que debe ían,
/ en jus icia, desde aho a, / da me el nomb e de Eu opía». Po lo an o, la implan ación de una
en a básica en la sociedad ac ual no puede conside a se como una u opía, que po su p opia
30
semanal a la mi ad, unida a la implan ación de una en a básica o de un de echo a un jo nal
digno, con o sin abajo asala iado, pod ía ga an iza el man enimien o de un es ado de
bienes a pa a odos, y no solo pa a el 1%.
Pe o qué dicen de odo es o los sindica os. Pues la e dad es que no mucho. Si
as eamos un poco po las dis in as páginas web de los p incipales sindica os de es e país
en busca de alguna no icia sob e en a básica, nos pe ca a emos enseguida de que, o bien el
ema no les in e esa mucho, o bien se mues an con a ios a su implan ación. De hecho,
solo el sindica o asco A gilan ESK
46
, se ha p onunciado sin apujos po la
implemen ación en la sociedad de una en a básica incondicional. Po ello, debemos acudi
de nue o al p o eso Daniel Ra en ós que, en su a ículo “Los sindica os y la en a básica”,
publicado en la e is a Vien o Su , ha señalado las causas po las que la en a básica no ha
enido buena acogida en e los sindicalis as. Pa a Ra en ós los a gumen os sindicales con a
la en a básica se pueden sin e iza en seis pun os: 1) la en a básica p o oca ía que los
sindica os pe die an ue za; 2) la en a básica p o oca ía que los sindica os pe die an
a iliación; 3) la en a básica desman ela á el Es ado del bienes a ; 4) la en a básica
p o oca á que los sala ios desciendan; 5) la en a básica se opone a la cul u a del empleo; y
6) la en a básica p o oca á la desapa ición de la lucha de clases.
Pues bien, es as c í icas no se sos ienen. A gumen an los sindicalis as que la en a
básica p o oca á que los sindica os pie dan ue za y que su a iliación se ea educida.
Puede que sí, pe o, en cualquie caso, es posible que es én igualmen e condenados. Como
hemos is o, la au oma ización a anzada p o oca á una disminución del abajo asala iado
y es a disminución conlle a á a su ez que engamos que desme can iliza lo. Po an o, si la
ue za de abajo no se á en poco iempo una me cancía con la que negocia , ¿pa a qué
semán ica se ía i ealizable, sino como una eu opía, cuyo in úl imo es el de p o ee una sociedad
mejo .
46
El 11 de ma zo de 2021 se p esen ó en Bilbao, po pa e de la Asamblea de Bizkaia, a la que
pe enece el sindica o A gilan USK, una inicia i a legisla i a popula po una en a básica
incondicional que p e ende acaba con la pob eza, epa i el empleo y compa i los abajos, pone
la ida en el cen o, log a una mayo au onomía al decidi , i i de o ma más sos enible y
edis ibui la iqueza. Pa a ello, se p oponía una en a básica de 900 eu os mensuales pa a las
pe sonas adul as o meno es de 18 años emancipados, de 450 eu os mensuales pa a las pe sonas de
en e 14 y 18 años no emancipadas y de 270 eu os mensuales pa a los meno es de 15 años.
31
se i án en onces los sindica os? Desde su pun o de is a, es no mal que los sindica os
de iendan lo suyo (que como se e no coincide necesa iamen e con la de ensa del abajo
en gene al, sino de su p opia exis encia como al, que se basa en las a iliaciones y en las
sub enciones que eciben po ellos), pe o la implan ación de una en a básica, de un jo nal
pa a odo el mundo, ha á que es os no sean necesa ios. Y es que, anclados en un pasado
mejo , los sindica os no han comp endido que la an igua lucha de clases ha desapa ecido.
En la ac ualidad, solo hay dos clases; el 1% y el 99% es an e
47
, y la en a básica no
desman ela á el es ado de bienes a , como los sindica os asegu an, sino que, al con a io, lo
que p e ende es que es e no se ea educido a ese 1%, y que el an año es ado de bienes a
keynesiano se man enga como es aba an es de las c isis económicas de es e siglo o que, al
menos, alcance al mayo núme o de pe sonas. El obje i o no es el pleno empleo, sino que
el poco empleo que quede as la au oma ización se epa a de una o ma más equi a i a.
