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Dinámica demográfica

Delgado Urrecho, José María,Arranz Requejo, María Isabel,Mínguez González, Sara

Abstract

Producción Científica

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365 Calidad de vida y protección social en Castilla y León en 2003 3.1 Dinámica Demográfica La población autóctona de Castilla y León se sigue caracterizando como en 2001 por un avanzado envejecimiento, de profundos desequilibrios en sus estructuras por sexo y edad, en especial en el medio rural, y de una dinámica natural recesiva. El mayor cambio desde entonces se ha producido en materia de inmigración extranjera, llegando a consolidarse como espacio receptor de flujos procedentes de un amplio conjunto de países. Una inmigración cuyos efectos comienzan a percibirse en el cre c imiento demográfico y la dinámica natural. Será éste el tema al que dedicaremos por tanto una especial atención, como principal novedad apenas vislumbrada hace tres años, sin por ello olvidar su integración en el panorama general de la población castellana y leonesa, cuyas características se abordarán en la primera parte de este análisis. 3.1.1 Evolución reciente y características de la población Ante los cambios acontecidos en materia de inmigración extranjera resulta adecuado preguntarnos si, por fin, en el siglo XXI podrá cesar la hasta ahora constante pérdida de efectivos demográficos que ha venido padeciendo Castilla y León a lo largo de la segunda mitad del siglo pasado. Los datos más recientes parecen indicar una cierta inflexión en la curva de crecimiento —de decrecimiento, en este caso— sin apuntar no obstante hacia una nueva tendencia claramente positiva. Al año 2000 corresponde el mínimo registrado por el Padrón Municipal de Habitantes, apreciándose una tímida recuperación hasta la actualidad, pues el incremento demográfico apenas supone un 0,34% más de población en 2003, poco más de 8.500 residentes. En realidad, deberíamos decir que más que una recuperación, estamos atravesando una etapa de estabilidad. La Comunidad Autónoma pierde población por su envejecimiento, que origina unas tasas de mortalidad superiores al promedio nacional, pero también por su escaso dinamismo re p ro d u c t o r, con una natalidad inferior, dando como resultado un crecimiento vegetativo de signo negativo, mientras en España se ha logrado un cierto avance en este sentido, como podemos apreciar en el cuadro 3.1.1. La nupcialidad no acaba de re c uperarse y aunque el último dato disponible, referido al 2002, muestra un aumento, los bajos índices registrados desde hace más de una década pesan sobre la dinámica natural. Es cierto que hay repuntes esporádicos de la fecundidad y el número medio de hijos por mujer volvió a superar en algún momento del último quinquenio la unidad, peCalidad de vida y protección social en Castilla y León en 2003 3 366 Informe sobre la situación económica y social de Castilla y León en 2003 ro respondiendo más a factores de carácter coyuntural que a cambios de tendencia p e rdurables. Las informaciones más recientes indican un nuevo descenso de dicho indicador de fecundidad en 2002, que queda establecido en 0,84 hijos por mujer ( 1 ). Cuadro 3.1.1 Evolución de la dinámica natural en Castilla y León y en España, 1996-2002 Castilla y León España Año Natalidad Mortalidad Nupcialidad Crecimiento Natalidad Mortalidad Nupcialidad Crecimiento (por 1.000 habitantes) (por 100 h.) (por 1.000 habitantes) (por 100 h.) 1991 8,10 9,63 4,63 –0,15 10,17 8,67 5,60 0,15 1992 7,89 9,55 4,63 –0,17 10,16 8,49 5,57 0,17 1993 7,68 9,70 4,17 –0,20 9,85 8,67 5,14 0,12 1994 7,31 9,61 4,17 –0,23 9,43 8,61 5,09 0,08 1995 7,17 9,89 4,09 –0,27 9,24 8,80 5,10 0,04 1996 7,10 10,04 3,96 –0,29 9,20 8,91 4,92 0,03 1997 7,26 9,97 3,98 –0,27 9,34 8,84 4,97 0,05 1998 6,91 10,47 4,08 –0,36 9,21 9,09 5,22 0,01 1999 7,02 10,68 4,17 –0,37 9,54 9,31 5,22 0,02 2000 7,26 10,43 4,33 –0,32 9,90 8,97 5,39 0,09 2001 7,16 10,32 4,06 –0,32 10,01 8,87 5,12 0,11 2002 7,27 10,35 5,03 –0,31 9,85 8,67 4,95 0,12 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes y Movimiento Natural de la Población (INE). En 2002 se ha incrementado la natalidad en Castilla y León, pero este aumento es debido a los nacimientos de madre extranjera, habiéndose reducido incluso el número de los de madres castellanas y leonesas. El Plan de Ayuda a la Natalidad nace con la vocación de apoyar económicamente a los castellanos y leoneses que decidan ampliar el número de miembros de la unidad familiar(2). Las protagonistas del repunte, inmigrantes extranjeras, no cumplen los requisitos para optar a tales subvenciones, bien porque su llegada a Castilla y León es muy reciente o debido a que su situación administrativa continúa siendo irregular. E n t re el conjunto de medidas puestas en marcha por la Junta de Castilla y León, tras las modificaciones de 2003 podemos citar el aumento de la desgravación fiscal a las familias numerosas en la cuota del impuesto sobre la renta del 2003 (pasa de 210,5 a 225,0 euros, más otros 100 por cada descendiente a partir del cuarto inclusive), así como por nacimiento o adopción de hijos (100 euros por el p r i m e ro, 250 por el segundo y 500 a partir del terc e r o, frente a 75, 150 y 360 euro s (1) Movimiento Natural de la Población 2002 (INE). (2) El Plan de Ayudas a la natalidad contempla cinco líneas de actuación, establecidas por el Decreto 292/2001 de 20 de Diciembre, consensuado por los agentes económicos y sociales. 