scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

La Perfecta Casada: del modelo a las representaciones. La biografía de Francisca Zorrilla, escrita por su marido

Torremocha Hernández, Margarita

Abstract

Producción Científica

Full text

[ 223 ] © Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 38, n. 1 (2016), pp. 223-253 ISSN: 0213-2079 – ISSN electrónico: 2386-3889 DOI: http://dx.doi.org/10.14201/shhmo2016381223253 LA PERFECTA CASADA: DEL MODELO A LAS REPRESENTACIONES. LA BIOGRAFÍA DE FRANCISCA ZORRILLA, ESCRITA POR SU MARIDO1 «La Perfecta Casada»: from the Model to Representations. Francisca Zorrilla’s Biography, Written by her Husband Margarita TORREMOCHA HERNÁNDEZ Universidad de Valladolid Correo-e: [email protected] RESUMEN: La existencia de unos modelos de ser y estar en femenino para las mujeres castellanas en la etapa postridentina es sobradamente conocida. Entre ellos destaca la obra, de gran éxito por el número de sus ediciones, del agustino Fray Luis de León (1583). La perfecta casada estableció un patrón ideal de lo que debía ser el oficio de casada, que fue leído por muchas mujeres. Décadas después de la aparición de esta obra, se publicó en Alcalá otra (1661), que no es una propuesta sino el relato de una vida real, una biografía que un jurista castellano, Gabriel Álvarez de Velasco, oidor en la Audiencia de Santa Fe, quiso escribir de su mujer –Francisca Zorrilla– a su muerte. Su paso por esta vida, y sobre todo durante su estado de casada, fue una vida ejemplar capaz de dar cuerpo y vida a un arquetipo consumado. La atención al género biográfico, a su autor, a la narración de 1. Este trabajo se inscribe en la investigación realizada en el contexto del proyecto «Justicia y Mujer. Los tribunales penales en la definición de una identidad de género. Castilla y Portugal (1550-1800)» HAR2012-31909, financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad. Proyectos de Investigación Fundamental. VI Programa Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica, 2008-2011. MARGARITA TORREMOCHA HERNÁNDEZ LA PERFECTA CASADA: DEL MODELO A LAS REPRESENTACIONES. LA BIOGRAFÍA DE FRANCISCA ZORRILLA, ESCRITA POR SU MARIDO [ 224 ] © Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 38, n. 1 (2016), pp. 223-253 la vida en su aspecto más descriptivo, así como a la adecuación al modelo, son el objeto de este trabajo. Palabras clave: Biografía; Historia de la Mujer; siglo xvii; Mujer y matrimonio; representaciones culturales. ABSTRACT: The existence of feminine models for Castilian women in the «postridentine» age is well known. Among these models, it stands out a work written by the Augustinian Fray Luis de León (1583). The great number of editions of the work proves its great success. «La Perfecta Casada» set a prototype of what a married woman should be and was read by many women. Decades after the appearance of this work, another was published in Alcalá (1661), which is not an ideal proposal but the story of a real life: the posthumous biography of Francisca Zorrilla written by her husband, Gabriel Álvarez de Velasco, judge at the «Chancillería» of Santa Fe. Her life, especially her married life, was exemplary. This work focuses on the biographical genre, on the author, on the story of life in its descriptive aspect, as well as on the adjustment to the archetype. Key words: Biography; Women History; 17th Century; Women and Marriage; Cultural Representations. «Parecerá a algunos que tener una mujer, hijos y maridos, tales que la alaben, más es buena dicha de ella, que parte de su virtud». Fray Luis de León, La perfecta casada, cap. XVIII La existencia de unos modelos de ser y estar en femenino para las mujeres castellanas en la etapa postridentina es conocida, y la historiografía actual no deja de analizarlos tanto desde el plano teórico como en sus representaciones2. La identidad femenina asignada, y asimismo la asumida para muchas mujeres, responden a unos parámetros que los tratadistas y teólogos ayudaron a definir, 2. CHARTIER, R.: La historia cultural redefinida: prácticas, representaciones, apropiaciones. Barcelona, 1990. SANCHEZ ORTEGA, E.: «La mujer en el Antiguo Régimen: tipos históricos y arquetipos literarios. Nuevas perspectivas sobre la mujer», en Actas de las primeras jornadas de investigación interdisciplinaria organizadas por el Seminario de Estudios de la mujer de la Universidad Autónoma de Madrid, 1982; LÓPEZ-CORDÓN, M.ª V.: «La conceptualización de las mujeres en el Antiguo Régimen: los arquetipos sexistas», Manuscrits: revista d’història moderna, 12, 1994, pp. 79-107. MARGARITA TORREMOCHA HERNÁNDEZ LA PERFECTA CASADA: DEL MODELO A LAS REPRESENTACIONES. LA BIOGRAFÍA DE FRANCISCA ZORRILLA, ESCRITA POR SU MARIDO [ 225 ] © Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 38, n. 1 (2016), pp. 223-253 pero que también encontramos en la trama de obras teatrales o comedias de los siglos xvi, xvii, y xviii3. La obra escrita por el agustino Fray Luis de León4, fue el tratado de educación femenina de mayor difusión. La perfecta casada, se redactó y dedicó por este religioso a Doña María Varela de Osorio, como regalo de bodas, para guiarla en su vida matrimonial5. Esta epístola moral se publicó por vez primera en 1583, gozando de una gran fortuna desde su origen, por lo que su autor la revisó haciendo algunas correcciones y ampliaciones sobre el original. El propio teólogo quiso dejar clara la autoridad que podía tener en esta materia y, por ello, en el prólogo del libro tercero De los nombres de Cristo hace alguna observación para atajar las críticas que le podían venir por tratar un tema que no era propio del conocimiento de un religioso: «Resta decir algo a los que dicen que no fue de mi cualidad ni de mi hábito escribir del oficio de la casada; que no lo dijeran, si consideraran primero que es oficio del sabio antes que hable mirar bien lo que dice […] y que yo en aquel libro lo que hago solamente es poner las mismas palabras que Dios escribe, y declarar lo que por ellas les dice»6. No consideraba este varón que su visión masculina supusiera una inadecuada intromisión en una materia para la que podía no ser competente, y su éxito postrero parecía alejarle de toda crítica en este sentido. La difusión que alcanzó su obra en las centurias posteriores así lo avala. No obstante, a pesar de estas observaciones, no es nuestra intención hacer un estudio de esta obra en sus ediciones o en sus aspectos literarios, tan solo tomamos el modelo que supuso para muchas mujeres a las cuáles se les dio como manual de comportamiento en el estado matrimonial. Modelo, que en el caso de Francisca Zorrilla, pasó de serlo a convertirse en una realidad, y así lo quiso poner por escrito 3. BARBEITO CARNEIRO, I.: Mujeres y literatura del Siglo de Oro: espacios profanos y espacios conventuales. Madrid, 2007; HERNÁNDEZ BERMEJO, M. A.: «La imagen de la mujer en la literatura moral y religiosa de los siglos XVI y XVII», Norba. Revista de Historia, 8, 1987, pp. 175-188; MARTÍN CASARES, A.: «Las mujeres y “la paz en la casa” en el discurso renacentista», Chronica Nova: Revista de Historia Moderna de la Universidad de Granada, 29, 2002, pp. 217-244; TORREMOCHA HERNÁNDEZ, M.: La mujer imaginada. Visión literaria de la mujer castellana en el barroco. Badajoz, 2010. 4. CASTILLA CORTÁZAR, B.: «Arquetipo de la feminidad en “La perfecta casada”, de fray Luis de León», Revista agustiniana, 35:106, 1994, pp. 135-170; RIVERA, O.: La mujer y el cuerpo femenino en La perfecta casada de Fray Luis de León. Juan de la Cuesta, 2006. 5. Utilizamos: LEÓN, F. L.: La perfecta casada, Novena edición. Madrid, 1968. 