Ch onica No a, 39, 2013, 19-46
* Uni e sidad de Valladolid. Beca io FPU del Minis e io de Educación, Cul u a y Depo e. (Re .
AP2010/0154). Miemb o del P oyec o HAR2012-31909, inanciado po el Minis e io de Economía
y Compe i i idad. P oyec os de In es igación Fundamen al. VI P og ama Nacional de In es igación
Cien í ica, Desa ollo e Inno ación Tecnológica, 2008-2011. Co eo elec ónico: ca los.lozano@u a.es
** Uni e sidad de Valladolid. IP del P oyec o HAR2012-31909, inanciado po el Minis e io
de Economía y Compe i i idad. P oyec os de In es igación Fundamen al. VI P og ama Nacional
de In es igación Cien í ica, Desa ollo e Inno ación Tecnológica, 2008-2011. Miemb o de GIE,
GR48UVAMAZ07, GR48 (IP: Elena Maza Zo illa). [email p o ec ed]
Asis enciA sOciAL Y cOFRAdÍAs en eL An iGUO RÉGiMen.
His ORiOGRAFÍA, LÍneAs de inVes iGAciÓn Y PeRsPec iVAs.
Social Wel a e and b o he hoods in he Ancien Regime.
His o iog aphy, esea ch lines and pe spec i es
CARLOS LOZANO RUIZ*
MARGARITA TORREMOCHA HERNÁNDEZ**
Recibido: 28-11-2012
Ap obado: 18-06-2013
ResUMen
La p omoción del cul o público ue la p incipal a ea que las co adías y he mandades p ac-
ica on du an e el An iguo Régimen. Pe o, po o a pa e, muchas op a on, en una sociedad con
abundan es necesidades ma e iales y espi i uales, po eje ce una labo ca i a i a y asis encial. Es a
espues a an e la pob eza se consag ó, de o ma especial desde la Con a e o ma, como una ía
capi al pa a la sal ación del homb e. El p esen e a ículo p e ende analiza es e enómeno a a és de
una e isión his o iog á ica desde el siglo XIX, pasando po los años 70, cuando la cues ión susci ó
un in e és inusi ado, pa ejo a la ape u a de nue as pe spec i as. Finalmen e, nos de end emos en
la p esen ación de algunas de las pa celas que aun suponen un e o pa a odos los in es igado es
dispues os a segui e lexionando sob e es as cues iones.
Palab as cla e: Asis encia social, Ca idad, Co adías, His o iog a ía, An iguo Régimen.
ABs RAc
The p omo ion o he public cul was he main ask ha b o he hoods ca ied ou du ing he
Ancien Regime. Howe e , in a socie y wi h plen y o ma e ial and spi i ual needs, many b o he hoods
chose o pe o m a cha i able and social wo k. This answe in he p esence o such po e y was
es ablished, especially since he Coun e -Re o ma ion, as a p ime way o he sal a ion o he man.
The cu en a icle expec s o analyze his phenomenon h ough a e ision o he his o iog aphy
since he XIX cen u y, by way o he 70’s, when he issue a oused an unusual in e es , while new
pe spec i es s a ed. Finally, some a eas ha a e s ill a challenge o all esea che s willing o hink
abou hese ma e s, will be analyzed.
Key wo ds: Wel a e, Cha i y, B o he hoods, His o iog aphy, Ancien Regime.
CARLOS LOZANO RUIZ y MARGARITA TORREMOCHA HERNÁNDEZ
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COFRADÍAS Y ASISTENCIA SOCIAL
Las co adías han enido siendo p o agonis as de nume osos es udios
desde que, ap oximadamen e en la década de los años 70, consiguie on hace se
un hueco en el pano ama his o iog á ico. Una de las e ien es más no ables,
y que undamen a on la exis encia de es as asociaciones, ue la labo asis-
encial y ca i a i a que desa olla on, an o con sus p opios co ades, po su
con a e nidad, como con el es o de componen es de la sociedad en gene al.
A la ho a de en ende la ayuda con iene e lexiona sob e el ca ác e a e nal
de sus asociados, como lo hizo en 1785, el p esbí e o Don Juan An onio Ro-
d igál a ez 1. Una labo que, ya en esa cen u ia, con o ma uno de los asgos
más ca ac e ís icos que podían de ini a la co adía, que e a en endida como
“cong egacion ò He mandad que o man algúnos de o os pa a exe ci a se en
ob as de piedad y cha idad”
2.
Du an e el siglo XIX, y en plena co ien e posi i is a, no al a on ampoco
es udios que decidie on inclui a las co adías, así como a o os mecanismos
asocia i os, en e las ins i uciones más ep esen a i as y que ocupa on un papel
más des acado en la ca idad. Es el caso, po ejemplo, del es udio publicado en
1876 po Fe mín He nández Iglesias
3, en el que las co adías se pe ilan como
hi os undamen ales de la his o ia de la bene icencia en España. Y se de iende
que desa olla on oda una se ie de medidas pa a in en a a o ece los obje i os
en una sociedad donde la asis encia se encon aba di igida aun po ins i uciones
inculadas a la Iglesia, los municipios y los pa icula es. La inclusión de las
co adías en o as ob as de aigamb e posi i is a, y cuyo con enido esencial ue
el es udio de los soco os p es ados, ue una ealidad ambién en el siglo XX,
siendo buen ejemplo de ello la conocida ob a de Jiménez Salas
4.
Una década an es, en 1944, eía la luz la ob a His o ia de la P e isión
Social en España. Co adías, g emios, he mandades, mon epíos del P o eso
Rumeu de A mas, que u o una indudable epe cusión. Es a monog a ía supu-
so, en aquellos años, un e dade o hi o, al cual nume osos in es igado es han
ecu ido e, incluso, siguen acudiendo hoy a la ho a de a on a una e lexión
sob e es as cues iones; si bien es ine i able a i ma la obsesión desc ip i a, la
di e sidad de con enidos y las de iciencias en la me odología, especialmen e en
cues iones inculadas con el égimen económico de las asociaciones es udiadas.
1. De e minó que el nomb e de co adía p o enía “a semejanza de lo que sucede en los Mo-
nas e ios donde odos se llaman he manos, po la es echa sociedad ch is iana que ienen en e sí”.
Juan An onio Rod igál a ez, T a ado His ó ico-Canónico de las co adías de los ch is ianos; donde
se decla a su o igen, p og esos, abusos, e c., Mad id, 1785, pág. 5.
2. Real Academia Española de la Lengua, Dicciona io de Au o idades, ol. 1, pág. 396.
3. Fe mín He nández Iglesias, La Bene icencia en España, Mad id, 1876.
4. Ma ía Jiménez Salas, His o ia de la asis encia social en España, Mad id, 1958.
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No obs an e, supuso una e dade a luz en un ema que, como hemos is o, con-
aba en la década de los 40 con pocas pe spec i as y apo aciones.
NUEVAS LECTURAS DESDE NUEVAS CORRIENTES. EL GIRO DE LOS
AÑOS 70
El es udio asis encial de las co adías conoció, empe o, un e dade o gi o
a pa i de los años 70, cuando con luye on nume osos ac o es; en e ellos, el
impulso de la his o ia social, desde la que se an a encuad a nume osas in es i-
gaciones, así como de la his o ia de las men alidades. El plan eamien o consis ió
en ecupe a como suje os his ó icos a odos aquellos que habían sido ol idados.
El análisis desde la his o ia social pe mi ió con i ma el papel sus ancial
jugado po las co adías; se con i maba que ue on células sociales capi ales y
que cons i uye on el cauce asocia i o más impo an e y gene alizado du an e el
An iguo Régimen, has a el pun o de que “no hubo ninguna o a asociación que
ebasa a en núme o e implan ación social a las co adías”
5. Al ededo de 1771
se con abiliza on más de 25.000 co adías, siendo los p incipales ocos u banos
de concen ación las ciudades de Se illa, Mad id y Toledo. Es as ag upaciones
u ie on sus espec i as sedes en di e sos ipos de es ablecimien os, des acando,
especialmen e, las pa oquias, los con en os, las e mi as y los hospi ales.
Po o a pa e, se comp obó que es as ins i uciones con ocaban a miemb os
de odos los es amen os que con o maban la sociedad, ya bien uese a a és de
co adías abie as, en las que con luían campesinos, ganade os, p o esionales
libe ales, miemb os del cle o, nobles, e c. o de co adías ce adas. Es as úl imas
ue on mecanismos mucho más es ic i os y con una dimensión social más e-
ducida que end án a ep oduci el esquema p opio de la sociedad de An iguo
Régimen, ca ac e izada po la desigualdad, el p i ilegio y la je a quización. Po
ello, no debe esul a ex año que “la a iliación de las co adías e lejaba las
di isiones sociales de una sociedad u bana je a quizada”
6.
