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Dinámica demográfica

Delgado Urrecho, José María,Martínez Fernández, Luis Carlos

Abstract

Producción Científica

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capítulo III 1 3.1.- Dinámica demográfica La tónica de recuperación señalada en años precedentes es sin duda el elemento de mayor significado en la evolución reciente de la población de Castilla y León. Ligeros incrementos del número de residentes que anunciaban ya una nueva tendencia en el devenir demográfico de la Comunidad han dado lugar a lo largo del último año a un ascenso relevante, como prueba el hecho de que los datos oficiales finalmente publicados por el Instituto Nacional de Estadística superan ampliamente los ofrecidos de forma provisional por este mismo organismo. El Avance del Padrón Municipal referido a fecha 1 de Enero de 2005 otorgaba a Castilla y León. Un total de 2.501.534 habitantes, cifra que el documento final ha elevado hasta 2.510.849, casi diecisiete mil personas más que en el año anterior. Aunque en términos relativos el crecimiento sea mínimo, apenas un 0,7%, lo cierto es que reafirma la consolidación de la curva ascendente. Buena noticia, por tanto, que debe ser matizada por otras variables cuyo discurrir en el tiempo no ha sido tan propicio. Sucede así con el saldo vegetativo o diferencia entre nacimientos y defunciones, nuevamente negativo, a pesar del repunte de los primeros, cercanos a los diecinueve mil en 2004. Pero el envejecimiento en la cúspide de la pirámide de edades tiene sus repercusiones del lado de la mortalidad y las defunciones superaron las veintiséis mil. La juventud de los residentes en las franjas periurbanas de las ciudades y en determinadas comarcas agrarias apenas modifican el perfil general de una población ya de muy elevada edad media en el campo pero que también acusa este fenómeno, con menor intensidad por supuesto, en los núcleos urbanos. Tampoco contribuyen a mejorar la situación los flujos migratorios interregionales, arrojando un saldo negativo para Castilla y León. Una única variable ha sido la que en el último año, al igual que viene sucediendo desde el comienzo del siglo XXI, permite la obtención de un signo positivo en el devenir cuantitativo de la población castellana y leonesa. La llegada de inmigrantes extranjeros es, otro año más, elemento decisivo. Y con mayor intensidad que nunca a lo largo del año 2005, pues merced al proceso de normalización extraordinario se ha podido constatar la infravaloración de este fenómeno, al solicitar el empadronamiento un elevado número de personas que, hasta entonces, no figuraban en ningún registro. 3.1.1. Evolución reciente de la población y su distribución espacial Entre 2000 y 2004 la región aumentó su población en 14.800 habitantes. Pues bien, en un único año, de 2004 a 2005, el incremento supera el de los cuatro precedentes, con 16.931 residentes más. Se trata no obstante de un hecho generalizado en toda España, siendo precisamente Castilla y León una de las Comunidades donde menor importancia relativa ha tenido. Si en el conjunto nacional el número de residentes se ha incrementado durante el año 2004 en un 2,1%, aquí se alcanzó un 0,7%, por encima únicamente de regiones de la cornisa cantábrica (Asturias, Galicia y el País Vasco). Otro año más Castilla y León pierde peso dentro del panorama demográfico español, con apenas un 5,7% de la población habitando su extenso territorio. Contrasta por tanto con las áreas históricamente más favorecidas por el flujo inmigratorio, como el Levante peninsular y los archipiélagos, seguidos de cerca por Madrid y Cataluña, permaneciendo junto a Extremadura y las tres Comunidades del Norte capítulo III 2 indicadas en los últimos puestos de esta clasificación. No son las diferencias en el aporte migratorio, sin embargo, las causantes del reducido crecimiento, pues actualmente las cifras de residentes extranjeros en la región crecen a un ritmo superior al promedio nacional, siendo la tercera CC.AA., tras Andalucía y Castilla-La Mancha en tal sentido. Por el contrario, es en el componente nacional, con una evolución marcada aún por un signo negativo, donde se debe buscar el factor determinante del freno a la expansión. Cuadro 3.1.1-1 Evolución de la población en España y las Comunidades Autónomas, 2004-2005 Población total Población extranjera Residentes Residentes Porcentaje del total España y CC.AA. 2004 2005 % var. 04-05 2004 2005 % var. 04-05 