6. http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/de-los-nombres-de-cristo--2/html/fedb9fc082b1-11df-acc7-002185ce6064_3.html/marca/escribir%20del%20oficio%20de%20casada#949. MARGARITA TORREMOCHA HERNÁNDEZ LA PERFECTA CASADA: DEL MODELO A LAS REPRESENTACIONES. LA BIOGRAFÍA DE FRANCISCA ZORRILLA, ESCRITA POR SU MARIDO [ 226 ] © Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 38, n. 1 (2016), pp. 223-253 y darlo a la imprenta un autor también masculino, que en este caso escribía desde la autoridad que le daba la cercanía con la biografiada, aunque también pusiera una base doctrinal a la realidad cotidiana que describe. Nuestro objetivo es pues el análisis de otra obra que, sin ser desconocida, no ha recibido la suficiente atención7, y que bien pudiera ser el relato que pone nombre y carne a esa perfecta casada –como así llega a llamarla su marido– que en principio fuera solo de tinta. Dicho de otro modo, nos permitiría pensar que el modelo propuesto por el agustino (aunque en la biografía de Francisca, San Gerónimo es la principal autoridad para avalar el discurso), que leyeron numerosas mujeres para formarse en las obligaciones y quehaceres de su estado de casadas, se podía poner en ejecución, pasando de la teoría a la experiencia vivida. La obra a la que nos referimos es el libro «De la exemplar vida y muerte dichosa de doña Francisca Zorrilla» (por su esposo Gabriel Álvarez de Velasco. Alcalá, Colegio de Santo Tomás, 1661); el ejemplar existente en la Biblioteca Nacional de la República de Colombia8. Es esta una biografía compuesta por el esposo de una mujer criolla, escrita a la muerte de esta. En ella se pone de manifiesto que el ejemplo propuesto por Fray Luis de León y otros teólogos y tratadistas se puede llevar a cabo, y en consecuencia, nos presenta una mujer real –desde el subjetivismo de su relato– que responde al paradigma de mujer católica. No obstante, como veremos, esta narración reconstruye toda su vida, aunque haga especial hincapié en su etapa de casada, que era la que él conocía de forma directa. 1. Estrategias narrativas del egodocumento. Entre biografía y vida ejemplar Las biografías, en general, y las femeninas en particular, como ha señalado Hernández Sandoica, están adquiriendo protagonismo en la nueva historiografía, pero a lo largo de la historia no han sido tan comunes9. La vida cotidiana de las mujeres, frecuentemente circunscrita a ámbitos familiares o domésticos, no 7. JARAMILLO DE ZULETA, P.: «En la Santafé del siglo XVII, Doña Francisca Zorrilla, una perfecta casada», Vida social y costumbres en la historia de Colombia. Revista Credencial Historia, 77, 1996; GÓMEZ, J. H. B.: «Historiografía y hagiografía: vidas ejemplares y escritura de la historia en el Nuevo Reino de Granada», Fronteras de la Historia, 12, 2007, pp. 53-78. También se le han dedicado un decena de páginas en la Tesis Doctoral defendida en la Universidad de Barcelona, RAMÍREZ, M. H.: Las diferencias sociales y el género en la asistencia social de la capital del Nuevo Reino de Granada, siglos XVII y XVIII. Barcelona, 2005, pp. 152-161. 8. A partir de ahora –con la intención de evitar reiteraciones–, las páginas recogidas entre paréntesis corresponderán a este libro. 9. HERNÁNDEZ SANDOICA, E.: «La biografía, entre el valor ejemplar y la experiencia vivida», Asclepio, 57:1, 2005, pp. 23-42. MARGARITA TORREMOCHA HERNÁNDEZ LA PERFECTA CASADA: DEL MODELO A LAS REPRESENTACIONES. LA BIOGRAFÍA DE FRANCISCA ZORRILLA, ESCRITA POR SU MARIDO [ 227 ] © Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 38, n. 1 (2016), pp. 223-253 parecía merecer la atención de los escritores, y sobre todo de aquellos que daban sus textos a la imprenta10. Además, Gómez Restrepo señala como otra particularidad las escasas biografías que existen para el ámbito geográfico americano: «Nuestras biografías coloniales, no muchas en número, corresponden al género religioso, y salvo alguna excepción, vidas de monjas escritas con tanto fervor como ingenuidad, y dedicadas a presentar eximios ejemplos de virtud y penitencia a la imitación a las almas piadosas»11 . En efecto, las biografías de mujeres están presentes en los conventos. Las religiosas han recibido en este sentido una mayor atención12. Este predominio de las vidas de monjas estuvo determinado, en parte, por la obediencia que algunas de ellas tuvieron con sus confesores, que eran los que les ordenaban que realizaran un ejercicio escrito sobre sus propias vidas –autobiografía– o sobre la de alguna de sus hermanas, o ellos mismos emprendían esta tarea13. La finalidad en estos casos pudo estar en dejar constancia de los hechos, más o menos singulares de su vida, con carácter individual, o de dejar memoria de la fundadora o bienhechora de un convento, con un carácter y unas derivaciones colectivas14. Con ello se buscaba 10. AMELANG, J.: El vuelo de Ícaro: la autobiografía popular en la Europa moderna. Madrid, 2003; AMÍCOLA, J.: Autobiografía como autofiguración: Estrategias discursivas del Yo y cuestiones de género. Rosario, 2007; DAVIES, J. C. y BURDIEL, I.: El otro, el mismo. Biografía y autobiografía en Europa (siglos XVII-XX). Valencia, 2005; POPE, R. D.: La autobiografía española hasta Torres Villarroel. Frankfurt, 1974; PARRA LÓPEZ, E. La: «La biografía de una persona importante», Estudis: Revista de historia moderna, 30, 2004, pp. 57-74; SIDONIE, S.: «Hacia una poética de la autobiografía de mujeres», Anthropos: Boletín de información y documentación, 29, 1991, pp. 93-106. 11. GÓMEZ RESTREPO, A.: Historia de la literatura colombiana. Ministerio de Educación Nacional, Ediciones de la Revista Bolívar, 1953. 12. ROULLET, A.: «Poder y cuerpo en los conventos de Carmelitas Descalzas», Historia Social, 78, 2014, pp. 3-16; FERRUS, B.: «Máscaras de cera: vida, autobiografía y retrato en el mundo conventual», Extravío. Revista electrónica de Literatura Comparada, 2, 2007, pp. 104-115; WEBER, A.: «Autobiografías por mandato: ¿ego-documentos o textos sociales?», Cultura escrita y sociedad, 1, 2005, pp. 116-119; BORJA, J. H.: «Cuerpos barrocos y vidas ejemplares: la teatralidad de la autobiografía», Fronteras de la Historia, 7, 2002, pp. 99-115; LÓPEZ, R. L.: «Hagiografías y autobiografías novohispanas. Una aproximación histórica», Jahrbuch für Geschichte Lateinamerikas, 39, 2002, pp. 331-339; GARÍ, B.: «Vidas espirituales y práctica de la confesión. La recepción y transmisión de la auto-biografía espiritual femenina en la Península Ibérica y el Nuevo Mundo», Acta historica et archaeologica mediaevalia, 22, 2001, pp. 679-696; NAVA Y SAAVEDRA, J.: Jerónima Nava y Saavedra (1669-1727). Autobiografía de una monja venerable. Edición de Ángela Inés Robledo, Cali, Universidad del Valle, 1994. 13. JARAMILLO DE ZULETA, P.: En olor de santidad: aspectos del convento colonial, 1680-1830. Santa Fe de Bogotá, 1992. 14. AMELANG, J. S.: «Los usos de la autobiografía: monjas beatas en la Cataluña moderna», Historia y género: las mujeres en la Europa moderna y contemporánea. Valencia, 1990. pp. 191-214. MARGARITA TORREMOCHA HERNÁNDEZ LA PERFECTA CASADA: DEL MODELO A LAS REPRESENTACIONES. LA BIOGRAFÍA DE FRANCISCA ZORRILLA, ESCRITA POR SU MARIDO [ 228 ] © Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 38, n. 1 (2016), pp. 223-253 la repercusión de los hechos y la espiritualidad de la persona en la configuración de la esencia del convento. En estos casos, autobiografías y biografías se convierten más bien en un subgénero de la biografía como es la vida ejemplar: género «edificante, moralizador, al servicio de una estrategia de socialización destinada a colectivos amplios»15. Pero, cuando la mujer no ha entrado en un convento, cuando no hay una utilidad colectiva, del grupo, de la orden religiosa, etc. entonces era mucho más difícil que suscitara el suficiente interés para producir y provocar la realización de una biografía. Supone una gran dificultad encontrarlas para una mujer casada. Hay toda una literatura sobre cómo debe ser la mujer, y sobre todo cómo ha de ser a partir de su matrimonio, caso de la obra de Fray Luis de León16. La literatura es relativamente generosa en esta materia. No así en biografías de casadas, cuyo mérito fue llevar con acierto y sabiduría su vida conyugal. En este estado del matrimonio la perfección era muy compleja. Fray Luis afirmaba: …es la primera alabanza de la buena mujer, decir que es dificultosa de hallar … que unas hay cerriles y libres como caballo, y otras resabidas como raposas, otras ladradoras, otras mudables a todos los colores, otras pesadas como hechas de tierra; y por esto, la que entre tantas diferencias de mal acierta a ser buena, merece ser alabada mucho17. De hecho, cuando hacemos un repaso de las que llegaron a la santidad, en el ámbito femenino, las casadas son una minoría poco destacada. Algunas llegaron por el martirio que les supuso su matrimonio, pero sobre todo porque lo pudieron superar, y en su viudez optaron por hacer votos religiosos18. Quizás por ello, quizás porque en estos casos concretos dejar memoria de las cotidianeidades de la casada no parecía tener interés, sus vidas no fueron recogidas por ninguna pluma, y menos llevadas a la imprenta. 