El en oque, como se demos ó, debía ambién con a con la dimensión
men al, pues las co adías, como núcleos de solida idad humana, apo aban a
sus asociados, los co ades, una ayuda ma e ial en momen os de di icul ad, así
como ambién una segu idad en la ida u u a. El obje i o en es e caso e a in-
en a , a pesa de las nume osas di icul ades, pene a en el uni e so men al de
5. Inmaculada A ias de Saa ed a y Miguel Luis López-Guadalupe Muñoz, “Las co adías y su
dimensión social en la España del An iguo Régimen”, Cuade nos de His o ia Mode na, 25 (2000),
pág. 201.
6. William J. Callahan, Iglesia, pode y sociedad en España, 1750-1874, Mad id, 1989, pág.
63.
CARLOS LOZANO RUIZ y MARGARITA TORREMOCHA HERNÁNDEZ
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los cas ellanos. Los co ades buscaban median e es as asociaciones “compa i
sus ince idumb es y busca las segu idades en la e, en la Iglesia”
7. La segu i-
dad se ob enía desde el mismo momen o en que se pasaba a o ma pa e de la
co adía, median e la up u a del aislamien o del homb e y la muje , cues iones
ya ecogidas po Michaud Quan in en 1970 8 y sob e las que, pos e io men e, se
ha insis ido con más p o undidad
9.
Y es que e a una sociedad, la mode na, donde la búsqueda de esa segu i-
dad, con el obje i o de acaba con las di icul ades que co idianamen e es aban
p esen es, ue una cons an e; y esa segu idad no solo debía consegui se pa a
es a ida, sino ambién pa a la u u a. Así, el nue o co ade ealizaba una e -
dade a in e sión pues, a cambio del pago de su en ada, cub ía oda una se ie
de necesidades, especialmen e en momen os c í icos, que, de o a o ma, no iba
a ob ene . Es o cob aba un alo aun mayo si enemos en cuen a las ele adas
posibilidades exis en es en la Edad Mode na de cae en la pob eza, debido a
que las es uc u as económicas y sociales acababan o zando muchas eces la
en ada en es a si uación de necesidad ex ema.
Desde un pun o de is a men al, no hay que ol ida que se había p oducido
una sac alización de la pob eza; pe o ambién, como a i ma Ca asa So o, una
sac alización de la espues a de la ca idad
10, de o ma que, aquellos que eje -
ciesen una u o a, es a ían u ilizando un ins umen o esencial pa a la sal ación.
Es a íamos, como ha señalado Maza Zo illa, “an e un acue do áci o que encaja
cada una de las pa es en el juego es ablecido”
11. La Iglesia, a comienzos de la
Edad Mode na, po enció odo lo posible, y sub ayó el papel eden o que juga-
ban, cie os compo amien os eligiosos, muchos de los cuales ya habían enido
siendo p ac icados po las co adías en el pasado; pe o la p incipal no edad
esidía en que no quedaba duda posible sob e el alo eden o de las ob as de
ca idad. Todos los mé i os que así pudiesen cosecha en es a ie a el homb e y
7. Ma ga i a To emocha He nández, “Co adías y de ociones. Sociabilidad y eligiosidad
en Valladolid”, en José Luis Alonso Ponga y Pila Pane o Ga cía (coo ds.), G ego io Fe nánde
z
.
An opología, his o ia y es é ica en el Ba oco, Valladolid, 2008, pág. 329.
8. Conside ó las co adías como “g upo cuyos miemb os a i man e in en an ealiza en e
ellos lazos de a e nidad que unen a los c is ianos, y encuen an al mismo iempo en su misión
una espues a a su búsqueda de una solida idad de base, que les pe mi a escapa a su condición de
se es aislados.” Pie e Michaud-Quan in, Uni e si as: Exp essions du mou emen e communau ai e
dans le Moyen-Age la in, Pa ís, 1970, pág. 180.
9. El ca ác e in eg ado y su papel en la lucha con a el desa aigo social en la Edad Media y
Mode na han sido pues os de mani ies o en e o os po E nes o Ga cía Fe nández, “Las he mandades
y co adías de la Ve a C uz en el País Vasco”, Hispania Sac a, ol. 61, 124 (2009), pág. 454.
10. Ped o Ca asa So o, His o ia de la bene icencia en Cas illa y León. Pode y pob e
z
a en la
sociedad cas ellana, Valladolid, 1991, págs. 7-8.
11. Elena Maza Zo illa, “Pob eza y Hospi alidad en la ciudad de Valladolid a mediados del siglo
XVIII”, In es igaciones His ó icas, época mode na y con empo ánea, 3 (1982), pág. 35.
ASISTENCIA SOCIAL Y COFRADÍAS EN EL ANTIGUO RÉGIMEN 23
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la muje se ían ecompensados en la siguien e ida, a pesa de las du as c í icas
y oposición de endida po los mo imien os de e o ma y, especialmen e, del
lu e anismo. Algunas de es as ac i udes ya enían indicadas en el E angelio y
o as an as habían sido de endidas hacía siglos po pa e de los Pad es de la
Iglesia; unas y o as se conside a on i ales po el ca olicismo.
Po esa omnip esencia de la pob eza en la sociedad de An iguo Régimen,
coincidiendo con la década de los años 70 y 80, ue on su giendo ambién es udios
en los que la pob eza y la ca idad “cons i uían emas cen ales pa a ap ehende
la o ganización y e olución de las sociedades, sus sis emas de alo es, ac i udes
y men alidades colec i as”
12. Re o zándose así la necesidad de analiza odos
es os enómenos y, en e ellos, las co adías como ins i uciones de espues a
an e las necesidades humanas desde la doble óp ica de las men alidades y la
his o ia social. Jun o con odo ello, se p oponía una inno ación me odológica
pa a es udios de es a na u aleza: la a ención a aspec os cuan i a i os, al y como
eclamó a p incipios de la década Delumeau
13.
LA PRÁCTICA DE LA CARIDAD.
La labo de ayuda al necesi ado ya se enía eje ciendo po las co adías
desde iempos medie ales, en múl iples campos
14, y se in ensi icó a lo la go de
la Edad Mode na, de o ma que el núme o de co adías que p ac ica on dichos
auxilios aumen ó, así como la a iedad de los mismos. López Guadalupe-Muñoz
indica pa a la Edad Mode na un o al de seis ipos de auxilios, que se co espon-
den con el apoyo en caso de en e medad, con el de in alidez y ejez, el de pa o,
el p es ado en caso de allecimien o, el de supe i encia ( iudas y hué anos
co ades) y, inalmen e, un úl imo ipo se co esponde ía con los cali icados como
auxilios a ios, en e los que es a ían las ayudas pa a do es de doncellas pob es
y hones as, así como las soco os en p isión o cau i e io
15.
12. Mónica Bolu e Pe uga, “En e his o ia social e his o ia cul u al: his o iog a ía sob e pob eza
y ca idad en la época mode na”, His o ia social, 43 (2002), pág. 106.
13. “... nos hemos is o obligados a baja de las cumb es y a abaja a as del suelo, es udiando
la eligión de los g upos, ya que oda his o ia eligiosa es necesa iamen e sociológica, y debe p es a
la máxima a ención a los aspec os se iados y cuan i a i os”. Jean Delumeau, El ca olicismo de Lu e o
a Vol ai e, Ba celona, 1973, pág. 160.
14. Cua o ue on los p incipales ejes de ayuda sob e los que abajó la co adía medie al:
asis encia en caso de en e medad, asis encia de acciden es, po in alidez y ejez así como auxilio
con a la al a de abajo. Ca men López Alonso, “La acción social medie al como p eceden e”,
Semina io de His o ia de la Acción Social. De la bene icencia al bienes a social, cua o siglos de
acción social, Mad id, 1986, págs. 47-67.
15. Miguel Luis López-Guadalupe Muñoz, La labo bené ico-social de las co adías en la G anada
Mode na, G anada, 1994, págs. 36-37.