Po úl imo, en cuan o a la c í ica de que la en a básica conlle a á necesa iamen e el
descenso de los sala ios, hay que señala que ampoco es así. Como hemos is o, la
sociedad ac ual a anza inexo ablemen e hacia la au oma ización gene alizada, lo que
p o oca á, sin duda, que cie os abajado es se ean desplazados hacia o o ipo de
abajos con una emune ación in e io , pues qué duda cabe, si es os abajado es no se
adap an, acaba án con empleos poco cuali icados que, de o ma casi segu a, conlle an un
sala io más bajo. Sin emba go, aquellos abajado es que sí puedan adap a se a la
au oma ización po sus conocimien os o o mación se án más demandados y, po lo an o,
mejo emune ados. En consecuencia, la au oma ización puede gene a una desigualdad
sala ial (supone pé dida sala ial pa a algunos, pe o ganancia pa a o os), y p ecisamen e
pa a eso es a ía la en a básica, pa a amo igua esa pé dida a aquellos que se han is o
des a o ecidos po la au oma ización.
Dicho lo an e io , cab ía p egun a se si hemos llegado a un pun o de no e o no o
si oda ía es amos a iempo de e e i la si uación. Pa a algunos, la si uación es an
p eocupan e que, o cambiamos de men alidad, o es amos condenados a un u u o dis ópico
pa ecido al que e lejan películas como Mad Max o La ca e e a, donde los se es humanos se
en obligados a lucha en e sí po los ecu sos básicos. Como señala An onio Ruiz de
47
Como señala Pe e F ase, el mo imien o Ocupa Wall S ee que se inició el 17 de sep iemb e de
2011 ace ó con su eslogan Somos el no en a y nue e po cien o, e idenciando de es a mane a que los
bene icios del c ecimien o económico an siemp e a pa a a los mismos: al dichoso uno po cien o.
Y aunque solo el 10% (y es mucho) no supe e el umb al de la pob eza, lo cie o es que es a nue a
lucha de clases nos a ec a a odos los que componemos el 99%.
32
El i a
48
en un a ículo publicado en El Mundo en eb e o de 2017: «El éxi o de una o ma
de pensa , de ac ua , lle a a su acaso, pues esa o ma cambia las condiciones de con o no
del sis ema, de mane a que se necesi a o a o ma men al dis in a pa a esol e los
p oblemas que la p ime a ha c eado y no puede co egi den o de sí misma: Se llega a
pun os c í icos o pun os de no e o no» (Ruiz de El i a, A., 2017). Pa a es e ca ed á ico,
den o de un sis ema complejo, cuando se llega a un pun o de no e o no, solo se puede
sali de él si se cambia de men alidad, y pone como ejemplo el de la Re olución F ancesa,
que p o ocó la ansición de un sis ema au o i a io a un sis ema democ á ico po que, en un
momen o dado, se pensó que no exis ía en ealidad un de echo di ino de los eyes. De
igual mane a, an e una si uación compleja como la ac ual, que nos condena hacia un u u o
sin ecu sos na u ales ni abajo, lo que necesi amos es un cambio de men alidad, una idea
sencilla, pe o sub e si a, que se in oduzca en el sis ema y que lo cambie po comple o. Y
es a idea no puede se o a que la de la ansición socio-ecológica
49
.
En ciencia icción exis e lo que se conoce como pun o Jonba , que es el momen o en
el que una decisión p o oca dos esul ados di e gen es
50
. En es e sen ido, la ansición
socio-ecológica es nues o pun o Jonba : o decidimos apos a po el pac o social y acep amos
el e o de una sociedad más sos enible (ci ilización Jonba ), o apos amos po con inua en
la senda del c ecimien o económico que, como se ha is o en es e abajo, nos condena a
un u u o de desigualdad social y deg adación medioambien al (ci ilización Gy onchi).
Al con a io de lo que se suele deci , una inmensa mayo ía piensa que el dine o sí da
la elicidad. Cuan o más ico es un país, más elices son sus ciudadanos. Po eso hay an as
pe sonas que es án a a o de un c ecimien o económico o az y en con a de una sana
ansición socio-ecológica. Pongamos un ejemplo: cuando la pandemia del COVID-19
mo i ó el cie e de on e as y que, como consecuencia de ello, muchos u is as no
pudie an eni a España du an e el e ano de 2020, la inmensa mayo ía pe cibió esa no icia
48
An onio Ruiz de El i a es ca ed á ico de Física Aplicada en la Uni e sidad de Alcalá de
Hena es. Es au o de Quemando el u u o: clima y cambio climá ico (Edi o ial Ni ola).
49
B and, U. (2011): T ans o mación Socio-ecológica. [Video on-line]. Disponible en:
h ps://www.you ube.com/wa ch? =_n49gI7jOEY. [Consul a: 20 de junio de 2021].