15. PERALTA, D. B. de: «Voces del claustro. Dos autobiografías de monjas novohispanas del siglo XVII», Relaciones. Estudios de historia y sociedad, 35:139, 2014, pp. 157-194. 16. Aun sí, conviene no caer en el normativismo (manuales de confesores, tratados, etc.), en los discursos formativos o espejos, que nos pueden impedir llegar a ver la situación real de las mujeres. BOLUFER PERUGA, M.: «Multitudes del yo: biografía e historia de las mujeres», Ayer: Revista de Historia Contemporánea, 2, vol. 93, 2014, pp. 85-116; «¿Escribir la experiencia? Familia, identidad y reflexión intelectual en Inés Joyes (s. XVIII)», Arenal. Revista de Historia de las Mujeres, 13:1, 2006, pp. 83-105. «Textos sobre mujeres en la cultura española del siglo XVIII: la construcción de la feminidad», en BARBERÁ, E., CAMPILLO, N. (eds.): Reflexión multidisciplinar sobre la discriminación sexual. Valencia, Nau Llibres, 1993, pp. 106-109. 17. León, op. cit., cap. II, p. 25. 18. TORREMOCHA HERNÁNDEZ, M.: «Modelos de espiritualidad barroca ‘De la que tomó estado matrimonial’», en El Alma de las mujeres, Valladolid, 2015, pp. 181-210. MARGARITA TORREMOCHA HERNÁNDEZ LA PERFECTA CASADA: DEL MODELO A LAS REPRESENTACIONES. LA BIOGRAFÍA DE FRANCISCA ZORRILLA, ESCRITA POR SU MARIDO [ 229 ] © Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 38, n. 1 (2016), pp. 223-253 Por eso el caso de Francisca Zorrilla se nos presenta como un relato tan singular. No es una autobiografía, como ocurre en el caso de la transmisión de las vidas de algunas monjas venerables de esta misma época. Pero quizás tenga aún más valor. Ella misma no hubiera podido hacerse tal cantidad de elogios; ella misma, como mujer recatada, humilde, modesta y virtuosa, no podría haberse propuesto directamente como modelo, pues como elogia su esposo «nunca presumió» (p. 62). Sin embargo, aunque no sea una autobiografía sino una biografía, este texto cumple con los criterios que a esta le otorgó Phelipe Lejeune, y con las condiciones para estar ante una: que sea un texto narrativo en prosa (o en verso), en que el tema tratado sea la vida individual de una persona, que tenga identidad entre el narrador o el autor, que la perspectiva del narrador sea retrospectiva. En la autobiografía, el autor hace un pacto con el lector para que este lea e interprete su texto discriminando lo verdadero de lo falso, como haría ante un hecho de la vida cotidiana, y de manera unilateral le hace considerar auténtica su historia. De hecho, lo ha de anunciar en su relato, diciendo que su narración será fiel a la verdad, y por lo tanto el género biográfico no era género de ficción. El autor hace con el lector un «pacto de referencialidad», y este puede equivocarse o confundirse, pero lo hará convencido de que lo que cuenta es la verdad19. La biografía, sin dejar de ser un campo literario, lo es al mismo tiempo del conocimiento histórico. En este caso, además, forma parte de una literatura específica, dedicada a pasados ejemplares, en la que se mezcla memoria y narración. La pregunta que nos podemos hacer es si esta «memoria» puede ser considerada Historia20. En teoría se había escrito con un fin claro: mantener la identidad femenina de la madre en la memoria familiar. Supone pues una aportación que se abre a dos campos: familia y memoria, sin dejar de ser una literatura del yo, del sujeto, a la par que historia de las emociones. Del yo discursivo se hace una representación. En este caso una representación que suple la presencia. Es pues una vía de construcción de la subjetividad. El texto se hace con la intención del mantener el recuerdo, pero el recuerdo de una vida memorable y por tanto de un modelo de conducta. La capacidad performativa de la escritura está explícita en su finalidad21. De hecho, en la aprobación de la 19. LEJEUNE, P.: El pacto autobiográfico y otros estudios. Madrid, Megazul Endymion, 1994: «El pacto autobiográfico», Anthropos: Boletín de información y documentación, 1991, 29, pp. 47-62. 20. CARRERAS PANCHÓN, A.: «La biografía como objeto de investigación en el ámbito universitario. Reflexiones sobre un retorno», Asclepio, 57:1, 2005, pp. 125-134; PARDO MOLERO, J. F.: «La biografía en la historiografía modernista española. De la práctica a la teoría», Estudis: Revista de Historia Moderna, 28, 2002, pp. 407-420. 21. Capacidad perfomativa del texto en la definición de una identidad; analizar los «marcadores de identidad», las «interpelaciones», escenificación de los códices culturales vigentes, proceso de construcción y representaciones de la mujer en la Edad Moderna. MARGARITA TORREMOCHA HERNÁNDEZ LA PERFECTA CASADA: DEL MODELO A LAS REPRESENTACIONES. LA BIOGRAFÍA DE FRANCISCA ZORRILLA, ESCRITA POR SU MARIDO [ 230 ] © Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 38, n. 1 (2016), pp. 223-253 obra, por parte del Padre Gerónimo de Escobar (que era también el confesor de la biografiada), dice: «exemplos raros de virtudes que alientan la Fe en los coraçones, y espolean nuestra cobardía al bien obrar». Esas vidas ejemplares, puestas por escrito tienen esa misión. Y el arzobispo de Santa Fe, en la misma línea afirmaba que esta obra sería para «exortación de los demás a su imitación». Incluso en este caso concreto se puede percibir en la biografía un afán educacional, al señalar que el público primero serán sus hijos, que se guiarán por sus actos transmitidos por esta memoria de su recuerdo. Nos podemos repetir también la reiterada pregunta de si estas biografías de vidas ejemplares son literatura o historia. La finalidad reconocida por el autor fue dejar constancia para el futuro más o menos cercano: «Siendo (como es) el exemplo la mas poderosa y eficaz exortacion; y se conserve en los escritos (sin los quales pocos años, sino fuessen pocos días, lo podían borrar de la memoria, no teniendo la defensa desse muro contra la varocidad de los tiempos…)» (p. 1). Memoria que perviva, al tiempo que texto escrito, en cualquier caso, a nosotros nos permite, al menos, una aproximación a la cotidianeidad de una familia de la élite santafereña. En definitiva, esta biografía ha de verse como forma discursiva y como medio para los usos sociales del recuerdo. El modelo, el sujeto ideal, lo describe el autor. En realidad no viene definido por la mujer origen del escrito o biografía, sino que el que hace el relato propone el modelo según los criterios que desea destacar, que desea imponer. Así, el «retorno al sujeto» a través de la denominada egohistoria22 y los egodocumentos, nos remiten a la textualidad de lo privado23. 