2004 2005 España 43.197.684 44.108.530 2,11 3.034.326 3.730.610 22,95 7,02 8,46 Andalucía 7.687.518 7.849.799 2,11 321.570 420.207 30,67 4,18 5,35 Aragón 1.249.584 1.269.027 1,56 77.545 96.848 24,89 6,21 7,63 Asturias 1.073.761 1.076.635 0,27 22.429 26.797 19,47 2,09 2,49 Baleares 955.045 983.131 2,94 131.423 156.270 18,91 13,76 15,90 Canarias 1.915.540 1.968.280 2,75 185.781 222.260 19,64 9,70 11,29 Cantabria 554.784 562.309 1,36 16.364 20.547 25,56 2,95 3,65 Castilla y León 2.493.918 2.510.849 0,68 71.300 91.318 28,08 2,86 3,64 Castilla-La Mancha 1.848.881 1.894.667 2,48 88.858 115.223 29,67 4,81 6,08 Cataluña 6.813.319 6.995.206 2,67 642.846 798.904 24,28 9,44 11,42 Extremadura 1.075.286 1.083.879 0,80 20.066 25.341 26,29 1,87 2,34 Galicia 2.750.985 2.762.198 0,41 58.387 69.363 18,80 2,12 2,51 Madrid 5.804.829 5.964.143 2,74 664.255 780.752 17,54 11,44 13,09 Murcia 1.294.694 1.335.792 3,17 132.918 165.016 24,15 10,27 12,35 Navarra 584.734 593.472 1,49 43.376 49.882 15,00 7,42 8,41 País Vasco 2.115.279 2.124.846 0,45 59.166 72.894 23,20 2,80 3,43 Rioja (La) 293.553 301.084 2,57 24.988 31.075 24,36 8,51 10,32 Valencia 4.543.304 4.692.449 3,28 464.317 581.985 25,34 10,22 12,40 Ceuta 74.654 75.276 0,83 2.863 3.037 6,08 3,84 4,03 Melilla 68.016 65.488 -3,72 5.874 2.891 -50,78 8,64 4,41 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes 2005 (INE). capítulo III 3 Cuadro 3.1.1-2 La población en Castilla y León y sus provincias, 2004-2005 Población total Población extranjera Residentes Residentes Porcentaje del total España y CC.AA. 2004 2005 % var. 04-05 2004 2005 % var. 04-05 2004 2005 Castilla y León 2.493.918 2.510.849 0,68 71.300 91.318 28,08 2,86 3,64 Ávila 166.108 167.032 0,56 4.448 6.073 36,53 2,68 3,64 Burgos 356.437 361.021 1,29 13.331 17.357 30,20 3,74 4,81 León 492.720 495.902 0,65 11.577 14.184 22,52 2,35 2,86 Palencia 173.990 173.471 -0,30 2.765 3.524 27,45 1,59 2,03 Salamanca 350.984 352.414 0,41 8.838 11.080 25,37 2,52 3,14 Segovia 152.640 155.517 1,88 9.370 11.933 27,35 6,14 7,67 Soria 91.652 92.773 1,22 4.209 5.370 27,58 4,59 5,79 Valladolid 510.863 514.674 0,75 14.139 18.080 27,87 2,77 3,51 Zamora 198.524 198.045 -0,24 2.623 3.717 41,71 1,32 1,88 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes 2005 (INE). Si la inmigración extranjera es elemento fundamental de la evolución demográfica, aún afectando a todas las provincias de Castilla y León, las diferencias entre unas y otras son notables. La que cuenta con una población más envejecida, Zamora, es la menos beneficiada por tales flujos, pues ni siquiera el 2% de sus residentes procedían del extranjero en 2005. Cierto es que también el crecimiento porcentual de este grupo de población ha sido el mayor registrado durante el pasado año, pero partiendo de cifras muy bajas, sólo comparables a las de Palencia. No resulta extraño que ambas provincias acusen pérdidas de población entre 2004 y 2005, pues tal es la dinámica que han venido manteniendo durante las dos últimas décadas. Gráfico 3.1.1.-1 Evolución de la población por grupos provinciales (números índice 1996=100) EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN POR GRUPOS PROVINCIALES Números índice (1996 = 100) 94 95 96 97 98 99 100 101 102 103 104 105 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 León, Palencia y Zamora Ávila, Salamanca y Soria Burgos, Segovia y Valladolid FUENTE: Padrón Municipal de Habitantes (INE). Elaboración J. Delgado. Fuente: Padrón Municipal de Habitantes (INE). Elaboración propia. capítulo III 4 Cuadro 3.1.1-3 Evolución de la población en las provincias de Castilla y León,1986-2005 Año Ávila Burgos León Palencia Salamanca Segovia Soria Valladolid Zamora 1986 181.917 359.242 530.983 189.433 359.285 150.634 97.734 491.093 222.006 1987 182.634 359.711 532.890 189.898 362.477 151.036 97.915 493.486 222.240 1988 183.125 361.498 535.668 190.167 366.573 151.286 97.984 496.620 223.029 1989 183.363 361.763 536.206 190.010 367.383 151.494 97.557 499.259 222.601 1990 182.678 362.801 536.118 189.680 368.060 151.208 97.268 500.570 221.896 1991 174.378 352.772 525.896 185.479 357.801 147.188 94.537 494.207 213.668 1992 174.913 354.321 527.598 185.394 359.589 147.336 94.427 495.083 213.776 1993 176.358 358.038 530.773 186.049 363.072 148.076 94.731 501.515 214.705 1994 176.910 360.071 531.910 186.184 364.944 149.139 94.584 505.208 214.624 1995 176.791 360.677 532.706 186.035 365.293 149.653 94.396 504.583 214.273 1996 169.342 350.074 517.191 