367 Calidad de vida y protección social en Castilla y León en 2003 en el 2002) ( 3 ).En la línea de facilitar la permanencia en el mercado laboral de las parejas con hijos menores de tres años, la desgravación del 30% de los gastos derivados de la guardería o del salario que se pague a la persona encargada de cuidarlos en el hogar, siempre y cuando ambos cónyuges trabajen y el cuidador esté dado de alta en el régimen especial de empleados del hogar de la Seguridad Social. Gráfico 3.1.1 a) Saldos migratorios interregionales, 1993-2002 Fuente: Estadística de Variaciones Residenciales (INE). Gráfico 3.1.1 b) Migraciones interregionales, 1993-2002 Fuente: Estadística de Variaciones Residenciales (INE). (3) Ley 13/2003 de 23 de Diciembre, de Medidas Económicas, Fiscales y Administrativas. 368 Informe sobre la situación económica y social de Castilla y León en 2003 Como la natalidad, tampoco los flujos migratorios interregionales han modificado su signo, manteniéndose la salida de jóvenes a favor de otros territorios (gráfico 3.1.1). Las pérdidas por estos flujos fueron de 5.234 habitantes en 2002, afectando los saldos negativos a todas las provincias. Al igual que en el caso del crecimiento total, el año 2000 señala la cúspide de esta evolución, disminuyendo paulatinamente los saldos registrados en los siguientes años pero persistiendo su signo negativo. De las 29.982 personas que abandonaron la región en ese año, cerca del 40% de los mayores de edad fueron adultos jóvenes de 24 a 35 años, a los que se sumaron los hijos menores de las parejas desplazadas fuera de la región. La composición por sexo de la emigración es bastante equilibrada, con un ligero predominio de las mujeres en las cifras totales, pero en los grupos de edad reproductora su presencia es más numerosa que la de los varones. Cuadro 3.1.2 Evolución reciente de la población de Castilla y León por provincias, 1996-2003 1996 1998 1999 2000 2001 2002 2003 Ávila 169.342 167.132 166.259 164.991 163.885 165.138 165.480 Burgos 350.074 346.355 347.218 347.240 349.810 352.723 355.205 León 517.191 506.365 506.511 502.155 499.517 496.655 495.998 Palencia 180.571 179.623 179.465 178.316 177.345 176.125 175.047 Salamanca 353.020 349.550 351.128 349.733 350.209 347.120 348.271 Segovia 147.770 146.755 146.985 146.613 147.028 149.286 150.701 Soria 92.848 91.593 91.252 90.911 91.314 91.487 90.954 Valladolid 490.205 492.029 494.594 495.690 497.961 501.157 506.302 Zamora 207.475 205.201 204.650 203.469 202.356 200.678 199.688 Total 2.508.496 2.484.603 2.488.062 2.479.118 2.479.425 2.480.369 2.487.646 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes (INE). P e ro si nos remitimos a las cifras absolutas sobre población empadronada en la Comunidad, vemos cómo éstas no responden a lo que podría esperarse de una dinámica natural recesiva y unos flujos migratorios como los descritos. Castilla y León, en lugar de seguir perdiendo habitantes, ha llegado a una situación de cierto equilibrio (Cuadro 3.1.2). Cierto es que a escala provincial solamente Burgos, Segovia y Valladolid tenían más habitantes en 2003 que en 1996, aunque las situaciones son muy diferentes. La provincia vallisoletana ha mantenido un crecimiento lento pero constante, superando ya el medio millón de personas, al contrario de lo sucedido en León, ya por debajo de esa cifra desde el año 2000 y en continuo descenso, situación que afecta asimismo a Palencia y Zamora. En Segovia, al igual que ha sucedido en Ávila y Burgos, el año 2000 supone el final de la tendencia negativa, ascendiendo nuevamente el número de habitantes. En Salamanca las pérdidas no son tan acentuadas, dándose incluso alguna recuperación en momentos puntuales, p e ro la tendencia es en general negativa. Se confirma en definitiva la tendencia ha- 369 Calidad de vida y protección social en Castilla y León en 2003 cia un modelo de crecimiento cada día más polarizado, tanto a escala regional como pro v i n c i a l ( 4 ) . Si ni los flujos migratorios interregionales ni la dinámica natural explican la situación demográfica de la región, la causa sólo puede hallarse en un tercer fenómeno de aparición reciente, la inmigración protagonizada por la población extranjera (5), ya que sin estos nuevos flujos migratorios la tendencia descendente habría continuado hasta el presente a un ritmo de decrecimiento similar al mantenido en décadas precedentes (gráfico 3.1.2). Gráfico 3.1.2 Incidencia de la inmigración extranjera en Castilla y León, 1988-2003 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes 1988-2003 (INE). Todavía es pronto para que la impronta de los nuevos habitantes de la Comunidad Autónoma se haga notar de forma relevante en las estructuras por sexo y edad. La transformación de las pirámides de edad es un proceso lento (gráfico 3.1.3). Con una población activa tendente al envejecimiento, sin apreciables signos de ensanchamiento en las generaciones surgidas durante los últimos años, manteniéndose la reducción de los grupos de 25 a 35 años por la emigración de los adultos más (4) El índice de Gini, que refleja el grado de concentración de la población a escala municipal, ha aumentado de 0,77 en 1981 a 0,82 en 2003 (la unidad implicaría el máximo grado de concentración posible, con toda la población residiendo en un único municipio). De los 2.248 municipios con que contaba la Comunidad Autónoma en el año 2003, 1.971 tenían menos de mil habitantes. (5) Los datos sobre población extranjera aportados por el Padrón Municipal de Habitantes pueden adolecer de errores por el doble registro debido a la alta movilidad espacial de los inmigrantes, como indicaremos más adelante. 