2. Gabriel Álvarez de Velasco: autor, biógrafo y esposo El autor de la biografía es Gabriel Álvarez de Velasco, nacido en 1597, en Quiroga, Lugo. A pesar de tener orígenes gallegos, aparece en más de una ocasión como vallisoletano24, probablemente porque su oficio de jurista le hizo tener una vinculación con el tribunal de la Real Chancillería de esta ciudad. Estamos ante un hombre de letras, en concreto un jurista, que estudió Derecho Civil o Leyes en la Universidad de Salamanca, y tras esto se recibió como abogado en la Real 22. «Curiosa denominación para un ejercicio de la memoria desde la perspectiva de la persona, el yo individual, uno de los productos más acabados de la modernidad burguesa europea. Requiere apoyarse en la reminiscencia íntima, sin el auxilio y concurso del documento, de forma inversa a la manera taxativa que estableció el positivismo del siglo XIX». CORTÉS RIERA, L. E. en http://www. elimpulso.com/opinion/ejercicio-de-egohistoria. 23. SCHULZE, W.: «Sobre el significado de los ego-documentos para la investigación de la Edad Moderna», Cultura escrita y sociedad, 1, 2005, pp. 110-113. 24. JARAMILLO ZULETA, P.: «Doña Francisca Zorrilla…, op. cit.. MARGARITA TORREMOCHA HERNÁNDEZ LA PERFECTA CASADA: DEL MODELO A LAS REPRESENTACIONES. LA BIOGRAFÍA DE FRANCISCA ZORRILLA, ESCRITA POR SU MARIDO [ 231 ] © Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 38, n. 1 (2016), pp. 223-253 Chancillería de Valladolid. En 1636 fue nombrado oidor de la Real Audiencia de Santa Fe en Nueva España. En 1648 fue promovido a Lima como Fiscal, pero no pudo viajar por haber enfermado de flebitis. En mayo de ese mismo año se jubiló. Murió en Santa Fe diez años después, en junio de 1658, con 61 años. Según su hijo Francisco25, fue asimismo un modelo por su dedicación al estudio y por su perfección en las virtudes cristianas. Su ejemplo en la Magistratura fue por tanto reseñado también en el poema panegírico que le escribió su descendiente, afirmando que a pesar de los premios que llegó a alcanzar en el servicio de la Monarquía Hispánica, supo servir la plaza sin servirse de ella; «supiste del pobre ser siempre adarga, contra el tirano rápida centella…»26. Su trayectoria profesional en los tribunales reales de justicia, se complementó con su faceta como escritor, dedicada mayoritariamente a obras relacionadas con su empleo. Gerónimo Escobar –jesuita, catedrático de Prima de Teología de la Universidad Javieriana– le definía en este sentido como «Autor, cuya doctrina los mayores ingenios admiran, y con solemnes aclamaciones le dan la palma entre las de los más insignes Doctores de Iurisprudencia». La mayoría de sus publicaciones relacionadas con su ejercicio profesional, aparecieron en latín. De todas ellas la que tuvo una mayor difusión, o al menos de la que conocemos que atesoró mayor número de ediciones, tanto ese siglo como el siguiente, fue el Tractatus de priuilegiis pauperum et miserabilium personarum27, 25. ÁLVAREZ DE VELASCO Y ZORRILLA, F.: Poema panegirico al Licenciado Don Gabriel Alvarez de Velasco, su padre, oidor y Alcalde de Corte de la Real Audiencia del Nuevo Reyno... y Visitador de la de Lima, cuyas plazas renuncio, por darse no menos que al estudio, a la perfeccion, logrando, de aquel tan felices efectos, quanto publican sus libros, y de esas glorias que pregona la fama general de sus virtudes. Se lo dedica a sus hermanas en: http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000095356&page=1. ÁLVAREZ DE VELASCO, F., et al.: Rhythmica sacra, moral y laudatoria. Instituto Caro y Cuervo, 1989. PORRAS COLLANTES, E.: «Otras noticias-y las últimas-sobre la prosaica vida de don Francisco Álvarez de Velasco y Zorrilla», Literatura: teoría, historia, crítica, 2, 2000, pp. 11-20. 26. Sobre Francisco como escritor: PASCUAL BUXÓ, J.: El poeta colombiano enamorado de sor Juana. Universidad Nacional de Colombia. Universidad de los Andes. Plaza & Janes, 1999. Otras publicaciones –recogidas en la Biblioteca Nacional de España– de Francisco Álvarez de Velasco y Zorilla son: Letras para la comedia y Loa de Santa Barbara: la primera es una pintura de Ecos sacada por la de la Esposa de los Cantares que es la siguiente…; Documentos morales a un amigo; Panegyrica apologia a la Anual celebracion que haze esta ciudad de Santa Fè a la Milicia Angelica…; El Apolo africano y aguila de la Iglesia, el grande Agustino: su vida y milagros escrita en cien canciones…; Elegias decametras a los tres dolores de la Virgen Santissima: ajustadas de distintos centones de Virgilio…; Carta laudatoria a la insigne Poetisa la señora Soror Inès Juana de la Cruz…; Carta al reverendissimo Padre Maestro Fray Diego de Ochoa, de la Orden de Predicadores… 27. Tractatus de priuilegiis pauperum et miserabilium personarum: pars prima [-secunda]…; authore licentiato Gabriele Aluarez de Velasco …; Matriti, apud viduam Ildephonsi Martin expensis Dominici Gonçalez ..., 1630: [D. Gabrielis Alvarez de Velasco ... De privilegiis pauperum et miserabilium personarum ad legem unicam] /D. Gabrielis Alvarez de Velasco ... De privilegiis pauperum MARGARITA TORREMOCHA HERNÁNDEZ LA PERFECTA CASADA: DEL MODELO A LAS REPRESENTACIONES. LA BIOGRAFÍA DE FRANCISCA ZORRILLA, ESCRITA POR SU MARIDO [ 238 ] © Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 38, n. 1 (2016), pp. 223-253 virtud, pues entre sus primeros años y la adolescencia «si dava algo a los divertimentos de niña, era lo menos»43. ¿A qué se dedicaba? Pues a partir de los ocho años, época en la que ya había abandonado la niñez, su principal ocupación fue rezar y hacer que otros rezasen. Criadas de su casa, incluso otras gentes de la ciudad lo hacían por su indicación a horas y tiempos señalados, con cánticos de la Salve y letanías. La construcción que se hizo en su casa de una capilla de bóveda permitía que se acercaran a ella foráneos, sobre todo los sábados. Estos se consideran hechos significativos, sobre todo por la edad de la protagonista, pero había que dejar memoria de ellos e insistencia en el ejemplo de virtud que supuso en vida (p. 6). Por su parte, rezaba el oficio de Nuestra Señora, el del Espíritu Santo, el de la Cruz, y el de los Difuntos, según los tiempos. La niña también salía de casa los sábados, para ir hasta la iglesia del pueblo, a barrer, por devoción. No obstante, invirtió tiempo en su instrucción –mérito de sus padres, aunque no se señale así– pues desde niña leía y escribía bien, pero tan solo utilizaba su formación para cosas espirituales: «aborreció de tal modo letura de libro que no fuesse espiritual, que no le arrostraba» (p. 6). Fue tras su traslado a Santa Fe, cuando a los diez y siete años contrajo matrimonio, en 1639. Hasta entonces había cumplido con la clave de toda doncella: recato, recogimiento, devoción, huir de las cosas mundanas, del contacto con los varones. Sus salidas siempre fueron acompañadas de doña Ana Maldonado, una tía soltera, en la que también se reunían numerosas virtudes («matrona de grande virtud, que nunca quiso casarse, y murió muy vieja en su virginidad, que la crió, y amava tiernamente»). El matrimonio para el oidor con una mujer del lugar estaba sujeto a un permiso real, dado que estos enlaces les creaban muchas obligaciones familiares, al emparentar con linajes poderosos, que llevarían sus pleitos ante el tribunal en que ejercían su ministerio. El suyo se concertó –con una dispensa que le costó 2.000 pesos44– un año después de que Gabriel llegara a Santa Fe a asumir sus funciones en la audiencia. Contaba por tanto con cuarenta y dos años, es decir, veinticinco más que su esposa, en esa práctica tan común del castellano de casar tarde con doncella joven45. Casamiento fruto de las estrategias familiares («quando se me trató y resolvió el casamiento»), del que Gabriel –aunque consciente de que era 43. CRUZ MEDINA, J. P.: «La pintura de la Sagrada Familia. Un manual de relaciones familiares en el mundo de la Santafé del siglo XVII», Memoria y sociedad, 18, n° 36, 2014, pp. 100-117 en http://revistas.javeriana.edu.co/index.php/memoysociedad/article/view/8562. 