180.571 353.020 147.770 92.848 490.205 207.475 1998 167.132 346.355 506.365 179.623 349.550 146.755 91.593 492.029 205.201 1999 166.259 347.218 506.511 179.465 351.128 146.985 91.252 494.594 204.650 2000 164.991 347.240 502.155 178.316 349.733 146.613 90.911 495.690 203.469 2001 163.885 349.810 499.517 177.345 350.209 147.028 91.314 497.961 202.356 2002 165.138 352.723 496.655 176.125 347.120 149.286 91.487 501.157 200.678 2003 165.480 355.205 495.998 175.047 348.271 150.701 90.954 506.302 199.688 2004 166.108 356.437 492.720 173.990 350.984 152.640 91.652 510.863 198.524 2005 167.032 361.021 495.902 173.471 352.414 155.517 92.773 514.674 198.045 Nota: En 1997 no hubo renovación del Padrón. Fuente: Padrón Municipal de Habitantes (INE). Una evolución muy dispar, como se aprecia en el gráfico 3.1.1-2, que ha conducido a que Valladolid sustituya a León como provincia más poblada, agrupando el 21% de la población regional. Pero los cambios ligados a los procesos migratorios se caracterizan por su inestabilidad y de un año a otro puede implicar un giro en la tendencia dominante, como ha sucedido en el caso de León. Frente a la pérdida de un 1,9% de sus habitantes en el año 2003, en el 2004 recupera el 0,6%, rompiendo la dinámica recesiva que acabamos de describir. En el mismo sentido, Soria consolida la tendencia inaugurada con el nuevo siglo y registra junto a Burgos y Segovia uno de los avances más destacados. capítulo III 5 Gráfico 3.1.1.-2 Evolución de la población provincial, 2004-2005 0,6 1,3 0,6 -0,3 0,4 1,9 1,2 0,7 -0,2 -0,50 -0,25 0,00 0,25 0,50 0,75 1,00 1,25 1,50 1,75 2,00 Avila Burgos León Palencia Salamanca Segovia Soria Valladolid Zamora % var. 04-05 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes (INE). Elaboración propia. Pero la mera distribución a escala provincial no refleja la compleja realidad del actual modelo de poblamiento, heredero por una parte del profundo vaciamiento del mundo rural y la excesiva concentración en las ciudades y centros de servicios durante las décadas precedentes y por otra, consecuencia de los recientes cambios en las pautas de localización residencial de la población urbana. El crecimiento de las principales capitales se ve frenado por el de sus franjas periurbanas, donde se concentra ahora la actividad inmobiliaria, multiplicándose el número de urbanizaciones que captan residentes procedentes en su mayor parte de la ciudad, como se verá con mayor detalle al analizar el tema de la movilidad espacial de la población. El resultado de tales cambios residenciales ha sido contraproducente para el conjunto de capitales, cuyas cifras de población apenas han variado en los últimos años, pues a los 1.073.913 habitantes con que contaban en el 2003 sólo se habían añadido dos años más tarde otros diez mil. Tampoco los restantes núcleos urbanos han experimentado crecimiento, habiendo aumentado su población en menos de dos mil personas durante el mismo período. Sin embargo, tanto los municipios calificados de periurbanos como los comprendidos en las áreas de influencia de las ciudades se han beneficiado de un desarrollo substancial, con el incremento de sus efectivos en un 9% y 13% sobre los 127.725 y 66.967 habitantes que, respectivamente, tenían en 2003. capítulo III 6 Cuadro 3.1.1-4 Residentes, número y densidad de población según tipo de municipios, 2005 Ámbito Población % Número % Densidad Capitales 1.083.483 43,15 9 0,40 837,82 Otras Ciudades 247.330 9,85 11 0,49 182,66 Áreas Periurbanas 139.739 5,57 24 1,07 157,16 Influencia Urbana 75.818 3,02 102 4,54 27,94 5.000 a 9.999 Hab. 149.135 5,94 23 1,02 48,62 2.000 a 4.999 Hab. 169.249 6,74 59 2,62 28,17 Menos de 2.000 Hab. 646.095 25,73 2.020 89,86 8,23 Total 2.510.849 100,00 2.248 100,00 26,76 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes (INE). Mapa 3.1.1.