CARLOS LOZANO RUIZ y MARGARITA TORREMOCHA HERNÁNDEZ
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Una de las labo es que más desa olla on las co adías, especialmen e
du an e el siglo XVI, y en meno medida du an e el XVII y XVIII, es u o e-
lacionada con el ampa o al en e mo, y ambién a los pob es, que poblaban en
aquel momen o los nume osos es ablecimien os hospi ala ios. Muchos de és os
es u ie on egen ados po co adías, eje ciendo en cada caso pa icula un ipo de
asis encia, ya bien uese ealizando una labo complemen a ia a la ealizada po
el hospi al en sí, y que ya és e no podía desa olla po al a de medios, ya bien
uese p o eyendo ca gos de hospi ale os y igilando su co ec o uncionamien o
o, po ejemplo, en e ando a los pob es y pe eg inos que mo ían en ellos. Sin
emba go, en no pocas ocasiones, al y como ha señalado López-Guadalupe Muñoz,
los hospi ales inculados a co adías ue on ecuen emen e “más un signo de
a i mación social que una ob a de exclusi a ocación sani a ia” 16. Coincidiendo
con el einado de Felipe II, y su p oyec o y aplicación de la educción de hos-
pi ales, las co adías cas ellanas me ma on su pode en dichos es ablecimien os,
desapa eciendo muchas de ellas y debiendo usiona se con o as en un hospi al
de mayo es dimensiones, en el in en o de log a una mayo e iciencia.
Son nume osas las in es igaciones que se han enido ealizando sob e la
cobe u a o ecida po los hospi ales y, en muchas de ellas, queda pa en e, de
una u o a mane a, an o la labo eje cida po las co adías en la ges ión de su
asis encia a a és de esos ins i u os, como de las consecuencias que en cada
ámbi o es udiado u o la mencionada educción hospi ala ia
17. Es e ema ha
susci ado, incluso, la elabo ación de abajos de ca ác e monog á ico
18. La
16. Miguel Luis López-Guadalupe Muñoz, “O den, gobie no y piedad. Hospi ales en la Diócesis
de G anada en la segunda mi ad del siglo XVIII”, Re is a del Cen o de Es udios His ó icos de
G anada y su Reino, 10-11 (1996-1997), pág. 303.
17. No p e endemos apo a una lis a exhaus i a de bibliog a ía a es e espec o sino señala alguno
de los casos más pa adigmá icos: Juan Ignacio Ga cía Ca mona, El sis ema de la hospi alidad pública
en la Se illa del An iguo Régimen, Se illa, 1979. Ma ía José Pé ez Ál a ez y Al edo Ma ín Ga cía,
“Hospi alidad y asis encia en la p o incia de León a inales del An iguo Régimen”, Dynamis: Ac a
hispánica ad medicinae scien ia umque his o iam illus andam, 27 (2007), págs. 157-185. Ma ía
José Pé ez Ál a ez, “En e medad y ca idad en la p o incia de León du an e la Edad Mode na: el
Hospi al de las Cinco Llagas de la ciudad de As o ga”, Hispania Sac a, ol. 63, 127 (2011), págs.
75-102. Del ín Ga cía Gue a, El Hospi al Real de San iago, San iago de Compos ela, 1983. Albe o
Ma cos Ma ín, Economía, sociedad, pob e
z
a en Cas illa: Palencia (1500-1814), Palencia, 1985.
Elena Maza Zo illa, “Pob eza y Hospi alidad...”, a .ci ., págs. 33-76. Albe o Ma cos Ma ín, “El
sis ema hospi ala io de Medina del Campos en el siglo XVI”, Cuade nos de In es igación His ó ica,
2 (1978), págs. 341-362. Ma ía Vic o ia Saenz Te e os, El Hospi al de Pe eg inos y la Co adía de
San o Domingo de la Cal
z
ada. Desde su undación has a la c isis del An iguo Régimen, Log oño,
1986.
18. Ja ie Se ano Pin eño, “La educción hospi ala ia del Ca denal de Cas o en el Pue o de
San a Ma ía a inales del siglo XVI”, Re is a de His o ia de El Pue o, 34 (2005), págs. 55-77.
José Valenzuela Calenda io, “Economía mo al de la asis encia médica: la educción hospi ala ia en
la G anada del siglo XVI”, Ch onica No a, 33 (2007), págs. 333-368.
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acción lle ada a cabo po los hospi ales solía es a es ingida en unción de la
en e medad, y no an o del o igen na u al del en e mo, sal o excepciones en las
que el es ablecimien o p e endía asis i a pe sonas de un de e minado e i o io
y con aba con una co adía inculada a él
19. En odo caso, el ema susci ó el
in e és de los in es igado es desde los años 70 y, an o los hospi ales como la
labo que las co adías ealizaban en ellos, es una línea de in es igación que ha
man enido in e és y con inúa desa ollándose has a el momen o.
Po o a pa e, no debemos ol ida que la isi a al en e mo cons i uía
una de las sie e ob as de mise ico dia, a la cual con inuamen e las co adías se
a e a on pa a jus i ica sus ac i idades: las pomposas p ocesiones de Viá ico,
o los u nos en e co ades cuando alguno de sus he manos co ía pelig o de
mue e. La cobe u a que las co adías die on a sus co ades en e mos ue uno
de los mo i os p incipales de ing eso en ellas, mas en una sociedad donde la
en e medad es aba con inuamen e p esen e. Las pob es condiciones higiénicas
de es os cen os, la medicina galénica que aplicaban los médicos, y los escasos
medios en gene al, con ibuían, sino a la mue e, a pe pe ua la en e medad, lo
que conlle aba a una si uación de pob eza po pé dida de o icio.
A pesa de ello, la his o iog a ía ha op ado has a el momen o po inclui
es a cues ión den o de es udios gene almen e más amplios, ya sean sob e las
co adías de una de e minada egión, pa oquia o co adías con g andes seme-
janzas 20. En odo caso, en es udios gene ales sob e los auxilios o ecidos no
al a la isi a al en e mo
21.
Es as in es igaciones han sub ayado una endencia a la educción de las
disposiciones de es as asociaciones espec o a la ayuda que eje cían con sus
he manos con o me a anzó la Edad Mode na, siendo más nume osas po an o
en el siglo XVI que en el XVIII. Se a a de una cues ión que se ha apun ado
some amen e y que, an es o después, debe ía plan ea se en los abajos que sob e
es as ma e ias se es án ealizando. Un es udio más de allado pe mi i ía con i ma
si se a a de una endencia ce e a o p opia de de e minados ámbi os geog á icos
o de una de e minada ipología de co adías. Pa a ello se ía p eciso u iliza , no
19. Flo en ina Vidal Galache y Susana Suei o Seone, “El Hospi al de San And és de los Fla-
mencos. La supe i encia de un ideal ca i a i o del ba oco”, His o ia 16, 213 (1994), págs. 33-40.
La Co adía aquí es udiada, la de San And és de los A que os, desa olló un amplio p og ama de
asis encia a sus co ades aquejados de mala si uación económica po i egula idades en el pago po
pa e de la Co ona y que incluían jun o a los habi uales, la pe ición de p és amo sin in e és a la
co adía.
20. Tomás An onio Man ecón Mo ellán, Con a e o ma y eligiosidad popula en Can ab ia:
las co adías eligiosas, San ande , 1990. Miguel Luis López-Guadalupe Muñoz, Las co adías de
la Pa oquia de San a Ma ía Magdalena de G anada en los siglos XVII y XVIII, G anada, 1992.
21. Ped o Pablo He e a Mesa, “Las p ác icas de las Ob as de Mise ico dia en las Co adías
Co dobesas, siglos XIV-XVII”, La Iglesia española y las ins i uciones de ca idad, San Lo enzo de
El Esco ial, págs. 99-122.
CARLOS LOZANO RUIZ y MARGARITA TORREMOCHA HERNÁNDEZ
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solo las o denanzas y es a u os de las p opias co adías, sino un análisis, en los
casos en que la documen ación lo pe mi a, median e po cen ajes, de las can idades
que las co adías des ina on a es e in
22.
F en e a los auxilios desplegados po las co adías en el momen o de la
en e medad, y muchas eces inculada con es a, se encon aba la ayuda en caso
de allecimien o. Se pe ilan así en las co adías dos mecanismos de dis in a
na u aleza; uno básicamen e ma e ial, que se desa olló en los casos de en e -
medad o necesidad ex ema, y o o pu amen e espi i ual, que se ma e ializaba
en el momen o inal del homb e.
Un auxilio an e la mue e que, sin duda, se encon aba, po no ma gene al,
mucho más desa ollado que el es o. De hecho, es a p io idad esponde a que
la p o ección en el óbi o se ía, en opinión de a ios au o es, la génesis misma
de es as asociaciones, que bien pod ían, según es a isión, cali ica se como
“ins i uciones de la mue e”
23. Una ez que se p oducía el óbi o, el e dade o
p o agonismo de las co adías se alcanzaba en el momen o del co ejo úneb e,
que du an e el An iguo Régimen es aba compues o, po no ma gene al, po o os
colec i os, como el cle o secula y egula , pob es, niños y, con un papel nada
desdeñable, ambién las co adías.