44. RUIZ RIVERA, J. B.: Encomienda y Mita en Nueva Granada. Sevilla, Escuela de Estudios Hispano Americanos de Sevilla, CSIC, Vol. 228, 1975, p. 21. 45. TORREMOCHA HERNÁNDEZ, «El matrimonio…», op. cit., pp. 155-178. MARGARITA TORREMOCHA HERNÁNDEZ LA PERFECTA CASADA: DEL MODELO A LAS REPRESENTACIONES. LA BIOGRAFÍA DE FRANCISCA ZORRILLA, ESCRITA POR SU MARIDO [ 239 ] © Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 38, n. 1 (2016), pp. 223-253 una buena elección en lo socioeconómico– tuvo en principio sus dudas («hize algún reparo»)46. Liñán y Verdugo recomendaba al varón que iba a casarse «echa esta resignación en la voluntad de Dios» que se informase de dos cosas «de la cordura de la persona y de sus virtudes, y de la limpieza de su sangre»47. Ninguna de ellas constituyó preocupación para este jurista. Su vacilación provenía de poner en tela de juicio la capacidad que podía tener esta mujer, hija única «criada con tanto amor y regalo», «delicada y de muy poco cuerpo» (p. 8), en definitiva poco capaz para la vida de casada, para la dirección del hogar, pequeña república como llamaban los antiguos, que requería ministerios y trabajos que posiblemente le superarían por su condición. En definitiva, Gabriel dudaba en su elección, porque buscaba lo que Fray Luis llamó una mujer de valor, o varonil, siendo esto un elogio, pues es así como Sócrates, llamaba a las mujeres perfectas: «Porque, como la mujer sea flaca y deleznable… y de su costumbre y ingenio una cosa quebradiza y melindrosa, y como la vida de casada sea vida sujeta a muchos peligros, y donde se ofrecen cada día trabajos y dificultades muy grandes …acudiendo agora a los hijos, agora al marido, agora a la familia y hacienda; para que tanta flaqueza salga con victoria de contienda tan dificultosa y larga, menester es que la que ha de ser buena casada esté cercada de un tan noble escuadrón de virtudes…48. Su disposición inicial y postrera para el estado que tomó disipó pronto sus vacilaciones, sobradamente, y Gabriel dice: «excediéndose así misma de modo, que también excedía mi capacidad». De esta manera elogia a su mujer, que siendo tal, la sitúa por encima del varón y esposo, cabeza de esa república del hogar. Pero además, todos esos «excesos» los hacía –según él– de forma natural, sin artificio, sin hacer aprecio de sus obras, sin presunción, y según la doctrina de Cristo (p. 9). No fue melindres, ni para viajar49, ocasión en que las mujeres solían manifestarse de esta guisa, y sin embargo en estos casos ella lo facilitaba y disponía todo (p. 47). Pronto cambió los hábitos de joven y de soltera, para acomodarse a su estado. Desprecio de la vanidad sin faltar a la decencia humilde. Así lo define su marido, 46. ARIAS, G. B.: «Las santafereñas del XVII…», op. cit.; RODRÍGUEZ, P.: «Las mujeres y el matrimonio en Nueva Granada», en Las mujeres en la Historia de Colombia, Tomo II, Mujeres y sociedad. Colombia, Ed. Norma, 1995; Seducción, amancebamiento y abandono en la Colonia. Santa Fe de Bogotá, 1991. 47. LIÑÁN Y VERDUGO, A.: Guía de Avisos de forasteros que vienen a la corte, 1620. Aviso VII, «Adonde se le enseña al forastero si fuere mozo y quisiera tomar estado en la corte, como se ha de haber en ella, y si fuere casado y trajere consigo hijos, cómo los ha de criar y enseñar para que no se le pierdan». 48. LEON, F. L.: op. cit., cap. II, p. 26. 49. Cuando por razones de su trabajo Gabriel Álvarez de Velasco tenía que ir a Lima. MARGARITA TORREMOCHA HERNÁNDEZ LA PERFECTA CASADA: DEL MODELO A LAS REPRESENTACIONES. LA BIOGRAFÍA DE FRANCISCA ZORRILLA, ESCRITA POR SU MARIDO [ 240 ] © Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 38, n. 1 (2016), pp. 223-253 después de dejar constancia de que «lo que a mi me agradava en ella, no era el exterior adorno, sino el del ánimo» (p. 11). Este acomodo le permitió tener «cerrada la puerta a todo linaje de vanidad, amor íntimo a la mayor decencia, y honesta compostura». El tema del adorno externo y los afeites de las mujeres, que tanto dio que hablar y escribir en este siglo, no se deja de lado, sino que el jurista introduce esta materia, no a lo largo de su relato, sino entre las primeras observaciones que hace de la vida de su mujer a partir de su matrimonio. Fray Luis también lo trata en su obra: Y llega hasta aquí la clemencia de Dios y la dulce manera de su providencia y gobierno, que desciende a tratar de su vestido de la casada, y de cómo ha de aderezar y asear a su persona, y, condescendiendo en algo con su natural aunque no le place en exceso, tampoco se agrada del desaliño y mal aseo…50. Quizás por ello Gabriel Álvarez, a la forma de vestir se refiere con detalle, pues no era tema baladí en el discurso de los tratadistas al proponer un modelo de mujer, atenta a las cuestiones del marido y de la devoción, y no dedicada a las frivolidades de la moda, caprichosa y costosa para las economías familiares. Fray Luis establece como principio «…que quiere Dios declarar en esto a las buenas mujeres, que no pongan en su persona sino lo que se puede poner en el altar, este es, que todo su vestido y aderezo sea sancto, así en la intención con que se pone, como en la templanza con que se hace»51. Francisca, prescindió de todo lo que pudo, «…las galas, joyas, vestidos y todo aparato de su estado y dignidad…» (p. 58). El oidor Gabriel se recrea en este tipo de renuncias, sin dejar claro si él era del todo partidario de ellas, pues no deja de señalar: «muchas veces pedi a vuestra Madre que no se mostrasse tan olvidada de si: y algunas, procurando vencerse, y agradarme, hazia fuerça a su natural…». Tampoco lo entendían sus amigas («y con quexa, sino con nota de sus compañeras; pero con la alabanza de la honestidad modesta de los apóstoles y los santos»), ni los familiares («…aunque se sujetasse a la censura de los parientes»). En la cabeza llevaba más que un tocado una toca, sin otro tipo de adornos para el cabello, que tanto gustaban en el mundo mujeril de la época. En lo que respecta al vestido, el marido deja constancia que no le faltaban ejemplares muy singulares y de gran riqueza en los que se supone que él había hecho una inversión, que esperaba rentabilizar cuando su mujer entrara en Lima, destacando sobre las esposas de otros oidores. De hecho, alguno tenía mucha guarnición de oro, y el esposo cumplía con dar a su mujer todo lo que se merecía por su condición, 50. LEON, F. L.: Op. cit., cap. XII, p. 83. 51. Idem, cap. XII, p. 84. MARGARITA TORREMOCHA HERNÁNDEZ LA PERFECTA CASADA: DEL MODELO A LAS REPRESENTACIONES. LA BIOGRAFÍA DE FRANCISCA ZORRILLA, ESCRITA POR SU MARIDO [ 241 ] © Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 38, n. 1 (2016), pp. 223-253 pero por ello lo repelía más. Otros vestidos simplemente fueron desterrados de su vestuario por tener colores claros «y tener ella los apetitos muertos». Así los trajes mandados hacer por Gabriel permanecieron en los arcones de Francisca, símbolo inequívoco de que el sentir del marido era otro, y se tuvo que acomodar al pensamiento de ella, aunque sin embargo todo el discurso del autor nos dirige a pensar que era ella la que obedecía la opinión del él. En el texto aparecen frases como «no admitió», «que no lo haría por quanto avia en el mundo», lo que quiere decir, que aunque quizás no era la intención del esposo tanta renuncia, la voluntad de la casada se impuso en algunas cuestiones de este matrimonio. Hasta que Francisca, para no tener que negarse una y otra vez a las peticiones de su marido de que se pusiera el vestido, «lo deshizo, en que yo no reparé». Todo lo disculpa el marido –al menos por escrito y tras su muerte–, porque ella iba, «sin faltar a la decencia humilde: contentándose con que sabia que por la misericordia