-1 Tipología Municipal, 2005 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes (INE). Elaboración propia. Los centros de servicios de mayor entidad han experimentado asimismo un incremento pero no por el crecimiento demográfico de los considerados como tales en el 2003 –muy escaso-, sino por haberse añadido a los que entonces superaban los 5.000 residentes dos nuevos municipios, Las Navas del Marqués en Ávila y Medina de Pomar en Burgos, ganando así el conjunto unos trece mil habitantes sobre los 135.903 que sumaban dos años atrás. La dinámica puede parecer en cambio recesiva para los centros de menor tamaño, con 177.146 habitantes en el 2003, pero es complementaria del grupo anterior, correspondiendo a este cambio en el tamaño de los centros citados. Por tanto, a pesar las lógicas diferencias derivadas de la situación económica de cada centro de servicio, los municipios cuyo núcleo principal ejerce funciones de prestación de servicios en un capítulo III 7 área de influencia que incluye varios términos municipales han conservado su población. Lo mismo puede decirse de otros con menos habitantes pero que, en virtud de la baja densidad de población de su entorno, desarrollan actividades similares. No obstante, desde una perspectiva de grupo, por debajo del umbral de los 2.000 habitantes se han registrado importantes pérdidas demográficas, reduciéndose en más de un 2% las cifras de 2003 (660.716). La distribución espacial de los centros de servicios nos muestra además las carencias que afectan a la mayor parte del territorio de las penillanuras occidentales y en general, a las provincias de Ávila, Salamanca, Zamora y Soria. Característica bastante preocupante, dado que el papel de dichos centros resulta fundamental para fijar población en el medio rural. Mapa 3.1.1.-2 Población, 2005 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes (INE). Elaboración propia. El modelo de poblamiento concentrado en áreas urbanas y centros de servicios se yuxtapone al mantenimiento de un importante volumen de población en núcleos rurales de reducido tamaño, sin que los cambios provocados por la inmigración extranjera hayan modificado substancialmente la situación. Salvo en la provincia de León, Tierra de Pinares y los principales ejes señalados por el valle del Duero, Pisuerga, Tormes, etc., la dispersión es tónica dominante. Cierto que la densidad de población ha aumentado ligeramente con respecto a años anteriores, es obvio, pero esos incrementos se hallan muy localizados, mientras el resto del territorio sigue la conocida tendencia decreciente. A comienzos de 2005 Castilla y León tenía 26,8 hab/km2 (26,5 en 2003), cuando la media española era de 87,3. El 96% del territorio muestra unos índices inferiores a ese promedio y las tres cuartas partes están por debajo del límite de la despoblación, 15 hab/km2. Incluso donde todavía existe una dinámica demográfica positiva, como en los sectores arriba mencionados o a lo capítulo III 8 largo de la vertiente septentrional de las serranías abulenses y segovianas, en áreas colindantes con Madrid, los valores no suelen superar los 50 hab/km2. Solamente las aureolas que circundan las capitales –y no todashan experimentado aumentos importantes, en consonancia con los procesos de redistribución de población urbana ya descritos. Aunque otras CC.AA. tienen unas densidades de población semejantes (Aragón, Extremadura) e incluso inferiores (Castilla-La Mancha), Castilla y León es la que presenta una mayor superficie aquejada por la despoblación. Mapa 3.1.1.-3 Densidad de población, 2005 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes (INE). Elaboración propia. Cuadro 3.1.1-5 Escalafón provincial según número de habitantes Provincia 1986 1996 2005 Ávila 46 46 47 Burgos 37 38 36 León 22 26 31 Palencia 45 45 46 Salamanca 36 37 38 Segovia 47 47 48 Soria 50 50 50 Valladolid 26 29 29 Zamora 42 42 45 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes (INE). capítulo III 9 De las diez provincias menos pobladas de España, cinco pertenecen a Castilla y León (Zamora, Palencia, Ávila, Segovia y Soria), mientras Valladolid, con el mayor número de habitantes, se sitúa en el puesto 29 del escalafón. La mayoría siempre han ocupado estas posiciones, junto a Cuenca, Guadalajara, Huesca, Teruel, Ceuta y Melilla. El caso de León merece mención aparte, pues su retroceso en los últimos veinte años ha sido considerable, siendo sobrepasado por provincias beneficiadas en mayor medida por la inmigración extranjera (Almería, Castellón, Gerona, Navarra o Tarragona, todas con un 12% o más de residentes extranjeros en el 2005) y también nacional. 