El deseo de alcanza una buena mue e y que, una ez pues a el alma en
ca e a de sal ación, el esul ado uese a o able, suponía cumpli con una se ie
de equisi os pe ec amen e es ablecidos po la iglesia, sin los cuales esa buena
mue e y la sal ación, especialmen e, no podían ob ene se. El homb e y la muje
mode nos u ie on la sal ación como una p eocupación co idiana, has a el pun o
de o ien a muchas de las acciones que lle aban a cabo dia iamen e desde es a
isión 24. Es a ida no enía, desde aquella men alidad, alo en sí misma, de
mane a que “no pasaba de se una p epa ación e íme a pa a la o a, la que no
acaba nunca” 25. En e dichos equisi os, e lejados po nume osos in es igado es,
se encon aba el no mo i en soledad, po lo que, cuan a más gen e es u iese
22. No hay que ol ida la di icul ad, a di e encia del papel mo uo io de es as asociaciones, pa a
de ec a el g ado de cumplimien o o incumplimien o de lo e lejado en las o denanzas y lo cumplido
ealmen e sob e los emas elacionados con la en e medad al y como señaló Jesús A. Cas ellanos,
“Las co adías de Semana San a de Málaga an e la salud, la en e medad y la mue e. No a pa a su
es udio”, Jábega, 49 (1985), págs. 36-43.
23. Philippe A iès, El homb e an e la mue e, Mad id, 1987, pág. 159. El e dade o o igen de las
co adías debe ía explica se según señala po la asis encia al pob e pe o ambién po la búsqueda de
la segu idad en el más allá y la segu idad que suponía el dispone del se icio de pompas úneb es
de la pa oquia.
24. Ayuda que es aba o ien ada cla amen e a alcanza la sal ación, y que ue el as ondo de
nume osas ac i idades de es as asociaciones incluso ue a del ámbi o peninsula como se demos ó
en Ca he ine Vicen , Des cha i és bien o données: les con é ies no mandes de la in du XIII siècle
au débu du XVIe siècle, Pa is, 1988.
25. Teó anes Egido López, “La eligiosidad colec i a de los allisole anos”, Valladolid en el
siglo XVIII, 1984, pág. 228.
ASISTENCIA SOCIAL Y COFRADÍAS EN EL ANTIGUO RÉGIMEN 27
Ch onica No a, 39, 2013, 19-46
p esen e en esos momen os más ce ca es a ían de alcanza una mue e digna
con o me a esas condiciones. Po ello “asegu a se un en ie o e dade amen e
digno eque ía pe enece a una o más co adías y hace an es po o os lo que
cada uno espe aba que con él hicie an cuando llega a su ho a”
26. No odo aca-
baba en la sepul u a, sino que la labo p o ec o a de la co adía con el allecido
se p o ogaba has a días, meses o incluso años después, si es e había op ado po
con e i a la co adía en enca gada de ela po las dis in as memo ias y misas
que se debían deci en su ecue do.
Ya hemos ema cado el in e és que exis ió en los años 70 del siglo XX
po es udia las co adías desde la his o ia social, así como ambién desde su
inculación con los cen os hospi ala ios. Desde la his o ia de las men alidades,
y ambién en esa misma década, las co adías pasa on a se obje o de análisis
po su labo desa ollada en los momen os inales del homb e.
Una impo ancia undamen al u o el abajo pione o de Ba ei o Mallon 27;
pe o de mane a mucho más decisi a desde 1982, en que u o luga la celeb a-
ción de las II Jo nadas de Me odología Aplicada en San iago de Compos ela,
se puede conside a que se consolida on es os es udios y, especialmen e, su
me odología. Tan o es así que, como e emos, és a ha su ido has a la ac ua-
lidad pocas modi icaciones, siendo du an e mucho iempo el e e en e la ob a
de Vo elle
28. En aquel momen o se a aba de in es iga cues iones de la ida
median e el es udio de la mue e, u ilizando pa a ello una uen e cuyo alo en
un p ime momen o, sal o a as excepciones, no ue discu ida: el es amen o.
No p e endemos analiza aquí dicha uen e, ni mucho menos ex ende nos en sus
posibilidades, pues as ya de mani ies o en nume osas monog a ías, pe o sí hace
dos menciones espec o a sus limi aciones. Po una pa e, no debemos ol ida
que es a uen e ep esen a solo a una pa e de aquella sociedad, no a oda ella,
pues hubo un ele ado núme o de desposeídos y pob es que no u ie on la po-
sibilidad de lle a lo a cabo; po o a, es necesa io con a con iempos de la ga
du ación pa a pode ob ene unas conclusiones más o menos i mes. Sendas
limi aciones in luyen en el es udio de las co adías, pues si bien, o ien ados
po las p opias o denanzas de las co adías, suponemos que los pob es goza on
de en ie os cos eados po és as, no enemos ce eza, po ejemplo, sob e si el
núme o de co ades que asis ían a sus sepelios ue mayo , igual o meno que el
de los asis en es al de o os miemb os de la sociedad.
26. Fe nando Ma ínez Gil, Mue e y sociedad en la España de los Aus ias, Cuenca, 2000, pág.
409.
27. Baudilio Ba ei o Mallon, “El sen ido eligioso an e la mue e en el An iguo Régimen. Un
es udio sob e a chi os pa oquiales y es amen os no a iales”, I Jo nadas de Me odología Aplicada,
. V, San iago de Compos ela, 1975, págs. 181-197
28. Michel Vo elle, Pié é ba oque déch is ianisa ion en P o ence au XVIII siècle, Pa ís, 1973.
CARLOS LOZANO RUIZ y MARGARITA TORREMOCHA HERNÁNDEZ
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de g an a acción in es igado a, sin que podamos deci en absolu o que el ema
es é ago ado y ce ado”
50. Aun así, no han al ado a pos e io i es udios que han
p o undizado en aspec os elacionados con ello
51.
El in e és an e iden e po los niños expósi os cuyas ci as siemp e p esen an
alo es d amá icos, no se ha ex endido al análisis del papel que las co adías
u ie on espec o a ellos. Se puede, po lo an o, a i ma que exis e un impo an e
desequilib io en e la a ención his o iog á ica que ha susci ado el enómeno de
la exposición en gene al, con nume osas in es igaciones en el pasado, y ambién
en el p esen e, y los escasos es udios sob e el e dade o papel asis encial de
las co adías espec o a dicha ealidad. Tal es así que, si bien la a ención a ese
sec o de la sociedad suele ci a se en nume osas ob as como un in ca i a i o
de las co adías, no suele pasa de la simple mención. A es e espec o, las ob as
que más impo ancia his o iog á ica han enido se e ie en al caso allisole ano 52,
donde ha habido un g an in e és po es e ema desde los años 70, así como al
caso mad ileño, donde la Inclusa y la Co adía de la Soledad u ie on un papel
social imp escindible
53, o ambién el caso ube ense
54. Tal ca encia de abajos
sob e co adías y expósi os nos lle a a p egun a nos si su causa se á una cues-
ión de uen es. Del mismo modo, induce a cues iona nos si, más allá de los
nume osos hospi ales, que desempeña on una g an labo , en e ándoles en sus
es ablecimien os, las co adías españolas u ie on un papel signi ica i o o si se
si ua on al ma gen de un enómeno que adqui ió ele adas ci as, agudizadas po
una ele ada asa de mo alidad in an il.
La a ención a la in ancia se canalizó, po pa e de las co adías, a a és
de la ges ión o inculación de és as a los ins i u os donde se encon aban los
denominados Niños de la Doc ina, como ha sido es udiado pa a algunas ciu-
50. Ped o Ca asa So o, “La asis encia social en el siglo XVIII español. Es ado de la cues ión”, en
Uni e sidad Complu ense de Mad id, Depa amen o de His o ia Mode na (ed.) Ac as del Coloquio
In e nacional Ca los III y su Siglo, ol. 1, 1990, pág .429.
51. En e ellos mención especial me ece po los da os apo ados sob e la mo alidad de es e
colec i o el de Albe o Ma cos Ma ín, “Exposición y mue e: la mo alidad de expósi os en España
en el ánsi o del siglo XVIII al XIX”, en Da id S en Rehe , Ac as do III Cong esso da Associaçao
Ibé ica de Demog a ía His ó ica, ol. 3, págs. 59-86.
52. Teó anes Egido López, “La co adía de San José y los niños expósi os de Valladolid (1540-
1757)”, Sepa a a Es udios Jose inos, 53-54 (1973), págs. 1-53.