de Dios, le sobraban joyas, galas y la hazia de no usar de ellas» (pp. 11-15). No entró en el debate de la hermosura, del que sí que participa Fray Luis asegurando que «…se suele dudar si es conveniente a la buena casada ser bella y hermosa»52. Aunque en su opinión se nace con ella y no se adquiere por voluntad, y consta de dos cosas: la buena proporción de figura y de limpieza y aseo, y sobre todo, que «la buena casada, de quien vamos tratando, cualquiera que sea, fea o hermosa, no ha de querer parecer otra de lo que es…»53. Gabriel, que cuenta que el único afeite que utilizaba su esposa era el agua clara, «sin otra composición», no suele alabar su hermosura de joven, alegando la teoría de que era lo interior y no lo exterior lo que le importaba de su esposa. Así, no se refiriere a esta cuestión hasta el final de su relato al decir: «quedó más hermosa muerta, que estava viva» (p. 93), rasgo tan propio de los santos. A la luz de estas ausencias probablemente no destacara por su belleza, pero en cualquier caso, ella solo buscó los afeites para su alma. La moderación era una de sus cualidades, y también la mostraba a la hora de comer («era más probar que comer»), aunque a su marido le alimentaba bien, con unos potajes que ella ni cataba, pues ya no tenía habituado al estómago, se puede suponer que por sus continuos ayunos, y «destragado [de] los preñados, y natural debilidad, y pequeñez» (p. 34). Pero no le eran maneras propias, ya que se le había criado en todo regalo y podía seguir gozando de él. Si llegaba fruta de España como uvas o higos, se las reservaba para su marido aunque a ella la gustaba, diciendo «que aquella no era comida ni fruta de Criollos». En la mesa hacía «abstinencia entre regalos», lo que incluía también el vino (p. 35). Ayunaba los miércoles y sábados de todo el año (p. 57), y lo hizo también en la cuaresma 52. Idem, cap. XX, p. 53. 53. Idem, cap. III, p. 38. MARGARITA TORREMOCHA HERNÁNDEZ LA PERFECTA CASADA: DEL MODELO A LAS REPRESENTACIONES. LA BIOGRAFÍA DE FRANCISCA ZORRILLA, ESCRITA POR SU MARIDO [ 242 ] © Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 38, n. 1 (2016), pp. 223-253 próxima a su muerte (p. 58); habitualmente comía poco y de la comida de los criados. Actitud nada recomendable para una mujer de pocas fuerzas, sucesivos preñados y de escasa salud; alabándose mucho lo que a todas luces hoy nos parece reprobable para conservar la existencia. En esta línea que impuso a su vida despreció toda diversión: «jamás cantó en alto ni en baxo: y sabiendo algo de la teorica del arte del, que muy chiquilla lo avia deprendido» (p. 16). Por el contrario, se entregó al trabajo con agrado, que ocupándose en él, y por ellos tan gustosamente, no gustaría (como no gustava) de otros divertimentos, ni dentro, ni fuera de su casa. Serviale de Monasterio, como dize San Geronimo a Principia. Iamas salía de ella, sino era a alguna visita precisa, en que sentía tan gran tormento, como si lo fuera; y así reusava quanto podía y no podía escusar alguna nota de las amigas y compañeras… Nunca fue a fiesta, a sarao ni a campo con sus compañeras, ni amigas, aunque fuessen sus mercedes: ni a la Iglesia fue en concurso de la Audiencia, ni al estrado de las señoras Oydoras, escogiendo siempre que iba a ella, lugar particular y retirado. No fue a acto público sino una vez a Santo Domingo, recién casada: nunca a ver toros; y una vez que fue importunada [invitada sería la palabra] de la Señora Presidenta Doña Luisa de Guevara, no estuvo en el balcón, siendo asiento suyo, sino detrás de una celosía, con que obligó a su señoría a que hiziese lo mismo (p. 22). En definitiva, destacaba, al no hacer la vida propia de la mujer de un ministro del tribunal de Justicia. No le preocupaba al parecer destacar y dar que hablar, por defender lo que ella consideraba una vida virtuosa. Y no faltan referencias en las que el esposo indica que las «amigas» no entendían su forma de vivir (p. 13). De hecho, no tenía amigas verdaderas pues no deseaba conversaciones banales, que no fueran espirituales, tratando solo con confianza con su tía, que hacía papel de madre, y con la abadesa del convento de la Concepción de la ciudad, «persona de edad, de gran prudencia, conocida virtud, y loables partes» (p. 56). Penitencias y mortificaciones no se ahorraba, pero no hacía gala de ellas, encubriéndolas. No se asomaba a las ventanas, no hablaba, aunque su silencio pudiera ser considerado fruto de la ignorancia, y «iamas hablaba sin necesidad», solo palabras de peso y no ociosas, aunque estuviera en las visitas. Estas no las podía evitar del todo por cuestión de su posición social, y en estas ocasiones daba también muestras no solo de silencio y recogimiento, sino de humildad, dando el mejor lugar a quien la visitaba, aunque esto fuese contra el estilo de las señoras (p. 29). Por tanto, salvo los cumplimientos protocolarios, debía permanecer callada, y así evitaba caer en conversaciones con cotilleos o murmuraciones. Era fuente sellada, que era como llamaba San Ambrosio a la Virgen callada, y esto era «tanto más loable en ella, quanto más raro en las mugeres» (p. 24). MARGARITA TORREMOCHA HERNÁNDEZ LA PERFECTA CASADA: DEL MODELO A LAS REPRESENTACIONES. LA BIOGRAFÍA DE FRANCISCA ZORRILLA, ESCRITA POR SU MARIDO [ 243 ] © Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 38, n. 1 (2016), pp. 223-253 Dado este olvido de sí misma, las ocupaciones en las que se centraban eran las de su oficio de casada: «…era tal el cuidado de mi, y de vosotros, demás familia, y de todo lo que tocava al gobierno de su casa, que será imposible poderlo explicar». Cuidado del esposo, hasta en lo formal y externo; a lo que ella había renunciado para sí. Gabriel alaba su afición «en gustar también de hazer bordados para mi, aunque yo no me los pusiesse; si bien era con palabra de que me los avia de poner» (p. 18). Y le cuidaba en lo espiritual e interno, pero no abiertamente, pues era una mujer. No se plantea esta cuestión explícita, como si ello no hiciera falta, o como si hubiera supuesto salir de su papel modélico, extralimitándose al dirigir o corregir a su marido. Pero en cuestiones de segundo orden el propio esposo reconoce que lo hacía. Hace referencia a que si estaba enojado le decía «que sin ira ni enojo se podía y devia hacer el castigo conveniente», pidiendo que si había que castigar a alguien lo dejase de su mano (pp. 40-41). Aunque, no pueda negar el efecto beneficioso que tenía la convivencia con una mujer tan virtuosa: «Para mi confiesso, que tenía no sé que particularidad que me obligava al reparo, enternecía mi dureza; encendía mi yelo; y me edificava» (p. 61). Pero el esposo, además de estar cuidado, tenía que encontrar en la mujer una compañera que le diera tranquilidad, y por ello Fray Luis asegura que «…una obra con que la mujer casada se perficiona, es con hacer a su marido confiado…»54. Y tan buena era la relación de Gabriel con Francisca que, a pesar de su diferencia de edad y de formación, él la consultaba cosas de su cuidado, y recibía pronta y razonada respuesta, «sin la pensión del natural defecto del sexo mugeril» (p. 25). Era una mujer prudente, con humildad de corazón, en palabras de su esposo, y siempre se mostró sumisa ante su marido, incluso a través de su lenguaje, de tal manera que cuando le preguntaba algo lo hacía desde una extrema modestia arreglada para personas con poco trato. El propio Gabriel emplea cursiva para poner sus palabras cuando se dirigía a su esposo: «Que no me avia de enojar, si fuesse bobería lo que quería proponer: que la disculparía la intención: que con no hazerlo, o no admitirla se avia cumplido» (p. 26). Tranquilo estaba porque era humilde en lo tocante al entendimiento, pero no lo era menos en las cuestiones cotidianas «como el descalçarme de ordinario, sin permitir que criado ni