370 Informe sobre la situación económica y social de Castilla y León en 2003 cualificados, la principal amenaza es que la pirámide de población se haga insostenible, en el sentido de que haya tantas personas jubiladas como trabajando. La menor cuantía de las generaciones que en 2003 tienen entre 60 y 64 años podría dar un pequeño respiro en este sentido, pero la situación se agravará a partir de finales de la presente década, aumentando el número de jubilados frente a la reducción de la población en edad activa y por tanto, de los cotizantes al Sistema de Seguridad Social. Gráfico 3.1.3 Comparación de Castilla y León con España, 2003 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes 2003 (INE). El envejecimiento de la población española se plasmaba en 2003 en una tasa del 17% (porcentaje de mayores de 65 años con respecto a la población total), cuando en Castilla y León se ha alcanzado ya el 23%, con casi dos personas mayores por cada menor de 16 años (1,90 frente a 1,12 de la media nacional). A ello se añade el fenómeno del sobre envejecimiento, la acumulación de efectivos dentro del grupo de mayores en los de edad más avanzada, al aumentar la esperanza media de vida al nacer (77,4 años los hombres y 84,3 las mujeres). Pronto la mitad de los presentes en la cima de pirámide superarán los 75 años (un 49% en 2003), cinco puntos por encima del promedio español. El envejecimiento se intensifica en el medio rural, donde las hijas que no emigraron en su momento, con edades ya superiores a los sesenta años, se hacen cargo de la atención a padres y esposos. Las diferencias en las estructuras por sexo y edad de la población a escala provincial, son evidentes entre Valladolid —la más joven— y Soria y Zamora —las de ma- 371 Calidad de vida y protección social en Castilla y León en 2003 yor envejecimiento—. Hay que destacar también la diferencia que existe entre el medio urbano y el rural, perfectamente discernibles al examinar las pirámides de población realizadas según el tamaño de los municipios (gráficos 3.1.4 a 3.1.8). Podemos establecer cuatro modelos de pirámides cuyas estructuras se rigen por una misma ley general, relacionada con el número de habitantes de cada municipio. Cuanto menor es éste, mayor es el proceso de masculinización de la población en edad laboral, frente a la feminización de la población anciana y el incremento de la edad media y del índice de envejecimiento. Por debajo del millar de habitantes el estrechamiento de la base es más acentuado, la edad media asciende a 51 años y el índice de envejecimiento muestra la presencia de 4,3 mayores de 65 años por cada joven menor de 16 (gráfico 3.1.4). El grupo de activos posee un índice de masculinidad de 1,3, sin posibilidad de que vaya a darse su futuro reemplazo, pues hay solamente 0,7 personas en edad de incorporarse al mercado laboral por cada una que lo abandonará en los próximos cinco años. En los municipios de mil a cinco mil habitantes (gráfico 3.1.5) la edad media se reduce a 44,7 años, duplicando el número de ancianos al de jóvenes. La masculinización es asimismo inferior entre la población en edad laboral (1,1 hombres por cada mujer), con una elevada proporción de activos (63%) y, a diferencia de los anteriores, su índice de reemplazo ya supera la unidad (1,1). P e ro es entre los 5.000 y 25.000 habitantes donde las estructuras demográficas a p a recen más equilibradas, aunque persista una ligera masculinización en los de menor entidad (gráficos 3.1.6 y 3.1.7). La concentración de activos es muy elevada (67%), el envejecimiento desciende a 1-1,3 y la edad media a 40-41 años, lográndose la igualdad en el número de hombres y mujeres dentro estos grupos, en los cuales dominan ligeramente los adultos jóvenes (un 55%). El reemplazo de los activos pronto a jubilarse se halla sobradamente asegurado, con un promedio de tres jóvenes en edad de incorporarse al mercado laboral por cada dos adultos que lo abandonen próximamente. Las pirámides de municipios con más de 25.000 habitantes muestran algunas diferencias significativas con el grupo precedente, consecuencia de un proceso migratorio anterior (gráfico 3.1.8). La edad media es algo superior, casi 42 años, aspecto en el cual ha incidido la pérdida de efectivos jóvenes en favor de sus franjas periurbanas. Este hecho se traduce asimismo en un mayor envejecimiento, con 1,35 ancianos por cada menor de 16 años, si bien el porcentaje de mayores de 65 años es muy similar, el 18% de la población total (17% en los municipios de 5.000 a 25.000 habitantes). El reemplazo de la población activa se encuentra asegurado, pero su potencial a corto plazo es inferior, con 4 futuros trabajadores por cada 3 jubilados. Los índices de masculinidad son inferiores a la unidad en el conjunto de esta población debido al mayor número de mujeres por encima de los 35 años de edad, apreciándose diferencias en aquellas capitales con población universitaria, donde aumenta la proporción de mujeres en edad estudiantil. El porcentaje de activos jóvenes entre el total de habitantes en edad laboral es similar al del grupo anterior (55%), pero su estructura por grupos de edad presenta una distribución con un peso importante en las cohortes de edad de 20 a 30 años. 372 Informe sobre la situación económica y social de Castilla y León en 2003 Gráfico 3.1.4 Municipios con menos de 1.000 habitantes. Castilla y León, 2003 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes 2003 (INE). Gráfico 3.1.5 Municipios de 1.000 a 4.999 habitantes. Castilla y León, 2003 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes 2003 (INE). 373 Calidad de vida y protección social en Castilla y León en 2003 Gráfico 3.1.6 Municipios de 5.000 a 9.999 habitantes. Castilla y León, 2003 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes 2003 (INE). Gráfico 3.1.7 Municipios de 10.000 a 24.999 habitantes. Castilla y León, 2003 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes 2003 (INE). 