53. José Luis de los Reyes, “La co adía de la Soledad. Religiosidad y Bene icencia en Mad id
(1567-1651)”, Hispania Sac a, 79 (1987), págs. 147-184. Fue la “especializada” en la ecogida de
expósi os en Mad id con i iéndose en ec o a del hospi al de San José de niños expósi os. Pe o más
llama i o esul a el hecho de las labo es asis enciales que an e io men e había llegado a eje ce como
la ecogida de cadá e es de los ajus iciados en la en ada a la ciudad y su pos e io en e amien o, así
como la ecogida y asis encia de los pob es con alecien es que salían de los hospi ales mad ileños.
54. Adela Ta i a Fe nández, “Los niños expósi os de Úbeda (Jaén) y Sepúl eda (Sego ia) en
el An iguo Régimen: las ob as pías de San José y San C is óbal”, La Iglesia española..., op. ci .,
págs. 191-216.
ASISTENCIA SOCIAL Y COFRADÍAS EN EL ANTIGUO RÉGIMEN 35
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dades, como Valladolid, donde, mien as la Co adía de la Mise ico dia es u o
inculada con los Niños, ue la Co adía de la Consolación la que se inculó
con las Niñas, ealizando ambas una g an labo social 55. En la ciudad de Palen-
cia, dicho Colegio es u o egen ado po la Co adía de la San ísima T inidad y
Concepción 56.
Como ejemplo de la labo bené ica de es as asociaciones, me ece la pena
e leja un úl imo aspec o. Se a a del con ol de las mancebías que algunas co adías
asumie on, como ocu ió en Valladolid con la de la Consolación; o as, como la del
Amo de Dios de la misma ciudad, se enca gaban de hace “ edadas” a las p os i u as
en ies as li ú gicas señaladas, pa a “ ecoge las” en casas o con en os. De
es a mane a con ibuían a e i a el deli o y pecado pa icula de es as
muje es, que se expandía a los homb es y ponía en pelig o la mo alidad social 57.
LA ASISTENCIA EN LAS COFRADÍAS VINCULADA A DETERMINADOS
OFICIOS Y ESTAMENTOS.
Como es bien conocido po la his o iog a ía, nume osas co adías si ie on
pa a da cobe u a a los miemb os de de e minados o icios y p o esiones 58. Rumeu
de A mas se cues iona el o igen y, sob e odo, la inculación en e g emio y
co adía. Lo cie o es que la inclinación cons an e que exis ió en muchos casos
de elaciona la co adía y el g emio, espondió a una ía que pe seguía palia
las ca encias que pudie an su i sus miemb os, así como o ganiza odo un
sis ema de p e isión social, con el obje i o de ga an iza la es abilidad ísica,
económica y espi i ual de sus co ades o ag emiados.
55. Luis Fe nández Ma ín, Asis encia social en Valladolid, siglos XVI-XVIII, Valladolid, 1999.
56. Isido o González Gallego, “El p oyec o didác ico de una ins i ución educa i a en a los siglos
XVI y XIX. El Colegio de Niños de la Doc ina C is iana de Palencia (1544-1861)”, en Dipu ación
P o incial de Palencia (ed.) Ac as del I Cong eso de His o ia de Palencia, ol. 3, 1987, págs. 475-
496.
57. A. Mo el d’A leux, “Recogimien o y co adías del “Pecado Mo al” en los siglos XVI y
XVII”, La p os i u ion en Espagne. De l’epoque des Rois Ca holiques a la IIª République, Pa ís,
1994, págs. 111-135.
58. La bibliog a ía sob e g emios y su elación con co adías es muy abundan e, especialmen e
des acan abajos que aba can la época medie al como José Damián González A ce, G emios y
co adías en los einos medie ales de León y Cas illa, siglos XII-XV, Palencia, 2009. También la
época mode na y sus g emios ha sido obje o de copiosos es udios imposibles de de alla aquí. Desde
un plano gene al Máximo Ga cía Fe nández, Los g emios, Valladolid, 1987; desde la his o ia del
abajo apa ece la esis de Zo io Llo en e, “La cul u a del abajo en Mad id 1500-1650: amilia,
ocio y sociabilidad en el a esanado”, di ec o : Al edo Al a Ezque a, Uni e sidad Complu ense
de Mad id, 2002; o incluso isiones que llegan has a el inal del pe íodo como la An onio Manuel
Mo al Roncal, G emios e Ilus ación en Mad id (1775-1836), Mad id, 1998.
CARLOS LOZANO RUIZ y MARGARITA TORREMOCHA HERNÁNDEZ
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Ch onica No a, 39, 2013, 19-46
Es e ca ác e g emial ha susci ado el in e és po pa e de his o iado es
p oceden es de dis in as disciplinas. Es el caso, po ejemplo, de los es udios
que se han ealizado ecien emen e desde una óp ica p opia de la his o ia de la
medicina, y que ilus a muy bien el asociacionismo de los p o esionales de la
salud en el An iguo Régimen, cons i uyendo una de las líneas his o iog á icas
más ac uales. Son las co adías denominadas sani a ias, muchas eces con un
nexo g emial que llega a se con uso, y que u ie on un mayo desa ollo en la
Co ona de A agón que en Cas illa. Solían eje ce quehace es asis enciales y e-
mon an sus o ígenes, muchas de ellas, a la Edad Media, pe o pe i ie on du an e
la Edad Mode na 59. Es as co adías han sido es udiadas ecien emen e en Huesca,
pudiéndose comp oba el comp omiso de los p o esionales sani a ios en dicha
ciudad, du an e odo el An iguo Régimen, bajo la ad ocación de San Cosme,
San Damián y San Lucas, y que, no solo se p eocupa on de la p o ección a sus
co ades sino que ambién adqui ie on, desde 1480, el comp omiso de asis i a
los pob es en e mos de la ciudad del Hospi al de Nues a Seño a de la Espe anza,
debiendo, incluso, si ue a necesa io, cub i sus medicinas 60. Un en oque dis in o
p esen a la ob a de Sánchez Ál a ez, que p e ende analiza , desde una óp ica
de la de ensa de los in e eses y monopolio de la ac i idad médica en Na a a,
la eje cida po los alis ados a las es co adías de dicho e i o io, explicando
la e olución de las elaciones en e és as y el T ibunal del P o omedica o, que
ue on luc uando a lo la go de la Mode nidad
61.
Den o de los es udios de co adías que ag upaban a pe sonas de un mismo
o icio se pueden menciona , a í ulo de ejemplo y po su p esencia en la in es i-
gación, a las co adías de ma ean es. És as, en algunas illas, llega on a alis a
a buena pa e de la población y, en e sus obje i os, se encon aba ambién el
ampa o hacia el más des a o ecido.
En ocasiones exis ió un desdoblamien o, de mane a que una co adía se
enca gaba más de aspec os económicos y elacionados con la p oducción, mien as
que la o a se esponsabilizaba de desa olla los auxilios sociales necesa ios.
Como ejemplo, si e lo sucedido con la Co adía de Za au z, cuya labo u o
que e con las necesidades económicas y o ganiza i as del g emio de ma ean es,
mien as que las asis enciales y espi i uales co ie on a ca go de la Co adía de
59. De modo in oduc o io a es a cues ión puede se i el abajo de Ma ía Luisa Rod íguez-Sala
Gomezgil, “La Co adía-G emio du an e la Baja Edad Media y los siglos XVI y XVII, el caso de
la Co adía de los ci ujanos, ba be os, lebo omianos y médicos en España y la Nue a España”,
Ba a a ia: e is a cas ellano-manchega de ciencias sociales, 10 (2009), págs. 149-163.
60. C is ina Pé ez Galán, “La Co adía de médicos, ci ujanos y bo ica ios de Huesca: un ejemplo
de comp omiso social con la pob eza”, A agón en la Edad Media, 21 (2009), págs. 197-220.
61. Julio Sánchez Ál a ez, El p o omedica o na a o y las co adías sani a ias de San Cosme
y San Damián: el con ol social de las p o esiones sani a ias en Na a a (1496-1829), Pamplona,
2010.
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Ch onica No a, 39, 2013, 19-46
la Ve a C uz, la cual ambién pa icipó de los gas os de i ados de las ac i idades
p o esionales de los ma ean es
62.
O os es udios pe mi en comp oba esa cobe u a pa a una coma ca más
amplia, lo que a o ece ene una isión global mayo a la de una sola co adía 63.