50
Su o igen se emon a a la no ela La legión del iempo de Jack Williamson en la que su p o agonis a
debe decidi si ecoge un imán o un guija o: uno da á luga a la c eación de una ci ilización u ópica
llamada Jonba y la o a da á luga a la i anía del es ado de Gy onchi.
33
como mala (segu amen e po que los medios de comunicación nos bomba dea on, y nos
siguen bomba deando, con la idea obsesi a de que es o suponía des ucción de miles de
pues os de empleo y dec ecimien o económico), y pocos ue on los que se pa a on a
pensa en los bene icios de esa no icia. Pa a el p o eso Julio Ga cía Cama e o, sin
emba go, «pa a la inmensa mayo ía de las pe sonas y pa a nues a casa común (la bios e a),
es e dec ecimien o u ís ico esul a se una muy buena no icia. En e ec o, un u u o
en ocado hacia la educción d ás ica del u ismo sí que se ía una buena no icia, pues nos
e i a ía el desas e que hoy supone la deso bi ada a luencia (ya no malizada) del u ismo
masi o y de lejanía, que es una bomba de eloje ía pa a la inmedia a explosión de dos
pandemias: la del COVID-19 (ya iniciada, aunque no son desca ables o as) y la más g a e:
la del cambio climá ico, que no con a á con hospi ales ni pe sonal sani a io ni acunas»
(Ga cía Cama e o, J. 2021: 49). En ealidad, lo que ocu e es que no somos capaces de
mi a más allá y p e e imos el e ec o placebo inmedia o que p oducen ac i idades an
dañinas pa a el medioambien e como el u ismo masi o, sin plan ea nos si quie a que los
bene icios que se ob ienen solo an a pa a a las g andes co po aciones u ís icas, que
o man pa e de lo que hemos denominado como lobby e oz.
Po el con a io, si consiguié amos inculca en la sociedad (a a és de la educación,
po ejemplo) la idea (sencilla, pe o sub e si a) de que el c ecimien o económico solo
p oduce la elicidad de unos pocos, pues se ha cons a ado que una al a asa de PIB se
consigue an solo, sac i icando el empleo, la igualdad social o el medioambien e, pod íamos
empeza a plan ea nos o o mundo dis in o y más eliz pa a odos y no solo pa a el 1%:
una eu opía, cuyo pun o Jonba se ían odas esas medidas (de escasa popula idad desde el
pun o de is a económico y co oplacis a) que omamos hoy pa a asegu a nos un mañana
más sos enible. El p ecio de la globalización ha sido la des ucción de la biodi e sidad.
Sec o es como la cons ucción, la au omoción, el u ismo o la ag icul u a debe ían
e o ma se inmedia amen e y adap a se an o desde una óp ica social como ecológica, pues
que emos pensa que aún es amos a iempo y que la e olución aún es posible. Una
e olución, cuyo lema, po supues o, se ía: La Te e une e indi isible - Libe é, Egali é,
Du abili é ou Mo
51
.
51
La Tie a una e indi isible - Libe ad, Igualdad, Sos enibilidad o la Mue e.
34
6.- HACIA UNA RENTA BÁSICA FEMINISTA
En los úl imos años se ha enido plan eando la necesidad de abo da el ema de la
en a básica desde una pe spec i a de géne o. P ueba de ello se ía el Mani ies o eminis a
po la Ren a Básica, p esen ado po más de cien eminis as el pasado 11 de diciemb e de
2020. En dicho Mani ies o se exponía que había llegado el momen o de pone en el cen o
de la agenda la Ren a Básica desde una pe spec i a eminis a. Pa a una la ga lis a de
muje es y homb es, encabezados po la Magis ada de lo Social Amaya Oli as o la
Eu odipu ada Ma ía Eugenia Rod íguez Palop, la en a básica es un mecanismo (uno más)
que, sumado a la de ensa y ampliación de los se icios públicos, con ibui á a empode a y
da más iempo y libe ad a las muje es. Sin emba go, es e nue o en oque choca de en e
con la p opia de inición de en a básica que hemos dado en el apa ado p ime o de es e
abajo. La en a básica consis e en una asignación dine a ia de ca ác e egula que se
epa e equi a i amen e a odos los indi iduos de la sociedad con independencia de sus
ca ac e ís icas o ci cuns ancias pe sonales. Po lo an o, una de sus ca ac e ís icas esenciales
(la incondicionalidad) esul a ía incong uen e con una pe spec i a de géne o. ¿Cómo amos
a habla de una en a básica eminis a si la misma se ha de concede con independencia de
la ca ac e ís ica o ci cuns ancia de se muje ?