380 Informe sobre la situación económica y social de Castilla y León en 2003 3.1.2.2 Cuantificación y pautas generales de localización Los nuevos espacios de inmigración han modificado el mapa de la distribución espacial de la población extranjera en Castilla y León. Las capitales pro v i n c i a l e s , puntos tradicionales de captación de tales flujos, concentraban a comienzos de 2003 algo menos de la mitad del total, mientras los espacios rurales en su conjunto, incluyendo todos los municipios con menos de diez mil habitantes, superaban ya una t e rcera parte. Es de resaltar el hecho de que casi once mil extranjeros se encuentran e m p a d ronados en municipios con menos de dos mil habitantes, aunque salvo en las zonas citadas anteriormente, su distribución espacial responde a un modelo muy diseminado. En 910 de estos municipios no había en la fecha indicada ningún extranj e ro, mientras en otros 687 no se superaban los cinco. Aquéllos donde el número es m a y o r, superando el medio centenar, se localizan sobre todo en la provincia de Segovia y en menor medida, en el Sur de Burgos y Ávila. Las excepciones corre s p o nden a casos muy especiales, como los de Fuentes de Oñoro o Aldea del Obispo, por la importancia de la comunidad portuguesa, al localizarse ambos en la franja fro n t eriza salmantina. Los municipios cabecera de servicios, con independencia de su entidad, captan otro 14,3% de la población inmigrante, aunque su presencia es directamente proporcional al número de habitantes del municipio. De hecho es en los mayores de cinco mil habitantes donde se alcanzan los porcentajes más elevados, superados únicamente por las ciudades no capitales. En muchas de ellas la competencia entre inmigrantes por conseguir un trabajo o una vivienda digna obliga a buscar otros asentamientos más alejados, sobre todo si no se logran alcanzar tampoco los objetivos esperados en las colindantes franjas periurbanas. En otros casos el proceso es a la inversa y se trata de un primer paso antes de intentar emigrar a la capital provincial. Pero en casi todos ellos, la presencia de una pequeña comunidad inicial de compatriotas ha actuado como reclamo para otros. El importante papel jugado inicialmente por las capitales ha servido para que éstas ejerzan de núcleos difusores del fenómeno, extendiéndose la presencia de extranjeros en los núcleos localizados a lo largo de sus principales ejes de transporte. Estas son, junto a los nuevos espacios de inmigración, las áreas donde más ha aumentado su número entre 1996 y 2003. Siguiendo un proceso similar de crecimiento en forma de mancha de aceite, los sectores meridionales de Ávila y Segovia, así como Tierra de Pinares, donde ya en 1996 se hacía notar su presencia en un número reducido de cabeceras de comarca, se han convertido en áreas receptoras en su práctica totalidad, al igual que en el Valle del Duero y el resto de zonas descritas (cuadro 3.1.3). Pese a este elevado ritmo de crecimiento de la población extranjera más allá de los espacios tradicionales de acogida, todos éstos, tanto las ciudades, como El Bierzo y las cuencas mineras, continúan teniendo una importancia primordial como puntos de destino en la actualidad, si bien durante el último quinquenio es Tierra de Pinares y el área de influencia de Valladolid donde el crecimiento ha sido más elevado en términos relativos y absolutos. La repercusión de la inmigración no depende exclusivamente, sin embargo, del ritmo de crecimiento o del número total de residentes extranjeros, aún siendo ambas variables de gran relevancia. Es necesario considerar asimismo el peso relativo de la población foránea en relación a la total. Para ello se ha elaborado un tercer mapa, comparando el porcentaje de dicha población en cada uno de los munici- 381 Calidad de vida y protección social en Castilla y León en 2003 pios de la Comunidad Autónoma con el que poseen en el conjunto de la misma (mapa 3.1.4) (8). Según éste, Segovia es la provincia con mayores coeficientes de localización, superiores a la unidad en la mayor parte de su territorio. El Valle del Duero en su trazado por Soria y Burgos presenta también índices elevados, al igual que sucede en El Bierzo y en Mayorga (9). Cuadro 3.1.3 Población extranjera según ámbitos espaciales en Castilla y León, 1 de enero de 2003 Ámbito Población % extranjeros Coeficiente de espacial Total Extranjeros (1) (2) localización (3) Capitales 1.073.913 28.050 2,6 47,2 1,09 Resto urbanos 245.276 8.327 3,4 14,0 1,42 Periurbanos 127.725 2.188 1,7 3,7 0,72 Influencia urbana 66.967 1.408 2,1 2,4 0,88 5.000-9.999 h. 152.881 3.944 2,6 6,6 1,10 2.000-4.999 h. 233.681 4.576 1,9 7,7 0,80 Menos 2.000 h. 711.890 10.947 1,5 18,4 0,60 Total rural (4) 1.098.452 19.467 1,8 32,7 0,70 Total 2.487.646 59.440 2,4 100,0 1,00 Nota: (1) Porcentaje sobre la población total en cada ámbito (2) Porcentaje sobre el total de extranjeros (3) % de extranjeros sobre la población total en el ámbito señalado dividido entre el % total de extranjeros en la Comunidad Autónoma (4) Total municipios de menos de 10.000 habitantes estén o no incluidos en las anteriores clasificaciones Fuente: Padrón Municipal de Habitantes (INE). (8) El coeficiente de localización de la población extranjera se ha obtenido mediante el cociente entre el porcentaje de extranjeros empadronados en cada municipio con respecto a su población total y el porcentaje de extranjeros en Castilla y León. La unidad implica por tanto que un municipio posee una presencia de extranjeros similar al promedio regional, en términos relativos. Un coeficiente de 2 significa que se duplica esa presencia, de 3 que se triplica, etc. (9) Podemos ver cómo el fenómeno afecta también en forma puntual a núcleos fronterizos con Portugal (Fuentes de Oñoro, Aldea del Obispo), Briviesca y otros municipios de menor entidad. 