3.1.2. Movilidad espacial de la población e inmigración extranjera. Cuadro 3.1.2-1 Migraciones interregionales por provincias Provincia Población media Inmigrantes Emigrantes Saldo migratorio Saldo por mil hab. Ávila 166.570 4.850 4.690 160 0,96 Burgos 358.729 10.883 11.129 -246 -0,69 León 494.311 15.431 16.945 -1.514 -3,06 Palencia 173.731 4.482 5.218 -736 -4,24 Salamanca 351.699 11.721 12.593 -872 -2,48 Segovia 154.079 5.989 5.981 8 0,05 Soria 92.213 3.198 3.398 -200 -2,17 Valladolid 512.769 15.024 15.674 -650 -1,27 Zamora 198.285 5.347 5.754 -407 -2,05 Castilla y León 2.502.384 76.925 81.382 -4.457 -1,78 Fuente: Estadística de variaciones residenciales. Padrón Municipal de Habitantes (INE). La movilidad espacial de la población tampoco es homogénea y son las tres provincias con menor evolución demográfica, León, Palencia y Zamora, a las cuales se suma en este aspecto Salamanca. Solamente en Ávila y Segovia el balance es positivo, si bien en términos absolutos resulta insignificante. El número total de desplazados supera con amplitud los saldos mencionados en los flujos interregionales debido a que a ellos se añaden los intrarregionales –cambios de residencia entre provincias de la misma CC.AA.-, otras 48.546 personas durante el 2004, sin efectos en el crecimiento regional pero analizados más adelante por su incidencia en la evolución particular de cada provincia. Por el momento nos limitaremos a subrayar la importancia cuantitativa de los flujos dirigidos hacia fuera de la región procedentes de León, que duplican los correspondientes a Salamanca y Palencia, sumando las tres provincias el 70% del total de castellanos y leoneses que fijaron su residencia fuera de la Comunidad a lo largo del año 2004. capítulo III 16 3.1.3.- Estructuras por sexo y edad: la juventud de las franjas periurbanas frente a una situación de envejecimiento generalizado. El índice de envejecimiento se mantiene e incluso desciende ligeramente con respecto al de 2004 (1,82 y 1,84 mayores por joven, respectivamente) debido a la menor entidad de las últimas cohortes incorporadas a este conjunto, formadas por los nacidos de 1936 a 1939, integrantes de las “generaciones huecas” consecuencia de la Guerra Civil y que ahora tienen entre 65 y 69 años de edad. Por la misma razón, unida a una elevada esperanza de vida (77 años los varones y 84 las mujeres), el sobre envejecimiento sigue aumentando, siendo ya un 30% del grupo de mayores los que superan los 80 años. Con todo, la proporción de activos alcanza el 65% del total de población, gracias nuevamente al aporte inmigrante. Cierto es que su índice de reemplazo o relación entre quienes teóricamente se encuentran en edad cercana a la jubilación (-60-64-) y a entrar en el mercado laboral -15-19es este año inferior a la unidad (0,94), pero ello no comporta un descenso real de los futuros activos merced a la mencionada continuidad de los flujos inmigratorios. Aunque su efecto en el incremento de los menores de edad es aún reducido, basta para que este grupo mantenga el mismo peso relativo que en años precedentes, un 12,4% de la población total, si bien continúa siendo una proporción extremadamente baja en comparación con el 22,6% de los mayores de 65. Como corolario de esta estructura, la edad media sigue en alza, cifrándose a comienzos de 2005 en 44,3 años. En cuanto a la distribución en función del género, las diferencias más apreciables corresponden a los grupos mayores de 65 años, donde el 57% de los supervivientes son mujeres. La desproporción se acentúa con la edad debido a la mayor longevidad femenina y así, por encima de los 85 años, el índice de feminidad es de 2,1 mujeres por cada varón, mientras en las edades activas ronda en torno a 0,95. Cuadro 3.1.3-1 Principales indicadores de estructura demográfica por edad Grupos de edad Tipo de municipio Índice de envejecimiento Tasa de sobre envejecimiento Edad media Índice de reemplazo de activos Menores de 16 16 a 64 65 y + Capitales 1,39 28,76 42,43 0,98 13,36 68,09 18,55 Otras ciudades 1,38 27,13 42,16 1,18 14,00 66,63 19,37 Áreas periurbanas 0,64 25,09 37,39 1,51 16,76 72,47 10,77 Influencia urbana 0,77 27,74 38,37 1,23 16,95 70,03 13,02 5.000-10.000 hab. 1,34 28,54 41,93 1,26 14,49 66,12 19,39 2.000-4.999 hab. 2,04 29,60 45,22 0,99 12,16 63,01 24,83 Menos de 2.000 4,20 32,02 50,89 0,65 8,18 57,51 34,31 Castilla y León 1,82 29,84 44,34 0,94 12,37 65,07 22,56 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes 2005 (INE). Las estructuras por edad mantienen las grandes diferencias derivadas de la tipología capítulo III 17 municipal, acentuándose las existentes entre los espacios de mayor dinamismo demográfico, las franjas periurbanas de las capitales y sus áreas de influencia urbana, por una parte y el ámbito rural profundo, por otra. Con una edad media de 37 a 38 años, la población residente en los municipios del entorno de las capitales provinciales sigue favoreciéndose del transvase de familias jóvenes cuyos progenitores