Solo nos queda ían, en consecuencia, dos opciones: o sup imimos la ca ac e ís ica
de la incondicionalidad del concep o de en a básica (en endiendo que es a se ha de epa i
a unos indi iduos de la sociedad en pa icula po el hecho de se muje es, lo que a la
pos e acaba ía con i iendo a la en a básica en un subsidio condicionado emenino), o
indagamos en el ema y emos cómo se pod ía habla de una en a básica uni e sal, pe o
con un plus o el alo añadido de su eminidad.
Como ya se ha señalado en es e abajo, la en a básica es á ín imamen e elacionada
con la noción de jo nal, en endido es e bien como sinónimo de abajo o de sala io. Po lo
an o, si an e io men e nos hemos p egun ado si e a jus o que odos los homb es u ie an
de echo a un jo nal, aho a oca p egun a se si es jus o que las muje es gocen de un plus
añadido en dicho jo nal. Las muje es, qué duda cabe, son las que más di icul ades ienen
pa a consegui y man ene un empleo de calidad (a lo que hab ía que suma la b echa
sala ial o el echo de c is al), po lo que en p incipio se ían ellas las más in e esadas en que
se ga an ice su de echo a un abajo emune ado o a un de echo a un sala io con o sin
con ap es ación labo al.
En el Mani ies o eminis a po una Ren a Básica, se hace hincapié en que la en a
básica no es una concesión ni un egalo (idea que, como ya se ha señalado, se encon a ía
35
implíci a en el é mino je a), pe o pod íamos p egun a nos: ¿qué end ía de malo si así lo
ue a? Lo cie o es que en el caso de cie os homb es la concesión de una en a básica
pod ía conlle a el aumen o de la ociosidad labo al. En es e sen ido, la libe alidad se
con e i ía en ociosidad (hab ía más homos o iosus). Sin emba go, lo que la ealidad ha
demos ado es que la concesión de una en a de cualquie ipo no con ie e a la muje en
una ociosa, sino que, cuando la muje no abaja de o ma asala iada, se con ie e, po lo
gene al, en cuidado a. Así, po ejemplo, el año pasado cuando la pandemia del COVID-19
o iginó que muchas emp esas apos a an po el ele abajo, muchas muje es ie on cómo su
hoga se con e ía en un «espacio de con inamien o, de abajo, de cuidados y de
con i encia» (Po a y Babike , 2020). Obligadas a ene que abaja y a la ez cuida de los
hijos o de las pe sonas mayo es que o ma an pa e de su unidad amilia , el hoga de
muchas muje es se con i ió en «una ampa insos enible 7 días a la semana, 24 ho as al
día» (Po a y Babike , 2020). Po lo an o, en el caso pa icula de las muje es, no
pod íamos habla nunca de libe alidad, sino de con ap es ación. Las en as que eciban las
muje es no edundan en ociosidad
52
, sino que han de se en endidas como la
con ap es ación sala ial po un abajo no emune ado, ya sea es e de ámbi o amilia
(cuidado de hijos o amilia es mayo es) o ex e no (que en la mayo ía de los casos se ealiza
bajo la modalidad de economía sume gida).
52
Un ejemplo muy signi ica i o de lo que a o de deci lo encon amos en la le a de la canción El
mismo homb e del g upo musical Re ol e y que ansc ibo a con inuación: «Todas las mañanas, al
sona las seis, ella se le an a pa a hace ca é, él la mi a is e y le dice: «hoy, hoy ampoco i é». Sabes
que el abajo ya me e minó, cualquie iempo pasado siemp e ue mejo , úmba e conmigo y
dejemos pasa la ida has a las diez. Hoy se á especial, hoy se é un hé oe en mi hoga . Sigo siendo
el mismo homb e con algunos años más, con la misma piel que un día me obligas eis a a iesga .