382 Informe sobre la situación económica y social de Castilla y León en 2003 Mapa 3.1.4 Coeficiente de localización de la población extranjera en Castilla y León, 2003 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes 2003 (INE). En cualquier caso, ya utilicemos cifras totales o relativas en la descripción de la localización espacial de la población extranjera, el problema fundamental a la hora de cuantificar el fenómeno reside en el grado de divergencia de ciertos datos utilizados. La aceleración del proceso inmigratorio en los últimos años, paralelamente a unas reformas de la Ley de Extranjería desde el año 2000 ha conllevado una creciente disparidad entre las cifras oficiales proporcionadas por el Ministerio del Interior y las Delegaciones del Gobierno, por una parte, y las obtenidas a partir de las Administraciones Locales a través del Padrón Municipal de Habitantes, por otra. El derecho a la tarjeta sanitaria y a la escolarización de los hijos ha provocado un empadronamiento generalizado de los inmigrantes extranjeros, con independencia de su situación administrativa(10). Como resultado, las cifras proporcionadas por el Padrón Municipal para España han llegado a superar en un 92% las de extranjeros con permiso de residencia vigente dadas por el Ministerio del Interior. Al tratarse de un fenómeno más reciente en Castilla y León, las discrepancias entre ambas fuentes de información no son tan amplias como en el conjunto nacional. En 2003 el Padrón Municipal de fecha 1 de Enero señalaba la presencia de 59.440 ex- (10) Tal como se reconoce en el Título primero de la Ley de Extranjería, entre los derechos garantizados a los extranjeros se incluye el derecho a la educación de todos los menores de 18 años en todos los niveles de enseñanza, el derecho a la educación básica obligatoria y a la educación preescolar, el derecho al cuidado médico para los menores de edad y al de emergencia para todos los extranjeros y el derecho a los servicios sociales básicos. 383 Calidad de vida y protección social en Castilla y León en 2003 tranjeros, un 37% superior a la de poseedores de permiso de residencia el 31 de Diciembre de 2002 según la Delegación de Gobierno (43.348). Como se puede ver en el gráfico 3.1.9, las diferencias tienden a aumentar en los últimos años. En cuanto a los datos del Censo de Población, tampoco coinciden con ninguno de los anteriores, al obtenerse por encuesta directa y no por empadronamiento o por requisito legal. Las diferencias varían entre el 34% en la provincia de Ávila y el 5% en la de Soria, siendo del 17% para el total de la Comunidad Autónoma (gráfico 3.1.10). Gráfico 3.1.9 Evolución del número de inmigrantes en Castilla y León, 1997-2004 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes 2003 (INE) y Delegación del Gobierno en Castilla y León.:Pa Gráfico 3.1.10 Población extranjera según diversas fuentes F u e n t e : Censo de Población (INE). Padrón Municipal (INE). Delegación del Gobierno en Castilla y León.: P a - F u ente: Padrón Municipal de Habitantes 2003 (INE).Elaboración J. Delgado. 384 Informe sobre la situación económica y social de Castilla y León en 2003 Pero el Padrón Municipal tampoco se encuentra exento de errores. La movilidad geográfica de los extranjeros sin permiso de residencia da origen a dobles empadronamientos, al darse de alta sin haber cursado la baja correspondiente en el municipio de procedencia. Los que abandonan el país siguen figurando también en muchos casos en los registros municipales y por tanto, se sobrestima el número de indocumentados. Este error afectaría más a unas nacionalidades que a otras según algunos autores, aunque a escala nacional son muy semejantes en los colectivos más representativos, los no pertenecientes a países de la Unión Europea. Efectivamente, en Castilla y León aparecen estas diferencias por áreas de procedencia entre Censo y Padrón, si bien también en este caso son inferiores a las nacionales, con la salvedad de los llegados de Asia y Oceanía, donde coinciden (cuadro 3.1.4). Cuadro 3.1.4 Diferencias en el número de extranjeros según fuente y procedencia Castilla y León España Procedencia Censo Padrón % diferencia Censo Padrón % diferencia Unión Europea (1) 7.965 9.597 20,49 360.181 489.813 35,99 Resto de Europa 7.326 8.268 12,86 172.254 211.249 22,64 África 4.884 5.786 18,47 337.389 423.045 25,39 América 15.225 17.446 14,59 626.646 752.563 20,09 Asia y otros 1.143 1.539 34,65 75.547 101.276 34,06 Nota: (1) Haciendo la salvedad de que en el Tratado de la UE los ciudadanos europeos no son extranjeros. Fuente: Censo de Población de España 2001 y Padrón Municipal de Habitantes 2002 (INE). 3.1.2.3 Las diferencias en los espacios provinciales Las provincias más pobladas, Burgos, León y Valladolid poseen, la mayor capacidad de captación de inmigrantes, sumando el 57% de los afincados en Castilla y León. El grado de concentración, sin embargo, ha disminuido desde 1996, cuando agrupaban el 67%, debido a la relevancia alcanzada por la provincia de Segovia como territorio de destino. Ésta acoge actualmente el 13% de los extranjeros, por delante incluso de Salamanca. El mapa provincial ha variado notablemente, tendiendo hacia una distribución más homogénea de la población foránea, aunque perviviendo las grandes diferencias en la de los autóctonos. El ejemplo más destacado lo encontramos en León, donde a mediados de la década de los noventa residían casi la mitad de los inmigrantes extranjero s llegados a la región (un 44%) y actualmente sólo lo hace un 19%. El atractivo ejercido por el trabajo en la minería, causante de esa primera oleada, ha sido sustituido por el de los s e r vicios y la construcción en todos los núcleos urbanos y por el de la agricultura en el medio rural más dinámico. Consecuencia de ello es el mayor protagonismo de Burg o s , Segovia y Valladolid y en menor medida, de Soria y Ávila. Por el contrario, Palencia y Zamora, si bien al igual que todas las demás también poseen un número mayor de inmigrantes que en 1996, han perdido importancia en términos re l a t i v o s . 