trabajan en la ciudad pero han adquirido vivienda fuera de ella, debido al encarecimiento de ésta en el núcleo urbano principal. Son los únicos espacios de la Comunidad donde la proporción de jóvenes supera la de mayores, lo que se traduce en un índice de envejecimiento inferior a la unidad y cuando menos duplicado por el de las ciudades, capitales o no, y mayores centros de servicios. La proporción de activos es muy elevada en tales áreas, especialmente en las periurbanas, superando el 70% de la población total, a la par que la intensificación de los flujos migratorios interiores durante estos años ha permitido mantener una población activa dominada por las cohortes de edad más jóvenes, destacando los grupos de 30 a 39 años. Son parejas en las cuales es normal la participación de ambos cónyuges en el mercado laboral, sin que ello repercuta en una reducción de la fecundidad. Al contrario, se trata de colectivos con tasas de natalidad relativamente elevadas en comparación al promedio regional, permitiendo la recuperación de la base de las pirámides de edad en municipios anteriormente envejecidos, situación frecuente entre los que integran las nuevas áreas de influencia urbana. Estamos hablando de una población adaptada a formas de vida y hábitos diferentes a los de los espacios rurales o urbanos tradicionales, ligados indefectiblemente a la cercanía de la ciudad y por ello, acostumbrada a una gran movilidad espacial. Los desplazamientos de carácter pendular o diario son muy intensos, provocados tanto por motivos laborales como de abastecimiento y ocio. Todo ello, unido a la expansión continua de las áreas residenciales periféricas, origina la necesidad de importantes inversiones en infraestructuras de todo tipo, tanto por parte de las entidades locales de residencia como de las propias capitales. capítulo III 18 Gráfico 3.1.3-1 Áreas periurbanas, 2005 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes 2005 (INE). Elaboración propia. Gráfico 3.1.3-2 Áreas de influencia urbana, 2005 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes 2005 (INE). Elaboración propia. Los efectos de los cambios residenciales de carácter centrífugo se hacen notar en las ciudades en un incremento añadido de sus índices de envejecimiento, que en 2005 llegaban ya a 1,4 mayores por cada joven. La capacidad de crecimiento de la población por la base de la pirámide se ha mermado considerablemente por la movilidad de esas familias recién formadas y sólo ha sido compensada en parte gracias a los hijos de los inmigrantes extranjeros, cuya fecundidad supera la capítulo III 19 española pero todavía con efectos reducidos sobre el total de la natalidad. El resultado es una cierta estabilidad en el tamaño de las nuevas generaciones, aunque sin síntomas de recuperación por el momento, por lo cual la proporción de mayores de 65 años, en torno al 19%, supera a la de menores de 16, que ha descendido al 13-14%. El primero de tales índices implica además la merma relativa de la población potencialmente activa, un 67% de la total y si bien en el conjunto de las capitales predominan ligeramente los activos jóvenes, en el resto de la ciudades las cohortes más nutridas se hallan en los tramos de edad de 40 a 49 años (la edad media es de 42 años), hecho que puede tener repercusiones en un mercado laboral precisado de jóvenes profesionales capaces de adaptarse a una oferta de empleo cambiante, caracterizada por su gran movilidad profesional y espacial, factores ambos problemáticos para la población activa de mayor edad. Por otra parte, el sobre envejecimiento de los mayores no sólo destaca por su importancia relativa (un 28% de ellos superan los 80 años), sino asimismo cuantitativa, pues no podemos olvidar que el 49% de quienes superan los 65 años en Castilla y León residen en sus ciudades (248.921 personas de un total de 566.468), así como el 42% de los mayores de 80 años (70.820 de 169.015). Gráfico 3.1.3-3 Capitales de provincia, 2005 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes 2005 (INE). Elaboración propia. capítulo III 20 Gráfico 3.1.3-4 Municipios de 5.000 a 9.999 Habitantes Fuente: Padrón Municipal de Habitantes 2005 (INE). Elaboración propia. Los centros de servicios mayores de 5.000 habitantes poseen una estructura por edad prácticamente idéntica a la de las ciudades, que a su vez en poco se diferencian ya de las capitales. Pequeños detalles, como una edad media algo menor en los dos segundos grupos de municipios, o un