El apa a o de ayudas, en caso de necesidad, de algunas de es as co adías de
ma ean es, ue e dade amen e amplio. Así, la Co adía de Ma ean es de Se i-
lla 64, que man u o cie a inculación con la Uni e sidad de Ma ean es, des inó
sus ing esos a labo es an dispa es como esca a co ades cau i os, obados po
co sa ios, do a hué anas, soco e a los co ades que, po ejez o en e medad,
no pudie an abaja y las obligaciones ya habi uales de o as co adías pa a la
en e medad y la mue e; es aban inculados a un hospi al en T iana e, inclu-
so, como en o as an as co adías, pudie on bene icia se de es os auxilios los
amilia es de los ma ean es. En odo caso, ue on nume osos los luga es de la
geog a ía peninsula en que las gen es del ma op a on po ag upa se y asocia se
bajo una de e minada ad ocación y median e el pago de una en ada ob ene
bene icios espi i uales, como las misas po el ánima de los co ades allecidos 65.
Las co adías de g emios han enido una desigual a ención his o iog á i-
ca; po ci a un úl imo ejemplo, des acamos las co adías donde los lab ado es
u ie on un peso des acado, aunque siemp e se encuen an delimi ados a una
de e minada he mandad, que incluso en ocasiones no solo eúne a miemb os de
dicho o icio
66.
62. Xa ie Albe di Lonbide y Ál a o A agón Ruano, “El p oceso de ins i ucionalización de las
co adías guipuzcoanas du an e la Edad Mode na: co adías de ma ean es y de po adines”, Vasconia:
cuade nos de His o ia y Geog a ía, 30 (2000), págs. 205-222.
63. José Manuel Vázquez Lijo, “El mundo de las de ociones. La Co adía de ma ean es en el
Ba banza del An iguo Régimen”, Compos ellanum, ol. 42, 1-2 (1997), págs. 211-226.
64. Ma ía del Ca men Bo egó Plá, “Los he manos de la Co adía de Ma ean es en el siglo
XVI”, en Bibiano To es Ramí ez y José J. He nández Palomo, Andalucía y Amé ica en el siglo
XVI: ac as de las II Jo nadas de Andalucía y Amé ica, ol. 1, 1983, págs. 389-412. Y lo ela i o
al siglo XVII en su a ículo “Los He manos de la Uni e sidad de Ma ean es en el siglo XVII”, en
Bibiano To es Ramí ez y José H. He nández Palomo, Andalucía y Amé ica en el siglo XVII: ac as
de las III Jo nadas de Andalucía y Amé ica, ol. 1, 1985, págs. 237-254.
65. Manuel del Campo Cabezas de He e a, “La Co adía de Nues a Seño a de Luanco: una
he mandad ma ine a as u iana (1670-c.1800)”, A chi o Dominicano, 31 (2010), págs. 123-190.
66. Es el caso de la Co adía de San An onio de Padua de los Lab ado es de Bena en e que a
pesa de su i ulación, al y como demos ó Manzano Ledesma, és os solo u ie on un peso muy
decisi o en su o igen pe o pos e io men e los o icios se ue on di e si icando demos ando es a
ealidad median e el manejo de un ingen e núme o de da os. De en e odos los mecanismos, cabe
des aca el económico consis en e en es e caso en el p és amo de g ano en caso de que el co ade
no u ie a ce eal su icien e pa a semb a en sus ie as. Fe nando Manzano Ledesma, “La Co adía
de San An onio de Padua de Lab ado es de la Villa de Bena en e en el siglo XVIII: un análisis
socio p o esional de sus componen es”, B igecio, e is a de Bena en e y sus ie as, 14 (2004),
págs. 107-122. Los lab ado es u ie on ambién una a ención especial en Vic o ina Alonso Co és
Concejo, Valladolid, lab ado es, muje es y co ades, Valladolid, 2010.
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An es de ce a es e apa ado sob e las co adías-g emios y de unión es a-
men al, debemos hace unas b e es e e encias al asociacionismo cle ical y su
p oducción his o iog á ica. El cle o, como miemb o de la sociedad an iguo egi-
men al, no pe maneció ajeno, ni mucho menos, a la endencia al asociacionismo
que se dio en odos los g upos y en aquellos momen os.
Den o de es a ó mula de sociabilidad cabe des aca la exis encia de una
se ie de he mandades que se es ablecie on en di e en es encla es u ales, y que
p e endie on cub i las de iciencias y p oblemas a las que se encon aba some ida
la población u al y, en pa icula , los pá ocos y bene iciados de dichos e i o ios.
Es amos, pues, an e unas co adías cuya esencia e a muy simila a las que
se desa olla on con ines bené icos y que dis aban mucho de o as que su gi án,
especialmen e a pa i del siglo XVIII, con el obje i o de canaliza , median e
esa ía, los p oblemas, demandas y pe iciones an e la jus icia o dina ia o los
obispos, y que en algunas zonas han sido ya obje o de análisis
67.
La p incipal causa de ol ido his o iog á ico hacia las co adías de clé igos
señaladas se debe, en p ime luga , a que sus miemb os, adicionalmen e, ue on
clé igos que pe enecían al denominado bajo cle o 68, menos conocido y con me-
no p o agonismo que las je a quías eclesiás icas. En segundo luga , la ingen e
pe o dispe sa y agmen a ia documen ación ha di icul ado un abajo de allado
pa a amplias zonas geog á icas que pe mi a ex ae conclusiones gene ales
69.
O a línea de in es igación, en es e caso apenas iniciada, consis e en e la
posición del cle o secula y egula en las dis in as co adías de laicos de la Edad
Mode na. Tan o uno como o o u ie on, en algunas de ellas, un papel ac i o,
al encon a se dichas asociaciones inculadas a sus con en os o pa oquias; y
en algunas, es aban exen os de ealiza cie as ac i idades, como disciplina se
en las co adías peni enciales, pe o a cambio solían ene como obligación ela
espi i ualmen e po los he manos. Es o lle ó a que desde la li e a u a se c i ica an
67. M. Sanz González, “La unión o con ede ación de pá ocos de Sego ia”, An hologica Annua,
48-49 (2001-2002), págs. 103-190.
68. José Luis Ma ín Ma ín, “El cle o u al en la Co ona de Cas illa”, en Ma ía Desampa ados
Ma ínez San Ped o y Ma ía Dolo es Segu a del Pin a (coo ds.), La iglesia en el mundo medie al
y mode no, Alme ía, 2004, págs. 55-82. Tal y como lo demues a es e a ículo, es amos an e una
ealidad, la del asociacionismo del bajo cle o de i al impo ancia. Po su pa e, unas páginas al
asociacionismo cle ical desde una pe spec i a gene al se dedican en Máximiliano Ba io Gozalo,
El Cle o en la España Mode na, Có doba, 2010.
69. Eso ha lle ado a que con emos con abajos sob e una sola co adía como Baudilio Ba ei o
Mallón, “El asociacionismo del bajo cle o: la Co adía de Todos los San os o la Vene able Cong ega-
ción del Cle o de A Co uña”, en Segundo L. Pé ez López, Pleni udo Ve i a is, 2008, págs. 529-568;
u o os que abo dan de o ma muy gene al, pe o con especial incidencia a la asis encia desa ollada
po ellas, el enómeno en un e i o io: Ca los Lozano Ruiz, “Un mecanismo de solida idad en la
sociedad u al palen ina de la Edad Mode na: las co adías y he mandades de clé igos”, en Ma ía
José Pé ez Ál a ez, Lau eano M. Rubio Pé ez y Al edo Ma ín Ga cía (eds.), Campo y campesinos
en la España Mode na. Cul u as polí icas en el mundo hispano, León, 2012, págs. 1169-1179.
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Ch onica No a, 39, 2013, 19-46
algunas de las ac i udes que en es e ema oma on los clé igos como, po ejem-
plo, en el Laza illo de To mes
70. Queda empe o de e mina si ob u ie on o o
ipo de p i ilegios o ayudas, po ejemplo, en caso de en e medad, o con i ma si
con aban con más bene icios, al igual que ocu ió en la Co adía de la San a Ve a
C uz y Nues a Seño a de los Remedios de Cab a “ enemos po bien que a los
pad es y mad es de los clé igos nues os he manos que los en ie a la Co adía
[...]” 71, es o ue algo habi ual en o as co adías o e i o ios.
Finalmen e, los clé igos, den o del pano ama asocia i o, u ie on un papel
eseñable a a és de las denominadas Escuelas de C is o. P oli e a on en la
España Mode na desde 1653, cuando u o luga la undación de la p ime a de
ellas en la ciudad de Mad id, y su inspi ación p o enía del O a o io i aliano de
San Felipe Ne i. Es a ins i ución es aba compues a an o po clé igos como po
segla es pe o, sin duda, los p ime os u ie on un papel nada desdeñable, pues
e an los enca gados de alcanza la ansiada pe ección ascé ica a que aspi a on
sus componen es. No obs an e, ese obje i o p imo dial no ue óbice pa a que la
ca idad ambién es u iese p esen e en ellas. Jun o con los auxilios que, como
ya hemos is o, ue on habi uales en las co adías, en e medad y mue e, és as
desa olla on o os como la isi a a los pob es en e mos o la isi a a las cá celes
en de e minados días del año. El ele ado núme o de “escuelas”, más de 370 a
inales del siglo XVIII, hace que no conozcamos la o ma en que eje cie on es a
asis encia cada una de ellas
72.