¡Qué du o me esul a el i i sin hace nada! Es o no es i i , es mo i sin hono . Las noches y los
días son siemp e igual en e al ele iso , seiscien as ein icinco lechas en e los ojos, me es án
dejando idio a, imbécil, on o, loco. Lo ompe é con a la pa ed. Tumba é de un golpe seco a quien
p e enda ba e las calles con mi o gullo po es a mayo . Lucha é como una ie a y no pienso
enuncia al luga que Dios, si exis e, me ha dejado bajo el sol». Como se puede e , nada iene que
e la ociosidad en el caso del homb e que en el caso de la muje . En el caso del homb e, la ociosidad
a menudo edunda en dep esión y en ho as en en e de la ele isión. En el caso de la muje , la
ociosidad edunda en abajos de cuidados. Pocos imaginamos a una muje con la ac i ud del
p o agonis a de la canción de Ca los Goñi y sí abajando en la casa y en el cuidado de ma ido e
hijos. Po lo an o, la mo aleja de la canción no es cie a. No puede deci se que ese mismo homb e
sea un hé oe de su hoga . Queda dicho, la e dade a he oína del hoga es la muje .
36
En es e sen ido, se ha p onunciado Ka hi Weeks
53
en su lib o Feminismo, ma xismo,
polí icas con a el abajo e imagina ios más allá del abajo: «Más allá de la in ensi icación de
muchas o mas de abajo asala iado […], ambién han aumen ado las ca gas de abajo
domés ico y de cuidados no asala iados, an o po la p esión de la ees uc u ación
neolibe al como po la doble jo nada, y debido al modelo cada ez más dominan e de
c ianza in ensi a (que se p esen a como imp escindible pa a desa olla las capacidades
comunica i as, cogni i as y c ea i as cada ez más necesa ias pa a ep oduci –si no ele a -
el es a us de clase de una nue a gene ación de abajado es; éase Hays, 1.996). Dado que
la ins i ución de la amilia –en la que se ha basado y sos enido la p i a ización del abajo
ep oduc i o –cla amen e no puede asumi an a esponsabilidad en la c ianza, en el
cuidado de las pe sonas mayo es, de la en e medad y la discapacidad, el echazo de la ac ual
o ganización del abajo ep oduc i o pod ía ene mucho que deci al eminismo
con empo áneo». (Weeks, K., 2020: 163-164). Pa a la p o eso a es adounidense, la muje
abajado a ac ual debe en en a se a una doble jo nada; po un lado, la del abajo
asala iado (cada ez más in enso y explo ado ) y, po o o, la del abajo domés ico y de
cuidados no asala iados, que incluye lo que se ha denominado como c ianza in ensi a
54
de los
hijos. Po ese mo i o, la sac alización de un de echo a un jo nal –pa a el caso pa icula de
las muje es- es á más que jus i icado, pues el modelo adicional de amilia he e osexual
expulsa a la muje de la posibilidad de un buen empleo po la e ien e de la in ensi icación
del abajo asala iado y la condena a un abajo domés ico o de cuidados no asala iado, po
la e ien e de la c ianza in ensi a de los hijos o del cuidado de pe sonas mayo es o
en e mas.
53
Ka hi Weeks es p o eso a de géne o, sexualidad y es udios eminis as en la Uni e sidad de
Duke. Es au o a de Cons i u ing Feminis Subjec s (1.998) y coedi o a de The Jameson Reade (2.000).
54
Pa a Pa ick Ishizuka, p o eso de sociología en la Uni e sidad de Washing on, la c ianza
in ensi a equie e una can idad signi ica i a de dine o (que ob iamen e se ob iene a a és del
abajo asala iado) y de iempo (ex aído del iempo de ocio de las mad es), pues los niños de hoy
en día ealizan, as la escuela, múl iples ac i idades ex acu icula es que abogan po impulsa sus
necesidades y alen os. Según se ha es udiado, en la década de los ochen a, los niños de EE.UU. se
quedaban solos en casa después de la escuela. En la ac ualidad, los niños del siglo XXI ienen
pad es helicóp e os que se ca ac e izan po es a en odo y sob ep o ege a sus hijos, a ea que, po
o a pa e, suelen ealiza las muje es.
43
ins umen o que do a á a cada indi iduo de un pode de decisión sob e sus p oyec os de
ida y de abajo, pe mi iendo que, una ez sa is echas sus necesidades básicas, cada
pe sona enga la opo unidad de di igi su p opio camino, decidiendo qué hace o qué no
hace con su ida
61
, abajando o no abajando, y no iéndose o zado, como en la
ac ualidad le ocu e a la mayo ía, a subsis i a base de abajos p eca ios que, en el mejo de
los casos, solo pe mi en llega a in de mes.
61
Como ha señalado el p o eso Casassas, la en a básica «nos pe mi e e-signi ica la idea de
“hace ” y de “deja hace ” o de que “nos dejen hace » (Casassas, D. 2021), pa a aseando la idea del
laissez- ai e. No se a a de deja hace , sino que nos dejen hace de e as y que cada cual sea el
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