índice de reemplazo de la población activa que todavía supera la unidad, son los únicos con cierta relevancia. Hay que recordar que también estos centros se vieron afectados desde la década de los cincuenta por la emigración hacia las ciudades, lo cual repercute hoy día en una menor presencia de adultos mayores de 50 años, mientras en las capitales no se aprecia esa reducción. Los transvases migratorios posteriores a los años setenta poseen un componente femenino dominante, por lo que los índices de feminidad son menores en estos municipios en las cohortes de edad activa. Si en las capitales de provincia se supera la unidad (es decir, hay más mujeres que hombres) desde el grupo de 30 a 34 años en adelante, en el resto de las ciudades el equilibrio entre géneros se mantiene en toda la población activa y en los centros de servicios mencionados no llega a alcanzarse hasta los 60 años, percibiéndose un claro déficit femenino entre los menores de esa edad, con índices de 0,8 a 0,9. Pero junto a la emigración por motivos laborales, las mujeres abandonan también estos centros para prolongar su formación siguiendo estudios medios y superiores en mayor proporción que los varones, lo que se traduce asimismo en una reducción del índice de feminidad en edades de 16 a 24 años. capítulo III 21 Gráfico 3.1.3-5 Municipios de 2.000 a 4.999 Habitantes Fuente: Padrón Municipal de Habitantes 2005 (INE). Elaboración propia. El resto de los centros de servicios existentes, aquellos de menor entidad demográfica, entre los 2.000 y 5.000 habitantes, han padecido los efectos del éxodo rural y el envejecimiento con virulencia, mostrando entre otras características destacables una distribución por edad de sus activos inadecuada en una perspectiva de futuro. Es cierto que la emigración ha vaciado los grupos de mayores de 50 años en mayor proporción que en municipios más poblados, pero también vieron caer su natalidad antes y más rápidamente. Consecuencia de ello es una población activa joven mermada, frente a la potencia de las cohortes etarias de 40 a 49 años. Aquí encontramos ya más de 2 ancianos por cada joven y una edad media de 45 años, con un escaso 12% de menores de 16 y una quinta parte de los residentes que superan los 65 años. En principio el reemplazo de la población activa parecería asegurado, con un índice de 1, pero se debe solamente al escaso tamaño de las generaciones próximas a la jubilación. De ahora en adelante éstas serán cada año más cuantiosas, al contrario de las que en teoría habrán de reemplazarlas, por lo que el potencial de activos tenderá a reducirse, aunque todavía supere el 60%. La menor presencia de parejas jóvenes contribuye además a la constricción de la base de la pirámide, que pierde consistencia con cada nueva generación. Además, el déficit de mujeres jóvenes, con una desproporción entre géneros todavía mayor a la analizada en el caso anterior, no facilita precisamente la nupcialidad. Pensemos que entre los 15 y 49 años de edad el número de ellas es un 10% inferior al de los varones. capítulo III 22 Gráfico 3.1.3-6 Municipios menores de 2.000 Habitantes, 2005 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes 2005 (INE). Elaboración propia. Pero si la situación de los centros de menor tamaño es preocupante, la de los municipios con menos de 2.000 habitantes, se revela más extrema. La estructura por edad de sus habitantes dibuja el perfil de una pirámide invertida, con cuatro o más ancianos por cada joven, siendo un tercio de los primeros los que han cumplido ya los 80. La edad media es de 51 años y sólo el 57% de los residentes son potencialmente activos, proporción que disminuye de forma constante pues su índice de reemplazo ni siquiera alcanza los dos tercios. El desequilibrio entre géneros es patente en todos los grupos de edad inferiores a 60 años, debido a la intensidad de los flujos emigratorios protagonizados por mujeres. Entre los 30 y 54 años el índice de feminidad es inferior a 0,8, siendo su número un 15% inferior al de los varones ya en edades de 15 a 25 años, un 20% a partir de los 30 y un 30% desde los 40 hasta los 54 años de edad. Sólo a partir del momento de la jubilación es mayoritaria la población femenina y, eso sí, debido a su elevada esperanza de vida, llega a superar a la masculina en un 20%. 