385 Calidad de vida y protección social en Castilla y León en 2003 La concentración de extranjeros en las capitales provinciales ha pasado del 26% al 47% entre 1996 y 2003, superando ligeramente la proporción correspondiente a la distribución de la población total, que apenas ha variado (un 43% en ambas fechas). Las explicaciones de tales cambios son múltiples y dependen de la situación inicial en cada una de las provincias (cuadro 3.1.5). El caso de León, donde el grado de concentración en la capital es inferior, se debe a que los municipios cabecera localizados en las cuencas mineras mantienen todavía un número elevado de extranjeros, en torno al millar en Bembibre y Villablino. A ello se suma la importancia de Ponferrada, donde residen otros dos mil inmigrantes y el papel de San Andrés del Rabanedo con otro medio millar e integrado en el periurbano de la capital, si bien a efectos administrativos y estadísticos es municipio independiente. Además, León es la provincia que menor crecimiento inmigratorio ha experimentado desde 1996, duplicando apenas la cantidad de extranjeros, cuando a escala regional ésta se ha multiplicado por 3,4. Los centros de acogida más tradicionales ya citados (Bembibre, Villablino), así como otros de menor entidad han visto disminuir su número, aumentado en cambio en Ponferrada, León o San Andrés (11). Cuadro 3.1.5 Población extranjera en Castilla y León por provincias y capitales, 1996 y 2003 Ámbito espacial Provincia Capital Variación 1996-2003 (1) Capitales (2) 1996 2003 1996 2003 Provincia Capital 1996 2003 Ávila 480 3.514 37 1.682 632,08 4.445,95 7,71 47,87 Burgos 1.795 10.908 543 4.868 507,69 796,50 30,25 44,63 León 5.940 11.475 765 3.081 93,18 302,75 12,88 26,85 Palencia 538 2.237 207 1.050 315,80 407,25 38,48 46,94 Salamanca 1.569 7.034 563 4.302 348,31 664,12 35,88 61,16 Segovia 927 7.470 308 2.840 705,83 822,08 33,23 38,02 Soria 215 3.375 137 1.899 1.469,77 1.286,13 63,72 56,27 Valladolid 1.316 11.325 765 7.489 760,56 878,95 58,13 66,13 Zamora 810 2.102 268 839 159,51 213,06 33,09 39,91 Castilla y León 13.590 59.440 3.593 28.050 337,38 680,68 26,44 47,19 Nota: (1) Crecimiento porcentual de la población extranjera empadronada entre 1996 y 2003. (2) Porcentaje de extranjeros empadronados en la capital con respecto al total provincial. Fuente: Padrón Municipal de Habitantes de 1996 y 2003 (INE). (11) En Bembibre el número de extranjeros ha descendido entre 1996 y 2003 de 1.139 a 963 y en Villablino la reducción ha sido de 1.344 a 1.032. Fabero, con 369 extranjeros en 1996, tenía solamente 188 en 2003. León capital ha pasado en cambio de 765 a 3.081 y los municipios de su franja periurbana agrupan a otros 611, de los cuales 488 se encuentran en San Andrés del Rabanedo y 123 en Villaquilambre. Ponferrada también se ha convertido en receptor de los nuevos flujos (725 extranjeros en 1996 y 2.115 en 2003), así como otros municipios bercianos con una economía agrícola pujante (Cacabelos, con apenas 14 inmigrantes en 1996, tenía 99 en el 2003). 386 Informe sobre la situación económica y social de Castilla y León en 2003 Valladolid es la provincia con una concentración más elevada en su capital, tanto en cifras absolutas como relativas, además de contar, junto a León, con el mayor número de extranjeros (12). El incremento ha sido espectacular, si tenemos en cuenta que en 1996 estas cifras eran apenas una quinta parte de las correspondientes a León e inferiores a las registradas en Burgos y Salamanca. El papel de la capital como receptora de los flujos de llegada es todavía mayor, pues en su espacio periurbano reside otro millar de extranjeros, sumando en total 8.608, el 78% de los empadronados en la provincia (13). Fuera de este espacio la distribución es bastante dispersa, pues la siguiente ciudad en importancia de la provincia, Medina del Campo, cuenta con menos de trescientos inmigrantes, cifra similar a los establecidos en Peñafiel e inferior a las de otros municipio cabecera como Íscar y Mayorga (14). Los demás municipios de Tierra de Pinares y del Valle del Duero acogen a los cerca de tres mil inmigrantes presentes en la provincia, que se encuentran bastante repartidos, sin superar el centenar salvo en casos muy concretos (Olmedo, Pedrajas de San Esteban y Portillo). También en la capital salmantina se registra una elevada concentración de los extranjeros residentes en la provincia, un total de 4.919 si añadimos los que habitan en su área de influencia(15). Béjar y Ciudad Rodrigo son centros receptores muy limitados por el momento, a pesar de su carácter urbano, poseyendo unos coeficientes de localización inferiores a la unidad. Destaca por el contrario el caso de Fuentes de Oñoro, con un tercio de su población procedente del extranjero. La gran mayoría son portugueses, al tratarse de un municipio fronterizo, aunque también cuenta con una comunidad marroquí importante, lo cual explica el coeficiente de localización más elevado de toda Castilla y León (13,52)(16). La presencia de portugueses es general en casi (12) La diferencia entre ambas provincias era casi nula según el Padrón de Habitantes de 1 de Enero de 1996 y teniendo en cuenta las tendencias registradas en los últimos años, en estos momentos Valladolid sería la que contase con el mayor número de inmigrantes extranjeros de toda Castilla y León. (13) Más de la mitad de los extranjeros empadronados en el espacio periurbano de Valladolid se concentran en los municipios de Laguna de Duero (301), Simancas (157) y Arroyo (102), siendo destacable el rápido incremento experimentado en éste último, paralelo al aumento de su población, una tendencia que sin duda continuará en los próximos años. (14) En la fecha indicada Medina del Campo contaba con 20.046 habitantes, de los cuales 282 eran extranjeros. Laguna de Duero tenía una cifra idéntica (20.045), pero se incluye en el espacio periurbano de Valladolid. Mayorga contaba con 350 inmigrantes extranjeros, Íscar con 329 y Peñafiel con 272. (15) El periurbano de Salamanca está integrado únicamente por Santa Marta de Tormes, donde en 1996 residían 54 extranjeros y en 2003 eran 261. A ellos se suman los de los municipios de Terradillos (1 en 1996 y 162 en 2003), Villamayor (0 y 72, respectivamente) y Vi l l a res de la Reina (19 y 122). (16) Los demás espacios de la Comunidad Autónoma con coeficientes de localización de población extranjera superiores a 5 corresponden bien a pequeños municipios con un centenar de habitantes o menos, o bien a municipio cabecera de servicios localizados en Segovia y Soria, que no sobrepasan los ochocientos habitantes. Las excepciones corresponde a Riaza y Mayorga, que con cerca de dos mil habitantes tienen unos coeficientes de 8,4 y 7,6. 