criada, lo hiciesse», no en vano, la gustaba llamarse «mi esclavilla indigna», decía. Aunque él la encumbraba –como aconseja Fray Luis de León– ella siempre se mostró inferior. Una inferioridad que en los relatos que el autor nos proporciona causaba distanciamiento en el trato de los esposos. De hecho, Gabriel señala que dejó la ciudad para cambiar de aires tras una enfermedad y a su regreso salió a su encuentro, pero no le abrazó, como cabía esperar, sino que 54. Idem, cap. III, p. 34. MARGARITA TORREMOCHA HERNÁNDEZ LA PERFECTA CASADA: DEL MODELO A LAS REPRESENTACIONES. LA BIOGRAFÍA DE FRANCISCA ZORRILLA, ESCRITA POR SU MARIDO [ 244 ] © Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 38, n. 1 (2016), pp. 223-253 se arrodilló y le pidió la mano para besar. «Igualó las desigualdades de dignidad, sumisión, amor y reverencia, todo con eminencia» (pp. 28-29). Siempre humilde «que no solo con palabras, sino en obras, que eran sus palabras» (p. 29). «Jamás me replicó» (p. 30), por el amor y respeto que le tenía, «de ay le vino no porfiar jamás no tener contienda ni emulación» (p. 31). En este sentido, todo lo bueno y loable se lo adjudicaba al marido, poniendo su humildad sobre la justicia, y además le obedecía, incluso anticipándose a que mostrase sus órdenes, «con que apenas me dexaba que ordenar, o que disponer» (p. 32). Es curioso el dato que aporta de los muchos temblores de tierra que hubo durante los años de su matrimonio, y cómo ella los sentía porque estaba despierta por sus muchas preocupaciones, y sin embargo no le despertaba a él, a pesar del miedo que le generaban, por no interrumpir su descanso. «Amor y valor, más fino, más constante y intrépido, que puede imaginarse (p. 46). Aun así, todos los hechos y datos reseñados en esta biografía tienden a dar a entender una perfecta relación marital, impropia incluso de la época, basada no en el amor entre ambos, algo que desaconsejaba tanto Fray Luis como otros teólogos, sino en el amor a Dios. Pero él nos dice que su gusto «siempre fue uno con el suyo» (p. 33). «Era tal el amor que me tenía (manifestándolo en las obras, y templanza, quanto podía, en las palabras) reventaba por los sentidos, y formaba escrúpulo de que fuesse tanto. Y a la verdad no se si se ha visto otro tan grande…». En ello basaba su condición de «perfecta casada», como él mismo escribe (pp. 42-43), llegando al extremo de que siempre pidió a Dios que su muerte se anticipara a la de su esposo, a pesar de la diferencia de edad (p. 44). Por lo tanto, en sus años de vida en común (de los 17 a los 27 para ella), para Gabriel todo fueron facilidades: «parecía que lo allanava todo, que todo se lo hallaba hecho; con suma modestia todo, indezible reposo, expedición no vista, y con tan feliz facilidad… Vezes tenía de vozes su silencio, de actividad su reposo, … Yo no se como explicarme…» (p. 47). Su marido alabó también el cuidado de los hijos. De los siete que tuvo, a pesar de su constitución débil y de su corta vida y pocos años de matrimonio, le sobrevivieron solo cinco. Su fortaleza, en su fragilidad, se mostró desde sus embarazos. «Iamas hizo mención de antojo en los preñados. Y aunque (como cosa natural) los tuviesse, ni lo dezía, ni hazía ademan de tenerle» (pp. 4-5). Sus descendientes fueron Gabriel Álvarez de Velasco que sería jesuita (aunque más tarde dejó de serlo), Diego Álvarez de Velasco, que profesaría como agustino, Francisco Álvarez de Velasco, que fue el único que contrajo matrimonio, si bien enviudó pronto, como su padre y con un gran pesar. Es el más célebre de todos ellos, por su reconocida condición de poeta, sobre todo por la autoría de la obra Rhytmica sacra, moral y laudatoria (Burgos, 1703). Y, también dos hijas, las cuales MARGARITA TORREMOCHA HERNÁNDEZ LA PERFECTA CASADA: DEL MODELO A LAS REPRESENTACIONES. LA BIOGRAFÍA DE FRANCISCA ZORRILLA, ESCRITA POR SU MARIDO [ 245 ] © Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 38, n. 1 (2016), pp. 223-253 se hicieron monjas clarisas, llamadas Juana y María55. La opción por el estado clerical de la mayor parte de ellos responde al mérito, los deseos y rezos de la madre, pues aunque murió siendo todos muy niños les tenía desde su nacimiento ofrecidos a Dios y a la Virgen, «con presupuesto de inclinaros quanto pudiesse al estado de Religión… Mostrando con esso que no tanto os quería, y estimaua por hijos, como por dedicados a Dios, y que le siruiesseis…». En su crianza «fue verdaderamente admirable» (p. 35). «Antes casi de saber pedir pan, sabíais rezar, que con esse mejor sustento os destetava. Gabriel, de dos años y medio, poco mas, sabia no solo el Padre nuestro, Aue María, Credo, Salue; sino también muchos Himnos de la Iglesia, que ella ansimismo sabía y os los enseñaua», y Juana siguió los mismos pasos incluso antes de saber pronunciar. Fue maestra en lo espiritual y en lo formativo (p. 36), pues por sus enseñanzas corrió el aprendizaje de la lectura, como animaba San Gerónimo, de cuya mano va –fundamentalmente– el discurso del autor de la biografía, de tal manera que esta parte de su formación le sorprendió incluso a Gabriel56: «Hallandolos yo assi sin sentir enseñados» (p. 51). Les quería mucho como hijos suyos que eran, pero ella gustaba decir que porque eran hijos de Gabriel, sin embargo ello no le llevó a malcriarlos, sino a reprenderlos según su edad y merecimiento. También en esto «amor bien ordenado» (p. 37). Les curaba sus heridas, «quebraduras o desconciertos de piernas o braços» con un valor que el propio padre reconocía no tener (p. 46). Les hacía ropas «…a cortar, y hazer vestidillos con sus manecillas, para que avia comprado unas tixeras de sastre pequeñas…, y assi os remendava como si no tuviera con que vestiros, y assi os vestia, como sino fuerais capaces de remiendos, o como si solo en esso empleara su caudal» (pp. 18-19). Cuando vio cercana su muerte «Hizoos llevar junto a su cama para echaros su bendición. Y la platica que no tuvo con vosotros (por no ser vuestra edad capaz della, ni de graves consejos, que así sabia en todo acomodarse) la tuvo con Christo señor nuestro, volviéndose a su Divina Magestad, y pidiéndole con grande fervor y confianza» (p. 77). Más fervor que espíritu maternal, como es común en estas ensalzadas mujeres. En esa fase final de su enfermedad es cuando tomó la decisión de que sus dos hijas entrasen en el convento de la Concepción, en el que su tía Mariana era Abadesa, «para que las tuviesse en su compañía, y cuidasse de su enseñaça» (p. 78). Todo con una templanza que su marido encomia, pero que no deja de resultar extraña, incluso a sus amigas, a las que confesaba no tener padecimiento: «Ninguna 55. RODRÍGUEZ FREYLE, J.: El Carnero. Edición de Dario Achury Valenzuela, Caracas, 1979, p. 412 y 416. 