3.1.4. Evolución reciente de la dinámica natural de la población Las variables que registran la evolución de la dinámica natural muestran escasos cambios en 2004 con respecto al año anterior. Solamente entre las tasas de nupcialidad se aprecia un descenso importante, 4,1 matrimonios por cada mil habitantes frente a los 4,9 de 2003. La caída ha afectado a todas las provincias salvo Valladolid, donde apenas se ha incrementado en dos décimas. Por el contrario, en el resto los índices son extremadamente bajos, destacando por dicho motivo los casos capítulo III 23 de Ávila, León, Soria y Zamora. En tan sólo un año el número de matrimonios ha bajado en dos mil y eso, en una Comunidad ya caracterizada por una escasa nupcialidad. Cuadro 3.1.4-1 Dinámica natural por provincias, 2004 Matrimonios Nacimientos Defunciones Crecimiento ISF Provincia Número Tasa (‰) Número Tasa ‰ Número Tasa ‰ Número Tasa % Hijos por mujer Ávila 603 3,6 1.210 7,3 2.026 12,2 -702 -0,49 1,14 Burgos 1.596 4,4 2.968 8,3 3.412 9,5 -766 -0,12 1,22 León 1.760 3,6 3.304 6,7 5.556 11,2 -2.331 -0,46 0,99 Palencia 686 3,9 1.161 6,7 1.940 11,2 -780 -0,45 0,99 Salamanca 1.456 4,1 2.683 7,6 3.651 10,4 -1.355 -0,28 1,12 Segovia 644 4,2 1.304 8,5 1.629 10,6 -252 -0,21 1,26 Soria 320 3,5 718 7,8 1.179 12,8 -274 -0,50 1,24 Valladolid 2.585 5,0 4.402 8,6 4.482 8,7 -253 -0,02 1,17 Zamora 623 3,1 1.150 5,8 2.466 12,4 -1.205 -0,66 0,95 Castilla y León 10.273 4,1 18.900 7,6 26.341 10,5 -7.918 -0,30 1,11 España 216.149 4,9 454.591 10,3 371.934 8,4 82.657 0,19 1,33 Fuente: Movimiento Natural de la Población (MNP), (INE). Mapa 3.1.4-1 Índice sintético de nupcialidad, 2004 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes y MNP (INE). Elaboración propia. Como cerca del 80% de los nacimientos tienen lugar dentro del matrimonio, la nupcialidad continúa siendo un indicador relevante a la hora de considerar la situación futura de la dinámica natural. Y como hemos dicho, su caída no resulta compensada por el incremento de las parejas capítulo III 24 heterosexuales de hecho. La incidencia de la nupcialidad sobre la natalidad se percibe en la práctica coincidencia de los mapas que cartografían la distribución espacial a escala municipal de ambos índices, reflejo a su vez del que representaría la estructura etaria de la población. La edad media de contraer matrimonio en la Comunidad es de 29,9 años para las mujeres y casi dos años y medio más en los varones (32,2). La diferencia de edad entre sexos es menor en Segovia y Valladolid, de algo menos de dos años, mientras en Palencia y Soria son casi tres años, al ser también esta última provincia donde los hombres tardan más en contraer nupcias, a lo cual se añade una de las menores tasas de la región, junto a la de Zamora. El retraso en la constitución de las parejas de derecho no se traduce sin embargo de forma automática en la edad media de tener el primer hijo (31,4 años), pues la diferencia entre la edad de la mujer cuando se casa y la que tiene cuando llega éste también difiere. Gráfico 3.1.4-1 Edad media de la nupcialidad femenina y de la fecundidad, 2004 EDAD MEDIA DE LA NUPCIALIDAD FEMENINA Y DE LA FECUNDIDAD (2004) 31,1 31,6 31,0 31,6 31,4 31,1 31,6 31,6 31,0 31,4 29,86 30,39 29,81 29,45 29,58 29,44 30,18 30,11 29,41 29,94 28,0 28,5 29,0 29,5 30,0 30,5 31,0 31,5 32,0 Ávila Burgos León Palencia Salamanca Segovia Soria Valladolid Zamora Castilla y León Edad media Fecundidad Nupcialidad FUENTE: Movimiento Natural de la Población (INE). Fuente: Movimiento Natural de la Población (INE) En cualquier caso, el índice sintético de fecundidad es muy bajo en toda la Comunidad Autónoma, sólo 1,1 hijos por mujer. Cierto es que en 182 municipios se supera el nivel de reemplazo generacional, 2,1 hijos, pero la mayoría de ellos son pequeños núcleos rurales, 154 desperdigados por todo el territorio, donde la escasa entidad de las cohortes reproductoras da lugar a elevados índices de fecundidad con un número absoluto de nacimientos muy reducido. A ellos se suman otros 28 enclavados en las áreas de influencia urbana y periurbanas de las ciudades, de entidad muy diversa pero donde el índice sintético de fecundidad sí responde a una realidad palpable, al derivarse de la destacada presencia de parejas jóvenes. Pero en comparación con la situación nacional, capítulo III 25 Castilla y León sufre una desnatalidad aguda, con una tasa bruta casi tres puntos inferior al promedio y sin ninguna provincia que alcance un índice sintético de fecundidad similar a la media española. Mapa 3.1.4-2 Tasa bruta de natalidad, 2004 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes y MNP (INE). Elaboración propia.