387 Calidad de vida y protección social en Castilla y León en 2003 todos los municipios fronterizos, pero su número es muy reducido y solamente en Aldea del Obispo se alcanza el medio centenar. De los restantes núcleos, Guijuelo es el único con más de un centenar de inmigrantes, distribuyéndose los demás a lo largo del valle del Tormes. Aunque con características diferentes en cuanto a la entidad de los flujos inmigratorios, las provincias de Ávila, Burgos y Palencia coinciden en el nivel de concentración de los mismos en sus respectivas capitales, en torno al 45-48%. La capital abulense se encontraba en 1996 aislada de los canales seguidos por la inmigración y los extranjeros residentes en la provincia se localizaban en el Sur y Sureste, desde Arenas de San P e d ro hasta las Navas del Marqués, incluyendo Sotillo de la Adrada, El Tiemblo y Ceb re ros, entre otros. Es decir, la franja que discurre de la vertiente meridional de Gre d o s hasta la Sierra de Malagón. En cifras absolutas apenas había entonces medio millar de inmigrantes re p a rtidos entre una docena de municipios cabecera y numerosos núcleos de menor entidad, no sobrepasando en ninguno de ellos el medio centenar de personas. Un tercio de todos ellos eran europeos ya jubilados que habían fijado allí su re s idencia, por las ventajas añadidas de la cercanía a Madrid. Entre los demás destacaba la presencia de latinoamericanos y en menor cuantía, marroquíes, empleados como trab a j a d o res agrícolas. En todo este sector la llegada de nuevos inmigrantes ha tenido una gran importancia desde entonces, cuadruplicando en 2003 a los existentes en 1996 ( 1 7 ). El modelo de expansión de los flujos a partir de la capital de España comienza a mostrarse bien perfilado y Ávila, como principal núcleo urbano de la provincia, ha atraído t r a b a j a d o res para el sector de los servicios y la constru c c i ó n . Con casi cinco mil, Burgos es la segunda capital tras Valladolid en cuanto a número de inmigrantes extranjeros empadronados. Pero en esta ocasión no existe un espacio periurbano consolidado que aporte un mayor contingente al de la ciudad, como sucede en Valladolid y no hay más de dos centenares que habiten en los municipios de su periferia más inmediata ( 1 8 ). El menor grado de concentración en la capital frente al resto de la provincia se debe a las otras dos ciudades, Miranda de Ebro y Aranda de D u e ro, donde residen otros tres mil extranjeros, a los que se unen otro medio millar en Briviesca y otros mil quinientos re p a rtidos por los núcleos de mayor entidad, sin llegar a los doscientos en ninguno de ellos ( 1 9 ). Tanto el sur de la provincia, atravesado por el eje del Valle del Duero, como el norte, por el del Ebro, cuentan con una presencia significativa de inmigrantes, ya sea en cifras absolutas —los concentrados en los núcleos urbanos ya mencionados de Aranda y Miranda— como relativas, con coeficientes de (17) Arenas de San Pedro ha pasado de tener 43 a 141 inmigrantes extranjeros entre 1996 y 2003, Sotillo de la Adrada de 37 a 219, el Tiemblo de 49 a 94, Cebreros de 26 a89 y Navas del Marqués de 31 a 299. A ellos se han unido como principales receptores La Adrada, Candelera, Hoyo de Pinares y Lanzahita, entre los más importantes del sector meridional. En Arévalo residían 137 inmigrantes en 2003, frente a los 17 de 1996. (18) Apenas encontramos 55 extranjeros en Alfoz de Quintanadueñas y no llegan a la veintena en ninguno de los demás municipios del entorno. (19) Miranda de Ebro tenía 1.708 inmigrantes extranjeros en 2003 (412 en 1996) y Aranda de Duero 1.208 (294 en 1996). En Briviesca han pasado de 189 a 512. 388 Informe sobre la situación económica y social de Castilla y León en 2003 localización superiores al promedio regional. Pero incluso contabilizando todos los presentes en las cabeceras municipales, el medio rural no llega a registrar más de tres mil. Nos encontramos pues con un modelo de localización muy concentrado, en el que tre s ciudades han recibido el 71% de los flujos, procedentes de cuatro fuentes principales, E c u a d o r, Colombia, Europa del Este y África ( 2 0 ) . Palencia, junto a Zamora, es la provincia con menor capacidad de atracción en este nuevo proceso migratorio. Cuenta con poco más de dos mil extranjeros y es donde menos se ha incrementado su número en términos porcentuales, tras Zamora y León. Un millar viven en la capital, a los que hemos de sumar los residentes en los núcleos de Villamuriel de Cerrato, Venta de Baños y Dueñas, en total 1.279. Los otros mil se encuentran muy repartidos, pues sólo en Aguilar de Campoo, Guardo y Saldaña se supera el centenar, localizándose en las cabeceras municipales ubicadas a lo largo de los ejes formados por los ríos Carrión y Pisuerga. No obstante, sí se ha producido una expansión de las áreas receptoras a partir de los núcleos originales de asentamiento, dado que en 1996 los únicos municipios con población inmigrante significativa eran los tres citados y Cervera de Pisuerga (21). En todos ellos se ha duplicado el número de extranjeros, pero aún así su presencia es reducida y, salvo en Saldaña, los coeficientes de localización son inferiores a la unidad. Tan sólo hay dos mil extranjeros en la provincia