56. «…los Santos Padres, lumbreras de la Iglesia, Geronimo y Ambrosio, me dan exemplo. Geronimo con Marcela, Ambrosio con su hermana», p. 54. MARGARITA TORREMOCHA HERNÁNDEZ LA PERFECTA CASADA: DEL MODELO A LAS REPRESENTACIONES. LA BIOGRAFÍA DE FRANCISCA ZORRILLA, ESCRITA POR SU MARIDO [ 246 ] © Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 38, n. 1 (2016), pp. 223-253 pena, ni cuidado me dan: que estoy cierta lo tendrá Dios, a quien los he ofrecido desde antes de su nacimiento, y a quien los dexo encargados» (p. 78). El gobierno de su casa fue otra de sus dedicaciones. «No ha de ser costosa ni gastadora la perfecta casada»57, escribía Fray Luis, en una verdadera lección de economía doméstica en la que presenta un alegato en defensa de la división del trabajo, y en la que a la mujer le corresponde una posición subordinada, aunque lo que reivindique sea la mujer fuerte58. Es curioso el empeño que pone en describir todas estas habilidades que desarrolló después de casada, y para las que nadie le había preparado, «aviendo sido criada en olandas y telas: cuyas cobijas de cadeneta y dixes de oro, que le sirvieron en su infancia, cuna de evano, y marfil, en que tuvo los primeros arrullos, pudieran ser dote quantioso de otra más que de mediana condición». En primer lugar esto supone una formación escasa en su seno familiar, si su destino era el matrimonio; pero para ella se esperaba un buen casamiento y una casa con muchas ayudas. La disculpa era que no se le había instruido en estas labores que podían ser pesadas, por su frágil salud. Pero ella lo superaba todo con disposición, ánimo, trabajo y sin que esa debilidad natural hiciera presencia en los primeros años de casada (pp. 15-17). Por otra parte, realizaba tareas que no eran primordiales para su hogar. Decía: «Lo que mas es, que lo que totalmente parecía inútil, no solo lo hazía útil, sino vistoso; precioso lo despreciado, si había sido de algún precio» (p. 20). A pesar de decirnos que no quería hacer elogios excesivos en la introducción de su obra, incluía estas bonitas y subjetivas aportaciones, insistiendo en presentarla como infatigable, con un sinnúmero de tareas realizadas cada jornada, venciendo la ociosidad, siempre perniciosa en la mujer (p. 19). Todo ello lo relaciona con lo aconsejado por San Gerónimo: «no has de dexar el trabajo, aunque por la bondad de Dios, de nada necessites. …Aunque distribuyas toda tu hazienda en pobres, nada será más precioso en el acatamiento de Christo, que lo que obrares por tus manos» (p. 21). Pensamiento en perfecta consonancia con lo propuesto por Fray Luis de León: «…y cuando para el aderezo o provisión de sus personas y casas no les fuere necesaria aquesta labor (aunque ninguna casa hay tan grande, ni tan real, adonde semejantes obras no traigan honra y provecho), pero cuando no para sí háganlo para remedio y abrigo de cien pobrezas y de mil necesidades ajenas»59. Pero Fray Luis había insistido en el valor del trabajo, «del fructo de sus manos», y cómo se debía loar60. No en vano, esas labores para él se traducían en 57. LEON, F. L.: Op. cit., cap. V, p. 37. 58. VARA, M. J.: Estudios sobre género y economía. Akal, Madrid, 2006, pp. 9-10. 59. LEON, F. L.: Op. cit., cap. III, pp. 53-54. 60. Idem, cap. XXI, Dalde del fructo de sus manos y lóenla en las puertas de sus obras. MARGARITA TORREMOCHA HERNÁNDEZ LA PERFECTA CASADA: DEL MODELO A LAS REPRESENTACIONES. LA BIOGRAFÍA DE FRANCISCA ZORRILLA, ESCRITA POR SU MARIDO [ 247 ] © Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 38, n. 1 (2016), pp. 223-253 provecho, y «el provecho son bienes y riquezas del cielo, la honra es una singular alabanza en la tierra». Así pues, superior a la honra, que no le podía faltar a ninguna buena casada61. «Y demás desto, si la casada no trabaja, ni se ocupa en lo que pertenece a su casa, ¿Qué otros estudios o negocios tiene que ocupar?». La importancia de estar ocupada en relación con la ociosidad y el peligro que esta tiene en las «débiles» mujeres. …si no trata de sus oficios, emplee su vida en los oficios ajenos, y que dé en ser ventanera, visitadora, callejera, amiga de fiestas, enemiga de su rincón, de su casa olvidada y de las casas ajenas curiosa, pesquisidora de cuanto pasa, y aun de lo que no pasa inventora, parlera y chismosa, de pleitos revolvedora, jugadora también, y dada del todo a la risa y a la conversación y al palacio…62. Esta lección la tenía bien aprendida Francisca, que madrugaba como dice también el modelo de casada recta, y se acostaba tarde, para mantener toda una larga jornada laboral en el hogar, pudiendo dejar tiempo para la devoción. El discurso era claro: «…el trabajo da a la mujer, o el ser, o el ser buena; porque sin él, o no es mujer, sino asco, o es tal mujer, que sería menos mal que no fuese»63. Y parte de su trabajo y de sus ocupaciones estaban en atender a sus criadas (p. 19). La buena ama de casa enseña con el ejemplo, y por ello trabaja para que le vean trabajar, y se esfuerza en todo para ser modelo de su actuación. Así, el cuidado del personal a su servicio se incluye entre las tareas que se le atribuyen, y como en todo lo demás lo desempeña bien, en clara consonancia con lo propuesto por Fray Luis, «porque ha de entender que su casa es su cuerpo, y que ella es el alma dél, y que, como los miembros no se mueven si no son movidos del alma, así sus criadas, si no las menea ella, y las levanta y mueve a sus obras, no se sabrán menear». Tras toda la actividad diaria, era por las noches cuando hacía que las criadas rezasen el rosario, al tiempo que ella hacía lo mismo con sus hijos (p. 51). «A las criadas procurava industriar de la misma manera a su modo, en las oraciones de la Iglesia, rezo de Rosario; en las Confesiones, y Comuniones a sus tiempos, según sus capacidades y rudeza, y abiesas inclinaciones. …. Su paciencia, sosiego de animo, sufrimiento, y tolerancia, mostrava su perfección» (p. 39). Más dada a la alabanza que al castigo. Tan solo una vez (por ser humana) le escuchó decir a una criada: «por el siglo de mi madre, que me las has de pagar» (p. 41). 61. BURBANO ARIAS, G.: «El honor, o la cárcel de las mujeres del siglo XVII», Memoria y Sociedad, 10: 21, 2006, pp. 17-28. 62. LEON, F. L.: Op. cit., cap. IX, p. 72. 63. Idem, cap. VII, p. 60 MARGARITA TORREMOCHA HERNÁNDEZ LA PERFECTA CASADA: DEL MODELO A LAS REPRESENTACIONES. LA BIOGRAFÍA DE FRANCISCA ZORRILLA, ESCRITA POR SU MARIDO [ 254 ] © Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 38, n. 1 (2016), pp. 223-253 HERNÁNDEZ SANDOICA, E.: «La biografía, entre el valor ejemplar y la experiencia vivida». Asclepio, 2005, vol. 57, nº 1, pp. 23-42. JARAMILLO DE ZULETA, P.: En olor de santidad: aspectos del convento colonial, 1680-1830. Colcultura. Santa Fe de Bogotá, Iglesia Museo de Santa Clara, oct.-dic., 1992. JARAMILLO DE ZULETA, P.: «En la Santafé del siglo XVII, Doña Francisca Zorrilla, una perfecta casada». Vida social y costumbres en la historia de Colombia. Revista Credencial Historia (Bogotá), nº 77, 1996. JARAMILLO DE ZULETA, P.: «El rostro colonial de la muerte. Testamentos, cortejos y enterramientos». Revista Credencial Historia, 155, 2002. LEJEUNE, P.: El pacto autobiográfico y otros estudios. 1994: «El pacto autobiográfico». Anthropos: Boletín de información y documentación, 1991, nº 29, pp. 47-62. LEÓN, F. L.: La perfecta casada, Col. Austral. Novena edición. Madrid, 1968. LIÑÁN Y VERDUGO, A.: Guía de Avisos de forasteros que vienen a la corte, 1620. LÓPEZ, R. L.: «Hagiografías y autobiografías novohispanas. Una aproximación histórica». Jahrbuch für Geschichte Lateinamerikas, 2002, vol. 39, pp. 331-339 LÓPEZ-CORDÓN, M. V.: «La conceptualización de las mujeres en el Antiguo Régimen: los arquetipos sexistas». Manuscrits: revista d’història moderna. 1994, pp. 79-107. LUQUE TALAVÁN, M.: Un universo de opiniones: la literatura jurídica indiana, Madrid, 2003. MARTÍN CASARES, A.: «Las mujeres y la “paz en la casa” en el discurso renacentista». Chronica nova: Revista de historia moderna de la Universidad de Granada, 2002, nº 29, p. 217-244. MORANT, I.; BOLUFER, M.: «Mujeres y hombres en el matrimonio. Deseos, sentimientos y conflictos». La historia de las mujeres: perspectivas actuales. Icaria, 2009. pp. 133-162. PARDO MOLERO, J. F.: «La biografía en la historiografía modernista española. De la práctica a la teoría». Estudis: Revista de historia moderna, 2002, nº 28, pp. 407-420. PARRA LÓPEZ, E. la.: La biografía de una persona importante. 2004; SIDONIE, S.: «Hacia una poética de la autobiografía de mujeres». Anthropos: Boletín de información y documentación, 1991, nº 29, pp. 93-106. PASCUAL BUXÓ, J.: El poeta colombiano enamorado de sor Juana. Universidad Nacional de Colombia. Universidad de los Andes. Plaza & Janes, 1999. POPE, R. D.: La autobiografía española hasta Torres Villarroel. Frankfurt, 1974. PORRAS COLLANTES, E.: *** FALTA BIBLIOGRAFÍA QUE NO SE ADJUNTÓ EN EL PDF