EL DERRUMBE DEL ANTIGUO RÉGIMEN Y SU TRANSICIÓN A NUEVAS
FÓRMULAS ASOCIATIVAS.
A comienzos del siglo XIX las co adías iban a ecibi múl iples a aques
que, a di e encia de los plan eados desde la Ilus ación, u ie on unas ne as as
consecuencias en su desa ollo. Nos e e imos a las dis in as desamo izaciones
que a ec a án, en g an medida, a es as asociaciones piadosas, o a los e ec os de
acon ecimien os como la Gue a de la Independencia, pe o ambién a la ac ua-
70. Teniendo po amo al clé igo que as ala dea de su emplanza en el come y bebe , espondió
“Mas el lace ado men ía alsamen e, po que en co adías y mo uo ios que ezamos, a cos a ajena
comía como lobo y bebía más que un saludado . Y po que dije de mo uo ios, Dios me pe done,
que jamás ui enemigo de na u aleza humana sino en onces. Y es o e a po que comíamos bien y
me ha aban”. Anónimo, La ida de La
z
a illo de To mes y de sus o unas y ad e sidades, ed. A.
Blecua, Mad id, 1983, pág. 26.
71. Juan Ca los A boleda Golda acena, “La labo de los clé igos en el seno de las co adías de la
Ve a C uz andaluzas (s. XVI)”, Ac as del IV Cong eso In e nacional de He mandades y Co adías
de la San a Ve a C u
z
, 2009, págs. 806-807.
72. Exis en algunos es udios publicados, pe o cabe menciona en e odas ellos, po la isión
gene al que o ece, el es udio de Ma io Ma ínez Gomis, “Las escuelas de C is o” de Elche y O i-
huela”, Anales de la Uni e sidad de Alican e, 20 (2002), págs. 339-374.
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ción polí ica en ocada aho a desde el égimen libe al, des acando, po ejemplo,
la Real O den de 6 de diciemb e de 1836, po la que u o luga la abolición de
los g emios. Ya desde la segunda mi ad del siglo XVIII es aban su giendo nue-
as ó mulas asocia i as, a la ez que las co adías se encon aban en el pun o
de mi a
73. Se a a de un pe íodo, la segunda mi ad del XVIII y comienzos del
XIX, que u ge de un es udio en mayo p o undidad. Pa adójicamen e, el p incipal
ecuen o o icial que enemos de las co adías en Cas illa esponde a la década de
los años 70 del siglo XVIII, lo que ha se ido pa a que muchos in es igado es
hayan ecu ido a él, habiendo un g an acío his o iog á ico sob e la ealidad
de las co adías en los años inmedia amen e an e io es y pos e io es
74. No han
al ado p opues as de g an alo a la ho a de abo da dicho Expedien e 75, al igual
que in es igado es que han mani es ado su p e ención po la in encionalidad
con que se elabo ó dicho egis o y las posibles omisiones, olun a ias e in o-
73. La segunda mi ad del XVIII ha sido in e p e ada adicionalmen e po un p o uso núme o de
in es igado es como una época de decli e e iden e en e a una p ime a mi ad de g an desa ollo
co adie o. Es a esis ha sido man enida en e o os muchos, Ped o T inidad Fe nández, “Asis encia
y p e isión social en el siglo XVIII”, Semina io de His o ia de la Acción Social..., op. ci ., págs.
89-115.
74. En p ime luga , po lo que supone en la in es igación en es a cues ión me ece la pena
señala la ob a de Milag osa Rome o Sampe , “El Expedien e Gene al de Co adías en el A chi o
His ó ico Nacional: eges o documen al”, Hispania Sac a, ol. 40, 81 (1988), págs. 205-234. El
es udio del Expedien e Gene al ha pe mi ido analiza , en e o os aspec os, la implan ación u bana
de es as asociaciones en Inmaculada A ias de Saa ed a y Miguel Luis López-Guadalupe Muñoz,
“Co adías y ciudad en la España del siglo XVIII”, S udia His ó ica, His o ia Mode na, 19 (1998),
págs. 197-228. Nume osos e i o ios cas ellanos poseen un es udio sob e el ema, po ejemplo, Al-
edo Ma ín Ga cía, “Ilus ación y eligiosidad popula . El Expedien e de Co adías en la p o incia
de León (1770-1772)”, Es udios Humanís icos, His o ia, 5 (2006), págs. 137-158. Maximiliano
Ba io Gozalo, “Las Co adías de la Diócesis de Sego ia y el Expedien e Gene al de Co adías de
1771”, Mine a. Li u gia, ies a y a e nidad..., op. ci ., págs. 21-43. Fe nando Manzano Ledesma,
“La eligiosidad colec i a de los zamo anos en la segunda mi ad del siglo XVIII: las co adías del
pa ido de Bena en e en 1773”, B igecio: e is a de es udios de Bena en e y sus ie as, 15 (2005),
págs. 145-168. Fe nando Manzano Ledesma, “La eligiosidad popula de los allisole anos en el
siglo XVIII: el in o me sob e las co adías de la p o incia de Valladolid de 1773”, S udia His ó ica,
His o ia Mode na, 29 (2007), págs. 387-425. Albe o Ma cos Ma ín, Economía, sociedad, pob e
z
a...
op. ci ., págs. 423-449. Cie os in es igado es han p e endido es udia las co adías de una p o incia
eniendo como eje undamen al dicho expedien e, como Es eban Mi a Caballos, He mandades y
Co adías en Badajo
z
y su Pa ido a inales del An iguo Régimen”, Badajoz, 2002. Jun o con es as
ob as señaladas, son muchos o os los es udios que han enido u ilizando es a uen e pa a lle a a
cabo una cuan i icación del enómeno en de e minados e i o ios, y que po su p olijidad ob iamos
ci a en es e abajo.
75. Inmaculada A ias de Saa ed a y Miguel Luis López-Guadalupe Muñoz, “El Expedien e Ge-
ne al de Co adías (1769-1784) p opues as pa a su es udio”, en Vicen e J. Suá ez G imón, En ique
Ma ínez Ruiz y Manuel Lobo Cab e a (coo ds.), Ac as de la III Reunión Cien í ica de la Asociación
española de His o ia Mode na, ol. 1, 1995, págs. 31-40. Den o de su p opues a de es udio en el
segundo de los obje i os que señalan, se encuen a “expone sus ac i idades en dis in os campos:
omen o de la asis encia y del mu ualismo, p omoción de sociabilidad y es i idades popula es, e c.”
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lun a ias, que se p oduje on po ese mo i o. Es o se ha aducido en abundan es
lagunas en el es udio del campo asis encial pues, sal o algunas excepciones
76,
la in o mación que han podido ex ae muchos au o es de es a uen e es á más
inculada a cues iones de eligiosidad.
En consecuencia, se p oducen ca encias en la his o iog a ía pa a es a e apa,
así como en lo ela i o a odos los enómenos de cambio que se p oduje on en
las co adías y, pa icula men e, en la ó mula de sociabilidad ca i a i a de inales
del XVIII y p incipios del XIX, que se pueden subsana in en ando u iliza el
Expedien e Gene al como una uen e más que comple e la in o mación ob eni-
da. Aun así, se a a de una época undamen al, donde se p odujo el de umbe
de un sis ema men al pa a el homb e y muje de aquel momen o y en la que,
posiblemen e, como señaló De Diego Ga cía en 2005, la his o iog a ía oda ía
no ha sido capaz de e lexiona y analiza , an o desde el pun o de is a de la
ans o mación que supuso como de las con inuidades que pe sis en
77.
Son muchos campos los que la in es igación aun no ha abo dado, muchos
de ellos inculados al ánsi o en e el siglo XVIII y el XIX. Las co adías no se
man u ie on al ma gen de las polí icas y medidas ilus adas, y así, po ejemplo,
en muchos luga es en elación a la c eación de los hospicios, es as u ie on que
apo a los ondos pa a su c eación o man enimien o. Así, debe ía p o undiza se
en el es udio sob e la ges ión de es os cen os y su inculación con co adías,
o ambién la elación de és as con su inanciación, como se ha es udiado, po
ejemplo, pa a el caso allisole ano
78.