de Zamora, mostrando la menor capacidad de captación de toda la Comunidad Autónoma. El ritmo de crecimiento es lento, pues desde 1996 la cifra se ha multiplicado por 1,6 a escala provincial frente al 3,3 regional. Lo mismo puede decirse de su capital, donde la población inmigrante se ha duplicado, cuando en el conjunto de capitales ha aumentado 6,8 veces. La concentración en la ciudad de Zamora es además baja, del 40%, y no ha dado origen a la expansión del fenómeno en su área de influencia, como sucede en otras capitales, salvo a escala muy reducida (22). De entre los núcleos cabecera, Benavente y Toro, agrupan los mayores contingentes. En el primero de ellos la cifra se incrementa por la presencia de inmigrantes en otros núcleos de su entorno, alcanzando el medio millar y superando a los residentes en la capital(23). La privilegiada localización de la zona, entre los valles del Órbigo, Tera y Esla, con una agricultura de regadío dedicada a la remolacha, maíz y productos hortofrutícolas, así como la existencia de industrias manufactureras y (20) En este caso los marroquíes solamente suponen la mitad de la población africana empadronada. No se pueden aportar datos exactos sobre la composición por nacionalidad de la población de Europa Oriental, aunque se mantiene el predominio de los búlgaros seguidos por los rumanos. (21) El número de inmigrantes en el entorno de la capital ha ascendido de 14 a 229, aunque las cifras continúan siendo bajas (78 en Dueñas, 64 en Venta de Baños y 87 en Villamuriel). En Aguilar de Campoo se ha pasado de 60 en 1996 a 127 en el 2003, en Guardo de 72 a 132 y en Saldaña de 70 a 142. y en Cervera de Pisuerga de 30 a 56. (22) Solamente había 48 extranjeros empadronados en los municipios cercanos en 2003, 25 de ellos en Morales del Vino. (23) Benavente contaba con 345 extranjeros empadronados en 2003 (276 en 1996), a los que se suman los de Fuentes de Ropel (12), Quiruelas de Vidriales (21), San Cristóbal de Entreviñas (18), Santa Cristina de la Polvorosa (13), Villaloblos (16) y Villanueva del Campo (21), entre otros. En Toro la cifra era de 137. 389 Calidad de vida y protección social en Castilla y León en 2003 el dinamismo del sector de la construcción y del comercio, han ejercido de factores de atracción para los inmigrantes, que ya estaban presentes en 1996, si bien la excesiva fragmentación de la propiedad agraria hace que la mano de obra se dirija más hacia las otras actividades. En Toro, pese a contar también con una importante agricultura que precisa mano de obra de forma intensiva (viñedo, horticultura), la llegada de inmigrantes constituye un fenómeno más reciente, al igual que sucede en Fuentesaúco. En todos ellos predominaban hasta hace poco los portugueses, pero durante el último quinquenio fueron superados en número por los latinoamericanos, que ahora comienzan a ceder su puesto a los trabajadores procedentes de Europa Oriental. La excepción, al igual que en Salamanca, se encuentra en la franja fronteriza, donde solamente encontramos a los primeros (Fermoselle, Alcañices, Trabazos…). Soria y Segovia, por diferentes motivos, constituyen casos especiales en el nuevo proceso migratorio. La provincia de Soria es la menos habitada de la región, con una población muy envejecida y prácticamente sin presencia de extranjeros hasta mediados de los años noventa. Desde entonces el crecimiento ha sido muy intenso, multiplicándose por quince entre 1996 y 2003, fruto del surgir de nuevos flujos protagonizados por latinoamericanos (ecuatorianos principalmente), africanos (marroquíes, pero también de otras nacionalidades) y más recientemente, europeos del Este. Con unos 3.400 inmigrantes extranjeros y debido a la escasa población local, la provincia posee uno de los mayores coeficientes de localización de la región (1,55), solamente superada por Segovia (2,07). Los índices mayores corresponden a los municipios localizados a lo largo del Duero (Langa de Duero, San Esteban de Gormaz, El Burgo de Osma, Almazán, Soria), el extremo oriental (San Pedro Manrique, Ágreda, Ólvega) y meridional (Medinaceli, Arcos de Jalón). La ciudad de Soria concentra a más de la mitad de los recién llegados, con el mayor coeficiente de localización de las nueve capitales (2,3), ubicándose otro tercio en una docena de municipios cabecera de servicios entre los cuales se encuentran, junto a los ya mencionados, los de San Leonardo de Yagüe, Navaleno y Duruelo de la Sierra, al noroeste de la provincia (24). La falta de población autóctona en edad laboral, unida a las crecientes necesidades de atención a las personas mayores, han ejercido como catalizadores del proceso inmigratorio, ofertando trabajo en los sectores de la construcción, la hostelería y el servicio doméstico. El modelo de localización predominante en las provincias analizadas nos muestra una concentración de la población extranjera en las capitales y municipios cabecera de servicios, frente a la presencia de pequeños grupos de inmigrantes en el resto de los municipios. Podemos cuantificar esta situación a través del índice de Gini y, gráficamente, mediante la curva de Lorenz, comparando la distribución de los efectivos por municipios en términos porcentuales (gráfico 3.1.11). Pues bien, el alejamiento de la diagonal indica un nivel de concentración elevado que, como se aprecia, es todavía mayor en la población extranjera que para el total de habitantes de la región. El hecho (24) En 2003 la población extranjera residente en Ágreda era de 87, de 203 en Almazán, 87 en Arcos de Jalón, 141 en El Burgo de Osma, 40 en Duruelo de la Sierra, 35 en Langa de Duero, 44 en Medinaceli, 52 en Navaleno, 67 en Ólvega, 93 en San Esteban de Gormaz, 99 en San Leonardo de Yagüe y 54 en San Pedro Manrique. En 1996 solamente en Almazán se llegaba a la veintena (21) y apenas había una quincena en El Burgo de Osma.