En odo caso, no debe pe de se de is a el hecho de que dicho pe íodo
supuso el e dade o cambio de un modelo, el an iguo egimen al, po o o, el
su gido en el ámbi o libe al, que, sob e odo, se a a ca ac e iza po el aban-
dono de un g an co po a i ismo en p o de un modelo que endía mucho más al
indi idualismo. El cambio a ec aba a nume osas ace as y ompía con lo que
76. El Expedien e ue una de las uen es, jun o con o a documen ación de índole eclesiás ica o
po ejemplo el Ca as o del Ma qués de la Ensenada, u ilizada pa a a a cues iones asis enciales en
Ped o Ca asa So o, “La asis encia social y las co adías de Bu gos en la c isis del An iguo Régimen”,
In es igaciones His ó icas época mode na y con empo ánea, 3 (1982), págs. 177-230.
77. “Segu amen e la his o iog a ía no ha p es ado la a ención que me ece a algunos de los in en os
po supe a la abolición de los g emios, la quieb a ma e ial y, sob e odo, espi i ual que acompaña
su desapa ición y en es e sen ido, al mu ualismo que de inmedia o ino a se la p incipal co ien e
asocia i a...” Emilio De Diego Ga cía, “Una o ma de sociabilidad: las Sociedades de Soco os Mu uos
en el siglo XIX”, en En ique Ma ínez Ruiz, Vínculos y Sociabilidades en España e Ibe oamé ica:
siglos XVI-XIX, 2005, pág. 222.
78. Jesús Ma ía Paloma es Ibáñez, La asis encia social en Valladolid. El Hospicio de Pob es y
la Real Casa de Mise ico dia (1724-1785), Valladolid, 1975. Así po ejemplo, la Co adía de San
Lo enzo u o un peso decisi o du an e un iempo de e minado (1752-1775) en el uncionamien o
del Hospicio de Pob es de Valladolid, pe o ambién las co adías allisole anas su ie on las conse-
cuencias de es os p oyec os pues sus en as queda on unidas a la Jun a Gene al del Hospicio.
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las co adías y he mandades habían enido o eciendo has a ese de e minado
momen o, cons i uyéndose unos mecanismos con adic o ios a és as y, lo más
signi ica i o, en los que “no exis e espacio pa a o ganiza ac i idades comunes,
de sociabilidad, eligiosidad u ocio” 79. Así, aunque con amos con cie os es udios
que se han cen ado en el ema de los Mon e Píos, esul an a odas luces insu-
icien es pa a conoce con exac i ud aquella ealidad
80. En e las di icul ades y
azones que explican la escasez his o iog á ica en es a ma e ia, podemos enume-
a , en e o as, la al a de uen es, el hecho de que se a a de mecanismos que,
adicionalmen e, se encuen an inculados a de e minados colegios p o esionales
y cuya documen ación gene almen e no se ha cus odiado po los mismos, e c.
Sin emba go, cons i uye una excepción odo lo elacionado con los mon epíos
inculados con el mundo mili a , que ue on, en buena medida, los p ime os
en despun a en los abajos de es a na u aleza
81, como ambién lo ue on en
unda se y man ene se, g acias, sob e odo, al apoyo económico de la Co ona.
Es a nue a ó mula ue más laica que las co adías y he mandades, y u o
un ámbi o de ac uación mucho más educido, cen ándose, sob e odo, en los
bene icios pa a la iuda y los descendien es de los asociados. Su igencia ue
escasa, pues p on o iba a se eemplazada po ó mulas como las sociedades
de soco o mu uo. Se a a de una ó mula de ansición, en la que se echa en
al a las p es aciones espi i uales de la co adía, y no se llegan a alcanza las
p es aciones ma e iales de la P e isión con empo ánea.
El uni e so men al había a iado pues, mien as los co ades del An iguo
Régimen op a on po mi a más hacia la mue e que hacia la ida, la si uación
cambió con los soco os mu uos, donde el discu so se cen a en no pe de la
si uación socioeconómica en caso de en e medad u o andad. Los mon epíos
pod ían se conside ados como células que se si úan a medio camino en e la
cobe u a o ecida po las co adías y la que después desa olla on las sociedades
de soco os mu uos; e a un in e medio que u o, sin duda, nume osos p oble-
mas en su p og eso y campos acíos en su ac i idad. Con odo ello, el discu so
ambién había cambiado, dejando de se común el alle de lág imas pa a o ece
una isión algo más op imis a de la ealidad.
79. Ma ga i a To emocha He nández, “Los p ocu ado es de la Real Chancille ía de Valladolid y su
Mon epío. Di icul ades y p oblemas de una ó mula de p e isión y sociabilidad o zada”, Cuade nos
Dieciochis as, 12 (2011), pág. 161.
80. Luis Miguel A alos Muñoz, “An eceden es his ó icos del Mu ualismo”, CIREIC-España, 12
(1991), págs. 39-58. F ancisco Aguila Piñal, “Los Mon epíos laicos en el siglo XVIII”, Homenaje
a Don Agus ín Milla es Ca lo, 1975, págs. 381-399.
81. Ma ía del Ca men Ga cía de la Rasilla, “El Mon epío mili a . La asis encia social en el ejé ci o
de la segunda mi ad del siglo XVIII”, Re is a de His o ia Mili a , 31, 63, (1987), págs. 123-159. Césa
He aiz de la Mio a, “Los Mon epíos mili a es del siglo XVIII como o igen del sis ema de clases
pasi as del Es ado”, Re is a del Minis e io de T abajo e Inmig ación, 56 (2005), págs. 177-208.
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BALANCE, PERSPECTIVAS Y RETOS
A la luz de lo señalado, es innegable el in e és que han susci ado de e -
minados aspec os asis enciales que las co adías desplega on a lo la go de la
Edad Mode na en a o de sus co ades y, en o os casos, de la sociedad en
gene al, y de los más necesi ados en pa icula , en una sociedad ca ac e izada
po un ele ado paupe ismo. Con iene ealiza algunas obse aciones sob e las
dis in as endencias y líneas de in es igación y, en gene al, de la p oducción
bibliog á ica que exis e a es e espec o, así como indica cie os p oblemas que
aun se encuen an sin esol e a día de hoy.
De oda la p oducción his o iog á ica gene ada po es a línea de in es iga-
ción se desp enden una se ie de ealidades. La pe i encia de muchas co adías
has a nues os días, con especial én asis en las co adías peni enciales que du-
an e la Semana San a se enca gan de la celeb ación de nume osas p ocesiones
y que, en consecuencia, se man ienen ac i as, ha hecho que los p opios co ades
y c onis as mues en in e és po es as co po aciones. No al an abajos desde
el campo de la e udición y desc ipción, des acando, en muchos de ellos, la
ausencia de una con ex ualización, necesa ia pa a cualquie abajo his ó ico,
pe o más especialmen e en enómenos de la ga du ación como és e
82. Jun o a
esa ca ac e ís ica se encuen a o a, como es la abundancia de es udios sob e
una única co adía, desde una dimensión pu amen e local y pa a un hecho o un
pe íodo muy conc e o, lo que impide ex ae conclusiones i mes y gene ales
pa a, al menos, un de e minado e i o io 83. Es as dos ca ac e ís icas, e udi ismo
y localismo, jun o con la abundan ísima documen ación gene ada po unas aso-
ciaciones adicadas an o en el ámbi o u bano como u al, y en odos los pun os
de la geog a ía peninsula , du an e más de escien os años, ha impedido que,
desg aciadamen e, con emos hoy en día con un monog á ico que ecoja la a ea
lle ada a cabo po pa e de odas las co adías peninsula es en el campo de la
ayuda, señalando la eje cida po cada una de ellas. A ello se debe ía suma la
pe spec i a eligiosa que p esen an y que, du an e mucho iempo, ha susci ado el
in e és p imo dial de odos aquellos que se ace caban a es udia las. Po an o, a
pesa de la en u a bibliog á ica de es e ema de in es igación, exis en ambién
e os no supe ados en es a ma e ia.
82. Puede se un ejemplo des acado de es e ipo de ob as An onio Linage Conde, Las Co adías
de Sepúl eda, Sego ia, 1986. Se cen a en cinco co adías y aunque en alguno momen o a a la
cues ión asis encial lo hace desde una pe spec i a local; sin emba go p esen a in e és el amplio
elenco documen al que apo a con documen os de muy di e sa índole.
83. Me cedes Vázquez Be omeu, “La co adía de los clé igos del co o de San iago y las o de-
nanzas de 1457”, Compos ellanum, 44, 3-4 (1999), págs. 445-493.